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viernes, 16 de julio de 2021

Los otros estudiantes sobresalientes o cuando el mérito no solo está en la nota (Pau Rodríguez para ELDIARIO.ES)

 Reproducimos este artículo de ELDIARIO.ES


La excelencia académica, encarnada históricamente en los mejores alumnos de Selectividad, eclipsa otras trayectorias destacadas: desde los que se reenganchan tras abandonar a los que hacen posible la convivencia. Estas son sus historias

Durante años ha sido una suerte de ritual mediático. Salen las notas de las pruebas de acceso a la Universidad y las teles y periódicos corren a entrevistar a aquellos jóvenes que han sacado la mejor calificación de su comunidad, de su provincia… El 9,8, el 9,9. Desde que la Selectividad pasó a ser la EBAU, con su fase voluntaria y sus ponderaciones, la tradición ha perdido algo de fuerza, pero sigue vigente. Es el merecido momento de fama de los alumnos excelentes, el aplauso social a unas trayectorias que rozan la perfección. Pero, ¿son estas las únicas que merecen una portada?


¿Qué debería cotizar mejor en el mercado de los reconocimientos públicos? ¿Un alumno que saca un 10 en Bachillerato como lo viene haciendo desde que tiene conciencia académica o uno que obtiene un notable tras repetir curso, abandonar y luego reengancharse? ¿Tiene el mismo mérito sacar buena nota con o sin el apoyo de la familia? ¿O sin hablar bien el idioma? ¿Es mejor estudiante quien brilla en las calificaciones o quien logra ser referente para los que vienen detrás?



Una vez más, es el viejo –y sobre todo falso– dilema entre la excelencia y la equidad. Ambos perfiles son valiosos para un sistema educativo que sienta cada año a más de 200.000 alumnos frente a los exámenes de acceso a la universidad en toda España, pero que tiene en el abandono prematuro, la segregación o el acoso escolar sus principales asignaturas pendientes.

ElDiario.es ha charlado durante el mes de junio, antes y después de los exámenes, con seis jóvenes que son un ejemplo de estos méritos alternativos. Completaron el Bachillerato tras unos itinerarios formativos con más obstáculos que el resto. Han sido el orgullo de sus tutores. La mayoría son los primeros de su familia que se sentarán en un aula universitaria. Y coinciden también en otro denominador común: muchos han sufrido episodios recientes de ansiedad, algo cada vez más extendido en una generación que ya veía con inquietud su futuro incluso antes de que llegase la COVID-19.
Con los apuntes bajo el mostrador

En septiembre de 2019, cuando Andrea Lozano decidió probar suerte en Bachillerato tras haber abandonado los estudios años antes, el despertador empezó a sonar en su casa de Granollers a las 5.30 horas. A las 6.50 cogía el tren para llegar a tiempo el Instituto Pablo Ruiz Picasso, de Barcelona, donde cursaba la rama de Artístico. Hacía solo cinco horas de clase, no seis como el resto, porque tenía que volver a coger el ferrocarril para llegar a tiempo para su turno en la fábrica Bimbo, a las 15.00. Allí trabajaba hasta las 23.00. "Al menos me quedaba al lado de casa", explica. Al tener su puesto de empleo en el mostrador, aprovechaba cuando no había clientes para estudiar para los exámenes.

Andrea ha concluido el Bachillerato con un 6,44 y ha obtenido un 6,9 en la EBAU –solo se presentó a una de las asignaturas específicas–, lo que le valdrá para entrar en Filología Hispánica en la Universitat de Barcelona (UB). "Me esperaba peor nota, pero estoy contenta. Estoy satisfecha porque lo he hecho a pesar de que todos me dijeron que no podría", se desahogaba esta joven de 21 años, en referencia sobre todo a su antiguo instituto, sentada sobre uno de los pupitres de su aula del Pablo Ruiz Picasso. Aquí, añade, le pusieron "muchas más facilidades" para compaginar estudios y trabajo y sacarse el título.

A un verano de por medio de iniciar el curso universitario, Andrea explica que nunca fue una buena estudiante. No al menos según los cánones tradicionales. "Lo de memorizar y luego expulsarlo todo siempre me costó mucho", reconoce.

En tercero de la ESO, le hicieron repetir curso, una medida muy habitual en España –el 28% repite en algún momento, una tasa muy por encima de la media europea–. A ella, aquello la hundió. "Soy muy tímida y perder mi grupo de gente me generó mucha ansiedad. Desde entonces he sufrido agorafobia y ataques de pánico", lamenta. A partir de ese año, lo único que deseó fue acabar, marcharse del instituto. "Así que cuando me saqué la ESO con un cinco pelado, me fui", relata esta estudiante.

En los años sucesivos, Andrea trabajó en fábricas, de comercial, en tiendas… Y pasó sin demasiado interés por un grado de Formación Profesional (FP) de Peluquería. Tampoco ayudó que en casa –madre limpiadora de hospital jubilada, padre transportista– no sobrase el dinero. Había que trabajar sí o sí. Hasta que un día su novia, con una vida académica mucho más programada, la convenció para retomar los estudios. Optó por el Bachillerato Artístico porque siempre le apasionó dibujar, explica. Le permite plasmar en sus obras sus miedos.

En su primer trimestre de Bachillerato, que compaginó con el trabajo, suspendió media docena de asignaturas. Pero poco a poco logró mejorar. Ahora, echando la vista atrás, concluye: "Lo que te puedan decir los profesores, que son quienes te evalúan y a quien deberías admirar, genera muchas expectativas. Como te lo diría: para mí la repetición fue demasiado".
Problemas en casa de un futuro médico

Nicolás Moya, alumno del Instituto María Guerrero de Collado Villalba, en Madrid, tampoco pensó que pudiese sacarse el Bachillerato como ha hecho –y con un 8,6–, pero es que hubo un tiempo en que ni siquiera se veía con el título de la ESO. Nacido en Chile y crecido en una familia con muchos problemas, durante su etapa en Secundaria faltaba a clase varios días a la semana. "Llegué a acumular 150 ausencias en un año. Cuando iba a los exámenes aprobaba, pero suspendía por las faltas", explica. En Segundo de ESO repitió curso y ya entonces le recomendaron que optase por hacer una FP Básica.

"Pensé en mi futuro y me dije que era lo mejor, que no tenía opción", rememora este joven de 19 años. Pese a la indiferencia con la que entró en este itinerario, Nicolás tiene un buen recuerdo de la FP y de sus profesores. No quiere desmerecer un tipo de formación que precisamente necesita todavía un impulso en España. "Me fue bien. Y no es que no me gustara, pero empecé a darme cuenta de que lo que a mí me interesaba era la Física, y que por lo tanto tenía que intentar el Bachillerato”, explica. Antes de dar el salto le pidió libros y apuntes de Matemáticas y otras materias clave a una amiga suya y empezó a estudiar por su cuenta.

Así comenzó ya con buenas notas en Física y Química, pero con unos suspensos en Lengua en Primero que ha ido corrigiendo hasta alcanzar al final de la etapa el notable. "El salto ha sido bastante grande”, celebra.

