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sábado, 24 de abril de 2021

Odiar el odio (Ruth Toledano para eldiario.es)

 Artículo de Ruth Toledano para eldiario.es

viernes, 23 de abril de 2021

Ni menor ni inmigrante ni en España: la foto del cartel de Vox se la hizo un joven a un amigo en Bangladesh (Álvaro Piélago para eldiario.es)

 Artículo de Álvaro Piélago (IK Press) para eldiario.es

  • Ahnaf Piash, autor de la imagen, tiene 20 años y estudia en Canadá: "Me resulta doloroso que la imagen se use para faltar al respeto a los niños migrantes"
22-4-2021

La fotografía que Vox ha utilizado en sus carteles estaba en un banco de imágenes gratuitas. Ahnaf Piash

La fotografía del supuesto menor no acompañado (MENA) que Vox ha utilizado en los carteles que la Fiscalía ha pedido retirar porque pueden ser constitutivos de un delito de odio (y que el juez de guardia ha decidido mantener de momento en su sitio) no pertenece a un menor, ni tampoco se trata de una persona extranjera y mucho menos se ha tomado en España. Es un retrato extraído de un banco de imágenes gratuito; una foto tomada en Bangladesh por Ahnaf Piash a un amigo suyo.

El autor de esa imagen, un joven bangladesí de 20 años que estudia la carrera de Informática en la Universidad de Manitoba en Winnipeg, Canadá, no tenía idea de que su fotografía estuviera siendo usada en la campaña xenófoba del partido de Santiago Abascal, que manipula datos para cargar contra los menores migrantes tutelados. "El modelo es mi amigo. Por motivos de confidencialidad no puedo revelar el nombre, pero la persona que aparece en la foto no es un inmigrante", explica. De hecho, cuenta que la instantánea se tomó en el distrito de Faridpur, en Bangladesh, hace unos meses y aclara que nunca ha estado en España ni conoce a nadie que viva aquí.

Piash, aficionado a la fotografía desde 2015, realiza principalmente retratos y fotos de paisajes, como puede verse en su perfil de Instagram. "Trabajo muy duro en cada fotografía y las pongo en línea completamente libres de derechos para que la gente pueda disfrutar del arte. Si alguien las utiliza para burlarse de niños migrantes y faltarles al respeto, me resulta muy doloroso porque yo mismo soy un inmigrante en otro país", explica por email desde Canadá.

"Mi intención con la fotografía era únicamente crear una obra artística de un hombre con una camiseta y capucha", sostiene Ahnaf Piash, "muy enfadado" porque se utilice para una campaña política racista como las que pudo ver en los Estados Unidos de Donald Trump. "Tengo pocos conocimientos sobre política, pero cualquiera que genere discursos racistas y populistas para ganar unas elecciones no es un verdadero líder, y, por lo tanto, no representa las demandas de su población", opina.

El retrato que Piash hizo a su amigo, con unos ligeros retoques que el mismo autor revela en su Instagram, mostrando el antes y el después, lo subió al banco de imágenes Unsplash junto con muchas otras de sus fotos. El sitio web cuenta con más de 200.000 fotógrafos colaboradores y dos millones de imágenes con una licencia equivalente a la de dominio público. En muchas ocasiones los bancos de imágenes obligan a quienes usan sus fotografías a citar al autor o a la propia página desde la que se ha obtenido el contenido. Este no es el caso: Unsplash permite reproducirlas para fines comerciales o no comerciales sin necesidad de hacer referencia a su creador.

El doble rasero ante la migración y la pobreza

Del racismo en Estados Unidos Piash sí puede hablar, ya que reconoce haberse enfrentado a él cuando visitó el país en 2016. En cambio, asegura que en Canadá, donde estudia desde abril de 2020, jamás ha sufrido un episodio racista. El estudiante de Informática y fotógrafo en sus ratos libres es consciente de que su color de piel y su procedencia serían diana segura de los ataques de Vox. Pero también reconoce que el estatus socioeconómico es fundamental en una ecuación en la que los menores no acompañados son el eslabón más débil: solos y desamparados en un país que no es el suyo. "Por mi experiencia, puedo asegurar que casi nadie será racista contigo por ser inmigrante si tienes suficiente dinero", sostiene.

