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domingo, 2 de enero de 2022

El Gobierno presiona a las comunidades para garantizar la presencialidad en las aulas tras las vacaciones (Ana Requena Aguilar para eldiario.es)

Artículo de Ana Requena Aguilar para eldiario.es

  • La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, amenaza con que el regreso de la educación después de Navidad pueda hacerse en modalidad semipresencial

29 de diciembre de 2021 

La alarma sonó el miércoles temprano, cuando se conoció que los ministerios de Sanidad, Educación y Universidades se reunirán con las comunidades autónomas la próxima semana para preparar la vuelta a las aulas después de las vacaciones navideñas. Aunque fuentes de Educación aseguraban que el Ministerio no contempla ninguna medida extraordinaria, crecía el runrún de posibles cierres de colegios o del retraso en el inicio de las clases. Fue la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, la que volvió a remover los ánimos cuando aseguró que no descarta una vuelta "semipresencial" a colegios e institutos para los alumnos mayores.

Por la tarde, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, aseguraba que el modelo educativo de presencialidad en las aulas "es un éxito y es el modelo del Gobierno". El objetivo es, puntualizaba, garantizar esa presencialidad y revisar los protocolos con la "máxima rigurosidad".

El Ministerio de Educación subraya que "no lleva ideas preconcebidas a la reunión" del día 4 de enero y que las medidas adoptadas en verano para este curso están funcionando. "Las aulas son seguras, hay una apuesta total por la presencialidad. No abrir la escuela tiene inconvenientes mayores que sus ventajas, se rompen las burbujas familiares porque tienes que dejar a los críos con otras personas", relatan las mismas fuentes.

Los últimos datos de Sanidad, del pasado día 23, muestran que en la última semana escolar completa el 98,7% de las aulas han estado en funcionamiento y sin cuarentenas. A esa fecha se habían identificado 547 brotes con 2.791 casos en centros educativos, la mayoría en educación primaria. La semana pasada el número de aulas confinadas en Infantil y Primaria era de 3.000 sobre un total de 417.000. Como los protocolos de confinamiento pueden ser distintos en función del lugar y del centro, puede haber otros casos de alumnado enfermo pero cuya clase no haya sido confinada al completo.

Los casos de aulas confinadas se redujeron a un centenar entre los cursos con alumnado ya vacunado, es decir, de los niveles de ESO, Bachillerato y Formación Profesional. "La vacuna es eficaz", traslada Educación. A día de hoy un tercio de la población objetivo de la vacuna pediátrica ya ha sido inoculada. La previsión es que en enero la vacunación llegue a prácticamente el cien por cien. La ministra Darias también destacaba este miércoles el ritmo de vacunación infantil y recordaba que los menores ya no son el grupo de edad con más incidencia.

Buscar el consenso
A pesar de las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, el Ministerio asegura que ninguna autonomía ha planteado, por ahora, ninguna medida oficialmente. El consejero de Sanidad y Servicios Sociales de Extremadura, José María Vergeles, pedía el martes que las decisiones sobre las medidas de vuelta a las aulas sean comunes a todas las comunidades. Extremadura apostó a principios de diciembre por una vuelta a las aulas con normalidad tras las vacaciones navideñas.

También Catalunya, que prevé retomar el curso el 10 de enero y donde la secretaria de Salud Pública, Carmen Cabezas, ha confirmado que se empezará "con un protocolo muy similar". El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, defendió este miércoles retomar el curso escolar con "normalidad" y con "presencialidad", respetando las medidas de seguridad. Andalucía, Castilla-La Mancha, Galicia o Baleares se han pronunciado de manera similar. Las competencias son autonómicas así que, más allá de que exista un consenso en la reunión del día 4, cada comunidad puede adoptar el protocolo que considere.

Lo que parece claro es que la mera posibilidad de que la situación sanitaria influya en el inicio de curso mientras muchas comunidades van, por ejemplo, a permitir las fiestas de fin de año solivianta a familias y sindicatos.

El debate coincidía con la campaña 'Los niños y las niñas no se cuidan solos', de la organización MalasMadres, para mostrar "el abandono total de las familias". "La gente está haciendo la 'trececatorce' para salir adelante estos días. Si tienes la pauta completa y tu hijo es positivo no te dan la baja, pero qué haces con este niño, alguien tiene que cuidarle. Se está dejando el tema a la buena voluntad del pediatra y del médico de cabecera de turno para ver si te da la baja en un momento en que la sanidad está totalmente colapsada. Hay familias confinadas porque no tienen dinero para hacerse una PCR por su cuenta", relata la presidenta de la organización, Laura Baena.

Baena cree que hay motivos para el miedo cuando colegios de distintos lugares del país enviaron a niñas y niños a las vacaciones con sus libros y cuadernos "por si acaso", y cuando muchos protocolos "parecen dirigirse a personas solas que no tienen ninguna responsabilidad de cuidado".

Preocupación por la infancia
Save the Children también se pronunció este miércoles para defender que el cierre de colegios para frenar la propagación de la enfermedad debe ser "la última opción". "Los niños y las niñas nos han dado grandes lecciones de adaptación y resiliencia, pero no debemos olvidar que la pandemia ya ha causado estragos en su salud mental", señala Catalina Perazzo, directora de Incidencia Social y Política de la organización. Save the Children recuerda que existe un consenso internacional, desde la Agencia Europea de Control de Enfermedades hasta la UNESCO, para que el cierre de colegios sea una medida de último recurso.

"A estas alturas ya contamos con suficiente evidencia sobre el impacto negativo que la no asistencia presencial a los colegios ha tenido sobre el aprendizaje y el bienestar de niños, niñas y adolescentes y, de forma más acuciada, en quienes están en contextos con menor nivel socioeconómico", añade Perazzo. Save The Children también defiende la necesidad de contar con más medidas que permitan cuidar y conciliar, como un permiso retribuido para reducir la jornada o permisos retribuidos para personas con niñas y niños a cargo y que estén afectados por COVID.

Los sindicatos muestran también su preocupación por la situación actual. La Federación de Servicios Públicos de UGT, la Federación de Enseñanza de CCOO y CSIF piden recuperar las medidas de refuerzo, como la reducción de alumnado por aula o el aumento de las plantillas docentes para garantizar la seguridad.

domingo, 18 de julio de 2021

Comunicado Fin de curso 2020-21 (Asamblea de Marea Verde Madrid. Julio de 2021)

 


Terminamos el curso 2020-21 con la misma emergencia educativa con la que lo empezamos. El gobierno de la Comunidad de Madrid sigue demostrando su absoluto desinterés por la Educación Pública y por la propia seguridad de toda la comunidad educativa.

Madrid es la Comunidad que menos invierte por alumn@ en la Educación Pública, pese a considerarse la más rica del conjunto del Estado español debido a su capitalidad.

Faltan plazas públicas en todo Madrid y se cierran aulas de forma preventiva para el curso que viene (pérdida de 1.843 plazas) o no se construyen centros en los nuevos barrios. Esto, unido a la falta de inversión en la Educación Pública, convierte a Madrid en la comunidad con el mayor número de alumn@s por clase en todos los ciclos de enseñanza. Por otro lado, las horas lectivas del profesorado, superiores a la media española, impiden que l@s docentes puedan preparar sus clases adecuadamente. Además, se contrata a muchos menos profesionales dedicados a la atención a la diversidad de los que establece la ley, dejando al alumnado más vulnerable sin los apoyos que necesitan. También, desgraciadamente, la formación universitaria es precisamente la más cara del conjunto del Estado.

Pese a las ayudas del gobierno central y las ayudas europeas, el fin de los “refuerzos COVID” (cierre de los 4.987  grupos extra) y el aumento de las ratios por aula coloca de nuevo la Educación Pública madrileña en la peor situación posible, vulnerando el derecho a una educación de calidad en la que se pueda atender de forma individualizada la diversidad del alumnado y su inclusión en todas las etapas educativas con unos servicios públicos de Orientación adecuados. Ni qué decir que se atenta contra la tan cacareada “libertad de elección” precisamente cuando se trata de elegir una plaza pública.

