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viernes, 27 de septiembre de 2019

Bruselas alerta de que el gasto educativo en España permanece prácticamente congelado (Andrés Gil para EL DIARIO)

ELDIARIO.ES publica esta noticia:
26 de septiembre de 2019

Bruselas ha constatado que la inversión educativa en España está prácticamente congelada. La Comisión alerta de que "mientras el gasto público permanece estático en relación con el PIB", se produce un "significativo" gasto en el sector privado. El gasto en educación en España se encuentra en mínimos, en el 4,2% del Producto Interior Bruto (PIB), mientras que en 2009, hace una década, alcanzó el 5%, según un análisis presentado este jueves.

El Education and Training Monitor EU analysis 2019 es un informe de 131 páginas sobre los Estados miembros de la UE y señala también que "la profesión de la enseñanza es atractiva, pero las condiciones laborales difieren entre regiones y entre el sector público y privado".

Bruselas, además, señala que "las reformas previstas, reflejando las incertidumbres políticas, se han frenado".

En la UE, la media es de 21 alumnos por aula en primaria, y de 23 en secundaria. EN primaria, las clases son más grandes en Reino Unido (27 alumnos), mientras que en secundaria, las mayores clases están en Francia y España (25).

En 2018, el abandono temprano de la educación se situó en un 10,6% en la UE, pero España estaba entre los tres países con tasas más altas: España (17,9%), Malta (17,5%) y Romanía (16.4%).

España también está a la cabeza de los países en los que la crisis tuvo consecuencias en la búsqueda de trabajo tras los estudios. Así, la tasa de quienes conseguían un trabajo al poco de graduarse cayó 28.3 puntos en Grecia y 26,1 puntos en España. Los efectos de la crisis aún se mantienen, y el empleo de recién graduados aún está por debajo de 2008 en países como Grecia, Italia, Rumanía o España.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Que un colegio esté en un barrio rico o pobre determina sacar mejor o peor nota en la selectividad (Ana Ordaz y Raúl Sánchez en ELDIARIO.ES)

Artículo de Ana Ordaz y Raúl Sánchez publicado en eldiario.es
  • Los datos de la ciudad de Madrid muestran que la renta media del barrio de cada centro influye en los resultados académicos de los alumnos en la prueba de acceso
  • La oferta educativa también está determinada por la renta: más centros privados en los barrios ricos y mayor proporción de institutos públicos en las zonas más pobres

Son muchos los factores que influyen positiva o negativamente en los resultados académicos de un estudiante, pero si hay uno que tiene especial relevancia es el económico. Así lo señalan los datos de las notas de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) de los centros del municipio de Madrid de los últimos cinco años. A más renta, mejores notas.
Independientemente del tipo de titularidad –públicos, concertados o privados– la tendencia es clara: los alumnos de los centros ubicados en zonas de mayor nivel socioeconómico obtienen mejores resultados para poder acceder a las carreras que desean.

Es la conclusión a la que llega eldiario.es tras analizar los datos de las notas medias de la PAU de 295 centros del municipio de Madrid en el último lustro (2013-2017) que han ofertados estudios de bachillerato. Se ha comparado esta nota con la renta media de los hogares de los barrios donde se localiza cada centro,  según los últimos indicadores urbanos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a 2015. 


"Existe una enorme relación entre el grado de desigualdad de las escuelas y la ubicación del barrio donde se encuentran", cuenta Cynthia Martínez-Garrido, Doctora en Educación por la UAM e investigadora sobre Cambio Educativo para la Justicia Social. "Es lo que se conoce como segregación residencial", explica la experta.
Una opinión que comparte José Luis Bernal, profesor de la Universidad de Zaragoza y coautor del artículo 'La privatización de la educación pública. Una tendencia en España. Un camino encubierto hacia la desigualdad', quien considera que "el contexto sociocultural de las familias es determinante en los resultados de los alumnos".
Una brecha que se aprecia, incluso, entre los centros de misma titularidad. En el caso de los públicos, por ejemplo, los que se sitúan en contextos socioeconómicos más desfavorecidos obtienen una media en la PAU de 5,66, frente al 6,36 que logran los de rentas más altas. Lo mismo ocurre en la enseñanza concertada: una media de 6,23 frente a otra de 6,53, en función de la renta del barrio donde se localizan.
Otro factor a tener en cuenta es el que apunta el ex Secretario de Estado de Educación durante el Gobierno de Felipe González, Álvaro Marchesi: el nivel sociocultural de los estudiantes que llegan hasta bachillerato. El experto afirma que "se pierden más alumnos en los contextos socioeconómicos bajos", y que "el análisis de las notas de selectividad es sólo una parte de un proceso mucho más amplio donde se manifiestan las desigualdades en la educación".
Una desigualdad que muchos institutos públicos revierten con dosis extra de apoyo a su alumnado. Es el caso del Cervantes o el Iturralde, a los que el situarse en barrios con unas de las rentas medias más bajas no les ha impedido obtener unos de los resultados más altos en la PAU en ese nivel económico. Sus directoras, Julia Pérez Gómez y Carmen Panizo, consideran que "la situación socioeconómica de las familias no es el factor determinante en los resultados o el rendimiento de los alumnos". 
En este sentido, apunta Martínez-Garrido, "hay que poner en valor la figura del docente, cuya labor por elevar las expectativas de los estudiantes y lograr los mejores resultados es fundamental". El IES Cervantes, por ejemplo, cuenta desde hace unos años con "un grupo de voluntarios que presta ayuda personalizada a los alumnos de 1º y 2º de ESO con mayores dificultades"; y otros como, el Iturralde, cuentan con "un banco de  préstamo de libros de texto, una Profesora Técnica de Servicios a la Comunidad o un programa de refuerzo dos tardes en semana", relatan las directoras de estos centros. 

