martes, 31 de julio de 2018

Información destacada de la Marea Verde

¡¡Firma la petición para derogar la LOMCE ya!!

(Redes por una nueva política educativa) 



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CALENDARIO DE ACCIONES DE MAREA VERDE MADRID PARA EL VERANO DE 2018. PRÓXIMAS CONVOCATORIAS


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El máster de Cifuentes, la investigación sobre Casado y la reprobación de Van Grieken


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miércoles, 18 de julio de 2018

Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional -2/3- (Enrique Díez para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Reproducimos este artículo publicado en ELDIARIODELAEDUCACION.COM


Analizaba en el anterior artículo Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional la actual revolución individualista que “normaliza”, naturaliza e, incluso, exalta las posiciones ideológicas del “egoísmo” como una virtud y quiebra, además, la posibilidad misma de una matriz comunitaria de solidaridad social.

Este neoliberalismo emocional no busca sólo la conversión de los espíritus; pretende también la transformación de las conductas. Esta es, en lo esencial, la función de los dispositivos de aprendizaje, sumisión y disciplina, tanto económicos, como culturales y sociales, que orienta a las personas a “vivir y gobernarse” bajo la presión de la competición, de acuerdo con los principios del cálculo del máximo interés individual.

De este modo se ordena al sujeto que se someta interiormente, que vigile constantemente sobre sí mismo, que trabaje sobre sí mismo con el fin de transformarse permanentemente, de conseguir una mejora de sí, de volverse cada vez más eficaz en conseguir resultados y rendimientos. La economía se convierte en disciplina personal. El sometimiento del deseo exige e instituye el deseo por el sometimiento.

Surge el ‘doer’. Ser ‘doer’ se convierte en tendencia. El ‘doer’ es una persona luchadora que consigue lo que quiere y no le importa sacrificarse hasta límites insospechados porque su meta es lo primero. Es la actual figura heroica de la nueva “clase trabajadora”, porque aguanta sin dormir y a base de cafeína para trabajar como si fuera dueño de la empresa, pero cobrando como un becario, o incluso pagando por trabajar y adquirir experiencia laboral. Una nueva forma de convertir la explotación y la pobreza en una manera de ser emprendedor y superarse a sí mismo.

El coaching, al pensamiento positivo, la programación neurolingüística (PNL), el análisis transaccional y múltiples procedimientos vinculados a una escuela o un gurú, son las medicinas y técnicas neuroemocionales que ayudan al emprendedor, al ‘doer’, a conseguir un mejor dominio de sí mismo, de las propias emociones, del estrés, de las relaciones con clientes o colaboradores, jefes o subordinados. El objetivo, por tanto, de este neoliberalismo emocional, que algunos expertos denominan “neuroliberalismo”, es el refuerzo del yo, su mejor adaptación a la realidad competitiva. Saberes psicológicos, con un léxico especial, autores y autoras de referencia, métodos particulares, modos de argumentación de aspecto empírico y racional y un ingente negocio pseudoeducativo que se introduce en todos los campos de la educación.

La fuente de la eficacia está en el interior de uno mismo, asegura el “pensamiento positivo”. Los problemas, las dificultades, se convierten de este modo en una auto-exigencia, pero también en una auto-culpabilización, ya que somos los únicos responsables de lo que nos sucede. De hecho, las “crisis” se convierten en auténticas oportunidades de demostrar la valía personal y la capacidad de recuperación, como en los reality shows tipo “El jefe infiltrado” o “Pesadilla en la cocina”, o en los spots publicitarios. Nos envuelve y nos enseña a vivir la servidumbre como si fuera una actividad liberadora. La misión de la vida se convierte en tener “éxito” y demostrar constantemente que se ha triunfado; nada puede impedir conseguir los sueños; no hay excusas.

En un panorama laboral y social fragmentado y competitivo, con una precariedad que mantiene a la mayor parte de la población al borde del precipicio, la ideología de la automotivación, junto con el consumo de psicofármacos (su consumo se ha triplicado desde que comenzó la crisis), hace hoy la función de lo que ayer era el capataz que vigilaba el destajo en la fábrica. Hoy es el propio deseo, acoplado al deseo del capital, que, junto con el miedo a quedarse atrás y solo, coloniza la mente colectiva. Son “los juegos del hambre” revestidos con lenguaje de coaching.

