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viernes, 25 de marzo de 2022

Recortes en las Escuelas Oficiales de Idiomas para el curso 2022-23

 @eoindignadxs ha tuiteado:

Recortes en toda regla en la oferta de enseñanza pública de idiomas. ¿Te vas a conformar? #eoimadrid #eoi #idiomas

@EOI_Leganes

@EOIMOSTOLES

@eoideparla

@EOI_san_fer







Escuela Oficial de Idiomas

Bianca Alexandra Iovan ha iniciado esta petición

Desde el CONSEJO ESCOLAR DE ALUMNOS de la EOI de ALCALÁ DE HENARES mostramos nuestro absoluto rechazo a la intención de la Dirección General Dirección General de Educación Secundaria, Formación Profesional y Enseñanzas de Régimen Especial de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid de prohibir los niveles  semipresenciales de nivel A y limitar la duración de todos los grupos de nivel básico A1 a tres horas semanales en el curso 2022-2023.Los motivos de tal rechazo son de carácter normativo, pedagógico y organizativo.El Decreto 106/2018, de 19 de junio, del Consejo de Gobierno, que ordena nuestras enseñanzas y establece los currículos, indica en su Artículo 8 que las EOI podrán impartir enseñanzas oficiales de idiomas en las modalidades presencial, semipresencial y a distancia, y en su Anexo V que el número mínimo de horas lectivas de A1 será de 90. Determinar con carácter general que los cursos de A1 tendrán tres horas lectivas semanales significa limitar su duración al mínimo de horas posible. Esta circunstancia restringe nuestra oferta educativa, ya mermada por la negativa de la Dirección General a autorizar grupos semipresenciales en el conjunto del nivel A. 

Desde la aprobación del citado decreto, las escuelas de la Comunidad de Madrid vienen estableciendo las horas de duración de los cursos de nivel A1, A2 y C2, haciendo uso de su autonomía pedagógica y organizativa. Si la Dirección General establece ahora que “todos” los cursos de A1 deben tener una duración de 90 horas y que ningún curso de nivel A puede seguir la modalidad semipresencial, está negando a las escuelas una autonomía que las leyes básicas educativas les otorgan. 

Actualmente, son un número limitado los grupos de nivel A1 que tienen una duración de 90 horas. Se trata de aquellos que cada centro ha decidido en función de las características de su alumnado o del idioma objeto de estudio. Por los mismos motivos, y para garantizar el mayor contacto posible con el idioma, la inmensa mayoría de los grupos de nivel A1 ofertados tiene una carga lectiva de entre 110 y 135 horas. Por otra parte, las exigencias y objetivos del currículo del nivel A son difícilmente alcanzables con el mínimo de horas propuesto por el decreto. Por lo tanto, esta medida tiene también un carácter lesivo para buena parte de nuestro alumnado, que perderá horas necesarias para el aprendizaje. De igual manera, la imposibilidad de ofertar cursos semipresenciales de niveles A recorta la posibilidad de la mayor flexibilidad que estos cursos aportan y que venían desarrollándose con éxito en distintas escuelas.

Todo lo anterior, unido a la imposibilidad de participación efectiva de los centros en la confección de su oferta horaria, empeora, cuando no impide, una organización viable y eficaz de las escuelas y sus  horarios.

Por todo ello, SOLICITAMOS la retirada de esta medida y la devolución de la autonomía pedagógica y organizativa de los centros, así como la configuración de la oferta educativa mediante un consenso efectivo con ellos.

Puedes firmar en este enlace.

lunes, 29 de junio de 2020

Entrevista a Fernando Trujillo:"Si salimos de esta crisis educativa en modo de bajo coste habrá más desigualdad y más fracaso" (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica esta entrevista a Fernando Trujillo, responsable del estudio sobre educación durante el confinamiento

  • Para este profesor en la Universidad de Granada, "la comunidad educativa no entiende por qué a estas alturas aún no hay un horizonte de trabajo para el curso que viene" y reclama más inversión en infraestructuras 

"Tenemos que estar muy orgullosos de la reacción del sistema, y eso incluye a profesores, alumnos y familias", asegura Fernando Trujillo, profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Granada. Trujillo, que acaba de concluir un estudio sobre los efectos del confinamiento en la educación y la visión de las tres partes implicadas en el proceso sobre estos meses, valora cómo prácticamente de un día para otro se pasó de la enseñanza presencial a la enseñanza a distancia, y destaca la capacidad de adaptación del alumnado para autogestionarse.

Este buen funcionamiento generalizado no es óbice para que todos los actores fueran conscientes de que el sistema "no estaba preparado" para lo que pasó. En este sentido, a Trujillo le sorprende que estando prácticamente en julio, con los centros a punto de cerrar, no haya todavía planes concretos para la vuelta al aula en septiembre. Y concluye: va a hacer falta financiación para salir de esta crisis educativa. "Ya sabemos las consecuencias de hacer en modo de bajo coste: más desigualdad, fracaso escolar, la escuela pública perjudicada...".


¿Cuáles son las principales conclusiones del estudio?

Una primera conclusión es el interesante equilibrio en el profesorado entre la preocupación por la salud de la comunidad educativa y otra vertiente, que no me esperaba. Cuando les preguntamos a los profesores por sus preocupaciones en torno al aprendizaje el próximo curso, en vez de recurrir a una respuesta previsible tipo no se han trabajado tales contenidos, nos hablan de las habilidades sociales, de las emociones, de la motivación de los alumnados. Es una visión de la educación muy ligada a los cuidados, de un profesorado muy preocupado por el alumnado como persona en mitad de la pandemia. Hay que recibir al alumnado, ver cómo están, volver a trabajar la socialización con los pequeños, que la han perdido, volver a trabajar la relación entre familia y escuela.

Profesorado, familias y estudiantes perciben con claridad que no se han hecho previamente las inversiones adecuadas. No solo que los edificios están al límite de ocupabilidad, sino en edispositivos tecnológicos, redes o incluso laboratorios y polideportivos. La crisis de 2008 machacó la inversión en educación, el IVIE habla de un 55% de caída en la inversión en infraestructuras. Y en esas llegó el coronavirus. Un 76,8% del profesorado de la muestra reclama un aumento de la inversión en docencia a distancia: equipo, servicio... Ha sido muy evidente que no estábamos preparados.

Cuando se unen estas dos preocupaciones –las sanitaria y la inversión en infraestructuras– te sale la necesidad de un aumento, aunque sea provisional, de la plantilla. Si hay que fragmentar los grupos es inevitable plantearse un aumento de plantilla. Esto se une a un clamor generalizado entre el profesorado, que viene reclamando que se revise la ratio y las plantillas de la escuela pública.

Ese triángulo de preocupación sanitaria, de infraestructuras y del personal está muy presente en el estudio y configura el punto de arranque del próximo año. Es una obviedad que en esta fecha ya deberíamos tener claros los protocolos sanitarios, si vamos a hacer inversión en infraestructuras y en personal. Y aquí, aunque esto no sale en el estudio sino que es mi visión personal, es fundamental la aportación presupuestaria extra comprometida por el ministerio y la gestión que hagan las comunidades de ese dinero, sobre todo en los tiempos en los que llega.

