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viernes, 29 de enero de 2021

Manuel Castells: «Las universidades deben escuchar a su alumnado» (ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

Reproducimos esta información publicada por ELDIARIODELAEDUCACION.COM 


  • El ministro de Universidades, Manuel Castells, durante una rueda de prensa ha querido lanzar un mensaje claro a las universidades ante las imágenes aparecidas en los últimos días con aglomeraciones de alumnos y alumnas durante la celebración de los exámenes cuatrimestrales: deben escuchar a su estudiantado e investigar si se han producido situaciones contrarias a la seguridad sanitaria.

Durante los últimos días ha sido relativamente fácil encontrarse en redes sociales y medios de comunicación imágenes de decena de chicas y chicos en lo que sin duda parecen situaciones que contravienen las medidas de seguridad y distancia social impuestas por la pandemia de Covid-19. Situaciones que no han tenido nada que ver con imprudencias por parte de estos jóvenes, sino ante la imposición de algunas facultades de realizar exámenes de manera presencial.

Las críticas por parte de las asociaciones y sindicatos de estudiantes no se hicieron esperar y, sin más, se levantó una nube de polvo en la que ha habido palabras cruzadas por parte de la CRUE, el Ministerio de Universidades y algunas consejerías autonómicas.

Aunque Castells no ha querido entrar en polémicas, según sus palabras, en la rueda de prensa de presentación de ayudas para la movilidad y la cualificación del profesorado universitario, ha querido salir al paso de esta situación.

Recogiendo el sentir de estudiantado y familias ha pedido que sean las universidades las que escuchen a sus estudiantes y realicen investigaciones, si lo consideran pertinente, para aclarar las situaciones vividas en los últimos días en varias universidades públicas.

Frente a las imágenes que han ido apareciendo, en la tarde de ayer la Conferencia de Rectores (CRUE) lanzó un comunicado en el que aseguraba que las universidades son espacios seguros. «Los datos disponibles y objetivos muestran una incidencia significativamente por debajo del resto de la población. Y eso debe estar por encima de cualquier opinión interesada o imagen puntual».

Al mismo tiempo, la CRUE asegura que la «presencialidad es el sello de identidad de la gran mayoría de nuestro sistema universitario, no una cuestión anecdótica o un capricho de los rectores y rectoras». Ante la reclamación por parte de diferentes colectivos de la posibilidad de elaborar exámenes online, la Conferencia de Rectores afirma «debe ser el último recurso» y que «conlleva la implementación de unas medidas extraordinarias y con complejas derivadas legales y técnicas en el ámbito de la protección de datos y la identificación de quienes se examinan. Pero aprovechándose de estas dificultades y de las lagunas normativas que existen, se han producido intentos de fraude».

En este sentido el ministro ha recordado que en el mes de junio, con unos datos de pandemia no tan altos como los de ahora, pudieron hacerse los exámenes online. «Se pueden hacer con condiciones de seguridad como en junio pasado», aunque ha admitido que quedan cuestiones que resolver en cuanto a la seguridad y la privacidad de los datos personales del alumnado cuanto se realizan estas tareas de manera telemática.

Frente a estas cuestiones, Castells ha sido tajante: «No se puede ser indiferentes a un clamor ante la agravación de la pandemia. No se puede mantener lo que estaba previsto en la situación de extrema gravedad en la que estamos ahora».

La decisión sobre cómo se realizan los exámenes, así como las clases habituales, queda dentro de la autonomía universitaria, recogida, ha recordado el ministro, en la Constitución Española, aunque la última responsabilidad es de las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas que pueden decidir imponer la no presencialidad en estas instituciones.

En cualquier caso, Castells ha asegura que «he hecho llamamiento de responsabilidad a los decanos y a los rectores de las univrsdidades a que escuche a los estudiantes» ya que no cree que «se inventen las imágenes que están enviando».

En la otra punta del espectro están la agrupaciones de estudiantes que esta misma mañana lanzaban un comunicado para expresar su malestar. CREUNE y CREUP agrupan a la mayor parte del estudiantado. En su documento aseguran defender la mayor presencialidad posible, «pero no a cualquier precio». Aseguran que después de pasar meses y meses en sistemas híbridos o no presenciales «se ha podido prever esta situación y trabajar para minimizar sus efectos en el plano académico».

