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martes, 11 de mayo de 2021

"El sistema educativo es muy rígido y estandarizado, no hay tiempo para dar medidas especiales a quien las necesita" (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

 Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es

miércoles, 28 de octubre de 2020

La LOMLOE en el punto de mira de nuevo. La adaptación frente al diseño (La Educación Pública .es)

Artículo publicado en laeducacionpublica.es (26-10-2020)
En estos días han comenzado a tramitarse las enmiendas que modificaran el texto inicial de la LOMLOE.
Desde laeducaciónpublica.es solo podemos calificar las enmiendas, en materia de inclusión, como decepcionantes. Después de años de reuniones con todos los grupos políticos y con todo el trabajo realizado, nos sentimos profundamente indignados,  nos vamos a quedar con una ley en la que se ha hecho caso omiso de nuestras recomendaciones y que, por lo tanto, creemos que no va a mejorar en nada la calidad de la enseñanza en lo que a materia de inclusión se refiere.
Nos vamos a quedar con una ley que l@s propi@s asesor@s de la ministra tildan de no inclusiva y que con su aplicación, la ONU no tardará en volver a tirarnos nuevamente de las orejas y apremiarnos para que salgamos de una vez del siglo XX.
Una ley que se adorna de palabras como Accesibilidad Universal y Diseño Universal de aprendizaje pero que no utiliza estos conceptos ni en su desarrollo ni en su argumentación. Una ley que etiqueta al alumnado, que hace continúas referencias a ADAPTACIONES en vez de al DISEÑO, que forma el profesorado para unos pocos en vez de formarlo para todos, que suministra recursos específicos en vez de ser accesibles para todos, que coloca al alumnado en espacios diferenciados, que permite la diferenciación de genero,…Una ley, por lo tanto, que ignora nuevamente la diversidad del alumnado.
La LOMLOE, hecha a espaldas de la Comunidad Educativa de nuevo, ha nacido ya maldita con su redacción del artículo 73, donde queda retratada en lo que a materia de inclusión se refiere y que contagia toda la ley en su desarrollo, definiendo la inclusión como algo que solamente afecta a las personas con discapacidad y que nos demuestra que ningún grupo político en el congreso ha entendido lo que es la inclusión.
Mas de mil quinientas enmiendas propuestas, incapaces de dar sentido al argumento,  deben significar algo,  algo no encaja, algo no debe estar bien diseñado cuando requiere tanta adaptación.
En definitiva una ley decepcionante y otra oportunidad perdida.
Laeducaciónpública.es
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martes, 7 de julio de 2020

La Inclusión en la Nueva Ley de Educación (Comisión Educación de UPLA. Unión de Plataformas en Defensa de los Servicios Sociales y Diversidad Funcional)

El pasado seis de julio, UPLA LAUNIÓN ha tenido una reunión con Fátima Rodríguez Gómez, asesora de Isabel Celaá, ministra de Educación.

Se le han planteado propuestas sobre Inclusión, con el fin de que se incluyan en la nueva Ley de Educación.

Propuestas que promuevan un cambio político que posibilite una verdadera inclusión en las escuelas y espacios educativos.

Cuando un niño con diversidad funcional comienza su escolarización: le hacen un psicodiagnóstico y un dictamen para ofrecerle apoyos. Este hecho conlleva una educación segregada dentro de la escuela ordinaria.

Les hacen desfases curriculares, es decir, que repitan un curso de cero a seis años para que lleguen a la altura de una supuesta “normalidad” que no existe.

En primaria, de seis a doce años, reducen sus contenidos curriculares, tanto los sociales como los académicos porque piensan que no son capaces. Luego les hacen repetir dos veces en primaria.

No adquieren en la mayoría los conocimientos básicos.

Les sacan de las aulas, dejando de estar con sus compañeros y les llevan a otros espacios hecho que les etiqueta.

