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jueves, 22 de octubre de 2020

La LOMLOE, ¿una oportunidad perdida? (Foro de Sevilla para eldiariodelaeducacion.com)

 Artículo del Foro de Sevilla para eldiariodelaeducacion.com

  • Sin menospreciar las derogaciones que se han realizado en esta nueva ley y que eran muy necesarias, la propuesta de la LOMLOE mantiene el modelo curricular característico de nuestro país, con currículos extensos y memorísticos, reforzados con evaluaciones externas que imponen lo que hay que enseñar y controlan las prácticas escolares quitando autonomía profesional a los y las docentes.
Coincidimos con personas pertenecientes a la comunidad escolar, sindicatos y organizaciones sociales, en que los gobiernos de izquierda no han articulado un proyecto educativo ilusionante para nuestro país, con un perfil diferenciado de la derecha. No hemos sido capaces de superar aquella etapa oscurantista, que dio forma a gran parte de nuestra cultura escolar, con la tergiversación de la historia, la condena del laicismo y de la coeducación y una concepción negativa de la infancia (la cultura del esfuerzo lo llaman ahora). Y no han logrado proponer leyes progresistas adaptadas al mundo actual. Su visión responde a una docencia anclada en el academicismo, con una idea descontextualizada del conocimiento, aprendizajes superficiales y memorísticos y la utilización de métodos simultáneos que enseñan a muchos como si fueran uno solo. Consiguen la domesticación del alumnado potenciando la exclusión, el abandono escolar y sirviendo a la acreditación y la meritocracia.

El sistema educativo público debe ser parte de un proyecto social donde se promueva la democracia, la convivencia y la cohesión social. Las medidas que se han promovido con la LOMLOE no afectan al fondo del problema educativo. Al conservadurismo con el que se fomenta el modelo arcaico del conocimiento, la disciplina, la cultura del esfuerzo y la segregación por sexos, culturas y niveles sociales, se añade una nueva cultura del éxito escolar donde prima la enseñanza del individualismo y la competitividad frente a la cooperación y el cuidado como base de la conducta humana.

Políticas que, como se está comprobando, lejos de ser democráticas y buscar la justicia social para todo el alumnado convierten a la escuela en pequeñas empresas, fomentan la competitividad, el “homo economicus”, y generan desigualdad en lugar de preocuparse por la formación de ciudadanos y ciudadanas en los que crezca la libertad de pensar y de ser con la adquisición de un conocimiento con sentido que los haga conscientes ante el mundo y capaces de transformar la sociedad.

En el mundo de hoy, con una sociedad altamente tecnologizada, no podemos seguir enseñando contenidos cerrados y preparados para su reproducción. El alumnado debe ser capaz de acceder, seleccionar y transformar la información para convertirnos en una sociedad del conocimiento justa y solidaria.

El derecho a la educación requiere un sistema educativo flexible con capacidad para incluir y atender las necesidades de todo el alumnado y asegurar sus derechos. Eso significa que, además de evitar los itinerarios y las clasificaciones del alumnado, propuestos por la LOMCE, se debe desterrar la evaluación como un mecanismo de sanción y de desafección del alumnado por lo estudios. Una educación en la que se realicen aprendizajes relevantes, que no se midan en función de las ganancias, sino con vista a promover un desarrollo personal y social. Con un conocimiento emancipador, laico y crítico con el que puedan comprender el mundo, cuestionándolo y proponiendo su transformación.

Son muchos los retos de la humanidad a los que la educación debe responder: la globalización económica, la degradación medioambiental, las desigualdades sociales, las dificultades económicas o financieras…

Los principios rectores de una democracia deben salvaguardarse, pero nos encontramos una vez más que la educación sirve para tiempos electorales con las promesas tantas veces escuchadas en inversión y en leyes, pero una vez más los pactos políticos utilizan a la educación como un instrumento para el intercambio político.

Sin menospreciar las derogaciones que se han realizado en esta nueva ley y que eran muy necesarias, la propuesta de la LOMLOE mantiene el modelo curricular característico de nuestro país, con currículos extensos y memorísticos, reforzados con evaluaciones externas que imponen lo que hay que enseñar y controlan las prácticas escolares quitando autonomía profesional a los y las docentes y proponiendo una enseñanza homogénea. A la vez, se mantiene alejada de una enseñanza laica propia de una educación democrática, no doctrinaria, y deja en manos de las comunidades autónomas el aumento de la privatización, la competitividad entre las escuelas y, como resultado, la segregación escolar, que nos ha puesto a la cola de la Unión Europea y de la OCDE en igualdad en muy pocos años. Es una ley que propone aquello que debería limitar, los suspensos, la inclusión, la selección del alumnado…, invitando al profesorado a ser el único responsable de los resultados académicos y del funcionamiento del sistema educativo.

Los nuevos tiempos se preocupan de una falsa autonomía, que viene a reforzar las políticas de elección de centro (porque no las impide), la imposición de los intereses espurios del mercado que desea una formación vocacional y especializada para el mundo del trabajo y para conseguir aumentar el PIB, cuestión por otro lado discutible. Una escuela que anticipa y reproduce las divisiones y jerarquías del mundo laboral y se especializa en saberes productivos que no cuestionan los marcos que los sustentan.

Una triste oportunidad perdida.

Carmen Rodríguez Martínez, Jordi Adell, Francisco Imbernón, José Gimeno Sacristán, Rodrigo J. García, Rocío Anguita y Javier Esteban Marrero. Pertenecen al Foro de Sevilla.

domingo, 24 de febrero de 2019

Aprobada la ley que permite establecer la jornada semanal máxima en educación no universitaria (Nota de Prensa en congreso.es)

