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martes, 17 de septiembre de 2019

La cara oculta de la innovación (Julio Rogero para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Reproducimos este artículo publicado en ELDIARIODELAEDUCACION.COM 

La renovación pedagógica y la transformación educativa son cuestiones éticas y de sentido. La mayoría de las innovaciones actuales no nos hacen más libres, más inteligentes, ni necesariamente mejores éticamente.

Hace pocas semanas, Jaume Carbonell escribía un interesante artículo en este mismo Diario titulado “¿Innovar o transformar?”, en el que denunciaba que la apuesta de muchos educadores y educadoras por una innovación transformadora está siendo fagocitada por un proyecto epistemológico y educativo que nada tiene que ver con el verdadero sentido de la educación. Este proceso se enmarca en una tendencia más amplia, que persigue orientar otros muchos campos del vivir y convivir humanos a las exigencias del actual capitalismo neoliberal. Podemos sintetizar lo que está ocurriendo con la innovación en tres procesos.

Uno es el impulsado por la Nueva Gestión Empresarial, desarrollado por los departamentos de recursos humanos de las grandes corporaciones, que persiguen impregnar el mundo educativo para que forme a las personas que necesitan sus empresas según sus intereses.


En segundo lugar, lo están haciendo también desde su penetración en la Nueva Gestión Pública, potenciando la alianza público-privado, tanto en la concertación de centros privados como poner en manos de corporaciones programas de todos tipo en centros públicos, en la que se va concretando progresivamente la ocupación y la invasión de lo público por los intereses económicos privados y privatizadores. Y el tercer proceso es el inmenso desarrollo de la Industria Educativa Global, desde la conciencia empresarial de que el nicho de negocio de la educación se sitúa hoy, según la Organización Mundial del Comercio, en torno a los 10 billones de euros.

Para esa penetración en el espacio público educativo, las grandes corporaciones (bancarias, tecnológicas, farmaceúticas, etc.) crean sus propias fundaciones, que se encargan de decirnos lo mal que funciona el sistema educativo, primero, y cuáles son las innovaciones de un sistema educativo puesto a su servicio, después, en lo que se ha denominado “filantrocapitalismo” (invito a leer a Geo Saura en sus investigaciones sobre este tema). El objetivo es colonizar los diferentes ámbitos educativos y, sobre todo, la escuela de titularidad pública, donde está la verdadera oportunidad de negocio. Son muchos los patrocinios interesados que nos invaden desde la educación infantil a la universidad, así como las cesiones a empresas privadas de proyectos educativos, de espacios, tiempos, contenidos, formación del profesorado y procesos de evaluación que conciben la educación como una prolongación de las propias empresas y de su espíritu mercantilista, para seguir controlando y manipulando la subjetividad humana y produciendo sujetos sujetados al individualismo y al consumismo.

De forma falaz, se presentan como la alternativa innovadora a un sistema educativo tradicional, que necesariamente hay que transformar, para no hacer ninguna transformación de fondo, sino de formas: modificación de espacios y tiempos, codocencias, utilización de las tecnologías más avanzadas, metodologías activas, nuevas técnicas pedagógicas, trabajo por proyectos, en equipo y colaborativo, etc. Todo con la pretensión de seguir produciendo la docilidad que el sistema productivo capitalista necesita y a las que hay que supeditar los sistemas educativos. Por eso no, los filantrocapitalistas no pueden permitir que la educación sea concebida como un derecho humano universal que los estados tienen la obligación de garantizar, sino que potencian su consideración como un bien que se compra y se vende en el mercado a los clientes que lo pueden pagar.

Por otro lado, si a la oferta educativa privada, concertada o no, que muchos consideran como la más innovadora dentro del sistema educativo, se le acompaña con la promesa de que así se garantiza una inserción laboral estable y de éxito, el negocio está asegurado. La conexión de este modelo de enseñanza con la Nueva Gestión Empresarial se asienta sobre la necesidad buscar de forma incesante cambios para ser más competitivos y rentables. Ello conlleva el desarrollo en sus trabajadores de la adaptación al cambio, la creatividad, la iniciativa individual, la autonomía, la justificación de la precariedad y la desigualdad, la falsa meritocracia, el desprecio del débil, el individualismo competitivo, el emprendimiento, el trabajo en equipo, la identificación afectiva con las metas de la empresa, el desprecio de la solidaridad y el cuidado del otro, desprecio del conocimiento “inútil” (filosofía, artes, humanidades, etc.) etc.

Esas son las competencias y valores que se han de desarrollar en la escuela para preparar a sus empleados, y ello requiere metodologías innovadoras que a su vez atraigan a esa gente culta capaz de entender que es la única forma de preservar su capital social y cultural. La formulación del proyecto educativo del capitalismo actual está siendo pensada y llevada a la práctica por las grandes corporaciones y sus fundaciones filantrópicas, y sus colaboradores (administración seducida o directamente comprada, y cierta intelectualidad educativa), convertidos en el caballo de Troya de sus intereses. La innovación hegemónica se sitúa hoy dentro del proyecto capitalista de control del conocimiento y los saberes puestos a su servicio. De ahí su creciente interés por la producción de un conocimiento colonizado, una educación manipulada y una cultura ignorante. Su proyecto lleva consigo la desactivación de la capacidad de pensar críticamente y la demolición de cualquier subjetividad libre e interconectada con los procesos emancipadores y con los deseos de un vivir colectivo emancipado.

La renovación pedagógica y la transformación educativa son cuestiones éticas y de sentido. La mayoría de las innovaciones actuales no nos hacen más libres, más inteligentes, ni necesariamente mejores éticamente. Hemos constatado que saber más y tener más información no nos humaniza precisamente. Por eso hemos de saber qué modelo educativo, de persona y de sociedad hay en ellas, qué ideología lo orienta, a qué intereses sirve, quién está detrás de esas propuestas, quién las paga, a quién benefician y, sobre todo, qué finalidad tienen; saber si su objetivo y sentido es el de construir una escuela pública que haga efectivo el derecho de todos a la educación, que eduque en la convivencia fraterna y el compromiso ético y político con una sociedad basada en el respeto a la dignidad y a los derechos humanos, o si su finalidad es la sumisión de la población.

La cuestión actual no es la relación de la educación con la innovación y con la renovación pedagógica, porque ambos conceptos están cargados de significados diferentes y hay intencionalidad de confundirlos.

En el amplio movimiento social de transformación de la educación en nuestro país se abren oportunidades cada día para poder repensar juntos este problema central, que hemos dejado, en el mejor de los casos, en un segundo plano de nuestra reflexión. Algunos lo creemos necesario para poner en cuestión muchas de la propuestas de innovación educativa que solo responden a la concepción más neoliberal del sistema educativo.

