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domingo, 20 de octubre de 2024

Nota informativa de la visita del Consejero al CIFP José Luis Garci

La Asamblea de docentes del CIFP José Luis Garci informa de que el viernes 18 de octubre el Consejero de Educación visitó nuestro instituto y medios de comunicación como Telemadrid y la Cadena Ser cubrieron esta noticia.

En ninguno de los artículos publicados se recoge mediante los textos o imágenes el hecho de que la mayoría del profesorado vestíamos la camiseta verde en defensa de la Escuela Pública ni los carteles en los que recogemos nuestras reivindicaciones: bajada de ratio, vuelta a las 18 horas lectivas, equiparación salarial, políticas que eviten la segregación social, reducción de la carga burocrática, etc.

Tampoco se informa de que las actualizaciones tecnológicas que se han podido acometer en este centro se han financiado gracias a los fondos europeos y a nuestra inclusión dentro de la Red Estatal de Centros de Excelencia y no a inversiones de la Comunidad de Madrid.

viernes, 17 de junio de 2022

El interés general (Manuel Menor)

El interés general puede ser particular 

El ser y no ser de esta guía de acción social y política es muy manipulable con pretextos variados; también lo son los medios para hacerlo. 

Los debates electorales que han tenido lugar con motivo de las inminentes elecciones andaluzas obligan a quedarse con la muletilla del “interés general” que los candidatos todavía reiteran. Todos lo mencionan incesantes. Unos para revalidar que han gestionando bien el “bienestar” de la gente; los otros porque el suyo sí sería un pacto de gobierno leal, sin ocultaciones ni engaños. Pretender dilucidar con la información de estos desencuentros qué sea de verdad el “interés general” es admitir que “el interés general” es muy particular. 

Mediatizaciones del interés general 

Estas elecciones del próximo día 19 abren los primeros pasos del baile que se avecina con las generales. Es de suponer, pues, que, en lo que quede de legislatura oiremos hablar mucho del “interés general” en variadas versiones particulares; el gran aliado de cada participante  será la capacidad mediática que tenga para estar en la competición. Procurará que sus mensajes no entren en los complejos análisis de los contextos geoestratégicos de dos asuntos que ya preparan el terreno. Controvertidos en sus causas, Ucrania y su guerra, y las relaciones de España con el Magreb, en el Norte de África, ya dan abundante munición para la beligerancia informativa desde su exégesis del “interés general”; los modos como afectan a nuestro bolsillo las consecuencias de estos asuntos, pondrán más en primer plano el precio de los garbanzos que, in illo tempore, interesaba a Manuel Fraga. Su adobo predilecto  volverá a ser la “libertad” en versión neogalaica y tampoco faltará la inevitable “igualdad” de los ciudadanos, sobre todo la de quienes no  tienen escapatoria. La “fraternidad”, el otro pie del eslogan de 1789, podría desviar el mensaje principal sobre el “interés general”. 

Llevamos más de 20 años de advertencias sobre el cambio climático y, de momento, pese a que no soportamos la decena de los extraños 40º de temperatura de estos días, no hemos cambiado ningún hábito significativo; es de esperar que la creciente presión de estas dos circunstancias coyunturales, que darán mucho que hablar, ayuden poco a que nos enteremos a tiempo de qué sea el “interés general”. No se puede decir, sin embargo, que no tengamos abundantes relatos e información sobre estos asuntos de base; por cantidad no va a ser, desde hace más de cien días, circula abundante. Podemos estar recibiendo información de continuo, sin haber llegado a ningún conocimiento consistente; hasta puede que estemos llegando a desconfiar de que no hay garantía en lo mucho que nos cuentan, o que haya  manipulación para que, sin saber, asintamos a las interpretaciones que proponen. 

Metidos en tales elucubraciones, los más escépticos lamentarán  no tener tiempo ni medios para alcanzar a saber lo que no saben sobre multitud de historias y trayectorias que se cruzan en asuntos relevantes para su estabilidad emocional. Sacarán a relucir que las falsas noticias e informaciones tienen amplia circulación, sin que sea fácil delimitar qué sea verdad o mentira, qué merezca compromiso y, si se tercia, también el voto. Es decir, que en los meses que se avecinan se les va a poner difícil delimitar de modo fiable qué sea “el interés general”. En su experiencia democrática están, por demás, bastantes mosqueos que tampoco les ayudarán a entenderlo. No les sirven personas con cargos ilustrísimos pero poco ejemplares respecto a esa guía de conducta; y tampoco lo hacen decisiones y opiniones de políticos relevantes –incluidos alcaldes y presidentes de Comunidad-, que pese a su teórica proximidad al ciudadano, parecen de otra galaxia. Su inmersión en los problemas reales es tan carencial que el idioma que hablan no  vehicula su  pensamiento; la mediocridad de lo que  comunican, en las comparecencias de sus omnipresentes atriles, quiere sumir a los oyentes en algún sopor virtual que suponen más efectivo que los datos y los hechos. 