Por el camino, decidió que lo que quería hacer era Medicina. Pero el destino le reservó todavía un último sobresalto antes de la EBAU. Debido a la desatención que sufrió durante años en casa, nunca tramitaron sus papeles de residencia, y se encontró en mayo con que no aceptaban su solicitud para hacer las pruebas. "Me desmotivé muchísimo, dejé de estudiar", recuerda. Pero con la ayuda de su tutora escribió una carta a la Administración y al final le dejaron presentarse a la espera de resolver su situación administrativa.

Ha sacado todo un 11,94. No le da para entrar en Medicina, por eso explica que buscará una FP vinculada a este ámbito y quizás lo vuelva a intentar más adelante.
Un referente para las más pequeñas

La vida escolar de Saray Díaz Jiménez y Maroua Hamaden, de 17 y 18 años respectivamente, tiene muchos puntos en común. No solo porque han cursado el Bachillerato en el instituto público Gran Vía de Alicante, sino porque pese a ser académicamente excelentes también sintieron en algún momento de su trayectoria que no iban a poder. Que no estarían a la altura. Pero acabadas las clases, a punto de dar el salto a la universidad, ahora también comparten haber charlado hace unas semanas con el conseller de Educación de la Comunidad Valenciana, Vicent Marzà, por haberse convertido en lo más parecido a un referente para los demás alumnos de su centro. Sobre todo las chicas que empiezan la ESO y que son gitanas, como Saray, o árabes, como Maroua.




"En el instituto hay chicas que van diciendo que quieren estudiar como yo o como Saray. La verdad es que es satisfactorio, pero resulta un poco extraño", reconoce Maroua, a la que se le intuye una sonrisa al otro lado del teléfono. Del global de Bachillerato ha obtenido un 9 y de la EBAU, un 10,62, con lo que si todo va bien –dice– podrá cursar el doble grado de Derecho y Administración y Dirección de Empresas (DADE) en la Universidad de Alicante.

Maoura llegó a los 13 años a España desde Argelia con su hermana, para juntarse con su padre y su madre, que habían emigrado antes para buscar trabajo. En su país cursaba Segundo, pero la bajaron a Primero de la ESO y estuvo inicialmente en el programa de acogida. "Yo era una buena estudiante, pero tenía mucho miedo de no estar a la altura. Saqué algunas malas notas, pero cuando vi que empezaba a rendir bien en Matemáticas, donde no se necesita tanto el idioma, me di cuenta de que era eso", explica.

A Saray, por su parte, perteneciente a ese 2% de jóvenes gitanos que va a la universidad, el bache le llegó más tarde. Fue por culpa de la pandemia. Se murieron dos familiares suyos y especialmente la muerte de una tía de su padre la afectó mucho. A mediados de marzo tuvo que ingresar en el hospital porque se le habían adormecido las piernas. "No me las sentía. Mis padres se asustaron mucho, pero ya en el hospital me dijeron que había sido una crisis de ansiedad", explica. "Supongo que lo tenía acumulado", añade.

Perdió una semana de clases y, explica, se llegó a plantear si debía acabar el curso. Pero tuvo la suerte de tener a una familia detrás que la apoyó, algo que no siempre pasa en un colectivo como el gitano, inmerso a menudo en contextos de pobreza que lo dificultan. En el caso de Saray, no es la primera de la familia que cursará estudios superiores. "En mi entorno nunca he visto a familias que les digan a sus hijos que no estudien, de estos casos ya quedan pocos, pero sí que es cierto que ves a muchos compañeros caer porque les falta el respaldo en casa", expone. Con un 11.06 de la EBAU, Saray cursará el grado Educación Infantil.
La mediadora del Instituto Vallvera

A Dounia Bounouh, de 18 años, también se la puede considerar un modelo a seguir. De hecho, lo ha sido literalmente con su participación en el Fòrum d’Estudiants de Salt (Girona), un foro de estudiantes que precisamente se dedica a dar charlas a alumnos sobre las posibilidades en la educación superior de los hijos e hijas de este municipio, uno de los más pobres y con más inmigración de la provincia.

Como estudiante, ella se define a si misma como una "hormiguita". La nota que le ha quedado tras la Selectividad es un 8. "Siempre he ido avanzando poco a poco hasta llegar a arriba del todo. No he destacado por mis notas, pero tampoco he sido mala estudiante", resume. No obstante, sus profesores destacan de ella un elemento que difícilmente puede aparecer en un expediente académico: ha sido una de las alumnas que durante más tiempo –cuatro años– ha integrado la unidad de mediación del instituto, clave para evitar conflictos en un centro con más de 1.000 alumnos.

"El gran objetivo de la mediación siempre era evitar esa frase del 'nos vemos fuera a las 15.00'", explica Dounia. El enunciado que anticipa las peleas callejeras desde hace décadas. En más de una ocasión tuvo que reconducir peleas físicas hacia espacios de diálogo. "Es complicado, por decirlo de alguna forma, pero lo principal era que no se repitiese el problema", describe. Esta joven tiene muy claro que sin un clima amable, que ahogue las hostilidades, de nada sirve a menudo tener grandes docentes o proyectos pedagógicos. "Un instituto puede llegar a ser un sitio insoportable; si pierdes el punto de partida, que es la convivencia, es imposible hablar, imposible aprender", argumenta.
El bloqueo frente a los exámenes

A Rubén Cortés, de 18 años, nunca le han ido mal los estudios. Más bien al contrario. De pequeño en Primaria, le diagnosticaron Trastorno del Espectro Autista (TEA), un síndrome que le dificulta la socialización con los compañeros, pero que no le ha impedido sacar excelentes a menudo. "Sobre todo en algunas materias, como por ejemplo Matemáticas, creo que incluso me ha beneficiado, porque tengo más capacidad analítica", contempla este estudiante.

Pero uno de los grandes inconvenientes que tiene es que se bloquea en los exámenes. Y en un sistema educativo en el que todavía hay que enfrentarse a decenas de ellos cada año, sobre todo a medida que uno se hace mayor, esto puede ser un problema importante. "Me colapso, no se por qué. Me cuesta concentrarme hasta el punto de que tengo que dejar de hacerlo", explica. Más de una vez ha tenido que aplazarlos de un día para otro debido a este motivo.

Días antes de la EBAU, sus profesores del Institut Can Mas, en Ripollet (Barcelona), comentaban: "Si logra no colapsarse, será un éxito". Y así lo vivió él. A los alumnos con TEA, de hecho, se les permiten 30 minutos más para finalizar. Y Rubén explicaba tras los exámenes que había estado "mucho más relajado que en los exámenes de Bachillerato". Pero la nota le ha dejado no ya descolocado, sino convencido de que ha habido un error. El día que salieron las calificaciones atendió a este diario por teléfono y explicó que estaba en el instituto convencido para pedir revisión. Le dieron un suspenso en todas las materias, con una nota máxima de 4,5, incluso en aquellas que son su talismán. "Alguien tiene que haberse equivocado", insistía, consciente de que una prueba puede ir peor de lo que uno se imagina, pero no tanto ni en todas las asignaturas. Ahora confía en que se resuelva.

viernes, 4 de junio de 2021

Firma para exigir que en el temario de Historia de la Filosofía se incluya al menos a una mujer (CHANGE.ORG)

 


¡Introduzcan AL MENOS UNA MUJER en el temario de Historia de la Filosofía y en la EBAU!





