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domingo, 7 de noviembre de 2021

UN ADIÓS SIN DESPEDIDA (Javier Taboada para su blog Jardín de Encuentro de Jesús Taboada)

Reproducimos este artículo que Jesús Taboada ha publicado en su blog Jardín de Encuentro de Jesús Taboada


Once de la mañana. Salgo a la terraza.

El sol confiere al cromatismo otoñal de árboles y trepadoras la intensidad de un fuego interior, esplendor de crepúsculo.

Desde una mediana lejanía, amortiguado por la distancia, como en sordina, el griterío familiar de los críos en el patio de un colegio. Es la hora del recreo.

No hace mucho que comenzó un nuevo curso.

Los ciclos de la vida, renovándose en incesante sucesión que enfrenta y reconcilia con la individual transitoriedad de todo lo existente.

Ha comenzado un nuevo curso en colegios e institutos.

Un nuevo curso en el que la mayoría de nuestros dirigentes políticos echan al estercolero del olvido los beneficios que supuso la adopción de medidas de refuerzo para paliar las dificultades sobrevenidas por una espantosa pandemia mundial.

Mientras la sombra amenazante del morbo fatal merodea todavía sobre nuestras vidas y nuestras conciencias, la política educativa en la mayoría de las comunidades retoma sin pudor ni sensibilidad social alguna la "antigua normalidad", desoyendo la agonía endémica de unos servicios públicos aquejados por años de sucesivos recortes, ahondando las deficiencias estructurales a que lo vienen condenando décadas de privilegiar a su costa a la empresa privada, degradando su naturaleza de servicio público, equitativo y universal, e incluso llevando al límite sus propias condiciones de existencia: vuelta a las aulas masificadas, carencia de recursos, políticas discriminatorias...

La lista de despropósitos es larga, demasiado larga, y lamentablemente no deja de aumentar.

De nuevo se han abierto las cancelas de los institutos al tropel de adolescentes y profesores que, en compleja y feliz conjunción, afrontarán el difícil y apasionante diálogo encaminado hacia una completa realización intelectual, personal y social.

De nuevo en las aulas se encontrarán alumnos y profesores en ese fecundo proceso dialéctico y formativo, en el tránsito de la adolescencia a la edad adulta.

Nuevos retos en la continua adaptación a las formas cambiantes de la sociedad.

Pero yo no estaré ahí para vivirlo en primera persona.

Desde hace un año, pasé el testigo, dejé mi condición de profesor y asumí la de jubilado.

Nada discurrió según los cauces habituales.  Lo imprevisible se cebó con el guion, transformando lo que normalmente habría sido un punto final, o al menos un punto y aparte, en unos desconcertantes puntos suspensivos.

La distopía pandémica, entre otras consecuencias muchísimo más drásticas, pero no menos sensibles, me negó una despedida en el adiós a 37 años de docencia, con sus luces y sus sombras, que son mis propias luces y sombras, porque han constituido el marco referencial de mi propia vida y de mi relación con el mundo.

El 14 de marzo de 2020, ante la excepcional emergencia sanitaria provocada por la pandemia, de trágicas consecuencias para amplios sectores de la población, el gobierno decretaba el estado de alarma y un primer confinamiento domiciliario que duraría más de tres meses.

Eran mis tres últimos meses de docencia y, de repente, ya no en el aula, ya no cara a cara con mis alumnos ni en contacto diario con los compañeros. A las incertidumbres existenciales sobre salud y condiciones de vida, se sumaba el desconcierto, la perplejidad, el abandono y la dejación administrativa ante los retos de continuar nuestra labor educativa en una situación completamente desconocida, nunca prevista, sin recursos apropiados ni suficientes, sin puntos de referencia, improvisando al límite.

No fue fácil, extremadamente duro.


Mucho se habló de aquellos excelentes profesionales que soportaron sobre sus espaldas la ingente carga de bregar con las múltiples cabezas de la hidra, de hacer frente a los escupitajos de la muerte, un personal sanitario entregado hasta la extenuación, expuesto y vulnerable, aplaudido primero como héroes y ángeles de la guarda y luego utilizado como carne de cañón por políticos y otros agentes de los distintos poderes democráticos que, desde el minuto cero de esta tragedia universal,  aprovecharon el momento de fragilidad y desconcierto social para obtener rédito político a costa del sufrimiento y la muerte.

Mucho se ha hablado, y lamentablemente no siempre para bien, de estos inmensos profesionales públicos a los que debemos no sólo respeto, sino también reconocimiento y gratitud incondicional, y en demasiadas ocasiones sólo han sido compensados con el desprecio y la mezquindad tanto por parte de las administraciones sanitarias como por algunos medios informativos y ciertos sectores de la sociedad "de cuyo nombre no quiero acordarme".

Mucho se habló de ellos.

Mucho se habló de una población que sufría la claustrofobia del confinamiento domiciliario y la asfixia de una economía paralizada. En esas largas semanas de aislamiento, muchos tuvieron tiempo para condolerse, para reflexionar, para enfocar sus prioridades desde nuevas perspectivas, para realizar actividades siempre postergadas ante el estrés de nuestra vida laboral, muchos tuvieron tiempo para leer, para escribir, para pintar, para coser, para hacer panes, bizcochos, palmeritas, para practicar yoga, meditación, bachata...

