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viernes, 8 de enero de 2021

Gobierno y comunidades descartan cerrar los colegios por el incremento de los contagios (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

 Publicamos esta información de ELDIARIO.ES

¿Qué hacer con la vuelta al colegio? Acaban las vacaciones navideñas, suben los casos de contagio en España y familias, profesores, sindicatos y expertos debaten en torno a cómo afrontar la (temida, al menos en algunos sectores) vuelta de la actividad educativa. ¿Debe mantenerse el retorno como estaba planeado? ¿Es conveniente retrasarlo? Mientras en algunos países europeos como Reino Unido, Alemania o Dinamarca ya han decretado el cierre de los centros durante un tiempo para tratar de contener la pandemia, en España hay regiones donde ya se ha vuelto y de momento solo Extremadura ha decidido que los alumnos de la ESO en adelante no regresen a la actividad presencial por la alta incidencia de la COVID en la región (la mayor del país, 716 casos por 100.000 habitantes, frente a los 321 de media según datos de este jueves).

Otras comunidades, como Castilla-La Mancha, la han retrasado atendiendo al otro elemento que preocupa a los actores implicados: la ola de frío que recorre España en un escenario en el que la ventilación de las aulas es imprescindible. Docentes de aquellos lugares donde este jueves ya han dado clase han dejado constancia de las condiciones sufridas durante la primera jornada del temporal. "No he pasado más frío dando clase en mi vida", explicaba un docente. La mayoría de las comunidades, de momento al menos, mantienen la fecha prevista o como mucho la aplazaron ya hace unas semanas hasta el próximo lunes. En cualquier caso, algunos gobiernos autonómicos están evaluando la situación y podrían cambiar de parecer según evolucione el fin de semana.

Mario Gutiérrez, del CSIF, explica que hay "mucha inquietud en los centros", protesta porque las decisiones se toman "de forma unilateral por parte de las administraciones" y pide que "se actualicen los protocolos" ante unos datos "preocupantes". Tanto él como Mari Luz González, responsable de acción sindical de STES, lamentan que ninguna comunidad tienen un plan claro para la vuelta que pase por hacer test masivos al alumnado y profesorado –aunque hay regiones como Andalucía que sí los han anunciado–.

En los últimos días, son varias las voces que piden que al menos se retrase la vuelta a los centros educativos para mitigar el posible, dicen, aumento de los contagios tras el periodo vacacional. Las peticiones vienen tanto de personas individuales como de algún médico o dirigente político. En Catalunya hay cierta polémica en los últimos días a raíz de la publicación de una carta, firmada por una veintena de científicos, en la que le piden a la Generalitat que retrase la vuelta alegando que la tasa de positividad casi duplica el valor recomendado (9,51% frente al 5%) y la mayor infectividad de la cepa británica.

El director general de Centres Públics d'Educació, Josep Cambray, ya ha rechazado la petición bajo el argumento de que "los beneficios de las escuelas abiertas superan los riesgos" y porque "los expertos también nos decían de no abrir en septiembre y la experiencia ha sido un éxito". También la Sociedad Catalana de Pediatría (SCP) ha rechazado las afirmaciones respecto a la seguridad y sostiene que "en algunos entornos de la comunidad científica se ha hecho una interpretación errónea" de los datos asociados a la cepa británica: "El grupo de menores de 9 años estaría hiperrepresentado [en el informe que respaldaría esta supuesta infectividad] porque las escuelas estaban abiertas y el resto de la población confinada. Así, esta variante del virus no afecta más a los infantes y mantiene una afectación por franjas de edad similar a la anterior", explica la SCP.

En una línea similar se manifiesta el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC, en sus siglas en inglés) en un informe del pasado 23 de diciembre: "Hay un consenso general en que la decisión de cerrar escuelas para controlar la pandemia de COVID-19 debería utilizarse como el último recurso. El impacto físico, sobre la salud mental y la educación de los niños de cerrar las escuelas, además del impacto económico a nivel global, sería mayor que los beneficios" de hacerlo. Un mes antes, la Comisión Europea había aconsejado retrasar la vuelta al menos una semana pasadas las vacaciones.

Hasta el Gobierno ha entrado en la cuestión. María José Sierra, subdirectora del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), ha explicado este jueves que el centro no recomienda actualmente cerrar colegios. "Durante todos estos meses abiertos ha sido uno de los ámbitos en los que mejor comportamiento ha habido y más control", ha ahondado en esta línea de argumentación. "No ha habido brotes importantes, ha habido casos sueltos enseguida controlados y confinados. Habría muchas más medidas que tomar a nuestro entender técnico antes que el cierre de colegios", explicó en rueda de prensa.

Un cierre asociado al confinamiento

Enric Álvarez, investigador del grupo BIOCOMSC de la Universidad Politécnica de Catalunya, explica que el cierre educativo solo tiene sentido en un contexto determinado: "La discusión debería ser si con las incidencias actuales se debe hacer un confinamiento total o no", comenta. ¿Cree este experto que debe haberlo? "Si solo hubiera implicaciones epidemiológicas habría que cerrar, pero hay más cuestiones a considerar", expone.

