martes, 30 de junio de 2020

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lunes, 1 de junio de 2020

RESOLUCIÓN CONJUNTA DE LAS VICECONSEJERÍAS DE POLÍTICA EDUCATIVA Y DE ORGANIZACIÓN EDUCATIVA POR LA QUE SE DICTAN INSTRUCCIONES COMPLEMENTARIAS PARA EL DESARROLLO DEL TERCER TRIMESTRE Y FINAL DEL CURSO 2019-2020 EN LA COMUNIDAD DE MADRID ANTE EL ESTADO DE ALARMA POR COVID-19. 27-5-2020 + NOTA ACLARATORIA

Puedes consultar la RESOLUCIÓN CONJUNTA DE LAS VICECONSEJERÍAS DE POLÍTICA EDUCATIVA Y DE ORGANIZACIÓN EDUCATIVA POR LA QUE SE DICTAN INSTRUCCIONES COMPLEMENTARIAS DE LAS INSTRUCCIONES PARA EL DESARROLLO DEL TERCER TRIMESTRE Y FINAL DEL CURSO 2019-2020 EN LA COMUNIDAD DE MADRID COMO CONSECUENCIA DEL ESTADO DE ALARMA PROVOCADO POR CORONAVIRUS (COVID-19). 27-5-2020 aquí

NOTA ACLARATORIA


domingo, 31 de mayo de 2020

Firma en CHANGE.ORG para exigir a la Consejería que asigne los profesores a los centros antes del verano, para poder organizar el próximo curso

CHANGE.ORG: LA COMUNIDAD DE MADRID NO DEFINIRÁ LAS PLANTILLAS DE PROFESORES HASTA SEPTIEMBRE



Estos meses de confinamiento han puesto patas arriba nuestro sistema educativo y han dificultado enormemente tanto el aprendizaje del alumnado como la enseñanza de los profesores. El nuevo panorama laboral, político, social y de conciliación familiar también es incierto. La educación tiene que afrontar desafíos muy delicados y continuar su transformación a un ritmo vertiginoso, ya que es poco probable que los Centros escolares inicien el próximo curso con normalidad.

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid asigna plazas a los profesores de los Centros públicos en septiembre. Pero si solo hay un par de semanas de margen hasta que comienzan las clases ¿cómo va a ser posible organizar la vuelta a las aulas? Las familias necesitan profesores bien preparados y planes de formación ágiles y adaptados a la realidad que nos toca vivir. Una solución tan sencilla como adelantar esa asignación a junio ayudaría enormemente a que desde ya y durante los siguientes meses los docentes puedan planificar actividades, elaborar materiales didácticos digitales y, en general, estar mejor capacitados para el nuevo curso.

Para afrontar con éxito la siguiente fase de esta partida tan difícil que ya ha comenzado, hay una cosa segura: necesitamos ganar tiempo y apoyarnos entre todos. Pedimos a la Comunidad de Madrid que realice la asignación de profesores a los Centros antes del verano para que se pueda afrontar cuanto antes una mejor respuesta pedagógica frente a la situación epidémica actual.


FIRMA ESTA PETICIÓN EN CHANGE.ORG

El Gobierno eximirá de pagar la universidad a las familias beneficiarias del ingreso mínimo y sin derecho a beca (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica esta información

El Gobierno calcula que se beneficiarán de esta medida 700 familias, que en 2019 tuvieron una renta superior a los máximos establecidos para tener derecho a beca, pero cuyos ingresos han caído ahora hasta tener derecho al ingreso mínimo vital

Claves sobre el ingreso mínimo vital: cómo pedirlo, quién tiene derecho y compatibilidades con el empleo u otras prestaciones


