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lunes, 13 de abril de 2020

Cómo cerrar el curso escolar se ha convertido en el principal debate educativo: ¿qué hacer con el tercer trimestre? (Daniel Sánchez Caballero y Pau Rodríguez para eldiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero y Pau Rodríguez para eldiario.es
  • A la espera de las instrucciones de cada comunidad autónoma respecto al final de curso, los profesores creen que no se pueden poner notas en un trimestre sin clases presenciales, aunque dudan del aprobado general
12/04/2020

Con más de diez millones de estudiantes en todo el país, rara es la familia que no sufre estos días la incertidumbre educativa. Las dudas se amontonan, y muchas de ellas no se van a resolver como pronto hasta el día 15, cuando está prevista la Conferencia Sectorial entre Ministerio de Educación y comunidades autónomas para tomar decisiones una vez que haya, se espera, alguna certeza más respecto al confinamiento.

¿Qué hacemos con el tercer trimestre, a punto de empezar? ¿Y con el curso entero? ¿Aprobado general, como piden los estudiantes pero ha descartado el Consejo Escolar del Estado? ¿Debe evaluarse el tercer trimestre con clases a distancia o solo lo impartido presencialmente? El debate divide a familias y profesores, como se puede comprobar en una pequeña muestra revisando los comentarios de los lectores de este texto de Isaac Rosa.

La discusión, en parte, remite a otra un poco más amplia. ¿Qué importancia le damos a un curso escolar en el orden de las cosas en plena pandemia mundial? ¿Está en la primera línea de nuestras preocupaciones o con la que está cayendo ha pasado a un segundo nivel? ¿Sería muy grave que los alumnos perdieran un año? ¿Les afectaría académicamente en un futuro inmediato promocionar sin haber cursado un trimestre? Y, por otro lado, ¿se puede permitir la sociedad española dejar a los niños y adolescentes sin apenas estímulos educativos durante tres meses, más otros tres de vacaciones? ¿Cuán perjudicial puede ser eso para los alumnos de entornos más desfavorecidos, que suelen ser los que más se benefician del colegio?

Hasta ahora, y mientras se esperaba a ver si el futuro se despejaba, la solución adoptada por la mayoría de las comunidades autónomas y centros ha sido repasar y consolidar contenido sin avanzar en el temario. Al menos no se avanza mucho, y seguro que no de manera generalizada, según cuentan los profesores. La brecha digital es una realidad para muchas familias, que no cuentan con buena conexión a internet o que no tienen suficientes dispositivos, y no se puede obligar a los alumnos a avanzar todos a una con la variedad de casuísticas que hay.

La estadística habla de que un 14% de los hogares con menores no tienen ordenador en casa, dato que sube al 30% (casi uno de cada tres) cuando tienen pocos recursos. Con o sin menores, el 58% de los hogares más pobres tiene uno o ningún PC en casa, mientras el 61% de los más ricos tienen tres o más.

Pero algo tienen claro los profesores. Todos los consultados para elaborar este reportaje sobre cómo cerrar el curso 2019-2020 han contestado, espontáneamente, que lo más importante es mantener el contacto con los alumnos, tratar de que sigan haciendo actividades vinculadas a lo que han aprendido hasta ahora y que ninguno de ellos acabe penalizado por culpa de la epidemia.

Lo que sí parece descartado es el aprobado general que pedían algunas asociaciones de estudiantes y que va a aplicar Italia. Los consejeros de Educación del PSOE lo han descartado, misma línea que ha tomado el madrileño, del PP, quien afirmó el miércoles que hacerlo "sería enviar un mensaje de que el esfuerzo no sirve para nada. Es nocivo y no compartimos ese criterio".

Una de las pocas certezas en este momento, siempre a expensas de cómo evolucione la situación, es que Gobierno y comunidades autónomas han decidido que la Selectividad se va a celebrar [aquí puedes consultar en qué fecha en cada comunidad autónoma].

La importancia de seguir 'enchufado'
En el colegio Eduard Marquina de Barcelona, con un elevado porcentaje de alumnado de clase baja, los primeros días del estado de alarma se dedicaron casi exclusivamente a gestionar las tarjetas monedero para las becas comedor y a llamar a todas las familias para saber cómo estaban sus hijos. "A partir de aquí, hemos ido enviando tareas periódicamente a través del blog, con contactos semanales por teléfono con los tutores", explica su director, David Martín.

