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lunes, 13 de diciembre de 2021

Celaá. ¿Actualizar los Acuerdos con el Vaticano? (Manuel Menor Currás)

 Publicamos este nuevo artículo de Manuel Menor 


La nueva embajadora en el Vaticano pronto podrá certificar si el sistema educativo ha de seguir como se acordó en 1979.

El nombramiento de Isabel Celáa como embajadora en el Vaticano, entre los muchos comentarios que suscita, tanto respecto a su preparación para el cargo, como  a si se trata o no de un premio a su trayectoria, sin duda traerá a colación la octava ley orgánica sobre educación escolar que promovió desde el Ministerio de Educación. Son notorias en esa ley, cuyo desarrollo curricular está en marcha, determinadas limitaciones, de las cuales una de las más notorias es la de la relación entre Enseñanza Pública y Enseñanza Privada y, detrás, los Acuerdos del Estado Español con el Vaticano. 

Desde 1851… y antes

Se mencionarán los problemas de comunicación que le generó el haber pretendido poner en claro los límites de la “libertad de elección de centro”  y, sobre todo, el reparto de recursos presupuestarios que prescriba el entendimiento del art. 27 de la Constitución de 1978. Según se haga, la universalidad y la libertad educativas tendrán un ajuste o desajuste más apropiados y, por consiguiente, una equidad democrática propia o impropia.

Con este nombramiento vienen al recuerdo, también, no solo las personalidades de algunos de embajadores anteriores en el mismo destino, con disparidades como las que representan Gonzalo Puente Ojea y Francisco Vázquez, entre los nombrados por el PSOE, y sobre todo Marcelino Oreja, el muñidor de los Acuerdos de 1979, en la etapa de UCD, que reiteraron a los eclesiásticos una función “fundamental” -la palabra sale varias veces en el documento- en el sistema educativo español. Y de más atrás, se agolpan, asimismo, los ministros de Educación que anteriormente hubo en la etapa preconstitucional y de la Transición, casi todos ligados a organizaciones eclesiásticas en que el confesionalismo católico tuvo total hegemonía en ese departamento ministerial. Después de que Sainz Rodríguez le diera un vuelco a la “Segunda Enseñanza” en 1938, mudando incluso el nombre de la etapa a “Enseñanza Media, Joaquín Ruiz Giménez,  que trató de reorganizarla en febrero de 1953 después de acordarla con los obispos, haber negociado desde dos años antes el Concordato que se rubricaría en agosto; la lista de estos ministros hasta la el gobierno de Suárez es larga y, después, todavía ha habido otros significados en la misma onda, uno de ello incluso ex-profeso en una de las congregaciones dedicadas a la enseñanza.  

 

Quiere decirse que, en no pocos aspectos, el nombramiento de Isabel Celáa, además de seguir a la inversa el camino de Dn. Joaquín, prosigue una marcada tradición en que la educación española está íntimamente relacionada con los objetivos de la Iglesia en España. Si se repasa el siglo XIX,   cuando en 1857 el ministro Moyano sacó adelante la primera ley general del sistema educativo español, ya nació condicionada por lo que decía el Concordato de 1851. Su art. 1, reconocía a la Iglesia católica la exclusividad  confesional de la nación, y el art. 2 establecía que “la instrucción  en las universidades, colegios, seminarios y escuelas públicas o privadas de cualquier clase, será en todo conforme a la doctrina de la religión católica, y a este fin no se pondrá impedimento alguno a los obispos y demás prelados diocesanos encargados por su ministerio  de velar sobre la pureza de la fe y de las costumbres, y sobre la educación religiosa de la juventud aún en las escuelas públicas”. En compensación, el Vaticano, en plena segunda Guerra carlista, ya había reconocido en 1848 a la reina Isabel II como legítima y, por otro lado, aceptaba la situación que se había creado con la desamortización de muchos bienes eclesiásticos. Pronto la Ley Moyano reconoció que las órdenes religiosas establecidas legalmente en España podrían abrir colegios de enseñanza (art. 153); aquel Concordato estuvo vigente hasta 1953 -en que se restauraron las relaciones anteriores a la Constitución de 1931-  y, de entonces acá, venimos debatiendo sobre “libertad de elección de centro”, cuestiones dubitativas del currículo y otras perplejidades que sigue teniendo el sistema educativo español.


Aconfesionalismo y LOMLOE


El problema es que, con tales implicaciones, a cuantos aspiran a vivir en un país democrático, se les hace difícil no ver en el “aconfesionalismo” estatal con que se ha arropado la presencia constitucional de los intereses eclesiásticos, una intromisión inadecuada en el sistema educativo posterior a 1978. Sin contar la del PP, heredero de la antigua AP y sus connotaciones, la historia de las políticas del PSOE en este terreno ha sido ambigua y dependiente siempre de que, según haya estado en la oposición o en el gobierno, es tornadiza y oportunista; él dio carta de naturaleza a los colegios concertados en la LODE (1985) y al aumento del donativo a la Iglesia en la casilla del IRPF y, en virtud de su gestión política, desde la Transición política hasta el presente,  si se quitan de en medio los debates en torno a la Religión y a las implicaciones del confesionalismo católico en las discusiones y debates, poca modernización real  tiene el sistema educativo; las faltas de acuerdos en los tan demandados “acuerdos” suenan cada vez más a una historia decimonónica.


A pesar de que los creyentes católicos practicantes están en mínimos históricos,  el partido socialdemócrata gobernante, después de haberse apuntado  en febrero de 2018 a suscribir, en la Comisión de Educación del Congreso, una proposición no de ley en que se iban a “denunciar y derogar” los Acuerdos, en su  reciente 40º Congreso acordó tan solo “actualizarlos“. Esta parece que vaya a ser, al menos en parte, la gestión encomendada a Isabel Celáa en el Vaticano. 


De momento, si la LOMLOE vale para interpretar el alcance de su nueva actividad, las restricciones que propone esta ley a un exagerado modo de ejecutar las políticas educativas de la LOMCE no han tenido en cuenta que, en el segundo nivel de decisiones,  las autonomías de tipo conservador en la gestión controlan un 70% del alumnado, y tienen ahora –como todas- un 10% más de competencias curriculares. La cuestión principal con que se encontrará Celáa ante el Vaticano seguirá siendo la de la medida en que podrá defender el crecimiento real  de la equidad en el sistema educativo y, por tanto, la fortaleza de una educación pública para todos. Puede enrocarse en su no defensa y, prosiguiendo su subordinación a la privada, haya de facilitar el trabajo a los conservadores cuando vuelvan al poder en el Ministerio de la madrileña calle de Alcalá.


MMC (Madrid: 09.12.2021)


https://www.mundiario.com/articulo/politica/actualizar-acuerdos-vaticano/20211208202622232295.html


viernes, 3 de septiembre de 2021

Las ratios, en el corazón del malestar de la comunidad educativa (Pablo Gutiérrez de Álamo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

 Reproducimos este artículo de ELDIARIODELAEDUCACION.COM



  • La Plataforma Estatal en defensa de la Escuela Pública presenta un escrito en el registro del Ministerio de Educación para reclamar a las administraciones que den marcha atrás a las medidas que se aprobaron en la pasada Conferencia Sectorial.

Pilar Alegría, la nueva ministra de Educación y Formación Profesional, ha llegado en un momento bastante delicado. No en el peor, eso sí; la gestión de la pandemia en un primer momento ya la asumió Isabel Celaá. En cualquier caso ha llegado a Alcalá 32 para retomar la implantación de la Lomloe (y sus currículos), gestionar el nuevo curso con pandemia, aunque sin medidas especialmente extraordinarias, a retomar un diálogo con los sindicatos que, según dicen estos, se había visto muy dificultado en los últimos meses. También habrá de lidiar con una escuela pública que escucha con malestar sus declaraciones hacia la concertada.