Es fundamental profundizar en la relación educación-emancipación, con el apoyo dinámico en el pensamiento crítico y complejo. Cómo hacer más presente hoy la perspectiva emancipadora en los debates educativos, en las investigaciones, en las propuestas renovadoras y en los proyectos educativos, en las metodologías vacías de finalidad y sentido, en la educación a tiempo completo más allá de la educación escolar. Cómo retomar el legado de los grandes pedagogos y pedagogas, de sus pedagogías transformadoras que proponían un sentido emancipador a toda acción educadora. Cuando la educación no es liberadora, cuando no responde a los intereses colectivos y comunes, a los derechos humanos y a la dignidad humana, será pura instrucción, academicismo, información, tecnificación, manipulación, adoctrinamiento o imposición, pero no será educación.

domingo, 18 de agosto de 2019

Unas considerciones sobre la innovación (educación a contrapelo)

Artículo publicado en el blog educacionacontrapelo.wordpress.com

  1. La necesidad de innovar constantemente procede del funcionamiento de una sociedad tecno-económicamente optimizada y consumista, es decir, capitalista. Esto implica la necesidad de lanzar constantemente novedades al mercado para mantener el ciclo de consumo. El ciudadano/trabajador queda definido cada vez más como consumidor (sobre todo de novedades).
  2. Por ello, las innovaciones van quedando tendencialmente desprendidas de cualquier objetivo real de mejora de su ámbito de aplicación, pues de lo que se trata es de ampliar (o mantener) cuota de mercado. No importan los efectos a medio/largo plazo mientras se logre mantener la tasa de beneficio.
  3. El campo por excelencia de la innovación es el tecnológico. De ahí la necesidad, en la era digital, de que cualquier actividad humana sea crecientemente mediada por aparatos y software. La actividad alimenta el flujo de datos, de donde se extrae beneficio económico, quedando toda actividad humana “formateada” a la escala que exigen los dispositivos tecnológicos y, por ello mismo, la vida entera subsumida en las cadenas de valor. Esto es lo que se llama ahora “sociedad del conocimiento”.
  4. De ahí que en todas las facetas tanto vitales como profesionales haya que estar constantemente innovando y reinventándose, para ajustarse a las exigencias tecno-económicas de la sociedad. La retórica de la épica del emprendedor, aderezada con la psicología positiva y el coaching, intenta que nos adaptemos a este contexto de precariedad constante, obviando los efectos devastadores para el bienestar y equilibrio personales y para la posibilidad misma de que exista algo así como una sociedad antropológica y no una mera suma de individuos nómadas y desarraigados.
  5. Aplicado esto al terreno educativo produce un “fetichismo de la innovación”, cuyo motor es el antedicho, pero que se enmascara bajo el rótulo de “los retos del siglo XXI”. Dicho en román paladino, los retos son cómo extraer más y más valor añadido del “capital humano”. Por cierto, el capital humano se mide en términos de competencias. Según la OCDE “el desarrollo de competencias mediante la educación debería basarse en las necesidades del mercado de trabajo […] Invertir en competencias es una responsabilidad conjunta y debería reflejar los beneficios en los individuos, los empleadores y la sociedad” [1].
  6. La “valorización del capital humano durante toda la vida activa” es la meta. Es decir, la preparación de los alumnos para su futura explotación. Por eso son las empresas las mayores impulsoras de la innovación educativa que nos venden a todas horas en los medios. Desde luego, este no es el único tipo innovación educativa posible, pero sí el que se ha convertido en hegemónico.
  7. Esto implica reducir la formación de las futuras generaciones a las necesidades puramente tecno-económicas del sistema, obviando otras que podrían ser disfuncionales como, por ejemplo, la formación intelectual de masas de población destinadas a la precariedad, que podría crear perturbaciones políticas. De ahí la insistencia en lo emocional, como forma de potenciar aquellas dimensiones del ser humano más susceptibles de manipulación. El capitalismo necesita fomentar esa dimensión para alimentar los flujos de consumo y de generación de datos y que esto sea aceptado socialmente de forma acrítica.
  8. La polarización en el mercado de las competencias hace que sea innecesario (no es rentable) proporcionar formación intelectual rigurosa a aquellos destinados a ocupar los puestos menos cualificados. Nuevamente la OCDE nos informa de que los “cambios fundamentales en materia de empleo implican un aumento en la demanda de competencias cognitivas no rutinarias y competencias interpersonales y una disminución en la demanda de competencias cognitivas rutinarias y artesanales” añadiendo que “hay indicios de una tendencia hacia el aumento de la polarización de competencias: se necesitan trabajadores altamente calificados para labores relacionadas con la tecnología; se contratan trabajadores menos calificados para la prestación de servicios que no pueden automatizarse, digitalizarse o subcontratarse, tales como el cuidado de otras personas; se sustituyen las competencias medias por robots inteligentes” [2].
  9. De ahí la necesidad de innovar constantemente en educación. Si el sistema educativo se entiende exclusivamente como proveedor de competencias para el mercado laboral tiene que reproducir la polarización, para ajustarse a la demanda. La OCDE lo expresa así: “La escasez de competencias, como la que resulta de los cambios en la demanda, puede afectar el crecimiento por sus efectos adversos sobre la productividad de la mano de obra. La escasez aumenta el costo de contratación por trabajador especializado, lo que ocasiona que las empresas empleen trabajadores menos productivos y menos calificados en su lugar. La escasez también puede poner a los trabajadores en una posición de negociación más sólida para pedir ritmos laborales más cómodos” [3]. Esto último sería, desde luego, inaceptable.
  10. La pregunta es si son las empresas las que deben dictar los fines del sistema educativo o, por el contrario, se deben tener en cuenta otros factores no puramente tecno-económicos y, acaso, más importantes ¿Los futuros ingenieros no necesitan formación humanística? ¿Los futuros empleados de baja cualificación deben ser condenados a la indigencia intelectual para su mejor aprovechamiento económico? ¿Es moralmente aceptable experimentar pedagógicamente a gran escala con seres humanos según las necesidades de un sistema a la postre suicida? [4]Ue experimentos politicos a gran escala  
Para ver, por ejemplo, quién está detrás de uno de estos experimentos pueden leer este hilo de twitter: https://threadreaderapp.com/thread/1156673396379389952.html


[2] Ibid. pág. 21

[3] Ibid.

martes, 20 de noviembre de 2018

Escuelas en transición… ¿hacia dónde? (Julio Rogero en El Diario de la Educación)

Artículo de Julio Rogero en El Diario de la Educación

La necesaria transformación ecosocial nos lleva a la necesidad de ir poniendo ya las nuevas bases en las que ha de ir fundamentándose esa gran transformación.

Vivimos insertos en un crisis civilizatoria y un cambio de época que lleva a los analistas sociales a hablar de la necesidad de ir pensando diferentes vías hacia lo que denominan postcapitalismo. Nadie sabe cómo será esa llamada sociedad postcapitalista. En el acercamiento a algunas de sus propuestas se abren diferentes escenarios en el tránsito a esa sociedad ignota, pero sí soñada por todos los utopistas. Van desde la acentuación máxima de las características de caótica brutalidad extrema de las desigualdades y exclusión de la humanidad sobrante, a la aparición de una sociedad socialista basada en la libertad autoorganizada, en la justicia social, en la equidad y en la fraternidad humana.

Otros posibles escenarios pasarían por el mantenimiento de un suavizado neoliberalismo autoritario, por el creciente capitalismo verde o por una aumentada intervención del Estado para frenar los riesgos de la cada vez más inevitable destrucción ecosocial y crear el escenario de una Green New Deal dudosamente viable.

En definitiva, nuestra pregunta sería si son posibles estas y otras transformaciones del capitalismo para ir más allá de él. Lo que parece cada vez más claro es que la necesaria transformación ecosocial, para salir de este sistema salvaje y sus resultados de muerte civilizatoria, nos lleva a la necesidad de ir poniendo ya las nuevas bases en las que ha de ir fundamentándose esa gran transformación. Es necesaria para caminar hacia una nueva sociedad postcapitalista, basada en un humanismo creciente, sustentada en toda la humanidad como sujeto histórico de estos cambios civilizatorios y en una relación radicalmente diferente entre nosotros, con la naturaleza y con la vida.

