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viernes, 5 de noviembre de 2021

ll Liga del “DEBATE ESCOLAR” IES de Leganésm y Maratón de fotografía matemática

 Pío Maceda nos envía esta información

  ll LIGA DEL “DEBATE ESCOLAR” IES DE LEGANÉS


 El 4 de noviembre, en el Centro Cultural “Las Dehesillas”,  el Alcalde, Santiago Llorente,  la Concejala de Educación,  Virginia Jiménez,  la Directora de la UNED de Madrid Sur, Ainhoa Rodríguez, presentaron la II Liga de Debate en la que los equipos de los IES trabajaran el problema de la información.

Trajeron un ponente de lujo, Fernando Olmeda, periodista y experto, autor de libros y documentales sobre Josep Pla, Rafael Azcona,  el uso de la Lengua, etc.  que abarcó aspectos tan interesantes como ayudar a los alumnos a mejorar sus capacidades de comunicación, a formar un pensamiento crítico para enfrentase a noticias “falseadas”; dio unas normas básicas para que los adolescentes se protejan de las mentiras: fomentar la duda; identificar al emisor así como la fuente original de la que parte la noticia (el quiénes somos de su web),  ver si esa noticia llamativa es dada por otros medios solventes,  no compartir noticias de forma automática, etc. Resaltó cómo en otros países los alumnos se preparan para debatir y hablar en público. Y subrayó que en la nueva Ley de Educación se contempla la importancia de esta competencia lingüística.  

-En una segunda parte el responsable del Equipo de Apoyo, Ramón Álvarez y   el Coordinador de UNED en Leganés, Juan Pedro Rodríguez, mantuvieron un diálogo con los profesores asistentes para mejorar el reglamento utilizado en los debates del curso pasado. Si los adolescentes son los protagonistas del proceso, son esenciales las sugerencias de las profesoras y los profesores que les entrenan. Destacaría dos opiniones: La de Irene, profesora de Lengua y Literatura:  “Es un proyecto esencial que sacamos adelante fuera del horario de las materias. Los adolescentes necesitan adquirir estas habilidades para que, por ejemplo,  cuando les toque ir a una entrevista de trabajo no se corten y miren al suelo”.   Y  la  Eduardo,  profesor de Filosofía, que destacó que él  insiste a sus alumnos de tener un pensamiento “crítico y autocrítico”. Eduardo es director en su IES e Irene está en una Jefatura de Estudios.

Hoy viernes habrá llegado a los IES la convocatoria para que se vayan formando los equipos de 6 alumnos de la ESO (no podrá haber más de 2 de 4ºen cada equipo)  En lo que quede de noviembre y diciembre el Equipo de Apoyo a la Escuela y la UNED de Leganés colaboraran con los docentes-entrenadores en la parte de formación de los alumnos.  Proponen que el calendario de competición entre equipos sea  los viernes hasta abril, y la fase final en mayo.



Un maratón de FOTOGRAFÍA MATEMÁTICA de 15 años en Leganés


El día anterior se había presentado un hermoso libro que también refleja el trabajo de los adolescentes de 14  Institutos de Leganés, editado por el Ayuntamiento. Contiene algunas de las fotos realizadas por alumnos y alumnas por los alumnos a los largo de 15 años:  En la portada la semiesfera de una gota de agua antes de desprenderse de una superficie. Hay picos de ave como triángulos vivos;  las paralelas de los árboles de un paseo; los  ángulos obtusos formados por cables que se unen en una torre de alta tensión, la helicoidal de una caracol y sus antenas en ángulo, formas triangulares y  simetrías...  La naturaleza y las obras humanas exhiben formas geométricas.


Enlace noticia en Leganés Activo: https://leganesactivo.com/2021/11/03/maraton-fotografia-matematica-presentacion?fbclid=IwAR0cCKDktSu5T58BNw5uFx6fvaoNh-9QaBqwBismz1A7vKbkPF_u-f6osUI


 


martes, 15 de septiembre de 2020

¡ATENCIÓN! (Manuel Menor)

 Este curso, no solo el académico, exige más atención

Entre lo que sucede y lo que nos cuentan siempre hay distancias; en este momento hay, además, demasiado ruido.

Todavía faltan algunas comunidades en que se inicie el curso académico y, en las que ya ha comenzado, es un relativo éxito que no haya habido más que 136 situaciones de confinamiento, casi todas parciales, de algún centro educativo a causa de incidencias con la Covid-19; hasta ahora no llegan al 0.5% del total. También hoy, 14 de septiembre, se iniciaba el curso en algunas universidades y, cuando se estaban  haciendo los preparativos la semana pasada, se difundía el deseo de normalidad, aunque a media voz también se añadía: esperemos que esto funcione, que no lo sabemos. ¡Ojalá que sea incluso mucho mejor de lo que las sospechas dejaban traslucir!

El guión y la serie

Sería una demostración de la consistencia, al menos, de una de las instituciones clave cuyo funcionamiento afecta a todas las familias; igual que la Sanidad, los Servicios sociales y, en el plano político, la estructura formalmente democrática de la división de poderes. Los datos que, sin embargo, vemos que saltan a la prensa –justo en estos días de incertidumbres crecidas en esta segunda vuelta de la Covid-19- es que no pocos de estos núcleos que organizan nuestra convivencia social y política emiten, sin rastrearlos a fondo, señales de advertencia.

Alguien comentaba hace poco –tal vez Juanjo Millás-, que buena parte de lo que nos cuentan que ocurre es comparable a una suerte de guión de alguna de las cinematográficas a que nos han acostumbrado las televisiones y el propio confinamiento. Esa sensación genera que, en el paso de espectadores de las series a los telediarios o viceversa, ya resulte difícil diferenciar temáticamente lo uno de lo otro; la secuencia e intensidad narrativas que los medios ponen sobre las noticias informativas tiene una secuencia muy parecida: quitan y ponen delante de nuestra atención hechos y datos cuya importancia para entender qué esté pasando, aunque determine buena parte de lo que sucede en nuestras vidas, es difícil de apreciar con garantía.

Sin embargo, si nos falla la confianza en las instituciones y quienes las lideran, el problema sociopolítico está cantado. El pasado no se repite, pero podemos  facilitar que vuelva, porque nos es congénito el afán de libertad, como también lo es el miedo y la búsqueda de seguridades que, por falaces que fueren, son capaces de cundir. Lo dejó bien analizado Eric Fromm  ante las crisis del primer tercio del siglo XX, en que no faltaron sectores propicios a potenciar una fuerte jerarquización del orden; en 1941, en El miedo a la libertad, mostró cómo somos capaces de someternos a biosistemas autoritarios que nos propicien la sensación de protección con la “libertad negativa”. En Alemania, el deseo de restaurar el orgullo patrio anterior a la IGM fue una base sobre la que el totalitarismo de Hitler encontró el mejor caldo de cultivo para alcanzar el poder; la potencia que en ese contexto adquirió el supremacismo ario y el lema “Dios con nosotros” dieron, sobre todo a las clases medias, la certeza orgullosa de haber acertado. John Dewey había afirmado un año antes en Libertad y cultura, que el riesgo para la democracia no estaba en otros estados totalitarios extranjeros, sino en la “existencia en nuestras actitudes personales y en nuestras propias instituciones, de aquellos mismos factores que en esos países han otorgado la victoria a la autoridad exterior y estructurado la disciplina, la uniformidad y la confianza en el líder”.

