Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de marzo de 2026

Ayuso aprueba el nuevo plan de financiación de universidades públicas, tildado de “insuficiente” y “engañoso” (Alejandra Mateo Fano para elsaltodiario.com)

Artículo de Alejandra Mateo Fano para elsaltodiario.com
  • La Plataforma de Universidades Públicas de Madrid subraya que este modelo pactado con la Conferencia de Rectores “responde más a una operación de lavado de imagen que a un cambio estructural del modelo”.
4-3-2026

La Comunidad de Madrid ha alcanzado este martes 3 de marzo un acuerdo con los rectores de las seis universidades públicas madrileñas (Complutense, Autónoma, Politécnica, Alcalá, Carlos III y Rey Juan Carlos) para la aprobación del nuevo modelo de financiación autonómica. Se trata del primer pacto de financiación regional para las instituciones educativas que tendrá carácter plurianual. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha detallado que el modelo contempla la inversión de 14.800 millones de euros desde 2026 hasta 2031, que no es la cantidad dedicada a “inversión” a pesar de los engañosos titulares.

El presupuesto para la educación superior estaría asimismo cubierto en un 83% por la Comunidad de Madrid (cerca de 12.300 millones de euros) a través de los Presupuestos Generales regionales y del capítulo III de precios públicos. “Queremos garantizar la suficiencia económica de las universidades públicas madrileñas y permitir su planificación plurianual”, destacó en la mañana del martes la presidenta autonómica desde la Real Casa de Correos, sede del Ejecutivo regional, sin ahondar en demasiados detalles sobre esta cuestión ni permitir preguntas de los medios presentes. En la firma estuvieron también los consejeros de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, y la de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo, antes viceconsejera, tras la destitución del consejero Emilio Viciana. De este modo, se espera que las universidades puedan revertir paulatinamente la situación de extrema precariedad e infrafinanciación que llevan sufriendo y que ha afectado tanto a las condiciones de los docentes como a la calidad de la enseñanza.

La Comunidad de Madrid ha explicado que los centros universitarios tendrán acceso a dos tipos de fondos extraordinarios: uno de Convergencia, orientado a corregir desequilibrios, y un fondo adicional que permitirá “corregir y compensar los efectos de la aplicación del nuevo modelo y ofrecerá financiación para proyectos singulares con el objetivo de incrementar su competitividad”. Cada universidad pública madrileña, adelantó Díaz Ayuso, “deberá aprobar un plan estratégico con un horizonte mínimo de cinco años alineado con los objetivos de este modelo. Este plan deberá contar con la participación del Consejo Social correspondiente e incorporará mecanismos de seguimiento anual. Cada universidad deberá presentar cada año una memoria económica justificativa del destino de los fondos recibidos de la Comunidad de Madrid”. La Complutense recibirá de la Comunidad de Madrid en seis años 2.914,2 millones de euros; la Autónoma, 1.260,5 millones; la Universidad de Alcalá, 763 millones; la Carlos III, 850,1 millones; la Politécnica, 1.676,3 millones, y la Rey Juan Carlos, 971,9 millones de euros (sin tener en cuenta los fondos comunes).

La Plataforma de Universidades Públicas de Madrid advierte de la “letra pequeña” del pacto y ha mostrado su rechazo rotundo hacia un modelo que considera “insuficiente”

Pese a estos datos, que representan una tímida mejora en términos económicos, la Plataforma de Universidades Públicas de Madrid advierte de la “letra pequeña” del pacto y ha mostrado su rechazo rotundo hacia un modelo que considera “insuficiente”. La coordinadora interuniversitaria ha destacado en este sentido que estas partidas presupuestarias a cinco años vista “responden más a una operación de imagen que a un cambio estructural del modelo” ya que “se trata de un incremento acumulado hasta 2031 y que solo se materializa plenamente en el último año del periodo”. “Como tienen por costumbre, se nos lanzan cifras absolutas de millones que parecen muy abultadas. Pero es engañoso lanzar datos económicos y datos de subidas interanuales, cuando hablamos de una asfixia que se ha fraguado en al menos dos décadas”, han aseverado tras conocerse los pormenores del acuerdo, fraguado a espaldas de las docentes en lucha.

