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sábado, 8 de enero de 2022

Los menores de 12 años solo tendrán que guardar cuarentena si hay cinco o más positivos en su clase

Artículo de Sofía Pérez Mendoza para eldiario.es
  • Las aulas solo se cerrarán si se da un brote con cinco contagios o el 20% de la clase afectada, según el acuerdo entre Sanidad y comunidades, que encamina a los centros a una mayor normalidad mientras avanza la vacunación infantil
  • — Acuerdo unánime: la vuelta a clase será presencial
7 de enero de 2022 

Cambio en el protocolo Covid de los centros educativos a la vuelta de las vacaciones. La Comisión de Salud Pública, que reúne a los directores generales de las comunidades autónomas y al Ministerio de Sanidad, ha acordado suprimir las cuarentenas de contactos en los colegios para evitar cerrar aulas de Infantil y Primaria si hay positivos en medio de la ola más contagiosa de la pandemia y mientras avanza la vacunación infantil.

Hasta ahora, todo el grupo burbuja de niños y niñas menores de 12 años era enviado a casa diez días cuando se confirmaba un positivo como contactos estrechos. Con la modificación, ya no será así: continuarán asistiendo a clase presencial, da igual si están o no vacunados, y solo se planteará la clausura del aula si se da una acumulación de cinco o más positivos "o una afectación del 20% o más de los alumnos en un periodo igual o inferior a siete días".

"En caso de que sean 4 casos o menos o menos del 20 por ciento, se considerarían casos esporádicos y no se recomendaría cuarentena", informa el Ministerio de Sanidad. Los infectados tendrán que aislarse durante al menos siete días, siguiendo la estrategia general.

Para los mayores de 12 años, se seguirá el protocolo general, que exime de cuarentena a los contactos vacunados con pauta completa pero obliga a hacerla a los que no se han inmunizado. Esta diferenciación, sin embargo, no se va a hacer con los niños de Infantil y Primaria.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, evitó confirmar este cambio tras la reunión interterritorial del miércoles que confirmó la vuelta presencial tras las vacaciones, pero adelantó que estaba en estudio. Era la línea de actuación que recomendaba la Ponencia de Alertas, formada por técnicos de Sanidad y de las comunidades, y supone un paso más que en el protocolo de adultos. La Comunidad de Madrid ya se había adelantado al cambio y había informado a sus centros educativos.

Una decisión "adaptada a la situación pandémica actual"
La decisión encamina a los colegios a una mayor normalidad en medio de una ola de contagios predominantemente leves gracias a las vacunas y pretende también dar respuesta a la conciliación de las familias, un asunto que no ha terminado de resolverse pese a que ya han pasado casi dos años desde el inicio de la pandemia.

El Ministerio de Sanidad asegura que los cambios "van dirigidos a garantizar y fomentar lo máximo posible la presencialidad en todos los niveles educativos " y "se adaptan a la situación pandémica actual". El cambio, sostiene Sanidad, "refleja también el importante avance de la vacunación en todos los grupos de edad y tiene en cuenta que los entornos escolares han demostrado a lo largo de la pandemia ser entornos seguros en cuanto a la transmisión del virus". El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado este viernes, en la misma línea, que hay que "aprender a convivir" con el virus adaptando la respuesta "a las actuales características.

Uno de cada tres niños y niñas menores de 12 años (32,1%) se han puesto ya la primera dosis de la vacuna.

martes, 4 de enero de 2022

La 'vuelta al cole' será presencial: “Es la única manera de garantizar el derecho a la educación y la igualdad” (Marta Borraz para eldiario.es)

Artículo de Marta Borraz para eldiario.es
  • Las clases en el aula es la apuesta que el Gobierno y la exigencia de familias y docentes que no han parado de alertar sobre los daños que causa la educación virtual en el alumnado
3 de enero de 2022 

Las clases volverán tras las fiestas navideñas el próximo 10 de enero sin cambios de calado. A pesar de generarse cierto debate en los últimos días, el Gobierno y las comunidades se inclinan por no retrasarlo y por garantizar la presencialidad. Es la propuesta que llevarán este martes Sanidad, Educación y Universidades a la reunión con las autonomías para preparar la vuelta al cole y es también la posición a la que finalmente ha virado la Comunidad de Madrid, que amenazó en la última semana con imponer la "semipresencialidad" al alumnado más mayor, lo que ha solivantado a la comunidad educativa. Por su parte, la Región de Murcia, que había dejado en el aire su posición, ha aclarado este lunes que su propuesta es que "se retomen las clases en la fecha prevista".

La decisión definitiva de volver a las aulas de forma presencial en todas las etapas educativas en Madrid la ha tomado este lunes el Gobierno autonómico, solo unos días después de que Isabel Díaz-Ayuso asegurara que no descartaba lo contrario. Ya entonces, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, adelantó que la presencialidad es "es un éxito y es el modelo del Gobierno" aunque la sexta ola esté en pleno ascenso, mientras el Ministerio de Educación advertía de que no abrir las escuelas tendría "mayores inconvenientes que ventajas". Fuentes de Sanidad confirman este lunes que la presencialidad "es la apuesta" del Ejecutivo de Pedro Sánchez, informa Sofía Pérez.

La sola posibilidad de plantear un regreso a las aulas tras la Navidad que no fuera presencial se ha encontrado con la contundente y unánime oposición de la comunidad educativa, que no entiende cómo este podría ser uno de los pocos ámbitos en los que se podrían imponer este tipo de restricciones férreas ante el avance de los contagios. "Volver de forma presencial y segura es la única manera de garantizar el derecho a la educación y la igualdad de oportunidades del alumnado, y ha quedado demostrado...La semipresencialidad ha causado estragos en el plano académico y emocional", lamenta Carmen Morillas, vicepresidenta de la Confederación Española de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA).

La demanda la replicaron en los últimos días otras tantas asociaciones de familias, pero también de docentes y sindicatos. En Madrid, la FAPA Giner de los Ríos se ha mostrado especialmente indignada por el amago de Ayuso: "Se debe garantizar el acceso a un derecho fundamental como es el de la educación (...) Quizá la única manera de dar clase es en los bares, abiertos y sin mascarilla", ironizaba a través de un comunicado de prensa. También para Morillas era una propuesta "incoherente" al mantener al mismo tiempo en la región abiertas las discotecas "o haber visto en fin de año algunas macrofiestas".

Habrá cuestiones, como las cuarentenas de contactos estrechos de positivos o la gestión de los casos, que aún deberán ultimarse en la reunión de este martes, aunque son las comunidades las que tendrán la última palabra. Aunque la incidencia acumulada en la franja de edad de los cinco a los once años se disparó en el último trimestre del año, este grupo de población ya no es el que más contagios reporta en la reciente explosión de la sexta ola: ahora son los veinteañeros y treinteañeros los que lideran la incidencia.

Además, el Gobierno central confía en que la vacunación pediátrica llegue a prácticamente el cien por cien de los menores este mes de enero. Son 3,3 millones de niños y niñas de entre cinco y once años, de los que un 26,8% se ha puesto al menos una dosis. Los últimos datos de Sanidad, del pasado día 23, muestran que en la última semana escolar completa el 98,7% de las aulas han estado en funcionamiento y sin cuarentenas. El número de aulas confinadas en Infantil y Primaria era de 3.000 sobre un total de 417.000, cifra que se reduce a un centenar entre los cursos con alumnado ya vacunado, es decir, de los niveles de ESO, Bachillerato y Formación Profesional.

Una vuelta a las aulas "segura"
En este escenario, también otras organizaciones como Save the Children o el Club de MalasMadres han reclamado el mantenimiento de la presencialidad y se han dirigido por carta a todas las Consejerías de Sanidad y Educación de todas las comunidades para subrayar su importancia. "El impacto de esta medida en la educación o la salud mental de los niños y niñas, así como en las familias en términos de conciliación, hace que ésta deba ser el último recurso", destaca Laura Baena, presidenta de MalasMadres. La escuela tiene, además, "un papel protector de los derechos de la infancia", señala Catalina Perazzo, directora de Incidencia Social y Política de Save the Children, sobre todo de aquellos menores más vulnerables.

Ambas organizaciones llaman a que, en vez de discutir sobre si la 'vuelta al cole' debería ser o no presencial, el debate verse sobre "cómo garantizar la presencialidad en el reinicio de curso, es decir, cómo mantener los centros escolares abiertos para evitar que se amplíe la brecha educativa o que el impacto en la salud mental de la infancia y la adolescencia sea aún mayor".

Por su parte, los sindicatos reclaman volver a poner en marcha las medidas que estuvieron vigentes durante el curso 2020-2021 y que en el fondo son demandas históricas, entre ellas la reducción de ratios o el refuerzo de las plantillas. "Garantizar la presencialidad segura implica una inversión económica y voluntad política decidida. Deberíamos volver a lo que sabemos que ha funcionado", asegura la responsable de Enseñanza de UGT, Maribel Loranca. En CCOO comparten el planteamiento y apuntan a que las recetas para esta sexta ola "no pasan por la semipresencialidad", añade Paco García, secretario general de la Federación de Enseñanza del sindicato, "sino por medidas de apoyo que garanticen la presencialidad segura".

Es algo que la comunidad educativa ya demandó de manera unánime al inicio del curso, cuando los responsables educativos decidieron renunciar a las ratios de un máximo de 20 alumnos mantenidas el curso anterior y una distancia interpersonal de 1,5 metros. El acuerdo fijó entonces que los topes para las comunidades volverían a ser los establecidos en la ley: 25 alumnos por clase en Infantil y Primaria, 30 en Secundaria y 35 en Bachillerato. "Fue una decisión torpe y miope. Sabemos que las comunidades no han gastado todo el dinero del fondo covid del Gobierno central, es un despropósito que al mismo tiempo no se recuperen estas medidas", cree García.

La Comunidad de Madrid determina presencialidad en la vuelta a clase en todas las etapas educativas desde el 10 de enero (3-1-2022)

 



domingo, 2 de enero de 2022

Sanidad dejará de establecer cuarentenas ante casos esporádicos de COVID-19 en centros educativos (Comunidad de Madrid. 31-12-2021)

La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha actualizado la Estrategia de detección precoz, vigilancia y control de COVID-19 de la región y ha establecido que, ante la aparición de casos esporádicos, no habrá cuarentenas en los centros educativos, si bien la Dirección General de Salud Pública indicará las actuaciones a seguir ante la aparición de brotes.

31 diciembre 2021

La Consejería ha adaptado su Estrategia para dar prioridad a las actuaciones de prevención y control de la transmisión en el escenario actual, marcado por la variante predominante Ómicron, más infectiva, pero con síntomas más leves y con mejor pronóstico clínico, y habiendo alcanzado en la región una cobertura de vacunación de casi el 92% con pauta completa en la población diana de más de 12 años.

Uno de los principales cambios que se va a introducir a partir de ahora es en los centros educativos en sus distintos niveles. De forma general, y ante casos esporádicos, no se realizarán cuarentenas y ante la aparición de brotes Salud Pública indicará las actuaciones a seguir.

Contactos estrechos

En términos generales, en el estudio y manejo de contactos no se realizará la identificación de todos los contactos estrechos, salvo en aquellos ámbitos en los que la exposición se considere de alto riesgo por la presencia de personas con una mayor vulnerabilidad (como centros sanitarios o sociosanitarios) o ante la aparición de brotes.

Además, los contactos estrechos vacunados con pauta completa estarán exentos de cuarentena, mientras que los que no hayan recibido las dosis contra el COVID-19 realizarán cuarentena de siete días, siempre que en los últimos tres días no presenten síntomas.

Pruebas diagnósticas

Los centros sanitarios priorizarán la realización de pruebas diagnósticas de infección activa (PDIA) a contactos estrechos (tanto vacunados como no vacunados) que sean personas vulnerables y a personas que las atienden (cuidadores profesionales o familiares, trabajadores sanitarios y sociosanitarios), además de los residentes de centros sociosanitarios y los pacientes ingresados. Se realizará una única PDIA, preferentemente en los primeros cinco días tras la exposición.

Respecto al manejo de casos, se establece un período de aislamiento de siete días para los casos confirmados asintomáticos o con síntomas leves, siempre que en los últimos tres días no presenten síntomas.

Asimismo, se priorizará la realización de una PDIA para confirmación de casos sospechosos en aquellos con sintomatología más severa, personas con mayor vulnerabilidad y aquellos que pertenezcan a entornos colectivos vulnerables, como centros sanitarios y sociosanitarios.

Además, se priorizará el seguimiento activo de los mayores de 70 años, con patología inmunosupresora, embarazadas y personas no vacunadas. Este seguimiento se realizará en el ámbito de Atención Primaria.

No se realizará seguimiento activo de todos los casos asintomáticos o con síntomas leves diagnosticados en el ámbito de Atención Primaria. En el momento del diagnóstico se facilitarán recomendaciones de aislamiento, la fecha de finalización del mismo e indicación de que en caso de empeoramiento de los síntomas, deben contactar con su centro sanitario, y en caso de una urgencia, con el 112.

Desde la Consejería de Sanidad se insiste en el mensaje de responsabilidad con el mantenimiento de las medidas de prevención en las interacciones sociales: uso de mascarilla, distancia interpersonal y ventilación de espacios interiores.

viernes, 21 de mayo de 2021

Gobierno y comunidades pactan que el próximo curso las clases tengan más alumnos y menos distancia de seguridad (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

 Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es

  • Educación pide a las comunidades que mantengan el número reducido de alumnos por aula del curso anterior y las contrataciones de profesores, pero la decisión quedará en manos de los Gobiernos autonómicos; Sanidad se abre a vacunar a los jóvenes de 12 a 16 años antes de que empiece el curso
19 de mayo de 2021

Habemus plan de inicio de curso, al menos de momento. Gobierno y comunidades autónomas han acordado este miércoles cómo será el próximo año académico, que parece diseñado en base a un escenario en el que el coronavirus contagiará menos. Pero el curso arrancará con la posibilidad de volver a las clases más grandes (hasta 25 en Infantil y Primaria), romper los grupos burbuja en 4º y 5º de Primaria y menos distancia de seguridad, que se permitirá bajar de 1,5 metros a 1,2 metros. Varias comunidades querían rebajar aún más esta distancia, aunque finalmente no se ha considerado. "No conozco a nadie que quiera 1,5 metros de distancia, algunos querrían bajar a un metro", ha explicado la ministra Isabel Celáa tras la reunión. Un documento de Sanidad y Educación explica que "se recomienda que en espacios cerrados con gente donde las personas pasan periodos de tiempos más largos la distancia sea mayor a un metro cuadrado".

Además, también se ha acordado apostar por la presencialidad absoluta en todas las etapas (solo cuatro comunidades han aguantado el curso entero con todo el alumnado a diario en los centros) en función de los indicadores de incidencia del coronavirus. La suma de grupos más grandes y apuesta por la presencialidad apunta a que se prescindirá el próximo curso de, al menos, una buena parte de los 35.000 profesores de refuerzo contratados durante 2020-2021 para bajar la densidad de estudiantes por aula.

Sí se mantienen los llamados grupos burbuja en Infantil y los primeros cursos de Primaria (hasta 4º, incluido), en los que el alumnado no necesita mantener distancia de seguridad entre sí, aunque no se puede mezclar en los espacios comunes con otros grupos. En los últimos cursos de Primaria, 5º y 6º, se permite a las comunidades elegir si mantener los grupos burbuja (aislados y sin distancia) o tratarlos como a la ESO o el Bachillerato y la FP (al menos 1,2 metros de distancia y todos los alumnos que quepan en un aula hasta el máximo de 25 que marca la normativa estatal). Se mantiene, como este año, el uso obligatorio de la mascarilla a partir de los seis años (1º de Primaria), la toma de temperatura y la higiene de manos obligatorias al entrar al centro y la obligatoriedad de que cada colegio tenga un responsable COVID.

Las medidas pactadas no han tenido demasiada buena acogida entre los profesionales de la educación. Los principales sindicatos educativos, las federaciones de directivos y profesores de toda España a través de las redes sociales han expresado su rechazo a título personal a la ampliación de las ratios y la disminución de la distancia de seguridad. La primera medida, por ser educativamente regresiva, aducen. La segunda, por no estar sostenida por ningún criterio científico. ¿El virus contagiará menos en septiembre?, se preguntan.

Además, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha informado en rueda de prensa tras el Consejo Interterritorial de Salud de que los adolescentes de 12 a 16 años podrían ser vacunados antes de que empiece el curso escolar. Darias ha explicado que si la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprueba la solicitud de Pfizer para poder vacunar a los jóvenes, se trasladará la posibilidad de inmunizar a este grupo de estudiantes al Consejo Interterritorial de Salud. Si este lo aprueba, ha afirmado la ministra, se procederá a vacunar a esta población, idealmente antes de que empiece el curso escolar en septiembre. Quede por ver cómo afectará este hecho, si se produce, a la programación del curso escolar.

Ratio pre-pandemia

Uno de los principales cambios de lo acordado este miércoles y la propuesta que realizó el Gobierno a las comunidades autónomas la semana pasada, sobre la que los gobiernos autonómicos han realizado sus aportaciones, es el aumento del tamaño de las clases, que en la primera versión estaba fijado en 20 alumnos por clase para Infantil y 25 para Primaria y ahora se amplía a 25 para todos. El curso que acaba ahora se pactó que se realizara con unos máximos (teóricos, no se han respetado en todas las comunidades) de 20 alumnos por clase en los grupos burbuja, aunque legalmente las ratios nunca se llegaron a cambiar. El nuevo plan supone permitir, de facto, la vuelta al número de alumnos reales prepandemia (25 en Infantil y Primaria, 30 en Secundaria y 35 en Bachillerato, con carácter general).

Educación recomienda a las comunidades que mantenga las ratios bajas, pero su postura no pasa de la recomendación. "Es una medida sanitaria", ha afirmado la ministra Celáa, que ha descargado en el Ministerio de Sanidad esta decisión. La responsable de Educación ha defendido la importancia de esta medida, aunque el ministerio ha evitado bajarlas por ley. "La pandemia ha puesto de manifiesto las fortalezas de nuestro sistema educativo. Como en todas las crisis, también en esta situación sin precedentes hemos de ver una oportunidad para que el sistema avance. Algunas de las medidas adoptadas con carácter extraordinario deben permanecer para consolidar el gran cambio que estamos impulsando en nuestro sistema educativo", ha solicitado. Este curso se han contratado entre todas las comunidades más de 35.000 docentes para reforzar las clases.

El plan aprobado también plantea distintas medidas en función de cómo evolucione la pandemia. Así, se plantea mantener la máxima presencialidad y la distancia de 1,2 metros entre el alumnado en aquellas comunidades en un escenario de riesgo 1 o 2 (una IA a 14 días máxima de 150 y una tasa de ocupación de las UCI de un 15%), pero se podrá pasar a semipresencialidad a partir de 3º de la ESO y ampliar la distancia a 1,5 metros si se superan esas cifras.

Los sindicatos docentes y las asociaciones de directivos de centros públicos han aireado su disgusto por la vuelta a la era prepandémica en cuanto a las ratios. El curso, con todas sus dificultades y sin entrar a valorar otras cuestiones, ha funcionado bastante bien con ratios reducidas desde el punto de vista meramente educativo, explican, y desandar ese camino es perder una oportunidad. CCOO ha mostrado "su más absoluto desacuerdo con las rebajas de esta medidas: volver a las ratios anteriores (...), disminuir la distancia de seguridad (...), prescindir del profesorado Covid (...), sobre todo cuando la pandemia no está superada", lamentan en una nota. El sindicato calcula que haría falta prorrogar las 35.312 contrataciones de este curso y sumarles otras 30.000 incorporaciones "para garantizar la educación presencial en todos los niveles". Según CCOO, garantizar esta presencialidad manteniendo un bajo nivel de ratios le costaría al Estado 2.654 millones de euros (el 0,24% del PIB).

martes, 13 de abril de 2021

Trumpismos (Manuel Menor)

Mantener la racionalidad se complica 

Cada día que pasa, la pandemia y sus vacunas traen nuevos frentes de discusión y desconcierto: no estamos hechos para la ansiedad injustificada. 

Disputan algunos de qué quiso hablar San Ignacio cuando en sus Ejercicios espirituales dejó aconsejado que “en tiempo de desolación, no hacer mudanza”; era inteligible en un  mundo de cristiandad y fe en Dios, en que la constancia en el camino virtuoso era orientación a sostener, lo único capaz de generar paz interior: en momentos de flaqueza, mejor sería sostener la determinación que se hubiera tenido. Ello no impide que, en múltiples ocasiones en que esas imágenes tuvieron gran valor organizativo, el dicho preciso del de Loyola surja de nuevo para miradas sin su perspectiva trascendente, un trasvase en que las múltiples transiciones secularizadoras que ha habido han reorientado los lenguajes. 

Tromboembolismos 

El actual es, en todo caso, momento de “turbación”, “tribulación” y, si se apuran las cosas, de gran “desolación”. Mírese como se mire, todo contribuye a que el ciudadano común se sienta abandonado de la mano de Dios y, a lo que se ve, de la de sus conciudadanos, incluidos los elegidos para que lleven cuenta y razón de los asuntos supuestamente comunes. En momentos como ayer, día siete de abril de 2021, confluyen casi todos los ingredientes para que se acelere el sentimiento de desamparo y de “noche oscura” de la existencia. En primer lugar, porque en Europa, la EMA (European Medicines Agency) ha dicho lo que ha dicho de los efectos secundarios constatados en la vacuna que lleva varios días en el ojo de observación y contraste de casi todos cuantos tienen capacidad para observar, y ha mostrado gran liberalidad para  administrar ese conocimiento, de modo que cada Estado verá qué hacer “según sus circunstancias”, tanto más cuanto que, en líneas generales, los beneficios de la vacuna en cuestión dice que son “mayores” que los daños. 

De lo cual cabe deducir –sin calificativos de apreciación prejuiciada- unas cuantas hipótesis explicativas de esta determinación nada salomónica. Por un lado, que no todos los ciudadanos europeos son iguales –cosa que ya sabíamos desde la colonización romana- al no coincidir las capacidades económicas básicas ni las cronologías de supuestas situaciones de bienestar de unos y otros; más decisivo es constatar que, por tanto, tampoco todas las muertes y riesgos de vida son iguales en unos u otros puntos de Europa, como ya tenían comprobado cuantos anduvieron en los caminos de la emigración de los años sesenta y setenta. 

El rasero de los números estadísticos revela, en todo caso, la real valía objetiva de cada cual, pues el número de casos en que puedan producirse tromboembolismos problemáticos son “inusuales” pero existen y son compensados por la estadística de los grandes números. Es decir, las posibles muertes que puedan producirse, al ser pocas son irrelevantes; constituyen –en la apreciación de esta sublime jurado europeo- una especie de sacrificio obligado con el resto de aquellos a quienes no les vaya a tocar esta lotería; les ha faltado determinar cuál sea el número adecuado para que esos supuestos “pocos casos” empiecen a ser relevantes en el conjunto europeo por igual. Ya sabíamos esto experimentalmente, a raíz de muchas otras situaciones como, por ejemplo, la existencia de curvas muy peligrosas en nuestra red de carreteras carreteras, determinadas desde la época de las calzadas romanas y que ahí siguen como atractivo arqueológico. 

Más o menos de 60 

En una segunda escala de decisiones, la avidez demostrada por esta vacuna, seguramente inducida por instancias económicas ansiosas de normalidad, está precipitando concordantes decisiones en esas pautas, pero diversas en los distintos Estados, que están traduciendo ya el supuesto valor aleatorio de las vidas de sus ciudadanos; en el nuestro –determinado ayer mismo a mantener la decisión adoptada sobre esta vacuna desde que empezó a ser administrada-, la volatilidad valorativa se mueve ahora en múltiples direcciones de añadido interés. Una, principal, es la pertinente a los segmentos de edad a los que se debe seguir aplicando este “remedio”; por más que su eficiencia no esté bien contrastada, causa ahora un desbarajuste tentativo de propuestas cambiantes, de modo que ser joven, adulto o estar en fase de muchos años vividos, cobra inusitado interés a merced de criterios discriminatorios según se entre o no en un rango variable de edad. El valor de uno u otro lo determina la secuencia de vacunación y del gasto que pueda suponer a la administración sanitaria nacional y autonómica adoptar las precauciones más pertinentes al fiable conocimiento científico existente. 

Dos: en paralelo, además, los atribulados ciudadanos están viendo con impaciencia lo mucho que pugnan sus líderes autonómicos por mostrar una alegre listeza,  aventurerismo, sagacidad y coraje en el enfrentamiento a la pandemia, de modo que lucen estratagemas que desbordan, a veces, en “salto mortal” –como ha dicho uno de ellos- lo supuestamente establecido como pauta común a seguir, tanto en la posible compra de vacunas como en su administración y, por supuesto, en los límites del “estado de alarma” que rigen hasta el nueve de mayo. 

Libertades polarizadas

Y tres: en este salto mortal, en que “cobernar” es lo de menos, y lo que importa es que hablen de uno como el más arriscadamente caprichoso y audaz, incluso las elecciones democráticas son traídas a cuento, y en este momento, no hay día en que no haya algún combate, sibilino o trapero, por ver quién hunde a quién y, a ser posible, pronto. Llevamos algo más de un año de confinamiento variopinto y, cuando falta casi un mes para la cita del cuatro de mayo, Madrid se ha convertido en síntoma inequívoco de una enfermedad rara de voluble temeridad que, en contraste con cualquier otra, puede acabar resultando casi tan letal para la convivencia como lo están siendo sus indicadores no propagandísticos de atención a la Covid-19 para la vida humana de sus habitantes. 

La gratuita polarización, especialmente fuerte del lado ultraconservador, está llevando a situaciones en que los sofismas twiteros vuelan por los aires a todas horas, contrarios a cualquier entendimiento real de lo que sucede. Ya no es raro, incluso, que, a veces –como en nuestros patios de recreo de críos, en que disputábamos por parcelas de barrio o de calle a nuestro alcance- vayan acompañados por bastante más que palabras provocadoras. Entre adultos, no estaría mal algo de sensatez racionalizadora antes de que Los desastres que pintó Goya, o el Atila en Galiza a que prestó atención Catelao,  puedan desbocarse inopinadamente. La supuesta “libertad” que, según casi todos está en juego, no es eso; este teatrillo cotidiano, escenificado ayer en Vallecas, arrastra excesiva hipocresía y muy dispar compromiso con el bienestar de todos.   

Manuel Menor Currás

Madrid, 08.04.2021  

miércoles, 3 de marzo de 2021

Problemas en la vacunación a profesores: bajas imprevistas por los efectos secundarios y grandes diferencias entre territorios (Mónica Zas Marcos para eldiario.es)

 Artículo de Mónica Zas Marcos para eldiario.es

  • Las bajas que afectan a claustros enteros de profesores se unen a la incertidumbre sobre qué ocurrirá con los docentes mayores de 55 años, los universitarios y en aquellas regiones que ni siquiera han empezado a citar al profesorado
2 de marzo de 2021

La vacunación a profesores empieza a mostrar síntomas de improvisación. Hace un mes que España decidió no administrar el suero de AstraZeneca a mayores de 55 años, lo que obligó a la Comisión de Salud Pública del Ministerio de Sanidad a repensar la estrategia para incluir nuevos grupos prioritarios con población más joven. Entre los colectivos que pueden inmunizarse con esta vacuna están sanitarios, policías o docentes, pero no hay un orden fijo y cada comunidad ha decidido de forma independiente por quiénes empezar.

En el caso de los profesores, la situación varía mucho dependiendo del territorio: en algunos llevan semanas vacunándose, otros ni siquiera han empezado y los hay que están pagando las consecuencias de una estrategia precipitada. Como en la Comunidad de Madrid, donde ya se ha vacunado a 24.176 profesores, pero un centenar de ellos llevan desde el comienzo de la semana sin poder ir a trabajar por las reacciones a la vacuna.

El lunes a primera hora, decenas de profesores llamaron a sus centros dándose de baja por los efectos secundarios de AstraZeneca. Nada que se saliese de lo previsto en los ensayos y en las 48 horas posteriores al pinchazo: fiebre alta, malestar, náuseas y dolor muscular. Pero al vacunarse el domingo, la mayoría de los síntomas brotaron esa noche o al día siguiente sin dar margen a los centros para avisar a las familias.

Para los sindicatos, "es especialmente lamentable que esta alegría quede empañada por la falta de previsión y de planificación, y por la mala gestión", critica Isabel Galvín, responsable de Educación de CCOO. en Madrid. La Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (FAPA) Giner de los Ríos hizo saltar las primeras alarmas tras recibir quejas por la ausencia inesperada de varios miembros de los mismos claustros. En el caso más extremo, llegaron a ausentarse 15 profesores del mismo centro en Leganés. "Las familias nos hemos encontrado con un nuevo percal que añadir a este curso", se lamenta la presidenta de la FAPA, Mari Carmen Morillas.

"Según iban recibiendo la llamada de los profesores, los centros han emitido una circular a las familias a modo desesperado para que en lo posible no llevasen a los niños. Pero a otros ya les ha pillado en el colegio en el servicio de desayuno", explica Morillas. La dificultad de esta situación, como recuerda Galvín, es que los centros continúan con un estricto protocolo COVID que no permite romper los grupos burbuja aunque se queden sin profesor. "Es una situación de tormenta perfecta", define la representante sindical. "Habría estado bien que la vacunación fuera escalonada, organizada y con criterios transparentes", reclama. Para ella, ha habido tiempo de sobra desde octubre, cuando organizaron la primera mesa sectorial.

"Se ha citado a claustros enteros sin considerar que las bajas serían generalizadas, se han vacunado centros enteros y a nadie del centro de al lado", precisa. A su juicio, el plan llega sin haber dialogado con los representantes del profesorado, del personal educativo ni con los equipos directivos. Aunque asegura que los docentes "han recibido un trato maravilloso por parte de los sanitarios", quienes los han vacunado en el Hospital Isabel Zendal y en el estadio Wanda Metropolitano, también reprocha que las autoridades no informasen a los centros de los posibles efectos secundarios en su plantilla. Una queja que no se circunscribe solo a la Comunidad de Madrid.

Andalucía empezó a vacunar a sus profesores el 22 de febrero y muchos de ellos han sido citados durante el pasado puente del Día de Andalucía. Inma Jiménez, profesora de Música y de un curso bilingüe de 4º de Primaria acudió emocionada el viernes pasado. "Me la puse a las 12 de la mañana y a las 6 empezaron los síntomas: tres horas de escalofríos, 39,6 de fiebre, vómitos y debilidad extrema", cuenta la docente cordobesa. Después de un día con paños húmedos por todo el cuerpo para bajar la temperatura y tomando paracetamol cada dos horas, "el domingo ya estaba estupenda".

De los 24 profesores de su centro, asegura que solo un par no presentó síntomas y otros dos sintieron un leve dolor en el brazo. La suerte que tuvieron es que la mayoría del claustro enfermó durante el puente y este martes estaban todos en perfectas condiciones para dar clase. "Con haber estado la mitad de mala de lo que yo me puse, claramente me tendría que haber pedido la baja", dice Inma al conocer lo ocurrido en Madrid.

"Lo nuestro debía estar calculado", confía. Fuentes de la Consejería de Sanidad lo desmienten: que una parte de sus docentes haya sido vacunada este puente y sus malestares no hayan afectado al desarrollo de las clases ha sido cuestión del azar. De hecho, Andalucía está llevando una estrategia similar a Madrid, citando colegio por colegio en lugar de escalonar por cursos. No obstante, los docentes andaluces acuden mediante el aviso previo de su equipo directivo, a diferencia de lo que ocurre en Madrid, donde algunas jefaturas han lamentado que desconocían que su plantilla había sido llamada a vacunarse.

"Deberían repensar la planificación de cara a la segunda dosis, que nos toca el 9 de mayo y dicen que puede provocar aún más síntomas", responde Inma al enterarse. Además, tiene la certeza de que este martes ha habido bajas en su entorno, aunque en otras provincias, ya que la vacunación sigue su curso también entre semana. Lo mismo ocurre en Catalunya, donde la inmunización del profesorado empezó a mediados de febrero. "Hemos denunciado la falta de coordinación entre el Departament de Salut y el de Educación porque no se ha informado de los criterios", señala Rosa María Villaró, portavoz catalana de Educación de CCOO.

Aun así, existen diferencias entre esta fórmula y la madrileña, puesto que a los docentes catalanes les llega un correo mediante el cual pueden pedir cita en su centro de salud más cercano. Ya hay 58.673 personas del sector vacunadas. "El problema es que este sistema se colapsa muy a menudo, se producen muchas incidencias y no entendemos cómo se están priorizando los colectivos", admite la responsable de CCOO. Respecto a efectos secundarios, admite no haber recibido quejas a nivel sindical, pero no duda de que haya ocurrido de forma menos mediática que en Madrid. "Esto pasa cuando se ponen parches pero no se gestiona a priori", se lamenta. "Preferiría que hubieran empezado un poco después a que la vacunación trastoque la vida de las familias y el trabajo de los centros", dice Mari Carmen Morillas, desde Madrid.

Comunidades que sí y que no

Hay muchas comunidades que ni siquiera han iniciado aún la vacunación de sus docentes. Aragón y Castilla-La Mancha calculan que empezarán a finales de marzo; en Asturias los llamarán después de la Policía y la Guardia Civil; Cantabria empezará la segunda semana de marzo, como la Comunitat Valenciana y Murcia.

En el caso de la Comunitat Valenciana, Toni González, presidente de FEDADi (Federación de Asociaciones de Directores de Instituto), cuenta que la Consejería de Sanidad les ha pedido dos listados con todo el personal del colegio, incluidos profesores, conserjes, personal de limpieza, bar y cafetería, administrativos y personas en prácticas. El primero con la gente menor de 55 y el segundo con los mayores. Dentro del primero, se solicita nombre, apellido y número de teléfono para que acudan a vacunarse a las principales ciudades valencianas. "Nos llamarán más o menos en una semana y tenemos que ir de tres a ocho de la tarde", cuenta el director. Sin embargo, desconoce si lo escalonarán por cursos o lo harán por colegios enteros.

Galicia, por ejemplo, está citando por orden alfabético, de forma que se aseguran de no dejar ningún centro sin personal durante dos días en caso de que broten los efectos adversos. Esta comunidad empezó a llamar el pasado 24 de febrero, mientras que Euskadi comenzó el 27 y Extremadura el 1 de marzo. Los expertos en Salud Pública y epidemiólogos recomiendan "evitar agravios comparativos entre los territorios", como dice José Martínez Olmos, ex secretario general de Sanidad y profesor en la Escuela Andaluza de Salud Pública. Sin embargo, si los planes siguen según lo previsto, a finales de marzo todo el país habrá comenzado a vacunar a sus docentes menores de 55 años. El siguiente problema será, ¿cuándo les toca a los mayores de 55 y a los profesores universitarios?

Profesores universitarios y mayores de 55

Isabel Galvín, de CCOO, reclama a Educación y Sanidad que aclaren "qué va a pasar con los mayores de 55 años y con los que tienen enfermedades no compatibles con la vacuna, un tercio de todos los docentes". La incógnita es si diseñarán un plan para ellos o tendrán que esperar a su grupo de edad para vacunarse con Pfizer o Moderna, como ha ocurrido con los policías. En Euskadi, según UGT, Educación habría emitido un comunicado para que los profesores de más de 55 recibiesen de forma prioritaria la vacuna de Janssen, que previsiblemente será aprobada el próximo 9 de marzo, pero aún no hay nada cerrado.

Los sindicatos consultados muestran su preocupación por la "exclusión" de este colectivo, así como por "la situación de embarazadas y lactantes y los colectivos con enfermedades previas como inmunodepresión grave, enfermedades cardiovasculares o hepáticas", para los que la vacunación no está recomendada, enumera Galvín. El otro campo de batalla para Educación se encuentra en los campus con los rectores, al no haber sido incluidos ni ellos ni el personal de las universidades entre los 15 grupos "esenciales". Al respecto, fuentes del Ministerio dirigido por Manuel Castells aseguran que lo han solicitado, "pero que la última palabra la tiene Sanidad".

domingo, 13 de diciembre de 2020

Las vacunaciones (Manuel Menor)

Las vacunaciones traen un rayo de esperanza

En un panorama en que abundan los motivos desesperanzadores, merece la pena saber que existe una solución estable a la pandemia. 

El largo período recorrido desde marzo ha dado pie a todo tipo de posturas, rasgos y maneras de actuar, con gamas tan diversas como las que tienen cabida en un buen diccionario de anomalías de una vida corriente distorsionada y atrofiada. Que la Ciencia farmacéutica parezca en esta coyuntura haber adquirido prestigio y, además, valor en los futuros bursátiles –que algunos agentes  propagan para captar clientela inversora-, obliga a repensar, en paralelo, algunos indicadores de la situación en que andamos. 

La información de PISA 

Teóricamente, la Educación es el sector más próximo al científico; el Ministerio homónimo llevó desde los años sesenta  el doble determinativo: Educación y Ciencia. Hoy, Educación es algo distinto en el organigrama político, mientras el otro ámbito ha pasado en las últimas legislaturas a ser dependiente de la cartera de Universidades, o de Ciencia e Innovación. No obstante, sigue siendo imprescindible una buena base educadora de los ámbitos estrictamente escolares para que esa cúspide del sistema educativo –y científico- tenga consistencia y sentido. 

De poco vale la entonación de ditirambos a ocasionales proyectos, si el común de los españoles se queda en otro mundo galáctico porque el circuito en que le ha sido posible estudiar algo, empezando en Infantil –que marca distancias para la Primaria-, y continuando en los tramos de la obligatoriedad hasta los 16 años o en los de cualquiera de las vertientes profesionalizadoras, solo puede percibir que es corto, escaso de recursos, que su organización es obsoleta y que, en definitiva, el promedio de doce años invertidos para transitarlo no ha merecido la pena. 

Sin ser partidario de que el pretexto de los informes de la OCDE siempre propicie que los gobiernos de turno –y los opinadores- nos entretengamos, una vez más, en repetir tópicos más o menos agudos, casi siempre inclinados a defender posiciones prejuiciadas, los datos actualizados del 25.09.2020 muestran que, en el rendimiento del alumnado al final de la Primaria, en las áreas de Matemáticas y Ciencias, hay disfunciones, en que parece tener que ver en grado relevante –según consejo de la propia organización que hace estas evaluaciones estandarizadas- la preparación del profesorado en dichas áreas, al tiempo que no sobresale la capacidad de razonamiento que muestran los encuestados. 

Cosa de la LOMCE? 

Lo que en líneas generales dibuja este informe  es el nivel alcanzado con una ley orgánica que ha tenido muchos detractores. Tendría interés por cuanto que la LOMCE abogaba por tener las claves de la “calidad educativa”, y fue defendida por sus promotores amparándose en un torticero uso de los datos de otras evaluaciones de la OCDE después de haber relegado un pacto educativo que estaba prácticamente concluido y que, a todas luces, hubiera sido más rentable; pero once años más tarde de que se empeñaron que no fuera adelante –porque tenían todas las bazas para tener mayoría en las inmediatas elecciones-, lo mejor que se puede hacer con todo ese historial acumulado es no olvidar sus sinrazones. 

Con ese fondo de memoria, no se debiera perder de vista que se trata de una foto fija, puntual y genérica, del nivel de destrezas para aplicar  conocimientos que tienen los alumnos de 15 años, adquirido no solo en la escuela o colegio, sino también en sus otras circunstancias ambientales y domésticas en que están inmersos desde antes de nacer. En los medios suele destacarse, casi solamente, el listado comparativo resultante con los países que están en cabeza, que, en este caso, en ambos tipos de competencias son: Japón Corea, del Sur, Estonia o Finlandia, mientras nuestros alumnos, en los datos actualizados del 25 de septiembre de 2009, no llegan a la media de los otro 38 países (La media es de 489 puntos y España ronda entre 481 en Mat. y 483 en Ciencias). 

Tiene interés advertir que el problema principal que muestra este Informe es que la proporción de alumnos o alumnas que están en el nivel más alto es mínima, lo que hace que el promedio estadístico baje. Debiera inducir a pensar que las cuestiones a que apunta estarían inscritas en el sistema que tenemos de enseñanza, y a mirar bien qué y cómo se enseña, además de observar si reafirma y reproduce –pero apenas corrige-  problemas previos a la entrada de cada alumno o alumna en el círculo escolar, los que configuran el capital cultural de que es portador desde antes de pisar un aula. 

¿Desesperanza?

El informe dice reiterar “una posición estable”, aunque ligeramente más baja que otras veces, de la educación española; es decir, que indica viejos problemas de equidad e inequidad que el sistema educativo existente debiera resolver y que -a la luz de su historia anterior- parece reacio a enfrentar. Todas las preguntas principales para corregirlo debieran dirigirse, pues, hacia lo que debiera suprimirse, qué debiera modificarse y qué debiera innovarse; sería más efectivo que poner tanta pasión en nuevas leyes educativas, más empeñadas en sostener alternancias partidarias en el BOE, que en enmendar con paciencia y constancia lo que debe enmendarse. 

El primer informe PISA fue en 2002; pero el primer informe de la OCDE sobre la educación española -de carácter estratégico, sobre la política americana en el Mediterráneo-, es previo a que, en 1969, se editara el Libro blanco que anunciaba la Ley General de Educación en 1970. Tal vez no haya llovido bastante para que muchos de los problemas que allí aparecían fueran erradicados; lo cierto es que, dentro de las diferencias lógicas, hay capítulos en que la inequidad sigue viva y  que, pese a la CE78, siguen vivos después de 42 años. No todo se debe a la Educación; pero con un equilibrio más justo que el que estamos mostrando en su gestión –igual que en cuanto atañe a la Sanidad y a la Dependencia- no habría tanto personal empeñado en que nos metamos el dedo en el ojo unos a otros. ¡Atentos! 

Manuel Menor Currás

Madrid, 09.12.2020.