- La reforma elimina la posibilidad de aumentar el ratio de alumnos por aula
El Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado, con la inclusión de algunas de las enmiendas del Senado, la  Ley de mejora de las condiciones para el desempeño de la docencia y la enseñanza en el ámbito de la Educación. que establece la jornada semanal máxima en 23 horas en Infantil, Primaria y Especial y 18 en el resto de enseñanzas. Dicha norma entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
La Ley establece que las Administraciones Públicas con competencias educativas podrán establecer, en su respectivos ámbitos, la parte lectiva de la jornada semanal del personal docente que imparte enseñanzas reguladas en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), en centros públicos, recomendándose, con carácter ordinario, un máximo de 23 horas en los centros de Educación Infantil, Primaria y Especial, y un máximo de 18 horas en los centros que impartan el resto de enseñanzas de régimen general reguladas por la LOE.
Asimismo, la nueva norma, impulsada por el Ministerio de Educación y Formación Profesional, contempla suprimir tres medidas: el aumento obligatorio de la jornada lectiva de los docentes (como mínimo de 25 horas en Infantil y Primaria y de 20 en Secundaria), la posibilidad de elevar hasta un 20% las ratios máximas de alumnos por aula y la espera de 10 días lectivos para nombrar a funcionarios interinos que sustituyan a profesores titulares de baja.
La derogación de este plazo de 10 días entrará en vigor de manera inmediata, al día siguiente de la publicación de la ley en el BOE. Las otras dos medidas entrarán en vigor para el curso 2019-2020 por razones de planificación y organización del curso escolar. El proyecto de la ley fue validado por el Consejo de Ministros el pasado 14 de septiembre y, posteriormente, el 15 de noviembre el Congreso aprobó por mayoría su tramitación directa y en lectura única.
Enmiendas del Senado
Entre las enmiendas aportadas por el Senado, se han aceptado mejoras técnicas en la redacción del preámbulo y alguna corrección terminológica, consistente en sustituir la expresión «medidas que permitan la eficacia» por la de «medidas adecuadas para la eficacia», para evitar la reiteración del verbo «permitir». 
No obstante, se ha rechazado la modificación del apartado 2 del artículo único que recomendaba reducir el tiempo de trabajo de los profesores, a fin de establecer y fijar con "carácter general" la parte lectiva de la jornada semanal en 23 horas en los Centros de Educación Infantil, Primaria y Especial y en 18 horas en los Centros que impartan el resto de las enseñanzas de régimen general, reguladas en la Ley Orgánica 2/2006 de Educación en Centros Públicos.
Nota de Prensa publicada el 21 de febrero de 2019 en congreso.es

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domingo, 10 de febrero de 2019

Sofismas (Manuel Menor)

Censuras, soflamas y sofismas…

“Las palabras especiosas y engañosas pero opuestas a los derechos civiles de la comunidad”, alertaba Locke (1690), son muy peligrosas para todos.

La 33ª edición de los Goya acaba de premiar el documental Gaza, un corto en que se revisa la situación de los derechos fundamentales del pueblo palestino, pisoteados de continuo por el imperialismo sionista.

 Gaza
Nada que ver propiamente con judíos y musulmanes, sino con actitudes que aprovechan sus diferencias culturales para primar posiciones de poder hegemónico, dominio, fuerza y colonización, generadoras de sumisión, pobreza y esclavitud. Si quienes han tenido algo que ver –no solo por acción, sino también por dejación- hubieran construido en otra dirección, gran parte de los problemas geoestratégicos generados -sobre todo, desde 1947- en la zona que genéricamente se ha venido llamando Oriente Medio, no hubieran tenido lugar y, seguramente, el mundo habría sido más pacífico. La denuncia de Gaza no debiera sino facilitar que, al menos en el futuro, se pudiera rectificar la dirección de tanto esfuerzo estéril.

El cardenal Osoro, sin embargo, de haber estado en el jurado de los Goya, no habría votado que ese documental llegara a la fiesta de la Academia de Cine. Por decisión suya magisterial no pudo ser exhibido en la parroquia de San Carlos Borromeo (Entrevías, Madrid): no fueran a distraerse sus feligreses. La ambigüedad ha jugado en ello un papel supuestamente pastoral, de la misma sensibilidad que ha dado muestra en los últimos tiempos respecto al traslado de Franco a la catedral de la Almudena y que no es nueva. Hace 20 años, en los inicios de su carrera episcopal en Ourense, ya la apuntaba en sus maneras de cuidar con esmero su imagen. Las que se ejemplifican tras una fotografía suya junto a un enfermo, que debe corresponder al Jueves Santo de 1999. Una asociación piadosa que paseaba la caridad visitadora del joven obispo por la unidad cardiológica de la Residencia Sanitaria, le llevó ante un paciente  que rondaba los ochenta años; el fotógrafo de la comitiva captó la fugacidad de la escena fotogénica e hizo su trabajo. Aquel oportunismo no pasaría desapercibido: a los testigos ocasionales no se les escapó que, ni antes ni después del flash, nadie  hablara con aquel enfermo ni le pidiera permiso para que su efigie apareciera al día siguiente junto al joven prelado en los kioskos; alguien recordó en cambio que, según el Evangelio, la insípida escena debiera haber sido muy distinta. Podían, incluso, haber hablado mucho. Aquel anciano esperaba un marcapasos y le habría encantado, como creyente muy cabal que era, contar a Osoro, entre otras cosas, cómo había labrado la gran piedra granítica del altar mayor de su catedral (Cfr.: “Canteiros e penedos”, en: Farodevigourense, 17.06.2012).

Cazadores con red
No hace falta ir a un Museo para percibir cómo muchos artistas se han aplicado para moverse entre el realismo y la representación; tampoco es preciso recurrir al mimetismo ilusorio de la teatralidad. La información y sus maneras están más a mano. Obligados a distinguir entre la objetualidad de lo que acontece y los formalismos manieristas de redactores y opinadores,  la invención periodística no desmerece. El Brexit inglés, el triunfo de Trump en EEUU, o fenómenos posteriores en Europa y España, han puesto en primer plano estos métodos, con la complicidad operativa de las redes sociales: los quince años de Facebook están ahí. Quienes cazan en la red con “transgresoras” performances de estricta subjetividad ya tiene escuela. Las Fake news, los neolenguajes, las medio verdades y demás componendas discursivas de moda  para fidelizar lectores, consumidores y votantes a golpe de click, han crecido como setas pero no son algo nuevo. ¿Alguien recuerda cómo se trabajó aquello de las “armas de destrucción masiva”, en que tanto se implicó Aznar? ¿Verba volant?

La larga historia de trampantojos y poder siempre ha estado ahí, como ejemplifica bien la constante avidez de la jerarquía católica por adoctrinar, en exclusiva, en la Verdad (con mayúscula). Desde su “triunfo” sobre el “paganismo” clásico, impuesto en todo el Imperio Romano desde el año 370 d. C., nunca dejaron de contar, con más apologética autoreferencia que con razonable explicación histórica, las componendas de su doctrina con su propia terrenalidad. Desde entonces, no han variado mucho las tornas; de lo que hacen y dicen en el presente, tampoco es que el propio Vaticano -o sus obispos en España- hayan mejorado mucho sus ambiguos cálculos oportunistas. Sin quebrantar el segundo de los Diez Mandamientos, no parece, desde luego, que puedan arrogarse como palabra de Dios la información que emiten, especialmente desde algunos de sus medios.

