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jueves, 25 de septiembre de 2025

3-10-2025: “Educación contra la barbarie”. Paros en el sector educativo (11:30-13:30 y 17:00- 19:00). SERVICIOS MÍNIMOS. Convocan: CCOO Enseñanza, CGT, STEM, UGT, CNT, co.bas, Solidaridad Obrera y ASC

 


‼️ PAROS EN EL SECTOR EDUCATIVO

📢 El próximo 3 de octubre el profesorado y personal no docente están convocados a paros de 11:30 a 13:30 y de 17:00 a 19:00 horas.

✊ Convocan de forma conjunta: CCOO Enseñanza, CGT, STEM, UGT, CNT, co.bas, Solidaridad Obrera y ASC.

📣 Educación contra la barbarie. Libertad para enseñar, libertad para aprender.

COMUNICADO 


ℹ️ SERVICIOS MÍNIMOS DE LOS PAROS DEL 3 DE OCTUBRE


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jueves, 11 de marzo de 2021

Comunicado de la Comisión de Igualdad del IES Gómez Moreno (9-3-2021)

Comunicado de la Comisión de Igualdad del IES Gómez Moreno

Tras los sucesos acontecidos ayer, 8 de marzo, en el instituto Gómez Moreno a raíz de una actividad organizada por la Comisión de Igualdad, comunicamos que:

Como docentes de la escuela pública, tal y como se establece en los marcos reguladores de la educación, una de nuestras labores es educar en la igualdad, y por tanto, en contra de toda discriminación (ya sea por cuestión de género, raza, diversidad funcional, clase social, orientación sexual, religión, etc).

“La Comunidad de Madrid fomentará el desarrollo de los valores que potencien la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y la prevención de la violencia de género, y de los valores inherentes al principio de igualdad de trato y no discriminación por cualquier condición o circunstancia personal o social”. Apartado 2 del artículo 9 del Decreto 48/2015 de 14 de mayo, del Consejo de Gobierno, por el que se establece para la Comunidad de Madrid el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria.

La Comisión de Igualdad es un proyecto de centro de larga trayectoria en el IES Gómez Moreno (llevamos 15 años trabajando en igualdad), del que forman parte alumnos, alumnas y profesoras que, de forma voluntaria trabajan para favorecer que la escuela sea un espacio de igualdad y diversidad.

Dicha Comisión forma parte de la Red de Institutos del Distrito (RID) de San Blas - Canillejas, en la que participan siete institutos públicos, cada uno con su propia Comisión de Igualdad. La RID nos permite establecer redes, enriquecer nuestra experiencia educativa y colaborar, frente a la lógica de la competencia entre centros públicos que se nos quiere imponer.

Como cada año en los centros públicos, se conmemora el 8 de marzo (al igual que otras fechas señaladas en el calendario) con la realización de distintas actividades en horario lectivo, recogidas en la Programación General Anual (PGA). Para este curso, y orgullosas del trabajo realizado por las comisiones del distrito, junto a otras actividades, desde el Gómez Moreno nos planteamos invitar a la Ministra de Igualdad, máxima representante del estado en materia de igualdad.

Tras recibir la aceptación del Ministerio se procedió a organizar el acto. Para ello, se tuvo en cuenta en todo momento la situación de pandemia con la que convivimos a diario en las aulas desde septiembre. Se valoró así, tal y como se comunicó a la Consejería de Educación (al contrario de lo que se ha dicho), el lugar (espacio al aire libre), el número de participantes (menos personas que las permitidas por la Comunidad en el interior de las aulas), la distancia de seguridad, el uso de mascarillas e hidrogel, así como la programación del acto.

Éste comenzaba con la recepción de la ministra, a la que se iban a enseñar las instalaciones del centro (en el contexto, además, de la celebración del 50 aniversario de nuestro IES, al que están invitadas otras
personalidades como el Consejero de Educación o la Ministra de Educación). Posteriormente, se realizaría el encuentro de algunas alumnas, alumnos y profesoras de la Comisión con la ministra, para que el alumnado le explicara su implicación, inquietudes y propuestas en materia de igualdad, en el marco de su barrio y de la escuela pública. Por desmentir algunas informaciones vertidas al respecto, en ningún caso el acto consistía en una ponencia por parte de la ministra.

Queremos reconocer públicamente la admiración que sentimos por nuestras alumnas y alumnos, por su compromiso y valentía, especialmente por los que se han visto afectados por esta situación.