¿Qué hacían, entre tanto, los profesores? ¿Qué hacía yo?

Ese 14 de marzo me senté delante del ordenador y prácticamente no me levanté de allí durante los siguientes tres meses, en un frenético intento de dar continuidad a una labor docente en unas condiciones totalmente imprevistas, con unas herramientas precarias, sometido a los vaivenes de una administración que, en su errática respuesta institucional, suponía más trabas que colaborador necesario; un angustioso sobreesfuerzo por mantener como fuera la cercanía y la receptividad necesarias entre alumno y profesor, cuánto más en unas condiciones en que alumnos y profesores debíamos sobreponernos a los miedos y fantasmas personales provocados por la presencia invisible y amenazante, cuando no dramática, del virus. Había que solventar dificultad tras dificultad, reto tras reto, sin ayuda de ningún tipo, con herramientas que, debido a su uso masivo, se colapsaban día sí, día también, paliando con imaginación la carencia de recursos, anticipándonos a la desmotivación y el desaliento para tender, junto con los contenidos académicos, una voz de aliento y solidaridad. ¿Cómo explicar la sintaxis de una frase griega sin tiza y sin pizarra, a través de una pantalla de ordenador? ¿Cómo atender individualmente las dificultades personales de cada alumno, a la distancia, sin la fluidez comprensiva que la información emocional confiere a la palabra, sin el apoyo colaborativo del trabajo en grupo? No había mañanas, tardes ni apenas noches. No hubo vacaciones de semana santa ni puentes de mayo, ni sábados, ni domingos. A cualquier hora, en cualquier momento, podías y solicitabas recibir aquel reguero de correos electrónicos con dudas o con trabajos o ejercicios, correos a los que tenías que responder lo antes posible para mantener una ilusión de inmediatez, de cercanía. Sobre la marcha, a contrarreloj, había que adaptar a herramientas y circunstancias desconocidas lo que en el aula explicarías sin dificultad, apoyándote, cuando la palabra resulta insuficiente, en los mil recursos de la comunicación no verbal. ¿Cómo medir las dosis adecuadas de información y los tiempos para no sobrecargar a los alumnos?, ¿para coordinarte con otros profesores con los que tampoco tenías entonces trato directo, sin solaparos, sin abrumar a tus alumnos, manteniendo esa base afectiva que en el trato diario presencial no precisa explicitud, pero que las herramientas informáticas deforman tan fácilmente?

A nivel profesional, fue un reto titánico. A nivel personal, un esfuerzo extenuante. A nivel humano, la revelación de la siempre insospechada capacidad humana para remontar los más arduos escollos, cuando la solidaridad y el compromiso son nuestro motor y guía.

Y llegó julio y, con julio, el tiempo del adiós. Pero no hubo adiós.

Y luego llegó septiembre y, con septiembre, el tiempo del reencuentro, en condiciones que seguían siendo imprevisibles y pavorosas.

Pero para mí no hubo reencuentro. Ya para entonces formaba parte del colectivo de jubilados. Y fue extraño, muy extraño, porque el que se va sin despedirse es como si no se hubiera ido, como si permaneciera en un limbo de incierto y solitario futuro sin futuro.

Fue un adiós sin despedida.

Y, sin embargo, a pesar de los resquemores y de un desconcertante proceso de desubicación, finalmente no me acabó suponiendo el vacío existencial de un mundo que había dejado atrás por la puerta de servicio. Conmigo llevaba la experiencia de 37 años de docencia y un proyecto de novela en el que venía trabajando desde casi diez años atrás y al que ahora, tras un período de adaptación, podría ofrecerle la dedicación necesaria.

Dicho proyecto me mantiene, interiormente al menos, conectado al mundo educativo y, en consecuencia, aplaza mi despedida a su conclusión y se convierte en la expresión de ese adiós que las circunstancias me escamotearon.

El proyecto tiene título:

EL AÑO DE LOS IRLANDESES


El año de los irlandeses comenzó siendo un vago anhelo, desde hace décadas, cuando aún ni siquiera tenía título, a partir de dos reflexiones diferentes, aunque relacionadas.

Por un lado, los recurrentes ataques al funcionariado, en general, y al profesorado, en particular, impulsados muchas veces por los propios poderes políticos y mediáticos, de tan larga trayectoria en la mezquina tradición hispana, son tan desalentadores y, sobre todo, desvelan tanto desconocimiento y tantos prejuicios deformantes sobre la propia naturaleza y circunstancias de la labor educativa.

Por otro lado, a pesar de que la vida en el colegio o en un instituto ha constituido el motivo central o el marco referencial de películas, series, novelas, etc., generalmente han sido casi siempre visiones parciales, o sesgadas, enfocadas en múltiples ocasiones por mentes adultas desde una hipotética mentalidad adolescente que busca sobre todo halagar al adolescente como preferente consumidor del producto.