Tras estos obstáculos, alguno es capaz de llegar a secundaria, sin apenas conocimientos de casi nada.

No han sido atendidos en su proceso de escolarización y siempre tiene la culpa el niño porque aluden a sus capacidades, nunca les parecen suficientes.

La propuesta para acudir a un centro de educación especial es una presión constante para la familia.

Al final es el único recurso que les queda, enviándoles al ostracismo académico y social.

Desde UPLA LAUNIÓN proponemos que el marco legislativo sea la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, que España ratificó en el año 2.008

Han pasado doce años y seguimos sin cambios para la ejecución de dicha Convención.
Proponemos abordar un cambio metodológico a través del Diseño Universal de Aprendizaje, para que ningún niño sea diferenciado con materiales, contenidos o estar fuera de las aulas.

Docencia compartida en las aulas, es decir dos docentes para que puedan atender a todo el alumnado sin discriminar, ni señalar a ningún alumno como diferentes, diferentes somos todos.

Proponemos que se den los recursos adecuados para situaciones que lo requieran y de esa manera hacer posible su accesibilidad y normalización de cualquier situación.

En el artículo 73 de la LOMLOE, nueva ley de educación, vemos que sigue estigmatizando, con los términos niños con “necesidades educativas especiales, como si la inclusión fuera nada más que para alumnos con discapacidad.

De esta forma van a permanecer segregados, diferenciados y excluidos como hasta ahora sin formarse y sin titulación.

Serán trabajadores sin formación y sin titulación, no podrán acceder a un mercado laboral digno, y pasarán a engrosar las cuentas de centros especiales de empleo, siendo trabajadores mal pagados y personas no integradas en la sociedad.

Hoy en día, por ser ciego, por tener trisomía 21 (síndrome de Down), X frágil, síndrome de Williams, asperger, autismo, trastorno general del desarrollo o cualquier circunstancia como una situación económica vulnerable, determinadas inclinaciones sexuales, procedencia de otros países, estarán todos en clara desventaja si La Nueva Ley de Educación no cambia algunos artículos.

No podemos seguir así. Ser vulnerable es sinónimo de discriminación para esta Ley y por eso decimos basta.

La inclusión educativa es un derecho fundamental vulnerado de nuevo por esta Nueva Ley de Educación que se quiere aprobar.

Comisión Educación de UPLA.
Unión de Plataformas en Defensa de los Servicios Sociales y Diversidad Funcional.

sábado, 18 de abril de 2020

El coronavirus y la asfixia educativa: el confinamiento deja sin protección a la infancia más vulnerable (José Miguel Martín y Jesús Rogero para agenciasinc.es)

Artículo de José Miguel Martín y Jesús Rogero para agenciasinc.es

Durante estas semanas, la escuela ha reducido su función compensadora hasta hacerla casi desaparecer. Buena parte del alumnado no tiene en su casa los recursos que hacen posible el aprendizaje. Faltan ‘respiradores educativos‘. Muchos niños y niñas solo los encuentran junto a sus docentes y compañeros.
 
17/4/2020

La suspensión de las clases por la crisis del COVID-19 y las medidas subsiguientes de las administraciones educativas han dado lugar a un intenso debate. La decisión de continuar el curso a distancia avanzando contenidos y la falta de una respuesta clara y coordinada han generado un profundo malestar entre familias y docentes.
En pocos días, el ‘contrato educativo' que establece los derechos y deberes de los diferentes agentes de la comunidad educativa se modificó radicalmente; hasta tal punto que nunca antes se había producido una distancia tan grande entre lo que las administraciones educativas exigen al alumnado, sus familias y sus docentes, y lo que les ofrecen. ¿Por qué decimos esto?
En primer lugar, porque creemos que avanzar contenidos fue un error. Aunque era comprensible que al principio hubiera equivocaciones, el planteamiento apenas había variado tras cinco semanas de confinamiento.
Esta decisión implicaba asumir que el sistema educativo puede seguir funcionando a distancia de forma adecuada, algo que, sencillamente, no es posible; o al menos no lo es cumpliendo con las funciones que, como sociedad, hemos acordado otorgarle. Aunque el Gobierno y las CCAA han decidido recientemente utilizar el tercer trimestre para la recuperación, el repaso y el refuerzo, parece que algunas seguirán impartiendo nueva materia.