Y asegura que le parece intolerable utilizar una fotografía tomada por una persona que ha migrado para atacar y difamar a otras personas migrantes: "Si vas a un cementerio y eliges la tumba de cualquier persona al azar, tendrán todas el mismo tamaño. Quiero decir que no eliges tu color de piel, ni tu lugar de nacimiento, así que deberíamos ayudarnos unos a otros y hacer frente al racismo". Él, por su parte, intenta apoyar a todos los artistas de su entorno, tanto de Bangladesh como de Canadá, "porque todas las formas de arte son importantes". 

Los carteles de la campaña de Vox en el metro de Madrid.

"El racismo es totalmente inaceptable. Con el debido respeto, creo que el Gobierno de España debería tomar las medidas adecuadas para proteger a todas las personas que lo sufren", asegura Piash. En cuanto al cartel de Vox, el joven termina la conversación con un mensaje para las personas que pasan delante de su imagen, enfrentada a la de una supuesta pensionista, en el metro de Madrid: "Mi consejo al pueblo es que piense, piense y piense de nuevo antes de apoyar a alguien que no respeta a todos por igual".

domingo, 8 de marzo de 2020

Educación de supervivencia para menores extranjeros no acompañados (Rodrigo Santodomingo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

Reproducimos este reportaje de ELDIARIODELAEDUCACION.COM
Los menores extranjeros no acompañados (MENA) como ninis a la deriva. Como vándalos que atemorizan respetables ancianas. Desarraigados sin ley ni afán integrador. Delincuentes por vocación. Inmorales que roban, violan y agreden con alegría. Absolutamente todos ellos. Sin excepciones ni matiz alguno.

En el epicentro del estigma se halla el Centro de Primera Acogida (CPA) de Hortaleza (Madrid). La ultraderecha convirtió hace unos meses esta residencia-escuela en su diana antinmigración. El discurso alarmista, casi apocalíptico, caló entre amplios sectores. Se habló mucho de granadas sin explotar y de navajas. De disolvente esnifado y kabuki (mezcla de hachís y benzodiacepinas). Y poco, muy poco, de educación. “Engrosamos la página de sucesos”, resume Ana Pérez Vaquero, educadora social en el CPA.

Quedamos con ella y su compañero Jose Santos en una cafetería del centro de Madrid. Tras esa sobredosis de amarillismo, la exposición mediática del centro como institución está bajo mínimos. Visitarlo es misión imposible. Tampoco logramos hablar con la directora de la escuela, que depende de Educación. Nuestros intentos se pierden entre llamadas infructuosas a la Dirección de Área Territorial de Madrid-Centro y correos sin respuesta a los responsables de prensa de la Consejería.

Santos y Pérez Vaquero insisten, antes de explicar la acción educativa del centro, en aclarar confusiones frecuentes. Ante todo, Hortaleza no es un lugar exclusivo para MENA. Allí se acoge, en principio, a todo tipo de menores de entre 15 y 18 años que requieren cobijo administrativo. Además, su denominación ‘primera acogida’ resulta clave para entender lo que allí ocurre (y, más importante, lo que no debería ocurrir). “Lo equiparamos a las urgencias de un hospital. En teoría, nuestra labor pasa por observar, valorar y derivar a los chavales a otros lugares”, explica Santos.

Proyecto migratorio

El recorte en la red de plazas de destino específicas para MENA -donde aterrizan una vez han pasado por el CPA- está provocando un efecto embudo. Red que componen, básicamente, el Centro de Adaptación Cultural y Social (Cacys) Manzanares y pisos tutelados u otras modalidades de convivencia. “En 2008 se anularon 300 plazas; ahí está el huevo de la serpiente”, cuenta Pérez Vaquero. Como no hay dónde enviarles, algunos llegan a estar en Hortaleza más de un año. El centro fue concebido para 32 chavales. Ahora son casi 80; en 2019 se superaron los 140. “Hemos pasado de una metodología basada en la individualidad a hacer valoraciones grupales”, añade Santos.

Este desbordamiento implica, a su vez, que los adolescentes madrileños separados de sus familias por conflictos de toda índole (es decir, los que no son MENA) ya no van a Hortaleza. Acceden directamente a su propia red de protección “sin haber sido estudiados por nuestro equipo multidisciplinar de psicólogos, personal médico, técnicos de tutela, educadores sociales, profesores…”, continúa Santos. Pérez Vaquero alerta del riesgo de que este perfil se cronifique en ausencia de una intervención “intensiva” temprana: “Las primeras semanas son clave; es entonces cuando valorábamos cada caso y mediábamos con la familia, procurando, siempre que fuera posible, que el chaval volviera a su casa”.