¿Y la política?

 Todo parece indicar que la película del curso que acaba de iniciarse –la rentrée que decían, cuando se reanudaba la normalidad después del verano- mostrará problemas en todos los ámbitos. Si el curso académico no va a ser como solía, y ha de tratar de recuperar lo no realizado en más de seis meses, las escenas de la actividad económica –referidas a la actividad o al paro, a empresas que cierran o abren, a quienes hacen colas del hambre, y a los más abstractos datos macro, del PIB o la deuda-, nos van a remitir a un malestar creciente. Veremos que el buen funcionamiento institucional y el buen tono que en medio de tanta varianza vayan a tener nuestras propias vidas guardarán, más o menos pronto, conexión directa con nuestras inseguridades, independientemente del guión que sigan para contárnoslo todo. Lo último que, a estas alturas, ocupa  al guión de esta serie que toca directamente nuestras vidas es la esperanza en la vacuna curadora; nos están mostrando fases, laboratorios y perspectivas de investigadores que, hasta ahora, ignorábamos; el dramatismo lleva a los espectadores y oyentes a hablar ya de su producción masiva y a elucubrar sobre quiénes vayan a ser los primeros en recibirla: ha empezado la competición, aunque no vaya a ser de inmediato.

En contraposición, los problemas de fondo que han facilitado que tengamos frágiles infraestructuras sanitarias, educativas y sociales, siguen pudriéndose en la penumbra, alejados de la atención mediática; estos días, se han desplazado del guión como irreales algunas piezas judiciales que debieran hacernos temblar. Lo que hicieron quienes nos han dirigido y organizado astutamente la vida en años anteriores –en plena crisis económica-, apenas ha sido visible; se está diluyendo bajo el pretexto de que nada ha sucedido que no hubiera pasado en cuantos gobiernos hemos tenido desde que tenemos conocimiento. No pasa nada –parece decir la serie-, no se preocupen; otras veces hemos salido de ello, porque las instituciones son fuertes. Hasta puede suceder que alguno de los que mueven de verdad los hilos del poder económico y mediático eche la culpa a cuantos muestren algún derecho a enterarse.

La inquietud más seria proviene del ruido que emite el centro institucional del poder político; tanto el pasado día ocho en el Senado, como el siguiente en el Congreso, la acritud de los debates allí televisados ha mostrado lo poco que a muchos de nuestros supuestos representantes les interesa la política de verdad. Oyéndoles, no se sabe bien para qué hayan sido elegidos. Parecen estar en el patio del colegio disputando a muerte por bobadas; el tono pendenciero de sus voces, sin embargo, facilita el camino a quienes se otorguen la vigilancia del orden, a quienes no les faltará quien les bendiga en otra cruzada regeneradora. La semilla de los descontentos de cuanto ocurre está echada desde hace bastante más de seis meses y no falta quien cuide el suelo para que fructifique… Al margen de este guión, Benedetti -rememorado estos días- nos prevenía: “Todavía no hay volcanes apagados”: puede acontecer que uno se ablande al verlo tan odioso, pero “el enemigo es siempre el mismo cráter”.

Manuel Menor Currás

Madrid, 14.09.2020

domingo, 12 de enero de 2020

Los perfiles de los ministros de Educación, Universidades, Ciencia y Cultura (eldiario.es)

Artículos publicados en eldiario.es: Los ministros del nuevo Gobierno progresista que ya conocemos

Isabel Celáa, encargada de la octava ley educativa de la democracia
  • Una de las primeras medidas de la ministra será aprobar la reforma educativa que derogue la LOMCE de José Ignacio Wert
  • Aunque será la octava norma general en Educación en 45 años de democracia, solo ha habido tres grandes leyes vertebradoras: la de 1970, la LOGSE en 1990 y la LOE en 2006
  • Eliminar la financiación pública a centros que segreguen, convertir las cuotas de los concertados en voluntarias de verdad y que Religión deje de computar para la nota media son algunos otros objetivos que se ha propuesto el nuevo Gobierno

Daniel Sánchez Caballero
Lee el artículo completo en eldiario.es

Manuel Castells, sociólogo de reputación global, referente del 15M y 'contrario' al ministerio de Universidades
  • Castells es una figura académica mundial que acumula citaciones y 'honoris causa' por sus investigaciones sobre la sociedad de la información
  • Su popularidad entre la izquierda por su vinculación a los movimientos sociales contrasta con su modelo universitario de más competencia y menos funcionarios
  • Ha sido un teórico de cabecera del 15M y apoyó a Colau en las últimas elecciones, aunque ha firmado manifiestos a favor del 1-O e incluso de CiU en 2011
Pau Rodríguez

El currículum de Castells es el de una eminencia. Hasta 75 páginas que resumen una carrera académica de medio siglo, que incluye docencia en la Universidad de Berkeley (California) –donde es catedrático emérito de Sociología– o en la Universidad de París, etapas como visitante en centros como el Massachussets Institute of Technology (MIT) o la Universidad de Oxford y, en la actualidad, la cátedra de Sociología en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), a la que se incorporó en 2001. En el ámbito de la investigación, y más allá de sus publicaciones, ha sido fundador del consejo científico del European Research Council de la UE.

Pero su larga trayectoria, como la de tantos intelectuales españoles de su generación, arranca en su etapa como estudiante. Militante antifranquista, tuvo que exiliarse en la década de los 60 en Francia, donde estudió con el sociólogo Alain Touraine, fue joven profesor de la Universidad de París y vivió desde dentro el Mayo del 68, con el líder estudiantil –ahora político de los Verdes– Daniel Cohn-Bendit como alumno.

De la capital francesa saltó a Berkeley, donde se estableció durante años y desarrolló sus estudios sobre movimientos sociales urbanos y, ya en los 90, sobre la sociedad de la información y el poder de las redes y la tecnología. De sus 26 libros publicados, el más reconocido es la trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura (1996-1998).

Estudioso y entusiasta del 15-M
En paralelo a una carrera repleta además de 'honoris causa', cátedras eméritas y premios por todo el mundo –entre ellos, la Creu de Sant Jordi (2006) y el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política (2008)–, Castells adquirió popularidad en España con la eclosión del 15-M, que le acercaría con el tiempo a la órbita de los 'comuns'. Fue entusiasta y también estudioso de esa enmienda ciudadana al poder político y económico, bien a través de sus artículos en La Vanguardia o de posteriores publicaciones, algunas de ellas como director del instituto IN3 de la UOC en el que participó el equipo de 'Datanalysis 15M'. Siempre interesado en el papel de las redes y de internet dentro del movimiento, llegó a asesorar al efímero Partido X. 
Con todo, y pese a que nadie discute sus postulados izquierdistas, Castells es una figura que sobrepasa de largo las siglas de los 'comuns', que han sido quienes le han propuesto para integrar el nuevo Consejo de Ministros de Pedro Sánchez. Aunque apoyó a la actual alcaldesa tanto en 2015 como en 2019, convencido por su municipalismo y el paso a las instituciones del 15-M, antes hizo lo mismo con Xavier Trias, de quien elogió su programa innovador y su voluntad de profesionalizar la gestión pública.

