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El Gobierno regional elegido tras las elecciones del 4 de mayo impone el nombre tras comprometerse en la anterior legislatura a llamar Mercedes Vera al nuevo centro de Infantil y Primaria de Rivas tras un proceso participativo
El nuevo colegio se llamará Hispanidad. La comunidad educativa de Rivas, una localidad madrileña tradicionalmente gobernada por la izquierda y muy movilizado a favor de la educación pública, se encontró la letra pequeña en un Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid en pleno mes de agosto. El centro reclamado durante años por el vecindario ya tenía otro nombre antes. Una votación ciudadana celebrada en 2020 pidió denominarlo Mercedes Vera en homenaje a una maestra represaliada por el franquismo que enseñó durante dos décadas en el municipio. La decisión fue aceptada por la Comunidad de Madrid antes de las elecciones del 4 de mayo, según el Ayuntamiento, pero la llegada del Gobierno monocolor del PP tras la victoria aplastante de Ayuso ha cambiado los planes.
"Ha sido una sorpresa. Nos habían asegurado que respetarían la decisión de los vecinos y que llevarían al Consejo de Gobierno el nombre de Mercedes Vera. Eso nos aseguró verbalmente la viceconsejera Nadia Álvarez antes de los comicios. Había un compromiso, incluso nos preguntaron oficialmente cómo se iba a llamar ", comenta al otro lado del teléfono el concejal de Educación de Rivas, José Alfaro. En la Puerta del Sol, una portavoz de Educación confirma que la última palabra la tuvo, "como corresponde", el Consejo de Gobierno en su reunión del pasado 4 de agosto. "Se busca homenajear al conjunto de pueblos unidos por la lengua y la cultura hispánica", aseguran en la sede del Ejecutivo del PP, que viene de crear una nueva Oficina del Español liderada por Toni Cantó precisamente con estos objetivos.
La Comunidad de Madrid tiene potestad para nombrar como quiera a los centros educativos públicos de nueva creación. Al último anunciado, de Educación Especial, lo denominó Iker Casillas. En este caso, como recuerda también la Plataforma por la Emergencia Educativa en Rivas, había un "compromiso" por parte del Gobierno regional para respetar el proceso participativo abierto en el municipio para elegir una denominación que estuviera vinculada con el pueblo de alguna manera. "Nos sorprende que de repente hagan caso omiso, lo vemos como una imposición para demostrar quién tiene el bastón de mando. La población de Rivas es muy sensible a lo que tiene que ver con la educación pública", señala Javier Tabares, uno de los miembros de la plataforma. Un colegio con alumnos pero sin clases
El colegio cuyo nombre está en discordia ya existe administrativamente y de hecho tiene alumnado matriculado para el curso que se inicia en septiembre, aunque hasta ahora no tenía nombre oficial. Es uno más de los centros fantasma que figuran en los procesos de admisión de la Comunidad de Madrid: se pueden elegir aunque no tengan ni un ladrillo puesto. En el listado era el número 16. Las familias que lo han escogido tendrán a sus hijos e hijas desplazados a otro colegio público del municipio temporalmente, el CEIP Dulce Chacón.
El Gobierno regional no concreta una fecha de apertura. Se limita a responder que "se construirá próximamente y tendrá 225 plazas". El plazo de ejecución de las obras es de 12 meses. También se sabe que se levantará por fases, es decir, entrará en funcionamiento solo con nueve aulas de Educación Infantil y después se completará ya con los niños y niñas dentro para la etapa de Primaria.
El Consejo Municipal de Educación del municipio, un órgano donde está representada la comunidad educativa local, abrió a los vecinos de Rivas la posibilidad de elegir el nombre. Participaron casi 700 personas. Se buscaban nombres de mujeres "para compensar todos los de hombres" que se habían puesto históricamente, según el Ayuntamiento. Mercedes Vera fue el más votado (23,85%), seguido de Margarita Salas (13,3%). La científica, bioquímica y discípula de Severo Ochoa, dará nombre a un nuevo instituto si la Comunidad de Madrid respeta esta vez el resultado de la consulta, que fue doble.
Vera, por su parte, fue una profesora que sufrió la depuración del régimen franquista. Fue apartada de la profesión y tuvo que trasladarse a Murcia donde enseñaba a leer y escribir a mujeres en situación similar a la suya para poder tener correspondencia con los familiares que estaban lejos. En 1950 volvió a ejercer la docencia en Madrid. Rivas supuso su regreso a la profesión. Enseñó hasta los 70 años. Después del municipio ripense, en 1972 continuó en un colegio de la capital. Se jubiló como decana en un centro del barrio madrileño de Santa Eugenia.
