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sábado, 13 de abril de 2024

SOBRE LA “PROPUESTA” DE LA CONSEJERÍA Y EL ANUNCIO DE MOVILIZACIONES (9-4-2024. STEM)

 



Puedes leer el Comunicado en este enlace.

Calendario de movilizaciones “Por el profesorado de la Pública”. Convocan: CCOO, ANPE, CSIF y UGT

 

Por el profesorado por la educación pública💪  

martes, 9 de abril de 2024

Encierro en un colegio en Rivas tras la ruptura de las negociaciones con Educación (FE CCOO Madrid. 8-4-2024)

FE CCOO Madrid nos envía esta información:

 🗞 Encierro en un colegio en Rivas tras la ruptura de las negociaciones con Educación 🔽

Sindicalistas y profesores protestan tras la propuesta de la Consejería Educación de bajar una hora lectiva a los no tutores de Secundaria a partir del curso 2026/2027


@ccoo en los medios  @el_pais


Aida San Millán, responsable de Enseñanza Pública en CC OO, cuenta que la elección del lugar para el primer encierro no ha sido casual. “Hemos elegido un colegio de primaria, porque desde 2011 se ha creído que el golpe más fuerte fue en la Secundaria. Ahora, el consejero de Educación [Emilio Viciana] deja por fuera a la primaria en la propuesta escrita. Los menosprecia por completo”, afirma San Millán, desde un salón del Jarama. “Este parecía un buen sitio para empezar y dar el primer golpe de efecto”, agrega.


👉🏼Más info:


https://elpais.com/espana/madrid/2024-04-09/encierro-en-un-colegio-en-rivas-tras-la-ruptura-de-las-negociaciones-con-educacion.html


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sábado, 27 de noviembre de 2021

29-11-21: Concentración "Salvemos las escuelas infantiles 0-6" (17:30 h. C/ Alcalá, 32. Frente a la Consejería de Educación)

 



Difunsimos el mensaje publicado en Twitter por @AmpaZaleo:

📢 Máxima difusión 📢
¡El lunes nos vamos a la Consejería de Educación a mostrar nuestro rechazo al cierre del segundo ciclo en las escuelas infantiles públicas de la Comunidad de Madrid!
💚¡Porque la educación pública no se vende, se defiende! 💚

 C/Alcalá 32 <M> Sevilla 17:30h



lunes, 26 de abril de 2021

Más allá del discurso de la "libertad": qué hay en juego el 4M en la comunidad que menos invierte en Educación (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica esta información




Cada elección que pasa en Madrid las partes están más alejadas en su concepción de cómo debería ser el sistema educativo.


Dicen los partidos de izquierdas que en estas elecciones en la Comunidad de Madrid lo que está en juego es básicamente todo el sistema público educativo. Un modelo que actualmente es, argumentan, segregador y excluyente, desigual, que ataca a la escuela pública en favor de la concertada, regala suelo público a empresas privadas y permite a los centros con concierto cobrar cuotas y así elegir a su alumnado, creando de facto una doble red.


La presidenta y candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, insiste en que la amenaza la sufren los derechos y libertades. Los de las familias a la hora de elegir un centro para sus hijos, los de la escuela privada sostenida con fondos públicos para desplegarse por la región. Tan alta es la amenaza, dice Díaz Ayuso, que tras 20 años sin ley educativa propia en Madrid y tras una legislatura en la que apenas ha aprobado una norma en dos años, una de sus últimas acciones al frente del Gobierno de la Comunidad ha sido empezar a tramitar lo que ha llamado la Ley Maestra de Libertad de Elección Educativa, que "pretende garantizar los pilares de la educación en su territorio que se ven amenazados con la entrada en vigor de la Lomloe". La presidenta también defiende que el sistema debe buscar la excelencia y apuesta por ahondar en el bilingüismo y por extender el cheque infantil y los conciertos al Bachillerato, una etapa postobligatoria.

Los representantes de los directores de centros públicos, sin desmerecer las corrientes de fondo, están preocupados por lo inmediato: por el curso que viene, por que las aulas admitan más alumnos por profesor después de haber visto lo que supone reducir la ratio, por la autonomía de sus centros, por la calidad de todo el sistema y no solo de algunos colegios o institutos.
Lo que dicen los números

La Comunidad de Madrid tiene un modelo educativo muy concreto, forjado durante 20 años de políticas del PP desde que se transfirieron las competencias en 1999. Se observa a través del panorama que dibuja la estadística. En la región apenas hay más alumnado en la escuela pública que en la privada y la concertada (un 54,5% en la pública, un 29,5% en la concertada y un 16% en la privada sin concertar), un reparto de estudiantes atípico en España y que solo tiene parangón en el País Vasco, que también tiene su propio modelo particular con las ikastolas. Además, la presencia del sector público va a menos: hace diez años acogía al 60% del alumnado.



Esta situación tiene un reflejo en cómo se divide la tarta del gasto educativo. Madrid presenta también en este apartado un perfil muy particular: es la comunidad que menos dinero destina a la Educación en general (en términos comparados), pero a la vez la segunda que más dinero envía a la educación concertada. Uno de cada cinco euros del presupuesto madrileño van a parar a escuelas privadas sostenidas con fondos públicos, hecho que es consistente con la alta proporción de alumnado en estos centros. Euskadi, la otra región con unas características parecidas, también destina buena parte de su presupuesto a esta partida.