El Gobierno va a aprobar una disposición por la que eximirá del pago de las tasas universitarias a las familias que por renta queden excluidas de las becas, pero que "se han visto gravemente afectadas por la pandemia", según explica el Ministerio de Universidades, de manera que su nivel de renta en 2020 "haya sufrido un cambio tan dramático que resulten beneficiarias del ingreso mínimo vital".
Universidades calcula que, según se desprende de los datos de la última convocatoria de becas, unas 700 familias se beneficiarán de esta medida, que tendría un coste para las arcas públicas de 645.426 euros. El Ministerio sostiene que "la disposición pretende servir como último recurso para estos supuestos" de pobreza sobrevenida por la pandemia y que "se evita así el abandono escolar y se garantiza el acceso a la educación superior".
La disposición tiene únicamente tres puntos. El primero establece que los beneficiarios estarán exentos del pago y el tercero explica que se compensará a las universidades. Es el segundo el que explica la medida: "La exención prevista en esta disposición se aplicará a los beneficiarios de la prestación del ingreso mínimo vital que hayan visto denegada su solicitud de concesión de una beca del sistema estatal para cursar estudios postobligatorios en dicho curso por superar los umbrales de renta y patrimonio establecidos en la normativa correspondiente".
Esta disparidad –demasiada renta para tener derecho a beca, pero una caída fuerte de los ingresos por motivo de la pandemia que dé derecho al ingreso mínimo vital– se explica porque para solicitar una ayuda para los estudios se tiene en cuenta el nivel de renta del año fiscal anterior al curso para el que se pide esa beca (o sea, para el año universitario 2020-2021 se calcula la renta del año 2019), mientras que una familia puede tener derecho a recibir el ingreso mínimo vital si durante este 2020 han sufrido una notable caída de ingresos (consultar en el enlace).
Dado que los tres tipos de becas que ofrece el Gobierno incluyen el pago de la matrícula (la diferencia entre unas y otras está en la ayuda económica directa, en mano), para ser beneficiaria de esta medida una familia debió superar en 2019 el umbral máximo de renta contemplado, que son 38.831 euros anuales para una familia de cuatro miembros (32.697 euros para una de tres miembros, el cuadro completo está aquí). Pero a la vez debe haber sufrido una gran caída en sus ingresos en 2020, de manera que tenga derecho al ingreso mínimo vital.
Esta medida complementa, solo durante este año de momento, la reforma del sistema del becas que presentaron la semana pasada los Ministerios de Educación y de Universidades. El nuevo modelo, que incluye 179 millones de euros extras para las ayudas a los estudios universitarios, eleva los  umbrales de renta máximos que dan derecho a las becas y elimina los requisitos académicos que imponía el anterior para conseguir y mantener las ayudas, un movimiento que el Gobierno calcula duplicará el número de beneficiarios, pasando de algo menos de 90.000 a 176.000.
Cuando José Ignacio Wert cambió el sistema de becas nada más acceder el PP al poder, se fijaron unos umbrales de renta con mucha variación entre sí (el segundo triplica al primero) que dejaban fuera a muchas familias de pocos ingresos. El umbral 1, el único que da acceso a una beca completa que incluye el pago de la matrícula y una ayuda económica de unos 1.700 euros anuales, se estableció en 13.909 euros anuales para una familia de cuatro miembros. Los hogares que ingresaran más de eso en un año quedaban fuera y pasaban al 2, que sube hasta los 36.421 euros pero que ya no incluye la ayuda económica directa, solo el pago de la matrícula, la residencia para quien estudie fuera de su lugar de origen y una ayuda variable.
Con el cambio de sistema, el Ministerio de Universidades eleva el umbral 1 hasta equipararlo al umbral de la pobreza, dato que determina el Instituto Nacional de Estadística (INE) y que corresponde al 60% de la mediana de los ingresos. Esa cifra, en 2018, era de 18.628,9 euros para la misma familia de cuatro miembros. La subida es del 34% y, según el Ministerio de Universidades, permitirá a 71.155 personas más acceder a las becas.
Por último, el Ministerio de Universidades también modificará los precios máximos de la Universidad a partir del año que viene, tras negociarlo con las comunidades autónomas (pero con el desacuerdo de algunas de ellas). Diez Gobiernos autonómicos tendrán que bajar sus tasas para el curso que viene. Los mayores descensos se darán en Catalunya y Madrid.