El pediatra y epidemiólogo clínico Quique Bassat también se manifiesta "abiertamente en contra de retrasar la vuelta". Este experto compara la situación actual con la que se vivió en agosto, cuando se decía que la apertura de los centros educativos iba a ser un desastre (que los datos desmintieron) y explica que "los colegios reflejarán la transmisión de las comunidades, que es alta, pero no la amplifican. Son una buena barrera de contención, un mecanismo para aislar positivos de los niños y que estos no contribuyan a diseminar el coronavirus". Pero también tiene una petición para esta vuelta: "Si se mantienen las escuelas abiertas uno de los factores adicionales que deberíamos incluir en los planes es que los profesores sean personal prioritario para la vacunación", propone. Los docentes forman un grupo propio dentro de los 15 establecidos por el Gobierno en su plan de vacunación, pero no está entre los prioritarios.

Dicen los opositores a la vuelta que el informe del ECDC no contempla las nuevas variantes de la COVID, en alusión a la ínclita cepa británica, a la que se le presupone una mayor capacidad de contagio. El propio estudio del centro europeo advierte de este extremo, en efecto. Pero los expertos advierten de que no hay evidencia científica que respalde esa presunta capacidad infectiva. Y que lo sí está demostrado es que los niños transmiten menos la infección.

"Los niños pequeños se infectan menos, aunque sí hay mucha discusión sobre si transmiten igual o menos", ilustra Álvarez, de la UPC. "Pero como se infectan menos hay indicios de que transmiten menos también. Con las mascarillas, las distancias y la ventilación, en un entorno de movilidad regulado (esto no es como la universidad) tienen menos tendencia a generar cadenas", argumenta.

Bassat añade a estos argumentos de tipo sanitario otros de tipo actitudinal. "Mirando el histórico de los niños, los datos confirman muy bien la evolución, qué pasa cuando están en el colegio, bien controlados, y cómo se desmadra la situación cuando no están bajo este paraguas de vigilancia. Entre septiembre y mediados de diciembre es cuando más baja ha sido la transmisión en el grupo de edad de los niños. Y ha sido empezar las vacaciones y ha vuelto a aumentar la transmisión entre ellos", sostiene. La Sociedad Catalana de Pediatría apunta en la misma dirección en su comunicado de ayer: "La incidencia relativa en los menores ha sido menor respecto a la población general en meses plenamente escolares", escriben. "En verano, hay indicios de que la incidencia relativa en los niños subió; menos vigilancia o más interacción con adultos más contagiosos pueden ser posibles razones".

Álvarez sí explica que tampoco es lo mismo hablar de Primaria que de Secundaria. Tanto a nivel de transmisión entre personas como de sus hábitos sociales y la movilidad que tienen como grupo, factores ambos que influyen en su capacidad de transmitir el virus. "Sabemos que es diferente. A partir de los 12 años, quizá hasta los 14, va aumentando la capacidad de contagio hasta los 16, quizá 18 años. Hay una diferencia clara entre la Primaria y la Secundaria, sobre todo la postobligatoria", explica. "Además, la estructura de movilidad es diferente entre ambas etapas. No está tan bien documentada como la de la Universidad en cuanto a contactos, interacciones, etc. pero sí sabemos que es diferente, el ECDC también lo explica así". Aún así, mantiene, la recomendación del centro europeo sigue siendo mantener abierto porque los beneficios superan a los inconvenientes. La misma línea de actuación que recomienda Álvarez en base a la información disponible. "A menos que haya un confinamiento completo", recuerda.

El frío gélido en las aulas

Y parece, al menos por el momento, que esa va a ser la vía. Mientras, profesionales y familias se preocupan también por la otra realidad, quizá más inmediata: el frío gélido en las aulas los próximos días. María Luz González, responsable de acción sindical de STEs, lo expone con crudeza: "De Madrid para arriba, con un frío gélido, si la COVID no acaba con los alumnos lo hará el frío. Van a estar dando clase con temperaturas bajo cero, cuando no se debería trabajar por debajo de 17º", advierte. En Aragón, al menos en algunos de sus centros, esto ya ha ocurrido este jueves 7, donde se ha impartido clase con las ventanas abiertas mientras fuera nevaba. "La calefacción encendida desde las cuatro de la mañana y con frío en las aulas, no puede ser de otra manera con las ventanas abiertas", explica una profesora.

En este contexto, al menos parte de Aragón y la Comunidad Valenciana han vuelto a las aulas. Este viernes tienen previsto hacerlo en Baleares, Asturias y Galicia. El próximo lunes, si se mantienen las previsiones, será el turno de Madrid, Cantabria, Catalunya, Canarias, Castilla y León o Navarra. Otras como el País Vasco, Andalucía o Murcia tendrán una vuelta escalonada por provincias, municipios o incluso centros.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Contagios 'al salir de clase': los brotes de COVID-19 son el doble en Secundaria que en Primaria, pero se dan fuera de las aulas (Mónica Zas Marcos y Pau Rodríguez para eldiario.es)

 Artículo de Mónica Zas Marcos y Pau Rodríguez para eldiario.es

  • En comunidades como Catalunya los brotes entre los alumnos de la ESO, Bachillerato y FP duplican a los de Primaria –815 afectados contra 400–, pero el Ministerio de Sanidad advierte de que la mayoría se vinculan con las "relaciones sociales que establecen" fuera de los institutos
13 de noviembre de 2020
 
Los centros educativos se han convertido en el tercer escenario de contagios que más preocupa a Sanidad por detrás del social y el familiar. Ahí se concentran el 13% de los brotes de coronavirus originados en la última semana y desde los que se han trazado 1.286 nuevos positivos procedentes de los colegios. Sin embargo, dentro de los mismos hay diferencias, como indicó el viernes pasado Fernando Simón.