¿Cómo afronta el profesorado el próximo curso, con tanta incertidumbre?

Les hemos preguntado qué modalidad de enseñanza les parece más adecuada atendiendo a las condiciones sanitarias en el momento que se elaboró el cuestionario (hace un mes), cuando se hablaba de grupos de no más de 15-20 personas en el aula [esos límites han pasado a ser recomendaciones]. El profesorado se divide en dos grandes bloques: el de Infantil y Primaria quiere estar con su alumnado todos los días, y pide alternancia horaria para mantener las medidas; en Secundaria, Bachillerato, FP y adultos la presencia sería con alternancia de días, no de horas.

Con esto se abre un escenario que genera un problema de conciliación familiar, y aquí creo que la comunidad educativa acierta en el diagnóstico y la solución. Familias y profesorado dicen que el problema de la conciliación no lo puede resolver la escuela. La escuela es fundamental en la conciliación en la normalidad, pero como efecto colateral de su labor educativa. La escuela no está para entretener a los hijos de los trabajadores, tiene un sentido propio. Este es un problema, nos dicen, que deberían estar pensando los Ayuntamientos, instituciones del tercer sector, etc. Este debate no se ha abordado aún. Las comunidades tienen que tomar el control y movilizar a los Ayuntamientos, porque algunas respuestas dependen de ellos. Hemos hablado de conciliación, pero podríamos hablar de movilidad, de extraescolares, de campamentos de verano ligados a lo local...

¿Qué efectos ha tenido la enseñanza a distancia sobre el aprendizaje?

Las familias se preguntan si los estudiantes han aprendido más, menos, igual o diferente. Muchas creen que han aprendido cosas diferentes o al menos de una manera diferente. Aquí las dos palabras clave son autonomía y autogestión por parte del alumnado. Es muy interesante, porque son dos destrezas necesarias en el SXXI y las familias han visto a sus hijos trabajar en una plataforma de aprendizaje, conectarse... Eso les parece un valor que habrá que trabajar el año que viene, no podemos perderlo.

La última gran conclusión de familias, estudiantes y profesorado es la sensación de que es necesaria una reestructuración del currículo en profundidad. También la ministra lo dice. Que tenemos un currículo masivo que encaja mal con la docencia en línea. Pero no solo hay que trabajar con los contenidos, los tres grupos hablan de revisar las maneras de enseñar. Los docentes reclaman formación en algo que no han tenido que hacer hasta ahora, que es la enseñanza a distancia.

Se dice con mucha gratuidad que el profesorado no está preparado. Sí lo está. Hay que ser conscientes de que el estado de alarma se promulga el 14 de marzo y el 16 un gran porcentaje estaba trabajando online. No se sabía nada de la situación de alumnos y familias. Cuando pase un tiempo habrá que ver la capacidad de adaptación que ha tenido el sistema y cómo se ha involucrado y sabido manejarse el profesorado. Porque la administración apeló a la autonomía, pero no hizo cosas que podía haber hecho, por ejemplo no se habló de instrucciones –muchas de ellas llegaron con un mes de retraso respecto a la promulgación del estado de alarma–.

La famosa autonomía de los centros. Da la sensación de que las administraciones a veces utilizan ese comodín cuando no saben bien qué hacer.

Se ha invocado la autonomía de los centros como si fuera la solución mágica. "Los centros son autónomos". ¿Eso qué quiere decir? ¿Que tienen que comprar el gel? Los presupuestos de los centros son exiguos, y soy generoso. Hay que ir a un planteamiento más serio, y la idea de los contratos programa podría ir por ahí. Cada centro define un plan de contingencia, define actuaciones que va a llevar a cabo, las cuantifica, especifica qué y cómo y se lo presenta a la administración. Si la administración no pone los medios, es su responsabilidad. Si un centro no los utiliza o no rinde cuentas, es responsabilidad del centro. Si dices "autonomía", pero no das recursos, el centro que no tenga recursos no puede dar soluciones. ¿Y dónde coincide que no hay recursos? En los centros con alumnado con situaciones problemáticas, que siempre tienen su presupuesto más comprometido y van a tener menos margen de maniobra. Ahí es donde la administración y la sociedad tienen que poner los presupuestos.

¿Qué más preocupa a la comunidad educativa?

Hay que pensar las cuestiones como las guías de actuación o los protocolos sanitarios. ¿Las van a hacer los equipos directivos o un profesional? En una refinería de petróleo, ¿le pueden pedir al contable que haga los protocolos? Digo yo que no. Pues en los centros educativos estamos haciendo esto, le pedimos a la jefa de estudios, que puede ser profesora de lengua, que haga un protocolo sanitario. Lo tendrán que hacer técnicos de la comunidad o del ayuntamiento (volvemos a lo local).

La conclusión final con la que me quedo tras el estudio es que hay mucho que pensar y el tiempo se agota: nos acercamos a septiembre. Se nos ha acabado el curso, se van a entregar los boletines de notas y los equipos directivos no saben qué decirles a las familias. Es preocupante y le resta credibilidad al sistema. Hay preocupación en la comunidad educativa, pero no se está haciendo nada. Y por otro lado está la esperanza de que si fuéramos capaces de ponernos a pensar, el resultado educativo podría ser diferente. Por ejemplo, la digitalización: ya debería estar arreglado, pero no hemos querido verlo. Pero también lo sanitario. La presencia de enfermeras en los centros, por ejemplo. Hay muchas cuestiones pendientes. Va a ser mucho más barato planificar bien el curso que viene que ampliar las camas en UCI en caso de un brote en centros educativos.

Al final siempre acabamos hablando de dinero. ¿Hay solución sin financiación?

Nadie quiere ponerle el cascabel al gato porque el cascabel cuesta dinero. Existe la sensación que es más rentable y que ayuda más a la economía ayudar a otros sectores que a la educación. La comunidad educativa ha visto con sorpresa que al sector del automóvil se le han destinado más de 3.000 millones de euros y a ellos 2.000 millones. Es importante invertir en automoción, claro, pero hay que explicar por qué no invertimos en Educación. Hay que hacer una reflexión a largo plazo: ¿queremos pasar esta crisis educativa en modo low cost? Las consecuencias no son difíciles de predecir: más desigualdad, la escuela pública sale más perjudicada que la privada, probablemente más fracaso escolar...

Se ha hablado mucho estos meses de confinamiento de Infantil, Primaria, Secundaria y el acceso a la universidad, pero da la sensación de que se ha 'olvidado' todo lo demás. ¿Nos hemos olvidado de la FP, educación especial, etc.?


