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lunes, 20 de enero de 2020

El fracaso social de la educación (Raúl Gijón en elsaltodiario.com)

Artículo de Raúl Gijón en elsaltodiario.com

Por mucho que insistan algunos “expertos” y tertulianas, no hay un solo dato en el informe PISA que justifique el alarmismo con el que, anualmente, se recibe este en los medios. Los factores que explican la distancia entre la educación en España y la del resto del mundo desarrollado son la desigualdad económica y la falta de un modelo educativo útil. Hay una relación directa entre el nivel sociocultural de las familias –los ingresos y el nivel educativo de los padres– y el desempeño de los hijos en el colegio.

Decía Aristóteles que si el fin de la educación es la justicia, la educación debe ser única y la misma para todos, de modo que no sea el dinero y la clase social lo que diferencie la educación. En estas líneas se intentan proponer cambios en el camino hacia un modelo educativo adaptado a la sociedad del siglo XXI, desde el convencimiento de que otra educación es posible.

El problema de la Educación es, precisamente que no se habla de la Educación que queremos. Como si de un producto de consumo se tratara, se trocea, se divide, se distribuye en porciones planteándose, de manera interesada, debates segmentados y aleatorios sobre temas secundarios: los resultados PISA, si la religión debe estar en la escuela, si ésta tiene suficientes recursos, si la formación del profesorado es adecuada... Y todo barnizado con un discurso neoliberal centrado en los resultados y en la idea de que, como cualquier producto, incluso la Educación es objeto de compra y venta.

Por eso, el llamado fracaso escolar acaba siendo la plasmación del “fracaso social” en una sociedad que sigue sin considerar la Educación como una prioridad irrenunciable para garantizar el derecho de todos y todas a una formación de calidad en condiciones de igualdad y equidad.

Partimos en el análisis de una evidencia: en toda idea educativa subyace una ideología, una manera de ver e interpretar el mundo. La Educación nunca ha sido ni ha podido ser neutral, porque entonces el proceso educativo carecería de finalidad y se convertiría en algo banal y sin ningún tipo de significado. El fin último de la Educación debería ser la de crear una ciudadanía activa, crítica, que forme personas capaces de desafiar las prácticas antidemocráticas en el futuro. Es en ese sentido que debemos desescolarizar la escuela, sacando de ella lo que no forma ni educa al ser humano e introduciendo en la institución escolar los aspectos centrales de la educación integral.

La pedagogía, tal y como está planteada, ataca en lugar de educar, persigue el conformismo a través del aburrimiento y la imposición, la competición frente a la colaboración y la solidaridad, valorando sólo resultados inmediatos y usando el castigo y la memorización

LO QUE TENEMOS. ADIESTRAMIENTO PARA EL ÉXITO EN EL CAPITAL Y PRUEBAS.

Los ataques sistemáticos y deliberados sobre la Educación, en general y sobre la Educación pública en particular, han situado a la escuela actual lejos del objetivo de cultivar a su ciudadanía. Muy por el contrario, se pretende adiestrar, someter y preparar a personas útiles para un sistema económico capitalista, competitivo y agresivo. Una escuela que favorezca a unos pocos y deseche a la gran mayoría. Lo que hoy en día se practica en nuestras aulas tiene poco que ver con la cultura y mucho con la autoridad y el poder, como decía Pepita Martín Luengo, en un sistema educativo carente de contenidos, vacío de valores y eminentemente superficial y alienante. La pedagogía, tal y como está planteada, ataca en lugar de educar, persigue el conformismo a través del aburrimiento y la imposición, la competición frente a la colaboración y la solidaridad, valorando sólo resultados inmediatos y usando el castigo y la memorización como medios principales. La escuela mayoritaria de hoy sigue polarizada y obsesionada por el éxito y la clasificación, por los resultados medidos de manera estrecha, por la aceleración y la prisa. Un indicador claro de las consecuencias del tipo de educación que hoy se desarrolla en los centros escolares es el incremento de la violencia y de protocolos contra el acoso escolar. Sólo una reflexión sobre este asunto: si verdaderamente hubiese un deseo explícito de actuar positivamente sobre estas expresiones de violencia, se tendría que revisar el sistema al completo.

La gran lección de este examen es que los factores que explican la distancia entre la educación en España y la del resto del mundo desarrollado son otros dos, muy distintos: la desigualdad económica y la falta de un modelo educativo

En este ambiente agresivo contra la infancia, el resultado de una prueba es capaz de desestabilizar todo el planteamiento educativo de un territorio y, durante unos días, es portada de las editoriales periodísticas hasta que el tema desaparece por inanición. Pero, por mucho que insistan algunos “expertos” y tertulianas, no hay un solo dato en PISA, una prueba descontextualizada (y, como dice Juana Sancho, colonizadora) que justifique el alarmismo con el que, anualmente, se recibe este informe en los medios. La gran lección de este examen es que los factores que explican la distancia entre la educación en España y la del resto del mundo desarrollado son otros dos, muy distintos: la desigualdad económica y la falta de un modelo educativo útil. La propia OCDE lo recalca: hay una relación directa entre el nivel sociocultural de las familias –los ingresos y el nivel educativo de los padres– y el desempeño de los hijos en el colegio. Es el factor que más afecta a la educación, con mucha diferencia. Por eso, tan importante es combatir la pobreza infantil como asegurar que ésta no condiciona el futuro de los niños y niñas que la sufren, que no se perpetúa a lo largo de la vida, que no se transmita entre generaciones. Es en este punto donde la Educación cobra verdaderamente importancia y se conforma como uno de los ejes de la estrategia integral que la Comisión Europea recomienda a los países para combatirla.

LAS NECESIDADES, LAS MEDIDAS, LOS PLANES.

Todo lo expuesto significa que debemos hablar de financiación, de qué modelo de escuela queremos, cómo abordamos el reto de la inclusión social y educativa del alumnado, cuáles son los saberes relevantes, cómo afrontamos aspectos como la laicidad, la coeducación, de cómo articular la participación democrática de la comunidad educativa. Si respondemos a estas preguntas, seremos capaces de tener una imagen del modelo educativo que, como sociedad, queremos.

Para empezar a debatir sobre el futuro modelo educativo en el que participe toda la comunidad, lo primero que debe hacerse es crear estructuras políticas en el nuevo gobierno donde las desigualdades sociales, y en especial la pobreza infantil, sean prioridades políticas. En ese sentido, una Vicepresidencia del gobierno de Igualdad y una Secretaría de Estado para luchar contra la pobreza infantil deben servir para empezar a trabajar de manera coordinada y sistémica y para que la equidad sea el elemento central de la política educativa en los próximos años, porque existen desigualdades que requieren una acción global, una respuesta integrada que trasciende el centro escolar y que impacta, en gran medida, en la eficacia de las oportunidades educativas.

Cualquier sistema educativo orientado a la equidad considere la necesidad de diseñar estrategias de colaboración y coordinación conjunta, como puedan ser planes interdepartamentales o acciones intersectoriales

En este sentido, garantizar unas condiciones de educabilidad adecuadas (sean materiales o afectivas), generalmente degradadas en contextos de pobreza, puede resultar tan determinante como contar con un proyecto pedagógico de calidad o con profesionales bien cualificados. Ello exige que cualquier sistema educativo orientado a la equidad considere la necesidad de diseñar estrategias de colaboración y coordinación conjunta, como puedan ser planes interdepartamentales o acciones intersectoriales, para resultar más eficaces.

EXTREMADURA, EN RIESGO DE SER POBRE DE POR VIDA.

¿Y Extremadura? Nuestra comunidad autónoma se localiza en el sur estadístico del territorio español, donde se concentran las tasas de pobreza infantil más altas junto a Ceuta, Andalucía, Castilla La Mancha, Murcia y Canarias, según el índice de equidad educativa de Save the Children, que demuestra la relación entre pobreza infantil y la falta de equidad de las políticas educativas, cuando se limitan las oportunidades de aprendizaje de un niño en situación de exclusión social

A punto de cumplirse veinte años de que Extremadura recibiera las transferencias educativas, el sistema educativo de la región apenas ha mostrado una mejoría

El último Informe del Consejo Escolar de Extremadura (Marzo 2019) así lo reconoce: Extremadura se encuentra en una situación muy desfavorable (aunque se nota una leve mejoría con respecto al último Informe Pisa 2012), situándose en valores promedio de países como Portugal o Chile.

