Mostrando entradas con la etiqueta Mercantilismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mercantilismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de enero de 2020

La guerra del agua (Agustín Moreno para cuartopoder.es)

Artículo de Agustín Moreno para cuartopoder.es
  • La respuesta a la campaña  'Agua del Grifo, Por Favor' ha sido la difusión de un informe que viene a insinuar que al agua de grifo produce cáncer de vejiga 
  • ¿Por qué con una prueba tan poco consistente se pretende crear esta alerta en la población?
Agustín Moreno, es miembro de la Comisión de Agua de Ecologistas en Acción
Ha sido como tirar una piedra en un charco y empezar a formarse olas. Apenas llevaba en marcha una semana la campaña Agua del Grifo, Por Favor, impulsada por una veintena de organizaciones sociales, y ya ha tenido una fuerte contestación. La respuesta a la campaña ha sido la difusión de un informe que viene a insinuar que al agua de grifo produce cáncer de vejiga. Así, sin alterarse.
Analicemos lo que se conoce de ese informe. Lo primero que hay que decir es que el “estudio” no lo hace ningún organismo científico público e  independiente, sino el Instituto de Salud Global de Barcelona, centro patrocinado por la Caixa, entidad financiera que está metida en el negocio del agua. En segundo lugar, se trata de un estudio teórico en el que no hay trabajo de campo, ni de laboratorio, solo una encuesta enviada a “las organizaciones encargadas de la calidad del agua municipal para recoger información sobre la concentración de trihalometanos“, retocada con “datos abiertos, informes, literatura científica, etc.” Mas parece un estudio de sociología, con su correspondiente “cocina”, que una investigación científica, por lo que sus conclusiones, en ningún caso, pueden ser concluyentes y deben ser contrastadas con estudios de mayor detalle y alcance.
En tercer lugar, deja claro que el agua de grifo en España no supera el límite permitido de trihalometanos que es de 100 microgramos/litro, al situarse muy por debajo (28,8). Pero, a pesar de ello, se intenta relacionar el supuesto uso de trihalometanos con los datos estadísticos de cánceres de vejiga. El estudio se ha hecho sobre 26 países, pero se concluye que casi la mitad de los cánceres de vejiga se dan solo en dos: Reino Unido y España. Y se establece con precisión algo que es más que dudoso: que los tumores son debidos a una sola sustancia química concreta, cuando es sabido que se trata de un problema multifactorial. Y se intenta justificar que se ha hecho “con la información internacional disponible”, algo que equivale a decir que es incompleta. 
El informe del Instituto de la Caixa ha provocado una alarma social injustificada. Numerosos medios de comunicación se han lanzado a decir, sin muchos matices, que beber “agua del grifo provoca 1.500 casos de cáncer cada año en España”. El problema de estas cosas es que se crea tal confusión en la ciudadanía sobre quién tiene razón, que lo único que ayuda a aclararse es la pregunta de qué intereses tienen los que defienden cada posición.  
Si el informe fuese riguroso, debería facilitar con detalle los resultados de la encuesta para saber, por ejemplo, en qué municipios españoles donde hay más concentración de trihalometanos. Ante la alarma social creada, el Canal de Isabel II de Madrid se ha visto obligado a sacar una nota donde sostiene la calidad del agua de grifo que está tratada desde hace 50 años con cloraminas lo que minimiza la generación de trihalometanos, que están un 80% por debajo de lo que marca la legislación. También la Asociación Española de Abastecimiento de Aguas y Saneamiento (AEAS) ha tenido que salir al paso y afirmar que “Las aguas de consumo suministradas en España, en su condición de APTAS, cumplen en todos los casos con la exigente normativa de la legislación española, basada en la legislación de la UE (Directiva 98/83/CE y Directiva (UE) 1787/2915)”. Y que, en cualquier caso, el control del agua para el consumo humano está asegurado por la autoridad sanitaria, existiendo sistemas de alerta y procedimientos de declaración de no aptitud del agua de consumo humano
Merece la pena leer el análisis del dietista-nutricionista Julio Basulto que dice que el estudio no cumple los criterios científicos de Bradford-Hill para aumentar la certeza de las pruebas observacionales. Y recuerda que los autores reconocen que no pueden concluir “inequívocamente una asociación causal".
Por lo tanto, si estamos hablando de una estimación teórica y no de una evaluación de casos reales, si los estudios usados están en la parte inferior de la jerarquía de las evidencias científicas, ¿por qué con una prueba tan poco consistente se pretende crear esta alerta en la población? Basulto concluye rotundo: “Si te preocupa el cáncer de vejiga, deja de fumar no de beber agua del grifo”. O preocúpese del plástico y de los pesticidas, auténticos problemas del agua.
Cuando vemos estas cosas es inevitable que vengan a la memoria tantos informes “científicos” que avalaban la industria del tabaco, las bebidas azucaradas o la industria nuclear, como algo inocuo para la salud humana. Quizá algún dato de contexto ayude a saber de qué estamos hablando. La industria del agua embotellada mueve a nivel mundial 80.000 millones de dólares y en España la facturación supera los 1.000 millones de euros. Básicamente consiste en vender el agua 140 o unas 2.000 veces más cara que la del grifo, según se consuma en el hogar o en un restaurante.
Visto lo visto, pedimos juego limpio. No todo vale. En la campaña Agua Del Grifo, Por Favor no decimos que el agua embotellada en plástico, la presencia de antimonio, etc. produce enfermedades mortales. Solo buscamos crear conciencia ciudadana y, eso sí, aspiramos a que tenga proyección política con una normativa que estimule su consumo. Y lo hacemos con razones poderosas: el agua es un bien esencial y un derecho humano y por ello defendemos la titularidad y la gestión pública para alejarlo de su mercantilización; es infinitamente más barata la de grifo y no produce abundantísimos residuos plásticos
Y, desde luego, es más saludable el agua de grifo al menos por dos grandes cuestiones: no contiene microplásticos en suspensión, y sus controles son los más exhaustivos en general. Por ejemplo, en el caso del Canal de Isabel II se realiza un análisis cada 3 segundos, 9 millones al año, el doble de los que obliga la normativa. ¿Hay alguna empresa privada que haga esto y que asegure el perfecto estado del agua en botellas de plástico que han andado circulando meses por ahí?
Más pronto que tarde acabará imponiéndose que consumir agua del grifo es lo más razonable y una forma al alcance de todo el mundo de contribuir a la mejora del medio ambiente. Y que beber agua embotellada en plástico, que incluso se ha vendido como un signo de distinción, se convertirá en un estigma social como fumar en un local cerrado.

domingo, 13 de octubre de 2019

Informe de Inicio de curso 2019-20 (Podemos Comunidad de Madrid)


La nueva legislatura no ha traído nuevos aires para la Educación Pública en la Comunidad de Madrid. El actual gobierno de PP y C's ha demostrado con sobrada solvencia que pretende seguir la línea que inició Esperanza Aguirre allá por el año del tamayazo y que consiste en la privatización y mercantilización de la Educación , privando a las madrileñas y a los madrileños del Derecho a la Educación. Y además lo hacen "sin complejos", orgullosos de proteger y beneficiar a la Educación privada-concertada, es decir, de privilegiar los negocios educativos frente a lo que deberían proteger y gestionar: la Educación Pública, la única que garantiza la equidad y la cohesión social para todos los habitantes de la Comunidad de Madrid. 

