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miércoles, 4 de enero de 2023

Ayuso autoriza un colegio de lujo en un edificio protegido donde la Comunidad de Madrid invirtió tres millones de euros públicos (Somos Chamberí para eldiario.es)

 Artículo de Somos Chamberí para eldiario.es

  • El Ejecutivo autonómico ejecutó importantes mejoras en el Instituto Homeopático de Chamberí cuando Almeida era director de Patrimonio. El alcalde y la presidenta regional podrían impedir la compra, pero desde el Ayuntamiento lo ven “innecesario” y el Gobierno de Sol considera el nuevo uso “respetuoso”
02/01/2023 

La historia del Instituto Homeopático y Hospital de San José, en el número 3 de la calle Eloy Gonzalo, es la de un edificio nacido de la iniciativa popular que ha acabado convirtiéndose en patrimonio comunitario de Chamberí. Por su valor histórico y arquitectónico, por un huerto interior con encanto pese a la desatención de las administraciones, por un jardín modesto pero que se siente pequeño pulmón en el distrito con menos zonas verdes de la ciudad.

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Pero esta condición no le salva de la amenaza de la especulación. Tampoco las obras que la Comunidad de Madrid desarrolló entre el 2006 y finales del 2009 para restaurar el inmueble con dinero público, por un importe cercano a tres millones de euros. Pese a ello, la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid ha dado el visto bueno a una modificación de su uso que facilita su venta a manos privadas, concretamente un colegio estadounidense de lujo. A este espaldarazo del Ejecutivo que lidera Isabel Díaz Ayuso hay que sumar el del Ayuntamiento de Madrid, una vez ha decidido no ejercer su derecho preferente de tanteo ante la oferta de alquiler con opción de compra de una inmobiliaria para ocupar el espacio.

Así, parece no haber sido suficiente su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento en 1997. De hecho, el propio alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, mostró un enorme interés por su protección en su etapa como director general de Patrimonio de la Comunidad de Madrid (allá por 2010). Llegó a decir que “no se podía dejar perder un edificio como este”, como recuerda Diego Cruz, diputado del PSOE en la Asamblea de Madrid. Unas declaraciones que se produjeron justo cuando se efectuaban los trabajos de rehabilitación en el edificio financiados por el Gobierno que entonces presidía Esperanza Aguirre.

El Hospitalillo de Chamberí, como lo llaman coloquialmente muchos residentes de la zona, fue construido entre 1873 y 1878 gracias a una importante suscripción popular de los vecinos de la capital, encabezada eso sí por el Dr. José Núñez Pernía, primer Marqués de Núñez. Un hospital de beneficencia que contribuyó a salvar un cuantioso número de enfermos cuando, a finales del siglo XIX, epidemias de tuberculosis o cólera causaban estragos entre la población de Madrid. Diego Cruz matiza que, con independencia de la opinión que cada uno pueda tener acerca de la homeopatía, el edificio constituye un bien cultural e histórico “en sí mismo”. Mantuvo su actividad hasta el inicio de la Guerra Civil en 1936 y su cierre definitivo se produjo en 1980.

Reconversión en un colegio privado estadounidense para ricos

Pero ¿qué va ser ahora de este antiguo centro de salud? La propietaria, María José Fernández Rodríguez (actual Marquesa de Núñez), parece cerca de lograr la que según Cruz es su meta. Se trataría, dice, de vender el inmueble al mejor postor: “La propiedad ha solicitado un cambio de uso, de privado-sanitario a educativo. La empresa a la que se hace el contrato de alquiler con opción a compra ha pedido ya una licencia de actividad para una serie de obras e intervenciones importantes”.

Al ser un BIC, la modificación de uso que Cruz menciona debe ser autorizada por la Dirección General de Patrimonio Cultural, previo dictamen de la Comisión Local de Patrimonio Histórico. “Siguiendo ese procedimiento legalmente establecido, esta comisión dio el ok al cambio y, en base a ese criterio técnico, ya se ha autorizado el uso educativo”, confirman a Somos Madrid fuentes del área de Patrimonio del Gobierno regional. Matizan que “evidentemente el nuevo uso que se le va a dar al edificio debe ser respetuoso con los valores que justificaron su protección”.Recreación del nuevo aspecto del patio y la fachada traseras del Homeopático una vez convertido en una escuela de alto standing, con los troncos de la plaza Cristino Martos adornando la zona de juegos. Brewster Academy

Pero el giro definitivo llega cuando un vecino contacta a Diego Cruz para comunicarle que, leyendo una noticia sobre este mismo asunto, casualmente ha dado con una publicidad de una escuela privada estadounidense llamada Brewster Academy, que abre convocatoria para su nueva sede en Madrid el curso que viene. El lugar en el que anuncia su ubicación no es otro que el Homeopático.

La matrícula de este centro educativo tiene un prohibitivo precio que varía entre los 38.000€ y los 66.000€, de acuerdo a su propia web. Tal es el perfil de alumnado que su próximo colegio planificado en Madrid se ubicará en La Moraleja, con objeto de arrancar sus clases en otoño de 2024.

En el portal de la institución ya presumen del lugar que servirá de campus, acorde a su apuesta por “espacios acogedores y estéticamente agradables”. Afirman incluso que su intención es “revitalizar y transformar edificios históricos para recuperar su antigua gloria a través de un cuidado diseño y la colaboración con arquitectos locales”. De forma colateral exponen además la reconfiguración urbana, cada vez más alejada de la vida vecinal, que está experimentando el distrito: “El campus se ubica en Chamberí, en el corazón del centro de Madrid y cercano a universidades de entidad mundial”.

Gran inversión pública apadrinada por Almeida y olvidada por Ayuso

La propiedad del Hospitalillo se inscribió originalmente a título de la Fundación Instituto Homeopático y Hospital de San José, sujeto a un derecho de reversión reservado para José Núñez y para los sucesores de su título de Marqués de Núñez. Posibilidad que se ejercería si por fuerza mayor o cualquier circunstancia la institución dejase de destinarse a fines eminentemente sanitarios.

Más de un siglo después, el consistorio madrileño que entonces dirigía José María Álvarez del Manzano solicitó unas obras de conservación de emergencia en el inmueble ante patologías que podían provocar el colapso de la estructura, que la Comunidad de Madrid llevó a cabo con un importe de 404.644 euros entre 1999 y 2000. Fue la primera vez en la que se invirtió una importante cantidad de dinero público en el recinto, pero no la última ni la mayor. Y desde luego tampoco la más controvertida.Recreación del interior del Instituto Homeopático, con su característicos ventanales, convertido ya en el colegio privado Brewster Academy. Brewster Academy

El Gobierno regional de Esperanza Aguirre, a través de la Dirección General de Patrimonio Histórico, desarrolló entre el 2006 y finales del 2009 unas obras de rehabilitación y restauración integral del edificio por un importe total cercano a los tres millones de euros. Por situar, es una cantidad superior a la que se va a destinar para la restauración de la Puerta de Alcalá. Unas mejoras financiadas con la participación de la Fundación Cultural de Caja de Madrid, por aquel entonces gestionada por la Comunidad de Madrid mediante un convenio. En 2010 Aguirre, Ignacio González y el propio Almeida inauguraban el edificio reformado.

Hay no obstante una diferencia sustancial entre la primera y esta otra intervención, más allá de la cantidad destinada. El inmueble sobre el que se estaba actuando pasó a ser una propiedad litigiosa el 11 de junio de 2001, mucho antes de que se iniciasen estos segundos trabajos, a raíz de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). Dicha decisión judicial comprometía su futuro si adquiría firmeza en manos de los reversionistas: “Pasaba de ser un edificio en ruinas de una Fundación sin ánimo de lucro a un revalorizado producto inmobiliario en manos particulares y de uso privado”, explica Diego Cruz.

La titularidad del marquesado, que “conlleva la del Homeopático” como apunta Cruz, queda definitivamente en manos de María José Fernández Rodríguez en 2017, después de una larga batalla en los despachos y los juzgados. Una mujer que “desde el primer momento no oculta su intención de vender esta propiedad”.

Así que se pusieron manos a la obra para garantizar la defensa del Hospital lo máximo posible: “Pedimos al Gobierno regional que inscribiera en el registro su condición de BIC para corroborar su protección, además de que se anotara esa cantidad invertida por la Comunidad en la rehabilitación del sitio”. Consiguieron que ambos puntos se aprobaran en la Asamblea de Madrid, aunque de momento el Ejecutivo de Ayuso solo ha cumplido el primero de ellos.

Su sorpresa llegó cuando desde el equipo socialista comprobaron que la Marquesa “ha intentado inscribir en el registro un contrato de alquiler con opción a compra del inmueble suscrito con un particular, una empresa recién constituida el año pasado”. Sin embargo, al tratarse de un BIC, Fernández Rodríguez debe ofrecer primero derecho de tanteo a las administraciones públicas. Pero el consistorio comunicó “con una celeridad absoluta” que no va a ejercer esa potestad.

Espacio “innecesario” para el Ayuntamiento, “pérdida” para los vecinos

La portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Mar Espinar, reprochó al Gobierno de Almeida esta decisión el pasado 13 de diciembre en la última Comisión municipal del Área de Cultura, Turismo y Deporte. Luis Lafuente, Director General de Patrimonio Cultural del Ejecutivo local, se mostró preocupado por el gasto que supondría acometer la adquisición del antiguo Homeopático.

No pareció inquietarle, por contra, que el dispendio de tres millones de euros por parte del Gobierno regional en 2010 vaya a terminar en manos privadas. “Este equipo no es responsable de lo que hiciese la Comunidad de Madrid hace 12 años”, aseguró, pese a que dicha decisión fue tomada por el actual alcalde cuando ostentaba un cargo similar al que Lafuente ocupa hoy, solo que en la administración autonómica en lugar de la municipal.