Es que no existe. Los problemas en los conservatorios, en los centros de educación especial... En la FP la preocupación es extrema. Los docentes están preocupados por la matriculación el año que viene, pero no acabamos de escuchar un plan para reactivarlo. Todos estos problemas son como mínimo igual de graves que en la enseñanza reglada, pero no vemos planes de actuación para el año próximo. Tenemos noticias a veces, alguna evidencia de grupos de trabajo preparando cosas... Pero estamos a finales de junio y la crisis arranca en marzo. Es cierto que es una crisis que tienen un cierto componente de imprevisibilidad, pero desde marzo todos sabemos los factores clave: el virus no va a desaparecer, no existe vacuna de momento y cuando vuelva el contacto cabe la posibilidad de un rebrote. Trabajemos con ese horizonte. La comunidad educativa no entiende por qué a estas alturas del curso aún no hay un horizonte de trabajo para el próximo curso. Cualquier pequeña pyme hoy está planificando el año que viene, previendo ingresos, facturación o cómo está su nicho de mercado.

domingo, 2 de febrero de 2020

Luces y sombras del ‘milagro’ educativo en Portugal (Pablo Gutiérrez del Álamo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica este artículo

Portugal ha hecho una apuesta por un nuevo currículo y por la educación inclusiva, al mismo tiempo que se enfrenta a retos como la renovación de la plantilla docente o los niveles de pobreza.

Desde hace más de una década Portugal ha venido realizando una importante apuesta para la mejora del sistema educativo. Desde que en 2000 comenzaran a participar en el informe PISA, el país vecino no ha parado de conseguir mejorar sus resultados. Ha sido el único país de nuestro entorno que no ha parado de hacerlo.

En los últimos años, con el anterior gobierno en coalición entre socialistas y comunistas y con el actual, liderado por los primeros y con el apoyo puntual de los segundos en el Parlamento, han acometido una importante reforma educativa. Esta se ha basado en el curriculo y la autonomía escolar y en una apuesta por hacer el sistema lo más inclusivo posible. Ambas reformas se desarrollaron en paralelo y se aprobaron al mismo tiempo. Pero ya venían haciéndose cambios importantes desde hacía algunos años.


Curriculo y autonomía
El primer paso dado por el anterior Ejecutivo luso (su ministro de Educación sigue siendo el mismo en esta segunda legislatura de izquierdas) fue transformar el curriculo escolar. Como en España, tenían claro que se trataba de un contenido demasiado extenso que no paraba de sumar más y más información. Por eso, lo primero que hicieron fue decidir qué es un alumno de éxito y qué es lo que necesita para serlo.


Lo primero entonces fue decidir que el sistema educativo debía garantizar una serie de valores comunes (libertad; responsabilidad e integridad; ciudadanía y participación; excelencia y exigencia; curiosidad, reflexión e innovación) para todos, para conseguir ese estudiantado de éxito. Después de tener esto claro, decidieron cuáles eran las competencias necesarias para que estos valores fueran asumidos. El cambio, poner los valores en el centro y no las competencias, como hasta el momento, es importante, al menoos así lo explica Maria João Horta, subsecretaria general de Educación del Ministerio portugués durante su participación el pasado fin de semana en una jornada organizada por Concejo Educativo, el MRP de Castilla y León.

Y lo explica asegurando que los valores propuestos no tienen por qué cambiar con el tiempo, cosa que sí puede ocurrir con las competencias que la sociedad exige a sus jóvenes, más relacionadas con la coyuntura de cada momento.

El currículo, entonces, ha de responder a estos valores y competencias, además de que debe menguar dada su extensión. Para su modificación decidieron contar con las asociaciones profesionales de docentes (hasta el momento había sido la Academia la que había fijado el currículo escolar). El objetivo era decidir cuáles eran los aprendizajes esenciales de cada materia y desarrollar unos textos conectados unos con otros para que el profesorado pudiera trabajar de manera interdisciplinar los contenidos. A esto, además, se suma un proyecto piloto que quería probar la posibilidad de dejar a los centros educativos la autonomía suficiente para que decidieran sobre el 25% del currículo y cómo organizarse metodológicamente.


Este 25% de autonomía se concretaba en la posibilidad de que los centros educativos consiguieran cierta especialización, fueran capaces de adaptarse mejor a las necesidades del entorno social, mientras garantizaran que las enseñanzas esenciales llegaban a todas las chicas y chicos. Hoy por hoy continúa creciendo la adhesión al proyecto y ya hay varias decenas de colegios que lo están haciendo.

Previa a esta mayor autonomía de los centros es la creación de agrupamientos escolares. Una organización de los centros relativamente parecida a los centros rurales agrupados que ha supuesto la puesta en marcha de centros que aglutinan enseñanzas desde educación infantil hasta secundaria. Y como en los centros rurales, situados los establecimientos en diferentes edificios o localidades. La idea es unificar los criterios pedagógicos y de gestión de toda las enseñanzas comunes.


Portugal tiene una escolarización obligatoria que va desde los 6 hasta los 18 años. A los 15, chicas y chicos han de decidir qué vía quieren seguir, si la conducente a la universidad o a estudios profesionales. De esta manera los nueve primeros cursos de la obligatoria son comunes y los tres últimos, diferentes. Además, más del 80% del país está matriculado en la escuela pública. La privada y la concertada son casi testimoniales. Esta segunda, además, ha visto recortada su financiación bajo la premisa de si hay centros públicos que ya pueden dar el servicio educativo, no es necesario concertar aulas.

Escuela de calidad para todos
Esta ha sido la segunda gran reforma que han puesto en marcha desde la anterior legislatura. El objetivo es que todas las niñas y niños reciban la misma educación de calidad independientemente de sus necesidades educativas o de su situación socioeconómica.


Con esto objetivo el Ministerio de Educación decidió que los centros de educación especial tenían que dejar de escolarizar alumnado con diversidad y este debía estar matriculado en centros ordinarios. Para ello, transformaron estos colegios en centros de recursus para el sistema común, de manera que casi ya no escolarizan y sus profesionales dan servicio de apoyo a los centros que tienen cerca. El Estado paga las nóminas de estos profesionales de la educación especial que no son funcionarios como sus compañeros.

Maria João Horta explica a este periódico que uno de los problemas a los que se enfrentaron en un principio fue que no en toda la geografía portuguesa había centros de educación especial, de manera que los nuevos centros de referencia no dan servicio a todo el país. Por eso han tenido que hacer otras contrataciones allí donde no había centros previos. Esto y el hecho de que este personal no esté dentro de la función pública les ha supuesto tensiones con los sindicatos que sí quieren contatación pública. Para Horta, eso sería caro y poco sostenible dado cómo van cambiando las necesidades sociales en este sentido.


Dentro de esta misma apuesta por la escuela inclusiva están haciendo, asegura, todo lo posible para que el alumnado con necesidades educativas esté el mayor tiempo posible en las aulas ordinarias. Al igual que en España, Portugal cuenta con aulas específicas, como las aulas TEA. Su intención es que el alumnado esté menos tiempo en ellas y más con sus compañeros. Que no sea necesario que chicas y chicos salgan del aula y sí que entren otros profesionales de apoyo.
Tensiones y dificultades
Portugal no solo ha mejorado sus indicadores de rendimiento académico en evaluaciones como PISA. Uno de sus logros más importantes, y que venía ya desde los gobiernos conservadores anteriores, ha sido reducir la tasa de abandono escolar temprano que hace unos años rondaba el 40%. Hoy por hoy está situada en el 13%.

Pero el «milagro» portugués no es un camino recto. El país vecino cuenta, como España, con un 30% de alumnado repetidor todavía. Horta justifica esta situación asegurando que ha de darse un cambio en la mentalidad del profesorado para realizar su trabajo de otra manera para conseguir que alcancen los objetivos necesarios y no tengan que repetir curso. La inercia histórica ha de revertirse.