ORDEN 1015/2020, de 22 de mayo, del Consejero de Educación y Juventud, por la que se autoriza la implantación de proyectos de autonomía de centro en centros públicos que imparten enseñanzas de formación profesional, en el curso académico 2020-2021 (BOCM 29-5-2020)

Puedes consultar la Orden aquí


sábado, 30 de mayo de 2020

Catalunya, Madrid y Baleares abrirán escuelas de 0 a 3 años antes del verano entre las quejas de los educadores (Pau Rodríguez / Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

Reproducimos este artículo de ELDIARIO.ES

Catalunya será la primera comunidad en la que se abran las escuelas infantiles, mientras sus trabajadoras alertan de que la vuelta puede traer más problemas que beneficios y lamentan que se utilicen los centros con carácter conciliador


La vuelta al colegio durante la desescalada está siendo muy distinta en función de la comunidad autónoma y de las edades de los escolares. Aún así, tras las imágenes de la apertura de los institutos en Euskadi este lunes, se espera que la mayoría de alumnos españoles que acaban Primaria (6º curso), ESO (4º) y Bachillerato (2º) se reencuentren en las aulas ante final de curso.
No ocurrirá lo mismo en las aulas de Infantil, que retomarán la actividad de forma mucho más minoritaria y con mayor revuelo entre los educadores. Consideran los docentes –todos los sindicatos van a una en esto– que la actividad presencial no debería retomarse en ninguna etapa y en ningún territorio, y que esto es especialmente válido para los más pequeños, más difíciles de controlar y con una educación basada sobre todo en el contacto y la interacción. Tampoco están de acuerdo, añaden los propietarios de centros, con el papel de elemento para la conciliación que se está dando a la educación infantil.
La idea inicial del Ministerio de Educación de abrir las escuelas infantiles, de 0 a 3 años, y las etapas de Infantil de los colegios, de 3 a 6, en ambos casos para facilitar la conciliación de los progenitores que tengan que acudir a su puesto de trabajo (en Madrid hasta lo tendrán que demostrar), chocó con el rechazo inicial de la mayoría de las comunidades autónomas, que salieron de la última reunión con el Gobierno afirmando que no abrirían las aulas de 0 a 6. Pero finalmente algunas de ellas sí trabajan en este escenario: Catalunya activará estos cursos el próximo lunes en las zonas que estén en fase 2; en Baleares lo harán en fase 3, lo mismo que en Madrid, aunque estas dos regiones solo plantean abrir la etapa de 0 a 3 años.
El resto de comunidades, a excepción de algunos casos que dan libertad a las guarderías privadas, no contemplan reactivar esta etapa educativa hasta septiembre. Es el caso por ahora de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, Andalucía, País Vasco, Navarra, Galicia, Cantabria o Murcia. Destaca el caso de Comunidad Valenciana, que no abrirá las escuelas infantiles de su titularidad pero sí permite que lo hagan las municipales y las privadas a partir del 18 de junio, pensando en la actividad durante el mes de julio.
En Canarias la situación es similar. En pleno proceso de cambio de cambio de consejero tras la dimisión esta semana de María José Guerra por discrepancias con el plan de desescalada, no lo tiene claro aún. Una portavoz de la consejería explica que se está trabajando en un posible protocolo y que, si se consigue aprobar este será cuando se decida si abren o no. Por otra parte están las escuelas municipales y privadas, que quedan fuera del ámbito competencial de la consejería y se preparan para abrir con muchas dudas.