El responsable de Patrimonio justificó esta decisión amparándose en que “no es necesario implantar allí ningún servicio público municipal”. Lafuente considera que hubiese sido “un posible abuso de poder” emplear esa potestad que otorgaba la declaración de BIC “sin tener claro el uso que se le daría”. Pero esta opinión choca diametralmente con la de muchos vecinos de la zona.

Es el caso de Mercedes Arce Chiqui, de la Plataforma Parque Sí en Chamberí. “Aquí hay una tremenda falta de dotaciones. Una de las propuestas que planteamos es que en el edificio se monte una escuela de música o baile. Acabo de estar con una amiga que tiene que llevar a su nieta, que hace danza, al otro lado del río. Muchas personas mayores también piden una residencia que les sea más cercana”, expone en declaraciones a Somos Madrid. Esta vecina activista de Chamberí reivindica asimismo el papel que tiene el Hospital dentro del paisaje del barrio: “Es un edificio con mucho encanto. La pérdida sería enorme a muchos niveles: visual, de zonas verdes, de barrio y como posible equipamiento”.
Un Hospital amordazado por una intriga nobiliaria

Pero el destino del Homeopático lleva años ligado no a estas necesidades dotacionales, sino a los intereses de María José Fernández Rodríguez. Aquí entra en juego el elemento más telenovelesco de esta historia. Se trata de la sobrina nieta de José Guillermo Fano García, a quien José Núñez y Pernía (que murió supuestamente sin descendencia) nombró segundo Marqués de Núñez aunque era tan solo su ahijado (de nuevo supuestamente). Sin embargo, como recogen en sendos artículos El País y El Periódico de España, Núñez y Pernía habría tenido cuatro hijos no reconocidos y José Guillermo sería el mayor de ellos.

Los lazos de sangre de este médico de profesión, que murió sin hijos (esta vez parece que de verdad), marcan la disputa que ahora pone en jaque el Hospitalillo de Chamberí. Los vástagos de dos de sus hermanas, Carmen y Josefa, se inmiscuyeron en un enfrentamiento legal que luego continuaron sus nietos.

Por línea sucesoria el título debería haber correspondido a Guillermo García Alix, el mayor de los descendientes de Carmen, pero es Jaime Fernández Fano quien consigue el nombramiento gracias a la intervención del Duque de Tovar. El conflicto acabó llegando pues a los hijos de Carlos Román García Alix (hermano de Guillermo) y a la hija de Fernández Fano, la mencionada María José Fernández Rodríguez. Ahora sus intereses pueden provocar que el edificio que un Marqués contribuyó a acercar al barrio, a todo aquel que lo necesitase, se aleje de la comunidad para caer en manos de la élite contemporánea.

sábado, 12 de noviembre de 2022

Ayuso desafía la ley educativa y convoca dos concursos para construir colegios concertados en suelo público gratuito (Daniel Sánchez Caballero para ElDiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es
  • La Comunidad de Madrid retoma su política de ceder parcelas para levantar centros educativos privados, una práctica contra la que trató de ir la Lomloe sin llegar a prohibirla del todo y luego el Ejecutivo regional blindó en su ley autonómica
11 de noviembre de 2022

La Comunidad de Madrid va a construir dos colegios que vendrán con un concierto debajo del brazo desde antes de existir y se levantarán sobre suelo público por el que los beneficiarios no tendrán que pagar nada. Esta medida –habitual en los Gobiernos regionales del PP en este siglo pero que se había paralizado en los últimos años– va directa contra las previsiones de la Lomloe y las intenciones del Gobierno, que trató de evitar estos episodios en la nueva ley, aunque no los llegó a prohibir directamente.

 
El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) ha publicado este jueves la convocatoria de dos concursos públicos para construir sendos “centros educativos privados concertados” –aunque no exista tal cosa como los colegios concertados: se conciertan aulas, no centros– sobre suelo público que se cederá de manera gratuita a los beneficiarios. El trato, simplificando, es que la Comunidad de Madrid pone el suelo –valorado en 11,5 millones de euros entre las dos parcelas y por el que no cobrará nada– y el concierto, con lo que financia el coste de mantenimiento del centro una vez activo. El ganador del concurso solo tiene que pagar la construcción de las instalaciones.

Si está prohibido, se regula

Como este proceder iba contra las leyes educativas –que establecen que los conciertos se otorgan a centros privados ya existentes que cumplen determinados requisitos–, el PP las regularizó explícitamente en su Lomce en 2013 incluyendo un octavo punto de nuevo cuño en el artículo 116, que regulaba los conciertos: “Las Administraciones educativas podrán convocar concursos públicos para la construcción y gestión de centros concertados sobre suelo público dotacional”, una previsión muy concreta para algo que básicamente solo hacía Madrid y algo la Comunitat Valenciana.

La Lomloe –que incluye varias medidas pensadas directamente para controlar la escuela concertada a raíz de las políticas madrileñas, según admitieron responsables socialistas– vino a reparar esto. Eliminó la disposición, introdujo varias en las que daba preferencia a lo público a la hora de asegurar la oferta de plazas educativas e introdujo la palabra “pública” en la disposición adicional decimoquinta, artículo cuatro, que explicita que “los municipios cooperarán con las Administraciones educativas correspondientes en la obtención de los solares necesarios para la construcción de nuevos centros docentes”. Desde diciembre de 2020 estos suelos solo pueden destinarse a la construcción de centros públicos. Pero se quedó a medio camino: esta disposición adicional es para municipios, no cubre a las comunidades autónomas. Fuentes del Ministerio de Educación explican en cualquier caso que “la ley pretende limitar la cesión del suelo a centros públicos”.

Además, como no hay acción sin reacción, la aprobación de la Lomloe provocó un efecto casi inmediato en el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Poco más de un año después de que se publicara la nueva ley estatal en el BOE y tras más de dos décadas sin una ley educativa propia, Ayuso aprobaba su Ley Maestra, dirigida contra la Lomloe desde su propio título: Ley Maestra de Libertad de Elección Educativa. En su norma, destinada a blindar la concertada, se incluyó específicamente esta práctica: “Se contempla la posibilidad de que en la Comunidad de Madrid se puedan convocar concursos públicos para la construcción y gestión de centros concertados sobre suelo público dotacional”.

Nueve meses después se ha “contemplado la posibilidad” y ejecutado. El primero de los centros está previsto en el barrio de Valdebebas, de reciente creación y que apenas tiene servicios públicos. Se levantará sobre una parcela de 13.456 metros cuadrados entre las calles de Leandro Silva, Félix Candela, Antonio Miró Valverde y César Cort y será, como mínimo, línea seis (seis clases por curso), desde infantil hasta la ESO. La parcela está valorada en 10,3 millones de euros, según el acuerdo de cesión entre Comunidad y Ayuntamiento.

El segundo será construido en el distrito de Villa de Vallecas, sobre una parcela de 13.045 metros cuadrados sita entre la Gran Vía del Sureste y las calles Cerro Murmullo y Cerro Millano, y está previsto que sea línea cuatro. Este suelo tiene un valor estimado de millón y medio de euros, según figura en el documento de cesión. 

jueves, 21 de abril de 2022

Ayuso financiará el Bachillerato y FP privados incluso a familias que ingresan más de 100.000 euros (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

 Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es

Madrid eleva la renta per cápita máxima para solicitar un cheque de 10.000 a 35.913 euros per cápita: pagará los estudios a familias con dos hijos que ingresen hasta 140.000 euros mientras defiende que las ayudas son para personas en “situación socioeconómica desfavorecida”

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21/04/202

Las ayudas públicas a los centros privados se disparan en Madrid. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha aprobado esta semana dos paquetes de “financiación” de estudios postobligatorios –una destinada a la Formación Profesional de Grado Superior y la otra al Bachillerato– por un valor conjunto de 73 millones de euros para el próximo curso, que irán destinados a que casi 27.000 alumnos en “situación socioeconómica desfavorecida”, según argumenta la Comunidad la necesidad de este programa, puedan acudir a institutos privados.

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Sin embargo, pese a que el Gobierno regional vende que las becas son para familias que normalmente no podrían costearse un centro privado, ha subido notablemente la renta máxima para poder acceder a las ayudas: ha pasado de los 10.000 euros anuales per cápita de este curso a los 35.913 que se establecen para el próximo. Dicho de otro modo, una familia de dos progenitores y un hijo tendría que ingresar más de 107.739 euros anuales para no poder optar a las ayudas. Una de cuatro miembros (dos hijos) que gane menos de 143.652 euros al año es “renta baja” para la Comunidad y puede pedir una ayuda. Por no seguir: cuantos más hijos se tienen, más sube la renta máxima familiar con la que se puede pedir una ayuda a la Comunidad.

Según datos de Hacienda, el 70% de las personas que trabajan en la Comunidad declaró haber ganado menos de 30.000 euros anuales en 2019. Todos ellos –y muchos del siguiente tramo, de 30.000 a 60.000 euros anuales, en función de los hijos– podrían pedir estas ayudas.

Estas becas, que ya existían en cursos anteriores pero en este se expanden, se suman a los cheques guardería y a los de nueva creación para la Formación Profesional de Grado Medio, que se estrenan el curso que viene. Otro cheque a la lista.

Lo privado prospera en Madrid. Desde el curso 2018-19, el Bachillerato privado ha crecido cinco veces más que el público en la región, mientras en la FP superior los llamados centros de iniciativa social se multiplicaron hace años: en una década han pasado de tener 3.000 alumnos a sumar 22.000 este curso, una subida del 704%.