Rivas-Vaciamadrid es una ciudad situada al sureste de la región que ha visto crecer vertiginosamente su población en los últimos 40 años: de los 500 vecinos en 1980 a casi 91.000 de 2020. Pese al fuerte aumento de los empadronados, en la localidad no se ha terminado una infraestructura educativa desde 2008, lamenta la Plataforma. Hay centros públicos construidos a medias –como parte de la política de edificación por fases de la Consejería de Educación que en algún momento del pasado se comprometió a cambiar sin resultado– y ante la falta de plazas el Gobierno regional ofrece como opción colegios concertados para garantizar la cercanía a los domicilios.
Hablamos con representantes de AMPAs y AFAs de Tetuán y de otros distritos para conocer el alcance de la actividad de estas asociaciones, que se han hecho muy patentes socialmente durante la pandemia, con Filomena o a través de la reivindicación global de la Revuelta Escolar
Los acontecimientos extraordinarios a los que nos hemos enfrentado en el último año han traído a primer plano la importancia de las AMPAs (Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos) y AFAs (Asociaciones de Familias de Alumnos) de nuestros centros escolares. La pandemia, con el primer confinamiento y la crisis económica subsiguiente, ha sido una gran incubadora de la desigualdad social, obligando al tejido comunitario y social a llegar donde no había aun rastro de las administraciones públicas; posteriormente, nos cayó encima la mayor nevada que se recuerda en Madrid y, de nuevo, la ciudadanía, pala en mano, dio una lección de autoorganización. Y con ella, notablemente, las AMPAs, demostrando que son enclaves asociativos en relación con el tejido de su territorio. Empoderadas por las duras, siguieron reclamando mejoras para la comunidad cuando llegaron las maduras, demostrando su fuerza a través de la Revuelta Escolar, una serie de movilizaciones mensuales por la movilidad y el espacio público de calidad que ha unido a decenas de AMPAs solo en Madrid.
Muchos lectores participarán en la AMPA del colegio de sus hijos o lo habrán hecho en algún momento y, entonces, el contenido de este artículo les resultará obvio. Sin embargo, mucha gente piensa que las asociaciones de familias de los colegios no son más que un grupo de madres y padres que organizan fiestas para financiar el viaje fin de curso o, a lo sumo, gestionan algunos servicios añadidos a los del colegio para la conciliación familiar. Estos tiempos extraños han dejado claro que no es así.
Tuvimos una reunión virtual con representantes de algunas de las AMPAs de centros educativos públicos de Tetuán. Conversando a través de Jitsi –el mismo programa libre que se ha hecho familiar por ser el elegido para llevar a cabo las clases virtuales en la Comunidad de Madrid– charlamos con Ana (del Colegio Público Ignacio Zuloaga), Teresa y Javier (del Colegio Público Ortega y Gasset), Pilar (Escuela Infantil Los Ángeles) y Jesús, de Tetuán Eres Educación Pública, que nos ayudó a organizar la reunión. Las AMPAs como interlocutoras con la administración
Recientemente, un miembro del equipo directivo de un centro educativo en el que no hay AMPA nos trasladaba cuánto echaba de menos una comunidad de familias organizada que hiciera valer sus intereses ante las diferentes administraciones, ya fuera la propia Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid o la Junta de Distrito.
Lo cierto es que las AMPAs de los colegios públicos son un colectivo que, en ocasiones, consigue acceder a los grupos políticos y a los regentes municipales. Con cierta frecuencia los grupos políticos de la oposición se reúnen con las asociaciones y los registros de las instituciones conocen bien las sus firmas.
Pongamos un ejemplo. Después de la primera edición de la Revuelta Escolar en Madrid el Ayuntamiento accedió a ampliar las aceras frente al colegio Asunción Rincón (Chamberí), uno de los participantes en la misma. Desde entonces se han reunido con Concejales Presidentes de distrito representantes de las AMPAs de diversos colegios para trasladar al Ayuntamiento reivindicaciones concretas asociadas a la movilización.