A punto de cumplirse veinte años de que Extremadura recibiera las transferencias educativas, el sistema educativo de la región apenas ha mostrado una mejoría. Las inversiones realizadas por la UE no se reflejan aún en una evolución significativa. El establecimiento de un modelo consolidado que permita, por ejemplo, situar a la escuela rural o la inclusión educativas en referentes a nivel estatal, son dos aspectos clave para nuestra comunidad. Bien es verdad que nuestra región estaba a la cola el siglo pasado, con índices de analfabetismo y retraso social y económico evidentes.

La educación en Extremadura necesita una profunda revisión de conjunto, un cambio de mirada, en el que las ciudades y pueblos se conviertan en agentes educadores

Mientras los problemas de pobreza infantil, desempleo juvenil y abandono escolar no se aborden a través de políticas autonómicas de inversión en infancia que mejoren el sistema educativo extremeño, seguirá existiendo la amenaza de que la pobreza educativa termine convirtiéndose en pobreza de por vida. Por todo ello, la educación en Extremadura necesita una profunda revisión de conjunto, un cambio de mirada, en el que las ciudades y pueblos se conviertan en agentes educadores. En ese marco, tal y como recomienda Save the Children en un reciente informe, la acción política debe centrarse en cuestiones clave como favorecer el acceso a educación infantil de calidad de 0 a 3 años de niños y niñas; revisar normativas y poner en marcha un plan de medidas contra la segregación escolar acordadas con las comunidades autónomas para reducir la concentración del alumnado desfavorecido, migrante y gitano; asegurar la gratuidad de material, comedor y transporte escolar a niños y niñas en situación de pobreza y su acceso a becas suficientes que promuevan su permanencia en la educación postobligatoria; dotar de recursos extra, impulsar programas de innovación y reducir la ratio a los centros educativos que escolarizan alumnado desfavorecido. Medidas todas claras, precisas y contrastables. Fuera de todo eso, palabras.

martes, 10 de diciembre de 2019

Las Mareas por la Educación Pública declaran el estado de emergencia educativa (Nota de prensa. 10 diciembre 2019)

En la VI jornada “La Educación que Queremos” celebrada en Cádiz los días 6 y 7 de diciembre las Mareas por la Educación pública instan al nuevo gobierno para que dé solución al actual estado de emergencia educativa y llaman a la movilización de toda la marea verde para defender la educación pública, laica, coeducadora, inclusiva de tod@s y para tod@s.
Mareas por la Educación Pública apoya la próxima movilización el 15 de diciembre en Sevilla.

Mareas por la Educación Pública quiere dar a conocer el excelente trabajo que se realiza día a día en la red educativa pública y exige la estabilidad de las plantillas, la garantía de una financiación mínima del 7% con la reversión de todos los recortes, instalaciones dignas en todos los centros educativos públicos, y declara el estado de emergencia educativa por el aumento de la segregación, el avance de la escuela privada, la pervivencia de la LOMCE, la falta de inversión en la educación pública, el cierre de líneas en la pública, la interinidad del 25%, los ataques a los derechos humanos y los derechos de las mujeres y del alumnado LGTBI, una FP orientada a la Dual que precariza el empleo juvenil, privatiza y adoctrina en la economía neoliberal a los jóvenes titulados de FP.

En el encuentro se ha abordado la necesidad de caminar hacia una red educativa única de gestión y titularidad pública, que es la única que garantiza la equidad y la igualdad de oportunidades para todas. Es por ello que se denuncia el avance de la escuela privada subvencionada que se está produciendo en muchos territorios así como la consolidación de manera privilegiada en otros, y la transferencia de recursos públicos mediante el cheque de bachillerato, o los convenios con centros de FP privados.

Asimismo se abordó la precariedad e inestabilidad de las plantillas docentes y la necesidad de consolidación del profesorado interino que alcanza 25% del total del profesorado, así como la reversión de los recortes que aún se están aplicando en cuanto jornada lectiva (como máximo,18 periodos en secundaria y primaria), atención a las necesidades del alumnado, disminución de ratios, al menos, en secundaria de 20 alumn@s, 18 en primaria, 15 en infantil en tramo de 3-6 años, 8 en el tramo de 2-3 años y 4 en el tramo 0-1 años.

En las jornadas se defendió una escuela pública, inclusiva, diversa y laica, que aborde el desarrollo afectivo sexual y lleve a cabo políticas de coeducación. Se ha tratado la situación preocupante de acoso al profesorado con acusaciones de adoctrinamiento por parte de la extrema derecha y campañas como el “Pin parental” que atentan contra la autonomía de los centros y el derecho a la libertad de cátedra del profesorado, así como al derecho del alumnado a recibir una enseñanza integral. En ese sentido, las Mareas muestran su más absoluto rechazo al reciente atentado contra el centro de menores de Hortaleza (Madrid) y su solidaridad con las personas afectadas.

Por otro lado, la formación profesional se dirige cada vez más a la precariedad del empleo juvenil y la privatización bajo la FP Dual. Denunciamos que el impulso que se da a la FP Dual obedece a las consignas de políticas neoliberales de la troika. Por eso la rechazamos y exigimos una FP pública, social y bien dotada de recursos dentro del sistema educativo. Además, pedimos un solo ministerio que tenga sus competencias plenas en todas modalidades y etapas educativas.

En las Jornadas hubo representación de mareas de todos los territorios. En ellas, se pudieron compartir ideas y experiencias; analizar problemáticas y coordinar propuestas, entre las que figura un calendario conjunto de movilizaciones y defensa de la Educación Pública que comienza el próximo 15 de diciembre en Sevilla.

Durante las jornadas se debatió en seis grupos de trabajo para abordar diferentes aspectos relacionados con la política educativa: modelo de centros públicos; la escuela inclusiva y diversa; libertad de elección como segregación y desigualdad; Formación Profesional; Pensamiento libre en la pública y Condiciones Laborales: interinidad, estabilidad, precariedad y subcontrataciones.

Tras el análisis de la situación las Mareas por la Educación Pública llaman a la organización y a la movilización de la comunidad educativa para solucionar los problemas que la educación pública arrastra desde hace años por la falta de presupuesto y recortes, la precariedad e inestabilidad del profesorado el índice de interinidad, y una política de segregación educativa como consecuencia de la doble red educativa, los conciertos educativos, la falta de inversión y políticas para la atención a la diversidad, que les lleva a exigir al nuevo gobierno una única red educativa de gestión y titularidad públicas; y declarar el estado de emergencia educativa.

Para ello se acordó un calendario de movilizaciones y acciones, para continuar reivindicando la educación que queremos y presionar al nuevo gobierno a trabajar en esa dirección. Se proponen acciones y movilizaciones descentralizadas en los territorios en marzo, que culminarán en una movilización unitaria, previsiblemente en mayo.

Los próximos encuentros de Mareas por la Educación Pública tendrán lugar en abril, que se celebrará una reunión de coordinación y en el mes de Julio en que se celebrarán las siguientes Jornadas.

Las Mareas por la Educación Pública acordaron apoyar la movilización que tendrá lugar el próximo 15 de diciembre en Sevilla en defensa de la educación pública. Igualmente, se apoyarán todas las movilizaciones que se convoquen contra el cambio climático.