Así que en los últimos tiempos Hortaleza se está convirtiendo, de facto, en un centro solo para MENA. Un colectivo de por sí tremendamente diverso, con 39 nacionalidades y experiencias variopintas. Hay muchos magrebíes, pero también subsaharianos, asiáticos… “Nuestra principal herramienta de trabajo es Google Translator”, dice (medio) irónico Santos. Aproximadamente tres de cuatro son chicos.



En ese puzzle policromático, un elemento constante cohesiona a la gran mayoría. “El 90% vienen a España con un proyecto migratorio positivo. La gran injusticia ha sido asociar al conjunto con una minoría disruptiva”, asegura Pérez Vaquero, que rechaza tanto la criminalización del menor extranjero por el hecho de serlo, como el “buenismo” que niega si quiera que esa minoría exista. O que, si acaso, la victimiza porque, en el fondo, se trata de “seres angelicales”. Hay, explica, un 10% de chavales conflictivos que “generan un modelaje muy perverso y crean un efecto contagio entre el resto”.

Pérez Vaquero no se anda con medias tintas al reclamar una “respuesta conductual y legal muy potente” que impida que unos pocos logren “envenenar” el ambiente dentro y fuera del CPA y, al final, amparen la “xenofobia”. Quizá, reflexiona, “algunos vecinos tienen derecho a estar enfadados”.

La rutina como eje

El enfoque pedagógico de Hortaleza -procurando siempre la máxima sintonía entre escuela y residencia- gira en torno a un eje inamovible: estructurar el tiempo. Horarios estrictos y lugares fijos. Organización sustentada en la reciprocidad derechos/deberes. La masificación, advierten, está tensando la cuerda de este principio básico. Y demasiadas veces se rompe.

(Pérez Vaquero) “Cuando teníamos 30 y pico chavales, todo funcionaba a la perfección. Hasta nos dieron una mención de excelencia educativa”.

(Santos) “Hay espacios de formación que se han ido llenando de literas, espacios de ocio [futbolín, etc.] repletos de colchonetas. Cuando quieres dar un taller, te tienes que ir al comedor. Y cuando toca comer, hay que hacer varios turnos. Tú intenta hacer una dinámica de grupo afectivo-sexual con 50 chavales…”.

Encontrar soluciones creativas de urgencia deviene a veces en norma. Frente a precariedad, los profesionales de Hortaleza trabajan en un encaje de bolillos sin fin. Son muchos y muy complejos los frentes educativos abiertos. Los chavales aprenden a convivir mientras manejan su propia autonomía: cuidado personal, limpieza, cocina. Han de gestionar su dimensión psicoemocional y problemas concretos consecuencia de vidas al límite. Deben hacer frente al papeleo imprescindible para estabilizar su situación en España.

Y claro, tienen que formarse. Adentrándose en el español mientras se preparan para un futuro laboral inminente. Idioma y FP son los leit motiv de una batería de intervenciones que combina educación formal y no formal como caras de la misma moneda.

(Pérez Vaquero) “La alfabetización que hacemos bebe mucho de [Paulo] Freire y [Maria] Montessori. Se trata de asociar el aprendizaje del idioma a la emancipación personal, a la vida cotidiana, a lo vivencial y lo manipulativo”.

(Santos) “La mitad, más o menos, van a la escuela; el resto intentamos que estén escolarizados en una UFIL (unidad de formación e inserción laboral), aunque hay las plazas que hay. Cuando esto no es posible, acuden a talleres que diseñamos nosotros”.

Cuando teníamos 30 y pico chavales, todo funcionaba a la perfección. Hasta nos dieron una mención de excelencia educativa

Para la faceta puramente integradora -esencial entre los MENA-, el CPA ha hilvanado lo que Pérez Vaquero llama una “red de desarrollo comunitario”: espacios externos formativos y de ocio “no consumista”, salidas culturales, convenios con entidades como la Fundación Real Madrid. El deporte, cuenta la educadora, se antoja (especialmente en Hortaleza) una “herramienta educativa muy poderosa”, con su fusión de sociabilidad, compañerismo y respeto a las normas.