Este docente tiene claro que no podrán llegar a todas las familias "en las mismas condiciones" debido a la brecha digital, pero aun así se resiste a dar el curso por perdido. En buena medida, porque por precaria que sea la relación actual con sus pupilos, asegura que estos lo agradecen. "Sin contacto presencial es muy difícil tener un retorno, sobre todo en Primaria, pero no hacer nada es peor. Hemos de intentar que no desconecten de lo que han aprendido", resume.

Alberto Arriazu, director de un instituto en Navarra, también incide en la importancia de mantener la actividad. "Hacemos una función social muy importante el profesorado para que se pueda llevar el confinamiento en las casas. En las casas con varios adolescentes, si no tienen unos ratos en los que estudiar y trabajar, con un seguimiento, sería mucho más complejo", reivindica.

En Navarra, la consejería envió una instrucción "lo suficientemente ambigua, en el buen sentido" para que los centros continuaran su labor con la vista en el alumnado. Arriazu explica que no es lo mismo Infantil o Primaria que Secundaria a la hora de valorar cómo se sigue y se evalúa. Otros profesores añadirán: "Los cursos importantes son 4º de la ESO y 2º de Bachillerato, que son terminales [cierran una etapa y otorgan un título]. Ahí está la clave".

En Madrid, la consejería tampoco ha dado indicaciones sobre cómo hay que proceder con el trimestre. "Yo tengo un 2º de Bachillerato y mi obligación es prepararles para la EBAU [la selectividad, llamada también EvAU en algunas comunidades autónomas]", explica un docente. "En 1º igual no hace tanta falta, se pueden enmendar las posibles carencias de este curso en 2º".
Evaluaciones y repetición
Ligadas entre sí, qué va a pasar con las evaluaciones y la repetición es una de las cuestiones más comentadas estos días. El Sindicato de Estudiantes y la confederación de asociaciones de estudiantes CANAE solicitaron una especie de "aprobado general" y que todos los alumnos promocionen. El Consejo Escolar del Estado tumbó la propuesta el martes.
El director Martín, en Barcelona, descarta de plano que se realicen evaluaciones al uso. Mucho menos que se ponga nota o se haga repetir curso. Sobre ello, en Catalunya el Departamento de Educación envió un comunicado a los claustros pidiendo que preparasen ya una tercera evaluación a partir del 14 de abril, que con toda probabilidad será en situación de confinamiento. En esa directriz, la Administración catalana planteaba seguir adelante con las calificaciones, pero adaptadas a las limitaciones formativas actuales y haciendo hincapié en la necesidad de no penalizar a nadie.

Para salvar la brecha digital que sufren los más desfavorecidos, el conseller catalán, Josep Bargalló, anunció que harían acopio de tabletas y ordenadores de los colegios y otros equipamientos para repartirlos entre las familias y que negociaría con las operadoras. Pero de momento no hay novedades sobre esta solución, que se propugna en otras comunidades aunque muchos docentes no creen que –sin hablar siquiera de que las tabletas lleguen o no– pueda utilizarse como un argumento para seguir avanzando.

Cada comunidad está funcionando como mejor le parece. En Murcia la instrucción de cara a la evaluación ha sido atender lo que se hizo durante el curso presencial. En Navarra no hay indicación, pero "la consigna interna era que se tiene que contar lo que estamos haciendo, aunque no sabemos cómo", cuenta Arriazu. En Madrid tampoco se ha notificado de manera oficial.

Ismael Palacín, director de la Fundación Jaume Bofill, cree que sería "injusto" que en una situación así se pusiese presión al alumnado con las notas, o con el temario, pero a la vez añade que no por ello hay que renunciar a hacer una evaluación, que al fin y al cabo consiste en valorar los aprendizajes de cada alumno, sea en el contexto que sea. Al contrario, lo que plantea es que los docentes puedan hacer planes personalizados y proponer actividades y lecturas que los escolares puedan hacer más o menos solos, y de las que puedan extraer aprendizajes. "Las limitaciones durante estos meses serán muchas, hay que asumir que algo se perderá, pero no todo, y no tanto porque los alumnos estén en casa, sino también porque no estamos preparados ni metodológicamente ni culturalmente para un aprendizaje en línea", sostiene.