La Plataforma Estatal por la Escuela Pública le hará llegar un escrito a través del registro del propio Ministerio sobre su descontento, principalmente, por las medidas acordadas en la Conferencia Sectorial de la semana pasada. La flexibilización y rebaja de las distancias de seguridad son uno de los puntos clave y, con ella, el aumento de las ratios en todo el país, también.

Francisco García, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO (FECCOO), asegura que el restultado de la Conferencia fue «decepcionante» para la Plataforma. Y lo fue en dos sentidos. Por una parte, porque «el Ministerio no ejerce el liderazgo» que debería al ser la educación una política de Estado y, por otra parte, porque las comunidades autónomas están en una lógica de ahorro de costes, a pesar de haber recibido el año pasado 16.000 millones de euros y vayan a recibir otros 13.500 en los próximos meses. El hecho de que no sean fondos finalistas deja la puerta abierta a que no llegue nada a la educación, o no lo haga para mejorar las condiciones de trabajo del profesorado.

García, así como otras organizaciones de la Plataforma, integrada por sindicatos de docentes y estudiantes, los MRP y CEAPA, reclaman que las medidas de seguridad sanitaria de este septiembre sean las mismas que las de 2020 dada la contagiosidad del virus en esta quinta ola así como de su variante Delta.

Más profesorado

Sobre la mesa está el anuncio de diferentes comunidades autónomas que aseguran que van a contratar para este curso a unos 25.000 docentes. Para García esta cifra hay que mirarla con prudencia por el hecho de que no todo ese profesorado está destinado a labores directamente relacionadas con la Covid.

Según los cálculos de CCOO, el curso pasado, las comunidades autónomas contrataron a unos 39.000 docentes frente a los que había en 2019 para hacer frente a la reducción del alumnado en las aulas para mantener las medidas de seguridad. Para que la situación ahora fuera la idónea y se mantuviera la presencialidad en todos los cursos y etapas (también a partir de 3º de ESO y en Bachillerato), sería necesario que esa ampliación de personal llegara a cerca de los 72.000, casi tres veces más de lo anunciado por las autonomías.

Más allá de la lógica «pandémica» es donde quiere mirar Leticia Cardenal, presidenta de Ceapa. Segú ella, las ratios deben disminuir, pero no solo porque haya una pandemia global, sino porque con clases menos numerosas mejora la educación. En este sentido habla de la Comunidad de Cantabria, en la que reside. La posición del gobierno autonómico es mantener el profesorado de refuerzo Covid contratado hasta el mes de diciembre y en función de cómo evolucione la situación sanitaria, decidir si continúan o no. Algo parecido a lo que hizo la Comunidad de Madrid el curso pasado.

Para Cardenal, el mantenimiento y ampliación de estas contrataciones, más allá de para salvar las medidas sanitarias y evitar contagios, también es importante para ofrecer una educación más personalizada e individualizada que garantizase de alguna manera la permanencia y el éxito educativo de todas y todos los chavales que se han visto descolgados en los últimos 15 meses de pandemia.

Opina lo mismo José Ramón Merino, de los STEs. Para él no deben darse pasos atrás en la gestión de la seguridad sanitaria en los centros educativos. Y más allá de eso, la bajada de ratios puede suponer una mejora en la calidad de la enseñanza.

Para García, el de la bajada de ratios efectivamente ahora parece un problema coyuntural que la situación de crisis sanitaria ha sacado a la luz, pero es algo estructural que debe ser debatido. Máxime cuando la Lomloe hace una apuesta decidida por una mayor personalización del aprendizaje o por metodologías más activas y por las competencias clave. Es, en sus palabras, una cuestión «insoslayable».

Vicent Manyes, además de ser el presidente de la asociación de directoras y directores de centros de primaria, ejerce como director en la Comunidad Valenciana. En su colegio van a hacer todo lo posible por mantener las mismas restricciones que el curso pasado, aunque con algunas mejoras metodológicas. A partir de septiembre, los grupos burbuja estarán configurados por los cursos habituales, enteros, y no por grupos de 20 o menos alumnos. De esta manera van a poder retomar acciones como el trabajo por parejas o por grupos dentro de las aulas, o los proyectos que tuvieron que aparcar el curso pasado.

Se encuentran en una situación intermedia entre la vieja y la nueva normalidad, aunque han preferido, porque les era posible por la configuración de su centro, optar por ser lo más conservadores posibles con las medidas de seguridad. De esta manera, evitarán que el alumnado de los mismos cursos pero de clases diferentes tengan interacciones innecesarias con tal de evitar contagios. El objetivo, dice, es que se evite el confinamiento de las clases. Si un alumno tiene que hacer cuarentena porque alguno de sus padres ha dado positivo, no es lo mismo que si tuviera que enviar a todo el grupo a casa porque hay varios contagios en él.

En cualquier caso, Manyes también tiene claro que una bajada de ratios es algo importante. Y no solo por la situación sanitaria. Es una reivindicaicón de antiguo que no ha perdido vigencia. A pesar de que han solicitado que se mantuvieran las contrataciones por la pandemia para tener grupos más reducidos, como el curso pasado, por debajo de los 20 chavales por clase, este año no ha sido así. «Con menores ratios hay más calidad», asegura este maestro. Y, aunque «no es condición suficiente, sí es necesaria» para la mejora de la enseñanza.

Movilización

Esta es la otra pregunta del millón. Si las administraciones educativas hacen caso omiso de las peticiones que insistentemente se hacen desde la comunidad educativa, con mayor hincapié en los últimos 12 meses, ¿habrá movilizaciones sindicales? La respuesta es complicada, en primer lugar, por la descentralización de la educación. Las comunidades autónomas han tomado medidas realmente diferentes en fución de quién las gobierna. Por eso, además de aumentar la presión sobre el Ministerio de Educación para que legisle una bajada de ratios, las miradas de los sindicatos se trasladarán a los territorios en los que se haya sido, digamos, menos cuidadosos.

Francisco García lo tiene claro. Más allá de intentar que el Ministerio «asuma sus responsabilidades», habrá que incidir en los territorios en los que haya un menor esfuerzo para mejorar las condiciones de enseñanza, principalmente en Andalucía, Madrid y Murcia. De hecho, asegura, en Madrid ya hay movilizaciones anunciadas en este sentido.

Merino se muestra más cauto y, aunque asegura que las organizaciones de la Plataforma Estatal ya han hablado en sus reuniones de la posibilidad de convocar movilizaciones de presión, todavía no ha cristalizado y habrá que esperar a futuros encuentros.

Mientras tanto, ambos dirigentes sindicales esperan reunirse con Pilar Alegría para poder trasladarle estas y otras preocupaciones que tienen de cara al curso, a la implantación de la Lomloe, así como otras cuestiones relativas a la FP o la educación infantil 0-3.

También Cardenal espero que Ceapa pueda volver a reunirse con la ministra a la mayor brevedad, a pesar de que en la reunión que mantuvieron antes de las vacaciones de agosto ya se pusieron sobre la mesas estas preocupaciones relativas a las ratios y el inicio de curso.

domingo, 11 de julio de 2021

Pilar Alegría, nueva ministra de Educación y Formación Profesional (Daniel Sánchez Caballero / Irene Castro para ELDIARIO.ES)

Reproducimos esta noticia de ELDIARIO.ES




La zaragozana Pilar Alegría (1977) sustituirá a Isabel Celaá al frente del Ministerio de Educación y será primera ministra aragonesa de la democracia. Tiene faena por delante, aunque su predecesora dejó enfilado el principal objetivo del Gobierno para esta cartera durante la legislatura (sustituir la denostada Lomce por una nueva ley educativa, la Lomloe) y ha puesto en marcha el trámite para renovar la FP.