Profesorado, estudiantes y familias coincidimos en subrayar que hemos experimentado una muy significativa mejora en la calidad educativa y atención a la diversidad, tanto en los resultados académicos como de la convivencia, durante el curso 2020-2021 en aquellas etapas educativas en las que se ha bajado la ratio del alumnado por clase y la enseñanza ha sido completamente presencial.

Es necesario que sigamos disminuyendo y  mejorando las ratios, eliminando la semipresencialidad, si queremos que la educación cumpla con el papel que la Constitución otorga a la formación de todas y cada una de las personas que conforman la sociedad en la que convivimos en su diversidad.

Si tenemos en cuenta las etapas de educación infantil o primaria, vemos la importancia de afianzar en esas edades la educación contando con el mayor número de recursos para abordar la integración y el aprendizaje atendiendo todas las dificultades y, por supuesto, continuarlo en etapas tan cruciales como la ESO o la FP y el Bachillerato.

Además, el curso 2021-2022 comenzará sin haber superado la presente pandemia, por lo que no se puede entender cómo ni siquiera se mantienen, cuanto menos, las ratios establecidas para el presente curso 2020-2021 como medida de seguridad. Para una vuelta segura a las aulas, tanto el Gobierno estatal como el de la Comunidad de Madrid deben comprometerse con este objetivo.

La falta de inversión en la Educación Pública coloca al alumnado madrileño en una situación de vulnerabilidad y desigualdad injustificadas teniendo en cuenta las posibilidades de la Comunidad de Madrid y los aportes incrementados por Europa.

Si bien es cierto que Isabel Díaz Ayuso prometió que iba a bajar las ratios, su propuesta nos parece muy engañosa y completamente insuficiente. Se supone que su plan comienza en 2022-23 con el primer curso de Educación Infantil segundo ciclo (3 años) en el que habrá 20 niñ@s por clase y progresivamente y, a partir de este curso, se irá generalizando a todos los cursos. Esto supone que no afectará a todas las etapas educativas hasta dentro de 14 años. Además, sin más inversión y sin un aumento de líneas provocará un recorte de las plazas públicas. Si este curso ya ha habido una bajada de ratios generalizada, ¿por qué no seguir así en 2021-22?

Por otro lado, acabamos el curso con el anuncio de que el gobierno de la derecha y de la ultraderecha madrileña va a aprobar la Ley Maestra de Libertad de Elección Educativa. Esta ley tiene como objetivo anular algunos de los aspectos progresistas y a favor de la escuela pública que incorpora la nueva ley estatal de educación, la LOMLOE, blindando y favoreciendo a los centros educativos privado-concertados, infravalorando y estrangulando aún más a los centros públicos. Las familias se merecen una verdadera libertad de elección, en la que se pueda optar, si se quiere, por una Educación Pública inclusiva y de calidad.

Por todo lo expuesto, desde Asamblea Marea Verde, exigimos tanto al gobierno estatal como al madrileño que aumenten la inversión en educación pública, llegando al 7% del PIB de financiación, y usen los fondos europeos adecuadamente. No se pueden seguir cerrando líneas en centros públicos, de hecho necesitamos con urgencia nuevas construcciones, en una sola fase, en los barrios nuevos. Asimismo, es una emergencia mantener las ratios bajas para el próximo curso 2021-22 eliminando la semipresencialidad y establecerlas de forma permanente. Desde AMV consideramos que lo óptimo es llegar a 15 alumn@s por clase en todas las etapas educativas. Además, se debe volver a los 18 periodos lectivos de docencia directa del profesorado y aumentar los perfiles profesionales necesarios para asegurar una atención a la diversidad adecuada. Y finalmente, nos oponemos firmemente a la Ley maestra de Libertad de Elección Educativa, que vulnera los derechos de los niños y niñas a un sistema educativo inclusivo y equitativo.                                                                        

Llamamos a la unidad y la movilización de toda la comunidad educativa y de tod@s l@s que defendemos la Educación Pública. Por un curso 2021-2022 seguro y que garantice la calidad y la inclusión educativa para todo el alumnado.

Una sociedad bien formada y educada es una sociedad de futuro y cohesionada, de tod@s para tod@s.

Julio de 2021

Asamblea de Marea Verde Madrid

martes, 6 de abril de 2021

La escuela, camino de completar el curso sin cerrar por la pandemia a la espera de volver a ser 100% presencial (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es
  • Educación muestra su satisfacción por los datos del segundo trimestre, que acaba con un 99,6% de las aulas abiertas; el profesorado confirma que la bajada de casos permite tener "una continuidad" en clase "muy buena" y aspira a que el curso que viene todo el alumnado vuelva a las aulas a diario
3 de abril de 2021

La escuela se encamina firme a salvar el curso, si por salvar se entiende seguir abierta. El segundo trimestre del año escolar se ha cerrado con el 99,6% de las aulas de centros educativos abiertas y solo dos centros completamente cerrados, según datos del Ministerio de Educación con información de las comunidades autónomas. En el primer trimestre el dato fue algo peor en las dos variables: concluyó con un 0,7% de las aulas confinadas y 35 colegios clausurados. En ningún momento del curso, destaca Educación, se ha superado el 2% de las aulas en cuarentena ni los 43 centros cerrados simultáneamente, pico que se dio a la vuelta de las vacaciones de Navidad. Además, España es de los países europeos que menos tiempo ha tenido cerrados los centros.

El Ministerio presume de la situación escolar. "Cabe destacar que España es de los pocos países que ha mantenido abiertos los colegios durante estos dos trimestres de curso escolar", señala la cartera que dirige Isabel Celaá en una nota de prensa. La propia ministra recordó hace pocos días en un acto de la Unesco lo importante de que el alumnado acuda cada día (más o menos) a su centro, la organización de la ONU dedicada a la Educación, la Ciencia y la Cultura: "En España creemos que la educación presencial es insustituible", aseguró. En la misma línea se expresa la directora general de la propia Unesco, Audrey Azoulay: "Los cierres prolongados y repetidos de los centros educativos están teniendo un creciente coste psicosocial para los estudiantes, aumentando las pérdidas de aprendizaje y el riesgo de abandono escolar, lo que afecta de forma desproporcionada a los más vulnerables".

Este es el mayor "pero" que se está poniendo en estos momentos desde los sindicatos docentes. La presencialidad de la que hace gala el ministerio es de facto semipresencialidad en la mayoría de las comunidades autónomas, y la realidad sobre el terreno es que el día que toca clase online es un día medio perdido para el alumnado. "El problema de este trimestre no es tanto la situación sanitaria como la presencialidad", sostiene Maribel Loranca, secretaria general de la sección educativa de UGT. "El problema es que no se han cumplido todas las medidas del plan de digitalización", añade en alusión al anuncio del Gobierno de que dotaría de equipamiento informático tanto a centros como al alumnado más vulnerable.

Toni González, presidente de la Asociación de Directores de Instituto del País Valenciano ADIES-PV, coincide en que pese a las bajas que han salpicando el curso la situación se ha conseguido salvar, que no es poco. Y la cosa va mejorando, asegura, aunque también afirma ser consciente de que todo se puede ir al traste tras la Semana Santa, como ocurrió un poco tras la Navidad. "A partir de febrero es cierto que ha ido bastante bien. Los contagios detectados en los centros están en mínimos desde que empezó el curso y eso da una continuidad [a la docencia] muy buena. En mi centro llevamos un mes sin ningún contagio", explica, consciente de que solo es un ejemplo concreto.

¿La próxima parada? Recuperar la presencialidad total, responde González, quien en su condición de tesorero de la Federación de Asociaciones de Directivos de Centros Educativos Públicos Fedadi está en contacto con colegas de todo el territorio. "Nuestra idea es planificar con esta vuelta total a las clases", asegura. "Y si es con COVID, habrá que contratar más profesorado", como ya se ha hecho este año en casi todas las comunidades, añade.