Enlace a la versión para imprimir AQUÍ.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Información sobre la VI Jornada de Mareas por la Educación Pública "La Educación que queremos" (6 y 7 de diciembre de 2019 en Cádiz)

¡CAMBIO DE LUGAR DE CELEBRACIÓN DE LAS JORNADAS!
Dado que la Delegación Territorial de Cádiz no ha autorizado que se realice en el CEIP Adolfo de Castro, como estaba previsto, por lo que finalmente se van a realizar en la Casa de la Juventud de Cádiz, situada en el centro de la ciudad, en la Calle Cánovas del Castillo 41

Horarios

Viernes 6
16:00-16:30 horas: Entrega de credenciales.
16:30- 18:00 h. Presentación y actividad de dinamización y conocimiento.
18:00 -18:30 h. Pausa café.
18:30 -20:30 h. Trabajo en grupos según talleres.

20:45. Ruta guiada El carnaval prohibido (los/as inscritos la pagarán allí mismo)

Sábado 7
10:00 – 12:00 h. Continuación y finalización del trabajo en grupos.
12:00 – 12:30 h. Pausa Café
12:30 – 14:30 h. Mesa redonda: experiencias de lucha en la escuela pública.

14:30 – 16:00 h. Comida.

16:00 – 18:00 h. Presentación de las conclusiones del trabajo en grupos al plenario.
18:00 – 18:30 h. Pausa café.
18:30 – 20:30 h. Asamblea para preparar movilizaciones en defensa de la escuela pública.

Noche: Visita lúdico festiva a la ciudad para los/as más animados/as.

Durante el horario del encuentro de mañana y tarde habrá servicio de ludoteca gratuito.

En este enlace colgaremos los materiales y ponencias en breve


Algunas informaciones prácticas:

COMIDA SÁBADO 7: En el mismo colegio. La servirá el comedor social Amigas al Sur y se pagará directamente allí por cada persona.

ALOJAMIENTO: En el Club Naútico Elcano situado en la Prolongación, Av. Ronda de Vigilancia, s/n, 11011 Cádiz12€ la noche (solo alojamiento). Esta relativamente lejos del Colegio (a unos 30 minutos), pero se puede coger autobús urbano.

SERVICIO DE LUDOTECA gratuita (se hace cargo del coste Marea Verde Cádiz).

ACTIVIDADES PARALELAS: El viernes por la noche se ha organizado una visita guiada por el Centro de Cádiz “El Carnaval Prohibido” durante la represión franquista. Coste 8€ por persona. (Se está preparando otra actividad lúdica para la noche del sábado...).

Inscripción: Rellena el formulario y apúntate. Encontrarás toda la información en este enlace


GRUPOS DE TRABAJO Y TALLERES:

Estos son los temas previstos para trabajar en GRUPOS DE TRABAJO durante el encuentro:

1. ¿Qué modelo de centros públicos queremos?
     1.1. Infraestructuras. 


     1.2. Organización y calendario escolar/ Etapas educativas (tipología de centros, etapas y modalidades de enseñanza impartidas; calendario escolar). 

    1.3. Servicios complementarios (comedor transporte, etc.)

2. La Escuela Pública, espacio de inclusión y diversidad.

3. Libertad de elección de centro: segregación del alumnado y agente de desigualdad.

4. Formación profesional.

5. La Escuela Pública, un lugar para el pensamiento libre.

6. Adoctrinamiento, libertad de cátedra, currículo y religión.

7. Condiciones laborales en los centros educativos: estabilidad laboral y calidad educativa. Interinidad del profesorado, subcontratación de servicios y precariedad (monitores/as).


Se pueden enviar PROPUESTAS PARA LOS GRUPOS DE TRABAJO hasta el 30 de noviembre al correo escuelagaditanaenlucha@gmail.com

La Educación Pública
 la defendemos y la construimos entre tod@s.
             La Educación Pública es cosa de tod@s.

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sábado, 5 de octubre de 2019

Abierto el plazo de inscripción de la VI Jornada de Mareas por la Educación Pública "La Educación que queremos" (6 y 7 de diciembre de 2019 en Cádiz)


Cádiz acogerá los próximos 6 y 7 de diciembre el encuentro estatal de Mareas por la Educación Pública. Se trata de las VI Jornadas de #MxEP "La Educación que queremos"

La Escuela Pública está sufriendo más ataques que nunca. El mantenimiento de la LOMCE por el Gobierno central está permitiendo una ofensiva contra la Escuela Pública en Madrid, Murcia, Andalucía... Ya no se esconden. 

No solo nos enfrentamos al mantenimiento de la LOMCE y a posibles nuevos recortes de Bruselas y del Gobierno estatal, sino que además se está atentando directamente contra la Educación Pública en muchas partes del Estado cerrando unidades en la pública en favor de la privada concertada, defendiendo la supuesta “libertad” de elección de centro y el distrito único, apostando por la Educación Infantil y la FP privada, e incluso yendo contra la libertad y los valores con los que se educa en nuestra Escuela Pública con la imposición del PIN parental o campañas de odio contra el colectivo LGTBI. 

Ante esto solo cabe una opción: ¡organizarse y luchar! 

Por ello, desde Mareas por la Educación Pública organizamos las VI Jornadas “La Educación que queremos” en Cádiz el 6 y 7 de diciembre.

Si necesitas ayuda para el alojamiento, puedes solicitar una plaza en un albergue a precio muy económico en la propia inscripción.

¡Rellena el formulario y apúntate! La Educación Pública es cosa de todas: 


Horario:
El encuentro se desarrollará el viernes 6 en horario de tarde y el sábado 7 durante todo el día. 

Se realizarán varios talleres y mesas redondas, así como plenarios para consensuar las conclusiones de los grupos de trabajo y para decidir, entre otras cosas, próximas movilizaciones estatales en defensa de la Escuela Pública.

Estos son los temas previstos para trabajar en el encuentro:

1. ¿Qué modelo de centros públicos queremos?
  • 1.1. Infraestructuras. 
  • 1.2. Organización y calendario escolar/ Etapas educativas (tipología de centros,  etapas y modalidades de enseñanza impartidas; calendario escolar). 
  • 1.3. Servicios complementarios (comedor transporte, etc.)
2. La Escuela Pública, espacio de inclusión y diversidad.

3. Libertad de elección de centro: segregación del alumnado y agente de desigualdad.

4. Formación profesional.

5. La Escuela Pública un lugar para el pensamiento libre. Adoctrinamiento, libertad de cátedra, currículo y religión.

6. Condiciones laborales en los centros educativos: estabilidad laboral y calidad educativa. Interinidad del profesorado, subcontratación de servicios y precariedad (monitores/as).

Se pueden enviar ponencias de cada uno de ellos hasta el 30 de noviembre al correo escuelagaditanaenlucha@gmail.com

¡Participa! La Educación Pública la pensamos entre tod@s. 

#MareaVerde

Más información en escuelagaditanaenlucha.blogspot.com 

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jueves, 21 de marzo de 2019

Luces largas para la literatura en la escuela (Lupe Jover en El Diario de la Educación)

Artículo de Lupe Jover en eldiariodelaeducacion.com

Si, como dice Romano Luperini, la literatura interesa cada vez menos por su sentido identitario y cada vez más como repertorio de situaciones humanas y éticas; si, como sostiene Ngũgĩ wa Thiong'o, es hora de “desplazar el centro” desde Occidente a otras esferas culturales; si, como afirma Marina Garcés, no podemos limitarnos a defender la presencia de las Humanidades, sino que es preciso dotarlas de toda su fuerza insubordinada y transformadora… habremos de replantearnos qué estamos haciendo con la literatura en la escuela.

“Deserción espectacular de lectores a partir de los 15 años”, rezaban los titulares relativos al último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2018 publicado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Del 70,8 % de niños y niñas de entre 10 y 14 años que leen libros en su tiempo libro de manera frecuente (al menos una vez a la semana), pasamos al 44,7 % en el tramo de 15 a 18 años.