La desigualdad crece
La realidad es que el aislamiento que nos protege de la COVID-19 es, paradójicamente, el que expone al alumnado más vulnerable a otro virus muy dañino: el de la asfixia educativa.
Durante estas semanas, el oxígeno del aprendizaje no está llegando a una parte significativa del alumnado y la escuela ha reducido su función compensadora hasta hacerla casi desaparecer.
Buena parte de las familias carece de las condiciones materiales (tecnología, espacio, temperatura, luz, etc.), las herramientas culturales (habilidades pedagógicas, conocimiento del idioma, etc.), el tiempo para acompañar el proceso educativo, la estabilidad emocional (por problemas económicos, de salud, habitacionales, etc.) o los recursos alimentarios necesarios para aprender. Todo ello influye directamente en el tiempo y la capacidad de estudio de los niños y niñas.
Algunas familias tienen ordenadores y banda ancha, y otras no. Hay familiamonoparentales padeciendo directamente el coronavirus. Algunos núcleos familiares están juntos y otros, como quienes trabajan en primera línea contra la enfermedad, ven pocas horas a sus hijos. Por no hablar de las situaciones de duelo frustrado por la pérdida de familiares y amigos.
A todo ese alumnado le falta la estructura social que hace posible que el oxígeno del aprendizaje llegue a sus pulmones. Faltan ‘respiradores educativos‘. Y muchos niños y niñas solo pueden respirar cuando están en la escuela, junto a sus docentes y sus compañeros, con los recursos adecuados.