Más recientemente, Castells firmó un manifiesto de apoyo al referéndum del 1-O, que defendió sin ambages. "Las instituciones de Catalunya han decidido atender efectivamente la persistente demanda social de una convocatoria que permita la libre expresión política de toda la comunidad", justificaba el documento ante la negativa del Gobierno de permitir una consulta.

Reducir las tasas... ¿a favor o en contra?
Con casi 50 años entregado al mundo académico, aunque a menudo lejos de la gestión, Castells tiene una visión de la universidad que no encaja exactamente con la que viene predicando la formación morada. Todavía es pronto, el programa de gobierno está ya negro sobre blanco y aun así es indiscutible su apuesta por la universidad pública y por la igualdad de oportunidades en la educación, pero también es cierto que este académico, que ve las universidades demasiado burocratizadas, apuesta por darles más autonomía y flexibilidad con menos peso del funcionariado. En esta línea, defiende la competitividad entre los campus y, aunque califica de "esencial" la participación estudiantil, no ve claro su papel en la elección de los órganos de dirección de estas instituciones. 
"El café para todos es sinónimo de mediocridad: la competitividad entre universidades es un factor esencial de la dinámica del sistema", aseguraba en su conferencia inaugural del curso 2017-2018 de la UOC, donde se encuentra recogido parte de su pensamiento sobre el sector, hasta ahora diseminado en charlas y en artículos como los de La Vanguardia.

En ese diario llegó a defender como equitativa una controvertida política de tasas que en España la izquierda rechaza. "Sería aconsejable aumentar el precio de las matrículas para que la parte más importante del presupuesto de las universidades dependa de la aportación de sus estudiantes y se vean obligadas a competir para atraerlos ofreciendo mejor calidad y servicio. El Estado tiene que dar becas a todos los estudiantes que las necesiten. Precios públicos bajos para todos es una política regresiva". Eso lo publicó en 2008, antes de la fuerte subida de tasas en Catalunya por parte de CiU y de unos duros recortes en la financiación que, por otra parte, Castells no ha dudado en criticar.

El programa de gobierno suscrito por PSOE y Unidas Podemos recoge para las universidades una rebaja de las tasas, además de una mejora del sistema de becas y la creación de un pacto por la universidad. En principio no se contarán entre sus competencias todo lo relativo a investigación y ciencia, que seguirá en manos de Pedro Duque como Ministro de Ciencia, una separación que no agrada al sector.

Pero más allá de lo pactado entre ambos partidos, Castells tendrá otras patatas calientes sobre la mesa. Entre ellas, la cotización a la Seguridad Social de los becarios –va con retraso– y su uso fraudulento como trabajadores en los campus. También la elaboración pendiente de un Estatuto del Personal Docente Investigador que regule la carrera, desde el acceso a la promoción, y acabe con la precariedad de muchos profesores, en especial los asociados que son ya mayoría en la universidad.
Pedro Duque ante el reto de llevar la inversión en ciencia a niveles europeos sin competencias de universidades
  • Acercar los fondos de la I+D+i a los números europeos, mejorar las condiciones laborales de los investigadores y desarrollar el Estatuto del Personal Docente e Investigador, principales tareas del ministerio que llevará el exastronauta
  • Duque 'perderá' las competencias sobre Universidad en el nuevo Gobierno, que pasarán al sociólogo Manuel Castells

Daniel Sánchez Caballero

Lee el artículo completo en eldiario.es

José Manuel Rodríguez Uribes, nuevo ministro de Cultura y Deportes
  • El catedrático en Filosofía del Derecho fue director de la Oficina de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo con Zapatero y delegado de Gobierno en la Comunidad de Madrid
  • En la actualidad es portavoz adjunto del grupo parlamentario socialista en la Asamblea de Madrid
  • Según ha podido saber eldiario.es, Rodríguez Uribes no era la primera opción de Pedro Sánchez, quien había barajado otras opciones para suceder a José Guirao en el Ministerio de Cultura
  • La precariedad laboral de los creadores culturales, las condiciones fiscales de la industria y la gestión de la propiedad intelectual son sus principales retos dentro del sector
Elena Cabrera
Lee el artículo completo en eldiario.es

sábado, 23 de noviembre de 2019

"Los dibujos de Goya, testigos del presente" (Manuel Menor)

Publicamos este artículo que nos envía Manuel Menor

Hasta el 10 de febrero de 2020, el Museo del Prado muestra la mirada actual, desasosegada, de uno de sus pintores más relevantes.

Cuando se inauguró en 1819, el Prado mostraba tan solo dos obras de Goya, los retratos ecuestres de Carlos IV y de su esposa María Luisa. Hay que esperar a 1872 para que el catálogo oficial, de Pedro Madrazo, indique la presencia de 13 cuadros suyos. No tenía todavía el peso que acabaría adquiriendo más adelante, a partir de 1902 sobre todo –la fecha en que se rige la estatua del lado norte del museo-, pero cuando los visitantes querían llevarse un recuerdo, ya podían escoger entre las fotografías de Laurent que se vendían en la portería, tres con obra suya. La evolución de las cantidades de variadas reproducciones que, junto a los catálogos, se podían adquirir, permite advertir -como ha estudiado Joaquín Menor- la progresiva aceptación que el que fuera pintor de Corte desde 1789 fue adquiriendo. Hoy, es difícil salir del Prado sin advertir que es uno de sus pintores más representativos.

Exposición excepcional
Tiene sentido, pues, que, para cerrar el Bicentenario, se haya recurrido a una exposición en que, además de permitir un mejor conocimiento del pintor, se ponga en valor su obra en papel.  Las muy conocidas series de grabados en que trabajó desde 1771, han permitido divulgar  su trabajo en este soporte, pero lo que ahora se presenta –y tal como se presenta- permite ampliar este conocimiento. Se trata de lo más íntimo y personal de Goya, un trabajo de anotaciones que se prolongó a lo largo de toda su vida. Son apuntes para sí mismo, posibles esbozos y sugerencias para otros proyectos que, sin afán de que fueran conocidos por el público, muestran lo que día a día suscitó su atención entre cuanto le tocó vivir. Su colección de dibujos es obra estrictamente privada, un ejercicio constante de aprendizaje y libre creatividad, “más directo, crítico y mordaz”,  como dice el comisario de esta exposición J.M. Matilla.  

