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lunes, 31 de agosto de 2020

Reino de España: vuelta a las aulas de la austeridad (Carlos Gibau para CUARTOPODER.ES)

Reproducimos este artículo de Carlos Girbau (concejal de Ahora Ciempozuelos y amigo de Sin Permiso) en CUARTOPODER.ES





  • Que el Consejo fuera conveniente a quienes administran nuestra salud y educación en el reino, no quiere decir que haya sido realmente útil para la mayoría de la ciudadanía
  • El problema no radica en que haya 17 CC.AA. con sus maneras diferentes de ponerse la mascarilla como señala la prensa. Lo que hay son dos modelos políticos que pugnan

Hubo que esperar hasta el 27 de agosto, a escasos días de la vuelta a los centros de estudio, para que una conferencia multisectorial de tres ministros (I. Celaá, Educación y Formación Profesional; S. Illa, Sanidad y C. ; Darias, Política Territorial y Función Pública) y los consejeros de Sanidad y de Educación de las 17 Comunidades Autónomas (CC.AA.) acordara, con la abstención de la delegación de la C.A. vasca, el protocolo que establece los términos en los que los centros educativos pueden ser abiertos. El largo y formal título del documento: “Acuerdo del consejo interterritorial del sistema nacional de salud, adoptado en coordinación con la conferencia sectorial de educación, sobre la declaración de actuaciones coordinadas en salud pública frente al covid-19 para centros educativos durante el curso 2020-21” podría hacernos creer que nos encontramos ante la norma que resuelve las dudas e inquietudes que asaltan a la inmensa mayoría de una sociedad concernida por una reapertura de los centros de estudio en pleno crecimiento de los contagios de COVID-19 a razón de casi 10.000 diarios.Transcurridos 6 meses del obligado cierre de la educación presencial debido al confinamiento y todo lo ese hecho puso en evidencia, era ya chocante la inacción, la falta de previsión y planificación de las administraciones (todas) ante el inminente regreso a las clases.


La reunión del día 27 de agosto le iba bien a todo el mundo político institucional. Por un lado, a un PP sin alternativa como quedó de manifiesto en el encuentro de todo su poder autonómico celebrado el 26 de agosto, un día antes del consejo interterritorial, de cuyas decisiones y propuestas de un “plan alternativo al del gobierno” aún hoy nada se sabe. Por otro, a los gobiernos autonómicos que, a toda prisa, fueron estableciendo precarios protocolos de reincorporación a las aulas. También a la presidencia del Gobierno le vino bien para huir de su imagen de pasividad reprochada en agosto; incluso a Unidas Podemos que, poco antes de la reunión del consejo interterritorial, había señalado la falta de iniciativa de la ministra Celaá por no condicionar a la mayor contratación de profesores y de personal en los centros educativos los dos mil millones que en mayo el Estado puso al servicio de las autonomías para educación. UP tocó con ello un problema básico en toda esta situación pero, lamentablemente, calló sobre universidades, la rama educativa que les compete directamente en el Gobierno de Coalición Progresista.

Ahora bien, que el Consejo fuera conveniente a quienes administran nuestra salud y educación en el reino, no quiere decir que haya sido realmente útil para la mayoría de la ciudadanía. Una lectura rápida del acuerdo llevara a perder toda esperanza de encontrar en él algo más de lo que, tras meses de sufrir pandemia, podemos definir como “lo de siempre”: mascarillas, higiene de manos, establecimiento de grupos de convivencia estables o distancia de 1,5 metros. Nada novedoso con respecto al documento del Ministerio de Educación del 22 de junio de 2020.

La gran mayoría de la prensa, fiel exponente de las empresas que la controlan y partidaria de manera creciente, como una porción cada vez mayor de la oligarquía española, de una involución recentralizadora del Estado autonómico, no pierde ocasión para ridiculizar en sus titulares las diferencias en el uso de la mascarilla, la ventilación de las aulas y la toma de temperaturas que existen en las distintas CCAA. Intentan con ello ganar el discurso hacia un aspecto concreto de la cuestión, que no del problema.