Además de esto lanzan acusaciones más o menos veladas contra la CRUE por anclarse en modelos de enseñanza que ahora mismo no están siendo eficaces, y aseguran que las acusaciones de fraude o copia hacia el alumnado esconden «el debate real sobre la falta de renovación de los métodos de evaluación; mientras se divide a los estudiantes en honestos o deshonestos«.

Una situación trampa en la que, después de casi un año de pandemia y con la experiencia de los exámenes del mes de junio, además del aumento de la inversión en los últimos meses, podría haberse intentado solventar de otra manera.

Según el ministro Castells, la nueva ministra de Sanidad tendrá una reunión en la Intersectorial en la que planteará este asunto a las comunidades autónomas, mientras que él ha enviado la convocatoria para la reunión de la Conferencia de Política Universitaria para también tratarlo.

Sendas reuniones que, tal vez, podrían haberse celebrado hace semanas para intentar evitar las situaciones que se han vivido en las dos últimas semanas.

jueves, 14 de enero de 2021

Estudiantes de toda España se revuelven contra los exámenes presenciales en la Universidad en plena tercera ola (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

 ELDIARIO.ES publica esta información


Revuelta estudiantil en la Universidad. Alumnos de toda España se rebelan contra la imposición por parte de la mayoría de las universidades de exámenes presenciales tras haber pasado el primer cuatrimestre en una modalidad de estudio semipresencial en el mejor de los casos y justo cuando el país sufre la tercera oleada de COVID y otra de frío. En alguna universidad, como la de Granada (UGR), se da la circunstancia de que los estudiantes no han pisado las aulas desde octubre, pero ahora tendrán que ir a examinarse. "Es incongruente e irresponsable: clases online, pero exámenes presenciales", resume Hada Martínez, portavoz de la Unión Sindical Estudiantil (USE) y alumna de la UGR.

El estudiantado denuncia que los campus, con carácter general, se niegan los exámenes a distancia porque desconfían de las posibles trampas que pueda hacer el alumnado y también porque no saben cómo hacerlo, y lamentan la "incapacidad de la universidad de adaptarse" y la improvisación en algunos casos ante una situación que era previsible. "Los posibles rebrotes y las condiciones extremas durante los exámenes de enero son temas recurrentes sobre los que se ha estado debatiendo desde el principio del curso académico. No obstante, ni las universidades ni las instituciones se han adaptado en tiempo y forma a las repercusiones de estas, incumpliendo las medidas sanitarias en las universidades durante la convocatoria ordinaria, desechando la posibilidad de la evaluación telemática y poniendo en riesgo la seguridad del estudiantado", lamentan CREUP y CEUNE, los dos principales órganos de representación de los universitarios.

Las noticias se suceden estos días, de norte a sur y de este a oeste. En Castilla y León, más de 5.700 estudiantes han pedido que los exámenes se realicen a través de internet. En Sevilla, parecido. El alumnado de Oviedo anda a la gresca con la Universidad, que les ha obligado a realizar exámenes en condiciones de "muchísimo frío". Las problemáticas se extienden y multiplican. En algunos centros de Madrid, como la Carlos III, las pruebas tenían que haber empezado el pasado lunes, pero fueron pospuestas por la borrasca Filomena y se han reubicado contra el criterio estudiantil, al final del proceso de exámenes cuando son los que mejor preparados tienen los estudiantes. Además, lamentan, se quedan sin días de descanso entre trimestres. En la Rey Juan Carlos, como en Granada, tienen que acudir a hacer exámenes después de pasarse el curso aprendiendo desde casa.

El Ministerio de Universidades se reunió con los estudiantes hace unos días, cita de la que salió el compromiso de la cartera que dirige Manuel Castells de trasladar el asunto al Ministerio de Sanidad y el recordatorio de "que es necesario el escrupuloso cumplimiento de los requisitos sanitarios establecidos por las autoridades competentes para el desarrollo de cualquier actividad académica presencial y, como ya se recogía en los planes elaborados, en caso de imposibilidad de cumplimiento ha de implementarse un modelo de docencia híbrida o, en caso necesario, totalmente virtual". El problema que tiene el ministerio es que tiene poca (o nula) capacidad de influenciar en las universidades, que son autónomas.