El consenso en torno a la importancia de la presencialidad está bastante asentado. La ministra hablaba en términos puramente educativos, pero algunos expertos también creen que lo es a nivel de seguridad frente a la COVID-19. "Los colegios reflejarán la transmisión de las comunidades, más o menos alta, pero no la amplifican. Son una buena barrera de contención, un mecanismo para aislar positivos de los niños y que estos no contribuyan a diseminar el coronavirus", explica Quique Bassat, pediatra y epidemiólogo. Dicho de otra manera, si los menores no van a clase, donde están más o menos controlados con los protocolos sanitarios, estarán en otro sitio y no necesariamente tan controlados.

Bassat, que viene monitorizando los datos de contagios en las escuelas catalanas –una de las pocas comunidades autónomas que ofrece datos desagregados al respecto– explica que la tendencia es clara: se dan picos de contagios en los periodos postvacacionales (el último fue tras la Navidad) motivados por la transmisión en tiempo de ocio, y luego baja y la situación se estabiliza. La evolución de las aulas cuarentenadas durante este trimestre así lo refleja también.


Ministerio de Educación.

De hecho, como recuerda Educación, el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC, en sus siglas en inglés) reforzó esta idea en un informe del pasado 23 de diciembre, cuando la incidencia se disparaba: "Hay un consenso general en que la decisión de cerrar escuelas para controlar la pandemia de COVID-19 debería utilizarse como el último recurso. El impacto físico, sobre la salud mental y la educación de los niños de cerrar las escuelas, además del impacto económico a nivel global, sería mayor que los beneficios" de hacerlo.

El inicio de la campaña de vacunación entre el profesorado ayudará a rebajar las cifras, al menos en lo referido a los contagios de adultos. La tasa de contagio entre el profesorado y el alumnado es similar, explica Bassat. Está en torno al 0,15%-0,20%. Es esperable, explica el epidemiólogo, que la transmisión entre su colectivo baje. Aunque, si se quiere llegar a la inmunidad de rebaño que se busca, que se alcanzará cuando el 70% de la población esté vacunada, según las administraciones, habrá que pensar en inocular a los alumnos también, opina Bassat. "Quizá no tanto por ellos mismos, pero sí contribuyen en mayor o menos grado a la transmisión", matiza. Aún no está decidido, pero este experto sostiene que lo más natural es vacunarlos empezando por los más mayores y hacia abajo (como los adultos), porque los adolescentes presentan una mayor transmisibilidad y también porque tienen un estilo de vida más proclive a los contagios.

Tanto el ministerio como las consejerías de educación han apostado por mantener la apertura y han conseguido apagar la retórica del cierre de escuelas, que sonó con fuerza cuando el pico de la tercera ola coincidió con una ola de frío que dejó imágenes de niños con mantas, gorro y guantes en clase ante la necesidad imperiosa de ventilar y ahora parece silenciada.

El panorama europeo

España está, como afirma Educación, entre los pocos países europeos que no han cerrado su sistema educativo del todo en todo el curso académico. La situación ha ido variando según evolucionaban las olas y actualmente solo tres naciones en toda Europa tienen cerrados los centros, y no del todo: son Portugal, que acaba de reabrir sus escuelas infantiles, Polonia e Irlanda, según datos de la Unesco.

A ellas se une ahora Francia, que venía resistiéndose a la medida. El país galo está inmerso en una cuarta ola, registra tasas de incidencia en torno a los 750 contagios por cada 100.000 habitantes en 14 días y el gobierno de Macron ha acabado cediendo a lo que hasta no hace tanto era muy remoto. Los centros cerrarán tres semanas aprovechando las vacaciones. La situación no deja de ser un aviso a navegantes.

España por el momento se mantiene entre los pocos países entre los 27 que están complemente abiertos, sin restricciones (más allá de la semipresencialidad elegida por la mayoría de las Comunidades Autonómas). Bélgica, Luxemburgo, Finlandia, Austria, Croacia y Rumanía son los otros países que mantienen sus centros operando con normalidad. El resto están funcionando a medias.

Nuestro país también es uno de los europeos, comunitarios o no, que menos tiempo han mantenido cerradas las escuelas debido a la pandemia, según datos de la Unesco recopilados por el diario francés Le Parisien. Destacan en esta lista Islandia, que apenas cerró seis semanas, Suiza (6,4 semanas), Francia (9,7 semanas) y Croacia (10). El siguiente es España, que tuvo sus centros cerrados durante 15 semanas (todas del pasado curso). Los grandes países europeos casi duplican estas cifras: Alemania contabiliza 23,6 semanas de cierre, Reino Unido 26 e Italia 29.

A nivel mundial y desde el inicio de la pandemia, las escuelas han estado cerradas por completo durante una media de 3,5 meses (14 semanas), aunque las diferencias regionales son notables. Los que peor están en ese sentido son los países de América Latina y el Caribe, donde acumulan cinco meses (20 semanas) de cierres completos a nivel nacional de media y hay países, como Guatemala, en los que los niños llevan un año entero sin pisar el colegio.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Ayuso planea aumentar ya el próximo curso las ratios en los colegios (Sofía Pérez Mendoza para ELDIARIO.ES)

 ELDIARIO.ES publica esta noticia


La Comunidad de Madrid ya planifica acabar el curso que viene con la reducción de ratios que puso en marcha en las aulas por la pandemia, pese a que la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, aseguró a finales de agosto que quería mantener las clases con menos alumnos de manera "permanente". Si la dirigente sigue gobernando el Ejecutivo autonómico para entonces –aún no está claro si habrá elecciones o pueden prosperar dos mociones de censura–, las aulas de Primaria pasarán de 18 alumnos a 25 y las de Secundaria (1º y 2º de la ESO) volverán a contar con 30 frente a los 23 de este curso. Las ratios del segundo ciclo de Secundaria y de Bachillerato no llegaron a reducirse porque el alumnado tiene un régimen semipresencial en días alternos.

Los centros educativos no han recibido ninguna comunicación oficial sobre este cambio, adelantado por la Cadena Ser. Se enteraron, cuenta el presidente de la Asociación de Directores de Instituto de Madrid, Esteban Álvarez, a través de la aplicación Raíces. "En el programa informático, fieles a su forma de actuar, asignan ya el número de unidades previstas y el número de plazas escolares por unidad. Ahí nos encontramos hace unos días con la misma estructura que antes de la situación de pandemia". El proceso de matriculación para el curso que viene empieza el 8 de abril y finaliza el 23.

Hace ahora justo un año, las aulas de Madrid y de toda España se vaciaron de un día para otro por el estallido de una pandemia mundial inédita cuyas consecuencias eran entonces desconocidas. Los escolares, sus familias y los docentes tuvieron que afrontar un final de curso muy complicado con clases exclusivamente online que dejaron a una parte de los alumnos atrás. Las consecuencias, el llamado desfase curricular, se siguen notando todavía en las aulas.

Por eso, los docentes no entienden que el curso que viene la planificación se haya hecho como si la pandemia no hubiera existido. O existiese aún. El ritmo de vacunación –problemas en la recepción de vacunas y en la administración– deja dudas sobre cuál será la situación en septiembre. La Consejería de Educación, dirigida por Enrique Ossorio –nuevo portavoz del Gobierno autonómico tras el cese de todos los consejeros de Ciudadanos–, ya afirmó en Navidad que los desfases curriculares habían sido superados y prescindió de los 1.300 docentes de refuerzo que había contratado al inicio del curso.