Soy profesora de Filosofía en Bachillerato. De los diez filósofos que estudian mis alumnos para su examen de acceso a la universidad (EBAU/EVAU)... DIEZ son hombres. TODOS. ¡NI UNA SOLA MUJER! Tenemos ejemplos de sobra de mujeres filósofas que podrían incluirse en el temario, pero todas ellas están excluidas de los contenidos curriculares.

Por eso lanzo esta petición y te pido que la firmes: pedimos al Ministerio de Educación la inclusión de al menos una mujer en el temario de historia de la Filosofía y de Bachillerato y de los 10 autores que entran en la EBAU.

En una sociedad democrática y que dice defender la igualdad de género resulta inadmisible que se siga invisibilizando la contribución de las mujeres en el currículo educativo y los libros de texto. El temario que se imparte en 2020 en los institutos está muy lejos de sintonizar con una realidad que supera con creces la visión engañosa de que solo los varones construyen la Historia, la Ciencia, el Arte o el Pensamiento.

Cualquier reforma educativa con intención de mejora tendrá que solventar la deuda que tiene el sistema educativo con las mujeres y nuestra contribución al saber.

Por eso ESTE es el momento de hacer esta petición. Si aprueban una nueva ley de educación deben revisar los contenidos curriculares. ¡Firma y difunde esta petición!

Se me ocurren muchas filósofas que podrían estudiar los alumnos: Simone de Beavoir, Judith Butler, María Zambrano, Hanna Arendt, Vandhana Shiva… Pero todas ellas siguen invisibilizadas en nuestra educación. Si todos firmamos y esta petición llega al Ministerio de Educación, haremos que sean reconocidas a la par que sus compañeros varones.

La filosofía es pensamiento crítico y así debe estudiarse, no como una correa de transmisión de un sistema patriarcal.

FIRMA EN CHANGE.ORG

jueves, 21 de mayo de 2020

Señor Consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, EVAU: por la exención de tasas para quienes no puedan pagarlas

Proyecto del Menor de Leganes nos envía el enlace a esta petición:

Ayúdame para que nuestros chicos y chicas no tengan que dejar sus estudios por falta de recursos económicos.

En las próximas semanas, el alumnado de segundo de bachillerato se enfrentará a la EVAU (antigua selectividad), prueba con la que se decide buena parte de su futuro. Pagar los derechos del título de bachiller más las tasas de EVAU supone un desembolso de cerca de 200 euros.

Segundo de bachillerato es un curso difícil que requiere una preparación académica exigente. Además, este año ha sido especialmente complicado debido al confinamiento que hemos tenido que sufrir. Muchas familias se han visto afectadas por la brusca interrupción de los ingresos que les permitían hasta ese momento hacer frente a los gastos de vivienda, alimentación y, también, a los derivados de los estudios de sus hijos e hijas. Gracias al esfuerzo de profesorado y estudiantes, y a pesar de las dificultades emocionales y económicas que han estado viviendo en numerosas ocasiones, chicos y chicas han conseguido prepararse para pasar una prueba tan importante para su futuro como es la EVAU.

La sociedad debe responder ahora reconociendo este esfuerzo y evitando poner otro obstáculo más en el proceso educativo de sus estudiantes: el pago de las tasas. Un pago que puede ser imposible para muchas familias en el contexto de crisis que estamos viviendo; unas tasas que no deben constituir un problema a la hora de que cualquier joven pueda continuar su vida académica. Pedimos que se establezca la exención del pago tanto de las tasas para la realización de la EVAU del curso 2019/20 como de los derechos del título de bachiller a las familias que lo soliciten. Sería suficiente para ello con la presentación de una declaración responsable de falta de recursos que permita un trámite rápido, dando un plazo razonable para la justificación a posteriori de la situación de dificultad.

Te animo a que firmes y difundas esta iniciativa en defensa de la igualdad de oportunidades y el derecho a la educación.

Puedes firmar en este enlace.

viernes, 15 de mayo de 2020

El Ministerio de Educación y Formación Profesional y las CCAA crean un grupo de trabajo para abordar el desarrollo del próximo curso 2020-2021 (14-5-2020. Ministerio de Educación y Formación Profesional)