"Tenemos información de brotes por ciclos y la mayor parte se detectan en Secundaria", detalló el responsable de Emergencias y Alertas sanitarias, concretamente entre los adolescentes de 15 y 17 años. La incidencia en este rango de edad resulta "coherente" para Simón, pero no por un aumento del riesgo dentro de las aulas, sino precisamente por lo que ocurre fuera de ellas.

Qué casos surgen ajenos a los colegios y se transforman en brote una vez dentro, o viceversa, es algo difícil de medir. Lo que sí es cierto es que la mayoría de la transmisión se produce en el ámbito social (un 26% de los brotes en la última semana) y que afecta a gente de todas las edades. El cruce de ambas estadísticas, unido al pico de contagios entre los 15 y los 24 años, es lo que lleva a Sanidad a señalar a los alumnos de Secundaria (ESO y Bachillerato) y Universidad como "grupos prioritarios" de difusión de la COVID-19.

El cálculo no sorprende a los responsables de la educación secundaria, aunque esta información escasea por parte de las consejerías autonómicas. Según unos datos a los que ha tenido acceso en exclusiva elDiario.es en Catalunya, los brotes en Secundaria y FP actualmente duplican a los de Primaria. Se han registrado en concreto 143 brotes con 815 afectados frente a los 67 con 400 afectados que tiene el primer ciclo. Unas cifras que complementan a las expuestas este miércoles por el sindicato catalán de profesores ASPEPC, y que desvelan que el 52,5% de los centros infectados ahora mismo son de Secundaria y el 27% de Primaria.

Etapa educativaBrotesCasosCasos por broteIA 100.000 alumnos
ESO, Bachillerato y FP
143
815
5,7138,9
Infantil y Primaria
67
400
6,057,1
Otras
18
117
6,5
Universidad
3
29
9,711,2
Escuela infantil
4
14
3,517,9
Educación especial
2
13
6,5208,9

En Catalunya, donde la vida social en locales se cortó de raíz hace un mes con el cierre de bares y restaurantes, los focos de contagio según su Red de Vigilancia Epidemiológica se han trasladado a la familia y a los centros escolares. Por ello, ASPEPC ha urgido a la Generalitat a tomar medidas para garantizar la distancia física de seguridad en las aulas, reducir las ratios y establecer docencia híbrida, así como a mejorar los equipamientos de higiene, ventilación y filtros en los institutos.

Estas súplicas representan al grueso de docentes de Secundaria españoles, que desde el inicio del curso han visto cómo se hablaba de "niños" o de "colegios" y se dejaba a los adolescentes e institutos fuera de la ecuación de la vuelta a las aulas. "En el sistema educativo no hay solo niños de Primaria, aunque así pareciese oyendo a epidemiólogos y a políticos", opina Esteban Álvarez, presidente de ADIMAD, asociación de directores de instituto de Madrid. "Un estudiante de la ESO y Bachillerato tiene 10 profesores a la semana y otras actividades que obligan a un intercambio de personas constante, así que los grupos burbuja ni se contemplan", afirma.

Las burbujas o grupos estancos han sido la medida estrella para evitar la expansión del virus entre niños de Infantil y Primaria, aunque sindicatos y profesores dudaban de su efectividad. Aún así, es más fácil mantenerlos cuando hay un único docente por aula y los alumnos se relacionan solo con su clase en los descansos, algo imposible entre los estudiantes de Secundaria. Pero no solo dentro de los institutos, también fuera. "Los adolescentes tienen un comportamiento muy distinto al de un niño de 10 años", asevera Álvarez.

"Los de 16 o 17 años funcionan igual que los universitarios, no están en grupos cerrados y, cuanto más avanzamos en la edad, más posibilidades tienen de contagiarse", admite el portavoz. De hecho, la Comunidad de Madrid comenzará a hacer pruebas de antígenos a adolescentes de esas edades para comprobar la incidencia de coronavirus en los ciclos de Secundaria. elDiario.es ha contactado con la Consejería de Sanidad para ampliar los detalles del estudio, pero no han ofrecido más información. "La preocupación por que el virus se cuele desde fuera es lógica, pero gran parte de los alumnos está dando una respuesta ejemplar dentro de las aulas", cree el representante de ADIMAD.

A medida que la incidencia baja en ciertas regiones, de forma directamente proporcional lo hace el número de brotes en las aulas de instituto. Y así ha ocurrido en Madrid. "A principio de curso teníamos 16 contagios a la semana y ahora apenas son dos o tres", explica Marian, directora de un colegio en San Sebastián de los Reyes. Pero, en su opinión, esto también tiene que ver con que "los chavales vienen concienciados de casa". "Se han vuelto muy dóciles, incluso demasiado", bromea la directora sobre el respeto que tienen sus alumnos por las normas sanitarias y su rigor en el uso de las mascarillas. Para ella, señalar a la Secundaria "emite un prejuicio inaceptable hacia los jóvenes".