Por último, queremos denunciar que la desautorización del acto nos resulta injusta porque atenta contra la autonomía de los centros públicos y contra la libertad de expresión y de cátedra, así como contra los valores de pluralidad que establecen las leyes de educación estatales y autonómicas. Nos duele profundamente la falsa acusación de adoctrinamiento, cuando estamos cumpliendo con orgullo y profesionalidad con nuestra labor docente y con la legislación vigente.

Comisión de Igualdad – IES Gómez-Moreno

Madrid, 9 de marzo de 2021

domingo, 26 de enero de 2020

Cabreados y ofendidos (Manuel Menor)


Cabreados porque sí y ofendidos con razón

Queda por delante un enrevesado camino para la fraternidad y la igualdad en la vida pública. También en el sistema educativo, su mejor símbolo.

 En los años setenta, ya Pasolini alertaba en sus Escritos corsarios sobre cómo la sociedad de consumo escondía o solapaba los conflictos que generaba la producción económica, pero la “lucha de clases” solo se ha difuminado.

Reformismos
El miedo a que los proletarios pudieran revolucionar el conservador “orden social” de la burguesía enriquecida viene de 1848, no desapareció. El intento de reducir la visibilidad de las contradicciones entre el capital y el trabajo todavía generó, después de la IIGM,  el Estado de Bienestar, hasta que la crisis del 73 y la caída del muro de Berlín favorecieron las tesis neoliberales de Friedman. Cuando España entró en la UE en 1986, el disfrute de lo que para los trabajadores franceses habían sido “los treinta gloriosos” y sus prestaciones en educación, pensiones, sanidad, vacaciones o vivienda ya solo fue a medias. Y en 2008 se contrajeron más, mientras entre los beneficiados del sistema florecía La cultura de la satisfacción, de que habló Galbraith en 1992.

España, sobre todo desde 1953-1960  –con EEUU, Vaticano, OCDE y FMI por medio-, se había ido haciendo cada vez más consumista y más urbanita, Mientras las migraciones la vaciaban, más progresó la desmemoria y el abandono de  arraigos culturales. Después de ese tránsito,  en el 53% del territorio ya solo vive el 5% de la población. El consumismo urbano, con su supuesta modernidad, contribuyó lo suyo a esa supuesta modernidad, que -como estudió Francisco Jurdao- puso España en venta. Se está cumpliendo a la perfección, además, el decimonónico sueño burgués de disfrazar el conflicto tras los nuevos modos de recomposición del trabajo. Lo decía hace poco Ken Loach en su película última, Sorry We Missed You: “El sistema ha llegado a la perfección, con el obrero obligado a explotarse a sí mismo”. Con el prodigio  de Internet y de las redes sociales desde los noventa -ambiguo e “imponderable en sus consecuencias de verdadero progreso cultural”-, se han acrecentado la individualización del esfuerzo, el equívoco emprendimiento y las prejuiciadas certezas.

Cabreados
Ha crecido, especialmente, el narcisismo que conlleva el anonimato de quienes le sacan máxima rentabilidad a la nueva situación sin importarles los daños colaterales que genera. Hace crecer el número de afectados por la desregulación del campo de juego de la economía política. Su mano invisible procura que proliferen los que evaden responsabilidades –y no solo recursos económicos- de los territorios donde viven quienes los producen con su trabajo. Y en consecuencia, el crecimiento de “cabreados” y “ofendidos”, producto de esta historia, no disminuye tampoco. Ambos grupos han crecido en el juego cambiante de las políticas económicas, causantes de que los hijos ya no vayan a tener las mismas prestaciones –ni los mismos oficios- que los padres, pero cabe distinguirlos por cómo se expresan.

El de los “cabreados” antisitema suele ser un lenguaje simplón, bronco, exagerado y apocalíptico hasta el insulto. Similares son sus alimentos de lectura. Hace unos días, Antón Losada llamaba la atención sobre cómo las redes son su fuente principal de información política, junto a la televisión. Según la última encuesta del CIS (publicada el 16 de enero), este nutriente habría permitido a VOX consolidarse como tercera fuerza en el Parlamento, lo que ayuda a entender, al mismo tiempo, el éxito mediático que está teniendo su estrategia del PIN parental. Los especialistas en comunicación siempre han mentado  el papel de mediadores que de uno u otro modo proporcionan los medios, a la par que difusores de modelos de vida. En el barómetro del CIS de marzo de 2013 , ya “el 48,6% de los encuestados declaraba que la información que ve en la televisión le influye mucho o bastante a la hora de decidir su voto”. Y del influjo de las redes sociales, el 15,3% se mostraba similarmente influido.