Por ello, cada subsistema del sistema mundo en que vivimos ha de ir moviéndose en esta dirección. Para que se avance en un equilibrio inestable y que ningún aspecto o dimensión del vivir quede al margen de esta necesaria gran transformación. Así podremos transitar hacia esa utopía, como “inédito viable” que nos decía Freire, de una sociedad basada en la dignidad humana, en los derechos humanos y en una democracia participativa creciente y autoorganizada.

El sistema educativo integrado, en una pequeña parte, en los procesos de esta gran transformación, se mueve lentamente también en esta dirección. Podemos preguntarnos si los cambios actuales y las innovaciones que se dan en su seno están sirviendo para mantener el sistema social actual o si están sirviendo para su transformación asentando procesos de transición real hacia el postcapitalismo. Hay dinámicas diversas que apuntan en la dirección de esas mutaciones, que ya se van plasmando en pequeños proyectos de cambio y renovación en muchos centros educativos.

Los actuales cambios van desde las escuelas que siguen asentando y sosteniendo como innovadoras posiciones xenófobas, clasistas, segregadoras acordes con esa sociedad, hoy todavía mayoritaria, coherentes con este capitalismo salvaje que acentúan la exclusión social de una creciente “humanidad sobrante”, el desprecio a los pobres-perdedores y la admiración y aspiración al éxito de los ricos (video que ponen a sus alumnos en un colegio religioso de Madrid). Así tenemos escuelas, sobre todo privadas y concertadas, que segregan sin pudor por causas económicas, de origen social, de género, de religión… Y lo grave es que las financiamos entre todos.

Nos encontramos con propuestas “innovadoras” de todo tipo que, queriendo cambiar algo, lo hacen de acuerdo con los modelos que el sistema dominante va perfilando para seguir sobreviviendo en estos tiempos de cambio de época. Unas escuelas asumen los nuevos modelos de gestión e innovación empresarial para ajustarse mejor a ese suavizado y camuflado neoliberalismo autoritario e hipercapitalista, basado en los cambios de la innovación y la creatividad que necesita para la obtención de resultados siempre más competitivos. Ahí tenemos muchos centros concertados que hacen suyas innovaciones que dan respuestas a las demandas de sus clientes y apuestan por metodologías como el trabajo en equipo, el trabajo por proyectos, la clase invertida, la gamificación, los espacios abiertos y tiempos flexibles, los equipos internivelares, proyectos empresariales de emprendimiento… Es lo que van a pedirles los departamentos de recursos humanos de las empresas en las que asentar su futuro laboral.

Otras escuelas, sin renunciar a lo anterior, tienen propuestas ecológicas de huertos escolares, salidas a la naturaleza, a granjas escuelas, proyectos de ecoescuelas… Cuando esto se propone al margen de otras perspectivas de compromiso ético y político más integral, le viene muy bien a determinados poderes que han optado por humanizar su propuesta de “capitalismo verde” para mostrar que combate los riesgos de todo tipo que produce su barbarie maquillada, sin cuestionar el propio sistema. Esta visión se está extendiendo por el sistema educativo, apoyado por diferentes administraciones, sobre todo, locales sin cuestionarse casi nada y sin proponer una visión pedagógica ecosocial global.

También hay otras que reclaman leyes educativas que faciliten los recursos necesarios para hacer viables las innovaciones escolares necesarias que hagan más humano, cercano, emotivo y atrayente el espacio y el tiempo escolar, casi siempre situados dentro de las políticas y cultura del llamado “capitalismo afectivo”. Son muchas de las escuela de todo tipo que utilizan hoy técnicas de inteligencia emocional, couching, mindfulness, incluso el Aprendizaje Servicio como herramienta de satisfacción personal de un falso compromiso-caridad con los demás sin cuestionar la sociedad vigente,… todo para promover una falsa felicidad del alumnado satisfaciendo siempre al poder.

En el otro lado, hay escuelas que apuntan a la construcción de una nueva educación y sociedad basadas en valores de cooperación, de capacidad de pensar pos sí mismo críticamente, de inclusión, respeto, convivencia positiva, compromiso ecosocial, apoyo y cuidado mutuo; escuelas públicas que viven la democracia, que luchan por la equidad, que acogen toda la diversidad, inclusivas, que practican el Aprendizaje Compromiso con los problemas de su sociedad para transformarla, pequeñas prácticas de transformación en el aprendizaje cooperativo, el diálogo, la toma de decisiones colectivas… Conocemos muchas escuelas, sobre todo, de titularidad pública que transitan ya, desde hace tiempo, en esta dirección, poniendo bases sólidas de otra forma de vivir la escuela y la educación.

En definitiva, la pregunta que se nos plantea, en toda esta gama de grises escolares entre los extremos del blanco y el negro, es si las escuelas que promueven determinadas innovaciones y cambios en sus formas de educar son puras adaptaciones a los procesos de cambio que el propio sistema capitalista demanda para sobrevivir, o son cambios que van en la dirección de transitar hacia una nueva sociedad, más allá del actual sistema productivo y financiero. Los que dicen, porque lo ven, que hay un boom innovador dentro del sistema educativo, constatan que la mayoría de ellas son las innovaciones que se dan en el marco del mercado de la educación de la enseñanza privada y concertada y su oferta a una clientela con recursos de consumo educativo que la demandan, para asegurar su estatus social y laboral. No va más allá de las necesidades de la pretensión de perpetuarse del propio sistema adaptado a la sociedad del rendimiento siempre creciente, que da respuesta a las aspiraciones individualistas y competitivas del clasemedianismo actual. No hay duda de que esta es la escuela que apoya el poder establecido hoy.

Muchas escuelas de titularidad pública también están entrando en esas dinámicas innovadoras que solo maquillan o modernizan la escuela del capitalismo. Ese es uno de sus grandes desafíos, hacer una escuela pública transformadora en que su renovación pedagógica profunda establezca la líneas básicas de sentido, que pongan las bases de una transición progresiva hacia una sociedad emancipada.

Lo que parece cada vez más claro es que la necesaria transformación ecosocial, para poder vivir todos con dignidad y para salir de este sistema salvaje y sus resultados de muerte civilizacional, nos lleva a ir poniendo ya las nuevas bases en las que se ha de ir fundamentando esa gran transformación. La educación y el sistema educativo lo necesitan para que sea coherente con esa posible nueva sociedad postcapitalista, basada en los valores y el sentido profundamente humanizador, sustentada en seres humanos cada vez más justos, iguales y fraternos, sujetos que comparten, se apoyan y cuidan entre sí y de la vida, para que la vida cuide de ellos.

sábado, 4 de agosto de 2018

Pensamiento computacional, programación y robótica educativa. Fundamentación y desarrollo curricular (Marta Reina)

Juanjo Reina nos reenvía este correo:

En nuestro país el pensamiento computacional, la programación y la robótica viene situando foco de innovación educativa en los últimos años, como una nueva alfabetización y un conjunto de conocimientos, habilidades y competencias que debe ser adquirido por las nuevas generaciones de estudiantes en un entorno completamente digitalizado.

Siguiendo la estela de otros países europeos que ya han incluido el ‘coding’ en sus centros educativos desde las primeras etapas educativas: Bulgaria, Chipre, Dinamarca, Estonia, Grecia, Irlanda, Polonia, Portugal y Reino Unido, este último como materia troncal en todas las etapas obligatorias del sistema educativo, en nuestro país comienza a introducirse en los currículos educativos, aunque no hay un consenso claro sobre el cómo, por y para qué.

