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domingo, 20 de octubre de 2019

"Cartillas de dibujo en El Prado". Exposición "El maestro de papel" (Manuel Menor

Manuel Menor nos recomienda asistir a la exposición a través de su nuevo artículo




El mérito artístico de estos medios para aprender llega por primera vez al Museo. Todavía nos enseñan mucho desde los siglos XVII-XIX en que nacieron.


La exposición El maestro de papel es visitable hasta el día dos de febrero de 1920. Está en una sala recoleta,  casi reservada, construida con motivo de la ampliación de Moneo. Suelen destinarla a mostrar más de cerca alguna pieza restaurada en los talleres de la pinacoteca -como sucedió hace poco con La fuente de la gracia-, o como hicieron con piezas del Tesoro del Delfín, a modo de adelanto expositivo de lo que iba a ser su afortunada disposición actual.

Es mérito de esta muestra evidenciar el valor de una colección que todavía a comienzos de este siglo era muy pequeña. Hoy, afortunadamente, tiene una dimensión considerable a causa, sobre todo, de una sabia política de adquisiciones, en que cabe destacar las colecciones que habían logrado reunir Juan Bordes (2015) y José María Cervelló (2003) o, en el siglo anterior, José Madrazo y sus herederos.

Investigar
Terminar la celebración del Bicentenario con la atención puesta en la gran labor bibliotecaria y documental que se está llevando a cabo en El Casón del Buen Retiro, también es motivo a destacar. A la catalogación, cuidado y restauración de unas piezas humildes que, hasta mediados del siglo pasado, pasaban desapercibidas, han añadido una cuidadosa investigación. Queda constancia de ello en el buen catálogo de esta exposición, y también en que esta muestra haga posible al visitante comparar el mérito de lo que en España han sido estas cartillas de dibujo respecto a otras similares en Italia, Francia u otros países europeos entre los siglos XVII y XIX. Significativamente, en primer plano  se exhiben tres láminas de José de Ribera (1591-1652) quien, habiendo nacido en Játiva, desarrollo prácticamente toda su vida como dibujante, pintor y grabador en Italia, donde era conocido como Lo Spagnoletto.  Las interrelaciones de las cartillas españolas con las de otros países son la aportación más importante de la exposición, incluso en su diseño y montaje físico. En el recorrido, mientras por la parte perimetral de la pequeña sala se pueden ir viendo los cuadernos y láminas producidos y reproducidos fuera de España, en el centro, dispuestas en cuatro áreas temáticas, se pueden ver las calidades de las aportaciones españolas.

El Prado tiene ocasión de mostrar aquí –dentro de su reciente preocupación por la presencia artística de la mujer en la pintura- muestras elaboradas por María del Carmen Saiz López Enguidanos (1789-1868. Como sucedió con la música, también el dibujo fue una de las destrezas que, en el conjunto de las que debían “adornar” a las señoritas, tuvo un papel. Sus clases y cartillas fueron para muchas mujeres como esta madrileña, nacida en una familia de grabadores, una forma de encontrar subsidios de vida independientes para el sustento de los suyos cuando tenían vetado el acceso a las profesiones libres y a sus estudios correspondientes.

Dibujar y pintar
El visitante que acuda a ver esta muestra tendrá ocasión de descubrir la historia que tienen detrás los cuadernos y láminas de dibujo –lineal y artístico- que seguramente haya tenido en su pupitre escolar; quiénes fueron los destinatarios primeros de este tipo de materiales y, además, algunas de las destrezas básicas que, para saber dibujar –habilidad de gran utilidad más allá del oficio de pintor-, ha estado presente en la formación y saber hacer de muchas otras profesiones. Algunas de esas mañas y fórmulas para salir del paso de manera airosa y aparentemente espontánea, son bien perceptibles en estas cartillas. También otras más elaboradas y que suponían un dominio instrumental mayor.

Lo que prima en la mayoría de estos cuadernos es la figura humana y, dentro de ella, la primacía corresponde a los rostros –su manera de componerlos para que las líneas vayan cogiendo volumen o, también, cómo simplificarlos al máximo quedándose con su linealidad más simple-, igual que a las manos y piernas en  posiciones variadas, tratando de expresar su riqueza de formas, proporciones y volúmenes. Saber hacer esto con soltura equivalía, junto a cierto dominio elemental de la perspectiva, a “saber pintar” y, en muchas valoraciones culturales que han llegado hasta el presente, ahí siguen muy asentadas las que hacen equivaler dibujar y pintar. En algunas, lo que no está bien dibujado no es pintura, una consideración que, de ser elevada a categoría ilustrada superior, borraría del mapa, entre otras tendencias y escuelas, las de muchísimos “ismos”.

