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jueves, 22 de abril de 2021

Millones de docentes piden a los gobiernos del mundo dar prioridad a la educación climática de calidad (Francisco García, Kathleen Rogers y David Edwards para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

 ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica este artículo


Los gobiernos de todo el mundo están subestimando dos de las herramientas más poderosas en la lucha contra el cambio climático y la creación de sociedades justas y sostenibles: el profesorado y el alumnado.

Si la humanidad pretende desde hoy evitar las peores consecuencias del calentamiento global y hacer progresar rápidamente las economías verdes, limpias y sostenibles del mañana, tiene que empezar por la escuela.

Ya en 1992, cuando las naciones se unieron para firmar el primer acuerdo climático de la ONU, los líderes mundiales pusieron de relieve que la educación debía ser parte de la respuesta.

Actualmente demasiadas escuelas en todo el mundo siguen estando casi al margen de ese plan audaz y visionario, a pesar de los esfuerzos de muchos docentes y organizaciones para cubrir las lagunas provocadas por los gobiernos.
Un informe reciente, elaborado por el grupo de jóvenes Teach the Future, reveló que el 70 % de las y los docentes en el Reino Unido, país anfitrión de la próxima conferencia climática de la ONU, sentía que no había recibido la formación adecuada para enseñar sobre el cambio climático.

Se trata de hallazgos que podrían haberse producido en casi cualquier país del mundo: las y los jóvenes explican que, si acaso el cambio climático se aborda, suele ser de manera superficial o aislada en una clase de Ciencia o de Geografía.

Dado que la amenaza climática se ha transformado ahora en una emergencia climática que afecta a todos los aspectos de la vida y que el margen para revertir los daños se acorta rápidamente, la importancia de la educación climática es un tema de urgencia y responsabilidad nacional e internacional.

De hecho, los científicos han concluido recientemente que, sin una educación climática de calidad, las posibilidades de cumplir los límites de seguridad del Acuerdo Climático de París de 2015 seguirán siendo una esperanza lejana en lugar de una realidad certera.

Mientras tanto, la esperanza de crear economías verdes y sostenibles y nuevos empleos con salarios dignos se verá frustrada, puesto que estos dependen de las competencias, del conocimiento y del entusiasmo que fomenta la educación de calidad.

En vísperas de la Cumbre de Líderes sobre el Clima del 22 de abril –Día de la Tierra–, liderada por Joe Biden, presidente de Estados Unidos, la IE ha convocado a más de 32,5 millones de docentes provenientes de 178 países para celebrar su propia Cumbre Mundial de la Educación (Educar por el planeta con el fin de decir ¡ya basta!) y dirigir el cambio hacia el futuro sostenible que todos y todas necesitamos para sobrevivir.

La Internacional de la Educación, FECCOO y EARTHDAY.ORG apoyamos plenamente la idea de que la lucha contra el cambio climático debe tener rostro educativo y voz docente en todos los rincones del planeta.

Las y los docentes de todo el mundo no solo cuentan con el apoyo de los demás educadores, sino también con el de millones de jóvenes que se están movilizando para el cambio. La sociedad también respalda una mayor ambición en la educación climática.

La educación de calidad sobre el cambio climático debe incluir conocimientos sobre el clima, educación técnica y profesional, e ir acompañada de un sólido compromiso cívico.

En la Asamblea del Clima de Reino Unido celebrada el año pasado se citaron medidas importantes como gravar los vuelos de corta distancia y el reciclaje, pero la reivindicación general fue intensificar la acción a través de la educación climática y la conciencia pública.

Una encuesta en unos 80 países llevada a cabo en 2015 por el WorldWideViews reveló que la mayoría ciudadana de una diversidad de países sitúa la educación climática como su urgencia número uno a la hora de abordar el cambio climático, seguida de la protección de los bosques tropicales.

Docentes y jóvenes también forman parte de una iniciativa internacional sobre educación climática, encabezada por EARTHDAY.ORG, y que ahora engloba a más de 450 organizaciones de seis continentes.

Es hora de que los gobiernos, desde ya, y con antelación a la conferencia climática de la ONU, que se celebrará en Glasgow en noviembre, cumplan la promesa de 1992.

Es hora de que la educación climática de calidad sea una asignatura básica y obligatoria para todos y todas, y forme parte integral de los planes climáticos nacionales y de los planes de estudios de todo el mundo.

La educación de calidad sobre el cambio climático debe incluir conocimientos sobre el clima, educación técnica y profesional, e ir acompañada de un sólido compromiso cívico.

Esa es la razón por la que las organizaciones firmantes instamos a los gobiernos a que den prioridad a la educación de calidad sobre el cambio climático para todos y todas, entablen un diálogo político con los y las docentes y sus representantes sobre la política de educación climática, y se aseguren de que el personal educativo reciba el apoyo que necesita para impartir esta asignatura esencial.

El cambio climático representa el mayor desafío al que se enfrenta la juventud de hoy. Es hora de respaldar los sistemas educativos y a los y las docentes para que desarrollen su trabajo en un mundo en constante cambio.

Al hacerlo, podemos dotar a los y las jóvenes de todo el mundo de los conocimientos necesarios para prosperar, participar plenamente y convertirse en emprendedores de soluciones climáticas. Y, a su vez, lograr que sus dirigentes asuman responsabilidades para construir un futuro mejor.

lunes, 10 de febrero de 2020

Educación y sostenibilidad (Víctor Manuel Rodríguez para eldiariodelaeducacion.com)

Artículo de Víctor Manuel Rodríguez para eldiariodelaeducacion.com

La ministra de Educación anunció la creación de una materia sobre sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Todavía es pronto, pero sería interesante que contemple una mirada amplia y vigile que en otros puntos del currículo no hay contradicciones, que se dé información variada sobre las cuasas diversas del cambio climático y que tenga también un carácter práctico para el alumnado.
2/2/2020

El pasado 9 de diciembre, coincidiendo con la cumbre del Clima de Madrid, la hoy ratificada ministra de Educación, Isabel Celaá, anunció formalmente algo que ya se había anticipado desde su Ministerio: la incorporación al currículo de la nueva Ley Educativa de una asignatura relacionada con la sostenibilidad ambiental y con la lucha contra el cambio climático.