De este modo, indican, la transferencia nominativa a las seis universidades públicas pasará tan solo de los 1.166 millones de euros actuales a 1.646 millones de euros en 2031, un cambio apenas perceptible en la práctica. En realidad, la inversión universitaria pasará en términos relativos del 0,4% al 0,45% del PIB regional (lejos del 1% del PIB reclamado por la comunidad docente y estudiantil, estipulado en la Ley Orgánica del Sistema Universitario, la LOSU). La media nacional se sitúa en el 0,7%. Por tanto, aclaran que el incremento del 41% anunciado por el Gobierno “no es una subida inmediata ni homogénea, sino un crecimiento acumulado a seis años vista” que obligaría en última instancia a las públicas a implementar planes de recortes. Para alcanzar un nivel asemejable al 1% del PIB para 2030 haría falta un incremento presupuestario de cerca de 2.700 millones de euros en los próximos seis años desde el presupuesto actual. Lo que actualmente propone Díaz Ayuso es una quinta parte de esa previsión.

Dependencia de financiación externa y más “estrangulamiento financiero”

La financiación continúa por debajo del resto de regiones del Estado español pese al crecimiento económico comunitario. “Madrid es la comunidad más rica, la que más crece y es la que menos invierte por alumno, el mismo modelo de privatización de la sanidad lo están aplicando a las universidades”, ha destacado esta semana Mario Rísquez, profesor de Economía en la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Plataforma por la Universidad Pública. “Lo que pone blanco sobre negro este anuncio es que los fuertes recortes que ya se han comenzado a implementar en algunas universidades se van a consolidar durante los próximos años. Si no se incrementa sustancialmente la nominativa, no queda otra alternativa que recortar gastos —principalmente de personal—, o pedir prestado, o suspender pagos”, refieren a través de un comunicado.

Este déficit estructural se ha materializado en los últimos años a través de la contratación abusiva de profesorado sustituto y asociado, con contratos mucho más precarios que otras figuras docentes. “La Comunidad no va incrementando el presupuesto acorde al crecimiento vegetativo de las universidades y esa brecha que se ha ido generando estos últimos años es lo que ha provocado esos déficits y ese incremento de la deuda. Están con una situación de liquidez o de crisis de liquidez bastante extrema”, comenta Rísquez.

Actualmente, tal y como señala el informe 10 datos demoledores sobre la privatización de la educación y la asfixia económica de la universidad pública en Madrid, publicado por UCM por la Pública en septiembre de 2025, de las 49 universidades públicas que hay en España, las cuatro universidades que menos porcentaje de financiación reciben por estudiante son madrileñas. Este contexto de “estrangulamiento financiero” se resume, en palabras de las docentes en lucha, en bajos salarios y la caída de oferta de plazas y cierre de grados. La Plataforma por la Pública lleva tiempo alertando igualmente del trasvase de alumnos desde las públicas a las privadas, atribuyendo este proceso a una estrategia calculada del Gobierno regional para favorecer a estas últimas: “Frente a 174.359 estudiantes de las universidades públicas presenciales de Madrid, 77.094 personas estudian hoy en alguna de las universidades privadas presenciales, un 31% del total; es decir, prácticamente uno de cada tres”, asegura el estudio. En los últimos cinco años, Madrid es la comunidad que más ha disminuido su oferta de plazas en las Públicas, un descenso del 7,8%.

La plataforma interuniversitaria no descarta nuevas movilizaciones

Para Eva Aladro, catedrática y miembro de UCM en Lucha, este modelo “obliga a las universidades a buscar fuentes de financiación externa. Esto es algo completamente inconstitucional si leemos la exigencia en la Constitución de autonomía y suficiencia financiera para las universidades públicas y si tenemos en cuenta que también la LOSU desarrolla la idea de que las universidades tienen que ser estables financieramente”. Esto significa que no se pueden poner unos objetivos desde un órgano político o designado políticamente, como es una consejería de educación, que puede desestabilizar las líneas de investigación o los trabajos académicos que desarrollen las universidades.

