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lunes, 13 de octubre de 2025

S.O.S. Gaza: 15 de octubre, defendamos los derechos fundamentales de la infancia y la juventud palestina (Comunicado de Asamblea Marea Verde Madrid 13-10-2025)

La comunidad educativa madrileña en defensa de los derechos de la infancia palestina

13 de octubre de 2025

Suscribimos el comunicado de ”Marea Palestina: la Educación contra el genocidio”, ya que el llamado proceso de paz no garantiza el fin del genocidio ni se va a procesar a los perpetradores en los tribunales internacionales, especialmente Netanyahu.

Pero añadimos a todo ello que no solo se han producido las secuelas físicas y psicológicas sobre la infancia y juventud palestina, sino que la violación sistemática de los derechos humanos hacia la población palestina por parte de Israel, les priva además del acceso a los recursos para su supervivencia y también para su desarrollo y su futuro, como es el acceso a la educación.

Con el 90% de las escuelas y las universidades destruidas en Gaza (según datos de la ONU), el daño infligido al sistema educativo es brutal. Asimismo, se han revelado noticias de la destrucción de centros educativos en Cisjordania y del impedimento para estudiar hacia las y los palestinos, una de las consecuencias del apartheid que de forma criminal aplica Israel en los territorios ocupados, que incluyen Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.

Con la población palestina que ha sufrido 3 años de interrupción en su formación, miles de niños, niñas y jóvenes estarán en una situación de desventaja. Ya han sido privados de su derecho fundamental a la educación de forma consciente y premeditada por la estrategia genocida de Israel cuyas consecuencias aún están por valorar.

Agradecemos la labor docente que están desarrollando el profesorado y el voluntariado en estas condiciones tan adversas, en el territorio ocupado, y especialmente en Gaza.

Finalizamos con las exigencias del respeto a los derechos humanos de toda la población Palestina y mantenemos la exigencia al Gobierno de España y a la comunidad internacional de un embargo de armas permanente y la ruptura de relaciones comerciales y diplomáticas con el Estado de Israel; es urgente la apertura de corredores de ayuda humanitaria y la evacuación y reagrupamiento de los familiares gazatíes que lo han solicitado.

Aún es prioritario mantener la movilización social contra el genocidio y por ello llamamos a participar en las convocatorias y acciones en la jornada de lucha por Palestina el próximo 15 de octubre.

                         Asamblea Marea Verde Madrid

Derecho a la educación, especialmente contemplado por las leyes internacionales:

Art 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Art 28 de la Convención sobre Derechos del Niño ratificada por el Gobierno de España el 30 de noviembre de 1990.

Página de interés con versiones infantiles en la página del Ministerio de Juventud e Infancia









sábado, 17 de mayo de 2025

A vueltas con los cónclaves, silencios y olvidos (Manuel Menor)

 Manuel Menor nos envía su último artículo:

Tergiversan y entorpecen la historia cultural de los avances y retrocesos de la convivencia democrática.

La mención del “cónclave” ha llegado al Congreso de Diputados de la mano del jefe de la oposición en este momento, y la ha prolongado la bancada azul alegando que, en la fórmula electoral vaticanista, se puede entrar como papa y salir como cardenal. Como recurso para llamar la atención de los más adormilados con los rifirrafes de la vida política actual, bebe de los métodos que ya recomendaban los retóricos romanos para que el discurso conectara con la realidad. Ni que decir tiene que las transmisiones televisivas de lo recientemente acontecido entre los muros de la Capilla Sixtina han dejado un poso virtual apto para el uso de la analogía en los asuntos temporales de la vida ciudadana, si bien  la lección real que ha dejado su empleo es la de una gran banalidad, como mucho de lo que en el espacio parlamentario se habla, contrariando su valor democrático.

El argot con que se adobó la metáfora –cocinado con el robado de mensajes privados entre políticos- no es precisamente ejemplar para la sana convivencia. Los muñidores del supuesto beneficio de esta sintaxis, aparte de descortesía y “mala educación” –que solía decirse-, enseñan a todos, mayores y adolescentes, su profunda hipocresía cuando por fines cortoplacistas pretenden aleccionar. Sus chapuceros medios, diciendo que todo vale –como cuando el rey francés Enrique de Borbón decía, después de abjurar del calvinismo, que “París bien vale una misa”-, olvidan lo que suelen hacer a diario junto a eximios colegas de facción. Sobrada documentación tienen los periodistas –y las hemerotecas- de  malos usos de principios morales, tan poco considerados por practicismo coyuntural, que muchas veces terminan en lodazales diversos. Las falsas manías de ejemplaridad, de las que El rey desnudo de Andersen quiso mostrar sus costuras en 1837, beben de relatos como el del “Infierno” del Dante en La Divina Comedia (siglo XIV), y han dejado motivos  suficientes para inspirar el Divino sainete (Curros Enríquez, 1888)  o, más cerca, los esperpentos a que, como género literario,  hicieron maestro a Valle Inclán. En lo que llevamos de siglo XXI, estas prácticas vuelven a proporcionar material sobrado, incluso para instaurar nuevas conmemoraciones. Como supuesta novedad de vergüenzas,  debería haber una dedicada a los abusos  de los móviles, en que se celebraría, al modo del “día de inocentes” del siglo pasado, se celebraría a cuenta de la percepción de bulos, mentiras, bulling y demás hábitos tecnificados de acoso. En tal fiesta, cabría una sesión de opinadores avezados en no dialogar, y diestros en exigir “buena educación”: buena ocasión para descubrir apaños de falsa moralidad.

La utopía de una enseñanza democratizadora

Estos debates, como los de sesiones parlamentarias donde supuestamente se pregunta al Gobierno sobre su gestión,  suelen ser ocasión para combativas divisiones de opinión. Para muchos todo va peor que nunca y, según otros -más escépticos que pesimistas- casi siempre es ocasión para imitar al protagonista de Lars Gustaffson en La muerte de un apicultor (1978) y “volver a empezar”. Dan por supuesto que nunca nada está terminado: siempre falta mucho para cumplir la mejor utopía, como repetía, incansable, el recién fallecido Pepe Mújica. En estas divergencias tiene mucho que ver la memoria, esa facultad que cuantos han tenido cerca el Alzheimer aprecian por los quebraderos de cabeza y dificultades que genera el olvido. En lo colectivo, esta atrofia neuronal entre lo que se hizo o no se ha hecho  -y lo que se debe hacer- también existe y, aparte de retardar decisiones necesarias, limita el provecho de los cambios oportunos a su debido tiempo.

En Educación, ha habido este retardamiento y pérdida de memoria, y en importantes asuntos es enfermedad estructural. Síntoma suyo es el largo recorrido de muchos de ellos desde 1857, en que sube a la Gazeta de Madrid la primera ley general: la Ley Moyano. Prosiguen otros en leyes bien recientes, como indica el que La Ley 20/2022 -de 19 de octubre: Ley de Memoria democrática- promueva iniciativas didácticas en los centros escolares, más allá de lo que decía la Ley de Memoria histórica -ley 52/2007, de 26 de diciembre-, y que le facilite desarrollos apropiados la LOMLOE (de 29.12.2020) en las enseñanzas mínimas que prescribe desde 2022-23. Notorio es, sin embargo, que Comunidades como Madrid las obstaculizan. Ejercitando sus competencias curriculares, en segundo de Bachillerato, por ejemplo, el diseño de Historia de España -de obligada atención en la EVAU de 2025- sigue siendo el de 2002 –posterior al torticero debate sobre “las Humanidades”- e impide un digno tratamiento de las cuestiones que emanan de dos leyes importantes en el desarrollo de la CE78. Después de casi cincuenta años de la muerte del dictador, plantear los asuntos centrales de “memoria democrática” todavía resulta exótico; en demasiadas ocasiones pesa mucho el tiempo anterior a la Constitución de 1978: la puerta abierta hace 47 años para democratizar su conocimiento y una praxis acorde parece haber servido de poco.