Como ya hemos señalado en este medio, la preocupación por estas cuestiones ha cobrado un nuevo impulso que necesariamente tiene que tener su reflejo en el mundo educativo. Parece que la sociedad, al menos en una buena parte, se ha dado cuenta, por fin, de la magnitud de los problemas a los que nos enfrentamos. Algunas de las manifestaciones de esa toma de conciencia se están dejando ver ya en nuestros centros educativos. Por una parte, la agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible están empezando a movilizar, aunque puede que por el momento sobre todo en un plano formal y más bien timorato, a una parte del mundo educativo. Por otra, los propios alumnos y alumnas, muchos de ellos impulsados por o aglutinadas en el movimiento Fridays for future, empiezan a exigir que nos tomemos en serio los desafíos climáticos también en la escuela.

Al igual que ocurre en muchos otros ámbitos, la emergencia de un fenómeno como este y la toma de conciencia más global pueden movilizar, pero también se puede correr el riesgo de que el resultado sea algo más bien estético y de poco calado. Aunque teniendo en cuenta las dimensiones y la envergadura del desafío al que nos enfrentamos, la situación parece asegurar, al menos, una cierta continuidad en el tiempo de las medidas que se pongan en marcha y, seguramente, una mayor profundidad en la conciencia de profesorado, alumnado y familias.

Pero va a depender mucho de cómo se conciba esta propuesta nueva para que resulte eficaz y sirva para lograr los fines que pretende. Desde nuestro punto de vista, hay tres cosas que deberían tenerse en cuenta: contemplar estas cuestiones con una mirada amplia, donde lo climático no sea una circunstancia o algo aislado; abordarlo de forma transversal a lo largo de toda la escolaridad y, por último, trabajar estos temas no solo con teoría sino con metodologías activas que promuevan el debate crítico y la acción responsable de cada comunidad educativa.

Como decíamos, con independencia de la denominación final de la asignatura, de la forma que adopte y de su carga lectiva, su concepción y contenido no pueden quedar circunscritos al cambio climático o la sostenibilidad ambiental como si se tratara de escenarios más o menos acotados y de perfiles nítidos. La materia debe abordar en toda su complejidad las distintas dimensiones de la crisis ambiental y climática, sin eludir, por ejemplo, las causas que la provocan, el modelo de producción, distribución y consumo que se encuentra en su origen; la dependencia energética de los combustibles fósiles; las características de la industria alimentaria o del sistema de transporte, la depredación de los bosques, mares y ríos, etc. Tampoco puede eludir hablar de las consecuencias, que no son sólo, por dramáticas que sean, sobre los ecosistemas, sino que afectan a millones de seres vivos y provocan y provocarán migraciones masivas, hambrunas, guerras y mucha más injusticia social.

También ha de tenerse en cuenta que el trabajo sobre estas cuestiones, aunque tenga un lugar privilegiado en una asignatura o ámbito concreto del currículo –aún no sabemos bien cuál será el encaje final–, debe abordarse de una forma transversal en el conjunto de las áreas y materias y a lo largo de toda la escolaridad. Es imprescindible que exista una cierta coherencia –tal vez no quepa aspirar a la coherencia completa– en las distintas situaciones de aprendizaje y contenidos que se trabajan en la escuela. No puede haber una asignatura sobre sostenibilidad y a la vez contenidos en otras materias que aludan a las bondades del transporte aéreo o a las grandes ventajas que aportan y lo eficientes que resultan las industrias alimentarias convencionales frente a las de producción agroecológica; o las nuevas formas de distribución alejadas del territorio y controladas por unas pocas empresas.

Por último, es importante pensar, aunque seguramente esta debería ser la aspiración en todos los ámbitos del aprendizaje escolar, que abordar estas cuestiones debe hacerse con planteamientos metodológicos activos, en los que tengan cabida el diálogo, el debate y la discusión y en los que se pongan en marcha proyectos de indagación, experimentación, investigación y aprendizaje. La sostenibilidad o la lucha contra el cambio climático no puede basarse sólo en experiencias de aprendizaje conceptual: deben acompañarse del cuestionamiento de los valores y las actitudes personales y deben proporcionar herramientas de intervención personal pero también posicionamientos de carácter crítico con los modelos de funcionamiento actuales.

Pronto veremos cómo se concreta esta buena iniciativa. Falta nos hacía. Y falta nos hace no equivocarnos desde el principio sobre cuál es la mejor manera de enfocarla.

martes, 10 de diciembre de 2019

Por una educación que afronte el estado de emergencia climática y planetaria (Ecologistas en Acción)