Quizá no estaría de más que la escuela se preguntara por el margen de responsabilidad que le cabe en esa caída, por pequeña que esta sea. Pero quisiera invitar hoy a poner las luces largas en nuestra mirada. Es verdad que el grupo de lectores frecuentes sube ligeramente una vez superado el umbral de la mayoría de edad, una vez se deja atrás el instituto. Pero lo que no sabemos es qué incidencia tiene la educación literaria de los años de secundaria en los hábitos lectores de los jóvenes adultos. ¿Les hemos facilitado los mapas necesarios para iniciar su andadura en solitario y una brújula que les ayude a no perderse? ¿O los dejamos a la intemperie de los vientos del mercado?

Nuestra biblioteca individual, dice Italo Calvino, está formada por aquellos libros que ya hemos leído… y por aquellos libros que nos gustaría leer algún día. Es una biblioteca, por tanto, dinámica y abierta, pero condicionada por lo que Pierre Bayard denomina nuestro “libro interior”.

En su recomendable ensayo Cómo hablar de libros que no se han leído, Bayard acuña la expresión de “libro interior” para referirse a ese conjunto de representaciones sobre los libros y la lectura que constituye una suerte de filtro que actúa en nuestro deseo de leer, esto es, en la manera en que buscamos y, más tarde, leemos los libros.

Todos podemos apelar a nuestra propia experiencia para corroborarlo. Resulta inevitable, tras una conversación sobre libros, que solo algunos títulos pasen a engrosar nuestra lista personal de “lecturas pendientes”, mientras otros son desechados automáticamente. En estas decisiones, y entre otros factores, juega también un papel importante nuestro conocimiento de lo que el mismo Bayard llama “la biblioteca colectiva”, entendida como “el conjunto de los libros determinantes sobre los cuales descansa cierta cultura en un momento dado”. Ser culto, subraya Bayard, “no consiste en haber leído tal o cual libro, sino en saber orientarse en su conjunto, esto es, saber que forman un conjunto y estar en disposición de situar cada elemento en relación con el resto”.

¿Cuál es el papel de la escuela en la construcción de la biblioteca individual de los estudiantes? ¿Y cuál el perímetro de esa biblioteca colectiva cuyos mapas ofrecemos? ¿En qué medida les estamos capacitando para que en el futuro sean artífices de un itinerario construido sobre la base de un criterio propio?

Porque la escuela, tal vez, se está ocupando exclusivamente de esa mitad retrospectiva de nuestra biblioteca individual, esto es, la de aquellos libros que se considera esencial que un estudiante haya leído al término de su educación secundaria. Y, como en los últimos años al afán de transmitir un cierto legado cultural se ha sumado el de fomentar el hábito lector, entre las lecturas prescritas en la escuela se alternan los clásicos de la literatura nacional y algunos títulos de literatura juvenil contemporánea. Pero quizá nos estamos desentendiendo de esa otra parte imprescindible de la biblioteca individual de nuestros estudiantes: la de aquello que leerán una vez dejen atrás el instituto. La literatura juvenil se les habrá quedado ya pequeña -los libros de temática adolescente tienen su momento- y raro será que vuelvan los ojos al mester de Clerecía, Quevedo o Unamuno para elegir su próxima lectura (si es que esos títulos no actuaron como vacuna contra ella). Así las cosas, nos tememos, el único filtro que habrá de quedar activado es el que los dirige a los stands de superventas de los grandes almacenes, tal como hicieran en los años de su adolescencia con los best sellers de turno.

Chicas y chicos pueden acabar incluso el bachillerato desprovistos de los planos de esa gran biblioteca de la Humanidad que les permitiría conciliar el gusto por la lectura con la aproximación a todo un patrimonio cultural que consideramos valioso y que desborda, con mucho, unas precisas fronteras nacionales. Necesitan los conocimientos, destrezas y experiencias que les permitan la forja de un criterio propio, y no es seguro que se los estemos brindando. Insistiremos una vez más: no se trata de embutir en los estómagos adolescentes títulos excelsos que quedan fuera de su horizonte lector y biográfico, sino de elegir, entre ese inmenso firmamento de clásicos, aquellos títulos o aquellos fragmentos que les pueden proporcionar, simultáneamente, experiencias placenteras de lectura y desarrollo de sus habilidades de interpretación, al tiempo que les van proporcionando un cierto mapa de la cultura. A esos itinerarios trazados desde el emplazamiento del receptor y que renuncian, de entrada, a toda pretensión de exhaustividad es a lo que venimos llamando hace tiempo “constelaciones literarias”.

Si, como dice Romano Luperini, la literatura interesa cada vez menos por su sentido identitario y cada vez más como repertorio de situaciones humanas y éticas; si, como sostiene Ngũgĩ wa Thiong’o, es hora de “desplazar el centro” del lugar que se ha asumido como tal, Occidente, a una multiplicidad de esferas en todas las culturas del mundo; si, como afirma Marina Garcés, no podemos limitarnos a defender y preservar la presencia de las Humanidades, sino que es preciso dotarlas de toda su fuerza insubordinada y transformadora… habremos de replantearnos qué estamos haciendo con la literatura en la escuela.

¿Hay alternativas? Me consta que somos muchos los docentes que a pie de aula nos empeñamos en explorar nuevos caminos para la educación literaria de adolescentes y jóvenes. Desde la voluntad de contribuir a esa conversación que alguna vez habrá de desbordar los muros de colegios e institutos, ahí va una propuesta que trata de inscribirse en las coordenadas antes aludidas.

Constelaciones de literatura universal es un proyecto orientado al alumnado de bachillerato y desarrollado por el Grupo Guadarrama (Ángeles Bengoechea, Rosa Linares, Flora Rueda y yo misma, profesoras de Lengua y Literatura en diversos institutos de la madrileña Sierra de Guadarrama). Está integrado por un conjunto de itinerarios temáticos que vinculan obras de diferentes momentos históricos, diferentes espacios geográficos y diferentes moldes genéricos. De momento son tres los publicados en la red y accesibles de manera gratuita. Pero habrá más.

Encerradas ofrece un recorrido por textos ensayísticos, narrativos y teatrales que abordan la situación de clausura de las mujeres a lo largo del tiempo y en muy distantes geografías. Un encierro que les ha impedido el acceso a la condición de escritoras o que las ha confinado a unos modos de vida impuestos, no exentos a menudo de violencia física incluso. Un cuarto propio, de Virginia Woolf; Madame Bovary, de Flaubert; Casa de muñecas, de Henrik Ibsen; Oficio de tinieblas, de Rosario Castellanos; Grandes pechos, amplias caderas, de Mo Yan y El harén en Occidente, de Fatema Mernissi son los títulos en que nos detenemos.

Lee el artículo completo en eldiariodelaeducacion.com

viernes, 25 de enero de 2019

Constelaciones literarias: Rebelión en la granja (Yo estudié en la Pública)

YoEstudiéenlaPública (@YoEPublica) ha tuiteado:

A propósito de Rebelión en la granja:

"¿Qué tipo de sociedad estaría más preparada para frenar la implantación de una dictadura?
¿Con qué virtudes o condiciones tendría que contar esta sociedad para estar lejos de caer en sus manipulaciones?"

Tienes la propuesta en este enlace.

Constelaciones literarias: Rebelión en la granja:
publicado en

jueves, 24 de enero de 2019

Programados para obedecer (Guadalupe Jover en El Diario de la Educación)

Artículo de Guadalupe Jover en El Diario de la Educación

¿Qué nos está pasando a los docentes? ¿Hasta qué punto hemos externalizado nuestras conciencias, y necesitamos que una instancia superior legitime aquellas decisiones en que deberíamos ser soberanos?

No deja de causarme estupor la frecuencia con que, al hilo de alguna propuesta de trabajo interdisciplinar en el centro, muchos docentes se descuelgan del impulso inicial aduciendo lo mal que van de tiempo. “Voy fatal” es la frase que explica y justifica la imposibilidad de “perder” un puñado de clases y ponerse a trabajar con el alumnado en, pongamos por caso, la gestión de los residuos en el instituto y en el planeta todo. Pero el agobio no es de ahora; del mes de enero, quiero decir. Ya en septiembre hay quienes se resisten a abordar una cuestión transversal -las muertes en el Mediterráneo, por ejemplo-, porque eso no está en el programa o porque va a implicar ir con prisas el resto del curso. Y lo que sobrecoge no son solo los argumentos, sino la expresión de genuina tristeza y frustración en muchas de las personas que así se expresan. Hay pesar en sus palabras; hay rabia y desazón.