La pandemia y el cierre de las escuelas de marzo, como ahora el número de contagios y sus zonas (los barrios populares), pone de manifiesto, una vez más, los graves problemas de fondo de la sociedad. Problemas profundos que son previos a la pandemia, como bien nos recordó el anterior relator de la ONU, Philip Alston en su informe sobre la pobreza en España de 2018. En aquel documento ya entonces se señalaba que un 26,1% de la población y el 29,5% de los niños se hallaban en riesgo de pobreza o exclusión y que más del 55% de los habitantes experimentaban algún grado de dificultad para llegar a fin de mes. A día de hoy, las personas que han presentado la solicitud de Ingreso Mínimo Vital son más de 800.000; las que están en el desempleo rondan el 20%, 7 puntos más que en 2018; y quienes se hallan en ERTE superan el millón. Como bien señaló el relator, el empobrecimiento general de la población fue resultado de una decisión política que protegió a los más adinerados. Entre 2007 y 2017, los ingresos del 1% más rico crecieron un 24% mientras que para el 90% restante se incrementaron menos del 2%.

La crisis de 2008 se enjugó por parte del gran capital sobre la base de recortes y más recortes en los servicios (derechos básicos) e incremento de la precariedad para la ciudadanía, y de rebajas fiscales para los más opulentos. Dicho de otra manera, se degradó la propia condición de ciudadano/a y de persona, encogiendo la democracia y reduciendo de manera cada vez más evidente el conjunto del entramado legal a un simple instrumento para el pago de la deuda a sus tenedores (cambio artículo 135 de la constitución) y para la profundización de la represión como respuesta (leyes mordaza).


Tras una década, tales recortes y sus efectos continúan sin revertirse. Se trata de la lluvia fina que cala y que se encuentra, por ejemplo, detrás de la brutal brecha digital que separa al alumnado y que se puso de manifiesto en el cierre de los centros bajo el confinamiento. Una expresión del empobrecimiento de la sociedad, de la falta de inversión y la escasez de garantía y compromiso democrático por parte de los gobiernos de turno (autonómicos y estatales) con un derecho democrático fundamental como la educación. En estos años de pre-pandemia y austeridad se aumentaron las ratios por clase, se tomaron laboratorios y bibliotecas para dar cabida a más alumnos, se recortaron espacios comunes y se redujeron profesores y otros técnicos. Se degradó la enseñanza pública de manera muy especial. Se fragilizó el empleo hasta el extremo de que 53.000 interinos deben ser recontratados año a año; se redujo la parte del PIB que se destina a educación a un 3,75% (previamente a la anterior crisis, se situaba en un ya escaso 4 %). En definitiva: se perdieron nada menos que 9.000 millones por causa de los recortes.

Y es precisamente ahora cuando se habla de reducir ratios para garantizar mejor la seguridad y de desdoblar aulas, de contratar profesores y personal de apoyo, de incrementar los medios tecnológicos. Pero tales afirmaciones no representan mucho más que discurso. De hecho, el documento del Consejo del 27 agosto apenas trata el tema; además, no es de obligado cumplimento. O sea, da vueltas sobre un problema provocado por la austeridad neoliberal, pero se niega siquiera a señalarlo, como si por el hecho de no nombrarlo se pudiera escapar de él y sus terribles consecuencias.

Por puro sentido común, la comunidad educativa reclama una apertura del curso presencial y segura. La reclama en defensa de la igualdad social y de la propia enseñanza; exige más personal, lo que supone mucho más que la obligada recontratación anual de los 53.000 interinos; se solicita revertir lo recortado para poder empezar a hablar en serio y se exige que se destine una parte directa de los fondos que vendrán de la UE a educación.

El Consejo del 27 de agosto ha mostrado también que las autonomías han dejado para última hora el regreso a las aulas. Una vuelta dominada por esa austeridad no revertida y una cicatería de medios que continúa siendo el elemento determinante en su diseño junto a la voluntad evidente de sacudirse toda responsabilidad política. Con algo de esta lógica, rompe positivamente el acuerdo alcanzado en la Comunitat Valenciana. Allí el conjunto de la comunidad educativa y el gobierno autonómico surgido del Pacto del Botànic firmaron un acuerdo por el que dicho gobierno destinará 200 millones de euros a adecuar espacios para impartir enseñanza y a la contratación de 4.600 profesionales. Veremos en qué queda, pero, en todo caso, se trata de una línea diametralmente opuesta a la de la Comunidad de Madrid donde se espera una huelga en la enseñanza que seguirá a la organizada por las escuelas de idiomas a principios del verano. Los paros están convocados por todas las centrales sindicales en todos lo tramos educativos, menos el universitario. Las jornadas elegidas inicialmente fueron el 4, 8, 9 y 10 de septiembre. Pero posteriormente han sido aplazadas al 22 y 23 de septiembre.