Centros privados, la brecha dentro de la brecha

Según los datos publicados por la Comunidad de Madrid, son los centros privados los que logran mejores notas de acceso a la universidad con respecto a los de titularidad pública o concertada. Sin embargo, existe una brecha dentro de los propios centros privados: los niveles de enseñanza que ofertan. En la privada, hay centros que ofrecen sólo bachillerato; Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y bachillerato; y primaria, ESO y bachillerato. 


De estos tres grupos, son los centros que incluyen Primaria, ESO y Bachillerato obtienen mejores notas en prácticamente todos los niveles de renta, frente a los que tienen una oferta educativa más reducida. Salvo contadas excepciones, esta élite de centros se sitúa en los barrios con renta alta y muy alta.

Los concertados sacan mejores notas que los públicos

En la ciudad de Madrid, los datos de los últimos cinco años revelan, por un lado, que las notas de los centros de titularidad pública obtienen peores resultados que los concertados; por otro, que esta desigualdad se va reduciendo a medida que aumenta el nivel económico del barrio en el que se localizan.
Es decir, que un alumno de un instituto público de Madrid tiene menos probabilidades de sacar la misma o mejor que los estudiantes de colegios concertados del mismo nivel socioeconómico. Esta brecha, sin embargo, disminuye según la renta del barrio. Dicho de otro modo, en un barrio rico, las notas de los centros públicos y privados son más parejas que en las zonas humilde.

Así, mientras que la brecha en los barrios más desfavorecidos llega a alcanzar casi un punto de diferencia (de 5,66 a 6,23), se reduce a unas cuantas décimas en aquellos barrios de renta más alta (de 6,36 a 6,53).
En los colegios ubicados en barrios con rentas medias de entre 35.000 y 40.000 euros por hogar, los públicos sacan mejores calificaciones que la educación concertada. Una excepción que se deba a la presencia del Bachillerato de Excelencia del IES San Mateo, un centro de élite que solo aceptaba a los alumnos "listos" con una nota media por encima del ocho.
Entre 2013 y 2017, los alumnos del centro que se presentaron a la PAU promedieron un 8,27. Un instituto investigado por colocar profesores a dedo y por presiones para inflar las notas,  según publicó El País.

No sólo en las notas: desigualdad en la oferta

La investigadora Martínez-Garrido asegura que " la Comunidad de Madrid tiene el nivel de segregación más alto de España". Algo que se aprecia al analizar la oferta de centros en cada barrio, según su titularidad: mientras que los centros de enseñanza privada se concentran en las zonas más ricas, los de enseñanza pública lo hacen en las más pobres.


En el municipio de Madrid no hay ni un sólo centro privado en los barrios de renta más baja, una cifra que se dispara en los de renta superior a los 60.000 euros por hogar, donde hay hasta 21. En contraposición, en los barrios de renta más alta sólo hay 6 institutos públicos frente a los 26 disponibles en las áreas más desfavorecidas. Los centros concertados, por su parte, sí muestran una distribución algo más equilibrada en todos los niveles de renta.

lunes, 6 de agosto de 2018

La Comunidad de Madrid se enfrenta a una grave crisis de escolarización en Formación Profesional (FP). FE CCOO Madrid

Según los propios datos de la Consejería de Educación, en el curso que acaba de concluir ha habido más solicitudes que plazas disponibles para el alumnado. La previsión de la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid es que este déficit de oferta de FP crezca en el próximo curso 2018-2019.

