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lunes, 10 de mayo de 2021

12,13, 19, 20-5-2021: Charlas online "Acoso, Prejuicio y Adolescencia“ (equipo de Aranjuez Sostenible)

Estimados amigos y colaboradores: 

Con motivo del “Día Internacional Contra el Acoso Escolar”, celebrado el pasado 2 de mayo,

el equipo de Aranjuez Sostenible ha organizado una serie de charlas online, presentadas por destacados profesionales, bajo el título:

“Acoso, Prejuicio y Adolescencia“,

   Sesiones: 12,13, 19, 20 de mayo de 2021

   Plataforma "Teams"

 

Más información e inscripciones en el siguiente enlace: 


http://aranjuezsostenible.org.es/webinar-acoso-prejuicio-y-adolescencia/


Cualquier duda o consulta, estamos a vuestra disposición.


Les esperamos.


¡Gracias por difundir!


Reciban nuestros más cordiales saludos,


Departamento de Comunicación

domingo, 18 de octubre de 2020

No es lo mismo ser listo que sabio (Manuel Menor)

Publicamos este nuevo artículo de Manuel Menor 


En la ruidosa parafernalia que rodea a la Covid-19, abunda más lo primero que lo segundo: mal ambiente para lo que se avecina

 

No es lo mismo ser listos que sabios, y en este momento, sobran los candidatos a listos. Después de 10.000 años de sedentarismo en la Tierra, depredándola hasta la extenuación, si queremos salvarnos a nosotros mismos, el problema no es salvar la Tierra, si no trabajar con ella, haciendo que sea sostenible nuestra presencia supuestamente inteligente. Crecimos en listeza para tener los medios de explotarla, pero como no tengamos sabiduría suficiente para cuidarla, haremos invivible definitivamente el planeta.

 

Los listos de la Covid-19

A pequeña escala, y al ritmo de lo que ha pasado desde el mes de marzo, hemos sido testigos de la diferencia entre ser listos y ser inteligentes, verdaderamente sabios para controlar -o aminorar al menos- una pandemia que se nos escapa de las manos; a mayor abundancia de listos, más riesgo tenemos de que no haya manera de pararla y de que nos acabe arrollando a todos.

Es propio de los listos y espabilados aprovechar el máximo de oportunidades respecto a los demás convivientes en el mismo área y acaparar los recursos en beneficio propio. No les importan las consecuencias sobre el ecosistema ni sobre las criaturas que en él puedan vivir; si desaparecen algunas, las más débiles sobre todo, les queda más espacio para su propio exhibicionismo; los listos claman por la supervivencia de los más fuertes: llevan la superioridad en su intelecto y no descansan hasta imponerla con fuerza.

Es propio de los más listos aprovechar todo tiempo y lugar para mostrar  su criterio, tan elevado siempre que todos los demás son catetos a su lado, despreciables por distintos, y odiosos por llevarles la contraria. Lo tremendo es que se han apropiado, o eso pretenden, de las palabras más bellas de la humanidad: “libertad” les encanta y la usan siempre a destiempo, como si con su regodeo al pronunciarla los demás congéneres se tuvieran que rendir a sus encantos. No se acuerdan de que más de la mitad de los nacidos antes que ellos tuvieron muchos problemas por invocarla, se la quieren apropiar y, a quien ose recriminar que su uso indebido es matar lo que tiene de más atractivo, enseguida lo consideran liberticida.

Los listos siempre están inventando el mundo, son adanistas; pero estropean la ortografía, la aritmética les importa un pito y, al final, acaban  alterando la semántica; como si los demás no se enteraran de que donde decían digo dicen Diego y al revés, les da igual con tal de que lo que dicen parezca que es lo único que cabe decir. No les importa que les pillen en hipocresía: es muy propio de su constitución solaparse detrás de gestos de apariencia y palabras que solo les importan como  trampolín para lo que nunca dicen. Términos que tuvieron cierta importancia, como “patria” por ejemplo, los degradan con su exclusiva interpretación pro domo sua. Moral y “moralidad” son tan aleatorias en sus manos como efímero un caramelo a la puerta de un colegio; asuntos de comportamiento que exigen coherencia y aceptación de reglas básicas de qué sea la bondad o la maldad con los otros, los usan a su antojo; aunque la Justicia les haya pillado en renuncios flagrantes, que hayan ido a la cárcel y sigan pendientes de causas ilícitas por fulleros manifiestos, se sienten más honrados que nadie porque creen ser unos sacrificados ejemplos normativos del bien.

 

La sabiduría como refugio

Al ritmo que va la perversión del lenguaje y las maneras que nos enseñan algunos de estos individuos, no querrán que tengamos la sabiduría de poder distinguir qué merezca la pena que distingan  nuestras pobres mentes, o qué deban decir nuestras limitadas y poco educadas palabras. Para algo nos dejaron en otra categoría desde que nacimos y en escuelas que ni tiza tenían cuando las había, mientras sus papás les llevaban a bonitos colegios de pago.

 El problema es que, en este momento incierto, lo único que hace viable este planeta -y este corralito peninsular- es bastante menos listeza destructiva, menos ignorancia y un poco más de sabiduría. Con tan selectiva superioridad, y sin nadie que los frene cuando vociferan cambiando el significado de las palabras, no vamos a ninguna parte. La humilde sabiduría sabe que lo único que nos salvará a todos es una sostenibilidad  inteligente y que estemos acordes en que hay que poner límites a la libertad omnipotente, a las patrias exclusivas y a otros dogmas que barajan con tanta soltura como irresponsabilidad. La sabiduría sabe que las parlanchinas aves son las que menos saben de ornitología y que tampoco hace falta una nueva Real Academia de la Lengua que ponga orden en tanta palabrería onanista, sino que se necesita una realísima práctica de la convivencia democrática, donde quienes hablen sepan decir algo coherente y hagan de la palabra un valioso instrumento de comunicación, no un vocerío indecente.

Esto decía Aristóteles, que bastante había peleado con sofistas creídos, de los que pensaban que nadie era capaz de entender los caminos de su interesado lenguaje mendaz: a diferencia de los animales, “solo el hombre tiene la palabra…para manifestar lo conveniente y lo dañino, lo justo y lo injusto…, el sentido de lo bueno y de lo malo (La Política, I, 2). Los 15.166  contagiados por el Coronavirus y los 222 muertos este viernes pasado en España hablan de incompetencia de muchos representantes en la sede del Legislativo; les sobra a estos desenvoltura fantasmagórica y  denotan falta de lealtad democrática en lo que dicen.