No es la primera vez que la organización que plantea la Comunidad de Madrid no considera la pandemia. En plena primera ola, Educación tuvo que afrontar el periodo de admisión para el curso 2020/2021. En su planificación contó con elevar al máximo las ratios en algunos centros suprimiendo las aulas menos numerosas pese a que la vuelta a la actividad lectiva iba a exigir, como se ha demostrado después, todo lo contrario: la reducción de escolares para garantizar la distancia física. Algunos profesores piensan que este año se podría repetir esta situación y que finalmente las ratios fueran más reducidas porque el programa Raíces no recoge los nuevos grupos burbuja.

viernes, 29 de enero de 2021

Manuel Castells: «Las universidades deben escuchar a su alumnado» (ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

Reproducimos esta información publicada por ELDIARIODELAEDUCACION.COM 


  • El ministro de Universidades, Manuel Castells, durante una rueda de prensa ha querido lanzar un mensaje claro a las universidades ante las imágenes aparecidas en los últimos días con aglomeraciones de alumnos y alumnas durante la celebración de los exámenes cuatrimestrales: deben escuchar a su estudiantado e investigar si se han producido situaciones contrarias a la seguridad sanitaria.

Durante los últimos días ha sido relativamente fácil encontrarse en redes sociales y medios de comunicación imágenes de decena de chicas y chicos en lo que sin duda parecen situaciones que contravienen las medidas de seguridad y distancia social impuestas por la pandemia de Covid-19. Situaciones que no han tenido nada que ver con imprudencias por parte de estos jóvenes, sino ante la imposición de algunas facultades de realizar exámenes de manera presencial.

Las críticas por parte de las asociaciones y sindicatos de estudiantes no se hicieron esperar y, sin más, se levantó una nube de polvo en la que ha habido palabras cruzadas por parte de la CRUE, el Ministerio de Universidades y algunas consejerías autonómicas.

Aunque Castells no ha querido entrar en polémicas, según sus palabras, en la rueda de prensa de presentación de ayudas para la movilidad y la cualificación del profesorado universitario, ha querido salir al paso de esta situación.

Recogiendo el sentir de estudiantado y familias ha pedido que sean las universidades las que escuchen a sus estudiantes y realicen investigaciones, si lo consideran pertinente, para aclarar las situaciones vividas en los últimos días en varias universidades públicas.

Frente a las imágenes que han ido apareciendo, en la tarde de ayer la Conferencia de Rectores (CRUE) lanzó un comunicado en el que aseguraba que las universidades son espacios seguros. «Los datos disponibles y objetivos muestran una incidencia significativamente por debajo del resto de la población. Y eso debe estar por encima de cualquier opinión interesada o imagen puntual».

Al mismo tiempo, la CRUE asegura que la «presencialidad es el sello de identidad de la gran mayoría de nuestro sistema universitario, no una cuestión anecdótica o un capricho de los rectores y rectoras». Ante la reclamación por parte de diferentes colectivos de la posibilidad de elaborar exámenes online, la Conferencia de Rectores afirma «debe ser el último recurso» y que «conlleva la implementación de unas medidas extraordinarias y con complejas derivadas legales y técnicas en el ámbito de la protección de datos y la identificación de quienes se examinan. Pero aprovechándose de estas dificultades y de las lagunas normativas que existen, se han producido intentos de fraude».

En este sentido el ministro ha recordado que en el mes de junio, con unos datos de pandemia no tan altos como los de ahora, pudieron hacerse los exámenes online. «Se pueden hacer con condiciones de seguridad como en junio pasado», aunque ha admitido que quedan cuestiones que resolver en cuanto a la seguridad y la privacidad de los datos personales del alumnado cuanto se realizan estas tareas de manera telemática.

Frente a estas cuestiones, Castells ha sido tajante: «No se puede ser indiferentes a un clamor ante la agravación de la pandemia. No se puede mantener lo que estaba previsto en la situación de extrema gravedad en la que estamos ahora».

La decisión sobre cómo se realizan los exámenes, así como las clases habituales, queda dentro de la autonomía universitaria, recogida, ha recordado el ministro, en la Constitución Española, aunque la última responsabilidad es de las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas que pueden decidir imponer la no presencialidad en estas instituciones.

En cualquier caso, Castells ha asegura que «he hecho llamamiento de responsabilidad a los decanos y a los rectores de las univrsdidades a que escuche a los estudiantes» ya que no cree que «se inventen las imágenes que están enviando».

En la otra punta del espectro están la agrupaciones de estudiantes que esta misma mañana lanzaban un comunicado para expresar su malestar. CREUNE y CREUP agrupan a la mayor parte del estudiantado. En su documento aseguran defender la mayor presencialidad posible, «pero no a cualquier precio». Aseguran que después de pasar meses y meses en sistemas híbridos o no presenciales «se ha podido prever esta situación y trabajar para minimizar sus efectos en el plano académico».

Además de esto lanzan acusaciones más o menos veladas contra la CRUE por anclarse en modelos de enseñanza que ahora mismo no están siendo eficaces, y aseguran que las acusaciones de fraude o copia hacia el alumnado esconden «el debate real sobre la falta de renovación de los métodos de evaluación; mientras se divide a los estudiantes en honestos o deshonestos«.

Una situación trampa en la que, después de casi un año de pandemia y con la experiencia de los exámenes del mes de junio, además del aumento de la inversión en los últimos meses, podría haberse intentado solventar de otra manera.

Según el ministro Castells, la nueva ministra de Sanidad tendrá una reunión en la Intersectorial en la que planteará este asunto a las comunidades autónomas, mientras que él ha enviado la convocatoria para la reunión de la Conferencia de Política Universitaria para también tratarlo.

Sendas reuniones que, tal vez, podrían haberse celebrado hace semanas para intentar evitar las situaciones que se han vivido en las dos últimas semanas.

Análisis crítico de la semipresencialidad (Curso 2020-2021) + vídeo - Plataforma por la Escuela Pública de Vallecas y Plataforma por la Escuela Pública de Vicálvaro-

Ante la preocupación latente de toda la comunidad educativa por el sistema semipresencial que se nos ha impuesto en el presente curso, desde las Plataformas por la Escuela Pública de Vallecas y Vicálvaro decidimos lanzar un documento colaborativo que recogiera y denunciara todas las dificultades que se presentan. A través de la participación directa de docentes, familias y estudiantes que han vivido la semipresencialidad, hemos podido redactar el documento que adjuntamos.


Cualquier entidad que desee adherirse a este documento puede hacerlo solicitándolo en plataformadevallekasxep@gmail.com.  


Descarga el documento completo aquí


Las Plataformas de Vallecas y Vicálvaro presentamos nuestro video Consecuencias de la Semipresencialidad, un resumen visual y dinámico del documento Análisis Crítico de la Semipresencialidad (adjunto). Si tu organización quiere adherirse al documento, mandanos un mensaje en este correo.






sábado, 2 de enero de 2021

Un trimestre de curso con la COVID: las clases a distancia no convencen y los grupos reducidos mejoran la enseñanza (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

 Reproducimos este artículo publicado en ELDIARIO.ES


Semipresencialidad, ratios bajas, digitalización, lagunas formativas, falta de disciplina, mucho trabajo y, ya hacia el final, buena disposición. Aunque la pandemia todo lo marca, el primer trimestre del segundo curso escolar más raro que se ha vivido en los colegios –el primero fue el pasado, cierre incluido– concluye con luces y sombras, con un balance positivo general pese a todo y algunas lecciones aprendidas. O más bien confirmadas, porque ha sido la evidencia empírica de lo que siempre dicen los profesores: más vale una ratio baja en clase que mil leyes educativas.

Los centros escolares han escapado al temor que atenazó el inicio del curso en septiembre: no se han producido grandes ni numerosos brotes de COVID-19. No ha habido cierre masivo de aulas ante la propagación de la enfermedad. La pandemia ha traído a los centros, eso sí, en estos tres meses lo peor y lo mejor de la educación, según valoran docentes, familias y estudiantes. En el apartado negativo, siempre hablando desde un punto de vista estrictamente educativo, todas las personas consultadas para realizar este artículo destacan la semipresencialidad, esa fórmula elegida en la mayoría de las comunidades autónomas (algunas resistieron la tentación) para lograr la obligatoria distancia entre alumnos, ante la imposibilidad –o falta de voluntad– de contratar los docentes y/o habilitar los espacios necesarios para separar a los alumnos sin mandarlos a casa un día sí y otro no.