Familias de la AMPA del Ortega y Gasset protestando por el entorno escolar ante el alcalde el día de las elecciones
En el caso de Tetuán encontramos la larga pelea de las familias del colegio Ortega y Gasset por la mejora de la plaza de Ángel Carbajo, donde se encuentra su acceso. “Carbajo es un desastre: pivotes medio caídos, agujeros en la calzada, tráfico sin cortar a la entrada y salida del colegio.....Estamos en contacto con la Asociación de Vecinos de los edificios de enfrente y hemos elaborado una nota de prensa conjunta para dárosla a los medios”, explica a este medio Teresa.
El día de las pasadas elecciones autonómicas, aprovechando que el alcalde vota en este centro, se plantaron frente a él con unas pancartas y consiguieron que, al menos, los escuchara durante diez minutos. Algo similar hicieron recientemente los padres y madres del colegio Miguel de Unamuno (Arganzuela), que se manifestaron ante Martínez Almeida por el proyecto en marcha de instalar unas cocinas fantasmas pegadas al colegio. Las AMPAs como espacio de apoyo mutuo
Una de las cosas que sucedió durante la pandemia es que las estructuras sociales que ya estaban funcionando pudieron adaptarse más rápidamente para hacer frente al momento de excepción. Sin duda, vimos ejemplos individuales de solidaridad y agrupaciones más o menos espontáneas, pero allí donde ya existía un grupo de personas coordinadas trabajando juntas y con perspectiva social nacieron nodos vecinales de apoyo mutuo sólidos y duraderos, de los cuales se nutrió el propio Ayuntamiento para llegar hasta los vecinos más necesitados.
En la Escuela Infantil Los Ángeles se hicieron cestas de alimentos, en el Ortega y Gasset donaron tarjetas de alimentación para unas 15 familias del centro durante el confinamiento y en el Ignacio Zuloaga colaboraron con la Red Bellas Vistas, con donaciones de alimentos, trabajo y hasta con la cosecha de su huerto.
El apoyo mutuo no era, por supuesto, una novedad. Cotidianamente las asociaciones establecen becas para las familias en peor situación económica de sus centros (para material escolar, libros o excursiones) y hasta articulan comisiones de apoyo mutuo y despensas solidarias.
Hablamos también con Cristina, de la Comisión de Comunicación del Colegio Público Lope de Vega (Carabanchel), que nos cuenta cómo se creó una red de apoyo mutuo especialmente potente durante la pandemia, poniéndose de acuerdo su AFA, la trabajadora social del centro y el propio equipo directivo en la empresa de ayudar a las familias sin ingresos del centro, para que pudieran hacer frente a las necesidades de cuidados y pago de suministros o alquiler. Las AMPAs como escuelas de participación democrática radicada en el barrio
El pasado mes de diciembre los beneficiarios de cestas de la despensa solidaria de la Red de Apoyo Mutuo Bellas Vistas recibieron frascos de colonia con dedicatorias de los niños del Ignacio Zuloaga. Ya hablamos antes de la implicación de su AMPA con esta red que, a su vez, se alimenta del vivero de experiencias vecinales que es el Espacio Bellas Vistas. La comunidad escolar no es una isla y muchas AMPAs son experiencias asociativas implicadas con su entorno, desde la organización de fiestas autogestionadas (como es el caso de Malasaña, donde las de los colegios Pi i Maragall o Isabel la Católica han estado muy involucrados) hasta las redes de apoyo mutuo que estamos viendo aquí.
Teresa, del Ortega y Gasset, lo tiene claro, “la AMPA me da la oportunidad de transmitir a mi hija la importancia de la participación”. Se da en el marco del propio colegio, en relación con otros agentes sociales de sus barrios y con otras AMPAs. Tetuán Eres Educación Pública, que nació de la mesa por la educación de los Foros Locales, aúna a docentes, familias usuarias de los colegios y, simplemente, vecinos involucrados con la educación pública. Actualmente, la AMPAs del distrito están trabajando también en dar estabilidad y estructura a un espacio que las aúne. Las AMPAs como espacios con límites
Según datos de 2018, el 80% de las personas involucradas AMPAs y AFAs son mujeres. Aunque la situación va revirtiéndose poco a poco, según nos cuentan nuestros interlocutores, el sesgo de género sigue siendo evidente. Si alguien imagina una serie que hace comedia del tema la titula Señoras del (h)AMPA. La AMPA somos casi todas las familias de los centros pero las Juntas Directivas y las Comisiones –quienes de forma voluntaria trabajan en el día a día– son mayoritariamente ellas.