Pero no. El proyecto neoliberal de Ayuso y Aguado, que tiene como nuevo brazo ejecutor al consejero Ossorio, sigue avanzando raudo y veloz. El Gobierno de PP y Ciudadanos, sostenido por la extrema derecha, ni cumple ni garantiza los principios básicos en los que no solo se debe fundamentar la Educación en la Comunidad de Madrid sino que además ni siquiera cumple con los mantras en los que se fundamenta su percepción ideológica de la misma, cayendo en una suerte de contradicciones. 

La primera gran bandera para el adoctrinamiento neoliberal que sufre la población madrileña a través de la Educación es la gran falacia de la "libertad de elección". En la Comunidad de Madrid simplemente no existe. Y eso es debido a que mientras se privilegia a la privada-concertada con incremento de unidades y líneas, favoreciendo su construcción inmediata y con cesión gratuita de suelo público, patrimonio de madrileñas y madrileños, nos encontramos con el maltrato hacia la Educación Pública con centros educativos sumidos en interminables fases que sufren el conjunto de las comunidades educativas, que ven cómo el alumnado puede pasar toda su etapa educativa con su centro lleno de escombros, polvo, agujeros y ruido de maquinaria. O padecer cómo las empresas constructoras, que se llevan la adjudicación con una oferta muy por debajo del coste real, finalmente terminan abandonando la obra a medio terminar, aunque esto no les crea ningún problema ya que posteriormente la Comunidad de Madrid, lejos de penalizarlas, les concede nuevas adjudicaciones. El capitalismo de amiguetes funciona, a pesar de dejar a miles de familias madrileñas con sus centros a medio construir lo que supone una flagrante ilegalidad que incumple la LOMCE y la propia normativa elaborada por anteriores gobiernos de la Comunidad de Madrid. Después dicen que nosotros somos los antisistema. 

Pero a esto se le suma ahora una mayor estafa política. En la anterior campaña electoral, tanto PP como Ciudadanos parecía que hacían numerosas gestiones para reactivar las construcciones de las fases (por ejemplo las del CEIP Miguel de Cervantes de Getafe) o para iniciar la construcción de los nuevos centros (como el lES Blanca Fernández Ochoa de Montecarmelo). Esa propaganda electoral, populista, al final ha tenido un recorrido muy corto ya que con la prórroga de los presupuestos, una vez que las derechas han mantenido el gobierno, evidentemente no se van a poder ejecutar dichas actuaciones sobre las infraestructuras educativas.

Relacionado con la "libertad de elección" nos encontramos con otro aspecto que además incide directamente en la autonomía y participación en los centros públicos, que tiene su paradigma en el caso del CEIP Bias de Lezo de Las Tablas . Las familias de ese centro, las que estaban y las de nueva matriculación , habían elegido ese centro por su proyecto educativo que parece evidente que no casaba con la idea de lo que debe ser un centro educativo público para la actual administración de la Comunidad de Madrid. Por lo tanto la solución que dan el anterior consejero Van Grieken, reprobado varias veces por la Asamblea, y el actual, Enrique Ossorio, consiste en destituir al equipo directivo que desarrollaba ese proyecto y colocar una nueva directora cuyo único mérito es obedecer fielmente las órdenes de la Directora de la DAT Centro, Coral Báez. Este procedimiento es lamentablemente muy habitual en los centros públicos y vulnera el principio de autonomía y participación ya que no tiene en cuenta la voluntad de la gran mayoría de las familias de este centro , ningunea su opinión en el Consejo Escolar y cierra su participación directa en el proyecto educativo (el PP y Ciudadanos solo esperan que las familias no hagan ruido y que sean eficientes correas de transmisión del domicilio a la escuela y viceversa: la escuela pública como perchero). Asimismo, retuerce la propia LOMCE en el procedimiento de selección de las direcciones de los centros a través de una normativa autonómica (el Decreto 63/2004 de 15 de abril que en segunda instancia sacraliza la designación "a dedo" de dichos cargos públicos). Pero en este caso, es más flagrante ya que incluso se propuso a una miembro del anterior equipo directivo la dirección del centro pero imponiéndole la composición del nuevo. La DAT Centro incumple la autonomía del centro pero además intentó invadir las competencias que solo corresponden a las direcciones de los centros públicos. La pregunta es clara.

¿Qué hubiera pasado si esto hubiera ocurrido en un privado-concertado? La respuesta, también: NADA, ya que alegarían la libertad de elección entendida solo para este tipo de negocios educativos. El aguirrismo encarnado en Ayuso en estado puro. No hay nuevo PP.

Nos encontramos en este curso académico con la amenaza, después del acuerdo alcanzado entre PP, Cs y Vox en el Gobierno de la Comunidad de Madrid, de la implantación del llamado "PIN parental" en la Educación Pública madrileña. La pretensión de que determinados prejuicios ideológicos (es evidente que estamos ante una medida vinculada a la homofobia y el negacionismo de la violencia machista) condicionen los contenidos de nuestra enseñanza va en contra del Derecho a la Educación basada en criterios formativos y científicos y que propugne la defensa de los valores democráticos. Desde Podemos Comunidad de Madrid nos opondremos tanto a esta medida propugnada por Vox como a cualquier forma "enmascarada" de la misma que pretenda aplicar el Gobierno de Ayuso y Aguado.

...

Puedes leer el informe completo en este enlace.

Entrada relacionada:

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Libertad, igualdad, y fraternidad (José Saturnino Martínez García en eldiario.es)

Artículo de José Saturnino Martínez García en eldiario.es
  • El neoliberalismo, del que el PP y Ciudadanos están orgullosos, confunde la libertad educativa con la libertad de elección de centro
  • La libertad educativa no es comprar educación con un cheque a cargo del contribuyente (haciendo así un sistema de redistribución regresivo)
  • La libertad en educación es participar en el proceso educativo, construyendo ciudadanía

Al PP le gusta presentarse como el partido de la libertad y la igualdad. Tanto proclamarse un partido liberal e ilustrado, mientras que sistemáticamente se les olvida la tercera pata de la Revolución Francesa: la fraternidad. El último ejemplo de este "olvido" lo apreciamos en política educativa. Una de las medidas estrella del nuevo ejecutivo madrileño es financiar con fondos públicos la opción de estudiar bachillerato en centros privados. Confunden la libertad educativa con que los centros seleccionen a sus estudiantes, que es lo que de verdad sucede, siendo la comunidad de Madrid de las que tiene los centros más segregados por origen socioeconómico del alumnado. Porque eso es lo que hacen mejor los centros concertados y privados, segregar, ya que sus resultados en PISA son similares a los de los centros públicos, una vez que descontamos el efecto del origen socioeconómico de las familias.
El neoliberalismo, del que el PP y Ciudadanos están orgullosos, confunde la libertad educativa con la libertad de elección de centro, confunde la libertad con un supermercado, en el que se elige sobre los productos que están en los estantes. Pero eso es una visión pobre e incívica de la libertad. La libertad es participar en la educación, ser un agente más del proceso educativo. La libertad educativa no es comprar educación con un cheque a cargo del contribuyente (haciendo así un sistema de redistribución regresivo). La libertad en educación es participar en el proceso educativo, construyendo ciudadanía. Es estar pendiente del día a día del centro, de participar de forma democrática en las diferentes instancias educativas. La libertad no es algo que se compra o se vende, como sostienen los neoliberales, la libertad es poder desarrollarse como persona cívica y responsable, en una comunidad cohesionada socialmente.
La educación con cheques transmite el mensaje de que el estudiante es un cliente y el centro educativo una empresa, contribuyendo así al proceso ideológico de mercantilizar todas las relaciones sociales. Para el modelo neoliberal, las escuelas buenas son empresas eficientes que sobreviven a la presión competitiva del mercado, sin preocuparse por lo que en ellas pasa. Frente a este modelo de libertad negativa y competición en igualdad de condiciones formales, que no reales, cabe esgrimir el tercer término de la Revolución Francesa. Una escuela libre, en condiciones de igualdad de oportunidades y fraterna.
Fraterna quiere decir que la comunidad educativa (profesorado, familias, estudiantes, organismos públicos) tienen el derecho y el deber de desarrollar la libertad en sus prácticas cotidianas, donde la educación cívica no sea solo una asignatura más, sino que impregne la vida de los centros. El sentido común de la ideología neoliberal da por supuesto que la libertad es elegir con un cheque en la mano, cuando la libertad es un compromiso cotidiano con la posibilidad de desarrollarse con dignidad. La segregación social a la que llevan las políticas neoliberales no ayuda a construir esa libertad, pues marcan unas escuelas como buenas y otras como malas, las primeras para los que valen, las segundas para quienes no merecen buena educación. Un buen sistema educativo debe cohesionar socialmente, pero potenciar la escuela privada y concertada nos lleva precisamente a lo contrario, a una escuela más clasista. Así, la desigualdad de oportunidades que afrontan los sectores más populares se ven legitimadas por la "libre elección" de centro.
Una escuela en libertad, igualdad y fraternidad necesita de centros con más civismo, más variedad socioeconómica y cultural del alumnado, y que cohesione socialmente las diferencias y compense las desigualdades, no que las acreciente. Sería recomendable que las personas responsables de política educativa del PP leyesen, o releyesen, un libro prohibido en los comienzos del franquismo, Corazón, de Edmundo de Amicis, donde se narra otro modelo de escuela a la que ahora proponen.