La Generalitat enciende a las educadoras

El inicio de la actividad escolar en Catalunya, a partir de este lunes en los territorios en fase 2, llega con una enorme incertidumbre especialmente para los más pequeños. Estos días, las escuelas infantiles, públicas o privadas, y los colegios de Primaria están mandando encuestas a las familias para saber qué alumnos tendrán que acoger por razones de conciliación de sus progenitores. En muchos casos la respuesta es inferior a un tercio, lo que no supondrá un problema para garantizar las ratios reducidas de entre cinco y ocho niños y niñas por grupo en función de la edad.
Pero los sindicatos en pleno y varios colectivos de Educación Infantil ya se han mostrado contrarios a la apertura por varias razones: porque consideran que las distancias de seguridad y las medidas de higiene impiden el necesario vínculo y cercanía a estas edades, porque creen que los problemas de conciliación no deben descargarse sobre los centros educativos y porque temen quedar demasiado expuestos en el caso de que haya rebrotes. 
En las instrucciones de la Generalitat para las aulas de 3 a 6 años, como en etapas más avanzadas, se plantea una distancia física de dos metros dentro del aula, que los docentes lleven mascarilla y un uso del material escolar muy restrictivo. No se podrán usar hojas de papel y los juguetes serán de uso individual a no ser que se asegure su desinfección cuando pase de unas manos a otras. 
Noemí Rocabert, directora del colegio Mestre Morera de Barcelona, advierte que una vuelta a las aulas en estas condiciones, y a unas edades que tras dos meses de ausencia requerirán de mucha adaptación, puede ser más perjudicial que beneficiosa. "Los niños y niñas aprenden interaccionando y jugando, si esto no se puede garantizar, no podemos ser escuela. Si es un tema de conciliación, ¿por qué no lo asumen las empresas?", plantea. 
¿Podrán abrazar a los alumnos si lloran? ¿Deberán impedir constantemente que toquen el mobiliario? ¿Tiene sentido el reencuentro si su tutora no puede estar presente porque es colectivo de riesgo? Estas son algunas de las preguntas que lanzan las educadoras. "Las necesidades de desarrollo y bienestar de 0 a 6 años pasan por la atención y cuidado de un adulto de forma cercana. Pedirle a un niño pequeño que sus relaciones humanas sean a distancia afecta directamente a su proceso de desarrollo, de vinculación y de entender el mundo que lo rodea", advertían distintos colectivos de educadores en una carta escrita el pasado jueves y que ya tiene más de 2.000 firmantes. 
Para las escuelas infantiles de 0 a 3 años, casi todas de titularidad municipal o privada, las medidas no serán finalmente tan restrictivas. En una instrucción mucho más detallada aprobada el viernes, la Generalitat transforma las obligaciones en recomendaciones y solo pide distancia de un metro entre los niños y niñas a la hora de comer o de hacer la siesta. En cuanto a los juguetes, serán de uso exclusivo para cada grupo de cinco. Biberones y chupetes deberán esterilizarse cada día en casa, se recomienda usar toallas y baberos desechables y en las instrucciones se dedica una página entera a describir paso a paso cómo se tienen que cambiar los pañales para evitar contagios.
Aun así, no está claro todavía cuántas escuelas van a abrir. Lo harán seguro las 42 que son de titularidad de la Generalitat, pero entidades como la Coordinadora d'Escoles Bressol, que representa tanto a privadas y municipales, aseguran que la mayoría de sus asociadas no lo harán. Su principal preocupación ahora mismo es sostenerse económicamente al haber perdido buena parte de las cuotas de las familias. En cuanto a las municipales, sirven como ejemplo las cinco ciudades más pobladas que entrarán en fase 2 el lunes: Girona, Manresa y Vilanova i la Geltrú abrirán, Reus no lo hará y Tarragona todavía no lo ha decidido. 