Educar el pensamiento crítico 

Esta efectividad a corto plazo, ruidosa en los medios y Redes sociales, que  imponen especialmente cuando la realidad es problemática, es digna de ser tenida en cuenta, pues el relato que suele propiciar contamina a fondo el conocimiento acerca de lo que se juega en cada momento tras su modo de decir o hacer algo por “interés general”. Han logrado imponer, por ejemplo, que, donde esté su hipotéticamente valiente defensa de “la libertad a la madrileña”, los problemas que pueda traer a la convivencia de las calles no tengan carta de naturaleza, y que no existan los que solo quieren una libertad normal, sin adjetivos. Mientras entonan sonados alegatos contra currículos y libros de texto, por supuesta ideología contaminante, no hablan de la ignorancia que los más débiles han de sostener ante  las violencias habidas y por haber para que su vida no merezca la pena. Cuando atienden al negocio de la red privada de centros y al privilegio de la selección social de su clientela, a la red de amigos que les sostiene el tinglado mediático no les importará que no se atienda a una ciudadanía que estará toda su vida a la que salte. Parece que a este tipo de políticos y asociados lo que más parece interesarles acerca del “interés general” es promocionar a los más capaces de vocear sus consignas, sin importarles que la ignorancia haga invivible este mundo a muchos. 

 Una enseñanza capaz de educar en el pensamiento crítico o la simple capacidad de expresar las necesidades ante lo que ocurre, no les interesa. “El interés general” es un asunto demasiado importante para que el común de los mortales se entere; mejor distraer con asuntos que hagan abundante ruido, que infantilicen o den a entender que es estúpido creer que los fraudes a la ética común tienen arreglo. Dicho de otro modo, que este es el caldo de cultivo en que cocinarán el mensaje apropiado para promover sus recetas salvadoras. 

Todo lo que merece la pena requiere tiempo y paciencia para enterarse de qué va; pero también es posible que nos estén educando para que nos dejemos conmover por las sugestivas excitaciones que pregonan; la ignorancia es atrevida y puede hacer crecer los adeptos a las más rancias maneras de entender “el interés general”. Muchos adictos a estos sofismas tienen bien acreditado que la corrupción que puedan acarrear a  la convivencia colectiva no les importa. 

MMC (15.06.2022)

lunes, 15 de febrero de 2021

Disfraces. A más democracia, más dependen las palabras de su contenido real (Manuel Menor)

 Reproducimos este artículo de Manuel Menor


Estará incompleta siempre, pero más en la medida en que haya contradicciones entre la música y la letra del Pacto que le dio existencia.

 

Las elecciones catalanas del 14F han vuelto a mostrar la fragilidad de las palabras frente a la realidad cambiante. Indiferentes a que solo haya votado un 55% del censo electoral, todos dicen haber ganado y, mientras la ultraderecha entra en el Parlament con 11 escaños, el resto de concurrentes siguen en disputa por quién tenga más razón. Maquiavelo decía, en 1513, que “Muchos se han imaginado como existentes de veras a repúblicas y principados que nunca han sido vistos ni conocidos; porque hay tanta diferencia entre cómo se vive y cómo se debería vivir, que aquel que deja lo que se hace por lo que debería hacerse marcha a su ruina en vez de beneficiarse, pues un hombre que en todas partes quiera hacer profesión de bueno es inevitable que se pierda entre tantos que no lo son” (cap. 15)

 

Los bizantinismos esencialistas solo suelen tener mala prensa entre cuantos para vivir apenas pueden salirse del hiperrealismo de las limitaciones cotidianas; cuantos ante todo tienen que ocuparse de encontrar lo imprescindible para subsistir, no suelen tener tiempo para darle vueltas a cuanto no sea perentorio. Llama la atención, sin embargo, que pese a que los necesitados de asistencia  crecen exponencialmente desde hace un año, lo que más atractivo suscita en las audiencias proclives al voto tiene el aire de abstracción evanescente. Los debates recientes en que nos han ocupado tienen en gran medida ese calibre, unido a la costumbre de coger el rábano por las hojas. Da igual que se hable de si este PP tiene que ver con lo que era hace nada, que se traiga a colación que la princesa Leonor vaya al extranjero para hacer su Bachillerato hiperprivado, que en el País Vasco un juez venga a negar prácticamente la existencia de la Covid-19 –porque la libertad de movimiento es primero-, que en EEUU reconozcan que Trump tuvo culpa en el asalto al Congreso pero no quieren juzgarle…, o si los españoles hemos hecho ya el recorrido democrático que debiéramos.  

 

Todo nos enzarza y enreda; casi da igual cualquier cosa con tal de presentarla bien, repetirla mucho y hacer que los oyentes se queden con una música torcida hacia lo secundario y colateral. En un continuado prime time amarillo, a base de insistencia en lo mismo pronto pasamos a ver como natural lo que nos dicen y damos por válido lo que sea; no tenemos tiempo para pensar, ni medios para informarnos adecuadamente y, al final, nos dejamos ir con lo que nos digan. Al ritmo que vamos, atosigados por la cantidad de opiniones que nos llegan por las infinitas terminales sociales a que estamos conectados -y aburridos adicionalmente de la inmovilidad que impone esta pandemia-, nos es indiferente que todo siga igual aunque parezca que han cambiado mucho las cosas. Lo vio el Gatopardo cuando aquella Italia del Antiguo Régimen estaba siendo removida por el recién estrenado nacionalismo burgués delos años sesenta del XIX.