La diferencia entre una comunidad y otra es que Euskadi es la comunidad de España que más gasta por alumno, mientras Madrid es la que menos. Así, la Comunidad destina unos 4.727 euros por alumno y año, prácticamente la mitad que el País Vasco (9.298 euros al año por estudiante). Si se atiende a la inversión total –y esto es una característica compartida con el resto de España– la década pasada fue prácticamente perdida en Madrid: los recortes que se aplicaron tras la crisis de finales de la década de los 2000 no se recuperaron hasta 2019. Ese año, la inversión en Educación fue de 5.595 millones de euros, prácticamente la misma cifra que en 2009 (5.663 millones de euros). La diferencia es que entonces había un millón de alumnos y hoy hay 1,2 millones, por lo que el gasto por alumno sigue siendo más bajo. Si se prefiere el indicador de porcentaje sobre el PIB, Madrid está en un 2,25% de gasto en Educación, cuando la media nacional es del 4,27%.

Y sin embargo, y pese a la curva que ha seguido la inversión en esta década y que se puede apreciar en los gráficos, la escuela concertada ha vivido ajena a esta situación. Su línea de inversión a lo largo de los años solo ha evolucionado en un sentido, hacia arriba. Los 983 millones de euros que se destinaron en 2009 a los centros privados sostenidos con fondos públicos han ido subiendo hasta convertirse en 1.104 millones de euros en 2019, el último año con datos cerrados. En este caso la subida económica es de un 12% y la de alumnado de un 20%.



Pero no en todos los indicadores aparece Madrid a la cola. Correlación o causalidad, la estadística que sitúa a la región como la que menos dinero público invierte en su sistema educativo se complementa con la del gasto de las familias en educación. Y ahí Madrid arrasa. Las familias madrileñas son las que más fondos propios dedican al futuro de sus hijos, con 1.640 euros al año. La media nacional es de 1.045 euros por curso.

Los detractores del modelo madrileño esgrimen otro elemento que, explican, favorece a la escuela concertada: la cesión de parcelas de suelo público para la construcción de colegios concertados, una práctica que lleva ejecutando el Gobierno regional desde que tiene las competencias y que ha favorecido al menos a 39 centros, que han visto cómo se les adjudicaba suelo público a cambio de casi nada y con un concierto ya garantizado (una práctica que era ilegal hasta que el exministro Wert la regularizó en la Lomce).
De escuela concertada y libertad de elección

Es precisamente en la escuela concertada, y todo lo que hay alrededor, donde se da uno de los mayores choques entre unos y otros. Tan es así que fuentes del Ministerio de Educación y del PSOE admiten que buena parte de los contenidos de la nueva ley, la Lomloe, respecto a la escuela concertada, se redactaron pensando en equilibrar lo que denominan los "desmanes" de los distintos gobiernos populares en Madrid.

El Gobierno regional defiende y apoya a la escuela privada sostenida con fondos públicos como garante único posible de la libertad de las familias para escoger modelo educativo, la que parece la principal preocupación de Ayuso a tenor de sus declaraciones públicas. Tanta es su preocupación por el tema que el Ejecutivo está tramitando una ley para consolidar su modelo de cesión de suelo y garantizar la elección de centro por parte de las familias: "Otro de los puntos fundamentales de la Ley Maestra de Libertad de Elección Educativa será la defensa de la educación concertada. La normativa va a garantizar las plazas suficientes en enseñanzas declaradas obligatorias y gratuitas, teniendo en cuenta la oferta de los centros públicos y privados concertados e incluyendo el concepto de demanda social", describe la Comunidad.

Para ello, el Gobierno regional también apuesta por la extensión del cheque escolar infantil y la concertación del Bachillerato. El primer programa consiste en entregar a las familias cien euros mensuales para que paguen un centro de educación infantil privado. El segundo, en ampliar los conciertos educativos a una etapa postobligatoria "para evitar que el alumnado se tenga que cambiar de centro". En los últimos dos años y mientras esto llega, Ayuso ha financiado también a través de cheque el Bachillerato en centros privados a cientos de alumnos.

Esteban Álvarez, presidente de Adimad (la asociación de directores de institutos públicos de Madrid), no entiende que la prioridad del Gobierno sea aprobar esta ley cuando ni siquiera tiene una que regule el sector en general. "El sistema se rige con un reglamento orgánico de 1996, obsoleto y no adaptado a la legislación vigente. Lo que tiene que hacer Madrid es lo que han hecho casi todas las comunidades, que es ejercer sus competencias y regular de una vez por todas el funcionamiento de los centros educativos y del sistema educativo, no una ley que responde a planteamientos ideológicos", opina.