Se busca así crear ciudadanía “liberada” de cualquier obligación moral vinculada al sentimiento de solidaridad colectiva. Como en las nuevas reformas laborales, donde es el trabajador o la trabajadora individualmente quien tiene que negociar con su empleador las condiciones de su contrato, eliminando el respaldo colectivo que se consiguió hace años a través de los sindicatos. Se trata de darles “opciones individuales” para que elijan. No se pretende pensar en el bien común, sino en la ventaja de la elección personal que se puede conseguir.

Bajo el pretexto de las “opciones en libertad”, el funcionamiento del sistema lo que tiende a generar es cálculo y egoísmo. Ya no se trata de mejorar lo colectivo con el esfuerzo común pensando en el bienestar de la comunidad, sino en la capacidad y el talento individual de elegir con acierto la mejor oportunidad para cada persona. Se ha impuesto socialmente así el principio ‘neodarwinista’ en esta competición a la que nos empujan constantemente para conseguir la mejor elección, donde “el ganador se lo lleva todo”.

Esta deriva neoliberal está corroyendo efectivamente los fundamentos del proyecto de educación pública entendida como un derecho básico y esencial desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida. Frente a la concepción de una educación pública como la garantía del derecho universal a la educación en condiciones de igualdad y democracia, dado que es la que más y mejor asegura la igualdad y la convivencia democrática de personas con distintas procedencias socio-culturales; y, por tanto, la que mejor contribuye a la equidad y la cohesión social. Se alza, ahora, un modelo educativo que, efectivamente, orienta a las personas a formarse bajo la presión de la competición, de acuerdo con los principios del cálculo del máximo interés individual: itinerarios, reválidas, rankings, selección, esfuerzo, excelencia, competitividad, rendimiento, etc., etc.

Así vemos, como un escaso contrato social, conseguido tras la segunda guerra mundial, con la lucha de la clase obrera, en una zona muy restringida de Europa, y durante un brevísimo período de tiempo, está siendo rescindido, sin siquiera preaviso. Están desapareciendo de forma fulgurante los mecanismos de protección colectiva, que denominamos Estado Social o de Bienestar, sin apenas alarma social o protestas colectivas significativas, dopados con el prozac y el fútbol televisado, asumiendo la precariedad y el saqueo como ritos habituales a los que hay que someterse para esperar un día quizá “prosperar” y enseñándonos de esta forma a asumir, incluso desear la servidumbre.

La corrosión del carácter se va instalando en nuestra conducta, al igual que se acomoda la impunidad en el imaginario colectivo, como línea inalterable de continuidad. Ya ni siquiera el horror del genocidio de los refugiados, o de la masacre continuada en Gaza, el Sáhara o Yemen, o la violación y asesinato constante de mujeres conmueven a una sociedad europea occidental, que vive para sí misma y sus deseos impulsados por la increíblemente lucrativa industria de la publicidad. Mientras la extrema derecha se asienta en los parlamentos de buena parte de la Unión Europea y se acuerda crear “guantánamos” como respuesta a la crisis de las personas refugiadas.

Para saber más: Díez Gutiérrez, E.J. (2018). Neoliberalismo Educativo. Barcelona: Octaedro.



Enrique Javier Díez Gutiérrez. Profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de León, Coordinador del Área Federal de Educación de IU y miembro del Foro de Sevilla

martes, 17 de julio de 2018

CC.OO. publica las plazas desiertas tras la primera prueba de las oposiciones en la Comunidad de Madrid

Puedes consultar las plazas desiertas en SECUNDARIA en http://www.feccoo-madrid.org/2575f5fdcc777a740cd13f2e02e363b6000063.pdf 

Puedes consultar las plazas desiertas en EEOOII en http://www.feccoo-madrid.org/18b278eac7cd2c08d2489d077eb212e1000063.pdf

Puedes consultar las plazas desiertas en FP en http://www.feccoo-madrid.org/b060ca87d6786f9ed843cf06d4270f55000063.pdf

Oposiciones y escabechinas (Carlos Fernández Liria para CUARTO PODER)