A esto hay que sumar que el cambio hacia un sistema inclusivo también ha supuesto tensiones con familias y centros de educación especial que todavía están por resolverse. Sobre todo en el sentido de que el sistema ordinario sea capaz de dar respuesta a las necesidades de estas niñas y niños.

Una vez que han conseguido que la obligatoriedad alcance los 12 años de escolarización, que han descendido en las tasas de analfabetisimo (insoportables una vez terminada la dictadura en el año 74) y que han organizado el sistema para intentar responder a todas las demandas sociales actuales, han de mejorar las cifras de escolarización en la educación infantil pública, principalmente en el 0-3. El segundo ciclo de infantil prácticamente matricula a la totalidad de las criaturas, pero sigue habiendo mucho margen de mejora en el primer ciclo.

Por el final, la formación profesional también requiere de cambios suficientes como para conseguir crear pasarelas que permitan a los jóvenes poder acceder a estudios universitarios una vez que entran en esta vía.

Y mientras todo esto sucede, queda por delante y en paralelo dar respuesta, no solo desde los estamentos educativos, también desde los sociales, los retos de tener unos altos niveles de pobreza y exclusión social. Para ello ya se han puesto en marcha programas de gratuidad de las actividades extraescolares o de animación a la lectura y creación de bibliotecas escolares, por ejemplo.
Profesorado
El profesorado portugués, desde hace algunos años, ha de pasar un periodo de formación inicial bastante exigente, desde infantil hasta la secundaria. Esto ha supuesto que todo el colectivo tenga los mismos niveles formativos universitarios con importantes periodos de prácticas tutorizadas en centros educativos. A diferencia de España, esta formación es la misma para todo el mundo, lo que supone que después, los salarios serán también los mismos. Es tan importante ser de infantil como de secundaria. Esta es al menos la apuesta de la Administración.

Otra de las diferencias con España es que para ejercer en el sistema público no existe un examen de oposición. Son los centros educativos quienes contratan al profesorado en función de sus necesidades y del currículum que tenga cada aspirante. La experiencia y los estudios van dando puntos que ayudan a cambiar de colegios y mejorar, principalmente, en relación a la cercanía del docente a su lugar de residencia.

El problema en este sentido ha llegado, como en España, de manos de la crisis económica, que pegó más fuertemene en Portugal. Durante los peores años, la natalidad bajó en el país vecino de forma importante, siendo hoy por hoy menor que la española. Esto ha supuesto que la necesidad de contratación docente por parte de los centros haya sido más baja. En la actualidad, la mayor parte del personal docente luso tiene más de 50 años.

Esta falta de contratación ha supuesto su envejecimiento al mismo tiempo que impactaba sobre el número de personas que se ha venido matriculando en los estudios universitarios conducentes a la enseñanza. Esto será un problema en el momento en el que comience a haber importantes porcentajes de jubilación en el profesorado actual y el sistema se encuentre con que no hay relevo suficiente entre la población más joven, que ha entendido en estos años que la docencia dejaba de ser una salida profesional atractiva.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Imágenes de la Concentración en el CEIP Blas de Lezo (27-9-2019)






Entradas relacionadas:

PP y Ciudadanos vetan al director de un colegio público de educación alternativa (Laura Cruz en elsaltodiario.com)

Artículo de LAURA CRUZ publicado en elsaltodiario.com


En junio la Comunidad de Madrid destituyó al director Javier Montellano, quien llevaba cuatro años al frente del colegio público Blas de Lezo, en el distrito de las Tablas. Un día después pusieron a una directora sin experiencia que ni siquiera se había presentado al concurso público.

Las madres y padres del colegio público Blas de Lezo, en el distrito de las Tablas en Madrid, llevan tres meses movilizándose para que se readmita a su anterior director, Javier Montellano. Este docente presentó un proyecto al concurso público que la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid convocó en junio, ya que las direcciones deben renovar proyecto cada cuatro años. La institución le otorgó una calificación de 4,25 puntosy aprovechó el suspenso para destituirle, a pesar de que era la única dirección que se había presentado.

En su lugar, pusieron a una directora sin experiencia en dirección de centros y con menos méritos que Montellano. Las familias advierten de que “en tres semanas de curso hemos visto grandes cambios en el centro, que demuestran que la nueva dirección ha entrado para eliminar el novedoso proyecto educativo que el equipo de Montellano levantó”.

Este colegio funciona por proyectos, es decir, tiene una educación más alternativa que la convencional, sin libros de texto y sin deberes escolares. “Las editoriales están al acecho y también creemos que forma parte de una estrategia para desprestigiar la educación pública en favor de la concertada. En mi caso, este tipo de educación fue primordial para que decidiese llevar a mis hijas allí”, cuenta Cecilia Cañete, cuyas dos hijas van a este colegio.

Cañete ha declarado a El Salto que “para evaluar los proyectos hay cinco personas, tres de las cuales las pone la administración. Cuando ninguno aprueba, existe la posibilidad de un nombramiento extraordinario”. Este nombramiento lo realiza la Dirección de Área Territorial (DAT) tras escuchar al Consejo Escolar del propio colegio. Ella afirma que “la DAT no escuchó al Consejo Escolar, ya que respaldamos totalmente al anterior equipo directivo. De hecho, queremos que se nombre extraordinariamente a Javier porque a normativa lo permite”.

Al querer imponer el equipo directivo, las familias y el AMPA se dieron cuenta del veto hacia el director

Desde el AMPA del colegio, su presidente, José Ramón Ontín, declara que “en el concurso no vimos nada irregular, pero se le ofreció ser directora a la anterior jefa de estudios. El problema es que la DAT le dijo que le pondrían ellos a su equipo directivo”. Fue cuando se dieron cuenta del veto hacia Javier Montellano. Y confirma que recurrirán a la vía judicial y que ya preparan un contencioso administrativo que presentarán la semana que viene.

Numerosas organizaciones, como la Marea Verde de Madrid han declarado que “este proyecto educativo está claramente apartado de las pretensiones de la Consejería de Enrique Ossorio, consistentes en degradar la educación pública”. Este movimiento por la escuela pública señala que “es una prueba más de que esa idea de libertad de elección solo afecta a aquellas familias que quieren elegir los negocios de la pública-concertada para la educación de sus hijos”.

La Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) establece en los artículos 133 a 137 que el Consejo Escolar deberá conocer y participar en la selección del director del centro y los requisitos para optar a ese puesto. En este caso, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid no hizo caso de la propuesta del claustro del Blas de Lezo, que propuso a Montellano con consenso entre toda la comunidad educativa del Blas de Lezo.

Varias familias se encerraron ayer de forma indefinida en el colegio Blas de Lezo para pedir a la Consejería de educación que reconsidere su decisión. Han declarado que lucharán hasta el final para lograr restituir a su anterior director.

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sábado, 17 de febrero de 2018

"Glosario para tiempos de posverdad educativa" (Julio Rogero y Jesús Rogero para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Hemos encontrado este artículo en ELDIARIODELAEDUCACION.COM

Cuando se atraviesa la superficie de algunos eslóganes y se analiza su verdadero significado, se hace patente hasta qué punto se están pervirtiendo ideas fundamentales.