Esteban Álvarez recoge este testigo y abunda en que la comunicación con ellos es constante. "Nosotros les recordamos que deben ser igual de prudentes en la calle que en el centro, donde reconocemos que están funcionando muy bien", explica el portavoz de los directores de instituto. El temor a exponer a sus familias al virus o a una cuarentena es, según él, lo que ha hecho reaccionar a la mayoría en esta segunda ola de la pandemia. "También te admiten cuando lo hacen mal, no retuercen los argumentos, pero están dolidos por las generalizaciones y son conscientes de que no es algo específico de los jóvenes", recuerda.

Para el Sindicato de Estudiantes de España, esta solo es una forma de escurrir el bulto por parte de las autoridades. "Una vez más culpabilizan a la gente de los contagios apelando a la 'responsabilidad individual' de cada uno y siguen criminalizando especialmente a la juventud de los rebrotes", expresan. Pero el miedo al contagio no es patrimonio único de los mayores y por eso desde la plataforma reclaman medidas de seguridad y denuncian que se les obligue a ir a los centros aunque detecten positivos en sus clases.

Una crítica que recoge el portavoz de los directores madrileños: "La medida que reclamamos en los institutos es que se cumpla lo que se prometió al principio: es decir, test PCR o de antígenos para los compañeros o contactos de un infectado. La única forma de resolver la incertidumbre son las pruebas".

Más pruebas PCR y cuarentenas obligatorias

Los equipos directivos y docentes sienten que les responsabilizan de la subida de casos en los institutos, mientras que los protocolos sanitarios para los contactos se relajan cada vez más. "Tenemos una cierta inseguridad respecto a lo que pasa con nuestros alumnos", reconoce la directora del instituto de San Sebastián de los Reyes. "Nos llaman los padres diciéndonos que su hijo tiene COVID-19 y que ha dado positivo en un test y nos lo tenemos que creer, porque no hay otra forma de hacer rastreo", lamenta.

"La situación es buena, mejor de la que nos esperábamos. Pero se sigue sin hacer pruebas a los que van a clase con un positivo y no se pueden cerrar aulas salvo que haya más de tres casos en un mismo grupo", comenta Álvarez, de ADIMAD. "El porcentaje de asintomáticos es muy elevado, pero desconocemos la incidencia", concluye. Desde CCOO van a pedir expresamente a las consejerías que Salud Pública instaure un protocolo adecuado de pruebas COVID entre los alumnos de instituto y que comunique el resultado del rastreo inmediatamente al centro. "Ahora mismo no se está haciendo y a los responsables COVID, que no son sanitarios, solo les queda fiarse de lo que les dicen por teléfono", critica Isabel Galvín, portavoz del sindicato en Madrid.

"Pedimos lo que ha tenido Ayuso: dos pruebas y cuarentena preventiva para el caso sospechoso y para su entorno", compara Galvín con el caso de la presidenta de Madrid, que tuvo contacto con un positivo de COVID-19, le hicieron una PCR y una prueba de anticuerpos, y en cuanto recibió los resultados levantó su confinamiento. Un protocolo que no se sigue para los adolescentes ni para el grueso de la población adulta. "Incluso con los recursos que nos dan actualmente y las medidas insuficientes que se han tomado, los centros de Secundaria están haciendo un esfuerzo enorme y el alumnado está reaccionando en su interior con una actitud ejemplar", resume.

sábado, 7 de noviembre de 2020

Universos paralelos (Manuel Menor)

La Covid-19 es maestra de mundos paralelos al real

Comportamientos y procesos que Daniel Defoe narró en 1722 parecen los de un testigo de los que estamos viviendo desde marzo de 2020. 

La segunda oleada de la Covid-19 propicia que los malos aprendizajes de la primera aumenten los riesgos en una sociedad que, en buena medida, sigue teniendo un alto grado de desconcierto.  Gran parte de lo que está sucediendo ya lo narró Daniel Defoe en 1722, referido a la peste bubónica de Londres siete años antes. Suprimidos o modificados  elementos coyunturales de la narración, El Diario del año de la peste tiene muchos paralelismos con la que estamos sufriendo. 

Incluso, lo que aconteció cuando aflojó la primera ola, que “el carácter precipitado” de las gentes, al difundirse que había aflojado el peligro, “adquirieron un valor tan temerario que se volvieron descuidados  de sí mismos y del peligro de contagio”… “Las audaces criaturas estaban tan poseídas de la primera alegría… que eran incapaces de sentir terrores nuevos…, y el tratar de convencerlas era como clamar en el desierto; abrían sus tiendas, callejeaban por todas partes, resolvían negocios, charlaban con quienquiera se cruzase en su camino…” 

El dilema

Como ahora, en aquellos días del siglo XVII se rumoreó que aparecería una orden del Gobierno para poner vallas y barreras en los caminos a fin de impedir que la gente viajase; y que los pueblos de los caminos no tolerarían el paso de los londinenses por miedo a que llevasen consigo la epidemia. Entonces, muchos comenzaron a pensar seriamente sobre lo que hacer; es decir, si deberían decidir quedarse  o  cerrar su casa y huir como muchos de sus vecinos. Se enfrentaban a dos cuestiones importantes: una de ellas era el manejo de  sus tiendas y negocios, en que estaba embarcado todo lo que poseían; la otra era preservar su vida de la calamidad tan funesta que iba a caer sobre la ciudad.   