Santos y Pérez Vaquero claman por un profunda revisión del “modelo de integración social” que impera en los últimos tiempos. Con toda su heterogeneidad, los MENA como colectivo podrán insertarse y desarrollar su potencial si atendemos, precisamente, esa individualidad mediante “itinerarios de integración personalizados”, apunta Pérez Vaquero. En Hortaleza, la prioridad pasa ahora por mantener a flote una sensación de normalidad y respeto. Que no es poco.


Cuando droga y conflicto van de la mano

Casi todos los chavales que crean problemas graves en el CPA Hortaleza arrastran trastornos de adicción. Algunos, además, huyeron de su país para escapar del control paterno, sin un horizonte claro más allá. Ambas circunstancias se combinan para generar entre esa “minoría disruptiva una sensación de que son anómicos, de que pueden hacer lo que les dé la gana”, asegura Pérez Vaquero. La fantasía de que uno está por encima del bien y del mal, añade, dificulta tremendamente la propia integración.

Desde Hortaleza están hartos de repetir a las administraciones que allí no pueden atender debidamente a adolescentes adictos o con otro tipo de trastornos. Que estos tienen que ir a centros especializados o que, en caso de que no acepten voluntariamente, habrá que adoptar con ellos medidas más drásticas. “Es casi imposible controlar aquí a chavales con problemas de consumo o una patología mental. Nuestra misión pasa por detectar el problema, no por tratarlo”, añade Santos.

No haber dado salida adecuada a estas tensiones explica, en buena medida, que la ultraderecha haya podido escupir argumentos al atacar despiadadamente a los MENA en su conjunto. Residentes y trabajadores han vivido con rabia y tristeza la criminalización del colectivo orquestada por Vox, así como el consiguiente circo mediático. “Hemos sido la excusa de un show social”, explica Pérez Vaquero. “A los educadores nos han grabado minuto y medio, y luego los tertulianos se han explayado sobre el tema, entre sus opiniones sobre moda y ‘Supervivientes’. El tema requiere menos manipulación y demagogia, y más acción”.

jueves, 5 de diciembre de 2019

PP y Vox no firman un texto de condena contra el ataque al Centro de Menores en Hortaleza (CUARTOPODER.ES)

Reproducimos este artículo de CUARTOPODER.ES


El PP y Vox se han negado a firmar una declaración institucional en la Asamblea de Madrid condenando el ataque sucedido ayer contra un centro de menores en el distrito de Hortaleza. La declaración, que había sido impulsada por Unidas Podemos-IU, contaba con el apoyo de Más Madrid, PSOE y Cs. Este tipo de declaraciones se pactan antes y se requiere unanimidad para leerlas en el Pleno.

En declaraciones a los medios, la portavoz de UP, Isabel Serra, ha lamentado que la Asamblea de Madrid no condene estos hechos. "¿Qué pasaría si esto no hubiera sido contra niños pobres y migrantes sino en la Puerta del Sol. Estoy segura de que PP y Vox saldrían inmediatamente a condenar los hechos". Serra ha recordado al Gobierno que la situación en el centro se lleva degenerando desde hace tres años". Ha destacado que los trabajadores han pedido mejoras en las políticas públicas y cumplir con la Convención de los Derechos de la Infancia. Además, ha condenado los discursos de odio y ha pedido a los medios de comunicación que den voz a los niños migrantes solos. "Es la única forma de que la sociedad conozca sus deseos, necesidades y anhelos".

La declaración institucional que se pretendía aprobar es la siguiente:


"La Asamblea de Madrid manifiesta su más rotunda condena y repulsa al atentado sufrido por el Centro de Primera Acogida de Hortaleza el pasado miércoles 4 de diciembre de 2019. Asimismo, se solidariza con los niños y niñas que son víctimas de los discursos de odio, así como con los trabajadores y trabajadoras de la institución.