Incluso en aquellos casos en que la honestidad y el compromiso han dado lugar a auténticas obras maestras —pienso, por ejemplo, y sin ánimo de exhaustividad, en películas como Entre les murs (La clase, en castellano) de Laurent Cantent, o Ça commence aujourd'hui (Hoy empieza todo) de Bertrand Tavernier, en Au revoir les enfants (Adiós, muchachos) de Louis Malle, o el clásico To Sir, with Love (Rebelión en las aulas) de James Clavell— incluso en películas de tanta altura artística y social, la visión se circunscribe a un aspecto concreto del mundo educativo, a un enfoque parcial, sin abarcarlo en su totalidad.

De una y otra reflexión fue surgiendo la idea de componer una novela que retratara no sólo el día a día de un profesor en el pleno desarrollo de su trabajo, con alumnos de diversos niveles, con toda la carga administrativa, formativa y burocrática añadida, sino condicionado también por las diferentes capas de realidad que componen su vida, ya que un profesor no es un ente aislado, sino una persona que, además de su profesión, tiene familiares, amigos, intereses culturales, compromisos extra laborales..., y todas esas parcelas de sí mismo conviven y se condicionan mutuamente.

En un principio, era sólo un motivo temático, ambicioso quizás, pero aún demasiado indeterminado y, sobre todo, sin dirección, estancando en sí mismo. Lo único que tenía claro es que debía huir de cualquier valoración personal, ni laudatoria ni crítica, de cualquier enjuiciamiento, y ceñirme a una disección casi entomológica. No debería testimoniar una situación educativa particular, ni siquiera como referente, sino universalizar la experiencia, recrear ese microcosmos en el que cualquier profesor o alumno pudiera reconocerse o reconocer su propia experiencia.

La idea iba creciendo en una nebulosa formal todavía imposible de plasmar sobre el papel.

¿Qué sería?, ¿un diario? No, demasiado mecanicista y, sobre todo, necesariamente enfocado desde un punto de vista único. Cualquier tipo de narrativa tradicional me abocaría a perder ese sentido de universalidad, ubicua y concreta al mismo tiempo, y de multiplicidad de voces contrastadas y simultáneas, dialécticamente concomitantes.

Pero, sobre todo, me faltaba la condición de ser necesaria para que la novela escapara completamente de lo anecdótico.

Y, después de años de recopilar material, ideas sueltas, impresiones, motivos temáticos..., el verano de 2011 me sorprendió con una reacción generalizada a unas instrucciones de principio de curso de nefastas consecuencias, que extremaban la degradación de la escuela pública con unos recortes bestiales, y con una movilización como hacía muchos años que no se producía entre el colectivo, un grito en defensa de la educación pública que, por primera vez, aglutinaba a docentes, alumnos y padres, puño con puño, voz con voz, unánimes, dando lugar a lo que se conoció como la "marea verde".

¡Ahí tenía la razón de ser del proyecto!

La disección no de un año académico cualquiera en la vida de un profesor, sino de aquel curso concreto, plasmar la realidad de la Marea Verde, revivirlo en su desarrollo casi instante a instante, desde las múltiples ópticas que me ofrecía el debate sobre educación mantenido no sólo en las salas de profesores, sino en las calles, en las redes sociales, en los movimientos que surgían desde el compromiso social.

No podía ser una obra autobiográfica, aunque la mayor parte del material ha de partir necesariamente de la experiencia, propia y compartida. Para ello, adopté la voz de una protagonista femenina, Carmen Mora, profesora de lengua, para escapar de los condicionantes de mi particular experiencia en lenguas clásicas, y recreé un instituto ficticio que se alimentara con mis vivencias en los múltiples institutos por los que me ha ido zarandeando mi condición de profesor desplazado durante mis últimos doce años de profesor.

En ello estoy, a por ello voy. El proyecto va tomando forma, va creciendo desmesuradamente, de manera que no sé si terminará siendo una novela, una ficción seriada en tomos o libros diversos, o un auténtico monstruo. Puede que incluso el resultado sea editorialmente inviable, es muy factible que así sea.

En cualquier caso, cuando lo concluya, porque ya no me cabe otra, resulte lo que resulte, no será un epitafio ni unas memorias, sino mi auténtica despedida, una despedida sin adiós, un hasta siempre desde el amor y desde el compromiso.

sábado, 9 de marzo de 2019

La resaca de los recortes educativos: plantillas de profesores menguadas, envejecidas y con más horas que en Europa (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica este artículo:
  • Las maestras españolas trabajan un 15% más de horas que sus homólogas europeas
  • El cuerpo docente perdió más de 30.000 profesores a raíz de los recortes de 2012; siete años después no se han recuperado las plazas
  • Los profesores mayores de 50 años han subido siete puntos desde 2012 y ya superan un tercio del total
Docentes que trabajan más horas, plantillas envejecidas y menguadas. Este panorama dejaron los recortes entre un cuerpo docente de la educación pública en España que, casi siete años después, aún no se ha recuperado.
Contra ciertos tópicos y algunos mensajes políticos, los profesores españoles trabajan más que sus colegas europeos y en peores condiciones. Y el sistema afronta un problema de números: en los próximos años se van a jubilar unas cuantas decenas de miles de docentes y con la tasa de reposición al 100% se podrán renovar esas plazas, pero no recuperar ninguna.