La CRUE, que reúne a 76 universidades españolas públicas y privadas, sí podría tener más ascendente. Pero, lamentan los estudiantes, no se ha puesto de su lado. En un comunicado emitido el pasado martes, la conferencia de rectores explica que "las universidades españolas ya planificaron un curso 20-21 en el que se apostaba por la máxima presencialidad y el cumplimiento de las normas sanitarias establecidas por el Gobierno Central y los Gobiernos autonómicos", lo cual, "junto con los protocolos para la realización de exámenes presenciales, y el cumplimiento estricto de las normas sanitarias por cada miembro de la comunidad universitaria, nos permitirá el desarrollo de nuestra actividad, incluidos los exámenes, cuya presencialidad ha sido autorizada por las diferentes autoridades sanitarias".

"Absolutamente irresponsable"

Los estudiantes están desconcertados. Observan cómo sube la incidencia de la COVID en España, aumentan las restricciones en las comunidades autónomas, pero se mantienen los exámenes en el aula. "Sabemos que se han generado protocolos específicos para la realización de los exámenes", concede Laura Alcaide, de la comisión permanente del CEUNE, "pero ya hemos visto universidades en las que no se ha respetado estos protocolos". Las organizaciones de estudiantes exigen a la administración que determine "unos criterios comunes" acerca de la realización de exámenes para que los alumnos sepan a qué atenerse.

En la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) 1.600 estudiantes han firmado un documento en el que se recuerda que "las actividades se llevarán a cabo en su mayoría en remoto", sin embargo "el criterio que prima a la hora de realizar los exámenes (...) de enero es la realización en la modalidad presencial", decisión que tachan de "absolutamente irresponsable" y exigen "el establecimiento de un criterio común para la realización de los exámenes, así como que se realicen a través de la modalidad online".

"Los estudiantes de Periodismo y Comunicación Audiovisual no vamos ni un solo día a clase", explica Mario. "Estamos haciendo las prácticas desde casa. En la asignatura Cámaras y Sonido tuvimos una sobre uso del flash y la iluminación y la tuve que hacer con el móvil. Pero el examen es presencial. ¿Qué clase de lógica es esa?", se pregunta, y explica que por mucho que la URJC garantice la seguridad en las aulas para realizar el examen, está el factor desplazamientos en transporte público, pasillos de la facultad, etc. "Somos unos 60 en clase, ¿cómo vas a gestionar esas distancia de seguridad? Las entradas se abarrotan, no puede haber distancia de seguridad". Ni siquiera les han dividido en dos grupos para hacer los exámenes, lamenta.

Mario, como Martínez, de la UGR, menciona la situación de los estudiantes cuya residencia no está en el mismo sitio que la universidad donde estudian. "En la UGR hay unos 27.000 estudiantes que vienen de fuera (aproximadamente la mitad)", explica la portavoz de USE. Muchos de ellos se fueron cuando la universidad decidió, a mitad de octubre, que las clases serían a distancia, pero ahora tienen que volver y "buscarse la vida para vivir" en la ciudad durante un mes.

Evaluación continua y 'proctoring'

De fondo sobrevuelan dos problemas, lamentan los estudiantes: la importancia que todavía tienen los exámenes como método de evaluación en la universidad española y la desconfianza de las universidades en que los universitarios copien durante las pruebas (o su incapacidad de plantear exámenes orientados a la reflexión y el desarrollo, explican los alumnos, más que al volcado de conocimientos y por tanto en los que copiar no sea una opción).

"Reclamamos, tanto al inicio del cuatrimestre pasado como este, que se implante la evaluación continuada para evitar estas situaciones", explica Alcaide, de CEUNE, respecto de la primera cuestión. "Hay grados y asignaturas en los que los exámenes llegan a tener un 70% del peso de la evaluación", añade.

El espacio europeo de educación superior, conocido como el plan Bolonia, incluía en teoría una apuesta por esta evaluación continua, basada en la realización de trabajos durante el cuatrimestre y la participación en clase, para rebajar el peso de los exámenes. Pero no ha acabado de suceder. "Si de verdad pensamos que debe ser el método, habrá que regularla para que el examen no valga tanto. No tiene sentido que la evaluación continua suponga solo tres puntos [sobre diez]", opina Martínez, de USE.

El segundo elemento es la vigilancia que las universidades podrían realizar de sus estudiantes mientras hacen un examen a distancia, concepto conocido como proctoring. El último trimestre del curso anterior, que se cerró con exámenes a distancia, muchos profesores optaron por técnicas que los estudiantes no recibieron demasiado bien. "Muchos emplearon técnicas como que los alumnos pongan cámaras mientras realizan el examen, invadiendo su privacidad o el derecho a la intimidad, o realizaran exámenes contrarreloj tipo test o de preguntas cortas con tiempo muy reducido que no dejaba margen para contestarlas", explica Martínez. En ocasiones incluso les pedían que conectaran la cámara del móvil para asegurar que no había nadie más en la habitación o los micrófonos para evitar chivatazos orales.

Pero no todas las universidades han optado por lo presencial como forma de vida. Existen alternativas a los exámenes imposibles de completar a tiempo. En la Cardenal Herrera Oria CEU, en la Comunidad Valenciana, todas las pruebas serán online. Fuentes de la universidad explican que la vigilancia se llevará a cabo a través de una plataforma llamada Balckboard Collaborate Ultra que incorpora un navegador de internet propio incompatible con otros navegadores (para evitar consultas en internet) y que también les da acceso a la cámara web del estudiante "para monitorizar su situación". También hay públicas, como la Universidad de La Laguna. Otras todavía negocian con los estudiantes, una de las peticiones que realizó el Ministerio de Universidades: "Es importante que todas esas medidas adicionales que se tomen sean tomadas en el marco del consenso y la escucha de todos los actores de la comunidad universitaria".

martes, 16 de junio de 2020

Las escuelas de idiomas de Madrid van a la huelga por falta de seguridad y garantías sanitarias (Susana Albarrán para elsaltodiario.com)

Artículo de Susana Albarrán para elsaltodiario.com

A pesar del último intento de diálogo ante la Consejería de Educación y un primer día de pruebas presenciales, este martes empieza la huelga del profesorado en las Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI) de la Comunidad de Madrid.

16-6-2020

Madrid —junto con Murcia y Euskadi— es una de las comunidades autónomas donde la Consejería de Educación ha decidido realizar las pruebas y certificaciones de idiomas en sus 36 escuelas oficiales de toda la región. Buena parte de los y las docentes aseguran que esta decisión se ha hecho sin las garantías sanitarias suficientes para profesorado y alumnado, y este lunes 15 de junio han tenido que examinar en condiciones precarias e improvisadas por cada escuela. Es por ello que CCOO, sindicato mayoritario en las EOI, ha convocado la huelga, a partir del martes 16 de junio, a los 600 docentes de las 22 lenguas que se imparten.

Profesorado y sindicatos denuncian el empecinamiento del titular de la consejería, Enrique Ossorio, en hacer pruebas presenciales entre el 15 y el 30 de junio, poniendo en riesgo la salud del personal y los alumnos de las EOI y cargando toda la responsabilidad en los directores de los centros, a los que se ha facilitado unas instrucciones genéricas sin proporcionarles suficientes equipos de protección individual para profesorado y alumnado.

“Llevábamos dos semanas de escritos, firmas, peticiones sin respuesta. Es más los exámenes ya habían llegado a las escuelas, y los directores ya nos estaban convocando. Si no se se toman nuestra salud en serio, no nos queda otra opción que ir a la huelga”, declara a El Salto Marisa Coronado, profesora de la Escuela de Idiomas de Tribunal.

“Lo que hace que lleguemos a un huelga por el derecho a la salud de los trabajadores y el alumnado tienen que ver con que no hay nada preparado, ni planificado, ni controlado”

“Lo que hace que lleguemos a un huelga por el derecho a la salud de los trabajadores y el alumnado tienen que ver con que no hay nada preparado, ni planificado ni controlado” dice por su parte Isabel Galvín, secretaria general de Educación de CC OO Madrid, aunque reconoce que no es un hecho aislado en la educación. “El problema que tenemos en Madrid es que no se ha hecho nada durante el confinamiento, y según hemos llegado a cada una de las fases no hay nada previsto ni preparado para el año que viene”, señala.

convoca la huelga del profesorado de las escuelas oficiales de idiomas. Esta mañana delante de la Consejería han protestado alumnos y profesores pidiendo la realización de los exámenes en septiembre y no a partir de mañana como pretende que se realicen.


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Galvín asegura que, durante el confinamiento, la teledocencia y el teleaprendizaje las escuelas de idiomas no recibieron ninguna atención por parte de la consejería. “Nos hemos dirigido a ella de forma regular para solicitarles que había que dar respuesta a una serie de circunstancias y regular la cuestión de las evaluaciones, pero no recibimos respuesta”, subraya Galvín, que apunta que el malestar que existe es fruto de la acumulación de silencios de estas semanas.

En esto concuerda Marisa, que se queja de lo tarde que les notificaron las instrucciones: el día 1 de junio se facilitaron indicaciones para comenzar el día 15 los exámenes presenciales, y con ello organizar la atención de un potencial de 20.000 alumnos que se podían presentar. Según cálculos de la administración, se van a presentar 10.000 repartidos en 33 escuelas. La profesora de la Escuela Oficial de Idiomas de Tribunal asegura que solo “se les ha suministrado 50 mascarillas a cada escuela y un litro de gel; a partir de ahí, los directores debían buscarse la vida. Les han convertido a literalmente en gestores de riesgo”.
Nuestros exámenes nos aguardaban metidos en cajas desde abril. Nadie en la Consejería se ha molestado en diseñar un plan alternativo. ¡A la huelga, compañeros!


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La secretaria de Educación de CCOO Madrid coincide “A los equipos directivos y docentes tampoco se les ha escuchado cuando han tenido una reunión con responsables de la Consejería, incluso nos han transmitido que el trato ha sido muy malo, en el sentido de no escucharle y con unas actitudes déspotas y autoritarias sin tener en cuenta la realidad”. Aún y con ello asegura que, según los recursos de los que dispone cada centro para gastarse en mascarillas, pantallas de protección y separación, o para equipos de desinfección, se ha hecho lo mejor que han podido.

A su vez, reconoce que no está previsto qué hacer en caso de que se detecte un contagio, “Realmente hay una sensación, que no es exagerada, de preocupación, de miedo, de si esto está fuera de control”.

FALTA DE PERSONAL PARA CUBRIR SERVICIOS MÍNIMOS

“Nos hemos encontrado también con que los servicios mínimos son abusivos”, apunta la responsable de Educación de CC OO Madrid al referirse a la propuesta por parte de la consejería de cubrir servicios mínimos que van del 30 al 60% del personal, según la afluencia prevista de alumnos por días. “Estos porcentaje son altísimos y lo vamos a denunciar”, advierte. “Es tal el grado de desconocimiento que en la mesa de negociación de los servicios mínimos, los representantes de la consejería nos manifestaron que no sabían cuánto alumnado estaba inscrito en cada centro, eso es un descontrol”. Asimismo, cuenta la profesora de la EOI de Tribunal “llevo yo 35 años trabajando en la educación pública y nunca había visto en este sector unos servicios mínimos así, prácticamente para boicotear la huelga”.

Otros problemas que el profesorado se encontrará a lo largo de los días de evaluaciones es la falta de auxiliares de control para garantizar caminos seguros —de entrada y salida— dentro de las instalaciones, personal con el que muchas escuelas no cuentan y menos por la tarde que es cuando se realizan las pruebas. De la misma manera, solo se cuenta con personal de limpieza por las mañanas. Cuestión no menor ya que, por la propia naturaleza de un examen de idioma, éste puede durar al menos cuatro horas, con apenas tiempo para ir al baño, al que las personas podrán entrar cuando mucho de dos en dos.

Para hacer los exámenes “se mantiene al alumnado ahí al menos seis horas, en un aula con mascarillas sin poder poner el aire acondicionado porque no está recomendado”

La profesora Marisa Coronado describe la dificultad de los exámenes: “Tienen una parte escrita en los que hay que dar y recoger papeles, y duran entre cuatro y cinco horas. Además, como tienen que llegar los alumnos escalonadamente —pero al menos media hora antes—, se mantiene al alumnado ahí al menos seis horas, en un aula con mascarillas sin poder poner el aire acondicionado porque no está recomendado. Además, los descansos son mínimos, de diez minutos a mitad del examen. Unas condiciones... en fin, todo complicado e innecesario”.

Por su parte, Isabel Galvín también llama la atención sobre el personal docente que por ser colectivo de riesgo o por tener derecho a la conciliación, y al estar regulado el teletrabajo en este sector, cerca de un 30% de la plantilla tampoco se podría incorporar.

ALUMNADO QUE SE QUEDA FUERA

Se sabe que en esta semana de evaluaciones hay días claves como el 19 de junio, en el que se prevé asista más estudiantado porque son las pruebas de acreditación del C1. Las pruebas de nivel C1 junto con las del B1 son las más demandadas y serán la próxima semana.

Sara, una alumna de alemán en estudia en una de las EOI, comenta a El Salto estar de acuerdo con el profesorado sobre los motivos de la huelga “porque los protocolos que hay son ninguno o muy escasos, es decir las básicas, distancias, mascarillas y gel hidroalcohólico, pero es que son cuatro horas de examen en un aula cerrada. En mi clase somos 25 y se va a hacer examen B1 y C2 a la
vez”.

“A nosotros el examen oral nos lo hacen vía online lo cual, elimina la igualdad de oportunidades porque hay gente que no tiene las mismas posibilidades tecnológicas”


En cuanto a compañeros suyos que se pueden quedar fuera de las evaluaciones, Sara cuenta: A nosotros el examen oral nos lo hacen vía online lo cual, creo, elimina la igualdad de oportunidades porque hay gente que no tiene las mismas posibilidades tecnológicas. De hecho, en mi clase hay gente mayor que no ha asistido a clases en línea en estos meses de confinamiento”.


En este sentido, Galvín agrega “tenemos una cantidad de alumnos que no pueden hacer la prueba porque son personas de riesgo. también tenemos casos de personas que no están en Madrid y estamos todavía en una fase que todavía no permite la movilidad absoluta. Hemos tenido quejas de alumnos que se fueron en su momento a sus localidades de origen, fuera de Madrid y ahora se ven con que tienen unos exámenes presenciales y que no tienen facilidades para volver y quedarse”, y destaca que por ejemplo, otras instituciones como Cambridge, Oxford o los institutos internacionales han retrasado sus evaluaciones a octubre y noviembre.


La cuestión es que para los alumnos tampoco hay opción porque si no se presentan ahora pierden una convocatoria, es decir que solo les quedaría septiembre para aprobar. “Yo —comenta Sara— me veo obligada a ir porque estoy en un nivel muy alto, y voy a necesitar casi seguro las dos convocatorias porque es un examen muy largo y bastante difícil”. Y lo considera injusto porque “te hacen elegir entre ir, arriesgando tu salud, y no ir pero restándote esa convocatoria, aunque tu hayas pagado por dos. Hay gente que no va a ir porque tienen miedo y se irá directamente a septiembre jugándose todo en esa convocatoria”.

OTRAS FORMAS DE EVALUAR

El personal docente insiste en que existen otras formas de evaluar o bien reprogramar las evaluaciones y certificaciones hasta que se aseguren equipos sanitarios para el profesorado y el alumnado, y más personal de apoyo y limpieza en los centros. “Desde el mes de abril se han venido haciendo propuestas a la Consejería. Nosotros lo que proponíamos era pasar a todos los alumnos que se podían promocionar par que siguieran con sus estudios y que la certificación se hiciera cuando hubieran las condiciones y se pudiera organizar de una manera racional y sin riesgos para nadie”, recalca Coronado. Otra cosa que se les sugirió, en un año en que las pruebas son más largas porque se ha introducido lo que llaman tareas de mediación, dice la profesora, fue acortar el examen adaptándose a la situación, que se hicieran menos tareas y más cortas pero “ni online, ni adaptación”, expone.