La nueva ministra tendrá que completar el desarrollo de la primera y aprobar la segunda como principales objetivos para lo que resta de legislatura, además de gestionar un curso académico a medio camino entre la pandemia y la postpandemia. La comunidad educativa, que ha valorado positivamente aunque con peros la labor de Celaá aunque solo haya sido por sustituir la Lomce, espera de Alegría más diálogo del que sostiene ofreció la pronto exministra vasca.




La nueva responsable de Educación es diplomada en Magisterio por la Universidad de Zaragoza, especialidad Educación Primaria, y Máster Universitario en Estudios Avanzados en Educación Social por la Universidad Complutense.

Alegría empezó su carrera política en el primer nivel como diputada del Congreso, donde estuvo entre 2008 y 2015, y como miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE entre 2008 y 2012. Tres años más tarde fue nombrada consejera de Innovación, Investigación y Universidad del Gobierno aragonés, el principal cargo educativo que ha desempeñado. En ese puesto demostró cierta capacidad para llegar a acuerdos, como el que consiguió con toda la comunidad científica aragonesa para firmar un Pacto por la Ciencia al que se adhirieron todo los centros e institutos de investigación, los tecnológicos, las organizaciones empresariales, las universidades y los siete partidos con representación en las Cortes.

Su siguiente paso fue pelear la alcaldía de Zaragoza por decisión del presidente, Pedro Sánchez. Este movimiento le costó su buena relación con el presidente aragonés Javier Lambán, según contó la prensa regional. Ganó las elecciones pero perdió la guerra y un pacto entre el PP y Vox la dejó sin alcaldía. Poco después, el presidente Pedro Sánchez la nombró delegada del Gobierno en Aragón, puesto que ocupa actualmente hasta que lo cambie por el de ministra.

Con esta la entrada de Alegría al Gobierno, Sánchez da entrada en el gabinete a perfiles con peso político a los que quiere reforzar de cara al futuro del partido. Alegría es uno de los valores al alza dentro del partido. De hecho, ha sido la coordinadora de la ponencia marco del 40º Congreso del PSOE en la parte de educación, universidades, cultura y deportes. En Ferraz no la ven con malos ojos para que sea el relevo de Javier Lambán en el PSOE aragonés en el futuro.
Los desafíos de la nueva ministra

Celaá deja el ministerio con la principal tarea que se había propuesto resuelta, pero también deja cosas a medias. La pronto exministra consiguió sacar adelante la ley que pasará a la historia con su nombre, pese a llamarse Lomloe, que se aprobó en el Parlamento el pasado mes de diciembre, y deja encaminada la reforma de la FP. Entre sus debes, los sindicatos le achacan poco diálogo social y esperan que la nueva responsable impulse estas negociaciones.

Celaá sufrió un gran desgaste durante la tramitación de la Lomloe, con el rechazo frontal de toda la derecha y buena parte de la sociedad civil asociada a ella, que veía peligrar su status quo con una norma que limita el papel de la concertada en el sistema educativo y que apostaba por la educación inclusiva frente a la especial. También ha sufrido la ley las críticas de parte del profesorado, descontento por lo que entiende como una bajada de nivel y la exigencia en la nueva ley. Aquí puedes leer las principales novedades que trajo la norma.

Desarrollar la Lomloe y afrontar un curso entre pandémico y postpandémico será una de las principales tareas que tendrá Alegría cuando desembarque en el ministerio. La nueva ministra tendrá que entrar en faena rápido: para este mismo mes de julio estaban previstas un par de conferencias sectoriales de Educación (reunión de Gobierno y comunidades autónomas), una para debatir el decreto de evaluación y promoción que el ministerio presentó a los Ejecutivos regionales y otra para hablar de FP, reuniones que ahora están en el aire.

La gestión de estos dos cursos en mitad de una pandemia también fue uno de los elementos que más desgastó a Celaá. Durante el curso del confinamiento el ministerio optó por la fórmula de "no perjudicar a los alumnos" por el cierre sobrevenido y decretó una "promoción general" que contó con el apoyo de las comunidades gobernadas por el PSOE y el rechazo de algunas del PP bajo el argumento de que se estaba dando un "aprobado general", aunque finalmente todas actuaron igual levantando la mano. Los enfrentamientos con las comunidades populares marcaron la gestión de la educación en pandemia, aunque finalmente todas actuaron parecido.

Con la Lomloe aprobada, el principal melón que tiene abierto Alegría es continuar la labor de reforma del currículo que contempla la ley y que Celaá había comenzado ya. Se aventura como una tarea ardua: como es obvio el currículum es parte nuclear del sistema educativo y la intención del ministerio es rebajar los contenidos (el principal representante de directivos de centros de Primaria apoya este camino) y pasar a una formación "por competencias", y ambos aspectos dividen al profesorado.

Además, Alegría deberá sacar adelante la nueva ley de la FP, un ambicioso proyecto que unifica por primera vez bajo el paraguas del Ministerio de Educación la doble red de Formación Profesional para el empleo y la educativa y en la que el Gobierno tiene puestas muchas esperanzas para cambiar el mercado laboral español.

Entre las últimas cosas que Celaá hizo en el ministerio –a medias con el Ministerio de Universidades– fue aprobar el pasado 29 de junio el decreto de becas para el curso que viene. En esta convocatoria se incrementa el presupuesto en 128 millones de euros, hasta un total de 2.038, una cuantía récord con la que se espera atender a 850.000 estudiantes en todas las etapas educativas (460.000 no universitarios y 390.000 universitarios). La partida de becas ha subido un 39,6% (578 millones de euros) desde que Celaá desembarcó en el ministerio en 2018.
Los sindicatos piden más diálogo social

Los sindicatos educativos valoran positivamente –con peros– la labor de la ministra saliente, especialmente por haber derogado la LOMCE. Francisco García, secretario general de Educación de CCOO, cree que "hay que glosar" este hecho, y aunque la nueva ley "en algunas cuestiones se queda corta, recupera la senda de la equidad, la igualdad de las oportunidades, de la comprensividad y es razonablemente positiva", opina. En una línea parecida se expresa Maribel Loranca, responsable de Educación de UGT, que reconoce que "no han sido tiempos fáciles en la Educación por motivos de la pandemia", y a haber derogado la ley Wert añade "el impulso a la Formación Profesional" como aspectos positivos de la labor de Celaá.

Pero ambos representantes coinciden en que el ministerio ha adolecido de falta de diálogo social. "Nos hubiera gustado un impulso más decidido a la negociación colectiva y mayor regularidad en las reuniones de las Mesas Sectoriales del Ministerio. Esperamos que en la nueva etapa se siga apostando por el incremento en.la inversión educativa; se aborde la negociación del Estatuto Docente y se negocien soluciones para atajar la temporalidad en el ámbito educativo, desarrollando el acuerdo recientemente firmado con Función Pública", expresa Loranca. García coincide en que "su debilidad" ha sido el diálgoo social. "Si un reto debe asumir el nuevo ministerio es renovarlo para poner en marcha el estatuto docente y el sistema transitorio extraordinario de acceso a la función pública para la estabilización y consolidación del empleo".

viernes, 18 de junio de 2021

Tutor de empresa, flexibilidad y másteres: las claves de la nueva regulación de la FP (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

 ELDIARIO.ES publica este artículo

Más prácticas, más empresa, más flexible, más amplia y más sencilla. El Gobierno ya ha definido cómo quiere que sea la Formación Profesional del siglo XXI, una de las grandes apuestas del Ministerio de Educación para mejorar la formación –inicial y continua– de jóvenes y adultos y adaptar el parque de trabajadores del país a lo que se considera que serán las necesidades de futuro de la economía española: más técnicos medios y superiores. La reforma de la FP llega con 5.000 millones de euros debajo del brazo (unos 2.000 procedentes de los fondos COVID europeos) y entre sus puntos fuertes (o a eso aspira el ministerio al menos) está la acreditación de competencias de tres millones de trabajadores.