 

Manuel Menor Currás



miércoles, 1 de abril de 2020

"Estamos educando a los niños y las niñas en contra de su propia supervivencia" - El Diario de la Educación

Pablo Gutiérrez de Álamo entrevista a Yayo Herrero para eldiariodelaeducacion.com

  • Yayo Herrero es una de las voces principales del ecofeminismo. Hablamos con ella para analizar la situación en la que nos encontramos, los retos que habría que afrontar en los próximos meses para que, tras la crisis sanitaria, se enfrente la crisis económica y social de un modo diferente a como se hizo en 2008.
31/03/2020

Empieza la tercera semana de confinamiento, con medidas más restrictivas en este sentido, que intenta aliviar la presión sobre el sistema sanitario. Un sistema que se ha visto desbordado de mil maneras. Todo el país, todo el sistema, se encuentra en una situación similar. Hasta el 9 de abril solo podrán salir a trabajar aquellas personas que lo hagan en sectores estratégicos.

Yayo Herrero cree que es necesario plantear unas nuevas políticas sociales y económicas más cercanas a lo sociocomunitario, que permitan, entre otras cosas, una redistribución de la riqueza (para evitar que las capas sociales menos favorecidas no sean quienes paguen el pato de la crisis económica derivada del coronavirus). Para ella, entre otras cosas, la situación actual ha puesto de manifiesto cómo los trabajos de cuidados, invisibilizados y poco valorados habitualmente, se han tornado esenciales para sostener el confinamiento. Intentamos sacar algunas conclusiones sobre qué hacer para que no salgamos de la crisis actual como lo hicimos de la de 2008.

Parece que la crisis sanitaria está rompiendo ciertas costuras del sistema. ¿Cómo ves la situación?

La crisis sanitaria, del COVID-19, ocurre en un marco fuertemente tensionado. En 2008 se desencadenó la crisis anterior y la salida se basó en políticas de “austericidio”, en políticas de recortes de servicios públicos, del rescate y el mantenimiento de las estructuras financieras. En muchos casos, a costa de una precarización de la mayor parte de la gente.

Por un lado, el importante desmantelamiento de la red de servicios públicos: sanidad, educación, dependencia; y por otro lado, la fragilización del trabajo, es decir, que las condiciones laborales que ya eran frágiles, se deterioraron mucho más. Antes de las crisis del COVID-19 éramos un país con altas tasas de desempleo, con gran cantidad de empleo de baja calidad (ya sea por la temporalidad o por la parcialidad), personas que tienen trabajo pero son pobres, fuerte crisis habitacional con la generación de la burbuja, ahora, alrededor de los alquileres y un modelo económico que, estructuralmente, es tremendamente dependiente. Dependiente de energía del exterior, de materiales, también en clave alimentaria y basado en el monocultivo como el turismo que es tremendamente frágil.

La crisis llega en ese marco estructural. Por delante, nos encontramos que las emergencias no son solo las sanitarias. Hemos declarado la emergencia climática, todas las proyecciones del IPCC dicen que nuestras economías se van a resentir por la influencia del cambio climático. Y esa crisis económica que venía siendo anunciada ya desde hace tiempo.

Esto es importante tenerlo en cuenta para analizar y tratar de presionar para ver qué tipo de políticas públicas se ponen en marcha para afrontar esta crisis sanitaria del virus. Si la salida es parecida a la de 2008, pero partiendo de un punto más precario, mucho más frágil, lo que podemos encontrarnos cuando todo esto termine es una situación de empobrecimiento generalizado y precarización aún mucho mayor. Y, sobre todo, cuando los discursos de corte ultra derechista, o neofascistas van calando en algunos sectores de la población que cada vez tiene más miedo, o que pretende blindar de alguna manera su propia situación identificando un enemigo que es el otro, el que está fuera, ante el que se tiene que defender.

¿No crees que habremos aprendido algo con respecto a 2008?

Ahora mismo no lo parece. Desde la UE se han hecho discursos grandilocuentes sobre cuántos millones de euros se iban a invertir en medidas sociales. Pero, en cuanto rascas un poco, ves que buena parte de esas medidas son más bien de impulso y sostén del sistema financiero. Dar dinero a los bancos para que tengan liquidez para prestar a la gente para salir por la vía del endeudamiento.

No da la impresión, a nivel Europeo, que 2008 haya dejado un aprendizaje interesante, al menos, desde el punto de vista de las condiciones de vida de las personas. Quizá desde otros puntos de vista, desde los intereses de los grandes capitales, sí; no les salió tan mal y por eso pretenden reeditarlo.

¿Y en el ámbito más local?

Si miras dentro de nuestros propio Gobierno, lo que va trasluciendo son también tensiones importantes. Una parte que quiere mantener un poco el pacto de estabilidad, el déficit, la dinámica un poco más neoliberal de fortalecimiento financiero; y otra parte del Gobierno que presiona para intentar sacar adelante medidas como la mejora de las condiciones de los ERTE, o la prohibición del despido a partir de ahora por causa del coronavirus. O algunas medidas que esperamos como la suspensión de alquileres, aunque sea con una pequeña protección a los propietarios que tengan alquilada la casa y sea su único ingreso.

Sin estar satisfecha y siendo bastante crítica, desde luego me planteo qué pasaría en esta circunstancia si tuviéramos un gobierno digamos completamente neoliberal.

A pesar de las tensiones, ¿dirías que la sociedad está viendo que los servicios públicos se han convertido en algo esencial?

Ese es de los grandes aprendizajes de las últimas semanas. Tengo la sensación de que una parte importantísima de la sociedad, diría mayoritaria, de repente es consciente de lo importante que es tener un sistema sólido de salud pública que hace que cualquier persona, venga de donde venga y tenga lo que tenga, tenga el derecho y la posibilidad de ser dignamente atendida en un hospital. Independientemente de que en este momento, la lógica de recortes haga que esté teniendo que hacerse en unas condiciones tremendamente precarias. Hay una explosión de reconocimiento, de agradecimiento hacia todas las personas que trabajan en el ámbito de la sanidad pública, y no solamente: cuidadoras, empleadas domésticas, reponedoras, carretilleras, transportistas… de repende, nos damos cuenta de que una buena parte de los trabajos, que por cierto, están mayoritariamente feminizados y que han sido absolutamente precarios, despreciados, mal vistos, desprotegidos, cuando llega el momento de afrontar una cosa de estas, son los que no pueden dejar de funcionar.