De todos modos, el alzheimer educativo no se reduce estrictamente a los asuntos que suscita la memoria “histórica” o “democrática”, y tardará mucho en curarse si gestionarla se circunscribe a los decretos del BOE. Para que llegue de verdad a todas las aulas es imprescindible su arropamiento coherente en muchas otras acciones que afectan profundamente a la vida escolar. La organización interna de los centros, la formación lógica de sus educadores y, de fondo, el respetuoso respeto a la libertad de conciencia y  la atención a las características de los educandos, son determinantes. Por otro lado, nulo favor se hace a “la memoria democrática” en el sistema educativo olvidando a cuantos docentes enseñaron democracia a remolque de una “cultura escolar” reticente u hostil. Antes y después de 1978, su ruptura con los libros de texto al uso, y sus innovaciones en la enseñanza de la Historia Actual con documentación de archivo, exposiciones y debates sobre cuestiones contrarias a los derechos humanos y la paz -o huellas residuales a veces de aquella Guerra antidemocrática-, dignificaron la educación de muchas generaciones. Sus honrados proyectos abrieron un duro camino en la conexión de escuela y vida real, y no son los causantes de adolescencias reacias  a conocer –sin  manipulaciones-  lo ocurrido en España desde los años veinte.

En Educación, todas las manos son pocas para normalizar la Constitución en el sistema escolar, y que todos los ciudadanos tengan una educación apropiada. Alimentando la desmemoria se pierde el futuro, y  para el tiempo actual es estéril seguir haciéndolo.

Manuel Menor Currás

16/05/25

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viernes, 3 de septiembre de 2021

El "derecho parcial" a la Educación de los menores llegados a Ceuta: clases de español y separados de otros alumnos (Gonzalo Testa / Gabriela Sánchez para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica esta información 


El Ministerio de Educación habilitará "aulas de inmersión lingüística" para alrededor de 260 menores marroquíes de entre 12 y 16 años y, al menos de momento, no serán escolarizados de manera reglada. El plan es cuestionado por expertos en infancia

Aunque la legislación española obliga a escolarizar a todo menor de 16 años, alrededor de 260 adolescentes de entre 12 y 16 años no podrán comenzar sus estudios de manera reglada al inicio de este curso en Ceuta. Se trata de los adolescentes que llegaron a la ciudad durante la crisis diplomática con Marruecos. Mientas que el resto de chavales de su edad, también los menores extranjeros no acompañados que hubiesen llegado a la ciudad anteriormente, acudirán a las clases normalizadas -con apoyo de idiomas si así lo requiere-, para la mayoría de quienes llegaron en mayo el plan es diferente. La fórmula activada, basada en clases de español y un "acompañamiento individualizado", ha sido cuestionada por expertos en infancia.


Para estos menores, el Ministerio de Educación y Formación Profesional pondrá en marcha aulas de "inmersión lingüística" en castellano para dar "atención educativa" a los alrededor de 260 menores migrantes marroquíes no acompañados que se encuentren en edad de escolarización obligatoria por encima de Primaria. Los espacios y los turnos serán diferentes a los del resto del alumnado. El plan de Educación pasa por crear grupos de 15 alumnos para impartir a los chicos con entre 12 y 16 años cuatro horas diarias de clase, en horario vespertino, de español, valores y relaciones sociales con un plantel de 22 maestros y un especialista en intervención sociocomunitaria por instituto.


"Es una buena señal que al Gobierno le preocupe cumplir con la Ley y respetar los derechos de la Infancia, también los de los niños y niñas que llegan solos, pero según nuestras leyes y tratados internacionales , deberían estar escolarizados todos los menores de 16 años, con un itinerario especial de refuerzo lingüística y de evaluación de su nivel, pero dentro del sistema de educación formal", sostiene Lourdes Reyzabal, presidenta de la Fundación Raíces. Desde la Plataforma de Infancia de España, Carles López considera que el Ministerio no puede ofrecer a estos menores un "derecho parcial" a la educación con la excusa de las ratios de estudiantes por grupo locales desbordadas y de la falta de infraestructuras escolares.

"Debemos tener en cuenta que España tiene la obligación de asegurar a esos niños su derecho a la Educación completo de acuerdo con nuestra legislación y las normas internacionales y que Ceuta, según los informes del Consejo Escolar del Estado, no tiene capacidades ni recursos para escolarizarlos con normalidad, por lo que lo mejor sería asegurárselo a través un reparto por autonomías acordado en Conferencia Sectorial", opina el presidente de la Plataforma.

Menos de un mes después de que la delegada del Gobierno en Ceuta asegurase que estaba "optimista" porque, decía, esperaba no tener que "preocuparse" en septiembre por los niños marroquíes llegados durante la crisis migratoria, personal del Ministerio de Educación se ha desplazado esta semana a la ciudad para visitar los cinco institutos donde se atenderá en horario vespertino a los chavales con entre 12 y 16 años, bajo una estrategia tildada de "sectaria" por fuentes cercanas al servicio autonómico de protección a la infancia.

Según explican desde Educación a elDiario.es, sólo trece niños migrantes acogidos tienen menos de 12 años. Estos serán escolarizados con todas las de la ley una vez evaluado individualmente su nivel de conocimiento de la lengua vehicular y las competencias adquiridas en el país vecino. Las mismas fuentes no cierran la puerta a que, de manera paulatina, algunos de los menores de entre 12 y 16 años puedan pasar a una escolarización reglada, aunque la falta de plazas escolares en una ciudad de 20 kilómetros cuadrados como la de Ceuta, lo complican, reconocen. Para los adolescentes de entre 16 y 17 años, unos 500, se baraja la creación de "aulas modulares" en los equipamientos en los que permanecen acogidos para orientarlos hacia programas de Formación Profesional ofertados directa o indirectamente por el Ministerio en los que ya se ha logrado inscribir a al menos dos decenas de chicos y chicas.

Numero "muy elevado" de alumnos

Desde el departamento dirigido por Pilar Alegría defienden que los menores marroquíes que se encuentren entre los 12 y 16 años no han sido escolarizados de manera reglada debido al "número muy elevado" que representan para un sistema educativo como el ceutí, lo que les ha empujado "a adoptar medidas extraordinarias". Los menores llegaron a la ciudad autónoma hace tres meses, pero la intención del Gobierno se centró en la devolución de estos chavales, cuyo primer intento ha sido frustrado por los tribunales por vulnerar la Ley de Extranjería. El Gobierno central se ha comprometido con el local a reforzar los medios necesarios para encontrar "una vía" para devolverlos cumpliendo la legislación.

La expulsión sigue siendo, según admitió el consejero de Educación de la ciudad, el objetivo. "Van a ser unos recursos transitorios, porque el fin último es la repatriación y el reagrupamiento familiar de los menores. Mientras se van a habilitar una serie de espacios, aulas y grupos para su escolarización con una evaluación previa del Ministerio para conocer su nivel y sus necesidades", explicó Carlos Rontomé, consejero de Educación de la ciudad autónoma.

El Gobierno central y el local justifican también la decisión ante el riesgo de colapsar las aulas de Secundaria de la ciudad que, con una ratio media de 30 estudiantes por clase se encuentran entre las más saturadas del país. Otro de los factores por los que descartan, por el momento, la escolarización reglada de la mayoría de chavales marroquíes llegados en mayo es el rechazo de una parte de los vecinos ceutíes a su incorporación a la actividad lectiva en condiciones de igualdad.