 

Witgenstein ya entró en esto en 1921 cuando, al final de la IGM (Primera Guerra Mundial), publicó el Tractatus; sus límites de la ética, sus criterios del vacío de significado y de la lógica empezaban porque no se puede afirmar algo sin aprehenderlo bien, porque el lenguaje “disfraza el pensamiento” y hace “insensatas” muchas proposiciones; sobre lo que no se puede hablar sería mejor “guardar silencio” -decía-, pero las prédicas que circulan en nuestro entorno, indiferentes a lo que importa para bien de nuestras vidas, no pasan de tautologías y contrasentidos: los problemas profundos no son su problema.

 

Observar qué destacan cuando dicen que nos informan a diario y qué palabras no aparecen nunca lleva a ver que los silencios hablan, y no es que indiquen ignorancia, sino que tratan de acentuar la nuestra. La Educación suele ser un buen campo de observación, pero también la Sanidad, la Economía, las relaciones de poder…., las Autonomías, el tratamiento que estamos dando a un problema tan grave como la Covid-19. La distancia entre lo que nos cuentan y lo que realmente sucede indica el grado de ignorancia que desean conservemos y, de paso, la quietud y aceptación que quieren mostremos, listos para la siguiente convocatoria electoral.

 

Mantener alerta la atención a los bizantinismos solemnes con que nos distraen es un buen indicador para aclararnos con lo que no sucede y debiera suceder. Maquiavelo, gran maestro en estas lides mucho antes de que Goebbels apareciera para manipular a conciencia, ya nos dejó advertidos: “Así pasa en las cosas del Estado: los males que nacen con él, cuando se los descubre a tiempo, lo que sólo es dado al hombre sagaz, se los cura pronto; pero ya no tienen remedio cuando, por no haberlos advertido, se los deja crecer hasta el punto de que todo el mundo los ve” (cap. 3).

 


Manuel Menor Currás

Madrid 15.02.2021

 


jueves, 26 de noviembre de 2020

Exigimos la retirada inmediata de la Campaña institucional de la Comunidad de Madrid “NO SIN MI COLE” (comunicado de la Plataforma estatal por una Escuela Extraordinaria. 26 de noviembre de 2020)

Desde la Plataforma estatal por una Escuela Extraordinaria, de la que forman parte 86 entidades, queremos expresar nuestro más rotundo rechazo a la campaña institucional de la Comunidad de Madrid denominada No sin mi cole presentada ayer 25 de noviembre porque ataca frontalmente los derechos de las personas con discapacidad, utiliza la imagen de los niños con intereses espurios y perpetúa una concepción de la discapacidad cargada de prejuicios.

Con terribles sentencias como “este es su sitio”, el vídeo de la campaña refuerza el estereotipo de que las personas con discapacidad deben permanecer escolarizadas al margen del resto de la población y, en consecuencia, apartadas de la sociedad; algo que vulnera claramente la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, vigente en España, y frena los avances en términos de inclusión social de este colectivo durante las últimas cuatro décadas.

También rechazamos firmemente la utilización de la imagen de personas con discapacidad en esta campaña precisamente para menoscabar uno de los derechos fundamentales que les ampara, el derecho a escolarizarse en escuelas comunes contando con todos los medios oportunos tal y como se recoge en el ordenamiento jurídico español. Este hecho es más grave aun teniendo en cuenta que es una administración pública quien lo realiza, evitando en todo momento el debate racional sobre los derechos y llevándolo al terreno de una inaceptable manipulación sentimental.

La labor de las administraciones debe ser desarrollar las condiciones materiales que garanticen el pleno ejercicio de los derechos de la ciudadanía, no perpetuar la exclusión y la desigualdad con campañas que refuerzan estereotipos desfasados sobre el colectivo de personas con diversidad funcional.

Por todo ello exigimos a la Comunidad de Madrid que retire de forma inmediata la campaña No sin mi cole y se ponga a trabajar en la consecución de un sistema educativo que cumpla con los derechos humanos tal y como exigen los informes de condena emitidos por la ONU sobre nuestro país en los últimos años.