  • Coincidiendo con la celebración del ‘Foro de Educación para la emergencia climática y planetaria’ en la Cumbre Social del Clima, que se desarrolla de manera paralela a la COP25, Ecologistas en Acción ha publicado el ‘Manifiesto por una educación que afronte el estado de emergencia climática y planetaria’. 
  • El texto recoge ocho propuestas para cambiar el sistema educativo de tal forma que este pueda dar respuesta a la situación de emergencia climática actual.
  • La organización ecologista ha invitado a ciudadanía, ONG, organizaciones sociales y educativas a adherirse al manifiesto. 
La humanidad y los ecosistemas, de los que dependemos, se enfrentan a una grave e irreversible crisis climática que puede acarrear dificultades de supervivencia y de vida digna a la mayor parte de la humanidad. En este contexto, Ecologistas en Acción ha denunciado que el sistema educativo y el sistema cultural dominante no están adaptados a los tiempos que se avecinan y a los cambios que se necesitan. Es más, la organización ecologista considera que el sistema educativo tal y como está organizado contribuye a esta crisis ambiental y climática.
Por ello, desde Ecologistas en Acción se ha lanzado el ‘Manifiesto por una educación que afronte el estado de emergencia climática y planetaria’. Lo han publicado coincidiendo con la celebración ’Foro de Educación para la emergencia climática y planetaria’, una actividad organizada por esta organización en la Cumbre Social del Clima que se desarrolla estos días de manera paralela a la COP25.
El manifiesto incluye ocho cambios profundos que el sistema educativo debe desarrollar para dar respuesta a esta situación porque “tenemos poco tiempo y no hay planeta B”:
1. Adaptación del currículum educativo a la necesaria transición a una sociedad ecológica y justa
2. Educación en el territorio.
3. Modificación de las infraestructuras educativas, así como la accesibilidad a éstas, de tal manera que sean ecológicamente sostenibles,
4. Desarrollo de metodologías inclusivas que favorezcan el aprendizaje colectivo, la vivencia de la solidaridad, la organización de la comunidad y la vinculación responsable con el territorio del que dependemos así como de sistemas de aprendizaje individual y colectivo. para sobrevivir y vivir con dignidad.
5. Formación del profesorado para la emergencia climática y la transición ecológica y social.
6. Construcción de soluciones prácticas tales como los comedores ecológicos y amables, la movilidad sostenible en torno a los centros educativos, los huertos escolares, los proyectos de rehabilitación ecológica del territorio, el abastecimiento de productos ecológicos y locales, la articulación de redes vecinales y comunitarias, etc.
7. Facilitación de la creación y distribución de materiales y recursos centrados en la transición ecológica para apoyar la tarea del profesorado y de la comunidad educativa.
8. Denuncia de las falsas soluciones.


Manifiesto por una educación que afronte el estado de emergencia climática y planetaria

La humanidad y los ecosistemas, de los que dependemos, se enfrentan a una grave e irreversible crisis climática, a la que se añaden la progresiva disminución de recursos energéticos fósiles, una fuerte pérdida de la biodiversidad y una creciente emisión de residuos químicos y radiactivos no asumibles por la biosfera, todo ello en un contexto de creciente desigualdad.
De no dar un giro radical, este deterioro de las condiciones de la vida va a suponer una disminución de la disponibilidad de alimentos, de agua dulce, de suelo fértil y de materiales que van a acarrear graves dificultades de supervivencia y de vida digna a la mayor parte de la humanidad y a las demás especies.
El sistema educativo y el sistema cultural dominante no sólo no están adaptados a los tiempos que se avecinan y a los cambios que se necesitan, sino que nos conducen a más velocidad hacia el colapso. Hemos aprendido que hay que producir más, que es bueno ir más rápido y más lejos, que el desarrollo de los países ricos traerá el desarrollo de los países empobrecidos, que sólo trabajan quienes tienen empleo y que la tecnología nos traerá las soluciones necesarias. Estos aprendizajes son ahora contraproducentes o suicidas.
Hay muchas personas, organizaciones, comunidades, y ahora una generación que se levanta, luchando por un giro radical. El sistema educativo, en la parte en la que también puede ser proactivo, no se puede quedar atrás.
Se hace necesario, por tanto, introducir cambios profundos en el sistema educativo (además de en los de los sistemas extractivos, productivos, de distribución, de consumo y de reciclaje).
1. Ha de realizarse una adaptación del currículum educativo a la necesaria transición a una sociedad ecológica y justa, en todos los niveles, lo que significa una revisión del conjunto de las materias y de cada una de ellas. Han de introducirse proyectos específicos relativos a la transición ecológica y a la emergencia climática. Esto implica la incorporación de una física, una química y una geografía de la sostenibilidad, una economía ecológica y de los cuidados, una historia del territorio, una comprensión del metabolismo de materiales y de la energía, una biología más centrada en la ecología y la ecodependencia, una alimentación agroecológica, unas tecnologías compatibles con la sostenibilidad, unas matemáticas que estudien las cuentas de la tierra y de la equidad, una comunicación de la sostenibilidad y la justicia, una ética social y medioambiental, un aprendizaje de los sistemas complejos, una prácticas de la organización social y la resolución de conflictos, etc.
2. Es necesaria una educación en el territorio, más allá de las aulas, que permita vincularse con él, comprender in situ las consecuencias de la acción humana y defenderlo como la base material que sustenta la vida.
3. Han de modificarse las infraestructuras educativas, así como la accesibilidad a éstas, de tal manera que sean ecológicamente sostenibles, que permitan el aprendizaje de la sostenibilidad en los mismos centros educativos y sirvan de referencia para el resto de la comunidad.
4. Han de desarrollarse y promoverse unas metodologías inclusivas que favorezcan el aprendizaje colectivo, la vivencia de la solidaridad, la organización de la comunidad y la vinculación responsable con el territorio del que dependemos para sobrevivir y vivir con dignidad. Han de replantearse los sistemas de evaluación del aprendizaje individual y colectivo, de la organización de los centros y revisar la forma de vislumbrar el futuro para el que aprender y por el que luchar.
5. Ha de realizarse una adecuada formación del profesorado para la emergencia climática y la transición ecológica y social, tanto en las escuelas de magisterio, como en los másteres de capacitación del profesorado o en las carreras que van a impartir docencia. Debe contemplarse también esta formación en los sistemas de acceso a la función pública, así como en la formación permanente del profesorado.
6. Han de construirse soluciones prácticas tales como los comedores ecológicos y amables, la movilidad sostenible en torno a los centros educativos, los huertos escolares, los proyectos de rehabilitación ecológica del territorio, el abastecimiento de productos ecológicos y locales, la articulación de redes vecinales y comunitarias, etc.
7. Ha de facilitarse la creación y distribución de materiales y recursos centrados en la transición ecológica para apoyar la tarea del profesorado y de la comunidad educativa.
8. Han de denunciarse las falsas soluciones del lavado verde que acaban siendo más despilfarro de energía y de materiales y más desigualdades sociales. Es preciso comprender en toda su magnitud la crisis ecológica y climática y sus verdaderos responsables: las políticas de extracción-producción-distribución- consumo-desecho, el agro-negocio, la hipermovilidad motorizada, las reglas del mercado, los intereses de las grandes corporaciones, los grandes medios de comunicación y las formas de vida insostenibles.
Para el cambio de rumbo radical se necesita implicar a todos los niveles educativos desde la educación infantil hasta la universidad, incluyendo la formación profesional. Es necesario también establecer sinergias con la educación no formal (asociaciones, colectivos comprometidos con el cambio social) y en especial con la educación ambiental, aprovechando y dinamizando su red de equipamientos y recursos.
El cambio educativo tiene que ser también un cambio cultural, en el que han de implicarse también los medios de comunicación, los agentes de creación de opinión, las comunidades educativas, las instituciones y los movimientos sociales, que han de ser conscientes de que ya hay una emergencia climática, social y ecológica.
Tenemos poco tiempo para reaccionar y no hay planeta B.