El problema que ven los defensores de la pública con la concertada es que pese a financiarse con fondos públicos no juega bajo las mismas reglas, afirman. Si los centros públicos son elegidos por las familias, los centros privados con concierto eligen a sus familias bajo el mecanismo de imponer cuotas supuestamente voluntarias, pero obligatorias de facto, como comprueba anualmente la asociación de colegios privados CICAE –que lamenta que la concertada hace trampas por cobrar a la vez de familias y administración– en un informe sobre la cuestión. Madrid es, junto a Catalunya, la región que pide unas cuotas más altas, con una media de casi cien euros al mes. Esa barrera económica deja fuera de estos centros a las familias más humildes, denuncian asociaciones tan dispares como la asociación de colegios privados o la de AMPAs de la escuela pública Ceapa. "¿Dónde está la libertad de elección de las familias que quieren ir a centros públicos en los nuevos distritos pero no pueden porque no hay"?, se pregunta Isabel Galvín, responsable de Educación en Madrid de CCOO.
La desigualdad

La consecuencia de lo anterior es que "Madrid es la comunidad española con una mayor desigualdad educativa, y esto lo dicen multitud de organismos de todo tipo", asegura Galvín. Uno de los documentos más demoledores en este sentido es un estudio realizado por F. Javier Murrilo y Cynthia Martínez-Garrido, de la Universidad Autónoma de Madrid, que sitúan a la región como la más segregadora de Europa, solo por detrás de Hungría, como consecuencia directa de las políticas educativas populares.

Muy resumidamente, el informe viene a decir que las decisiones tomadas por los diferentes gobiernos madrileños, como el distrito único que impulsó Esperanza Aguirre, han generado escuelas de ricos y escuelas de pobres en las que el alumnado no se mezcla. Casi uno de cada dos estudiantes tendría que cambiar de centro, asegura este informe, para que el reparto fuera equitativo a nivel socioeconómico. La situación en la región, sostienen los autores, excede la "inevitable" segregación residencial que se da por el mero hecho de que hay barrios o municipios más ricos que otros.

Esta distribución del alumnado provoca disfunciones como que por ejemplo el sistema público acoja a una mayoría de los alumnos extranjeros, por encima de lo que le correspondería, y mientras los inmigrantes están infrarrepresentados en la concertada.



Entre unas y otras el resultado son "unas desigualdades tremendas entre municipios, entre el norte y el sur, entre Parla y San Sebastián de los Reyes, por ejemplo", explica Galvín. Un estudio del PSOE pone cifras a esta desigualdad: la tasa de idoneidad, que mide cuántos alumnos están en el curso que por edad les correspondería, es del 62% en la zona este frente al 80,5% en la oeste y de un 83% en el distrito de Moncloa-Aravaca frente al 51,6% de Vallecas. En Bachillerato, sostiene el análisis socialista, un 86% del alumnado de la zona norte de Madrid promociona frente al 75% de la zona sur.
Bilingüismo y excelencia

El fomento del bilingüismo y los bachilleratos de excelencia son otros dos elementos que enfrentan a unos y otros. La Comunidad de Madrid lleva años impulsando la creación de una red de centros bilingües, públicos o concertados, y un bachillerato específico para los alumnos con mejores resultados en busca de la excelencia educativa. El problema que ven desde los sindicatos y la principal asociación de familias de la escuela pública, la FAPA Giner de los Ríos, a este modelo es que ahonda en la desigualdad entre los centros que lo practican y los que no e incluso entre el alumnado de un mismo centro: hay institutos en los que algunas clases tienen un sistema bilingüe y otras no.

La intención de Ayuso es ahondar en el bilingüismo por la vía de extenderlo hacia abajo. El PP quiere que empiece desde el segundo ciclo de Infantil (entre 3 y 6 años) "y progresivamente" en el primero también (0-3 años). A cambio, se va a "reformular la carga lectiva en inglés en Secundaria para garantizar la calidad educativa y la correcta impartición de todas las asignaturas", en lo que puede interpretarse como la admisión (quizá involuntaria) de una de las principales quejas respecto al modelo bilingüe madrileño: todo lo que gana el alumnado en aprender inglés lo pierde en los contenidos de las materias por impartirse en inglés.
El presente

En el muy corto plazo lo que más preocupa a los profesionales de la educación es el curso que viene. La organización de este año académico ya fue un poco caótica, cuenta Álvarez, de Adimad, y la poca información que hay respecto al siguiente no parece muy halagüeña. "Somos la comunidad que más tarde y peor organizó el curso. Una semana antes de organizarlo se modificó toda la estructura. Y de la coyuntura que nos viene no ha planificado nada para el curso próximo mientras otras como Galicia, la Comunidad Valenciana o Andalucía ya están elaborando planes de refuerzo para el próximo curso", explica en relación a las medidas para luchar contra la pandemia. Madrid también fue la única comunidad que despidió a mitad de curso a más de mil de los profesores de refuerzo que había contratado por la COVID.

Óscar Martín Centeno, representante de los colegios de Primara de la región como presidente del Consejo de Directores, coincide con la preocupación de su colega y explica que hay "muchos interrogantes para septiembre. Necesitamos tener toda la información al respecto cuanto antes mejor, y sobre todo lo que nos interesa es que independientemente de la situación podamos tener una respuesta ágil", sostiene.

Y lo único que saben los directores de cara al próximo curso no trae buenas noticias. Según la planificación que ha hecho el actual Gobierno para septiembre, los centros educativos volverán a las ratios de alumno por aula prepandemia. Este curso, para poder mantener la distancia de seguridad por la COVID, Madrid desdobló sus aulas. Cada clase pasó a tener la mitad de alumnos cumpliendo, de rebote, la principal reivindicación del profesorado, y a los docentes se les abrió el cielo. "La reducción de ratios va ligada a la calidad de la enseñanza y la mejora de los resultados", asegura Álvarez. Pero la "libertad" da para lo que da y no parece que sea para pagar más profesores el próximo curso (tampoco es que necesariamente se pueda esperar esta medida del resto de partidos: el PSOE renunció a regular las ratios por ley en la Lomloe).