domingo, 18 de agosto de 2019

Unas considerciones sobre la innovación (educación a contrapelo)

Artículo publicado en el blog educacionacontrapelo.wordpress.com

  1. La necesidad de innovar constantemente procede del funcionamiento de una sociedad tecno-económicamente optimizada y consumista, es decir, capitalista. Esto implica la necesidad de lanzar constantemente novedades al mercado para mantener el ciclo de consumo. El ciudadano/trabajador queda definido cada vez más como consumidor (sobre todo de novedades).
  2. Por ello, las innovaciones van quedando tendencialmente desprendidas de cualquier objetivo real de mejora de su ámbito de aplicación, pues de lo que se trata es de ampliar (o mantener) cuota de mercado. No importan los efectos a medio/largo plazo mientras se logre mantener la tasa de beneficio.
  3. El campo por excelencia de la innovación es el tecnológico. De ahí la necesidad, en la era digital, de que cualquier actividad humana sea crecientemente mediada por aparatos y software. La actividad alimenta el flujo de datos, de donde se extrae beneficio económico, quedando toda actividad humana “formateada” a la escala que exigen los dispositivos tecnológicos y, por ello mismo, la vida entera subsumida en las cadenas de valor. Esto es lo que se llama ahora “sociedad del conocimiento”.
  4. De ahí que en todas las facetas tanto vitales como profesionales haya que estar constantemente innovando y reinventándose, para ajustarse a las exigencias tecno-económicas de la sociedad. La retórica de la épica del emprendedor, aderezada con la psicología positiva y el coaching, intenta que nos adaptemos a este contexto de precariedad constante, obviando los efectos devastadores para el bienestar y equilibrio personales y para la posibilidad misma de que exista algo así como una sociedad antropológica y no una mera suma de individuos nómadas y desarraigados.
  5. Aplicado esto al terreno educativo produce un “fetichismo de la innovación”, cuyo motor es el antedicho, pero que se enmascara bajo el rótulo de “los retos del siglo XXI”. Dicho en román paladino, los retos son cómo extraer más y más valor añadido del “capital humano”. Por cierto, el capital humano se mide en términos de competencias. Según la OCDE “el desarrollo de competencias mediante la educación debería basarse en las necesidades del mercado de trabajo […] Invertir en competencias es una responsabilidad conjunta y debería reflejar los beneficios en los individuos, los empleadores y la sociedad” [1].
  6. La “valorización del capital humano durante toda la vida activa” es la meta. Es decir, la preparación de los alumnos para su futura explotación. Por eso son las empresas las mayores impulsoras de la innovación educativa que nos venden a todas horas en los medios. Desde luego, este no es el único tipo innovación educativa posible, pero sí el que se ha convertido en hegemónico.
  7. Esto implica reducir la formación de las futuras generaciones a las necesidades puramente tecno-económicas del sistema, obviando otras que podrían ser disfuncionales como, por ejemplo, la formación intelectual de masas de población destinadas a la precariedad, que podría crear perturbaciones políticas. De ahí la insistencia en lo emocional, como forma de potenciar aquellas dimensiones del ser humano más susceptibles de manipulación. El capitalismo necesita fomentar esa dimensión para alimentar los flujos de consumo y de generación de datos y que esto sea aceptado socialmente de forma acrítica.
  8. La polarización en el mercado de las competencias hace que sea innecesario (no es rentable) proporcionar formación intelectual rigurosa a aquellos destinados a ocupar los puestos menos cualificados. Nuevamente la OCDE nos informa de que los “cambios fundamentales en materia de empleo implican un aumento en la demanda de competencias cognitivas no rutinarias y competencias interpersonales y una disminución en la demanda de competencias cognitivas rutinarias y artesanales” añadiendo que “hay indicios de una tendencia hacia el aumento de la polarización de competencias: se necesitan trabajadores altamente calificados para labores relacionadas con la tecnología; se contratan trabajadores menos calificados para la prestación de servicios que no pueden automatizarse, digitalizarse o subcontratarse, tales como el cuidado de otras personas; se sustituyen las competencias medias por robots inteligentes” [2].
  9. De ahí la necesidad de innovar constantemente en educación. Si el sistema educativo se entiende exclusivamente como proveedor de competencias para el mercado laboral tiene que reproducir la polarización, para ajustarse a la demanda. La OCDE lo expresa así: “La escasez de competencias, como la que resulta de los cambios en la demanda, puede afectar el crecimiento por sus efectos adversos sobre la productividad de la mano de obra. La escasez aumenta el costo de contratación por trabajador especializado, lo que ocasiona que las empresas empleen trabajadores menos productivos y menos calificados en su lugar. La escasez también puede poner a los trabajadores en una posición de negociación más sólida para pedir ritmos laborales más cómodos” [3]. Esto último sería, desde luego, inaceptable.
  10. La pregunta es si son las empresas las que deben dictar los fines del sistema educativo o, por el contrario, se deben tener en cuenta otros factores no puramente tecno-económicos y, acaso, más importantes ¿Los futuros ingenieros no necesitan formación humanística? ¿Los futuros empleados de baja cualificación deben ser condenados a la indigencia intelectual para su mejor aprovechamiento económico? ¿Es moralmente aceptable experimentar pedagógicamente a gran escala con seres humanos según las necesidades de un sistema a la postre suicida? [4]Ue experimentos politicos a gran escala  
Para ver, por ejemplo, quién está detrás de uno de estos experimentos pueden leer este hilo de twitter: https://threadreaderapp.com/thread/1156673396379389952.html


[2] Ibid. pág. 21

[3] Ibid.

miércoles, 18 de julio de 2018

Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional -2/3- (Enrique Díez para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Reproducimos este artículo publicado en ELDIARIODELAEDUCACION.COM


Analizaba en el anterior artículo Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional la actual revolución individualista que “normaliza”, naturaliza e, incluso, exalta las posiciones ideológicas del “egoísmo” como una virtud y quiebra, además, la posibilidad misma de una matriz comunitaria de solidaridad social.