A lo público no le va tan bien: ha crecido un 60% en el mismo periodo y no pudo acoger a unas 20.000 personas que quisieron cursar FP el pasado verano. En conjunto, las personas que van a recibir un cheque para gastar en estudios no obligatorios ofrecidos por centros privados van a subir un 68% este curso respecto al anterior. A los algo más de 25.000 beneficiarios actuales se sumarán un mínimo de 18.000 más con la ampliación de los programas ya existentes (Educación Infantil, Bachillerato y FP Superior) y la creación de uno nuevo (FP de Grado Medio).

La dotación de este programa de becas para 2022/23 crecerá un total de 62,5 millones de euros, lo que supondrá un incremento de más del 29%, hasta alcanzar la cifra de 212 millones de euros, según datos de la Comunidad de Madrid.

43 millones el lunes, 30 el martes

“La Comunidad de Madrid viene impulsando una serie de medidas para la mejora y modernización de la educación y de la formación, entre las que se encuentra la política de ayudas y becas al estudio que tienen por objeto promover una formación de calidad que facilite el acceso de los jóvenes a la vida profesional o a estudios de grado superior”, justifica las ayudas la Orden 789/2022, que se publicó este martes en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid para otorgar, calcula, 11.813 becas por valor de 30,5 millones de euros durante el curso 2022-2023. La partida crece un 65% desde el pasado curso.

Su equivalente del lunes, en este caso para alrededor de 15.130 becas para cursar el Bachillerato en centros privados y dotada con 43 millones de euros, añadía al anterior argumento que “el cumplimiento del deber constitucional de garantizar que el derecho a la educación se extiende a la enseñanza postobligatoria requiere que las actuaciones de los poderes públicos vayan encaminadas a tratar de evitar que las desventajas socioeconómicas u otras circunstancias especiales puedan impedir o dificultar este derecho a las familias”. Los 15.130 agraciados suponen un 40% del total de estudiantes de Bachillerato en centros privados en toda la comunidad.

Estas explicaciones obvian –o incluso confrontan– la idea de que “el acceso de los jóvenes a la vida profesional o estudios de grado superior” mediante “una formación de calidad” pueda darse en el sistema público, más allá de que, cuentan las órdenes, “desde el Gobierno se viene apoyando la libertad de elección de centro escolar por las familias entre una pluralidad de centros y proyectos educativos de calidad”. Según este razonamiento, esta libertad de elección “podría verse limitada si los alumnos no pueden completar sus estudios postobligatorios en el centro donde han venido realizando la enseñanza obligatoria, debido a razones socioeconómicas”.

Estos programas no son novedosos, pero crecen. Los puso en marcha el Gobierno del entonces popular Ángel Garrido (que luego cambiaría de partido y sería degradado, de presidente a consejero de Transportes), pero era solo para cursar el Bachillerato en centros que tuvieran concierto hasta la ESO bajo la idea de que serviría para que el alumnado de estos institutos pudiera seguir en el mismo centro una vez pasasen al Bachillerato, que es de pago. Estaba dotado ese primer año, en 2019, de nueve millones de euros y pensado para 1.500 alumnos. Hoy va por 43 millones de euros y una previsión de 15.000 beneficiarios.

Evitar la “discriminación” a los privados

Pero ahora el Gobierno regional abre en esta convocatoria las becas a los centros privados sin concertar después de que los servicios jurídicos de la comunidad alertaran de que se podía estar discriminando a los centros privados sin concierto. Cicae, la asociación que agrupa a varios de ellos, protestó. Y la Comunidad reacciona abriendo el programa a todos los centros y multiplicándolo.

Pero como nunca llueve a gusto de todos, ahora son los centros que tienen un concierto en la ESO los que protestan. Escuelas Católicas de Madrid, la firma que agrupa los centros de la iglesia, la mayoría de los que tienen un concierto en Madrid, publicó ayer una nota en la que advierte de que la figura del cheque escolar “se aleja de la gratuidad de las enseñanzas y, en consecuencia, de la igualdad de oportunidades”, lamenta el “notabilísimo incremento del presupuesto”, “expresa su temor de que esta medida pueda ser un obstáculo para que el Gobierno cumpla su compromiso electoral de generalizar los conciertos educativos en estas enseñanzas” y “reitera que la extensión de los conciertos al Bachillerato es la fórmula legalmente prevista para alcanzar su gratuidad y, con ello, la libertad de elección de las familias y la igualdad con la oferta desde la escuela pública.

Estos 43 millones dejan muy claro el modelo de educación que defiende la Comunidad de Madrid: una educación que usa el sistema público de becas para reforzar el negocio educativo privado, y por el camino acabar con la igualdad de oportunidades
Isabel Galvín — responsable de Educación de CCOO Madrid

Isabel Galvín, responsable de Educación de CCOO Madrid, lamenta la “vuelta de tuerca” que le han dado al sistema y explica que la Comunidad de Madrid “lo que hace es que los que menos tienen financien a los que más tienen”, poniendo estímulos para que las familias se matriculen en la privada sin concertar, explica en relación a la subida de la renta máxima para pedir las becas, que abre estas ayudas a familias acomodadas. CCOO recuerda que con la cantidad que está dedicando a becas para estudios privados se podrían construir en la Comunidad de Madrid cinco institutos de 600 plazas cada uno.

“Estos 43 millones”, subraya Galvín, “es una cantidad muy superior a la que se destina en el Presupuesto de 2022 para inversiones de obra nueva o reposición en educación secundaria, y deja muy claro el modelo de educación que defiende la Comunidad de Madrid: una educación que usa el sistema público de becas para reforzar el negocio educativo privado, y por el camino acabar con la igualdad de oportunidades”. Y reflexiona: “Esto es posible porque hay una nueva Ley de Educación, recién aprobada, que lo permite”, señala mirando al Ministerio de Educación.

También CSIF se ha mostrado en contra de la medida. “Es una muesca más de esta Administración en detrimento de la educación pública”, lamenta el sindicato. “De nuevo, nuestra Comunidad vuelve a destinar dinero público a becar estudios no obligatorios, en este caso de Bachillerato, en centros privados”.

Las cuantías de las ayudas suben respecto al curso pasado, pero siguen resultando insuficientes para cubrir el coste de los estudios a los que están dirigidas. Las ayudas destinadas a Educación Infantil en centros privados subirán, de media, 378 euros al año, de 1.146 a 1.524 anuales. En las de FP de Grado Superior, las cantidades anuales a percibir pasarán de 1.770 a 2.212, mientras que en las de Bachillerato, llegarán a sumar 750 euros más al año, pasando de 3.000 a 3.750. Todas ellas están por debajo del coste de esos estudios.

sábado, 15 de mayo de 2021

Retrato de la nueva concertada: sociedades mercantiles, beneficios, dividendos y altos salarios tras las subvenciones públicas (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

  Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es

Una revisión de las cuentas de 32 centros, la mayoría de la denominada "nueva concertada", la que aparece tras el año 2000, muestra un sector económicamente asentado, en el que la mayoría de los ingresos provienen de los fondos públicos y que reparte beneficios

                                      

La nueva concertada madrileña es rentable.

Entramados de empresas, grandes grupos, sociedades mercantiles, reparto de dividendos, altos salarios, inversiones en fondos o carteras... La conocida como nueva escuela concertada madrileña, que vive principalmente de las subvenciones públicas y las cuotas voluntarias que cobra a las familias (las primeras están consignadas en sus cuentas públicas, las segundas no), presenta unos balances saneados y en general beneficios, según un análisis de las cuentas de una muestra de 32 centros con un único requisito a cumplir (aparte de tener un concierto educativo): tener las cuentas depositadas en el registro.

Uno de los ejemplos más claros de esta nueva concertada es el grupo Educare Inversión en Centros Educativos, S.L. Educare es propietaria de seis centros privados con concierto construidos sobre parcelas públicas cedidas por el Gobierno de la Comunidad de Madrid (Colegio Peñalvento, Colegios Peñalar, Colegio Valdefuentes, Colegio Torrevilano, Colegio Montesclaros y Colegio Atanes School) y tiene el 78,34% del Colegio Antamira, también sobre suelo público. Este gigante, creado como Educare Torrevilano, S.L., en 2008, manejaba en 2019 un saldo contable de 30,2 millones de euros para el largo plazo y otros 8,8 para "inversiones en empresas del grupo", clasificadas como corto plazo, además de otros 4,9 millones de euros para "inversiones financieras a corto plazo". Este grupo declaró en 2018 un resultado del ejercicio de 11,5 millones de euros tras impuestos.

La Fundación Arenales también tiene registradas algunas inversiones inmobiliarias. En este caso es por parcelas adquiridas cuando se fundió con la Fundación Cristo de la Paz y presentan un valor contable de 2,3 millones de euros.

Beneficios y sueldos

De los 32 analizados, solo cuatro presentaron pérdidas en el año analizado (los colegios Mengual, Agora y Minerva, de menos de 10.000 euros; el Humanitas Bilingual School de Torrejón perdió más de 100.000). Otros, como el Greenwich School, tuvieron un resultado del ejercicio de 4,5 millones de euros positivos tras haber ingresado 4,1 en concepto de subvenciones y otros ingresos de explotación.

Otro elemento que se detecta analizando las cuentas son las retribuciones de las direcciones de algunos centros. El Colegio Punta Galea, que percibe 1,7 millones de euros en subvenciones en el ejercicio analizado, pagó a los miembros del Consejo de Administración 200.000 euros de sueldo. Un poco más percibió el Consejo Rector del Colegio El Catón: 235.000 euros anuales tras una subvención de 2,1 millones de euros. En el Estudiantes Las Tablas, la alta dirección ganó 147.000 euros y los miembros del órgano de administración, 171.000. La palma en este apartado se la llevan los miembros de la alta dirección de la Cooperativa Gredos San Diego, que percibieron 338.000 euros de salario en 2017, mientras los del Consejo Rector alcanzaron los 649.000 euros en un año.