La información disponible de este curso confirma la afirmación de Álvarez de cómo mejora el rendimiento con pocos alumnos en clase. En 1º y 2º de la ESO más del 90% del alumnado va a superar el curso, según apuntan los datos de los dos primeros trimestres en disposición de Adimad. Nunca se ha dado este resultado. Los directores tienen claro que se debe a la reducción de ratios, que permite un trabajo más individualizado con los alumnos. Adimad le pone cifras: "Tres profesores más en diez grupos equivalen a un 25% de aprobados", ejemplifica Álvarez. Si esta relación es lineal, es difícil pensar en otra medida que por sí sola tenga tanto impacto en la educación. Y no es solo cuestión de Secundaria. En Primaria se ha visto algo parecido. "En estos meses hemos podido observar que incluso con todos los condicionantes, que han sido enormes, la ratio ha implicado que han mejorado los rendimientos académicos de los estudiantes", confirma Martín Centeno.
La falta de recursos

La falta de recursos económicos y materiales en la comunidad toman una forma muy concreta en todo lo que está alrededor de la educación, especialmente el apoyo al alumnado más vulnerable, como que tiene necesidades especiales, etc. Ruth López, madre de dos hijos, le pone cara y ojos en un caso entre tantos, pero que ejemplifica bien la situación. Cuando el más pequeño de sus hijos tenía alrededor de dos años la familia detectó que "algo no iba bien". El pequeño no adquiría lenguaje y se observaba un cierto retraso madurativo.

Tras pasar por un psicólogo y un centro especializado, los expertos dictaminaron que Mikel necesitaba atención temprana con un logopeda y estimulación. La familia pidió dos centros. Y se pusieron a esperar. Hasta hoy. Casi cuatro años después, Mikel sigue sin recibir una plaza pública para la atención que necesita y ya nunca la recibirá porque los seis años es la edad máxima con la que un pequeño puede recibir esta ayuda.

"Cuando vimos que no nos iban a dar la plaza nos dijo la neuróloga que si nos lo podíamos permitir fuéramos a lo privado", explica López. "Y eso hicimos, con un gran esfuerzo porque hablamos de 500 o 600 euros al mes. Y afortunadamente lo pudimos hacer, pero una piensa en las familias que no...", no concluye la frase. "Es un tema muy gordo, la diferencia entre recibir esta atención temprana o no puede ser que un niño aprenda a hablar o no".

Financiación, reparto del alumnado, bilingüismo, conciertos en Bachillerato, quién sabe si algún día en infantil, libertad de elegir o de ser elegido. Si en algo coinciden las partes es en las diferencias que las separan. Mucho está en juego para la Educación en las elecciones.

    sábado, 3 de abril de 2021

    "Es una regresión al franquismo": figuras de la Cultura y la Educación en Murcia, contra la designación de una exdiputada de Vox como consejera (Elisa M. Almagro)

     Reproducimos esta noticia de ELDIARIO.ES


    Tumbar una moción de censura cuesta una consejería de Educación y Cultura. Es el precio que el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, ha asumido a fin de mantener más de un cuarto de siglo del gobierno del Partido Popular en la Región. Con la cesión de esta cartera, Miras contenta a sus nuevos socios de gobierno, los tres diputados expulsados de Vox que le ayudaron a poner fin a la moción de censura presentada por PSOE y Ciudadanos.

    Las reacciones tras el anuncio de que una de los díscolos de Vox, Mabel Campuzano, asumirá la consejería de Educación y Cultura en la Región de Murcia no se han hecho esperar. El secretario general de enseñanza de Comisiones Obreras, Nacho Tornel, denuncia que "Miras ha utilizado esta Consejería con el único interés de asegurarse, no un Gobierno sólido, sino su Ley del Presidente para poder seguir presentándose a las siguientes elecciones.

    "Murcia está siendo el laboratorio de pruebas de la ultraderecha y esta es la primera ocasión en la que una consejería de Cultura y Educación cae en manos de una ultraderechista", lamenta el escritor y profesor de secundaria Jerónimo Tristante.

    Para el creador de la saga de libros de Víctor Ros, el nombramiento es el resultado del "espectáculo de transfuguismo que hemos visto, constituyendo un gobierno en el que la mitad de los miembros son tránsfugas. Y peor, tránsfugas frikis, en una maniobra que ha llevado a cabo Teodoro García, no para salvar Murcia, sino para salvar su cabeza y la del propio Casado".

    Desde los colectivos culturales y educativos comparten la sensación de haber sido utilizados como una "transacción para salvar la moción de censura": "Es una decisión muy desafortunada, para Miras no somos más que una moneda de cambio", lamenta el director de escena Antonio Saura, que junto a otros 140 miembros de la escena cultural presentaron una carta al jefe del ejecutivo regional, Fernando López Miras, en contra de la entrada de Vox en el gobierno de la Región de Murcia.

    Desde la asociación en defensa de la educación Docentes Unidos coinciden con Saura: "Pensábamos que nuestra situación no podía empeorar, pero vemos que el PP muestra su total menosprecio a la educación en la Región porque mercadea con nuestra Consejería para tumbar una moción de censura".

    Docentes Unidos muestra una preocupación especial por las propuestas que ha anunciado la futura consejera de Educación y Cultura: "El cheque escolar es una manera de desviar los fondos que vienen de la educación pública a la concertada/privada. Llevamos muchos años sin ampliar colegios públicos", denuncian desde la asociación.