Este neoliberalismo emocional no busca sólo la conversión de los espíritus; pretende también la transformación de las conductas. Esta es, en lo esencial, la función de los dispositivos de aprendizaje, sumisión y disciplina, tanto económicos, como culturales y sociales, que orienta a las personas a “vivir y gobernarse” bajo la presión de la competición, de acuerdo con los principios del cálculo del máximo interés individual.

De este modo se ordena al sujeto que se someta interiormente, que vigile constantemente sobre sí mismo, que trabaje sobre sí mismo con el fin de transformarse permanentemente, de conseguir una mejora de sí, de volverse cada vez más eficaz en conseguir resultados y rendimientos. La economía se convierte en disciplina personal. El sometimiento del deseo exige e instituye el deseo por el sometimiento.

Surge el ‘doer’. Ser ‘doer’ se convierte en tendencia. El ‘doer’ es una persona luchadora que consigue lo que quiere y no le importa sacrificarse hasta límites insospechados porque su meta es lo primero. Es la actual figura heroica de la nueva “clase trabajadora”, porque aguanta sin dormir y a base de cafeína para trabajar como si fuera dueño de la empresa, pero cobrando como un becario, o incluso pagando por trabajar y adquirir experiencia laboral. Una nueva forma de convertir la explotación y la pobreza en una manera de ser emprendedor y superarse a sí mismo.

El coaching, al pensamiento positivo, la programación neurolingüística (PNL), el análisis transaccional y múltiples procedimientos vinculados a una escuela o un gurú, son las medicinas y técnicas neuroemocionales que ayudan al emprendedor, al ‘doer’, a conseguir un mejor dominio de sí mismo, de las propias emociones, del estrés, de las relaciones con clientes o colaboradores, jefes o subordinados. El objetivo, por tanto, de este neoliberalismo emocional, que algunos expertos denominan “neuroliberalismo”, es el refuerzo del yo, su mejor adaptación a la realidad competitiva. Saberes psicológicos, con un léxico especial, autores y autoras de referencia, métodos particulares, modos de argumentación de aspecto empírico y racional y un ingente negocio pseudoeducativo que se introduce en todos los campos de la educación.

La fuente de la eficacia está en el interior de uno mismo, asegura el “pensamiento positivo”. Los problemas, las dificultades, se convierten de este modo en una auto-exigencia, pero también en una auto-culpabilización, ya que somos los únicos responsables de lo que nos sucede. De hecho, las “crisis” se convierten en auténticas oportunidades de demostrar la valía personal y la capacidad de recuperación, como en los reality shows tipo “El jefe infiltrado” o “Pesadilla en la cocina”, o en los spots publicitarios. Nos envuelve y nos enseña a vivir la servidumbre como si fuera una actividad liberadora. La misión de la vida se convierte en tener “éxito” y demostrar constantemente que se ha triunfado; nada puede impedir conseguir los sueños; no hay excusas.

En un panorama laboral y social fragmentado y competitivo, con una precariedad que mantiene a la mayor parte de la población al borde del precipicio, la ideología de la automotivación, junto con el consumo de psicofármacos (su consumo se ha triplicado desde que comenzó la crisis), hace hoy la función de lo que ayer era el capataz que vigilaba el destajo en la fábrica. Hoy es el propio deseo, acoplado al deseo del capital, que, junto con el miedo a quedarse atrás y solo, coloniza la mente colectiva. Son “los juegos del hambre” revestidos con lenguaje de coaching.

Se busca así crear ciudadanía “liberada” de cualquier obligación moral vinculada al sentimiento de solidaridad colectiva. Como en las nuevas reformas laborales, donde es el trabajador o la trabajadora individualmente quien tiene que negociar con su empleador las condiciones de su contrato, eliminando el respaldo colectivo que se consiguió hace años a través de los sindicatos. Se trata de darles “opciones individuales” para que elijan. No se pretende pensar en el bien común, sino en la ventaja de la elección personal que se puede conseguir.

Bajo el pretexto de las “opciones en libertad”, el funcionamiento del sistema lo que tiende a generar es cálculo y egoísmo. Ya no se trata de mejorar lo colectivo con el esfuerzo común pensando en el bienestar de la comunidad, sino en la capacidad y el talento individual de elegir con acierto la mejor oportunidad para cada persona. Se ha impuesto socialmente así el principio ‘neodarwinista’ en esta competición a la que nos empujan constantemente para conseguir la mejor elección, donde “el ganador se lo lleva todo”.

Esta deriva neoliberal está corroyendo efectivamente los fundamentos del proyecto de educación pública entendida como un derecho básico y esencial desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida. Frente a la concepción de una educación pública como la garantía del derecho universal a la educación en condiciones de igualdad y democracia, dado que es la que más y mejor asegura la igualdad y la convivencia democrática de personas con distintas procedencias socio-culturales; y, por tanto, la que mejor contribuye a la equidad y la cohesión social. Se alza, ahora, un modelo educativo que, efectivamente, orienta a las personas a formarse bajo la presión de la competición, de acuerdo con los principios del cálculo del máximo interés individual: itinerarios, reválidas, rankings, selección, esfuerzo, excelencia, competitividad, rendimiento, etc., etc.

Así vemos, como un escaso contrato social, conseguido tras la segunda guerra mundial, con la lucha de la clase obrera, en una zona muy restringida de Europa, y durante un brevísimo período de tiempo, está siendo rescindido, sin siquiera preaviso. Están desapareciendo de forma fulgurante los mecanismos de protección colectiva, que denominamos Estado Social o de Bienestar, sin apenas alarma social o protestas colectivas significativas, dopados con el prozac y el fútbol televisado, asumiendo la precariedad y el saqueo como ritos habituales a los que hay que someterse para esperar un día quizá “prosperar” y enseñándonos de esta forma a asumir, incluso desear la servidumbre.

La corrosión del carácter se va instalando en nuestra conducta, al igual que se acomoda la impunidad en el imaginario colectivo, como línea inalterable de continuidad. Ya ni siquiera el horror del genocidio de los refugiados, o de la masacre continuada en Gaza, el Sáhara o Yemen, o la violación y asesinato constante de mujeres conmueven a una sociedad europea occidental, que vive para sí misma y sus deseos impulsados por la increíblemente lucrativa industria de la publicidad. Mientras la extrema derecha se asienta en los parlamentos de buena parte de la Unión Europea y se acuerda crear “guantánamos” como respuesta a la crisis de las personas refugiadas.

Para saber más: Díez Gutiérrez, E.J. (2018). Neoliberalismo Educativo. Barcelona: Octaedro.



Enrique Javier Díez Gutiérrez. Profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de León, Coordinador del Área Federal de Educación de IU y miembro del Foro de Sevilla

martes, 17 de julio de 2018

Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional -1/3- (Enrique Díez para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Reproducimos este artículo publicado en ELDIARIODELAEDUCACION.COM

Un anuncio de la marca de tés Hornimans hace gala de anunciar un “nuevo movimiento: el yoismo”. Un movimiento sobre una supuesta fórmula de la felicidad que consistiría en “dejar de pensar tanto en todo, para pensar más en ti”. Es la reedición del también denominado “yoismo” de finales del XIX, antepasado de los actuales manuales de autoayuda, tan de moda en la época contemporánea, que procuran recetas para aprender a superar la crisis “cambiándote a ti mismo” y no las condiciones de explotación y alienación del entorno económico y social.