 Si Zola viviera hoy, ese gran corpus de ambigüedad le hubiera proporcionado material sobrado para proseguir su trilogía: Lourdes, Roma, París. Sin más, con lo que hace poco dijo Blázquez acerca de que “solo un 3%” del clero puede ser calificado como pederasta, ya tendría para una novela o para un nuevo manifiesto del tipo J´accuse. ¡Qué magnífica escena no habría descrito  con lo que intercambiaron Monseñor Yanes, Maravall y otros testigos en vísperas de la LODE (1985), cuando sobrevoló la idea de que si no firmaban la posibilidad de los “conciertos educativos” –o no movían a sus asociaciones a que firmaran-, un crédito extraordinario del Estado crearía las plazas escolares que “subvencionaba”!

Y en la ambigüedad emocional y verbal seguimos, con todos los riesgos que comportan estos meandros. Tácticamente, a los vocacionados para la politiquería –que no para la política- les es propicia la mucha “gente” –palabra suficientemente ambigua para que todo espectador se sienta implicado- que sestea en su verdad particular, intolerante con cuanto le pueda privar de su “orden natural” inamovible. Da igual de qué se trate: de Venezuela, de taxis, de Cataluña o de España. No faltan quienes les alienten a  manejar el verbo y la pluma “sin complejos”, cada día con más vehemencia que credibilidad, en redes y  emisoras múltiples pero unívocas. Impregnados de la vieja cólera dogmática, tratan de que sus apuestas narcisistas muevan a los votantes. El resultado son los púlpitos actuales, en los que brilla la dialéctica  del micrófono siempre a punto para hisopar la última ocurrencia del dispuesto a parecer moderno aunque no tenga nada qué decir, salvo a  unas centradas “clases medias” encantadas de retuitearse.

Otros/as
En ese estatus social al que todo oyente suele apuntarse aunque esté colgado hasta las cejas, los otros, los asalariados y los que no tienen ni salario, solo existen como atrezzo; ni en bruto ni cocinados por el CIS suelen tener presencia política. Quienes han peleado estos años por la escuela pública flaco favor les harán a ellos y a sí mismos si se contentan con la operatividad de la “restricción mental” y no siguen pugnando por lograr, ahora, que sean explícitamente contemplados –sin ambigüedad mixtificadora-  en la propuesta de derogación de la LOMCE.  En qué consista su esencia está por ver todavía, cuando puede que ni llegue a Proyecto: la gran provisionalidad de este Gobierno se hace cada día más perentoria con o sin “relator” que medie en el uso del ábaco contable.

Es urgente: la ambigüedad, el pasteleo y el sofisma siempre han sido  mortíferos para la democracia. El año 399 a.C., Sócrates, acusado de no reconocer a los dioses en que creía su Polis, y de corromper a los jóvenes, fue condenado a muerte por un tribunal de 500 atenienses. De nada le valió “la conducta que había mantenido toda su vida y que, en su opinión, había estado al servicio de la verdad y de sus conciudadanos” (Platón. Diálogos: Fedón).

Manuel Menor Currás
Madrid, 07.02.2019

domingo, 2 de diciembre de 2018

De la LOE a la LOMCE, ¿y vuelta a empezar? (Javier Sánchez Serna en eldiario.es)

Artículo de Javier Sánchez Serna -Portavoz de Educación de Unidos Podemos- en eldiario.es

El Anteproyecto de Ley de Educación no presenta muchas novedades respecto a la LOE. Además no recoge muchas de las proposiciones aprobadas esta legislatura, como muchos de los consensos a los que llegó la comunidad educativa en el “Documento de Bases para una Ley de Educación”

La mayoría de expertos señalan la urgencia de establecer el objetivo de equiparación del gasto educativo público a la media europea; es decir, el 5% del PIB

Si el Gobierno mostrara algo más de determinación, se podría recuperar la fórmula de la LODE de 1985, que definía a la red de centros públicos como la red principal y a la concertada como una red subsidiaria, para comenzar a desprivatizar el modelo educativo

La Ministra Isabel Celaá ha anunciado su intención de derogar la LOMCE. Y esto, indudablemente, es una buena noticia. Sin embargo, parece que esta decisión no va a implicar la apertura de un tiempo nuevo, sino más bien una vuelta a lo de antes. A lo de 2006, para ser más exactos.

Efectivamente, el Anteproyecto de Ley de Educación que ha elaborado el Gobierno no presenta muchas novedades respecto a la LOE. Es una vuelta a lo ya conocido que apenas innova, que no incluye muchas de las proposiciones aprobadas esta legislatura y, sobre todo, que no recoge muchos de los consensos a los que llegó la comunidad educativa en el “Documento de Bases para una Ley de Educación”. Documento, por cierto, que entre otros muchos también firmó el propio PSOE.

Pero, ¿por qué decimos que resulta tan decepcionante esta reforma educativa?

En primer lugar, porque la financiación vuelve a ser la gran olvidada. A nadie se le escapa que con la inversión actual no es posible revertir todos los recortes del Partido Popular. Además, la mayoría de expertos señalan la urgencia de establecer el objetivo de equiparación del gasto educativo público a la media europea; es decir, el 5% del PIB. Fue la falta de compromiso presupuestario del anterior Gobierno lo que provocó que tanto Unidos Podemos como el PSOE nos levantáramos de la mesa del Pacto. Por eso, ahora que el PSOE podría cumplir sus propias exigencias, resulta tan incomprensible que este anteproyecto de ley no incorpore una memoria económica o una disposición adicional que fije los objetivos de inversión y plazos.

Una segunda cuestión fundamental que esta reforma no corrige, ni compensa, es la situación de abandono en la que se encuentra la Educación Pública. Aunque se elimina el artículo 109 de la LOMCE donde se establecía la programación educativa a “demanda social”, lo cierto es que se vuelve a la fórmula de la LOE de considerar a centros públicos y concertados como “redes complementarias”. En su momento esta formulación fue una cesión del PSOE a los sectores educativos más conservadores y supuso, en sí misma, desdibujar el papel vertebrador de la escuela pública.

Sin embargo, si el Gobierno mostrara algo más de determinación, se podría recuperar la fórmula de la LODE de 1985, que definía a la red de centros públicos como la red principal y a la concertada como una red subsidiaria. No por una cuestión meramente terminológica, sino para comenzar a desprivatizar el modelo educativo; limitando, por ejemplo, el régimen de conciertos a la enseñanza obligatoria y paralizando, en consecuencia, los nuevos conciertos en Bachillerato y Formación Profesional, que tanto promocionan los Gobiernos del PP.