    "Lo que deja entrever –amplía Tornel desde CCOO– es la privatización del sistema educativo público: dejar en manos de las empresas privadas el servicio educativo a cambio de subvencionarles el servicio, con lo cual nos costará más caro. Hay que pagar a los docentes, hay que mantener los centros y hay que asumir el beneficio empresarial. ¿Cómo puedes ganar en ese beneficio empresarial? Bajando los sueldos a los docentes y bajando los gastos para mantenimiento de centro y recortando la inversión en aquellas etapas educativas más necesarias".

    La Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos recuerda que se trata de una medida que llevaron, junto al ministerio de Educación, a los tribunales: "No dudaremos en volver a hacerlo", aseguran desde la Federación. CCOO, por su parte, advierte que "el pin parental, a estas alturas, es un trampantojo que ya sabemos que no es ni pin ni parental: es una censura que viene fomentada por una serie de lobbies ideológicos y políticos que quieren utilizar la educación como su campo de batalla".

    Campuzano aún no ha enumerado las medidas que tomará una vez asuma su cargo, pero Tristante vaticina que "el tema cultural creo que va a ser aún peor. Ella va a nombrar sus propio personal, nos podemos imaginar el concepto de cultura que tiene esta gente. Una regresión al franquismo".

    miércoles, 17 de marzo de 2021

    Ayuso planea aumentar ya el próximo curso las ratios en los colegios (Sofía Pérez Mendoza para ELDIARIO.ES)

     ELDIARIO.ES publica esta noticia


    La Comunidad de Madrid ya planifica acabar el curso que viene con la reducción de ratios que puso en marcha en las aulas por la pandemia, pese a que la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, aseguró a finales de agosto que quería mantener las clases con menos alumnos de manera "permanente". Si la dirigente sigue gobernando el Ejecutivo autonómico para entonces –aún no está claro si habrá elecciones o pueden prosperar dos mociones de censura–, las aulas de Primaria pasarán de 18 alumnos a 25 y las de Secundaria (1º y 2º de la ESO) volverán a contar con 30 frente a los 23 de este curso. Las ratios del segundo ciclo de Secundaria y de Bachillerato no llegaron a reducirse porque el alumnado tiene un régimen semipresencial en días alternos.

    Los centros educativos no han recibido ninguna comunicación oficial sobre este cambio, adelantado por la Cadena Ser. Se enteraron, cuenta el presidente de la Asociación de Directores de Instituto de Madrid, Esteban Álvarez, a través de la aplicación Raíces. "En el programa informático, fieles a su forma de actuar, asignan ya el número de unidades previstas y el número de plazas escolares por unidad. Ahí nos encontramos hace unos días con la misma estructura que antes de la situación de pandemia". El proceso de matriculación para el curso que viene empieza el 8 de abril y finaliza el 23.

    Hace ahora justo un año, las aulas de Madrid y de toda España se vaciaron de un día para otro por el estallido de una pandemia mundial inédita cuyas consecuencias eran entonces desconocidas. Los escolares, sus familias y los docentes tuvieron que afrontar un final de curso muy complicado con clases exclusivamente online que dejaron a una parte de los alumnos atrás. Las consecuencias, el llamado desfase curricular, se siguen notando todavía en las aulas.

    Por eso, los docentes no entienden que el curso que viene la planificación se haya hecho como si la pandemia no hubiera existido. O existiese aún. El ritmo de vacunación –problemas en la recepción de vacunas y en la administración– deja dudas sobre cuál será la situación en septiembre. La Consejería de Educación, dirigida por Enrique Ossorio –nuevo portavoz del Gobierno autonómico tras el cese de todos los consejeros de Ciudadanos–, ya afirmó en Navidad que los desfases curriculares habían sido superados y prescindió de los 1.300 docentes de refuerzo que había contratado al inicio del curso.

    No es la primera vez que la organización que plantea la Comunidad de Madrid no considera la pandemia. En plena primera ola, Educación tuvo que afrontar el periodo de admisión para el curso 2020/2021. En su planificación contó con elevar al máximo las ratios en algunos centros suprimiendo las aulas menos numerosas pese a que la vuelta a la actividad lectiva iba a exigir, como se ha demostrado después, todo lo contrario: la reducción de escolares para garantizar la distancia física. Algunos profesores piensan que este año se podría repetir esta situación y que finalmente las ratios fueran más reducidas porque el programa Raíces no recoge los nuevos grupos burbuja.

    miércoles, 16 de septiembre de 2020

    Un inicio de curso caótico, sin profesores ni medios materiales suficientes. Arranca la huelga estudiantil por un plan de rescate a la escuela pública (Sindicato de Estudiantes)

    Sindicato de Estudiantes publica este comunicado



    Ante la gravedad de la escalada de contagios y las dificultades para que los jóvenes puedan asistir, suspendemos las concentraciones del jueves 17

    Hoy miércoles 16 de septiembre hemos dado el pistoletazo de salida a la huelga general de tres días convocada por el Sindicato de Estudiantes en defensa de nuestro derecho a una educación pública, de calidad y presencial, y por unas aulas seguras ante un inicio de curso totalmente caótico.