Evaluar, no calificar
Si no ponemos remedio, la ausencia de escuela supondrá una importante pérdida de aprendizaje para una buena parte del alumnado. La gravedad de esta pérdida incide más en los vulnerables y los rezagados por el efecto acumulativo en sus desigualdades de partida.
También influye la etapa: para un alumno de 2º de Bachillerato los efectos de la situación pueden ser dramáticos por la EvAU, mientras que en cursos más bajos no tendría por qué si el próximo curso se adapta el currículo y se establecen medidas compensatorias eficaces.
El problema de fondo es que la asfixia educativa no es nueva. Este virus existe y afecta a miles de niños y niñas desde mucho antes del confinamiento y, aunque se conocen numerosas vacunas y remedios, apenas se han aplicado. Por tanto, si antes de la llegada de la COVID-19 la desigualdad educativa no se atajaba decididamente mediante planes, recursos y estructuras eficaces, ¿podemos confiar en que se hará ahora?
En segundo lugar, se está confundiendo la evaluación, que sirve para mejorar el aprendizaje, con la calificación, que sirve para clasificar al alumnado.
La escuela está cerrada y no puede garantizar las condiciones de aprendizaje. Por tanto, no debe responsabilizar al alumnado de lo que aprende, ni del ritmo al que lo aprende. De esta forma, tampoco puede dictar una calificación válida, fiable y justa, aunque la evaluación con intención formativa deba seguir aplicándose.
En estas circunstancias, lo más oportuno es parar el curso a efectos de calificación durante el cierre de los centros —o al menos que las calificaciones posteriores no penalicen en ningún caso— y prepararse para compensar las desigualdades en lo que queda de curso a distancia y, sobre todo, cuando vuelvan las clases presenciales.
Construir un escudo educativo
Estamos solo en el comienzo de una emergencia social y educativa que, a estas alturas, no puede cogernos desprevenidos. Es urgente construir un escudo educativo que proteja al alumnado y potencie el aprendizaje de todas las personas, desde ahora y en el futuro, con o sin emergencia sanitaria. Para ello, resulta esencial al menos:
  1. Mejorar las condiciones educativas para atender a la diversidad de todo el alumnado y a sus condiciones sociofamiliares. Aumentar las plantillas de los departamentos y equipos de orientación y asesoramiento psicopedagógico en todos sus perfiles profesionales, y especialmente en aquellos que pueden coordinarse con los Servicios Sociales y activar recursos de distintas administraciones.
  2. Implementar políticas que frenen la segregación escolar en todas sus dimensiones. Una educación confinada representa la máxima segregación educativa. Una de las mayores riquezas de la escuela es ofrecer un contexto escolar diverso que promueva una convivencia positiva y compense las desigualdades.
  3. Aplicar actuaciones educativas de éxito contrastadas, fomentando el diseño universal para el aprendizaje y  el modelo de cotutorías o docencia compartida. Para ello es necesario incrementar las plantillas en los centros y garantizar la estabilidad de los equipos docentes.
  4. Diseñar currículos oficiales flexibles alejados de la estandarización y el enciclopedismo, permitiendo el ejercicio de la autonomía pedagógica de los centros para personalizar al máximo la enseñanza.
  5. Preparar desde los centros el apoyo psicológico y emocional que necesitarán los alumnos y docentes, especialmente quienes han vivido situaciones traumáticas durante la pandemia.
  6. Establecer sistemas de apoyo económico para las familias que experimentarán problemas económicos.
  7. Prestar atención a las necesidades del alumnado vulnerable de cara a posibles nuevos confinamientos. Es necesario garantizar materiales para aprender en casa, diseñar metodologías y contenidos adecuados, establecer vías de comunicación fiables entre docente y alumno, y garantizar la seguridad alimentaria y el acceso a los recursos de salud física y mental para todos.
  8. Dotar a los centros de infraestructura, material y formación adecuados para la docencia presencial y a distancia. Ello implica que todo docente cuente con tecnología para trabajar en su domicilio.
En definitiva, necesitamos enfocar todos nuestros esfuerzos a cuidar al alumnado y a paliar unas desigualdades que, si bien ya eran profundas, la actual situación dejará dolorosamente visibles.
Nos situamos ante dos posibilidades: una, que seamos capaces de establecer medidas estructurales y perdurables para garantizar el derecho a la educación de todo el alumnado; y otra, que la inacción nos lleve a profundizar en las desigualdades de forma que, por el camino, el sistema educativo pierda su sentido fundamental.

José Miguel Martín es maestro de Educación Primaria y miembro del equipo promotor de la ILP por una escolarización inclusiva.

Jesús Rogero García es profesor de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del equipo promotor de la ILP por una escolarización inclusiva.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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viernes, 31 de enero de 2020

3-2-2020: Acto sobre el sistema DUA -Diseño Universal de Aprendizaje- (10:00 h, en la Sala de Grados. Facultad de Formación de Profesorado y Educación. C/ Francisco Tomas y Valiente nº 3. UAM)


El próximo 3 de febrero a las 10,00 se celebrará un Acto sobre el sistema DUA (DISEÑO UNIVERSAL DE APRENDIZAJE), herramienta imprescindible para trabajar por la Inclusión plena, de los alumnos con Diversidad Funcional .

La ponente será Dña. Silvana Mabel Corso, Está considerada una de las mejores expertas en DUA de todo el colectivo educativo. Actualmente ejerce como directora en la escuela La Rumania en Buenos Aires.

El acto se celebrará en la Sala de Grados de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación. Calle/Francisco Tomas y Valiente nº 3 Universidad Autónoma de Madrid .

Organizado por:
Cátedra Unesco en Educación para la Justicia Social.
Luz en la Finiestra.
UPLA-LA UNION

Más información al respecto :
luzenlafinestra@gmail.com
uplalaunion@gmail.com