Mirar y ver
Entre las funciones didácticas asignadas de origen a los museos, no es el desmontar esta apreciación la más fácil. Tampoco parece que sea  exactamente esta la pretensión de esta muestra. Pero si el posible visitante la tiene en cuenta verá la distancia que la producción artística predominante desde los albores del siglo XX –y sobre todo  en su segunda mitad- ha generado con  gran parte de sus hipotéticos destinatarios al haber multiplicado las formas de expresión de la supuesta realidad. En este sentido, quienes probablemente aprecien más esta posibilidad de sacar partido a esta exposición pequeña pero intensa, son los profesores de dibujo empeñados en que sus alumnos, al dibujar, amplíen el espectro de su mirada; los que no se obsesionan en que sean máquinas fotocopiadoras.

Porque en esta exposición se puede aprender a distinguir bien entre mirar y ver. El objetivo de estas láminas y cartillas de múltiples destinos era que se aprendieran las bases de una técnica en que lo más interesante venía después: la educación de la mirada, el saber atrapar las formas, reducir el desconocimiento del objeto que se tiene delante, adentrarse en él, desvelarlo y ser capaz de mostrar lo que se ha visto. De ser un mero observador, a adentrarse en el conocimiento profundo de cuanto nos rodea y de lo que somos –y ser capaz de expresarlo libremente-, hay una gran distancia que solo los buenos pintores –los grandes maestros- han sabido mostrar a los espectadores de exposiciones y museos.

Manuel Menor Currás



sábado, 11 de mayo de 2019

"40 años de la escuela pública española (1898-1938)" (Manuel Menor)

Manuel Menor Currás nos recomienda visitar la exposición y escribe este artículo:



Una exposición sobre el regeneracionismo escolar del primer tercio del siglo XX, permite adentrarse en problemas actuales del sistema educativo

Hasta el día uno de septiembre estará abierta en el Museo de Historia de Madrid, en el antiguo Hospicio –c/ Fuencarral, 78-, una exposición de gran interés para comprender esos 40 años cruciales de la historia de la Educación en España. La parte documental ocupa la mayor parte de la planta baja del museo que gestiona el Ayuntamiento, y se complementa con mesas redondas y conferencias en una sala de Centro-Centro, en plaza de Cibeles.

El atractivo de esta muestra procede, en primer lugar, de la mirada que proyectan sus organizadores: el concepto de “ciudad educadora” permite explicar las múltiples relaciones que existen entre el mundo educativo y su entorno. Tratar de evidenciarlas en los años elegidos añade un plus de valor por ser uno de los períodos históricos que permiten entender muchas características principales que –después de 80 años- marcan la situación estructural del sistema educativo español. Para descifrar los cambios, límites y condiciones educadoras que tenga actualmente Madrid y, en gran medida, otras geografías educadoras de España, es relevante.


Escuelas o colegios

El núcleo de esta muestra es la escuela pública en su sentido más estricto. Trata, casi en exclusiva, de la red que el Estado había dispuesto, desde 1857, para generalizar la enseñanza. De cómo ese eje de aplicación del derecho a la educación, que venía de la Constitución de 1812, fue constituido de manera lenta y precaria. Reducida durante más de un siglo a la Primaria, su obligatoriedad -ante todo nominal- abarcó de los 3 a los 6 años de edad hasta 1901, en que se amplió hasta los 12. Y aunque entre 1913 y 1918 se permitió al magisterio que capacitase pre-profesionalmente alumnado de 12 a 15 años en oficios diversos, la inmensa mayoría de las clases humildes no pasaba de ahí, especialmente las mujeres y más en zonas rurales.

Esta variada obligatoriedad de la escolarización, siempre a cargo de profesionales de Magisterio, deja fuera de la consideración explícita a la red educativa privada y a otros profesionales de la educación. El término “concertada”, por ejemplo, empezaría a usarse en 1985 y, por otro lado, la enseñanza obligatoria actual (ESO), que alcanza hasta los 16 años desde 1990, se lleva a cabo, al menos en parte, en centros distintos de aquellas escuelas primarias y con profesorado que continúa en los IES las etapas que, desde los once años, tenía un Bachillerato que, todavía en la reforma de 1953 era, según Ruiz Jiménez, propio de las clases medias.

El gran motivo de esta exposición, en torno al tránsito de las escuelas “unitarias” a las escuelas “graduadas” entre 1898 y 1938, evidencia, ante todo, una lentísima preocupación del Estado. Lo documentó sobradamente Luis Bello, entre 1925 y 1931, en su Viaje por las escuelas de España. Y el catedrático de la Universidad de Murcia, Antonio Viñao, lo acaba de reflejar magníficamente en una de las conferencias de Centro-Centro. El pobre gasto presupuestario de todo el período en Educación y las altas tasas de analfabetismo son el reverso de la tardía, excepcional y escasa construcción de escuelas “graduadas”, ese otro indicador que materializó la precaria estructura de una escuela para pobres mientras los colegios para gente bien se arropaban, en su mayoría, en privilegios del Concordato de 1851.