  • Así se ha acordado hoy en la Conferencia Sectorial de Educación presidida por la ministra Isabel Celaá y en la que han participado consejeros y consejeras de todas las Comunidades Autónomas
  • Se elaborarán planes de actuación que deberán estar listos antes de las vacaciones estivales
  • Se trabajará sobre tres escenarios posibles en función de la evolución de la pandemia provocada por el Covid-19
  • El MEFP trabaja en un plan de refuerzo de la digitalización junto con el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital
El Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) y las Comunidades Autónomas trabajarán conjuntamente para abordar el comienzo y el desarrollo del curso 2020-2021 en función de la evolución de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.
En la Conferencia Sectorial de Educación, presidida por la ministra Isabel Celaá, y en la que han participado consejeros y consejeras de todas las CCAA, se ha acordado elaborar orientaciones que ayuden a las CCAA y a los centros educativos a diseñar sus propios planes de contingencia que permitan garantizar el desarrollo de la actividad educativa, respetando tanto las competencias de cada una de las CCAA como la autonomía docente de los centros educativos.
Se da así continuidad al acuerdo adoptado por la Conferencia Sectorial de Educación del 15 de abril de 2020 que establecía: “El Ministerio de Educación y Formación Profesional y las Consejerías responsables de las Comunidades Autónomas diseñarán planes de contingencia para responder a posibles nuevos periodos de alteración en la actividad lectiva provocada por el Covid-19”.
El grupo de trabajo abordará diversos aspectos como la organización escolar adaptada a la pandemia, la programación didáctica de cursos y áreas, la dotación tecnológica y el refuerzo de la competencia digital y el seguimiento y apoyo de la actividad lectiva a distancia.
Escenarios posibles de evolución de la pandemia
El documento de orientaciones, que deberá estar elaborado antes de que comiencen las vacaciones estivales, tendrá en cuenta tres posibles escenarios:
  1. Que la evolución de la pandemia permita que la actividad educativa se lleve a cabo de manera presencial en los centros educativos sin la obligación de mantener la distancia interpersonal.
  2. Que la evolución de la pandemia continúe obligando a mantener la distancia interpersonal en todos los centros educativos como medida de prevención para evitar contagios.
  3. Que la evolución de la pandemia impida el desarrollo de la actividad educativa presencial en algún momento del curso 2020-2021 debido a algún rebrote de la enfermedad que obligue de nuevo al confinamiento.
En todos los supuestos será necesario adaptar los currículos y las programaciones de los cursos, áreas y materias para prestar especial atención a las competencias fundamentales y para recuperar los déficits ocasionados por la importante alteración que provocó la brusca suspensión de la actividad educativa presencial en marzo de 2020.
Si la evolución de la pandemia continúa obligando a mantener la distancia interpersonal y no es posible por tanto que se concentre en una misma aula todo el alumnado de un mismo grupo y etapa educativa, sería necesario adoptar medidas como optimizar todos los espacios del centro educativo, combinar la actividad presencial con la actividad a distancia o adecuar los horarios para cumplir las condiciones sanitarias establecidas y garantizar la continuidad de la formación.
Esta situación requeriría además dotar a los centros de equipamiento higiénico-sanitario para el personal y el alumnado; establecer medidas de higiene y control sanitario; elaborar protocolos de movilidad para el acceso y salida y para el interior del centro y dar formación al profesorado y alumnado sobre los requisitos higiénico-sanitarios establecidos.
En todo caso, se deberán programar contenidos y actividades educativas adecuadas para la enseñanza a distancia y online y hacer previsiones para la eventual evaluación a distancia de partes del curso. Para ello, se aprovecharán las buenas prácticas desarrolladas durante los meses de actividad lectiva en el presente curso escolar.
También será necesario dotar de equipamiento tecnológico a los centros educativos y desarrollar actividades de formación intensiva del profesorado para la utilización de recursos en línea, así como diseñar planes de preparación del alumnado para la utilización de herramientas y plataformas digitales.
En este sentido, la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, ha anunciado que el MEFP está ya trabajando con el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital para diseñar un programa de cooperación territorial que permita incrementar los recursos para avanzar en la digitalización. Se trata de reforzar los recursos y competencias digitales, tanto a través de plataformas como de dispositivos de uso personal y formación del profesorado.
Para la actividad educativa a distancia se diseñarán planes de seguimiento y apoyo al alumnado con dificultades para seguir esta modalidad de actividad lectiva.
Actividades permitidas en la fase 2
Durante la Conferencia Sectorial se ha analizado también la autorización parcial de la actividad educativa presencial en la fase 2. Ha habido un respaldo mayoritario a la decisión de dar prioridad a los alumnos de finales de etapa (4º de ESO, 2º de Bachillerato, 2º de Formación Profesional media y superior y último curso de enseñanzas de régimen especial) por la importancia académica de estos cursos que suponen titulación y cambio de ciclo. Esta vuelta se hará respetando las normas de seguridad dictadas por el Ministerio de Sanidad. La presencia del alumnado será voluntaria, aunque las actividades se tendrán que planificar para evitar aglomeraciones innecesarias.
Asimismo, las CCAA también cuentan con la utilización para organizar actividades voluntarias de apoyo y de refuerzo para los alumnos que más lo necesiten y para abrir los centros de Infantil destinados alumnos de 0 a 6 años cuyos padres deban trabajar de forma presencial, según lo establecido en las fases de desescalada, extremando las medidas de seguridad sanitarias.
Otra actividad importante será la realización de las pruebas EvAU/EBAU y algunas pruebas de acceso a ciclos formativos de Formación Profesional u otras enseñanzas. Cada comunidad autónoma es responsable de desarrollarlas en las mejores condiciones para el alumnado y el profesorado presente.
En la reunión han estado presentes también el secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, la secretaria general de Formación Profesional, Clara Sanz, y el subsecretario de Educación y FP, Fernando Gurrea.
Tercera Sectorial durante el Estado de Alarma
Este es la tercera Conferencia Sectorial de Educación que se celebra desde la declaración del Estado de Alarma. Las anteriores se celebraron los pasados 25 de marzo y 15 de abril.
En las reuniones mantenidas hasta ahora se han establecido acuerdos sobre la realización de las pruebas de EvAU/EBAU, las prácticas de FP y de otras enseñanzas de régimen especial, la finalización del curso actual, la situación del alumnado del bachibac (hispano-francés) y de los estudiantes españoles que estaban siguiendo sus cursos en otros países, la recuperación de los alumnos con mayores problemas de seguimiento de la actividad escolar, o la celebración de las oposiciones docentes, entre otros asuntos.
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lunes, 4 de mayo de 2020

Díaz Ayuso pide la vuelta a clase de los alumnos, al menos, 15 días antes de terminar el curso (Comunidad de Madrid. 3-5-2020)

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha pedido hoy al Gobierno central que reconsidere la vuelta a clase en todas las etapas, al menos, 15 días antes de que termine el curso escolar. “Tenemos que intentar que los alumnos vuelvan a clase antes de terminar el curso, siendo flexibles y sensibles con la situación de la tercera evaluación”, ha indicado la presidenta madrileña, poniendo especial hincapié en la necesidad de abordar este asunto para los alumnos más mayores, de ESO y Bachillerato.

03 mayo 2020

En la octava videoconferencia de presidentes que se ha celebrado hoy, Díaz Ayuso ha solicitado, además, que el regreso a las aulas de los estudiantes de 4º de la ESO y de 2º de Bachillerato sea obligatoria y no voluntaria, tal y como está establecido actualmente. De hecho, si esto fuera así, los profesores podrían aprovechar que estos alumnos acuden a clase para poder examinarles de manera presencial.

Asimismo, ha advertido de que, tal y como está planteada la desescalada, “más de 45.000 estudiantes de la región se van a quedar sin examinar porque no se ha decretado qué hacer con ellos”. La presidenta se ha referido así a los alumnos que necesitan examinarse en términos similares a los de la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) y que no están contemplados en la Fase 2. Son los mayores de edad que se examinan por libre de la ESO o el Bachillerato, los estudiantes que quieren ingresar en la FP de grado medio o superior y los que quieren acceder a las enseñanzas artísticas o deportivas.


sábado, 25 de abril de 2020

Orden EFP/365/2020, de 22 de abril, por la que se establecen el marco y las directrices de actuación para el tercer trimestre del curso 2019-2020 y el inicio del curso 2020-2021, ante la situación de crisis ocasionada por el COVID-19 (BOE 24-4-2020)

Puedes descargar esta ORDEN aquí

Noticia relacionada con esta publicación de ELDIARIODELAEDUCACION.COMEl BOE publica los cambios en la EVAU y el acuerdo sobre el tercer trimestre


  • La EVAU ofrecerá más optatividad para que chicas y chicos puedan sacar la mejor nota posible.
  • Las CCAA que no apoyan el acuerdo de final de curso son Andalucía, Madrid, Murcia, Castilla y León y País Vasco. En cualquier momento pueden cambiar de opinión y el texto será para ellas de obligado cumplimiento.

viernes, 24 de abril de 2020

El profesorado pide que la evaluación tenga en cuenta las desigualdades sociales entre estudiantes (Lis Gaibar para elsaltodiario.com)

Artículo de Lis Gaibar para elsaltodiario.com

La incertidumbre sobre el final del curso académico, sumada a la evidencia de que el método telemático ha acentuado las desigualdades sociales, hace que los docentes teman las consecuencias educativas del coronavirus entre parte de su alumnado. Colectivos por la enseñanza pública consideran que el debate no debe ceñirse al aprobado general y demandan medidas que garanticen a todos los niños y niñas igualdad en el derecho a la educación.
14-4-2020

El 15 de abril está prevista una reunión en la que el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas acordarán cómo articular el final de curso. Ya hace semanas que profesorado de todos los niveles educativos, que ha tenido que adaptarse a un cambio radical en la docencia de un día para otro, advertía de que el método telemático estaba dejando atrás a parte del estudiantado. Ahora, ante la evidencia de que la crisis sanitaria se va a seguir alargando al tiempo que corre el calendario escolar, la principal preocupación es cómo se evaluará el año académico. Y si se tendrán en cuenta determinados condicionantes que hacen que no todos los menores puedan seguir igual las clases.