30/07/2018

Los datos de la Consejería atestiguan que para el curso 2017-2018, en Ciclos de FP Básica hubo 6.280 solicitudes para 5.372 vacantes (16,9% de sobredemanda); en Grado Medio (GM) 20.590 solicitudes para 17.001 plazas (un 21,1% de sobredemanda); y en Grado Superior (GS) 23.584 solicitudes para 12.472 plazas (un 89% de sobredemanda). Es decir, que por cada plaza adjudicada, prácticamente hay otra que se rechaza.
A juicio de CCOO la tendencia estadística evidencia que la situación empeorará el próximo curso “ante la indiferencia del Gobierno regional por la salud de la FP Pública”. Una indiferencia que se convierte en complicidad con el sector privado a la hora de convertir la cualificación profesional de miles de jóvenes en un negocio.
Para el sindicato, la pérdida de matrículas asciende a 7.000 en la FP de Grado Superior, y a 1.000 en Grado Medio. Esto se debe a un perverso sistema ideado por el PP, que supone la subida de tasas en ciclos de Grado Superior públicos, mientras que a través del “cheque escolar”, exclusivo para el alumnado de FP privada, se fomenta la matriculación y el negocio en centros privados.
Este aliento de la FP privada se ejecuta con 22 millones de euros dedicados exclusivamente a fomentar que el alumnado se matricule en centros privados. De hecho, para el curso 2018-2019 sigue habiendo ciclos de FP que no se ofrecen en ningún centro público y sí en los privados (como el Ciclo de “Emergencias Sanitarias”). Según los propios datos de la Consejería, el número de centros públicos que ofrecen FP es ya, un año más, menor al de los centros privados: hay 134 centros públicos que ofrecen alguna modalidad de FP y 173 privados.
CCOO denuncia este perverso modelo que deja sin formación cualificada a miles de jóvenes y augura una grave crisis de escolarización en la FP madrileña. En este sentido, para Isabel Galvín, secretaria de la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid, “se hace urgente un Plan de Formación Profesional que haga frente a los significativos problemas de la Formación Profesional en la región”.
Publicado en feccoo-madrid.org

viernes, 3 de agosto de 2018

El gasto social autonómico en 2017 (Sanidad, Educación y Servicios Sociales) aún está por debajo del gasto social de 2009 (Asociación Estatal de directores y gestores de Servicios Sociales)

El gasto social autonómico en 2017 (Sanidad, Educación y Servicios Sociales) aún está 8.255 millones de euros por debajo del gasto social de 2009



Puedes descarga el Informe en este enlace

Evolución del gasto en políticas sociales (2009 / 2017). Anexo


Puedes consultar el Anexo completo en este enlace

miércoles, 18 de octubre de 2017

El gasto público para educación concertada se acerca ya a los 6.000 millones (EL DIARIO.ES)

Reproducimo esta noticia de ELDIARIO.ES

El gasto público en educación en relación al PIB se situó en 2015 en el 4,3 %, el mismo porcentaje que el año anterior y que se tenía en 2006, pero el dinero dedicado a la educación concertada ha ido creciendo hasta situarse casi en los seis mil millones de euros, la cifra más alta de su serie histórica.
Son datos definitivos sobre 2015 de la reciente "Estadística del gasto público en educación" del Ministerio de Educación, donde se señala que el gasto público para conciertos y subvenciones a centros de titularidad privada ascendió a 5.915,9 millones de euros, un 2,6 % más que en 2014.
Hasta ahora, la mayor cifra dedicada a la educación concertada se había registrado en 2009, cuando se invirtió para dicho fin 5.891,02 millones de euros.
Se da la circunstancia de que 2009 es también el año en que más dinero público se invirtió en educación, llegándose al 4,9 % del PIB.
En 2015, el gasto público total en educación llegó a los 46.624,3 millones de euros y creció tanto en la educación no universitaria (5,1 %) como en la educación universitaria (2,8 %).
Si se excluyen los capítulos financieros (como se considera en la metodología internacional), el gasto público asciende a 46.285,3 millones de euros, también un 4,3 % más que en 2014; este aumento aparece asimismo tanto en el gasto en educación no universitaria (4,8 %) como en la universitaria (3,6 %).
Solo tres comunidades han bajado su aportación a los conciertos y subvenciones entre 2015 y 2014: Andalucía, Cantabria y Castilla y León.
La Educación Infantil y Primaria, incluida la Educación Especial, supone el 34,6 % del total de gasto público en educación en España, y Secundaria y Formación Profesional el 29 %. Después vendría la Educación Universitaria, con el 20,7 %, mientras que las becas y ayudas al estudio alcanzan el 4,2 %.
Respecto al reparto del gasto público en educación, el capítulo de personal representa el 59,9 % del total.
El siguiente cuadro recoge, por CCAA, el gasto público en conciertos y subvenciones (miles de euros) en 2015 y 2014:
CCAA 2015 2014
===================================================
M. de Educación 16.068 18.046
Admon. de CC.AA. 5.899.855 5.750.498
Andalucía 746.910 748.088
Aragón 152.907 149.820
Asturias 90.467 86.680
Baleares 174.370 159.122
Canarias 127.982 125.875
Cantabria 82.046 83.814
Castilla y León 284.118 298.916
Castilla-La Mancha 147.834 142.790
Cataluña 1.121.766 1.029.721
C. Valenciana 673.062 661.529
Extremadura 83.071 82.703
Galicia 237.034 232.131
Madrid 956.155 943.022
Murcia 210.158 200.468
Navarra 126.991 126.345
País Vasco 637.668 634.719
La Rioja 47.318 44.755
TOTAL 5.915.923 5.768.544.