Solo para padres trabajadores

Madrid y Baleares se mueven en un escenario similar. Ambas comunidades tienen la idea de abrir los centros cuando pasen a la fase 3. Sus trabajadores están igual de satisfechos que los catalanes al respecto.
En Madrid, el consejero Enrique Ossorio ha estado tanteando estos días a la comunidad educativa, a la que ha informado de su intención de abrir las escuelas infantiles cuando la región pase a fase 3. Esto sería, si se mantienen los plazos de dos semanas entre fases y siempre que no haya pasos atrás, a partir del 22 de junio.
"Nos parece terrible la diferenciación que están haciendo de la etapa de Infantil frente al resto, es evidente que nos están considerando como conciliación", explica Blanca Azanza, presidenta de la Asociación Madrileña de Escuelas Infantiles de Gestión Indirecta (Ameigi). "Pero somos centros educativos, la conciliación es cosa de las empresas, no debería buscarse la salida fácil de llevar a los niños al cole", añade. "Además, ¿por qué los menores de tres sí y el resto no? ¿Un niño de seis años ya puede quedarse en casa con un bocadillo?", pregunta.
El protocolo que ha enviado la Consejería de Educación a los centros en la tarde de este miércoles se especifica que la oferta de Escuelas infantiles es solo para familias cuyos padres trabajen fuera de casa. Y lo tendrán que acreditar. Esta restricción se acabará cuando se acabe la fase 3. En Catalunya, esta se plantea como un criterio de acceso en edades de 3 a 6 y como un criterio de prioridad en 0 a 3.
Baleares es la tercera comunidad en la que, si nada cambia, se abrirán algunas escuelas de Infantil. La consellería defiende que no tiene competencias para mandar sobre las escoletas infantiles, en su mayoría de propiedad municipal o privada, por lo que les ha dado potestad para abrir o no en fase 2. La mayoría no lo han hecho de momento, aunque sí planean hacerlo cuando la comunidad pase a fase 3, lo que podría pasar este próximo lunes. Las que lo harán seguro son las cuatro escoletas que sí pertenecen a la consellería.
"Hay mucha presión social para que abran por el tema de la conciliación", explica Ramón Mondéjar, miembro de la Ejecutiva de STEI. "El Gobierno estaba elaborando un plan al respecto, pero nunca se volvió a saber de él", cuenta. Como los demás, Mondéjar lamenta "excesivo" carácter conciliador que se está dando a la etapa.
"Hicimos una encuesta y el 90% de nuestros afiliados no quería volver. La gente tiene miedo a los contagios", cuenta este docente, que además no le ve ventajas: "Hemos estado estos meses trabajando telemáticamente, podemos seguir tres semanas más". ¿También los más pequeños? "También, se ha hecho un trabajo con ellos muy interesante, la gente de Infantil no ha parado de trabajar".

viernes, 22 de mayo de 2020

Instrucciones sobre evaluación final, pruebas de acceso y pruebas para la obtención de títulos y certificados ante la situación de crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19 (22-5-2020)


Instrucciones de la Dirección General de Educación Secundaria, Formación Profesional y Régimen Especial sobre evaluación final, pruebas de acceso y pruebas para la obtención de títulos y certificados ante la situación de crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19 (22-5-2020).

Puedes consultar las Instrucciones en este enlace.


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Madrid planifica el próximo curso escolar como si la epidemia no existiera: prevé cerrar clases y aumentar las ratios (Sofía Pérez Mendoza para eldiario.es)

Artículo de Sofía Pérez Mendoza para eldiario.es
  • La Consejería de Educación integrará las clases con menos alumnos en otras, un centenar según CCOO, pese a que la vuelta a la escuela exige una reducción de las ratios para garantizar la distancia de seguridad
21/05/2020 

La Comunidad de Madrid organiza el curso que viene en los colegios al margen de la epidemia. El inicio del periodo de admisión, que arrancó este martes, ha revelado que la Consejería de Educación elevará al máximo las ratios en algunos centros suprimiendo las aulas menos numerosas, como ha hecho otros años, pese a que la vuelta a la actividad lectiva va a exigir todo lo contrario: una reducción de alumnos para garantizar la distancia física y evitar contagios. La planificación, sin embargo, no ha cambiado.

El Ministerio de Educación no ha dado directrices sobre ratios a las comunidades por escrito pero la responsable, Isabel Celáa, ha avanzado que la nueva normalidad obligará a reducir a la mitad la capacidad de las aulas. El ejemplo más próximo es Francia, que abrió los colegios con 15 alumnos por clase. Las decisiones sobre el regreso de los menores de 6 años antes del verano quedan en manos de las comunidades autónomas. Madrid es una de las regiones que rechazado el plan de desescalada propuesto por el Gobierno. Pero, de momento, no tiene uno propio.