Labastida, Vitoria, la Comunidad de Madrid o La Rioja fueron las primeras en cancelar las clases presenciales, pero pronto les siguieron el resto de comunidades autónomas, y millones de estudiantes llevan más de un mes sin asistir a los centros educativos. A nivel nacional, ya se han tomado algunas decisiones en consecuencia: las comunidades autónomas han cambiado la fecha para la celebración de la EVAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad, Selectividad) y más de una treintena de universidades ha confirmado que no retomarán las clases presenciales.

En el ámbito internacional, Italia decretó recientemente el “aprobado general”, una medida que algunos colectivos estudiantiles estatales —como el Sindicato de Estudiantes— solicita replicar, pero que genera rechazo entre muchos sectores. 

Tampoco son pocos los docentes que insisten en que el debate sobre el final del curso va mucho más allá de la idoneidad —o no— de la medida italiana.

BRECHA DIGITAL MÁS ALLÁ DEL ACCESO A INTERNET

Varios colectivos de la enseñanza coinciden en una máxima: situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales. De esta premisa parte la propuesta elaborada por el colectivo Mareas por la educación pública, que reclama “una solución lo más justa posible” para evitar que, ante esta situación, “vuelvan a sufrir las consecuencias los mismos de siempre”, tal y como resume Sandra Villa, portavoz del colectivo. Si bien la docente hace referencia a la brecha digital, matiza que la misma no hace únicamente referencia al acceso a internet o a dispositivos electrónicos, sino también a los contextos familiares y emocionales del menor: “Estamos ante una situación muy difícil donde también entra en juego un factor no cuantificable”, señala, en referencia a los miles de menores a
cuyas familias ha golpeado la enfermedad, o cuyos padres han perdido el trabajo.

Villa defiende la pedagogía presencial es insustituible, y que aunque se eliminara la brecha de los recursos materiales, el nivel socioeconómico se seguiría notando: “Hay familias que no pueden ayudar a sus hijos a hacer deberes”

Villa, que también es profesora en Madrid, ilustra la situación con un comentario recurrente entre profesores estos días: hay alumnos con los que, un mes más tarde de la cancelación de clases presenciales, no ha logrado contactar, y su principal preocupación es cómo se van a poner esos estudiantes al día. Defiende que la pedagogía presencial no se puede sustituir por la telemática, ya que, “aunque se estrechara mucho la brecha en cuanto a recursos materiales, el nivel socioeconómico se sigue notando en cosas como que hay familias que no pueden ayudar a sus hijos a hacer la tarea”. 
Las desigualdades económicas y sociales ya estaban ahí, concluye, pero la crisis del coronavirus las ha remarcado y, ante ello, “las administraciones públicas deben garantizar la misma educación a todo el alumnado”.

Por eso, la propuesta de Mareas por la educación pública —válida, apuntan, tanto si se retoma la actividad presencial antes de finalizar el curso como si no—, pasa porque no se evalúe la materia impartida desde que se decretó el cierre de los centros —hacen referencia a la disparidad de criterios y métodos empleados, y de recursos al alcance de profesores y alumnado— y que, a efectos de evaluación, se tengan en cuenta solo aquellos desarrollados presencialmente (primera y segunda evaluación). Para Marea Verde, desde el regreso de semana santa no se debe avanzar materia, sino trabajar en el repaso y recuperación del alumnado, enfocándose en aquellos que no hayan superado los contenidos impartidos antes del cierre de centros educativos.

Un posicionamiento similar tiene la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (FECCOO), que señala que “la evaluación debe tener como objetivo facilitar al máximo la promoción y titulación del alumnado”. Nacho Tornel, secretario general de FECCOO Región de Murcia, opina que “solo se
puede evaluar aquello que se ha trabajado en unas condiciones mínimas”, y apunta hacia la necesidad de “criterios de flexibilidad” a la hora de evaluar en una situación en la que “niños y familias están sometidos a tensiones familiares, laborales y sociales muy fuertes”. “La escuela no puede ni debe ser un peso más”, sentencia Tornel.

¿APROBADO GENERAL?

Sobre la promoción del estudiantado —repetir o pasar al siguiente curso—, Tornel insiste en que la no promoción “no debe ser nunca, y menos ahora, un castigo”. Por eso, al igual que Mareas por la educación pública, Tornel descarta la medida italiana y considera que la promoción generalizada no es “ni necesaria ni adecuada”, ya que, considera, habrá jóvenes para los que sea mejor repetir curso. “A lo mejor es una forma de ayudarles a que el vacío que se ha producido ahora no sea más difícil de superar en un futuro no muy lejano”, señala. Apunta que, para ello, debe dejarse actuar a los centros
en coordinación con las familias y, sobre todo, con autonomía.

También en otra cuestión coinciden Tornel y Villa: la importancia de mantener el vínculo entre el alumnado, las familias y las escuelas. “A mí lo que más me preocupa no es qué hacer con la tercera evaluación, sino cómo tenemos ligado al alumno a la escuela, especialmente a aquellos con más dificultades”, resume Tornel. “Creo que la prioridad es que esta relación no se rompa”, insiste el profesor.
El acompañamiento docente telemático hace que niños y niñas tengan “una mínima conexión con el mundo exterior” en un momento en que las familias pueden estar atravesando momentos duros
“Al otro lado tus alumnos y alumnas están siempre preguntándote algo, y yo me intereso por cómo están en casa..., y creo que eso es lo más importante que estamos haciendo”, añade Villa. El acompañamiento docente telemático ayuda, sostiene, a que niños y niñas tengan “una mínima conexión con el mundo exterior” en un momento en que las familias pueden estar atravesando momentos duros. Por eso la docente insiste en la necesidad de poner medidas para que este acompañamiento siga funcionando, pero hacerlo “con garantías de que no perjudique a los que sufren situaciones más desfavorecedoras” y de forma que todos los niños y las niñas pasen con el mismo nivel al curso siguiente.

LA EDUCACIÓN PÚBLICA TRAS LA CRISIS DEL COVID19

Si el futuro más cercano del curso escolar actual no se conoce, mucho menos se sabe cómo influirá la pandemia en el siguiente año académico. Los colectivos de profesores coinciden en que habrá que adaptar los contenidos ante una pandemia que ha trastocado los planes de estudio. En lo que difieren es en cómo y cuándo hacer esta adaptación. 

Tornel vaticina que el curso sí se adelantará, y que el 1 de septiembre los centros educativos tendrán que empezar a funcionar. “Habrá muchas cosas que hacer, será necesaria una gran labor de repaso e ir afianzando lo que se ha trabajado telemáticamente”. 