Un gobierno, el de la Comunidad de Madrid dirigido por PP y C’s, que ha continuado, en plena pandemia, cerrando unidades docentes (públicas) y desviando dinero a la enseñanza privada y concertada. Frente a la amenaza de huelga y la sensación de inseguridad que transmite a la población intenta ahora sacar pecho y anunciar, a 10 días del inicio de curso, la contratación de 10.000 docentes. Vale recordar que ha sido incapaz de concretar la contratación de 1.200 rastreadores y que despide a miles de profesores interinos cada año sin que le tiemble el pulso. Pero a pesar de ello y de mantener los centros de atención primaria cerrados en varias localidades, asegura que reducirá las ratios de alumnado; eso sí, sin proveer de fondos ni de espacios a los centros de enseñanza. Algo similar ocurre en Andalucía y Galicia, comunidades todas ellas gobernadas por la derecha.

El problema no radica en que haya 17 comunidades autónomas con sus maneras diferentes de ponerse la mascarilla como señala la prensa. Lo que hay son dos modelos políticos que pugnan. Uno, que va ganando con mucha ventaja y que tiene en la llamada “colaboración publico-privada” el caldo de cultivo de la privatización que domina la descentralización administrativa autonómica del régimen del 78 bajo el neoliberalismo; y otro, el que entiende que lo público representa, como en la pandemia, la única garantía de derechos, de igualdad y verdadera protección de la mayoría de la población ante los efectos de esta triple crisis sanitaria, social y económica que padecemos. El primer camino se empantana sometido al desgobierno del interés de los más poderosos. El segundo necesita, cada vez de manera más imperiosa, un nuevo marco legal que vaya más allá del 78 y que lo sustituya por otro basado en la libre decisión de los pueblos y la igualitaria relación fraternal que marcan las repúblicas. Mientras se despeja el panorama, huelgas como la de Madrid marcan camino.

jueves, 20 de agosto de 2020

El Gobierno convoca a las Comunidades autónomas a dos semanas del inicio de curso con profesores, padres y alumnos sumidos en la incertidumbre

Artículo publicado en eldiario.es
  • Salvador Illa e Isabel Celaá celebrarán una Conferencia Interterritorial conjunta el 27 de agosto con los consejeros autonómicos para analizar las condiciones de la vuelta a las aulas, prevista para dentro de dos semanas
19 de agosto de 2020

La ministra de Educación, Isabel Celaá, y el de Sanidad, Salvador Illa, abordarán con los responsables autonómicos las condiciones en las que los alumnos regresarán a las aulas en septiembre, previsiblemente a partir del día 4. Las incógnitas sobre si las medidas de prevención de contagios serán suficientes y adecuadas ante el panorama epidemiológico y la capacidad de afrontar este escenario han generado durante los últimos días declaraciones políticas y protestas de trabajadores ante un comienzo de curso todavía incierto. Sin embargo, aun habrá que esperar: la reunión ha sido convocada para el 27 de agosto, dentro de ocho días.

Este miércoles los principales sindicatos educativos de la Comunidad de Madrid han convocado una huelga con fechas establecidas para la primera semana de septiembre, al considerar que no están garantizadas las condiciones para el comienzo de las clases. Tras conocerse la convocatoria del Gobierno, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado que presentará su plan para el inicio de curso el próximo día 25.

Salvador Illa ha anunciado la reunión en la Interterritorial celebrada este mismo miércoles. Además, el Ministerio de Educación ha informado de que dos días antes del encuentro de los ministros con los consejeros se celebrará la Comisión General de Educación, con la presencia del secretario de Estado y viceconsejeros.

A la reunión del día 27 también asistirá la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias. De acuerdo con fuentes de Educación, todavía no se ha establecido un orden del día para el encuentro.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, ha dicho este jueves en una entrevista a la Cadena SER que "sería bueno" que la conferencia se celebrase "cuanto antes" para que "no se pueda decir que se llega tarde". “No sé si se llega tarde o temprano, la mayoría de sistemas educativos tenemos preparados los protocolos”, ha añadido.