Las AMPAs no escapan al resto de sesgos que atraviesan nuestra sociedad. Todas las asociciones de familias con las que hemos hablado para elaborar este artículo (de Tetuán y de otros distritos) ponen de manifiesto las dificultades que encuentran para conseguir involucrar en sus labores diarias a las familias con menores rentas y, asociado a ello, de origen extranjero. “A las familias de origen marroquí llegamos pero, por ejemplo, nos está costando con las de origen filipino”, nos cuentan Teresa y Javier, del Ortega y Gasset. Cuando se piden diagnósticos siempre aparece la misma explicación: hablamos de familias que suficiente tienen con mantenerse en los límites de la subsistencia, sin tiempo para la participación. Cuando preguntamos por las soluciones, también encontramos respuestas similares: llevar la información al tú a tú, ser útiles para estas familias e invitarles a participar, fórmulas que funcionan parcialmente porque todas las AMPAs albergan diversidad en su interior…aunque están lejos de la foto que ofrece la composición social de los centros.
Pero si estos sesgos y límites aparecen dentro de los centros escolares con AMPAs se convierten en diques insalvables para los centros que, normalmente de composición socioeconómica más precaria, no cuentan con una asociación de familias, como es el caso de los colegios públicos Jaime Vera o Pío XII, ambos en Tetuán.
En algunos casos, los propios equipos directivos trabajan para que las familias más dispuestas del centro se animen a montar la asociación, lo que demuestra que son conscientes de lo que el colegio pierde sin una buena representación de padres y madres. “Las familias también deberíamos ser conscientes de lo importante que es llevar a nuestros hijos al colegio más cercano, al que nos corresponde, y no buscar otros colegios fuera del barrio”, añade Pilar, de la Escuela Infantil Los Ángeles, cuya hija estará el año que viene en un cole del distrito sin AMPA y se muestra animada en colaborar a revertir la situación del centro. Las AMPAs como potenciadoras del cole
En muchos casos, son las asociaciones de familias las que organizan los servicios que sirven para la conciliación familiar (Primeros del cole, Extensión horaria) o complemento educativo (actividades extraescolares). Cuando no hay un AMPA, son el Ayuntamiento y/o el propio colegio quienes han de hacerlo. Aunque las situaciones han sido diversas este año en cuanto a la existencia o no de este tipo de servicios, estos últimos se han quedado invariablemente sin servicios para la conciliación. Frecuentemente, las AMPAs también suplementan déficits dotacionales de sus centros: desde las que, como en el Colegio Público San Cristobal (Chamberí), colocan toldos en los patios durante los meses de más calor, a las que optan a las ayudas al asociacionismo de sus distritos para invertir en la vida escolar. Este año, por ejemplo, desde el Ortega y Gasset han presentado un proyecto de técnicas de estudio para familias, y las familias de la Escuela Infantil Los Ángeles llevaron a cabo un proyecto participativo de reverdecimiento de los patios a través de la Junta de Distrito.
En un país con claros déficits de participación asociativa entre sus ciudadanos, las AMPAs y AFAs suponen una oportunidad para la generación de tejido social pegado al terreno. No exentas de límites y dificultades en su funcionamiento diario, a veces sustentadas sobre los hombros de un grupo reducido, llevan a cabo un ingente trabajo diario que no siempre es bien conocido por su entorno. “A veces es ingrato, te encuentras con padres y madres que pagan los veinte euros anuales de cuota y se dirigen al AMPA como si fueras un funcionario en una ventanilla en lugar de un compañero”, nos cuenta un miembro de una de estas asociaciones. “Pero es también gratificante darte cuenta a través de situaciones tan cotidianas como las que manejamos de que juntos podemos conseguir cosas importantes”.
NO A LOS RECORTES, NO A LA REDUCCIÓN DE PLAZAS ESCOLARES PÚBLICAS,
EL DINERO PÚBLICO TIENE QUE FINANCIAR LA EDUCACIÓN PÚBLICA.
Los colectivos que suscriben este documento marcan unas líneas rojas respecto a la vuelta a las aulas:
El regreso a las aulas debe producirse en condiciones de salud y seguridad para toda la Comunidad Educativa.
Es imprescindible aumentar el cupo de los centros educativos públicos, lo que implica más contratación de profesorado. Aumentar la contratación de trabajadoras y trabajadores de la Enseñanza pública y además la contratación del resto de perfiles profesionales (Personal de Administración y Servicios, personal de limpieza, técnicos especialistas III...) y diversificar los perfiles para la atención a la diversidad, incluyendo personal sanitario suficiente para todos los centros educativos.