sábado, 16 de septiembre de 2017

"Y después de los rankings universitarios, ¿qué?" (Alejandro Tiana, para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Reproducimos este artículo publicado en ELDIARIODELAEDUCACION.COM, escrito ppor Alejandro Tiana


Hace un año publicaba un artículo en esta misma página, tras la aparición de las ediciones correspondientes a 2016 de los tres rankings universitarios más populares: Academic Ranking of World Universities (ranking de Sanghai), Times Higher Education World University Rankings y QS World University Rankings. Ahora acaba de publicarse la nueva edición del primero de ellos y han vuelto a reproducirse los debates, los lamentos, los reproches y las justificaciones habituales. Decía entonces que considero importante llevar a cabo un debate riguroso y crítico en torno a los rankings y que aquella no era más que una primera entrega. Así que ahora vuelvo sobre el tema, con el propósito de aportar algunas nuevas reflexiones.

La pregunta que en esta ocasión me inquieta es la que se refiere a qué podemos y debemos hacer una vez que tenemos publicados los rankings. Se supone que son instrumentos que nos aportan información fiable acerca de nuestras universidades, de los que deberíamos poder extraer lecciones y adoptar medidas de mejora. ¿Es así? Para dar respuesta a esta pregunta podemos adoptar una triple perspectiva: individual, institucional y sistémica. Vamos a ello.

Como recordaba hace un año, los rankings nacieron con la intención de proporcionar información a los estudiantes y a sus familias acerca de la calidad de las universidades, a fin de que pudiesen elegir plaza con conocimiento de causa. Pero, aunque esa haya sido su intención primigenia, el objetivo se ha cumplido solo parcialmente. En efecto, la lectura de los rankings se detiene muchas veces en el nivel macroscópico, esto es, en las clasificaciones de las universidades consideradas en su conjunto. Sin embargo, cuando se desciende a la información menos consultada de los rankings, la relativa a las titulaciones que cada una de ellas imparte, se aprecia una notable dispersión de valoraciones. Mientras que algunas titulaciones de una determinada universidad ocupan posiciones destacadas entre sus pares, no sucede lo mismo con otras. La diversidad es la norma. Por lo tanto, la información que suele llegar al gran público (la relativa a las universidades en su conjunto) resulta insuficiente para poder decidir bien. Por otra parte, los indicadores habitualmente utilizados para clasificar a las universidades derivan mayoritariamente de su investigación, incluyendo aspectos como los Premios Nobel recibidos por sus profesores o estudiantes. Pero, ¿es cierto que dicha información sea concluyente? Por ejemplo, saber que determinados científicos fueron docentes o alumnos de determinada universidad, ¿de verdad resulta concluyente para que un estudiante elija estudiar allí? Y por si fuera poco, estos rankings no incluyen apenas indicadores de calidad docente, que es lo que más influye en la formación del alumnado. En suma, si un estudiante se fija en los rankings, lo que más puede determinar su elección es realmente el prestigio, la consideración social que tiene la universidad, lo que resulta ser una información limitada respecto de su calidad real.

Los responsables universitarios también tenemos complicado extraer conclusiones nítidas de la consulta de los rankings para mejorar nuestras universidades individualmente consideradas. En efecto, muchas de las condiciones que determinan nuestra actuación vienen fijadas por normativa externa, por marcos de acción prefijados, por tradiciones arraigadas. ¿Cómo puede, por ejemplo, decidir una universidad pública española contratar a un Premio Nobel como docente, si el sistema de acceso y las condiciones laborales vienen fijadas por normativas estrictas? Es evidente que tenemos margen de mejora, pero no tan amplio como para adoptar por nosotros mismos determinadas acciones, ya que muchas están condicionadas externamente. El margen real de autonomía de las universidades españolas es ciertamente reducido. Entiéndase que con ello no quiero evadir ninguna responsabilidad, pero tampoco asumir las culpas que muchas veces se nos echan encima.

Y en tercer lugar, los rankings son muchas veces considerados radiografías de los sistemas universitarios nacionales, que supuestamente pueden y deben orientar para la mejora colectiva. Este suele ser el enfoque más habitual en muchos comentarios y opiniones expresadas en los medios de comunicación y en las redes sociales. Este año, como en los anteriores, no han faltado análisis que hablan de una situación insostenible, una inercia insalvable, un sistema aquejado de una gangrena que requeriría una actuación quirúrgica. No voy a entrar a debatir sobre si situarse en estos rankings en la novena posición por número de universidades incluidas en el top-800 es un fracaso, cuando España ocupa la posición 14 entre las economías nacionales. Ni seré yo quien niegue la existencia de problemas en nuestras universidades que requieren tratamiento y solución. Se han hecho análisis rigurosos y concienzudos de aquellos y vamos sabiendo por dónde deberíamos avanzar. Y de hecho lo estamos haciendo.