El sistema para otros menores migrantes

La razón destacada por la Delegación del Gobierno en Ceuta para justificar la falta de escolarización de los niños de entre 12 y 16 años difiere de la aportada por la cartera de Pilar Alegría. La Delegación del Gobierno argumenta que el establecimiento de espacios y turnos diferenciados con respecto al resto del alumnado se debe a las "características específicas" que presentan los menores migrantes no acompañados llegados en mayo, "como la falta de arraigo" que, según dicen, "impiden su escolarización ordinaria en los centros de enseñanza". Sin embargo, los niños extranjeros que llegan solos a España en edad de escolarización suelen ir al colegio junto al resto del alumnado y seguir clases normalizadas, con el apoyo de clases de español en su caso.

El plan de "atención educativa" elaborado entre Educación y el Gobierno regional choca con las "exitosas" experiencias desarrolladas durante los últimos años por el Área de Menores con niños extranjeros bajo su tutela, defienden fuentes cercanas al servicio.

Esta será la primera vez en la que el Ministerio de Educación se implique directamente en facilitar el aterrizaje de jóvenes foráneos no acompañados en el sistema educativo de la ciudad, el único junto al de Melilla en el que conserva competencias directas. Hasta ahora era en exclusiva la administración local la que, a través de un convenio con la ONG Digmun, ofrecía clases de español "durante entre 3 y 6 meses" a los adolescentes migrantes que llegaban a Ceuta "mientras se realizaban las pruebas de determinación de edad, se actualizaba su vacunación y se analizaban sus habilidades escolares" como paso previo a su escolarización en un colegio o instituto.

Piden apostar por el traslado a península

"Por un lado está muy bien que se aborde la escolarización de los niños llegados en mayo a Ceuta, donde no hay recursos suficientes para hacerlo en condiciones, pero aún entendiendo que se trata de una coyuntura singular lo que tendría que hacer el Ministerio de Educación en paralelo al traslado de los menores a otras comunidades autónomas es concebir esas aulas de español como un puente hacia su integración en las aulas ordinarias, esa no puede ser la solución definitiva", opina la directora de Incidencia y Política de Save The Children, Catalina Perazzo, a pesar de que el Ejecutivo local ha desechado la posibilidad de solicitar, aunque sea de forma transitoria, el reparto de los niños con otras regiones.

"La Conferencia Sectorial debería llegar a un acuerdo para asegurar de verdad el derecho a la Educación, que no puede pasar sólo por cursos formativos u otras alternativas. El problema no es la segregación, que también, sino que estos niños deben tener derecho a la Educación completo, no puede entenderse de manera parcial, que sólo incluya lengua española", insiste Carles López.

"No es discutible que España tiene esa obligación, por lo que la solución pasa por una respuesta coordinada de las diferentes administraciones públicas que lo haga posible", apunta. Desde su punto de vista es evidente que "para nuestro sistema educativo en términos nacionales no es ningún problema escolarizar a 600 u 800 chicos porque el derecho a la Educación no puede limitarse a cursos de español", que también apuesta por el reparto de menores por otras comunidades, una vía promovida por el Ministerio de Derechos Sociales, que trabaja en el impulso de un mecanismo estable de reparto de menores para aplicar en momentos de crisis.

A la espera de que el Ministerio concrete todos los detalles de la atención educativa que dará a los menores no acompañados marroquíes, la oficial de protección de infancia de UNICEF en Ceuta, Laura Bondendörder, advierte que la administración debe partir de que "los niños migrantes tienen el mismo derecho a la Educación que cualquier niño español", aunque asume que "hay que ser pragmáticos" y tener en cuenta la falta de recursos e infraestructuras de la ciudad.

"Nos parece muy importante que el Ministerio haya comprometido la activación de aulas de inmersión lingüística y otros programas de atención aunque sea por las tardes si es imposible acoger a todo el alumnado en el mismo horario", indica Bondendörder, a quien le preocupa más que "a nivel político se sigue hablando sólo de devoluciones anticipando el resultado de las evaluaciones del interés superior del menor que hay que realizar y que pueden concluir con resoluciones que las respalden o que aconsejen su permanencia en España o su reagrupamiento familiar en otro país".

viernes, 23 de julio de 2021

«En 4 o 5 años podríamos tener a toda la población de 0 a 3 escolarizada» (Pablo Gutiérrez del Álamo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica este reportaje





Hablamos con la investigadora Cristina Castellanos quien, junto a Ana Carolina Perondi, realizó una investigación sobre el coste y la posibilidad de universalización del 0-3. Con una inversión total de 6.800 millones, en un lustro, podría cubrirte la totalidad de la demandas de plazas en este ciclo, entre 800.000 y 900.000. Unas cifras muy superiores a las anunciadas por el Ministerio en relación a las inversiones que llegarán de la UE y de las que se invertirán 670 millones para la creación de 60.000 plazas. Castellanos y Perondi plantearon un sistema como el sueco: universal, público, gratuito y de calidad. Asegura que es factible, como lo ha sido el aumento de 16 semanas del permiso de paternidad.


spaña tiene una de las tasas de escolarización en educación infantil de segundo ciclo, el 3-6 años, más altas del continente. Prácticamente del 100% por todo el país. Una etapa no obligatoria que desde hace ya tiempo es gratuita y que ha conseguido unos muy buenos resultados. Pero todavía queda camino por recorrer, al menos, en lo que respecta a su «hermano pequeño», el primer ciclo de 0-3 años.

Existen grandes diferencias dentro de este mismo ciclo, entre las criaturas menores de un año y las de 2 o 3. En algunas comunidades autónomas, los centros públicos de infantil y primaria ya han abierto aulas para los 2 años. Los concertados vienen haciéndolo desde hace ya años. Pero existe un importante déficit en la oferta pública de plazas en las edades inferiores. Históricamente se ha dicho que resulta una etapa muy cara para las administraciones porque las ratios son muy bajas en estas edades. Pero, aunque se dice que es caro, no existen cifras oficiales al respecto.

Sí existe un estudio elaborado hace tres años por Cristina Castellanos y Ana Carolina Perondi, para el Instituto de Estudios Fiscales. Un documento que realiza un extenso estudio sobre el coste de estas plazas, tanto a nivel individual como global y que concluye, en palabras de Castellanos, «que no es tan cara» la plaza. Según las cifras que manejaron para hacer este trabajo, la inversión es de entre 5.000 y 6.000 euros al año por cada niña y cada niño. Aunque los cálculos se realizaron sobre cifras de 2017, tras una reciente revisión a finales del año pasado, la situación no ha cambiado sustancialmente, asegura Castellanos.

Según palabras de esta profesora de Economía de la UNED e investigadora, es la primera vez que se ha realizado este cálculo en España. La primera porque, entre otras cosas, acceder a los datos es toda una gincana. No existe estadística pública desagregada por ciclos en infantil y tan solo dos comunidades autónomas, País Vasco y Andalucía, dan información pormenorizada. Para Castellanos, la falta de información estadística denota el grado en el que las administraciones central y autonómicas están comprometidas con este ciclo. «Lo que no se visibiliza, lo que no se contabiliza no existe. Si no se hace es que no hay prioridad política clara», asegura.

Para hacer el cálculo, entre otras cosas, analizaron una buena cantidad de licitaciones públicas de escuelas infantiles para ver los gastos en personal, en mantenimiento, suministros, etc. de estas centros. También las cifras de los presupuestos generales de País Vasco y Andalucía. Y, en su momento, pudieron comparar resultados con los investigadores que en aquel momento estaban elaborando un informe similar para la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y que, cuenta Castellanos, nunca ha visto la luz.
Universalizar

Las investigadoras, además de realizar este cálculo del coste del puesto escolar por año, elaboraron un proyecto para la universalización de todo el ciclo de entre cuatro y cinco años. Con una inversión total de 6.800 millones de euros, entre 800 y 900 millones al año. Hoy por hoy se está invirtiendo, explica Castellanos, unos 2.500 millones anuales en el 0-3. Además, su propuesta se basa en el modelo que impuso Suecia en ya en los años 70, 100% público.