¿Miraremos a esos trabajos de otra manera a partir de ahora?

Creo que mucha gente probablemente sí. Para mucha gente lo que haya después va a ser distinto a lo que había antes y el ver, de repente, este frenazo, muestra una fragilidad de todo el sistema económico tremenda y cómo nuestras vidas, al final, dependen de un cúmulo de relaciones poco sólidas, precarias, muy basadas en la lejanía. Que cuando caen o se desploman nos llevan a todos por delante.

Es muy interesante también, creo, en sociedades tan atomizadas como las nuestras, sobre todo en los ámbitos urbanos, ver cómo precisamente, la orden de aislarnos, de tener que encerrarnos y mantener la distancia social, ha sido el desencadenante de que mucha gente empiece a mirar por las ventanas, por los balcones, empiece a nombrar a sus vecinos, a preocuparse un poco por otras personas que están en el exterior de sus casa. Teniendo la conciencia de que preocuparte de otras personas va a hacer también que otros se preocupen por ti. Es como un reconocimiento de la interdependencia muy fuerte.

Esta situación parece haber dejado claro que la interdependencia es mucho mayor de lo que parecía antes…
Absolutamente. Son sociedades que están hiperconectadas por arriba, totalmente hiperconectadas en lo económico, en lo político y, sin embargo, en los últimos años se han venido atomizando mucho por abajo. Estamos en un momento de convulsión en el que muchas personas, de forma intuitiva, se ven obligadas a reconectarse rápidamente por pura súperviviencia, material y emocional también.

Vemos cómo el frenazo tan brutal de la economía se lleva por delante los empleos, la normalidad tal cual la conocíamos y, a la vez, paradójicamente, hace que la atmósfera sea respirable, que el agua esté más clara, que se reduzcan las emisiones. Y desvela, yo creo, el gran problema civilizatorio que tenemos, el de tener una economía que, cuando crece, destruye las posibilidades de seguir vivos de una forma digna, y cuando decrece, como ahora, con la lógica de poder que hay, decrece violentamente sobre las personas más pobres y vulnerables. Y creo que esa doble tensión, también puede hacer que muchas personas sean más conscientes de que salir de aquí requiere cambios profundos en nuestras formas de organizar la economía, la política y la vida.

Parece que la crisis sanitaria tiene que ver con la ingesta de animales salvajes, en este caso, el pangolín. ¿Hay relación entre esto y un sistema económico que empuja a las personas a buscar estas formas de alimentación?

Hay que ser cauta. Tenemos que leer bastantes más estudios antes de sacar conclusiones apresuradas. Dicho esto, lo que sí me parece absolutamente clave es el hecho de que la cadena alimentaria, y digamos, las atrocidades que se cometen en ella, son un factor de riesgo en la salud importantes.

Sabemos ya mucho sobre la presencia de pesticidas, de productos contaminantes, alteradores hormonales y endocrinos en algunos productos alimentarios, otros de consumo cosmético o cotidiano. Ahora, por ejemplo, todo lo que sale con el pangolín. Pero acordémonos de la encefalitis esponjiforme que la transmitían las vacas. Hablábamos de vacas que habían sido alimentadas con restos de proteína animal.

Obviamente el saltarse y el alterar ciclos y dinámicas naturales en muy poco tiempo (aunque estos no sean estáticos y cambien con el tiempo) genera distorsiones y consecuencias que no sabemos ni por dónde nos vienen.

Me parece interesante, según he ido viendo, varios artículos en diversas publicaciones europeas sobre la incidencia que tiene la pérdida de biodiversidad en la transmisión más acelerada del virus y en la llegada de esos virus a las cadenas más altas de las redes tróficas, es decir, que la desaparición de la biodiversidad hace que cada vez haya menos especies interpuestas entre los virus y mamíferos. Eso sí acrecienta la expansión de los virus y pandemias.

También otros elemento que salían estos días y que habrá que comprobar, que hablan de que la expansión del virus ha sido más dura en los lugares que previamente tenían un nivel de contaminación más fuerte. Algunos de los investigadores a los que he preguntado me han dicho que tienen que hacer estudios, experimentación. Pero obviamente, si tienes un virus que afecta en mayor medida a personas que tienen patologías previas o afecciones cardiorespiratorias; y vivimos en ciudades en donde la gente respira durante años aire sucio y los científicos nos han dicho que esto hace a las personas más vulnerables a las enfermedades caradiorespiratorias, obviamente, generar condiciones de vida, ya sea en los sistemas alimentarios, en el aire que respiramos o en el agua que bebemos que fragilicen y hagan más vulnerables los propios órganos y organismos en los que vivimos, acelera y nos coloca en una situación de mayor riesgo ante virus y pandemias. Que además, van a aumentar a causa del cambio climático.

¿Qué crees que deberíamos aprender de esta crisis socialmente?

Lo plantearé de forma general aunque esto tiene su traducción a políticas públicas de corte sociocomunitario. Creo que si asumimos y tenemos clara la conciencia de que esta situación de emergencia no es una cosa coyuntural sino que es una nueva normalidad, que es lo que nos está diciendo la comunidad científica queramos o no queramos escucharlo, necesitaríamos actuar en tres ejes distintos: apostar de forma clara por un principio de suficiencia.

Aprender a vivir con lo suficiente. Cuando hablamos de esto, quiere decir para todas las personas. Eso supone un cambio en los modelos productivos, en los estilos de vida y de consumo absolutamente radical. El segundo sería la cultura del reparto. Para que personas que están en situaciones tremendamente vulnerables, empobrecidas y precarias puedan vivir con lo suficiente, es necesario abordar la redistribución de la riqueza, y también de los tiempos y trabajos que hacen falta para mantener nuestra especie. Fíjate tú la cantidad de trabajo de cuidados que se ha desvelado como necesario a partir de esta crisis. Y, por último, y acompañando a los otros dos, una política pública basada en la precaución, en la cautela y el cuidado. Parece fácil pero es radicalmente incompatible con la lógica que defiende que hay que correr cualquier riesgo o sacrificar cualquier cosa con tal de que la economía crezca. Ese principio del cuidado, desde la lógica del reparto y la justicia para que todo el mundo tenga lo suficiente, supone una manera de abordar la política pública y la economía que está en las antípodas de las que tenemos en el momento actual.

Igual que el sistema sanitario se ha visto tensionado, el educativo también… ¿Qué respuesta puede dar el sistema?