En una línea similar se expresa Raimundo De los Reyes, presidente de la federación de directores de institutos Fedadi y director de un centro en Murcia. "A los alumnos que pueden", y remarca este condicionante, "hay que colaborar para que su tiempo sea formativamente rentable", opina. "Si un profesor tiene la posibilidad de impartir una clase telemática a su grupo de alumnos y que trabajen en igualdad de condiciones, ¿por
qué no?".
"No es tan grave perder un trimestre"
Arriazu sostiene que "la cuestión de qué hacer con estos dos meses de curso es casi irrelevante. "La idea es que el alumnado pueda trabajar. Unos lo harán bien, otros no, pero eso no puede servir para evaluar a nadie", dice. Pero, más allá, cree que la pérdida académica es irrelevante. "Lo importante es que los chavales tengan disciplina, se levanten a una hora, hagan sus tareas... No es tan grave perder un trimestre. Son dos meses como mucho (el tercer trimestre suele ser más corto). En la vida estudiantil de cualquier alumno no es nada", reflexiona, y cita el caso de los estudiantes de medicina que están siendo llamados a filas por la falta de personal sanitario: "No han terminado la carrera, que es una de las más complejas y en la que todos esperamos que estén bien preparados, y nadie pone en duda que se estén enviando a hospitales".

En esta circunstancia, los profesores no defienden el "aprobado general", pero sí creen que "más vale que nos equivoquemos aprobando a alguien [que no lo merecería] que suspendiéndolo", explica Arriazu. "Y si pasa alguno que no debía, ya sufrirá el siguiente curso". Además, recuerda este director, la repetición ya es un recurso extraordinario. "Igual aprendemos algo este año a costa de que no repita casi nadie y vemos que no es tan dramático", desliza.

De los Reyes cree que sería más correcto hablar de "promoción automática". ¿Cuál es la diferencia? Que no se aprueba a nadie, no se regalan aprobados. La idea sería conectar este curso con el que viene y programar teniendo en cuenta esto. Si yo tuve un grupo que pudo seguir clases telemáticas y he podido dar contenidos, no los repito", explica.

"Lo que sí me parecería mal es que el motivo de la repetición fuera no haber tenido los recursos para seguir la enseñanza telemática", añade este director. "Y los profesores saben qué alumnos tienen los recursos y cuáles no. Se trata de no dejar atrás al que no ha podido, no al que no ha querido. Y ahí las circunstancias van a variar mucho de una zona a otra".

El docente madrileño se muestra de acuerdo con esta apreciación. "Los alumnos que hayan suspendido la primera y la segunda evaluación igual sí tienen que repetir, no me parecería bien como docente que quien no ha hecho nada en todo el curso se aproveche de esto para pasar de curso con una formación nula".

Palacín, sociólogo, cree que la brecha digital no puede ser una excusa. "Si el problema es que no hay aparatos, repartámoslos. Si la Administración no puede hacer eso, ¿de qué nos sirve?", se pregunta. Y reconoce que más importante que la tecnología para los alumnos es tener a un adulto que les pueda ayudar mientras hacen las tareas. Para ello recomienda las llamadas de profesores o el WhatsApp. "Si no hacemos nada, será por despreocupación", defiende.
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lunes, 28 de mayo de 2018

Terrorismo en el aula (Enrique Díez en eldiariodelaeducacion.com)

Artículo de Enrique Díez en eldiariodelaeducacion.com

Necesitamos repensar los contenidos escolares de forma crítica a partir de los principios y valores consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. No introducir nuevas formas de adoctrinamiento partidista.

El gobierno del Partido Popular pretende que el alumnado de 15 años de 4º de la ESO de todo el Estado, estudie desde el próximo curso, dentro de la asignatura Geografía e Historia, el terrorismo y su evolución en España, a través de una unidad educativa, elaborada por el Ministerio de Educación, el Ministerio del Interior y la Fundación Víctimas del Terrorismo, y editada por el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa.