En la actualidad proliferan políticas educativas que profundizan en la desigualdad, la segregación, la inequidad y la exclusión de buena parte del alumnado. Estas políticas vienen acompañadas de un discurso hegemónico tejido a base de eufemismos, posverdades y mentiras. Esta neolenguamonopoliza el debate educativo y domina el pensamiento para legitimar intereses que nada tienen que ver con el derecho a la educación. Este artículo pretende provocar la reflexión sobre esta amalgama de conceptos. Para ello, ofrecemos un glosario sobre qué esconden, desde nuestro punto de vista, algunos de estos eslóganes:

Autonomía de los centros. Conjunto de decisiones que la administración deja en manos de los directores. Lejos de dotar de autonomía a los centros, lo que verdaderamente se produce es la concentración del poder en la dirección, la eliminación de la participación del resto de la comunidad educativa, un excesivo papeleo y el sometimiento del proyecto educativo al control permanente por parte de la administración. Para nosotros, autonomía de centro es la que hace posible mantener un proyecto educativo y convivencial propio, democrático y adaptado a la realidad del alumnado.

Centro bilingüe en inglés. Centro educativo en el que algunas materias se imparten en inglés. Supone la falsa promesa de que el éxito escolar pasa, fundamentalmente, por conocer este idioma. En el actual modelo bilingüe de la Comunidad de Madrid se vulnera el derecho a la educación de parte del alumnado, pues solo sobrevive aquel que tiene un contexto familiar privilegiado y/o que puede pagarse apoyos extraescolares que le permitan no quedarse atrás. Además, conlleva la ruptura del principio de comprensividad, por el que la educación obligatoria debe fundamentarse en un programa unificado de aprendizaje. Desde nuestro punto de vista, urge apostar por modelos alternativos que permitan aprender idiomas a todo el alumnado, y que no sirvan como excusa para la exclusión ni como obstáculo para otros aprendizajes.

Centros de educación especial. Centros educativos que acogen al alumnado segregado de los centros ordinarios por su diversidad funcional. No confundir estos centros, como hizo el consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, con aquellos que desarrollan una educación inclusiva. La mayoría de los centros de educación especial realizan un excelente trabajo con su alumnado. Ello no es óbice para afirmar que su presencia refleja el fracaso del sistema educativo para garantizar el derecho de todo el alumnado a la educación inclusiva, un objetivo al que España se comprometió con su ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en 2008.

Una verdadera educación inclusiva requiere que los centros y aulas acojan toda la diversidad del alumnado sin exclusión alguna y que cada niño/a cuente con los recursos necesarios para desarrollar al máximo sus capacidades.

Convivencia escolar. En la actualidad predomina un concepto reactivo de convivencia, que se centra en el acoso y que suele limitarse a la prescripción de sanciones. El discurso mayoritario no considera la convivencia como un objetivo educativo, sino como el mantenimiento del orden para hacer posible la excelencia de unos pocos. Se persigue, en última instancia, excluir a los que no se adaptan para que no perjudiquen a los que sí lo hacen.
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Generalmente, esta idea hegemónica de convivencia escolar se centra solo en un tipo de violencia y oculta aquella que implica someter al alumnado y al profesorado a los principios neoliberales de la competitividad, la obediencia y el éxito individual, y que naturaliza y legitima la exclusión del diferente, las desigualdades sociales, la precariedad, la inequidad educativa y la pasividad ante las injusticias.

Cultura del esfuerzo. Eslogan que promete que, si el alumno se esfuerza, tendrá éxito en la escuela y, después, en el mundo laboral; en cambio, si fracasa y no encuentra un trabajo a la altura de sus expectativas, el alumno será el único responsable porque no se habrá esforzado lo suficiente. Esta idea sirve como coartada para justificar los elevados e injustos niveles de repetición en nuestras escuelas e institutos, y también suele utilizarse como excusa para justificar metodologías docentes autoritarias y excluyentes. Estamos convencidos de que el esfuerzo, para que sea educativo, implica fomentar la responsabilidad, la exigencia y el rigor en los estudiantes, a partir de una cultura escolar que promueva la pasión por aprender y el disfrute por el conocimiento adquirido y por el desarrollo personal.

Emprendimiento. Idea que implica interiorizar que es necesario convertirse en empresarios de uno mismo, tomar iniciativas, proponer proyectos y ser creativos, con el único fin de mejorar la posición propia frente a la de los demás. Así se asume, íntimamente, que la trayectoria vital es responsabilidad exclusiva de uno mismo y que el triunfo en la vida pasa por el materialismo y por la competitividad. Es un concepto particularmente eficaz para ocultar que hay grandes desigualdades de partida y que, en un sistema competitivo, los más fuertes destruyen a los más débiles. No debe confundirse la idea del emprendimiento con fomentar la iniciativa, la auto-exigencia, la auto-crítica, la creatividad y la responsabilidad del alumno como valores fundamentales.

Excelencia. Eufemismo por el que se legitima que se otorguen más recursos educativos a los estudiantes que menos los necesitan. La palabra excelencia es utilizada con frecuencia para justificar políticas educativas de inequidad.

Innovación educativa. Cuando se habla de innovación educativa, en muchos casos se quiere decir que hay que adaptar la pedagogía a las demandas de los clientes-padres-empresas y no al servicio del derecho a una educación de calidad para toda la infancia. La innovación educativa sirve para referirse, indistintamente, a metodologías docentes novedosas y a metodologías que llevan aplicándose más de un siglo. Eso sí, todo aliñado con muchas TICs y mucho inglés. Desde nuestro punto de vista, transformar la educación requiere no sólo innovaciones técnicas y parciales, sino una revisión a fondo del modelo educativo y apostar en el sentido de los procesos emancipatorios de las personas. Ello exige incorporar metodologías verdaderamente inclusivas, que respeten los diferentes ritmos de aprendizaje y con dotación suficiente de medios para garantizar su eficacia.

Libertad de elección. Políticas educativas que potencian que los centros, públicos y privados, compitan por atraer como cliente al alumnado más favorecido socio-económicamente. Así es como los centros seleccionan y excluyen a parte del alumnado y/o como las familias “eligen” centro en función de sus recursos económicos, de su capital cultural, de la diversidad funcional de sus hijos o de su sexo. La libertad de elección implica dos falsas premisas: primero, que es positivo que las familias rivalicen para que sus hijos/as acudan a determinados colegios; y segundo, que todas las familias tienen las mismas oportunidades de elegir. Generalmente, la libertad de elección favorece la segregación, la exclusión educativa, la desigualdad, protege intereses privados (de las empresas y de la Iglesia) y empeora la calidad educativa. Este eslogan pervierte la idea de libertad. La verdadera libertad educativa implicaría que toda la infancia tuviera la posibilidad de acceder a un centro de la máxima calidad en su entorno.
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Pacto educativo. Proceso socio-político a través del cual se pretenden legitimar y apuntalar las políticas educativas más conservadoras: la privatización (una escuela pública subsidiaria respecto a la privada), la exclusión, el poder del empresariado y de la Iglesia en la educación, y una orientación obsesiva del sistema hacia el mercado y no hacia la construcción de una ciudadanía crítica, responsable y solidaria. Por el momento, el pacto educativo y el aparataje mediático que le rodea están sirviendo de manera eficaz para aparcar problemas acuciantes de la educación y para seguir desarrollando las políticas plasmadas en una ley que fue impuesta sin diálogo alguno. Un pacto social y educativo implica, entre otras cosas, voluntad política de diálogo, transparencia, apertura al debate, protagonismo de la sociedad, flexibilidad y medios para hacerlo efectivo.