Más información en ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

martes, 26 de noviembre de 2019

2-12-2019: «Tiempo de actuar»: la responsabilidad de las universidades frente a la emergencia climática (9:30 h, Paraninfo del edificio A. Ciudad Universitaria)

La Complu en la calle nos envía esta convocatoria:

Estimados amigos y colegas:
Este lunes 2 de diciembre, con motivo del comienzo en Madrid de la COP25, el papel intergubernamental de la ONU para la lucha contra el cambio climático, y de la contracumbre de movimientos sociales y sociedad civil, que convocan una gran manifestación para el 6 de diciembre, en Complutenses por el Clima organizamos una jornada de reflexión y debate sobre el papel de la Universidad, y específicamente de nuestra Universidad, en la lucha contra la emergencia climática. 

¡¡Os animo a asistir y os ruego la máxima difusión!! ¡¡Muchas gracias!! Abrazos.

Jornada de Complutenses x el Clima (CxC)

con motivo de la COP25

«Tiempo de actuar»:
la responsabilidad de las universidades frente a la emergencia climática

Lunes de 2 diciembre de 2019

Paraninfo Manuel García Morente
Facultades de Filosofía y Filología (edificio A)
Universidad Complutense de Madrid
Pza. Menéndez Pelayo, s/n. Ciudad Universitaria

Seis meses después de que, a iniciativa de la plataforma Complutenses x el Clima (CxC), la UCM declarara la emergencia climática y reconociera el mérito del movimiento Fridays for Future, CxC organiza, el mismo día que se inaugura la COP25, una jornada para reflexionar sobre la responsabilidad de las universidades frente a la crisis del calentamiento global. Suscribiendo el lema de la COP25, «Time for Action», CxC cree que es el momento de que la Universidad Complutense de Madrid, pase a la acción y elabore una Hoja de Ruta para Transición Ecológica y de Acciones frente a la Crisis Climática, con el objetivo de que la universidad presencial más grande de España sea neutra en carbono en 2030. Esta decisión, adoptada por cientos de instituciones educativas del mundo entero, estaría en plena coherencia con la declaración de emergencia climática realizada por el Consejo de Gobierno y con los propios hallazgos de la ciencia sobre el cambio climático que se produce en el seno mismo de nuestra institución.

Todas las sesiones de esta jornada están abiertas a estudiantes, profesores, investigadores, PAS de cualquier facultad y al público en general. Las intervenciones serán cortas para dejar amplio margen a estimulantes debates con los asistentes. La jornada está también concebida para permitir que los miembros y simpatizantes de CxC se conozcan mejor entre sí, visibilizar CxC en la comunidad universitaria y dar la bienvenida a la plataforma a toda persona que desee colaborar para lograr una UCM sin emisiones de gases de efecto invernadero.

Se facilitará certificado de asistencia a las personas que así lo deseen.

Coord. Santiago López-Ríos y Riansares Muñoz Olivas
Secretaría: Lucía Ortiz de Zárate; Irene Moreno Alcázar; Jorge Fernández y José Manuel Garrido

Jornada de Complutenses x el Clima (CxC). «Tiempo de actuar»: la responsabilidad de las universidades frente a la emergencia climática. Lunes 2 de diciembre de 2019. Paraninfo del edificio A (facultades Filología/Filosofía). Ciudad Universitaria

9:30-10:00. Inauguración. Excmo. y Magfco. Sr. Rector de la UCM y autoridades académicas.

10:00-11:45. Mesa redonda. Pensar la crisis climática y actuar contra ella en la Universidad Complutense de Madrid. Carmen Segura (Facultad de Filosofía): «Pensar la crisis climática»; Santiago López-Ríos (Facultad de Filología): «¿Qué podemos hacer contra la crisis climática en la Universidad Complutense de Madrid? Reflexiones desde la experiencia de Complutenses x el Clima (CxC)»Modera: Juan Varela-Portas (Facultad de Filología). Después de las intervenciones, se abrirá un debate con los asistentes. 

11:45-12:30. Pausa

12:30-14:00. Mesa redonda. La emergencia climática, los acuerdos internacionales contra el cambio climático y la transición energética.

Fidel González Rouco (Facultad de Ciencias Físicas): «¿Por qué es correcto decir que estamos ante una “emergencia climática”?»; Martín Ortega Carcelén (Facultad de Derecho): «Los acuerdos internacionales contra el cambio climático»; Diego Rodríguez Rodríguez (Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales): «Transición energética y economía».  Moderadora: Riansares Muñoz Olivas (Facultad de Ciencias Químicas). Cada intervención durará unos 15’. Después de todas las intervenciones, se abrirá un debate con los asistentes. 

14:00-15:30. Pausa.