En suma, las públicas convergen en que existe un intento de maquillar la imagen del Ejecutivo autonómico ofreciendo “migajas presupuestarias” para pacificar a un sector que acumula una larga trayectoria de parones y protestas estudiantiles en el último año. En abril de 2025, la comunidad educativa celebró una huelga total convocada en todos los niveles educativos, incluyendo el universitario, lo que se sumó a otras dos días de parón en noviembre antes de la aprobación de los presupuestos autonómicos. La Plataforma estudiará distintas movilizaciones a lo largo de las próximas semanas como respuesta al anuncio de Díaz Ayuso con el objetivo de alcanzar “una inversión digna” acorde a las reclamas del sector universitario. “Solo con las movilizaciones del año 2025 hemos provocado una crisis en el Gobierno de la Comunidad de Madrid, la paralización temporal de la LESUC y hemos demostrado que el castillo de Ayuso no es inexpugnable. Tras la caída de ‘los pocholos’, pretenden atajar la crisis y desmovilizarnos con un cambio de Consejera y una burda escenificación. Pero la asfixia sigue sin revertirse en sus tendencias fundamentales”, concluyen en su comunicado de respuesta a las instituciones firmantes.

Entradas destacadas:







domingo, 18 de mayo de 2025

El Gobierno de Ayuso ultima la implantación de la jornada partida en los colegios públicos para el próximo curso (Laura Galaup y Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

 Artículo de Laura Galaup y Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es

  • Los centros con jornada continua podrán conservarla o solicitar el cambio al turno de mañana y tarde, siempre que cuenten con el respaldo de la mayoría de las familias
14 de mayo de 2025

Isabel Díaz Ayuso apuesta por posicionarse en otro debate que divide a la comunidad educativa, la implantación de la jornada partida en los colegios. Su gobierno ultima la aprobación de esta medida en los centros públicos de Infantil y Primaria para que entre ya en vigor el próximo curso, aunque el portavoz autonómico, Miguel Ángel García Martín, no ha sabido aclarar este miércoles en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno si también se aplicará a los centros concertados, que también están sostenidos con fondos públicos.

Más información 


Este miércoles ha llegado al Consejo de Gobierno el texto del decreto, que ya ha superado la fase de consulta pública y próximamente será revisado por el Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid. El objetivo del Gobierno autonómico se centra en que “por norma general” las clases de los centros de Infantil y Primaria “se desarrollará en dos sesiones”, una de mañana y otra de tarde, entre ellas habrá un intervalo de “dos horas”. El decreto se aplicará a los nuevos centros, en aquellos en los que también se impartirá Primero y Segundo de la ESO y en todos los que haya un consenso entre los padres para cambiar la jornada continua por la partida.

Los centros que ya tengan horario continuado podrán mantenerlo o solicitar cambiar al nuevo mediante votación. Según establece el decreto, para poder modificar la jornada tendrá que ser solicitado al menos por un tercio de los miembros del Consejo Escolar del centro, formado por los padres de alumnos, profesores, personal de administración y servicios y representantes municipales. Posteriormente, se prevé una votación de las familias, si se obtiene una mayoría de votos favorables, se podrá ejecutar el cambio a un horario partido. Eso sí, el decreto establece unas salvedades para esta aplicación, ya que contempla la jornada continua en los meses de junio y septiembre.

No hay evidencia concluyente

Los debates en la comunidad educativa sobre si es mejor la jornada continua o la jornada partida parten claustros. Los defensores de la jornada concentrada en la mañana –el profesorado sobre todo y algunas familias– sostienen que beneficia al alumnado y además permite conciliar mejor. Sus detractores –investigadores y familias con otras situaciones vitales– esgrimen que realmente es peor para el rendimiento y que solo beneficia al profesorado. Pese a que no hay evidencia concluyente, las jornadas matinales se han ido imponiendo con los años. A falta de estadística oficial, una encuesta calculó que el 71,4% de los centros tenía jornada continua en 2022 en España.