Los botellones

En general, la gente era amable y cortés y de carácter muy servicial. Pero había un grupo horrible de individuos que frecuentaban algunas tabernas, los cuales, en medio de tanto horror, se reunían allí todas las noches y se comportaban con toda la algazara y las ruidosas extravagancias que tales gentes suelen cometer en tiempos normales, y de modo tan irrespetuoso que hasta los dueños se avergonzaban y se espantaban… Siguieron con esta perversa conducta  burlándose continuamente de cuantos se mostraban serios, religiosos o simplemente impresionados por lo que estaba aconteciendo, y de la misma manera hacían escarnio de la buena gente que hacía lo que podía para apartar el riesgo de contagio. 

Los errores 

 Era un gran error que una ciudad tan grande tuviera un solo lazareto, porque si hubiera varios en lugar de uno…, estoy convencido –decía Defoe- de que no hubieran muerto tantos, sino muchos miles menos… No hubo nada más fatal para los habitantes, sin embargo, que la negligencia imperdonable de las gentes mismas, quienes durante el largo período de alerta y de conocimiento de la calamidad que se avecinaba, no hicieron preparativo alguno… y tampoco rehuyeron de conversar con los demás. 

La calamidad se propagaba por contagio, es decir, por corrientes o emanaciones que los médicos llaman efluvios, por la respiración o la transpiración…, o bien por algún otro medio que quizá estuviese incluso fuera del alcance de los médicos mismos; afectaba a los sanos que se aproximaban demasiado a los enfermos, penetrando inmediatamente en sus partes vitales,  y así estas personas recién contagiadas transmitían el mal  a otros de igual manera…Y era asombroso que hubiera gente que dijera que había sido un golpe directo del Cielo, enviado para castigar a determinadas personas. 

Las consecuencias

Entre las sorpresas que causó, estuvo que no había nada dispuesto para auxiliar a los pobres; si hubiera estado previsto se hubiera podido aliviar la desgracia de muchas familias que entonces se vieron reducidas a la penuria más angustiosa… La mayor parte de los pobres y familias que antes vivían de su trabajo o del comercio al por menor, dependían ahora de la caridad… 

Cuando se supo que la ciudad sería visitada por la peste, a partir de ese instante todo el comercio, salvo el de artículos de primera necesidad, quedó totalmente paralizado…., fueron muchísimos los empleados que fueron despedidos y abandonados sin amigos ni ayuda alguna, sin empleo... Desaparecidos todos los ramos de la actividad, desapareciendo el trabajo y con él, el pan de los pobres, los lamentos eran muy desgarradores. 

Las disensiones

Con motivo de los efectos de la peste muchos disidentes dejaron oír su voz públicamente,  sin animosidad ni prejuicios. Otro año más de peste eliminaría estas diferencias, el conversar de cerca con la muerte apartaría el rencor de los corazones, eliminaría la inquina y haría ver las cosas con ojos diferentes. 

Pero no veo probabilidades –continuaba Defoe, casi al final de su relato- de que este discurso sea eficaz; las disensiones más parecen agrandarse y tender a ser cada vez más hondas que a disminuir. Aunque es evidente que la muerte nos reconciliará a todos, más allá de la sepultura; seremos todos hermanos nuevamente.… allí seremos todos de la misma opinión y tendremos los mismos principios. 

Universos paralelos

En aquella pandemia la confusión era muy grande, y lo sigue siendo en esta. Los rumores y disensos siguen abundando como norma; cunden el cansancio y la perplejidad por las variables decisiones que adoptan nuestras Administraciones Todos, sin embargo, decimos estar  a la espera de que la malignidad de la epidemia cese, y de que la mortandad, contagios, hospitales y ocupación de sus UCI bajen a los ritmos anteriores al mes de marzo, mientras cada cual va lo suyo como si nada pasara. 

Parece que estemos en una repetición paralela a la de la narración de Defoe. Sorprende que, en días como hoy, decisivo en las elecciones de EEUU –con los avances tecnológicos que este país tiene-, la lentitud que se dan en la tarea del recuento de votos; con un candidato que ha dado muestras de jugar con fuego con la pandemia y, en este instante, con el propio escrutinio de votos en un país fragmentado en dos. Menos puede sorprender que esta Covid-19 haya despertado en España, envanecidas imitaciones políticas: menosprecio a la moderación, gran estima por el espíritu de contienda, y orgullo por la ignorancia y la difamación, como si los ciudadanos estuviéramos inmunizados contra esas  formas desleales y faltas de educación democrática; bien vemos que se les ha pegado, como a Trump,  vivir en otro mundo paralelo. 