Villa defiende que un adelanto de las clases supondría una sobrecarga laboral para los docentes: “Estamos trabajando muchísimo, hemos tenido que adaptar la docencia y hacer nuevos materiales, y yo llevo toda la semana santa, que es mi periodo de descanso, contestando correos del alumnado, porque entiendo que es una situación especial y sé que necesitan ese acompañamiento”.

En la Comunidad de Madrid no se han sustituido las bajas: “Habrá alumnos que no estén recibiendo formación, y esa desigualdad no es resultado de la brecha digital, sino de que las administraciones no facilitan recursos”

Pero si bien existen problemas, también se presentan oportunidades. Sandra Villa señala que hay asignaturas para las que tienen a más de 200 alumnos, resultado de unos recortes en educación que se tradujeron (entre otras cosas) en la reducción de plantilla de profesores, una práctica que ni en plena crisis sanitaria se ha evitado. “Hay comunidades, como la de Madrid, en la que no se han sustituido las bajas, así que habrá alumnos y alumnas que no están recibiendo ninguna formación, y ahí hay una desigualdad evidente que no deriva de la brecha digital ni de la situación de los menores, sino de que las administraciones no facilitan recursos”. Por eso, los colectivos esperan que tras la crisis se va a
evidenciar la necesidad de invertir recursos públicos.Un caso previsible es que los menores van a necesitar refuerzo para recuperar materia, y eso solo se puede lograr con más personal en los centros.

“El gran problema de esta experiencia digital impuesta, improvisada y a la carrera, es que algunos ya piensan que ésta es la educación del futuro. Y ni mucho menos”, avisa Tornel. “Va a haber que hacer mucha atención personalizada, en pequeños grupos, por lo que se necesitará ampliar personal y bajar ratios”, argumenta el profesor murciano.Y la única manera de hacerlo, añade Villa, es sin dejar a nadie atrás. “Si no se garantiza que no se den esas desigualdades, la pandemia nos estará señalando qué tipo de sociedad tenemos”, opina la docente. “Y si eso sucede, tendremos que volver a salir a la calle para insistir en que no queremos ese tipo de modelo de sociedad, porque igual que el modelo de sociedad que no invierte en sanidad pública nos mata, el que no invierte en educación pública nos va a generar grandes repercusiones sociales”.

No tienen una bola de cristal para saber qué pasará el próximo curso académico, pero intuyen que la crisis financiera puede acarrear recortes en la plantilla, lo que imposibilitaría prestar refuerzo a niños y jóvenes que, también educativamente, se han visto golpeados por la pandemia. Así que su esperanza es que el gobierno entienda que la educación no ha encontrado en el método telemático la fórmula mágica, y que la escuela tiene que responder “más y mejor que nunca para dar aliento”, concluye Tornel, “a millones de estudiantes que han vivido situaciones muy duras, y que están deseando volver a la escuela para ver a sus amigos y hacer vida normal”.
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RESOLUCIÓN de 7 de abril de 2020, de la Directora General de Universidades y Enseñanzas Artísticas Superiores, por la que se da publicidad al Acuerdo de la Comisión Coordinadora de la Evaluación para el Acceso a la Universidad (EvAU), por el que se determinan las nuevas fechas de realización de las evaluaciones correspondientes al año 2020 (BOCM 23-04-2020)


lunes, 13 de abril de 2020

Cómo cerrar el curso escolar se ha convertido en el principal debate educativo: ¿qué hacer con el tercer trimestre? (Daniel Sánchez Caballero y Pau Rodríguez para eldiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero y Pau Rodríguez para eldiario.es
  • A la espera de las instrucciones de cada comunidad autónoma respecto al final de curso, los profesores creen que no se pueden poner notas en un trimestre sin clases presenciales, aunque dudan del aprobado general
12/04/2020

Con más de diez millones de estudiantes en todo el país, rara es la familia que no sufre estos días la incertidumbre educativa. Las dudas se amontonan, y muchas de ellas no se van a resolver como pronto hasta el día 15, cuando está prevista la Conferencia Sectorial entre Ministerio de Educación y comunidades autónomas para tomar decisiones una vez que haya, se espera, alguna certeza más respecto al confinamiento.

¿Qué hacemos con el tercer trimestre, a punto de empezar? ¿Y con el curso entero? ¿Aprobado general, como piden los estudiantes pero ha descartado el Consejo Escolar del Estado? ¿Debe evaluarse el tercer trimestre con clases a distancia o solo lo impartido presencialmente? El debate divide a familias y profesores, como se puede comprobar en una pequeña muestra revisando los comentarios de los lectores de este texto de Isaac Rosa.

La discusión, en parte, remite a otra un poco más amplia. ¿Qué importancia le damos a un curso escolar en el orden de las cosas en plena pandemia mundial? ¿Está en la primera línea de nuestras preocupaciones o con la que está cayendo ha pasado a un segundo nivel? ¿Sería muy grave que los alumnos perdieran un año? ¿Les afectaría académicamente en un futuro inmediato promocionar sin haber cursado un trimestre? Y, por otro lado, ¿se puede permitir la sociedad española dejar a los niños y adolescentes sin apenas estímulos educativos durante tres meses, más otros tres de vacaciones? ¿Cuán perjudicial puede ser eso para los alumnos de entornos más desfavorecidos, que suelen ser los que más se benefician del colegio?

Hasta ahora, y mientras se esperaba a ver si el futuro se despejaba, la solución adoptada por la mayoría de las comunidades autónomas y centros ha sido repasar y consolidar contenido sin avanzar en el temario. Al menos no se avanza mucho, y seguro que no de manera generalizada, según cuentan los profesores. La brecha digital es una realidad para muchas familias, que no cuentan con buena conexión a internet o que no tienen suficientes dispositivos, y no se puede obligar a los alumnos a avanzar todos a una con la variedad de casuísticas que hay.

La estadística habla de que un 14% de los hogares con menores no tienen ordenador en casa, dato que sube al 30% (casi uno de cada tres) cuando tienen pocos recursos. Con o sin menores, el 58% de los hogares más pobres tiene uno o ningún PC en casa, mientras el 61% de los más ricos tienen tres o más.

Pero algo tienen claro los profesores. Todos los consultados para elaborar este reportaje sobre cómo cerrar el curso 2019-2020 han contestado, espontáneamente, que lo más importante es mantener el contacto con los alumnos, tratar de que sigan haciendo actividades vinculadas a lo que han aprendido hasta ahora y que ninguno de ellos acabe penalizado por culpa de la epidemia.

Lo que sí parece descartado es el aprobado general que pedían algunas asociaciones de estudiantes y que va a aplicar Italia. Los consejeros de Educación del PSOE lo han descartado, misma línea que ha tomado el madrileño, del PP, quien afirmó el miércoles que hacerlo "sería enviar un mensaje de que el esfuerzo no sirve para nada. Es nocivo y no compartimos ese criterio".

Una de las pocas certezas en este momento, siempre a expensas de cómo evolucione la situación, es que Gobierno y comunidades autónomas han decidido que la Selectividad se va a celebrar [aquí puedes consultar en qué fecha en cada comunidad autónoma].