Los “cabreados” son preferentemente hombres blancos, probablemente frustrados por los procesos de su propia emigración o la de sus padres. Supremacistas respecto a quienes son de otras partes de la Tierra o de color, a las mujeres y a cuantos se muestran LGTBI, suelen ser heteros y alardean de ello.  Iracundos y displicentes aparecen bastante en grupos musicales y películas, y les prestan atención libros como el de Michael Kimmel: Hombres blancos cabreados. Se les pueden asimilar cuantos en los colegios de su infancia han sido superselectos y, todavía engreídos, se ofenden con el resto de la clase y más con quienes no compartieron pupitre. Ese caudal de gente, siempre encantada de sí misma, emparenta con quienes, saltándose las reglas meritocráticas, han logrado algún ascenso social. Los gestos de unos y otros son una competición de proclamas no pedidas, casi siempre contra quienes solo el cumplimiento de los derechos constitucionales puede ayudarles.

Ofendidos
Esta familia sociológica es más grande, todavía. Los indicadores que distintas organizaciones como la ONU emplean  para medir lo que llaman estado de “felicidad” ciudadana  –atractivo evanescente que los manuales para príncipes absolutistas ya invocaban- muestran grados muy diversos de satisfacción con “lo que hay”.  Solo en una democracia cuya gobernanza fuera respetuosa y coherente con una Constitución y leyes justas, no habría “ofendidos”: todos estarían satisfechos con el “contrato social”, sin necesidad de que falsos dilemas como el que en el siglo XIX reiteraba aquel cuento en que tener camisa y felicidad nunca iba parejo.

Hay en el caso español, y en lo que respecta a la educación –buen símbolo de cuanto acontece- dos ámbitos de “ofendidos” peculiares. Por el lado más ambiguo, el de los eclesiásticos críticos con que puedan aminorarse levemente sus conquistas de la LOMCE y aledaños, pese a que –por lo entrevisto en los programas de la coalición gobernante- no les van a cortar los privilegios pactados en los Acuerdos de 1976/79 ni, por tanto, los que ostentan en el campo educativo. Juegan a que prosigue la Edad Media aunque estemos en 2020. Como decía Juan Bedoya en una crónica del día 18, la misión del nuevo Nuncio es templar su relación con este Gobierno teóricamente “radical” y, sobre todo, con los obispos recelosos de las consignas del Vaticano. Los lenguaraces infundios de los más “carcas”, proclives a VOX y compañía, no se lo pondrán fácil. Más “cabreados” porque sí que “ofendidos” con razón, ofrecen un paisaje digno de la filmografía de Fellini, estos días recordada. Su empeño en compaginar -aquí y ahora- dogmática escolástica y poder, sin misterio alguno, es cada vez más cargantemente teatral para quienes no hayan sido educados en el Barroco.

En todo caso, el gran núcleo de los razonablemente “ofendidos” es el de quienes, pese a tanto filibusterismo y desconcierto ruidoso, son el sustrato propician un institucionalismo democrático sin trampas. Sostienen comprensibles discrepancias, pero coinciden en propugnar el crecimiento efectivo de los derechos y libertades públicas, el reconocimiento de la historia real –no la afectada-, y en que la igualdad de trato y de oportunidades para todos erradique privilegios injustos. Como un eco de otros ámbitos, se impacientan con un sistema educativo público, tan renqueante que ni siete leyes orgánicas –más las aplicaciones particulares en cada Comunidad autónoma- lo han cuidado bien, mientras saben que la que se avecina no parece sino otro parche.

 De ser así, la ofensa que se infligiría a más de un 60% de los ciudadanos españoles -y que no se vieran retratados en el novelón de Dostoyevski- solo se subsanaría con una serie de medidas que muchas plataformas por la Escuela pública vienen reclamando, algunas desde antes de 1975, y otras muchas desde 2012. Ninguna está a favor del PIN parental, al que consideran regresivo y contrario a lo que una digna educación necesita e, incluso, a cuanto la legislación actual exige. Pero, ¿cuántas de las decisiones importantes que plantean quedarán para mejores tiempos? ¿Podrán más los “cabreados” que los “ofendidos”?

Manuel Menor Currás
Madrid, 22.01.2020.

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martes, 10 de julio de 2018

Prensa y educación (Manuel Menor)

Prensa y Educación nos “modernizan” al unísono

El amarillismo como arma de desinformación masiva crece en la prensa.  Currículos trasnochados y acríticos siguen en la LOMCE. Todo por la felicidad.