Comisiones Obreras ha contabilizado 110 aulas suprimidas en un primer análisis de la oferta educativa para el curso que viene, aunque no descarta que sean más, y alerta de que puedan producirse recortes "al calor de la crisis sanitaria". La Consejería de Educación, a preguntas de eldiario.es, no aporta el número de unidades eliminadas y enmarca estas supresiones dentro de las "variaciones en el número de grupos, al alza o a la baja" que experimentan los centros "en función de las necesidades y previsiones de escolarización". El año pasado se ofertaron un total de 150.000 plazas y este, 175.000, 25.000 más, con lo que el "saldo es positivo", añaden estas fuentes.

Educación explica que el proceso de admisión y las vacantes se han realizado "en condiciones de normalidad". "Es lo razonable al tiempo que se estudian y analizan opciones para organizar el funcionamiento de los centros de cara al próximo curso", defienden fuentes de la cartera que dirige Enrique Ossorio.

Uno de los centros afectados es el CEIP Menéndez Pelayo, en el distrito de Arganzuela. Tenía cuatro clases de Primero de Infantil (tres años) y el curso que viene solo habrá tres, según una circular enviada por el centro a las familias, adelantada por Europa Press y a la que ha accedido eldiario.es. Son 74 niños en total. Lo mismo sucederá con las clases Segundo de Infantil, que también pierden un aula, confirma Comisiones Obreras.

"La Consejería lo suele hacer. Ya lo intentaron hace tres años, protestamos y mantuvieron la clase. Donde ven que pueden quitar una, si hay 16 o 17 niños, lo hacen. Es una lucha que tenemos la escuela pública en Madrid pero en estas circunstancias todavía más", señala Gabriela Díaz, secretaria de la Asociación de Madres y Padres del CEIP Menéndez Pelayo.

La Lomce marca un tope de 25 alumnos por aula, aunque ampliable excepcionalmente hasta los 28, una cláusula a la que la Consejería se ha acogido en los últimos años para apurar hasta el máximo permitido. La redistribución del alumnado en el Menéndez Pelayo deja todas aulas de cuatro años al filo del tope ya en junio, sin contar con los eventuales alumnos que pueden aparecer durante el curso. Este centro es el único del distrito que admite niños y niñas una vez iniciado el periodo lectivo, cuenta Díaz.

Comisiones Obreras considera que la Comunidad de Madrid "ha iniciado el proceso con la misma hoja de ruta de recortes prevista" y pide "más unidades, más espacio y la nueva construcción de centros" para el tiempo que viene. "Lo que no parece razonable es que no se haya pensado en nada en 10 semanas. Si tenemos que desdoblar clases vamos a necesitar unidades. Nos ha dejado sorprendidos que no han modificado ni una coma su plan", subraya Isabel Galvín, secretaria de la Federación de Educación de CCOO Madrid, que recuerda que la "gran maltratada durante la crisis anterior fue la escuela pública". El sindicato presentará reclamaciones "caso a caso", según una nota distribuida este miércoles.

La Comunidad de Madrid defiende que planificar ya una reducción de las ratios significaría "no poder ofertar vacantes en ningún centro" y "expulsar de su centro a decenas de miles de alumnos ya escolarizados, ya que los centros carecen de capacidad y espacios para duplicar el número de grupos en funcionamiento o la edad de los alumnos no permite la realización de turnos". "No tiene fundamento ni amparo legal alguno", argumentan fuentes de Educación.

Los sindicatos se reunirán con el consejero el próximo viernes para abordar precisamente un plan de desescalada para los centros educativos. UGT ha hecho llegar al Gobierno regional un protocolo con propuestas que limita las ratios en Infantil a 13, frente al máximo de 25. "Les pedimos un borrador sobre el que hacer aportaciones la semana pasada, pero nos dijeron que no tenían, así que optamos por enviarles el trabajo que habíamos hecho", cuenta Teresa Jusdado, cuyo sindicato ha recabado "varias decenas de aulas suprimidas". Ambas organizaciones están sondeando todos los centros para tener una fotografía global de toda la región.

Los colegios e institutos de Madrid están abiertos desde el lunes para actividades administrativas. Lo permite la fase cero atenuada, avalada por el Ministerio de Sanidad. La Consejería permite desde el martes solicitar plaza de forma telemática, a través del programa Raíces, aunque las familias sin acceso a estos medios también pueden hacerlo por teléfono hasta el día 5 de junio.