Solo el Prado podía hacer esta exposición porque, de los cerca de mil dibujos que se estima existen de Goya, una gran parte es de su propiedad. Este material tan delicado se expone, entreverado cronológicamente con sus grabados, creando así un lazo interno de comunicación con toda su obra. Como centro absoluto, en la Sala B del Museo -debajo del lucernario del claustro de los Jerónimos-, está la joya de esta exposición: 120 dibujos del conocido como Cuaderno C –que parece haber tenido entre 126 y 134 hojas-, uno de los ocho que los estudiosos del pintor estiman que hizo, además del conocido como Cuaderno italiano. Están expuestos –con la cubierta de encuadernación en que fueron vendidos al Museo de la Trinidad en 1872-, dispuestos en un cuadrilátero no muy amplio alrededor, 30 a cada lado. En 1878, pasaron al Prado con otras muchas pinturas allí reunidas a causa de la desamortización.

El visitante puede observar cómo la evolución estilística que Goya muestra en sus dibujos corre pareja con la del resto de su obra. Puede admirar, en particular, sus técnicas de dibujo, el tipo de tintas, el empleo del lápiz litográfico e, incluso, el variable papel de que dispuso, según las inestables circunstancias políticas y económicas le permitieron. Manuela Mena –una de las grandes especialistas en el pintor- en la presentación de la exposición dijo de él que tenía una técnica “exquisita y delicada” y que podía ser considerado entre los cinco o seis mejores dibujantes de la historia  de la pintura. Son muchos, por tanto, los motivos por los que estos dibujos tan personales son fundamentales para conocer mejor su obra.

 Viendo juntos tantos dibujos, llama la atención, por otra parte, la gran variedad de asuntos que tocan. El visitante podrá ver que Goya ni es un costumbrista ni, tampoco, ese pintor que alguna literatura ha querido desdibujar obsesionado por los tópicos de la España decimonónica. Aparece ante todo como un gran observador, atento a cuanto acontece. Disconforme con mucho de lo que ve y que le toca sufrir, morirá exiliado en Burdeos, donde dibuja los Cuadernos G y H. Gran testigo de la historia convulsa del inicio de la modernidad española,  su magnífico dibujo expresa el pensamiento de un ilustrado acerca de las perversidades en que incurre con frecuencia el ser humano. Por sus ojos pasa, entre otros asuntos, la sensualidad femenina, los comportamientos morales, la Inquisición –con sus presos y sus frailes exclaustrados- la Guerra de la Independencia y su postguerra, múltiples violencias explícitas e implícitas con sus derivaciones, la vida corriente, la locura y la irracionalidad. En definitiva, lo que estos cuadernos de dibujos muestran son los aprendizajes que al pintor le da la observación de su entorno para mejorar su técnica y dibujar cada vez mejor lo que pensaba.

Cercanía
El montaje de la exposición es austero, todo en blanco y muy abierto. Su núcleo central, muy geométrico, con enmarcación idéntica de los 120 dibujos del Cuaderno C, puede que en caso de aglomeración resulte escaso para que cada uno pueda ser contemplado detenidamente. La muestra es una apuesta fuerte para un museo acostumbrado al brillo espectacular de las monográficas, como pudo ser, en la propia celebración del Bicentenario, la dedicada a Fra  Angelico o a las dos pintoras italianas Sofronisba y Lavinia.

Es de destacar, además, la pretensión por hacer cercano el quehacer creativo del pintor aragonés.  En este sentido -además de un catálogo muy cuidado y cercano a la lectura reflexiva del visitante- sobresale la ambición de acercarle a Goya subdividiendo sus más de 300 dibujos expuestos en 23 núcleos temáticos en los que, al lado de asuntos muy conocidos, sobresale la violencia contra la mujer, la vejez, la multitud y su manipulación, o la violencia en general, asuntos en que resulta plenamente contemporáneo, como si fuera testigo de muchos desvaríos actuales de la humanidad.

 También el lema escogido, tomado de una de sus últimas cartas, el 20.12.1825 a su amigo Zapater, lo hace cercano en un mundo como el de hoy, crispado como el suyo: Solo la voluntad me sobra traduce bien cómo, ya mayor, asumía con estoicismo las limitaciones de la condición humana. Complementa, además, lo que, para expresar su positiva determinación vital hasta el último momento, escribió por entonces con lápiz tipográfico, en un muy conocido dibujo del Cuaderno G, 54: Aun aprendo (sic), con que concluye el recorrido.


domingo, 20 de octubre de 2019

"Cartillas de dibujo en El Prado". Exposición "El maestro de papel" (Manuel Menor

Manuel Menor nos recomienda asistir a la exposición a través de su nuevo artículo




El mérito artístico de estos medios para aprender llega por primera vez al Museo. Todavía nos enseñan mucho desde los siglos XVII-XIX en que nacieron.


La exposición El maestro de papel es visitable hasta el día dos de febrero de 1920. Está en una sala recoleta,  casi reservada, construida con motivo de la ampliación de Moneo. Suelen destinarla a mostrar más de cerca alguna pieza restaurada en los talleres de la pinacoteca -como sucedió hace poco con La fuente de la gracia-, o como hicieron con piezas del Tesoro del Delfín, a modo de adelanto expositivo de lo que iba a ser su afortunada disposición actual.

Es mérito de esta muestra evidenciar el valor de una colección que todavía a comienzos de este siglo era muy pequeña. Hoy, afortunadamente, tiene una dimensión considerable a causa, sobre todo, de una sabia política de adquisiciones, en que cabe destacar las colecciones que habían logrado reunir Juan Bordes (2015) y José María Cervelló (2003) o, en el siglo anterior, José Madrazo y sus herederos.

Investigar
Terminar la celebración del Bicentenario con la atención puesta en la gran labor bibliotecaria y documental que se está llevando a cabo en El Casón del Buen Retiro, también es motivo a destacar. A la catalogación, cuidado y restauración de unas piezas humildes que, hasta mediados del siglo pasado, pasaban desapercibidas, han añadido una cuidadosa investigación. Queda constancia de ello en el buen catálogo de esta exposición, y también en que esta muestra haga posible al visitante comparar el mérito de lo que en España han sido estas cartillas de dibujo respecto a otras similares en Italia, Francia u otros países europeos entre los siglos XVII y XIX. Significativamente, en primer plano  se exhiben tres láminas de José de Ribera (1591-1652) quien, habiendo nacido en Játiva, desarrollo prácticamente toda su vida como dibujante, pintor y grabador en Italia, donde era conocido como Lo Spagnoletto.  Las interrelaciones de las cartillas españolas con las de otros países son la aportación más importante de la exposición, incluso en su diseño y montaje físico. En el recorrido, mientras por la parte perimetral de la pequeña sala se pueden ir viendo los cuadernos y láminas producidos y reproducidos fuera de España, en el centro, dispuestas en cuatro áreas temáticas, se pueden ver las calidades de las aportaciones españolas.