Antes de las vacaciones, el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, había anunciado una conferencia de presidentes para la última semana de mes en la que se pudiera coordinar el comienzo de las clases, que se prevé muy conflictivo. En las últimas semanas la situación ha empeorado y el desconcierto se ha apoderado de profesores, alumnos y padres, sobre cómo será la vuelta a las aulas mientras siguen multiplicándose los contagios, especialmente en Madrid.

viernes, 3 de julio de 2020

El Congreso aprueba un incremento de la inversión en la educación pública en la Comisión de Reconstrucción (

Reproducimos esta información de ELDIARIODELAEDUCACION.COM


El Grupo de Trabajo de Políticas Sociales y Sistema de Cuidados presentó esta mañana el borrador de conclusiones en el que se dedica un punto a la educación que propone un aumento de la inversión en el sistema público, dejando fuera a la concertada
El punto 18 del borrador se dedica exprofeso a la cuestión educativa de cara a la reconstrucción tras el confinamiento provocado por la pandemia de COVID-19 de estos meses. Buena parte de este punto pone la mira en la situación del alumnado y de las familias en peor situación socioeconómica, pero no solo.

El documento habla de un aumento de la inversión educativa que acerque la cifra actual a la media de la Unión Europea (de poco más del 4% hasta el 6%). La polémica ha saltado esta mañana por el hecho de que el documento especifica que este aumento repercuta en el sistema público, dejando fuera a la red concertada.

También pide el aumento de los puestos escolares en la educación pública así como la mejora de las condiciones laborales de los profesionales del sector. O el refuerzo de los centros en los que se dé una alta concentración de alumnado en desventaja socioeconómica o de minorías o el aumento de profesionales como PT (pedagogía terapéutica), AL (audición y lenguaje), PTSC (profesor técnico de servicios a la comunidad) o trabajadores sociales en centros con alumnado con necesidades educativas especiales o con dificultades de aprendizaje.

En este sentido apela al apoyo a las comunidades autónomas para la redacción de planes de recursos para los centros de alta complejidad que pudieran contemplar el incremento de la dotación de personal docente y no docente para poder dar apoyo social y emocional intensivo a chicas y chicos. Y buscar el consenso en la Conferencia Sectorial para crear un plan de choque de inicio de curso para la detección de desigualdades generadas por la situación de pandemia y para revertirlas.

En dicho plan podría contemplarse un aumento de la formación docente en la dirección de mejorar sus competencias digitales; el equipamiento de las familias y la mejora de la competencia digital de estas y del alumnado; el impulso para cubrir los costes indirectos de la escolarización obligatoria como libros y material escolar, comedores o transporte; el fomento de las actividades extraescolares, y, por último, la lucha contra el acoso y el ciberacoso.

Otro de los puntos de este artículo 18 pide la universalización del 0-3 con carácter público y gratuito. Hoy por hoy la mayor parte de plazas en esta etapa con privadas o concertadas por todo el país y no es capaz de absorver una eventual universalización. Están matriculados en escuelas infantiles de 0-3 algo menos de la mitad de las criaturas.

jueves, 25 de junio de 2020

Educación recomienda mantener las clases presenciales de los menores de 14 si hay que priorizar en la vuelta al colegio (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica este artículo

El Ministerio de Educación ha enviado a las comunidades autónomas el documento definitivo con sus recomendaciones sanitarias y medidas de seguridad para el próximo curso. El texto surge de la última conferencia sectorial, cuando el departamento de Isabel Celaá presentó su borrador e instó a las consejerías autonómicas a realizar sus aportaciones, que ya ha recibido e incluido (algunas) en el documento.

Educación recuerda que, con carácter general, existe "la obligación" de mantener la distancia de seguridad de metro y medio entre personas. Esta es la única cuestión que puede imponer el Gobierno central porque así aparece en el decreto que regula la llamada nueva normalidad. El resto de medidas no pasan de la categoría de "recomendación", dado que las comunidades tienen las competencias en Educación y Moncloa no puede obligar a nada.