Igual que una parte importante del coronavirus está siendo asumido por una parte importante de las familias. Es decir, más allá del sistema público de sanidad donde van las personas que están más enfermas, una parte de las personas que tienen síntomas como consecuencia de la situación de confinamiento, son mayoritariamente familias, que bregan con ello como pueden. Tengo la sensación de que por la premura y la rapidez con la que ha sucedido todo esto, parte de lo que está sucediendo ha caído directamente sobre el profesorado, que está asumiendo la situación como puede. Estoy viendo un compromiso brutal del conjunto del profesorado para intentar atender, hacerse cargo de una situación que se ha caído a plomo. Por mucho que quieras adaptarlo todo rápidamente, cae de sopetón. Cualquier persona que haya trabajado en educación sabe que es completamente distinto tener una educación presencial y que te sirvas de instrumentos informáticos como herramientas, a que todo esté en los instrumentos informáticos. Es una forma de enseñar y trabajar que ni se parece. La gente está haciendo todo lo que puede por asumir esa situación. Y luego, están las familias. Se dice que el virus afecta igual a todo el mundo y que no conoce ni clases ni nada. El virus probablemente no, pero sus consecuencias son marcadamente diferentes en función de tu posición de clase, de dónde se venga, de si eres gitana o paya, de la edad que tengas.

Cuando tú vives en una casa de 120 metros, tienes una buena conexión de wifi, una familia que te puede resolver una duda o te puede ayudar a organizar el cuadrante de tareas, estás en muchas mejores condiciones que si vives en una casa de 40 metros, no tienes conexión o es muy precaria y, además, tu familia no te puede echar un cable. La vuelta de tuerca la tienes cuando tienes profesorado que se encuentra confinado en su casa y a su vez tiene hijos e hijas; y que brega con esto como puede.

Las administraciones parecen no darse mucha cuenta de esta situación de dificultad y se ha dado por hecho que todo esto iba a funcionar…

Completamente. Creo que, además, se da por hecho que tú un lunes, has ido por la mañana al cole y el miércoles ya no vas y todo va a fluir y la gente va a seguir aprendiendo… A parte de la situación de los niños y las niñas, que no pueden salir a la calle, una necesidad básica como la de socializarse. De repente se ven separados de su entorno de compañeros de clase… es todo bastante marciano.

Decía la ministra que aspira a que por los menos los últimos 15 días puedan ir al cole y hacer alguna actividad de repaso. Pero, claro, me parecía poco para saber qué es lo que quieren que pase con el curso escolar y cómo se va afrontar esto. De hecho, en lo único en lo que hay un poco más de certeza es con la EVAU.

Desde Ecologistas en Acción habéis hecho crítica por la escasa aparición de la enseñanza sobre la emergencia climática en la LOMLOE. No sé si creéis que la situación actual pueda cambiar esto

Según la revisión que hicimos de la LOMLOE efectivamente nos parecía que se quedaba muy corta, sobre todo, por la declaración de emergencia climática que hizo el Estado. Es verdad que se introducía una asignatura obligatoria, pero en la que se quieren dar temas sobre sostenibilidad, coeducación y la perspectiva de género, junto a temas de educación para la paz… Nos daba la sensación de que se hacía un mix, con cuestiones todas ellas centrales, pero insuficiente. También observamos que la sostenibilidad, que se desarrollaba en esta asignatura específica, no estaba considerada como elemento que debía estar transversalizado en todo el currículo, desde infantil a bachillerato. Nos preocupaba. Aunque hubiese una asignatura solamente de educación para la sostenibilidad, que sería estupendo, esta tendría que ocuparse de desmentir o pugnar con muchas de las cosas que se estudian en las otras asignaturas.
Lo necesario, básicamente, es pensar en el conjunto del currículum desde la perspectiva de aquellos conocimientos, aptitudes, competencias, valores que las personas que se educan han de adquirir para poder desenvolverse en un futuro y sean capaces de entender las cosas que están sucediendo y de actuar frente a ellas. En ese sentido nos parecía insuficiente.

Ese trabajo hemos tenido ocasión de compartirlo con la ministra Teresa Ribera, que lo recibió de forma abierta, y sabemos que la ministra (Isabel) Celaá se mostraba abierta a hacer modificaciones durante la tramitación. Esperemos a ver, cuando se retome la actividad normal, si somos capaces de mejorarla un poco y vamos poniendo las bases para que el decreto de enseñanzas mínimas incorpore estas cosas con fuerzas.

Entonces ¿debería haber un cambio de valores en todo el currículo? ¿Tener más peso estos temas que hoy son subsidiarios, pero parecen más necesarias?

Absolutamente. Muchos llevamos trabajando desde hace años, también desde la FUHEM sobre el currículo ecosocial y la transversalización. No es que necesitemos solo ser conscientes, que es imprescindible, de que somos ecodependientes e interdependientes, sino que necesitamos una forma de aprender la economía, la física, las matemáticas, la filosofía, la tecnología que también sea consciente de esa ecodependencia e interdependencia. El problema es que cuando revisas, muchas veces, los contenidos básicos de ciertas asignaturas, estos adolecen de no ser conscientes de la situación de crisis civilizatoria que atravesamos. Ni siquiera son conscientes de hasta qué punto algunas de estas convicciones y conocimientos están en el corazón del problema y necesitan ser revisados desde otra perspectiva, simplemente para que chicas y chicos que están aprendiendo no sean educados en contra de su propia supervivencia. Es un poco bestia decirlo, pero es que es así. Estamos educando a los niños y las niñas en contra de su propia supervivencia y eso es terrible.

sábado, 7 de marzo de 2020

12-3-2020: Presentación del libro "Un Currículo para un mundo sostenible" (18:00-20,00h, en el IES San Isidro. C/ Toledo 39). Proyecto Atlántida




El próximo 12 de marzo del 2020 (18:00-20,00h.) en el IES SAN ISIDRO (C/ Toledo 39) se presentará el libro UN CURRÍCULO PARA UN MUNDO SOSTENIBLE, donde se intentará dar respuesta a las preguntas ¿Por qué la ONU lanza la Agenda 2030 y 17 ODS?, ¿Es posible aún salvar el planeta?, ¿Tiene la educación una tarea especial en este reto?, ¿El currículo actual que se trabaja en las aulas en España representa la cultura relevante para realizar esa tarea?, ¿Cómo reelaborar la propuesta curricular y con qué contenidos?, ¿Hay ya una propuesta de currículo alternativo?, ¿Qué experiencias relevantes hay en España sobre Sostenibilidad?
Al concluir la presentación habrá un cóctel final, y entrega de libros CURRICULO ODS.