Este anuncio, como el de la conocida marca Ikea, “La República independiente de tu casa”, exaltan los valores esenciales del neoliberalismo emocional en el que nos están educando: “quiérete a ti mismo”, “practica el yoismo”, “cree en ti”, “no necesitas a nadie”, “estar solo es cool”, “vuela libre”. El contacto permanente y diario con slogans producidos por esta industria cultural neoliberal para justificar el actual capitalismo salvaje genera en el inconsciente colectivo el material suficiente que sirve de base y anclaje para la servidumbre voluntaria.

Se está produciendo así una suerte de revolución individualista que “normaliza”, naturaliza e incluso exalta las posiciones ideológicas del “egoísmo” como una virtud incluso. Entroniza el interés propio, la competitividad y el triunfo, como pasaporte al bienestar y la felicidad individual, en un contexto que define las relaciones humanas como jungla de lucha constante y selección darwinista. Toda posibilidad de proyecto comunitario, basado en los derechos humanos, la equidad y la justicia, queda desplazado o arrinconado en el imaginario de lo utópico o hipotético.

Está claro que no solo vivimos una guerra económica, donde el saqueo de los recursos colectivos se perpetra desde los cómodos despachos de Wall Street y el Ibex 35. Asistimos simultáneamente a una guerra ideológica, que impone imaginarios colectivos afines al pensamiento dominante. Y el papel de los sistemas educativos en la construcción de esta narrativa es determinante para el lobby neoliberal.

Han tardado años, han gastado miles de millones en promover su doctrina, pero cada céntimo ha valido la pena. Porque aplicaron la propuesta de Gramsci: si eran capaces de controlar la mente de la gente, su corazón y sus manos también serían suyos. De esta forma, el discurso neoliberal del egoísmo es visto actualmente como la condición natural y normal de la humanidad.

El neoliberalismo es, en esencia, un capitalismo sin contemplaciones. La expresión más reciente para describir la eterna lucha de clases de esa minoría que se ha enriquecido a costa de quienes mantienen constantemente sumidos en la pobreza hasta límites genocidas, con el agravante del “pillaje planetario” de las riquezas y los recursos de la naturaleza, del conocimiento compartido y del esfuerzo colectivo que son los “bienes comunes” de la humanidad.
Esta ideología se ha extendido como un virus por todos los rincones del planeta, imponiendo la adoración unánime de los valores de la sociedad neoliberal. Una monocultura que maneja las mismas informaciones y noticias en todas partes. Donde se ven las mismas películas, se conducen los mismos automóviles, se imponen las mismas modas, se escuchan las mismas canciones y se soportan los mismos anuncios publicitarios. En ellos se reflejan nuestros sueños y anhelos. Sus imágenes dominan los sueños, y los sueños determinan las acciones.

Pasado el tiempo de la conquista por la fuerza, llega la hora del control de las mentes y las esperanzas a través de la persuasión. La ‘McDonalización’ es más profunda y duradera en la medida en que el dominado es inconsciente de serlo. Razón por la cual, a largo plazo, para todo imperio que quiera perdurar, el gran desafío consiste en domesticar las almas.

La clase trabajadora nunca se hubiera “convertido” voluntariamente o espontáneamente al modelo neoliberal mediante la sola propaganda del modelo. Ha sido preciso pensar e instalar, “mediante una estrategia sin estrategias”, los mecanismos de educación del “espíritu”, de control del cuerpo, de organización del trabajo, de reposo y de ocio, basados en un nuevo ideal del ser humano.

El paso inicial consistió en inventar el “ser humano del cálculo” individualista, que busca el máximo interés individual, en un marco de relaciones interesadas y competitivas entre individuos, como base y normal esencial del modelo. Se asienta mediante un discurso que alega que la búsqueda del interés propio es la mejor forma mediante la que un individuo puede servir a la sociedad, donde el egoísmo es visto casi como una “norma y deber social” y las relaciones de competencia y mercado se naturalizan. La finalidad del ser humano se convierte en la voluntad de realizarse uno mismo frente a los demás. El efecto buscado en este nuevo sujeto es conseguir que cada persona considere que autorealizarse es intensificar su esfuerzo por ser lo más eficaz posible, como si ese afán fuera ordenado por el mandamiento imperioso de su propio deseo interior.

La empresa se convierte así, no sólo en un modelo general a imitar, sino que define una nueva ética neoliberal, cierto ethos emocional, que es preciso encarnar mediante un trabajo de vigilancia que se ejerce sobre uno mismo y que los procedimientos de evaluación se encargan de reforzar y verificar. De esta forma cada persona se ve compelida a concebirse a sí misma y a comportarse, en todas las dimensiones de su existencia, como portador de un talento-capital individual que debe saber revalorizar constantemente. El primer mandamiento de la ética del emprendedor es “ayúdate a ti mismo”. Y sus tablas de la ley se rigen por la competencia como el modo de conducta universal de toda persona, que debe buscar superar a los demás en el descubrimiento de nuevas oportunidades de ganancia y adelantarse a ellos. La gran innovación de la tecnología neoliberal consiste, precisamente, en la gubernamentalidad, vincular directamente la manera en que una persona “es gobernada” con la manera en que “se gobierna” a sí misma.

Elegir el centro educativo que más posibilidades le pueda ofrecer de “promocionar”; concebir la educación como una inversión que asegure un mejor futuro laboral y mejores puestos en la escala social; entender el aprendizaje como una constante competición por el éxito individual que marque la diferencia frente a los otros; cultivar el mito del éxito personal como resultado del talento-capital y el esfuerzo individual sin considerar las condiciones sociales y el entorno del que se parte ni el aprendizaje como un proceso compartido; exigir que se aparte y segregue cuanto antes a quienes se considera rivales y “perdedores” que dificultan el ascenso personal en esa competición constante; demandar rankings y clasificaciones que visibilicen quiénes son los ganadores y los perdedores de esta competición; etc., etc. Todo esto y mucho más son la plasmación de esa Pedagogía del egoísmo, eje emocional del neoliberalismo educativo.

Para saber más: Díez Gutiérrez, E.J. (2018). Neoliberalismo Educativo. Barcelona: Octaedro/El Diario de la Educación.

lunes, 16 de julio de 2018

«El poder siempre va a acusar a la escuela de adoctrinadora porque quiere tener la exclusiva de la manipulación de los ciudadanos» (Clara Sedano entrevista a Julio Rogero en diarieducacio.cat)

Clara Sedano entrevista a Julio Rogero en diarieducacio.cat

Julio Rogero es maestro de educación primaria y miembro activo del colectivo Escuela Abierta, perteneciente a los Movimientos de Renovación Pedagógica. También ha sido director del Centro de Profesores de Getafe. Durante más de 40 años no ha dejado de luchar por la dignidad del profesorado, del alumnado y por una escuela pública humana y de calidad.