Casi todo empezó con el Real Decreto 14/2012 que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy nada más desembarcar en La Moncloa. Se abrió la puerta al aumento de la jornada lectiva de los docentes fijando como un mínimo para Infantil y Primaria lo que era la jornada estándar (25 horas semanales) y subiendo en Secundaria la semana de 18 a 20 horas. Los efectos del decreto se han extendido como una mancha de aceite persistente en el tiempo.
El mensaje de algunas administraciones para justificar la reducción de recursos incluyó el menoscabo de la imagen de los docentes. Así, la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, incluso dijo que los profesores trabajaban 20 horas semanales, (aunque luego rectificó). Su Gobierno llegó a organizar (y pagar con dinero público, según la instrucción del caso Púnica) una campaña de propaganda contra la Marea Verde que protestaba ante los recortes: un ejército de tuiteros y medios fantasma al servicio de la Consejería de Educación repetía en internet el argumentario del PP contra la movilización que llamaba directamente vagos a los profesores.
Ahora el sindicato CCOO ofrece datos para tratar de revertir la imagen instalada. Los profesores españoles trabajan más que la media de sus compañeros de continente y que en toda la OCDE. En España una maestra de Primaria dedicó en 2017 un total de 880 horas a su trabajo. La media de la UE de los 22 son 762 horas y la de la OCDE 784. Dicho de otro modo: por cada seis horas de trabajo en Europa, una maestra de Infantil o Primaria en España hará siete.

En Secundaria la situación es parecida, aunque la diferencia es menor. Los profesores españoles trabajan 713 horas de media en la etapa obligatoria, los europeos 668 y en la OCDE 703. Aquí hay que irse hasta las 16 horas de trabajo en Europa para que los españoles empleen otra extra.
La segunda consecuencia directa de aumentar las horas de clase que impartía cada profesor, unido a la tasa de reposición del 10% (solo se renovaba una de cada diez plazas que se perdían por jubilación) fue una pérdida de empleo que dura hasta hoy. El curso siguiente a la aplicación del RD 14/2012 la destrucción de puestos de trabajo alcanzó las 32.821 plazas, según CCOO. En el curso 2017-18 seguía habiendo casi 31.000 profesores menos que hace siete años, según datos del Ministerio de Educación.
A caballo entre una problemática y otra, el sindicato ha echado cuentas y calcula que haría falta contratar a 48.861 profesores para por un lado recuperar el empleo perdido y por el otro equiparar la jornada laboral docente española con la europea.

La otra consecuencia fue el envejecimiento y la precarización de las plantillas. Como en los últimos años apenas se han convocado oposiciones al cuerpo de docentes (se están empezando a recuperar ahora), no han entrado jóvenes profesores, de manera que se ha incrementado la edad de quienes dan clase en colegios e institutos.

Observando el cuerpo docente por tramos de edad y realizando una comparación por años, se observa que los profesores mayores de 50 han pasado de ser el 30% en el curso 2012-13 al 37% en el 2016-17 (el último del que hay datos consolidados). La relación de menores de 50 ha seguido el camino contrario, obviamente: del 70% hace seis años al 63% actual.
Según CCOO, la OCDE establece como composición óptima de las plantillas que por cada dos profesores mayores de 50 haya uno de 30 (una relación de 0,5). En España en la actualidad la ratio es de 0,15 (un joven por cada siete mayores).
Este desglose también indica que en los próximos años se van a jubilar varias decenas de miles de profesores (los docentes pueden empezar su retiro a partir de los 60 años). Si las Comunidades Autónomas cumplen el cupo y convocan oposiciones que cubran todas las plazas, el problema de la edad se puede mitigar. Pero con una tasa de reposición del 100% no se recuperará empleo en el sector, advierten desde CCOO. Si solo se recuperan las plazas de aquellos que se jubilan, el número de trabajos seguirá siendo el mismo.

lunes, 8 de diciembre de 2014

España necesita que se incorporen 45.000 maestros menores de 30 años para paliar el envejecimiento del cuerpo docente derivado de los recortes

ARGENPRESS.INFO: Cuatro años de recortes en Educación dejan un cuerpo docente más pequeño, peor pagado y envejecido

El sistema ha perdido unos 25.000 docentes desde 2010 como consecuencia de los recortes. Uno de cada tres profesores españoles tiene entre 50 y 59 años, y CCOO calcula que el sistema necesita 45.000 menores de 30 años para llegar a los estándares recomendados. Un maestro de Primaria con 15 años de servicio ha perdido 17.163 euros netos (286,06 euros al mes) en cuatro años, como fruto de las rebajas en los salarios, supresión de la paga extra y la congelación de las nóminas, según cálculos de CSIF.