El 25% de la población adulta española tiene actualmente una cualificación intermedia y otro 35% una de nivel bajo. Son cifras que no concuerdan con lo que exige el mercado laboral. Las previsiones dicen que, en cuatro años, España necesitará tener un 49% de sus puestos de trabajo cubiertos por empleados con una cualificación intermedia y solo un 16% con baja cualificación.

El departamento que dirige Isabel Celaá presentará este martes en el Consejo de Ministro el Anteproyecto de Ley de Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional, adelantado por El País y que de esta manera arranca su trámite. A partir de ahí, el texto pasará a los sectores interesados y se abre a recibir aportaciones. Entre las principales novedades de la nueva ley está un mayor protagonismo de las empresas en la definición de la formación del alumnado, con la creación de un tutor en la empresa que evaluará parcialmente la adquisición de conocimientos por parte del alumno, la integración de todas las modalidades de la FP bajo un mismo paraguas para darle coherencia, la posibilidad de realizar cursos más breves que los actuales o la introducción de algo parecido a unos másteres de especialización.

La oferta formativa: módulos, ciclos y másteres

La nueva FP apuesta por la flexibilidad en su oferta formativa, que se organizará por niveles que van desde la A hasta la E, según recoge el documento. Esta es una de las novedades de la reforma: se permitirá realizar cursos breves, de mayor o menor duración, destinados a obtener una competencia específica para mejorar la empleabilidad. La idea de Educación, explican fuentes del Ministerio, es ofrecer alternativas a quien no puede realizar un ciclo de 2.000 horas, pero sí tiene 50 para algo específico.

Los cursos de nivel A son los más básicos, corresponden a "la oferta base" y conducen a "la obtención de una acreditación parcial de competencia". Los B se corresponden con la realización de un módulo entero, y podrán obtenerse bien superando esa formación, bien acumulando cursos del nivel A, y tendrán la duración estipulada para superar el módulo en cuestión. El nivel C corresponde a "varios módulos profesionales" que conducen a la obtención de un Certificado Profesional y podrán exigir prácticas en empresas.

El grado D se corresponde con los actuales Ciclos Formativos en cualquiera de sus versiones: la FP Básica (para alumnado a partir de 15 años), la de Grado Medio (equivalente al Bachillerato) y la Superior (Universidad). En los dos primeros casos se mantienen los dos años de duración (2.000 horas), mientras en la Superior pueden llegar hasta tres cursos. En los tres casos la nueva ley apuesta por el paso a la FP Dual, que exige un mínimo de prácticas en la empresa del 25% del tiempo total del ciclo.

En cuanto al currículo, los ciclos formativos incluirán la realización de un proyecto intermodular que aspira a tener "un carácter integrador de los conocimientos" y que en la FPB se hará una vez en todo el ciclo y en los de grado medio y superior uno al año con una duración de 25 horas. La oferta de estudios también deberá incluir, además de los módulos profesionales del catálogo, una parte optativa "integrada por módulos que doten de mayor flexibilidad a la configuración y capacidad de adaptación de la oferta, para atender la diversidad de la realidad productiva del territorio correspondiente y los intereses y motivaciones personales" del alumnado, un poco en línea con la configuración de los grados universitarios.

Por último, y esta es otra de las grandes apuestas del Gobierno, el nivel E corresponde a cursos de especialización que otorgarán un título de Máster Profesional, que podrán ofrecerse tanto en la educación secundaria de segundo grado (ciclos formativos de grado medio) o la superior (ciclos superiores). Estos másteres tendrán carácter modular y una duración de entre 300 y 800 horas (los universitarios tienen entre 600 y 1.200 horas). La forma de acceso a estos másteres queda pendiente de un posterior desarrollo normativo.

Una de las novedades es que la formación profesional de los grados C, D y E podrá ofertarse por módulos (como mínimo uno entero) "para su adaptación a las necesidades y circunstancias personales y laborales, así como al ritmo de aprendizaje". Esta formación a la carta está reservada para mayores de 18 años y, con carácter excepcional, a "personas adultas con experiencia laboral que no tengan las condiciones establecidas para el acceso a la formación".

El Anteproyecto de ley dedica también un apartado a lo que denomina la "relación entre las enseñanzas de FP y enseñanzas universitarias". Pretende Educación, según se lee en este epígrafe, tender puentes entre ambas etapas para "facilitar el establecimiento de itinerarios formativos que reconozcan la formación previamente adquirida en ambos sentidos", esto es, que estudiantes de ambas vías se pasen a la otra para complementar su formación.

Más presencia (y decisión) de las empresas

Las empresas ganarán presencia en la nueva FP y capacidad de decisión respecto a los planes formativos. Toda la oferta a partir del nivel C tendrá carácter dual, explica el Ministerio, lo que implica aumentar la carga de horas de prácticas profesionales en las empresas y en paralelo el rol de estas en el diseño de la formación y la evaluación del alumnado. "Las ofertas de formación profesional se diseñarán de manera que la formación teórico-práctica se reciba en el centro educativo y en el centro de trabajo, siendo ambos centros corresponsables, aunque actuando sobre la base de un reparto entre ellos del contenido curricular", reza el anteproyecto.

De esta manera, se escuchará la opinión de empresas para tratar de ajustar la formación a lo que demandan. Así, las compañías tendrán voz a la hora de adaptar los programas "a las características propias de cada centro y de las empresas correspondientes" y "la organización de la fase práctica dual atenderá las especificidades de los sectores productivos o empresas que demanden un diseño diferenciado por (...) la tipología de actividades a realizar". También participarán a la hora de definir, junto a los centros, "el reparto de contenidos curriculares".

En este sentido, el texto del anteproyecto regula la figura del tutor dual de empresa, una figura que será obligatoria en cada empresa que acoja estudiantes (o uno para varias, si son pequeñas) y que actuará de enlace entre la compañía y el centro formativo. Este tutor o tutora coordinará junto al docente encargado del centro el plan formativo del alumno, participará en la selección de los estudiantes aprendices y también tendrá que "evaluar la adquisición de los resultados de aprendizaje". Fuentes de Educación aclaran que esto no quiere decir que los tutores de empresa vayan a poner la nota al alumno; harán un informe sobre las prácticas. "La evaluación final será responsabilidad del centro educativo, teniendo en cuenta la evaluación de lo aprendido en el centro de trabajo efectuada por el tutor o tutora dual de la empresa u organismo equiparado", que podrá estar presente en la sesión de evaluación, dice el anteproyecto. Esta figura del tutor de empresa existe actualmente en muchas compañías, pero no en todas, aclara Educación, que lo que hace en la nueva ley es regular su existencia y funciones.

Para el equipo docente de cada centro sigue quedando "realizar la concreción del currículo", "validar los planes de formación" y "asistir al estudiante durante la preparación y el desarrollo de la fase en empresa", entre otras cuestiones.

Movimientos en el profesorado

Otra de las novedades que plantea el anteproyecto de ley atañe a los docentes. La principal novedad en este apartado quizá sea que se contempla la posibilidad de recurrir a algo parecido a los profesores asociados de la Universidad, profesionales que acuden a centros formativos a ofrecer una formación muy concreta vinculada a su área de trabajo. "Con carácter excepcional y cuando así se requiera para cubrir las necesidades docentes, las Administraciones competentes en la materia podrán autorizar a profesionales del sector productivo asociado para impartir ofertas de formación profesional en cualquiera de los centros del sistema de formación profesional", se lee en el texto respecto a lo que llama "especialistas", cuyo acceso y condiciones tendrán que ser reguladas más adelante.