La importancia de seguir 'enchufado'
En el colegio Eduard Marquina de Barcelona, con un elevado porcentaje de alumnado de clase baja, los primeros días del estado de alarma se dedicaron casi exclusivamente a gestionar las tarjetas monedero para las becas comedor y a llamar a todas las familias para saber cómo estaban sus hijos. "A partir de aquí, hemos ido enviando tareas periódicamente a través del blog, con contactos semanales por teléfono con los tutores", explica su director, David Martín.

Este docente tiene claro que no podrán llegar a todas las familias "en las mismas condiciones" debido a la brecha digital, pero aun así se resiste a dar el curso por perdido. En buena medida, porque por precaria que sea la relación actual con sus pupilos, asegura que estos lo agradecen. "Sin contacto presencial es muy difícil tener un retorno, sobre todo en Primaria, pero no hacer nada es peor. Hemos de intentar que no desconecten de lo que han aprendido", resume.

Alberto Arriazu, director de un instituto en Navarra, también incide en la importancia de mantener la actividad. "Hacemos una función social muy importante el profesorado para que se pueda llevar el confinamiento en las casas. En las casas con varios adolescentes, si no tienen unos ratos en los que estudiar y trabajar, con un seguimiento, sería mucho más complejo", reivindica.

En Navarra, la consejería envió una instrucción "lo suficientemente ambigua, en el buen sentido" para que los centros continuaran su labor con la vista en el alumnado. Arriazu explica que no es lo mismo Infantil o Primaria que Secundaria a la hora de valorar cómo se sigue y se evalúa. Otros profesores añadirán: "Los cursos importantes son 4º de la ESO y 2º de Bachillerato, que son terminales [cierran una etapa y otorgan un título]. Ahí está la clave".

En Madrid, la consejería tampoco ha dado indicaciones sobre cómo hay que proceder con el trimestre. "Yo tengo un 2º de Bachillerato y mi obligación es prepararles para la EBAU [la selectividad, llamada también EvAU en algunas comunidades autónomas]", explica un docente. "En 1º igual no hace tanta falta, se pueden enmendar las posibles carencias de este curso en 2º".
Evaluaciones y repetición
Ligadas entre sí, qué va a pasar con las evaluaciones y la repetición es una de las cuestiones más comentadas estos días. El Sindicato de Estudiantes y la confederación de asociaciones de estudiantes CANAE solicitaron una especie de "aprobado general" y que todos los alumnos promocionen. El Consejo Escolar del Estado tumbó la propuesta el martes.
El director Martín, en Barcelona, descarta de plano que se realicen evaluaciones al uso. Mucho menos que se ponga nota o se haga repetir curso. Sobre ello, en Catalunya el Departamento de Educación envió un comunicado a los claustros pidiendo que preparasen ya una tercera evaluación a partir del 14 de abril, que con toda probabilidad será en situación de confinamiento. En esa directriz, la Administración catalana planteaba seguir adelante con las calificaciones, pero adaptadas a las limitaciones formativas actuales y haciendo hincapié en la necesidad de no penalizar a nadie.

Para salvar la brecha digital que sufren los más desfavorecidos, el conseller catalán, Josep Bargalló, anunció que harían acopio de tabletas y ordenadores de los colegios y otros equipamientos para repartirlos entre las familias y que negociaría con las operadoras. Pero de momento no hay novedades sobre esta solución, que se propugna en otras comunidades aunque muchos docentes no creen que –sin hablar siquiera de que las tabletas lleguen o no– pueda utilizarse como un argumento para seguir avanzando.

Cada comunidad está funcionando como mejor le parece. En Murcia la instrucción de cara a la evaluación ha sido atender lo que se hizo durante el curso presencial. En Navarra no hay indicación, pero "la consigna interna era que se tiene que contar lo que estamos haciendo, aunque no sabemos cómo", cuenta Arriazu. En Madrid tampoco se ha notificado de manera oficial.

Ismael Palacín, director de la Fundación Jaume Bofill, cree que sería "injusto" que en una situación así se pusiese presión al alumnado con las notas, o con el temario, pero a la vez añade que no por ello hay que renunciar a hacer una evaluación, que al fin y al cabo consiste en valorar los aprendizajes de cada alumno, sea en el contexto que sea. Al contrario, lo que plantea es que los docentes puedan hacer planes personalizados y proponer actividades y lecturas que los escolares puedan hacer más o menos solos, y de las que puedan extraer aprendizajes. "Las limitaciones durante estos meses serán muchas, hay que asumir que algo se perderá, pero no todo, y no tanto porque los alumnos estén en casa, sino también porque no estamos preparados ni metodológicamente ni culturalmente para un aprendizaje en línea", sostiene.

En una línea similar se expresa Raimundo De los Reyes, presidente de la federación de directores de institutos Fedadi y director de un centro en Murcia. "A los alumnos que pueden", y remarca este condicionante, "hay que colaborar para que su tiempo sea formativamente rentable", opina. "Si un profesor tiene la posibilidad de impartir una clase telemática a su grupo de alumnos y que trabajen en igualdad de condiciones, ¿por
qué no?".
"No es tan grave perder un trimestre"
Arriazu sostiene que "la cuestión de qué hacer con estos dos meses de curso es casi irrelevante. "La idea es que el alumnado pueda trabajar. Unos lo harán bien, otros no, pero eso no puede servir para evaluar a nadie", dice. Pero, más allá, cree que la pérdida académica es irrelevante. "Lo importante es que los chavales tengan disciplina, se levanten a una hora, hagan sus tareas... No es tan grave perder un trimestre. Son dos meses como mucho (el tercer trimestre suele ser más corto). En la vida estudiantil de cualquier alumno no es nada", reflexiona, y cita el caso de los estudiantes de medicina que están siendo llamados a filas por la falta de personal sanitario: "No han terminado la carrera, que es una de las más complejas y en la que todos esperamos que estén bien preparados, y nadie pone en duda que se estén enviando a hospitales".

En esta circunstancia, los profesores no defienden el "aprobado general", pero sí creen que "más vale que nos equivoquemos aprobando a alguien [que no lo merecería] que suspendiéndolo", explica Arriazu. "Y si pasa alguno que no debía, ya sufrirá el siguiente curso". Además, recuerda este director, la repetición ya es un recurso extraordinario. "Igual aprendemos algo este año a costa de que no repita casi nadie y vemos que no es tan dramático", desliza.

De los Reyes cree que sería más correcto hablar de "promoción automática". ¿Cuál es la diferencia? Que no se aprueba a nadie, no se regalan aprobados. La idea sería conectar este curso con el que viene y programar teniendo en cuenta esto. Si yo tuve un grupo que pudo seguir clases telemáticas y he podido dar contenidos, no los repito", explica.

"Lo que sí me parecería mal es que el motivo de la repetición fuera no haber tenido los recursos para seguir la enseñanza telemática", añade este director. "Y los profesores saben qué alumnos tienen los recursos y cuáles no. Se trata de no dejar atrás al que no ha podido, no al que no ha querido. Y ahí las circunstancias van a variar mucho de una zona a otra".

El docente madrileño se muestra de acuerdo con esta apreciación. "Los alumnos que hayan suspendido la primera y la segunda evaluación igual sí tienen que repetir, no me parecería bien como docente que quien no ha hecho nada en todo el curso se aproveche de esto para pasar de curso con una formación nula".