En este sentido, en primer lugar condena sin ningún reparo los discursos de odio de quienes criminalizan y señalan a los más vulnerables de nuestra Comunidad Autónoma, que constituyen un caldo de cultivo para todo tipo de agresiones. El uso de la violencia, en todo caso, es un ataque directo a nuestro estado de derecho y al sistema de valores que conforman nuestra democracia y cohesionan nuestra sociedad

En segundo lugar recuerda que son los poderes públicos los responsables de garantizar los derechos a la infancia en nuestra región, sin distinguir por origen o procedencia, para que puedan vivir dignamente, y de dotar de recursos públicos al sistema de protección de la infancia en base al “interés superior del menor” y la Convención Internacional de los Derechos del Niño de NNUU".

lunes, 11 de noviembre de 2019

#PorLaMigración "...alguno de ellos puede llegar a España y ser etiquetado como "menor extranjero no acompañado" (AMPA CEIP Maestro Padilla)

Ampa Ceip Maestro Padilla (@AmpaMaestro)
Y recuerda: alguno de ellos puede llegar a España y ser etiquetado como "menor extranjero no acompañado". Y recuerda: podrías haber sido tú, podría haber sido uno de tus hijos
#PorLaMigración



En el mundo hay 258 millones de migrantes, 50 millones de ellos son niños. Todos merecen vivir con seguridad y dignidad. 

El Pacto Mundial para la Migración ayudará a que la migración sea segura, ordenada y regulada.
unicef.org/es/ninos-desar Vía
#PorLaMigración

martes, 20 de agosto de 2019

200 catedráticos firman un manifiesto contra la criminalización de los menores extranjeros no acompañados (Andrea Pardo en eldiario.es))

Artículo de Andrea Pardo publicado en eldiario.es
  • En el escrito se pide "una reacción por parte de las Administraciones locales, autonómicas y estatales para que los derechos de estos niños sean respetados"
  • Elisa García España, promotora del manifiesto: "Estos mensajes mediáticos que se lanzan en contra de los menores contribuyen a la creación de un estado de animadversión hacia los extranjeros en desamparo"
Más de 200 profesores universitarios han firmado un manifiesto contra la criminalización de los niños, niñas y adolescentes extranjeros dentro y fuera de los sistemas de protección en el estado español . Piden "una reacción pronta por parte de las Administraciones locales, autonómicas y estatales para que sus derechos sean siempre respetados". 

El escrito propone poner en marcha un plan nacional sobre inmigración infantil y juvenil que atienda sus necesidades desde una perspectiva no solo legal, si no sociológica y psicológica. 


Desde el Observatorio Criminológico del Sistema Penal ante la Inmigración de la Universidad de Málaga explican que en las últimas semanas se han dado una serie de movilizaciones vecinales en contra de la existencia de centros que acojan a estos menores. Elisa García España, profesora de Derecho e impulsora del manifiesto, ha explicado a eldiario.es que quieren ser la "voz en contra de los populistas que se oponen a los menores extranjeros no acompañados". 
García España critica "estos mensajes mediáticos que se lanzan en contra de los menores y que contribuyen a la creación de un estado de animadversión hacia los extranjeros en desamparo".
Para que se respeten los derechos fundamentales de estas personas, García España pide que "se considere sobre todo que son niños en situación de peligro pero para nada peligrosos", y continúa: "Los tweets y acciones que se están llevando en contra de estos niños están totalmente fuera de lugar. El trato populista de partidos de ultraderecha mancha a todo el colectivo". 

Tres propuestas concretas 

En el escrito aparecen tres propuestas concretas para mejorar la situación en la que se encuentran ahora: una reflexión de alto nivel para eliminar las barreras de inclusión de estos menores, que el Ministerio Fiscal haga cumplir la normativa y las sentencias de los tribunales nacionales e internacionales que ordenan la defensa y tutela de los derechos fundamentales de estos niños, y por último, que los medios de comunicación dejen de construir una imagen de los niños extranjeros como sujetos sociales criminalizados.
La escritura del manifiesto ha sido realizada por expertos de diferentes áreas como psicología, psiquiatría, sociología, derecho o educación que ven necesario un cambio "radical" en el trato a estos niños. García España pide también que "dejen de llamarles menas porque es un término peyorativo" y que "se cuenten los finales felices de estos menores, porque hay muchos que se integran perfectamente en la sociedad". 

domingo, 11 de agosto de 2019

El sábado iré a la calle, sin dinero, sin casa... y no sé robar (Pilar Lucía López y Agustín Moreno en cuartopoder.es)