Lo que el diablo se llevó

En su preocupación por la escuela pública, la exposición incide, además, en cómo, en paralelo se produjo, un profundo cambio, sobre todo a partir de los años 20, que eclosionaría en la II República con un Estado preocupado por la dotación económica, construcción de centros, recursos y preparación de maestros y profesores de sus escuelas e institutos. Ahí están las arquitecturas de Ballesteros y Flórez -todavía ejemplares- y múltiples iniciativas que muestran una riqueza de objetivos integrales más allá de “leer, escribir y contar”: la expresión artística en las aulas, la expansión de la higiene, la preocupación por la salud o la educación social, una cultura de colaboración no solo entre maestros de las escuelas graduadas -con directores o directoras-, sino también en los trabajos escolares de niños y niñas, metodologías de la “escuela nueva” superadoras del memorismo, experimentación en el aula y preparación para la vida. Y ahí está, asimismo, el apoyo de personalidades modélicas como Giner y la ILE, Justa Freire, Manuel Alonso Zapata, Clara Campoamor, Rodolfo Llopis, Luis Huerta, Sidonio Pintado, Asunción Rincón, Eduardo Canto o Estrella Cortichs, y el de quienes pensaban que con una educación digna se podría construir una España más de todos.

El colofón de la muestra, dedicado a cómo el Madrid republicano cuidó las escuelas públicas en medio de la negritud que va de julio de 1936 a primeros de abril del 39, refuerza la idea de cómo el optimismo educativo anterior fue especial. El dietario de Justa Freire anotando qué sucedía en su centro día a día –el amparo que podían dar a los niños y niñas en medio del horror de los bombardeos-, al lado de fotografías de los destrozos y los testimoniales dibujos infantiles, desborda la metáfora bajo la que se documenta esa tapa : “…y vino el diablo y se lo llevó todo”.



Persistencias

El abatimiento profundo que supuso a quienes habían puesto su esperanza en la escuela pública tardaría muchos años en saldarse. Cierres de colegios e institutos, cambios de nomenclatura y contrarreformas profundas en la organización interna acompañaron –especialmente hasta casi los setenta- una sistemática depuración inquisitorial de maestros y profesores hoy bien conocida.

Cronológicamente, no es este el objetivo de la exposición, pero hay guiños a esa despiadada postguerra y su después. Cuando Lora Tamayo accedió al Ministerio de Educación (1962-1968), todavía el 65% de la red escolar pública era de “escuela única”, con pobres recursos y un maestro o maestra en el aula para una pluralidad de edades. Además, la voluntad de hacer llegar la educación obligatoria a todos los menores de 14 años –que dijo la LGE de 1970- no llegaría hasta finales de los años ochenta.

Gloria Fuertes –testigo relevante de muchos de esos años-, decía que no era lo mismo estudiar en un “colegio” o en una “escuela”, algo que debieran explicar quienes se recrean en bizantinismos hipócritas como el de “libertad de elección” mientras no erradican la discriminación económica, social, cultural o religiosa que exige la CE78. Igual que siguen aplazando -entre otras urgencias de este incierto presente- una preparación de los maestros y profesores no puramente voluntarista, digna de un país que pretenda ser moderno.

Sin la existencia de un Centro Documental consistente, capaz de aglutinar información relevante dispersa, concerniente a la totalidad de la historia educativa española del siglo XX, será difícil prevenir que el conocimiento de ese pasado no acabe reducido al revival o la nostalgia: la turistificación y la seriación televisiva lo invaden todo. Pero esta exposición todavía tiene gran rigor para advertir a las nuevas generaciones -incluidos maestros y profesores de la actual enseñanza obligatoria-, cómo en lo tocante a la educación de todos perviven marcas repetitivas, obstáculos en que seguir tropezando si no se modifican. Atentos a las posibles coaliciones o acuerdos de estos días.