15:30-17:30. Mesa redonda. Sugerencias para una «Hoja de Ruta para la transición ecológica y de actuaciones frente a la crisis climática en la UCM».

Carmen Avilés y Agustín Rubio (ETSI Montes, Forestal y del Medio Natural, UPM): «La medición de la huella de carbono en la UPM»; Mario Sánchez-Herrero Clemente (Facultad de Ciencias Políticas y Sociología/Ecooo): «El proyecto piloto de tejado solar en la Facultad de CC. Política-Sociología y Trabajo Social»; Raquel Paule Martín (Fundación Renovables): «Sugerencias desde Fundación Renovables»; Carmen Mínguez (Facultad de Geografía e Historia): «Buenas prácticas de transición ecológica y acción climática en otras universidades»;  Mariola Gutiérrez Sáenz (Asociación La Ecoaldea, UCM): «Propuestas desde la experiencia de la asociación La Ecoaldea». Moderadora: Carmen Segura (Facultad de Filosofía). Cada intervención durará unos 13’. Después de todas las intervenciones, se abrirá un debate con los asistentes. 

17:30. Clausura. Jorge Gómez Sanz, Vicerrector de Tecnologías y Sostenibilidad.  

18:15. Epílogo. Performance de Extinction Rebellion (XR).

Si deseas certificado de asistencia, debes inscribirte pulsando aquí o visita www.complutensesxelclima.org También puedes inscribirte el mismo día de la jornada.
Email: complutensesxelclima@gmail.com
Twitter:@UCMxclima
Instagram:@compluxelclima
Coordinadora de La Uni en la calle

martes, 5 de noviembre de 2019

Contaminaciones (Manuel Menor)


Ante el  debate sobre el cambio climático

Ante la Conferencia de la ONU en Madrid, sería una lástima no estar a la altura y quedarse solo en hospedadores de un evento más.

Lo que alguna prensa ha destacado de esta inopinada Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP25) en Madrid, entre los días dos y 13 de diciembre, son los ingresos extras que los hosteleros van a sacar a cuenta de los 25.000 personas que con tal motivo se calcula que vendrán a la ciudad. 

Desideologización consciente
El propio alcalde J. L. Martínez Almeida, ha mostrado su satisfacción sin demostrar su conversión al medioambientalismo. Desgañitado contra el Madrid Central de Manuela Carmena, desde que ha subido al despacho de Cibeles no ha parado de mostrar humo y planes contrarios a las urgencias descontaminantes que venía exigiendo Bruselas frente a juegos de despiste de tantos años. Hay conversiones hipócritas que llaman la atención y más cuando, pilladas en renuncio, no dudan en achacar a “motivos ideológicos” que se denuncie la incompatibilidad de sus decisiones con el bien común. Ni en la cuenta caen de que, con ese pretexto, muestran que desearían tratar con súbditos sin ideas ni derecho a tenerlas.

Los problemas del cambio climático vienen siendo denunciados desde hace mucho y, desgraciadamente, mientras se han convertido en motivo de debates que dilaten la urgente atención que necesitan, siguen siendo padecidos desigualmente por unos y otros. No es asunto exclusivamente español. Según informe  científico de la Organización Mundial de la salud (OMS) –no de una opinión ideológica particular-, en octubre de 2018 afectaba al 93% de los menores de 15 años, con las consiguientes secuelas para la totalidad de su salud, incluida la  afección a diversas capacidades, cognitivas incluso. Decía la OMS, además, que corrían riesgo de contraer enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, en etapas posteriores de su vida, y que es sobre todo en los países y zonas con ingresos medianos y bajos donde más se generaba la toxicidad contaminante.

En esa cantidad entran, por supuesto, niños españoles, madrileños en particular si tomamos en cuenta un estudio del Hospital Infantil del Niño Jesús. En enero de 2019, mostraba un reflejo casi exacto de la salud de los niños con la contaminación ambiental. La edad media de los 10.532 ingresos de críos estudiados era inferior a los tres años y de ellos, 5328 por motivos respiratorios. Los datos de contaminación, tomados de las estaciones de medición del Ayuntamiento entre 2012 y 2016, si hubieran mostrado cantidades de dióxido de carbono en los máximos recomendados de 40 microgramos por metro cúbico, 789 niños madrileños no hubieran tenido que ser hospitalizados.

Otras contaminaciones
La actitud de Martínez Almeida sería irrelevante si no estuviera demasiado extendida a otros ámbitos donde no se duda en contaminar la verdad, la justicia y cuanto en términos éticos nos dijeron, desde Aristóteles, que era lo bueno, lo justo y lo bello para la Polis. Este tiempo preelectoral propicia observar este panorama en que lo que más importa es parecer aunque no se esté a la altura de lo que los ciudadanos consideran exigible a quien vaya a gobernar las instituciones democráticas.

Nada es lo que parece porque, a los métodos de tergiversación del voto en el siglo XIX –cuando en la Restauración canovista ministros de la Gobernación como Posada Herrera o Romero Robledo sabían los resultados de las elecciones antes de que se produjeran-, se añade que en los tiempos actuales la metodología para tergiversar voluntades ha aumentado las posibilidades de reducir campo al adversario. Sobre un persistente trasfondo de ignorancia y apatía política  –de que son exponente las formas de consumo cultural como la TV o el analfabetismo funcional, que detectan múltiples encuestas-, las Redes sociales y las posibilidades analíticas que ofrecen los metadatos facilitan contrarrestar a posibles oponentes con propaganda sucia. Las denuncias que la Junta Electoral Central acaba de recibir en este sentido, ya repetitivas, alertan de una contaminación fuerte, políticamente hablando, promovida por quienes dicen no tener “motivos ideológicos”.