El Prado tiene ocasión de mostrar aquí –dentro de su reciente preocupación por la presencia artística de la mujer en la pintura- muestras elaboradas por María del Carmen Saiz López Enguidanos (1789-1868. Como sucedió con la música, también el dibujo fue una de las destrezas que, en el conjunto de las que debían “adornar” a las señoritas, tuvo un papel. Sus clases y cartillas fueron para muchas mujeres como esta madrileña, nacida en una familia de grabadores, una forma de encontrar subsidios de vida independientes para el sustento de los suyos cuando tenían vetado el acceso a las profesiones libres y a sus estudios correspondientes.

Dibujar y pintar
El visitante que acuda a ver esta muestra tendrá ocasión de descubrir la historia que tienen detrás los cuadernos y láminas de dibujo –lineal y artístico- que seguramente haya tenido en su pupitre escolar; quiénes fueron los destinatarios primeros de este tipo de materiales y, además, algunas de las destrezas básicas que, para saber dibujar –habilidad de gran utilidad más allá del oficio de pintor-, ha estado presente en la formación y saber hacer de muchas otras profesiones. Algunas de esas mañas y fórmulas para salir del paso de manera airosa y aparentemente espontánea, son bien perceptibles en estas cartillas. También otras más elaboradas y que suponían un dominio instrumental mayor.

Lo que prima en la mayoría de estos cuadernos es la figura humana y, dentro de ella, la primacía corresponde a los rostros –su manera de componerlos para que las líneas vayan cogiendo volumen o, también, cómo simplificarlos al máximo quedándose con su linealidad más simple-, igual que a las manos y piernas en  posiciones variadas, tratando de expresar su riqueza de formas, proporciones y volúmenes. Saber hacer esto con soltura equivalía, junto a cierto dominio elemental de la perspectiva, a “saber pintar” y, en muchas valoraciones culturales que han llegado hasta el presente, ahí siguen muy asentadas las que hacen equivaler dibujar y pintar. En algunas, lo que no está bien dibujado no es pintura, una consideración que, de ser elevada a categoría ilustrada superior, borraría del mapa, entre otras tendencias y escuelas, las de muchísimos “ismos”.

Mirar y ver
Entre las funciones didácticas asignadas de origen a los museos, no es el desmontar esta apreciación la más fácil. Tampoco parece que sea  exactamente esta la pretensión de esta muestra. Pero si el posible visitante la tiene en cuenta verá la distancia que la producción artística predominante desde los albores del siglo XX –y sobre todo  en su segunda mitad- ha generado con  gran parte de sus hipotéticos destinatarios al haber multiplicado las formas de expresión de la supuesta realidad. En este sentido, quienes probablemente aprecien más esta posibilidad de sacar partido a esta exposición pequeña pero intensa, son los profesores de dibujo empeñados en que sus alumnos, al dibujar, amplíen el espectro de su mirada; los que no se obsesionan en que sean máquinas fotocopiadoras.

Porque en esta exposición se puede aprender a distinguir bien entre mirar y ver. El objetivo de estas láminas y cartillas de múltiples destinos era que se aprendieran las bases de una técnica en que lo más interesante venía después: la educación de la mirada, el saber atrapar las formas, reducir el desconocimiento del objeto que se tiene delante, adentrarse en él, desvelarlo y ser capaz de mostrar lo que se ha visto. De ser un mero observador, a adentrarse en el conocimiento profundo de cuanto nos rodea y de lo que somos –y ser capaz de expresarlo libremente-, hay una gran distancia que solo los buenos pintores –los grandes maestros- han sabido mostrar a los espectadores de exposiciones y museos.

Manuel Menor Currás



jueves, 11 de julio de 2019

Divertimentos (Manuel Menor)

Manuel Menor nos envía este artículo


El divertimento cultural crece, más en verano.