Nota de la comisión de Marea Verde Madrid:

Esta es la intolerable y vergonzosa Campaña de la Comunidad de Madrid #NoSinMiCole:

martes, 17 de noviembre de 2020

Una de las impulsoras de la plataforma contra la nueva ley educativa es una excandidata de Falange Independiente (Aitor Riveiro y Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

Artículo de Aitor Riveiro y Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es
  • Más Plurales, que aúna a asociaciones de padres como Concapa; a patronales de la educación concertada y privada como CECE, fundada por un alto cargo franquista; y a sindicatos como USO, denuncia que la LOMLOE "se inventa un derecho a la educación pública" y "devalúa la enseñanza de la asignatura de Religión"
16 de noviembre de 2020

Más de un millón de firmas contra la LOMLOE, la nueva ley educativa que negocia el Gobierno de coalición para acabar con la ley Wert y que ha puesto en guardia a las derechas. Es lo que afirma haber recogido en pocas semanas la nueva plataforma Más Plurales, que aúna a diversas organizaciones y patronales educativas en su oposición a la norma que se debate estas semanas en el Congreso. Entre ellas, destacan la Concapa (una de las principales asociaciones católicas de padres); el sindicato USO; o las patronales de la educación privada y concertada CECE (fundada por un alto cargo del franquismo) y Escuelas Católicas (el brazo educativo de la Iglesia), entre otras organizaciones como Fedma o Cofapa. La plataforma tiene entre sus promotoras, además, a una excandidata del partido Falange Española Independiente.

Gema María Carballo López es la persona que registró el pasado 16 de octubre el dominio masplurales.es, donde se aloja la web de la plataforma, según figuraba hasta el jueves en el registro oficial dependiente de la entidad Red.es, tal y como pudo comprobar elDiario.es y se puede apreciar en la imagen adjunta.

Este medio ha hablado también con CECE, la primera patronal de colegios privados y concertados que se puso en marcha en España y de quien depende la Fundación Ángel Martínez Fuertes, el que fuera su fundador. La fundación es la única persona jurídica que se menciona en la web.

Una portavoz de CECE dijo a elDiario.es que tampoco sabía quién era Carballo López y señaló que el único papel de la Fundación era ser depositaria de los datos personales de los firmantes del manifiesto promovido por la plataforma. “Única y exclusivamente”, zanjó en varias ocasiones a preguntas de este medio. Una respuesta similar salió de Escuelas Católicas. "Cada una [de las organizaciones que componen la plataforma] se ha encargado de una cosa y nosotros no sabemos quién es esta persona", afirmó una portavoz.

Sin embargo, 24 horas después el registro de la página web masplurales.es, accesible en Dominios.es, ha sido modificado. Ahora figura como titular la propia Fundación Ángel Martínez Fuertes y como persona de contacto su secretario general, Santiago García.

martes, 15 de septiembre de 2020

¡ATENCIÓN! (Manuel Menor)

 Este curso, no solo el académico, exige más atención

Entre lo que sucede y lo que nos cuentan siempre hay distancias; en este momento hay, además, demasiado ruido.

Todavía faltan algunas comunidades en que se inicie el curso académico y, en las que ya ha comenzado, es un relativo éxito que no haya habido más que 136 situaciones de confinamiento, casi todas parciales, de algún centro educativo a causa de incidencias con la Covid-19; hasta ahora no llegan al 0.5% del total. También hoy, 14 de septiembre, se iniciaba el curso en algunas universidades y, cuando se estaban  haciendo los preparativos la semana pasada, se difundía el deseo de normalidad, aunque a media voz también se añadía: esperemos que esto funcione, que no lo sabemos. ¡Ojalá que sea incluso mucho mejor de lo que las sospechas dejaban traslucir!

El guión y la serie

Sería una demostración de la consistencia, al menos, de una de las instituciones clave cuyo funcionamiento afecta a todas las familias; igual que la Sanidad, los Servicios sociales y, en el plano político, la estructura formalmente democrática de la división de poderes. Los datos que, sin embargo, vemos que saltan a la prensa –justo en estos días de incertidumbres crecidas en esta segunda vuelta de la Covid-19- es que no pocos de estos núcleos que organizan nuestra convivencia social y política emiten, sin rastrearlos a fondo, señales de advertencia.

Alguien comentaba hace poco –tal vez Juanjo Millás-, que buena parte de lo que nos cuentan que ocurre es comparable a una suerte de guión de alguna de las cinematográficas a que nos han acostumbrado las televisiones y el propio confinamiento. Esa sensación genera que, en el paso de espectadores de las series a los telediarios o viceversa, ya resulte difícil diferenciar temáticamente lo uno de lo otro; la secuencia e intensidad narrativas que los medios ponen sobre las noticias informativas tiene una secuencia muy parecida: quitan y ponen delante de nuestra atención hechos y datos cuya importancia para entender qué esté pasando, aunque determine buena parte de lo que sucede en nuestras vidas, es difícil de apreciar con garantía.

Sin embargo, si nos falla la confianza en las instituciones y quienes las lideran, el problema sociopolítico está cantado. El pasado no se repite, pero podemos  facilitar que vuelva, porque nos es congénito el afán de libertad, como también lo es el miedo y la búsqueda de seguridades que, por falaces que fueren, son capaces de cundir. Lo dejó bien analizado Eric Fromm  ante las crisis del primer tercio del siglo XX, en que no faltaron sectores propicios a potenciar una fuerte jerarquización del orden; en 1941, en El miedo a la libertad, mostró cómo somos capaces de someternos a biosistemas autoritarios que nos propicien la sensación de protección con la “libertad negativa”. En Alemania, el deseo de restaurar el orgullo patrio anterior a la IGM fue una base sobre la que el totalitarismo de Hitler encontró el mejor caldo de cultivo para alcanzar el poder; la potencia que en ese contexto adquirió el supremacismo ario y el lema “Dios con nosotros” dieron, sobre todo a las clases medias, la certeza orgullosa de haber acertado. John Dewey había afirmado un año antes en Libertad y cultura, que el riesgo para la democracia no estaba en otros estados totalitarios extranjeros, sino en la “existencia en nuestras actitudes personales y en nuestras propias instituciones, de aquellos mismos factores que en esos países han otorgado la victoria a la autoridad exterior y estructurado la disciplina, la uniformidad y la confianza en el líder”.