Manuel Menor Currás

Madrid, 08.05.2019



domingo, 24 de marzo de 2019

Calendario de acciones Marea Verde Madrid para la semana del 25 al 31 de marzo de 2019 y próximas convocatorias

Del 23 de marzo al 1 de septiembre de 2019: Madrid, ciudad educadora. Memoria de la Escuela Pública 1898-1938 (Museo de Historia de Madrid)

Lunes 25

Martes 26



Miércoles 27 Día de la camiseta

Jueves 28

Viernes 29
29-3-2019: Sentada por el clima (12-13 h, en el Congreso de los Diputados). Fridays for future

29-3-2019: Jornada reivindicativa desde el CEIPSO La Luna (17:00 h, en CEIPSO La Luna. Avenida de la tierra, 2. Rivas)

Sábado 30
30-3-2019: Diversidad afectivo-sexual y de género en la Escuela (de 10 a 14 h, en CEIP Carlos Cano. Fuenlabrada). Organiza: Red de Centros por la transformación educativa



Puedes enviarnos información de las acciones de tu centro o zona a accionesmareaverde@gmail.com

sábado, 5 de mayo de 2018

Propuesta para participar en la proyección fotográfica sobre Innovación en los centros públicos de Alcalá de Henares

Matías Escalera, de la APAH, nos envía esta propuesta

Hola, como seguramente ya sabéis, este año, ha nacido una nueva red para visibilizar los proyectos de innovación que están surgiendo en los colegios e institutos públicos de Alcalá de Henares. Su nombre es Innovación Educación Pública de Alcalá (IEPA) y se va a estrenar este mes de mayo con la I Proyección fotográfica sobre Innovación en los centros Públicos de Alcalá, que estará visionándose en las III Jornadas sobre Educaciones Alternativas e innovación pedagógica(JEA) y a la que estamos invitamos a participar.
Esta primera muestra se proyectará en el ESPACIO JOVEN de la PLAZA DE TOROS de Alcalá de Henares, donde tendrá lugar la III Edición de las JEA, desde el 17 al 20 de mayo.

Si en vuestros colegios e institutos hay proyectos novedosos e interesantes (en los patios, huertos, bibliotecas, talleres, actividades extraescolares, comedores, reciclaje, laboratorios, etc.), mandad alguna foto a este email: innovacionpublicaalcala@gmail.com, con las que se hará el montaje que estará pasándose durante las jornadas. El plazo para el envío de las 
Imágenes se ha ampliado hasta el día 11 de mayo, con lo que estáis aún a tiempo.

Estas III Jornadas sobre Educaciones Alternativas (JEA) está apoyada por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y el principal objetivo de las mismas es acercar a las gentes de nuestra ciudad experiencias y metodologías desarrolladas en la Escuela Pública, para que toda la comunidad educativa (familias, profesorado e instituciones) puedan nutrirse e inspirarse de proyectos que están teniendo bastante éxito, tanto aquí, como fuera de nuestra ciudad.

La oferta de las jornadas ha sido muy rica en ediciones precedentes. Han pasado por ellas diferentes mesas de debate, actuaciones teatrales y musicales, documentales y cuentacuentos. Lo novedoso este año es la muy activa participación de la Escuela Pública de Alcalá a través de IEPA.
Aparte de la proyección fotográfica, habrá mesas donde participen nuestras escuelas, tanto las de Alcalá, como las de Torrejón y Rivas; en las que se hablará de cuestiones candentes, como cuál puede ser la mejor forma para que nuestros jóvenes interioricen otros idiomas y culturas (Mesa entre el bilingüismo y el no bilingüismo: 17 de mayo, 17:30h) y también sobre innovación, centrándonos en las Comunidades de Aprendizaje y otras experiencias que seguro que nos servirán de inspiración a todas (19 de mayo,10:00h).

Creo que merece la pena apoyar esta iniciativa, enviando documentación fotográfica de nuestras experiencias en los centros públicos de Alcalá. 
Animaos.

Un abrazo.
Matías

sábado, 14 de abril de 2018

13 a 25-4-2018: EnterArte. “Hacer memoria”. XX Aniversario, 1998-2018. Arte contemporáneo y educación desde Infantil hasta Universidad. En CC Daoiz y Velarde. Acción Educativa.

Plataforma por la Escuela Pública Usera nos envía esta convocatoria:

EnterArte. “Hacer memoria”. XX Aniversario, 1998-2018.

Arte contemporáneo y educación desde Infantil hasta Universidad.Acción Educativa.
Estamos de aniversario, nos encantaría contar contigo y seguir haciendo memoria juntas.
La inauguración será el viernes 13 de abril a las 19 horas.
La exposición continúa hasta el miércoles 25 de abril y es de libre acceso.

La Escuela Infantil Zofío participamos exponiendo un proyecto, con el que llevamos ya unos meses,sobre la memoria oral:

             "RE EN CANTADAS"
              Unos tiempos de contares y cantares, de dimes y diretes, de cancioncillas de echar a suertes... en los que mayores y pequeñas hemos disfrutado con la escucha, la canción, el recuerdo, las versiones... Nuestra memoria nos ayuda a tener presente el pasado y también a construir el futuro. La documentación de este proceso que hemos vivido como Comunidad de Aprendizaje estará en la exposición junto con otros centro educativos de la Comunidad de Madrid.


También tendremos:

Talleres familiares:
Día 14 de abril de 11:00 y 14:00.