Cuatro años de recortes, una tasa de reposición que ha oscilado entre el 10% y el 30% y la supresión de la jubilación anticipada, entre otras medidas, han dejado una plantilla docente más pequeña, envejecida y peor pagada. El sistema tiene 25.000 profesores menos, según el censo, que han perdido entre 17.000 y 21.000 euros en este periodo, asegura CSIF. Son algunas de las conclusiones que extraen CCOO y CSIF en sendos informes sobre la situación de la educación en general y el profesorado en particular.

CCOO calcula que el sistema necesitaría la incorporación inmediata de 45.000 maestros menores de 30 años para compensar el desfase entre juventud y veteranía en el cuerpo docente. La estadística dice que de los 472.617 profesores que había en el curso 2012/13, el último del que hay datos, uno de cada tres tenía más de 50 años, según cifras del Ministerio de Educación. En el polo opuesto, sólo el 5% bajaba de los 30. Hace siete años eran, porcentualmente, el doble.

Observando la evolución del profesorado por grupos de edad un dato explica el envejecimiento del cuerpo docente. En el curso 2005/06 el grupo más numeroso entre los profesores eran los que tenían entre 40 y 49 años, que suponían un 35% de la plantilla en España (excluidas Valencia y Galicia, de las que no hay datos por edades). Siete años más tarde este colectivo ha perdido presencia en favor del siguiente, los que están entre 50 y 59 años, que pasan a ser el mayoritario y suponen un 31,33% de las actuales plantillas (en 2005 eran el 25,85%). En paralelo, los ahora cuarentones han bajado a de aquel 35% al 30,6%.

Esta evolución implica que la ratio maestros jóvenes/mayores se encuentra lejos del ideal que recomienda la OCDE, que en el documento Education Indicators in Focus, de marzo, señala que es un problema global: "Sólo unos pocos países han conseguido corregir la distribución de edad hacia una situación más óptima". Para la OCDE esta "situación más óptima" es que la relación entre profesores mayores de 50 y menores de 30 sea de 2 a 1. Dos veteranos por cada joven (una ratio de 0,5). En España esta relación ha pasado del 0,36 del curso 2005 (tres mayores, un joven) al 0,17 del 2012/13 (seis a uno). De aquí saca CCOO su dato: harían falta 45.000 menores de 30 de la noche a la mañana para que la ratio respondiera al ideal de la OCDE (2 a 1).

Más alumnos, clases masificadas

Además, el envejecimiento de las plantillas se da en paralelo a un aumento del alumnado en la escuela pública, lo que unido a la subida de las ratios de alumno por aula se traduce en clases masificadas, con más alumnos (sobre todo en las grandes ciudades). El sistema ha ganado 800.000 alumnos en los últimos siete años (de 4,6 millones a 5,4).

Ha ganado alumnos y perdido profesores. La cifra concreta respecto a los docentes desaparecidos del sistema como consecuencia de la práctica eliminación de la reposición de profesores jubilados varía según la fuente. CSIF ofrece dos datos en su informe: según las cifras que aparecen en la web del Ministerio de Educación hay 19.601 profesores menos desde 2010 (de 496.407 a 476.806).

Sin embargo, el censo del colectivo profesional de cara a las elecciones sindicales de esta semana arroja una caída de 24.182 docentes en el mismo periodo. Los recortes se han llevado por delante desdobles, profesores de apoyo, etc. ¿El resultado? Una precarización de las condiciones laborales de los docentes.

CCOO valora que el profesorado mayor "tiene acumulada una cualidad de gran valor, que es la experiencia", pero matiza que "en unas condiciones de trabajo tan adversas y sin una formación continua adecuada, esta ventaja inicial no es suficiente para corregir el efecto negativo que la falta de información produce sobre la capacidad de innovación del sistema". "La brecha entre la edad del alumnado y los maestros existe y no es buena", afirma Francisco García, de CCOO.

Adrián Vivas, de CSIF, explica que el problema puede surgir cuando la administración habla de introducir métodos educativos innovadores, implantar el bilingüismo o programas tecnológicos en el sistema educativo. "Pero el ministerio no cree en lo que dice y reduce la partida destinada a formación del profesorado" (ha caído un 93% en cuatro años).

"La edad no significa necesariamente ser mejor o peor profesor", matiza María Antonia Casanova, directora del Instituto Superior de Promoción Educativa. "Depende de las ganas de seguir perfeccionándose de ese docente", añade. Aunque admite que "ahora el profesorado tiene que salir con nuevas competencias y metodologías adquiridas. Por lo menos para ciertas enseñanzas tendrán que estar mejor preparados en atención a la diversidad, a las personas, idiomas, ciertas competencias del siglo XXI".

El desplome de las condiciones laborales

José Antonio Martínez, director y profesor retirado, coincide en que generalizar es complicado, pero también admite que la merma en las condiciones laborales hace mella. "Cuando estás casi al final de tu carrera laboral y vuelves a las condiciones del inicio, desmotiva mucho. La profesión cansa y es cierto que la gente está con ganas de retirarse", afirma.