¿Cómo describiría el panorama que muestra hoy en día la escuela pública española?
Es una respuesta compleja. Aunque no es igual en todos sitios, sí que hay una misma concepción en torno al concepto de escuela pública. En España, es de bastante calidad, a la altura de otros muchos países. Otra cosa es si asociamos la calidad de la escuela pública con los resultados que aparecen en las pruebas internacionales, que, a mi modo de ver, se usan para desprestigiar a la escuela de titularidad pública.
En los últimos años, la incidencia de la crisis ha sido grande y se ha usado para debilitar explícitamente a la escuela pública que queremos construir desde el movimiento de transformación de la educación. Las mismas leyes, como la LOMCE, debilitan y eliminan lo positivo que tiene la escuela pública, como garantizar el derecho de todos a la educación. En España, por ejemplo, se envían recursos que deberían estar destinados a la escuela pública a las privadas y concertadas, así se perjudica a los más desfavorecidos, que son los que van a la pública. En este sentido, la escuela pública en nuestro país tiene que dar un giro.
Entonces, ¿la escuela pública actual perjudica a los más desfavorecidos en vez de ayudarlos?
No, al contrario. El concepto de escuela pública beneficia a los desfavorecidos porque es su espacio, donde concretan el derecho a la educación. Otra cosa es que la escuela de titularidad pública que tenemos hoy en día –que no es por la que luchamos y que queremos– tenga muchos defectos, carencias, y que debería ayudar a los más desfavorecidos y sin embargo los suspende, los expulsa y los pone en una situación de inferioridad a la hora de vivir.
La escuela pública debe volcarse en los alumnos y sacar todo lo que tienen de bueno, independientemente de su estrato social. Bajo mi punto de vista, la escuela pública es de superior calidad que la concertada y la privada, sencillamente porque en ella están todos. En cambio, en la privada solo están los que pueden pagarla, los seleccionados para estar allí. En estos casos, son las escuelas las que seleccionan al alumnado y no el alumnado el que selecciona a las escuelas.
¿Para usted en qué país deberíamos reflejarnos?
Yo pienso que ese es uno de los mitos que son intransferibles. Podemos decir: ¡Finlandia, nuestro modelo! Yo creo que no es posible: Finlandia en el año 1905 no tenía analfabetos y España tenía un 70%, son realidades muy diferentes que no se pueden comparar. España tiene que elaborar su propio camino y hay un movimiento en este país que plantea una escuela pública diferente, con el objetivo de que sea potente, de gran calidad y que dé respuesta a toda la ciudadanía. Esta es una tarea que ni en las políticas educativas del ministerio ni en las consejerías de educación tienen clara, es por eso que se mantiene un determinado modelo de escuela pública, porque la clase media-alta no quiere que sus hijos se contaminen con los que ellos consideran inferiores. Por ello, desde las políticas educativas se debería hacer más esfuerzo para favorecer, apoyar y dirigir los recursos al espacio público.
Según dice, vivimos en una sociedad cada vez más capitalista y basada en la economía del beneficio. ¿Qué papel juega entonces la escuela? ¿Es también un negocio?
Claro. En el momento en que se establecen las redes privada-concertada y pública es porque se entiende que en el ámbito educativo hay un negocio. Cuando surge la escuela concertada lo hace como una subsidiaria de la pública porque en aquel momento el Estado no tenía recursos para abastecer una escuela pública que pudiera responder a la universalidad de la educación. Sin embargo, la escuela concertada se ha ido asentando y absorbiendo recursos que se han detraído del espacio público.
El objetivo al que quiere llegar el sistema establecido actual es que la educación sea un espacio de negocio. Hace veinte años la Organización Mundial del Comercio ya calculó que el nicho de negocio de la educación estaba alrededor de los 2 billones de euros, ahora el cálculo es que está entre los 7 y los 8 billones.
El empresariado y la economía quieren aprovecharse de ese espacio de negocio. El problema es que muchas veces, y desde hace tiempo, el desprestigio de lo público es algo programado y organizado para decir que la escuela de titularidad pública es de inferior calidad y que para obtener la excelencia hay que estar en el ámbito privado. Son gravísimas todas las políticas de desestructuración y desmontaje de lo poco que se había conseguido en el espacio público en muchos ámbitos. Ahora se quiere convertir todo en una empresa.
Frente a esta situación cada vez más competitiva y que busca ciudadanos empleables, ¿con qué valores estamos educando a los niños y niñas?
Las escuelas responden a los planes educativos, siguen todas las normativas y leyes, y de esta manera forman alumnos competitivos, que buscan el éxito personal y que trabajan desde el individualismo feroz.
Al fin y al cabo, la filosofía dominante en este espacio es: tú eres el responsable de tu éxito, por tanto, esfuérzate y si fracasas es que no te has esforzado lo suficiente. Muchas veces se culpabiliza al sujeto con una culpa que no tiene. El tema es cómo hacemos que la escuela pública dedique sus energías a una concepción educativa diferente basada en sus derechos.
[...]
Lee la entrevista completa en diarieducacio.cat

sábado, 19 de mayo de 2018

Libros en la escuela pública que fomentan la educación privada y el trabajo infantil (eldiario.es)

Artículo de Laura Cornejo en eldiario.es
  • Castilla y León reparte libros en los colegios en los que se insta a los niños a trabajar desde pequeños para estudiar en “un buen colegio o universidad”
  • La Consejería de Educación permite a la Fundación María Jesús Soto que coloque 9.000 ejemplares de “Mi primer libro de economía, ahorro e inversión” en todas las bibliotecas de los colegios públicos
  • “Piensa si los países gobernados por populistas han tenido en cuenta el bienestar de su pueblo y la mejora de su nivel de vida”, dice un ejemplar sobre elecciones y gobierno
A través de los tres personajes de un libro ilustrado (los niños Nico y Carol y su perro Euro), los estudiantes de los colegios públicos de Castilla y León reciben el mensaje de que hay que trabajar con remuneración desde que se es pequeño, porque "es una forma de ahorrar, de invertir incluso, y de tener dinero para estudiar en un buen colegio o universidad”. ‘Mi primer libro de economía, ahorro e inversión’ alienta no sólo el trabajo infantil, también guía políticamente a los escolares.
El desembarco de estos libros en las bibliotecas de los colegios es el resultado de un convenio que la Consejería de Educación firmó el 3 de octubre de 2017 con la Fundación María Jesús Soto, domiciliada en León y que se inscribió en el Registro de Fundaciones de la Junta de Castilla y León apenas un año antes, el 8 de noviembre de 2016. Los otros volúmenes que circulan por las aulas son ‘Mi primer viaje al mundo de la empresa y los emprendedores’ y ‘Mis primeras elecciones: sector público y sistemas de gobierno’. Se han cedido 9.000 ejemplares.
Aunque el convenio fue rubricado por el actual consejero, Fernando Rey, el libro ya contaba con el beneplácito de la Junta de Castilla y León desde su salida a la venta. Cuando se presentó en el Club de la Prensa de la mano de ‘Diario de León’, en 2013, la autora lo hizo de la mano del anterior consejero de Educación Juan José Mateos.
‘Mi primer libro de economía, ahorro e inversión’, prologado por el consejero Fernando Rey, ya cuenta en su primer capítulo con un apartado llamado ‘Primeros trabajos’. “En países como EE UU o Alemania, niños como tú ya tienen su pequeño trabajo y, durante las vacaciones o su tiempo libre, lavan los coches de sus vecinos, pasean perros, cuidan a otros niños más pequeños, etc., a cambio de dinero que muchos deciden ahorrar”. Al abordar el tema del ahorro es cuando en el libro se recuerda que el ahorro puede servir para estudiar “en un bien colegio o una buena universidad”. Y cuando se explica la inflación, da una solución para obtener cosas que son demasiado caras para comprarlas con dinero: “bienvenido sea el trueque”, concluye.
Libro de la Junta de Castilla y León.
Libro de la Junta de Castilla y León. L. C.
Sobre la inversión, dice que el dinero ahorrado hay que invertirlo “o se lo comerá el monstruo de la inflación”. Si se invierte, asegura, los niños podrían ser dueños de empresas como “Apple, Coca Cola o Walt Disney”. Para explicar los activos financieros pone el ejemplo del trigo, un producto que sirve para fabricar desde pan a pienso para los animales. “Si la producción de trigo es escasa, como es una materia prima muy necesaria, la gente la seguirá comprando cueste lo que cueste y por lo tanto su precio sube. Si la producción de trigo es abundante, hay mucho para vender y la consecuencia es que su precio baja. Pero, si debido a las predicciones meteorológicas sospecho que la producción de trigo podría ser escasa compraré activos que representen el precio del trigo y cuando el precio haya subido los venderé y ganaré mi beneficio”.
Libro de la Junta de Castilla y León.
Libro de la Junta de Castilla y León. L. C.
En la web de la Fundación Maria Jesús Soto, están las cartas de agradecimiento de la Casa Real, del Papa Benedicto XVI, del que fue presidente del Banco Popular, Angel Ron o de “su Alteza Real, Don Luis Alfonso de Borbón y su esposa Margarita Vargas”. También tuvo el aplauso del entonces jefe del Gabinete de Presidencia en 2013, Jorge Moragas, que transmite a la autora su más “cordial felicitación” por el “importante trabajo dedicado a la formación económica y financiera de los jóvenes que, además de su claridad técnica y pedagógica, hace hincapié en valores fundamentales como la responsabilidad y el esfuerzo”.
El libro ‘Mis primeras elecciones: sector público y sistemas de gobierno’ tampoco tiene desperdicio. El apartado dedicado al ‘populismo’ dice textualmente que se trata de “un estilo de hacer política normalmente basado en mensajes vacíos de contenido, criterio y consecuencias. Una corriente que busca atraer a las masas descontentas, poniéndose en contra de las élites políticas, económicas o culturales establecidas” y pregunta: “ ¿Acaso otras tendencias no buscan el bien de las diferentes clases sociales? ¿Se debe estar en contra de lo establecido pensando que, por sistema, es malo? ¿será mejor lo que está por llegar?”. “Piensa si los países gobernados por populistas han tenido en cuenta el bienestar de su pueblo y la mejora de su nivel de vida”. El mensaje, claramente político, acaba con una pancarta que iguala fanatismo y extremismo, recordando que justifican “cualquier medio para conseguir sus fines, ¡hasta destruir a quienes no comparten sus mismas ideas!”
[...]
Lee el artículo completo en eldiario.es