El tercero de los escollos de este Anteproyecto de Ley es el de un tema tan sensible como la etapa educativa 0-6. A pesar de que el Gobierno siempre habla de universalizar esta etapa educativa, la realidad es que este anteproyecto de ley no crea las estructuras necesarias para ello. A nuestro juicio también en este punto se podría haber ido bastante más lejos: estableciendo el deber de las Administraciones de ampliar la oferta de plazas públicas para atender toda la demanda del primer ciclo, y garantizando la universalidad del segundo ciclo en la red pública. Pues sigue siendo de vital importancia que la Educación Infantil tenga el carácter estrictamente educativo que le asignó la LOGSE y se aleje definitivamente de una función asistencial encaminada únicamente a facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar.

En lo referente a la ordenación curricular, celebramos la supresión de los itinerarios tempranos que introdujo la LOMCE, pero, por lo mismo, lamentamos que el Ministerio haya decidido mantener precisamente la Formación Profesional Básica, que no es más que otro itinerario segregador dentro de la Educación Secundaria. La FPB, en efecto, encarrila a los estudiantes por un camino secundario de difícil retorno y, por tanto, rompe con los principios comprensivos, de calidad y equidad que deberían vertebrar esta etapa.

Por otra parte, y pese a la buena acogida la expectación que despertó la vuelta de la Filosofía a los planes de estudio, el Ministerio tampoco ha cumplido con la proposición de Unidos Podemos. Si bien, por un lado, se recupera la Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato, por otro se elimina la Ética de 4ª de la ESO, ya que la asignatura de Valores Cívicos y Éticos no es una materia propiamente filosófica, sino que se asemejaría más a una Educación para la Ciudadanía “versión 2018”.

En cuanto a la religión seguimos un poco en lo mismo. La reforma elimina el carácter evaluable de la materia, pero la sigue considerando parte del currículum educativo. Y eso cuando no hace ni medio año que aprobamos una proposición con el PSOE, impulsada por Europa Laica, para derogar el Concordato y sacar la catequesis de las escuelas. Aunque la supresión de los privilegios del Vaticano excede el ámbito de una Ley educativa, lo cierto es que, dentro del marco vigente, se podía ir más allá; por ejemplo, dejando la religión fuera del horario escolar.

Por último, vemos con preocupación cómo este anteproyecto de ley no tiene la voluntad ni pone los instrumentos para abordar los problemas que tienen nuestros docentes.

De hecho, no hay una sola mención a la situación de interinidad de las plantillas docente ni a la degradación de sus condiciones laborales. En este sentido, pensamos que es urgente y prioritario habilitar, como disposición transitoria, un proceso extraordinario para la consolidación y estabilización de las plantillas docentes. Ésta no es una propuesta original, se trataría simplemente de cumplir una lo que aprobamos Unidos Podemos y el Grupo Socialista, en la Comisión de Educación del Congreso.

Estamos, por tanto, ante una Ley de mínimos, que cumple con la derogación de la LOMCE pero evita ir más allá, ya que el Gobierno parece estar más pendiente de las reacciones de la PP y C’s, que de los consensos y demandas de la comunidad educativa. El Gobierno se equivoca si piensa que volviendo a la LOE y evitando todas las cuestiones, va a calmar las aguas. Lo que le puede ocurrir, al contrario, es que se quede entre dos aguas.

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domingo, 25 de noviembre de 2018

Derogaciones (Manuel Menor)


¿Se derogará pronto la LOMCE?

Es un alivio solo pensarlo, aunque lo que se oye y ve en el Parlamento no difiera mucho de lo que puede leerse en muchos whatsaap esquizofrénicos.


En la penumbra clásica
Lo recuerda Jesús Parra, filósofo atento a preguntar si es posible la política sin ética, trayendo a colación, entre otros, a Aristóteles, Cicerón y Plutarco. Al estagirita (384-322 a.C) en su Ética a Nicómaco, en que decía que “no se enseña ética para saber qué es la virtud, sino para ser virtuosos”: no parece haber tenido éxito. Sobre todo, si al tiempo que se les oye y se les ve actuar, se quiere entender de qué nos hablan actualmente nuestros parlamentarios cuando, tratando de currículos escolares, exigen que trate, y muy intensamente, la “Religión”, “los valores” o, en plan más laico, una “educación para la ciudadanía”,  la convivencia u otra actitud política.

Parra, como si se dirigiera a quienes hubieran estado haciendo un prácticum en el parlamento en días recientes para un máster de acreditado prestigio, también trae a colación a  Plutarco (45-127 d.C.), quien dejó dicho en sus Vidas paralelas  que “el hombre es la más cruel de todas las fieras, cuando al poder se une el poder sin virtud”. Y no olvida al Cicerón (106-43 a.C) que tanto había denostado al corrupto Verres alegando que “cuando los políticos no se rigen por la ética, son como hienas a la caza del poder”. Ya en esta línea, cabría mentar el pesimismo de Hobbes (1588-1679), escéptico con el homo homini lupus, reclamando la necesidad de uno fuerte para conducir la res publica. Una secuencia nostálgica, de apelación constante a la seguridad del más brioso, que ha encontrado en los últimos cien años mil apelaciones para traspasar lo que no es democracia y que, ahora, quiere  encontrar en las Redes rencorosos destinatarios, pagados de sí mismos.

En el día a día
El problema es que no reparan siquiera en el panorama en que nos movemos, probablemente porque les favorece. La celebración del Día Internacional de la Violencia contra la Mujer, hoy 25 de junio, debería alertarnos de cuánto, a diario, se traspasa esa línea de la igualdad de trato en los hogares, los lugares de trabajo, los espacios de ocio y tiempo libre, la publicidad gratuita y, para que no falte nada, incluso en los ámbitos de la escuela y de los hábitos instituciones religiosas que, sin comprometerse con la igualdad de los Derechos Humanos, se precian de caritativas. Espacios todos en que la violencia del más fuerte, la imposición no solo física sino también psicológica y simbólica, se conjugan para causar daños, irreparables muchas veces, a personas tan dignas de vivir en el mundo como cualquier arrogante chulesco o más.

En esta línea de quitar hábitos innecesarios para convivir, es valiosa la noticia que llega del parlamento gallego suprimiendo a las niñas la obligación del uniforme de falda. Una noticia escolar, al fin, de alto valor social, que viene a poner en su sitio a tanto partidario de lo estéril, los decimonónicos distingos entre colegios de niños y niñas y obliga, de paso, a repensar qué pasa con la supuesta “libertad” educativa o, sobre todo, con el negocio de las subvenciones y conciertos  al circuito privado del sistema educativo, tan protegidos en algunas Comunidades. Ahora que en Galicia han encarado que el hábito no hace al monje, también sería coherente que se abandonaran en todo el Estado que dinero público pague la segregación escolar –que la LOMCE todavía protege- ampliando la negativa a quienes en cualquier ámbito del sistema educativo no pasan del  código binario de hombre/mujer. ¿Qué pasa con las demás modalidades de ser o sentirse humano?¿Cómo se denigra o posterga a los diversos del canon patriarcal? ¿Qué atención les presta nuestro sistema educativo?