Un maestro medio de Primaria con 15 años de servicio ha perdido 17.163 euros netos (286,06 euros al mes) en los cuatro años últimos como fruto de las rebajas en los salarios, supresión de la paga extra y la congelación de las nóminas, según cálculos de CSIF basados en datos del BOE que son "incontestables", en palabras de Mario Gutiérrez, secretario de Coordinación Autonómica de CSIF. Para un profesor de Secundaria la pérdida se cifra en 21.465 euros (357,76 euros al mes).

Pero el salario no es lo único que se ha deteriorado para los profesores. El aumento de las jornadas lectivas, las ratios de alumnos por aula un 20% (hasta 42 estudiantes se pueden juntar en una clase de Bachillerato), la eliminación de los apoyos y refuerzos han supuesto una merma en las condiciones de trabajo de los profesores, sostienen los sindicatos. También se ha registrado un aumento de la conflictividad provocado por la crisis, "la desestructuración de las familias" y la masificación de las aulas. El 86% de los profesores afirma haber sufrido alguna agresión a lo largo de su vida laboral (la mayoría verbales) y sólo un 14% declara que su estado anímico es "normal", según datos de ANPE.

Se jubilarán 147.000 profesores en diez años

El elevado número de docentes mayores de los 50 tendrá otra consecuencia a medio plazo. En los próximos diez años se van a jubilar 147.000 profesores (a los que corresponde por edad), y de momento, con una tasa de reposición que si no se corrige en los Presupuestos Generales del Estado se mantendrá en un 50%, se seguirán perdiendo profesores y envejeciendo el cuerpo de docentes. Sumados a éstos los 45.000 jóvenes que ya necesita el sistema, CCOO cifra en 200.000 las plazas que habrá que reponer en los próximos años.

El informe explica que el problema no es el envejecimiento de las plantillas per se y aclara que no se están valorando las "intenciones, aptitudes o actitudes profesionales individuales" sino que estas conclusiones "corresponden a las tendencias colectivas del profesorado". Y a las condiciones que impone el Ministerio recortando la formación.

domingo, 1 de junio de 2014

¡#SíSePuede!: CC.OO. celebra la anulación de los recortes en la jubilación anticipada que sufrieron los profesores en 2011

 nos ha tuiteado el enlace a esta noticia publicada en ecodiario.eleconomista.es:

Comisiones Obreras (CCOO) celebró este miércoles que la Audiencia Nacional le haya dado la razón al anular el recorte del 5% de la gratificación recibida en 2011 por acogerse a la jubilación anticipada contemplada por la Ley Orgánica de Educación (LOE).

“La Federación de Enseñanza de CCOO interpuso un recurso que prosperó, pero que fue recurrido por el Ministerio de Educación ante la Audiencia Nacional. Ésta reconoce ahora los argumentos de CCOO y anula la Orden, lo que, además, conlleva la anulación del recorte en las comunidades autónomas que lo aplicaron en virtud de sus competencias educativas”, afirma la organización sindical en un comunicado.

Además, los afectados que no han recurrido todavía la sentencia tienen un plazo de cuatro años para hacerlo y recuperar el 5% de la gratificación detraída, según el sindicato.

La Audiencia Nacional ha entendido que “el artículo 24.1 B c) del Real Decreto-Ley 8/2010 de 20 de mayo, por el que se adoptaron medidas extraordinarias para la reducción del déficit público, establece que la reducción del 5%, prevista en el artículo 1 de la citada norma, no será aplicable a los complementos personales y transitorios, que se regirán por su normativa específica. Por ello, y dado que el carácter personal y transitorio de la gratificación está fuera de duda, acierta la Sentencia de instancia, cuando establece que debe anularse y dejar sin efecto la reducción en un 5% de la cuantía de la gratificación extraordinaria prevista en el Anexo II de la Orden de la Subsecretaria del Ministerio de Educación de 13 de enero de 2011”.

(SERVIMEDIA)

lunes, 19 de mayo de 2014

Las jubilaciones sin reposición y los interinos despedidos suman un hachazo de 55.000 funcionarios de Educación y Sanidad menos entre 2012 y 2013

VOZ PÓPULI.COM:Las Comunidades Autónomas recortan 55.000 empleos en Sanidad y Educación