Cierto que están también quienes desdeñan todo aquello que no sea estrictamente académico; quienes entienden que todas estas cuestiones -las desigualdades, las muertes, el calentamiento global- suponen hacer ideología o meterse en política. Son quienes, naturalmente, nunca se han sentido concernidos por los denominados ejes transversales del currículo y aún protestan cuando se programa alguna actividad colectiva para el 8 de marzo, pongamos por caso. Pero no es en ellos en quienes pienso ahora. Pienso en quienes sienten que sí quisieran “salirse” del programa (del libro de texto, quizá), pero no se atreven.

¿Cómo explicarles que, a pocas vueltas que le den, claro que hay manera de encontrar franjas de intersección entre el currículo de su asignatura y el proyecto en ciernes? ¿Y cómo explicarles que, en última instancia, tampoco se hunde el mundo por dejar de dar determinados temas, mientras que el mundo real -el de los migrantes y el de los bosques- sí está hundiéndose ante nuestros ojos? ¿Cómo preguntarles, sin que se sientan juzgados, de qué tienen miedo?

Pero la cosa no acaba aquí. Lo peor es intuir que si el próximo curso desembarcara en el centro una ilustre fundación, un banco, una multinacional, y ofreciera respaldo, prestigio y recursos para el desarrollo de un proyecto interdisciplinar acerca de cualquiera de estos u otros temas… esos mismos docentes que hoy se muestran temerosos de dejar de lado el programa se sumarían convencidos -y aliviados- a la propuesta.

¿Qué nos está pasando a los docentes? ¿Hasta qué punto hemos externalizado nuestras conciencias, y necesitamos que una instancia superior legitime aquellas decisiones en que deberíamos ser soberanos?

Todo esto viene a cuento también de algo que me sucedió el curso pasado en mis clases de literatura. Había leído con mi alumnado de 4º de ESO Rebelión en la granja y, tras el coloquio que sigue siempre a cualquier lectura compartida, les pedí que pusieran por escrito algunas reflexiones. Una de las cuestiones que les planteaba era con cuál de los animales que protagonizaban la novela se habían sentido más identificados y por qué.

Quiero recordar, para quien no conozca la novela o tenga su lectura muy lejana, que en ella Orwell realiza una sátira feroz del estalinismo, presentada en forma de fábula animal. La novela arranca cuando los animales de una granja se rebelan contra el dueño, el señor Jones, y pretenden organizar el poder de manera democrática. Pronto los cerdos tomarán el control de la revolución. El llamado Napoleón -trasunto directo de Stalin- acabará asumiendo un poder absoluto, y asistiremos al creciente uso de la violencia y la manipulación informativa por parte de los cerdos para someter a la obediencia al resto de los animales, justificar sus privilegios crecientes, y acallar todo tipo de disidencia. La novela, naturalmente, desborda en su crítica el horizonte de la revolución rusa e ilumina los mecanismos que operan en el seno de cualquier totalitarismo. Un aspecto particularmente interesante es la actitud del resto de animales ante lo que es un flagrante abuso de poder.

“¿Con qué animal te has sentido más identificado y por qué?”, les preguntaba a mis alumnos. No es momento de detenerme en la descripción de las distintas actitudes que perros, ovejas, cuervos, asnos, caballos o yeguas tienen en la novela. Basta decir que una abrumadora mayoría de estudiantes se inclinó por Boxer, un anciano caballo, tan bondadoso como trabajador. Boxer va teniendo paulatinamente la certidumbre de que las cosas no son como se las cuentan, de que están siendo víctimas de un embuste tras otro y una renovada esclavitud. Pero no se atreve ni a mirarse dentro -y formularlo- ni a mirar afuera -y denunciarlo-. Un tímido intento hace, eso es verdad, del que no sale bien parado.

La elección de Boxer por tantos chicos y chicas era en parte lógica, puesto que es uno de los pocos personajes que suscitan simpatía. Lo que me escalofrió fue la crudeza con que exponían las razones de su elección. “Me identifico con Boxer, porque prefiere no buscarse problemas y hacer lo que pueda” (Mario). “Con Boxer, porque se centra en lo que tiene que hacer para estar bien con Napoleón, estar a salvo y no tener problemas con nadie”(Gabriela). “Yo personalmente me identifico con Boxer ya que sinceramente a mí me da igual lo que ocurra, aunque me manifieste o me mate no me hacen caso, así que mejor no decir nada y cada uno a lo suyo” (Petya). “Dentro de un sistema totalitario me comportaría como Boxer, yo también por temor e ignorancia, pero a la vez inteligencia. Trabajaría y no provocaría problemas para guardar mis espaldas y que no me hicieran nada”. (María)

No me resisto a transcribir los argumentos de quienes optaron -prácticamente el tercio restante- por Benjamín, el burro. Es el animal más viejo de toda la granja, y el único que sabe leer. A su inteligencia une su carácter malhumorado y taciturno. Desde una distancia no exenta de cierto cinismo, evita hablar y actuar. “Me ha gustado mucho Benjamín. Creo que hubiera debido actuar, aunque hay que comprender que el miedo lo paralizaba” (Noelia). “Me identificaría con Benjamín, porque no hizo nada para oponerse y creo que yo tampoco lo haría, aunque hubiera estado bien un personaje más rebelde que se opusiera a Napoleón” (Selina). “Yo creo que sería un poco el burro. Me daría un poco igual a quién seguir o qué hacer pero sin meterme en ningún problema. Intentaría complacer al líder que hubiese” (Hugo).

Luego vemos a tantos jóvenes, a tantas jóvenes, trabajando en lugares en que se saben explotados; en empresas cuyos códigos éticos no comparten en absoluto… conscientes de estar poniendo su talento, su conocimiento, su ilusión y aun su vida al servicio de unos intereses que no son los suyos ni lo que ellos entienden por el bien común. Y tampoco ellos se atreven a hacerse preguntas.

¿Es este el ejemplo que les estamos dando? ¿Es para esto para lo que los estamos educando?

Guadalupe Jover es profesora de Educación Secundaria

sábado, 15 de diciembre de 2018

viernes, 14 de diciembre de 2018

Somos Profes / #SomosProfes (vídeo de Yo estudié en la Pública)




Fecha de estreno: 11 dic. 2018

#SomosProfes recoge las voces de quienes pisan a diario el aula: su compromiso, su ilusión y también su preocupación y su rabia por el rumbo que en los últimos años ha tomado la política educativa en España.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

"Encerradas: mujeres y literatura": Materiales didácticos para trabajar en 4ºESO y bachillerato en la semana del #25N

@YoEPublica ha tuiteado esta propuesta:



"Encerradas: mujeres y literatura": Materiales didácticos para trabajar en 4ºESO y bachillerato en la semana del #25N. Gratuito y disponible en la red. 
#GrupoGuadarrama 
#ConstelacionesLiterarias 
#EducaciónLiteraria 

https://t.co/vBo6NaHLIF

#25N ¿Cuál ha sido el papel de las mujeres en la literatura, sea como autoras o como protagonistas? ¿Cuál la imagen que de las mujeres ofrece el arte? Leemos a Virginia Woolf, Rosario Castellanos, Fatema Mernissi, Gustav Flaubert, Henrik Ibsen y Mo Yan. 

https://t.co/OucJYDrASUhttps://t.co/KiHrLQ9kTL

Tienes los materiales en este enlace.

martes, 20 de noviembre de 2018

Escuelas en transición… ¿hacia dónde? (Julio Rogero en El Diario de la Educación)

Artículo de Julio Rogero en El Diario de la Educación

La necesaria transformación ecosocial nos lleva a la necesidad de ir poniendo ya las nuevas bases en las que ha de ir fundamentándose esa gran transformación.

