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miércoles, 22 de enero de 2020

La mentira de Vox sobre los "juegos eróticos infantiles" con la que intenta justificar el veto parental (Marta Borraz para eldiario.es)

Artículo de Marta Borraz para eldiario.es
  • Santiago Abascal ha defendido el veto parental asegurando que se enseñan "juegos eróticos" en algunos centros que "están cerca de la corrupción de menores"
  • Esta expresión está sacada de contexto y aparece en el programa de educación afectivo sexual Skolae, implantado en Navarra y premiado por la UNESCO
  • "Juegos eróticos infantiles" es un término técnico usado en sexología que se refiere al autoconocimiento y descubrimiento del propio cuerpo y de los demás y el objetivo es fomentar el desarrollo sexual saludable y la prevención del abuso infantil
21/01/2020 
Vox ha justificado estos días la implantación del veto parental recurriendo a bulos y desinformación como estrategia para avalar que los padres puedan impedir que sus hijos acudan a charlas contrarias a sus convicciones. Uno de los últimos argumentos es el de "proteger a los niños de cero a seis años" porque, según Santiago Abascal, en algunos colegios se están enseñando "juegos eróticos" que están "lejos de la educación y cerca de la corrupción de menores". Pero, ¿a qué se refiere el líder del partido de extrema derecha cuando afirma esto?

La polémica no es nueva. Ya hace más de un año, varios medios de comunicación y asociaciones elaboraron titulares alarmistas avisando de que Navarra iba a "imponer en las clases juegos eróticos para niños y niñas". En realidad, la frase está sacada de contexto y pertenece al programa de educación afectivo-sexual Skolae, vigente en la comunidad foral desde 2017. La expresión aparece en dicho plan, en concreto, en la parte que explica el itinerario a seguir en los centros en lo que respecta a sexualidad en la etapa de 0 a 6 años.

El párrafo entero habla de "visibilizar la diversidad de cuerpos" y del "reconocimiento de la sexualidad infantil desde el nacimiento despenalizando el reconocimiento y la vivencia de dicha sexualidad en el ámbito de la escuela y la familia (curiosidad sexual, juegos eróticos infantiles...)" y también propone "fomentar el diálogo y la confianza en la comunicación sobre temas sexuales, tanto en la escuela como en la familia como factor de prevención de abusos a menores".

Ni siquiera la frase está incluida dentro del plan como una actividad a desarrollar. Y es que varias expertas explican a eldiario.es que "juegos eróticos infantiles" es un término técnico utilizado en sexología "que nada tiene que ver con lo que, desde la mirada adulta, entendemos por juegos eróticos", explica la sexóloga Irene Bedmar. "Erótico no va de genitales y lo que hacer con ellos, como algunas mentes malpensantes quieren hacer creer, sino que 'eros' significa sentimientos y deseos", añade Ana Fernández, sexóloga y profesora en Asturias.

Naturalidad y prevención del abuso
Así, la expresión se refiere al autoconocimiento y descubrimiento del propio cuerpo, incluso en edades tempranas, y del cuerpo de los demás desde el respeto y la equidad, apunta Marian Moreno, experta en coeducación y una de las creadoras de Skolae. Es más, la frase "no está dirigida al alumnado", sino al profesorado "para que incorpore esta perspectiva".

"Desde el punto de vista científico, cualquier persona desde el momento en que nace tiene una curiosidad sexual que está ahí y nadie puede negar. Desde que son pequeños, los niños y niñas se autoexploran y descubren zonas de su cuerpo sin más connotación que esa, el descubrimiento", señala Bedmar. Por eso, cuando se habla de juegos eróticos, curiosidad o despenalización del reconocimiento de la sexualidad, se está mostrando la necesidad "de hablar de ello desde el respeto y la naturalidad, sin castigarles o reprimirles" porque "crecer entre tabúes no es positivo", opina Bedmar.

En la práctica, y bajo esta perspectiva, la expresión “juegos eróticos infantiles” vendría a traducirse en dinámicas, actividades, cuentos o relatos adaptados a su edad y tiene por objetivo un desarrollo saludable de la sexualidad y prevenir el abuso sexual infantil: que por muy pequeños que sean, sepan que puedan hablar de lo que les preocupa, que conozcan el cuerpo y que no tengan una imagen negativa de él. La regla básica de que su cuerpo es suyo y nadie puede tocarlo sin su permiso emerge aquí como fundamental. Los niños y niñas "tienen que aprender a decir que no, a poner límites" y a que éstos existen también para ellos y ellas, especifica Moreno.

El alboroto creado tras la aprobación de este programa fue tal que la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa) lo llevó a los tribunales y sus creadores han tenido que declarar ante el juez. Ha pasado un año y ningún juego erótico, tal y como lo entienden los sectores más conservadores, ha sido "impuesto" en las escuelas navarras, por el contrario, Skolae ha recibido varios premios, entre ellos, el prestigioso a nivel internacional 'Educación de mujeres y niñas 2019' de la UNESCO.