La investigación educativa no ha llegado a ninguna conclusión definitiva, aunque las aproximaciones que se han hecho tienden a apuntar que la partida tiene más beneficios. Para el alumnado, pero también para las familias, para la brecha de género (las madres se benefician de la mayor permanencia en la escuela de los hijos) e incluso para la economía del país (por la misma razón, hay más mujeres trabajando y no cuidando a sus hijos), según un estudio de EsadeEcPol.

También la OCDE, la organización que realiza el examen de PISA, aboga por eliminar el horario intensivo de mañana en los centros como medida fundamental para reducir el abandono escolar, uno de los argumentos que esgrime la Comunidad de Madrid. La OCDE alude al efecto positivo que produce un mayor “tiempo de permanencia en el centro”, sea lectivo o no, como argumento para alargar las jornadas escolares. Este efecto se nota sobre todo en los hogares con menores rentas familiares.

Los docentes prefieren mayoritariamente la jornada continua, según han recogido varios estudios. Esgrime el profesorado los supuestos beneficios para el alumnado como argumento principal para defender la jornada continua. “Un 93,1% esgrime de forma mayoritaria los beneficios para alumnos como razón principal (75,7%) o segunda razón (17,4%) respectivamente, y un 65,5% hace referencia a la conciliación de las familias o bien como razón principal (13,7%) o bien como segunda razón (51,8%).”, explica Esade. Otro argumento a favor es que de la continua es que si el profesorado solo está en los centros por las mañanas (no quiere decir que dejen de trabajar) se favorece su participación en actividades formativas por las tardes, lo que acaba redundando en el alumnado.

Más información 

Por último, hay quien cree que el debate es errado por simplista. Que no se trata de jornada continua frente a jornada partida, sino entre educación a tiempo parcial o educación a tiempo completo. Esta aproximación piensa en horas en la escuela –la permanencia en el centro favorece al alumnado, con o sin clase– y en servicios educativos como el comedor o actividades extraescolares, sin que necesariamente tengan que estar ligadas a las horas de clase.



sábado, 17 de mayo de 2025

A vueltas con los cónclaves, silencios y olvidos (Manuel Menor)

 Manuel Menor nos envía su último artículo:

Tergiversan y entorpecen la historia cultural de los avances y retrocesos de la convivencia democrática.

La mención del “cónclave” ha llegado al Congreso de Diputados de la mano del jefe de la oposición en este momento, y la ha prolongado la bancada azul alegando que, en la fórmula electoral vaticanista, se puede entrar como papa y salir como cardenal. Como recurso para llamar la atención de los más adormilados con los rifirrafes de la vida política actual, bebe de los métodos que ya recomendaban los retóricos romanos para que el discurso conectara con la realidad. Ni que decir tiene que las transmisiones televisivas de lo recientemente acontecido entre los muros de la Capilla Sixtina han dejado un poso virtual apto para el uso de la analogía en los asuntos temporales de la vida ciudadana, si bien  la lección real que ha dejado su empleo es la de una gran banalidad, como mucho de lo que en el espacio parlamentario se habla, contrariando su valor democrático.

El argot con que se adobó la metáfora –cocinado con el robado de mensajes privados entre políticos- no es precisamente ejemplar para la sana convivencia. Los muñidores del supuesto beneficio de esta sintaxis, aparte de descortesía y “mala educación” –que solía decirse-, enseñan a todos, mayores y adolescentes, su profunda hipocresía cuando por fines cortoplacistas pretenden aleccionar. Sus chapuceros medios, diciendo que todo vale –como cuando el rey francés Enrique de Borbón decía, después de abjurar del calvinismo, que “París bien vale una misa”-, olvidan lo que suelen hacer a diario junto a eximios colegas de facción. Sobrada documentación tienen los periodistas –y las hemerotecas- de  malos usos de principios morales, tan poco considerados por practicismo coyuntural, que muchas veces terminan en lodazales diversos. Las falsas manías de ejemplaridad, de las que El rey desnudo de Andersen quiso mostrar sus costuras en 1837, beben de relatos como el del “Infierno” del Dante en La Divina Comedia (siglo XIV), y han dejado motivos  suficientes para inspirar el Divino sainete (Curros Enríquez, 1888)  o, más cerca, los esperpentos a que, como género literario,  hicieron maestro a Valle Inclán. En lo que llevamos de siglo XXI, estas prácticas vuelven a proporcionar material sobrado, incluso para instaurar nuevas conmemoraciones. Como supuesta novedad de vergüenzas,  debería haber una dedicada a los abusos  de los móviles, en que se celebraría, al modo del “día de inocentes” del siglo pasado, se celebraría a cuenta de la percepción de bulos, mentiras, bulling y demás hábitos tecnificados de acoso. En tal fiesta, cabría una sesión de opinadores avezados en no dialogar, y diestros en exigir “buena educación”: buena ocasión para descubrir apaños de falsa moralidad.