CUARTOPODER.ES publica este artículo

Hará cosa de ocho años que me planté en un examen de oposiciones de enseñanza secundaria de Madrid y pregunté al tribunal que cuándo se iban a leer los exámenes en voz alta, porque quería asistir. El presidente me preguntó primero que de qué sindicato era y luego, desconcertado, qué quién era yo. Les dije que era un electricista que pasaba por ahí y que quería asistir a la lectura pública de los exámenes, que era, en definitiva, un ciudadano cualquiera que tenía derecho a escuchar los exámenes, puesto que se trataba de una oposición pública. Me tomaron por un marciano, me dijeron que no se iban a leer públicamente y que pusiera una reclamación o una denuncia, cosa que no llegué a hacer porque me dio pereza gastar el resto de mis días en recurrir tribunales hasta llegar al Constitucional.
Hace una década, en efecto, que, para mi sorpresa, se dejaron de leer los exámenes de oposiciones en público. Algunos tribunales (no todos, porque aún hay gente con dignidad), llegaron a repartirse los exámenes para su corrección, de modo que las plazas de funcionario en la enseñanza secundaria en la Comunidad de Madrid empezaron a depender del criterio de un único profesor que leía el examen del interesado. Era un profesor que, quizás, había compartido instituto con el mismo al que estaba juzgando, el cual, quizás, llevaba una década trabajando como interino en ese mismo centro. Esto es una barbaridad legal, pero no sólo -como me dijo un abogado al que recurrí y que, precisamente, me hizo desistir de cualquier tipo de reclamación al comprender que era una causa perdida hacerme entender- porque “la decisión del tribunal tiene que ser colegiada”, sino porque -aunque para mi desconcierto nadie parecía dar importancia a eso, ni siquiera el aludido abogado- el acto, obviamente, tiene que ser público.
Cuando yo aprobé las oposiciones a cátedra de secundaria en el año 1982, los opositores leíamos nuestros exámenes en una sala que a veces estaba abarrotada, pues la mayor parte de los opositores asistíamos al examen de los demás, además de que las puertas estaban abiertas para cualquier ciudadano que quisiera ser testigo de a quién estaban nombrando en esos momentos funcionario de por vida en el ejercicio de una función pública (algo que no es poca cosa, me parece). Estas circunstancias eran tan elementales que a nadie se le habría ocurrido cuestionarlas. ¿Como se pudo llegar a olvidar algo tan básico sobre lo que supone un proceso de oposición? Eso es, sin duda, lo más grave de todo: que nadie recuerde ya lo que supone un proceso de oposición -nada más ni nada menos-  que a la función pública. De tanto calumniar y denigrar al funcionariado (alentados por la extrema derecha en los medios de comunicación), la gente ha olvidado lo que suponen las oposiciones a la función pública, y cuanto más se desprecia al funcionariado, más se tiende a despreciar que su sistema de acceso cumpla tan siquiera con los preceptos constitucionales más elementales.
Hay que tener en cuenta que, desde hacía todavía algo más de tiempo, las oposiciones se habían convertido en un ritual cercano al maltrato, la humillación o la tortura. Salían cinco o seis plazas para millares de personas. El material humano resultante pasaba a engrosar las listas de interinos, que se convertían en un ejército de trabajadores precarios sin derechos laborales -a veces se les sustraía incluso el derecho a las vacaciones pagadas- en una especie de ignominioso limbo legal.  En esas condiciones, el sistema de oposiciones se convirtió sencillamente en una tomadura de pelo. Y como siempre, entonces desembarcaron los pedagogos a diagnosticar el problema, en tanto que expertos de la enseñanza que se pretenden. Decidieron que el problema era -nada más ni nada menos, en medio de esa sarcástica broma- que en las oposiciones se atendía demasiado a los contenidos y demasiado poco a las metodologías pedagógicas. Decidieron, también, que no había por qué suponer que una persona que sabe mucho de su materia tenga porqué saber lo que es un adolescente -cosa que por lo visto, ellos sí sabían, mientras que, en cambio, los que hemos sido adolescentes, hemos tenido amigos y compañeros adolescentes y hemos dado clase sin parar a adolescentes, desconocíamos, al parecer, completamente.
Así pues, se hipertrofiaron los aspectos pedagógicos de la oposición y se miraron por encima del hombro los contenidos y la comprensión de los temarios. Tirando de la misma lógica, se suprimió la diferencia entre catedrático y agregado. Cuando yo aprobé las oposiciones a cátedra en 1982, el presidente del tribunal era un catedrático de universidad. Eso fue considerado una ignominia y una intromisión en la enseñanza secundaria, pues los catedráticos de Universidad no habían sido nunca adolescentes ni tenían ni idea de cómo se enseña a adolescentes, de tal modo que era mejor que los que habían estudiado lo que era un adolescente enseñaran a enseñar cualquier cosa sobre la que no tenían ni idea. Consiguientemente, se suprimió la distinción entre oposiciones a cátedra y a agregado. En verdad, lo que se consiguió fue convertir a la mayor parte de los profesores en interinos, es decir, se creó un mercado laboral basura que, sin embargo, eso sí, tenía grandes conocimientos pedagógicos, es decir, independientemente de que se le hubiera evaluado mucho o poco lo que sabía o no sabía, había garantías de que sabía manejar con soltura la vacía jerga insoportable y ridícula de las programaciones docentes.
La cosa, por supuesto, salió fatal. Como los contenidos ya no eran lo más importante, comenzó el imperialismo de las asignaturas afines. El profesor de lengua podía dar francés sin saber francés, el de francés, podía dar, ¿por qué no?, filosofía; el profesor de matemáticas podía dar química o incluso educación para la ciudadanía, dependiendo de las condiciones de su interinidad. Eso sí, todos estaban adiestrados en hacer programaciones docentes. Y cuando todo empezó a venirse abajo, empezaron las lúcidas voces críticas. ¿Cuál era la causa de todo este desastroso disparate? Pues adivínese: todavía ahora, en estas recientes oposiciones de secundaria, se escuchan voces que claman que el problema reside, cómo no, ¡en el sistema de oposiciones!

Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional -1/3- (Enrique Díez para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Reproducimos este artículo publicado en ELDIARIODELAEDUCACION.COM

Un anuncio de la marca de tés Hornimans hace gala de anunciar un “nuevo movimiento: el yoismo”. Un movimiento sobre una supuesta fórmula de la felicidad que consistiría en “dejar de pensar tanto en todo, para pensar más en ti”. Es la reedición del también denominado “yoismo” de finales del XIX, antepasado de los actuales manuales de autoayuda, tan de moda en la época contemporánea, que procuran recetas para aprender a superar la crisis “cambiándote a ti mismo” y no las condiciones de explotación y alienación del entorno económico y social.

Este anuncio, como el de la conocida marca Ikea, “La República independiente de tu casa”, exaltan los valores esenciales del neoliberalismo emocional en el que nos están educando: “quiérete a ti mismo”, “practica el yoismo”, “cree en ti”, “no necesitas a nadie”, “estar solo es cool”, “vuela libre”. El contacto permanente y diario con slogans producidos por esta industria cultural neoliberal para justificar el actual capitalismo salvaje genera en el inconsciente colectivo el material suficiente que sirve de base y anclaje para la servidumbre voluntaria.

Se está produciendo así una suerte de revolución individualista que “normaliza”, naturaliza e incluso exalta las posiciones ideológicas del “egoísmo” como una virtud incluso. Entroniza el interés propio, la competitividad y el triunfo, como pasaporte al bienestar y la felicidad individual, en un contexto que define las relaciones humanas como jungla de lucha constante y selección darwinista. Toda posibilidad de proyecto comunitario, basado en los derechos humanos, la equidad y la justicia, queda desplazado o arrinconado en el imaginario de lo utópico o hipotético.

Está claro que no solo vivimos una guerra económica, donde el saqueo de los recursos colectivos se perpetra desde los cómodos despachos de Wall Street y el Ibex 35. Asistimos simultáneamente a una guerra ideológica, que impone imaginarios colectivos afines al pensamiento dominante. Y el papel de los sistemas educativos en la construcción de esta narrativa es determinante para el lobby neoliberal.

Han tardado años, han gastado miles de millones en promover su doctrina, pero cada céntimo ha valido la pena. Porque aplicaron la propuesta de Gramsci: si eran capaces de controlar la mente de la gente, su corazón y sus manos también serían suyos. De esta forma, el discurso neoliberal del egoísmo es visto actualmente como la condición natural y normal de la humanidad.

El neoliberalismo es, en esencia, un capitalismo sin contemplaciones. La expresión más reciente para describir la eterna lucha de clases de esa minoría que se ha enriquecido a costa de quienes mantienen constantemente sumidos en la pobreza hasta límites genocidas, con el agravante del “pillaje planetario” de las riquezas y los recursos de la naturaleza, del conocimiento compartido y del esfuerzo colectivo que son los “bienes comunes” de la humanidad.
Esta ideología se ha extendido como un virus por todos los rincones del planeta, imponiendo la adoración unánime de los valores de la sociedad neoliberal. Una monocultura que maneja las mismas informaciones y noticias en todas partes. Donde se ven las mismas películas, se conducen los mismos automóviles, se imponen las mismas modas, se escuchan las mismas canciones y se soportan los mismos anuncios publicitarios. En ellos se reflejan nuestros sueños y anhelos. Sus imágenes dominan los sueños, y los sueños determinan las acciones.

Pasado el tiempo de la conquista por la fuerza, llega la hora del control de las mentes y las esperanzas a través de la persuasión. La ‘McDonalización’ es más profunda y duradera en la medida en que el dominado es inconsciente de serlo. Razón por la cual, a largo plazo, para todo imperio que quiera perdurar, el gran desafío consiste en domesticar las almas.