El periodo de admisión plantea quejas entre las familias cada año en la Comunidad de Madrid por el sistema de libertad de elección, que permite elegir cualquier centro al margen del lugar de residencia. En la práctica, sin embargo, los progenitores apuestan no siempre por sus centros favoritos sino por aquellos en los que tienen más posibilidades de ser admitidos, ya sea por el número de plazas o por otros criterios como la proximidad. "Las familias lo viven como un sálvase quien pueda, con mucho estrés", resume Galvín, que añade otro factor de "preocupación" en este extraño periodo. "Tememos que los centros se vean forzados a atender presencialmente por miedo a perder la demanda en este sistema competitivo".

Respecto al material de protección, la Consejería ha adquirido lotes de mascarillas para todos los centros (entre una y cuatro cajas de 50 para cada uno) pero, más allá de estos primeros paquetes, después serán los colegios e institutos los que deban gestionarlo a cargo de sus gastos de funcionamiento, según CCOO. La Asociación de Directores de Institutos de Educación Secundaria ha mostrado su "preocupación" de cara a junio o septiembre, cuando haya alumnos, "porque puede ser un gasto importante".

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jueves, 21 de mayo de 2020

Aplausos y caceroladas (Manuel Menor)

Ni son extraños los aplausos ni las caceroladas

Siempre han estado ahí; ahora afloran. La uniforme apariencia del confinamiento propicia ser incautos, pero no debiera impedir ser prudentes.


Los que aplauden a las ocho es posible que, a partir del sábado, dejen de aplaudir. Las cacerolas, que hasta hace poco se mezclaban tímidas, han cogido fuerza y, en algunas zonas, llevan la voz cantante. Ambas sonoridades –con sus paisajes sonoros respectivos- simbolizan posiciones distintas e, incluso, opuestas en muchos casos. Como si de un gran patio de colegio se tratara, en la España sonora de estos días algo está variando.

Aplausos y cacerolas

El sonido, que siempre acompaña a los acontecimientos, es de los aspectos de la expresión humana que menos suele usarse para documentar qué haya sucedido en un determinado momento; ni en los relatos literarios –salvo extraordinarios narradores- suele prestarse atención a la información que presta. En contraste con los animales, los humanos, en general, solemos tener más embotada esta percepción. Algunos músicos y especialistas sí le vienen prestando más atención desde que el canadiense Murray Schafer se interesó por ello a comienzos de los años setenta; en España, también prendió la idea y, a comienzos de los ochenta, ya había una tesis sobre el paisaje sonoro que, en el entorno de Valladolid se había desarrollado entre 1890 y 1923. Las 1200 páginas mecanografiadas de esa tesis son un lujo de análisis mostrando la amplitud de interrelaciones significativas que, en ese espacio urbano, tenían la vida social, económica y política con la muy estrictamente cultural. Es una perspectiva de gran interés par quien quiera analizar qué esté pasando aquí, ahora mismo.

Que hay un debate y muchos desacuerdos es obvio y, hasta cierto punto, necesario. Las unanimidades son extraordinariamente raras en la evolución humana y, normalmente, signo de historias extrañas con limitaciones que atentan contra lo valioso de la integridad moral. En este momento, sin embargo, lo que crecientemente se va mostrando –pues estamos en un paisaje dinámico- es una disconformidad que esconde serios problemas de fondo, además de que lo que sucedía hace unos días en Núñez de Balboa (de Madrid) de manera anecdótica está adquiriendo presencia organizada en otros barrios madrileños e, incluso, en ciudades como Valladolid y Granada, con riesgo de enfrentamientos. No es igual tratar de derrocar a un Gobierno –como algunos desearían- o simplemente llamarle la atención, sin tener en cuenta que estemos o no ante un problema muy serio y urgente –no ante un juego divertido-, una situación muy delicada, bastante más allá de España.

