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viernes, 6 de marzo de 2026

Ayuso aprueba el nuevo plan de financiación de universidades públicas, tildado de “insuficiente” y “engañoso” (Alejandra Mateo Fano para elsaltodiario.com)

Artículo de Alejandra Mateo Fano para elsaltodiario.com
  • La Plataforma de Universidades Públicas de Madrid subraya que este modelo pactado con la Conferencia de Rectores “responde más a una operación de lavado de imagen que a un cambio estructural del modelo”.
4-3-2026

La Comunidad de Madrid ha alcanzado este martes 3 de marzo un acuerdo con los rectores de las seis universidades públicas madrileñas (Complutense, Autónoma, Politécnica, Alcalá, Carlos III y Rey Juan Carlos) para la aprobación del nuevo modelo de financiación autonómica. Se trata del primer pacto de financiación regional para las instituciones educativas que tendrá carácter plurianual. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha detallado que el modelo contempla la inversión de 14.800 millones de euros desde 2026 hasta 2031, que no es la cantidad dedicada a “inversión” a pesar de los engañosos titulares.

El presupuesto para la educación superior estaría asimismo cubierto en un 83% por la Comunidad de Madrid (cerca de 12.300 millones de euros) a través de los Presupuestos Generales regionales y del capítulo III de precios públicos. “Queremos garantizar la suficiencia económica de las universidades públicas madrileñas y permitir su planificación plurianual”, destacó en la mañana del martes la presidenta autonómica desde la Real Casa de Correos, sede del Ejecutivo regional, sin ahondar en demasiados detalles sobre esta cuestión ni permitir preguntas de los medios presentes. En la firma estuvieron también los consejeros de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, y la de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo, antes viceconsejera, tras la destitución del consejero Emilio Viciana. De este modo, se espera que las universidades puedan revertir paulatinamente la situación de extrema precariedad e infrafinanciación que llevan sufriendo y que ha afectado tanto a las condiciones de los docentes como a la calidad de la enseñanza.

La Comunidad de Madrid ha explicado que los centros universitarios tendrán acceso a dos tipos de fondos extraordinarios: uno de Convergencia, orientado a corregir desequilibrios, y un fondo adicional que permitirá “corregir y compensar los efectos de la aplicación del nuevo modelo y ofrecerá financiación para proyectos singulares con el objetivo de incrementar su competitividad”. Cada universidad pública madrileña, adelantó Díaz Ayuso, “deberá aprobar un plan estratégico con un horizonte mínimo de cinco años alineado con los objetivos de este modelo. Este plan deberá contar con la participación del Consejo Social correspondiente e incorporará mecanismos de seguimiento anual. Cada universidad deberá presentar cada año una memoria económica justificativa del destino de los fondos recibidos de la Comunidad de Madrid”. La Complutense recibirá de la Comunidad de Madrid en seis años 2.914,2 millones de euros; la Autónoma, 1.260,5 millones; la Universidad de Alcalá, 763 millones; la Carlos III, 850,1 millones; la Politécnica, 1.676,3 millones, y la Rey Juan Carlos, 971,9 millones de euros (sin tener en cuenta los fondos comunes).

La Plataforma de Universidades Públicas de Madrid advierte de la “letra pequeña” del pacto y ha mostrado su rechazo rotundo hacia un modelo que considera “insuficiente”

Pese a estos datos, que representan una tímida mejora en términos económicos, la Plataforma de Universidades Públicas de Madrid advierte de la “letra pequeña” del pacto y ha mostrado su rechazo rotundo hacia un modelo que considera “insuficiente”. La coordinadora interuniversitaria ha destacado en este sentido que estas partidas presupuestarias a cinco años vista “responden más a una operación de imagen que a un cambio estructural del modelo” ya que “se trata de un incremento acumulado hasta 2031 y que solo se materializa plenamente en el último año del periodo”. “Como tienen por costumbre, se nos lanzan cifras absolutas de millones que parecen muy abultadas. Pero es engañoso lanzar datos económicos y datos de subidas interanuales, cuando hablamos de una asfixia que se ha fraguado en al menos dos décadas”, han aseverado tras conocerse los pormenores del acuerdo, fraguado a espaldas de las docentes en lucha.