INSCRIPCIONES EN EL SIGUIENTE ENLACE:
https://forms.gle/LoCNVie9hZ3suXvWA

MÁS INFORMACIÓN: http://www.proyectoatlantida.eu/wordpress/un-curriculo-para-un-mundo-sostenible

lunes, 10 de febrero de 2020

Educación y sostenibilidad (Víctor Manuel Rodríguez para eldiariodelaeducacion.com)

Artículo de Víctor Manuel Rodríguez para eldiariodelaeducacion.com

La ministra de Educación anunció la creación de una materia sobre sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Todavía es pronto, pero sería interesante que contemple una mirada amplia y vigile que en otros puntos del currículo no hay contradicciones, que se dé información variada sobre las cuasas diversas del cambio climático y que tenga también un carácter práctico para el alumnado.
2/2/2020

El pasado 9 de diciembre, coincidiendo con la cumbre del Clima de Madrid, la hoy ratificada ministra de Educación, Isabel Celaá, anunció formalmente algo que ya se había anticipado desde su Ministerio: la incorporación al currículo de la nueva Ley Educativa de una asignatura relacionada con la sostenibilidad ambiental y con la lucha contra el cambio climático.

Como ya hemos señalado en este medio, la preocupación por estas cuestiones ha cobrado un nuevo impulso que necesariamente tiene que tener su reflejo en el mundo educativo. Parece que la sociedad, al menos en una buena parte, se ha dado cuenta, por fin, de la magnitud de los problemas a los que nos enfrentamos. Algunas de las manifestaciones de esa toma de conciencia se están dejando ver ya en nuestros centros educativos. Por una parte, la agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible están empezando a movilizar, aunque puede que por el momento sobre todo en un plano formal y más bien timorato, a una parte del mundo educativo. Por otra, los propios alumnos y alumnas, muchos de ellos impulsados por o aglutinadas en el movimiento Fridays for future, empiezan a exigir que nos tomemos en serio los desafíos climáticos también en la escuela.

Al igual que ocurre en muchos otros ámbitos, la emergencia de un fenómeno como este y la toma de conciencia más global pueden movilizar, pero también se puede correr el riesgo de que el resultado sea algo más bien estético y de poco calado. Aunque teniendo en cuenta las dimensiones y la envergadura del desafío al que nos enfrentamos, la situación parece asegurar, al menos, una cierta continuidad en el tiempo de las medidas que se pongan en marcha y, seguramente, una mayor profundidad en la conciencia de profesorado, alumnado y familias.

Pero va a depender mucho de cómo se conciba esta propuesta nueva para que resulte eficaz y sirva para lograr los fines que pretende. Desde nuestro punto de vista, hay tres cosas que deberían tenerse en cuenta: contemplar estas cuestiones con una mirada amplia, donde lo climático no sea una circunstancia o algo aislado; abordarlo de forma transversal a lo largo de toda la escolaridad y, por último, trabajar estos temas no solo con teoría sino con metodologías activas que promuevan el debate crítico y la acción responsable de cada comunidad educativa.

Como decíamos, con independencia de la denominación final de la asignatura, de la forma que adopte y de su carga lectiva, su concepción y contenido no pueden quedar circunscritos al cambio climático o la sostenibilidad ambiental como si se tratara de escenarios más o menos acotados y de perfiles nítidos. La materia debe abordar en toda su complejidad las distintas dimensiones de la crisis ambiental y climática, sin eludir, por ejemplo, las causas que la provocan, el modelo de producción, distribución y consumo que se encuentra en su origen; la dependencia energética de los combustibles fósiles; las características de la industria alimentaria o del sistema de transporte, la depredación de los bosques, mares y ríos, etc. Tampoco puede eludir hablar de las consecuencias, que no son sólo, por dramáticas que sean, sobre los ecosistemas, sino que afectan a millones de seres vivos y provocan y provocarán migraciones masivas, hambrunas, guerras y mucha más injusticia social.

También ha de tenerse en cuenta que el trabajo sobre estas cuestiones, aunque tenga un lugar privilegiado en una asignatura o ámbito concreto del currículo –aún no sabemos bien cuál será el encaje final–, debe abordarse de una forma transversal en el conjunto de las áreas y materias y a lo largo de toda la escolaridad. Es imprescindible que exista una cierta coherencia –tal vez no quepa aspirar a la coherencia completa– en las distintas situaciones de aprendizaje y contenidos que se trabajan en la escuela. No puede haber una asignatura sobre sostenibilidad y a la vez contenidos en otras materias que aludan a las bondades del transporte aéreo o a las grandes ventajas que aportan y lo eficientes que resultan las industrias alimentarias convencionales frente a las de producción agroecológica; o las nuevas formas de distribución alejadas del territorio y controladas por unas pocas empresas.

Por último, es importante pensar, aunque seguramente esta debería ser la aspiración en todos los ámbitos del aprendizaje escolar, que abordar estas cuestiones debe hacerse con planteamientos metodológicos activos, en los que tengan cabida el diálogo, el debate y la discusión y en los que se pongan en marcha proyectos de indagación, experimentación, investigación y aprendizaje. La sostenibilidad o la lucha contra el cambio climático no puede basarse sólo en experiencias de aprendizaje conceptual: deben acompañarse del cuestionamiento de los valores y las actitudes personales y deben proporcionar herramientas de intervención personal pero también posicionamientos de carácter crítico con los modelos de funcionamiento actuales.

Pronto veremos cómo se concreta esta buena iniciativa. Falta nos hacía. Y falta nos hace no equivocarnos desde el principio sobre cuál es la mejor manera de enfocarla.

sábado, 25 de mayo de 2019

Patios "saludables", participativos y abiertos a la comunidad (Pablo Gutiérrez del Álamo para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica este reportaje

Los patios escolares, en los últimos años, se han convertido en el foco de buena parte de las actuaciones que se realizan dentro de los centros educativos. Los motivos son tan variados como los patios en sí, pero prima una preocupación por el bienestar de la infancia en todos ellos, ya sea para hacerlos más inclusivos, ya sea para que el fútbol no fagocite cualquier otra posibilidad de juego o para que niñas y niños (en las ciudades) tengan otro acercamiento a la naturaleza que en muchos casos no tendrían.