Con el objetivo de servir de orientación a los centros educativos que deseen introducir el pensamiento computacional, la programación y la robótica educativa desde los primeros niveles educativos nace este documento para concretar la FUNDAMENTACIÓN en los currículos educativos (Bases pedagógicas, sociológicas, epistemológicas, psicológicas) y una propuesta de DESARROLLO CURRICULAR(Contenidos, Criterios de Evaluación y Estándares de aprendizaje evaluables).

Esperando que sea de su interés.

MARTA REINA HERRERA
Asesora de Innovación y Formación TIC
CTIF Madrid Oeste.
Dirección General de Becas y Ayudas al Estudio.
Consejería de Educación e Investigación.




Descarga el documento aquí: https://goo.gl/forms/FM4NQmHEr0EKSzTK2

sábado, 5 de mayo de 2018

Propuesta para participar en la proyección fotográfica sobre Innovación en los centros públicos de Alcalá de Henares

Matías Escalera, de la APAH, nos envía esta propuesta

Hola, como seguramente ya sabéis, este año, ha nacido una nueva red para visibilizar los proyectos de innovación que están surgiendo en los colegios e institutos públicos de Alcalá de Henares. Su nombre es Innovación Educación Pública de Alcalá (IEPA) y se va a estrenar este mes de mayo con la I Proyección fotográfica sobre Innovación en los centros Públicos de Alcalá, que estará visionándose en las III Jornadas sobre Educaciones Alternativas e innovación pedagógica(JEA) y a la que estamos invitamos a participar.
Esta primera muestra se proyectará en el ESPACIO JOVEN de la PLAZA DE TOROS de Alcalá de Henares, donde tendrá lugar la III Edición de las JEA, desde el 17 al 20 de mayo.

Si en vuestros colegios e institutos hay proyectos novedosos e interesantes (en los patios, huertos, bibliotecas, talleres, actividades extraescolares, comedores, reciclaje, laboratorios, etc.), mandad alguna foto a este email: innovacionpublicaalcala@gmail.com, con las que se hará el montaje que estará pasándose durante las jornadas. El plazo para el envío de las 
Imágenes se ha ampliado hasta el día 11 de mayo, con lo que estáis aún a tiempo.

Estas III Jornadas sobre Educaciones Alternativas (JEA) está apoyada por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y el principal objetivo de las mismas es acercar a las gentes de nuestra ciudad experiencias y metodologías desarrolladas en la Escuela Pública, para que toda la comunidad educativa (familias, profesorado e instituciones) puedan nutrirse e inspirarse de proyectos que están teniendo bastante éxito, tanto aquí, como fuera de nuestra ciudad.

La oferta de las jornadas ha sido muy rica en ediciones precedentes. Han pasado por ellas diferentes mesas de debate, actuaciones teatrales y musicales, documentales y cuentacuentos. Lo novedoso este año es la muy activa participación de la Escuela Pública de Alcalá a través de IEPA.
Aparte de la proyección fotográfica, habrá mesas donde participen nuestras escuelas, tanto las de Alcalá, como las de Torrejón y Rivas; en las que se hablará de cuestiones candentes, como cuál puede ser la mejor forma para que nuestros jóvenes interioricen otros idiomas y culturas (Mesa entre el bilingüismo y el no bilingüismo: 17 de mayo, 17:30h) y también sobre innovación, centrándonos en las Comunidades de Aprendizaje y otras experiencias que seguro que nos servirán de inspiración a todas (19 de mayo,10:00h).

Creo que merece la pena apoyar esta iniciativa, enviando documentación fotográfica de nuestras experiencias en los centros públicos de Alcalá. 
Animaos.

Un abrazo.
Matías

domingo, 7 de enero de 2018

Decálogo educativo del 2017 (de Jaume Carbonell eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi)

Artículo de Jaume Carbonell publicado en eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi

He aquí, algunas cuestiones que han generado debates, iniciativas, propuestas, conflictos y protestas por parte de los diversos actores de la comunidad educativa. Y que, muy probablemente, seguirán marcando la agenda del futuro más inmediato.