Charlamos con ella sobre algunos de los detalles de aquel informe y del paper que publicó a principios de este año, a modo de resumen y de actualización de algunas de las cifras y sobre ciertos aspectos del proyecto de universalización anunciado por el Gobierno de coalición (absolutamente insuficientes a su modo de ver).

El Gobierno tiene entre sus objetivos la extensión del ciclo y hace un par de meses, en el marco del proyecto de recuperación de la Unión Europea, anunció la inversión de 670 millones de euros para la creación de 60.000 plazas escolares para esta etapa.

Castellanos calcula que faltan entre 800.000 y 900.000 plazas en total. El proyecto del Gobierno se queda muy por debajo. «No llega ni a un 10%. Necesitamos duplicar lo que hay ahora mismo, un incremento relevante» y, más, teniendo en cuenta el dinero que está previsto que llegue de la Unión Europea en los próximos años. Pone de ejemplo, de hecho, los 3.600 millones que llegarán para digitalización a España desde la UE. «Con la mitad cubrirías dos etapas de nuestra propuesta».

De media, hoy por hoy, se está escolarizando en esta etapa al 40% de las criaturas con grandes diferencias entre sus edades. Las investigadoras proponen llegar a una tasa de escolarización del 90% para las y los niños de 1 año y del 33% para las criaturas menores. Esto es lo que costaría, en el plazo de cinco años, menos de 7.000 millones de euros.

Los cálculos los han realizado teniendo en cuenta una gran cantidad de variables. Para empezar, la mejora de las condiciones salariales de las profesionales, tanto de las maestras como de las técnicas superiores, cuyos salarios son muy bajas como vienen denunciando todo tipo de colectivos y sindicatos desde hace años.

También se tuvo en cuenta que entraría en vigor la reforma de los permisos de maternidad y paternidad, de manera que los primeros ocho meses de vida sería posible que una criatura permaneciese al cuidado de alguno de sus progenitores. De esta forma, la escolarización podría realizarse justo después.

Para Castellanos, además, es importante que el sistema sea público. «Apostamos por un sistema público porque entendemos que es la forma de que sea universal, en tanto en cuanto se garantizan unos estándares de calidad; al ser público, como la sanidad, indica que todas las personas tienen derecho, acceso y posibilidad». Esto no quita para que quien quiera acudir a un centro privado lo haga, asegura la investigadora. Pero ha de garantizarse una plaza pública posible para todas y todos.

Eso sí, apunta, «en las CCAA que se apuesta más por la concertada y la privada, se observan algunas deficiencias, digamos, en la asignación y en cómo se generan algunos guetos y efectos no deseados al apostar por ciertos tipos de educación».

Desde su punto de vista y teniendo en cuenta los datos disponibles, «digamos que el derecho a la educación de 0-3 está centrado en los hijos y las hijas de la clase media». Cuando se estudian los datos de las comunidades autónomas se ve una falta de plazas públicas de 0-3 que, además, «tampoco llegan a los grupos más vulnerables» porque se establecen sistemas de copago que lo hacen imposible.

Según la investigadora, además, correría de parte del Ministerio hacer la legislación básica para que, al menos, hubiera unas condiciones mínimas comunes en todo el territorio dado que la educación es una competencia transferida en la que, además, también tienen mano las entidades locales.
Beneficios

Los beneficios de la escolarización en educación infantil ya no pueden discutirse. Hace décadas que todo tipo de organismos internacionales hablan de su impacto en la cohesión y la igualdad de oportunidades, en la calidad de la vida escolar de cada persona, en la mejora de los resultados a lo largo del tiempo. Eso sí, el servicio educativo ha de ser de calidad.

Castellanos y Perondi, como economistas que son, y expertas en políticas de igualdad de género, también señalan importantes beneficios en la esfera económica. De hecho, parte del estudio habla de los retornos que supondría la universalización. Aunque cifren un aumento de 4.500 millones de euros sobre lo que se invierte hoy, calculan que se generarían miles de puesto de trabajo (como mínimo, unos 100.000) y, con ellos, un aumento millonario en las arcas de la Seguridad Social y de Hacienda.

Además, si el sistema universal fuera público, los más de 1.600 millones que calculan que las familias están gastando hoy por hoy en la escolarización en centros privados de 0-3, acabarían en otros sectores de la economía.

Y no hay que olvidar lo que podría suponer para la relación de las mujeres y el mercado de trabajo. Según dice Castellanos, existe un consenso absoluto en la relación entre la escolarización en los primeros años de la vida de los hijos y el acceso y mantenimiento en los puestos de trabajo de sus madres. De esta forma, la universalización del 0-3 traería de la mano una serie de beneficios económicos indirectos a la educación (difíciles de cuantificar, asegura la investigadora) que también calculan en miles de millones y que tendrían relación directa con la posibilidad de que las madres accedieran al mercado de trabajo, tuvieran jornadas reducidas o pudiesen ascender en sus puestos.
Sistema sueco

La comparación con los países nórdicos y sus sistemas educativos parace un mantra continuo en España, además de una quimera social, cultural y presupuestaria. Suecia y, sobre todo, Finlandia siguen siendo esos lugares a los que miramos con envidia cuando llegan los resultados de PISA. Aunque las comparaciones son odiosas y, en no pocos casos, imposibles, para Castellanos, en el caso del proyecto de universalización de la educación infantil pública de calidad, no lo es.

Haciendo un resumen enorme, Castellanos asegura que «Suecia era una economía que no era boyante en los 70. una economía que apostó porque la igualdad de género fuera transversal, por la independencia económica de todas las personas en todo su ciclo vital. Se planteó qué políticas públicas tenían que ponerse como pilares. La educación fue una de ellas».

Para esta investigadora, a veces hay objetivos que parece imposibles, pero una vez que se priorizan, se consiguen. Está el caso sueco y, explica, en Espñaa podríamos pensar lo mismo de lo que ha ocurrido con los permisos de paternidad, que han pasado de unos pocos días a 16 semanas. «Se decía que aquí sería implanteable. Ahora son iguales (los permisos de mujeres y hombres)».

Para ella hay dos factores relevantes que hacen posible el cambio hacia este modelo sueco: «La inversión en términos económicos es posible y la demanda social está».

viernes, 9 de abril de 2021

¡Firma para que San Blas -Canillejas tenga en el IES Marqués de Suanzes el centro preferente de motóricos que necesita! #IesMotoricosSuanzesya

Rosana Roda ha iniciado esta petición en change.org dirigida a Consejería Educación Madrid

#IesMotoricosSuanzesya

Está iniciativa parte de las familias de niños motóricos en el Distrito de San Blas -Canillejas.

Nuestros hijos están escolarizados en el CEIP preferente Marques de Suanzes. Cuando acaban sexto curso de primaria, se impone su escolarización al IES Salvador Dalí en el Distrito de Ciudad Lineal porque en nuestro distrito no hay ningún centro de secundaria preferente de motóricos. El IES Marqués de Suanzes, justo al lado del CEIP, es al que van por adscripción directa los niños del colegio, pero incomprensiblemente no es preferente de motóricos, ni siquiera es accesible.