No puede haber una vuelta a las aulas sin las condiciones dignas para las trabajadoras y trabajadores de la enseñanza.
Disminuir las ratios, y que se establezca una ratio máxima de 15 alumn@s, que deberá ser menor si incumple la distancia de seguridad. Reducción proporcional en el primer ciclo de Educación Infantil sobre las ratios actuales.
Aumentar los espacios y plazas públicas: proveer de todas las plazas públicas necesarias sin que se cierre ningún aula pública, construyendo nuevos centros públicos y recuperando los centros públicos cerrados y vacíos.
Disminución de los períodos lectivos del profesorado, no superando los 18 períodos en todas las etapas, lo que no afecta al horario del alumnado, para mejorar la calidad de la enseñanza.
Sustitución de las bajas de manera inmediata durante la enseñanza presencial y no presencial.
Garantizar la atención al alumnado con necesidades educativas especiales y con necesidad de compensación educativa, teniendo en cuenta la especificidad de su atención educativa y emocional, tanto en los apoyos que se realizan dentro como fuera de las aulas.
Adaptar los contenidos y objetivos curriculares.
La vuelta a las aulas requerirá de una estrategia pedagógica y emocional con apoyo económico, que recupere al alumnado que ha sido abandonado por las instituciones aumentando la brecha social.
La Consejería ha de articular medidas para evitar que el alumnado tenga que prescindir de tener un docente de referencia o de sus especialistas. Asimismo, tendrá que proporcionar al alumnado, a las familias y al profesorado materiales, herramientas, recursos y la formación necesaria.
La Consejería de Educación tiene que financiar los gastos derivados del teletrabajo a las trabajadoras y trabajadores de la enseñanza pública. De igual forma debe financiar los gastos ocasionados de la educación a distancia a las familias.
El calendario escolar no debe ser modificado en ningún caso.
En ningún caso se limitará la participación y la democracia en los centros educativos públicos.
Nadie se moja sobre la llegada del nuevo texto al Consejo de Ministros; algo que podría ser en las próximas semanas. Aunque existe una urgencia en que el trámite comience lo antes posible para derogar la Lomce antes de final de curso.
11/2/2020
«En las próximas semanas». Este es el mantra que fuentes del Ministerio de Educación y FP, así como del grupo parlamentario socialista lanzan cada vez que alguien pregunta cuándo llegará al Consejo de Ministros la Lomloe.
El texto, que ya pasó hace un año por los trámites obligatorios de participación de la comunidad educativa en su redacción, llegará exactamente igual al Consejo de Ministros las próximas semanas. Luz Martínez Seijo, portavoz de Educación del PSOE en el Congreso aseguró el pasado viernes, ante representantes de diferentes organizaciones sociales y educativas, que tanto desde el PSOE como desde el Gobierno quiere agilizarse todo lo posible la llegada de la ley al Parlamento.
Para ello es necesario que no se toque ni una coma del proyecto dado a conocer hace un año. Y que los cambios que puedan realizarse se hagan vía enmiendas en el trámite parlamentario.
En un acto organizado por Redes por una nueva política educativa y el Foro de Sevilla en Madrid, la parlamentaria volvió a recordar el acuerdo de toda la oposición para la derogación de la Lomce en el momento en el que hubiese una mayoría suficiente en el Congreso. Esta mayoría existe ya, aunque tenga por delante una gran dificultad para ponerse de acuerdo. En dicho encuentro, además de Martínez Seijo, también participaron Javier Sánchez, homólogo en Unidas Podemos, y Josep Nuet, del Grupo Republicano (Esquerra Republicana de Catalunya). Entre estos tres grupos sumarían 165 diputados, lo que les dejaría a 11 de conseguir la mayoría absoluta necesaria para derogar la Lomce y aprobar la Lomloe. Las leyes orgánicas (relativas a derechos fundamentales) obligan a alcanzar mayorías absolutas para su aprobación o modificación.
A pesar de las dificultades existentes en la negociación que, presumiblemente, será complicada, la intención expresada por Javier Sánchez es que este curso termine con la nueva ley ya aprobada y que pueda entrar en vigor para el próximo.
Entre las modificaciones cabría destacar, por ejemplo, la vuelta a la organización de la educación primaria por ciclos, tres; la puesta en marcha de dos evaluaciones de diagnóstico, en primaria y secundaria respectivamente; la apuesta por una educación inclusiva que prevea la redacción de un proyecto para que, en el plazo de 10 años, la escuela ordinaria tenga los recursos necesarios para atender a niñas y niños con necesidades especiales de apoyo educativo y para que los centros de educación especial vayan, progresivamente, convirtiéndose en centros de recursos y apoyo para el resto.