Por otro lado, y frente al veto parental, las expertas indican que el sistema educativo ya cuenta con los mecanismos adecuados para que las familias emitan su opinión y controlen lo que ocurre en las aulas. Fernández, presidenta de la Asociación Asturiana para la Educación Sexual, asegura que cuando su equipo acude a los centros, "las familias ya están al tanto, al menos las que participan en la vida del centro" porque "todo lo que se hace allí, se aprueba a principios de curso y pasa varios filtros: claustro, AMPA, Consejo Escolar...".

Qué es Skolae
El programa criticado por Vox es considerado referente por los profesionales de la educación afectivo sexual. Se desarrolla a través de contenidos, actividades, recursos y materiales con el objetivo de que los niños y niñas puedan "elegir, construir y vivir el proyecto vital propio desde el conocimiento, la libertad y la capacidad de decidir sobre su futuro sin condicionantes de género, aprendiendo a identificar las desigualdades, a luchar contra ellas y a ejercer su derecho a la igualdad".

Según especifica el propio plan, se trata de abordar la educación afectivo-sexual del alumnado desde diferentes ámbitos con varias metas clave: entender la sexualidad "como una dimensión fundamental de nuestra vida"; "incorporar los afectos como eje transversal de la sexualidad"; atender a la diversidad sexual, de género y familiar; concebir el cuerpo como "espacio de libertad y libre de cánones de belleza"; vivir la sexualidad "de forma positiva, pero con responsabilidad" y "construir relaciones y amores desde el respeto y la diversidad".

"Debemos proporcionar a nuestras hijas e hijos una educación afectivosexual que les convierta en personas autónomas, con responsabilidad y capacidad para adoptar sus propias decisiones y vivir la sexualidad de forma placentera y satisfactoria, sin coerciones, ni miedos, ni violencias", señala.

Skolae se ha desplegado en Navarra en dos fases: por un lado un programa piloto en 2017-2018 en el que han participado 16 centros y un periodo de generalización en los próximos cursos hasta 2021 de forma escalonada.

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lunes, 20 de enero de 2020

Marian Moreno: "El veto parental de la ultraderecha es un ataque directo a los derechos de los niños y niñas" (entrevista de Marta Borraz para eldiario.es)

Marta Borraz entrevista a Marian Moreno en eldiario.es
  • Marian Moreno es profesora de Lengua Castellana y una de las creadoras de Skolae, el programa dedicado a introducir la igualdad en los centros de Navarra premiado por la Unesco
  • "El sistema educativo no puede depender de las creencias de las familias, que no tienen derecho a imponer sus creencias por encima de los derechos humanos", dice
  • La experta apunta a que los centros educativos "ya cuentan con los mecanismos adecuados de control" de los progenitores, que "siempre están informados"
19/01/2020
El pasado viernes el Gobierno inició el procedimiento para exigir a Murcia que retire la norma que permite a los padres vetar actividades en los centros educativos que contravengan sus creencias morales, ideológicas o religiosas. El llamado por Vox 'pin parental' ha desatado una guerra en la región y una firme oposición de los colectivos educativos, feministas y LGTBI y del propio Ministerio de Educación, que recurrirá estas instrucciones en caso de que Murcia no atienda al requerimiento enviado.

Tras haber intentado introducirlo en otras autonomías, Vox finalmente ha logrado allí, junto a PP y Ciudadanos, consagrar el 'pin parental', aunque no blindarlo por ley. Marian Moreno, filóloga, experta en coeducación y profesora de Lengua Castellana en el IES Emilio Alarcos, de Gijón, está acostumbrada a lidiar con los discursos que defienden este tipo de medidas. Es una de las creadoras de Skolae, un programa dedicado a introducir la igualdad en los centros de Navarra que vive "una caza de brujas" por parte de sectores conservadores.
En la práctica, el veto parental de Vox permite a los progenitores autorizar que sus hijos e hijas no asistan a actividades fundamentalmente relacionadas con la diversidad afectivo-sexual y la igualdad de género. ¿Qué implica esta medida?
El veto parental de la ultraderecha es una ocurrencia política que va en contra de los derechos humanos, de los tratados internacionales, de las leyes estatales y autonómicas, de las normativas de las consejerías de Educación e incluso de la propia Constitución. Lo que quiere la ultraderecha es que tengamos una educación de contenidos, no de valores. Y eso es imposible. El sistema educativo está para transmitir valores. Es un ataque directo al profesorado y también a los derechos de los niños y niñas. Lo único que hacemos los maestros y maestras es cumplir las leyes. Y precisamente quienes las incumplen son aquellos que no llevan a sus aulas la igualdad y la diversidad sexual.
¿En qué sentido vulnera los derechos de los menores?
Los vulnera porque todos los menores están dentro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Todas las personas lo están. En este sentido, la educación debe fomentar el respeto a la diversidad de género, racial, sexual... de todo tipo. Los niños y niñas tienen derecho a ser educados en el fomento de los derechos humanos y la no discriminación. Esto implica que debemos poner encima de la mesa todos los temas que atañen a la sociedad. Los niños y niñas se dice que son el futuro, pero son el presente. Ya existen y tienen derechos.