Bajo esta premisa, Educación explica que para las etapas de Infantil y Primaria "se puede optar por la alternativa de establecer grupos de convivencia estables de entre 15 y 20 alumnos" que no necesitarán mantener la distancia, pero tendrán que evitar el contacto con otros grupos. Al no estar explícitamente regulado, los Gobiernos regionales podrán elevar el número de alumnos de estas unidades de convivencia hasta los 25 alumnos que establecen las ratios como el máximo por clase. Para las etapas superiores, Secundaria obligatoria y postobligatoria, el máximo de alumnos por aula será el que permita la distancia de seguridad.

Los ministerios de Educación y Sanidad, que también ha participado en la elaboración del texto, introducen una novedad entre las recomendaciones. Pese a que el documento afirma que "se garantizará la asistencia presencial diaria de todo el alumnado", prevé que esto no pueda ser posible "por la evolución epidemiológica o la falta de espacios", en cuyo caso se podrá contemplar "una modalidad mixta (combinación de educación presencial y a distancia)".

Especifica el texto que, de darse esta situación "se mantendrá la presencialidad en los niveles y etapas inferiores (hasta los 14 años)", pero está por ver cómo interpretan las comunidades, que al final tienen las competencias, la posibilidad de que los alumnos de 3º y 4º de la ESO y Bachillerato (que son los mayores de 14 años y por tanto los que no acudirían a los centros en caso de que hubiera que priorizar la docencia presencial) puedan no acudir a los centros a diario "por falta de espacio". Esta circunstancia (la falta de espacios) se va a dar con una certeza de casi el 100%, dado que muchos colegios e institutos albergan alumnos muy por encima de sus posibilidades y no tienen espacios para habilitarlos como aulas.

El ministerio especifica también que "se procurará reducir al mínimo los desplazamientos de grupos de alumnos por el centro", por lo que recomienda "que sean los profesores quienes acudan al aula de referencia". Respecto a la gestión de espacios, también propone la administración realizar "la entrada y salida escalonada del centro educativo" o, habilitar distintos espacios para entrar y salir, de manera que se eviten las aglomeraciones.

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domingo, 14 de junio de 2020

Mareas por la Educación Pública siguen marcando el camino para el inicio de Curso 2020/21 (Comunicado de MxEP. 14 de junio de 2020)


Desde Mareas por la Educación Pública queremos expresar nuestra indignación ante las instrucciones sobre el inicio del próximo curso del Ministerio de Educación y Formación Profesional acordadas con las Consejerías de las CCAA.
Consideramos que las medidas del ministerio encabezado por la señora Celáa tan solo son un lavado de cara para aparentar que se inicia la “nueva normalidad”.

Tal como nos temíamos, el Ministerio y las Consejerías han apostado por la opción más barata y la más favorable a los intereses de los centros privados concertados; es también la opción más cómoda para las autoridades educativas porque descarga toda la responsabilidad en los equipos directivos y el profesorado.

Recordamos que Mareas por la Educación Pública remitió al Ministerio de Educación y FP una propuesta de inicio de curso teniendo en cuenta todos los escenarios posibles como consecuencia del Covid-19. Lamentamos que el Ministerio de Educación y FP no haya tenido en cuenta nuestras propuestas que inciden decididamente en una Educación Pública de calidad, que ahora es más necesaria que nunca. De este modo se pretende camuflar las necesidades reales de la Educación Pública y que ya recogimos en nuestra propuesta.

Nuestras escuelas no serán seguras si no se apuesta decididamente por bajar las ratios a  un máximo de 15 alumnos y alumnas. De nada sirve la recomendación de 15 con excepciones de 20, porque la experiencia demuestra que la excepción se aplica como norma. Es necesario, bajar la ratio también, para afrontar las desigualdades estructurales, que se han visto acentuadas por la brecha social (y digital) durante el periodo de enseñanza no presencial.

Sobre el alumnado NEAE, destacar que si la falta de PT y PTIS sigue igual que hasta ahora, estos niños van a tener muchos problemas, ya que muchos de ellos pertenecen a grupos de riesgo y tienen que tener a una persona que les apoye constantemente.