Manuel Menor Currás

Madrid, 04.11.2020

viernes, 30 de octubre de 2020

Los centros educativos, tercer ámbito con más brotes y contagios en las últimas semanas (Pablo Gutiérrez de Álamo para El Diario de la Educación)

 Artículo de para Pablo Gutiérrez de Álamo para eldiariodelaeducacion.com

  • Los centros educativos se han convertido en los últimos días en el tercer ámbito en el que más brotes y contagios se producen, después de la familia y el ocio, con 190 brotes y 1.286 personas contagiadas. A pesar de esto, faltan muchos datos como en qué etapas se producen más casos. De momento, además, no parece que esté en la agenda la posibilidad de revisar los protocolos para educación.
28-10-2020

La situación es tremendamente complicada en torno a los centros educativos. Convertidos, más allá de lo educativo, en la fuente fundamental de la conciliación de las familias para poder acudir a sus puestos de trabajo, comienzan a ver las cifras de brotes y contagios de Covid-19 crecer.

El viernes pasado, el Ministerio de Sanidad publicaba las cifras de brotes y sus contagios asociados por ámbitos (laboral, sanitario, familiar…). Cifras consolidadas correspondientes a la semana del 5 al 11 de octubre y del acumulado desde el mes de marzo.

La situación en los últimos días está empeorando y tras los ámbitos familiar y social, en donde hoy por hoy hay más casos, aparecen los centros educativos: 190 brotes diferentes con un total de 1.286 personas contagiadas. Se trata de un 13,4 % de los brotes y un 12,9 % de los contagios nuevos.

Fuentes conocedoras de la situación en las diferentes comunidades autónomas aseguran que hoy por hoy, según sus cifras, hay un 1,4 % de aulas cerradas en cuarentena. Unos datos que no son del todo fiables porque cada comunidad autónoma está obligada a informar al Ministerio de Sanidad pero a nadie más y, además, cada una transmite esa información en momentos y maneras diferentes.

En el acumulado de los datos, ha habido 733 brotes en centros educativos con 4.369 personas contagiadas. Esto desde el mes de marzo. Son siete meses en los que colegios e insititutos han permanecido cerrados la práctica totalidad del tiempo.

Falta de datos fiables

A estas cifras, claro, habría que sumar el ámbito mixto, es decir, brotes y contagios que se producen fuera de los centros educativos pero que llegan, más tarde o más temprano a ellos y viceversa. Este es un cajón de sastre en el que es imposible desbrozar la información. Como lo es también saber en qué etapas se están produciendo más brotes y casos, puesto que desde el Ministerio de Sanidad no se ofrecen datos desagregados en este sentido. Preguntado Fernando Simón sobre esta cuestión en la rueda de prensa del pasado lunes, sí afirmó que la mayor parte de los casos se están produciendo en los centros de secundaria.

Según la experiencia de María (nombre ficticio), directora de primaria en un centro andaluz, la mayor parte de los casos que se han producido en su centro se han producido durante el fin de semana y están relacionados con contagios que las familias han causado a niñas y niños. Parece que las reuniones sociales, sean o no familiares, están convirtiéndose en la puerta de entrada del virus en colegios e institutos.

Algo parecido comenta Toni Solano, director del IES Bovalar en Castellón. «Hasta ahora los casos que hemos tenido han estado 48 horas sin venir al centro hasta el resultado positivo de la PCR». «Se habían quedado en casa y no ha habido que confinar». En su caso, el protocolo afirma que el alumnado de una misma aula, llevando mascarilla y estando en el aula a metro y medio de distancia no se considera contacto estrecho, de manera que las autoridades sanitarias no confinan aulas.

Lo mismo ocurre en la Comunidad de Madrid. Mercedes López es jefa de estudios en un instituto madrileño. El primer caso que tuvieron se dio en uno de los grupos con semipresencialidad. La mitad del grupo está en casa mientras la otra va a las aulas. En este caso, se envió a ese medio grupo a casa para que estuviera en cuarentena. Desde ese caso cambiaron los criterios y ya no se considera a los compañeros de aula como contactos estrechos de manera que, cuando ha habido nuevos casos no se ha cerrado ninguna clase.

La falta de información clara, homologable y transparente está siendo la tónica general en lo relativo a la incidencia de la pandemia en este inicio de curso casi imposible. En el Ministerio de Educación no tienen información todavía sobre esta incidencia puesto que las comunidades autónomas no están obligadas a reportarle dicha información. Es verdad, informan fuentes del Departamento, que en la última Sectorial de finales de septiembre se estableció un sistema de recogida de datos entre las autonomías. Pero todavía no está llegando como debiera. Y desde el Ministerio de Sanidad no ofrecen más información que la publicada el viernes y remiten a sus compañeros de Educación para ampliarla.

Una pescadilla que se muerde la cola y que empeora cuando se multiplica por 17 comunidades autónomas. José María Ruíz, representante de Pública de CCOO asegura que no tienen información más amplia sobre el impacto de la Covid en colegios e institutos. Tampoco han conseguido recabar datos sobre el número de docentes que están de baja ya sea por contagio o porque sus aulas se encuentren en cuarentena por contagios de compañeros o alumnos.

Algo con lo que está de acuerdo María desde Andalucía: «No sabemos ni sabremos los casos reales por la diversidad de criterios y de interpretación de esos criterios». Aunque en su centro la mayor parte de los casos de contagio lo eran por sus familias, han tenido alguno de madres que han de guardar cuarentena durante diez días mientras sus hijos han de acudir al centro educativo sin más. «Lo que vale para el común no se aplica en la escuela así que no sabremos nunca la verdad al 100%».