Hemos conseguido con mucho esfuerzo y ayuda de CERMI entre otras entidades, que la Consejería de Educación de la CCAA Madrid inicie las obras de accesibilidad a dicho IES, las cuales van tan lento que habiendo empezado en febrero, aún no se pueden usar las rampas de acceso y ni han siquiera tocado los baños. Teniendo en cuenta que ya este año (así también para el próximo curso) hay niños con serías dificultades de movilidad, la situación es gravísima: No tienen ni un baño, ni la infraestructura necesaria para su vida en el centro. Además, la Consejería sabe que necesitamos y por ello pedimos la calificación de preferente, para tener todos los recursos necesarios, y para que se cumpla la ley.

Por todo lo expuesto, en vista que la Consejería no se pronuncia, necesitamos ayuda para que dichas obras finalicen y que el distrito tenga en el IES Marqués de Suanzes el centro preferente de motóricos que necesita.

Gracias por su colaboración y difusión

¡Firma AQUÍ!

lunes, 23 de noviembre de 2020

Mentiras contra el Derecho a la Educación (Pío Maceda)

Pío Maceda nos envía este correo:

Pongo el enlace de un artículo breve, que ya puse en Facebook, en el que intento responder por qué los defensores de la concertada siguen presentándose como víctimas tras 35 años de experiencia que lo desmienten.

GRUPOS CONSERVADORES HAN REALIZADO MANIFESTACIONES EN MUCHAS CAPITALES DE PROVINCIA para expresar su rechazo a la Ley Celaá, a la que intentan desprestigiar con mentiras como “es una amenaza para la escuela concertada”, “pretende cerrar los centros de educación especial”, “amenaza a la religión católica”, “elimina el castellano en Cataluña”, etc.

Es importante subrayar que estas manifestaciones repiten el mismo esquema de las que se hicieron durante la tramitación de la Ley del derecho a la Educación (LODE) en los años 1984 y 1985, y durante la de la Ley Orgánica de Educación (LOE) en 2005 y 2006.

En la manifestación celebrada el 18 de noviembre de 1984, Carmen de Alvear, entonces presidenta de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos (CONCAPA) habló en nombre de la Coordinadora pro-libertad de enseñanza ante cientos de miles de manifestantes diciendo que “se impide a los padres elegir libremente el tipo de educación que desean para sus hijos”. En el cartel que anunciaba la manifestación se veía la silueta de una niña pequeña con coletas escribiendo en el encerado: “No a la escuela única”.

El 12 de noviembre de 2005 los obispos y parte de la cúpula del PP asistieron a la multitudinaria manifestación contra la LOE, que impulsaba el Gobierno de Zapatero y que sería aprobada pocos meses después. Pusieron otra vez el grito en el cielo ante la supuesta amenaza a los centros de titularidad privada, a pesar de que tras dos décadas de aplicación de la LODE habían mejorado bastante: tenían muchas más aulas y más sectores concertados.

¿Por qué repiten otra vez los argumentos de la amenaza a la escuela de titularidad privada, cuando la experiencia ya ha demostrado que eran acusaciones falsas? ¿Por qué tergiversan el concepto de libertad?

Lo hacen para conseguir dos objetivos: beneficiar el negocio de los empresarios y condicionar el marco del debate ideológico.

Un informe reciente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) confirma que en torno al 90% de 336 colegios concertados estudiados cobran una cuota media de 255 euros al mes por estudiante. La mitad de esa cantidad era obligatoria para las familias.

José Luis López Lillo publicó una carta al presidente de la Región de Murcia comentando una sentencia firme que condena a un centro por abuso en el cobro de cuotas. Es una reprobación a esa forma de hacer negocio.

El otro gran objetivo de los defensores de la concertada es llevar la confusión al debate educativo difundiendo falsedades. Pretenden evitar que el derecho a la educación, recogido en el artículo 27 de nuestra Carta Magna, esté en el frontispicio de los debates. Los conservadores no lo niegan, pero hacen lo posible para que este derecho quede en segundo plano. Intentan confundir a la opinión pública con una cortina de mentiras.

Los impulsores saben que el éxito de su empeño está en sembrar dudas. Es algo que descubrieron las empresas tabaqueras en los años 50 del siglo pasado: cuando estudios médicos ya confirmaban que el tabaco favorecía la aparición de cáncer, las empresas productoras acordaron pagar informes que negaban esa evidencia con el objetivo de confundir a la opinión pública.

Hace pocos días un portavoz de la enseñanza concertada negó sin rubor el artículo 27.5 de la Constitución cuando dijo: “No se tiene en cuenta la demanda social, pretenden imponer una planificación previa”. El 27.5 prescribe: “Los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación, mediante una programación general de la enseñanza, con participación efectiva de todos los sectores afectados y la creación de centros docentes”.

De igual manera, a lo largo de las últimas décadas aprovecharon esa campaña para poner en primer plano la “libertad de elección de centro”, cuando no debería ser así. La libertad de elección solo es real si previamente se garantiza el derecho de todos y todas a una educación de calidad. Y esa libertad es posible dentro la programación general prevista en la Constitución.

Por tanto, una de las principales tareas de quienes apostamos por el derecho a la educación es combatir las falsedades para contar con una opinión pública bien formada. Tenemos que ser activistas en el sentido que señala Manuel Rivas: “defender el lenguaje, la ecología de las palabras, frente a las fábricas de mentiras”.

Fuente: te-feccoo.es

jueves, 29 de octubre de 2020

Politizar el malestar docente (Julio Rogero y Jesús Rogero para El Diario de la Educación)

 Artículo de Julio Rogero y Jesús Rogero para eldiariodelaeducacion.com

  • Es urgente y necesario politizar el malestar del profesorado y concienciarnos de que no estamos al servicio del poder, sino del pueblo. Esto no equivale a tomar una posición partidista, sino a reconocer el origen de ese malestar y comprometernos ética y activamente con el derecho de todas las personas a una educación digna.
27/10/2020

Una de las repercusiones que ha tenido la pandemia es el padecimiento de un nuevo malestar entre los docentes de todos los niveles. A los malestares que teníamos por las políticas destructivas de lo público durante décadas, se han añadido los derivados del confinamiento y el improvisado comienzo de curso. Este nuevo desasosiego tiene como ingredientes, entre otros, el miedo, el estrés y la incertidumbre cotidiana provocados por la inseguridad sanitaria.

Emocionalmente, muchos docentes estamos afectados: hemos tenido que dejar parte del alumnado que teníamos, actuar como individualidades aisladas y excesivamente inestables, soportar la presión de las familias que exigen una lógica y necesaria seguridad para sus hijos e hijas y, al mismo tiempo, garantizar una calidad de la enseñanza que dé respuesta a las necesidades de todos, cuando las necesidades, en muchos casos, se han multiplicado. Ello mientras la Administración y algunos medios de comunicación cargan sobre los centros educativos la responsabilidad de lo que pueda suceder. El resultado es un malestar individual que mezcla el sentimiento de abandono por parte de la Administración y la sensación de una menor valoración social.

Este proceso se une a otro de más largo recorrido por el que la educación se ha ido despolitizando de forma progresiva. Ello explica, en buena medida, la respuesta del colectivo docente a su malestar actual. Más allá de tomas de posición minoritarias de gran valor, hay una respuesta silenciosa y mayoritaria en forma de sumisión y obediencia. Esta reacción se enmarca frecuentemente en la cultura de la queja, en la que los demás tienen la culpa y nosotros no podemos hacer nada más que lamentarnos y tragar. Caemos así en la tentación de la inocencia, en la que eludimos nuestra responsabilidad, y nos instalamos en la desesperanza y la inacción.