La utopía de una enseñanza democratizadora

Estos debates, como los de sesiones parlamentarias donde supuestamente se pregunta al Gobierno sobre su gestión,  suelen ser ocasión para combativas divisiones de opinión. Para muchos todo va peor que nunca y, según otros -más escépticos que pesimistas- casi siempre es ocasión para imitar al protagonista de Lars Gustaffson en La muerte de un apicultor (1978) y “volver a empezar”. Dan por supuesto que nunca nada está terminado: siempre falta mucho para cumplir la mejor utopía, como repetía, incansable, el recién fallecido Pepe Mújica. En estas divergencias tiene mucho que ver la memoria, esa facultad que cuantos han tenido cerca el Alzheimer aprecian por los quebraderos de cabeza y dificultades que genera el olvido. En lo colectivo, esta atrofia neuronal entre lo que se hizo o no se ha hecho  -y lo que se debe hacer- también existe y, aparte de retardar decisiones necesarias, limita el provecho de los cambios oportunos a su debido tiempo.

En Educación, ha habido este retardamiento y pérdida de memoria, y en importantes asuntos es enfermedad estructural. Síntoma suyo es el largo recorrido de muchos de ellos desde 1857, en que sube a la Gazeta de Madrid la primera ley general: la Ley Moyano. Prosiguen otros en leyes bien recientes, como indica el que La Ley 20/2022 -de 19 de octubre: Ley de Memoria democrática- promueva iniciativas didácticas en los centros escolares, más allá de lo que decía la Ley de Memoria histórica -ley 52/2007, de 26 de diciembre-, y que le facilite desarrollos apropiados la LOMLOE (de 29.12.2020) en las enseñanzas mínimas que prescribe desde 2022-23. Notorio es, sin embargo, que Comunidades como Madrid las obstaculizan. Ejercitando sus competencias curriculares, en segundo de Bachillerato, por ejemplo, el diseño de Historia de España -de obligada atención en la EVAU de 2025- sigue siendo el de 2002 –posterior al torticero debate sobre “las Humanidades”- e impide un digno tratamiento de las cuestiones que emanan de dos leyes importantes en el desarrollo de la CE78. Después de casi cincuenta años de la muerte del dictador, plantear los asuntos centrales de “memoria democrática” todavía resulta exótico; en demasiadas ocasiones pesa mucho el tiempo anterior a la Constitución de 1978: la puerta abierta hace 47 años para democratizar su conocimiento y una praxis acorde parece haber servido de poco.

De todos modos, el alzheimer educativo no se reduce estrictamente a los asuntos que suscita la memoria “histórica” o “democrática”, y tardará mucho en curarse si gestionarla se circunscribe a los decretos del BOE. Para que llegue de verdad a todas las aulas es imprescindible su arropamiento coherente en muchas otras acciones que afectan profundamente a la vida escolar. La organización interna de los centros, la formación lógica de sus educadores y, de fondo, el respetuoso respeto a la libertad de conciencia y  la atención a las características de los educandos, son determinantes. Por otro lado, nulo favor se hace a “la memoria democrática” en el sistema educativo olvidando a cuantos docentes enseñaron democracia a remolque de una “cultura escolar” reticente u hostil. Antes y después de 1978, su ruptura con los libros de texto al uso, y sus innovaciones en la enseñanza de la Historia Actual con documentación de archivo, exposiciones y debates sobre cuestiones contrarias a los derechos humanos y la paz -o huellas residuales a veces de aquella Guerra antidemocrática-, dignificaron la educación de muchas generaciones. Sus honrados proyectos abrieron un duro camino en la conexión de escuela y vida real, y no son los causantes de adolescencias reacias  a conocer –sin  manipulaciones-  lo ocurrido en España desde los años veinte.