La clase trabajadora nunca se hubiera “convertido” voluntariamente o espontáneamente al modelo neoliberal mediante la sola propaganda del modelo. Ha sido preciso pensar e instalar, “mediante una estrategia sin estrategias”, los mecanismos de educación del “espíritu”, de control del cuerpo, de organización del trabajo, de reposo y de ocio, basados en un nuevo ideal del ser humano.

El paso inicial consistió en inventar el “ser humano del cálculo” individualista, que busca el máximo interés individual, en un marco de relaciones interesadas y competitivas entre individuos, como base y normal esencial del modelo. Se asienta mediante un discurso que alega que la búsqueda del interés propio es la mejor forma mediante la que un individuo puede servir a la sociedad, donde el egoísmo es visto casi como una “norma y deber social” y las relaciones de competencia y mercado se naturalizan. La finalidad del ser humano se convierte en la voluntad de realizarse uno mismo frente a los demás. El efecto buscado en este nuevo sujeto es conseguir que cada persona considere que autorealizarse es intensificar su esfuerzo por ser lo más eficaz posible, como si ese afán fuera ordenado por el mandamiento imperioso de su propio deseo interior.

La empresa se convierte así, no sólo en un modelo general a imitar, sino que define una nueva ética neoliberal, cierto ethos emocional, que es preciso encarnar mediante un trabajo de vigilancia que se ejerce sobre uno mismo y que los procedimientos de evaluación se encargan de reforzar y verificar. De esta forma cada persona se ve compelida a concebirse a sí misma y a comportarse, en todas las dimensiones de su existencia, como portador de un talento-capital individual que debe saber revalorizar constantemente. El primer mandamiento de la ética del emprendedor es “ayúdate a ti mismo”. Y sus tablas de la ley se rigen por la competencia como el modo de conducta universal de toda persona, que debe buscar superar a los demás en el descubrimiento de nuevas oportunidades de ganancia y adelantarse a ellos. La gran innovación de la tecnología neoliberal consiste, precisamente, en la gubernamentalidad, vincular directamente la manera en que una persona “es gobernada” con la manera en que “se gobierna” a sí misma.

Elegir el centro educativo que más posibilidades le pueda ofrecer de “promocionar”; concebir la educación como una inversión que asegure un mejor futuro laboral y mejores puestos en la escala social; entender el aprendizaje como una constante competición por el éxito individual que marque la diferencia frente a los otros; cultivar el mito del éxito personal como resultado del talento-capital y el esfuerzo individual sin considerar las condiciones sociales y el entorno del que se parte ni el aprendizaje como un proceso compartido; exigir que se aparte y segregue cuanto antes a quienes se considera rivales y “perdedores” que dificultan el ascenso personal en esa competición constante; demandar rankings y clasificaciones que visibilicen quiénes son los ganadores y los perdedores de esta competición; etc., etc. Todo esto y mucho más son la plasmación de esa Pedagogía del egoísmo, eje emocional del neoliberalismo educativo.

Para saber más: Díez Gutiérrez, E.J. (2018). Neoliberalismo Educativo. Barcelona: Octaedro/El Diario de la Educación.

Séptimo correo circular de la Plataforma de opositores Docentes de Madrid

Anoche recibimos este correo

Buenas noches.

Muchas gracias a todas las personas que habéis venido esta mañana a la concentración, también a las que no pero que hubierais querido estar y en especial a quienes no pudisteis por estar cuidando de otras personas.
Mañana tenemos asamblea finalmente a las 17h en el Paraninfo (puerta izquierda al fondo del Hall) de la Facultad de Filosofía de la UCM (pondremos un cartel en el Aula-15 indicándolo)
Más allá de las concentraciones es muy importante que asistáis a la asamblea para poder participar y estar al tanto de toda la información relevante del proceso reivindicativo que estamos iniciando. Además, os invitamos a traer vuestras propuestas ya trabajadas para tratarlas en la asamblea.
Algunas personas nos habéis indicado que tenéis propuestas, pero no podéis venir. En estos casos os invitamos a hacernos llegar vuestras propuesta en un escrito al correo (estafaoposicionesdocentesmad@gmail.com) y nosaltres nos comprometemos a leerlo en asamblea para que al menos podáis ser escuchadas.