En Madrid, durante la legislatura de Manuela Carmena en el Ayuntamiento, se han desarrollado decenas de iniciativas, buena parte de las cuales han surgido de los presupuestos participativos que el consistorio puso en marcha. Pero tal vez el proyecto más importante y ambiciosos es el del Área de Madrid Salud relacionado con el desarrollo de tres experiencias piloto que plantean un nuevo modelo de patio escolar a partir de procesos de participación ciudadana. De esta experiencia surge una guía para ayudar a las comunidades educativas en sus procesos de transformación de patios para hacerlos entornos más saludables para las y los menores.

En estos días, los tres centros piloto que participaron en la propuesta están estrenando sus nuevos patios. Llegan con nueve meses de retraso, pero llegan.

Foto: Pablo García

Germen

El proyecto MICOS es el culpable de lo ocurrido. Se trató en su momento de un estudio de las infraestructuras municipales cercanas a los centros educativos, así como de tipologías de patios escolares de infantil y primaria públicos de la ciudad. La idea era conocer cuántos metros cuadrados y qué instalaciones había en ellos y conocer qué otros equipamientos se encontraban cerca de dichos colegios.

El proyecto saltó del Área de Urbanismo a la de Salud por un motivo claro. La transformación de los patios tiene una relación directa con la salud infanto-juvenil. en los espacios en los que solo hay canchas de fútbol (y baloncesto), con suelos cementados y poco más, niñas y niños no tienen mucha posibilidad de desarrollo psico-físico. En lugares en los que no hay vegetación ni sombra, los meses más calurosos pueden llegar a ser un problema. También, aunque aquí el proyecto no ha podido llegar a desarrollarse, estudiar cómo son las zonas circundantes al centro puede o no favorecerse que los niños lleguen andando a clase (frente al coche) y puede suponer que el alumnado esté expuesto a importantes niveles de contaminación (que pueden afectar, incluso, a su desarrollo cognitivo).

Hemos seguido, en la medida de lo posible, el proceso del CEIP Ramón María del Valle Inclán. Es un centro de línea con 158 alumnos matriculados. Principalmente de etnia gitana, que comparten espacios y tiempos con varias nacionalidades más, niños y niñas procedentes de América Latina en la mayoría de los casos. Aunque la dificultad principal es la exclusión social. Además, tiene el patio más grande de la Comunidad de Madrid (“Es una ventaja, por supuesto. Para cuidar patio no tanto, pero es un regalo”, comenta Nuria Hernández, directora del centro), dividido entre el espacio de infantil y el de primaria.

A mediados de 2017 aterrizó allí el equipo de la Junta de Distrito de San Blas, además de Pablo García, director de Participación y Paisaje y unos de los responsables del proyecto MICOS y el encargado de dinamizar el proceso participativo que debería conducir a la transformación del patio. La primera fase ha correspondido con la zona de infantil pero el diseño está planificado para el cambio de todo el patio.

En esa primera reunión consiguieron que cuatro padres y madres acudieran (el centro no tiene asociación de familias. “Es muy difícil organizar una asociación, chocan muchas culturas y ponerse de acuerdo es muy complicado”, explica Nuria). También estuvo presente una enfermera del Centro Municipal de Salud de la zona, así como representantes de diversas asociaciones, como Fundación Manantial, que realizan desde hace tiempo colaboraciones con el colegio. El objetivo era explicarles el proceso en el que se encontraban. De ahí salió el grupo motor que se encargaría, en tres meses, de la recogida de opiniones de la comunidad educativa del centro, así como de su puesta en común y, finalmente, de la planificación del proyecto hasta el final.

La Comunidad de Madrid estuvo invitada a participar en el proceso desde el primer minuto, según informan quienes lo han desarrollado, pero, dicen, quiso estar ajena a todo ello.

Pablo tiene mucha experiencia en procesos participativos, pero admite que este es el que mejores resultados ha tenido. Una conversación con él, con Nuria y con Rafael París, el jefe de estudios, desvela la conexión personal que ha habido en todo el proceso. No solo entre ellos tres. Este entenderse se ha extendido también al resto del claustro, las familias que han participado, el alumnado y las entidades que acuden prácticamente a diario al Valle Inclán.

El cole se encuentra en una zona muy complicada para la convivencia. Desde hace muchos años, la población autóctona, envejecida, ha ido cediendo espacios, primero a diferentes colectivos migrantes y, desde hace unos pocos años, a la comunidad gitana que reside en los bloques de realojo que rodean prácticamente entero el centro educativo, familias que afrontan situaciones complicadas en una zona donde la crisis ha impactado fuertemente.

Además, explica Nuria, al Valle llegan todos los niños y niñas que otros centros de la zona terminan por rechazar. Los problemas de convivencia en el barrio son latentes en algunas de las reuniones del proyecto. Tiranteces entre familias, problemas con el menudeo o la violencia, no solo física o verbal, también “urbanística” del entorno, dice Rafael París. Pistas deportivas enrejadas, descampados descuidados, una enorme lejanía con el centro de la ciudad.

Para que el proyecto de participación tuviera algún recorrido, se organizó una recogida, vía encuestas, de la opinión de las familias. De las 158 que conforman el centro, al menos 80 respondieron. Además, se puso en marcha un mapeo en la puerta del colegio. Con mapas de planta de la zona y con una merienda, se recogieron las opiniones de algunas familias más, así como del alumnado.

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Lee el artículo completo en ELDIARIODELAEDUCACION.COM

Firma y apoya el documento Propuestas Educativas (Madrid por Una Nueva Política Educativa)

Como integrantes de Madrid por Una Nueva Política Educativa te pedimos difusión para esta propuesta:

Es importante conseguir el compromiso individual de personas vinculadas al mundo educativo, cultural, científico, artístico, madres, padres y ciudadanía, de todas las profesiones, que desean y apuestan por una educación pública y un cambio en la política educativa en la Comunidad de Madrid. Muchas gracias por difundir:

Te pedimos que apoyes este documento, “Propuestas educativas”. Las conclusiones han sido elaboradas tras una seria y profunda reflexión. Para su redacción se ha partido consenso del “Documento de Bases por una nueva ley de Educación”, elaborado a nivel estatal.

Te pedimos que avales con tu firma estas propuestas porque la realidad nos demuestra que solo una Escuela Pública que respete los principios de igualdad, laicidad, diversidad, inclusión, sostenibilidad, autonomía, convivencia, participación democrática, solidaridad, antiautoritarismo y coeducación, puede dar respuesta a la resolución de las diferencias sociales y a una sociedad equitativa y verdaderamente justa.