Artículo de Pilar Lucía López y Agustín Moreno en cuartopoder.es
  • Esta frase de un menor no acompañado revela la perversión del sistema de menores migrantes bajo tutela institucional
  • No tienen permiso de trabajo, por lo que se les cierra el círculo de la posible integración social cuando cumplen los 18 años
“Abandonar a los niños en las calles es como colocar bombas de efecto retardado en el
corazón de las ciudades”
Stéphane Tessier
Esto dice un menor no acompañado, resumiendo con esta frase la perversión del sistema de menores migrantes bajo tutela institucional. Después de acoger a estos menores durante un tiempo, a veces años, nada más cumplir los dieciocho acaban en la calle totalmente indefensos.
Es más, su documentación no les permite trabajar porque no tienen permiso de trabajo, con lo que se cierra el círculo de la posible integración social. En veinticuatro horas pasan de ser un menor protegido a ser un adulto abandonado a su suerte. Si se les niega la oportunidad de un empleo se les conduce a la exclusión absoluta. Este abandono institucional masivo de menores –porque todavía lo son- les deja en una situación de grave vulnerabilidad. Después es muy fácil criminalizarlos y que la palabra MENAS se convierta en un estigma.
Solo un pequeño porcentaje de estos menores acompañados por el infortunio entrará en un programa de pisos de emancipación. Hay que invertir para garantizar los derechos humanos y también para prevenir todo tipo de riesgos. La pregunta es ¿cómo no están previstas las salidas para estos menores en el momento en que se cumple la formalidad de la edad? Son muy insuficientes los recursos que existen para que puedan insertarse positivamente en la sociedad.
Por otro lado, es imprescindible mejorar la coordinación de las administraciones estatales, regionales, municipales, ONGs, iglesias… para acoger, integrar y seguir protegiendo a estos menores. Urge dar soluciones.
Para saber más del tema es muy interesante el libro Dejadnos crecer. Menores migrantes acompañados, (Virus editorial, 2014). Para conocer esta dramática situación, nada mejor que este relato de la pedagoga y escritora Pilar Lucía López:

La espera

"Faltan cinco días para mi cumpleaños y estoy muy preocupado. No duermo bien desde hace meses. Por la noche me baja y me sube una bola de acero por el pecho. Cuando me tumbo en la cama noto un peso encima del corazón. Late muy fuerte y me asusto como si me lo pudiera aplastar. Todos los de mi habitación duermen menos yo.
Desde que entré en el Centro de Tutela lo sabía. Sabía que tenía fecha de caducidad como un litro de leche o un yogur, pero ahora es distinto. Empieza la cuenta atrás, cinco, cuatro, tres, dos uno y fuera. El sábado será mi mayoría de edad y tendré que salir de aquí con las manos vacías y la cabeza caliente de tanto pensar.
No tengo dónde ir, ni dinero, ni cama, ni posibilidad de trabajar. Y no sé robar. Solo de pensarlo tiemblo. Mi permiso caduca también a fin de mes.
Ya fui chico de la calle a los quince años, cuando llegué de Marruecos a Ceuta para buscarme la vida. No puedo, no quiero volver a vivir así. Ahora es diferente, ya no soy aquel niño, un menor que sobrevivía como un animalito en cualquier rincón. He aprendido muchas cosas en este tiempo, He estudiado español y cursos de informática y mecánica. Incluso hice un taller de derechos humanos. Sí, los derechos humanos, los treinta derechos humanos universales. A la vida, a la libertad, a la seguridad, a la libre circulación, al trabajo… Podría recitarlos uno a uno, o escupirlos uno a uno también porque no son para mí.
Escucho en los cascos Cara y Cruz de Ayax mi rapero favorito: “Todavía no es mi hora, Las noches son frías, las hojas caen y no deja de llover. Pienso que por mucho que me exprese no me pueden comprender. Todavía no es mi hora y las agujas me devoran
El sábado será mi cumpleaños y mi nueva vida sin nada. He bajado a la playa con un educador pero no tengo ganas de hablar. Sé que me aprecia pero no puede evitarlo. Los dos estamos en silencio y lo agradezco.
Saco del bolsillo de mi pantalón una canica azul de cristal que me regaló una voluntaria. La cojo entre mis dedos índice y pulgar y miro a través de ella. Veo todo al revés. Abajo el cielo y la arena en el techo. Todo patas arriba y yo solo con este amuleto que me da un poco de luz".

jueves, 11 de julio de 2019

Los menores no acompañados son de los nuestros (Mercedes G. Jiménez para EL DIARIO)