En Educación, todas las manos son pocas para normalizar la Constitución en el sistema escolar, y que todos los ciudadanos tengan una educación apropiada. Alimentando la desmemoria se pierde el futuro, y  para el tiempo actual es estéril seguir haciéndolo.

Manuel Menor Currás

16/05/25

Entradas relacionadas:

viernes, 4 de abril de 2025

Breve examen a la universidad privada (Pablo Gutiérrez de Álamo para eldiariodelaeducacion.com)

Artículo de Pablo Gutiérrez de Álamo para eldiariodelaeducacion.com

Hacemos una leve radiografía a las universidades privadas, centrándonos en el número de estudiantes que tiene matriculados y el porcentaje que suponen dentro del total

2-4-2025

Desde hace meses, por no decir años, la situación de las universidades públicas es foco de información. El continuo estrangulamiento de su financiación es uno de los puntos. No menos importante, la proliferación de universidades privadas.

Hasta el punto de que, ya en 2022, el exministro Manuel Catells promulgó un decreto sobre los requisitos de apertura de centros privados que, en pocos años, se ha quedado corto. Esta semana el presidente, Pedro Sánchez, anunciaba un nuevo decreto que espera aumentar los requisitos previos para el comienzo de la actividad de centros privados universitarios, así como el endurecimiento de las condiciones para mantenerlos abiertos.

Una de estas condiciones, según se anunció, sería el tener 4.500 estudiantes matriculados a los cinco años de apertura. Si hoy las privadas tuvieran que pasar ese examen, 17 las 40 existentes tendrían que echar el cierre por no cumplir.

17 universidades privadas no tienen 4.500 estudiantes

Número de estudiantes matriculados en grado en universidades privadas

El presidente cifró en 4.500 estudiantes a los 5 años de apertura como el mínimo exigible para mantener los centros abiertos
239
296
593
1 202
1 232
1 398
1 851
1 906
2 194
2 262
2 404
3 133
3 163
3 377
3 833
4 013
4 358
4 567
4 618
5 831
5 960
6 826
8 286
9 181
9 647
9 688
9 722
9 956
10 431
11 018
11 052
11 291
11 868
13 518
14 337
Intercontinental de la Empresa
Euneiz
Internacional de la Empresa
Fernando Pessoa-Canarias (UFP-C)
Europea de Canarias
Internacional Villanueva
Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT)
CUNEF Universidad
Abat Oliba CEU
Europea del Atlántico
ESIC Universidad
Católica Santa Teresa de Jesús de Ávila
Atlántico Medio
San Jorge
Europea de Valencia
Europea Miguel de Cervantes
Loyola Andalucía
Internacional de Catalunya
Pontificia de Salamanca
Mondragón Unibertsitatea
Antonio de Nebrija
IE Universidad
Camilo José Cela
San Pablo-CEU
Navarra
Alfonso X El Sabio
Cardenal Herrera-CEU
Deusto
Católica de Valencia San Vicente Mártir
Francisco de Vitoria
Vic-Central de Catalunya
Pontificia Comillas
Católica San Antonio
Europea de Madrid
Ramón Llull


Las diferencias autonómicas son también enormes. Madrid, Cataluña y Valencia se llevan la palma en cuanto al número de universidades privadas que acogen. Sobre todo, la región gobernada por Isabel Díaz Ayuso, en donde existen 21 universidades de las que tan solo ocho son públicas y 13 son privadas. En Cataluña hay 12 centros de educación superior, de los que cinco son privados. En la Comunidad Valenciana, como en Madrid, hay más privados (cinco) que públicos (cuatro).