Este es el modelo que el PP ha impulsado en los últimos 20 años, los que han pasado desde que Madrid adquiriera las competencias en Educación. El sector que se manifestó contra la Lomloe en torno a la plataforma Más Plurales porque se ponía en riesgo casi su propia existencia y la "libertad de elección" de las familias. El modelo que la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, quiere blindar con una ley educativa ad hoc, la Ley Maestra, que va directamente contra los postulados en la materia de la Lomloe y que será de las primeras, si no la primera, que apruebe el nuevo Gobierno.

Los centros analizados pertenecen en su práctica totalidad a la conocida como nueva escuela concertada madrileña, la que ha crecido al calor de las políticas educativas del PP desde que la Comunidad de Madrid recibiera las competencias en Educación en 1999. Centros que han recibido el concierto en estas últimas dos décadas, existieran antes como privados o no, muchos de ellos construidos sobre suelo público cedido en condiciones ventajosas (hay pagos por parcelas de menos de 700 euros mensuales) y con el concierto garantizado desde antes de su construcción, una práctica que estuvo prohibida hasta que se aprobó en la Lomce en 2013. Todos los datos que aparecen en este artículo provienen de las propias memorias de los centros de algún año entre 2015 y 2019.

Y esto es una de las primeras cuestiones que saltan a la vista: la alta presencia de sociedades mercantiles en el sector educativo concertado. De los 32 centros estudiados, 14 son sociedades de responsabilidad limitada, dos tienen la forma de sociedad limitada laboral, cuatro son sociedades anónimas, tres son fundaciones y dos son sociedades cooperativas. En total suman 25 porque entre los 32 centros hay algunos que pertenecen al mismo grupo, con lo cual tienen la misma forma societaria.

jueves, 29 de abril de 2021

Favorecer a la escuela concertada incluso fuera de la ley: la estrategia apuntalada por el PP durante dos décadas en Madrid (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

 ELDIARIO.ES publica esta noticia




La candidata del PP a las elecciones del próximo 4 de mayo, Isabel Díaz Ayuso, ha convocado este martes a la prensa en un centro educativo concertado de Alcobendas de la Comunidad de Madrid. Allí ha acudido con la vicesecretaria de Política Social del PP, Ana Pastor, y ha hecho un recorrido por el colegio mientras era vitoreada por los alumnos en la hora del recreo. A ese paseo no ha podido acompañarla la prensa, que ha tenido que esperar en una sala hasta su llegada para presentar su programa electoral en materia de Educación. La medida estrella: el currículo incluirá contenidos obligatorios en ESO de Constitución y Democracia.




Más de 20 años favoreciendo a la escuela concertada dan para mucho. Dan para saltarse la ley a plena luz del día, para acomodar la ley a la trampa, para presentar tu propia norma cuando ya no puedes doblar más la legalidad vigente. Dan para fomentar la construcción de colegios privados sostenidos con fondos públicos a costa de los centros estatales o para pedir mordidas de un millón de euros desde el Gobierno a cambio de permisos y cesiones de suelo público. También dan para que todo un consejero de Presidencia del Ejecutivo autonómico sea detenido por ello.




El paseo de Ayuso en este centro concertado se produce menos de dos meses después de que su Gobierno impidiera que la ministra de Igualdad, Irene Montero, participara en una actividad con motivo del Día de la mujer el 8 de marzo en un instituto público. Entonces, desde el equipo de la aún presidenta argumentaron que no iban a permitir el "adoctrinamiento" en las aulas madrileñas. A la ministra la había invitado el colegio y un grupo de alumnas para hablar de igualdad, la materia del Ministerio, el 8M pero el encuentro no se pudo producir por imposición del Ejecutivo regional que lo prohibió.


Ayuso ha defendido que "hay una serie de diferencias" entre su visita y la que pretendía Montero el 8 de marzo. "Yo no he entrado en ningún aula ni les he estado hablando de política, como decía ella que pretendía hacer con el feminismo. En segundo lugar, es el propio colegio el que nos ha ofrecido las instalaciones, no hemos sido nosotros los que nos hemos acercado sin avisar. Hay que tener en cuenta que tenemos el informe favorable de las medidas Covid y finalmente soy la responsable de los colegios y los estoy visitando con o sin campaña", ha justificado la candidata del PP.


Sin embargo, en el caso de Montero, fueron las alumnas las que organizaron la reunión: "Estamos muy enfurecidas. Nos han arrebatado un encuentro que era nuestro. Los protagonistas no eran la política o la ideología, sino el feminismo. Y cómo nosotras, chicas del barrio de San Blas y de un instituto público, llevamos día a día el feminismo y la igualdad a nuestras aulas", lamentaron las alumnas.
Constitución y Democracia en el currículo

Ayuso ha explicado que se incorporarán contenidos obligatorios en ESO de Constitución y Democracia en el desarrollo de los nuevos currículos, para "resaltar los valores democráticos". Desde el partido han explicado que, actualmente, la Constitución española está incluida, tanto en los planes de estudio y currículos de Bachillerato, como de Educación Primaria y Secundaria.

El sistema educativo la contempla como parte del desarrollo integral de los alumnos y de la formación en valores, incluyendo un enfoque integral en todas las etapas del sistema educativo. El objetivo es, de cara a aplicar la nueva Ley educativa, reforzar estos contenidos.

Ayuso ha asegurado que también ofrecerá incentivos económicos a los docentes implicados en la transformación digital de los centros educativos, donde se aspira a conseguir la digitalización global, tal y como recoge su programa electoral en materia de educación.

jueves, 22 de abril de 2021

4.727 euros o la educación como negocio (Jesús Maraña para INFOLIBRE.ES)

Reproducimos este artículo publicado en INFOLIBRE.ES

Una cifra aislada, sin apellidos y sin contexto, nos dice entre poco y nada. Madrid dedica 4.727 euros a cada estudiante no universitario en la enseñanza pública. ¿Es poco? ¿Suficiente? ¿Demasiado? Para entendernos, es la comunidad que menos gasta por alumno, a pesar de ser la más rica de España en PIB (ver aquí). Mil euros por debajo de la media nacional, que está en 5.779 euros según las últimas estadísticas (que diría Dámaso Alonso).

El primer apellido de este número aislado se llama "concertada". Ahí sí que han demostrado músculo los gobiernos conservadores madrileños de los últimos 25 años. Si el "gasto" (ojalá lo creyeran inversión) total en educación ha subido entre 2009 y 2019 un raquítico 1,3%, los recursos públicos dedicados a los colegios concertados y las subvenciones a los privados han crecido un 26,6%. Para alegría de la Iglesia católica y sus organizaciones religiosas, propietarias de una cuota importante de los conciertos (ver aquí).

El segundo apellido es "negocio". Desde primaria hasta la universidad y más allá. Cuando dicen "libertad" se refieren de facto a su libertad para exprimir hasta el último euro del presupuesto común para beneficios privados. ¿Cómo si no se justifica que Madrid acumule más de un tercio de las universidades privadas de toda España, camino de duplicar el número de centros públicos? En este año y medio de legislatura, el único proyecto de ley en materia de enseñanza llevado por Ayuso a la Asamblea, y aprobado en lectura única (a toda prisa) con los votos de PP, Ciudadanos y Vox, es el que adjudica otra licencia más para otorgar títulos universitarios, ahora a beneficio de una empresa del Grupo Planeta de Agostini. "Maldita la gota que se desperdicie", que diría el Lazarillo.

 

lunes, 19 de abril de 2021

Ayuso se gana al Grupo Planeta con una universidad privada y un contrato a dedo de 14,5 millones (Miguel Mora / Pilar L. González de Lara para PUBLICO.ES Y CTXT.ES)

Publicamos este reportaje elaborado y difundido por PUBLICO.ES Y CTXT.ES con licencia Creative Commons


El holding presionó sin éxito desde 2016 a Cifuentes y Garrido para obtener una licencia universitaria. En plena pandemia y contra el criterio de los expertos, la presidenta madrileña dio luz verde en 2020 al centro académico por la vía de urgencia


Mientras el neofranquismo avanza y un 30% de la población sigue en riesgo de exclusión, las cloacas mediáticas, judiciales, empresariales y políticas no descansan, y siguen trabajando a destajo “para limpiar la mierda”, según declaró el excomisario José Villarejo el día de su puesta en libertad, pocas horas después de que la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, fuera cazada almorzando en su domicilio privado con dos emisarios del policía jubilado.

La sucesión de escándalos fiscales del rey emérito copaba hasta fechas recientes el goteo por entregas de Villarejo a sus medios afines; son los últimos coletazos de la inconfesable operación Salvar al Soldado Felipe VI: matar al padre a cambio de blindar la libertad del policía y empresario para garantizar su silencio sobre todo(s) lo demás.

Mientras en los juzgados esperan destino las más de 30 piezas separadas que forman el maxiproceso a Villarejo, todavía en activo como director de comunicación de las cloacas, este reportaje conjunto de Público y CTXT pone el foco en una historia en apariencia menor, de cuyas motivaciones y trasfondo real se ha hablado poco, aunque la prensa ha publicado en los últimos años numerosas noticias escandalosas sobre el asunto. 

Hablamos de la corrupción universitaria en Madrid, judicializada bajo el eufemismo Caso Máster, y que en la memoria colectiva remite al bochornoso episodio de los títulos de posgrado supuestamente tuneados y regalados por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid a algunos políticos prominentes. 