“Es cierto la prueba de acreditación es una necesidad para el alumnado pero también es cierto que esto se podría haber hecho por otras vías. Se podría haber previsto y haberla hecho telemáticamente”

Por su parte Galvín defiende que “la prueba de acreditación es una necesidad para el alumnado, pero también es cierto que esto se podría haber hecho por otras vías. Se podría haber previsto y haberla hecho telemáticamente. Hay que tener en cuenta que todas las instituciones académicas están evaluando telemáticamente, pero la Consejería no ha tenido ni la previsión, ni las ganas, ni la decisión de hacerlo”. Y les reprocha: “Hubiera habido otras vías para poder garantizar la acreditación si se hubieran puesto a ello desde el principio del proceso”.

La sindicalista señala como ejemplo contrario a la desatención de las EOI, la previsión que se ha tenido con la EBAU ya que —asegura— ha habido reuniones de las universidades con Educación desde febrero que han permitido, entre otras cosas, desarrollar un protocolo y una previsión de fecha mayor. Y, finaliza la secretaria de Educación de CC OO: “En las circunstancias en que nos encontramos, la única opción que se ha visto mayoritaria ha sido la huelga. Nosotros hemos hecho una consulta telemática y videoasambleas, y la posición mayoritaria ha sido la convocatoria de huelga y así lo hemos hecho”.

Aunque está de acuerdo con la huelga, Marisa Coronado expresa su preocupación por que “mucha gente no va a entender que lo hacemos por la salud de todo el mundo, no solo la nuestra si no la de nuestros alumnos y familias. No es tan difícil que en esta situación se pueda dar un brote en cualquiera de estas escuelas, no sería nada raro”.
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jueves, 11 de junio de 2020

Madrid convoca a miles de alumnos a examinarse en las escuelas de idiomas y los docentes van a la huelga (Sofía Pérez Mendoza para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica esta información
  • Los directores, que pidieron dejar las pruebas para septiembre, han tenido que organizar en dos semanas un operativo para controlar a al menos 10.000 alumnos
Las comunidades autónomas están inmersas desde hace meses en la confección y organización de las pruebas de acceso a la universidad en una situación de pandemia. Madrid, sin embargo, va a celebrar antes otra prueba multitudinaria que genera menos atención: los exámenes de las escuelas de idiomas. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha convocado a miles de alumnos, hasta 20.000 según la Asociación de Directores de Escuelas Oficiales de Idiomas, a los exámenes presenciales a partir del próximo lunes. Al menos 10.000 se presentarán, según las estimaciones de la Consejería de Educación, que ha desoído la petición de los equipos directivos de los centros de aplazar las pruebas a septiembre. Como respuesta, el sindicato mayoritario de profesores, CCOO, ha convocado una huelga indefinida desde el día 15. "No hay garantías y además no somos enseñanza obligatoria", dicen fuentes sindicales.

Directores y profesores defienden que es "temerario" e "irresponsable" celebrar las pruebas en junio. Relatan problemas de espacio físico para distribuir al alumnado con las medidas de distanciamiento, de personal para vigilar las pruebas –hay docentes con patologías o por conciliación exentos de acudir–, de refuerzo de limpieza –el aula debe desinfectarse después de cada prueba– y no hay una solución en igualdad de condiciones para los alumnos "de riesgo", conminados por la instrucción regional a no presentarse, o para aquellos que tienen miedo de exponerse a unas pruebas que duran muchas horas. Muchos edificios son antiguos y pequeños, algunos comparten incluso espacios con colegios, cuentan los directores.

La Consejería cuenta con que 10.000 alumnos se presentarán (de los hasta 20.000 que podrían hacerlo), según informan fuentes de la cartera que dirige Enrique Ossorio. Educación argumenta que aplazar las pruebas a septiembre conllevaría el retraso del inicio de curso y que "los alumnos necesitan certificar para las universidades o para mejorar profesionalmente".

"Tenemos la sensación de que se toman decisiones antes de ver si es posible ejecutarlas, en el último momento y a toda prisa. Celebrar estas pruebas así es temerario", dice Jose Manuel Pineda, presidente de la asociación de Directores de Escuelas de Idiomas de Madrid, que ha dirigido varios escritos a la Consejería. Pineda asegura que los equipos directivos están sufriendo "un estrés bestial" con la organización y lidian también con los temores de su plantilla. En la misma posición está la Asociación de Profesores de Escuelas de Idiomas de Madrid.