¿Y la política?

 Todo parece indicar que la película del curso que acaba de iniciarse –la rentrée que decían, cuando se reanudaba la normalidad después del verano- mostrará problemas en todos los ámbitos. Si el curso académico no va a ser como solía, y ha de tratar de recuperar lo no realizado en más de seis meses, las escenas de la actividad económica –referidas a la actividad o al paro, a empresas que cierran o abren, a quienes hacen colas del hambre, y a los más abstractos datos macro, del PIB o la deuda-, nos van a remitir a un malestar creciente. Veremos que el buen funcionamiento institucional y el buen tono que en medio de tanta varianza vayan a tener nuestras propias vidas guardarán, más o menos pronto, conexión directa con nuestras inseguridades, independientemente del guión que sigan para contárnoslo todo. Lo último que, a estas alturas, ocupa  al guión de esta serie que toca directamente nuestras vidas es la esperanza en la vacuna curadora; nos están mostrando fases, laboratorios y perspectivas de investigadores que, hasta ahora, ignorábamos; el dramatismo lleva a los espectadores y oyentes a hablar ya de su producción masiva y a elucubrar sobre quiénes vayan a ser los primeros en recibirla: ha empezado la competición, aunque no vaya a ser de inmediato.

En contraposición, los problemas de fondo que han facilitado que tengamos frágiles infraestructuras sanitarias, educativas y sociales, siguen pudriéndose en la penumbra, alejados de la atención mediática; estos días, se han desplazado del guión como irreales algunas piezas judiciales que debieran hacernos temblar. Lo que hicieron quienes nos han dirigido y organizado astutamente la vida en años anteriores –en plena crisis económica-, apenas ha sido visible; se está diluyendo bajo el pretexto de que nada ha sucedido que no hubiera pasado en cuantos gobiernos hemos tenido desde que tenemos conocimiento. No pasa nada –parece decir la serie-, no se preocupen; otras veces hemos salido de ello, porque las instituciones son fuertes. Hasta puede suceder que alguno de los que mueven de verdad los hilos del poder económico y mediático eche la culpa a cuantos muestren algún derecho a enterarse.

La inquietud más seria proviene del ruido que emite el centro institucional del poder político; tanto el pasado día ocho en el Senado, como el siguiente en el Congreso, la acritud de los debates allí televisados ha mostrado lo poco que a muchos de nuestros supuestos representantes les interesa la política de verdad. Oyéndoles, no se sabe bien para qué hayan sido elegidos. Parecen estar en el patio del colegio disputando a muerte por bobadas; el tono pendenciero de sus voces, sin embargo, facilita el camino a quienes se otorguen la vigilancia del orden, a quienes no les faltará quien les bendiga en otra cruzada regeneradora. La semilla de los descontentos de cuanto ocurre está echada desde hace bastante más de seis meses y no falta quien cuide el suelo para que fructifique… Al margen de este guión, Benedetti -rememorado estos días- nos prevenía: “Todavía no hay volcanes apagados”: puede acontecer que uno se ablande al verlo tan odioso, pero “el enemigo es siempre el mismo cráter”.

Manuel Menor Currás

Madrid, 14.09.2020

lunes, 3 de febrero de 2020

domingo, 18 de agosto de 2019

Unas considerciones sobre la innovación (educación a contrapelo)