El relato va de delante hacia atrás, y arranca en el mes de noviembre de 2020. Han pasado justo cuatro años desde que, según reveló el sumario del caso Lezo, José Creuheras, sucesor de José Manuel Lara como máximo dirigente del Grupo Planeta, visitó en el otoño de 2016 a Cristina Cifuentes en su despacho de la Puerta del Sol. En ese tiempo, Cifuentes tuvo que dimitir, y Ángel Garrido, su número dos y luego sustituto en funciones, dejó finalmente paso a Isabel Díaz Ayuso, una desconocida periodista de pasado falangista, discípula de Esperanza Aguirre.

Ayuso llega en agosto de 2019 a la presidencia de la Comunidad de Madrid. De los 48 diputados que sacó Cristina Cifuentes en 2015, el PP ha pasado a 30, pero los votos de Ciudadanos y Vox, escisión ultra del PP, dejan al PSOE, que había ganado las elecciones autonómicas después de mucho tiempo, en la oposición.

En febrero de 2020 estalla la pandemia y todo se para. Madrid lidera con Bérgamo las cifras de muertos de Europa en la primera ola. Ayuso da órdenes a las residencias de mayores para que no envíen ancianos a los hospitales colapsados. Más de 20.000 ancianas y ancianos mueren sin atención, solos, sin ver a sus familias. Florentino Pérez, a quien muchos ven como el verdadero poder de la Comunidad en la sombra, recibe contratos sin cesar, hasta 35 en unos meses, tanto de servicios como de construcciones. Y se permite incluso exigir el lucro cesante por las muertes que se producen en las 61 residencias de su empresa, Clece. 

El Gobierno progresista confina el país durante cuatro meses, y Ayuso echa la culpa de todo a Sánchez, pero apenas hace nada. No concede ayudas directas, no gestiona los rastreos, no medicaliza las residencias, abandona la atención primaria a su suerte, cierra los colegios, ordena alimentar con pizzas a los niños con menos recursos, se instala en un hotel de lujo de su amigo Kike Sarasola, convierte Ifema en un hospital de guerra sin quirófanos y lo clausura con un festín repartiendo bocatas de calamares. 

Asesorada por MAR (Miguel Ángel Rodríguez), el spin doctor de Aznar, Ayuso crece como principal ariete del PP contra el Gobierno “socialcomunista”. Pero no aprueba una sola ley.  

Hasta que, un año después de llegar al poder, en julio de 2020, algo se mueve por fin: la presidenta pide al Consejo de Gobierno que ponga en marcha un proyecto de ley para conceder una licencia de universidad privada a la Escuela de Administración de Empresas. La EAE es una empresa del Grupo Planeta que presta formación universitaria en instalaciones propias desde 2015 bajo el manto de la Universidad Rey Juan Carlos: era un centro adscrito, lo que significa que carece de licencia para funcionar como universidad independiente, por lo que no puede emitir títulos con su nombre y debe ceder un porcentaje de sus matrículas a la universidad que la cobija. 


La segunda y última ley de la legislatura de Ayuso es la que concede al Grupo Planeta una licencia de universidad privada: se vota por el procedimiento de urgencia el 12 de noviembre de 2020. “El método se llama lectura única”, explica Clara Ramas, exdiputada de la Asamblea por Más Madrid. “Consiste en debatir en el pleno y a toda pastilla un informe de mil páginas –el expediente presentado por EAE demostrando la supuesta excelencia de su proyecto– sin pasar por comisiones ni aceptar enmiendas o ponencias”. En octubre de 2020, Ayuso ha aprobado su primera ley, la ley del suelo, reedición a pequeña escala de la que Aznar lanzó en 2000 para iniciar el milagro económico de Rodrigo Rato. La oposición recurre el acto ante el Tribunal Constitucional porque la Mesa de la Asamblea de Madrid, presidida por el diputado de Ciudadanos Juan Trinidad, exempleado de OHL y Villar Mir, ha encerrado a los parlamentarios en el Hemiciclo para garantizar el quórum. “Todavía no entendemos la prisa que tenían. Podían haber esperado dos semanas y hubiera habido quórum sin problema; pero es que no tenían prisa, tenían urgencia”, recuerda el diputado autonómico de Unidas Podemos Jacinto Morano.

La concesión exprés de la universidad privada a EAE, la enseña de formación universitaria del Grupo Planeta, se consuma con los votos a favor de PP, Cs y Vox. 

14,5 millones a dedo y presiones de Marhuenda 

Las relaciones del Grupo Planeta con la Comunidad de Madrid eran en ese momento las mejores en mucho tiempo. En octubre de 2020, Ayuso ha concedido a dedo un contrato de emergencia de 14,5 millones de euros al holding educativo de Planeta y a Informática El Corte Inglés para dotar de materiales digitales a las clases desde 5º Primaria a segundo de Bachillerato a través de Educamadrid, la plataforma de servicios educativos de la comunidad madrileña. 

La patronal del sector, Anele, denunció ante los tribunales y los organismos de control económico y presupuestario la declaración de emergencia del contrato. “Es un despropósito”, dijo en El País el presidente de Anele, José Moyano, que se sumaba así a las quejas y a las críticas de los directores de instituto, sindicatos y oposición, que ya tildaron el contrato de “escandaloso”.

Desde Más Madrid recuerdan bien aquellos días. “Dos semanas antes de que se votara la ley de la universidad privada en la Asamblea, Francisco Marhuenda me llamó y estuvo un buen rato contándome las bondades de EAE”, cuenta el diputado Eduardo Rubiño. “No es infrecuente que cuando una ley se acerca a la Asamblea las empresas interesadas hagan lobby. Pero Marhuenda insistió más de lo habitual en que aquello era una maravilla que no podíamos dejar de apoyar”. 

La presión de Marhuenda, que compagina su tarea de tertuliano 24/7 con su cargo de profesor titular en la URJC y la dirección de La Razón, no hizo mella en la oposición. “El proyecto nos pareció inconsistente, un chiringuito diseñado para cobrar dinerales por grados y másteres que solo beneficia a empresas privadas y a fondos buitre”, cuenta Rubiño, “y que además no cumplía ninguno de los requisitos exigidos a las universidades privadas”. 

“A nosotros no nos llamó Marhuenda”, recuerda por su parte Jacinto Morano, de UP, “seguramente porque sabía que en esa piscina no había agua”. 

Morano hizo una rotunda intervención ante el pleno: 

“Ha dicho el señor Sicilia [Eduardo Sicilia, consejero de Universidades, cuota Ciudadanos] que este proyecto de ley que estamos hoy votando va a ayudar al progreso social y educativo de la Comunidad de Madrid. Recuerdo un dicho latino: Cui prodest?, ¿esto a quién beneficia? El progreso social y educativo, ¿para quién? Vamos a ver lo que estamos hoy votando. Estamos votando una cierta manera de privatización de una institución universitaria, porque pasamos de un centro adscrito, el EAE, a un centro absolutamente privado”.

Y proseguía: “Esta universidad tiene planteados planes de grado con un coste de 8.000 euros por alumno, y posgrados, algunos habilitantes, por un precio de 13.500 euros. Por cierto, cuando eran centros adscritos, los precios en esta entidad, el EAE, de la que va a ser sucesora la Universidad Internacional de la Empresa, eran más bajos. Se ha aprovechado esta conversión de la naturaleza jurídica de la institución para subir 300 euros los costes de los posgrados. Y oferta un posgrado de Alta Dirección de 26.700 euros de coste. El coste de este posgrado es mayor que la renta per cápita de Madrid. Entonces, ¿a quién está beneficiando este proyecto de ley que estamos planteando? ¿Cuántos madrileños, en la situación social y económica en la que estamos, van a poder acceder a estos programas?”.

Tras el apresurado intercambio de opiniones, votan en contra PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos. Pero la universidad privada de Planeta en Madrid es oficial gracias al trifachito. Ayuso necesita los votos de Vox, y los obtiene. 

En plena pandemia, con la mitad de los diputados en sus casas, y sin un debate digno de ese nombre, el soñado negocio universitario de Planeta, por el que sus directivos llevan trabajando y presionando desde 2015 en los más altos despachos de la Comunidad, se hace por fin realidad. 

La concesión genera una pequeña controversia, que se entierra enseguida. Los organismos consultivos que debían pronunciarse sobre la idoneidad del nuevo centro eran contrarios a conceder la licencia a Planeta. Según Público, el Consejo Universitario de la Comunidad de Madrid, la Fundación para el Conocimiento Madridmasd y los sindicatos habían detectado deficiencias en las instalaciones (algunas de ellas alquiladas y con contratos cercanos a expirar), en la ratio profesores-alumnos y en el nivel de investigación que planteaba EAE. El acta de la reunión del Consejo certifica 9 votos en contra del proyecto, ninguno a favor y siete abstenciones. 

 

“La propia memoria de impacto normativo reconocía que el proyecto no cumplía los requisitos académicos, docentes ni de infraestructuras”, recuerda la exdiputada Clara Ramas; “pero los promotores afirmaban que ya los cumplirían cuando se les diera la licencia. Fue una claudicación en toda regla a los intereses corporativos de Planeta”.

Curas y bancos

Comisiones Obreras denunció por su parte que se trataba de la cuarta universidad privada que autorizaba la Comunidad de Madrid en solo quince meses. El 7 marzo de 2019, la Asamblea aprobó convertir en universidades privadas a la Escuela Superior de Gestión Comercial y Marketing (ESIC), el Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF) y la Universidad Internacional Villanueva. 

“Aquel dislate se aprobó en el último pleno de la anterior legislatura, y por supuesto el entonces presidente en funciones, Ángel Garrido, también recurrió al método de la lectura única, hurtando el debate parlamentario”, recuerda Morano.