La ministra de Educación, Isabel Celaá, ha dicho que "no podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres", una afirmación que ha generado polémica.
Es que es cierto. Ninguna persona pertenece a otra. Por lo tanto, los menores no pertenecen a sus familias, simplemente están a cargo de personas adultas, que deben darles una educación para convivir en una sociedad como la nuestra. Y esa educación debe tener el objetivo de prevenir las violencias machistas, los estereotipos y los prejuicios. También enseñar que hay otras formas de ser mujeres y hombres en las que la convivencia es en igualdad y pacífica y no a través de la violencia, del poder y la desigualdad. Parece ser que la ultraderecha no quiere que enseñemos a respetar a las personas.

Sobre el veto parental, alguien podría decir 'bueno, es normal que los padres quieran controlar los contenidos que reciben sus hijos...'
Claro, sí, pero ya lo hacen. En un centro educativo las asociaciones de padres y madres están en el Consejo Escolar; leen y aprueban o no la programación general anual de cada centro educativo; se les da información sobre las actividades extraescolares y complementarias; tienen todos los programas y proyectos. Pero, además, en cualquier momento puede venir un padre o una madre y preguntar a cualquier profe. Los progenitores siempre van a estar informados. Ya existen los mecanismos adecuados de control.

Asistir a este tipo de actividades forma parte también del pleno desarrollo de los niños y niñas. En un escenario en el que hay datos alarmantes como que el 60% de los estudiantes madrileños aseguran haber presenciado acoso homófobo o tránsfobo en clase.
Totalmente. Nos atacan diciendo que adoctrinamos, pero desde la igualdad y la diversidad sexual no se adoctrina. Simplemente se abre el catálogo, por decirlo de alguna manera, de realidades y actitudes existentes. Para niños y niñas que son LGTBI es indispensable, para que puedan desarrollarse libremente. Este alumnado tiene todo el derecho del mundo a no ser discriminado y, si yo no quiero no discriminar a mi alumnado LGTBI, lo que tengo que empezar a hacer es reconocerlo y, por lo tanto, poner sobre la mesa este tema.

Celaá también ha puesto el ejemplo de que este veto parental podría dar lugar a que un grupo antivacunas no autorizara a sus hijos a asistir a una actividad sobre el tema.
Claro, es que podrían darse situaciones absurdas como que un ultracatólico religioso no deje a un menor que vaya a un taller en el que hablamos de Darwin porque su creencia es que venimos de Adán y Eva. El sistema educativo no puede depender de las ideas y de las creencias de las familias. Está claro que éstas pueden creer lo que quieran, pero no tienen derecho a imponer sus creencias por encima de la ley ni de los marcos internacionales de derechos humanos.

Este tipo de discursos señalan como su argumento base la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos y justifican que este tipo de actividades se inmiscuye en las familias.La Constitución habla de la libertad de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa o moral acorde a sus convicciones. Eso se cumple, claro que tienen esa libertad, pero dice 'moral'. La igualdad y la libertad sexual no son una cuestión moral, son una cuestión ética. Tienen que ver con la ética democrática. Es la gran diferencia. Yo como profesora no me inmiscuyo en la familia, que puede transmitir a sus hijos e hijas lo que considere, pero sí me posiciono a favor de una educación para una ciudadanía democrática, que es a lo que me obliga el Estado.

Usted fue una de las creadoras del programa Skolae, implantado en Navarra, que ha recibido varios premios –entre ellos, el de la Unesco– y fue denunciado por asociaciones de padres ultracatólicos. ¿Cómo habéis lidiado con ello?
Sí, nos denunciaron. Fuimos a testificar en junio y septiembre, pero no hemos vuelto a tener noticias, estamos esperando. A nivel personal, cada una hemos lidiado como hemos podido. Yo que soy muy optimista ya llega un punto que incluso te lo tomas a risa. Hemos recibido insultos de 'pederasta', 'pedófila', 'pro prostitución de menores...'. Profesionalmente ha sido un palo muy duro porque éramos simplemente docentes trabajando por la igualdad. No pretendíamos ni ir a recoger un premio de la Unesco, ni pasar por el juzgado, ni ser insultadas en redes sociales.

Lo que hacen estos sectores con este tipo de medidas y estrategias es imponer la cultura del miedo. La Administración protege al profesorado que trata estos contenidos, pero habrá algunos o algunas que pensarán 'bueno, si no lo hago me meto en menos líos'. Este miedo lleva a la inacción. Ese es el verdadero objetivo.

Aún así, los sectores y las familias contrarias a estas actividades son una minoría...
Sí, totalmente. El 99% de las familias está contenta con la educación para la igualdad, pero el 1% hace mucho ruido. Han hecho ellos más ruido en un año de ultraderecha que el que llevamos haciendo nosotras en 30 años de coeducación. En todo caso, por lo que tenemos que pelear es por sistematizar y ampliar estos contenidos porque están en las leyes y obligatoriamente deberíamos introducirlos, pero en la práctica se ha dejado a merced de la voluntariedad de los centros educativos y del profesorado. Nuestra reivindicación es que se establezcan mecanismos para obligar a cumplir la ley.
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