A la propaganda le es indiferente la calidad de la conversación cívica. Le basta la ansiedad por paliar el aburrimiento y el afán de darse lustre.
 La extemporánea aportación de Monseñor Renzo Fratini hace unos días respecto a Franco y el Valle de los Caídos, rara en un diplomático, sería “bonita” si no fuera ahistórica y partidista. No es, con todo, algo excepcional.
El presente del pasado
 Hace poco, un grupo español de amigos del arte, de turismo en Weimar con motivo del Centenario de la Bauhaus, entró a comer en el Hotel Elephante. Alguien recordó humoradamente, con documentación abundante en su móvil, que allí solía acudir Hitler, y el rictus de enfado que suscitó fue solemne: ¿Acaso no habían andado por allí también otras gentes excelsas, como Thomas Mann o Walter Gropius? Buenas ganas de enturbiar con algo desagradable un día culturalmente tan “bonito”.
Algún tiempo atrás, en un centro educativo madrileño se quiso celebrar el 75º aniversario de su fundación. El proyecto conmemorativo no contemplaba que, a comienzos de abril de 1939, cuando las tropas golpistas entraron en la ciudad, entre otras medidas hubieran depurado su nombre original, anterior a la II República. Algunos profesores, conscientes del lapsus, indicaron que deberían explicarse al alumnado aquellos cambios, y la irritación de la dirección fue más grande todavía. Empeñada en un evento ciego a la reorientación franquista que había marcado cuanto allí se había enseñado durante tantos años, acusó de “ideología” (¿?) a los discordantes con el “bonito” relato que quería contar. El profesor Ángel Chica, que vivió aquel atropello de la historia, pudo evitar que se repitiera más tarde algo similar con el Instituto Español de Lisboa.
Las visitas guiadas pueden, también, ser muy fértiles en relatos sesgados, lo que no impide comentarios posteriores de turistas agradecidos por lo “precioso” del espacio visitado. No hace mucho, en un monasterio, la salvable explicación de  las variaciones estilísticas de cinco siglos fue adobada convenientemente con cuanto había subsanado “el desastre” desamortizador. Como coda -antes de que el grupo fuera conducido a comprar souvenirs-, el turno de visitantes tuvo que pasar ante una exposición fotográfica en que se mostraba la “providencial recuperación”, exclusiva de la constancia monacal. En el recorrido no se pudieron hacer preguntas: las razones, procedimientos y recursos con que se había hecho y rehecho el impresionante edificio podían haber estropeado el catequético relato.
Más allá de lo anecdótico, este breve muestrario parece reflejar que la turistificación del pasado, acompasada de una débil educación histórica, inclina a mostrarlo sin aristas incómodas, proclive a generalizaciones milagreras y ajeno a que pueda ser relacionado con los problemas del presente. La memoria es corta y, como amable indicación de lo bien que puede ir todo si nadie se entromete en lo que no le importa, puede ser recreativa.
Entretenimientos
En los asuntos públicos, como en un parque temático, sobra propaganda dirigista y falta buena conversación. Rogelio López Cuenca lo ha mostrado muchas veces alterando el significado habitual de la señalética y publicidad entre la que nos movemos. En Educación, las corporaciones y lobbys poderosos interfieren mucho con sus particulares intereses de negocio. Por eso necesita conversadores interesados no tanto en los eslóganes, cuanto en el buen funcionamiento de la estructura organizativa que soporta el acceso de todos a ese derecho universal. Que se ocupen del imprescindible debate sobre la mejor organización interna de los procesos educativos de enseñanza y aprendizaje que todo centro educador ha de promover. Y que no olviden lo que atañe a la buena preparación de los profesionales que hayan de hacerse cargo de que la educación sea accesible a todos con las mejores garantías de igualdad y libertad. Es evidente que educar así no es lo mismo que escolarizar sin más: entre otras cosas, es más caro si se quiere que llegue a todos y no solo a unos pocos. Lo cómodo –y más barato todavía- es coger el rábano por las hojas y quedarse con una o dos palabras en la boca, como propaganda vaciada de objetivación real.
En Cultura, la conversación democrática también es primordial si logra centrar qué sea cultura y cuál su interés ciudadano. Despista no poco que los más expertos –antropólogos con credos dispersos-  se queden en orientadores de la “industria turística”, ávida de patrimonializar nostalgias de la España vaciada y atemporal. Y desorienta mucho más la pluralidad de usos del término “cultura”. En las barras de bar, en las tertulias de televisión y radio, y en  mil fiestas o festivales de todo tipo, florece la actual “cultura popular”. Está también la otra cultura, la “alta” y  no tan popular, y  asimismo el cajón de sastre de “la industria cultural”, al que se adhieren como lapas la “gestión” y  la “política cultural”. Y un Ministerio que, a veces se prende del de Educación, y desde hace tiempo va de cojitranco pariente del Deporte, junto a otros artificios autonómicos y municipales.
Es un mundo, el cultural, al que el pesimismo y optimismo se le alternan al ritmo de su bajada o subida en el PIB, en que también da dividendos la indiferencia o que el día a día ciudadano se limite a darse algo de lustre con él de cuando en vez. A ese territorio ambiguo de elitismos que conviven con lo rudimentario,  le cuadra bien la desatención al pasado histórico y a la memoria. Tan similar es a la que sufre la Educación o la Sanidad, que no se altera porque le vayan de maravilla los arbitrismos zafios y las opiniones infundadas, inmunes a cuanto pueda alterarlas.
Votos y vetos
 Como a la España vaciada, que conduce a abandonar los montes -y que ardan en verano con facilidad-, así se construye el hábitat cultural, lleno de tópicos y falsedades crecientes a medida que son más cortas las lecturas y se hacen más seductoras las visualizaciones de las Redes y los medios. Nadie podrá hacer, sin embargo, que la riqueza del intercambio conversacional cotidiano –el de la vida fructífera en la polis-  no dependa de la  información contrastable que cada ciudadano haga circular, un proceso en que  el tiempo, la oportunidad y la constancia en la búsqueda son determinantes para no restar valor a un bien que es complejo, transversal y de inevitables raíces históricas.
Institucionalizadas la Cultura y la Educación para que sea accesible a todos el potencial de ese plural entramado, concierne a su democratización pública que el desarrollo de un derecho cívico crucial haga más coherente, valiosa y atractiva la vida individual y grupal. Pero si se frivoliza su dimensión y quienes ostentan la representación política juegan a simplificarlo y esclerotizarlo, o a crear falsos debates dando la matraca con bizantinismos ajenos a las carencias existentes, el riesgo para la salud y la convivencia es serio. Se está viendo con la gestión de los resultados electorales –que ha situado a la politiquería inane como segundo problema en este momento, después del paro-. Y ha sucedido en lo concerniente a Madrid Centro,  expresión certera de la torpeza e ineptitud de muchos elegidos para gestionar democráticamente lo colectivo.
Las agresiones del odio suelen  seguir a la ignorancia y a la intolerancia gratuitas. La manipulación que términos como “calidad” y “libertad” muestran en las 155 medidas acordadas por el PP y Cs puede aparentar que todo queda muy moderado, pero será muy peligroso que no corrija las serias deficiencias que arrastran  los servicios sociales o el ejercicio de los derechos y libertades de todas y todos. Aburrido es recordar que John Locke (1632-1704), cuando en 1690 escribió la Carta sobre la tolerancia, dijo que “no es la diversidad de opiniones –inevitable-, sino la negativa a tolerar a aquellos que son de opinión diferente, la que ha producido todas las guerras y conflictos”.



Manuel Menor Currás


domingo, 30 de junio de 2019

Trampantojos (Manuel Menor)


Problemático realismo postelectoral

Los electores están en fase de descubrir que del dicho al hecho hay un trecho, y que promesas todavía próximas pueden no haber existido.

Madrid, Zaragoza, Badajoz, Palencia, Teruel y Granada han permitido a la derecha de la derecha exhibir su poder actual en los municipios. El estilo del que ya ejerce en el Gobierno de Andalucía, previsiblemente mostrará también su alcance en el de Comunidades como Madrid, Murcia y Castilla-León, en colaboración con el PP y Cs. Este partido ha reducido todavía más su cambio regeneracionista de otrora, al sostenimiento de una sociedad bien ordenadita, cursilona y aparente; el profesor Carreras, que ha conocido en ciernes a Rivera, parece haber tenido poca suerte en sus reconvenciones a este “adolescente caprichoso” ahora ya talludito. El PSOE, entretanto, trata entre remilgos de no exponerse a que Podemos descentre su delicada imagen progresista.

Escoramientos
El escoramiento y el mercadeo han sido evidentes estos días postelectorales y algún periodista ha hablado de descarnada subasta de poder. Para la dignidad del voto tal vez habría sido mejor que los votantes hubieran tenido la oportunidad de una segunda vuelta en vez de haber tenido que asistir, cansados, a este juego de sillas, pero puede que diciéndolo se caiga en mitificación, olvidadiza de la serie electoral de 2015-2016. Casos hay, en todo caso, ilustrativos de que el panorama político proseguirá, entre formalidades aritméticas, tan débil como estrafalarias han sido las combinaciones para que cuadraran los números. Sirvan de ejemplo dos acontecidas en Ourense, provincia con una pirámide de edades que se viene invirtiendo desde los años ochenta a un ritmo creciente, y con un PIB que, a escala nacional, se posicionaba en el nº 41 de 52 consignados en 2015, lo que representaba el 10,6 % de la aportación de Galicia.

Sin que sean determinantes esos datos –pues otros lugares hay no menos singulares-, la alcaldía de la ciudad orensana ha ido a parar no precisamente a la lista más votada o la siguiente, sino a una componenda en que la presidencia de la Diputación se ha mantenido donde estaba. El intercambio, que hace inviable el dicho de Lampedusa respecto a los Finzi Contini del Gatopardo, deja un mensaje estancado y espeso, incluso para los votantes de J. M. Baltar y de Pérez Jácome. Dice este que va a “transformar la ciudad”, y la impostura la pagara la ciudadanía. Significativo es, al mismo tiempo, que apenas a 14 kms. por la antigua carretera nacional 525, en el Ayuntamiento de Taboadela, estas elecciones hayan traído consigo –tras reiteradas mayorías absolutas del conservadurismo desde 1972-, un cambio y el descubrimiento de que, durante 47 años, habían votado “por costumbre”.   