ELDIARIO.ES publica esta noticia

Hace más de veinte años, crucé el Estrecho para ir de Sevilla a Tánger en busca de una familia. Yo era profesora de español y mi alumno, que era brillante y muy serio, se llamaba Younes y tenía 14 años. Había llegado a Algeciras escondido debajo de un camión y su familia no sabía si estaba vivo o muerto. Me recibieron con lágrimas y me agasajaron por una delicadeza que me conmovió.
No estamos ante una nueva realidad migratoria. Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que se mueven de forma autónoma, sin sus tutores legales o familias, han sido y son parte activa en los procesos migratorios en el mundo desde hace años. Conforman un colectivo heterogéneo, su movilidad es fruto de las quiebras en los sistemas de dependencia y de las violencias estructurales. Toman la decisión de salir y migrar en función de unas circunstancias que les atañen, unos recursos propios e intransferibles y objetivos distinguibles de su familia.
La llegada de chicos y chicas extranjeros que viajan solos y que protagonizan historias heroicas de esfuerzo y superación, no es algo novedoso aunque algunos medios cada verano siguen repitiendo discursos alarmistas sobre su llegada y algunas administraciones vuelvan a subrayar la "ingobernabilidad" de su presencia.
Tampoco es nuevo el racismo que promueve discursos xenófobos y de odio contra ellos, o modo de dejar claro que "siempre serán los otros".
En las calles de Sevilla, los vecinos de la Macarena, participaban en un acto informativo organizado por diferentes colectivos sociales para promover la colaboración con un nuevo centro de chicos y chicas extranjeros que abrirá sus puertas en breve en ese barrio. Este acto era la forma de responder a una manifestación convocada días atrás en contra de la apertura de este centro. En las calles de El Masnou, una manifestación a favor de los chicos extranjeros terminaba con un enfrentamiento con otra protesta en contra de la su presencia en esa localidad.
No estamos ante una realidad nueva, pero sí muy mal conocida. La complejidad de hacer casar una legislación restrictiva de derechos –como es la de extranjería– y una legislación promotora de derechos –como es la de protección de la infancia– genera una práctica compleja en el trato a los chicos y chicas extranjeros que llegan solos a nuestro país. La titularidad de sus derechos está constantemente puesta en duda y no siempre existe una actuación diligente por parte de las diferentes administraciones para hacer prevalecer el interés superior del menor. Es decir, existe ya un racismo institucional que pone en duda sus derechos. El modo en el que se aplican las pruebas de determinación de la edad; la imposibilidad de tener un cómputo veraz; las limitaciones en la declaración de desamparo; las denegaciones de las autorizaciones de residencia; la necesidad de reconocer que los mayores de 16 años están autorizados a trabajar y la presencia de menores de edad en los Centros de Internamiento para Extranjeros son, según el Defensor del Pueblo, algunos puntos claves de su desprotección.
Incluso, las observaciones finales de la última evaluación del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas sobre los derechos de la infancia en España instan al Estado español a asegurar en todo su territorio la protección jurídica efectiva de los niños no acompañados.
La lista de deberes parece entonces bastante larga. Contrarrestar de forma activa los discursos xenófobos y de odio, exige a las diferentes administraciones responsables de proteger los derechos fundamentales de estos chicos y chicas un trato exquisito y diligente, un trato "a la altura". Porque son de los nuestros y su presencia en nuestras sociedades es una oportunidad.
En estos últimos 20 años su presencia está contribuyendo a que los diferentes sistemas de protección trabajen en torno a la diversidad cultural y su gestión.
En estos últimos 20 años y en defensa de los derechos de los chicos y chicas extranjeras se han conseguido importantes logros jurídicos que han beneficiado a la infancia y adolescencia en su conjunto.
En estos últimos 20 años nuevas formas de intervención social se están poniendo en marcha para acompañar la movilidad de estos niños, niñas, adolescentes y jóvenes y repensar la territorialidad de los sistemas de protección, que se revela como insuficiente.
Younes ahora vive en Sevilla, es educador en un centro y acompaña a chicos y chicas extranjeros en la carrera de obstáculos que para él es la migración. Siempre me dice: "Una pequeña experiencia de buen trato te puede cambiar la vida. Es eso que yo intento ahora ofrecer, porque yo soy ya de aquí y ellos son de los nuestros".

sábado, 19 de enero de 2019

Comunicado MENAs (Mesa de Educación, Infancia y Juventud del Foro Local de Fuencarral-El Pardo)

Fernando nos envía este correo:

Hola. 