Artículo publicado en el blog educacionacontrapelo.wordpress.com

  1. La necesidad de innovar constantemente procede del funcionamiento de una sociedad tecno-económicamente optimizada y consumista, es decir, capitalista. Esto implica la necesidad de lanzar constantemente novedades al mercado para mantener el ciclo de consumo. El ciudadano/trabajador queda definido cada vez más como consumidor (sobre todo de novedades).
  2. Por ello, las innovaciones van quedando tendencialmente desprendidas de cualquier objetivo real de mejora de su ámbito de aplicación, pues de lo que se trata es de ampliar (o mantener) cuota de mercado. No importan los efectos a medio/largo plazo mientras se logre mantener la tasa de beneficio.
  3. El campo por excelencia de la innovación es el tecnológico. De ahí la necesidad, en la era digital, de que cualquier actividad humana sea crecientemente mediada por aparatos y software. La actividad alimenta el flujo de datos, de donde se extrae beneficio económico, quedando toda actividad humana “formateada” a la escala que exigen los dispositivos tecnológicos y, por ello mismo, la vida entera subsumida en las cadenas de valor. Esto es lo que se llama ahora “sociedad del conocimiento”.
  4. De ahí que en todas las facetas tanto vitales como profesionales haya que estar constantemente innovando y reinventándose, para ajustarse a las exigencias tecno-económicas de la sociedad. La retórica de la épica del emprendedor, aderezada con la psicología positiva y el coaching, intenta que nos adaptemos a este contexto de precariedad constante, obviando los efectos devastadores para el bienestar y equilibrio personales y para la posibilidad misma de que exista algo así como una sociedad antropológica y no una mera suma de individuos nómadas y desarraigados.
  5. Aplicado esto al terreno educativo produce un “fetichismo de la innovación”, cuyo motor es el antedicho, pero que se enmascara bajo el rótulo de “los retos del siglo XXI”. Dicho en román paladino, los retos son cómo extraer más y más valor añadido del “capital humano”. Por cierto, el capital humano se mide en términos de competencias. Según la OCDE “el desarrollo de competencias mediante la educación debería basarse en las necesidades del mercado de trabajo […] Invertir en competencias es una responsabilidad conjunta y debería reflejar los beneficios en los individuos, los empleadores y la sociedad” [1].
  6. La “valorización del capital humano durante toda la vida activa” es la meta. Es decir, la preparación de los alumnos para su futura explotación. Por eso son las empresas las mayores impulsoras de la innovación educativa que nos venden a todas horas en los medios. Desde luego, este no es el único tipo innovación educativa posible, pero sí el que se ha convertido en hegemónico.
  7. Esto implica reducir la formación de las futuras generaciones a las necesidades puramente tecno-económicas del sistema, obviando otras que podrían ser disfuncionales como, por ejemplo, la formación intelectual de masas de población destinadas a la precariedad, que podría crear perturbaciones políticas. De ahí la insistencia en lo emocional, como forma de potenciar aquellas dimensiones del ser humano más susceptibles de manipulación. El capitalismo necesita fomentar esa dimensión para alimentar los flujos de consumo y de generación de datos y que esto sea aceptado socialmente de forma acrítica.
  8. La polarización en el mercado de las competencias hace que sea innecesario (no es rentable) proporcionar formación intelectual rigurosa a aquellos destinados a ocupar los puestos menos cualificados. Nuevamente la OCDE nos informa de que los “cambios fundamentales en materia de empleo implican un aumento en la demanda de competencias cognitivas no rutinarias y competencias interpersonales y una disminución en la demanda de competencias cognitivas rutinarias y artesanales” añadiendo que “hay indicios de una tendencia hacia el aumento de la polarización de competencias: se necesitan trabajadores altamente calificados para labores relacionadas con la tecnología; se contratan trabajadores menos calificados para la prestación de servicios que no pueden automatizarse, digitalizarse o subcontratarse, tales como el cuidado de otras personas; se sustituyen las competencias medias por robots inteligentes” [2].
  9. De ahí la necesidad de innovar constantemente en educación. Si el sistema educativo se entiende exclusivamente como proveedor de competencias para el mercado laboral tiene que reproducir la polarización, para ajustarse a la demanda. La OCDE lo expresa así: “La escasez de competencias, como la que resulta de los cambios en la demanda, puede afectar el crecimiento por sus efectos adversos sobre la productividad de la mano de obra. La escasez aumenta el costo de contratación por trabajador especializado, lo que ocasiona que las empresas empleen trabajadores menos productivos y menos calificados en su lugar. La escasez también puede poner a los trabajadores en una posición de negociación más sólida para pedir ritmos laborales más cómodos” [3]. Esto último sería, desde luego, inaceptable.
  10. La pregunta es si son las empresas las que deben dictar los fines del sistema educativo o, por el contrario, se deben tener en cuenta otros factores no puramente tecno-económicos y, acaso, más importantes ¿Los futuros ingenieros no necesitan formación humanística? ¿Los futuros empleados de baja cualificación deben ser condenados a la indigencia intelectual para su mejor aprovechamiento económico? ¿Es moralmente aceptable experimentar pedagógicamente a gran escala con seres humanos según las necesidades de un sistema a la postre suicida? [4]Ue experimentos politicos a gran escala  
Para ver, por ejemplo, quién está detrás de uno de estos experimentos pueden leer este hilo de twitter: https://threadreaderapp.com/thread/1156673396379389952.html


[2] Ibid. pág. 21

[3] Ibid.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Inutilidades (Manuel Menor)


Hay mucho inútil en cómo contamos lo que sucede

Filosofía  vuelve al Bachillerato, para que las palabras con que decimos la realidad sean capaces de curar las heridas que nos causamos de continuo.