Las tres agraciadas tenían padrinos tan poderosos o más que la del Grupo Planeta. ESIC (Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús) y Villanueva (Opus Dei) están vinculadas a organizaciones religiosas, y CUNEF se gestiona desde la Fundación de la Asociación Española de Banca –AEB–. Villanueva y CUNEF rompieron lazos como centros adscritos de la Complutense, y ESIC se desligó de la Rey Juan Carlos, como haría EAE 15 meses después.

La decisión de Garrido fue un golpe duro para Planeta. En noviembre de 2018, la prensa había contado que se había desbloqueado el asunto de la EAE y que la concesión de la universidad privada estaría lista en 2019. Pero la vía libre quedó pospuesta ante el empuje, la experiencia y los contactos de la Iglesia y la banca: desde el ‘Tamayazo’, las concesiones de licencias de universidad privada en Madrid habían ido favoreciendo de forma mayoritaria a organizaciones religiosas y fondos buitre. Los jesuitas (Comillas), los Legionarios de Cristo del pederasta Marcial Maciel (Francisco de Vitoria) y la Asociación Católica de Propagandistas (CEU) ya tenían la suya. 

En aquel momento, la Comunidad de Madrid sumaba ya once universidades privadas, además de 38 centros privados de estudios superiores, mientras el número de universidades públicas se había mantenido en seis desde que se fundó la Rey Juan Carlos 25 años atrás. Por fin, en noviembre de 2020, Díaz Ayuso cumplió el deseo de Planeta y logró la hazaña de convertir a Madrid en la región con más universidades privadas del país: 12, frente a seis públicas. 

Unos meses después de la concesión de la licencia a EAE, hace un par de semanas, Ayuso impuso a Cristina Cifuentes la medalla de oro de la Comunidad. Era el símbolo de que un círculo se había cerrado. Ayuso rehabilitaba a la expresidenta de la Comunidad de Madrid, la principal perjudicada del Caso Máster, que, como veremos enseguida, venía sufriendo feroces ataques y presiones de los directivos y medios del Grupo Planeta y de otros afines a este al menos desde 2016.

Ayuso y Cifuentes, en una imagen subida al Instagram de la presidenta madrileña. 

La triste historia de la URJC

2018 fue el año que dañó para una larga temporada el prestigio de la Universidad Rey Juan Carlos, fundada en 1996, cuando era presidente de la Comunidad de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón. Con el tiempo, la URJC se convirtió en la gran universidad pública del PP (sector María Dolores de Cospedal) y, en menor medida, también de la vieja Izquierda Unida. Los dos partidos, que compartían consejo y tarjetas black en Caja Madrid con los socialistas, se repartían por cuotas en la URJC profesores, departamentos, cátedras patrocinadas y honoris causa, haciendo crecer así sus escuderías académicas y sus negocios educativos: la idea era que la Rey Juan Carlos compitiera en volumen de estudiantes, rentabilidad y presencia, ya que nunca lo consiguió en prestigio, con la gran universidad ‘socialista’ de la región, la Carlos III. 

Pero de repente algo se torció en ese pujante camino neoliberal de la URJC. En la primavera de 2016, Cuartopoder publicó que el rector de la institución, el catedrático de Historia Fernando Suárez Bilbao, había cometido múltiples plagios en distintas obras. Poco después, Suárez dimitía; dos años más tarde, sería procesado en relación a las convalidaciones irregulares de diversas asignaturas del máster en Derecho Autonómico que dirigía el catedrático Enrique Álvarez, el mismo que cursaron, al menos en teoría y en etapas distintas, Pablo Casado y Cifuentes

Esas corruptelas tenían un mismo lugar de origen: el Instituto de Derecho Público (IDP) de la URJC, de alto interés económico para su núcleo duro, muy vinculado a Cospedal. En plena guerra interna del PP tras la disputada sucesión de Mariano Rajoy, El País reveló en agosto de 2018 que el flamante líder popular, Pablo Casado, había aprobado diez años antes un sospechoso máster exprés de Derecho Autonómico en el IDP. Fuego amigo a discreción. 

La Fiscalía del Supremo decidió no procesar a Casado, aun reconociendo que había indicios de trato de favor, porque el asunto estaba prescrito. Luego, gracias a los votos del PSOE, el nuevo presidente del PP fue eximido de comparecer ante la comisión parlamentaria, como Cifuentes, aunque esta sí sería procesada. 

En aquellos días de 2018 también se supo que la URJC expedía títulos de posgrado a licenciados en Derecho de universidades italianas con un imaginativo paquete a la carta organizado por agentes de viajes desde Madrid. El cursillo daba acceso a la colegiación española, lo que permitía a los alumnos italianos ejercer en la UE ahorrándose 18.000 euros de un máster obligatorio en su país. Para amenizar la estancia, el pack ofrecía incluso la asistencia a partidos en el Bernabéu, un imbatible todo incluido. 

Cifuentes y Montón

Desde que se conoció el plagio del rector hasta finales de 2018, el huracán de la URJC dejó un largo rosario de titulares escandalosos. Quizá el único positivo, sobre todo para su protagonista, fue que Francisco Marhuenda, director de La Razón, el medio escrito del Grupo Planeta, pasó de ser profesor interino a titular el 12 de octubre de aquel año.

Por lo demás, el aluvión se llevó por delante las carreras de una presidenta de la Comunidad de Madrid (Cristina Cifuentes, PP) y de una ministra del primer Gobierno de Pedro Sánchez (Carmen Montón, PSOE, artífice de la desprivatización de la sanidad valenciana mientras fue consejera de Sanidad de la Generalitat y declarada enemiga de Farmaindustria). 

Cifuentes se vio obligada a dimitir en abril de 2018 tras la difusión de un vídeo en el que se adivinaba que había intentado llevarse de un supermercado unas cremas sin pagar. La presidenta se había mantenido en el cargo contra viento y marea después de que se publicara que le habían aprobado el máster del IDP manipulando notas y documentos públicos sin que la lideresa hubiera tenido que ir a clase ni presentarse a defender el Trabajo Final de Máster (TFM). 

Por su parte, la ministra socialista de Sanidad, Carmen Montón, fue acusada de beneficiarse de un trato de favor durante su curso de posgrado y, además, de haber plagiado o recogido textos sin citar en 19 páginas de las 52 que ocupaba su TFM. Montón dimitió el 11 de septiembre de 2018. La médica valenciana, que solo fue ministra durante cuatro meses, es hoy embajadora permanente de España ante la Organización de Estados Americanos (OEA). 

Cifuentes fue juzgada y absuelta (aunque el juicio deberá repetirse) y en los últimos tiempos se ha dedicado a participar en tertulias televisivas de Mediaset. Montón fue investigada, pero la jueza archivó la causa. 

Las primeras informaciones sobre las exalumnas de la URJC se publicaron en eldiario.es, el digital que dirige Ignacio Escolar. Sin embargo, las filtraciones no consiguieron desalojar de sus cargos a las dirigentes del PP y del PSOE. El último empujón a Montón se lo dio La Sexta, que se hizo cargo de la demostración del plagio. Y de la puntilla a Cifuentes se encargó el tabloide de Eduardo Inda, que publicó aquel vídeo borroso y antiguo de Cifuentes, con inequívoco hedor a los pendrives de Villarejo. 

Puertas giratorias policiales

En este punto es preciso recordar que el jefe de Seguridad de Planeta, Antonio López López, recientemente llamado por la Audiencia Nacional en calidad de investigado por la pieza nº 12 de la macrocausa Tándem o caso Villarejo, colaboró en las maniobras del Ministerio del Interior contra diversos políticos catalanes, según le aseguró el exministro Jorge Fernández Díaz al ex director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso, en el audio de cinco horas que se grabó subrepticiamente y se envió a Público de forma anónima. 

Estamos ante una de las grandes especialidades de las Cloacas S.A.: las puertas giratorias policiales. Un buen número de altos mandos, procedentes de las órbitas de Agustín Linares, Pepe Villarejo y Eugenio Pino, dieron un lucrativo salto al sector privado al colocarse como jefes de seguridad de grandes empresas, muchas de ellas del IBEX, tras haber ocupado puestos públicos de relieve, incluyendo a los jefes superiores de Madrid o Barcelona. Aquella investigación de Público ha tomado nuevo vuelo esta semana con la imputación de dos altos directivos de La Caixa por haber contratado, supuestamente, a Villarejo y sus muchachos para espiar al expresidente de Sacyr, Luis del Rivero. 

Bankia, Telefónica, El Corte Inglés, La Caixa, Iberdrola, Prosegur, Santander y Planeta son algunas de las empresas que contaban o cuentan con policías leales a Villarejo en sus departamentos de seguridad, con acceso a datos e información de toda índole. 

Jacinto Morano, diputado de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid, recuerda que oyó hablar del vídeo de las cremas de Cifuentes “bastante antes” de que Inda lo publicara. “En la Asamblea se decía desde el principio de aquella legislatura que el dueño de otro digital de ultraderecha se lo había enseñado a Cifuentes en un intento de obtener más publicidad institucional. Pero todo el mundo pareció olvidarse de aquello cuando fue Inda el que publicó el vídeo”. 

La Sexta y sus medios amigos

Cruzando los hechos sucedidos en aquellos meses con las agendas de los protagonistas visibles e invisibles, parece obvio que la banda de Villarejo jugó su papel en aquellas sonadas decapitaciones políticas y en el golpe a la reputación de la URJC. Pero antes de zambullirnos en lo oculto, veamos lo tangible.

Las noticias que acabaron con las carreras de Cifuentes y Montón se publicaron, coincidiendo en el marco temporal y con enorme repercusión en redes sociales, en un digital progresista (eldiario.es); en el tabloide de extrema derecha de Inda, y en la cadena dirigida por Antonio García Ferreras, La Sexta, propiedad de AtresMedia (Planeta).