Concebidos como lugar de encuentro, espacio de juego y creación, complemento de la exposición y generador de obra para esta.La mayoría de las propuestas se llevarán a cabo dentro de las salas.


“(Ni) mesa (ni) redonda: debate performático”
Día 18 de Abril de 19:00 a 21:00.  Esta propuesta nace de una de las reuniones de preparación de la exposición y trata de emular la que posiblemente viene siendo la actividad más importante de Enterarte durante estos años: el acto de reunirnos, charlar e intercambiar ideas.

Tienes más información 
en  http://blogenterarte.blogspot.com.es/ 
en  https://www.facebook.com/Enter-arte-472535626109346/ 
y en los carteles adjuntos.

Te esperamos!!

jueves, 23 de noviembre de 2017

"Cuatro pedagogías que difundieron las maestras de la República (y que no conoces)" (por Sara Montero para CUARTO PODER)

Reproducimos este artículo publicado en CUARTOPODER.ES

“En España cuando se refiere a la formación del maestro, se hace ahorrando tiempo y dinero”. Esta frase podría haber salido de la boca de cualquier profesor que haya sufrido la oleada de recortes de la última década, pero la escribió  Concepción Sáiz de Otero en el libro ‘Dos meses por las escuelas de Londres’ en 1910. Esta feminista fue una precursora de la generación de maestras que vino después, con la II República,  y que trajo algunas corrientes pedagógicas que aún hoy en España siguen siendo minoritarias. Hasta el 30 de noviembre, se recuerda a estas mujeres en el Centro Cultural Galileo (Madrid) en la exposición ‘Diarios de Libertad’.
El final del siglo XIX dejó entreabierta la puerta de la Educación española a otras corrientes de renovación. Desde 1876, operaba la Institución Libre de Enseñanza, a la que siguieron otras como el Museo Pedagógico, que se inauguró seis años después. Aparecieron figuras como María de Maeztu, que dirigió la Residencia de Señoritas, la periodistaCarmen de Burgos o la propia Sáiz Otero.  En este contexto, se proclamó el 14 de abril de 1931 la II República española, que impulsó la escuela pública, laica, más igualitaria y con la obligatoriedad de la primaria.
Las becas que concedió la Junta para Ampliación de Estudios hicieron que muchos maestros y maestras salieran de España y volvieran con la maleta cargada de nuevas ideas y métodos que después aplicaron en sus escuelas. “Entraron en contacto con las nuevas corrientes pedagógicas de Estados Unidos y Europa, como con las teorías de Arthur Piaget. Comenzaron a fijarse en la psicología de los niños y dejaron de tratarles como si fueran adultos en pequeño para procurar su propio desarrollo intelectual”, explica Luz Martinez, secretaría de Mujer y Políticas Sociales de FeSP-UGT y directora del proyecto ‘Maestras de la República’. Carmen García Colmenares ha sido la encargada de dirigir la exposición. 
En un nuevo país que aspiraba a la igualdad, los primeros muros que hubo que derribar fueron los que separaban a niños y niñas. Por eso, eso se apostó por la coeducación, donde ambos sexos compartían espacio, juegos y ambiciones. “Aún hoy no hemos alcanzado la coeducación, nuestras escuelas son mixtas, pero no coeducativas. Con la democracia nos incorporamos al mundo de ellos, pero otras actividades como el cuidado o la educación afectivo sexual siguen fuera del aula”, responde Martínez. En los últimos años, el debate sobre las escuelas segregadoras financiadas con fondos públicos sigue vivo y encuentra defensores.
La sola presencia de estas mujeres activas, inteligentes y cultas que se presentaban en los pueblos a extender la educación suponían un revulsivo. Las niñas comenzaron a tener ejemplos alternativos a los roles tradicionales de madre y esposa. “Aparecían  solas y con su maleta en los pueblos. Algunas se cortaron el pelo y la falda y llegaban con los labios pintados de rojo a una España aún en blanco y negro”, explica Martínez. Estas jóvenes tuvieron que enfrentarse en algunas ocasiones a las autoridades del pueblo o a algunos vecinos. “El otro día una mujer que vivió aquella época me contaba que aún se acuerda del perfume de su profesora. Para ella, que vivía en el campo, ese olor era totalmente nuevo”, rememora la directora de la exposición. Las mujeres también sumaron  éxitos importantes en otros campos, como la obtención del voto femenino que defendió la diputada Clara Campoamor, o el hecho de que la anarquista Federica Montseny se convirtiese en la primera ministra española.
Las maestras también daban clase a adultos, en las que explicaban asuntos referidos a la higiene, la sexualidad o la maternidad, en una España aún llena de falsas creencias sobre el mundo femenino.
Cuatro corrientes que siguen siendo alternativas