El otro movimiento de más impacto, aunque ya se conocía desde que se aprobó la Lomloe, es que el cuerpo de profesores técnicos, un vestigio de cuando la FP estaba más compartimentada en cuanto a formación académica o práctica y que está encuadrado en el grupo A2 de la administración (los de Secundaria y FP son A1, pese a que realizan la misma función), está condenado a desaparecer como tal.

Entre los, aproximadamente, 28.000 profesores técnicos hay dos perfiles: los que tienen carrera universitaria y los que no. Los primeros, una mayoría, promocionarán mediante un método de acceso aún por determinar. Ganarán algo de salario y, sobre todo, posible desarrollo profesional. Para el grupo sin licenciaturas universitarias, de cuyo tamaño no hay datos oficiales pero los propios afectados calculan en unas 12.000 personas, en muchas ocasiones sin título porque la disciplina que imparten no tiene ese equivalente, Educación ha decidido crear una categoría propia con diez especialidades (cocina y pastelería; estética; fabricación e instalación de carpintería y mueble; mantenimiento de vehículos; mecanizado y mantenimiento de máquinas; patronaje y confección; peluquería; producción de artes gráficas; servicios de restauración; y soldadura).

El anteproyecto también contempla un tercer grupo, el de los profesores técnicos sin grado universitario pero que no pertenecen a ninguna de estas diez especialidades exentas de título y que se consideran un cuerpo a extinguir. También se abre la posibilidad de un cuarto colectivo, que Educación define como "los que, para la docencia en determinadas especialidades, se determinen reglamentariamente previa consulta a las comunidades autónomas", sin especificar más.

Acreditación de competencias y orientación

Otro de los aspectos que el Gobierno quiere impulsar mucho. La acreditación de lo que los trabajadores saben hacer a base de aprenderlo en sus empresas, aunque nadie se lo haya reconocido oficialmente, no es un elemento nuevo en la Formación Profesional. Sin embargo, nunca llegó a despegar: desde que se puso en marcha en 2009 apenas lo han utilizado 300.000 trabajadores sobre un grupo potencial de 11 millones.

La acreditación vendrá además acompañada de "una propuesta de itinerario formativo que complete la formación conducente a la obtención de un certificado o un título de formación profesional", según se lee en el anteproyecto. Esto es, una vez acreditadas las competencias que correspondan, el trabajador podrá continuar formándose en algunos de los niveles de la FP.

A este respecto, el Título VII del texto define la creación de un sistema de orientación profesional "flexible y gratuita" abierto a personas, empresas, organismos e instituciones durante toda la vida y orientado a "la información y el asesoramiento individualizados sobre las ofertas de formación profesional que, ajustadas al perfil correspondiente y a las oportunidades de empleo, permitan la cualificación y recualificación desde la motivación y la identificación clara de los propios objetivos".

sábado, 29 de mayo de 2021

Educación creará un nuevo cuerpo docente, categoría A2, para los profesores técnicos de FP sin título universitario (daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

 ELDIARIO.ES publica esta información


viernes, 14 de mayo de 2021

El Gobierno propone la vuelta completa a las aulas el curso que viene con distancia y mascarilla (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es

Educación y Sanidad proponen la vuelta a las aulas en Secundaria, Bachillerato y FP, que en muchas comunidades han estado en régimen de semipresencialidad, aunque el Gobierno matiza que es una propuesta sujeta a cambios; la decisión se tomará el miércoles que viene en la reunión entre Gobierno y comunidades autónomas

13-5-2021 

El Gobierno ha propuesto a las comunidades autónomas recuperar la presencialidad en las aulas de cara al curso que viene en Secundaria, Bachillerato y la Formación Profesional. Para ello, el Ejecutivo propone que se mantengan durante el curso las medidas de seguridad que se han implementado este año, como el uso de mascarillas a partir de los seis años o la distancia interpersonal. La novedad a este respecto es que la propuesta permite flexibilizar (reducir) esta distancia a 1,2 metros para permitir que quepan más alumnos en las aulas y hacer posible este retorno, que el Ejecutivo considera necesario por motivos de rendimiento académico, bienestar emocional y equidad. Este curso se partía, a priori, de una distancia de 1,5 metros.

Así figura en el documento Propuesta de medidas de prevención, higiene y promoción de la salud frente a la covid-19 para centros educativos en el curso 2021-2022 que el Gobierno ha enviado a las comunidades para que lo evalúen de cara a la reunión de la Comisión de Salud Pública de esta tarde. La decisión definitiva se tomará, en principio, el próximo miércoles en la reunión conjunta entre el Ministerio de Educación, el de Sanidad y las comunidades autónomas.

La ministra de Educación, Isabel Celaá, ya había advertido ayer de que su intención era que hubiera una vuelta generalizada a las aulas. España es, junto con Suecia, el país europeo que más ha mantenido los colegios abiertos. Según Educación, el número de aulas cerradas nunca ha superado el 2% (sobre un total de 420.000), lo que el ministerio considera un éxito.

El documento plantea distintos escenarios en función de la evolución de la pandemia y los niveles de alerta en que se encuentren durante el curso. Así, las que estén en el 1 o el 2 garantizarán la máxima presencialidad en todas las etapas, y si el nivel de alerta subiera al nivel 3 o al 4 se podría pasar a la semipresencialidad al alumnado a partir de 3º de la ESO. Algo parecido sucedería con la distancia de seguridad: se permite flexibilizarla a 1,2 metros (este año ha sido 1,5) con el fin de que entren más alumnos en cada clase, aunque habría que volver al metro y medio en el caso de que suba el nivel de alerta.

El sindicato CSIF se pregunta a qué se debe este cambio en la distancia de seguridad. "Reclamamos al Gobierno que nos aclare cuáles serán estos nuevos requisitos para el próximo curso escolar 2021-22 y los criterios científicos que justifican las medidas de seguridad e higiene anunciadas hoy, como la de reducir las distancias en las aulas", reflexionan en una nota de prensa enviada este jueves. "No es razonable (...), reclamamos que se mantenga este requisito, que permite también reducir las ratios de alumnado por clase y supone un incremento del número de profesores", sostiene la organización.

Grupos burbuja más grandes, sin ratios en Secundaria

La propuesta del Gobierno incluye mantener los grupos de convivencia estable que ha habido este año en Infantil y Primaria, y fija un máximo de 20 alumnos por grupo en Infantil y 25 alumnos en Primaria (este curso han sido, en teoría, 20 en ambas etapas). En Secundaria y Bachillerato no hay más límite que el que marquen las ratios habituales (30 y 35 alumnos por aula con un margen extra del 10%). El texto se limita a recomendar que los grupos sean lo más reducidos posibles. Para la FP la propuesta es una distancia de seguridad de 1,2 metros, ampliable a 1,5 metros en los escenarios peores. En todos los casos se mantiene el uso obligatorio de la mascarilla a partir de Primaria (seis años). Para el curso que viene se propone en Secundaria y Bachillerato permitir la interacción entre grupos del mismo curso.