Mano derecha de Florentino Pérez y buen amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, Ferreras cobija bajo el mantra “más periodismo” una pasión a prueba de bombas por el Real Madrid y por el bipartidismo borbónico del 78. Alrededor de su mesa se sientan de manera habitual Inda, Escolar, Jesús Maraña (Infolibre) y Angélica Rubio (El Plural) –digital que, por cierto, comparte accionista de referencia con OkDiario, ElDorado Media Holding SL, cuyos últimos socios se parapetan tras un bufete de abogados de Barcelona–.

Escolar e Inda son habituales desde hace años en Al Rojo Vivo, lo cual no implica que Planeta tenga algún tipo de participación empresarial en esos medios: en las fuentes mercantiles oficiales no consta que Planeta o sus directivos participen con su razón social y/o su nombre en dichos accionariados, tampoco bajo la moderna modalidad mercantil del ‘media for equity’ (exposición mediática a cambio de acciones o participación en beneficios).

En el caso del imputado Inda, Ferreras fue el trampolín que convirtió a su tabloide en uno de los digitales que más aparece en las tertulias de radio y televisión, multiplicando hasta el infinito el don de la ubicuidad del exdirector de Marca y de Villarejo. Escolar, por su parte, se prodiga mucho menos en otros platós. Según ha contado él mismo a distintos colegas, su contrato exclusivo con La Sexta le impide acudir a la competencia. 

EAE, centro adscrito y ‘Púnica’

Volvamos a la universidad privada. Además de su oligopolio editorial y mediático, el grupo Planeta da cada vez más importancia a su división de Educación, que está considerada como estratégica por el holding fundado por el editor José Manuel Lara Hernández en 1949 y convertido en el primer grupo de comunicación español por su hijo, José Manuel Lara Bosch.*

Desde que la crisis de 2008 precipitó la caída del negocio del libro en su modalidad de ediciones generales, Planeta intenta compensar su cuenta de resultados con los libros de texto físicos o digitales y su departamento educativo. En 2019, el grupo anunció el cierre de Círculo de Lectores, tras registrar unas pérdidas de 12,1 millones. A día de hoy, el principal sostén del conglomerado es Planeta de Agostini, la joint venture participada al 50% con la italiana De Agostini, que en 2019 prácticamente duplicó sus ganancias desde los 26 millones hasta los 51,1 millones de euros. 

El buque insignia es EAE, una escuela de negocios fundada en los años cincuenta que Planeta adquirió en 2006. Desde hace una década funciona como centro adscrito de la Universidad Politécnica de Barcelona, y en 2015 se convirtió en centro adscrito a la Rey Juan Carlos de Madrid. Fue reconocida como apta para dicha condición por el Gobierno del antecesor de Cifuentes, Ignacio González, y obtuvo el visto bueno final para el inicio de operaciones el 5 de octubre de 2016, siendo ya presidenta Cifuentes.

La orden que otorgó a EAE la condición de “apto” para ser uno de los siete centros adscritos de la URJC, facultándole para impartir (y cobrar en función de ello) formación universitaria oficial, la había firmado la consejera de Educación Lucía Figar, que se vio obligada a dimitir en junio de 2015, al ser imputada en el Caso Púnica por sus relaciones con Francisco Granados y, sobre todo, con Alejandro de Pedro, un conseguidor cuyo negocio principal era cuidar de la reputación digital de políticos como Esperanza Aguirre, y de clubes como el Real Madrid, manipulando información por varias vías (diarios zombies, bots, redes sociales, posicionamiento en Google, páginas de Wikipedia…).

Así llegamos a 2016. La armada mediática de Planeta ataca duramente a Cifuentes. Según publican distintos medios, Planeta intenta que la presidenta no colabore con la Justicia en el caso del desfalco del Canal de Isabel II, porque la Fiscalía estaba investigando en el llamado Caso Lezo al socio y consejero de La Razón Edmundo Rodríguez Sobrino, que a la sazón era presidente de Inassa, la filial del Canal en Latinoamérica. Pero, al mismo tiempo, como veremos enseguida, las escuchas de Lezo muestran que los directivos de Planeta perseguían otro objetivo: obtener una universidad privada. 

El meollo de la cuestión es que, en aquellos tiempos, no era fácil obtener esas licencias. Desde que llegó al poder de la Comunidad de Madrid en 1996, el PP ‘sólo’ había autorizado ocho nuevas universidades privadas, y la última databa de 2011. Ni Ignacio González ni Cifuentes concedieron ninguna. Pero, a partir de ahí, la veda se abrió. Como vimos antes, el sucesor de Cifuentes, Ángel Garrido, que acabó en Ciudadanos y hoy está recién retirado de la vida política, aprobó tres licencias de golpe en el último pleno de la legislatura, el 7 de marzo de 2019. Planeta llevaba dos años esperando, pues presentó la solicitud en 2017. Pero su expediente era un rosario de chapuzas e incumplimientos, y solo logró su objetivo en noviembre de 2020.

Expediente del proyecto de Universidad Privada de Planeta. / Fuente: Enrique García @FiQuiPedia

La sombra de Villarejo

Cruzando las escuchas de Lezo con las anotaciones manuscritas de Villarejo, se observa que el comisario estuvo muy cerca de los dirigentes de Planeta durante los meses en que estos realizaron aquella delicada “gestión de crisis” contra Cifuentes. El policía y empresario apunta en su agenda el 17 de mayo de 2016 que ha almorzado con su admirado Adrián de la Joya y con varios directivos de Planeta. Por orden de jerarquía: José Creuheras, el presidente del holding; Mauricio Casals, presidente de La Razón y asesor del Grupo Planeta, y el ya citado Antonio García Ferreras. La comida se repite un mes después, el 14 de junio, esta vez sin el máximo directivo de Planeta, según anota el amanuense Villarejo. 

Fuente: apuntes de la agenda de Villarejo. Elaboración propia.

La importancia que Planeta otorgaba a la obtención de una universidad privada en Madrid queda probada en las escuchas del sumario de Lezo. Un informe de la Unidad Central Operativa de la Policía Judicial de la Guardia Civil (UCO), que había pinchado los teléfonos de la cúpula de Planeta por el caso del Canal de Isabel II registró en aquellos meses que varios directivos del grupo editorial mantuvieron al menos tres reuniones (entre agosto y noviembre) con Cifuentes. Al menos a una de ellas asistió también el entonces número dos de esta, Ángel Garrido. 

A pesar de que Rodríguez Sobrino pedía a sus jefes que presionaran a Cifuentes por su asunto personal, la temática de la primera reunión (celebrada el 10 de agosto de 2016 entre Marhuenda y la presidenta que presumía de no veranear) trató sobre la formación universitaria y la URJC, según declaró la propia Cifuentes a la Comisión Judicial el 19 de abril de 2017: “Mantuve una reunión con el señor Marhuenda el 10 de agosto de 2016, sobre distintas cuestiones relacionadas con la universidad Rey Juan Carlos, donde es profesor el señor Marhuenda”. 

Transcripción del Sumario Lezo.

En efecto, Marhuenda era en aquel momento, además de director de La Razón a distancia y tertuliano, profesor interino de Historia del Derecho y de las Instituciones en la URJC, y responsable de la cátedra patrocinada Historia de las Instituciones. Antes de la segunda reunión, Rodríguez Sobrino llama a Mauricio Casals para contarle que Marhuenda se va reunir de nuevo con Cifuentes y Garrido a partir del 20 de agosto, y Casals le comunica que él también asistirá y que tiene interés en que Cifuentes (a la que en otros fragmentos se refieren como “la puta esa”) sepa que el tema que van a tratar “no solo afecta a La Razón, sino también a Onda Cero y a La Sexta”. 

 

 

Transcripción del Sumario Lezo.

Las privadas, “un negocio de puta pena”

Otras conversaciones pinchadas durante aquellos meses de 2016 a Rodríguez Sobrino confirman que el gran objetivo de las reuniones de los dirigentes de Planeta con Cifuentes era lograr la licencia de universidad que colocara a EAE más allá de la condición subalterna de centro adscrito. El 26 de octubre de 2016, Rodríguez Sobrino comenta con un amigo, Carlos A., las gestiones emprendidas por el grupo para lograr una licencia. Según había anunciado Creuheras en un reciente consejo de administración, dice Sobrino, “había que tratar bien a la señora porque van a dar dos universidades” (…), “y ellos quieren aspirar a una y para ellos es muy importante la operación”. 

 

Transcripción del Sumario Lezo.

En el siguiente fragmento, Sobrino comenta que “no estaría de más que se sepa por ahí que Planeta puede verse favorecida con una universidad privada”, aunque añade: “Macho, ya les han dado bastantes cosas”. Su interlocutor comenta de paso que “el sándwich al PSOE con La Sexta funciona de cine”, y remata: “Queda como independiente eldiario.es, que ese es incontrolable porque es el órgano…”. 

--Universidad quieren, la Iglesia querrá una, dice Sobrino. 

--Sí, replica Carlos A.

--Y se la van a dar, porque hay dos...

 

A continuación, Rodríguez Sobrino recibe una llamada de Joaquín P., y le confirma que la prioridad de Planeta es el tema universitario, aunque él piensa que las privadas son “un negocio de puta pena”. 

Transcripción del Sumario Lezo.

Luego, Sobrino comenta que sus jefes le “están tocando las pelotas a la señora” (Cifuentes), se refiere a “dos peticiones” que le habrían hecho “Mauricio” (Casals) y “Paco” (Marhuenda), habla del odio que la gente de Planeta tiene a Ignacio González (“IG”), y concluye que “ella (Cifuentes) puede estar más alejada de las posibilidades de la ira” (de los medios de Planeta, se infiere), pero que al consejero (de Educación) “se le puede dar hasta en el carnet de identidad”. 