Las Comunidades Autónomas recortaron más de 55.000 empleos en Sanidad y Educación entre enero de 2012 y julio de 2013, de acuerdo con los datos facilitados por el Boletín Estadístico del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas.
El conjunto de las Autonomías redujo su plantilla dedicada a la Educación en 33.291 efectivos, desde los 550.360 hasta los 517.069 trabajadores. Y los servicios de Salud de las CCAA perdieron 22.543 asalariados, desde los 505.185 hasta los 482.642 empleados.
El área de docencia no universitaria y las instituciones sanitarias del Sistema Nacional de Salud representan, respectivamente, un 41 y un 38 por ciento del personal de las Comunidades registrado en el boletín oficial de Hacienda.
Las consejerías y otros organismos de administración de las Comunidades acaparan el 17 por ciento del personal y emplean 218.425 trabajadores, 12.202 efectivos menos que en enero de 2012.
Según dicho boletín, la plantilla de la administración autonómica asciende en total a los 1,2 millones a julio de 2013, frente a los 1,5 millones que constan en la Encuesta de Población Activa por esas mismas fechas. La diferencia reside en que la segunda es un muestreo y la primera en cambio no incluye altos cargos, personal con un contrato de trabajo inferior a seis meses, órganos constitucionales, entidades empresariales de las CCAA y personal de Correo y Telégrafos.
Estas 55.000 bajas se corresponden con jubilaciones y personal no funcionario que no ha sido renovado. En abril de 2012, el Gobierno aprobó las medidas que permitieron a las CCAA reorganizar sus plantillas. Así, en el caso de la docencia, el Ejecutivo aumentó el número de horas lectivas y de alumnos por clase. "Hemos conseguido importantes ahorros haciendo una mejor gestión de los recursos humanos", explicaba un consejero de una comunidad a este medio.
No en vano, el Plan de Estabilidad del Ejecutivo contempla que entre 2012 y 2013 los gobiernos regionales se ahorraron, sin tener en cuenta la supresión de la paga extra, 2.363 millones en remuneraciones de asalariados de Educación y 2.320 millones por el mismo concepto en Sanidad.
No obstante, la EPA del primer trimestre de 2014 reflejaba un frenazo en los ajustes de la Administración. De hecho, el conjunto de los presupuestos autonómicos ya refleja un incremento en la partida de personal del 1,6 por ciento.

miércoles, 19 de febrero de 2014

"El privilegio de enseñar" (Juan Torres López)

Un compañero nos envía este artículo publicado en la página web GANAS DE ESCRIBIR, de Juan Torres López:


Aunque algunas veces pueda resultar cansado, no hay día que no entre a dar clase sin sentir el privilegio que supone poder enseñar y compartir mi tiempo con el de jóvenes que aprenden de lo poco o mucho que yo pueda saber. Hay muy pocas profesiones tan maravillosas como la nuestra y cada día que pasa la disfruto más. Por eso me emociona ver un video como este que he encontrado por casualidad y que comparto con mis lectores. Es la despedida de un profesor sevillano que se jubila. El calor y el cariño con el que lo despiden sus alumnos hablan por sí solos. No creo que haya mejor muestra del valor que tiene un maestro o una maestra para el progreso, para la libertad, para la paz. Ojalá haya siempre vocaciones capaces de enseñar ganándose el respeto y el amor de los jóvenes como este profesor.


jueves, 20 de junio de 2013

Desprecio y engaño sin límites del PP hacia Leganés y su comunidad educativa

AMPA del Colegio Público de Educación Infantil "Verbena" nos ha enviado esta NOTA DE PRENSA:

Las AMPAs de los Colegios Verbena y Valle Inclán quieren denunciar la última maniobra de los gobernantes del Partido Popular en el Ayuntamiento y la Comunidad, relativa a la gestión de la moción aprobada por unanimidad el 30 de mayo en el Pleno de Leganés, en defensa de la continuidad de ambos centros y exigiendo la apertura inmediata de un plazo extraordinario de matrícula de cara al próximo curso. Con el paso de los días ha quedado patente que la votación a favor de la moción de los concejales del PP no era más que una maniobra de despiste para que el tiempo corriese a favor de los intereses de la Consejera Figar y su estrategia de desmantelamiento de la red educativa pública.

Las AMPAs reiteraron públicamente al día siguiente de la aprobación la necesidad de actuar con urgencia, tal como ya se recogía en el propio texto de la moción, para conseguir la apertura del plazo extraordinario de matrícula para estos centros. Puesto que el tiempo pasaba sin que se tuviera ninguna noticia de las gestiones del Alcalde, las familias hicieron llegar un escrito el viernes 7 a los cuatro grupos políticos municipales, insistiendo de nuevo en la premura de tiempo y pidiéndoles que se exigiese al alcalde actuar en defensa de la voluntad de Leganés. En paralelo, ese mismo día las AMPAs solicitaban por carta a la Consejería de Educación una reunión sobre el tema, a la que asistirían acompañadas del alcalde y los portavoces de los grupos políticos municipales.

Sin embargo, lejos de actuar con rapidez según se especificaba en la moción que él mismo votó o como le solicitaron las familias, hasta el pasado jueves 13 (dos semanas después de su aprobación) el alcalde no estampó su firma en el documento de la moción aprobada, momento en el que se dio traslado al mismo a la Consejería de Educación. 

Hasta hoy mismo, pese a la insistencia de las familias ni la Consejería no ha contestado a la solicitud de reunión, ni el Alcalde ha informado de ninguna gestión ante la consejería en las tres semanas transcurridas. Así pues, no sólo la Consejería trata con desdén a las familias afectadas por los cierres, sino que es aún peor la actitud del Alcalde y su equipo, que mientras comprometían públicamente su apoyo a los centros y la mayor delicadeza con las familias afectadas, en realidad desoían sus peticiones y "escondían" la moción durante dos semanas para perjudicar su defensa. Ha quedado claro que cuando el Alcalde tiene que elegir entre los intereses de Leganés y los de "sus mayores" en el Partido Popular, no duda en utilizar las tácticas más ruines para defender estos últimos.