Desgraciadamente, estos análisis precipitados, interesados y falsos, suelen ir acompañados de llamadas a la intervención radical con objeto de promover un cambio profundo e inmediato de modelo. Son cantos de sirena que pueden sonar bien a quienes no hayan reflexionado en profundidad sobre los problemas de la universidad y sus posibles soluciones, pero que inducen a llevar a cabo actuaciones milagrosas… y generalmente equivocadas, que pueden generar más problemas de los que resuelven. Demuestran un desconocimiento grave de las dinámicas de cambio en instituciones y sistemas, que suelen ser reacios al cambio instantáneo. Nos lo ha enseñado la historia de las reformas educativas y de sus fracasos.

Entonces, ¿no se puede hacer nada para mejorar nuestras universidades? Pues claro que se puede. Contamos con buenos diagnósticos, que nos pueden dar pautas sólidas de actuación. Conocemos la etiología de muchos de esos problemas e, incluso, hemos ensayado soluciones. Lo que nos hace falta es, por una parte, la voluntad de buscarles solución, cosa que, aunque algunos lo duden, no falta en nuestros medios universitarios, y por otra parte, aceptar que los cambios no se producen de la mañana a la noche, requieren tiempo, constancia y medios (no solo económicos). Cuando se trata de mejorar sistemas educativos o universitarios avanzados, como son los nuestros, no hay que creer en recetas mágicas, pues no existen. Todos intentamos mejorar a partir de la situación en que estamos. El cambio en este tipo de sistemas o es incremental o no lo será. Personalmente, me adhiero a quienes así piensan.

jueves, 27 de julio de 2017

Leve mejora de España en abandono educativo temprano (Ángel Sabín)

Reproducimos este artículo publicad en el blog ÁNGEL SABÍN POR LO PÚBLICO

Lejos del Objetivo europeo 2020: bajar del 10%

Baleares, Murcia, Andalucía, Melilla, Castilla La Mancha, Ceuta, Comunidad Valenciana y Extremadura no bajarán al 15% de abandono en 2020