Hay cerca de un millón y medio de estudiantes de grado en España; el 70 % está matriculado en la universidad pública. Una proporción que no se mantiene en relación al número de universidades. Desde 1998 no se abre ninguna universidad pública y son 50 en total. Por contra, no paran de proliferar las privadas, que ya suman más de 40. Solo en las autonomías que no tienen ninguna hoy día, ya hay previsión de que abran siete.

Aquí, lógicamente, las proporciones también son muy diferentes según la universidad. Desde la UNIR, decana de las privadas a distancia que atiende a casi 30.000 estudiantes (un tercio de los de la UNED) a la Intercontinental de la Empresa, en Galicia, que tiene apenas 240 alumnos y alumnas.


Solo Navarra respeta su relación entre alumnado y universidades privadas, al 50 %

Galicia
1
25
Andalucía
2
9
Aragón
11
50
Canarias
15
75
Cantabria
21
50
Comunitat Valenciana
23
44
Castilla y León
27
56
Murcia (Región de)
28
33
País Vasco
31
75
Madrid (Comunidad de)
32
62
Cataluña
36
42
Navarra (Comunidad Foral de)
53
50
Rioja (La)
89
50
% estudiantes privadas|
% universidades privadas|


Como se aprecia en el gráfico, solo Murcia guarda relación cercana al 30 % en cuanto al número de estudiantes. La media de porcentaje de universidades privadas está, sin embargo, en el 47 %. Destaca Aragón: la Comunidad tiene dos universidades, una de ellas, privada. Ese 50 % de centros acoge, tan solo, al 11 % del estudiantado aragonés. En Canarias, la proporción es del 75 % de centros privados para el 15 % de estudiantes y en Cantabria, del 50 frente al 21 respectivamente.

A las más de cuatro decenas de centros privados, habría que sumar, al menos, otros siete según han informado medios de comunicación en los últimos meses. Cuatro en Extremadura y otros tres en Asturias, dos comunidades con solo oferta pública. Quedarían así Baleares y Castilla-La Mancha sin universidades privadas.


Madrid, Barcelona y Valencia tienen más universidades privadas que públicas

Número de universidades púbicas y privadas por provincia (Ver mapa en eldiariodelaeducacion.com)


A pesar de lo que podría parecer una sobreoferta de títulos privados, solo en Navarra hay algunos estudiantes más en la privada que en la pública, que también tiene más universidades. Y, por supuesto, La Rioja por aquello de que la UNIR tiene 30.000 estudiantes frente a los 3.700 de la pública.


Madrid y Cataluña duplican su alumnado público a pesar de tener más centros privados

Cantidad de estudiantes por titularidad de los centros

Total
Pública
Privada
Madrid (Comunidad de)
254 687
174 359
80 328
Cataluña
237 870
152 407
85 463
Andalucía
205 206
200 848
4 358
Comunitat Valenciana
136 402
105 260
31 142
Estado UNED
123 364
123 364
0
Castilla y León
77 157
56 120
21 037
País Vasco
52 078
35 995
16 083
Galicia
49 190
48 951
239
Murcia (Región de)
42 520
30 652
11 868
Canarias
39 004
33 309
5 695
Rioja (La)
33 196
3 701
29 495
Aragón
29 619
26 242
3 377
Castilla - La Mancha
23 625
23 625
0
Navarra (Comunidad Foral de)
18 148
8 501
9 647
Asturias (Principado de)
17 171
17 171
0
Extremadura
16 925
16 925
0
Balears (Illes)
11 731
11 731
0
Cantabria
10 931
8 669
2 262

A todo esto, habría que añadir los casos en los que se han abierto universidades privadas bajo la más absoluta polémica, después de sendos informes negativos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El más sangrante, el de la UDIT de Madrid, que contaba incluso con informes negativos de la propia Consejería de Universidades de Ayuso. Finalmente comenzó su andadura.

A esta lista habría que sumar a la Universidad Tecnológica Atlántico Mediterráneo (UTAMED) en Málaga y a la Universidad Tecnológica de Canarias (TECH).

Esto es otro de los puntos que pretende subsanar el Gobierno central obligando a un informe de la Aneca o de la agencia de acreditación autonómica, que sí sería vinculante, no como los actuales.

Entradas relacionadas: