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viernes, 24 de octubre de 2025

Marea Palestina: la Educación contra el genocidio (enlaces)

    lunes, 13 de octubre de 2025

    S.O.S. Gaza: 15 de octubre, defendamos los derechos fundamentales de la infancia y la juventud palestina (Comunicado de Asamblea Marea Verde Madrid 13-10-2025)

    La comunidad educativa madrileña en defensa de los derechos de la infancia palestina

    13 de octubre de 2025

    Suscribimos el comunicado de ”Marea Palestina: la Educación contra el genocidio”, ya que el llamado proceso de paz no garantiza el fin del genocidio ni se va a procesar a los perpetradores en los tribunales internacionales, especialmente Netanyahu.

    Pero añadimos a todo ello que no solo se han producido las secuelas físicas y psicológicas sobre la infancia y juventud palestina, sino que la violación sistemática de los derechos humanos hacia la población palestina por parte de Israel, les priva además del acceso a los recursos para su supervivencia y también para su desarrollo y su futuro, como es el acceso a la educación.

    Con el 90% de las escuelas y las universidades destruidas en Gaza (según datos de la ONU), el daño infligido al sistema educativo es brutal. Asimismo, se han revelado noticias de la destrucción de centros educativos en Cisjordania y del impedimento para estudiar hacia las y los palestinos, una de las consecuencias del apartheid que de forma criminal aplica Israel en los territorios ocupados, que incluyen Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.

    Con la población palestina que ha sufrido 3 años de interrupción en su formación, miles de niños, niñas y jóvenes estarán en una situación de desventaja. Ya han sido privados de su derecho fundamental a la educación de forma consciente y premeditada por la estrategia genocida de Israel cuyas consecuencias aún están por valorar.

    Agradecemos la labor docente que están desarrollando el profesorado y el voluntariado en estas condiciones tan adversas, en el territorio ocupado, y especialmente en Gaza.

    Finalizamos con las exigencias del respeto a los derechos humanos de toda la población Palestina y mantenemos la exigencia al Gobierno de España y a la comunidad internacional de un embargo de armas permanente y la ruptura de relaciones comerciales y diplomáticas con el Estado de Israel; es urgente la apertura de corredores de ayuda humanitaria y la evacuación y reagrupamiento de los familiares gazatíes que lo han solicitado.

    Aún es prioritario mantener la movilización social contra el genocidio y por ello llamamos a participar en las convocatorias y acciones en la jornada de lucha por Palestina el próximo 15 de octubre.

                             Asamblea Marea Verde Madrid

    Derecho a la educación, especialmente contemplado por las leyes internacionales:

    Art 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

    Art 28 de la Convención sobre Derechos del Niño ratificada por el Gobierno de España el 30 de noviembre de 1990.

    Página de interés con versiones infantiles en la página del Ministerio de Juventud e Infancia









    lunes, 20 de noviembre de 2023

    "Por la Paz y contra el genocidio en Palestina": propuesta de 1 minuto de silencio en los centros educativos (Asamblea Marea Verde Madrid)

     

    En la asamblea de Marea Verde Madrid del 7 de noviembre se propone hacer una declaración de condena como Asamblea Marea Verde del genocidio que se está produciendo en Palestina y se sugiere proponer en los centros, como ya se ha propuesto en MV de Cádiz, un minuto de silencio “por la Paz y contra el genocidio en Palestina” en cuantos momentos se consideren oportunos.

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    sábado, 4 de noviembre de 2023

    Por los Derechos Humanos y la Paz -> 5-11-2023: Manifestación “Vallekas con Palestina. Alto al genocidio (12:00 h., Metro Buenos Aires - Junta Municipal de Puente de Vallecas). Convoca:



    La Plataforma de Vallekas por la Escuela Pública nos envía este correo:

    La Plataforma de Vallekas por la Escuela Pública se suma a las entidades y personas de nuestros distritos, que preocupados/as y alarmadas/os por la situación en Palestina, Gaza y Cisjordania; creemos que hay que tomar medidas contundentes para evitar el genocidio. 

    Se ha constituído la ASAMBLEA VALLEKANA por PALESTINA, y desde aquí se convoca una MANIFESTACIÓN el próximo 5 de noviembre, a las 12h, desde el metro de Buenos Aires hasta la Junta Municipal de Puente de Vallecas.

    Os invitamos a participar en ella. Y a trabajar y promover en los centros educativos, la necesidad de resolver los conflictos por el diálogo y la convivencia en paz, y la solidaridad con la población que ha perdido miles de menores de una forma tan cruel.

    Saludos

    Plataforma por la Escuela Pública de Vallecas 
    plataformadevallekasxep@gmail.com
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    Instagram:  @escpublicavk  

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    viernes, 3 de septiembre de 2021

    Enseñar valores en la escuela como forma de "educar para la vida" frente a la acusación de adoctrinamiento del PP (Marta Borraz para ELDIARIO.ES)

     Publicamos este artículo de ELDIARIO.ES



    Ante la polémica reavivada por la derecha tras conocerse los planes del Gobierno con la Educación Primaria, voces expertas ven "crucial" transmitir en las aulas estos contenidos: "La escuela es el lugar para educar en conocimientos científicos y en los valores cívicos y universales que responden a los derechos humanos"


    La polémica ya está servida cuando falta poco para que arranque el curso escolar. Los planes del Gobierno de fomentar "una educación en valores" en la etapa de Educación Primaria con la aplicación de la LOMLOE, la nueva ley educativa, han hecho salir en tromba a los sectores más conservadores con su acusación estrella: el "adoctrinamiento" en las aulas. El Partido Popular, que lidera esta oposición, considera que la nueva asignatura de Valores Cívicos y Éticos y el resto de contenidos relacionados que el Ministerio de Educación prevé incorporar en diferentes asignaturas a partir de 2022, son una forma "de introducir ideología en las aulas" y que "la única intención" del Ejecutivo es "apoderarse de la educación", han dicho varios de sus líderes.



    No es algo nuevo. Se trata de una acusación esgrimida por la derecha que tiene su reflejo en la promoción por parte de Vox del veto parental, pero que ha emergido con fuerza estos días a raíz de conocerse el borrador del Real Decreto de ordenación y enseñanzas mínimas de Educación Primaria, adelantado por El Mundo. El documento ya está en poder de las comunidades, pero no es definitivo todavía porque deben hacer aportaciones. Algunas como la Comunidad de Madrid o la Región de Murcia ya han advertido públicamente de su firme oposición e incluso han señalado que desafiarán la ley. "En Madrid, haremos todo lo que esté en nuestra mano para evitarlo", avisó el consejero de Educación del Gobierno de Isabel Díaz-Ayuso, Enrique Ossorio.

    Voces expertas en educación y pedagogía insisten, sin embargo, en que la educación debe ir más allá de la enseñanza puramente académica y ven "crucial" que en las aulas se integren contenidos vinculados "a valores fundamentales" como "la empatía, la solidaridad o la igualdad", aquellos "que nos representan como sociedad", explica Pilar Gargallo, presidenta de la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de Catalunya. "Sin ello no podrían impartirse los contenidos, si no trabajamos estos valores en las aulas, lo demás no entra. Claro que lo académico es importante, pero ¿cómo lo das si entre el alumnado no hay un clima de respeto y de convivencia? La escuela debe mostrar cómo vivir en sociedad, una sociedad que es plural y diversa", completa la experta.

    Niños en el hall del colegio Alameda de Osuna en el primer día del curso escolar 2020-2021, en Madrid Jesús Hellín / Europa Press

    La propuesta del Ministerio de Educación y Formación Profesional, ahora dirigido por Pilar Alegría, hace una clara apuesta por incorporar en los currículos contenidos relacionados con el respeto por la diversidad, la igualdad de género de forma transversal, "la armonía con los demás" o la educación emocional. Así, la nueva asignatura de Valores Cívicos y Éticos, obligatoria para el tercer ciclo de Primaria y que ha hecho renacer los argumentos usados contra la Educación para la Ciudadanía impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero, prevé fomentar en los más pequeños "el autonoconocimiento y desarrollo de la autonomía personal", "la comprensión del marco social de convivencia", las "actitudes compatibles con la sostenibilidad y el entorno" y "la educación de las emociones".

    En la actualización de los currículos gana peso "el respeto por las minorías y las identidades étnico-culturales y de género", la realidad LGTBI, el "multiculturalismo", la "cultura de paz y no violencia", las conductas orientadas al "respeto" o la "empatía" y las vinculadas al autoconocimiento, el consumo responsable o la educación para la salud, con un impulso fuerte de la educación afectivo-sexual. Todo ello con el objetivo de que el alumnado "adopte un compromiso activo con los principios y normas que articulan la convivencia democrática".

    Además de ejercitar el cuerpo y fomentar la actividad deportiva, la asignatura de Educación Física prevé poner énfasis en la propia autoestima o la alimentación saludable, y Conocimiento del Medio en el respeto por el entorno o la importancia de ser "agentes de cambio ecosocial" con el objetivo de "construir un mundo más justo, solidario, igualitario o sostenible". La perspectiva de género o la adquisición de "destrezas emocionales" en el aprendizaje de Matemáticas ha sido una de las ideas más ridiculizadas por los sectores conservadores, pero reclamada desde hace años por las científicas con el objetivo de impulsar estas vocaciones en las niñas.

    "Impulsar una sociedad del mañana mejor"

    Para Enrique Díez, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de León, estos contenidos son claves para la apuesta educativa: "La vida y la educación no pueden ser dos mundos ajenos. La finalidad fundamental del sistema educativo es el desarrollo como personas y miembros de la comunidad, y educar para la vida significa avanzar en la construcción de un mundo más justo y mejor, cuidando de los seres humanos y del planeta. Mucho más importante que las puntuaciones en matemáticas y en ciencia en las evaluaciones de PISA es la implicación de la generación siguiente en el mantenimiento de una democracia real y en la construcción de una sociedad más justa. Si no enseñamos esto, ¿para qué sirve realmente la educación?", se pregunta. Coincide Gargallo, que define el aula, junto a la familia, como "el centro neurálgico y un foco de socialización entre iguales y de aprendizaje para la vida".

    Por su parte, el Partido Popular ha respondido a las propuestas con la promesa de impulsar una nueva ley educativa contra "el adoctrinamiento". Su alternativa se basa, según han publicitado estos últimos días, en "la libertad de elección de centro", "el castellano como lengua vehicular" y una "erradiación de la ingeniería social educativa de la izquierda". Esta batería de puntos es la que varios líderes del PP, entre ellos Pablo Casado, han difundido en Twitter. Otros dirigentes populares, como Enrique López, consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, han insistido en que los valores que debe "defender" la escuela son "los que establece la Constitución" y lo demás "es querer introducir la ideología en las aulas".
    El nuevo currículo descarga la excesiva cantidad de contenidos de las leyes anteriores y se centra en los aprendizajes esenciales, que de no alcanzarse sitúan a un estudiante en riesgo de exclusión social. EFE/Eliseo Trigo/Archivo EFE/Eliseo Trigo/Archivo


    Lo que opinan las voces expertas consultadas es que es precisamente del articulado de la propia Carta Magna o de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las que derivan los contenidos propuestos y difícilmente podrá hablarse de igualdad o equidad sin hacer referencia a las diferentes discriminaciones que aún siguen operando en la sociedad. "Estos valores deben ayudar a nuestros niños, niñas y jóvenes a integrarse en una sociedad que debe ser rica en valores, en la que se debe respetar la diversidad sexual y de género, racial o étnica", cree Cynthia Martínez Garrido, profesora de Métodos de Investigación y Evaluación en Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. El objetivo, explica la experta, es doble: por un lado, "combatir" la segregación que todavía existe en la escuela, por otro "impulsar una sociedad del mañana mejor".

    También Díez, docente en la Universidad de León, apunta a lo mismo: "La escuela es el lugar para educar en conocimientos científicos y en los valores cívicos y universales que responden a los derechos humanos. Y la igualdad entre hombres y mujeres, el cuidado de los seres y del planeta, la convivencia y empatía emocional con el diferente o el respeto a la diversidad forman parte de esos derechos humanos".



    Nada nuevo: un debate que es "ruido" político

    Coinciden las expertas también en que las leyes vigentes en España ya obligan al fomento de estos conocimientos y valores, aunque ahora se busque reforzarlos, pues "se trata de valores universales que se vienen incluyendo en el currículo desde hace tiempo", aclara Díez. "No estamos hablando de nada nuevo", añade Martínez, que reclama frente a las acusaciones de "adoctrinamiento" que la sociedad "confíe en la labor del profesorado". A lo mismo apunta Gargallo, de la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de Catalunya, que pide "confianza en la profesionalidad docente y el compromiso ético que tenemos como profesionales" y lamenta que el debate esté siendo "político" y no "pedagógico", lo que, asegura, "no nos lleva a ninguna parte". "Tiene más que ver con el ruido político que otra cosa", complementa Martínez.

    Sobre todo, porque mecanismos para impedir el "adoctrinamiento" o la mala praxis en las aulas ya existen, insisten las expertas. "Puede que haya algún sitio en el que alguien quiera marcar su doctrina y su dogma, pero eso el propio sistema ya lo impide", explica Gargallo. Estas vías son la detección por parte de la propia comunidad educativa a través del Consejo Escolar, la Inspección Educativa, en la que se pueden plantear denuncias, o los propios proyectos educativos del centro, enumera la experta. "Parece que quienes se oponen a esto lo que quieren es marcar una única línea y apuestan por la uniformidad, pero España es muy plural y no es uniforme. Y eso hay que vivirlo, compartirlo y respetarlo. También en las aulas", concluye.

    viernes, 4 de junio de 2021

    9-6-2021: Coloquio virtual “Segregación escolar una cuestión de Derechos Humanos y Justicia Social” – Cátedra UNESCO en Educación para la Justicia Social (16:30 h a través de ZOOM)

    Difundimos esta convocatoria 


    Desde la Cátedra UNESCO en Educación para la Justicia Social de la Universidad Autónoma de Madrid se ha organizado un coloquio virtual titulado “Segregación escolar una cuestión de Derechos Humanos y Justicia Social” para el próximo 9 de junio a las 16.30 (España).

    F. Javier Murillo, director de la Cátedra y experto en segregación escolar, moderará el coloquio virtual en el que participará Carmen Rodríguez Martínez (Universidad de Málaga), Xavier Martínez Celorrio (Universidad de Barcelona) y Lidón Gasull (directora de la aFFaC).

    ¡No te lo pierdas!

    Evento: coloquio virtual “Segregación escolar una cuestión de Derechos Humanos y Justicia Social”

    Día/hora: 9 de junio, 16:30 (España)

    Acceso: https://zoom.us/j/93517602580

    jueves, 20 de mayo de 2021

    Presentismo duro (Manuel Menor)

    El presentismo actual propicia la destemplanza  y la discordia 

    Mientras nos infantilizamos, los supuestos principios que decimos nos deben regir no dirigen realmente nuestra convivencia. 

    Es muy paradigmático lo que está pasando, a golpe de telediario, en el cercano patio palestino entre israelíes y palestinos, donde los clamores del poeta Darwix siguen tan vivos como en 1947, mientras los cautelosos europeos, simulan plañir ante una situación que les sigue siendo tan “compleja” como entonces lo fue, y el sionismo, sintiéndose heredero de la furia veterotestamentaria, tiene permiso para la desproporción. Este domingo pasado, las cámaras televisivas han añadido  otro fenómeno a todas luces “más complejo” todavía a nuestros ojos, el del ensueño atropellado de una población africana añorante de una Europa que, entretanto, verbaliza en torno a poner alambradas a un viento que no cesará de soplar mientras siga todo como hasta ahora. En ambas situaciones, el soplo de nuestros tan alardeados Derechos Humanos se queda básicamente para un relato de imposibles utopías, a merced de quienes –por unas u otras razones- tienen nuestra delegación para tranquilizar nuestras conciencias, como sea, en el siguiente noticiario a la hora de comer. 

    Padre padrone 

    Más cerca todavía, en el patio de nuestra corrala, crecen los gritos entre ruidos de todo tipo, mentiras interesadas y falsas promesas de confort; nuestros supuestos representantes tratan, en la sesión de los miércoles del Congreso de Diputados, de contentar nuestros gustos particulares como pueden, en parte por miedo a perder su propio estatus mediático, y en parte por la convicción de comerciantes que estuvieran vendiendo un producto en que no creen. Adela Cortina señalaba hace unos días que debieran regirse, al menos, por las mismas leyes de la publicidad, de modo que supiéramos por qué regirnos y, en caso de fraude patente, poder reclamarles el fraude. Es posible que no se arreglara mucho, pues ha avanzado mucho la técnica de la publicidad y, sobre todo, los modos y maneras de captar con facilidad a los más propensos a dejarse embaucar con cualquier mensaje. 

    Los problemas que denota la situación actual tienen un recorrido largo, que no se circunscribe al estricto presente. Los dos que tanto espacio ocupan estos días en las noticias añaden más muertos y damnificados a una larga historia de colonizadores y colonizados, en que los principios de actuación siguen siendo los de siempre entre dominadores y dominados, modulados adecuadamente para no dar demasiado el cante; en cada momento concreto siempre un mal mayor tiene hegemonía para prolongar el malestar o la injusticia de modo más o menos subrepticio con un mal menor que sigue imperando, en manos de un supuesto amo superior –el primo de marras o el padre padrone de los Hermanos Taviani- que impone su ley; miren detrás de Israel, de Marruecos o de la Unión Europea quien lleva la rienda de los hilos y se verá mejor lo que está sucediendo. 

    En campaña 

    En nuestro espacio público es lamentable la apariencia de que, entre tantas voces controvertidas como grupos parlamentarios, sea mayor la furia que les conmueve a cada uno que las palabras capaces de orientar a la ciudadanía. No parece sino que lo relevante fuera ver qué provecho saca cada cual de la discordia, y qué ventaja posicional adquiere para una eventual situación electoral. Los supuestos principios parecen estar fuera de la escena, casi exclusivamente como un recurso de tramoya, pero no como algo que deba regir internamente el discurso, las propuestas, acuerdos y demandas. La duda que asalta al oyente es si estos portavoces partidistas serán capaces de aguantar la interminable pelea preelectoral en que están, acuciados por los comentarios más o menos concordes de las muchas tertulias y cotilleos con que cadenas de radio y televisión acompañan esta fiesta ruidosa en que dicen querer “informar”; no menos urgidos están por las condicionadas encuestas de opinión, continuas y providenciales. 

    ¿Qué importa? 

    En esta dinámica del corto y cortísimo plazo, lo que como gota malaya va formando opinión en el común de los ciudadanos es que esto es lo que importa, más o menos lo mismo que hemos visto este fin de semana pasado, como si de un interminable botellón celebratorio del final del año de la peste se tratara, en honor de no se sabe bien qué libertad individual omnímoda, ajena a toda libertad comunitaria. A este ritmo va a ser más difícil cada día construir una casa de verdad colectiva, capaz de aguantar las durezas que depare un futuro que ya se está construyendo. 

    Benedetti, desconsolado de los entresijos de estas tentaciones en el exilio, al iniciar en 1976 su libro de poemas La casa y el ladrillo, citaba a  Brecht: “Me parezco al que llevaba el ladrillo para mostrar al mundo cómo era su casa”. De los muchos desconciertos que esté generando esta pandemia –todavía no acabada, por mucho que se desee- la desconexión de principios comunitarios por que regirnos puede acabar siendo uno de los más graves. Si no importan, si en la escuela no hay que cuidarlos,  y si lo que tiene que imperar es la ley del más fuerte, el recorrido vital de la gran mayoría no va a merecer mucho la pena. Cuídense. 

    Manuel Menor Currás

    Madrid, 19.05.2021.

    viernes, 30 de octubre de 2020

    Vaticano actual (Manuel Menor)

    La apertura del Vaticano actual es ambigua 

    No está cercano lo que en Francia existe desde 1905, una separación nítida de los intereses del Estado y de la Iglesia. 

    Cuando se menciona el Estado Vaticano, no prima la naturaleza de la Iglesia, sino el ser sede de la cúspide piramidal de la Iglesia. Consolidada en 1929, en trato con Mussolini, después de que, en 1871, hubiera perdido los Estados Pontificios,  consolidó la imagen del “Papa prisionero”; no son ahora Las sandalias del pescador (de que hablaba Morris West en 1968) lo que está en juego sino intereses terrenales enlazados con otros sedicentes espirituales; como en la corona de Augusto, pero con más años de peso en España que los de aquel imperio. 

    Vaticanismo post 1871

    En 1896, Émile Zola, después de documentarse bien, escribió Roma, segunda novela de una trilogía sobre un Papado muy ocupado en preservar la hegemonía perdida en las revoluciones burguesas; sus 806 páginas muestran la doble cara del lado más “social” del Vaticano en aquel fin de siglo. Los más cinéfilos la habrán visto en Roma de Fellini, por ejemplo, y su contraposición en Roma cittá aperta, de Rosselini. Su reflejo en la Democrazia Cristiana, aparece en una pequeña novela de Leonardo Sciascia, Todo modo, cuya edición española mostraba, en 1982, el escudo del partido italiano con la palabra LIBERTAS campeando sobre una cruz roja; en el centro de su nudo narrativo, el Padre Gaetano protagonizaba sentencias como esta: “Por favor, señores…, espero que no van a darme el disgusto de decirme que el Estado sigue existiendo… A mis años…, resultaría una revelación insoportable”. 

    La presencia cultural vaticanista viene de cuando la jerarquía eclesiástica asentó su poder en el siglo IV d. C. tras el “triunfo” sobre el “paganismo”. Sería un error olvidarlo al oír al papa actual,  sensible como parece hacia personas de la LGTBIQ+, o expresándose en abierto como hizo con motivo de la audiencia al presidente del Gobierno español. Se ha hablado de su “apertura” -no de aggiornamento, como se decía de Juan XXIII- sin fijarse en que, cuando se refería al colectivo de orientación sexual no hegemónica, hablaba una posible legislación civil que les fuera propicia; algo es algo, pero ni marca tendencia a estas alturas ni dijo nada de lo que su Curia haría para darle cabida dentro de la Iglesia que dirige, con igual dignidad jurídica que al  resto de creyentes. Los lectores debieran estar advertidos, igualmente, de que la Iglesia Católica es tan diversa  que, sobre las más de 3.000 especificaciones que acoge su nombre, siempre hay unas “comunidades cristianas” -término genérico en que confluyen opciones supuestamente fieles al primer cristianismo- discrepantes de la “jerarquía católica” o funcionariado que dirige la sociedad eclesiástica desde el Vaticano y las sucursales diocesanas. 

    En ese denso contexto ha de leerse lo que el papa Francisco dijo a Pedro Sánchez; su invocación al “diálogo”, la “caridad” y a la “ideología” da fe de  las ambigüedades del Vaticano actual, no tan diferentes de las de su genealogía. Deslizamientos semánticos de su historia son iluminadores; cuando León XIII decidió incluir “lo social” en su agenda de 1891, ya el movimiento obrero tenía una larga andadura y, en los ochenta del mismo siglo, se había abierto paso el “Estado Social” para atender –en derecho- cuestiones que causaban la pobreza más lacerante; el papa “social” no sobrepasó, sin embargo, las formulaciones caritativas, tan similares a las que propiciaba la burguesía con “beneficencia” y  ”filantropía”. 

    Y la España de hoy

    Aunque la aportación de segmentos de la Iglesia ha sido valiosa -como acreditan los Informes FOESSA desde mediados de los sesenta-, como corporación mediadora sigue siendo ambigua y nunca da oficialmente el paso a la reivindicación en justicia; J. Mª Castillo lo advirtió hace años respecto a su vinculación a la Declaración de Derechos Humanos. Se arroga, sin embargo, la suplencia al Estado en atenciones a través de Cáritas y otras ONGs, cuyos principales subsidios proceden del propio Estado sosteniendo, bajo ese paraguas “social”, poca transparencia para sus presencias en Sanidad, Educación, y ámbitos artísticos, mediáticos o sociales. A todas ellas  debería habérseles aplicado lo que el Papa dijo en la audiencia del día 24:“construcción de la patria por todos” sin “coartadas de modernidad”, “restauracionismo” e “ideologías” o  que -según aseguró- “las ideologías deconstruyen la patria”, palabras que han parecido  advertencias a un Gobierno que no encaja en el ámbito conservador. Aparte de que no indican que sea esa la “onda” de actuación de muchos delegados jerárquicos en España,  lo que traslucieron en público semejaron más la regañina de un “superior” –a aceptar en silencio por un “inferior”-  que un sentido aceptable de “diálogo”. 

    Para que el mensaje no resulte más oscuro, del comportamiento de IGLESIA S.A. –como la llama Munárriz- está pendiente que muestre su propia capacidad de enmienda respecto a su historia en España desde los años treinta y en cuanto a  libertad de conciencia, asuntos a los que la educación pública es muy sensible. Los recursos que le asigna Hacienda, según lo firmado en los discutibles Acuerdos de 1977-79 -repetitivos de los Concordatos de 1953 y 1851-, pocas veces no han servido para propiciar las políticas más conservadoras de la vida española. En tiempos de Covid-19, con tales medios debiera haber más “sintonía” en las relaciones bilaterales; pero la supuesta apertura actual del Vaticano chirría si prosigue su uso por la senda por donde –servatis servandis- han solido ir desde las Cortes de Cádiz. Amparando, incluso, negocios muy privados, el primer desorientado es el “bien común” –común por ser bueno para todos, más que bueno por ser común-, que orientó la Summa Theologica de Tomás de Aquino. 

    La ejemplaridad de Samuel Paty

    A los creyentes españoles, partidarios a un tiempo de la creencia y de criterio autónomo en lo político y social, les sigue siendo difícil conjugar los intereses eclesiásticos con los democráticos de su país hasta en asuntos tan terrenales como los impuestos; probablemente para el propio papa Francisco lo sería igualmente si se pronunciara sin ambigüedades. Sin duda, habrá hablado algo con el presidente español en privado antes de la parte pública de esta audiencia, pero por lo oído, los españoles todavía no alcanzarán a ver lo que los franceses han tenido a mano desde 1905. Nuestro art. 27 de la CE78 ni se le parece, y un homenaje a profesores o maestros españoles, como el tributado a Samuel Paty el pasado día 21 en París, está pendiente en España desde hace ochenta años. 

    Manuel Menor Currás
    Madrid, 26.10.2020

    martes, 13 de octubre de 2020

    Pese a todo (Manuel Menor)

     

    Pese a todo, leer puede ser un consuelo y una alegría. 

    El último libro de Fernando Álvarez-Uría sobre Literatura y Sociología es un buen remedio contra el pesimismo que empieza a rondar a muchos. 

    Testigos de la vida, la vemos transcurrir estos días hasta dejarnos sin fe y hablando a solas. Se ha muerto Quino hace unos días y Mafalda se ha quedado estática en el recuerdo, pidiendo que la dejen apearse de la marcha de las cosas en la Tierra. Es verdad que se cruzan por nuestra vida personas irritantes que tratan de tapar a las que la han enriquecido; es momento, de todos modos, muy apto para agradecer reflexiones, trabajos y dedicación de cuantos nos hacen saber un poco más. 

    Leer Literatura 

    De estos últimos, es muy recomendable un libro que acaba de salir: Sociología y Literatura. Dos observatorios de la vida social (Morata, 2020), en el que Fernando Álvarez-Uría se adentra, muy bien pertrechado, en la capacidad de la Literatura para contarnos los entresijos de lo que sucede cuando la leemos mientras, al mismo tiempo –como complemento o fuente de buena educación- nos despierta la curiosidad por saber más y ayudarnos a construir un mundo que sea vivible porque la libertad, el conocimiento y la solidaridad se den la mano. 

    Ahora que tanto se invoca la Ciencia para decisiones que afectan diariamente a nuestra movilidad, no está mal recordar que no todo tiene la misma intención constructiva; en nombre de lo científico y hasta de lo natural, nos ha tocado ver retrocesos y conflictos muy fuertes para la Humanidad; y en Sociología, como en otros campos del saber, tampoco todos los sociólogos reman en la dirección para la que en principio se construyó este campo científico: tratar de encontrar soluciones a los problemas sociales acuciantes. Bien conocidos son los sesgos predictivos de muchos observadores que, desde puestos incluso institucionalizados,  trabajan para un control social cada vez más preciso y paralizante; los poderes que quieren gente mansa y obediente no son cosa exclusiva de los guionistas de ficción. 

    El interés de la Literatura o del arte en general como punto de encuentro de mentes sensibles con cuanto sucede alrededor y, por tanto, como buen observatorio para ver cómo va el transcurso de la Historia humana en su difícil construcción de un hábitat más justo y más libre para todos, no es nuevo. Son muchos los materiales bibliográficos que se pueden aportar en esta dirección, pero también se podrían aportar muchos otros en sentido contrario, de mentes  ocupadas en hacernos sentir un gran pesimismo o simplemente distraernos con naderías y pleitos diversos, muy aptos para dificultar cualquier voluntad de entendimiento. 

    Saber mirar, saber leer 

    El libro de Fernando reactiva la línea optimista de los que entienden que leer está bien si se desea aprender algo, y que está mejor cuando el conocimiento que descubre el que lee es de gran calado para aportar luz en cómo orientar la acción convivencial con los demás. Que en este momento de incertidumbre haya fijado su atención en la Literatura, supone, además, captar a los urgidos  de poco tiempo a inclinar su sensibilidad hacia la lectura. Igual que en otras ocasiones nos ha instruido en el mundo psiquiátrico, la percepción del arte, o en algo más abstracto como el difícil proceso de reconocimiento de la humanidad en los otros, en este libro, además de proporcionar una buena guía de lecturas relevantes sobre siete campos temáticos de relieve político y social, su forma de acercamiento a las que comenta o sitúa en un contexto preciso divulga una metodología de lectura, valiosa por sí misma para cuantos dudan si leer o no. Desde su mirada sociológica, con una actualidad propicia al desencanto, la precariedad y la discriminación, enriquecerá las miradas de cuantos aspiran a saber leer qué pasa en un mundo en que es urgente que los Derechos Humanos, además de una proclama, sean la norma de las relaciones entre unos y otros. 

     Leer Literatura, buena y mala, no es solo un modo de distracción, que puede serlo y muy divertido, sino una manera de aprender a mirar y que lo que hacemos o dejamos de hacer contribuya a disminuir las formas de violencia y sufrimiento gratuitos. Ya miremos el mundo del yo o el de los asuntos políticos comunes,  el de las pautas sociales colectivas, el de la moral social, las relaciones laborales  o el feminismo, los escritores han estado ahí como testigos conscientes; Sociologia y Literatura  es, en estos campos específicos, una mano amiga que acerca al lector a lo que acontece en más de 200 obras literarias que pueden servirnos de indicación para que conocimiento y sentimiento se aúnen esperanzadamente en la construcción de la textura apropiada que posibilite las mejores aspiraciones humanas.

    En la conclusión de su libro, el autor trae a colación la propuesta de Camus en su discurso con motivo de la concesión del Nobel de Literatura de 1957, en que proponía “restaurar entre las naciones una paz que no sea  la de la servidumbre y reconciliar de nuevo el trabajo y la cultura” en medio de un mundo amenazado. Porque enriquece nuestra mirada y porque contribuye a que sea verdad que la renovación de esta sociedad solo puede venir de la educación y de la cultura, al modo de mirar de Fernando puede aplicársele lo que el hispano-francés escribió enseguida al profesor que se había ocupado de él cuando era pequeño. Lo que Camus recordaba al Sr. Germain: “Su mano afectuosa…, su enseñanza y ejemplo sus esfuerzos, su trabajo generoso”,  continuará vivo en el lector.

    Manuel Menor Currás

    Madrid, 12.10.2020.

    jueves, 21 de mayo de 2020

    Aplausos y caceroladas (Manuel Menor)

    Ni son extraños los aplausos ni las caceroladas

    Siempre han estado ahí; ahora afloran. La uniforme apariencia del confinamiento propicia ser incautos, pero no debiera impedir ser prudentes.


    Los que aplauden a las ocho es posible que, a partir del sábado, dejen de aplaudir. Las cacerolas, que hasta hace poco se mezclaban tímidas, han cogido fuerza y, en algunas zonas, llevan la voz cantante. Ambas sonoridades –con sus paisajes sonoros respectivos- simbolizan posiciones distintas e, incluso, opuestas en muchos casos. Como si de un gran patio de colegio se tratara, en la España sonora de estos días algo está variando.

    Aplausos y cacerolas

    El sonido, que siempre acompaña a los acontecimientos, es de los aspectos de la expresión humana que menos suele usarse para documentar qué haya sucedido en un determinado momento; ni en los relatos literarios –salvo extraordinarios narradores- suele prestarse atención a la información que presta. En contraste con los animales, los humanos, en general, solemos tener más embotada esta percepción. Algunos músicos y especialistas sí le vienen prestando más atención desde que el canadiense Murray Schafer se interesó por ello a comienzos de los años setenta; en España, también prendió la idea y, a comienzos de los ochenta, ya había una tesis sobre el paisaje sonoro que, en el entorno de Valladolid se había desarrollado entre 1890 y 1923. Las 1200 páginas mecanografiadas de esa tesis son un lujo de análisis mostrando la amplitud de interrelaciones significativas que, en ese espacio urbano, tenían la vida social, económica y política con la muy estrictamente cultural. Es una perspectiva de gran interés par quien quiera analizar qué esté pasando aquí, ahora mismo.

    Que hay un debate y muchos desacuerdos es obvio y, hasta cierto punto, necesario. Las unanimidades son extraordinariamente raras en la evolución humana y, normalmente, signo de historias extrañas con limitaciones que atentan contra lo valioso de la integridad moral. En este momento, sin embargo, lo que crecientemente se va mostrando –pues estamos en un paisaje dinámico- es una disconformidad que esconde serios problemas de fondo, además de que lo que sucedía hace unos días en Núñez de Balboa (de Madrid) de manera anecdótica está adquiriendo presencia organizada en otros barrios madrileños e, incluso, en ciudades como Valladolid y Granada, con riesgo de enfrentamientos. No es igual tratar de derrocar a un Gobierno –como algunos desearían- o simplemente llamarle la atención, sin tener en cuenta que estemos o no ante un problema muy serio y urgente –no ante un juego divertido-, una situación muy delicada, bastante más allá de España.

    Indiferentes a esto, las sensibilidades que afloran expresan, de todos modos, urgencias y conflictos de intereses más profundos; en todos los patios de recreo ha habido siempre de todo, por muy vigilado que estuviera, incluidas extorsiones de los más fuertes a los más débiles e, incluso, encerronas en que lo que realmente sucedía nada tenía que ver con lo que parecía suceder, con desdén incluido hacia quien tuviera que pagar el pato. Siempre ha habido, también, la urgencia de cada cual confundir la realidad con los deseos, cuestión que, en un paisaje donde hay 17 autonomías más dos ciudades autónomas, la cogobernanza con un Gobierno central lo complica todo más.

    Volver a empezar

    Provechoso sería que, en esta maraña twittera, evaluáramos hasta dónde nos haya llevado la presunta educación en valores democráticos, morales, éticos o cristianos hasta ahora, el otro embrollado panorama de fondo, en que se vio arriesgado poner como asignatura común una “Educación para la Convivencia”, o su réplica en 2006, “Educación para la Ciudadanía”: la LOMCE de 2013 es todo un paradigma de desacuerdos. Ahora que nos debatimos entre lo urgente –la salud pública de todos- y lo necesario –las necesidades de reactivación económica-, debiéramos tener más claro de qué nos sirva lo común y lo particular a la hora de decidir: si, por ejemplo, hemos de dar preferencia a los consejos de los médicos y virólogos, o a lo que algunos empresarios ansían, indiferentes a cualquier rebrote. Si no hemos de prestar atención a qué hayan hecho con la Sanidad y la Educación pública en estos años y da igual, tampoco debiéramos enfadarnos por la coherencia o la insensatez de nuestros políticos; debiéramos estar tranquilos con que sus conveniencias apresuradas por demostrar su valía personal ante sus posibles votantes propicien que los más alocados se encuentren tan a gusto.

    Esta anormal “nueva normalidad” es, pese a todo, un buen momento para repensar para qué nos ha servido el sistema educativo que tenemos, con tantas carencias como arrastra desde antes de la EGB (en los años setenta). Como ningún otro instante, se presta para considerar qué hayamos aprendido sobre lo que importa: qué sobra y qué falta, para repreguntarnos -como hace Rafael Feito en un libro reciente- qué pinta una educación como la que tenemos en un mundo que está mutando tanto ante nuestros ojos. Deberíamos dejarnos de bizantinismos que no nos protegen de nada para ocuparnos de lo que le falta a la “universalidad” educativa para que sea de verdad una enseñanza de todos y para todos. ¿En qué consiste realmente su “calidad”: que seamos capaces de distinguirnos mejor de nuestros vecinos? ¿Conseguiremos mejor “excelencia” educativa si logramos “capital humano” estupendo para las empresas aunque conviva peor?

    Todo en educación –como en la vida colectiva- es una cuestión de preferencias, elección y acuerdos; igual que con la COVID-19, no es aséptico haber nacido en uno u otro barrio, en una u otra ciudad: tiene consecuencias para los demás que unos nazcan sin derechos mientras otros se permitan lo que les venga en gana. En el mundo incierto en que estamos todos metidos, o concordamos en lo que más importa o nos perderemos todos; no es que tengamos que ser uniformes en todo pero sí hemos de aprender a respetar la igualdad profunda que tenemos como personas. Eso proponía, ya en 1789, la Declaración de los Derechos del Ciudadano; lo que, después de la IIGM, acordamos llamar Derechos Humanos como algo que no es de concesión benevolente, sino de rango universal por nacimiento. ¡Ánimo¡ En este ruidoso momento, también hay esperanzados sonidos: a punto parece, por ejemplo, una avanzada vacuna que ya está en 2ª fase de ensayo. Y también están acordes los principales motores de la Unión Europea en crear instrumentos financieros que propicien la recuperación económica; no para autoengañarnos, sino para “volver a empezar”, como decía ante cualquier adversidad el apicultor de Lars Gustaffson.

    Manuel Menor Currás
    Madrid, 19.05. 2014.