De los usos que solemos hacer del lenguaje y de cómo lo manipulamos para que nuestro color de mirada se imponga es muy responsable el absolutismo de la educación dogmática. En nuestra sociedad, como en las que nos han precedido, sigue muy vigente el principio de la unicidad de la verdad y, por consiguiente, la legitimidad y obligación moral de pelear por imponer credos particulares. De ahí a la exclusividad y, por ende, a la persecución, ocultación y desprestigio de otros modos de ver lo que acontece, independiente de nuestro control, no hay más que un paso. Y, para facilitarlo, la tergiversación del campo semántico de las palabras, la propaganda ambigua y la multiplicación omnímoda de nuestro discurso, son claves.
Imperialismos
Todas las guerras de religión –como las de cualquier otra índole- han tenido de fondo este linaje y han contado con heraldos, primero, y relatores adecuados después, que han difundido la triunfal victoria sobre perdedores incautos. Detrás, han dejado heterodoxos y ortodoxos, reformas y contrarreformas, fundamentalismos y progresismos de variado sectarismo. Todos los imperialismos han contado, igualmente, con auscultadores de posibles desatinos evolutivos, merecedores de doma y castigo a cargo de colonizadores y relatores del supuesto  triunfo de la civilización frente a cuantos se habían quedado rezagados del supuesto progreso. Blanco y occidental ha sido el paradigma de humanidad adecuada, de mentes incluso muy ilustradas. Y valorar rasgos compartidos, dentro de las diversidades de color, sexo y cualquier otra condición, sigue siendo un reto cotidiano en nuestras sociedades que reclama la ONU con la carta de los Derechos Humanos en la mano.
Si el periodista Jamal Khasoghi murió o no a manos de enviados especiales de un príncipe árabe casi es indiferente. El modo de contarlo oficial ha variado en apenas dos días y,  de paso, en el de recepción en las cancillerías occidentales, Washington, sobre todo. Una vez más, la diplomacia está tratando de encubrir lo evidente contándolo del modo más proclive a que no se dañen los jugosos negocios de armas y petróleo, en que ni las cifras cuadran. A golpe de repetición de que este hombre se metió en una riña, pronto la vilipendiada moral subyacente será olvidada, para que el dinero siga fluyendo por los cauces amistosos de siempre.
Reservados
En los últimos meses, aunque la pederastia dentro de espacios eclesiásticos viene siendo noticia importante en otras latitudes del Occidente católico, ha cobrado fuerza en España su mención.Como prolongación del cortafuegos que este Papa trata de oponer a estos comportamientos, también en España –pese a que no sean notorios tantos casos como los denunciados en EEUU, Australia, Chile, Alemania, Irlanda o Escocia- se plantea ahora que una Comisión “reservada” los ataje. Sin embargo, significativo es de esta “reserva” lo expresado por dos de los responsables de este mecanismo, más preocupados por la publicidad que por el rigor de la justicia en igualdad. Si el presidente del episcopado alega que hay que actualizar los protocolos de actuación, y que sea la Iglesia un “espacio seguro” para quienes le confían a sus hijos e hijas,  confesaba indirectamente la dejación inquietante ocurrida. Y el obispo de Astorga, a quien se le ha encargado la citada comisión, le cuesta entender que lo procedente no es que el agraviado acuda a la justicia, sino que sea la institución que ha silenciado tantos abusos la que los lleve a los tribunales y, en caso necesario, pague las indemnizaciones correspondientes. Ser “sociedad perfecta” en el derecho canónico, no debe ser eximente ante los códigos civiles y penales de los países con quienes, como en España, se tengan firmados privilegiados acuerdos eximentes.
Por su parte, en el plano más estrictamente político, estos días han sido pródigos en mensajes cruzados. Los lanzados por el Tribunal Supremo respecto al exceso de celo de los bancos con los impuestos de las hipotecas, son de los que dejan temblando todo el sistema democrático. Los de los líderes políticos a propósito de España y los españoles con motivo de los PGE (Presupuestos generales del Estado), para pillar de paso todo tipo de votos desafectos, son más desatados, muy propicios para la indiferencia cívica. No hace falta escuchar a los de Vox, Democracia Ciudadana y similares. Basta ver y oír qué dicen los del PP –Tejerina ha estado solemne con la educación primaria en Andalucía, y Dolors Montserrat muy pasada de teatralidad- , con Casado tratando de hacerle la zancadilla a  Sánchez ante Merkel, o con Ciudadanos procurando que no se note lo que es.
Y Filosofía
Alguien en el Ministerio de Educación, cercano a Isabel Celáa, ha tenido la prudencia de que la Filosofía recobre en Bachillerato un espacio que había perdido con Wert. Puede que nos ayude a tener más sensatez para saber oír lo que estorbe o ayude a la sana convivencia. Para quienes esa área de conocimiento sea un estorbo o pérdida de tiempo, les será de interés volver a leer a Nuccio Ordine y su reciente  Clasicos para la vida (Acantilado, 2017) en que continúa reflexionando sobre La utilidad de lo inútil (2013), resaltando la importancia de los saberes humanistas que nos ha legado el pasado, frente a quienes solo dan valor al dinero y la ganancia.   Añadan en la cesta de lectura  al americano Michael J. Sandel, filósofo de éxito en Harvard y reciente premio Princesa de  Asturias por la ejemplaridad pedagógica de sus trabajos “sobre los fundamentos normativos de la democracia liberal y la defensa tanto de las virtudes públicas como del pluralismo de concepciones del bien en nuestras sociedades”.
 Manuel Menor Currás
Madrid, 21.10.2018.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Neolenguajes políticos (Manuel Menor)


Dudas y engaños con el lenguaje como formas de educación política

El desinhibido regreso de Aznar al liderazgo ideológico del PP es buen momento para repensar cómo el inestable debate político potencia la desigualdad.