miércoles, 11 de abril de 2018

La Educación a debate (Juanjo Reina)

Juanjo Reina nos envía este correo:

Os adjunto mi Intervención en la Semana de la Educación del distrito de Arganzuela.

Un abrazo
Juanjo Reina



Puedes leer el documento completo en este enlace.

domingo, 25 de febrero de 2018

Contra la manipulación en el debate educativo (Jorge Alcázar González en rebelion.org)

Artículo de Jorge Alcázar González publicado en rebelion.org

Uno de los vicios malintencionados de nuestro tiempo es el de difundir falsas verdades y establecer criterios falaces, con el objetivo de sostener una ideología afín a intereses particulares y concretos. Este vicio, por desgracia no nuevo pero sí cada vez más frecuente, lo padecen en gran medida los medios de comunicación que pertenecen a grandes corporaciones. En estos, con capitales de inversión que en la gran mayoría de casos son ajenos a la información y al noble oficio del periodismo, el tumor de la obediencia y la escritura adocenada corroe las mismas entrañas de la ética y el buen hacer periodístico, que obligado por el patrón y amenazado con el despido, siembra patrañas y desconciertos a través de sus escritos.

Un buen ejemplo de lo anterior lo hemos podido contemplar en la edición impresa del Diario Córdoba del pasado sábado. En las páginas interiores del mismo apareció un monográfico sobre Enseñanza Privada y Concertada al cual podríamos, sin ningún tipo de rubor, añadirle toda una sarta de adjetivos calificativos como falaz, apadrinado, panfletario, desinformado o manipulador. Ante estos ejercicios de trilerismo periodístico, conviene que repasemos cifras, vayamos a las fuentes fiables y enunciemos argumentos y sentencias sostenidos por hechos y realidades, al objeto de poder formar una opinión contrastada y objetiva que se aleje del voluntarismo partidario impreso en escritos como el señalado.

Que la enseñanza privada y concertada es un complemento clave en la formación del siglo XXI no es objeto de discusión, ya que dadas las políticas educativas seguidas en España en los últimos años, tanto una como otra modalidad de enseñanza han sido potenciadas y privilegiadas al calor de lobbies muy poderosos que han jugado sus bazas en este sentido. No se explica si no que nuestro país cuente con uno de los porcentajes más bajos de la UE de alumnado matriculado en la pública (68 por ciento frente al 81 de la media europea o al 95 por ciento de Finlandia), o que el 60 por ciento de los alumnos matriculados en centros privados subvencionados con fondos públicos estén en centros gestionados por la Iglesia Católica[1]. De la misma forma, se ha de tener en cuenta que el número de aulas de primaria en las escuelas públicas se ha reducido un 36 por ciento desde 1990 hasta 2016, por un 27 por ciento de aulas de primaria en la concertada; y mientras que desde el año 2000 la escuela pública ha perdido un 6 por ciento de aulas de secundaria, la escuela concertada ha visto como su número aumentaba en un 3’4 por ciento[2]. Otro dato demoledor en este sentido es el que nos dejó el año 2015, en el cual la inversión en enseñanza concertada cobró cifras de record, situándose por encima de los registros previos a la crisis, a la par que la pública sufría un recorte de 7.200 millones de euros con respecto al año 2009 (30.000 millones de euros en el acumulado[3]), cifras que se traducen en una pérdida media en el gasto por alumno de la pública de 648 euros, frente a un aumento en la inversión media por alumno de la concertada de 105 euros.[4] En Andalucía, al mismo tiempo que en la pública se perdieron más de 1.500 aulas de infantil y el profesorado menguó en un 7’6 por ciento, la concertada ganó casi 100 aulas de esta modalidad y vio cómo su profesorado se incrementó en un 2’5 por ciento. Y actualmente, muchos de los grandes núcleos urbanos de Andalucía (léase Cádiz, Granada o Sevilla), cuentan ya con un mayor número de plazas concertadas que públicas[5]. Con todos estos datos, es lógico pensar que cada vez más la enseñanza concertada y privada se está convirtiendo en un complemento clave, pero no por los motivos insinuados en el monográfico, si no más bien porque en la mayoría de ocasiones la posición privilegiada de la concertada frente a la pública queda patente ante la falta de inversión, plazas y centros públicos. Tan escandalosa ha sido la apuesta de las administraciones por la enseñanza concertada que la misma Junta de Andalucía se ha visto obligada a moderar su apuesta fuerte por esta modalidad de enseñanza, a través de la elaboración, todavía en proceso, de una normativa que recoja y arbitre uno de los aspectos más conflictivos y segregadores que aparecen en este binomio: el proceso de escolarización[6].