Vivimos insertos en un crisis civilizatoria y un cambio de época que lleva a los analistas sociales a hablar de la necesidad de ir pensando diferentes vías hacia lo que denominan postcapitalismo. Nadie sabe cómo será esa llamada sociedad postcapitalista. En el acercamiento a algunas de sus propuestas se abren diferentes escenarios en el tránsito a esa sociedad ignota, pero sí soñada por todos los utopistas. Van desde la acentuación máxima de las características de caótica brutalidad extrema de las desigualdades y exclusión de la humanidad sobrante, a la aparición de una sociedad socialista basada en la libertad autoorganizada, en la justicia social, en la equidad y en la fraternidad humana.

Otros posibles escenarios pasarían por el mantenimiento de un suavizado neoliberalismo autoritario, por el creciente capitalismo verde o por una aumentada intervención del Estado para frenar los riesgos de la cada vez más inevitable destrucción ecosocial y crear el escenario de una Green New Deal dudosamente viable.

En definitiva, nuestra pregunta sería si son posibles estas y otras transformaciones del capitalismo para ir más allá de él. Lo que parece cada vez más claro es que la necesaria transformación ecosocial, para salir de este sistema salvaje y sus resultados de muerte civilizatoria, nos lleva a la necesidad de ir poniendo ya las nuevas bases en las que ha de ir fundamentándose esa gran transformación. Es necesaria para caminar hacia una nueva sociedad postcapitalista, basada en un humanismo creciente, sustentada en toda la humanidad como sujeto histórico de estos cambios civilizatorios y en una relación radicalmente diferente entre nosotros, con la naturaleza y con la vida.

Por ello, cada subsistema del sistema mundo en que vivimos ha de ir moviéndose en esta dirección. Para que se avance en un equilibrio inestable y que ningún aspecto o dimensión del vivir quede al margen de esta necesaria gran transformación. Así podremos transitar hacia esa utopía, como “inédito viable” que nos decía Freire, de una sociedad basada en la dignidad humana, en los derechos humanos y en una democracia participativa creciente y autoorganizada.

El sistema educativo integrado, en una pequeña parte, en los procesos de esta gran transformación, se mueve lentamente también en esta dirección. Podemos preguntarnos si los cambios actuales y las innovaciones que se dan en su seno están sirviendo para mantener el sistema social actual o si están sirviendo para su transformación asentando procesos de transición real hacia el postcapitalismo. Hay dinámicas diversas que apuntan en la dirección de esas mutaciones, que ya se van plasmando en pequeños proyectos de cambio y renovación en muchos centros educativos.

Los actuales cambios van desde las escuelas que siguen asentando y sosteniendo como innovadoras posiciones xenófobas, clasistas, segregadoras acordes con esa sociedad, hoy todavía mayoritaria, coherentes con este capitalismo salvaje que acentúan la exclusión social de una creciente “humanidad sobrante”, el desprecio a los pobres-perdedores y la admiración y aspiración al éxito de los ricos (video que ponen a sus alumnos en un colegio religioso de Madrid). Así tenemos escuelas, sobre todo privadas y concertadas, que segregan sin pudor por causas económicas, de origen social, de género, de religión… Y lo grave es que las financiamos entre todos.

Nos encontramos con propuestas “innovadoras” de todo tipo que, queriendo cambiar algo, lo hacen de acuerdo con los modelos que el sistema dominante va perfilando para seguir sobreviviendo en estos tiempos de cambio de época. Unas escuelas asumen los nuevos modelos de gestión e innovación empresarial para ajustarse mejor a ese suavizado y camuflado neoliberalismo autoritario e hipercapitalista, basado en los cambios de la innovación y la creatividad que necesita para la obtención de resultados siempre más competitivos. Ahí tenemos muchos centros concertados que hacen suyas innovaciones que dan respuestas a las demandas de sus clientes y apuestan por metodologías como el trabajo en equipo, el trabajo por proyectos, la clase invertida, la gamificación, los espacios abiertos y tiempos flexibles, los equipos internivelares, proyectos empresariales de emprendimiento… Es lo que van a pedirles los departamentos de recursos humanos de las empresas en las que asentar su futuro laboral.

Otras escuelas, sin renunciar a lo anterior, tienen propuestas ecológicas de huertos escolares, salidas a la naturaleza, a granjas escuelas, proyectos de ecoescuelas… Cuando esto se propone al margen de otras perspectivas de compromiso ético y político más integral, le viene muy bien a determinados poderes que han optado por humanizar su propuesta de “capitalismo verde” para mostrar que combate los riesgos de todo tipo que produce su barbarie maquillada, sin cuestionar el propio sistema. Esta visión se está extendiendo por el sistema educativo, apoyado por diferentes administraciones, sobre todo, locales sin cuestionarse casi nada y sin proponer una visión pedagógica ecosocial global.

También hay otras que reclaman leyes educativas que faciliten los recursos necesarios para hacer viables las innovaciones escolares necesarias que hagan más humano, cercano, emotivo y atrayente el espacio y el tiempo escolar, casi siempre situados dentro de las políticas y cultura del llamado “capitalismo afectivo”. Son muchas de las escuela de todo tipo que utilizan hoy técnicas de inteligencia emocional, couching, mindfulness, incluso el Aprendizaje Servicio como herramienta de satisfacción personal de un falso compromiso-caridad con los demás sin cuestionar la sociedad vigente,… todo para promover una falsa felicidad del alumnado satisfaciendo siempre al poder.

En el otro lado, hay escuelas que apuntan a la construcción de una nueva educación y sociedad basadas en valores de cooperación, de capacidad de pensar pos sí mismo críticamente, de inclusión, respeto, convivencia positiva, compromiso ecosocial, apoyo y cuidado mutuo; escuelas públicas que viven la democracia, que luchan por la equidad, que acogen toda la diversidad, inclusivas, que practican el Aprendizaje Compromiso con los problemas de su sociedad para transformarla, pequeñas prácticas de transformación en el aprendizaje cooperativo, el diálogo, la toma de decisiones colectivas… Conocemos muchas escuelas, sobre todo, de titularidad pública que transitan ya, desde hace tiempo, en esta dirección, poniendo bases sólidas de otra forma de vivir la escuela y la educación.

En definitiva, la pregunta que se nos plantea, en toda esta gama de grises escolares entre los extremos del blanco y el negro, es si las escuelas que promueven determinadas innovaciones y cambios en sus formas de educar son puras adaptaciones a los procesos de cambio que el propio sistema capitalista demanda para sobrevivir, o son cambios que van en la dirección de transitar hacia una nueva sociedad, más allá del actual sistema productivo y financiero. Los que dicen, porque lo ven, que hay un boom innovador dentro del sistema educativo, constatan que la mayoría de ellas son las innovaciones que se dan en el marco del mercado de la educación de la enseñanza privada y concertada y su oferta a una clientela con recursos de consumo educativo que la demandan, para asegurar su estatus social y laboral. No va más allá de las necesidades de la pretensión de perpetuarse del propio sistema adaptado a la sociedad del rendimiento siempre creciente, que da respuesta a las aspiraciones individualistas y competitivas del clasemedianismo actual. No hay duda de que esta es la escuela que apoya el poder establecido hoy.

Muchas escuelas de titularidad pública también están entrando en esas dinámicas innovadoras que solo maquillan o modernizan la escuela del capitalismo. Ese es uno de sus grandes desafíos, hacer una escuela pública transformadora en que su renovación pedagógica profunda establezca la líneas básicas de sentido, que pongan las bases de una transición progresiva hacia una sociedad emancipada.