"Lo que teóricamente fue un éxito el curso pasado con la educación a distancia, en realidad es un fracaso bastante grande. Los alumnos no solo no tienen la formación suficiente y aún así han pasado el curso, es que hasta los alumnos buenos tienen la carencia de no haber aprendido ciertas cosas e incluso se han relajado con la idea de que les iban a aprobar", explica Javier Igual, profesor de Lengua en Secundaria.

A la vez, se da la circunstancia de que las medidas de seguridad sobrevenidas han hecho posible la principal reivindicación de la comunidad educativa: clases con menos alumnos, que han permitido una atención más individualizada y recuperar al menos parte de lo perdido el final del curso pasado. "Al bajar las ratios se ha podido manejar el desarrollo pedagógico en las clases de manera más efectiva y se ha podido atender la individualidad de cada estudiante. Esto ha permitido avanzar bien por el trimestre y resolver problemas que se pudieran arrastrar del curso pasado", valora Óscar Martín Centeno, director del colegio Santo Domingo, en Algete (Madrid) y presidente del Consejo de Directores de Madrid en un discurso que se repite en todos los ámbitos.

Recuperando el tiempo perdido

"La valoración del trimestre es muy positiva", opina Toni González, director del IES Pare Vitòria, en Alcoy (Alicante), y presidente electo de Fedadi, la Federación de Asociaciones de Directivos de Centros Educativos Públicos. "Después del confinamiento había una necesidad de realizar sesiones presenciales, de tener contacto social entre los alumnos, entre el profesorado también. Esto era básico", explica.

El curso empezó despacio, recuerdan hoy los profesores. El confinamiento dejó a los estudiantes sin clases presenciales durante seis meses y el impacto sobre el alumnado, en una doble vertiente, había que recuperarlo. "La mayoría de los centros, por no decir prácticamente todos, priorizaron el trabajo emocional con el alumnado. El impacto emocional de la vuelta fue importante", explica Mari Carmen Morillas, portavoz de la asociación de AMPAs de la escuela pública Ceapa. Por otra, se rompieron rutinas de estudio, se dejaron conocimientos por el camino y en la mente del alumnado se instaló una suerte de certeza de que se había levantado la mano y mal se tenía que dar para no pasar. "Los alumnos son conscientes de que no trabajaron lo suficiente durante el confinamiento, algunos porque no quisieron, y luego también vieron que les valió con lo que hicieron. Saben que no lo están haciendo bien, pero como no tenía consecuencias... Son muy conscientes de esto", explica Cristina Alquézar, profesora de francés en un instituto aragonés.

El pensamiento es compartido, con mayor o menor nivel de coincidencia. "Creo que les hicimos poco favor con la fórmula de que pasara todo el que hubiera hecho algo positivo en la primera evaluación", cuenta Javier Igual. "Hay carencias importantes. En mis grupos al menos, y lo he contrastado con otros profesores y hablado en las juntas de evaluación". La situación tampoco es la misma para todos los alumnos, explica Martín, que tiene la ventaja de dirigir un centro que abarca todo el ciclo obligatorio y lo ve a diario. "En Primaria es más relativo al desarrollo competencial del alumnado; en Secundaria, al contenido. Cualquier estudiante si le pone esfuerzo se va a poner al día con rapidez. En Infantil, 1º y 2º de Primaria hay que estar pendiente de cuestiones muy personales y afectivas, se nota. El contenido se acaba recuperando. Hay que tener en cuenta que la educación es progresiva y lo que no das un momento lo das al siguiente. Pero la parte competencial, emocional, tiene una labor más importante de la que se piensa", expone este director.

Así que buena parte del trimestre se ha dedicado a corregir carencias arrastradas. "Sí hemos detectado que ese hábito de estudio por parte del alumnado, al estar dos meses de confinamiento, a un porcentaje no muy grande del alumnado le ha costado recuperarlo. Pero este trimestre ya lo hemos hecho", asegura el director González. La profesora Alquézar coincide. "Ahora los veo agobiados, se han dado cuenta de que se tienen que poner las pilas y ya se trabaja normal".

A ello han ayudado unas clases reducidas, en las que está siendo posible trabajar mejor y atender a cada alumno. "Tener menos alumnos en clase cunde mucho más, con dos clases compensas las cuatro semipresenciales. Se nota mucho, aunque solo sea porque no estén sentados de a dos y no te pasas media clase pidiendo silencio", cuenta Igual. Martín pone voz a (casi) todos los profesores cuando afirma que "ha tenido que venir una pandemia para darnos cuentas de que una de las cuestiones más básicas es reducir las ratios". Los estudiantes también lo han percibido: "En clase la reducción se nota mucho. La atención más individualizada que recibimos al ser menos es muy positiva", asegura Andrea González, presidenta de la asociación nacional Canae.

La solución que no gusta a nadie

También hay coincidencia en que la semipresencialidad tiene que durar lo menos posible. El alumnado que la ha sufrido, en alguna comunidad como Murcia, incluso en las etapas obligatorias, ha tenido dificultades para adquirir el ritmo en los estudios, y además esta modalidad aumenta la desigualdad entre los estudiantes. "La presencialidad es la única manera de garantizar la igualdad de oportunidades entre el alumnado. Se ha notado, ya no solo por las carencias del curso pasado, sino por esa atención que desaparecía cuando les tocaba quedarse en casa", asegura Mari Carmen Morillas, de Ceapa. Es lo que algunos profesores vienen definiendo como la sensación de que todos los días son viernes porque al día siguiente es festivo. Y ya se sabe que los viernes se trabaja menos.

Los estudiantes también creen que el modelo falla. "Vemos muchas deficiencias en las clases semipresenciales", se arranca González, de Canae. "Dar una clase online no es trasladar lo que antes dábamos de manera presencial con una cámara de por medio. Eso no funciona y los estudiantes lo tenemos más que claro. Lo que más ha fallado ha sido no tanto cómo se ha aplicado el modelo sino la filosofía del modelo en sí".

La profesora Alquézar, que vio cómo su centro pasaba de semipresencial a presencial a mitad del trimestre, explica que este cambio fue como la noche y el día. Por un lado, porque los alumnos, por mucho que se les diga nativos digitales, no lo son y tienen problemas para manejarse con las plataformas o utilizar determinadas herramientas. Por otro, porque buena parte de la educación es comunicación, explica, y eso solo se hace en directo. "La comunicación con los alumnos es real y es mayor. La relación alumno profesor es 100% comunicación. También para ellos", apostilla.

El otro gran problema de la no asistencia diaria a clase aparece en forma de brecha digital o por las carencias de infraestructura digital en muchos centros. "No han llegado todos los dispositivos prometidos por la administración, aunque sí una parte", lamenta Maribel Loranca, responsable de la sección de Educación de UGT. "Luego está el acceso a la conectividad. ¿Para qué le sirve una tablet a una familia si no tiene acceso a internet? El tercer problema es que los centros no están preparados para garantizar esa semipresencialidad, no tienen el suficiente ancho de banda", añade.

González Picornell, el representante de los directores, explica que le han pedido a la administración que mejore este aspecto. "Necesitamos que la educación llegue donde debe de manera adecuada. "También hay ciertas restricciones de ciertas plataformas digitales que por la Ley Orgánica de Protección de Datos no podemos utilizar, y en estos momentos hay que abrir puertas. Las mismas plataformas multinacionales lo pusieron todo gratis en el confinamiento, hay que abrirse porque el alumno está conectado en estas plataformas, es el mundo en el que estamos funcionando. Toda esta parte es mejorable", concluye.

Loranca añade otro elemento: "No ha habido la formación prometida a los docentes. No hay preparación para esta enseñanza a distancia en su totalidad. Este es el gran debe del trimestre". La estudiante González se suma a las peticiones: "Y las familias, la brecha no acaba por darle una tableta a un alumno".