Este año no pasará a la historia por las iniciativas del Ministerio de Educación, sumido en la inacción, la grisura y el continuismo, con la aplicación de la LOMCE, sin duda la ley educativa más segregadora  y regresiva de la democracia. No vamos a entrar en el detalle de las políticas y actuaciones de las diecisiete Comunidades Autónomas, porque cada una es un mundo;  y a veces hay tantas diferencias entre ellas como las que pueden existir entre los países de la Unión Europea.
En el ámbito de las conmemoraciones conviene recordar el centenario  de la revolución rusa, con la huella de Makarenko, convertido en uno de los grandes pedagogos clásicos; y el cincuenta aniversario de la publicación de “Carta a una maestra. Alumnos de la Escuela de Barbiana”, uno de los alegatos más incisivos contra la selección y el fracaso escolar, protagonizado por Don Milani. Y hay que lamentar la pérdida de un fiel colaborador de este periódico: el sociólogo argentino Juan Carlos Tedesco, de cuyas investigaciones y aportes en torno al derecho a la educación y la equidad social seguiremos aprendiendo.
He aquí los puntos de este decálogo, resumidos de forma sintética, casi telegráfica. La mayor parte tienen su origen en años anteriores, pero en éste adquieren especial relevancia, al convertirse en foco de atención, preocupación y debate.
  1. Abandono escolar: asignatura pendiente desde hace tiempo. Desciende ligeramente, no gracias al Ministerio de Educación que se cargó los programas de apoyo y refuerzo escolar, sino por la vuelta a las aulas de aquellos jóvenes que las dejaron al encontrar salidas laborales que, en buena medida, se han esfumado tras la crisis. Se mueve en tono al 20% -superior en los varones- y aún sigue doblando la media europea. Este alumnado llena los centros de educación de personas adultas para la obtención del graduado de ESO, que dejan de atender otras necesidades.
  2. Descenso del alumnado: de momento afecta a Infantil. La tasa de natalidad registra mínimos históricos en los últimos años: 1,3 hijos por mujer (la media europea es de 1,9). Se han cerrado unidades de Educación Infantil, tanto en la escuela pública como en la privada concertada; y ello ha avivado la tensión entre estos dos sectores que puede agravarse cuando la caída llegue a Primaria. No obstante, este descenso se ha paliado en parte debido a la creciente demanda en este tramo infantil y a la escolarización de población extranjera. En paralelo, no obstante se abren nuevos centros de Primaria y, sobre todo de Secundaria; y, en muchos casos, se siguen habilitando barracones provisionales.
  3. Evaluación: lo condiciona casi todo. Las políticas neoliberales se sirven cada vez más de la evaluación para controlar el currículum -qué aprendizaje es más rentable en términos de rentabilidad económica y social- y al profesorado, de quien desconfía y culpabiliza de los malos resultados del alumnado, haciendo abstracción del contexto sociocultural y de las políticas y condiciones de escolarización. Y la mejora de la calidad educativa activa la competitividad entre el alumnado, el profesorado y los centros. La eficiencia sólo se mide por los resultados académicos a corto plazo.
  4. Inclusión educativa: atender la más amplia diversidad en términos de igualdad. Se percibe una creciente conciencia para hacer efectivo el derecho a la educación para atender los diversos colectivos discriminados por las diferencias de origen, de género o de diversidad funcional a partir de dos principios: la diversidad no hay que juzgarla sino respetarla; y somos más iguales que diferentes. Para ello se apuesta por una normalización de las intervenciones personalizadas dentro de la escuela ordinaria y del grupo-clase, sin espacios externos y marginales, currículos degradados y profesorado especial, salvo en tareas de asesoramiento.
  5. Infancia: más pobre y precoz. Todos los informes lo constatan: crece la desigualdad, sectores de la clase media pierden poder adquisitivo y los pobres son cada día más pobres: el 27% de los niños y niñas. El ligero aumento de las becas no compensa la subida del PIB (Producto Interior Bruto). La supresión de comedores escolares, sobre todo en secundaria supone un duro golpe a las familias más desfavorecidas. Por otro lado, la infancia es cada día más precoz, todo sucede antes: el acoso escolar y el ciberbullying; los ingresos hospitalarios debido a enfermedades relacionadas con la estética y la salud mental; el consumo de alcohol, o la dependencia tecnológica. Todo ello la hace más vulnerable.
  6. Innovación educativa: la nueva moda. Todo el mundo habla de innovación y se apropia de su conceptualización y lenguaje para fines muy diversos. Lo utiliza el neoliberalismo y el mundo empresarial para modernizar su discurso productivista y para penetrar en las aulas; y se utiliza desde colectivos y redes con un sólido compromiso educativo y social para transformar la educación. Emergen viejas y nuevas pedagogías y se difunden propuestas y experiencias de todo tipo que promueven nuevas relaciones educativas, un currículum más globalizador y vinculado al entorno y la modificación de los tiempos y espacios educativos.
  7. Inversión: insuficiente para revertir los recortes. La subida del 1,7% en los presupuestos del Estado mantiene la normalización de la excepcionalidad. La inversión por alumno es un 20% menor que la media de la Unión Europea. Y la medida de aumentar las ratios de alumno por profesor para generar un ahorro ha sido muy contestada por la comunidad educativa. Por otro lado, se sigue subvencionando a los centros que segregan por sexo: lo ampara la LOGSE y una reciente sentencia del Tribunal Supremo. El presupuesto en I+D lleva cursos estancada y se incrementa la precariedad y envejecimiento de la plantilla docente universitaria.
  8. Oposiciones: el pulso para terminar con la creciente interinidad. Esta alcanza a una cuarta parte del profesorado. Las negociaciones y movilizaciones para garantizar la estabilidad laboral de este colectivo para su incorporación a la función pública están encalladas. También lo están otros puntos relativos a las pruebas eliminatorias o al temario. El próximo curso, no obstante, parece que se garantiza la convocatoria de bastantes plazas -al menos en varias Comunidades Autónomas- tras años de sequía opositora.
  9. Pacto educativo: mucho ruido y pocas nueces. Al estrenarse el nuevo mandato del PP (Partido Popular) se anunció con bombo y platillo un “Acuerdo social y político para una nueva ley de educación”. Se creó una subcomisión en el Congreso a tal efecto y se organizaron un montón de comparecencias -en eso sí ha habido pluralidad-. Pero el “entusiasmo” inicial, que se tradujo en un cierto debate y atención mediática, ha ido languideciendo con el paso del tiempo, hasta sumirlo casi en el olvido. Cunde el desánimo y el escepticismo respecto a la voluntad negociadora del gobierno. Puede convertirse en uno de los grandes fiascos de la legislatura.
  10. Segregación: crecen las ofertas de centros diferenciados. No se trata ya de las clásicas diferencias y distinciones entre centros privados concertados y públicos, sino de las que se producen en el interior de éstos: centros bilingües y especializados, bachilleratos de élite, currículos diferenciados, bachilleratos de excelencia,… Se trata de extender la reproducción de clases en todos los ámbitos del sistema educativo. Por otro lado, persiste la desigual distribución del alumnado inmigrante en centros púbicos y privados -hasta llegar a formarse auténticos guetos escolares-, fruto de una zonificación escolar y del derecho a la libre elección de centros más que discutibles.

domingo, 29 de octubre de 2017

"Innovar para qué, innovar con quiénes" (Guadalupe Jover para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Guadalupe Jover escribe este artículo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM


El acuerdo parece unánime: urge la reforma de un sistema educativo que no está dando respuesta a los desafíos de un mundo en transformación. Asistimos en consecuencia a una eclosión de propuestas innovadoras impulsadas bajo la premisa de que el cambio más acuciante es el cambio metodológico. ¿A más cómo menos para qué?

Hace unos meses organizábamos desde la plataforma La Educación que Nos Une un ciclo de mesas redondas en las que pretendíamos poner a dialogar a quienes no piensan lo mismo, a quienes tienen diferentes miradas y respuestas para algunas cuestiones de especial relevancia en el ámbito educativo. En el primero de estos diálogos, Qué educación para qué mundo, se propuso a los dos ponentes, Francisco López Rupérez -ex presidente del Consejo Escolar del Estado- y Yayo Herrero -excoordinadora de Ecologistas en Acción- una triple pregunta: ¿Qué mundo tenemos? ¿Qué mundo queremos? ¿Qué educación necesitamos?

López Rupérez señaló como rasgo más destacado del mundo en que vivimos la globalización económica y cultural, cuyas dos patas principales son la liberalización de los mercados y la revolución digital. Como respuesta a estas profundas transformaciones -sostuvo- la educación debe priorizar la transmisión de unos valores y la preparación profesional de unos estudiantes que habrán de vivir en un mundo caracterizado por la destrucción de empleo y por la competitividad a la hora de buscar un trabajo cualificado con nuevos e inciertos perfiles.

Yayo Herrero centró su exposición en la profunda crisis ecológica que vivimos y en la evidencia de que el crecimiento económico perpetuo no es ya una opción: por una parte, porque pretender ignorar los límites físicos del planeta pone en riesgo la supervivencia misma de la especie humana; por otra, porque este modelo económico construido sobre la acumulación de capital es responsable de unas desigualdades que no hacen sino aumentar. Movimientos migratorios y luchas por el control de unos recursos cada vez más escasos son dos de las consecuencias de esta situación. La violencia -también la que se ejerce cotidianamente contra las mujeres- es una de las principales lacras que hay que combatir.

Si, como vemos, los diagnósticos apuntaban en dos direcciones diferentes, no habían de diferir menos la función que uno y otra atribuían a la educación. Para López Rupérez la clave la daban dos verbos: instalar (en el mundo heredado) e insertar (en el mercado laboral). Para Herrero, dos sustantivos: la conciencia de nuestra ecodependencia y de nuestra interdependencia.

En estos tiempos en que se multiplican los proyectos de innovación educativa no siempre es fácil deslindar a qué horizonte ponen rumbo. ¿Pretenden la inserción en el mundo o su transformación? Dicho en otras palabras: ¿priorizan el dominio de una serie de competencias que permitan la adaptación a un entorno cambiante e incierto, o priorizan unos aprendizajes que permitan tomar las riendas en la construcción de un mundo en que corresponde a la ciudadanía y no a los mercados definir qué formas de vida y qué perfiles profesionales dan respuesta a las necesidades de las personas?

Como el discurso educativo neoliberal ha acabado por fagocitar una a una las viejas demandas de los educadores progresistas -desde el aprendizaje cooperativo hasta el trabajo por proyectos- pervirtiendo su sentido; como hoy en día todo lo que recurra a la “última” tecnología -con independencia de que esta se ponga o no al servicio de una alfabetización más crítica- parece asegurarse el sello de educativamente innovador; como en muchos de estos casos los proyectos de innovación no surgen de un profesorado comprometido con la justicia social sino que no son sino el señuelo alentado por la iniciativa privada para posicionar “su” centro en el supermercado educativo, habremos de hacernos con alguna brújula que nos permita descubrir a quiénes benefician cada uno de estos proyectos y a quienes postergan, excluyen o condenan.