Postergación y preeminencias existen en una buena parte de la educación española, estructurada de entrada –pero no gratuitamente- en pública, concertada y propiamente privada. Y de añadido, en la acordada bajo el paraguas de los derechos de la familia, una manera de imponer criterios ajenos a los derechos del menor, ajenos a que los niños y niñas tengan una infancia libre de presiones adoctrinantes, también en cuanto a modelos de sexualidad cuya “naturalidad” se envuelva en razones muy diversas. Hablaba Casado hace poco de los inmigrantes que no se atenían a nuestras costumbres. Tal vez entendiera que los islámicos, por ejemplo, son muy distintos de los unificados como cristianos por los Reyes Católicos en el siglo XV. De poco vale, sin embargo, ocultar que estos colegios y quienes les privilegian siguen pautas similares, anclados en el dogmatismo “de la verdad” de que hablaba Pío XI en la encíclica Divini illius Magistri (1929), y ajenos a cualquier otra consideración que no coincida con su pulcritud de criterio.

Prueba evidente es que, por más que ahora hablan de “diálogo”, a muchos obispos les puede el subconsciente cuando hablan de varones-varones para el ministerio eclesiástico. No solo ajenos a las mujeres –in ecclesia taceant-, sino también a otras variedades genéticas del ser humano que ha tenido la Iglesia católica siempre en su seno por más  que la Biblia no hubiera estado muy atenta. Solapar y ocultar por razones de supuesta supremacía epistemológica, falso prestigio o, también, como pretexto para achacar delitos de pederastia a quienes per se no les corresponde, como mínimo es de hipócritas, una especie que en el Evangelio original no queda bien parada.

Derogación LOMCE
Entretanto, es de celebrar que el equipo de Celáa haya sacado a relucir expresamente su intención de derogar la LOMCE, y no tan solo un tanteo con algunos aspectos “más lesivos” de los derechos que esta ley tan promovida desde muchos sedicentes liberales, más carcas de lo que pregonan, ha conculcado. No hacerlo hubiera sido una ofensa a cuantos en estos penosos años han resistido –en la Comunidad de Madrid algunos más que en el resto de España- los empellones de los plagiarios de Margaret Thatcher. A los ojos de muchos ciudadanos y ciudadanas han actuado contrariamente a lo que en 1978 llegó a ser la Constitución de todos y todas. No hay quorum suficiente para revisar el artículo 27CE, por ejemplo, o los Acuerdos tan ambiguamente constitucionales que Marcelino Oreja gestó entre 1977 y 1979 con el Vaticano, pero se debería, aunque solo fuera para fortalecer los derechos de los menores no dejándolos al arbitrio de tanta prepotencia equívoca que no acaba de desaparecer del horizonte.

Manuel Menor Currás
Madrid, 25.11.2018 

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viernes, 23 de noviembre de 2018

El Gobierno cambia de postura e introduce por sorpresa la derogación de la Lomce en su reforma educativa (Laura Galaup en eldiario.es)

Artículo de Laura Galaup en eldiario.es

  • El Ministerio de Educación ha incluido en el anteproyecto de nueva ley orgánica una disposición para que se derogue completamente la Ley Wert
  • La ministra se había limitado hasta ahora a plantear que iban a modificar los aspectos más "lesivos"o "perturbadores" de esta normativa
  • Esperan que llegue al Consejo de Gobierno antes de finales de año y luego se tendría que tramitar en el Congreso como proyecto de ley

El Gobierno de Pedro Sánchez ha cambiado de opinión en su reforma de la Ley Wert. Hasta ahora, la titular del Ministerio de Educación, Isabel Celaá, había apostado por modificar los aspectos más "lesivos", "perturbadores" o "vulneradores" de la Lomce. Sin embargo en el borrador de anteproyecto de una nueva ley orgánica que han distribuido a la comunidad educativa fechado este lunes abogan por derogar esta normativa por completo, como ha podido comprobar eldiario.es

Esto supone un cambio de posicionamiento que ha sorprendido a algunas entidades sociales. El pasado 7 de noviembre el equipo de la ministra Celaá envió a la comunidad educativa un documento de 18 páginas en el que dejaba por primera vez por escrito sus propuestas para modificar la normativa de educación. En él se planteaba que la Lomce "no puede derogarse en su totalidad en este momento" ya que – apuntaban – "supondría quedarnos sin legislación educativa".
Esta postura ha sido defendida por la ministra desde que tomó posesión de su cargo. En una entrevista con eldiario.es realizada en junio, Celaá reconoció que la Ley Wert no se derogará de forma inmediata sino que se "desactivará por partes"."No podemos derogarla toda de golpe porque nos quedaríamos sin legislación", incidió en una respuesta muy parecida a la argumentación distribuida hace un par de semanas a las entidades educativas.
A pesar de este posicionamiento público, en el borrador de anteproyecto de nueva ley orgánica educativa elaborado por el Ministerio – al que ha accedido eldiario.es – sí que apuestan por incluir una disposición derogatoria única en la que recogen que "queda derogada la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre para la Mejora de la Calidad Educativa [Lomce]".
De esta forma, si finalmente sale adelante, con este articulado se revocaría la polémica ley educativa, diseñada por el exministro popular José Ignacio Wert y aprobada sin consenso por la mayoría absoluta que tenía el Gobierno del PP. Esta normativa preveía reválidas que había que superar para obtener el título de la ESO. Muchas de sus medidas todavía están en vigor, como que la Religión cuente en la nota media, la Filosofía perdió presencia en el currículum educativo o la implantación de la FP Básica.
Fuentes del Ministerio confirman su nueva apuesta por derogar la Lomce y aseguran que han tomado esta decisión porque ahora "existe un texto alternativo", en alusión al anteproyecto que han elaborado para modificar la LOE (la ley de la época de Zapatero) e incluir algunos aspectos de la Ley Wert.
En el reciente articulado que han elaborado apuestan por evitar que la Religión cuente para la nota media, desincentivar la financiación pública de los colegios que segregan por sexos, aumentar el margen de las autonomías para fijar cuántas horas de clase imparten en castellano y cuántas en su lengua cooficial o evitar que los centros puedan incluir el rendimiento académico como un criterio de acceso.
Con esta propuesta el Gobierno socialista ha encontrado una vía para revocar la Lomce a través del anteproyecto de Ley Orgánica con el que pretenden modificar la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE), a pesar de que el pasado 7 de noviembre aseguraban en el texto introductorio a sus propuestas que la revocación completa de la normativa impulsada por Wert no se podía realizar.