Transcripción del Sumario Lezo.

Aquellas conversaciones poco edificantes dieron lugar a una apertura de diligencias a Marhuenda y Casals por coacciones contra Cifuentes. El juez les imputó a los dos. Luego las archivó al declarar Cifuentes que nunca se había sentido presionada, por lo que no podía haber coacción. 

Mauricio Casals, presidente de La Razón. 

Un año después, en el otoño de 2017, con la tensión disparada en Cataluña, Planeta decidió trasladar su sede social desde la Avenida Diagonal de Barcelona a Madrid. Ese mismo año, en julio, ha solicitado la licencia de Universidad Privada a la Comunidad de Madrid. En 2018, el grupo y sus medios afines redoblan sus ataques contra Cifuentes, hasta que consiguen que dimita. El expediente EAE transita por los dos años de gobierno en funciones de Garrido pero no cuaja. En 2019 gana las elecciones Ayuso. A principios de 2020, fuentes de Planeta aseguran que los esfuerzos del grupo se concentran en la división de educación. El negocio de la EAE Business School –unido al colegio de dirección en turismo Ostelea– reportó 3,6 millones de beneficios en 2019, cuando todavía era centro adscrito a la Rey Juan Carlos. A finales de 2020, Ayuso concede la categoría de universidad privada a EAE; y un mes antes regala al grupo el polémico contrato millonario de 14,5 millones de euros. Tarea terminada. 

El diputado de Podemos Jacinto Morano ríe al otro lado del teléfono: “¿Que si tengo confirmado que La Sexta distribuyó entre periodistas amigos lo del máster y las cremas de Cifuentes? No, no lo tengo confirmado. ¿Me sorprendería que lo hubiera hecho? No, no me sorprendería en absoluto”. 

Dobletes y tripletes

Los autores de este reportaje han intentado contactar, sin éxito, con Cristina Cifuentes para aclarar algunos puntos grises de la historia. Una ex colaboradora suya, que exige el anonimato, se limita a comentar que la expresidenta salió “muy dolida” de aquel proceso y confirma que, en efecto, las reuniones de aquellos meses de 2016 con los directivos de Planeta “iban en dos direcciones, por un lado la universidad privada y por otro lo relativo al Canal de Isabel II”. 

El análisis de lo sucedido durante los últimos cinco años en Madrid no puede obviar que Cifuentes se ganó múltiples enemigos, no solo dentro del PP sino también fuera. Es un hecho, además, que al descontrol de la URJC y a su salida forzada le siguieron la concesión por la vía de urgencia de cuatro nuevas licencias privadas de universidad en solo 15 meses, lo que generó beneficios a distintas personas y organismos, seguramente igual de rentables que los que obtuvo Planeta. Y es un hecho también que las dos únicas leyes que ha aprobado Ayuso durante su año y medio de mandato son la ley del suelo y la de la universidad privada de Planeta. 

Ninguna motivación de las cloacas y sus múltiples meandros suele tener que ver con nada personal. Simplemente, la caída de Cifuentes se hizo necesaria para que un grupo de amigos poderosos y con intereses diversos, actuando de forma coordinada, aumentaran su influencia y mejoraran su reputación y sus negocios. ¿Fueron los mismos que ayudaron a falsear el máster de Cifuentes quienes luego la forzaron a dimitir? Esta pieza de Público sugiere que es posible que así fuera. ¿Son los oligopolios mediáticos y empresariales, y las cloacas adyacentes, organismos capaces de quitar y poner presidentes? Tristemente, se diría que es así. 

Así es, en todo caso, como suelen actuar Villarejo y sus clientes y jefes: en la operación en la que no hacen doblete, hacen triplete. Su especialidad es hacer amigos con los enemigos de otros, y luego facturar a unos y a otros, bien en metálico o como favores futuros. 

Florentino Pérez, presidente de ACS, Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la Comunidad de Madrid, y Nicolás Martín-Sanz, directivo del Real Madrid. | El Español

La historia completa de las Cloacas S.A. y de los 25 años de obsesión privatizadora del PP madrileño, un partido capaz de contabilizar en B hasta las muertes de ancianos y de traficar con el futuro de los alumnos y la reputación de una universidad pública, está todavía por escribir. Aunque algunos periodistas, sobre todo Javier Ayuso y Patricia López, han contado buena parte de lo que ocurrió, las ramificaciones son infinitas, y los beneficiados (y perjudicados) se cuentan por centenares en todos los sectores, incluidos por supuesto los medios de comunicación. 

En este caso concreto, las acusaciones periodísticas contra notorios personajes de la política madrileña y nacional y contra la propia URJC funcionaron en un doble o triple sentido: como exigencia de honestidad y rendición de cuentas a dos líderes políticos, como muestra del poder del llamado Cuarto Poder, y como espita para el desprestigio y posterior desguace y privatización a trozos de la universidad pública. Al fin y al cabo, siempre que las empresas quieren hacerse con un servicio público, lo primero que hacen es presionar a los políticos al mando para que deterioren o descapitalicen ese servicio. Es un modus operandi inventado hace décadas por el capitalismo depredador. 

Con el escándalo de la URJC, muchos títulos universitarios públicos pasaron a ser expedidos y cobrados por instituciones privadas, con un trasvase automático de dinero público a manos particulares. Y muchos profesores honrados y miles de alumnos sin acceso a tratos de favor quedaron expuestos a una mancha indeleble. Lo dramático es que la exposición pública de aquellos atropellos, esas presiones, esas corrupciones, no sirvió siquiera para que el PP de Madrid perdiera el Gobierno de la Comunidad madrileña. Tras dos años de gobierno en funciones, el partido presentó a una desconocida llamada Isabel Díaz Ayuso, y gracias a los votos de los “regeneradores” de Cs y de los neofranquistas de Vox, acabó siendo la séptima presidenta popular consecutiva de la Comunidad de Madrid. 

Otra posible enseñanza de esta historia poco ejemplar es que, si Ayuso sigue gobernando tras las próximas elecciones del 4 de mayo, los medios y la ciudadanía tendremos que estar muy atentos a los movimientos del PP madrileño y de sus medios y empresarios afines en la sanidad (pública y privada), las residencias (ídem), la universidad (ídem), la formación continua para magisterio y auxiliares sanitarios, la formación profesional dual, los permisos de residencia para estudiantes extranjeros, y por supuesto el fútbol y la construcción.

Bienvenidos, en fin, al Madrid de Florentino Pérez, Ayuso, Villarejo, Planeta y cía, ese lugar donde todo se decide en las bambalinas y donde nadie dice la verdad. En unas semanas, seis millones de madrileñas y madrileños tendrán que responder en las urnas a algunas disyuntivas: comunismo o libertad, socialismo o terrazas, Vox o Vallekas, privado o público, cloacas o periodismo ético. 

Y una duda final: ¿a quién apoyará AtresMedia en la batalla de Madrid? 

Coda: un máster para Vanesa Jiménez

Silvio Berlusconi solía decir, con su cinismo y su sentido del humor habitual, que él no tenía enemigos, que él solo tenía futuros socios. Planeta al parecer funciona igual, aunque por supuesto lo que van a leer aquí debajo puede responder a una casualidad del todo inocente.

Durante la elaboración de este reportaje, una directiva de marketing de EAE, que se identificó como Carlota sin dar el apellido, llamó a la redacción de CTXT preguntando por nuestra directora adjunta, Vanesa Jiménez. Le dijimos que nos diera su número de teléfono para pasárselo a Vanesa, o si no que le escribiera un mail. Carlota respondió que no nos daba su teléfono porque siempre estaba comunicando, y que los mails “los escriben desde otro departamento”. 

Un par de días después, una trabajadora de una consultoría educativa con sede en Barcelona escribió un email a Jiménez ofreciéndole participar en una selección de candidatos para cursar un MBA en “una de las mejores escuelas de negocios de España”, con “ayudas extraordinarias”. El precio de esos másteres de alta dirección puede alcanzar, ya saben, unos 26.700 euros. 

Tras una breve reunión de la dirección de CTXT, decidimos declinar el gentil ofrecimiento y publicar esta pieza, en la que llevábamos trabajando algún tiempo. Si les ha resultado útil o instructiva, les animamos a suscribirse a la Revista Contexto o a nuestro medio amigo, Público. Solo podremos seguir escribiendo informaciones como esta y haciendo másteres por cuenta propia si ustedes, queridas y queridos lectores, nos apoyan. 

 

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Derecho de Réplica

El señor Ignacio Escolar nos hace llegar las siguientes líneas de réplica: 

“Me hubiera gustado que se me hubiera contactado para recoger mi versión de los hechos antes de publicar este artículo, y no varias horas después. Es radicalmente falso que Villarejo, La Sexta o Planeta tuvieran la más mínima relación con la fuente que permitió la investigación del caso Máster por parte de elDiario.es, como se insinúa en varios párrafos. También es completamente falso que Atresmedia o Planeta tengan relación accionarial con elDiario.es. La investigación del caso Máster que realizó nuestra compañera Raquel Ejerique no fue una filtración interesada –como también se insinúa sin prueba alguna– sino un trabajo periodístico ejemplar que nada tuvo que ver con esa universidad de Grupo Planeta”.

Fes de errores:

En la primera versión de este artículo se decía que el fundador del grupo fue Lara Bosch, pero fue su padre, Lara Hernández. 

Antonio García Ferreras no es director de Informativos sino director de La Sexta. 

Ángel Garrido pertenecía al PP cuando sustituyó a Cifuentes, y no a Ciudadanos como se afirmaba en la primera versión de este artículo.