De este modo, indican, la transferencia nominativa a las seis universidades públicas pasará tan solo de los 1.166 millones de euros actuales a 1.646 millones de euros en 2031, un cambio apenas perceptible en la práctica. En realidad, la inversión universitaria pasará en términos relativos del 0,4% al 0,45% del PIB regional (lejos del 1% del PIB reclamado por la comunidad docente y estudiantil, estipulado en la Ley Orgánica del Sistema Universitario, la LOSU). La media nacional se sitúa en el 0,7%. Por tanto, aclaran que el incremento del 41% anunciado por el Gobierno “no es una subida inmediata ni homogénea, sino un crecimiento acumulado a seis años vista” que obligaría en última instancia a las públicas a implementar planes de recortes. Para alcanzar un nivel asemejable al 1% del PIB para 2030 haría falta un incremento presupuestario de cerca de 2.700 millones de euros en los próximos seis años desde el presupuesto actual. Lo que actualmente propone Díaz Ayuso es una quinta parte de esa previsión.

Dependencia de financiación externa y más “estrangulamiento financiero”

La financiación continúa por debajo del resto de regiones del Estado español pese al crecimiento económico comunitario. “Madrid es la comunidad más rica, la que más crece y es la que menos invierte por alumno, el mismo modelo de privatización de la sanidad lo están aplicando a las universidades”, ha destacado esta semana Mario Rísquez, profesor de Economía en la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Plataforma por la Universidad Pública. “Lo que pone blanco sobre negro este anuncio es que los fuertes recortes que ya se han comenzado a implementar en algunas universidades se van a consolidar durante los próximos años. Si no se incrementa sustancialmente la nominativa, no queda otra alternativa que recortar gastos —principalmente de personal—, o pedir prestado, o suspender pagos”, refieren a través de un comunicado.

Este déficit estructural se ha materializado en los últimos años a través de la contratación abusiva de profesorado sustituto y asociado, con contratos mucho más precarios que otras figuras docentes. “La Comunidad no va incrementando el presupuesto acorde al crecimiento vegetativo de las universidades y esa brecha que se ha ido generando estos últimos años es lo que ha provocado esos déficits y ese incremento de la deuda. Están con una situación de liquidez o de crisis de liquidez bastante extrema”, comenta Rísquez.

Actualmente, tal y como señala el informe 10 datos demoledores sobre la privatización de la educación y la asfixia económica de la universidad pública en Madrid, publicado por UCM por la Pública en septiembre de 2025, de las 49 universidades públicas que hay en España, las cuatro universidades que menos porcentaje de financiación reciben por estudiante son madrileñas. Este contexto de “estrangulamiento financiero” se resume, en palabras de las docentes en lucha, en bajos salarios y la caída de oferta de plazas y cierre de grados. La Plataforma por la Pública lleva tiempo alertando igualmente del trasvase de alumnos desde las públicas a las privadas, atribuyendo este proceso a una estrategia calculada del Gobierno regional para favorecer a estas últimas: “Frente a 174.359 estudiantes de las universidades públicas presenciales de Madrid, 77.094 personas estudian hoy en alguna de las universidades privadas presenciales, un 31% del total; es decir, prácticamente uno de cada tres”, asegura el estudio. En los últimos cinco años, Madrid es la comunidad que más ha disminuido su oferta de plazas en las Públicas, un descenso del 7,8%.

La plataforma interuniversitaria no descarta nuevas movilizaciones

Para Eva Aladro, catedrática y miembro de UCM en Lucha, este modelo “obliga a las universidades a buscar fuentes de financiación externa. Esto es algo completamente inconstitucional si leemos la exigencia en la Constitución de autonomía y suficiencia financiera para las universidades públicas y si tenemos en cuenta que también la LOSU desarrolla la idea de que las universidades tienen que ser estables financieramente”. Esto significa que no se pueden poner unos objetivos desde un órgano político o designado políticamente, como es una consejería de educación, que puede desestabilizar las líneas de investigación o los trabajos académicos que desarrollen las universidades.