Pruebas externas. Examen gestionado por agentes (frecuentemente, privados) desconocedores de la situación y progreso educativo del alumnado en un contexto determinado. Con frecuencia, los resultados de estas pruebas son utilizados para hacer rankings que, al ser conocidos solo por las familias con más capital cultural, potencian la segregación escolar, la exclusión educativa y estigmatizan a los centros. Las pruebas externas son, en la actualidad, un freno para la mejora educativa y un despilfarro de recursos; es necesario sustituirlas por evaluaciones de diagnóstico (rigurosas y sin la publicación de resultados por centro) que sirvan a la administración, a los investigadores y a los centros para identificar problemas, diseñar soluciones y distribuir los recursos bajo principios de equidad.

Rendición de cuentas. Procesos burocráticos propios del sector privado por los que se controla que los componentes del sistema educativo no se desvían de las pautas dictadas desde la administración. De manera llamativa, la idea derendición de cuentas se aplica exclusivamente a los centros educativos, pero no al sistema en su conjunto. Esta idea es particularmente eficaz para trasladar la responsabilidad de los problemas a los docentes y para soslayar la escasez e injusta distribución de recursos y las diferencias en la composición del alumnado de los centros. Una verdadera rendición de cuentas implicaría analizar en qué medida el sistema garantiza el derecho a una educación de calidad a todo el alumnado y contribuye a construir una sociedad más responsable, cívica, igualitaria y cohesionada.

Somos conscientes de que este glosario podría ser más amplio y es susceptible de discusión y matizaciones. En cualquier caso, cuando se atraviesa la superficie de algunos eslóganes y se analiza su verdadero significado, se hace patente hasta qué punto se están pervirtiendo ideas fundamentales. No nos están arrebatando solo la esencia del derecho a la educación, sino también el sentido de las palabras. Recuperémoslas.

jueves, 8 de septiembre de 2016

"Los cinco grandes cambios de la LOMCE en dos minutos" (EL DIARIO.ES)



La conocida como ley Wert entra en vigor completamente este curso, entre promesas políticas de cambios, derogaciones y pactos de educación
Las novedades más importantes: religión computa para la nota, filosofía será optativa y para obtener graduado en ESO y Bachillerato habrá que aprobar un examen final (aunque este curso no se exigirá para titular)

jueves, 12 de junio de 2014

#SíSePuede: los colegios decidirán si mantendrán o no los libros de texto actuales para el próximo curso

Pío Maceda nos envía este correo:


Reenvío esta noticia que publica EL PAIS que ofrece luz para NO cambiar los libros de texto (no se cambiarán en la mayor parte de las Comunidades Autónomas y , según esta noticia, también es viable en la de Madrid pues la ley reconoce la autonomía de los centros en esta materia)


Desde  la Plataforma por la Escuela Pública de Leganés celebramos la noticia pues asumimos el planteamiento de la Plataforma Estatal de no cambiarlos, tal como os trasladamos hace días y  está recogido en el siguiente enlace. (En Leganés todas las organizaciones del Proyecto Defensor del Menor coincidimos en este objetivo: ahorrar a las familias un gasto innecesario en estos momentos de crisis)
 
Un saludo


EL PAÍS.COM: Educación deja en manos de los colegios la renovación de los libros de texto



A partir del próximo curso se debería empezar a aplicar la nueva ley educativa en primero, tercero y quinto de primaria. Pero el desorden en la implantación de la norma —Andalucía, Cataluña y Canarias se niegan a fijar todos los cambios en septiembre— también se ha trasladado a los libros de texto. ¿Deben los alumnos cambiar de manuales? En un contexto de crisis y de reducción drástica de las ayudas públicas para comprar material, la respuesta a esta pregunta cambia según el colectivo que responda.
Algunas comunidades han recomendado a los colegios que no los cambien e incluso han paralizado sus programas de renovación de libros. La Plataforma Estatal por la Escuela Pública ha pedido este miércoles “el mantenimiento de los libros de texto actuales”. Pero la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (Anele), que defiende los intereses de una treintena de editoriales, sostiene que deben actualizarse al nuevo desarrollo curricular. El Ministerio de Educación, que ha elaborado la reforma, no es tajante y deja en manos de cada colegio la elección de los manuales.
"El libro de texto no lo es todo", dicen en el ministerio
El departamento de José Ignacio Wertrecuerda que la nueva Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), al igual la norma a la que sustituye —la LOE—, “establece que los centros educativos gozan de autonomía” sobre la elección de manuales. Educación, sin embargo, ha aprobado un nuevo desarrollo curricular en primaria, que implica la desaparición de asignaturas y la creación de nuevas materias a partir del próximo curso. “Si los centros de enseñanza consideran que es indispensable, lo propuesto en el real decreto de currículo de primaria y en la nueva organización curricular de áreas obligaría a repensar qué materiales se utilizan para conseguir los objetivos que proponen la LOE-LOMCE y su desarrollo”, responde el ministerio a la pregunta sobre si deben cambiar los libros.
Anele afirma que ocho comunidades, de todos los colores políticos, ya han comunicado a sus colegios que no es necesario el cambio. Andalucía (PSOE e IU) y País Vasco (PNV) ya lo han anunciado. En Castilla y León, gobernada por el PP, se ha trasladado a los colegios que “los libros de texto no se cambiarán”. Propone la elaboración de “materiales de apoyo”. Cantabria, también del PP, mantiene una postura similar: apuesta por “la vigencia de los materiales curriculares” ya que las novedades de la LOMCE se centran más en “el ámbito pedagógico o didáctico que en el de contenidos”.
Otras comunidades han optado por una vía intermedia. Madrid ha pedido a los centros que, en la medida de lo posible, mantengan los manuales en las asignaturas que sea factible. La antigua Conocimiento del Medio se divide en dos materias. “La Consejería de Educación nos ha mandado instrucciones para que sigamos con un único libro y para que sean los maestros los que complementen las lecciones si hay que añadir algún contenido”, explica Santiago Gómez, director de un centro público de Alcobendas. Este colegio madrileño acostumbra a mantener los manuales “durante todo el tiempo posible”, añade Gómez, para evitar gastos a las familias en tiempos de crisis. La consejería madrileña ha recomendado también que “no se obligue a comprar más libros de los necesarios”, según este director, que los descarta en asignaturas como Música o Religión.

El Consejo Escolar del Estado también reclamó hace dos semanas esa gratuidad. A través de un dictamen —aprobado con 15 votos a favor, dos en contra y dos abstenciones— el consejo apuntó: “Pese a los cambios previstos en el currículo escolar, muchos libros de texto que se utilizan en la actualidad pueden seguir siendo útiles y es una obligación social mantenerlos vigentes el máximo tiempo posible, máxime en el contexto socioeconómico actual”.La Plataforma Estatal por la Escuela Pública, en la que están representados alumnos, familias y sindicatos, pidió ayer el “mantenimiento de los libros”. Y exigió la “gratuidad” de los manuales. Solo Andalucía y Navarra conservan los programas de gratuidad para todo el alumnado.