La confirmación definitiva de la celebración de las pruebas se comunicó el día 1 de junio, según Pineda, solo con dos semanas de margen. El lunes que viene comienzan los exámenes y se extenderán hasta el 30 de junio por niveles e idiomas. Solo están convocados a las pruebas los alumnos que optan a una certificación, es decir, un título oficial (B1,B2,C1 y C2). Representan cerca entre el 45 y el 47% del alumnado total, según la asociación de directores.

Cinco días antes de arrancar las pruebas, las Escuelas Oficiales de Idiomas (EOI) no disponen de todo el personal suficiente para cubrir los turnos. La Consejería les ha pedido concretar las bajas por correo, garantiza que movilizará si es necesario a "personal de otros departamentos" para cubrir los exámenes y asegura, en el caso de que no haya espacio físico, se "estudiaría la posibilidad de ocupar espacios de otros centros".

Pilar Díaz es una de esas docentes que acudirá a trabajar en la escuela de idiomas más grande de Madrid, Jesús Maestro, con 7.500 alumnos. En conversación con eldiario.es, Díaz se queja de que las normas pueden "penalizar a los alumnos por razones de salud". "Tengo una alumna embarazada y yo misma le he aconsejado que se lo piense, no me parece seguro". Todos los estudiantes que se quieran presentar han debido comunicarlo a su escuela antes del 8 de junio.

Aunque no ha accedido a trasladar los exámenes a septiembre, el Gobierno de Ayuso sí ha ideado un sistema para intentar que el perjuicio de los que no pueden presentarse sea el menor posible. Independientemente de que acudan o no al examen, los alumnos y alumnas pueden promocionar, si así lo consideran sus profesores; y no correrá convocatoria. Es decir, los estudiantes no pierden oportunidades de cara a volverse a presentar al examen.

Los exámenes no se han convocado online para estos casos, salvo las pruebas orales, según las instrucciones. En otras comunidades sí se ha optado por este método, aunque también plantea problemas por la brecha digital. "Que sea online es complicado porque no tenemos plataforma y muchos no tienen acceso a internet. Solo tienen móvil y no ordenador", asegura Díaz, que ha continuado, como el resto de compañeros, dando clase a sus alumnos por todas las vías que se le han ocurrido. "Por videoconferencia, por correo, por móvil...". "Aprender idiomas así es muy difícil y algunos se han descolgado, lamentablemente", añade.

Cuatro horas de examen, descansos, baños...

En pocos días, los equipos directivos tienen que idear un sistema de entrada escalonada en las aulas (los exámenes deben empezar por orden de la Consejería a las 16 horas), organizar a la multitud en los descansos, crear circuitos de circulación dentro de las escuelas para evitar la muchedumbre, gestionar el uso y la limpieza de los baños, controlar que todos llevan mascarillas y no incurren en comportamientos de riesgo... En algunas escuelas ni siquiera hay mesas en algunas clases, sino sillas con un apoyador. "Los directores están muy agobiados porque hay escuelas que no tienen dependencias para garantizar la distancia de dos metros, hay que organizar las entradas y salidas, duplicar los auxiliares de control...", manifiesta Isabel Galvín, secretaria general de Educación de CCOO Madrid.

La lista está en las instrucciones que la Consejería de Educación ha enviado a cada uno de las escuelas. Los exámenes tienen una duración de cuatro horas –con interrupciones– y se hacen en papel. De manera que los correctores deben adoptar estrictas medidas de seguridad cuando lo corrijan físicamente (guantes, mascarilla...). "No vamos a poder dejar reposar esos papeles, si sobre ellos hubiera virus, porque la corrección, imaginamos debe ser inmediata", apunta Díaz.

Eva Luque, alumna, convive con dos personas de riesgo y ha decidido no presentarse a las pruebas. "Aplazar el examen sería lo más justo, pero es verdad que hacerlo tras tres meses sin clases es también un lío. Resulta complicado encontrar una solución buena", reflexiona esta alumna que opta a un C1 en inglés y estudia en la EOI de Carabanchel. Luque teme que "las prisas den luego lugar a lamentos" y considera que las pruebas no pueden hacerse "a cualquier precio".

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