Porque es necesario crear cauces para la participación con el fin de generar los consensos que permitan construir un nuevo modelo de educación como servicio público, que permita una verdadera igualdad de oportunidades, un modelo duradero en la Comunidad de Madrid.
Firma, apoya, rellenando el enlace, y ayúdanos a difundir esta iniciativa. Muchas gracias.
  • Puedes adherirte al documento en el siguiente enlace.
  • Las personas que, a título individual deseen firmar y adherirse, lo pueden hacer en el enlace.

Un saludo

Madrid por Una Nueva Política Educativa
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lunes, 22 de enero de 2018

La sostenibilidad llama a las puertas de la escuela: abramoslas de par en par (Carmelo Marcén Albero en eldiariodelaeducacion.com)

 Artículo de Carmelo Marcén Albero publicado en eldiariodelaeducacion.com/ecoescuela-abierta

No esperen aquí grandes postulados, lecciones infalibles, sino pequeños detalles que sirvan para emplear el pensamiento crítico para revisar el presente y lanzar una mirada reflexiva hacia el futuro.

Educar es una aventura apasionante, pero nada sencilla; educarse es entender parte de los problemas que estamos viviendo, lo cual implica necesariamente asomarse al escenario social. Desde aquí vamos a intentar explorar caminos,aportar algunas llaves para abrir las puertas de las clases a los vientos de la sostenibilidad. El empeño, a pesar de sus dificultades, merece la pena.

La vida nos enseña que aquello que asimilamos en la escuela no siempre sirve para entender las cosas que pasan cada día a nuestro lado. Para lograrlo necesitamos un aprendizaje permanente, una memoria de hechos acumulada con la ayuda del pensamiento crítico, porque en cada momento se nos presenta una situación que desborda lo que sabemos. Si nos creemos ciudadanos del mundo, no debemos conformarnos -refugiados en la comodidad o en la ignorancia- con presenciar impasibles lo que vemos alrededor. Aunque haya gente que prefiere pasar así por la vida, cada día más personas piensan que existen muchas razones para intentar cambiar los comportamientos que tenemos ahora. También a quienes transitan por las aulas les preocupan los problemas a los que se enfrentan muchos seres vivos –sean humanos o no- que se mueven en una permanente incógnita de supervivencia.

Sabemos que la acción transformadora se sustenta en la educación global, que es siempre una tarea colaborativa. Por eso no está de más que desde la escuela se intente educar de manera diferente, crítica, participativa, exigente, sobre escenarios abiertos, y así apuntalar un futuro posible. Por eso, aquí hablaremos de medio ambiente, de sostenibilidad y de ecología, que se parecen pero son diferentes; eso sí están tan interconectadas que uno no se atreve a decir cuándo hace más hincapié en una cuestión o en otra. El cometido no es nuevo; figura en los libros de texto y en los currículos desde hace varias leyes educativas -en particular desde la Logse- pero lo hace demasiadas veces con carácter lineal, estático, cuando parece que debería ser todo lo contrario.

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Lee el artículo completo en eldiariodelaeducacion.com/ecoescuela-abierta

lunes, 23 de octubre de 2017

Las escuelas infantiles municipales incorporarán criterios de alimentación sostenible y ecológica (eldiario.es)

Artículo publicado en eldiario.es
  • El pacto de Milán sobre materia alimentaria firmado por el Ayuntamiento de Madrid supone el compromiso de desarrollar sistemas alimentarios sostenibles
  • Desde este espacio se coordinan, supervisan e impulsan diferentes medidas dirigidas a concienciar sobre la necesidad de mejorar la calidad de la alimentación
  • El segundo teniente de Alcalde, y delegado de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, Nacho Murgui, participa en el tercer encuentro anual de alcaldes del pacto de Milán, que se celebra en Valencia

Sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, seguros y diversificados que aseguren comida sana y accesible a toda la población. Participación ciudadana en el diseño de las políticas públicas sobre alimentación como tareas fundamentales. Impulsar los circuitos cortos de comercialización, por la lucha contra el desperdicio de alimentos y por rebajar la huella ecológica de la producción alimentaria.
Estos y otros compromisos son los que se desprenden del pacto de Milán sobre materia alimentaria firmado por el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena en 2015 y que en estos días se está reuniendo en Valencia.
Dentro de esta estrategia, las niñas y niños escolarizados en las 56 escuelas infantiles municipales podrán comer más sano gracias a la incorporación, en sus pliegos, de cláusulas que obligan a incorporar criterios de alimentación sostenible y ecológica, así como la preferencia por el circuito corto, según explica el Ayuntamiento de Madrid.
El segundo teniente de Alcalde de Madrid, y delegado de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, Nacho Murgui, participa en el tercer encuentro anual de alcaldes del pacto de Milán, que se celebra en Valencia, capital mundial de la Alimentación Sostenible, del 19 al 21 de octubre.
Asimismo, para acercar alimentos ecológicos y de proximidad, se ha abierto una planta del mercado de Vallehermoso a estos productos y, en los próximos meses, se abrirá un mercado estable de estas características en la avenida del Planetario.
Este año el Ayuntamiento ha impulsado el proyecto MARES, uno de cuyos ejes es precisamente el alimentario, mediante el cual se impulsaran iniciativas de economía social vinculadas a este sector, ha anunciado el Consistorio.
El pacto, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en octubre de 2015, fue firmado por Ayuntamientos de cerca de 100 ciudades del mundo. En la actualidad, son más de 150, de las cuales 21 son del Estado español, entre ellas Barcelona, Valladolid, Bilbao, Oviedo, Valencia, Zaragoza, Málaga, Donostia, Las Palmas de Gran Canaria, Córdoba o Pamplona que, juntas, suman una población superior a los 10 millones de personas. En la Comunidad de Madrid se han adherido, entre otras, Fuenlabrada, Alcalá de Henares y  Rivas-Vaciamadrid.
Más información en eldiario.es y en diario.madrid.es/madridalimenta

viernes, 13 de octubre de 2017

"Los niños toman las calles" (propuestas de movilidad sostenible)

Marian nos pide difusión para esta información publicada en el TE de CC.OO.

Caminos escolares: ejemplo de movilidad sostenible 

LOS CAMINOS ESCOLARES SE PRESENTAN como propuestas de movilidad sostenible para la construcción de entornos urbanos compartidos, seguros y limpios. Además, son una excelente oportunidad para favorecer la autonomía personal en los niños. Analizamos las claves de estas iniciativas en el marco de la Semana Europea de la Movilidad (SEM 2017).