Hemos compartido docencia con compañeros con quienes no se podía hacer ninguna referencia crítica a situaciones problemáticas porque, decían, era hacer política y había que ser neutrales. No eran conscientes de que la apelación a la neutralidad es defender el statu quo, y esta es también una opción política a favor del desorden establecido. Por eso, el profesorado, en general, sigue asumiendo pasivamente su malestar; porque denunciar públicamente lo que lo provoca es hacer política, algo que se ha convertido en un tabú vergonzante en lugar de en un imperativo ético y profesional.

Para educar y educarnos necesitamos justo lo contrario: generar una cultura de positividad y compromiso en la que se analicen las causas de los problemas, para así afrontarlos y transformar la realidad injusta que se nos impone. Es urgente y necesario politizar el malestar del profesorado y concienciarnos de que no estamos al servicio del poder, sino del pueblo. Esto no equivale a tomar una posición partidista, sino a reconocer el origen de ese malestar y comprometernos ética y activamente con el derecho de todas las personas a una educación digna. Olvidar que la educación es política es ignorar que su función es construir ciudadanos capaces de convivir en una sociedad democrática, plural, diversa y superadora de las injusticias sociales y económicas.

No podemos permanecer ajenos a lo que sucede en la sociedad en general y en el sistema educativo en particular como si no tuviera que ver con nosotros. La despolitización nos lleva a apuntalar la manipulación, la alienación y la pedagogía del opresor, y a aceptar políticas que son un atentado contra el derecho a la educación de nuestro alumnado y de nosotros mismos. Es necesario aceptar que somos parte del problema y de la solución, salir de la falsa neutralidad, de la cultura de la queja y de la obediencia, superar la tentación de la inocencia y comprometernos en favor de la escuela pública que queremos.

Mientras la situación educativa no vaya en la dirección deseada será necesario cierto malestar. Una desazón que nos mantenga despiertos y actuando. Toca transformar el malestar destructivo que nos invade en una esperanza audaz y cargada de rebeldía que nos lleve a construir una educación de calidad para todo el alumnado sin excepción. Sin duda, este objetivo merece nuestro compromiso.

Julio Rogero pertenece a los MRP y es miembro del Foro de Sevilla.

Jesús Rogero es profesor de Sociología de la educación en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del grupo promotor de ILA por una escolarización inclusiva.

sábado, 8 de agosto de 2020

Contra la inercia del fracaso en Pan Bendito (Rodrigo Santodomingo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica este reportaje


  • Pan Bendito, una barriada en el sur de Madrid, representa un reto educativo mayúsculo. En sus calles duras y hostiles viven familias con un nivel sociocultural paupérrimo. El ciclo del fracaso escolar se alimenta además de inercias atávicas. Allí se encuentra la Escuela de la Paz de la Comunidad de Sant´Egidio. Sus alumnos (la gran mayoría gitanos) practican la lectoescritura, juegan y bailan, adquieren valores que su entorno no siempre fomenta. Este año ha organizado un programa estival para acortar la brecha del virus.
  • “Hay terror a que los alumnos aprendan a leer la actualidad”
  • Barbiana, años sesenta: otra educación es necesaria

En uno de los barrios más estigmatizados de Madrid, hay un espacio -diáfano, pulcro, luminoso- donde aprende una decena de niños. Acompaña a cada alumno un joven o adolescente. Una mesa con dos chavalas por profesora supone la excepción a esta regla de atención estrictamente individualizada. Es mediodía de un día de julio y la sesión alterna ejercicios de lectoescritura con dibujos y otras tareas más ligeras.

Todos los presentes llevan mascarilla y sufren su gestualidad cohibida. Pero en los ojos, en los ademanes, en la postura, se adivina complicidad. La concentración de los niños se pierde y se vuelve a encontrar. Una secuencia continua e imprevisible. Mientras, los profesores esperan serenos, no desesperan, idean recursos para que las frecuentes distracciones no arruinen el aprendizaje.

La Escuela de la Paz de la Comunidad de Sant´Egidio ocupa un local en Pan Bendito, una colonia en el madrileño distrito de Carabanchel. Allí viven muchas familias gitanas “de las de zapatilla, como dicen ellos”, aclara Carlos Busto, coordinador de la escuela. Un segmento de la población especialmente vulnerable, en el bucle de la marginalidad, donde campan el analfabetismo y la pobreza severa. Los últimos, como diría el sacerdote italiano Lorenzo Milani, referente pedagógico de esta y otras escuelas similares que la comunidad -cristiana pero conducida por laicos- tiene en más de 60 países. En la de Pan Bendito, la mayoría de alumnos son gitanos, aunque también acude algún payo y chicos nigerianos, latinos o ucranianos. El alumnado inmigrante copa casi todas las plazas en las otras dos escuelas de la paz que Sant´Egidio tiene abiertas en los céntricos barrios de Malasaña y Lavapiés.

Dan las 12:30 y la atmósfera de calma y estudio salta por los aires. Un niña de unos 9 o 10 años, enjuta y de mirada vivaracha, se arranca a taconear sobre una silla. Otros dos chicos algo mayores improvisan un partido de ping-pong con un balón Nivea. “¡A recoger!”, anuncia una joven. La mayoría obedece, alguno se hace el remolón, otra se rebela. A esta se le invita a sentarse un rato, apartada del grupo. “La premisa es generar relaciones de amistad, convertirnos en un modelo distinto a lo que suelen ver en el barrio”, explica Busto. “Pero hay que marcar límites, sobre todo con la violencia física o verbal. En ocasiones se manda al niño de vuelta a casa o se le prohibe venir algún día para que se lo piense”, añade.


Del respeto a la amistad

Cada voluntario/a (estudiantes de Bachillerato o universitarios) se ocupa de un máximo de tres alumnos. Normalmente se juntan alrededor de 10 jóvenes para 30 niños. Durante la visita, hay menos gente de lo habitual: las limitaciones de aforo han obligado a doblar turnos con el fin de que ningún chaval quede excluido.

Yaiza Rubio estudia Ingeniería Telemática y vive por la zona de Oporto, cercana a Pan Bendito aunque con un panorama sociocultural muy diferente. Hace cuatro años que regala tiempo y conocimiento en la escuela. “Siempre digo a las nuevas que primero se trabajen la autoridad y se ganen su respeto, aunque parezcan estrictas”, reconoce. Rubio asegura que el vínculo de amistad solo germina cuando las fronteras han quedado bien marcadas. Es entonces cuando manan los abrazos y la confidencias. Preguntamos a una niña qué tal se lleva con su voluntaria. “Es más mi amiga que mis amigas”, suelta espontánea.

Visitamos la Escuela de la Paz de Pan Bendito en pleno campamento urbano. Alternativa de urgencia a las estancias en la sierra de Madrid que otros años, sin virus mediante, ponen el colofón a su actividad durante el curso. Antes y después del campamento, la comunidad ha montado -también de manera excepcional- una escuela de verano. Obvio el objetivo: estrechar la brecha sociodigital acentuada por la pandemia. Con este mismo fin, la escuela continuó online durante el cerrojo escolar. “A través de móviles, aquí otros dispositivos no tiene casi nadie. Hemos ayudado con los deberes, sin olvidar la parte afectiva”, afirma Busto.

En realidad, el apoyo escolar y la dimensión lúdica cohabitan siempre en la oferta educativa de Sant´Egidio. Durante el campamento, juegos y amenos talleres ganan peso. Pero la jornada en la escuela propiamente dicha arranca suave y finaliza con una pequeña fiesta: cantar, bailar, divertirse.

El énfasis académico se centra en los pilares del aprendizaje, cuyas carencias pueden condenar a un alumno de por vida. Ante todo, el cultivo de la palabra, en la línea de Milani y su insistencia en situar al dominio del idioma en el epicentro de cualquier proyecto vital con una dosis digna de libertad. Casi al mismo nivel, las operaciones matemáticas básicas. Y luego, otros requerimientos concretos de cada niña/o. La flexibilidad y el margen de maniobra son -sustentados siempre en un trato personalizado- la gran ventaja de la escuela respecto al sistema oficial.