    La huelga ha arrancado con un importante seguimiento en las Comunidades Autónomas donde ya se han iniciado las clases: decenas de miles de estudiantes se están sumando al paro y han organizado cientos de acciones de protesta, denunciando la improvisación, y la falta de recursos económicos y docentes con los que el Ministerio de Educación y las CCAA han decidido abrir el curso escolar.

    Los hechos que se conocen minuto a minuto dan la razón a los planteamientos que hemos expuesto estas semanas atrás y que han motivado la convocatoria de esta huelga. Habiendo superado la barrera de los 600.000 contagios y las 40.000 víctimas mortales desde que comenzó la pandemia, con las más de 400 incidencias por Covid-19 registradas en centros de estudio a pocos días de iniciarse las clases, ante las denuncias de sindicatos de profesores, de pedagogos y pediatras sobre la situación de vulnerabilidad de las aulas… las administraciones educativas siguen mirando hacia otro lado, mintiendo descaradamente a la población y negándose a tomar las medidas necesarias para evitar otro curso de pesadilla.

    Es inaceptable que el Ministerio que dirige Isabel Celaá siga jactándose de su propia pasividad, y tolerando la situación de acoso y derribo por la que atraviesa la educación pública en un contexto de máxima emergencia sanitaria. Es increíble que siga pasando la pelota a las Consejerías Educativas, muchas de ellas gobernadas por el PP, y no adopte medidas inmediatas para garantizar un curso que cumpla los requisitos de calidad y seguridad que la comunidad educativa ha exigido.

    La bajada de las ratios a 15 alumnos por aula, la contratación de 165.000 profesores para todos los tramos educativos —garantizando así una presencialidad segura—, de miles de trabajadores sanitarios, de la limpieza, de comedores… es absolutamente irrenunciable y necesaria. No puede ser que el Ibex 35 y la gran banca reciban del Gobierno PSOE-UP más de 100.000 millones de euros, y que la educación pública afronte esta situación soportando el pesado lastre de recortes y falta de recursos que le impusieron los anteriores gobiernos de la derecha.

    Basta de palabras. Se tiene que notar, y mucho, que este Gobierno es diferente. Y lo tienen que demostrar ya, rompiendo con la lógica impuesta por el PP, acabando con la situación de abandono de la enseñanza pública, cortando de cuajo el chorro de miles de millones de euros que se entrega a la patronal de la concertada-privada.

    ¿Cómo es posible que un Ejecutivo que se reclama de izquierdas y progresista hable más con la oligarquía financiera que con los profesores? ¿Se reúna más con los banqueros que con los profesionales de la sanidad pública? ¿Escuche atentamente a Ana Patricia Botín y no a los estudiantes?

    Decimos alto y claro a Pablo Iglesias y a los ministros de UP: dad un puñetazo en la mesa del Consejo de Ministros, no aceptéis esta situación, atender las peticiones justas de la comunidad educativa, de los profesores y los estudiantes. Tenéis una obligación política y moral con las familias trabajadoras y la juventud. Cumplid con ella. No podéis seguir haciendo declaraciones que avalan este lamentable estado de cosas. Tenéis que rectificar y poner en marcha este plan de rescate a la enseñanza pública. No podéis dejar que la derecha se salga con la suya, que los poderosos se llenen los bolsillos mientras la juventud y las familias trabajadoras padecemos la catástrofe que ellos y su sistema han creado.

    No podemos esperar más. Y no podemos hacerlo porque los datos de progreso de los contagios y de la pandemia amenazan nuestro derecho al estudio. El Estado español vuelve a ser el país de Europa con más contagiados, en Catalunya en un solo día de clase más de 275 profesores y 330 estudiantes están confinados por la Covid-19 y hoy conocíamos que la Comunidad de Madrid gobernada por Isabel Díaz Ayuso ha ocultado los más de 20.000 contagios de la última semana. ¡Es intolerable! Y como respuesta a esta situación, a los recortes en sanidad pública, a la situación de colapso de las UCI en Madrid, al agotamiento del personal y la falta de contrataciones… el Gobierno del PP y Cs plantea ahora que confinará a los barrios más humildes de la ciudad, como Carabanchel, Usera o Villaverde ¡No lo podemos aceptar! Ayuso dimisión, ¡tiene que irse ya!

    Las próximas semanas no van a mejorar la situación. Todo lo contrario. Desde el Sindicato de Estudiantes llamamos a participar masivamente en estos tres días de huelga para protestar enérgicamente contra este caos que no es inevitable, que puede ser combatido con medidas drásticas que el Gobierno tiene la obligación de tomar. También somos muy conscientes de las enormes dificultades que pesan sobre los estudiantes para moverse y participar en las concentraciones ante el miedo comprensible al contagio, cuando los rebrotes se descontrolan, y se suceden las noticias de confinamientos por zonas y barrios. Por este motivo hemos decidido suspender las concentraciones que teníamos convocadas para mañana jueves 17 de septiembre, manteniendo la huelga y todo tipo de protestas en los centros de estudio como caceroladas o plantes en los patios que se puedan organizar en condiciones de seguridad y distancia. También animamos a participar en las concentraciones unitarias convocadas en la comunidad andaluza para el viernes 18 junto a nuestros profesores, padres y madres.

    La lucha acaba de iniciarse, será larga y dura. Pero no vamos a desistir. Sabemos que los derechos se conquistan con la movilización masiva, con determinación y valentía. Y los hechos nos están dando la razón.