La reducción del abandono educativo temprano es uno de los objetivos prioritarios de la Estrategia Educación y Formación 2020 de la Unión Europea  y, en el caso de España, se plantean dificultades para lograrlo por los altos porcentajes de abandono. La disminución de los últimos años es insuficiente y España ocupaba la tasa más alta de la Unión Europea en 2015 con un 20% y es la penúltima en los datos de 2016 con un 19%, seguida de Malta con el 19,6%.
Gráfico 1: Evolución del abandono educativo temprano en España, por sexo, y en la U.E
Imagen1
En el año 2016 el abandono temprano de la educación y la formación en España baja al 19,0%, 1,0 puntos menos respecto de 2015, que fue del 20,0%. El segundo aspecto llamativo es la distancia existente (8,3 puntos) respecto de  la media de la Unión Europea (10,7%).
El tercer aspecto que muestra el gráfico es la diferencia existente entre la tasa de abandono de  los hombres (22,7%) y la de las mujeres (15,1%). También es llamativa la diferencia en  los descensos entre 2006-2016: la media de España ha bajado 11,3 puntos; las mujeres 8,5 puntos; los hombres 14 puntos. La UE ha reducido el porcentaje en 4,6 puntos, aunque había en 2006 una diferencia de 15 puntos.
Viendo el punto de partida de ambos grupos, en el caso de las mujeres hay un descenso continuado y regular desde 2009 y, en estos momentos, está en el 15,1%, dato que se fija como media alcanzable y deseable para España en 2020. En el caso de los hombres parece imposible bajar al 15% y menos al 10%, objetivo de la UE, que sí pueden alcanzar las mujeres.
Según explica la nota del MECD, “los 1,0 puntos de descenso del abandono temprano de la educación y la formación en el año 2016 respecto de 2015 están asociados al incremento en 2,1 puntos de la población que ha alcanzado el nivel de formación CINE 3 (nivel 3 de la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación: Educación Secundaria Segunda Etapa)”.
Otro factor a tener en cuenta  es la incidencia del alumnado extranjero en el abandono educativo temprano.
Gráfico 2: Evolución del abandono educativo temprano por nacionalidad
Imagen2
La tasa de abandono de los alumnos extranjeros ha descendido desde 2006 en 8,2 puntos; la tasa de alumnos españoles lo ha hecho, en el mismo período, en 11,6. Aquí hay que ver la correspondencia con el porcentaje de alumnos extranjeros por Comunidades Autónomas[1] (Gráfico 3). Así, hay Comunidades con los menores índices de alumnado extranjero y tienen las tasas más altas de abandono escolar como Andalucía[2], Castilla La Mancha,  Extremadura y Ceuta.
En todo caso, aclara la nota del MECD, “el efecto de la población extranjera en la tasa total durante el período analizado no ha variado significativamente, siendo de 2,3 puntos en  2006 y de 2,6 puntos en 2016, con ligeras oscilaciones en el periodo”.
3.Porcentaje de alumnado extranjero sobre el total de alumnado, por comunidad autónoma. EE. Régimen General no universitarias. Cursos 2015-16 y 2016-17
Comunidad2015-162016-17Comunidad2015-162016-17
Baleares13,213,8País Vasco7,07,2
Cataluña12,513,1C. La Mancha7,16,8
La Rioja13,112,9Canarias6,46,5
Aragón12,212,5C. y León6,26,1
Murcia12,012,1Cantabria5,45,7
Melilla10,312,1Ceuta4,25,2
Madrid10,911,0Andalucía5,05,1
C.Valenciana10,010,0Asturias3,83,8
España  8,48,6Extremadura2,92,8
Navarra7,37,3Galicia2,62,5
El estudio “El abandono educativo temprano: Análisis del caso español”,[3]explica:El abandono prematuro es señalado como uno de los problemas más graves del sistema educativo español, junto al rendimiento educativo de nuestros estudiantes al acabar la enseñanza obligatoria del que informan regularmente los sucesivos informes PISA[4]. Ambos problemas están relacionados, ya que, como veremos, un menor rendimiento en la enseñanza secundaria obligatoria puede propiciar un mayor abandono temprano de los estudios”
Este menor rendimiento en la enseñanza secundaria se puede ver favorecido por las sucesivas cribas-especialización establecidas en la LOMCE, que llevan a sectores del alumnado a alejarse de la consecución de la titulación en Secundaria y, menos mal, que se han paralizado las reválidas. Ya en el libro Blanco de la LGE (1970) se decía: “Se trata, en última instancia, de construir un sistema educativo permanente no concebido como criba selectiva de los alumnos, sino capaz de desarrollar hasta el máximo la capacidad de todos y cada uno de los españoles”. Sin embargo, en la LGE había doble titulación al terminar EGB: hacia Bachillerato o hacia Formación Profesional I. Esta doble titulación ha vuelto con la LOMCE al finalizar la Educación Secundaria Obligatoria: hacia la FP  o hacia Bachillerato, aunque debiendo superar una reválida, ahora suspendida.
La LOMCE no garantiza la escolarización común hasta los 16 años y va segregando a los alumnos desde 2º de ESO, y  4º curso es doblemente específico (modalidad para FP o modalidad para Bachillerato). Al llegar a los 16 años, se habrán quedado por el camino los derivados a la Formación Profesional Básica, los que abandonen con el certificado de estudios al terminar 3º y los que no superen la reválida de la ESO. Ya no hay, por tanto y ahora, una educación secundaria obligatoria, pese a los nominalismos de la LOMCE[5].