A poco más cien días de Gobierno y a diez años de que Leman-Brothers iniciara la crisis que trajo tantos pretextos para recortar casi todo lo interesante, las dudas acerca de lo que sea “progreso” y “retroceso” no dejan de crecer. En lo que al lenguaje se refiere, siempre mutable, lo que se mantiene es el afán por controlar lo que aparece o desaparece en los medios.

Lenguajes educadores
No cabe extrañarse de que en el lenguaje político habitual la precisión no sea un bien. Suele, eso sí, pillar las palabras por los pelos y valerse de la repetición de tópicos como fórmula pedagógica. Decir, por ejemplo, que "Caudillo de España” es un término histórico, es confundir el presente en que se está hablando con un pasado en que esa denominación de Franco era obligatoria. No se subsana el lapsus arguyendo con la existencia de libros con ese título, sino respondiendo a las razones por las que deba ser o no exhumado del Valle de los Caídos, que es lo que se debatía. Por la senda en que se mueven estas excusas –entre la ignorancia y la imposición doctrinal-, no es descaminada la conclusión de Borrell: “En Estados Unidos y en Europa piensan que en España Franco sigue vivo”. Nadie debiera olvidar las insistente prédica en que se explayaba Aguirre con “la excelencia” y el “esfuerzo”, mientras el agua, el metro, la Sanidad, la Educación pública, la Ciudad de la Justicia o su campo de golf en terrenos públicos, han resultado impropias de una cazatalentos…

Tampoco puede decirse que los tribunales –esa especie de tercera Cámara de aleatoria composición doctrinal y lingüística- nos saquen de dudas en situaciones que debieran haberse substanciado fuera de los platós televisivos. En cuanto a la calidad intrínseca de másteres y tesis, o la del trabajo exigible al alumnado en correspondencia a la oferta educativa reglamentada en que se sustenten, no parece que sea el espacio más apropiado para resolverlo. Y en cuanto a dirimir cumplimientos reglamentarios, el trato diferencial que está transmitiendo el Supremo –o que la prensa traduce- es todavía más arduo admitir su criterio: las alumnas que acompañaron a Casado en su experiencia con la URJC parece que no son tratadas igual que él.

Disputado paisaje
Los casos de confusión de lenguaje y oportunismo no se le escaparon al filósofo alemán Schopenhauer, quien sintetizó las pautas habituales en estas lides. Su Arte de tener siempre razón enseña cómo, con decididos sofismas, se puede llevar el gato al agua frente a oponentes y discrepantes incautos. Cuando George Lakoff puso en entredicho los modos de argumentar de los demócratas en EEUU frente a los republicanos, su libro No pienses en un elefante (2007), volvió a poner en primer plano cómo las palabras no son inocentes, ya que tienen un campo semántico que conviene no perder de vista.

Los usos del lenguaje y su lógica –en los medios y en el Parlamento, sobre todo en algunas comparecencias- siguen siendo formas de manipular y ocultar, más que de esclarecer y concordar. Es lástima que González y Aznar no hablaran de cómo lo hacían ellos, en vez de lamentarse de quienes les suceden en el presente. En todo caso, no está al alcance de cualquier persona, que ella sola pueda darle la vuelta a esa tendencia instrumental. Sin entrar en una dinámica de “conspiranosis”, es de gran interés no perder de vista la tenacidad y cuidado que ponen algunas organizaciones en el control de la opinión pública. Algunas, con mucha historia detrás. Con menos recitados de laudationes (alabanzas), ya hubiéramos sabido cómo se las gastaron desde antiguo eclesiásticos muy eminentes en esto de convencer a quienes tenían poder decisorio haciéndoles ver que su organización y credo eran imprescindibles para que todo funcionara de maravilla.

Esa historia de siglos, afincada en Acuerdos supuestamente indispensables, sigue siendo base de votantes aunque la creencia se la haya comido el gato. Similar camino lleva la ultraderecha mundial en sus afanes populistas: Bannon & Company ya están aquí y hasta tienen un convento (sic) en Italia desde donde impartirán doctrina a sus prosélitos. Movimientos españoles afines pronto alardearán de estar en la onda mundial. Mientras, Garrido, el presidente de la Comunidad madrileña, cierra aulas públicas, habla del cheque para los bachilleres, y ha decidido –a raíz de los problemas detectados con másteres y tesis- que la Asamblea de Madrid investigue a las universidades publicas, pero no a las privadas (como la UCJC). Según estas políticas, el capital cultural con que se anhela que estén dotados los ciudadanos para entenderse entre sí y entender a sus líderes sociales en este siglo, no es el de palabras con significados compartidos. Les va mejor cultivar la desigualdad del divide y vencerás. ¡Atentos!
  
Manuel Menor Currás
Madrid, 23.09.2018