Un proyecto pretendidamente innovador que se construye desde la exclusión escolar -digámoslo sin paños calientes- es lo más reaccionario que quepa imaginar. Si nuestro centro y nuestras aulas no reflejan la heterogeneidad socioeconómica, cultural, religiosa, etc. del afuera, sobra todo lo demás. En un mundo con crecientes desigualdades -e infinitas violencias- la prioridad de la escuela es no contribuir a agravarlas. Diseñar proyectos de innovación que solo pueden desarrollarse con quienes vienen de casa con determinado capital cultural o pueden permitirse que el ipad forme parte del uniforme escolar es contribuir al apartheid educativo de quienes se encuentran en situación de desventaja y vulnerabilidad. Y eso solo se combate con centros en que no haya filtro alguno que impida que niños y niñas de orígenes diversos convivan en pie de igualdad.

Una segunda piedra de toque a la hora de calibrar lo que de transformadores tienen los proyectos de innovación la constituye la relevancia dada en la selección de contenidos a las desigualdades sociales y a la crisis ecológica. Sustituir el libro de texto o el viejo encerado por mil y un artilugios o juegos que eluden estas cuestiones constituye una formidable maniobra de distracción que no hace sino apuntalar el modelo más ranciamente conservador o la entrega acrítica en brazos de los mercados. No hay proyecto innovador que valga si no hace de la ecología y el feminismo, de la justicia social y el bien común su cimiento y su objetivo.

Y tres. Si dichos proyectos necesitan de formación docente, materiales curriculares, respaldo institucional, financiación económica… no da lo mismo quiénes los están sosteniendo. Desde que las administraciones educativas han hecho dejación de funciones y han entregado el timón de nuestros sistemas educativos a empresas y fundaciones privadas -pantallas tantas veces de multinacionales directamente responsables de la depredación del planeta y del injusto reparto de la riqueza (por la explotación laboral de sus trabajadores o el fraude fiscal, entre otras cosas)-, ¿qué podemos esperar? La educación no es ya un derecho garantizado por el Estado sino un suculento nicho de negocio provisto por capital privado allí donde puede sacar algo a cambio.

Cuando se externalizan y privatizan determinados servicios, las grandes empresas y las multinacionales no solo firman suculentos contratos, desgravan impuestos o protegen su responsabilidad social corporativa: están haciéndose con el control de la formación del profesorado, de los contenidos y materiales curriculares y aun con las riendas de la agenda educativa de medio mundo. Hemos dejado en manos de ACS, Eulen, McDonald´s McKinsey, PWC, Bridge International, Microsoft, Teach for all (o su versión española, Empieza por Educar), Ashoka y tantas otras lo que debiera ser competencia de la ciudadanía. Hablamos, en fin, de una cuestión de soberanía.

La última campaña de Yo estudié en la Pública -“Asalto a la Educación“- pretende desvelar los intereses que mueven los hilos de tanto proyecto falazmente innovador a fin de contribuir a concienciarnos acerca de los enormes riesgos que esta vertiginosa colonización de nuestras escuelas entraña.

martes, 26 de septiembre de 2017

El profesorado, bajo un fuego de discursos cruzados (Guadalupe Jover en el diario de la educación)

Artículo de Guadalupe Jover en eldiariodelaeducacion.com

Maestros y maestras se encuentran bajo un fuego de discursos cruzados. De un lado, encendidas defensas de una inaplazable renovación metodológica. De otro lado, una rigidez asfixiante en las estructuras organizativas, en los espacios y tiempos escolares, en los interminables currículos disciplinares.

Entre unos currículos enciclopédicos, la alargada sombra de las evaluaciones externas, unas jornadas extenuantes y la apuesta por un modelo empresarial de dirección, ¿dónde queda la autonomía de los docentes? Solo faltaba el desmantelamiento de los centros de formación del profesorado -focos de ideologización, en palabras de Cospedal- para consumar la perseguida descualificación profesional de maestras y maestros.
Llega septiembre y con él el nuevo curso: nuevo centro tal vez, nuevos grupos, caras nuevas: cientos de chicas y chicos que nos afanaremos en conocer y con los que tejer complicidades. Llega septiembre y es momento también de anticipar qué posibles caminos, qué posibles escenarios pueden contribuir a desarrollar aquellos aprendizajes que consideramos pueden dar respuesta a las necesidades formativas de alumnas y alumnos y a las necesidades también de bienestar y justicia del mundo que habitamos.
Si nos guiáramos exclusivamente por lo que de educación se publica en los medios podríamos creer que toda España anda inmersa en proyectos de innovación educativa. Pero más allá de la solidez o fragilidad de estas iniciativas; más allá de la naturaleza de su desarrollo en las aulas -más o menos democrática, más o menos impuesta “desde arriba”-; más allá del para qué de estos afanes, la realidad es que en la mayor parte de los centros reinan la tradición y la rutina.
No nos engañemos. Maestros y maestras nos encontramos bajo un fuego de discursos cruzados. De un lado, encendidas defensas de una inaplazable renovación metodológica que -tal y como se está haciendo en muchos casos- da respuesta a los síntomas, aunque no siempre a los dos principales problemas de nuestro sistema educativo: la exclusión escolar y la complacencia con el mundo heredado, un mundo atravesado por la injusticia y por una frenética depredación del planeta. De otro lado, una rigidez asfixiante en las estructuras organizativas, en los espacios y tiempos escolares, en los interminables currículos disciplinares. Curiosamente, de la mucha tinta vertida en torno a la necesaria transformación de otros aspectos, el currículo apenas se cuestiona. Pareciera que no es sino una Verdad Revelada que no se puede discutir; pareciera que su confección correspondiera a unos expertos que dominan unos saberes inextricables con quienes no es posible imaginar siquiera el diálogo ni el debate.
Quienes llevamos años trabajando en las aulas sin libros de texto, quienes llevamos años presentando programaciones alternativas a las oficiales de nuestros respectivos departamentos didácticos -a menudo mera transcripción del manual de turno- solíamos bromear con nuestros colegas afirmando que nuestras programaciones eran mucho más respetuosas con la legislación que las suyas. Las elaborábamos con el currículo en la mano y con una mirada atenta a nuestro contexto escolar preciso y al contexto social y político, a la precisa coyuntura histórica en que anduviéramos inmersos. Hasta hace no mucho, una lectura atenta del currículo permitía desarrollar actividades y proyectos mucho más coherentes con los objetivos educativos que las propias leyes establecen en sus pomposos preámbulos que con el tributo ciego a las rutinas docentes. Por críticos que fuéramos con los decretos curriculares había espacios para conciliar prescripciones y convicciones, aunque fuera a costa de apartarnos de aquellos niveles educativos en que tal conciliación no era posible.
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Lee el artículo completo en eldiariodelaeducacion.com

sábado, 15 de julio de 2017

"¿Quién manda en la educación?" (opinión de Rosa Cañadell para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Reproducimos este artículo publicado en ELDIARIODELAEDUCACION.COM



Estamos en tiempos confusos y, en el ámbito educativo, esta confusión puede terminar por exterminar los principios básicos de lo que debía ser la educación pública: un derecho universal, independientemente del lugar de nacimiento, de su estatus económico y cultural, de su sexo, de su religión, de su orientación sexual o de su identidad nacional.