«Si las criaturas se contagian o no en el centro… ¿quién lo asegura? En nuestro caso, el instituto está en un barrio aislado; es casi un pueblo. Se reúnen en la plaza, en las casas. ¿Cómo vamos a saber dónde se han contagiado?», explica López.

Fernando Trujillo comentaba hace unos días en Twitter: «Mi interpretación es esta: aunque los centros y los docentes están haciendo todo lo posible por hacer de la escuela un espacio seguro, la realidad (instalaciones, ventilación, ratio, etc.) es que esto no se está logrando». A lo que añadía: «Sin embargo, la Administración está minimizando el riesgo y jugando con los datos y la comunicación para no afirmar lo que sus propios datos expresan. El objetivo es evitar el cierre de las escuelas porque éstas son fundamentales para la conciliación familiar y laboral».

Y los protocolos, sin cambio

De momento, no parece que las autoridades se planteen cambios en los protocolos en centros educativos acordados entre Gobierno y comunidades autónomas a pesar del aumento de los casos conocidos. Protocolos sobre apertura de ventanas para la ventilación parecen cada vez más complicados cuando el otoño avanza y el frío del invierno se acerca. La posibilidad de tener ventanas y puertas abiertas convivirá con las calefacciones encendidas en las aulas.

Es, al menos, la realidad que tiene en mente Tonio Solano. En su centro, de 700 alumnos, tienen previsto pasar el invierno con las ventanas abiertas y la calefacción puesta. Una práctica que, dada su ubicación en Castellón y debido al nivel habitual de humedad ambiental, suelen hacer. Tener ventanas cerradas en invierno con la calefacción se hace difícil de soportar. «Es difícil regular la temperatura de los centros».

Sobre el uso de las mascarillas, asegura también que el alumnado y el profesorado están respetando el protocolo. También las distancias entre sí en las aulas, pero admite que en el tiempo de recreo se hace complicado que no se relacionen unos con otros. en el que, según explica, ya han contactado unas cuantas veces con las autoridades sanitarias para comunicar casos positivos de alumnos. Hasta ahora, no se han confinado aulas en su instituto, principalmente porque el protocolo sanitario general no contempla a los compañeros de clase como contactos estrechos a pesar de la cercanía y el tiempo de exposición.

Solano explica que dentro de las aulas pueden, sin demasiado problema, mantener la distancia mínima de metro y medio, pero esto cambia en los tiempos de recreo. «Intentamos que no se quiten la mascarilla» en ese momento del día, comenta, pero también admite la dificultad de que mantengan las distancias entre unos y otros.

Y las autoridades, en general, no dan mucho margen de maniobra. En el caso de Valencia, cuenta Solano, cuando se comunica un caso en el centro, teniendo en cuenta la distancia social y el uso de la mascarilla, siempre se decide que no se confinen las aulas. Es el caso también de María en Andalucía. No se consideran contactos estrechos. «Desde delegación, cero atenciones, riesgos laborales no dice nada, y así», asegura. Y, a pesar de la tan comentada autonomía de los centros, las direcciones, por todo el país, no tienen potestad para decidir si es necesario confinar aulas o no. Se juegan en esta decisión la apertura de expedientes.

Algo parecido les ocurre en el centro de López en Madrid. «Ha habido casos de criaturas que han venido, a pesar de encontrarse fatal desde el día previo, con un antipirético, explica. O de madres que, cuando las avisas te dicen que no pueden ir. Y entonces, no sabemos qué hacer, más que esperar».

María también pone el punto de mira en los servicios de comedor. Aunque han bajado mucho en este curso «siguen por encima del aforo». Ella ha tenido que montar dos turnos de comida y asegura que hay centros que tienen tres. «Deberían prohibir los comedores o dotarlos de lo necesario, ningún adulto soportaría comer en esas condiciones».

En cuanto a dotación, comenta Solano, su problema principal es la semipresencialidad a la que se aboca a los cursos más altos de secundaria. Los centros y los alumnos no tienen la dotación necesaria para seguir las clases desde sus casas. Y «No puedes tener al profesor trabajando por la mañana para unos y por la tarde para otros».

Y, a pesar de todo, asegura al menos Solano, «no estamos teniendo tanta incidencia como yo pensaba». «Parece que es un poco una lotería. Confiamos en que siga bien. Pero creo que se deberían minimizar riesgos y hacerlo ahora es muy difícil».

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Impacto de los sistemas de ventilación en la transmisión del SARS-CoV-2. Recomendaciones generales para los edificios de uso público (Versión 1ª: 29-10-2020. Consejería de Sanidad CM)


Puedes leer el documento en este enlace.

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lunes, 26 de octubre de 2020

Una guía del CSIC muestra cómo se deben ventilar las aulas para reducir el riesgo de contagio por Covid-19 (Ministerio de Ciencia e Innovación. 21-10-2020)

  •  El manual da las pautas para la ventilación y purificación del aire según el volumen de la sala, el número y la edad de los ocupantes y la actividad realizada
  • La guía plantea soluciones y ejemplos para diferentes situaciones en las escuelas, y ofrece las herramientas para determinar si la ventilación alcanzada es la adecuada

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y técnicos de la Asociación Mesura han elaborado una guía que da las pautas sobre cómo debe ser la ventilación en las aulas para reducir el riesgo de contagio por la Covid-19. El documento establece las recomendaciones para que la ventilación y la purificación del aire sea eficaz según el volumen de la sala, el número y la edad de los ocupantes y la actividad. Además, proporciona las herramientas para determinar si las condiciones de ventilación alcanzadas son adecuadas.