Deciros también que los tribunales se disolverán al terminar la selección de candidatos (hacía el día 24/07). Esto implica que:
-Las irregularidades podéis reclamarlas hasta ese día, tenéis que dirigiros a la presidencia del tribunal y entregarla de forma presencial.
-En caso de no tener resguardo de la reclamación (quienes lo hicisteis por internet), podéis hacer un escrito solicitando el resguardo hasta ese día y también dirigiéndoos a la presidencia.
La forma de enviarnos documentación relativa a las notas y estadísticas o información que sea relevante para la Comisión de Datos es a través del siguiente enlace:
Todo lo demás a través del correo: estafaoposicionesdocentesmad@gmail.com
Os recomendamos la lectura del siguiente artículo que trata sobre nuestra situación y sobre cómo hemos llegado hasta aquí con especial lucidez.
Hemos subido dos testimonios más a la carpeta Drive, y algunas fotos de hoy:
Una persona nos ha facilitado el siguiente enlace en el que podéis encontrar material gráfico (cartelería, fotos y videos de las concentraciones):
Muchas gracias a todes y un abrazo.




Entrada relacionada:

Educación de clase (Miguel Ángel Carboneras en elsaltodiario.com)

Artículo de Miguel Ángel Carboneras en elsaltodiario.com

La educación concertada sigue ganando peso en el sistema educativo actual, aupada por la inversión pública.


La financiación de la educación privada, a través de los conciertos, ya supone el 12% del presupuesto público destinado en España a la educación. El desvío de fondos a la educación privada y concertada ha provocado que muchos alumnos hayan optado por la enseñanza privada. En concreto, según los datos del Ministerio de Educación, ya la tercera parte de los alumnos lo eran en centros privados o concertados. En algunas comunidades autónomas, como Madrid o País Vasco, el porcentaje roza el 50%.

No es casual. En Madrid, por ejemplo, durante el último año, asociaciones de padres y madres, junto a asociaciones de vecinos, han alarmado del cierre de centros públicos de enseñanza en varios barrios de la ciudad y, en otros, siguen sin contar con un instituto público. El consejero de Educación en el Gobierno de Cristina Cifuentes lo justificaba por la “ineficiencia en el gasto”. Mientras, ya en julio, la comunidad educativa avisaba de que alrededor de 15.000 niños madrileños podrían quedarse sin plaza en los centros públicos. En agosto, la presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, aprobaba 15 millones de euros extra a la financiación de los centros de enseñanza concertada. El objetivo, aumentar en 200 más —hasta sobrepasar las 15.000— las aulas disponibles en centros privados y concertados para este curso.

El ruido y las nueces (Manuel Menor)

Urge una cosecha de buenas nueces, sin temor al ruido


Este Gobierno habrá debido concretar, en menos de tres meses, si la “demanda social” se ha de atener a la LOMCE o a las necesidades de los ciudadanos.

Es un problema que arrastra el mucho ruido: pocas nueces. Pocas  sanas, claro, que son las que menos ruido hacen. Insano es a estas alturas, por ejemplo, el sistema de oposiciones que, una vez más, fue puesto en marcha este verano para empezar a cubrir el déficit de profesorado. Los resultados no se corresponden con las expectativas ni, sobre todo, con el proceso seguido. “Escabechina” y frustración son los términos con que se ha reflejado en la prensa. La opacidad de criterios de evaluación y la indefinición de perfiles docentes que se deseaban parece que buscaran la indiferencia de los sometidos a esa criba penitenciaria. Pronto volverá a invocarse el sacrosanto MIR educativo a modo de talismán mágico y que así, sin debate de lo que deba ser la formación sólida del profesorado y su correspondiente carrera profesional bajo pautas normalizadas en un Estatuto de la Función Docente, desaparezcan los problemas. Pero las culpabilidades de la dejación, sus vergüenzas y destrozos, seguirán alcanzando al trabajo en las aulas.

La prueba de que no interesan las nueces y sí el ruido la pone el matraqueo que vuelve, tan antiguo como el sistema de enseñanza, a recordar su inamovilidad previa a 1857. Es la herencia que pretende cronificar la LOMCE como expresión “mejor” del artículo 27CE aunando presencia excesiva de la Religión en el currículum, segregación de alumnos y alumnas en colegios que reciben recursos públicos, erección de centros educativos en nombre de una particular “demanda social” exclusiva, mientras –en paralelo- la red pública se ha hecho más subsidiaria de la privada y concertada. Esa tradición de antes de la Ley Moyano, que sitúa al 68% del alumnado en una categoría alejada de lo que exige el derecho universal de la educación  -y como nicho propicio para ampliar su rentable privatización-, vuelve explícita al debate político para seguir condicionando el sistema educativo y sus baremos de cualificación intrínseca. Esa historia, tan conocida como obviada, es la analizada en El artículo 27 de la Constitución: Cuaderno de quejas (Madrid: Morata, 2018).