Sorpresa en la comunidad educativa

"Nos ha sorprendido porque no es lo que venía diciendo el Ministerio", plantea Jesús Aguayo Díaz, el portavoz de política educativa del sindicato STEC. "Es una novedad. Si finalmente queda derogada en algún momento, sería una gran noticia", añade Francisco García, secretario general de Comisiones Obreras de la Federación de Enseñanza. 
Por su parte, Florencio Luengo, miembro del Proyecto Atlántida, considera que esta decisión es "una intención de partido que va a contrastar con la situación política". Desde UGT, Maribel Loranca, su secretaria general de Enseñanza, anima al Gobierno a que acompañe este texto de una memoria económica en el que se detalle qué cantidad presupuestaria estiman que será necesaria para desarrollar estas medidas.
Los portavoces de estos colectivos también temen que la tramitación de esta Ley Orgánica se demore o que una convocatoria de elecciones anticipadas evite que se termine aprobando. "En el caso de medidas urgentes se podría realizar la tramitación con normas de rango inferior", propone García. Por ahora, la medidas son un simple borrador, desde el Gobierno esperan que llegue al Consejo de Ministras antes de finales de año y luego se tendrá que tramitar en el Congreso como proyecto de ley. En la Cámara Baja su primer obstáculo será la aprobación de su toma en consideración y si finalmente sale ratificada, luego se abrirá la ponencia.

Las medidas que introduce el Gobierno de Sánchez

  • Perspectiva de género de forma transversal. Desde el Gobierno abogan por incluir en el tercer ciclo de Primaria un área de Educación en valores cívicos y éticos, en el que se prestará atención "a la igualdad entre hombres y mujeres". Por su parte en Secundaria apuestan por prestar "especial atención a la orientación educativa y profesional del alumnado" y que esta se produzca con "una perspectiva de género".
  • Evitar que las notas sean un criterio de admisión a un centro. La Lomce permitía que los centros "que participen en una acción destinada a fomentar la calidad de los centros docentes" pudiesen reservar hasta el 20% de la puntuación en las solicitudes de admisión. Colectivos educativos han planteado que esta normativa permitía a estos colegios segregar al alumnado. Desde el Ministerio proponen evitar que "las características propias de un centro" pueda provocar "la modificación de los criterios de admisión."
  • Combatir la financiación pública a colegios que segregan por sexos. En esta propuesta abogan por que los colegios "que desarrollen el principio de coeducación en todas las etapas educativas, serán objeto de atención preferente y prioritaria en la aplicación de las previsiones recogidas en la presente Ley, sin perjuicio de lo dispuesto en los convenios internacionales suscritos por España".
  • Freno a la concertada. Desaparece la mención a la demanda social como uno de las factores que tendrán en cuenta las administraciones para programar y ofertar plazas en los centros concertados. En este anteproyecto apuestan por planificar "la oferta educativa de modo que garantice la existencia de plazas públicas suficientes, especialmente en las zonas de nueva población". Desde los colectivos de educación concertada critican este posicionamiento, ya que aseguran que "supone omitir cualquier referencia a la libertad de enseñanza".
  • Filosofía vuelve a ser obligatoria para todos los alumnos en Bachillerato. Tanto la Filosofía como Historia de la Filosofía vuelven a ser "materias comunes del Bachillerato". La Lomce quitó relevancia a esta asignatura en el currículum educativo: dejó de ser obligatoria en 4º de la ESO y 2º de Bachillerato.

viernes, 24 de agosto de 2018

Entrevista a Agustín Moreno: Agustín Moreno: “Cuando los sindicatos se institucionalizaron empezó la enfermedad” (María F. Sánchez en CUARTOPODER.ES)

Entrevista a Agustín Moreno realizada por María F. Sánchez publicada en cuartopoder.es