Todo ese aparentar, medido por lo que trasluce una parte sensible de los mensajes electorales, se incrementa con juegos de palabras que –como “acuerdo” o “diálogo”- dejan a los posibles votantes ante propuestas principales contaminadas de tal modo que, pasado el momento electoral, no obliguen a nada. Prueba de que es así la ha dado el debate a siete de los portavoces parlamentarios, cuyo resultado, según algunos, fue claramente favorable a quienes menos dejaron hablar a los demás, taparon con aspavientos lo que decían y repitieron una y otra vez eslóganes que hicieron confuso el tiempo televisivo que duró. Parece que pretendieran que, mas allá del dogmatismo de lo suyo, no se entendiera nada

La felicidá,a, a,a,a.
En tiempos absolutistas, en los siglos XVII y XVIII, el gran lema que justificaba la acción de los reyes era la felicidad de sus súbditos. En vísperas del 10-N, cuando supuestamente todos los partidos con aspiración democrática a gobernar nos indican cuál sea ese camino –si les votamos-, los más de tres millones de parados debieran poder entender que con sus estrategias atienden, ante todo, a sus problemas. Tal vez mirando el mundo de abajo arriba todos entenderíamos mejor qué harán con la revolución de las aplicaciones (app) en un mundo laboral crecientemente autónomo, emprendedor “para explotarse a sí mismo”, como dice Ken Loach. Qué espera a todos cuando la ansiedad por tener trabajo obliga a aceptar precarias condiciones de tiempos, salarios -y de tipo social- marcadas por algoritmos que las hacen similares a las de los esclavos. Qué tipo de familias y de demografía se quiere “normal” mientras se amaga con que interesa ocuparse de la “España vacía”. Qué debe hacer el 68% de chicos y chicas -condicionados desde antes de nacer a no ser nunca iguales que el resto-, con una educación desigual por la “libertad de elección de centro”. Qué habrán de saber para cuando el “riesgo” diferencial de sus vidas no les haga acreedores de las prestaciones básicas a sus posibles enfermedades. Qué previsiones habrán de tomar para cuando llegados a la vejez solo tengan lo que hayan ahorrado con la libre elecciónde compañía de seguros…

Con la sensibilidad que se pregona estos días, la organización de sentido de la vida en esta España que acoge la COP25 sigue intacta. ¿Les merecerá mucho la pena a los más jóvenes la evanescente protección disponible cuando lo que pasará después de 2050 con la calidad de vida es tan problemático? ¿Optarán por  ser felices después de morir, el fin último para el que les han dicho que habían nacido y que -como poetiza Antonino Nieto- se dejen la piel procurando que la rentabilidad de la ambición egoísta no disminuya? ¿Pensarán qué votar el 10-N?

Manuel Menor Currás
Madrid, 04.11.2019

domingo, 27 de octubre de 2019

Firma la Iniciativa Ciudadana Europea "Acciones frente a la Emergencia Climática"

Desde el mes de agosto de 2018, las jóvenes de europa salimos a la calle para exigir a los gobiernos la inclusión en la agenda política de medidas que estén a la altura de la 🌪crisis climática actual🔥 Estas acciones comenzaron con ✏️ huelgas estudiantiles📚 semanales y manifestaciones ecologistas 🌱 cada viernes frente a los parlamentos 🏛 de cada ciudad. Esta dinámica iniciada en Estocolmo se extendió al resto de países, creándose el movimiento social
🌎 Fridays For Future 🌍

Estamos recogiendo firmas para presentar una *Iniciativa Ciudadana Europea* con el fin de hacer efectivo el Acuerdo de París por el Clima. Esto implica, entre otras cosas:

🏭 Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 80% de aquí a 2030.

✈️ La inclusión de un impuesto a la importación de productos acorde a los gases de efecto invernadero emitidos durante la producción.

📚 Materiales educativos gratuitos sobre el cambio climático para poder entender la dimensión del problema al que nos enfrentamos.

Necesitamos recabar un millón de firmas 📝 entre todos los países de la Unión Europea 🇪🇺 para poder presentar esta propuesta. En el enlace que encuentras a continuación, podrás leer más sobre nuestras demandas y firmar la petición para que esta iniciativa se haga realidad 💚💚

¡Firma y comparte!

https://eci.fridaysforfuture.org/es

viernes, 27 de septiembre de 2019

Entrevista a a Víctor Cuevas. Orientador y miembro de Teachers For Future Spain (Daniel Sánchez Caballero para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica esta entrevista

“El movimiento por el clima no es una moda, una moda es estudiar robótica. Esto es una necesidad social”
Una parte del profesorado está muy preocupado por la crisis climática. Prueba de ello es la visita que hicieron hace unos días al Ministerio para entregar un programa completo de actividades para los centros educativos. Defienden así la vuelta de la educación ambiental al sistema educativo.


Daniel Sánchez Caballero 26/9/2019
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Víctor Cuevas
Víctor Cuevas ha conseguido hacer lo que todo profesional de la educación debe soñar: plantarse en el Ministerio y contarle a la ministra, Isabel Celaá, sus propuestas para mejorar el sector. Cuevas es orientador en el Centro de Educación Para Adultos (CEPA) Hermanos Correa, en Valdemoro (Madrid), pero acudió al Ministerio en calidad de miembro de la sección española de Teachers for Future (Profes por el futuro) junto a sus compañeras Miriam Leirós, impulsora del movimiento en España, e Isabel Rey. Esta agrupación de docentes contra el cambio climático, involucrada en las convocatorias de huelga Fridays for future, lamenta que se perdiera la educación ambiental en la escuela tras la LOGSE en favor de “otras cosas más pragmáticas”, y le pidieron a Celaá que la recupere de manera transversal a lo largo de todo el ciclo educativo. También cree que los pequeños gestos cuentan y alaba que los jóvenes se involucren en la lucha contra el cambio climático.