Entradas relacionadas:

Escrito presentado por la Plataforma Estatal por la Escuela Pública en el Registro del Congreso sobre la propuesta aprobada en el Consejo Escolar del Estado sobre la gratuidad de la enseñanza y el no cambio de los libros de texto 

Propuesta aprobada por el Consejo Escolar del Estado sobre gratuidad de la enseñanza, becas, mantenimiento de los libros de texto, elaboración de materiales, bancos de libros y revisión de los PEC​ 


viernes, 18 de abril de 2014

Sobre la LOMCE: "las normas nunca modifican la realidad educativa"; para eso es necesario cambiar la formación, la organización de los centros y la cantidad de recursos (entrevista al Decano de la UMA)

LA OPINIÓN DE MÁLAGA.ES: ´La ley Wert se pensó para meter bajo la alfombra a los alumnos más necesitados´

El decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UMA es muy crítico con la reforma educativa del Gobierno

Entrevista reaizada por Lucas Martín

En la carrera periodística existen muy pocas, raras y señeras oportunidades en las que se puede y se debe preludiar la entrevista a un desconocido con un abrazo. La excepción con José Francisco Murillo viene marcada por las pocas horas transcurridas desde la machada del Atlético en Champions y el momento en el que abre la puerta de su despacho y se produce el reconocimiento inevitable, que siempre es como el de dos escritores rusos preparando el samovar en la larga tarde del exilio americano. En su caso, además, con todas las galas del colchonero irreductible en una tarea irreductible, la de reconducir la educación, situada actualmente en España en algún punto intermedio entre la quimera, la indignación y el desastre.

España parece haberse abonado al tirón de orejas anual del informe PISA. Da la sensación de que la escasa puntuación pronto podrá digerirse, junto a los toros y al vermú, como una costumbre más del casticismo. O al menos, como un rapapolvo crónico e infalible.
Para medir la calidad de la enseñanza lo primero que hay que tener claro es que la educación desborda al informe PISA. Ninguna prueba de evaluación es lo suficientemente importante y consistente como para valorar la educación de un país. Y mucho menos para que los resultados condicionen su funcionamiento. Muchas veces las diferencias que arrojan las pruebas son nimias y traducidas a otras escalas es como decir que los británicos miden 1,74 y los españoles 1,69. Se pone el grito en el cielo, pero ojalá la distancia fuera similar en registros como el empleo o la economía.

Lo malo es que esos cinco centímetros nunca se dan a favor de España.
Depende el baremo al que se atienda. En la diferencia entre los alumnos con mejores calificaciones y los que menos España suele figurar entre los mejores. Y eso habla de un sistema educativo equitativo, lo cual no es nada despreciable. En cualquier caso, no debemos pasar por alto que se tratan de pruebas de lápiz y papel, que miden una serie de competencias que es difícil que puedan ponderarse de ese modo de una manera objetiva; especialmente en los casos en los que se intenta acotar la creatividad.

El informe precisamente deja esta vez muy mal parados a los alumnos españoles en lo que respecta a la resolución creativa de problemas básicos y cotidianos.
Sí, y aunque, insisto, los resultados no pueden interpretarse como un indicador plenamente incontestable, lo cierto es que dejan muchos temas sobre los que reflexionar. Me parece un despropósito, por ejemplo, la valoración cínica que está haciendo el Gobierno. Entre otras cosas, porque los fallos a los que alude el informe PISA apuntan directamente al modelo que la administración española está tratando de reforzar, que es la apuesta por el currículum academicista y el conocimiento entendido como una mera suma de porciones de información. Es justamente este sistema, cargado de conceptos que se enseñan para ser aplicados en una situación de examen, el que origina la diferencia con otros países en cuanto a la adopción de soluciones creativas.

Los educadores parecen coincidir en reivindicar un modelo basado más en la reflexión que en la acumulación de datos. Sin embargo, España parece enraizada en la cultura de la memorieta.
Ese es el gran problema. Y lo más grave es que se agudizará con los planteamientos de la LOMCE, que introducen sucesivas reválidas centradas en promover el conocimiento memorístico y fragmentado cuando lo que deberíamos es avanzar, y ese es el reto de la educación, en aquello que nos permite interpretar el mundo en el que vivimos, el más próximo y el lejano, para aprender a pensar y a actuar con autonomía.

¿Cuáles son los obstáculos que impiden mejorar en esa línea? ¿Es todo una cuestión de economía?
La clave está en la calidad del docente. O visto de otro modo, en su grado de autonomía. En España tenemos un currículum muy cerrado y las administraciones entienden que transformar el sistema educativo consiste simplemente en cambiar la ley y el manual del estante del profesor. Y esta es una de las grandes diferencias con sistemas tan bien calibrados como el de Finlandia, donde se cree realmente en el profesorado y se reconoce su trabajo. En la facultad se transmiten los rudimentos básicos, pero el docente no se hace docente hasta que llega al aula y tiene que reflexionar y asumir soluciones. Y para eso tiene que tener autonomía, que es lo contrario de lo que ocurre ahora.

Una de las propuestas es elevar la nota de corte para que los futuros maestros partan con un perfil más alto a nivel académico.
En Málaga últimamente contamos con un alumnado con muy buen expediente. La nota media de los que entran por la vía de selectividad está por encima del ocho, mucho más alta que la de algunas de las especialidades de mayor prestigio social. Pero, personalmente, soy de los que dudan de que los mejores alumnos y los mejores profesores se correspondan ciegamente con los que obtienen mejores calificaciones. Educar, repito, se aprende en el aula, enfrentándote a un grupo y decidiendo si lo que quieres es ser un técnico y limitarte al material que aporta la administración o un intelectual en permanente reflexión sobre su trabajo, capaz de tomar decisiones y por lo tanto responsable de sus éxitos y fracasos, sin poder adjudicar la culpa ni siquiera a la política educativa de turno. Esa forma de asumir la labor del docente es la manera en la que el docente crece profesionalmente.

Su departamento intenta desarrollar junto a la Universidad de Sevilla un nuevo grado de educación especial basado en las prácticas y las tecnologías. ¿Cuándo estará listo el proyecto?
Efectivamente. Es un grado que hemos diseñado al amparo del campus Andalucía Tech, que promueve la alianza entre ambas universidades. Tenemos incluso una red de centros muy potentes en el ámbito de las nuevas tecnologías. Lo que ocurre es que hemos tropezado con una serie de dificultades administrativas y organizativas que esperamos que se resuelvan lo antes posible. Sobre todo, porque es un proyecto que podría marcar una diferencia en la comunidad universitaria de Málaga; es más, al día siguiente a la presentación hubo padres y alumnos que colapsaron las centralitas intentando averiguar cuándo podían matricularse.