Como explica  Gortazar,  “lo que define el ADN de nuestro sistema educativo no son los aprendizajes (que son razonables en cuanto a calidad y equidad), sino las dificultades de cada alumno para progresar de acuerdo al potencial de su cesta de competencias”[6]. Y en el último Informe de Save the children[7] explica quiénes son los afectados: “La tasa de abandono educativo prematuro incluye a los niños y niñas que dejan la escuela tras la etapa obligatoria, con o sin título de ESO. Aunque desde 2002 ha bajado 11 puntos, la disminución de esta tasa sólo ha incidido en los que se van con el graduado de ESO. Las y los que fracasan, los que dejan de estudiar sin la titulación de ESO, son hoy los mismos que hace trece años. De todos las y los jóvenes que dejan de estudiar tras la educación postobligatoria, aquellos que provienen del quintil más bajo de ingresos han pasado de un 28% en 2008 a un 36% en 2015”.
En este aspecto, el mismo estudio  de IVIE confirma la relación del abandono con los logros conseguidos en el período de la ESO. “En la actualidad, la tasa de abandono entre los jóvenes que no han concluido con éxito la ESO es del 69,2%, frente al 15,5% de los que se graduaron con éxito. En los años de máximo abandono el porcentaje llegó a superar el 80% entre los jóvenes sin éxito en la ESO. Así, pese a que en 2013 solo supone el 15,7% de los jóvenes de 18 a 24 años, este colectivo representa más del 45% de los abandonos totales”.
Otro aspecto relacionado con el abandono es la edad del individuo. “Para edades más próximas a la de finalización de la escolarización obligatoria el abandono es menos intenso, pero eso cambia posteriormente. Conforme pasa el tiempo se añaden al colectivo de abandono las personas que inicialmente trataron de cursar estudios adicionales, pero que los abandonaron sin completarlos con éxito”.
Un último punto a considerar se refiere a la formación permanente. En la nota del MECD[8] explica que “en el año 2016 el 9,4% de la población de 25-64 años ha seguido algún tipo de formación en las cuatro últimas semanas, 0,5 puntos menos que el año anterior. Por sexo, las mujeres presentan un porcentaje más alto de formación permanente (10,2%) que los hombres (8,6%)”. Pero aclaran más los datos referidos a la Enseñanza Formal (en que se incluyen enseñanzas de Secundaria, acceso a título de ESO y Bachillerato, preparación a  Ciclos de FP), recogidos en las estadísticas del MECD. En el curso 2011-2012 había 464.057 alumnos en el conjunto de España; en 2015-16-últimos datos- han sido 303.541. Los hombres representan el 47,5% y las mujeres el 52,5%.[9]
3.Abandono educativo temprano por sexo y comunidad autónoma. Año 2016
Imagen3.png
En cuanto a las diferencias por sexo, Baleares, Canarias y Aragón son las comunidades que presentan un mayor arco. Resaltan además las comunidades y ciudades autónomas de Andalucía, Castilla La Mancha, Murcia, Baleares y Melilla en las que el porcentaje de abandono de las mujeres es muy superior a la media; el caso de Ceuta supone la inversión de los datos generales.
Teniendo en cuenta el objetivo 2020 de la Unión Europea, hay  diferencias significativas entre las comunidades autónomas. Si en 2015 eran tres las comunidades (País Vasco, Cantabria y Navarra) por debajo de la media de la Unión Europea (11%), en 2016 quedan solo el País Vasco (7,9) y Cantabria (8,6) por debajo de la UE (10,7) y del objetivo 2020.
Las comunidades de Navarra,  Madrid  y Galicia (15,2) están por debajo del 15%por lo que están en la vía de cumplir el objetivo del 10% en 2020. Otras cinco comunidades están ya por debajo de la media de España y podrán alcanzar ese objetivo especial para España del 15%: Asturias, Castilla y León, La Rioja, Cataluña y Aragón (19,1).
El mayor problema está en las seis comunidades restantes y en las dos ciudades autónomas ya que superan la media de España y será muy difícil que lleguen a ese porcentaje del 15%: Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura, Ceuta, Castilla La Mancha, Melilla, Murcia y Baleares. Suman una población de 19.220.096 de habitantes y representan el 41,21% de la población española en 2016.
El resumen del MECD añade otro gráfico sobre los jóvenes de 15 a 29 años que no estudian ni trabajan, que son el 18,1%  en 2016. Este porcentaje era mayor en los hombres hasta 2013 y ya en 2014 los superaron las mujeres y en 2016 el 17,4% para los hombres y el 18,7 para las mujeres. Al mismo tiempo desciende el porcentaje de los jóvenes que han  alcanzado el nivel de formación de Educación Secundaria Segunda Etapa y Superior al 14,1% que fue del 16,9 en 2013. Al contrario,  en los jóvenes con nivel formación de primera etapa de Educación Secundaria (escolaridad obligatoria) o inferior, el porcentaje está todavía en el 26,5%.
Otro dato que explica el mayor castigo a las mujeres durante la crisis es el referido a la posesión de  titulación superior en la población de 25 a 29 años en 2016: las mujeres representan el 47,4% y los hombres el 36,8%; la media de España el 42,1%.
Como se resume en el estudio del IVIE, “las reducciones de las tasas de abandono desde que comenzó la crisis, año 2008, han sido más intensas entre los varones, los nacionales, los hijos de padres con estudios básicos (hasta ESO), los menores de 20 años y los que no obtienen el título de ESO”.
4.Tabla comparativa de comunidades autónomas y año
Imagen4
Las comunidades en que más ha descendido el abandono temprano son Ceuta (27,6 puntos) y Melilla (22,4); la media de descenso en España es de 11,8 puntos.