¿Cómo fue en el Ministerio?
Le llevamos a la ministra un programa educativo para abordar el cambio climático. El programa se llama 28.000 por el clima, que es el número de centros no universitarios que hay y nuestro objetivo es que llegue a todos.
También nos hemos reunido con el Ministerio de Transición Ecológica. A la ministra Celaá le pedimos que la educación ambiental recupere el peso que tenía antes de la LOGSE y que se perdió, de manera que sea un contenido transversal del currículo. No pensamos que una asignatura específica sea válida para abordar el tema. Acaba de terminar la cumbre en Nueva York y ya estamos viendo en las noticias que la situación puede ser irreversible en los océanos. Los docentes tenemos que ser responsables con los alumnos que van a vivir aquí. Necesitamos naturalizar el currículum y que los alumnos sepan habitar un planeta con un estado distinto al que habitamos ahora. Queremos abarcar todas las etapas, que se hagan actividades concretas en todas, que exista un plan de sostenibilidad con un coordinador, igual que hay un plan de convivencia. Queremos implementar programas de residuos cero en los recreos. No programas de reciclaje, sino de no generar residuos. También queremos recuperar el contacto con la naturaleza más cercana, comprenderla para aprender a cuidarla. Estamos hablando igualmente de un programa llamado Camino Seguro. Queremos que el Ministerio lo lleve a los ayuntamientos para que los alumnos vayan andando o en bicicleta al colegio. Es un programa europeo, pero en España vamos muy retrasados respecto a Europa.

Somos conscientes de que el Ministerio no tiene competencias, pero puede convocar a las comunidades autónomas para ver cómo se implementa el plan de sostenibilidad en los centros. La ministra también nos aseguró que comparten esta preocupación por el currículum ambiental y que incorporarían los contenidos ecosociales en los decretos cuando hagan los currículos.
¿Qué pueden aportar los colegios e institutos a este movimiento por el clima?
Queremos apoyar la huelga simbólica en los centros el próximo viernes haciendo parones o vistiendo de verde para reivindicar ante la sociedad que la emergencia climática está aquí y no podemos permanecer impasibles. Esta parte de apoyo también es muy importante para nosotros. ¿Cómo hacemos con los alumnos de diez años que empiezan a tener esta preocupación? Tenemos que apoyarlos. Estamos promoviendo también que los centros educativos hagan una declaración de emergencia climática con el objetivo de que tomemos medidas, no solo desde el punto de vista educativo sino también de gestión de los centros. Gestionemos de manera eficiente: el gasto de papel, de plástico, de materiales de un solo uso. Es una forma también de involucrar a las familias, a la comunidad cercana, y vamos haciendo un papel de difusión de una educación ambiental hacia fuera del centro.

En el caso de Residuos cero, no generar residuos, el éxito es brutal allí donde se está realizando. Los niños están volviendo a casa a concienciar a sus familias. Pero nos damos cuenta de que reciclar no es suficiente, hay que reducir. Todo esto hay que llevarlo a la práctica en los residuos que generamos, en el agua que gastamos o las luces que encendemos. Estamos concienciados ante un problema que es global y tenemos que dar una respuesta desde cada centro con una mirada global. Cientos de ellos se están uniendo a esta iniciativa de semana por el clima, se están apuntando a Residuos cero, en definitiva a poner en el centro de los colegios la agenda climática. Igual que hay otros problemas sociales a los que no somos ajenos, como la diversidad o la violencia machista, este también es un problema de calado, nos estamos jugando el futuro de nuestros hijos, hijas.
Algunos miembros de Teachers for Future se reunieron hace unos días con la ministra Isabel Celaá. Fotografía: Ministerio de Educación y FP

¿Le habéis hecho al Ministerio propuestas concretas o de un currículum?

Hemos hecho este año unas propuestas concretas llamadas 28.000 por el clima, con actividades todos los meses, pero no hemos hecho un currículum de educación ambiental. Hay colectivos que están en ello, por ejemplo, la Fuhem tiene muy avanzada una propuesta de currículo ecosocial. Nosotros no hemos llegado ahí, lo que hacemos más es aportar prácticas más que el desarrollo curricular. Pero en la propuesta de actividades para todo el curso sí que proponemos cosas. En el blog El Guiño Verde, de profesores, se pueden ver experiencias de educación ambiental. Por ejemplo, hemos hecho un hotel de insectos o cómo se trabaja una compostera. Hacemos más cosas desde la práctica. Tenemos otra actividad con un documental, Before the flood, que estamos poniendo en los centros educativos para alumnos a partir de 5º o 6º de Primaria, para verlo y después reflexionar. Para los más pequeños hay que hacer cosas más vivenciales. Estos documentales se pueden ver en casa, sí. Pero en la escuela está mediado, propones una reflexión y una acción posterior.


Un alumno de diez años, ¿entiende la complejidad del cambio climático?

Lo entiende. Están impactados por las imágenes de los osos polares famélicos, de los océanos llenos de plástico o por las imágenes de las inundaciones. En cuanto les das cuatro claves empiezan a interpretar. Empiezan enseguida a decir: “Aquí está habiendo un problema”. Les pedimos que le pregunten a sus abuelos cómo era la temperatura antes, cuándo nevaba en el pueblo o cómo son los veranos en Madrid y cómo eran. El concepto global abstracto es más difícil de entender, pero con diez años van construyendo una imagen mucho más amplia de un fenómeno global y algo más abstracto. Si hablamos de cambio climático alguien lo puede confundir con que haga más calor o que llueva, pero hablamos de otras cosas.
¿Cree que este movimiento va a tener recorrido o teméis que pueda ser una moda que se desinfle?