Algunas de estas maestras llevaron a las ciudades y pueblos de España corrientes pedagógicas que aún hoy siguen siendo minoritarias en España. La imperante sigue siendo la escuela tradicional con un currículo cerrado, poco flexible y donde se prima la memorización por encima del desarrollo del pensamiento crítico. “Es gente que intenta que la educación sea un espacio de transformación social. No quieren solo prepararte para hacerte competente en el sistema, sino también para ser un ciudadano comprometido con la sociedad. Piensa que en la República no había libros de texto, sino bibliotecas, porque lo importante era el pensamiento generado. Ahora la educación está en manos de editoriales”, explica la experta.
De todas las pedagogías alternativas que surgieron la más famosa y consolidada en España es la Montessori. Sin embargo, la exposición también habla de otras tres corrientes más que estas mujeres exploraron y que siguen siendo minoritarias: Freinet, los centros de interés y los trabajos por proyectos. Si no has estudiado Magisterio ni Pedagogía es posible que estos nombres no te suenen.
Las maestras Freinet
María Cuyás, Dolors Piera i Llobera, Anna Gavín, Carmen Valero o Marina Fiol fueron algunas de las profesoras que llevaron las enseñanzas del maestro francés Célestin Freinet (1896-1966) a las escuelas españolas. Su método es antiautoritario y la figura del profesor no sirve para mandar sino para orientar. Los alumnos salen de las escuelas y exploran su entorno donde descubren inquietudes y problemas que discuten en sus asambleas. Después de elegir el proyecto en el que trabajarán acuden a la bilioteca, preparan conferencias y escriben un texto que, tras ser corregido en grupo, incorporarán a una revista elaborada por la clase, que además se intercambia con otros centros para conocer otras realidades.
Un buen ejemplo del resultado de este proceso es el periódico Gestos, realizado por el maestro Antonio Benaiges en una escuela de Bañuelos de Bureba (Burgos) en 1935.
Centros de interés
Rosa Sensat i Vilá, María Sánchez Arbós, Joana Hago aplicaron en las aulas españolas la teoría del belga Ovide Decroly, que tenía por lema “Escuela por la vida y para la vida”. Sin embargo, uno de los máximos exponentes fueAnna Rubiés, que lo llevó a Barcelona y lo aplicó en el centro Ramon Llull y después escribió y publicó sus conclusiones
La corriente de centros de interés parte de las inquietudes del alumno, que son las que configuran el trabajo y que irán cambiando a lo largo de su vida. La escuela debe adaptarse a él y no al revés. Las asignaturas cerradas e inflexibles carecen de sentido. Las inquietudes suelen organizarse en torno a “la necesidad de alimentarse,  luchar contra la intemperie, defenderse de los peligros, y la necesidad de actuar, trabajar, descansar , divertirse y desarrollarse”, según la revista ‘Temas para la educación’ de Comisiones Obreras.
Trabajo por proyectos
El modelo de los trabajos por proyectos fue defendido por Juana Moreno de Sosa, Concepción Sainz Amor, Aurora García de Salazar  o Margarita Comas,  que también introdujo el método Mackinder. Algunas de estas maestras aprendieron esta corriente, desarrollada por John Dewey y Alice Chipman, en sus viajes al Teacher College de Columbia. Se basa en desarrollar la autonomía del niño. A través de un consenso en la clase, se elige el tema que se trabajará. Ellos toman las decisiones, negocian, investigan, clasifican la información y extraen sus conclusiones. El papel del profesor es escuchar y orientar.
Modelo Montessori
Es el más extendido en España y hay colegios especializados en esta corriente pedagógica. Fuera de la escuela también existen, por ejemplo, tiendas de juguetes con secciones concretas. Celestina Vignaux, Dolors Canals i Ferrer, Paula Cañellas o Leonor Serrano fueron algunas de las maestras que pusieron en práctica los preceptos ideados por la italiana María Montessori. Se trata de adaptar el entorno al aprendizaje del niño, incluso con muebles a su tamaño. El papel del maestro es observar al alumno para descubrir sus intereses y orientar sus trabajos.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Calendario de acciones para la semana del 13 al 19 de noviembre de 2017 y próximas convocatorias


Lunes 13



Martes 14

Miércoles 15 DÍA DE LA CAMISETA VERDE

Viernes 17

Sábado 18

Domingo 19


Próximas convocatorias


jueves, 2 de noviembre de 2017

Del 1 al 30-11-17: Exposición Diarios de Libertad. Maestras y pedagogas de la II República (Centro Cultural Galileo. C/ Fernando el Católico, 35. Madrid)

Encuentros de la Memoria nos envía esta propuesta:


Os invitamos a participar en esta interesante iniciativa que la FeSP-UGT organiza junto al Ayuntamiento de Madrid y en la que colabora la Fundación Francisco Largo Caballero.