Desde el año 2000, la Comisión Europea celebra en septiembre la Semana Europea de la Movilidad (SEM). Este año el tema elegido se centró en la movilidad limpia, compartida e inteligente bajo el lema “¡Compartir te lleva más lejos!”. En este contexto, nos encontramos con proyectos que llevan obteniendo, desde hace años, excelentes resultados tanto en el ámbito europeo como en el estatal y que surgen de la necesidad de recuperar el entorno urbano para la infancia y la adolescencia.

Si nos aproximamos a la realidad cotidiana, rápidamente comprobamos que es necesario intervenir de manera urgente. Hoy en día, pasar por la puerta de un centro educativo en hora punta es, como poco, angustioso: atascos, vehículos en doble fila, aglomeraciones… Continuas situaciones de peligro y nervios forman parte de la foto diaria de cualquier colegio. En este ambiente suele resultar complicada la incorporación tranquila y sosegada a la tarea escolar. En primer lugar, se produce un aumento de tensión y ansiedad que repercuten en la salud. Además, el uso del automóvil particular incrementa el riesgo de accidentes. También crece la contaminación por la emisión de gases emitidos a la atmósfera y se reduce el poder adquisitivo de las familias debido al coste monetario que supone el desplazamiento. En definitiva, el transporte de alumnas y alumnos en coche particular genera un clima nocivo que repercute en la comunidad escolar en su conjunto.

Orígenes

Sin embargo, esto no fue siempre así. Durante la Guerra Civil, Barcelona estableció una red de transporte público en la que niños y niñas viajaban solos con unas etiquetas identificativas para favorecer su traslado a la escuela de manera segura. Otra destacable experiencia la encontramos en Dinamarca en los años 70, en la ciudad de Odense, donde se crearon itinerarios urbanos en bici. Hasta los años 70-80 eran habituales los grupos de niños que llegaban a pie a su centro educativo. Con el paso del tiempo las ciudades se fueron desarrollando con el transporte motorizado como eje central, lo que supuso un cambio radical: las calles dejaron de ser seguras para los niños. Surgieron entornos hostiles donde las distancias crecieron y las posibilidades de desarrollarse en libertad se redujeron considerablemente. Así llegamos al proyecto más conocido e inspirador en este ámbito: “La Ciudad de los Niños” en Fano, Italia, de la mano del pedagogo Franco Tonucci “Frato”, cuyo principal objetivo era conseguir una ciudad que se desarrollara pensando en los niños y niñas en lugar de los coches.

Qué son

Los caminos escolares son proyectos transversales que promueven itinerarios que permiten al alumnado desplazarse a su centro de enseñanza de manera segura, saludable, sostenible y autónoma. Existen variantes, como el camino libre (vías señalizadas por las que transitan niños solos o acompañados), el bus a pie o pedibús (dos adultos realizan un recorrido con paradas establecidas donde se unen los niños), bicibús (parecido al pedibús en bicicleta), transporte público…

Claves

Hay que tener en cuenta que la puesta en marcha supone un compromiso por parte de la Administración, la comunidad escolar y el entorno social. Los ayuntamientos y entes públicos deben responsabilizarse de las rutas con señalización adecuada de los itinerarios, refuerzos de elementos de seguridad vial, incorporación de agentes, etc. Por su parte, la comunidad educativa necesita la implicación del profesorado en la creación y puesta en marcha de recursos educativos, y el vecindario y los comerciantes tiene que tejer una red de apoyo que refuerce la seguridad y comunicación con los niños. De esta implicación multidisciplinar se produce el éxito de la experiencia en gran número de ocasiones.

Los resultados tienen un efecto global. Las niñas y niños mejoran su salud al abandonar prácticas sedentarias, desarrollan su autonomía personal y disfrutan de espacios en libertad. Las familias aprenden a confiar en sus hijos y a perder el miedo a “dejarlos solos”. Los equipos docentes se implican en propuestas sensibilizadoras y motivadoras que conciencian acerca del mundo. Los barrios ven como sus calles se llenan de vida, mejoran sus infraestructuras… En definitiva, una aventura en la que ganamos todas y todos. Caminante no hay camino… En este caso sí, camino a la escuela.



ESCUELA TURÓ DEL CARGOL

Albert Vilallonga Ortiz, del Centre de referència en mobilitat al treball d’ISTAS / CCOO (Centro de referencia en movilidad al trabajo de ISTAS / CCOO) recoge en una ponencia, que puede ser paradigmática sobre caminos escolares, su experiencia en el camino escolar de la escuela Turó del Cargol:

Nos adentramos en el curso 2004-2005. El AMPA de la escuela Turó del Cargol de Barcelona se plantea la posibilidad de desarrollar un proyecto de camino escolar con la colaboración del Distrito de Gracia. El punto de partida fue la elaboración de un cuestionario inicial para realizar un inventario de los itinerarios de las familias. Se elaboraron 31 fichas con los puntos problemáticas y propuestas de solución. La consolidación llegó con la implicación del claustro de profesores/as de manera activa y la creación de una comisión de planificación y gestión con integrantes de la comunidad educativa. Se producen mejoras urbanísticas (seguridad, señalización, adecentamiento de espacios…).

Posteriormente, el tejido comercial se integra ofreciendo soporte al alumnado. Con el paso del tiempo el proyecto se exporta a otros centros, otros barrios. El camino crece. La experiencia ha supuesto que el 92% de las niñas y niños llegue a la escuela a pie o en transporte público. Todo esto ha supuesto una mejora global urbanística, una gestión de la movilidad más eficiente y una comunidad escolar más autónoma y sana.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Del 15 al 24-9-2017: Semana europea movilidad sostenible


En Madrid, “compartir te lleva más lejos”

El Ayuntamiento organiza diferentes actividades entre el 15 y el 24 de septiembre con motivo de La Celeste, que en esta edición está dedicada a la movilidad compartida

Entre las actividades programadas hay peatonalizaciones temporales, rutas en bicicleta y a pie, exposiciones, talleres e itinerarios, música y debates. Los días 16 y 17 Pasea Madrid se convertirá en una cita lúdica con numerosas actividades en torno a la movilidad

La Celeste se extenderá por numerosos puntos de la ciudad con Pasea tu Distrito. El festival con B de Bici acogerá talleres, actividades, música y otras actividades para promover el uso de este medio de transporte. Además, el 22 de septiembre, Día Europeo sin Coches, se celebrará la tradicional “Bicicletada” de los colegios participantes en el programa STARS

Más información en diario.madrid.es