Esta unidad didáctica parte de la definición de terrorismo como “herramienta para imponer por la fuerza un determinado proyecto político, para lo que se trata de infundir miedo en los oponentes”. Pero se centra única y sesgadamente en el que denomina “terrorismo de ideología nacionalista radical”, “yihadista”, “extrema izquierda” (no olvidemos que así es como califica el gobierno y el partido popular a todos los colectivos y organizaciones a la izquierda del PSOE, desde Podemos a las plataformas contra los desahucios) y “utraderecha”.

Un enfoque que olvida deliberadamente no solo el análisis de las causas de los diferentes tipos de terrorismo, sino que obvia abordar otros tipos de terrorismos que siguen produciendo víctimas diarias, como el terrorismo machista, el terrorismo económico o incluso el terrorismo político y de Estado.

Sorprende además que la historia del terrorismo se haya convertido en una prioridad como materia de estudio para el gobierno, cuando el Partido Popular se ha negado de forma reiterada a condenar el terrorismo ejercido por la dictadura fascista del general Franco, a pesar de las reclamaciones de la sociedad civil democrática y de tantas asociaciones por la recuperación de la memoria histórica. De hecho, solo se hace alusión a la dictadura franquista por su “falta de libertades”.

Si, como aseguran algunos de sus portavoces “era necesaria una ley para el reconocimiento a las víctimas, para que no se sientan olvidadas”, cómo es posible que hayan dejado durante años en la cuneta y en el olvido a los miles de víctimas del terrorismo fascista de una dictadura que se niegan una y otra vez a condenar. ¿O es que hay víctimas de primera y víctimas de segunda? ¿O es que para el gobierno éstas no son víctimas porque defendían la libertad y la democracia legalmente elegida de la II República?

A esto hay que añadir el nuevo temario que el Gobierno prepara para incluir la defensa de España como materia educativa. Incluye la inmigración irregular como “una de las 12 principales amenazas para la seguridad de España”, entre las armas de destrucción masiva y el crimen organizado. De esta forma, el Partido Popular introduce en las aulas una educación que criminaliza “al otro”, al “inmigrante irregular”, ligándolo al terrorismo, presentando los ‘flujos migratorios irregulares’ como un peligro para nuestros valores y que tienen implicaciones para la política de seguridad.

Está claro que los contenidos que el Partido Popular intenta introducir en las aulas no parecen destinado a analizar las causas y consecuencias de todos los terrorismos y a honrar a todas las víctimas, sino a un determinado terrorismo definido como tal por quien detenta y maneja el poder político, económico y cultural. ¿Se incluirá también la historia, evolución y consecuencias del “terrorismo” de España y la UE con su política migratoria que provoca miles de víctimas inocentes en las profundas aguas del mediterráneo, relacionada con su política de expolio de los países del sur y de rearme de los conflictos que generan millones de refugiados? ¿Se analizarán los “terrorismos” de estado también, que promueven y financian intervenciones militares criminales en otros países, sea al servicio de los intereses imperiales de Estados Unidos o en el marco de la OTAN? ¿Se abordará la inacción política actual ante las víctimas del terrorismo machista por violencia de género? ¿Quizá no se tendría que honrar también a todos los periodistas (Couso, por ejemplo) que han sido víctimas de estos terrorismos por informar verazmente o a miembros de ONGs y movimientos sociales, quienes dieron su vida por causas y derechos humanos de forma consciente y comprometida? ¿Incluso, no habría que honrar también a los sindicalistas y trabajadores, víctimas del terrorismo del poder económico, que perdieron la vida luchando por los derechos laborales y las libertades de toda la clase obrera e incluir su historia, las causas de su lucha y las consecuencias de su generosidad y compromiso?

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Lee el artículo completo en en eldiariodelaeducacion.com

sábado, 24 de febrero de 2018

Didácticas de la calle (Jaume Martínez Bonafé en eldiariodelaeducacion.com)

Artículo de Jaume Martínez Bonafé en eldiariodelaeducacion.com

La escuela no ha querido todavía leer la calle como texto alfabetizador, y hacerlo, como sugería Freire, con las herramientas conceptuales y procedimentales de la crítica.

Julia lleva puesto un vestido fabricado en México, importado por una empresa textil de Granollers, cuyo precio se exponía en cuatro monedas diferentes, y comprado en una tienda que dispone de ese mismo modelo en sucursales distribuidas por las principales ciudades del planeta, con un logo fácilmente identificable por ciudadanos con culturas, lenguas, costumbres y economías muy dispares. La tienda está instalada en un shopping mall, una gran superficie comercial que repite su estrategia arquitectónica en otros shopping mall de ciudades pertenecientes a continentes distantes miles de kilómetros.