Demanda social
Ha bastado con que Isabel Celáa anunciara que planea modificar el artículo 109.2 de la LOMCE para retomar uno de esos ingredientes –el de la supuesta “demanda social” en que apoya su crecimiento la enseñanza concertada, con sus criterios e idearios privados-, para que se suscitara la “sorpresa,preocupación e indignación” de la patronal de las Escuelas Católicas. Lo sostenido en el boletín de esta organización durante años nunca lo hiciera sospechar. Tampoco, las palabras del entorno ministerial, donde aseguran defender a la concertada. Y regresan los tópicos que, en el siglo XIX, llenaron las Actas del Congreso de los Diputados –más después de la encíclica Divini illius  Magistri-, que tan bien estudió Yvonne Turin. La prensa adicta reanuda aquellas manidas cantilenas de la “libertad de elección de centro” por parte de las familias y “la calidad educativa”, indiferente a la gran diversidad de medios que existe -incluso de unos a otros centros en la misma red- para atender a que los niños y niñas nunca empiezan de cero -en estricta igualdad entre unos y otros- sin hándicaps ni grietas socioeconómicas diferenciales, ajenos al capital cultural concomitante. El tercio de niños en riesgo de exclusión –que de vez en cuando suscita atención, porque  Cáritas o Save the Children los mencionan- ¿a quién corresponden escolarmente?

El balance de éxito de las expectativas que el nuevo Gobierno ha abierto exige más que gestos verbales antes del nuevo curso. No residirá en que todo cambie para que –como planteaba el “pacto educativo” de Méndez de Vigo- todo continúe igual. Para que el sistema público esté bien dotado y resulte atractivo, el equipo de Celáa tendrá que definir, antes de que se cumplan los 100 días de su toma de posesión, si reparte las cargas en igualdad y corta privilegios y desidias. De no hacerlo, este cambio, espantado por el fuerte ruido, ni llegará a mantra.

Manuel Menor Currás
Madrid, 15.07.2018

Justa Freire, la maestra republicana que ha dejado a Millán Astray sin calle en Madrid (Fátima Caballero en eldiario.es)

Artículo de Fátima Caballero en eldiario.es
  • Desde el pasado mes de abril, la calle Maestra Justa Freire sustituye a General Millán Astray en Latina, cumpliendo con la ley de Memoria Histórica de 2007
  • La fundación Millán Astray, la Franco y la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios han recurrido el cambio de la calle ante los tribunales
  • El Ayuntamiento de Madrid prepara un acto homenaje para la maestra y ha comenzado el envío de cartas a los vecinos del distrito para recordar quién fue
Del "muera la inteligencia" a una maestra de la República. De Millán Astray a Justa Freire. Como consecuencia de la ley de Memoria Histórica –que los anteriores Ayuntamientos de Madrid se negaron a cumplir–, hace tres meses la calle en homenaje al fundador de la Legión, uno de los generales golpistas que acompañaron a Franco en 1936, cambió de nombre. En su lugar, llegó una maestra cuya historia merece una calle. Hoy se cumplen 53 años desde su muerte.
Nacida en Moraleja del Vino, Zamora, el 4 de abril de 1896 y desaparecida en Madrid el 15 de julio de 1965, esta maestra forjada en la II República tiene una calle que la recuerda en el distrito de Latina desde el pasado mes de abril. Madrid fue el lugar que la vio crecer como una de las pedagogas más innovadoras de las primeras décadas del siglo XX.
Cuando el Comisionado de la Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid la propuso para sustituir al general fascista recordaba que fue condenada a seis años y un día de prisión por el Tribunal de Responsabilidades Políticas por su labor como directora en la escuela.
Pero antes de ese fatídico destino, Freire había labrado una carrera como docente y pedagoga que destaca por su interés en innovar la enseñanza pública de la época. Así lo recuerda su biógrafa María del Mar del Pozo Andrés, autora de Justa Freire o la pasión de educar. Biografía de una maestra atrapada en la Historia de España (1896-1965). "Ella fue una de esas maestras, de las pocas y las primeras, que viajó al extranjero para conocer otras metodologías de enseñanza que luego implantó y que aparecen en los libros de pedagogía", señala.
A la pregunta de cómo describiría a Freire, la profesora y escritora destaca dos rasgos de su personalidad: su "pasión" por la enseñanza y la infancia, y su "esperanza" en el ser humano. "Creía mucho en el ser humano, en el futuro. Esa esperanza de ver siempre el lado bueno de las personas es lo que le salvó la vida", elogia Del Pozo Andrés.
José Luis Gordo, de la Fundación Ángel Llorca, destaca su papel como "renovadora" de la enseñanza. A su juicio, Freire era una "avanzada para su época" por su empeño en modernizar una escuela pública obsoleta y arcaica.
Freire llegó a Madrid en 1921. Ya en la capital, la maestra consiguió una plaza en el Grupo Escolar 'Cervantes', centro vinculado a la Institución Libre de Enseñanza donde se educaban los hijos de los obreros del barrio madrileño de Cuatro Caminos. Freire fue una de las primeras mujeres que ocuparon el puesto de directoras de un centro docente, tras aprobar sus terceras oposiciones.
Tanto para Gordo, maestro de profesión, como para Del Pozo Andrés, la calle Maestra Justa Freire es un reconocimiento a toda la profesión de maestro, hasta ahora olvidada en el callejero madrileño. "Creo que el Ayuntamiento de alguna manera devuelve una deuda que tiene con los maestros; es fundamental decir que Justa Freire desarrolló una pedagogía con la que nos identificamos muchos maestros y maestras actuales", defiende José Luis Gordo.