Lentitud
 No se puede deducir, pues, que esté en primer plano que las instituciones funcionen con la prontitud que exige la vida democrática, pese a que no le vaya bien la languidez perezosa. En asuntos cercanos que contribuyen a alimentarla, adormecerla o incluso a amordazarla, no es que hayamos batido un récord olímpico. También aquí podemos tomar como ejemplo asuntos en que se entrecruzan de atrás tiempos largos de la Historia de España. Es el caso de la educación que, desde 1857 -en que podría situarse su primera ley general para regular su obligatoriedad, estructura y funciones-, no alcanzó a tener Ministerio y presupuesto propio hasta 1900.  Y solo logró la escolarización universal de los chicos y chicas españolas –hasta los 14 años-   casi en los años 90, fecha desde la que, extendida hasta los 16, han quedado pendientes serios problemas, como la estructura general del sistema, la garantía de recursos para una escuela pública consistente, la formación adecuada de los candidatos a profesores y maestros y que, además, no sean sonrojantes las cifras del llamado “fracaso escolar” y el “abandono temprano”. Decir, por tanto, que se ha avanzado mucho en la educación española es poco tranquilizante si no se indican las referencias de este juicio. Avanzar puede ser una manera de disculpar lo poco alcanzado, para proceder con la misma lentitud que ha caracterizado casi siempre este ámbito de la vida política.

Es muy relevante, en todo caso, la presencia que en el proceso educador –desde antes de 1857- ha tenido la jerarquía católica, experta en arreglos con el Estado –para el logro de privilegios y subvenciones hasta 1985- y hábil después para que crecieran los “conciertos” de sus colegios. Estas generosas relaciones se han dilatado en los últimos diez años (los de la crisis), se han ampliado en la LOMCE desde 2013 -y más en algunas Comunidades-, resultando que la “aconfesionalidad” del Estado tiene vida para rato aunque fuera un apaño  extraño en la CE78. Bien alimentada está, aunque el número de practicantes disminuye, el de sacerdotes y religiosos también, y no digamos el de contrayentes que deciden casarse por la Iglesia. El crecimiento de los colegios concertados es inmune a esta realidad de fondo y a que la distancia cronológica con legislaciones afines como la francesa va en aumento. Desde 1905, en que se separaron en Francia los intereses eclesiásticos y estatales, en España se han firmado el Concordato 1953 y los Acuerdos de 1979, además de otros complementarios, como el de 2007, en que se aumentó el subsidio del IRPF voluntario al 0,7%.

Trampantojos
Todo apunta a que, en Comunidades como Madrid, aunque la investidura del Gobierno central logre salir adelante, se propicie la reafirmación de esta “costumbre” inveterada, cuasi “naturalizada”. En sintonía, proseguirán las “guerras del escuchar y del ver” –que dice Darwix, el gran poeta palestino-, en que muchos políticos tratarán de satisfacer nuestra fantasía auricular con prédicas que nada tienen que ver con una realidad deficitaria y carencial. “Libertad de elección de centro” será un misterio para la mayor parte de los ciudadanos; “calidad” no pasará de reclamo como el de cualquier consumo perecedero; y “público” será un adjetivo con el que tratarán de que tomemos el todo por la parte y, también, de que no veamos este tinglado como un sostenimiento de un pasado imposible.

Tal vez Filón y Plotino, si vivieran, pudieran aclarar algunos de estos y otros bizantinismos, como aquellos en que “naturaleza”, “sustancia” o “persona” dirimieron diferencias en que se ventilaba al unísono lo trascendente y lo terrenal. De los siglos III y IV d. C., en que tuvieron importantes seguidores, ha llovido mucho para la hermenéutica: el Padre Astete –al final la primera parte de su Catecismo, vigente en los años cincuenta- decía que doctores había que nos lo sabrían explicar si les preguntáramos, porque él era “ignorante”.  Pero es posible que el sofisticado aparato del poder ya haya inventado para lo venidero algún otro trampantojo que prolongue esa evanescencia, ajena respecto a lo que realmente importa. Entre escoramientos y lentitudes anda el juego.

Manuel Menor Currás
Madrid, 23.06.2019

domingo, 5 de noviembre de 2017

1 a 30-11-2017: Actividades Culturales para Participar y Compartir en distrito Retiro

Antonio C. C. nos envía estas convocatorias:


Lunes  6  de noviembre de 2017, a las 18 horas, en la Nave Daoiz y Velarde :
       Exposición “Ángel Llorca el maestro que soñó la república desde el Grupo Escolar Cervantes"
           Inauguran esta exposición el Concejal de Retiro Nacho Murgui y la Fundación Ángel Llorca.
                                                     - -  o  - -
Lunes  6  de noviembre de 2017, a las 18:30 horas, Cine en el Espacio de Igualdad (C/ Arregui y Aruej 31)
      "Las Maestras de la República".
                                                               - -  o  - -
Martes  7  de Noviembre, a las 19 horas, en el Centro “Clara Campoamor”  
          Tertulia de DES-CRECIMIENTO         Coordina:  Mariano de Andrés.          
                                                                                                  - -  o  - -
Miércoles  8  de noviembre de 2017, a las 18 horas en la Nave Daoiz y Velarde:
              Jornada de Cine Documental sobre Derechos Humanos.
                                                                  - -  o  - - 
Lunes  13  de noviembre de 2017, a las 18:30 horas: Cine en el Espacio de Igualdad (C/ Arregui y Aruej 31)
                    "Las Sinsombrero"
                                                      - -  o  - -  
Miércoles  15  de noviembre de 2017, a las 19 horas, en el Auditorio Caja de Música
        CENTRO/CENTRO  en Plaza de Cibeles 1:       “Gloria Fuertes guerrillera del verso”
                                                                    - -  o  - - 
Jueves  16  de noviembre de 2017, a las 19 horas, en Centro CLARA CAMPOAMOR (2ª planta):
       Tertulia Poético Literaria: “Amigos y Poesía en Pacífico”    Presentación del libro:
  “EL TIEMPO DE LAS MENTIRAS EN FLOR” Charo Silvestre https://www.youtube.com/watch?v=DKflQHlx6Jk
                                                                                     - -  o  - - 
Lunes  20  de noviembre de 2017, a las 18:30 horas Cine en el Espacio de Igualdad (C/ Arregui y Aruej 31)
                    "Las Sufragistas"
                                                 - -  o  - - 
Miércoles  22  de noviembre de 2017, a las 12 horas, en la Nave Daoiz y Velarde :
    “Día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres”:
                                                     - -  o  - - 
Jueves  23  de noviembre de 2017, a las 19 horas, en Centro Clara Campoamor (2ª planta): 
        “HISTORIAS de los barrios  PACÍFICO y ADELFAS” “Colegios Públicos y la Institución Libre de Enseñanza en los barrios de Retiro.  y  “ Pacífico  … ,  1936 ”       (Jorge-Salvador López)
                                                                - -  o  - -
Jueves  30  de noviembre de 2017, a las 19 horas, en Centro CLARA CAMPOAMOR (2ª planta):
       Tertulia Poético Literaria: “Amigos y Poesía en Pacífico”   
DE L Primitivo Oliva Fernández   y   Jose Luis Pardo  (guitarra)  http://www.poesiaprimitivoliva.es/

MOTIVO DEL 25 DE NOVIEMBRE. DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN  LA VIOLENCIA 

sábado, 7 de noviembre de 2015

El Museo del PRADO habla de su futuro próximo con el Bicentenario como objetivo

Manuel Menor nos envía su último artículo de opinión:


Definir qué hacer con el Salón de Reinos –del antiguo Palacio del Buen Retiro-  es un reto. La exposición “Arte transparente”, un buen presagio del nuevo Prado definitivo.