Podría haber sido el sustituto de Marcelino Camacho al frente de CCOO o el coordinador general de Izquierda Unida –a propuesta de Julio Anguita–, pero a Agustín Moreno (1951, Madrid) parecen darle alergia los sillones. Eligió dar la batalla a pie de calle y también en el aula. Perseguido por el franquismo por su vinculación al PCE, posteriormente fue dirigente de CCOO hasta la crisis del sindicato del 96. Entonces, encontró un valioso refugio en la enseñanza.
Durante dos décadas ha sido profesor de Historia en institutos de Madrid, donde lejos de permanecer en la retaguardia se convirtió en uno de los mayores exponentes de la Marea Verde. Una de sus máximas es que todo docente debe irradiar afecto. Él parece haberlo llevado a la práctica, a juzgar por el emotivo pasillo de despedida que le hicieron sus alumnos el día que se jubiló, hace tan solo unos meses. El vídeo de este pequeño homenaje se volvió viral. Activo siempre en sus reflexiones, también como colaborador de cuartopoder.es, Moreno arroja luz sobre cuestiones como la educación, el sindicalismo y los tiempos convulsos que vivimos.
— ¿Cómo resumiría el estado de salud del sistema de educación pública en España? ¿Cuáles son sus problemas más acuciantes?
— Es muy mejorable, más allá de lo que digan o dejen de decir los estandarizados y discutibles estudios tipo PISA. Falta mucha inversión educativa: es un escándalo que sea solo un 3,8% del PIB, cuando la media en la UE es del 6%. No se pueden pedir resultados finlandeses cuando destinamos la mitad que ellos a educación. El otro gran problema es la doble red que privatiza la educación y es un atentado a la equidad y a la igualdad de oportunidades. En tercer lugar está la falta de respeto a la libertad de conciencia del alumnado cuando se permite adoctrinar religiosamente a menores en centros educativos públicos, algo que va en contra de las Convenciones Internacionales sobre Derechos del Niño. Si no se corta irá a más con la entrada en las escuelas del resto de religiones como la musulmana, la evangelista, etc. Esos son los problemas concretos, luego hay uno más de fondo: la derecha española, la Iglesia católica y la patronal privada son muy beligerantes a la hora de defender un sistema educativo clasista, segregador y que sea fuente de un negocio económico y de privilegios ideológicos-religiosos.
— ¿Habrá un pacto por la educación pública que derogue la LOMCE con el PSOE en el Gobierno?
— El pacto debe ser social, político y territorial y se debería derogar la ley de Educación más nefasta de la historia, porque es la exigencia de la comunidad educativa y el reiterado compromiso del PSOE de la oposición, junto con la inmensa mayoría de las fuerzas parlamentarias. Y de hecho, hay una propuesta articulada de una ley de Educación que la sustituya, a partir del Documento de Bases por Otra Ley Educativa, elaborado por numerosas organizaciones de la comunidad educativa. Y se debería derogar de manera inmediata el Decreto 14/2012 de recortes educativos para que no se aplique el curso próximo.
— El TC rechazó hace unos meses un recurso del PSOE contra la financiación pública de las escuelas que segregan por sexo y contra la religión como asignatura. ¿Por qué se premia tanto a la educación concertada y religiosa en España?
— Por dos razones. El TC es el reflejo del descarado reparto de lotes de poder judicial por las fuerzas del bipartidismo. Es decir, la mayoría conservadora del TC dictamina en línea con los intereses de la mayoría política conservadora y esto supone falta de independencia, desprestigio y deslegitimidad de la institución. La minoría progresista hizo un voto particular bastante fundamentado jurídicamente, pero da lo mismo, no pasa de la función de florero. Por otro lado, por la histórica comunión entre la derecha conservadora, la Iglesia y la patronal del sector, que hunde sus raíces en el reaccionarismo español del siglo XIX y en el franquismo. Por eso España sigue teniendo como asignatura pendiente la modernización educativa. Hay que recordar que en Europa prácticamente no existe ni educación privada pagada con fondos públicos, ni adoctrinamiento religioso en los centros educativos públicos que son los mayoritarios.
— Existe la segregación por sexo en la educación, pero en cuartopoder.es ha hablado de una mayoritaria: la segregación de clase de los hijos de los obreros. ¿Cómo es ese techo de cristal para estos alumnos que, en su experiencia como profesor, se ha encontrado en las aulas?
— Hay muchos estudios que concluyen que el rendimiento escolar depende de muchas cosas, pero que es decisivo el número de libros que tenga en casa, especialmente la madre. La escuela debe asegurar el derecho a aprender con éxito de todo el alumnado, en caso contrario, está fracasando y se dedicará a reproducir el modelo social de clase existente. La verdadera función democrática de la educación debe ser compensatoria de las desigualdades de todo tipo que puedan existir: económicas, sociales, personales… Y debe de hacerlo desde la búsqueda de la equidad, que no es otra cosa que dar más a quien menos tiene y más lo necesita. Es un concepto que va más allá de la igualdad de oportunidades, ya que no se puede dar lo mismo a quienes parten de desventajas o desigualdades de origen. Esto es lo que puede romper ese techo de cristal existente que te encuentras en los barrios obreros donde he trabajado, aunque claro que hay chicos y chicas de extracción muy humilde que son brillantes y esforzados y tiran para adelante con un gran poderío, pero siguen siendo demasiados los que abandonan o fracasan escolarmente.
— ¿Cuál debería ser la función del maestro?
— Acompañar a los niños y niñas y jóvenes en su aprendizaje múltiple: personal, moral, académico ….. Esa es la etimología de la “pedagogía” y el sentido profundo de la labor del docente. Ayudar, por tanto, a la construcción de personas formadas, informadas, con valores éticos, críticas, comprometidas con la mejora de la sociedad en la que viven. Y hacerlo desde el afecto, ya que sin él no hay aprendizaje. Si un maestro tiene la suerte de disfrutar con uno de los oficios más bellos que pueden existir, el alumnado acabará sintiendo y participando de ello, porque el entusiasmo es algo que se contagia.
— Vuelven los socialistas al Gobierno después de siete años de PP. ¿Tiene esperanzas en que esto pueda suponer cambios positivos para la clase trabajadora?
— Me ha alegrado mucho la salida del PP y de Rajoy del Gobierno, que además demuestra que es posible otra mayoría y otro Gobierno. No tengo tan claro hasta dónde va a llegar el PSOE a la hora de revertir los recortes y aplicar políticas progresistas. Se pueden tener ilusiones, pero no ser un iluso. Por un lado, porque en el campo de la política económica y presupuestaria se suele colocar más en el campo del neoliberalismo que en el de las políticas sociales. Me temo que muchos de los compromisos adquiridos antes de llegar al poder se pueden estar olvidando con la excusa de la debilidad parlamentaria. Y no digo que no exista, pero no se puede argumentar como coartada que el Gobierno solo tiene 85 diputados, porque es el PSOE quien tiene la responsabilidad de que no haya un Gobierno con 156 si se hubiera planteado un acuerdo con Unidos Podemos. Si quieres ir lejos, ve acompañado.
Harán cosas, pero ¿van a derogar las últimas reformas laborales y de pensiones? Urgen medidas de fondo. La devaluación salarial, el deterioro del mercado laboral y el retroceso de los derechos sociales es tal que a este Gobierno se le va a medir por lo que haga, no por lo que diga. Pero creo que si el PSOE no defrauda las esperanzas creadas con anuncios que no vayan acompañados de hechos, el bloque de la izquierda puede ganar las próximas elecciones. Me gustaría que se formase un gobierno de coalición a la portuguesa que imprimiera un cambio profundo al país. No es fácil, pero hay que dejar el pesimismo para tiempos mejores.