Nuestras escuelas no serán seguras si por abaratar costes se pasa la distancia de seguridad de 2 a 1.5 metros. No es de recibo que, si las autoridades sanitarias recomiendan una distancia de 2 metros, esta no se respete para nuestros estudiantes. Del mismo modo, exigimos que en nuestras escuelas se establezcan unos criterios sanitarios estrictos, con una dotación presupuestaria y material suficiente, y con la presencia y asesoramiento de personal médico adscrito a los centros de salud locales.

Mareas por la Educación Pública también lamenta que el Ministerio de Educación y FP no haya establecido un plan de choque para el inicio del próximo curso con propuestas de las que habíamos remitido.

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Es urgente aumentar drásticamente el presupuesto en educación hasta el 7% del PIB, bajar decididamente las ratios y la contratación de nuevos profesores y profesoras, al igual que dotar de estabilidad a las plantillas docentes, pero también es necesario volver a los horarios de docencia directa previos a los recortes educativos realizados bajo la era Wert. 
Y no menos importante es apostar por un Plan urgente de  creación y construcción de nuevos centros públicos que descongestionen los ya existentes en conjunto y, provisionalmente, la búsqueda de espacios alternativos en colaboración con los organismos públicos que supere el tradicional recurso de los contenedores-barracones. 
Asimismo, proponemos recuperar aquellos centros educativos que han sido cerrados en años anteriores y que, con la debida adecuación, podrían volver a ser utilizados para el fin que tuvieron una vez. Todo ello, sin olvidar la recuperación de las líneas, que se han cerrado los cursos pasados y que se  quieren cerrar el curso que viene.

Asimismo denunciamos la intención de determinadas Comunidades Autónomas de repartir su asignación proporcional de los 2000 millones de euros destinados a la Educación Pública también a los centros privados-concertados. El dinero de todos y todas debe ser para la Educación Pública, no para los negocios educativos.

Por otro lado, las instrucciones proponen que se limite la celebración de asambleas y reuniones en los centros educativos. ¿Acaso la ministra está limitando aún más la participación de las familias y del conjunto de la Comunidad educativa en los centros? Es inaceptable que esto se ponga así en el protocolo de manera que miles de AMPA quedarán sin actividad en los centros, cercenando de esta manera su participación en los mismos.

La Educación es un servicio público imprescindible, por lo que debemos ser exquisitos y estrictos respecto a las medidas de seguridad. No queremos escuelas cerradas, queremos escuelas seguras también ante pandemias.

Queremos una Educación responsable y ejemplo del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU.

Desde Mareas por la Educación Pública reivindicamos que unas escuelas seguras son imprescindibles también si queremos una Educación Pública, de calidad, laica, inclusiva, democrática, de todas, para todas y con todas.

14 de junio de 2020
Mareas por la Educación Pública


Puedes descargar el Comunicado en este enlace.

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jueves, 11 de junio de 2020

Madrid y Euskadi se desmarcan del acuerdo entre el Gobierno y el resto de comunidades para la vuelta al colegio (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es
  • La ministra Celaá advierte a la Comunidad de Madrid de que si no cumple con el metro y medio de separación tal y como está deslizando, estará incumpliendo la ley; Euskadi y Catalunya sostienen que lo pactado son sus competencias

