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sábado, 7 de marzo de 2020

"Neptuno y las Mareas" (Un cuento de los nietos de Valentín Huerta)

Valentín Huerta nos envía este relato:

Viniendo con mis nietos Daniel y Elena de una Manifestación en apoyo de la Enseñanza Pública, con gesto picarón me preguntaron: Abuelo, ¿Por qué a esto que hacemos le llamamos Mareas? Les respondí: Por la incontenible fuerza que estas tienen, pero ya que os mostráis interesados quiero que vosotros me deis vuestra opinión en forma de un Cuentecito. Mirandose uno a otro dijeron ¡nos ha pillado! Pero al día siguiente me entregaron este relato.

NEPTUNO Y LAS MAREAS.

Erase un lugar donde había unas preciosas playas llamadas: Enseñanza Pública, Sanidad, Trabajo y Bienestar Social…Pero unas gentes indignas las querían privatizar en su beneficio, y para ello las ensuciaban para que la gente no pusiera obstáculos a sus miserables designios. Entonces Neptuno Dios del Mar convocó a las Mareas y les dijo: Os uniré a todas con vuestros respectivos colores en ¡¡Una Gran Ola que hará imposible que los deseos de esa perversa gente se cumplan!!. Y así fue como una ¡¡¡Gran Ola Multicolor!!!..Limpió aquellas bonitas Playas, y ahora se ve pasear por ellas a los felices abuelos con sus nietos gracias a la idea de Neptuno, el cual demostró una vez más ¡¡¡QUE LA UNION HACE LA FUERZA!!!.

Que este relato de mis nietos Daniel y Elena pueda llegar a todos es el mayor deseo de….

El abuelito Valentín.

viernes, 15 de noviembre de 2019

El madrileño Manuel (Valentín Huerta Martínez)

Valentín Huerta Martínez nos envía este cuento corto:

Hace ya unos años a mi barrio vinieron buscando una vida mejor un joven matrimonio chino. Empezaron con una tiendecita vendiendo chucherías, pan, y otras cosillas que las amas de casa necesitaban. A poco más de un año les nació un precioso niño al que todos conocían por Manuel, el nombre chino era difícil de pronunciar.

A su debido tiempo empezó a ir al colegio, y cuando ya tuvo edad y junto a otros compañeros se apuntó a unos Cursillos de Natación en la piscina del barrio. ¡Aquello fue providencial. En una excursión del Colegio y cuando iban por una estrecha senda junto a un rio una niña tropezó cayendo al agua y sin saber nadar…Todos gritaban sin saber qué hacer. Pero Manuel tiró su mochila y se lanzó al río en ayuda de su amiga y compañera. Después de una dura lucha la llevó a la orilla salvando así su vida. 

En la Fiesta de Fin de Curso, además de sus Notas le dieron a Manuel un Diploma como Alumno Destacado del Colegio. Y ocurrió que una “despistadilla” señora al felicitar a Manuel le dijo: Hablas muy bien en español. ¿De qué parte de China eres? Manuel con un poquito de guasa y orgullo contestó: Señora he nacido aquí, ¡¡SOY MADRILEÑO!!

En un Cielo limpio de nubes ¡¡se escuchó un fuerte trueno!! El trueno era la carcajada y el aplauso que San Isidro y la Almudena le daban a MANUEL EL MADRILEÑO. Y como así ocurrió, ahora se lo cuenta a sus queridos niños y mayores…

El abuelito Valentín