Casi han pasado 200 años desde que el actualmente llamado  Museo Nacional del Prado abriera sus puertas. Pronto se celebrará su segundo Centenario. Para recordarlo, oportunamente, y recordarnos que debemos recordarlo, en cuestión de días hemos visto dos actos relativamente complementarios. Por un lado, una pequeña pero intensa exposición que llama la atención sobre el preciado “Tesoro del Delfín” y, por otro, un acto todavía más protocolario que efectivo de la cesión definitiva del que fuera hasta no hace mucho lugar de ubicación del Museo del Ejército.
Salón de Reinos
Hasta hace diez años, el que fuera Salón de Reinos en el gobierno de Felipe IV, había albergado diverso tipo de recuerdos y objetos de carácter bélico durante 150 años, sin que perdiera su estructura original. Había servido para albergar las principales fiestas regias y como salón del trono cuando el Palacio del Rey formaba parte del Buen Retiro. Ese vestigio de la monarquía austríaca fue el sitio original en que estuvieron colgados al menos seis cuadros de Velázquez, entre los que destaca “La rendición de Breda”. El pasado 22 de octubre, representantes de Cultura y Hacienda cumplimentaron los acuerdos de cesión definitiva al dominio del Museo del Prado  de este amplio resto de aquel Palacio. Cinco días más tarde, en la primera sesión plenaria del Real Patronato del Museo se acordó que, antes de que finalizara el año, se convocaría un concurso internacional de ideas para la redacción de un proyecto de rehabilitación y adecuación museística de este Salón de Reinos.  Habrá que esperar a 2019 para ver si la celebración del Bicentenario del Prado puede celebrarse con la efectiva adaptación de este conjunto a la ampliación todavía inconclusa de las instalaciones que la pinacoteca española más notable necesita para estar al ritmo y nivel que los tiempos actuales están exigiendo de todos los museos importantes del mundo. Corría 1995 cuando, al fin, se logró que este Museo saliera de la estrechez de miras en que  estaba encorsetado. Un plan de acción y modernización consensuado facilitó que pudiera tener vida propia y cumplir más adecuadamente su papel social. Hoy, afortunadamente,  aquella hoja de ruta está cumplida en gran medida. Queda ahora completarla con la nueva dotación de espacio y que aquel proyecto de hace 20 años pueda ser evaluado fehacientemente para ver qué falta y qué sobra en las funciones que debe cumplir. Es un tiempo ya razonablemente amplio para pararse a comprobar si mereció la pena, y el momento del Centenario proporcionará una ocasión óptima para llevarla a cabo.
El Tesoro del Delfín
Como toda institución, los museos hablan y dicen cosas de uno u otro modo. Lo dicen con lo que hacen y, también, con lo que dicen que hacen. Los catálogos y exposiciones a que dedican tiempo y esfuerzo son los mejores modos de oír qué nos dice un museo acerca de sí mismo. En este sentido, entre los varios acontecimientos últimos de carácter puntual que están teniendo lugar, la llamada de atención sobre algunos cuadros que se han expuesto recientemente –por ejemplo el San Pedro penitente, de Murillo, perteneciente  a Los Venerables de Sevilla- vuelve a hablar de la categoría internacional que El Prado está confirmando en cuanto a trabajos de restauración y documentación artística. Hay, de todos modos, estos días –hasta el 10 de enero- una exposición peculiar que no gira directamente en torno a las artes dominantes en este museo, y que lleva por título: “Arte transparente: la talla del cristal en el Renacimiento milanés”. Esta cita museográfica es un pretexto magnífico para hablar de sí mismo, y de un patrimonio que ha estado más bien alejado de la ruta habitual de los visitantes. El “Tesoro del Delfín”, herencia de Felipe V de parte de su abuelo Luis XIV de Francia, había estado hasta ahora en el piso bajo del edificio de Villanueva, en una zona de especial protección a causa del tipo de piezas, su tamaño y la cotización que han tenido entre los coleccionistas. En la redistribución de los materiales expositivos del museo, entra ahora resituar esa magnífica colección en una zona próxima a la entrada de la puerta de Goya donde, a buen seguro, será pronto objeto de atención relevante del público. Este proyecto inmediato ha llevado a que esta exposición de “arte transparente” sea un adelanto de indudable interés. Primero, para que sea más visible este preciado material que tiene el museo, para muchos inadvertido. Y segundo, porque presagia que la presentación futura del mismo será capaz de mantener una buena conversación con los visitantes, al hacerse palpable su alto valor y muy agradable la visita.
            La presente exposición es un anticipo de lo que será la nueva sala que albergará el Tesoro. Para muchos será un buen descubrimiento, no sólo por tratarse de algo distinto de lo más principal del Prado, la pintura de “la escuela española”. También porque, como tal exposición, tiene en su brevedad incitadora, dos cualidades de muy buen nivel. En primer lugar, una gran contextualización complementaria de materiales documentales que permiten una lectura muy certera de la capacidad expresiva que pueden tener estos materiales ricos por su valor intrínseco a los que se les ha añadido un magnífico trabajo artesano. El gusto y la riqueza se dan la mano en trabajos como estos para fortalecer un medio de distinción sólo al alcance de muy pocos. Los temas decorativos –en sintonía con los que priman en el renacimiento de los grandes temas clásicos-  son una ocasión más de demostración. Y en segundo lugar, el trabajo estrictamente expositivo de la muestra, que permite que esa lectura pueda ser hecha con gran placer. Por la disposición de las vitrinas, la luminotecnia rasante que permite destacar mejor el tallado de las piezas, y por el fondo en que se enmarca: la pequeña sala elegida, en la zona de los Jerónimos, semeja en este momento un pequeño joyero con el “Tesoro del Delfín”. En su ubicación definitiva, lucirá en todo su esplendor.
Hacia el “Campus” del Prado
Quedan tres años para el Bicentenario y, a medida que se vaya acercando, probablemente el Prado acabe mostrando nuevas facetas de renovado interés  y, ojalá, de creciente atractivo. No será la menor la que permita ver en 2019 la calidad urbanística que cobra todo el entorno, al combinarse el edificio de Villanueva y Patio de los Jerónimos con el Casón del Buen Retiro y con este Salón de Reinos que habrá que dotar de contenidos. El valor de este “campus del Prado” será duradero en la medida en que sepa conjuntar funciones complementarias que no dejen de lado qué deba ser un museo del siglo XXI


Manuel Menor Currás

Madrid, 02/11/2015