Este es el comunicado que se ha consensuado entre todas las asociaciones, plataformas, entidades y personas que participan en la Mesa de Educación, Infancia y Juventud del Foro Local de Fuencarral-El Pardo en relación al traslado de cinco menores extranjeros no acompañados que recientemente se ha realizado a una residencia ubicada en el IES San Fernando (Autovía de Colmenar - M607, Km. 13,5. Madrid). 

Saludos.
Fernando

COMUNICADO TRASLADO MENORES EXTRANJEROS NO ACOMPAÑADOS 
IES SAN FERNANDO 


Mesa de Educación, Infancia y Juventud del Foro Local de Fuencarral-El Pardo


La Mesa de Educación, Infancia y Juventud del Foro Local del distrito de Fuencarral-El Pardo, ante la situación provocada por el traslado en diciembre del año pasado de un grupo de Menores Extranjeros No Acompañados (MENAs), a un edificio residencial ubicado en el IES San Fernando (Carretera de Colmenar Viejo, km 13,5 Madrid), por parte de la Comunidad de Madrid, manifiesta que: 
  • La absoluta falta de información y opacidad con la que se ha tomado la decisión del traslado por parte de la administración autonómica, tanto antes de producirse éste como en el momento de llevarse a cabo, ha generado en determinados sectores y algunos miembros de la comunidad educativa momentos de incertidumbre y desinformación que, en algunos casos, han desembocado en posturas y actitudes públicas ciertamente desafortunadas, en opinión de esta Mesa. 
  • La Mesa de Educación quiere reconocer la actitud de aquella parte de la comunidad educativa que ha apostado, desde un primer momento, por la acogida de los menores, en un tono sosegado y pausado, demandando las necesidades básicas en su implantación y que, entre otras actividades, ha realizado diferentes acciones de bienvenida hacia los menores y a los trabajadores de la residencia. 
  • La Mesa de Educación requiere a las administraciones competentes que la estancia provisional de los menores en esta ubicación residencial, previa a su tutela posterior en otro tipo de centro, se lleve a cabo con la más absoluta normalidad, aportando los recursos y medios necesarios para que el modelo de convivencia en el recinto escolar no se vea afectado. 
  • Una vez realizado el traslado, la Mesa de Educación apela a la responsabilidad del Claustro docente, del equipo directivo, de los miembros del Consejo Escolar y del resto de la comunidad educativa, incluidas las familias y alumnado, para que añadan elementos de racionalidad y reposo y una necesaria reflexión sobre el significado de la acogida de estos menores, sin prejuzgar sobre ellos actitudes delictivas o conflictivas inherentes a su condición de inmigrantes en situación de acogida. Hay que valorar las experiencias vitales recientes, en el camino recorrido hasta el momento actual y las que se les pueden presentar en un futuro próximo en nuestro territorio. Sensibilizarse ante este drama personal y dar voz a los menores podría suponer, además, una oportunidad en el desarrollo del propio proyecto educativo del centro escolar. 
  • La Mesa de Educación apuesta por que el debate, la discrepancia sobre la forma de acogida, la idoneidad del lugar elegido, la legalidad del procedimiento (cumplimiento o no de la normativa existente por parte de la administración) o la notable falta de información, no afecte ni influya en la necesaria exigencia y puesta en marcha de recursos y medios que aseguren la plena integración de estos menores en nuestra comunidad hasta su mayoría de edad. Siempre y en cualquier contexto, es importante señalar que ha de respetarse y cumplir la legislación vigente en materia de extranjería y derechos de menores, así como los tratados internacionales que España y la Comunidad de Madrid han firmado y ratificado democráticamente en sus respectivos parlamentos, relativos a la acogida de estos menores en particular, y de toda aquella persona que, por diferentes motivos, ha de pedir asilo o acogimiento en nuestro país. 
Por todo lo anterior, la Mesa de Educación, integrada por personas y entidades que defienden un modelo de educación pública que implica valores y actitudes éticas, se pronuncia a favor del derecho a la información veraz que tienen las familias del instituto, sin que afecten elementos distorsionadores no contrastados, que disipe dudas y calme incertidumbres. Es necesario, más que nunca, preservar la convivencia pacífica entre todos y todas y que ésta se produzca en un clima de sosiego y tranquilidad. 

Madrid, enero 2019