Su vida en el Levante: las colonias escolares

Durante la Guerra Civil se mudó al Levante con niños que habían quedado huérfanos y montó junto otro maestro, Ángel Llorca, las colonias escolares, una manera de proteger a los menores de las bombas y "referencia internacional en otros conflictos bélicos", señala Gordo.
Al alzarse Franco con la victoria, los funcionarios de la época quedaron suspendidos. Mientras intentaba arreglar los papeles para volver a ejercer en la nueva situación, fue detenida y juzgada por "prácticas laicistas". También porque en una ocasión un grupo de alumnos cantó un letra rusa, como recuerda su biógrafa. Estos dos "delitos" le valieron una condena de seis años y un día. Tampoco volvería a ejercer como maestra en la escuela pública, su pasión.
Ingresó en la cárcel de las Ventas donde permaneció dos años hasta su puesta en libertad. Las reclusas recuerdan su afán por enseñarles a leer y escribir, pero también su empeño por que estas no se dejaran. "Les decía que tenían que seguir cuidándose, introducir la belleza en su día a día". De esta manera, decían, Freire consiguió darles un rayo de esperanza. Así se lo contaron las propias presas a María del Mar del Pozo Andrés.
Del Pozo Andrés, durante su conversación con eldiario.es, deja claro que Justa Freire nunca dio clase a las 13 rosas que también pasaron por la cárcel de Ventas, una "confusión que siempre se ha dicho pero que no es cierta porque no coincidieron en el tiempo".
A su salida, Freire tiene que reinventarse por tercera vez. En esta nueva vida, la casa de los hijos de los embajadores. Así es como Walter Starkie la conoció y la contrató como maestra en el colegio británico, recuerda su biógrafa. Freire volvía a tener un trabajo y un sueldo fijo a final de mes.
La vida de Freire fue de "drama" y "lucha", pero "feliz". "En sus escritos, incluso en los más íntimos que solo he leído yo, nunca encuentras amargura; no se instaló nunca en el odio pese a lo que la guerra y la posterior dictadura le quitaron", asegura María del Mar del Pozo Andrés. "Siempre miraba al futuro con esperanza".

Información a los vecinos de Latina

Que Justa Freire sustituya en el callejero a Millán Astray tiene algo de justicia poética. Aunque ahora hay historiadores que lo desmienten, el militar sigue siendo conocido por la frase "muera la intelectualidad". "Es bonito que haya dejado paso precisamente a una maestra que se esforzó toda su vida por transmitir saberes, por llevar la cultura y el conocimiento allá donde estuvo", asegura a eldiario.es Carlos Sánchez Mato, concejal presidente de Latina.
El edil prepara para septiembre un acto homenaje a esta maestra en el distrito y desde este viernes ha comenzado el envío de cartas a los vecinos recordándoles quién fue Freire. "En las cartas les tranquilizamos también explicando que no tienen que ir a cambiar el DNI ni hacer otras gestiones", señala Sánchez Mato.
"El nombre de Justa es importante en sí mismo y también por el hecho de que fuera una mujer, el callejero de Madrid como el de la mayoría de las ciudades está dominado por nombres de hombres, las mujeres no llegan al 18%. Es urgente buscar también allí la paridad con más cambios como éste. Es importante crear referentes para las nuevas generaciones, también en el callejero", concluye el edil de Ahora Madrid.
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