Lo que parece cada vez más claro es que la necesaria transformación ecosocial, para poder vivir todos con dignidad y para salir de este sistema salvaje y sus resultados de muerte civilizacional, nos lleva a ir poniendo ya las nuevas bases en las que se ha de ir fundamentando esa gran transformación. La educación y el sistema educativo lo necesitan para que sea coherente con esa posible nueva sociedad postcapitalista, basada en los valores y el sentido profundamente humanizador, sustentada en seres humanos cada vez más justos, iguales y fraternos, sujetos que comparten, se apoyan y cuidan entre sí y de la vida, para que la vida cuide de ellos.

viernes, 12 de enero de 2018

Cómo entendemos la autonomía en educación infantil (Alicia Halperin en eldiariodelaeducacion.com)

Artículo de Alicia Halperin publicado en eldiariodelaeducacion.com

Tendríamos que bajarnos de la veloz carrera de la adquisición de habilidades para atender a procesos que van de dentro afuera y crear situaciones tranquilas donde cada niña, cada niño, pueda expresarse y relacionarse de acuerdo a sus posibilidades, necesidades y deseos.

Ver comer a nuestros niños y niñas sin nuestra ayuda, comprobar que han aprendido a lavarse la cara, admirar cómo se visten… son algunas de las cosas que nos encantan y hacen sentir orgullo a quienes nos dedicamos a educar, seamos padres, madres o educadores profesionales. En este caso, la adquisición de autonomía es siempre un objetivo central de nuestras programaciones.

Sin embargo, hay un riesgo que corremos con frecuencia: admiramos la autonomía física, más fácilmente visible, pensando a veces que tenemos casi todo conseguido, y dejamos en segundo plano aspectos relacionados con lo afectivo, con el pensamiento y con lo ético, menos evidentes pero no menos importantes.Cabría preguntarse: ¿estamos logrando que las criaturas elijan de acuerdo a sus gustos, que tomen decisiones de acuerdo a aspectos válidos o convenientes desde sus necesidades, que se sientan cómodas con quien comparten su día a día?

A veces nos cuesta librarnos de la herencia del “dile a tu compañera que no le vas a pegar más”, “¿a que lo tú quieres es…?” o “no toques eso que es caca”… Situaciones en las que nos adueñamos del saber, intentando que los niños y las niñas tomen nuestras ideas como verdades y evitando que hagan el camino de llegar a sus propias conclusiones.

Si queremos atender a estas cuestiones, necesitamos cambiar nuestro foco de atención en las aulas. Tendríamos que bajarnos de la veloz carrera de la adquisición de habilidades, muchas veces poco significativas, para atender a procesos que van de dentro hacia afuera y crear situaciones tranquilas donde cada niña, cada niño, pueda expresarse y relacionarse de acuerdo a sus posibilidades, necesidades y deseos. Aunque en principio no resulte muy fácil, tenemos maneras de hacerlo.

Organizar el aula en rincones de actividad y permitir el funcionamiento en agrupaciones que se van constituyendo según el momento y la necesidad, en lugar de formar grupos fijos predeterminados por las personas adultas, permite que se pregunten ¿con quién quiero jugar y a qué?, y cambiar de actividad si ya no están a gusto. Poner a los niños y niñas en situación de pensar en estas cosas ayuda a que sean conscientes de lo que les pasa y desean, para que puedan tomar sus decisiones. Dando importancia a la expresión de cada cual, respetamos y valoramos, creando una base de seguridad y autoconfianza.

En la asamblea con el grupo, podemos pedir opiniones sobre todos los acontecimientos que transcurren en la clase, desde los temas que les interesan para desarrollar proyectos de aula, pasando por buscar soluciones a conflictos, a entender situaciones de aprendizaje o cotidianas, dando lugar a que todo el mundo exprese sus sentimientos.

Para aprender a formarse criterios propios hace falta detenerse a observar los acontecimientos y, a medida que la edad lo posibilita, reflexionar sobre las situaciones, sobre lo que piensa cada cual. También hablar del porqué de los conflictos, de las cosas que nos gustan y de las que no, de las reacciones propias, de las situaciones inesperadas, contando con la opinión de quienes se expresan con gestos, miradas, cambios de tono y postura o palabras.

Compartir las cosas vividas, permite apropiarse de ellas y, poco a poco, ir haciendo una recreación mental de los hechos, reconocer, reflexionar. Es nuestra tarea fomentar estos procesos de intercambio y aprendizaje con los demás.

Las criaturas aprenden de sus aciertos y sus errores, de la observación de sus pares y de las personas adultas cercanas. Aceptando los errores como parte del proceso de aprendizaje y no como un aspecto negativo o del que haya que avergonzarse, les demostramos nuestra confianza aunque tengan dificultades, como una forma de afianzar su propia seguridad.

Necesitamos crear ambientes seguros y ricos en estímulos para que desde bebés puedan moverse, explorar y controlar su cuerpo y el espacio, sin temor a que se hagan daño, sin que tengan que recurrir a nosotras permanentemente. También que los materiales y todo lo que necesiten esté a su alcance para obtenerlos y para guardarlos. Si participan en la organización de la clase, el resultado será asumible como propio y estaremos facilitando que se muevan autónomamente en un medio reconocido y acogedor.

Si nos libramos de las prisas por ver las tareas finalizadas evitaremos resolverles nosotros las cosas que pueden hacer autónomamente. Para ello hace falta permitir la observación e investigación, sin interrumpir, respetando pausas y silencios y haciendo propuestas que puedan realizar en función de sus posibilidades. Preparar ambientes y elementos de juego en las clases, en los momentos de comida o situaciones cotidianas son tareas que asumen progresivamente.

[...] Lee el artículo completo en  eldiariodelaeducacion.com

Alicia Halperín es miembro de la Plataforma de Educación Infantil 0-6

jueves, 11 de enero de 2018

La despedida de un profesor (Agustín Moreno)

Agustín Moreno nos envía su último artículo:

  • «Me refugié en la Ciudad de los Muchachos de Orense, donde aprendí toda la pedagogía que sé con Pilar e inicié mi vocación de educador»

  • «He dado clases en zonas obreras y de difícil desempeño, porque considero la educación como un derecho fundamental de todos que solo lo garantiza la escuela pública»
  • «La repercusión en las redes sociales y medios de comunicación de la despedida expresa la necesidad de noticias positivas desde la escuela»
La vida es un cúmulo de emociones que lo dominan casi todo. A veces creemos que actuamos por la razón y la ideología pero a estas alturas compruebo que, sobre  todo, es el corazón y los sentimientos quienes dirigen nuestras decisiones más importantes.

El 21 de diciembre me despidieron del instituto con un hermoso regalo por mi jubilación. Tuve que atravesar un pasillo de afectos, flanqueado por todo el alumnado y el profesorado de mi último instituto. He dejado reposar las emociones unos días para recuperarme y ahora intento buscar explicaciones para analizar este hecho que me ha sacudido y para cerrar capítulo. Me pregunto por qué algo interno de una comunidad escolar se convirtió en una noticia viral. Y creo que hay respuesta: necesitamos buenas noticias de gente normal, frente a tanto suceso negativo que intencionadamente se difunde. Por eso me tomo la despedida como lo que es: un reconocimiento a todo el profesorado que se deja la piel, que no tira la toalla en estos tiempos de desesperanza; que frente a los recortes no se desmotiva, sino que intenta compensar los tiempos difíciles con su buen hacer, y participa en las movilizaciones cuando son necesarias. He conocido a tantos docentes comprometidos con su oficio que no podría contarlos.