Por último, se mantiene la toma de temperatura a la entrada del centro educativo y las medidas higiénicas de limpieza y ventilación de las aulas (resumidas en: lo máximo posible, idealmente de manera continua), se propone realizar todas las actividades al aire libre que sea posible y no se recomienda la compra generalizada de medidores de CO2 más allá de usos puntuales si existen dudas sobre los niveles de la calidad del aire en las aulas. También seguirá existiendo la figura del responsable COVID

Queda por ver las modificaciones que plantean las comunidades autónomas a esta propuesta el próximo miércoles, cuando se vean las caras los ministerios de Educación y Sanidad con los consejeros del ramo de las comunidades autónomas. Ese día se aprobará, en principio, el documento definitivo. A partir de él, los gobiernos autonómicos tendrán que definir su estrategia específica para el curso que viene, lo que incluye el tamaño que van a tener las clases y, por tanto, la contratación o no de más profesores de refuerzo, como ha sucedido este año.

lunes, 19 de abril de 2021

Los cambios en FP y sus amenazas (José Luis Carretero para ELSALTODIARIO.COM)

José Luis Carretero, del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión, firma este artículo en ELSALTODIARIO.COM


Las enseñanzas de Formación Profesional deben garantizar la cualificación técnica de los alumnos y alumnas pero también promover su acceso a la ciudadanía laboral, es decir, al ejercicio de los derechos que, como trabajadores, tenemos todos los ciudadanos.

Los Fondos Europeos de Reconstrucción, de los que cerca de 140.000 millones, entre subvenciones y préstamos, van a corresponder a España, van a ir destinados, en parte, a la expansión y mejora de la Formación Profesional. Pero el problema esencial de la FP en nuestro país no radica tan sólo la inveterada falta de recursos públicos y de atención legislativa que ha sufrido esta etapa formativa. Las cuestiones que debemos resolver tienen que ver, también, con la elección estratégica del modelo de Formación Profesional que se quiere desplegar y con su adecuación al proceso de modernización y cambio del modelo productivo que nuestro país necesita, como ha puesto de manifiesto la brutal debacle económica en que nos ha sumido la pandemia de covid-19.

Según nos comunica la Asociación Nacional de Profesores de Formación y Orientación Laboral (Anprofol), el Ministerio de Educación está trabajando sobre el borrador de una nueva normativa para la Formación Profesional. Anprofol, de hecho, constituyó un equipo de trabajo del que formamos parte numerosos profesionales docentes de esta etapa educativa, para hacer una batería de alegaciones y propuestas relacionadas sobre los ejes básicos que, parece ser, van a delinear la estructura de la futura Formación Profesional.

La FP ha sido durante mucho tiempo el patito feo del sistema educativo. Los alumnos y alumnas que “no servían para otra cosa” eran derivados a los ciclos formativos, y el conjunto de la sociedad veía la FP como algo destinado a dar una mínima instrucción a quienes no eran capaces de continuar sus estudios.

Sin embargo, en estos momentos, es evidente que la necesidad de un cambio de modelo productivo, acrecentada por los efectos de la pandemia, resalta enormemente la importancia de la tener una base suficiente de capital humano formado y preparado para llevar a cabo, en las posiciones de cuadros medios de las empresas, actividades de mayor valor añadido. La Comisión Europea ha remarcado reiteradamente la importancia de la Formación Profesional para este cometido y ha hecho hincapié en la falta de titulados medios en nuestro país, que profundiza nuestra atonía industrial y nuestro vegetar en el campo de la innovación productiva.

Parece ser que el proyecto sobre el que está trabajando el Ministerio tiene como una de sus líneas estratégicas principales desarrollar plenamente una FP de estructura modular. Esto implica que, realizando pequeños módulos formativos, con plena flexibilidad (ya sea mediante convalidaciones con la práctica profesional, mediante actividades educativas en la FP reglada o realizando distintos cursos en la FP para el empleo y la ocupacional), se podrá llegar a convalidar la totalidad de un ciclo formativo oficial, igual que se hace hoy en día con los certificados de profesionalidad.

Dicho modelo podría tener sus aspectos positivos, si se permitiese, por ejemplo, a los profesores y profesoras del sistema público reglado impartir formación en las empresas o en el sistema de FP para el empleo. Pero también implica cuestiones preocupantes que debemos tener en cuenta. Por ejemplo: la posible pérdida de una visión integral, de conjunto, de la profesión elegida por parte de los alumnos, y la desaparición de los elementos transversales (como las soft skills y los conocimientos básicos sobre los derechos laborales o ciudadanos) que se adquieren preferentemente mediante la convivencia en los centros educativos y gracias a la dimensión holística que incorpora (se quiera o no) la realización completa de un ciclo de formación reglada en la actualidad.

La puesta en marcha de la FP Dual precisaría de una previa delimitación de sus contornos y normativa propia, para evitar que se convierta en una manera de obtener mano de obra barata por parte de las empresas

Además, un sistema modular ultra-flexible podría generar incentivos para la transformación de la FP reglada en lo que actualmente se han transformado, en gran medida, la FP para el empleo o la FP continua: un campo abierto para la impartición de cursos y talleres, de dudosa calidad formativa, por parte de pequeñas empresas y entidades de todo tipo, en un proceso de privatización encubierta.

Por otra parte, el Ministerio quiere profundizar en la implantación del modelo de FP Dual. Un modelo que ha demostrado un deficiente desempeño en nuestro país, al haberse implantado de maneras muy diferenciadas por las distintas Comunidades Autónomas. La puesta en marcha de la FP Dual precisaría de una previa delimitación de sus contornos y normativa propia, para evitar que se convierta en una manera de obtener mano de obra barata por parte de las empresas, en la que estas pueden evitar dar la formación precisa a los alumnos, mientras utilizan su fuerza de trabajo sin apenas limitaciones, soslayando la aplicación de la normativa laboral.

Para adecuar la FP Dual a la situación española se precisaría la homologación pública de los tutores de las empresas (como se hace en el Norte de Europa), el control sindical de los puestos de trabajo ocupados por los estudiantes y de las funciones que realmente llevan a cabo en ellos, la confección de una base de datos de empresas “confiables” por parte de la Administración educativa y, sobre todo, el alargamiento de la duración de los ciclos, para impedir que los alumnos y alumnas pierdan contenidos teóricos y garantizar la polivalencia de sus aprendizajes en el conjunto del sector productivo al que viene referido el título.

La propuesta del Ministerio, también, hace hincapié en el fomento de la interrelación entre los centros de FP y la realidad productiva de su sector, favoreciendo la participación de profesionales senior en las enseñanzas o la impartición de módulos formativos por las empresas en los centros públicos. Se plantea la relación como unidireccional (de la empresa al centro, pero no al revés) y se centra únicamente en los actores empresariales.

Sin embargo, una auténtica generación de sinergias entre el sistema educativo y el aparato productivo precisaría de una cooperación multinivel y sin muchas cortapisas, que generase ecosistemas de aprendizaje diversos y creativos, basados en la idea de la escuela sin muros y totalmente conectada con el entorno. Estamos hablando de Departamentos de Extensión en los centros de FP, que vehiculen su relación con las empresas, pero también con los consumidores, los sindicatos, los grupos de fomento de la igualdad o los derechos humanos, los vecindarios, la universidad, las organizaciones de la sociedad civil (como despensas solidarias u organizaciones de parados), el sistema de formación para el empleo (en el que los profesores del sistema reglado público podrían impartir también formación, al igual que en las empresas y asociaciones vecinales), etc.

En definitiva, no debemos perder de vista que las enseñanzas de Formación Profesional, como germen de un futuro sistema de aprendizaje integral sobre, y desde, el mundo del trabajo, no sólo deben garantizar la cualificación técnica de los alumnos y alumnas, sino también promover su acceso a la ciudadanía laboral, es decir, al ejercicio de los derechos que, como trabajadores, tenemos todos los ciudadanos.