Se trata de una exposición titulada Diarios de Libertad. Maestras y pedagogas de la II República que se inaugura el próximo jueves, 2 de noviembre a las 18:30 horas en el Centro Cultural Galileo de Madrid (Calle Fernando el Católico, 35) donde permanecerá hasta el 30 de noviembre y de unas jornadas que con el mismo título y en el mismo lugar se realizarán los días 14, 15 y 16 de noviembre. Ver programa en este enlace:

http://laescueladelarepublica.es/wp-content/uploads/2017/10/FolletoJornadas.pdf






EXPOSICIÓN: Del 1 al 30 de noviembre

JORNADAS: 14, 15 Y 16 de noviembre


Centro Cultural Galileo, Madrid

Calle Fernando el Católico, 35



Más información:

viernes, 13 de octubre de 2017

6 al 19-11-17: Vuelve la exposición "Ángel Llorca, el maestro que soñó La República desde el Grupo Escolar Cervantes" (Nave Daoiz y Velarde. Avda, Ciudad de Barcelona, 162. Madrid)



Con motivo de cumplirse 84 años de la inauguración del Grupo Escolar CATORCE de ABRIL (hoy CEIP José Calvo Sotelo) producida el 6 de noviembre de 1933 con la presencia del Presidente de la IIª República y otras autoridades,
volvemos a traer al barrio de Pacífico esta exposición sobre "Ángel Llorca, el maestro que soñó la República desde el Grupo Escolar Cervantes".


https://www.youtube.com/watch?v=ehSvbkeMi6Y&t=36s

Os invitamos el lunes 6 de noviembre a las 7 de la tarde a la presentación de esta Exposición.



martes, 2 de mayo de 2017

Ángel Llorca, el maestro que soñó con una nueva escuela para una nueva España (eldiariodelaeducación.com)

EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN publica este artículo



La importancia de los espacios escolares, así como del mobiliario que se utiliza en las aulas y su colocación son cosas que hoy están a la orden del día cuando se habla de cambio educativo, de innovación, de estar a la penúltima.


En 1918 se abría en Madrid el grupo escolar Cervantes. Su director, Ángel Llorca, fue el responsable de que este centro se convirtiera en un lugar de referencia internacional al hablar de renovación pedagógica, de técnicas punteras. Él, así como tres compañeros más, dos en Barcelona y uno en Madrid fueron los encargados de poner en marcha sendos centros educativos de “ensayo y reforma”, en los que se aplicarían todo tipo de innovaciones con el fin de poner a la educación española en el punto de mira.
Gracias a esta iniciativa, Llorca pudo tomar decisiones sobre el edificio que albergaría “su” colegio. En vez de pasillos habría grandes galerías en las que los niños y las niñas pudieran estar, descansar, charlar. Habría azoteas para tomar “baños de sol” para prevenir el raquitismo. Tendrían duchas y hasta una piscina cubierta.
Por insistencia de este maestro, los niños construirían parte del mobiliario del colegio. entre 1921 y 1926, con la ayuda de un carpintero del barrio, consiguieron deshacerse de los bancos y sillas habituales, “antipedagógicos” para Ángel Llorca, a cambio de grandes mesas en las que trabajar en grupo, con cajones, transformables en minutos en auténticos laboratorios.
El Cervantes sería un colegio de línea 1, en uno de los barrios menos alfabetizados de Madrid, en el que docentes y alumnado se conocían y trabajaban juntos. Los docentes, con el papel ya entonces, de convertirse más en guías del conocimiento que en meros transmisores. Un colegio en el que primaba el método socrático y el trabajo por proyectos. Docentes elegidos por Llorca mediante el patronato que regía el centro y que, entre cuyas obsesiones, tenían la de la formación cooperativas, unos con otros. Prácticamente investigando al día efectos y causas de lo que hacían a diario. Por no hablar de algunos viajes al extranjero gracias a la Junta de Ampliación de Estudios.
Un centro con horario extendido de 9 a 21; que guardaba espacios y tiempos para el juego, para la charla, además de para las asignaturas. También con tiempo para la formación de las familias, una de las obsesiones de Ángel Llorca. Al punto de que el barrio pasó de tener un índice altísimo de analfabetismo a convertirse en el segundo barrio más alfabetizado de la ciudad.

Todos los jueves, y por temporadas también los sábados, se desarrollaban veladas con familias, alumnado y parte del profesorado. Asistían médicos, artistas o los propios profesores. Y allí se hablaba de cultura, de higiene o de salud. Se escuchaba música o se veían películas.
Un centro con dos bibliotecas. Una a la que tenían acceso alumnado y familias para hacer uso de los libros. Otra móvil, que utilizaban niñas y niños para los proyectos que desarrollaban en las aulas, de las que sacaban la información necesaria.