Soy profesor de Historia, y como creía que tenía que darles una explicación a mis alumnas y alumnos por mi jubilación, pensé que lo mejor era compartir con ellos un poco de mi relato de vida dentro del tiempo histórico que me ha tocado vivir, algo que nunca había hecho por pudor. Es lo que hace Marco Tullio Giordana en la maravillosa película “La mejor juventud”, contando la Historia de Italia a través de la historia de una familia. Así, les explique mi nacimiento a mediados del siglo pasado en una casita baja del barrio de Usera de Madrid, en una familia obrera duramente represaliada por el franquismo. Que estudié interno con una beca en la Universidad Laboral de Sevilla (maestría industrial) e Ingeniería Técnica Industrial. Que me tomé como algo personal la injusticia y la falta de libertades de la dictadura, y aquello empezó a complicar mi existencia.
Les conté mi compromiso en la lucha antifranquista y mi ingreso en el clandestino PCE y sus consecuencias. Ello me acarreó una primera detención y procesamiento por el TOP en 1973. Hubo otro intento de detención en 1974 -logré fugarme- y un segundo procesamiento en situación de búsqueda y captura, y condena a dos años de cárcel. Les hablé de mi huida para ocultarme y que me refugié  en la Ciudad de los Muchachos de Orense, donde aprendí toda la pedagogía que sé con Pilar e inicié mi vocación de educador.
Siempre compaginé estudio y trabajo, bien fuera en Villanueva y la Geltrú o en Madrid. Que trabajé de ferralla en la construcción y tuve que cambiar el nº de la Seguridad Social para no ser localizado. Participé en las huelgas de la construcción, donde conocí a unos veteranos (MacarioArcadioTranquilinoPaco el Cura) que eran auténticos héroes obreros. Luego vendrían las largas y duras luchas de enero de 1976 que forzaron la transición a la democracia, pese a la resistencia del franquismo. Fui muy activo en CCOO de la Construcción y empecé a tener responsabilidades sindicales, aún sin quererlas y sin cumplir los treinta años.
Acepté la responsabilidad como secretario de Acción Sindical en CCOO desde 1978 a 1996. Fueron años muy intensos de movilizaciones, negociaciones con la patronal y el gobierno, reuniones, asambleas, viajes, prensa… Los sindicatos tenían fuerza, trataban de tú a tú al Gobierno y a la patronal, se conseguían avances en derechos laborales y sociales. Las huelgas generales eran impresionantes (14-D). Daba gusto trabajar con grandes personas como Marcelino Camacho. Y les expliqué cuándo surgieron las diferencias sobre la estrategia del sindicato en 1994 y cómo se dividió la organización. En el VI Congreso de 1996 hubo dos candidaturas y al llamado Sector Crítico (Camacho y otros muchos compañeros) se nos impidió toda responsabilidad confederal y me despidieron.
Fueron momentos duros, y tomé una decisión muy acertada. Me presenté aquel año a las oposiciones de secundaria y al aprobarlas ya nunca dejé de trabajar en la enseñanza hasta ahora. Ahí empezó mi última etapa laboral pero, sobre todo, de compromiso con otra buena causa: la educación de jóvenes y adolescentes. Han sido más de veinte años de intensa actividad y de especialización. He dado clases en zonas obreras y en centros de difícil desempeño, porque considero la educación como un derecho fundamental de todos que solo lo garantiza la escuela pública. He aprendido mucho  de mis alumnos. Les he tratado como personas, no como herramientas, algo que no está reñido con que sacaran dieces en la selectividad. Juntos hemos trabajado los derechos humanos, la convivencia y la igualdad entre mujeres y hombres. La cultura sin este soporte no es más que un adorno y no lleva a transformar el mundo para mejorarlo.
Para mí la mejor manera de defender la escuela pública ha sido el trabajo diario, la cooperación del profesorado y participar muy activamente en proyectos de convivencia, innovación y de defensa de la Escuela Pública(proyecto Turkana, Plataforma de Vallecas por la Escuela Pública, Marea Verde, Foro de Sevilla). He escrito mucho sobre educación en revistas educativas y digitales; he ido a todas las huelgas, manifestaciones, asambleas; he llevado a diario la chapa de la Escuela Pública y la camiseta verde todos los miércoles en el centro. Esa ha sido mi aportación.
En el último claustro también me despedí de mis compañeras y compañeros. Les conté cómo los caminos del azar me habían llevado al instituto Villa de Vallecas, después de ser desplazado de Fuenlabrada. Les confesé que me iba a costar dejar la docencia, quizá por aquello que decía Vasili Grossman de que no hay nada tan difícil como abandonar la casa donde se ha sufrido tanto, aunque no es exactamente el caso: yo he disfrutado mucho y no me han faltado las emociones fuertes. La escuela es muy intensa.
Creo que en la vida hay que saber hacer dos cosas: dar las gracias y pedir perdón para estar a bien consigo mismo y con los demás. Pedí perdón por los errores que pude cometer, por no tener tiempo suficiente para interesarme más por la vida, dificultades y anhelos de los compañeros… Pero, sobre todo, les di las gracias por muchas cosas: por todo lo que me aportaron, por los compromisos compartidos en defensa de la calidad educativa, por el apoyo mutuo, por la imaginación y las ganas echadas para paliar la falta de recursos, por los buenos y malos ratos vividos.
Ahora quizá me explico más por qué el vídeo de la despedida ha sido viral. Yo no he sido nada más –y nada menos- que un maestro, que he hecho mi oficio lo mejor que he podido. De mi padre y de los veteranos de la construcción aprendí que primero hay que cumplir para poder reclamar después. Y porque es, también, una obligación con nuestros alumnos. Recuerdo que en el homenaje al profesor Ladislao Martínez tras su muerte, una alumna dijo: Nosotros no seremos los mejores alumnos, por eso necesitamos los mejores profesores. Somos muchos los que intentamos estar a la altura de sus necesidades.
Pero nada se hubiera hecho sin profesores y alumnos que lo organizaran. El alumnado siempre paga, aunque a veces lo haga tarde. En cuanto al profesorado del Villa, es una plantilla extraordinaria que combina juventud con veteranía, oficio y mucho compromiso que les lleva a repetir en un centro de difícil desempeño.
La repercusión en las redes sociales y medios de comunicación de la despedida expresa la necesidad de noticias positivas desde la escuela, frente a las informaciones de acoso escolar, agresiones a profesores muchas veces exageradas, etc. La escuela es el lugar donde nacen los sueños y donde crecen los alumnos a todos los niveles. Se forman como ciudadanos y nuestro papel es acompañarles en ese proceso: ese es el sentido profundo de la pedagogía que decían los clásicos.
Con las juntas de evaluación terminadas y entregadas las notas, el final de fiesta parecía las salidas extraescolares de las dos últimas semanas con los grupos a los que doy clase a museos, al centro de Madrid y a la exposición sobre Auschwitz. Pero llegó el paseíllo y las fuertes emociones. Creo que nunca he dado tantos abrazos y tantas veces las gracias. Allí aguanté el tipo como pude, pero leyendo en casa las cartas y escritos de los alumnos y de alguna compañera, la emoción me producía tal congoja que me tuve que ir a refrescar los ojos a un parque. Como dice un amigo, no había llorado más desde ET. Pero no serán lágrimas que se pierdan en la lluvia, son sentimientos fuertes para cuando me asalten las dudas sobre las cosas que merecen la pena en la vida.
Uno no hace las cosas para que se lo agradezcan, sino por profesionalidad, pero entre irse de un lugar con una caja de cartón con los cuatro papeles y objetos personales que ha ido acumulando o recibir este chute de afectividad hay una diferencia. Ojalá se les haga a tantos docentes que se lo merecen como reconocimiento a su entrega: que la escuela les demuestre que les quiere tanto como ellos han querido a la escuela.
Si ha sido un lujo ir cantando a trabajar, ha sido un orgullo hacerlo en la Escuela Pública. Me ha llegado la hora de pasar el testigo a compañeras y compañeros más jóvenes. Lo hago muy tranquilo porque veo que queda una buena cosecha. Solo darles un consejo: que amen su profesión y que eduquen con afecto, porque sin él no hay aprendizaje; que crean en el alumnado; que cooperen con los compañeros y las familias; que trabajen los valores democráticos y los derechos humanos, y que sepan que sin educación no hay transformación.
Cuando los alumnos me preguntan: “¿Y ahora qué vas a hacer?”, respondo lo que siento: “Echaros de menos”. También porque sé que nadie se va del todo mientras alguien le recuerde.



Ha sido un placer y un orgullo haber compartido contigo tantas asambleas, acciones, manifestaciones,... no solo en defensa de la Educación Pública, sino también en la lucha por los derechos ciudadanos.

¡Mil gracias, Agustín!