En suma, las públicas convergen en que existe un intento de maquillar la imagen del Ejecutivo autonómico ofreciendo “migajas presupuestarias” para pacificar a un sector que acumula una larga trayectoria de parones y protestas estudiantiles en el último año. En abril de 2025, la comunidad educativa celebró una huelga total convocada en todos los niveles educativos, incluyendo el universitario, lo que se sumó a otras dos días de parón en noviembre antes de la aprobación de los presupuestos autonómicos. La Plataforma estudiará distintas movilizaciones a lo largo de las próximas semanas como respuesta al anuncio de Díaz Ayuso con el objetivo de alcanzar “una inversión digna” acorde a las reclamas del sector universitario. “Solo con las movilizaciones del año 2025 hemos provocado una crisis en el Gobierno de la Comunidad de Madrid, la paralización temporal de la LESUC y hemos demostrado que el castillo de Ayuso no es inexpugnable. Tras la caída de ‘los pocholos’, pretenden atajar la crisis y desmovilizarnos con un cambio de Consejera y una burda escenificación. Pero la asfixia sigue sin revertirse en sus tendencias fundamentales”, concluyen en su comunicado de respuesta a las instituciones firmantes.

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sábado, 31 de enero de 2026

La comunidad universitaria madrileña vuelve a la carga contra la ley de Ayuso (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es
  • Las plataformas de las seis universidades públicas retoman las movilizaciones contra la Lesuc y preparan un recurso de inconstitucionalidad en caso de que se apruebe porque ataca la autonomía universitaria, pone recursos públicos al servicio de los centros privados y vulnera derechos de los trabajadores
25 de enero de 2026

La comunidad universitaria madrileña vuelve a la carga. Tras el parón navideño, las plataformas en defensa de la universidad pública retoman su actividad con un objetivo y solo uno: impedir que el Gobierno madrileño que dirige Isabel Díaz Ayuso apruebe su ley de universidades (Lesuc). El movimiento opositor prepara asambleas que culminarán el 14 de febrero con una gran reunión interuniversitaria para determinar los siguientes pasos: movilizaciones, acciones en los campus o una huelga, parcial o indefinida, están sobre la mesa, tras el éxito que tuvo la convocatoria del pasado mes de noviembre, que paralizó los campus de la región.

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Además, las plataformas están examinando la última versión del texto línea a línea para presentar un recurso de inconstitucionalidad en el caso de que se apruebe: están convencidos, asesorados por profesorado de ciencias jurídicas de las propias universidades, de que la ley no pasa el filtro del Tribunal Constitucional porque, alegan, ataca a la autonomía universitaria, la autonomía económica y financiera, pone a disposición de los centros privados recursos públicos sin límite, daña la investigación y establece un distrito único de prácticas académicas, además de establecer un régimen de supervisión represivo y vulnera derechos del personal y del estudiantado, entre otras razones.

Por el momento la oposición a la norma, que va desde el alumnado hasta los seis rectores –que han expresado públicamente que esta ley no es la que necesitan–, ha conseguido que el Gobierno regional no aprobara la norma el pasado mes de diciembre, tal y como había expresado el consejero, Emilio Viciana, que pretendía hacer. Pero, aunque la Consejería de Educación ha declinado informar a este periódico de los plazos que maneja o en qué punto está la tramitación, desde las plataformas informan de que en los próximos días está prevista una reunión de la Comisión de Planificación de la consejería que analiza el texto, en la que están presentes los mandatarios universitarios, representantes de los centros privados, alumnado y técnicos, entre otros perfiles, y que pretende dar un impulso a la norma.

Un análisis exhaustivo

Profesorado de la Facultad de Derecho de la Universidad Carlos III ha realizado un exhaustivo análisis de la última versión de la norma conocida y ha concluido que hay argumentos para presentar un recurso de inconstitucionalidad si se acaba aprobando en los términos actuales. Además, aunque esto no es inconstitucional, sostienen en el texto que la redacción de la norma es “pésima”. Es el mismo grupo que consiguió que el Gobierno regional eliminara de una versión anterior de la ley lo que calificaron como un “asalto” a la autonomía universitaria: la Lesuc creaba una Oficina de Control Económico que daba control sobre cada euro que se gastase en la universidad –desde comprar un ordenador hasta contratar a un docente– a los Consejos Sociales de las universidades, colonizados por el Ejecutivo de Ayuso en los últimos años con expolíticos del PP, empresarios o incluso directivos de universidades privadas.