Indiferentes a esto, las sensibilidades que afloran expresan, de todos modos, urgencias y conflictos de intereses más profundos; en todos los patios de recreo ha habido siempre de todo, por muy vigilado que estuviera, incluidas extorsiones de los más fuertes a los más débiles e, incluso, encerronas en que lo que realmente sucedía nada tenía que ver con lo que parecía suceder, con desdén incluido hacia quien tuviera que pagar el pato. Siempre ha habido, también, la urgencia de cada cual confundir la realidad con los deseos, cuestión que, en un paisaje donde hay 17 autonomías más dos ciudades autónomas, la cogobernanza con un Gobierno central lo complica todo más.

Volver a empezar

Provechoso sería que, en esta maraña twittera, evaluáramos hasta dónde nos haya llevado la presunta educación en valores democráticos, morales, éticos o cristianos hasta ahora, el otro embrollado panorama de fondo, en que se vio arriesgado poner como asignatura común una “Educación para la Convivencia”, o su réplica en 2006, “Educación para la Ciudadanía”: la LOMCE de 2013 es todo un paradigma de desacuerdos. Ahora que nos debatimos entre lo urgente –la salud pública de todos- y lo necesario –las necesidades de reactivación económica-, debiéramos tener más claro de qué nos sirva lo común y lo particular a la hora de decidir: si, por ejemplo, hemos de dar preferencia a los consejos de los médicos y virólogos, o a lo que algunos empresarios ansían, indiferentes a cualquier rebrote. Si no hemos de prestar atención a qué hayan hecho con la Sanidad y la Educación pública en estos años y da igual, tampoco debiéramos enfadarnos por la coherencia o la insensatez de nuestros políticos; debiéramos estar tranquilos con que sus conveniencias apresuradas por demostrar su valía personal ante sus posibles votantes propicien que los más alocados se encuentren tan a gusto.

Esta anormal “nueva normalidad” es, pese a todo, un buen momento para repensar para qué nos ha servido el sistema educativo que tenemos, con tantas carencias como arrastra desde antes de la EGB (en los años setenta). Como ningún otro instante, se presta para considerar qué hayamos aprendido sobre lo que importa: qué sobra y qué falta, para repreguntarnos -como hace Rafael Feito en un libro reciente- qué pinta una educación como la que tenemos en un mundo que está mutando tanto ante nuestros ojos. Deberíamos dejarnos de bizantinismos que no nos protegen de nada para ocuparnos de lo que le falta a la “universalidad” educativa para que sea de verdad una enseñanza de todos y para todos. ¿En qué consiste realmente su “calidad”: que seamos capaces de distinguirnos mejor de nuestros vecinos? ¿Conseguiremos mejor “excelencia” educativa si logramos “capital humano” estupendo para las empresas aunque conviva peor?

Todo en educación –como en la vida colectiva- es una cuestión de preferencias, elección y acuerdos; igual que con la COVID-19, no es aséptico haber nacido en uno u otro barrio, en una u otra ciudad: tiene consecuencias para los demás que unos nazcan sin derechos mientras otros se permitan lo que les venga en gana. En el mundo incierto en que estamos todos metidos, o concordamos en lo que más importa o nos perderemos todos; no es que tengamos que ser uniformes en todo pero sí hemos de aprender a respetar la igualdad profunda que tenemos como personas. Eso proponía, ya en 1789, la Declaración de los Derechos del Ciudadano; lo que, después de la IIGM, acordamos llamar Derechos Humanos como algo que no es de concesión benevolente, sino de rango universal por nacimiento. ¡Ánimo¡ En este ruidoso momento, también hay esperanzados sonidos: a punto parece, por ejemplo, una avanzada vacuna que ya está en 2ª fase de ensayo. Y también están acordes los principales motores de la Unión Europea en crear instrumentos financieros que propicien la recuperación económica; no para autoengañarnos, sino para “volver a empezar”, como decía ante cualquier adversidad el apicultor de Lars Gustaffson.

Manuel Menor Currás
Madrid, 19.05. 2014.

Medidas de prevención e higiene frente a COVID-19 para la reapertura parcial de centros educativos en el curso 2019-2020 (16-5-2020. Ministerio de Educación y FP)


Puedes leer el documento completo en este enlace.

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