Desde las AMPAs de Verbena y Valle Inclán queremos agradecer el apoyo que todas las entidades de Leganés nos vienen prestando en estos meses, y denunciar de nuevo que el Alcalde y su equipo han actuado en todo momento desde el desprecio y el engaño, utilizando sus cargos en beneficio del ideario político de la jerarquía de su partido, en lugar de al servicio del conjunto de los ciudadanos de Leganés.

Queremos agradecer desde estas líneas el gesto que hoy mismo tienen los profesores jubilados de Leganés, renunciando a asistir al homenaje que bien merecido tenían por toda su trayectoria al servicio de la educación, para denunciar que el Alcalde pretenda aparecer en este acto como defensor de la educación pública, mientras en realidad se dedica a colaborar con la Consejería en el desmantelamiento de la red de centros y el nivel de calidad que los leganenses veníamos disfrutando en la educación pública.

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miércoles, 19 de junio de 2013

19-6-13: Los docentes jubilados de Leganés no acudirán al acto de homenaje que organiza el Alcalde

Pío Maceda nos envía esta información

Adjunto el escrito en el que los maestros y profesores jubilados de Leganés le dicen al Alcalde de la localidad que, sintiéndose orgullosos de haber ejercido su profesión en la enseñanza pública, que no excluye a nadie,  no acudirán al acto de homenaje al que les ha invitado porque "el mayor homenaje a las personas que nos jubilamos sería el apoyo a la escuela pública" mientras que el alcalde trabaja a favor de la privatización.
En el escrito se desarrolla este argumento.
La mayoríade los profesores y profesoras que se jubilan en este curso en la educación pública darán la espalda al Alcalde de Leganés y a sus políticas en contra de la escuela pública por lo que  NO ACUDIRÁN AL ACTO CONVOCADO POR EL AYUNTAMIENTO PARA EL DIA 19,  a las 18,30, en el centro Cultural Las Dehesillas.
Es un gesto simbólico dado que es la primera vez que ocurre en los 10 años que lleva celabrándose. 
El escrito ha sido entregado al Alcalde y a los grupos políticos del Ayuntamiento.

Un saludo

Pío Maceda



sábado, 1 de diciembre de 2012

Los profesores jubilados exigen a Wert que deje de engordar el negocio de la enseñanza privada

Los profesores jubilados también se han levantado contra José Ignacio Wert. Este colectivo ha exigido al ministro de Educación que acabe con los conciertos y deje de dar dinero a la enseñanza privada en detrimento de la pública.

La iniciativa ha surgido de la mano de los profesores asturianos jubilados, que según recoge la prensa regional se han unido para presionar al ministro “en defensa de un sistema público de enseñanza universal, gratuito y de calidad que sea compensador de las desigualdades sociales”. 

“Muchos pensarán: ‘¿A estos que les importará la situación de la escuela pública, si ellos cobran todos los meses?’ Pues sí que nos importa, y mucho. Porque, aunque estemos jubilados, tenemos hijos, nietos, amigos con hijos en edad escolar, y no nos vamos a desvincular nunca de la educación”. 

Así comienza la carta que ha elaborado este colectivo formado de momento por 40 exprofesionales de la enseñanza para exigir a Wert “la supresión de los conciertos con la enseñanza privada, de modo que se dote al sistema público de los recursos humanos, materiales y económicos suficientes para que sea garante de calidad y pluralismo, como ocurre en la mayor parte de los estados europeos”.

“Nos duele mucho lo que están haciendo” con la Educación pública, señalan desde el colectivo, que califica los recortes del Gobierno popular como “un ataque brutal”, de desprestigio, que sólo se queda “con los indicadores que hablan del fracaso escolar”. Una estrategia que, a su entender, tanto Rajoy como Wert tienen perfectamente calculada: primero desprestigian la pública “con afirmaciones como que es más cara que la concertada, cuando esa es una verdad a medias, porque mientras que la pública atiende a toda la población, en la concertada las familias pagan por las actividades extraescolares casi obligadas, así que, al final no es más cara. No, al menos, para los padres y las madres”.

Y, una vez desprestigiada, llega la hora de meter tijera, que “incide en la calidad de una forma muy directa”, por lo que “es hora de que el Gobierno se plantee potenciar el respeto y apoyo al profesorado, ya que es el motor de la calidad educativa y el dinamizador del progreso social”.

Afirman también que dentro de esa campaña de descrédito “se olvidan de cómo estaba la situación hace treinta años y de cómo está ahora”, y critican los ataques que no cesan: “aumenta el número de alumnos por aula, disminuye el número de profesores, se suprimen modalidades de bachillerato, se reduce drásticamente en número de becas...”

Por ello, y ante esta “situación de emergencia”, han decidido movilizarse y hacer un llamamiento a todos los profesores jubilados de España a que se unan a las protestas en defensa de la Educación pública empezando por exigir a Wert que revierta sus recortes.

Publicado en elboletin.com