“La ventilación es la renovación de aire, es decir, sustitución del aire interior potencialmente contaminado, con aire exterior libre de virus. Y la purificación del aire consiste en la eliminación de las partículas en suspensión, susceptibles de contener virus”, aclara la investigadora María Cruz Minguillón, que ha elaborado la guía junto al investigador Xavier Querol, ambos del IDAEA-CSIC, y con la colaboración de José Manuel Felisi y Tomás Garrido, de la Asociación Mesura.

Los investigadores indican en la guía que la reducción del riesgo de contagio se consigue disminuyendo la emisión y la exposición a las partículas en suspensión, también llamadas aerosoles, susceptibles de contener virus, que se pueden acumular. La exposición a este aire puede resultar en infecciones. La exposición se puede reducir mediante el uso de mascarilla bien ajustada; la reducción del tiempo de exposición; el aumento de la distancia interpersonal; y la ventilación o purificación del aire para eliminar o reducir la concentración de virus en el aire. La guía se centra en este último apartado.

Recomendaciones de ventilación

La ventilación necesaria para reducir el riesgo de contagio depende del volumen de la sala, el número y la edad de los ocupantes, la actividad realizada, la incidencia de casos en la región y el riesgo que se quiera asumir. Esta guía sigue las recomendaciones de la guía de la Universidad de Harvard, que recomienda 5-6 renovaciones de aire por hora.

Los expertos insisten en que las actividades en exterior son siempre preferibles al interior. En el caso de que la actividad tenga que ser interior, es preferible en aulas con ventilación natural, especialmente ventilación cruzada (ventanas y puertas en lados opuestos). Además, se propone la utilización de equipos extractores o impulsores individuales si la ventilación natural no es suficiente. En caso de disponer de sistemas centralizados de ventilación, la tasa de aire exterior se debe incrementar y la recirculación se debe reducir. Si no se puede recurrir a ninguna medida de ventilación, se debe purificar el aire con equipos provistos de filtros HEPA.

La solución puede ser una combinación de opciones. Para evaluar si una configuración dada es suficiente la guía describe dos métodos basados en medidas de dióxido de carbono (CO2) que tienen como finalidad determinar cuantitativamente la ventilación de un aula.

La guía es aplicable a otros espacios interiores como oficinas u otros edificios de uso público. Estas recomendaciones no sustituyen al uso de mascarillas, el mantenimiento de la distancia y las medidas de higiene, que siguen siendo de necesaria aplicación. Los investigadores advierten de que “el riesgo de contagio cero no existe”, y por lo tanto las medidas que recoge la guía “reducen el riesgo, pero no lo eliminan completamente”.

Asimismo, esta guía no sustituye el servicio de profesionales de ventilación y tratamiento de aire, pues algunos emplazamientos pueden requerir cálculos complejos que no necesariamente puedan asumir los usuarios finales.

La guía completa está disponible en la página web del IDAEA-CSIC, del CSIC, del Ministerio de Ciencia e Innovación y de la Asociación de Técnicos Ambientales Mesura. La Conselleria d’Educació, Cultura i Esports de la Generalitat Valenciana ha participado en la conceptualización y la toma de medidas en aula.

Fuente: www.ciencia.gob.es

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domingo, 25 de octubre de 2020

Coordinadores COVID-19 de centros educativos (Comunidad de Madrid)

Fuente: www.comunidad.madrid

Este espacio se abre a disposición de los Coordinadores de COVID-19 de los centros educativos no universitarios de la Comunidad de Madrid, con el fin de que dispongan de información y material de apoyo actualizados para el desarrollo de sus funciones dentro de las medidas de prevención y actuación frente a la sospecha y gestión de casos.

Los coordinadores COVID-19 de cada centro escolar garantizan y facilitan:

  • Crear entornos escolares saludables y seguros.
  • Contribuir a minimizar el riesgo de transmisión del nuevo Coronavirus SARS-CoV-2.
  • Establecer la coordinación de los agentes implicados (familias, profesorado, profesionales del centro, servicios de prevención de riesgos laborales y Salud Pública).
  • Optimizar las intervenciones ante la aparición de casos COVID-19 para reducir los riesgos en la comunidad educativa.
Coordinadores COVID-19

Los coordinadores actúan como instrumento esencial en la comunicación entre los Servicios de Salud Pública y los centros escolares para garantizar la prevención -y en su caso actuación- ante sospecha o confirmación de casos de COVID-19 en el centro educativo.

La ORDEN 1035/2020 de 29 de agosto, de la Consejería de Sanidad, indica que todos los centros educativos designarán un coordinador para los aspectos relacionados con COVID-19 que debe estar familiarizado con todos los documentos relacionados con centros educativos y COVID-19 vigentes.

Esta persona actuará como interlocutor con los servicios sanitarios a requerimiento de la Dirección General de Salud Pública o por propia iniciativa cuando deba consultar algún asunto y deberá conocer los mecanismos de comunicación eficaz que se hayan establecido con los responsables sanitarios de la Dirección General de Salud Pública. 

Documentación y materiales de apoyo

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