Palacín, sociólogo, cree que la brecha digital no puede ser una excusa. "Si el problema es que no hay aparatos, repartámoslos. Si la Administración no puede hacer eso, ¿de qué nos sirve?", se pregunta. Y reconoce que más importante que la tecnología para los alumnos es tener a un adulto que les pueda ayudar mientras hacen las tareas. Para ello recomienda las llamadas de profesores o el WhatsApp. "Si no hacemos nada, será por despreocupación", defiende.
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6, 7 y 8-7-2020. Calendario de acceso a la universidad en la Comunidad de Madrid

Fuente: comunidad.madrid 

Calendario de acceso desde Bachillerato, F.P. Superior y titulados universitarios

CONVOCATORIA ORDINARIA - 2020

  • Formalización matrícula por los centros: Del 16 al 23 de junio hasta las 12:00 horas.
  • EvAU: 6, 7 y 8 de julio. Coincidencias e incidencias 9 de julio.
  • Publicación de calificaciones: 16 de julio a las 13:00 horas.
  • Solicitud de revisión: Pendiente de publicación.
  • Preinscripción: Pendiente de publicación.
  • Publicación de listados de admitidos: Pendiente de publicación.
  • Reclamaciones: Pendiente de publicación.


CONVOCATORIA EXTRAORDINARIA - 2020


  • Formalización matrícula por los centros: Del 16 de julio al 4 de septiembre hasta las 12:00 horas.
  • EvAU: 8, 9 y 10 de septiembre. Coincidencias e incidencias 11 de septiembre.
  • Publicación de calificaciones: 15 de septiembre a las 14:00 horas.
  • Solicitud de revisión: Pendiente de publicación.
  • Preinscripción: Pendiente de publicación.
  • Publicación de listados: Pendiente de publicación.
  • Reclamaciones: Pendiente de publicación.

Nota informativa: este calendario se llevará a cabo si en las fechas acordadas la pandemia del Coronavirus permite realizar las pruebas en las condiciones habituales en cuanto a movilidad y concentración de personas, con las suficientes garantías de salud pública.

Más información en comunidad.madrid 

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miércoles, 8 de abril de 2020

Estudiantes alertan de que la crisis del coronavirus agranda la brecha y complica la selectividad (Sara Montero para cuartopoder.es)

Artículo de Sara Montero para cuartopoder.es
  • Las asociaciones de estudiantes consultadas piden eliminar o adaptar la selectividad
  • Se quejan de que el confinamiento ha agudizado las desigualdades sociales y piden a las instituciones más diálogo con los representantes de los alumnos
7-4-2020
Los nervios, el agobio y la lucha a contrarreloj contra el temario suelen ser el escenario habitual en los cursos de Segundo de Bachillerato que acaba para muchos alumnos en la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), el nombre de la antigua Selectividad. Sin embargo, las asociaciones de alumnos consultadas se quejan de que la crisis del coronavirus ha añadido dificultades al que será, probablemente, uno de los exámenes más definitorios de su vida. Creen que el confinamiento ha agudizado las desigualdades sociales y piden a las instituciones más diálogo con los representantes de los alumnos para encontrar soluciones. Hablamos con el Frente de Estudiantes, el Sindicato de Estudiantes y la asociación Abrir Brecha.

Debido a la crisis del coronavirus, la EBAU se celebrará en las comunidades autónomas entre el 22 de junio y el 10 de julio en convocatoria ordinaria y antes del 10 de septiembre en extraordinaria, tal y como se decidió en la Conferencia Sectorial de Educación la semana pasada. El Ministerio de Universidades también ha querido tranquilizar al alumnado asegurando que se ajustarán los modelos y los contenidos. Aún así, las asociaciones de estudiantes aseguran que el alumnado cargará sobre sus espaldas el trastorno que está dejando la pandemia también en el ámbito educativo.


🔴 @educaciongob, representantes del rectorado, Comunidades Autónomas y @universidadgob, en la Conferencia Sectorial de Educación, han acordado retrasar la EBAU y adaptarla a la situación con el objetivo de asegurar que ningún alumno va a perder el curso.
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Se agudizan las desigualdades

El distanciamiento entre alumno-profesor y el hecho de que el aula "se instale" en el hogar provocan problemas importantes. Las dificultades socioeconómicas se agudizan entre los alumnos. "Se está dejando a mucha gente atrás, lo que acaba generando contextos de desigualdad a medio/largo plazo y elimina parte de la utilidad de la educación como ascensor social", explican desde Abrir Brecha. En su opinión hay dos problemas principales. El primero, el mismo espacio y las obligaciones vinculada al hogar: "No es lo mismo pasar un mes encerrado en una casa grande que en 40 m2, lo que influye en los estados anímicos y tiende a perjudicar a las clases populares, que por lo general viven en espacios más reducidos y deben también encargarse de una serie de tareas de cuidados relacionadas con su entorno familiar".
El segundo problema es el más evidente: la brecha digital. Hay casas donde padres e hijos tienen que disputarse un único ordenador. Otras veces ni siquiera eso: "No todas las casas tienen ordenadores para garantizar el tele-trabajo y el tele-estudio, ni todas las personas tienen acceso garantizado a internet", explican desde la asociación.
Suspender o adaptar

Varias comunidades autónomas han puesto ya fecha a la convocatoria. El trastorno ha sido grave para los alumnos, que no han podido siquiera acabar el temario. "Valoramos positivamente el hecho de que se plantee atrasar el examen y no suspenderlo, porque el remedio sería peor que la enfermedad", valora Paula Picas Benito, que cree que sería una medida "inasumible y elitista". Sin embargo, se quejan de que la decisión del aplazamiento "en los lugares en los que ha sido tomada, se ha hecho sin el consenso y apoyo de la comunidad educativa, de manera vertical y precipitada y, probablemente, deberá ser modificada según avancen las circunstancias".

Desde Frente de estudiantes coinciden en rechazar la suspensión del examen de selectividad y apuesta por una adaptación, negociando contenidos y plazos: "Nosotros creemos que eso es un error, pues es una práctica habitual que los colegios privados inflen la nota y, por tanto, perjudicaría muy claramente al estudiantado de la pública", aportan. Por tanto, para estas asociaciones la solución pasa por "garantizar una interlocución real" con los estudiantes y adaptar tanto contenidos como modelo a la excepcional situación".

El Sindicato de Estudiantes, en cambio, sí pide al Ministerio de Educación que suspenda la EBAU y el resto de exámenes ante esta circunstancia excepcional"Mientras estamos sufriendo el drama de ver como mueren familiares, como nuestros padres y madres son víctimas de ERTEs y despidos y un largo etcétera, se plantean las fechas para la selectividad como si aquí no pasara nada".

En este caso, apuestan por el modelo italiano y piden aprobado general y que "se reorganicen los planes de estudio" para recuperar contenidos. Para evitar que la suspensión de la EBAU favoreciese a aquellos que tienen más posibilidades, piden que se supriman las notas de corte, que se amplíe drásticamente el plan de becas para las familias trabajadoras y la puesta en marcha de un plan de emergencia para la educación pública.

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