Busto recuerda que el CP República de Colombia, a dos pasos del local, siempre ocupa los tres últimos lugares en la pruebas de diagnóstico de la Región. Para él, pedirle al colegio que arregle solo un ascensor social escacharrado se antoja casi una utopía: “El círculo de la pobreza en el barrio no se termina de romper por una cuestión cultural. Y ahí es muy difícil que llegue el colegio. Incluso los profesores más vocacionales se encuentran con una clase en la que casi todos los alumnos provienen de un estracto social muy bajo, con necesidades emocionales, problemas de comportamiento, conflictos en casa, absentismo… Un gueto, en definitiva”.

La Escuela por la Paz, por el contrario, sí puede actuar sobre la raíz, acudir al origen de la desigualdad. Literalmente de hecho, ya que los voluntarios van a buscar a los niños a sus hogares. En parte para asegurar su asistencia, en parte para conocer de primera mano su entorno cotidiano. “Las familias se muestran agradecidas, saben que todos somos voluntarios”, dice Rubio. Busto añade que ayuda sobremanera no responder al perfil de figura institucional (profesor, trabajador social), lo cual facilita la cercanía en el trato: “Te abren su casa, te invitan a café de puchero…”.Carlos Busto. Foto: R. S.

Heroísmo educativo

Finalizada la ronda de recogida, ya en el local, la escuela afronta la enseñanza con la realidad cotidiana del alumno muy presente. “Nos armamos de paciencia, comprendemos que determinadas actitudes no se producen porque el niño sea malo, sino porque hay una historia detrás que explica su comportamiento”, argumenta el coordinador. Es en este “querer sin juzgar, en acercarse a los pobres, a los que más sufren” donde más se revela, para Busto, el espíritu cristiano del proyecto.

Ciertos valores empapan juego, estudio y talleres. Enfoque transversal que aspira a neutralizar la dureza del barrio, “donde impera la ley del más fuerte”, prosigue Busto. Convivencia, empatía, respeto, cuidado de las calles en las que crecen los chavales, ecología. Se emprenden también iniciativas solidarias, por ejemplo, reciclaje de juguetes que luego venden en mercadillos altruistas. El dinero recaudado lo envían a África. “Les inculcamos la idea de que nadie es tan pobre como para no poder hacer algo por los demás, comprenden que hay gente peor que ellos, sin ni siquiera acceso a medicinas”, afirma Busto.

En sus más de 30 años de vida, la escuela ha cosechado un nutrido palmarés de éxitos. “Ves cambios, a veces muy sutiles. A lo mejor no salen universitarios, pero sí hay gitanas que han continuado su formación más allá de los 13-14 años [algo poco habitual en esta comunidad], se han casado más tarde y ahora trabajan como dependientas”. Otras veces, lograr que un puñado de chicos esquiven su autodestrucción supone un logro inmenso: “Algunos me han reconocido que no han caído en la droga gracias a la escuela”.

Busto trabaja como maestro de Infantil en un colegio concertado. Es diácono (clérigo laico) y padre de tres hijos. Además de la coordinación de la escuela, presta servicio en otros programas de Sant´Egidio. Aun así, opta por quitar importancia a sus esfuerzos de ayuda al prójimo. No lo dice expresamente, pero desliza que los verdaderos héroes se encuentran en las escuelas de la paz de Mozambique o Malawi. Jóvenes que madrugan para caminar kilómetros y echar una mano educativa antes de afrontar una larga jornada laboral. Busto cuenta un caso desgarrador que eleva el nivel de sacrificio y relativiza su propia labor. Hace unos años, un veinteañero de El Salvador acudía como voluntario a la Escuela de la Paz de Apopa, una pequeña ciudad cercana a la capital, San Salvador. Allí, las maras ven a la escuela como enemiga directa: les quita cantera, dificulta su reclutamiento criminal. El joven se había convertido en una referencia, un polo de atracción para alejar a los niños de los tentáculos de la delincuencia. Así que lo mataron. Se llamaba William Quijano.

viernes, 12 de junio de 2020

Tetuán necesita más Educación Pública (Comunicado de la Plataforma Tetuán eres Educación Pública. 10-6-2020)

COMUNICADO DE LA PLATAFORMA TETUÁN ERES EDUCACIÓN PÚBLICA ⭕ 

☝️Para que la Educación Pública garantice el ejercicio del Derecho a la Educación.

✌Para una educación inclusiva e igualitaria, que compense las desigualdades y atienda a las necesidades educativas especiales de nuestros niños y niñas.

👏  Para una Educación basada en la justicia social y los Derechos Humanos


viernes, 24 de abril de 2020

El profesorado pide que la evaluación tenga en cuenta las desigualdades sociales entre estudiantes (Lis Gaibar para elsaltodiario.com)

Artículo de Lis Gaibar para elsaltodiario.com

La incertidumbre sobre el final del curso académico, sumada a la evidencia de que el método telemático ha acentuado las desigualdades sociales, hace que los docentes teman las consecuencias educativas del coronavirus entre parte de su alumnado. Colectivos por la enseñanza pública consideran que el debate no debe ceñirse al aprobado general y demandan medidas que garanticen a todos los niños y niñas igualdad en el derecho a la educación.
14-4-2020

El 15 de abril está prevista una reunión en la que el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas acordarán cómo articular el final de curso. Ya hace semanas que profesorado de todos los niveles educativos, que ha tenido que adaptarse a un cambio radical en la docencia de un día para otro, advertía de que el método telemático estaba dejando atrás a parte del estudiantado. Ahora, ante la evidencia de que la crisis sanitaria se va a seguir alargando al tiempo que corre el calendario escolar, la principal preocupación es cómo se evaluará el año académico. Y si se tendrán en cuenta determinados condicionantes que hacen que no todos los menores puedan seguir igual las clases.

Labastida, Vitoria, la Comunidad de Madrid o La Rioja fueron las primeras en cancelar las clases presenciales, pero pronto les siguieron el resto de comunidades autónomas, y millones de estudiantes llevan más de un mes sin asistir a los centros educativos. A nivel nacional, ya se han tomado algunas decisiones en consecuencia: las comunidades autónomas han cambiado la fecha para la celebración de la EVAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad, Selectividad) y más de una treintena de universidades ha confirmado que no retomarán las clases presenciales.

En el ámbito internacional, Italia decretó recientemente el “aprobado general”, una medida que algunos colectivos estudiantiles estatales —como el Sindicato de Estudiantes— solicita replicar, pero que genera rechazo entre muchos sectores. 

Tampoco son pocos los docentes que insisten en que el debate sobre el final del curso va mucho más allá de la idoneidad —o no— de la medida italiana.

BRECHA DIGITAL MÁS ALLÁ DEL ACCESO A INTERNET

Varios colectivos de la enseñanza coinciden en una máxima: situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales. De esta premisa parte la propuesta elaborada por el colectivo Mareas por la educación pública, que reclama “una solución lo más justa posible” para evitar que, ante esta situación, “vuelvan a sufrir las consecuencias los mismos de siempre”, tal y como resume Sandra Villa, portavoz del colectivo. Si bien la docente hace referencia a la brecha digital, matiza que la misma no hace únicamente referencia al acceso a internet o a dispositivos electrónicos, sino también a los contextos familiares y emocionales del menor: “Estamos ante una situación muy difícil donde también entra en juego un factor no cuantificable”, señala, en referencia a los miles de menores a
cuyas familias ha golpeado la enfermedad, o cuyos padres han perdido el trabajo.