La niña camina hacia su casa, en el extrarradio de la ciudad, donde acaban de inaugurar otro gran centro comercial con el nombre de Plaza Mayor. Se detiene ante el último graffiti de sus colegas del instituto, y al ver que la luz del sol se perdió en el crepúsculo, evita pasar por una plaza solitaria con grandes columnas que dejan invisible una porción importante del espacio. Viene observando contrariada los nombres de las calles, porque no pudo identificar ninguno dedicado a una mujer. Al pasar junto al parque observa que en un rincón apartado un par de mendigos colocan unos cartones sobre la hierba a modo de colchón. Camina deprisa porque llega con retraso a una reunión del grupo de jóvenes del barrio que han constituido una coordinadora en defensa del parque, amenazado por una recalificación urbanística que lo convertiría en un par de altas torres dedicadas a oficinas.

Pues nada, como no hay “material curricular” en la vida cotidiana, si quieren Uds., a Julia le compramos unos cuantos libros de texto y le ponemos un montón de ejercicios para que los haga cuando acabe la reunión.

Toni es el maestro de Julia. Es profesor interino, porque en la Comunidad donde trabaja hace años que no se convocan oposiciones. Era un buen estudiante, tanto en el Bachillerato como en la Facultad, a juzgar por las notas obtenidas en los exámenes. Así que ahora a Julia y al resto de la clase las machaca a exámenes. Así lo hicieron con él y así aprendió que funcionaba eso de enseñar. A Toni le cuesta mantener la atención del alumnado. Enseña Geografía e Historia, pero el programa es muy extenso y el ritmo de avance es lento. El alumnado se entretiene a menudo en anécdotas o sucesos de lo cotidiano, y pretenden trasladar su conversaciones y preocupaciones al territorio del aula, y a Toni le gustaría atenderles, pero no da tiempo. El temario es el temario y él no lo ha inventado. Ha acudido a algún curso de formación permanente al CEFIRE, pero siempre hay un tipo soltando el rollo, reproduciendo el formato tradicional de las aulas, uno que habla mientras los demás sentados atienden en silencio. Parece que tampoco eso le ayuda mucho.

Un viernes por la tarde se encuentra a Julia charlando con su pandilla a las puertas de un gran centro comercial. La saluda y le pregunta como lleva la preparación del examen. “Me ha preguntado mi madre, y ya me lo se todo”, le responde Julia. Cuando Toni entra por la puerta de aquel centro comercial empieza a entender dónde está el verdadero curiculum, ese que confiere identidad. Aquí, mientras la pandilla pasea por las calles del shopping mall, entre empujones, risas, amores y discusiones adolescentes, su relación queda mediada por la omnipresencia de la mercancía. Julia y sus amigas aprenden una teoría del cuerpo, del consumo, de la sexualidad, de la familia, del viaje, de la salud, de la alimentación, del vestido, en fin, de los múltiples aspectos de la vida cotidiana, enlazados por un discurso integrador escrito por el capitalismo de consumo. Toni fragmenta la realidad en lecciones y temas disciplinares, y la calle, sin embargo, integra y pone en relación múltiples saberes prácticos.

Como la escuela no ha querido todavía leer la calle como texto alfabetizador, y hacerlo, como sugería Freire, con las herramientas conceptuales y procedimentales de la crítica, Toni y Julia se encuentran un lunes más a la entrada de instituto sabiendo que les esperan pocas emociones y mucho sin sentido. Aunque no se por qué les cuento esto. Cuando mi padre me preguntaba por cómo me iba en la escuela, siempre hacía referencia al día de mañana. “Estudia, porque de lo contrario no serás nada el día de mañana”, decía. Quizá se trate de eso, de esperar amuermados al día de mañana.