— Tras su larga trayectoria en el sindicalismo, ¿cree que el descrédito que enfrentan los sindicatos es en parte merecido?
— Desgraciadamente, cuando más se necesitan los sindicatos, más débiles están. Hay razones objetivas para su debilitamiento: al poder no le interesan sindicatos de clase combativos y en un mercado de trabajo en descomposición es difícil organizar y defender a los trabajadores. Pero también hay factores subjetivos: los grandes sindicatos llevan mucho tiempo equivocándose en su apuesta cerrada por lo que se ha dado en llamar el modelo de concertación social en España (MECS), que ha fracasado al negociarse sin movilización alguna; falta combatividad, algo que no se decreta pero se organiza; la democracia de las bases es insuficiente y los trabajadores deben participar y decidir, incluso si se firman o no los pactos sociales; y deben esforzarse en alcanzar acuerdos con los movimientos sociales para una política de alianzas progresista.
— ¿Cuándo se quebraron los sindicatos mayoritarios? ¿Qué ha fallado desde entonces?
— En enero de 1994, tras la Huelga General contra la reforma laboral de Felipe González. La huelga fue un éxito con una participación parecida a la del 14 de diciembre de 1988, aunque sin el golpe de efecto del fundido en negro de TVE. El error fue que no tuvo continuidad y que los convenios no podían parar una reforma de ley. Aquello provocó una profunda división en CCOO. Aprovechando las divisiones por estrategia en los sindicatos, hubo una auténtica operación desde el poder económico y político para desmontar el poder real y el prestigio de los sindicatos. En UGT, liquidaron a la dirección que encabezaba Nicolás Redondo con la excusa de la cooperativa PSV. CCOO culminó en su VI Congreso de enero de 1996, con la defenestración de Marcelino Camacho y la marginación y persecución del “sector crítico”.
¿Qué ha fallado? Mejor dicho, qué no se ha hecho. Como se le oía denunciar a Marcelino en septiembre, cuando se estrenó el documental “Lo posible y lo necesario”, en el VI Congreso se trataba de hacer de CCOO “un sindicato socialdemócrata que primero pactaría con el PSOE y luego con el PP”. Y así sucedió. Hay un dato que habla por sí solo: a los Gobiernos de Felipe González se le hicieron cuatro huelgas generales, a los gobiernos de Aznar del ajuste de Maastricht, de Zapatero y su reforma laboral y de pensiones, y de Rajoy de la orgía de los recortes, a todos juntos, se les hicieron tres huelgas generales. Cuando los sindicatos se institucionalizaron empezó la enfermedad. La única manera de que los sindicatos recuperen el centro de la escena política y económica para los trabajadores es esencial fortalecer su democracia, su pluralidad y por supuesto las movilizaciones.
— ¿Puede el secretario general de CCOO, Unai Sordo, revertir esta situación con su nuevo liderazgo?
— No lo sé, prácticamente no le conozco. Ojalá. Tiene grandes retos y no son fáciles. Pero parece que acepta el modelo de concertación social (MECS), que en mi opinión es un fracaso desde el punto de vista de sus resultados: la clase trabajadora no ha avanzado en los últimos veinte años, sino que ha retrocedido gravemente. Tiene el gran reto de representar y organizar al precariado y a los trabajadores pobres, que son muchos millones. Debería ser capaz de recuperar el protagonismo social, económico y político para los trabajadores. En fin, que no basta con tener cierto discurso, hace falta determinación.
¿Cómo observa los movimientos de la derecha? ¿Tienen posibilidades Pablo Casado o Albert Rivera de convertirse en nuestro próximo Salvini?
— Cuando los poderes fácticos vieron que el PP podía perder varios millones de votos por sus políticas antisociales y la corrupción, crearon Ciudadanos para que fuera el receptáculo de esos votos y que pudieran apoyarse entre sí para asegurar el control del gobierno. Es lo que pasó con Rajoy y el apoyo de Rivera. Matteo Salvini es un parafascista. Casado, y también Rivera, a tenor de sus declaraciones, podrían jugar el mismo papelón. No me gustaría que así fuese, ya sea porque no ganen las elecciones o por que moderen sus discursos.
Lo que está en juego es quién queda primero en el caso de ganar las elecciones generales el bloque conservador. Ahora están más igualados los dos partidos y compiten entre sí sabiendo que formará Gobierno el que tenga más diputados, con el apoyo del otro, si les salen las cuentas. No lo tienen fácil. Casado es un líder débil, con plomo en las alas por su máster, que le da una imagen de poco preparado para gobernar; que le hayan elegido a él da idea de lo mal que está el PP. Y Rivera está noqueado desde la moción de censura: pensaba heredar sin turbulencias a Rajoy y no acaba de entender que todo el mundo tiene sus bazas. No es de descartar que si la derecha no tiene votos para gobernar, haya presiones desde el IBEX y de sectores de la vieja guardia del PSOE para recuperar una coalición PSOE-C´s que impida todo cambio.
Pero el tema de fondo es otro. Creo que se ha perdido la ética en la política y así nos va. Mira, el 17 de agosto solo quise poner dos tuits para recordar y solidarizarme con las víctimas de los atentados de Barcelona y de Cambrils, reflexionar sobre la barbarie y no olvidar que frente al horror existe la belleza. Pero me repugnó la politización de los actos y me ha hecho pensar que este país no tiene arreglo. A no ser que se eleve el vuelo, se abandone la política rastrera, y fijemos la mirada en el horizonte. El reto de modernizar y democratizar la sociedad no se logrará con unos partidos políticos que solo se preocupan de desgastar al otro para llegar o mantener el poder. Creo que se debería hacer un esfuerzo por acabar con este clima de conflicto y confrontación permanente y encarar los grandes retos que en mi modesta opinión son: a) recuperar un sentimiento común de país, lo que exige soluciones democráticas a la cuestión de la forma del estado, a su pluralidad territorial, a la memoria histórica; b) construir una economía eficiente, que asegure empleo digno y suficiente, el Estado de Bienestar y la sostenibilidad ecológica; c) el respeto y la tolerancia política y ciudadana.
— ¿Quién debería dar más miedo a las clases populares: Casado o Rivera?
— Esto es como preguntar que es peor, la peste o el cólera. De entrada podía parece que el PP es una derecha conservadora y C´s la derecha neoliberal, pero en la práctica cada vez se parecen más porque compiten por el mismo espacio electoral que incluye el voto de la ultraderecha. La ventaja de C´s sobre el PP es que cuenta más con el beneficio de la duda en materia de corrupción, y eso puede confundir a mucha gente, que lo pagaría con dureza si llegasen a gobernar.
— Este momento de toma de posiciones de la extrema derecha, ¿es un momento que debería ser entendido como crucial por los movimientos sociales?
— No son buenos momentos aquellos en los que hay que defender lo evidente, o sea la libertad, la justicia, los derechos humanos o la democracia. Pero los movimientos sociales están obligados a hacer su trabajo en toda circunstancia, a resistir, a organizarse, a movilizar para defender derechos y mejorar la sociedad. Deben ser como tábanos para el poder por su capacidad de crítica, y servir de autopistas para la participación de la ciudadanía. Y da gusto ver la capacidad de movilización del movimiento feminista y de los pensionistas, pero ¿dónde están los trabajadores y trabajadoras? Es llamativo como el centro de gravedad de la movilización ha pasado hace un tiempo de los sindicatos a los movimientos sociales. Y eso no es bueno del todo, porque las mareas sociales suben y bajan, aunque como las del mar nos recuerdan que están ahí, que son vivas y que el mundo se mueve. Es necesario recuperar la calle y la unidad de todas las fuerzas de progreso: sindicatos de clase, movimientos sociales y partidos de la izquierda para que haya un verdadero cambio político y esperanza en este país. La esperanza es siempre una victoria.