La carga de trabajo

Por último, los profesionales explican que este trimestre han notado una cierta carga extra de trabajo. Los responsables COVID de los centros, normalmente alguien del equipo directivo, han añadido la responsabilidad de controlar los casos sospechosos a su lista habitual de tareas. "Cualquier centro línea dos o tres [dos o tres grupos por curso] tiene casos todos los días. Y eso implica dedicar buena parte de la jornada laboral a esto", explica Martín Centeno. "Muchos centros se han pasado a la jornada continua y aún así están volviendo a casa los directores a las seis de la tarde", añade Francisco García, secretario general de Educación de CCOO. Al director Picornell la llamada telefónica le pilla trabajando en mitad de sus vacaciones.

Los docentes, parecido. "A partir de la presencialidad tengo menos trabajo, pero más que otro año normal porque van goteando alumnos que se hacen PCR, por ejemplo, que es un proceso de varios días y tienes que mandarles tarea a casa y estar encima para asegurar el feedback. Es una tarea extra porque es un trabajo individualizado", explica Alquézar. Su compañero Igual no habla tanto de carga de trabajo como de "tensión". "Siento que estoy mucho menos a gusto en el instituto, y es el mismo centro y tengo grupos similares al curso pasado. Estoy en un estado constante de tensión, no me puedo relajar en ningún momento. No solo por las medidas sanitarias, que añaden tensión, Noto entre el profesorado que estamos más a la que salta cada uno, más a la defensiva quizá", reflexiona. Alquézar se expresa en términos parecidos: "Muchas veces me pregunto por qué estoy tan cansada. No sé si lo arrastro de la semipresencialidad y la tensión que hubo al principio", cuenta.

En cualquier caso, como explicaba González Picornell, la valoración general es positiva y de agradecimiento a la comunidad educativa en su conjunto por la labor realizada. "Los profesores están trabajando como nunca, los alumnos se están portando como nunca también. Incluso los más pequeños están colaborando como nunca", asegura Francisco García, de CCOO. Pero siempre hay peticiones.

Docentes, sindicatos, familias y estudiantes quieren que se acabe con la semipresencialidad cuanto antes. Los profesores serían felices si las ratios se mantuvieran como están. Familias y estudiantes solicitan ser escuchados y participar más de los procesos educativos. "En estos momentos en que el acceso a los centros está más restringido, esto no debe ser la excusa para que algunos, a los que ya no les gustaba mucho la participación de la comunidad educativa, lo aprovechen para poner más trabas", dice Morillas, de Ceapa. "La mayoría de los estudiantes no ha podido contar cómo han vivido estos meses o cómo hemos aprendido o no. Se nos ve como receptores de la educación, pero no como parte del sistema. Sería positivo este feedback, al final es nuestra educación", añade González.

domingo, 20 de diciembre de 2020

Las administraciones se olvidan de los más vulnerables durante la pandemia (Pablo Gutiérrez del Álamo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

 ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica esta información


  • La falta de planes específicos desde la administración para ayudar a las y los jóvenes con desfase curricular o que estaban aprendiendo la lengua vehicular del sistema educativo sigue estando presente, según muestra una  investigación realizada con centros de Barcelona y Madrid. Chicas y chicos en esta situación, así como sus centros y su profesorado, han dependido totalmente de su buena voluntad y de su esfuerzo.

Más allá de la brecha digital o de la situación socioecnómica del alumnado, de las posibilidades de las familias o de los tipos de centros educativos. Las administraciones educativas se han olvidado durante meses del alumnado con mayores dificultades. Así se desprende, en parte, del estudio realizado para la ONG InteRed y que han llevado a cabo Silvia Carrasco y Marina Pibernat, bajo el título de Impacto de la pandemia de la Covid-19 en el alumnado de secundaria nacional de terceros países en España.

La investigación se ha centrado en la situación por la que han atravesado y atraviesan chicas y chicos con nacionalidad española pero de procedencia extranjera durante los meses de confinamiento y con la vuelta a las aulas.

Ambas investigadoras han realizado durante los últimos meses un estudio con ocho centros educativos de Barcelona y Madrid. Han entrevistado a docentes y equipos directivos para conocer la situación que han tenido que atravesar chicas y chicos de familias de origen migrante.Y que aún atraviesan

Más allá de la brecha digital que ha podido afectar a buena parte del alumnado, incluso más allá de la situación socioeconómica y cultural de sus familias, uno de los factores que más ha impactado en el desarrollo educativo de estas y estos jóvenes ha sido la falta de atención que han recibido por parte de las administraciones educativas en no pocos casos, tanto autonómicas como estatales, al menos en lo que se refiere a las chicas y chicos que presentaban desfases curriculares previos al confinamiento o aquellos que se encontraban en el proceso de adquisición de las competencias lingüísticas suficientes para hacer frente a su propio aprendizaje.

Según Silvia Carrasco, las administraciones no han prestado suficiente atención a esta juventud que verá perjudicado su proceso educativo al no recibir la suficiente atención en estos meses. Una situación que, según parece desprenderse del estudio, es más complicada para aquellas y aquellos estudiantes que están matriculados en los centros de Barcelona. Esto se debe al hecho de que el contacto más importante que tienen con la lengua vehicular de la educación, el catalán, lo tienen principalmente en las escuelas. Además de los meses de cierre durante el confinamiento, la situación de semipresencialidad no ha ayudado a que puedan alcanzar la competencia necesaria. Ni la Generalitat ni el Gobierno de Madrid, en ambos casos, ha puesto en marcha programas o proyectos específicos para conseguir que el desfase curricular no aumente más de lo que ya estaba o para que pudieran tener acceso sus docentes y familias a materiales apropiados.

Algo parecido describe Mercedes Sánchez, profesora de Biología y Física y Química del Colegio Vedruna, en el popular barrio madrileño de Carabanchel. También es miembro del equipo directivo y coordina temas de convivencia en los primeros cursos de ESO. Una buena cantidad de su alumnado llega al centro, ya con cierta edad, con un importante desfase curricular que puede ir desde los dos años hasta la situación, algo más excepcional, de no haber sido escolarizado en ningún momento. Alumnado que enesn algunos casos llega sin conocimiento del castellano.

Para Idoia Landaluce, coordinadora del proyecto IntegratED, en el que se ha enmarcado la investigación y técnica de proyectos en InteRed, el rol comunitario que han jugado los centros educativos en estos meses de confinamiento y después, ha sido fundamental. Para ella, es necesario visibilizar la labor que han venido realizando, al mismo tiempo que las administraciones han de apostar por apoyar más decididamente a los centros educativos y a sus profesionales para garantizar el derecho a la educación de chicas y chicos.

Al mismo tiempo, insite Landaluce, que es necesario que estas mismas administraciones, cumpliendo los objetivos de la Agenda 2030, pongan el foco de sus actuaciones precisamente en estos focos de alumnado especialmente vulnerable, más allá de los programas más generales de financiación o de inversión en dispositivos digitales. Un buen ejemplo podrían tenerloi en los planes de educación en situaciones de emergencia. «Tenemos muy buenos docentes pero debe haber más acompañamiento, debe reforzarse», apostilla.

Centros educativos, centros de acción social

Durante los meses de confinamiento se las han visto y deseado para poder atender a estos chavales. Primero, desde el fondo social que tiene el centro desde hace años y con el que, mediante donaciones de docentes, exalumnos, empresas colaboradoras y un largo etcétera, pudieron responder a la necesidad de dispositivos digitales para su alumnado. Más importante, en este sentido, son las necesidades cubiertas de alimentación y vestido.

Algo que también conocen en el Instituto Escuela La Mina, en el barcelonés barrio de La Mina. Marta del Campo es su directora. Han vivido la misma experiencia, aunque en su caso, la mayoría del alumnado no es de origen migrante, que también lo tienen, sino de etnia gitana.

En cualquier caso, las administraciones no han estado tan rápidas como estos dos centros (y otros tantos por todo el país) en dar respuestas que los servicios sociales autonómicos y locales no han podido dar.

