Mostrando entradas con la etiqueta Cuidados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuidados. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de abril de 2020

El coronavirus y la asfixia educativa: el confinamiento deja sin protección a la infancia más vulnerable (José Miguel Martín y Jesús Rogero para agenciasinc.es)

Artículo de José Miguel Martín y Jesús Rogero para agenciasinc.es

Durante estas semanas, la escuela ha reducido su función compensadora hasta hacerla casi desaparecer. Buena parte del alumnado no tiene en su casa los recursos que hacen posible el aprendizaje. Faltan ‘respiradores educativos‘. Muchos niños y niñas solo los encuentran junto a sus docentes y compañeros.
 
17/4/2020

La suspensión de las clases por la crisis del COVID-19 y las medidas subsiguientes de las administraciones educativas han dado lugar a un intenso debate. La decisión de continuar el curso a distancia avanzando contenidos y la falta de una respuesta clara y coordinada han generado un profundo malestar entre familias y docentes.
En pocos días, el ‘contrato educativo' que establece los derechos y deberes de los diferentes agentes de la comunidad educativa se modificó radicalmente; hasta tal punto que nunca antes se había producido una distancia tan grande entre lo que las administraciones educativas exigen al alumnado, sus familias y sus docentes, y lo que les ofrecen. ¿Por qué decimos esto?
En primer lugar, porque creemos que avanzar contenidos fue un error. Aunque era comprensible que al principio hubiera equivocaciones, el planteamiento apenas había variado tras cinco semanas de confinamiento.
Esta decisión implicaba asumir que el sistema educativo puede seguir funcionando a distancia de forma adecuada, algo que, sencillamente, no es posible; o al menos no lo es cumpliendo con las funciones que, como sociedad, hemos acordado otorgarle. Aunque el Gobierno y las CCAA han decidido recientemente utilizar el tercer trimestre para la recuperación, el repaso y el refuerzo, parece que algunas seguirán impartiendo nueva materia.

La desigualdad crece
La realidad es que el aislamiento que nos protege de la COVID-19 es, paradójicamente, el que expone al alumnado más vulnerable a otro virus muy dañino: el de la asfixia educativa.
Durante estas semanas, el oxígeno del aprendizaje no está llegando a una parte significativa del alumnado y la escuela ha reducido su función compensadora hasta hacerla casi desaparecer.
Buena parte de las familias carece de las condiciones materiales (tecnología, espacio, temperatura, luz, etc.), las herramientas culturales (habilidades pedagógicas, conocimiento del idioma, etc.), el tiempo para acompañar el proceso educativo, la estabilidad emocional (por problemas económicos, de salud, habitacionales, etc.) o los recursos alimentarios necesarios para aprender. Todo ello influye directamente en el tiempo y la capacidad de estudio de los niños y niñas.
Algunas familias tienen ordenadores y banda ancha, y otras no. Hay familiamonoparentales padeciendo directamente el coronavirus. Algunos núcleos familiares están juntos y otros, como quienes trabajan en primera línea contra la enfermedad, ven pocas horas a sus hijos. Por no hablar de las situaciones de duelo frustrado por la pérdida de familiares y amigos.
A todo ese alumnado le falta la estructura social que hace posible que el oxígeno del aprendizaje llegue a sus pulmones. Faltan ‘respiradores educativos‘. Y muchos niños y niñas solo pueden respirar cuando están en la escuela, junto a sus docentes y sus compañeros, con los recursos adecuados.