Pero aquella corrección es insuficiente, aducen ahora a través de un elaborado documento de 36 folios al que ha tenido acceso este periódico. “El Anteproyecto de Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia de la Comunidad de Madrid (ALESUC) contiene un programa dirigido a anular en distintos puntos la garantía constitucional de la autonomía universitaria, así como a ceder recursos materiales y humanos de las ya de por sí asfixiadas Universidades públicas a los centros privados. Asimismo, y como consecuencia de esa cesión de recursos a las universidades privadas, que tienen como finalidad exclusivamente la obtención de un beneficio, disminuirá el nivel de la investigación en los centros públicos, que son los únicos que realizan aportaciones al mundo de la investigación”, exponen de inicio.

Una pieza clave en las intenciones del Gobierno regional, continúan los expertos, es el rol que la ley prevé para los Consejos Sociales, los organismos de participación de la sociedad civil en la universidad a través de políticos, sindicalistas, empresarios y otros perfiles. Estos grupos, que tienen un rol limitado de supervisión, se “reconfiguran” en la Lesuc, sostiene el análisis, “para convertirlos en instrumentos de control económico de las Universidades públicas madrileñas. Esta reconfiguración −que viola el artículo 47 de la ley orgánica universitaria [jerárquicamente superior a la regional de Ayuso]− debe analizarse a la luz de la realidad de los Consejos Sociales actuales, en varias de cuyas presidencias la Comunidad de Madrid ha nombrado a personalidades provenientes del entorno del Partido Popular, de diversas patronales e, incluso, también del entorno de centros universitarios privados como la UNIR o la UNIE. Es decir: que algunos dirigentes de esas empresas privadas ejercen, asimismo, de directivos de los Consejos Sociales de las universidades públicas, lo que, obviamente, implica gobernar éstas con los ojos puestos en los intereses de aquéllas, lo que compromete absolutamente su labor”.

De la autonomía y la transferencia de patrimonio

El documento analiza los, a criterio de los autores, principales problemas de constitucionalidad que tiene la ley. En primer lugar y con carácter general, sostienen, la Lesuc “es un ataque estructural a la autonomía universitaria (...), un derecho fundamental constitucional [artículo 20.7] que ha sido desarrollada en sentencias del Tribunal Constitucional y en la Ley Orgánica LOSU”. Más específicamente, la norma “vulnera la autonomía económica y financiera reconocida en la LOSU mediante controles externos, multiplicación de informes e injerencias que destruyen la rendición de cuentas establecida por las universidades”.

Las protestas pasadas consiguieron que la Consejería eliminara la Oficina, pero todavía “se atribuyen al Consejo Social competencias que no le corresponden (aprobar supuesto de exclusión de intervención previa por parte de los propios mecanismos internos de ejecución presupuestaria)”, dicen los expertos. “Es decir: trata de ejercer la Comunidad Autónoma, por medio del Consejo Social, competencias en la gestión ordinaria del presupuesto, lo que choca frontalmente con la autonomía universitaria”, advierten.

Además, el anteproyecto contempla la cesión de los recursos de las universidades públicas a las privadas a voluntad de estas. “Todo el texto del ALESUC supura un indisimulado deseo de compartir los recursos de las universidades públicas en favor de las privadas”, sostiene el análisis. El artículo 2.f establece que “las enseñanzas superiores en la Comunidad de Madrid tienen como objetivos: (…) La contribución a la mejora de la vida social, económica, empresarial e institucional, del empleo, la ciencia, la industria, la inversión y las artes, desde la colaboración institucional y público-privada, nacional e internacional”.