También prevé la recuperación del peso de los consejos escolares de centro en la toma de decisiones como la elección de las direcciones escolares; la puesta en marcha de una asignatura de Valores Cívicos en primaria y secundaria; la pérdida de importancia de la Religión al no computar para la nota y no llevar aparejada una materia espejo, o la vuelta al reparto porcentual del currículo de la LOE: el 65% corresponde al Ministerio en las comunidades sin lengua propia y un 55% en aquellas que sí la tengan.
Además de las posibles y más que probables modificaciones que sufrirá el texto en su paso por el Congreso, una duda (y también una demanda) queda en el aire: si la ley llevará aparejada una memoria económica que dé carta de naturaleza a las medidas que pretende poner en marcha. Sin un compromiso de financiación claro, será complicado que haya cambios reales y prácticos en cuestiones como la educación inclusiva, la adecuación a la Agenda 2030 de los ODS o la apuesta por un sistema educativo que evite la segregación socioeconómica de su alumnado con una escolarización más equilibrada entre los centros escolares. Una segregación, como la de la Comunidad de Madrid, relacionada, en palabras de Martínez Seijo, por el avance de la concertada en muchos territorios.
Sánchez señaló que uno de los puntos claves de la futura ley es que suponga un freno a la segregación socioeconómica del alumnado, causada en gran medida, dijo, por la privatización de los últimos años. Una ley que «avance en la defensa de la educación pública», afirmó, «y que no permita la segregación». En este sentido puntualizó que una posibilidad sería cambiar los criterios de baremación para la escolarización.
La comunidad educativa presente en la jornada señaló otros problemas importantes como las ratios en muchas comunidades autónomas, la continuación sine die de los conciertos educativos, la salida de la religión fuera de la escuela o la necesidad de un texto legal que imponga unos mínimos para la puesta en marcha de centros de educación infantil. También la necesidad de una importante reflexión sobre unos currículos enciclopédicos y poco flexibles o sobre la necesidad de que la ley, más que hablar de desarrollo sostenible, haga suya la urgencia climática.
Tanto Luz Martínez Seijo como Javier Sánchez insistieron en que la Lomloe no es simplemente volver a la LOE y sus parámetros, sino que ha de ir más lejos puesto que las circunstancias sociales y educativas han cambiado en los últimos 13 o 14 años.
Ambos hicieron hincapié en la necesidad de que la comunidad educativa vaya marcando el camino de las posibles enmiendas y mejoras que la ley vaya asumiendo durante su trámite en el Congreso. Martínez Seijo insistió en «no perder un minuto» en esta tramitación.
En este sentido, los tres diputados que acudieron a la jornada hablaron de las dificultades que habrá durante la tramitación de la ley, de las presiones que habrá por parte de las derechas, de las posibles acusaciones de adoctrinamiento a las que se someterá al nuevo texto legal. Todos expresaron la necesidad de que la comunidad educativa, además de hacer presión para conseguir mejoras en el texto, debe estar unida para conseguir la aprobación del texto que derogue la Lomce. «Vamos a un debate duro, debéis ser conscientes, dijo Nuet; sin la comunidad educativa lo podemos perder».
Puedes descargar la invitación en este enlace. El próximo día 7 de febrero nos reuniremos para celebrar el primer Encuentro de coordinación de Redes por una Nueva Política Educativa de este año 2020.
La mesa redonda "Nueva ley educativa. Mecanismos de participación.Propuestas de Redes.La Educación Pública herramienta para la inclusión" se estructurará en dos partes:
una primera en la que se que hará un análisis de la situación educativa actual con la participación de diputad@s del Congreso y
una segunda parte para valorar el camino recorrido y debatir y acordar propuestas de acciones y movilizaciones.para continuar dando pasos hacia nuestros objetivos.
Los patios escolares, en los últimos años, se han convertido en el foco de buena parte de las actuaciones que se realizan dentro de los centros educativos. Los motivos son tan variados como los patios en sí, pero prima una preocupación por el bienestar de la infancia en todos ellos, ya sea para hacerlos más inclusivos, ya sea para que el fútbol no fagocite cualquier otra posibilidad de juego o para que niñas y niños (en las ciudades) tengan otro acercamiento a la naturaleza que en muchos casos no tendrían.