Evaluar, no calificar
Si no ponemos remedio, la ausencia de escuela supondrá una importante pérdida de aprendizaje para una buena parte del alumnado. La gravedad de esta pérdida incide más en los vulnerables y los rezagados por el efecto acumulativo en sus desigualdades de partida.
También influye la etapa: para un alumno de 2º de Bachillerato los efectos de la situación pueden ser dramáticos por la EvAU, mientras que en cursos más bajos no tendría por qué si el próximo curso se adapta el currículo y se establecen medidas compensatorias eficaces.
El problema de fondo es que la asfixia educativa no es nueva. Este virus existe y afecta a miles de niños y niñas desde mucho antes del confinamiento y, aunque se conocen numerosas vacunas y remedios, apenas se han aplicado. Por tanto, si antes de la llegada de la COVID-19 la desigualdad educativa no se atajaba decididamente mediante planes, recursos y estructuras eficaces, ¿podemos confiar en que se hará ahora?
En segundo lugar, se está confundiendo la evaluación, que sirve para mejorar el aprendizaje, con la calificación, que sirve para clasificar al alumnado.
La escuela está cerrada y no puede garantizar las condiciones de aprendizaje. Por tanto, no debe responsabilizar al alumnado de lo que aprende, ni del ritmo al que lo aprende. De esta forma, tampoco puede dictar una calificación válida, fiable y justa, aunque la evaluación con intención formativa deba seguir aplicándose.
En estas circunstancias, lo más oportuno es parar el curso a efectos de calificación durante el cierre de los centros —o al menos que las calificaciones posteriores no penalicen en ningún caso— y prepararse para compensar las desigualdades en lo que queda de curso a distancia y, sobre todo, cuando vuelvan las clases presenciales.
Construir un escudo educativo
Estamos solo en el comienzo de una emergencia social y educativa que, a estas alturas, no puede cogernos desprevenidos. Es urgente construir un escudo educativo que proteja al alumnado y potencie el aprendizaje de todas las personas, desde ahora y en el futuro, con o sin emergencia sanitaria. Para ello, resulta esencial al menos:
  1. Mejorar las condiciones educativas para atender a la diversidad de todo el alumnado y a sus condiciones sociofamiliares. Aumentar las plantillas de los departamentos y equipos de orientación y asesoramiento psicopedagógico en todos sus perfiles profesionales, y especialmente en aquellos que pueden coordinarse con los Servicios Sociales y activar recursos de distintas administraciones.
  2. Implementar políticas que frenen la segregación escolar en todas sus dimensiones. Una educación confinada representa la máxima segregación educativa. Una de las mayores riquezas de la escuela es ofrecer un contexto escolar diverso que promueva una convivencia positiva y compense las desigualdades.
  3. Aplicar actuaciones educativas de éxito contrastadas, fomentando el diseño universal para el aprendizaje y  el modelo de cotutorías o docencia compartida. Para ello es necesario incrementar las plantillas en los centros y garantizar la estabilidad de los equipos docentes.
  4. Diseñar currículos oficiales flexibles alejados de la estandarización y el enciclopedismo, permitiendo el ejercicio de la autonomía pedagógica de los centros para personalizar al máximo la enseñanza.
  5. Preparar desde los centros el apoyo psicológico y emocional que necesitarán los alumnos y docentes, especialmente quienes han vivido situaciones traumáticas durante la pandemia.
  6. Establecer sistemas de apoyo económico para las familias que experimentarán problemas económicos.
  7. Prestar atención a las necesidades del alumnado vulnerable de cara a posibles nuevos confinamientos. Es necesario garantizar materiales para aprender en casa, diseñar metodologías y contenidos adecuados, establecer vías de comunicación fiables entre docente y alumno, y garantizar la seguridad alimentaria y el acceso a los recursos de salud física y mental para todos.
  8. Dotar a los centros de infraestructura, material y formación adecuados para la docencia presencial y a distancia. Ello implica que todo docente cuente con tecnología para trabajar en su domicilio.
En definitiva, necesitamos enfocar todos nuestros esfuerzos a cuidar al alumnado y a paliar unas desigualdades que, si bien ya eran profundas, la actual situación dejará dolorosamente visibles.
Nos situamos ante dos posibilidades: una, que seamos capaces de establecer medidas estructurales y perdurables para garantizar el derecho a la educación de todo el alumnado; y otra, que la inacción nos lleve a profundizar en las desigualdades de forma que, por el camino, el sistema educativo pierda su sentido fundamental.

José Miguel Martín es maestro de Educación Primaria y miembro del equipo promotor de la ILP por una escolarización inclusiva.

Jesús Rogero García es profesor de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del equipo promotor de la ILP por una escolarización inclusiva.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
Entrada relacionada:

lunes, 19 de febrero de 2018

Manifiesto de apoyo a huelga feminista 8 marzo (Ecologistas en Acción)

Marian nos envía el enlace a este manifiesto:

JUNTAS SOMOS MÁS. Cada 8 de Marzo celebramos la alianza entre mujeres para defender nuestros derechos conquistados. Fue la unión de muchas mujeres en el mundo, la que consiguió grandes victorias para todas nosotras y nos trajo derechos que poseemos hoy. Nos precede una larga genealogía de mujeres activistas, sufragistas y sindicalistas. Las que trajeron la Segunda República, las que lucharon en la Guerra Civil, las que combatieron al colonialismo y las que fueron parte las luchas anti-imperialistas. Sin embargo, sabemos que aún no es suficiente: queda mucho por hacer y nosotras seguimos luchando.
La sororidad es nuestra arma; es la acción multitudinaria la que nos permite seguir avanzando. La fecha del 8 de marzo es nuestra, internacional y reivindicativa.
Hoy, 8 de Marzo, las mujeres de todo el mundo estamos convocadas a la HUELGA FEMINISTA.
Nuestra identidad es múltiple, somos diversas. Vivimos en el entorno rural y en el entorno urbano, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos payas, gitanas, migradas y racializadas. Nuestras edades son todas y nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer, hetero… Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas. Somos TODAS. Juntas hoy paramos el mundo y gritamos: ¡BASTA! ante todas las violencias que nos atraviesan.
¡BASTA! de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones. Exigimos que el Pacto de Estado contra las violencias machistas –por lo demás insuficiente– se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas que ayuden a conseguir una sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas. Denunciamos la represión a quienes encabezan la lucha por los derechos sociales y reproductivos.
¡BASTA! De violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, que vivimos las mujeres sea cual sea nuestra edad y condición. QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a mujeres en situación de vulnerabilidad como mujeres migradas y trabajadoras domésticas. Es urgente que nuestra reivindicación Ni una menos sea una realidad.
¡BASTA! De opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales! Denunciamos la LGTBIfobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como otra forma de violencia machista. Somos mujeres y somos diversas.
¡MUJERES LIBRES, EN TERRITORIOS LIBRES!
Somos las que reproducen la vida. El trabajo doméstico y de cuidados que hacemos las mujeres es imprescindible para el sostenimiento de la vida. Que mayoritariamente sea gratuito o esté devaluado es una trampa en el desarrollo del capitalismo. Hoy, con la huelga de cuidados en la familia y la sociedad, damos visibilidad a un trabajo que nadie quiere reconocer, ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida. Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas.
Hoy reivindicamos una sociedad libre de opresiones, de explotación y violencias machistas. Llamamos a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas.
No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo. Por eso, hoy también hacemos huelga laboral.
Huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. Nosotras engrosamos las listas del paro. Muchos de los trabajos que realizamos no poseen garantías o no están regulados. Y cuando algunas de nosotras tenemos mejores trabajos, nos encontramos con que los puestos de mayor salario y responsabilidad están copados por hombres. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género.
¡BASTA! de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral.
Denunciamos que ser mujer sea la principal causa de pobreza y que se nos castigue por nuestra diversidad. La precariedad se agrava para muchas de nosotras por tener mayor edad, ser migrada y estar racializadas, por tener diversidad funcional o una imagen alejada de la normatividad. Reivindicamos que nuestra situación laboral nos permita desarrollar un proyecto vital con dignidad y autonomía; y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida: el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de marginación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales.
Exigimos también las pensiones que nos hemos ganado. No más pensiones de miseria, que nos obligan a sufrir pobreza en la vejez. Pedimos la cotitularidad de las pensiones y que el tiempo dedicado a tareas de cuidado, o que hemos desarrollado en el campo, sea reconocido en el cálculo de las pensiones al igual que el trabajo laboral y luchamos por la ratificación del convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico.
Gritamos bien fuerte contra el neoliberalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas. Las mujeres tenemos un papel primordial en la lucha contra del cambio climático y en la preservación de la biodiversidad . Por eso, apostamos decididamente por la soberanía alimentaria de los pueblos. Apoyamos el trabajo de muchas compañeras que ponen en riesgo su vida por defender el territorio y sus cultivos. Exigimos que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política.
Exigimos ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética. Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, también hacemos huelga de consumo. ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!
Exigimos también la despatologización de nuestras vidas, nuestras emociones, nuestras circunstancias: la medicalización responde a intereses de grandes empresas, no a nuestra salud. ¡Basta de considerar nuestros procesos de vida como enfermedades!
La educación es la etapa principal en la que construimos nuestras identidades sexuales y de género y por ello las estudiantes, las maestras, la comunidad educativa y todo el movimiento feminista exigimos nuestro derecho a una educación pública, laica y feminista. Libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos, en los que las profesoras somos mayoría, hasta la universidad. Reivindicamos también nuestro derecho a una formación afectivo-sexual que nos enseñe en la diversidad, sin miedos, sin complejos, sin reducirnos a meros objetos y que no permita una sola agresión machista ni LGTBIfóbica en las aulas.
Exigimos un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto; y en la que la perspectiva de género se transversal a todas las disciplinas. ¡No somos una excepción, somos una constante que ha sido callada!
¡VIVAN LA HUELGA DE CUIDADOS, DE CONSUMO, LABORAL Y EDUCATIVA!
¡VIVA LA HUELGA FEMINISTA!
Ninguna mujer es ilegal. Decimos ¡BASTA! al racismo y la exclusión. Gritamos bien alto: ¡No a las guerras y a la fabricación de material bélico! Las guerras son producto y extensión del patriarcado y del capitalismo para el control de los territorios y de las personas. La consecuencia directa de las guerras son millares de mujeres refugiadas por todo el mundo, mujeres que estamos siendo victimizadas, olvidadas y violentadas. Exigimos la acogida de todas las personas migradas, sea por el motivo que sea. ¡Somos mujeres libres en territorios libres!
Denunciamos los recortes presupuestarios en los sectores que más afectan a las mujeres: el sistema de salud, los servicios sociales y la educación.
Denunciamos la corrupción como un factor agravante de la crisis.
Denunciamos la justicia patriarcal que no nos considera sujetas de pleno derecho.
Denunciamos la grave represión y recortes de derechos que estamos sufriendo.
Exigimos plena igualdad de derechos y condiciones de vida, y la total aceptación de nuestra diversidad.
¡NOS QUEREMOS LIBRES, NOS QUEREMOS VIVAS, FEMINISTAS, COMBATIVAS Y REBELDES!
Hoy, la huelga feminista no se acaba:
¡SEGUIREMOS HASTA CONSEGUIR EL MUNDO QUE QUEREMOS!

martes, 13 de junio de 2017