Que los jóvenes del barrio consiguieran la mejor preparación posible era el objetivo. Tras la culminación de los estudios primarios, tanto Llorca como los docentes hacían lo posible para que el alumnado pudiera conseguir un empleo en los talleres del barrio. Pero no solo. Para aquellos que tenían posibilidades de continuar hacia el Bachillerato pero no dinero para la matrícula existía la posibilidad de que permaneciesen en el centro dos años más. Durante este tiempo, y guiados por el propio Llorca, diseñaban mensualmente sus planes de estudios, que revisaban pasado ese tiempo. El objetivo, presentarse por libre al título.
Niñas y niños pasaron, gracias al trabajo de este maestro (y de las personas, como Justa Freire, que trabajaron con él codo a codo), a ser el centro, el eje de la acción del centro educativo.
Fueron años de gran esfuerzo innovador. Un esfuerzo que aumentó una vez llegada la República. Desde el principio Llorca formó parte del patronato de las  Misiones Pedagógicos. Como nos cuenta José Luis Gordo, presidente de la Fundación Ángel Llorca y con quien visitamos una exposición que conmemora la labor de este maestro, un proyecto que ya él había propuesto en 1909 pero que hubo de esperar hasta el 31 para ponerse en marcha. Un nuevo paso en la culminación de llevar a los pueblos educación y cultura para el mejoramiento de la vida de sus poblaciones.
Años, también, en los que el Cervantes vio cómo cambiaba casi toda su plantilla rápidamente. La mayor parte del elenco del centro tenía claro que tenían una responsabilidad en la expansión y creación de nuevos proyectos similares. Por eso se presentaron a las oposiciones para la dirección de grupos escolares. Muchos de ellos fueron directores.

Y las y los jóvenes que entraron en el Cervantes lo hicieron con el proyecto de profesor-alumno. Todavía eran estudiantes y durante dos años tenían que compaginar sus estudios con su trabajo en el centro. Formación teórica y práctica de dos años al mismo tiempo. Después, si había evaluación positiva, serían nombrados funcionarios.
Si algo enseña el pasado, insistentemente, es que no hay nada nuevo bajo el sol. Lo que llamamos innovación, o participación de las familias, MIR docente, uso pedagógico de los espacios, importancia del mobiliario, formación entre iguales, cooperación… lleva más de 100 años ahí, esperando a ser recuperado.
Una semana después del estallido de la Guerra Civil, el 25 de julio del 36, Ángel Llorca se jubila. Al poco, el Gobierno republicano pide a las y los maestros que queden en la cuidad que abran los colegios para atender a toda la infancia que se encuentran desatendidos en las calles de la ciudad. Montan residencias infantiles para atender a niñas y niños.
Lo harán hasta noviembre, momento en el que el Gobierno decide cerrar los grupos escolares. Entonces, junto a otros intelectuales y artistas como Machado, es enviado a Valencia. Allí, lo primero, tendrá que “colocar” a 200 niños y niñas del Cervantes y del Alfredo Calderón. Entonces, crean comunidades familiares de educación para atender a los menores. Este será el germen de las colonias para la infancia evacuada levantadas por todo Levante. Estas colonias se cerrarán en el 39.
Ángel Llorca fue un hombre de grandes méritos. Entre los últimos e involuntarios, ser el autor más censurado por el Ministerio de Educación tras la guerra. Ya lo había sido alguno de sus escritos en los años 10 por ser “excesivamente materialista”. Además, una vez jubilado, fue cesado como director y fue depurado de la profesión docente. José Luis Gordo aventura que los motivos, además de para quitarle la pensión de jubilación, podrían pasar por humillarle. No lo sufrió mucho tiempo. en 1942 falleció.
Ahora, el Ayuntamiento de Madrid, junto a la Fundación Ángel Llorca ha organizado una exposición que conmemora la trayectoria de este maestro que aún hoy nos da que pensar sobre las innovaciones posibles: tiempos, espacios, metodologías que ponen al alumnado en el centro.

Hasta el 24 de abril la exposición estará en el Centro Cultural Galileo en Madrid. Tiene previsto viajar también a la Universidad Autónoma de Madrid, también a la escuela de verano de Acción Educativa y, al menos, al pueblo donde nació este maestro, Orxeta (Alicante).
Una exposición que recoge toda su trayectoria, así como la de algunas y algunos de los maestros que le acompañaron en esta aventura. Y que se completa con trabajos escolares de alumnos del Cervantes, primeras ediciones de libros de Ángel Llorca, todo tipo de objetos conservados por la familia de Justa Freire o documentos de grupo escolar.
Una oportunidad para darse una vuelta por un pasado muy presente.