Hemos de apostar por una Formación Profesional que hable de derechos, de conexión con la sociedad, de bienes comunes y cuidados, de tecnologías sostenibles, de apertura e innovación y de gestión pública participativa

La ciudadanía laboral y el conocimiento en detalle de los derechos fundamentales y de la forma de hacerlos efectivos, tanto dentro como fuera del lugar de trabajo, tienen que ser un elemento esencial de una Formación Profesional democrática e integral. Cualquier reforma que desconozca o minusvalore esta cuestión, no sólo consistirá en una nueva vuelta de tuerca en la deriva neoliberal que ha acompañado las reformas educativas de las últimas décadas, sino que, además, constituirá un nuevo obstáculo a cualquier proyecto de cambio de modelo productivo que pretenda sacarnos del círculo vicioso de trabajo precario, hiper-explotación, falta de cualificación y baja productividad, en el que nuestro país está sumido.

Desde un paradigma basado en su conversión en un ecosistema abierto y plural, creativo y basado en el conocimiento, la Formación Profesional puede ser un pilar fundamental para una amplia movilización social, productiva y cultural que genere en nuestro país las bases materiales imprescindibles para un proceso de desarrollo económico sostenible y para el inicio de una dinámica de avance de la ciudadanía sobre la producción.

Desde las propuestas del sindicalismo combativo, la economía social y solidaria, el emprendimiento colectivo y la defensa de la participación de los trabajadores en la gestión real de la vida económica, hemos de apostar por una Formación Profesional que hable de derechos, de conexión con la sociedad, de bienes comunes y cuidados, de tecnologías sostenibles, de apertura e innovación y de gestión pública participativa. Los docentes, además, tenemos que contribuir a imaginar y nombrar la FP que queremos y que nuestra sociedad se merece, para que la educación pública no se convierta en pasto de tiburones financieros y burocracias inmovilistas. Estamos en ello.

sábado, 3 de abril de 2021

Se confirma la entrada de la extrema derecha en la Consejería de Educación de Murcia (ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

 Publicamos esta noticia de Redacción de ELDIARIODELAEDUCACION.COM

  • A pesar de las críticas de buena parte de la comunidad educativa murciana, las negociaciones entre el PP y los tres diputados expulsados de Vox han dado sus frutos. Se confirma que Mabel Campuzano será la consejera de Educación de la Región.
Todavía se desconocen los detalles concretos del acuerdo al que han llegado el PP y los tres diputados expulsados del partido de extrema derecha. Hasta donde se conoce, Mabel Campuzano ha hecho declaraciones en las últimas semanas que apuntan a la puesta en marcha del veto parental sobre los contenidos que se enseñan en las escuelas, el cheque escolar y la apuesta por la escuela concertada frente a la pública.

De poco han servido los intentos y declaraciones realizados por sindicatos y familias de la educación pública de la Región para que el presidente regional no cumpliese con la posibilidad de que cediera la Consejería de Educación a la extrema derecha. La comunidad educativa de la pública ha criticado con dureza el «mercadeo» que ha supuesto la negociación con los diputados expulsados de Vox para que dieran su apoyo al PP para evitar su salida del Gobierno tras la moción de censura de hace un par de semanas.

Ahora queda conocer los detalles del acuerdo al que han llegado los negociadores. Sobre la mesa, la puesta en marcha del cheque escolar, el veto parental sobre los contenidos educativos y la apuesta por la educación concertada en una comunidad en la que, en la última década, se ha invertido más en esta que en la pública, porcentualmente.

El presidente regional ha hecho oídos sordos a las protestas de la Plataforma por la Educación Pública de Murcia que se concentraron ante el palacio de San Esteban, en Cartagena, y ante la Asamblea en la capital, Murcia. Unas protestas que, presumiblemente irán a más en los próximos días.

Educación había asumido algunos de los postulados de la extrema derecha en relación al veto parental en las instrucciones de inicio de curso publicadas en 2020. El Ministerio dirigido por Isabel Celaá anunció que acudiría a los tribunales en lo que pensaba un ataque a la normativa estatal en relación al currículo educativo.

viernes, 26 de marzo de 2021

Los estudiantes tendrán que memorizar menos y "saber hacer" más en el nuevo modelo educativo que prepara el Gobierno (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

 ELDIARIO.ES publica esta información


Se avecina cierta revolución con el currículo educativo. El Ministerio de Educación está acometiendo ya la anunciada renovación de la enseñanza en colegios e institutos. Se trata de uno de los aspectos nucleares de la escuela que, sin embargo, lleva años y años sin grandes cambios. Se trata de diseñar qué debemos enseñar en la educación preuniversitaria y cómo. Educación tiene unas ideas al respecto que pueden resumirse en: menos cantidad de contenidos para memorizar (tan extensos que es habitual que no dé tiempo a concluir los temarios) y más competencias, es decir, "saber hacer". Menos compartimentos estancos de enseñanza (asignaturas cerradas) y más transversalidad (ámbitos de conocimiento).

Con carácter general, el Ministerio quiere un currículo más flexible y abierto. Que no esté tan encima del profesorado como el actual, marcando prácticamente cada contenido que deben enseñar, sino que le deje más margen de maniobra en clase. Este abrir la mano es para todos: el Gobierno central se queda con menos parte del currículo (el 60%, que cae al 50% en las comunidades con lengua cooficial) y ganan peso las comunidades autónomas (hasta un 40% o 50% en función del idioma) e incluso los centros, que podrán gestionar hasta un 5% del currículo por primera vez. El papel de las comunidades será clave en este desarrollo, explica una persona involucrada en el proceso: la libertad que se otorgue o no a los centros y profesores para adaptar el currículo a su propia realidad estará directamente relacionada con el margen que el desarrollo autonómico de la normativa les deje.

El cambio, a la espera de las concreciones que todavía no existen, viene con una cierta polémica. Como casi todos en la Educación. La postura institucional de los sindicatos es a favor del cambio, o al menos de su espíritu mientras llegan las concreciones. Muchos profesores a título individual –difícil de cuantificar su número, aunque se muestran muy activos en la reivindicación– están inquietos con lo que entienden como un paso atrás: menos conocimiento, menos exigencia, aseguran.

El perfil de salida

¿Qué más sabemos del giro que plantea Educación? El Ministerio ha reunido un comité de expertos y ha elaborado unos documentos base con los que empezar a trabajar con las comunidades autónomas. La primera reunión se ha celebrado este jueves. Estos textos, de carácter muy técnico y adelantados por El País, muestran unas primeras líneas de actuación que articularán el currículo. La ministra, Isabel Celaá, presentará públicamente las líneas maestras del nuevo currículo este viernes.

Entre las principales novedades que aparecen en estos textos está el llamado Perfil de Salida de la Enseñanza Básica, que marcará las competencias básicas que debe tener cada alumno cuando finalice la ESO (hay otro paso intermedio, al final de Primaria, llamado Perfil de 6º de Educación Primaria). En este perfil de salida se bajará a las concreciones de lo que deben aprender los estudiantes, articuladas en torno a ocho competencias básicas que Educación define como "los cimientos del aprendizaje permanente y se convierten en el referente último para la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria" [aunque aplica también al resto de titulaciones de la etapa obligatoria, como la FP]. Son: comunicación lingüística; plurilingüe; matemática, ciencia y tecnología; digital; personal, social y de aprender a aprender; ciudadana; emprendedora; y en conciencia y expresiones culturales y están sacadas de documentos elaborados por la UE y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

¿En qué consiste este cambio del "saber" al "saber hacer" de una manera práctica? Un profesor de Lengua lo explica tras matizar que en realidad en algunas asignaturas, como la suya, esto ya se viene haciendo desde hace tiempo. "Creo que se entiende mejor desde el punto de vista de la evaluación", expone. "En vez de hacer exámenes en los que el alumno tenga que volcar una serie de conocimientos adquiridos, hay que ponerlos en práctica para resolver problemas concretos".