Y va bajando el nivel de concreción de esta “colaboración público privada”. El objetivo, sostiene, es “la elaboración y seguimiento de programas conjuntos para la mejora de las infraestructuras de apoyo; el perfeccionamiento de las estructuras docentes, investigadoras y administrativas de las enseñanzas superiores; la racionalización y optimización de los recursos; y las políticas efectivas de servicios y equipamientos de uso compartido”. Y, negro sobre blanco, establece “la puesta a disposición, de manera recíproca, de aulas, auditorios, laboratorios, polideportivos, pistas deportivas u otras instalaciones, previa justificación de las necesidades docentes o de otras actividades que así lo requiriesen”.

El problema que ven los juristas de la UC3M es que esos auditorios, laboratorios, etc. los tiene la universidad pública y no la privada o al menos no todas o de peor calidad, por lo que más que recíproco será unidireccional. El texto advierte: “Difícilmente se puede expresar con mayor claridad lo pretendido por la Comunidad de Madrid; es exactamente el mismo mecanismo introducido por la Ley 15/1997, de 25 de abril, sobre habilitación de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud, y que dio paso a la privatización de la Sanidad Pública y el progresivo hundimiento del Sistema Nacional de Salud”.

Represión y derechos

Otro de los aspectos más criticados del ALESUC es la creación de un distrito único de prácticas universitarias, que “en realidad es un desapoderamiento de una parte sustancial de la programación docente de las universidades, sometiéndola a dominio de la Administración autonómica”, advierte el análisis, que se fija en el caso de Medicina, uno de los más delicados porque las plazas son finitas. “De lo que se trata en el ALESUC es de un apoderamiento, por parte de la Comunidad de Madrid, de las plazas de los hospitales públicos madrileños, al ser aquélla −a través de la Gerencia de los hospitales− quien determine cuántas plazas de prácticas se ofertan y, con ello, cuántas se dan a las universidades privadas”. Además, continúan, “en este último caso son mayoritariamente profesores de la universidad pública quienes realmente impartirán la enseñanza a los alumnos de las universidades privadas (y se pongan al servicio de los intereses económicos que hay detrás de las mismas, en no escasa medida de propiedad extranjera), beneficiándose estos de lo que no tienen en sus centros: profesores de calidad reconocida. Catedráticos de verdad, o profesionales de verdad dedicados a la práctica hospitalaria”.

La norma contempla la creación de una Comisión del distrito único de prácticas que estará compuesta por siete cargos políticos de la Comunidad de Madrid, siete empresarios (“los representantes de las organizaciones empresariales, de la Cámara de Comercio y de las universidades privadas, que en realidad son empresarios en representación, mayoritariamente, de fondos de inversión, de pensiones, etc.”, que son los propietarios de las universidades privadas, advierte el texto), cinco de enseñanzas superiores no universitarias, un miembro de centros superiores de enseñanzas artísticas, y los seis rectores de las universidades públicas madrileñas, además de un estudiante.

“Es decir: las prácticas de los estudiantes universitarios van a ser decididas por representantes de enseñanzas no universitarias, por empresarios que pueden ser o no universitarios, por cargos políticos que pueden ser o no universitarios, y por un estudiante”, resumen los juristas. Y concluyen: “De lo anterior se deduce inmediatamente: el ejercicio de la docencia universitaria queda alejado de la universidad e, incluso, su propia estructura es decidida por (o puede serlo) por no universitarios, y en todo caso por representantes del poder político. (...) Estamos ante una decisión de la Comunidad de Madrid mediante la cual se equiparan universidades públicas y privadas; se ponen a disposición de los negocios privados las estructuras de gestión públicas, a las que, de paso, se les ahorran gastos”.

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Por último, aunque esta parte no entra en el análisis de los juristas de la UC3M, las plataformas en defensa de las universidades públicas han denunciado el carácter represivo de la ley respecto a las manifestaciones o protestas en los campus. Aunque la última versión se ha rebajado respecto a la primera, el texto aún mantiene multas de hasta 100.000 euros por realizar escraches, por ejemplo, y deja en manos del Consejero de Educación la imposición de las sanciones calificadas como graves. “Un régimen de supervisión represivo que vulnera la autonomía estatutaria de las universidades, y que es desproporcionado, invasor de competencias penales y autoritario en tanto concentra dicho poder en el cargo político del Consejero”, sostienen las plataformas.

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