Sánchez explica que, en su caso, por ejemplo, en las aulas de enlace que tienen han intentado solventar el desfase con la lengua a base de intentar no perder durante el confinamiento la conexión con su alumnado. No siempre ha sido posible, desde luego. El profesor encargado de esta aula ha estado este tiempo intentando contactar con alumnado y familias.

También desde el Instituto Escuela La Mina han hecho esfuerzos importantes en este sentido. Por la misma razón que comentaba Silvia Carrasco. La mayor parte del alumnado tiene contacto con el catalán en la escuela. En sus casos y en sus barrios no es de uso tan cotidiano.

En relación al desfase curricular del alumnado de origen migrante (y no migrante, señalan tanto Sánchez como Del Campo), las dificulades, más allá del confinamiento, las prevén para el futuro. Ambas señalan que estos meses atrás ha habido importantes cotas de «desenganche» por parte del alumnado con respecto a su aprendizaje.

Pasar seis meses sin contacto con la institución, con unas situaciones familiares en muchos casos extremadamente precarias o sin unas normas claras han afectado a la manera en la que enfrentan su aprendizaje una vez comenzado de nuevo el curso con cierto grado de presencialidad. A esto se suma, según explican ambas docentes, un cierto aumento del absentismo escolar.

En la escuela Vedruna lo han notado, tal vez menos que en La Mina, pero en buena medida el alumnado gitano no vuelve a las aulas. Insiste Sánchez en que otro tampoco lo hace. Del Campo lo explica. Para las familias de etnia gitana la infancia es muy importante, su cuidado y protección se convierten en un factor indispensable. Le ha costado mucho tiempo ir convenciendo a las familias de que el centro era un espacio seguro, además de necesario, para las niñas y niños. Sin, claro, poder garantizar 100% que no hubiera contagios.

El problema que ambas señalan, además del del propio absentismo, es el que tendrán que enfrentar en los próximos meses, cuando ese alumnado que hoy por hoy no ha ido al centro desde el mes de marzo vuelta. Primero, solventar ese desarraigo con la escuela y con las y los docentes. Segundo, cómo y cuánto costará salvar la brecha de aprendizajes que tendrán estos jóvenes frente a sus compañeros. Sánchez apela aquí a la corresponsabilidad de las familias con el proceso de aprendizaje de las y los jóvenes.

Diferencias de género

Esta es solo una de las conclusiones del estudio. Otras ponen el foco en las diferencias de género que se han acentuado durante estos meses. Aclara Carrasco que, por investigaciones previas, principalmente la realizada por la propia Marina Pibernat (Género y adolescencia en la era digital. Antropología de la socialización audiovisual), se sabe que las chicas y los chicos hacen usos diferenciados de las nuevas tecnologías. Ellas se enfocan a las aplicaciones relacionadas con el mantenimiento de sus relaciones sociales, mientras que ellos se centran en los juegos.

Durante el tiempo que ha durado el confinamiento, estos usos y diferencias se han marcado aún más de lo que ya estaban, al menos en los casos que han estudiado. Además de estas divergencias en los usos, aparecen otras. Una vez que estas chicas y chicos han de hacer uso de las tecnologías para seguir las clases, tanto en el confinamiento como en la semipresencialidad, asegura Carrasco que ellas lo tienen un poco más fácil que ellos, puesto que parte de las competencias ganadas en su uso de las redes son transferibles a lo que han de hacer «en clase». Las de ellos, no.

El estudio se ha realizado en centros educativos públicos y concertados (cuatro y cuatro), todos ellos en zonas urbanas en las que hay una importante población de origen migrante, a la que se unen otros factores como niveles socioeconómicos medios o bajos.

Entre los resultados del estudio destaca el hecho de que más allá de la titularidad de los centros a la hora de hacer frente a las dificultades que se habían presentado durante estos meses, ha impactado, por ejemplo, el tamaño de cada centro. Aquí, la ventaja ha sido para los concertados, por tener menos líneas que los públicos, y haber hecho un seguimiento más cercano de todo el alumnado.

También los centros que ya contaban con cierta digitalización de sus clases han podido sobrellevar mejor la situación. Aquí, también independientemente de la titularidad. Ha habido centros públicos y concertados que ya habían apostado por un mayor peso de las tecnologías a la hora de enseñar, de manera que han podido defenderse con mayor holgura en este tiempo. Por ejemplo, en la escuela Vedruna ya tenían introducidas las tecnologías a partir de 5º de primaria. Este curso, han empezado el programa en 4º por la posibilidad de nuevos confinamientos. Esto les ha ayudado durante los meses de atrás. Desde el Instituto Escuela La Mina tuvieron que hacer uso de WhatsApp, algo que ha ocurrido en muchos otros lugares. «Todo el mundo tiene un móvil y casi todos, explica Del Campo, conexión a internet». Fue su manera de permanecer en contacto con alumnado y familias.

Al hablar con las docentes, lo que queda claro después de este tiempo es algo que también apunta la investigación: los centros educativos, más allá de realizar la labor puramente educativa que tienen encomendada, han sido uno de los ejes fundamentales de las (no) políticas sociales en muchos barrios y pueblos por todo el país. Han tenido la iniciativa y la flexibilidad suficiente para ofrecer comida, material escolar, ropa y apoyo más allá de la enseñanza a miles de chicas, chicos y familias.

domingo, 13 de diciembre de 2020

16-12-2020: Concentración por la permanencia del personal interino de refuerzo COVID, la dotación de plantillas y la educación 100% presencial en todos los niveles (17:00h., Avda de Portugal -junto a la valla del CEIP BEATO SIMÓN DE ROJAS). Cartel y Manifiesto. Plataforma por la Escuela Pública de Móstoles

 

COMUNICADO DE LA PLATAFORMA POR LA ESCUELA PÚBLICA DE MÓSTOLES

Desde la Plataforma por la Escuela Pública de Móstoles, constituida por organizaciones representativas del profesorado, las familias y la ciudadanía mostoleña, convocamos una CONCENTRACIÓN EN LA AVENIDA DE PORTUGAL (junto a la valla del CEIP BEATO SIMÓN DE ROJAS) el próximo MIÉRCOLES 16 de 2020 a las 17:00 HORAS. 

Sobran motivos para esta convocatoria. Es inaceptable que acabando el trimestre haya todavía grupos sin profesores en algunas materias y que muchos otros se hayan incorporado en fechas recientes. 

Es incomprensible que muchos de los docentes prometidos para paliar las carencias de aprendizaje derivadas de la situación que vivimos no hayan llegado tampoco hasta fechas recientes, y lo es todavía más que sus nombramientos no se prorroguen más allá de diciembre y que ya se estén comunicando ceses. El número de docentes interinos contratados bajo la modalidad de Refuerzo COVID ha sido durante todo el trimestre claramente inferior al número de sustituciones y vacantes sin cubrir. Ha sido por tanto un plan a coste cero que además no ha podido llevarse a cabo (por la misma precariedad de las plantillas, que ha llevado a que gran parte de este personal haya tenido que asumir sustituciones o tutorías). 

El problema del personal interino de Refuerzo COVID no es el único: instrucciones de inicio de curso tardías, demora en la sustitución de bajas, problemas de infraestructuras… Las carencias y dificultades que tenemos que afrontar en nuestro día a día siguen siendo numerosas todavía a estas alturas de curso, y queremos destacar la situación en la que se encuentra el alumnado de 3º y 4 de ESO y de Bachillerato en modalidad semipresencial y los docentes a cargo de estos grupos. Se trata de una medida injustificable desde el punto de vista pedagógico, que está generando múltiples problemas para la formación de nuestro alumnado, además de desigualdad para aquellos con menos recursos. Esta situación solo es entendible como una excusa para escatimar el personal docente necesario para una 
correcta atención educativa al alumnado de estos niveles.