11/06/2020

Madrid y Euskadi son las dos únicas Comunidades Autónomas que se han desmarcado del acuerdo alcanzado este jueves entre el Ministerio de Educación y las Consejerías de Educación autonómicas para preparar la vuelta al colegio en septiembre. Catalunya está de acuerdo con los 14 puntos aprobados, pero ha emitido un comunicado en el que también defiende que son sus competencias y que no aceptará que la propuesta de Educación tenga un carácter normativo. Según la Consellería catalana, la ministra les ha asegurado que no lo tendrá, que serán orientaciones.
Euskadi alega unos motivos similares, aunque no ha aclarado si está de acuerdo o no con las medidas. Pero sí sostienen que lo pactado (medidas sanitarias y educativas) son su competencia; Madrid de momento no ha explicado su negativa. La ministra de Educación, Isabel Celaá, ha explicado tras la reunión que "nadie en el Ministerio ha entendido mucho cuál es la objeción de Madrid".
La reunión ha abordado dos asuntos paralelos. Por un lado se ha debatido el documento que presentó el Ministerio de Educación ayer, que tiene un carácter más sanitario y establece medidas de distancia, etc. La ministra Celaá ha pedido a las Comunidades Autónomas que hagan sus aportaciones sobre ese texto.
Por otra parte, se ha alcanzado un acuerdo de 14 puntos bastante genéricos (la presencialidad será el principio rector del curso que viene, se mantienen las fechas previstas para el curso, se tomarán las medidas para asegurar que se ofrezcan las actividades complementarias como el comedor o el servicio de transporte, etc.) que es el texto del que se han desmarcado Euskadi y Madrid.
Preguntada por las declaraciones del consejero madrileño, Enrique Ossorio, en las que insinuaba que en Madrid podría no respetarse el metro y medio de distancia interpersonal de seguridad propuesto por el Ministerio, Celaá ha sido clara: "Estará rompiendo la ley, porque hay un Real Decreto que establece en 1,5 metros la distancia de seguridad".
También se le ha preguntado a la ministra por el destino de los 2.000 millones de euros que el Gobierno transferirá a las comunidades autónomas para dedicar a la educación. Celaá, que en su intervención inicial solo ha hablado de "educación", sin apellidos, ha eludido responder.

Tres grupos de alumnos

La propuesta base del Ministerio de Educación para la reanudación de la actividad presencial en septiembre que se ha discutido en la Conferencia Sectorial separa al alumnado en tres grupos, con sus respectivas medidas: los más pequeños, hasta 4º de Primaria incluido; desde 5º hasta Bachillerato; y los universitarios (estos últimos tienen su propio plan, publicado hoy por su ministerio).
La idea general de los Ministerios de Sanidad y Educación es crear grupos aislados dentro de los colegios e institutos para controlar con las máximas garantías los posibles rebrotes que se produzcan. Para el grupo de los más pequeños, Educación renuncia a que mantengan las medidas de seguridad como la distancia interpersonal mínima o que no interactúen: "No es realista", afirmó el miércoles Fernando Simón, responsable del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, dando la razón a los maestros, que llevaban semanas alertando de este extremo. En la misma línea se ha manifestado Celaá. El mismo argumento les exime de llevar mascarillas mientras estén en su "cohorte". En estos cursos los grupos serán "idealmente" de 15 alumnos, pero se permitirá un máximo de 20 y en cualquier caso no son cifras inamovibles.
Los mayores (a partir de 5º de Primaria y hasta Bachillerato) no tendrán más máximos por aulas que lo que den de sí los espacios separando metro y medio a los alumnos. En estas edades sí tendrán que llevar la mascarilla en los momentos que no se pueda garantizar esa distancia. La propuesta del Ministerio insta a los centros a escalonar salidas y entradas para evitar aglomeraciones, lo mismo que con los horarios de recreo y uso del patio.
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Prudencia ante el protocolo anunciado por el Ministerio de Educación de cara a septiembre (Pablo Gutiérrez de Álamo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

Reproducimos esta noticia de ELDIARIODELAEDUCACION.COM

"Está habiendo una presión lamentable por parte de muchas comunidades autónomas, para rebajar los requisitos de la vuelta al centro y para que volvamos, no a la nueva normalidad, sino a una antigua normalidad que ya no existe a todas luces". Francisco García, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO tiene claro que en los últimos días, a causa de la Conferencia Sectorial de mañana, está habiendo una gran cantidad de presión sobre el Ministerio de Educación, para que los requisitos que se anunciaron hace semanas se relajen un poco, al menos.

A pesar del cambio de criterio desde los 15 alumnos a los 20, o de la distancia entre mesas, de 2 metros a 1,5, la necesaria inversión tanto en personal como en infraestructuras sigue estando muy presente.

«En el colegio de mi mujer, continúa García, tendrían que desdoblar casi todos los grupos desde infantil hastas 4º de primaria». Algo parecido cuenta Leticia Cardenal, presidenta de CEAPA: «La clase de mi hijo, en la que normalmente son 24, es muy pequeña. Están en tres filas. Para mantener la distancia hay que quitar una de las tres filas; es imposible mantener la distancia si no».

A pesar de esto, Cardenal asegura que «hemos defendido siempre que la escuela presencial era insustituible y el alumnado debía ir a los centros lo antes posible. En ese sentido estamos contentos». La importancia de la presencialidad para ofrecer una educación con equidad y que trabaje por la igualdad de oportunidades se convierte aquí en central, habida cuenta de que «se han quedado muchos alumnos atrás estos meses».