    Entradas relacionadas

    lunes, 31 de agosto de 2020

    Reino de España: vuelta a las aulas de la austeridad (Carlos Gibau para CUARTOPODER.ES)

    Reproducimos este artículo de Carlos Girbau (concejal de Ahora Ciempozuelos y amigo de Sin Permiso) en CUARTOPODER.ES





    • Que el Consejo fuera conveniente a quienes administran nuestra salud y educación en el reino, no quiere decir que haya sido realmente útil para la mayoría de la ciudadanía
    • El problema no radica en que haya 17 CC.AA. con sus maneras diferentes de ponerse la mascarilla como señala la prensa. Lo que hay son dos modelos políticos que pugnan

    Hubo que esperar hasta el 27 de agosto, a escasos días de la vuelta a los centros de estudio, para que una conferencia multisectorial de tres ministros (I. Celaá, Educación y Formación Profesional; S. Illa, Sanidad y C. ; Darias, Política Territorial y Función Pública) y los consejeros de Sanidad y de Educación de las 17 Comunidades Autónomas (CC.AA.) acordara, con la abstención de la delegación de la C.A. vasca, el protocolo que establece los términos en los que los centros educativos pueden ser abiertos. El largo y formal título del documento: “Acuerdo del consejo interterritorial del sistema nacional de salud, adoptado en coordinación con la conferencia sectorial de educación, sobre la declaración de actuaciones coordinadas en salud pública frente al covid-19 para centros educativos durante el curso 2020-21” podría hacernos creer que nos encontramos ante la norma que resuelve las dudas e inquietudes que asaltan a la inmensa mayoría de una sociedad concernida por una reapertura de los centros de estudio en pleno crecimiento de los contagios de COVID-19 a razón de casi 10.000 diarios.Transcurridos 6 meses del obligado cierre de la educación presencial debido al confinamiento y todo lo ese hecho puso en evidencia, era ya chocante la inacción, la falta de previsión y planificación de las administraciones (todas) ante el inminente regreso a las clases.


    La reunión del día 27 de agosto le iba bien a todo el mundo político institucional. Por un lado, a un PP sin alternativa como quedó de manifiesto en el encuentro de todo su poder autonómico celebrado el 26 de agosto, un día antes del consejo interterritorial, de cuyas decisiones y propuestas de un “plan alternativo al del gobierno” aún hoy nada se sabe. Por otro, a los gobiernos autonómicos que, a toda prisa, fueron estableciendo precarios protocolos de reincorporación a las aulas. También a la presidencia del Gobierno le vino bien para huir de su imagen de pasividad reprochada en agosto; incluso a Unidas Podemos que, poco antes de la reunión del consejo interterritorial, había señalado la falta de iniciativa de la ministra Celaá por no condicionar a la mayor contratación de profesores y de personal en los centros educativos los dos mil millones que en mayo el Estado puso al servicio de las autonomías para educación. UP tocó con ello un problema básico en toda esta situación pero, lamentablemente, calló sobre universidades, la rama educativa que les compete directamente en el Gobierno de Coalición Progresista.

    Ahora bien, que el Consejo fuera conveniente a quienes administran nuestra salud y educación en el reino, no quiere decir que haya sido realmente útil para la mayoría de la ciudadanía. Una lectura rápida del acuerdo llevara a perder toda esperanza de encontrar en él algo más de lo que, tras meses de sufrir pandemia, podemos definir como “lo de siempre”: mascarillas, higiene de manos, establecimiento de grupos de convivencia estables o distancia de 1,5 metros. Nada novedoso con respecto al documento del Ministerio de Educación del 22 de junio de 2020.

    La gran mayoría de la prensa, fiel exponente de las empresas que la controlan y partidaria de manera creciente, como una porción cada vez mayor de la oligarquía española, de una involución recentralizadora del Estado autonómico, no pierde ocasión para ridiculizar en sus titulares las diferencias en el uso de la mascarilla, la ventilación de las aulas y la toma de temperaturas que existen en las distintas CCAA. Intentan con ello ganar el discurso hacia un aspecto concreto de la cuestión, que no del problema.

    La pandemia y el cierre de las escuelas de marzo, como ahora el número de contagios y sus zonas (los barrios populares), pone de manifiesto, una vez más, los graves problemas de fondo de la sociedad. Problemas profundos que son previos a la pandemia, como bien nos recordó el anterior relator de la ONU, Philip Alston en su informe sobre la pobreza en España de 2018. En aquel documento ya entonces se señalaba que un 26,1% de la población y el 29,5% de los niños se hallaban en riesgo de pobreza o exclusión y que más del 55% de los habitantes experimentaban algún grado de dificultad para llegar a fin de mes. A día de hoy, las personas que han presentado la solicitud de Ingreso Mínimo Vital son más de 800.000; las que están en el desempleo rondan el 20%, 7 puntos más que en 2018; y quienes se hallan en ERTE superan el millón. Como bien señaló el relator, el empobrecimiento general de la población fue resultado de una decisión política que protegió a los más adinerados. Entre 2007 y 2017, los ingresos del 1% más rico crecieron un 24% mientras que para el 90% restante se incrementaron menos del 2%.