Creo que va a ir más porque responde a una necesidad social. Estamos ante un problema global y social. Greta Thunberg [la adolescente sueca que se ha convertido en el rostro de las protestas por el cambio climático] es un símbolo, pero hay muchos intereses para que se hable de Greta y no de lo que está ocurriendo. Creo que no es una moda, una moda es hablar de otras cosas. Cuando hablamos de una circunstancias que está afectando a nivel planetario no puede ser una moda. Nuestro reto es ser capaces de cambiar la sostenibilidad de la escuela desde la escuela y cambiar los contenidos relacionados con la sostenibilidad ambiental a nuestra práctica diaria. Una moda es estudiar robótica. ¿Por qué hay que estudiar robótica? ¿Vamos a ser todos programadores? Nosotros no hablamos de una asignatura, hablamos de cuestiones globales. Desde la escuela vamos a ayudar a que los políticos tomen medidas que no han tomado. Hablamos de lo mencionado: gestionar mejor los centros educativos, reducir residuos, que el vehículo privado no sea el elemento principal para llevar a los niños. Esto no es el punto de llegada, es el punto de partida. Lo que puede ser una moda es que haya discursos que se acerquen más o menos a las ideas climáticas. Lo que no es ninguna moda es que necesitamos que todas las personas entiendan que así no llegamos a ningún lado y tenemos que hacer algo.
¿Cuánta parte de responsabilidad tenemos los individuos en esto? En ciertos sectores hay escepticismo con la utilidad de estos movimientos porque la mayor parte de la contaminación la producen organizaciones como las grandes empresas o los ejércitos y no los individuos.
Nosotros decimos que cada decisión personal cuenta. Una merienda con un papel de plata menos hace mucho por el planeta. Si se hace en 28.000 centros… Si conseguimos que los ayuntamientos empiecen a creerse que a las escuelas se va andando… Cada gesto cuenta, y con nuestros gestos demandamos propuestas políticas. Aunque haya una huelga simbólica este viernes no se trata de la huelga en sí, pedimos medidas efectivas contra el cambio climático. Nosotros no podemos legislar sobre combustibles fósiles, claro, pero estamos llamando la atención sobre un problema. Como cada detalle cuenta, empezamos nosotros y, además, exigimos a los políticos y hacemos un llamamiento social para que haya cambios. La huelga mundial del viernes 27 la hacemos más de 300 organizaciones, no somos solo los profesores. Hace falta una respuesta individual y colectiva. Tengo la sensación de que en no mucho tiempo las empresas y cualquier organización van a tener que plantearse un plan de sostenibilidad, cómo reducir y cómo tener un menor impacto en el planeta.
Has mencionado que la educación ambiental desapareció del currículum tras la LOGSE. ¿Qué pasó?
La educación ambiental era uno de los ejes de la LOGSE. Era transversal y se desarrollaba, en teoría, diseminado por las distintas áreas. Tras la LOGSE se perdió. En los últimos años, también por la visión tan neoliberal de las leyes educativas, se ha buscado algo más pragmático. Vamos a los estándares de aprendizaje y lo que no se puede medir no existe. La educación ambiental tiene un componente de valores muy importante: de compromiso, de cuidado, de conocimiento… cosas que no son evaluables. Si haces una plantación de árboles con tus alumnos no se evalúa. Estas cosas no medibles no interesaban. La educación ambiental debe estar en todos los ámbitos de la sociedad, pero en la escuela los docentes debemos asumirlo. También le decimos a la ministra que para hacer educación ambiental necesitamos formarnos. El papel lo aguanta todo y si mañana sale una ley que dice que la educación ambiental es un eje básico del currículum, estaremos igual si no nos hemos formado. No pretendemos una asignatura específica, sino que en todas las etapas lo ambiental está presente, igual que no hay dudas de que todo el mundo tenga que saber inglés. Un alumno puede estar toda la vida en el sistema educativo sin tener ni idea del impacto sobre los recursos del planeta, de reciclar, etc. Y en un país sin recursos tan importante es saber inglés como tener nociones ambientales.
¿Os da miedo que si entra un gobierno con otras sensibilidades e intereses se caigan este interés del Ministerio?
Si de las urnas en noviembre sale un Gobierno que no tiene en la agenda el cambio climático nos da igual. Vamos a ir a hablar con ellos y decirles lo mismo que al Gobierno en funciones: esto no es un tema de moda y nos afecta a todos. Nosotros seguiremos reivindicando y haciendo cosas en la escuela. Si no tenemos el apoyo del Ministerio no va a ser nuestro problema. Será el Ministerio el que responda ante la sociedad del tipo de escuela que tenemos y de ciudadanos que estamos formando. Es imposible que en el SXXI, cuando anteayer se dijo en la cumbre de Nueva York que estamos en una situación crítica, el partido que sea diga que esto no está en la agenda. No es porque lo diga Teachers, lo dicen los científicos. Hay que actuar. Y nuestra manera de actuar es desde la educación. Lo dice la ONU: la educación es clave, para cambiar hábitos tenemos que educar.

Greta Thunberg ha recibido ciertas críticas, quizá no tanto ella personalmente como el hecho de que una adolescente de 16 años esté siendo el rostro visible de esta protesta. ¿Qué opinión te merece la situación? ¿Es adecuado que lo sea?
Que sea una adolescente la que pone cara y lidera un movimiento global indica que otras organizaciones y los políticos no están actuando correctamente. Que vengan adolescentes y nos digan a los mayores que les estamos negando el futuro nos tiene que hacer pensar. Si yo soy negacionista del cambio climático puedo buscar aristas y criticar que haya venido en un barco que ha pagado no sé quién. Son argumentos tangenciales para negar el problema mayor y no abordarlo. La realidad es que el cambio climático no es actual. Al Gore lo reivindicó de otra manera y el efecto fue ninguno. Los menores son conscientes de que esto va mal. Nos dicen que les robamos el futuro y que también tienen derecho a ello. Me parece vergonzoso que haya gente que hable de forma despectiva de Greta por ser Asperger o criticando que no esté yendo a clase. Estamos matando al mensajero, pero el problema está ahí. Y respetamos y apoyamos que alguien de fuera del estatus, una chica adolescente de Suecia, sea consciente de la problemática mundial y haga que la gente quiera moverse. Nos quejamos de que la juventud no se mueva, pues aquí están. Me gusta que alguien joven esté llevando la bandera del movimiento. Nosotros solo estamos recogiendo el guante.