En Madrid, durante la legislatura de Manuela Carmena en el Ayuntamiento, se han desarrollado decenas de iniciativas, buena parte de las cuales han surgido de los presupuestos participativos que el consistorio puso en marcha. Pero tal vez el proyecto más importante y ambiciosos es el del Área de Madrid Salud relacionado con el desarrollo de tres experiencias piloto que plantean un nuevo modelo de patio escolar a partir de procesos de participación ciudadana. De esta experiencia surge una guía para ayudar a las comunidades educativas en sus procesos de transformación de patios para hacerlos entornos más saludables para las y los menores.
En estos días, los tres centros piloto que participaron en la propuesta están estrenando sus nuevos patios. Llegan con nueve meses de retraso, pero llegan.
Foto: Pablo García
Germen
El proyecto MICOS es el culpable de lo ocurrido. Se trató en su momento de un estudio de las infraestructuras municipales cercanas a los centros educativos, así como de tipologías de patios escolares de infantil y primaria públicos de la ciudad. La idea era conocer cuántos metros cuadrados y qué instalaciones había en ellos y conocer qué otros equipamientos se encontraban cerca de dichos colegios.
El proyecto saltó del Área de Urbanismo a la de Salud por un motivo claro. La transformación de los patios tiene una relación directa con la salud infanto-juvenil. en los espacios en los que solo hay canchas de fútbol (y baloncesto), con suelos cementados y poco más, niñas y niños no tienen mucha posibilidad de desarrollo psico-físico. En lugares en los que no hay vegetación ni sombra, los meses más calurosos pueden llegar a ser un problema. También, aunque aquí el proyecto no ha podido llegar a desarrollarse, estudiar cómo son las zonas circundantes al centro puede o no favorecerse que los niños lleguen andando a clase (frente al coche) y puede suponer que el alumnado esté expuesto a importantes niveles de contaminación (que pueden afectar, incluso, a su desarrollo cognitivo).
Hemos seguido, en la medida de lo posible, el proceso del CEIP Ramón María del Valle Inclán. Es un centro de línea con 158 alumnos matriculados. Principalmente de etnia gitana, que comparten espacios y tiempos con varias nacionalidades más, niños y niñas procedentes de América Latina en la mayoría de los casos. Aunque la dificultad principal es la exclusión social. Además, tiene el patio más grande de la Comunidad de Madrid (“Es una ventaja, por supuesto. Para cuidar patio no tanto, pero es un regalo”, comenta Nuria Hernández, directora del centro), dividido entre el espacio de infantil y el de primaria.
A mediados de 2017 aterrizó allí el equipo de la Junta de Distrito de San Blas, además de Pablo García, director de Participación y Paisaje y unos de los responsables del proyecto MICOS y el encargado de dinamizar el proceso participativo que debería conducir a la transformación del patio. La primera fase ha correspondido con la zona de infantil pero el diseño está planificado para el cambio de todo el patio.
En esa primera reunión consiguieron que cuatro padres y madres acudieran (el centro no tiene asociación de familias. “Es muy difícil organizar una asociación, chocan muchas culturas y ponerse de acuerdo es muy complicado”, explica Nuria). También estuvo presente una enfermera del Centro Municipal de Salud de la zona, así como representantes de diversas asociaciones, como Fundación Manantial, que realizan desde hace tiempo colaboraciones con el colegio. El objetivo era explicarles el proceso en el que se encontraban. De ahí salió el grupo motor que se encargaría, en tres meses, de la recogida de opiniones de la comunidad educativa del centro, así como de su puesta en común y, finalmente, de la planificación del proyecto hasta el final.
La Comunidad de Madrid estuvo invitada a participar en el proceso desde el primer minuto, según informan quienes lo han desarrollado, pero, dicen, quiso estar ajena a todo ello.
Pablo tiene mucha experiencia en procesos participativos, pero admite que este es el que mejores resultados ha tenido. Una conversación con él, con Nuria y con Rafael París, el jefe de estudios, desvela la conexión personal que ha habido en todo el proceso. No solo entre ellos tres. Este entenderse se ha extendido también al resto del claustro, las familias que han participado, el alumnado y las entidades que acuden prácticamente a diario al Valle Inclán.
El cole se encuentra en una zona muy complicada para la convivencia. Desde hace muchos años, la población autóctona, envejecida, ha ido cediendo espacios, primero a diferentes colectivos migrantes y, desde hace unos pocos años, a la comunidad gitana que reside en los bloques de realojo que rodean prácticamente entero el centro educativo, familias que afrontan situaciones complicadas en una zona donde la crisis ha impactado fuertemente.