Villa defiende la pedagogía presencial es insustituible, y que aunque se eliminara la brecha de los recursos materiales, el nivel socioeconómico se seguiría notando: “Hay familias que no pueden ayudar a sus hijos a hacer deberes”

Villa, que también es profesora en Madrid, ilustra la situación con un comentario recurrente entre profesores estos días: hay alumnos con los que, un mes más tarde de la cancelación de clases presenciales, no ha logrado contactar, y su principal preocupación es cómo se van a poner esos estudiantes al día. Defiende que la pedagogía presencial no se puede sustituir por la telemática, ya que, “aunque se estrechara mucho la brecha en cuanto a recursos materiales, el nivel socioeconómico se sigue notando en cosas como que hay familias que no pueden ayudar a sus hijos a hacer la tarea”. 
Las desigualdades económicas y sociales ya estaban ahí, concluye, pero la crisis del coronavirus las ha remarcado y, ante ello, “las administraciones públicas deben garantizar la misma educación a todo el alumnado”.

Por eso, la propuesta de Mareas por la educación pública —válida, apuntan, tanto si se retoma la actividad presencial antes de finalizar el curso como si no—, pasa porque no se evalúe la materia impartida desde que se decretó el cierre de los centros —hacen referencia a la disparidad de criterios y métodos empleados, y de recursos al alcance de profesores y alumnado— y que, a efectos de evaluación, se tengan en cuenta solo aquellos desarrollados presencialmente (primera y segunda evaluación). Para Marea Verde, desde el regreso de semana santa no se debe avanzar materia, sino trabajar en el repaso y recuperación del alumnado, enfocándose en aquellos que no hayan superado los contenidos impartidos antes del cierre de centros educativos.

Un posicionamiento similar tiene la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (FECCOO), que señala que “la evaluación debe tener como objetivo facilitar al máximo la promoción y titulación del alumnado”. Nacho Tornel, secretario general de FECCOO Región de Murcia, opina que “solo se
puede evaluar aquello que se ha trabajado en unas condiciones mínimas”, y apunta hacia la necesidad de “criterios de flexibilidad” a la hora de evaluar en una situación en la que “niños y familias están sometidos a tensiones familiares, laborales y sociales muy fuertes”. “La escuela no puede ni debe ser un peso más”, sentencia Tornel.

¿APROBADO GENERAL?

Sobre la promoción del estudiantado —repetir o pasar al siguiente curso—, Tornel insiste en que la no promoción “no debe ser nunca, y menos ahora, un castigo”. Por eso, al igual que Mareas por la educación pública, Tornel descarta la medida italiana y considera que la promoción generalizada no es “ni necesaria ni adecuada”, ya que, considera, habrá jóvenes para los que sea mejor repetir curso. “A lo mejor es una forma de ayudarles a que el vacío que se ha producido ahora no sea más difícil de superar en un futuro no muy lejano”, señala. Apunta que, para ello, debe dejarse actuar a los centros
en coordinación con las familias y, sobre todo, con autonomía.

También en otra cuestión coinciden Tornel y Villa: la importancia de mantener el vínculo entre el alumnado, las familias y las escuelas. “A mí lo que más me preocupa no es qué hacer con la tercera evaluación, sino cómo tenemos ligado al alumno a la escuela, especialmente a aquellos con más dificultades”, resume Tornel. “Creo que la prioridad es que esta relación no se rompa”, insiste el profesor.
El acompañamiento docente telemático hace que niños y niñas tengan “una mínima conexión con el mundo exterior” en un momento en que las familias pueden estar atravesando momentos duros
“Al otro lado tus alumnos y alumnas están siempre preguntándote algo, y yo me intereso por cómo están en casa..., y creo que eso es lo más importante que estamos haciendo”, añade Villa. El acompañamiento docente telemático ayuda, sostiene, a que niños y niñas tengan “una mínima conexión con el mundo exterior” en un momento en que las familias pueden estar atravesando momentos duros. Por eso la docente insiste en la necesidad de poner medidas para que este acompañamiento siga funcionando, pero hacerlo “con garantías de que no perjudique a los que sufren situaciones más desfavorecedoras” y de forma que todos los niños y las niñas pasen con el mismo nivel al curso siguiente.

LA EDUCACIÓN PÚBLICA TRAS LA CRISIS DEL COVID19

Si el futuro más cercano del curso escolar actual no se conoce, mucho menos se sabe cómo influirá la pandemia en el siguiente año académico. Los colectivos de profesores coinciden en que habrá que adaptar los contenidos ante una pandemia que ha trastocado los planes de estudio. En lo que difieren es en cómo y cuándo hacer esta adaptación. 

Tornel vaticina que el curso sí se adelantará, y que el 1 de septiembre los centros educativos tendrán que empezar a funcionar. “Habrá muchas cosas que hacer, será necesaria una gran labor de repaso e ir afianzando lo que se ha trabajado telemáticamente”. 

Villa defiende que un adelanto de las clases supondría una sobrecarga laboral para los docentes: “Estamos trabajando muchísimo, hemos tenido que adaptar la docencia y hacer nuevos materiales, y yo llevo toda la semana santa, que es mi periodo de descanso, contestando correos del alumnado, porque entiendo que es una situación especial y sé que necesitan ese acompañamiento”.

En la Comunidad de Madrid no se han sustituido las bajas: “Habrá alumnos que no estén recibiendo formación, y esa desigualdad no es resultado de la brecha digital, sino de que las administraciones no facilitan recursos”

Pero si bien existen problemas, también se presentan oportunidades. Sandra Villa señala que hay asignaturas para las que tienen a más de 200 alumnos, resultado de unos recortes en educación que se tradujeron (entre otras cosas) en la reducción de plantilla de profesores, una práctica que ni en plena crisis sanitaria se ha evitado. “Hay comunidades, como la de Madrid, en la que no se han sustituido las bajas, así que habrá alumnos y alumnas que no están recibiendo ninguna formación, y ahí hay una desigualdad evidente que no deriva de la brecha digital ni de la situación de los menores, sino de que las administraciones no facilitan recursos”. Por eso, los colectivos esperan que tras la crisis se va a
evidenciar la necesidad de invertir recursos públicos.Un caso previsible es que los menores van a necesitar refuerzo para recuperar materia, y eso solo se puede lograr con más personal en los centros.

“El gran problema de esta experiencia digital impuesta, improvisada y a la carrera, es que algunos ya piensan que ésta es la educación del futuro. Y ni mucho menos”, avisa Tornel. “Va a haber que hacer mucha atención personalizada, en pequeños grupos, por lo que se necesitará ampliar personal y bajar ratios”, argumenta el profesor murciano.Y la única manera de hacerlo, añade Villa, es sin dejar a nadie atrás. “Si no se garantiza que no se den esas desigualdades, la pandemia nos estará señalando qué tipo de sociedad tenemos”, opina la docente. “Y si eso sucede, tendremos que volver a salir a la calle para insistir en que no queremos ese tipo de modelo de sociedad, porque igual que el modelo de sociedad que no invierte en sanidad pública nos mata, el que no invierte en educación pública nos va a generar grandes repercusiones sociales”.

No tienen una bola de cristal para saber qué pasará el próximo curso académico, pero intuyen que la crisis financiera puede acarrear recortes en la plantilla, lo que imposibilitaría prestar refuerzo a niños y jóvenes que, también educativamente, se han visto golpeados por la pandemia. Así que su esperanza es que el gobierno entienda que la educación no ha encontrado en el método telemático la fórmula mágica, y que la escuela tiene que responder “más y mejor que nunca para dar aliento”, concluye Tornel, “a millones de estudiantes que han vivido situaciones muy duras, y que están deseando volver a la escuela para ver a sus amigos y hacer vida normal”.
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