El interés por reformar el sistema educativo alcanza ribetes casi patológicos en este país. No hay ningún gobierno que acceda al poder que rehúse al menos a intentarlo. ¿Tan difícil es alcanzar un acuerdo?
El problema es que de todas las reformas posibles es siempre una de las más tentadoras; permite a los gobiernos dar la impresión de que están transformando algo importante. Y, además, a coste cero, porque las leyes de educación nunca nacen acompañadas de presupuesto. Es una gran mentira, porque las normas nunca modifican la realidad educativa; para eso es necesario cambiar aspectos como la formación, el acceso a la función pública docente, la organización de los centros y, por supuesto, la cantidad de recursos que se destina.

En España se ha puesto de moda cargar las tintas contra el proyecto de Wert. Hay quienes dicen que es una ley excesivamente ideológica.
Precisamente ese es otro de los motivos que explican el interés en reformar la educación. Me refiero a la carga ideológica, que es insoslayable, además de una tentación a la que pocos gobiernos se sustraen. La LOMCE, en ese aspecto, es especialmente nociva e ideológica. Es una ley que, como el propio Wert señala, no se centra en el fracaso escolar. Y que a todas luces está pensada precisamente para marginar al que fracasa, una norma que segrega, que trata de esconder bajo la alfombra a los que tienen más necesidad de educación. El proyecto está provisto de numerosas reválidas aparentemente científicas y objetivas que lo que hacen es avalar la exclusión e intentar convencer al excluido de que su fracaso no se debe al sistema, sino a su propia y exclusiva reponsabilidad.

Los críticos aseguran que la norma trastoca el sistema compensatorio de igualdad de oportunidades.
Es un torpedo a la línea de flotación de esa igualdad. Con la puesta en práctica de ese tipo de meritocracia se favorece a los que tienen acceso a los bienes culturales y se perjudica a los que no. No sé si se han planteado por qué en barrios como el Cerrado de Calderón el fracaso escolar es casi inexistente y en puntos más desfavorecidos como Palma-Palmilla está cerca del 90 por ciento. ¿Qué ocurre? ¿Es que el buen Dios hace nacer a los listos en unos barrios determinados? ¿Hay que otorgar al buen Dios esa capacidad de organización o es que esto tiene que ver con la posibilidades culturales de quienes nacen en unos estratos y en otros y lo que hace el sistema es sancionar las diferencias sin ayudar a paliarlas? El sistema no esta para eso, sino para educar y dedicar más recursos a los que están en riesgo de estar excluidos.

Los recursos, sin embargo, menguan. ¿Es ya una quimera romper con el determinismo económico? ¿Un cuento de hadas salir de la marginación?
Todavía es posible hacerlo. Pero no precisamente a través de la escuela, sino a pesar de ella. En los entornos conservadores siempre se alude a ejemplos de alumnos que obtienen notas brillantes procediendo de ambientes muy desventajosos. Pero esto es la excepción y cuando se da es a costa de pelear contra un sistema estructurado precisamente para lo contario. Ligado a esto hay muchos argumentos consabidos, como que es tan digno ser fontanero que abogado. Y estoy de acuerdo. Pero no es una cuestión de dignidad, sino de que aspirar a ser una cosa u otra venga predeterminado por el lugar en el que se nace. A los que defienden este tipo de planteamientos lo que no les he oído nunca es decir que lo que más desean en esta vida es que su hijo sea fontanero o electricista. Y eso es bastante elocuente.

Con la aplicación de la LOMCE asignaturas como Filosofía perderán peso en la formación de los alumnos. ¿Se pagará cara la decisión en las futuras generaciones?
Es grave. Y no sólo concierne a la filosofía. Todas las asignaturas, como las artísticas, que promueven un pensamiento autónomo, creativo, divergente, están siendo arrinconadas. Y, además, con un argumentario falaz, como si la productividad y la eficiencia fueran responsabilidad únicamente de otras áreas de conocimiento. Me parece un error monumental, porque el pensamiento creativo, heurístico, es tan importante o más que el algorítmico. Los grandes descubrimientos han tenido muchas veces más que ver con un planteamiento frente a los problemas imaginativo, reflexivo y relacionado con los enfoques y habilidades que potencian materias como las artísticas y la filosofía.

Los futuros profesores se enfrentan a un panorama fuertemente condicionado por las restricciones económicas y de escasa perspectiva laboral. ¿Cómo hacen en la facultad para que no cunda el desánimo? ¿Apelando, como el Cholo, a lo romántico?
A los nuevos alumnos siempre les digo que su elección ha sido magnífica; y no es mercadotecnia, realmente lo creo. Y más en un momento como el actual, en el que las dificultades nos sitúan frente a un reto apasionante y en el que está todo por hacer y rehacer. Asumir ese reto es apasionante. Merece la pena. El valor que su trabajo puede aportar a la sociedad es mayúscula. Y las expectativas laborales no son peores que las de otras profesiones.

«La catequesis no debería formar parte del sistema educativo»

Los albores de la LOMCE estuvieron marcados por el debate en torno a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Por un momento, parecía que era lo mejor o lo más aberrante que le había pasado a la enseñanza en España en medio siglo. ¿No perdimos un poco todos el norte con este asunto?
A mí nunca me pareció una cuestión de enorme relevancia. Estoy de acuerdo con el catedrático Jurjo Torres, que utiliza el concepto de currículum para turistas, un cajón al que es probable que pudiera adscribirse esta asignatura. Lo digo en el sentido de que no es el tipo de materia al que los alumnos dan prioridad ni los padres le dedican mucha atención a la hora de examinar el expediente académico de su hijo. Ciertamente hay buenos profesores que aprovechan para profundizar en una cuestión importantísima, en los valores ligados a cómo entendemos el mundo y viajamos por él. Pero si hubo tanta polémica me parece que es más por la actitud de ciertos sectores extraordinariamente reaccionarios, que comenzaron a decir barbaridades. Aunque al mismo también es culpa de los sectores más progresistas, que entraron al trapo.

¿También lo hicieron con la controversia sobre la permanencia en las aulas de símbolos religiosos?
A mí eso me parece bastante más serio. No tanto por los símbolos. Que una religión se esté impartiendo en el sistema educativo público de un estado aconfesional me parece enormemente preocupante. Estoy plenamente de acuerdo en el que la religión forma parte de la cultura y que resulta fundamental conocer la historia de las religiones, incluida la católica. Pero eso debería abordarse en Historia. Entiendo desde el respeto que me merece el catolicismo, y precisamente por eso, que la catequesis no debería formar parte del sistema educativo público.

Telebasura, canción ligera y políticos de escasa consistencia intelectual e, incluso, académica. ¿De verdad que estamos frente a la generación mejor preparada de la historia?
No me cabe la menor duda. A pesar de todos sus errores, las reformas educativas han ido posibilitando una mayor inclusión en el sistema. Es normal que los sectores más conservadores planteen dudas sobre la eficacia de un sistema que permite la permanencia y el acceso de personas a las que antes se les negaba. Y en relación a la clase política, el problema es de otro orden, más relacionado con su propia estructura y funcionamiento. Estoy convenio de que en los partidos también existen honrosas excepciones, personas muy bien formadas y comprometidas, pero desgraciadamente el engranaje de las organizaciones no les permite llegar a puestos de dirección.