La portada de ABC del pasado jueves, cinco de julio, resume lo que suele ser mucha prensa con más frecuencia de la deseada: un medio de agitación, distracción y despiste del personal, del que solo sacan beneficio selectos grupos de interesados en que no se les mueva su poderosa arrogancia, cada vez más afincada en privilegiadas prebendas a cuenta de paganos desconocedores de las enredaderas de concesiones variopintas, casi siempre esenciales.

El pretexto último es el de los acuerdos respecto a la dirección de RTVE. Parece que a los redactores de mensajes que aludan al cambio  en el medio, les hubieran dado carta blanca para tirar gruesas piedras a quienes disientan de “lo que hay”, vigente “como Dios manda”. Estos emisores de “la verdad”, en su pretensión absoluta del espacio público, son los herederos directos de la tradición cainita del blanco y negro, que reparte el mundo entre salvados y condenados, ángeles y demonios, y similares maniqueísmos.

Vista así la historia, este activismo medievalizante, emparentado con las maneras en que lo andro y eurocéntrico eran un modo de ver tan uniforme como las fuerzas inquisidoras eran capaces de embridar, sigue exigiendo a los habitantes del territorio hispano que sigan viviendo bajo tutela. Minorizados, pues, habrán de contemplar con arrobo cómo les cuentan esta evolución de acontecimientos gestuales, en que lo acordado respecto a la deseada RTVE –aislado de que el PP hubiera pedido  determinadas prebendas para participar en la decisión- se encadena, de seguido, con la “beatífica” secuencia inconclusa de cómo el 20% de sus cotizantes –poco más que cuadros y cargos- eligen a su futura presidenta o presidente. Por sí misma, la última parte de esta película, tiene ingredientes para detectar cuál sea su objetiva pasión  por la desinteresada verdad. Ya cambian sobre la marcha, por ejemplo, su viejo mantra respecto a la lista más votada.

La modernización infantilizante
Jamás hemos sido modernos, aseguraba Latour en 1991. La relatividad depende del lado en que se contemplan las cosas y de que siempre hay quien dice ver más y mejor que los demás para imponerles su mirada. No es exclusivo de España, aunque aquí nos sean familiares muchos de sus protagonistas, dueños u hombres de paja en medios poderosos bien engrasados de recursos. Saben que información es poder, sobre todo si está bien controlada y dosificada.  Y a su favor corren los aires que soplan desde un Norte, marcado por los aliados de Trump, que vigoriza la idea de que a la gente lectora o receptora de emisiones de todo tipo, lo que debe importarle es el simplismo infantilizante de lo que entretiene y divierte, sin advertir que desorienta y aturde. En ese campo de juego, qué convenga a la ciudadanía de verdad saber, especialmente a la más sensible a sus derechos y libertades, parece haber quedado relegado a los tratados de politología, a las teorías comunicacionales y a cuantos contemplan el lenguaje como simpático don político en el plano filosófico-aristotélico.

Lo urgente, pese a ello, es ver qué se está perdiendo en la razón de ser de la educación y los medios, y qué está pasando con esta dinámica en que los Big-Data están incrementando a ritmo acelerado su presencia en las interacciones de los sujetos sociales. El periodismo como Cuarto poder –con su razón de ser desde finales del XVIII en el control de los otros tres- camino va de ser imposible: si no es servil, se volatiliza. Y una educación al servicio de esta verdad sigue programándose minuciosa, con obligadas evaluaciones de pautas genéricas encaminadas a que el virus de la duda no prenda nunca en los educandos. La verdad, entre tanto, viene ya de nuevo de lo alto, de “la nube” donde nuestros hábitos, códigos y aficiones son guardados –con pago condicionante de nuestra fidelización- a mayor beneficio de un nuevo feudalismo. ¿Qué enseñante o qué periodista se atreverá a contradecir los algoritmos de ese mundo feliz en que ya andamos metidos? ¿Quién cuestionará que nos estén “modernizando”, por nuestro bien como siempre?

Manuel Menor Currás
Madrid, 08.07.2018

domingo, 14 de enero de 2018

Las piedras angulares para la promoción de sociedades del conocimiento inclusivas (UNESCO 2017)

Acceso a la información 
y al conocimiento, libertad de 
expresión, privacidad y ética
en la Internet global

Publicado en 2017 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura 7, place de Fontenoy, 75352 París 07 SP, Francia



Puedes leer el estudio en este enlace.