Competencias y contenidos

Cada una de las competencias que se exigirán al alumnado se especifica después en una serie de "descriptores competenciales que concretan y contextualizan la adquisición de competencias clave", se lee en los documentos de Educación. Uno de los textos dedica un amplio espacio a describir algunos de estos descriptores. Por ejemplo, en la competencia en matemáticas, ciencia y tecnología, un alumno que complete la Secundaria deberá saber "transmitir los elementos más relevantes de procesos, razonamientos, demostraciones, métodos y resultados científicos, matemáticos y tecnológicos de forma clara y precisa, en diferentes formatos (gráficos, tablas, diagramas, fórmulas, esquemas, símbolos...), incluyendo el lenguaje matemático-formal, con ética y responsabilidad".

Cómo se llegue a cumplir con estas competencias es lo que queda en manos de las comunidades y, con su permiso, los centros. El proceso legislativo que concluirá con la creación del currículo tiene tres niveles. Primero, el Ministerio de Educación aprueba unos llamados decretos de mínimos con los contenidos básicos de cada asignatura o ámbito de conocimiento. Después, las Comunidades Autónomas desarrollan más al detalle estos decretos y por último cada centro lo tendrá que adaptar a su realidad. De hasta dónde entren los gobiernos regionales dependerá el margen de actuación particular de los centros, una de las novedades que incorpora la Lomloe. En cualquier caso, reflexiona una docente, "es muy importante crear las condiciones para que el profesorado pueda asumir esa concreción y bajar el currículo a su contexto", explica en relación a las condiciones de trabajo, desde la propia formación a los horarios o las ratios de alumnado en clase.

Lo que no parece que vaya a cambiar es el desarrollo global del currículo en espiral, que ya se da. Esto es: los contenidos se van impartiendo progresivamente según los alumnos avanzan por el sistema educativo, lo que les permite ir asimilando diferentes cuestiones cada uno a su ritmo. A lo largo de los cursos se va repitiendo contenido, pero a la vez se amplía. Una profesora de Secundaria explica el por qué de este diseño: "La idea es establecer un continuum en cada aprendizaje que sea respetuoso con el alumnado, para que cada uno vaya consolidando determinados conocimientos a su ritmo. Por ejemplo, cuando uno aprende a escribir va redactando cada vez de una manera más compleja. Lo mismo con la lectura: cada vez irá leyendo textos más complejos".

El camino es largo y el objetivo es que el nuevo currículo entre en vigor a partir del curso 2022-23. Se ha fijado la dirección y se han dado los primeros pasos hacia un cambio que pretende impactar en la escuela. Y todo ello bajo la amenaza de las derechas de derogar la ley si tienen la posibilidad.

viernes, 29 de enero de 2021

Ignacio Escolar entrevista a Isabel Celaá: "Tenemos que dar un palo soberano a la segregación escolar" ("CONECTADOS" - ELDIARIO.ES)

Publicamos esta entrevista de ELDIARIO.ES 


Ignacio Escolar ha conversado en Conectados con Isabel Celaá, ministra de Educación y FP. La ministra ha vuelto a defender la presencialidad en las aulas mientras se siguen alcanzando cifras récord de contagios. Celaá ha defendido que la "presencialidad tiene beneficios para niños y jóvenes que son insustituibles" y que estos "no pueden compararse con eventuales riesgos". Por eso ha recordado que se ha llegado a un "consenso con las comunidades autónomas de mantener los centros abiertos lo máximo posible" y ha asegurado que le preocuparía "muchísimo tener que cerrar las aulas".


La ministra ha reconocido que es "ciertamente incómodo" acudir a los centros escolares en invierno con las ventanas abiertas, pero que "la ventilación natural es lo más seguro".

La máxima responsable de Educación ha resaltado que se han producido "muchos menos" contagios de los esperados en los centros y que esto ha sido debido a que las medidas "higiénico sanitarias son muy rigurosas".

Además, ha apuntado que no sería coherente el cierre de los colegios mientras la hostelería sigue abierta. "¿Cómo vamos a soportar que los bares sigan abiertos, con todo el respeto a los hosteleros, y los centros educativos cerrados? Sería muy mala señal", ha afirmado.

La vacunación de los profesores, "priorizada en una segunda fase"

Preguntada por los socios y socias de elDiario.es sobre si los profesores como personal esencial podrán acceder de forma prioritaria a la vacuna, Celaá ha asegurado que "los docentes están priorizados en una segunda fase", algo que habló "en su día" con el ministro de Sanidad. "Estábamos de acuerdo", ha añadido, resaltando que el profesorado está "incorporado en una segunda fase", pero que lo que necesitamos es "que lleguen las vacunas".

Del mismo modo, ha asegurado que "no está contemplado que la vacuna sea obligatoria para acudir a clase" y ha aclarado que estas decisiones se toman "bajo criterio sanitario".

La responsable de Educación también ha analizado al detalle su nueva ley ya en vigor, la Lomloe, y ha evaluado las polémicas que han surgido, como los aspectos relacionados con los centros concertados, que han llevado a que las derechas se rebelen contra la norma llegando a extremos como el de la Comunidad de Madrid, que pretende dar forma a su propia ley.

La ministra ha recordado a las comunidades díscolas que se trata de una "ley orgánica, que trata derechos fundamentales y regula para el territorio nacional" por lo que "ninguna ley de una comunidad autónoma puede estar en contra de esa ley orgánica". Así ha defendido que las comunidades tienen capacidad legislativa y que se está trabajando para desarrollar la norma de manera consensuada en las autonomías, "pero nunca pueden estar en contra de la ley".

"Contra los abusos de la concertada"

Celaá ha señalado que su ley "no cuestiona la escuela concertada", pero que acaba "con los abusos de la concertada". Así ha explicado que la norma "respeta y reconoce a los centros concertados que cumplen con una función social y no tienen ánimo de lucro", pero que "lamentablemente", "este ánimo de lucro ha aparecido en algunos casos y hay que desprenderse de eso para mejorar la calidad del servicio público en su conjunto, en igualdad de obligaciones". La ministra ha reconocido que la situación de la concertada en la Comunidad de Madrid ha tenido "algún peso" a la hora de enfocar esta regulación.

La ministra se ha mostrado contundente en su defensa de la "educación en la diversidad" y ha reclamado que se necesitan "todos los talentos, no solo los de las élites". "Tenemos que dar un palo soberano a la segregación escolar", ha afirmado, señalando que se necesita "una escolarización equilibrada que permita educar en la diversidad respetando la libertad de elección".

A este respecto ha señalado que "no se puede confundir la libertad de elección de las familias con la libertad de los centros para elegir otras familias" y ha defendido que no pueden existir desigualdades en los centros públicos. "No podemos permitir que la publica y centros concertados que escolarizan necesidades educativas especiales atiendan a todas las necesidades del sistema y otros no".

"Equipamiento y formación" para la enseñanza online

Sobre los avances en la educación a distancia y preguntada sobre por qué no se apuesta desde su ministerio por la educación a distancia en los cursos superiores, Celaá ha asegurado que es necesario "avanzar más técnicamente". La ministra ha reconocido que en marzo "se improvisó casi todo" cuando hubo que pasar "en 24 horas de lo presencial a la enseñanza online". Reconociendo que el profesorado "mostró un músculo extraordinario", Celaá ha señalado que "el año 21 será clave para hacer posible la enseñanza híbrida y online", pero para ello se necesitan "aulas interactivas", "equipamiento" y "formación de los profesionales".

Sobre el reparto de ordenadores y tablets que anunció el ministerio para los alumnos más vulnerables, la ministra ha reconocido el retraso, que ha achacado sobre todo a las comunidades que se han incorporado tarde al programa, lo que "ha retrasado la licitación". Celaá ha asegurado que los primeros equipos comenzarán a llegar en febrero y marzo.