Para José María Alvira, secretario general de Escuelas Católicas, es una buena noticia que se piense en una vuelta a los centros con la mayor presencialidad posible para que el alumnado retome el contacto con sus docentes y sus compañeros. Pero prefiere mostrarse prudente hasta no ver cómo se concretan las decisiones que se adopten mañana en la Conferencia Sectorial.

Pero esta alegría por un inicio de curso con la mayor presencialidad posible no está reñida con cierto miedo y desconfianza, afirma Cardenal, a «que los menores de 10 años no tengan que mantener esas distancias de seguridad» o que las ratios se hayan decidido sin tener en cuenta la superficie de las aulas. «Se debería haber controlado de otra manera», asegura la representante de las familias de la escuela pública.

El documento de Educación contempla también que los centros educativos, sus equipos directivos, sean los encargados de la elaboración de planes de actuación y protocolos relacionados con la salud y la higiene en el trabajo. Algo para lo que, dice Francisco García, los equipos directivos no tienen formación ni competencias.

Para eso están los servicios de prevención de riesgos laborales de las comunidades autónomas o los comités de seguridad y salud de las juntas de personal. En su opinión deberían ser los territorios los que «establecieran criterios muy estrictos y generales para todos sobre planes de contingencia, y no depositar esa responsabilidad en cada centro».
Nada es gratis

«La presencialidad, comenta García, debe ser lo más segura posible, pero no sale gratis». Tanto la nueva ratio, con un tope máximo de 20 alumnos, como la distancia de 1,5 metros entre mesas (que se traduciría en que cada estudiante tuviera a su alrededor un área de 2,5 metros cuadrados), sobrepasan las condiciones habituales de los centros educativos, tanto de infantil y primaria como de secundaria.

Para María Isabel Loranca, responsable del sector de Enseñanza de la FeSP-UGT, «es importante la apuesta por la educación presencial», pero «las medidas anunciadas exigen presupuesto propio para su implementación en los centros, y refuerzo de als plantillas docentes».

Pero no solo preocupan estas decisiones. García piensa también en las indicaciones dadas para la limpieza e higiene en los centros educativos. «Limpiar los aseos tres veces al día, en un IES de 800 alumnos se me hace poco, creo que es insuficiente», por no mencionar que aunque desde el Ministerio se dice que han de ser los centros los que establezcan sus necesidades, la contratación del personal de limpieza recae, en el caso de los colegios, en los ayuntamientos, y en el caso de los institutos, en las comunidades autónomas. «Si no te mandan más gente (al centro), te da igual el protocolo».

José María Alvira, secretario general de Escuelas Católicas, se muestra prudente, a la espera de lo que salga de la Conferencia Sectorial en la que se discutirá sobre este documento, así como sobre la inversión de los 2.000 millones comprometidos por el presidente, Pedro Sánchez. Pero sí asegura que reclamarán algunas cantidades de financiación extra para cubrir gastos sobrevenidos por la COVID-19.

En este sentido asegura que, en respuesta a quienes han dicho que los gastos extraordinarios salgan de la partida de «otros gastos», dicha partida es deficitaria. Y si se contempla una inyección económica extra para la escuela pública, debe hacerse con la concertada. Sería, dice, «una nueva discriminación».

El responsable de la principal patronal de la concertada también muestra cierto excepticismo ante otras medidas como la ratio máxima de 20 o la utilización de otros espacios, más allá del aula, para dar clase. Espacios con los que no todos los centros educativos cuentan.

Y mientras, el profesorado…

Aunque parece que las diferentes organizaciones, ya sean sindicales o de familias, no están en desacuerdo con el hecho de que en septiembre vuelvan las clases presenciales, las redes sociales se han convertido en un hervidero de todo tipo de críticas hacia el protocolo anunciado por el Ministerio.


Mi sensación con esto de la vuelta al cole en septiembre, resumida en una frase: “No hay nadie al volante” 😓


Ya no pueden más con las presiones. Y tienen que anunciar lo que sea para que parezca que lo ponen todo de nuevo a funcionar como si nada hubiera pasado.