    La crisis de 2008 se enjugó por parte del gran capital sobre la base de recortes y más recortes en los servicios (derechos básicos) e incremento de la precariedad para la ciudadanía, y de rebajas fiscales para los más opulentos. Dicho de otra manera, se degradó la propia condición de ciudadano/a y de persona, encogiendo la democracia y reduciendo de manera cada vez más evidente el conjunto del entramado legal a un simple instrumento para el pago de la deuda a sus tenedores (cambio artículo 135 de la constitución) y para la profundización de la represión como respuesta (leyes mordaza).


    Tras una década, tales recortes y sus efectos continúan sin revertirse. Se trata de la lluvia fina que cala y que se encuentra, por ejemplo, detrás de la brutal brecha digital que separa al alumnado y que se puso de manifiesto en el cierre de los centros bajo el confinamiento. Una expresión del empobrecimiento de la sociedad, de la falta de inversión y la escasez de garantía y compromiso democrático por parte de los gobiernos de turno (autonómicos y estatales) con un derecho democrático fundamental como la educación. En estos años de pre-pandemia y austeridad se aumentaron las ratios por clase, se tomaron laboratorios y bibliotecas para dar cabida a más alumnos, se recortaron espacios comunes y se redujeron profesores y otros técnicos. Se degradó la enseñanza pública de manera muy especial. Se fragilizó el empleo hasta el extremo de que 53.000 interinos deben ser recontratados año a año; se redujo la parte del PIB que se destina a educación a un 3,75% (previamente a la anterior crisis, se situaba en un ya escaso 4 %). En definitiva: se perdieron nada menos que 9.000 millones por causa de los recortes.

    Y es precisamente ahora cuando se habla de reducir ratios para garantizar mejor la seguridad y de desdoblar aulas, de contratar profesores y personal de apoyo, de incrementar los medios tecnológicos. Pero tales afirmaciones no representan mucho más que discurso. De hecho, el documento del Consejo del 27 agosto apenas trata el tema; además, no es de obligado cumplimento. O sea, da vueltas sobre un problema provocado por la austeridad neoliberal, pero se niega siquiera a señalarlo, como si por el hecho de no nombrarlo se pudiera escapar de él y sus terribles consecuencias.

    Por puro sentido común, la comunidad educativa reclama una apertura del curso presencial y segura. La reclama en defensa de la igualdad social y de la propia enseñanza; exige más personal, lo que supone mucho más que la obligada recontratación anual de los 53.000 interinos; se solicita revertir lo recortado para poder empezar a hablar en serio y se exige que se destine una parte directa de los fondos que vendrán de la UE a educación.

    El Consejo del 27 de agosto ha mostrado también que las autonomías han dejado para última hora el regreso a las aulas. Una vuelta dominada por esa austeridad no revertida y una cicatería de medios que continúa siendo el elemento determinante en su diseño junto a la voluntad evidente de sacudirse toda responsabilidad política. Con algo de esta lógica, rompe positivamente el acuerdo alcanzado en la Comunitat Valenciana. Allí el conjunto de la comunidad educativa y el gobierno autonómico surgido del Pacto del Botànic firmaron un acuerdo por el que dicho gobierno destinará 200 millones de euros a adecuar espacios para impartir enseñanza y a la contratación de 4.600 profesionales. Veremos en qué queda, pero, en todo caso, se trata de una línea diametralmente opuesta a la de la Comunidad de Madrid donde se espera una huelga en la enseñanza que seguirá a la organizada por las escuelas de idiomas a principios del verano. Los paros están convocados por todas las centrales sindicales en todos lo tramos educativos, menos el universitario. Las jornadas elegidas inicialmente fueron el 4, 8, 9 y 10 de septiembre. Pero posteriormente han sido aplazadas al 22 y 23 de septiembre.

    Un gobierno, el de la Comunidad de Madrid dirigido por PP y C’s, que ha continuado, en plena pandemia, cerrando unidades docentes (públicas) y desviando dinero a la enseñanza privada y concertada. Frente a la amenaza de huelga y la sensación de inseguridad que transmite a la población intenta ahora sacar pecho y anunciar, a 10 días del inicio de curso, la contratación de 10.000 docentes. Vale recordar que ha sido incapaz de concretar la contratación de 1.200 rastreadores y que despide a miles de profesores interinos cada año sin que le tiemble el pulso. Pero a pesar de ello y de mantener los centros de atención primaria cerrados en varias localidades, asegura que reducirá las ratios de alumnado; eso sí, sin proveer de fondos ni de espacios a los centros de enseñanza. Algo similar ocurre en Andalucía y Galicia, comunidades todas ellas gobernadas por la derecha.

    El problema no radica en que haya 17 comunidades autónomas con sus maneras diferentes de ponerse la mascarilla como señala la prensa. Lo que hay son dos modelos políticos que pugnan. Uno, que va ganando con mucha ventaja y que tiene en la llamada “colaboración publico-privada” el caldo de cultivo de la privatización que domina la descentralización administrativa autonómica del régimen del 78 bajo el neoliberalismo; y otro, el que entiende que lo público representa, como en la pandemia, la única garantía de derechos, de igualdad y verdadera protección de la mayoría de la población ante los efectos de esta triple crisis sanitaria, social y económica que padecemos. El primer camino se empantana sometido al desgobierno del interés de los más poderosos. El segundo necesita, cada vez de manera más imperiosa, un nuevo marco legal que vaya más allá del 78 y que lo sustituya por otro basado en la libre decisión de los pueblos y la igualitaria relación fraternal que marcan las repúblicas. Mientras se despeja el panorama, huelgas como la de Madrid marcan camino.