Otro de los grandes titulares que nos dejó el monográfico citado establece que la educación concertada cuesta la mitad que la pública. La intención de la llamada se hace evidente cuando líneas más abajo se nos dice que estos datos pertenecen al informe anual elaborado por el Ministerio de Educación. Nada como dejar al zorro al cuidado del gallinero. Para poner en entredicho esta afirmación capciosa y convertirla en mentira manipuladora basta con echar una simple ojeada a los múltiples datos y estudios que al respecto existen. Según datos de la OCU en su informe para el año 2012, una plaza en un colegio concertado costaba un 69 por ciento más que en un público[7], mientras que, según la Fundación BBVA, el gasto por hijo en un centro concertado supone a las familias el doble que en la pública[8]. De la misma forma, según datos del INE, el gasto familiar medio para alumnado de la pública es de 822 euros, frente a los 1.549 y 3.627 euros de la concertada y la privada, respectivamente[9]. ¿Qué ocurre pues con los informes, como el del Ministerio, que señalan más barata para las arcas públicas la concertada que la pública? Pues ocurre que son informes tendenciosos con grandes tergiversaciones y ocultación manifiesta de datos. A la hora de computar gastos, estos informes no tienen en cuentan hechos tan palmarios como el que la concertada apenas tiene trascendencia en las zonas rurales, pues desde el punto de vista empresarial estas son deficitarias, mientras que concentra su actividad en grandes núcleos urbanos. Basta observar en este sentido que en España existen 2.246 centros educativos privados concertados en ciudades de más de 500.000 habitantes, frente 1.441 centros públicos. En el otro lado, en poblaciones con menos de 10.000 habitantes el número de centros privados concertados es de 811, frente a los 7.660 públicos. Otro aspecto que no tienen en cuenta estos informes es la inclusividad y la atención a la diversidad del alumnado. Frente al 13’4 por ciento de alumnado que cursa programas de diversificación curricular en la pública, la enseñanza concertada sólo contempla el 6’1 por ciento; y mientras la pública acoge al 81’7 por ciento del alumnado extranjero, la privada concertada sólo acoge al 13’9 por ciento[10] (en Andalucía la cifra asciende hasta el 86’8 por ciento del total del alumnado extranjero en la pública, frente al 6’7 de la concertada y el 6’5 de la privada). La lista de errores intencionados de los que se nutren este tipo de informes es larga, pues cuestiones como la precariedad laboral de los profesionales de la enseñanza en la privada concertada, o los gastos soterrados a los que las familias de la concertada tienen que hacer frente, no son tenidos en cuenta, al igual que los señalados más arriba, lo que pone de manifiesto la ingeniería contable tras los mismos y la intención manipuladora con los cuales son elaborados.

Pero además de todo lo anterior, conviene que tengamos en cuenta una serie de cuestiones:

1.- La educación pública es la única garante de igualdad de oportunidades y derechos. En el informe sobre la segregación escolar por nivel socioeconómico en España[11], aparecido la pasada semana, nos situamos a la cabeza de la lista de países con un mayor grado de segregación en centros educativos de secundaria, siendo Madrid (vanguardia de la privatización y la concertación) la segunda región europea más segregadora en este sentido. La apuesta por la concertada conlleva la elitización de la enseñanza, la creación de guetos marginales, la aparición de brechas educativas así como la pérdida de igualdad en oportunidades de las clases económicas más desfavorecidas, lo que en un entorno de profunda crisis económica y social para la clase trabajadora provoca una ruptura social muy difícil de salvar[12]. Con este modelo de enseñanza se generan dos niveles educativos: para ricos y privilegiados, y para las clases trabajadoras y desfavorecidas[13].

2.- La educación concertada trae aparejada una privatización y mercantilización encubierta de una derecho básico recogido en la Constitución Española y en la DDHH. Al igual que ocurre en la Sanidad o con las pensiones y los Servicios Sociales, el potenciamiento de la privada concertada y el debilitamiento de la pública abre la espita del lucro privado en este campo, cada vez más trillado. Estas tendencias ideológicas tienen un nombre, neoliberalismo. En el año 2008, los colegios concertados católicos obtuvieron un beneficio neto medio de 76.000 euros por centro, y los laicos, 68.000 euros por centro[14]. Se persigue el negocio particular a costa de nuestros derechos como ciudadanos.

3.- La Iglesia Católica ostenta el monopolio de la educación concertada en España, lo cual se traduce en una educación ideologizada con un fuerte componente doctrinario. Para muestra, es suficiente con leer en la página 9 del monográfico del Diario Córdoba la respuesta que el Director del Colegio ‘Las Francesas’ da acerca de cuál es el ideario del mismo: “nuestro ideario emana de la vida y obra de Santa Emilia de Rodat…y este ideario se ha ido transmitiendo a varias generaciones…”. En un estado aconfesional como el nuestro, las administraciones no tendrían que privilegiar ni subvencionar con fondos públicos ninguna confesión o ideología.

4.- La estrategia perseguida por grupos de presión e ideologías manifiestas en determinados partidos políticos es la de socavar la labor pública en Enseñanza, Sanidad, Pensiones o Servicios Sociales, apadrinando la iniciativa privada y potenciando el desarrollo de todo un entramado empresarial en estos campos. No son fortuitas las declaraciones del presidente del gobierno, sr. Rajoy, la pasada semana animando a las familias a que ahorren para pagar pensiones y educación de sus hijos.

5.- España es el quinto país de la UE con menor gasto educativo[15] (sólo Rumania, Irlanda, Bulgaria e Italia invierten menos). El gasto en Inversión y Desarrollo ha caído en más de 500 millones de euros en los últimos 5 años; mientras que en países como Alemania o Reino Unido el gasto en inversión aumentó en los últimos años en más de un 30 por ciento, en España ha disminuido en casi un 13 por ciento, convirtiéndonos en el país de toda la UE que más ha recortado en este capítulo. La ciencia, la investigación y por ende el desarrollo económico y social en nuestro país se mueren[16].

6.- Las sucesivas leyes educativas en España han supuesto una fuerte involución en aspectos como inclusión, calidad de la enseñanza, derechos laborales, rendimientos académicos o libertades y derechos de la comunidad educativa. Sirva para evaluar esto la LOMCE, impuesta a golpe de decreto con la oposición de toda la comunidad educativa y con un amplio rechazo social.

Este artículo tiene por objeto servir como respuesta a lo publicado por el Diario Córdoba, respuesta que ha sido elaborada a partir de datos y referencias que son de acceso libre. Hubiera sido interesante poder contar con la edición digital del mismo, sin embargo y de forma incomprensible, el monográfico sólo estuvo disponible el días de su publicación en la edición impresa. Todos y cada uno de los datos utilizados pueden ser consultados en internet, sin más esfuerzo que el de investigar mínimamente y tener la paciencia suficiente que debe acompañar la labor del que escribe para opinar e informar. Y estas actividades nos consta que no le son ajenas a ninguno de los redactores del diario decano de Córdoba, pues así lo pone de manifiesto el hecho de que cada mañana, miles de cordobeses y cordobesas, entre los que me incluyo, nos asomemos a sus páginas. Por tanto, la creación de tal monográfico trufado de mentiras, datos ambiguos y enunciados falaces no puede achacarse a la impericia del periodista de turno o al encaje dentro de una ideología concreta en lo que concierne al mismo, pues incurriríamos en demagogia y populismo, palabras tan de moda. Mas bien, el que este prestigioso medio decidiera llevar en sus páginas centrales este monográfico en forma de panfleto propagandista a favor de la enseñanza privada concertada, tiene más que ver con sus páginas impares (1, 5, 9, 10 y 11), patrocinadoras de este tinglado desinformativo, en el que a razón de unos cuantos miles de euros los colegios privados concertados han empezado su propaganda de cara a la inminente campaña de escolarización. Sin embargo, convendría recordar a los mandamases del citado diario que no todo debe y puede ser mercantilismo, pues además de un código deontológico y de unas prácticas éticas que deben exigirse así mismos como periodistas, la información veraz es un derecho que como personas está garantizado por la Constitución Española[17] y por la DDHH, pero claro, esto es harina de otro costado que se convierte en papel mojado.

EN DEFENSA DE UNA EDUCACIÓN PÚBLICA Y DE CALIDAD.

Notas:

Jorge Alcázar González. Profesor de Secundaria de la Pública. Colectivo Prometeo/FCSM