Además, explica Nuria, al Valle llegan todos los niños y niñas que otros centros de la zona terminan por rechazar. Los problemas de convivencia en el barrio son latentes en algunas de las reuniones del proyecto. Tiranteces entre familias, problemas con el menudeo o la violencia, no solo física o verbal, también “urbanística” del entorno, dice Rafael París. Pistas deportivas enrejadas, descampados descuidados, una enorme lejanía con el centro de la ciudad.
Para que el proyecto de participación tuviera algún recorrido, se organizó una recogida, vía encuestas, de la opinión de las familias. De las 158 que conforman el centro, al menos 80 respondieron. Además, se puso en marcha un mapeo en la puerta del colegio. Con mapas de planta de la zona y con una merienda, se recogieron las opiniones de algunas familias más, así como del alumnado.
La Mesa
por la Educación Pública del Foro Local de Tetuán, con la colaboración de la
Junta Municipal del Distrito, abre durante este mes de febrero una zona de
debate para madres, padres, estudiantes, profesionales y todas las personas
interesadas en la educación.
Estos días tendremos la posibilidad de conversar sobre el futuro de la
educación pública, disfrutar de la capacidad expresiva de nuestros niñ@s y
jóvenes, consultar los libros y películas sobre educación especialmente
seleccionados por las bibliotecas del barrio y repasar con detalle la oferta
educativa pública del distrito. Consulta elPrograma
de la II Semana por la Educación de Tetuán
Estimadas
familias,
¿Os imagináis el patio del colegio con murales, pizarras, jardines, árboles,
juegos? ¿Un cole con orquesta, instrumentos, coro? ¿Un comedor gratuito para
los campamentos urbanos? ¿El cole abierto los días No Lectivos de manera
gratuita?
¡¡¡ Dejad de soñar: es posible!!! Os lo contamos aquí:
Desde la Mesa por la Educación Pública de Tetuán
hemos mantenido varias reuniones con las AMPAs de los centros educativos
públicos de nuestro distrito para conocer su situación y escuchar sus
preocupaciones y sus necesidades. De estas reuniones han salido4 propuestas para
los Presupuestos
Participativos del Ayuntamiento de 2019, que ahora comienzan a
tramitarse.
Ya ha empezado la Campaña
de Apoyos Previos que es una fase anterior a la evaluación y tasación
de los proyectos. Sólo aquellos que superen esta fase tienen posibilidades de
llegar a la votación final. Hasta el
día 29 de enero puedes aportar tu firma, digital o
presencialmente, para que estas peticiones superen esta fase de apoyos.
Marian nos envía esta Propuesta de "Caminos escolares seguros" en el ámbito ciudad de Madrid. Presupuestos participativos 2019 Ayuntamiento de Madrid. Más informaciónen este enlace.
Desde la Mesa de Educación, Infancia y Juventud del Foro Local, y de la Coordinadora de AMPAS del Distrito de Fuencarral-El Pardo, en las que esta Plataforma es partícipe, os queremos invitar a la Jornada que bajo el título "Tendiendo puentes: miradas educativas participación comunitaria" se ha organizado en conmemoración del XXIX Aniversario de la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño y que se celebrará el próximo 20 de noviembre, a las 18:00 hs., en el Salón de Plenos de la Junta Municipal de Fuencarral-El Pardo (Avda. Monforte de Lemos, 40. Madrid).
Hemos estructurado la jornada en los siguientes dos bloques:
1.Presentación Informe de situación de la infancia y adolescencia en Fuencarral-El Pardo. Departamento Servicios Sociales Junta Municipal. (Kepa Larrañaga) 2. Experiencias educativas en el distrito:
Camino Seguro al cole Montecarmelo (Fernando Mardones)
Proyecto Presupuestos Participativos “Derecho a jugar” (Grupo Motor)
Mediación de conflictos (Alumn@s IES Mirasierra)
Educación y Ciudadanía (Pepa Alcrudo)
Escuela Política Ciudad de los Niños (Felipe Aguado)
La Ciudad Educadora (Carmen Espinar)
El acceso será libre hasta completar aforo y contaremos con ludoteca.
Esperando contar con vuestra presencia, recibid un cordial saludo
(se agradece difusión del cartel adjunto)
Plataforma por la Educación Pública de Montecarmelo