Una educación garantizada por las administraciones en condiciones de igualdad para todo el alumnado. A favor del desarrollo integral de todos los chicos y chicas. Una educación que impartía conocimientos y saberes, impulsaba valores democráticos y de participación y que dotaba a todo el alumnado de los conceptos fundamentales para entender el mundo y poder criticarlo y mejorarlo. Para ello existían normas básicas, que emanaban de las leyes, y unos ejecutores singulares que eran los profesionales de la educación. Los docentes y el resto de la comunidad educativa participaban en la construcción del conocimiento y adaptaban sus metodologías al alumnado. Los centros públicos eran gestionados democráticamente y el profesorado, como funcionario, tenía libertad de cátedra para impartir su docencia al margen, y a veces en contra, de los gobiernos de turno.

Todo ello está, en estos momentos, en cuestión.

Cada vez más se confunden centros públicos, gestionados públicamente, laicos, gratuitos y democráticos, con los privados que funcionan con los criterios de la patronal, que reciben dinero público y que, en la mayoría de los casos, incumplen la ley: cobran cuotas, seleccionan al alumnado y favorecen la segregación. Hay un interés, cada vez mayor, en presentar a las dos redes como una: “centros sostenidos con dinero público”.

Además, dentro de los públicos se están promocionando centros de diferente calidad: los “innovadores” o “avanzados” y los demás. Ello, unido a la promoción de un inexistente derecho, el de “elegir centro”, da como resultado un aumento importante de la segregación, con una concentración del alumnado por clase social y origen cultural. Lo que es socialmente injusto y pedagógicamente negativo.

Aparecen empresas, bancos y organismos privados que interfieren en la educación: deciden qué hay que enseñar, cómo, con qué metodologías, qué tecnologías utilizar y cómo evaluar. Nunca bancos y empresas tuvieron tanto “interés” en la educación, ni tanto poder para imponer sus principios al margen de unas administraciones que no dirigen pero sí aplauden estas “innovaciones”.

Los organismos privados utilizan dos estrategias: impartir “formación” para el profesorado y elaborar material didáctico. Se supone que ambas son de máxima importancia. ¿Son las empresas, bancos o fundaciones privadas las que deben “definir” el perfil del profesorado y elegir los contenidos? ¿Quién controla esta formación? ¿Quién tiene la prerrogativa de formar al profesorado? ¿Pueden estas organizaciones ayudar al alumnado a tener una visión crítica del funcionamiento de la economía y política actual? ¿Pueden ayudar a educar en la solidaridad y la democracia, en el rechazo a la desigualdad y a la marginación? ¿Qué principios éticos pueden inculcar empresas que sobreexplotan y defraudan a Hacienda o bancos que engañan a sus clientes y desalojan a familias sin recursos de sus casas?

Algunos ejemplos:
Fundación Empieza por Educar (del Banco Santander) y Fundación Telefónica lanzan el proyecto 

Entre Profes, un entorno formativo online dirigido a docentes que trabajan en entornos complejos.

EduCaixa es una plataforma educativa que incorpora recursos que explican los conceptos básicos de la economía y las finanzas.

CINAIC es el Congreso Internacional sobre Aprendizaje, Innovación y Competitividad. Más que un congreso es una plataforma para divulgar innovación educativa y mejorarla.
AulaPlaneta es una plataforma de la editorial Planeta con recursos por cursos, materias y temas
Fundación Promete quiere promover un mayor y mejor desarrollo del talento de todas las personas, mediante el diseño y realización de proyectos de innovación educativa y social,
Escuelas Creativas un proyecto de Fundación Telefónica en el que se “traslada”, a centros educativos y aulas, la metodología de creatividad e innovación del famoso cocinero Ferran Adrià.
La Fundación Amancio Ortega convoca, a través de su Programa de Formación para Profesores, 50 plazas para la realización de un año académico en Canadá. El Programa ofrece formación en técnicas y habilidades de uso transversal en la docencia, y prácticas educativas en centros públicos canadienses.
Segunda edición del concurso internacional de enseñanza Global Teacher Prize de la Fundación Varkey, considerado el “Nobel de la Enseñanza”.
AltSchool, con el respaldo de inversores como Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, l pretende revolucionar la enseñanza y crear un sistema de aprendizaje personalizado que pueda usarse en cada escuela del mundo.
Escola Nova 21: EduCaixa, juntamente con el Centre UNESCO de Catalunya, la Fundació Jaume Bofill y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), impulsa el proyecto Escola Nova 21, una alianza de entidades y escuelas con el objetivo de propiciar acciones de cambio educativo.
La CEOE reclama que el empresariado tenga más protagonismo en la gobernanza ejecutiva de la formación, hasta el punto de que pueda participar en la definición de los currículos de grado y posgrado.
Design for Change hace su aparición en España en 2011, con la ilusión de contribuir a transformar la realidad educativa de nuestro país. Innovación, emprendimiento social, valores e inteligencias múltiples.
El CETEI es el centro de innovación educativa de la red de escuelas Jesuitas Educación. Su misión es ser y actuar como nodo de reflexión y debate, promoción, transferencia y difusión de las innovaciones educativas, tecnopedagògiques y metodológicas de Jesuitas Educación
Escuelas Católicas es la patronal de colegios concertados que ofrece formación.

Pero, no sólo intentan formar al profesorado y vender sus materiales, sino que, cada vez más, entran en las escuelas para propagar sus ideas. Así lo vemos en el ejemplo de la Educación Financiera (EFEC), denunciada una y otra vez por la Plataforma por la Educación en Economía Crítica.

Cuando intentamos ver en qué consisten estas y otras ofertas de formación, de materiales y de propuestas de innovación, nos encontramos con algo insólito: todos proponen lo mismo. ¿No es mucha casualidad que estén tan de acuerdo la OCDE, los bancos, los empresarios, los movimientos pedagógicos a favor de la innovación educativa, las escuelas religiosas y las públicas, las plataformas y fundaciones?

Estas coincidencias se pueden resumir en cinco : 1) El gran fracaso de la educación actual y la falta de preparación del profesorado. 2) La necesidad de cambiar radicalmente las metodologías y pasar a “educar por competencias y por proyectos”. 3) La utilización de las TIC y los medios digitales como herramientas fundamentales. 4) La educación “centrada en el alumno” y la necesidad de adaptar la educación a las “necesidades de la sociedad del siglo 21”. 5) El fomento del “espíritu emprendedor”.

Todo ello, además, no se ha discutido en ningún foro; ha aparecido como una “obligación voluntaria” del profesorado que se ve abocado a poner en cuestión todo lo que estaba haciendo y adherirse entusiasta al diseño que otros han formulado. El profesorado debe aprender de nuevo a enseñar, en sus horas libres y pagando la formación de su bolsillo. Tiene que dedicar horas fuera de su horario para planificar, buscar material y organizar las clases a partir de las nuevas órdenes. ["Es necesario sacar al docente de su zona de confort y ayudarlo a que aprenda a utilizar herramientas tecnológicas…” (Instituto de Innovación en Negocios Educativos); "El problema lo tenemos dentro de la cabeza. No hacen falta más recursos. Hay que aprender a trabajar en equipo, tanto los alumnos como los profesores” (Escola Nova 21)].


Los centros, sobre todo los públicos más marginales, deben hacer un sobreesfuerzo para apuntarse al carro si no quieren ser más marginales y ser tachados de obsoletos.