Conocidos los datos de 2016, España sigue a la cola en abandono educativo temprano entre los países de la Unión Europea. En 2015, España era el único país que alcanzaba el 20%, seguido de Malta (19,8%), Rumanía (19,1%), Italia (14,7%) y Portugal (13,7%). La Unión Europea tenía el 11%. La comparación con los valores medios de la Unión Europea hace visible la gravedad del problema en España. En 2016 el porcentaje total de España ha descendido un punto, hasta el 19%, muy lejos todavía del 10,7% de la Unión Europea.
En el gráfico siguiente se aprecia la evolución desde 2006, ascendente hasta 2008-2009 todavía en proceso de expansión, y el comienzo del descenso a partir de 2009 en nueve comunidades y de las restantes en 2010.
Baleares y Murcia son las comunidades que van a la cola con algo más de 7 puntos sobre la media de España. El grupo siguiente lo componen Andalucía, Melilla y Castilla La Mancha, que se completa con Ceuta, Comunidad Valenciana y Extremadura, los ocho por encima de la media de España. Estas ocho comunidades difícilmente bajarán al 15 % de abandono temprano en 2020, objetivo ampliado y pactado con la Unión Europea, frente al 10% de toda la U.E.
Abandono temprano en los países de la Unión Europea.(Cuadro: Abandono temprano de la educación-formación en la U.E. por país, sexo y año. 2002-2016)[10]
En el cuadro –extenso-, que se puede abrir con el enlace, se muestra una panorámica de la evolución del abandono temprano en la Unión Europea en los últimos 15 años.
La tasa de España  sólo está superada por Malta (19,6%). Por el contrario, hay ya trece países que cumplen  su meta nacional pactada para 2020: Bélgica (8,8%, por debajo del 9,5% pactado), Dinamarca (7,2%, con meta del 10%), Irlanda (6,3%, con meta del 8%), Grecia (6,2%, frente al 10% pactado), Francia (8,8%, con meta del 9,5%),  Italia (13,8%, por debajo del 16% pactado), Chipre 7,7%, por debajo del 10%),  Luxemburgo (5,5% y pactado el 10%), Austria (6,9%, por debajo del 9,5% pactado), y Finlandia (7,9%, frente al 8% pactado). Todos, salvo Italia, ya por debajo del objetivo del 10%. A estos países se suman, con las tasas de abandono escolar temprano más bajas,    Croacia (2,8%), Lituania (4.8%), Eslovenia (4,9%) y Polonia (5,2%).
La tasa media de abandono educativo temprano en la Unión Europea es ya del 10,7%. En el caso de los hombres asciende al 12,2% frente al 9,2% de las mujeres. En el caso de España, con el 19% de media en abandono, los hombres representan el 22,7% y las mujeres el 15,1%.
España registra, en cambio, mejores resultados en el segundo indicador en materia educativa que la UE ha fijado para 2020: lograr que el 40 por ciento de la población entre 30 y 34 años haya completado con éxito la educación universitaria o equivalente. España tiene una tasa del 40,1%, cerca del 44% pactado, por encima del 39,1%  de media comunitaria. No ocurre esto con las tasas de escollarización en Formación Profesional.
También en este caso las mujeres españolas, con el 46,6%, registran mejor resultado que los hombres (33,5%).
Hay ya trece países de la Unión Europea que cumplen o han superado su objetivo en este indicador: República Checa, Dinamarca, Estonia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Austria, Eslovenia, Finlandia y Suecia.
Los países con mayor población titulada son Lituania (58,7%), Luxemburgo (54,6%), Chipre (53,4%), Irlanda (52,9%) y Suecia (51%), y los que menos son Rumania (25,6%), Croacia (29,5%) y Malta (29,8%).
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REVISTA CONVIVES Nº 18, junio 2017. PAZ Y CONVIVENCIA
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[2] En datos del curso 2016-17 es el 4,8%.
[3] Elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) http://www.mecd.gob.es/dctm/inee/documentos-de-trabajo/abandono-educativo-temprano-2.pdf?documentId=0901e72b818e38f4
[4] Informe PISA
[6] Lucas Gortazar , Una panorámica de la (in)equidad educativa, 11 de mayo de 2017.
[7] Save the children, Desheredados. Desigualdad infantil, igualdad de oportunidades y políticas públicas en España, 2017.
[8] Nota MECD formación permanente
[9] Interesante consultar el estudio “Principales indicadores económicos y sociales de Canarias”.  Boletín de Coyuntura Nº 53. Diciembre 2016. Hay datos comparados con España, con Comunidades Autónomas y con la U.E. El Capítulo II –Análisis monográfico trimestral- está dedicado a Educación.  http://www.cescanarias.org/documentos/boces/boces_53-16.pdf
[10] “Nivel de formación, formación permanente y abandono: explotación de las variables educativas de la encuesta de población activa. Transición de la formación al trabajo-abandono temprano de la educación-formación”.https://www.educacion.gob.es/educabase/tabla.do?sel_1=29&busc_1=&cri1=00&cri1=01&cri1=02&cri1=03&cri1=04&cri1=05&cri1=06&cri1=07&cri1=08&cri1=09&cri1=10&cri1=11&cri1=12&cri1=13&cri1=14&cri1=15&cri1=16&cri1=17&cri1=18&cri1=19&cri1=20&cri1=21&cri1=22&cri1=23&cri1=24&cri1=25&cri1=26&cri1=27&cri1=28&sel_2=3&busc_2=&cri2=00&cri2=01&cri2=02&sel_3=15&busc_3=&cri3=00&cri3=01&cri3=02&cri3=03&cri3=04&cri3=05&cri3=06&cri3=07&cri3=08&cri3=09&cri3=10&cri3=11&cri3=12&cri3=13&cri3=14&rows=pa%EDs&columns=sexo&columns=a%F1o&numCri=3&NumCeldas=1305&type=pcaxis&path=%2FFormacionyml%2FEPA2016%2FAban%2Fl0%2F&file=Aban02.px&divi=&per=&idtab=&accion=html)