Por todo ello, solicitamos:

  • Dotación de plantillas de profesorado necesarias.
  • Mantenimiento del personal interino de refuerzo COVID.
  • Enseñanza 100% presencial en todos los niveles.
Sabemos que, por desgracia, estos problemas no son exclusivos de los centros públicos de nuestro municipio, sino que afectan a gran número de centros de nuestra región. Desde esta Plataforma llamamos a secundar y participar en esta concentración a los docentes y familias de los centros públicos de nuestra localidad y a todas aquellas ciudadanas y ciudadanos comprometidos con la defensa de los servicios públicos, respetando todas las medidas que garanticen la distancia de seguridad y demás recomendaciones sanitarias.

Móstoles, diciembre de 2020

viernes, 4 de diciembre de 2020

Carta sobre el cambio de las condiciones laborales y la carga de trabajo en los centros (Marea Verde Madrid 4-12-2020)

 


Gracias al trabajo, buen hacer y al esfuerzo de toda la comunidad educativa la vuelta a las aulas no se ha convertido en un auténtico caos. Pese a los protocolos desastrosos, la falta de recursos y la dejación de la Educación Pública por parte del gobierno de la Comunidad de Madrid, seguimos adelante. Y lo hacemos con ganas y con el compromiso de que este curso va a salir lo mejor posible dentro de las circunstancias, ofreciendo siempre a nuestros alumnos y alumnas la educación de calidad que se merecen. No obstante, desde Marea Verde denunciamos al gobierno de Ayuso y Aguado, y al Consejero de Educación y Juventud Ossorio por su mala gestión, el incumplimiento continuado de los acuerdos educativos establecidos y por su irresponsabilidad y abandono de la comunidad educativa de los centros públicos. 

A día de hoy siguen faltando profesoras y profesores y otros perfiles educativos en los centros. Se da incluso la paradoja de alumnos y alumnas que tienen que examinarse de una asignatura que imparte un supuesto profesor que ni siquiera conocen. Los centros se han organizado como han podido, abandonados a su suerte y en manos del trabajo impagable de equipos directivos exhaustos. Además, las bajas de larga duración no se están cubriendo, no hay reposición de las jubilaciones, ni refuerzo de la plantilla de personal no docente. Para colmo, el profesorado contratado para refuerzo COVID será despedido el 22 de diciembre. ¿Se puede saber qué haremos a partir de enero sin ellos? Su ausencia será la negación del derecho a la educación de gran parte del alumnado.  

En septiembre la Consejería de Educación aprobó la bajada de ratios a 20 alumnos en Educación Infantil (segundo ciclo) y Primaria para procurar una mayor distancia social en las aulas. No obstante, han olvidado nuevamente al primer ciclo de Educación Infantil, ya que las ratios han continuado exactamente igual que antes de la pandemia: los mismos 20 alumnos por clase. En Formación Profesional las ratios también siguen igual que antes de la pandemia. Y la enseñanza Secundaria no está en mejor situación: en la actualidad contamos con clases de 23 alumn@s con lo que es imposible mantener la distancia de seguridad. Como Marea Verde Madrid, exigimos un máximo de 15 alumn@s por aula en todas las etapas para alcanzar las medidas de seguridad lógicas ante la situación de pandemia que vivimos y para ofrecer una enseñanza pública de calidad para todos y todas. 

Además, en Secundaria y en Formación Profesional nos encontramos con los problemas que conlleva la semipresencialidad. Esto supone, por un lado, una doble jornada laboral de l@s docentes, con la enseñanza presencial de un grupo y la enseñanza online de otro en el mismo día, aumentando alarmantemente la responsabilidad que asumimos y nuestra carga de trabajo. Y por otro lado, la falta de formación, recursos y la desigual capacidad de acceso a internet, así como la dispar implementación de la red 5G y la irregular  forma de reparto de dispositivos electrónicos. Ni el alumnado recibe la atención que merece, ni los profesores y profesoras pueden realizar su trabajo adecuadamente. 

Asimismo, rechazamos el uso de las cámaras en las aulas porque implica una vulneración de los derechos de la propia imagen del profesorado y también del alumnado, y ni se han pensado ni se han decidido alternativas.

Las condiciones laborales del profesorado, por tanto, cada vez son peores. Tenemos horarios que incumplen más de 3 horas de guardia y se disminuyen las horas de coordinación, de preparación y corrección de actividades. Sin duda, es necesario volver a los 18 periodos lectivos, arrebatados en la crisis del 2008, para asegurar unas condiciones dignas y un adecuado rendimiento de los equipos docentes. Asimismo, es de vital importancia regular el teletrabajo para aquellos periodos en los que la pandemia haga imposible la presencialidad en el centro o de cara a realizar las horas de libre disposición de forma no presencial, preservando así las necesarias condiciones de salud pública. 

Una de las realidades más flagrantes es la que sufre uno de los colectivos más vulnerables, l@s docentes de riesgo, a los que no se les ofrece la posibilidad de adaptación de su puesto de trabajo mediante el teletrabajo, alegando que los centros educativos son seguros. Sin embargo, la realidad es otra. Los centros educativos se han convertido en los últimos días en el tercer ámbito en el que más brotes y contagios se producen. Los expertos insisten cada vez más en la extensión del virus por aerosoles y, en los centros, las distancias de seguridad no siempre se mantienen, la temperatura de aulas y pasillos incumple la normativa y faltan medios de protección para las trabajadoras y trabajadores. Los protocolos son caóticos y no parece que quieran revisarlos. 

A esto se le suma el cambio de consideración de contactos estrechos con la COVID19, haciéndose menos PCR y menos confinamientos preventivos, lo cual abre la posibilidad de que un mayor número de personas asintomáticas sigan trabajando o asistiendo a clase. Además, en la mayoría de los centros sigue sin haber personal específico con formación sanitaria para la coordinación COVID.

No solo el colectivo docente de riesgo está siendo maltratado, también le está ocurriendo al alumnado convaleciente o de riesgo por la COVID19. El Servicio de Atención Educativa Domiciliaria (SAED) está saturado, falta profesorado y no se disponen de recursos tecnológicos para atender a los niños y niñas que lo necesitan.

Además, desde el inicio de curso la situación administrativa del profesorado interino es insostenible, parece que la consejería simplemente ha colapsado. Nos encontramos con docentes que todavía no han cobrado su salario desde septiembre, no hay nombramientos ni contratos, ni se puede acceder a las diferentes plataformas para consultar las nóminas.

Otra cuestión preocupante es la falta de espacios adecuados. En un principio, se han ocupado laboratorios, aulas de música, bibliotecas y gimnasios para crear nuevas aulas más espaciosas, pero bajo el criterio de cada centro y según sus posibilidades, acorde a la saturación de alumnado, con las desigualdades que esto implica. Y en lugar de construir las infraestructuras necesarias, la Comunidad de Madrid ha hecho una inversión asombrosamente escandalosa en unos barracones que no sería la primera vez que dejaran en los centros de manera permanente.

Finalmente, queremos destacar la deficitaria atención a la diversidad: este curso, no solo se ha recortado en el profesorado específico (Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje, Profesores Técnicos de Servicios a la Comunidad, orientadores…) sino que el gobierno de Ayuso ha cambiado y  endurecido, en plena pandemia, los criterios para que el alumnado con autismo pueda acceder a los centros ordinarios con aulas preferentes para niños con trastornos graves del desarrollo, donde se asegura su plena atención e inclusión.

Todo esto nos permite afirmar que el presente curso escolar está saliendo adelante gracias al sobre-esfuerzo llevado a cabo por toda la comunidad educativa, familias, alumnado, profesorado y personal no docente, que ha demostrado un grado de responsabilidad e implicación que deja en evidencia la vergonzosa actuación de la Comunidad de Madrid a la hora de establecer unos criterios mínimos de seguridad que permitieran haber sobrellevado el periodo actual de la pandemia con las adecuadas condiciones de salud pública.

Exigimos al gobierno de Ayuso y Aguado, y al Consejero de Educación y Juventud Ossorio que escuchen a la comunidad educativa y garanticen una vuelta segura a las aulas cada día, todos los días.

4-12-2020

Marea Verde Madrid

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