¿Dónde están los estudios que demuestran que la educación por competencias y por proyectos es mejor? ¿Es todo ello tan “nuevo”?¿Porqué viene de la mano de organismos privados? ¿Por qué, de repente, hay que cambiar horarios, espacios, metodologías y roles sin aumentar recursos ni presupuestos? ¿Es mejor y más avanzado fomentar el espíritu emprendedor que el espíritu crítico? ¿Es mejor la educación financiera que la filosofía, la música o la literatura? ¿Qué significa una educación “centrada en el alumno”?¿Por qué el profesor debe dejar de ser un emisor de conocimientos para convertirse en un guía ¿De dónde aprenderán ahora los conocimientos, de internet?

Pero lo más importante: ¿quién ha decidido todo ello y en función de qué intereses?

Es evidente que la sociedad está cambiando. la educación no puede quedar al margen.hay que mejorarla , pero la falta de discusión y, sobre todo, esta avalancha impositiva de una innovación que surge del mundo empresarial, puede desembocar en un gran fiasco. La sociedad, las familias, y los profesionales no deberían abrazar acríticamente todas estas nuevas directrices. Si dejamos la educación en manos de agentes privados, con intereses muy concretos, estamos hipotecando el futuro de nuestra sociedad.

La educación no tiene que estar al servicio de la economía, de las empresas o del mundo financiero, la educación tiene que ofrecer herramientas, conocimientos y valores para que todos y cada uno de nuestros alumnos y alumnas puedan tener una vida digna, y sean capaces no tanto de adaptarse a un mundo salvaje y competitivo, sino que sean capaces a enfrentarse a él y puedan cambiarlo.

Rosa Cañadell. Licenciada en Psicología. Profesora. Exportavoz del sindicato USTEC•STEs. Miembro de la Comisión Promotora de la ilpeducacio. Miembro fundador del Seminario Ítaca de Educación Crítica (SIEC)

jueves, 13 de julio de 2017

COMUNICADO DE ASAMBLEA MAREA VERDE MADRID SOBRE LA NUEVA LEY DE GRATUIDAD DE LIBROS DE TEXTO

Se sigue sin respetar el derecho constitucional a la Educación gratuita

Un curso más acaba y de nuevo las familias se lanzan a reservar los nuevos libros de texto del próximo. Y una vez más volvemos a caer en las trampas que el sistema educativo actual nos tiende a toda la Comunidad Educativa de la Comunidad de Madrid.

Sobre esta cuestión, desde Asamblea Marea Verde Madrid queremos señalar una serie de puntos, unos ya manidos y denunciados, y otros nuevos al calor de la recién aprobada Ley de Gratuidad de Libros de Texto y que ha contado este pasado mes de junio con el apoyo de todos los grupos parlamentarios en la Asamblea de Madrid.

Respecto al modelo ya existente y que va a seguir en vigor durante el curso 2017-18, insistimos en que el sistema de ayuda que se deriva del Programa de Préstamo de la Comunidad de Madrid y que se desarrolla en los centros educativos no es en absoluto suficiente para garantizar la gratuidad de la Educación Pública. Un programa con escaso presupuesto, pero además con unos requisitos de renta que en la actual coyuntura económica, en las que ni siendo mileurista se llega a final de mes, dejan sin sentido dicho programa, ya que solo les puede servir a rentas muy bajas y precarias. Además, los trámites burocráticos exigidos en la norma por los que las familias deben acudir a informes de los servicios sociales y aportación de rentas, provocaban en muchos casos una inacción de las familias, que preferirán no concurrir al proceso de solicitud que se genere a tener que ser señaladas por informar de su extremadamente dura situación económica a los equipos directivos, quienes gestionan oficialmente el programa.

Algunos centros, a través de sus Consejos Escolares, han podido ampliar dicho programa, siempre y cuando el presupuesto inicial no se viera afectado, lo cual en la práctica hacía del banco de libros un recurso escaso. Por otro lado, el compromiso de las familias de cuidar los libros y entregarlos en perfecto estado para no ser penalizadas a reponerlos, tampoco ayuda. No es fomentar el cuidado del material escolar público, sino que es una manera de mantener rehenes a las familias que en el caso de que no cumplieran, no pueden de nuevo incorporarse al programa en cursos posteriores además de pagar de su renta la reposición. Eso no es garantizar la gratuidad de la Educación.

Frente a esto solo la autogestión y organización de algunas AMPAS y asociaciones han conseguido ir poniendo parches de este modelo.

Respecto de la esta nueva Ley de Gratuidad, la inseguridad es total. Lejos de garantizar el derecho a una Educación Pública gratuita, como viene reflejado en el art. 27 de la CE, se deja libertad a la administración a establecer el presupuesto anual por alumn@. La nueva ley de Gratuidad establece que “excepcionalmente” si la cuantía no cubre las necesidades, se establecerá un sistema por el que las propias familias cubrirán ese déficit. Esto en la práctica es establecer un sistema de copago educativo, ya que sabemos que la administración, y más la de la Consejería de Educación del Partido Popular, va siempre a tirar a la baja. Lo excepcional será la norma habitual.

Por lo tanto, desde Asamblea Marea Verde Madrid, queremos expresar que ni el modelo vigente ni la nueva ley hacen frente al reto de garantizar la gratuidad de la Educación en la Comunidad de Madrid. Que se sigue apostando por un modelo que tiene como base metodológica de enseñanza la utilización de los libros de texto, ignorando el desarrollo de nuevas apuestas pedagógicas que no tengan su base en la capacidad memorística del alumnado. Que se sigue haciendo el juego al negocio de las editoriales que siguen abusando de su situación de monopolio en detrimento de lo que realmente debería perseguir esta normativa: la total gratuidad de los libros de texto, al igual que ya ocurre en otros países de nuestro entorno. Que se sigue confiando en los contenidos, en muchos casos con dudosa orientación ideológica, entre otras situaciones que a lo largo del curso son denunciadas en redes sociales por las propias familias. Que se siga sin apostar por el uso de nuevas tecnologías en el aula, a pesar de que la Consejería se jacte de incrementar las dotaciones para su uso.

En resumidas cuentas, se sigue apostando por salvar a las editoriales, ya sea con dinero público o con dinero de las familias, y no por promover nuevos programas de innovación pedagógica. Además de implementar un sistema que no tiene nada de gratuito. Llamemos a las cosas por su nombre.

Julio 2017

Asamblea de Marea Verde Madrid

martes, 18 de abril de 2017

5-5-2017: Conferencia del Dr. Claudi Alsina "La seducción matemática" (18:30 h., en el Centro Cultural-Librería Blanquerna). Organiza el Colectivo Infancia

Colectivo Infancia nos envía esta invitación:

Madrid, abril 2017

Amigos, amigas:

Nos complace invitarles a la ponencia que el catedrático de la Universidad Politécnica de Cataluña, Dr. D. CLAUDI ALSINA impartirá sobre “LA SEDUCCIÓN MATEMÁTICA”.

Se celebra como cierre del Ciclo de Ciencia que, promovido por el Colectivo Infancia bajo el lema “LA METODOLOGÍA CIENTÍFICA EN LA PRIMERA INFANCIA” se ha celebrado a lo largo del presente curso, en el Centro Cultural-Librería Blanquerna.

Su saber y ciencia, sus reflexiones sobre la educación nos ayudarán en este compromiso de ayudar a las niñas y niños desde muy pequeños, a formar y estructurar su pensamiento. Será un estímulo y apoyo muy valioso para todos.

Esperamos contar con su presencia.

Un saludo,


                                    “COLECTIVO INFANCIA”