A ver si le explican a Julia, entonces, para qué sirve el presente.

sábado, 10 de febrero de 2018

Así será el temario que el Gobierno prepara para incluir la defensa de España como materia educativa (Laura Galaup en eldiario.es)

Artículo de Laura Galaup en eldiario.es
  • El Ejecutivo explica que llevará a las aulas contenidos para reforzar la imagen de las Fuerzas Armadas y de la monarquía
  • Están elaborando unidades didácticas para introducir en las aulas de Primaria y Secundaria el himno y la bandera como "compromiso de los españoles por la paz" 
  • Hace más de dos años el Ministerio ratificó junto a Defensa un acuerdo para que los estudiantes se familiarizasen con los símbolos nacionales
Laura Galaup

El  acuerdo firmado entre Defensa y Educación para incluir contenido en el currículum educativo sobre los símbolos nacionales y las Fuerzas Armadas continúa avanzando. Según ha confirmado el Gobierno  en una respuesta parlamentaria, además de la materia relacionada con los símbolos nacionales (himno, bandera y escudo) también incluirán temario para reforzar la imagen de las Fuerzas Armadas y de la monarquía.
En la contestación del Gobierno a la diputada socialista Mª Luz Martínez Seijo, la mayor parte del contenido detallado sobre el futuro temario educativo está relacionado con las Fuerzas Armadas. Se alude a ellas como un elemento que proporciona "a la sociedad un servicio público esencial: la paz", que "disponen de medios y arriesgan [sus miembros] su vida" o que intervienen en el extranjero para "evitar que la población de esos países se vea privada de sus derechos básicos".
También habrá hueco en las clases para hablar de la Corona. El Ejecutivo explica que se hará referencia al Rey como "símbolo de la unidad y permanencia del Estado". Y añaden que, cuando estos documentos estén finalizados, los pondrán "a disposición de la comunidad educativa".
Martínez Seijo le preguntó al Gobierno por los contenidos que se están "planteando", sobre su previsión de "secuenciación "y su "encaje" en el currículum educativo, después de que eldiario.es informase sobre la reactivación de este convenio.
Según confirmó el Ministerio de Defensa a esta redacción a través del portal de transparencia en octubre, el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE), organismo dependiente de Educación, era el encargado de elaborar las unidades didácticas para que sean empleadas como orientación por los docentes para algunos de sus proyectos o actividades.

Información sobre el  "soldado y el marinero"

El Ministerio de Educación no ha querido aportar más información sobre los contenidos lectivos que están elaborando amparados por este acuerdo. En la respuesta parlamentaria, el Ejecutivo detalla que incluirán una presentación "del soldado y el marinero", así como el "respeto a las órdenes superiores durante el trabajo en equipo".
Entre los objetivos que pretenden que alcancen los estudiantes, destacan que lleguen a diferenciar a los miembros de los ejércitos de "otros servicios públicos" y que adopten una "visión conjunta" de las misiones de los cuerpos de seguridad del Estado.
"La Policía Nacional, la Guardia Civil y las policías autonómicas velan para que los delincuentes y terroristas no pongan en peligro nuestros derechos", detalla el Ejecutivo sobre este contenido escolar, "las Fuerzas Armadas actúan para evitar los riesgos y las amenazas a nuestra seguridad que se originan en el exterior o en circunstancias excepcionales".
También prevén explicar a los jóvenes en qué consiste la Unidad Militar de Emergencias (UME) y cuál es su papel en las Fuerzas Armadas como un elemento que apoya a las administraciones y a los ciudadanos "en situaciones especiales: seguridad, catástrofes e incendios".
Algunos de los contenidos que recoge este acuerdo ya estaban contemplados en las asignaturas diseñadas por la LOMCE como alternativas a la Religión, Valores Éticos (Secundaria) y Valores Sociales y Cívicos (Primaria). Según explicaban en el documento, estos dos ministerios quieren que con estas medidas los jóvenes adopten una "posición activa" y se incentiven los estudios de investigación sobre temas de seguridad y defensa.

Sin calendario de implantación 

El currículum de la normativa educativa actual ya recoge "el significado de los símbolos nacionales, la bandera, el escudo de España, el himno nacional como elementos comunes de la nación española y del conjunto de los españoles". Pero el Gobierno aclara que también pretenden incluir contenido relativo a la rojigualda para simbolizar "el compromiso de todos los españoles por la paz" y "presente en los lugares del mundo en los que actúan nuestras Fuerzas Armadas". En esta contestación, el equipo de Mariano Rajoy no ha aclarado qué "previsión de secuenciación" prevén para incluir estos epígrafes. Es decir, el calendario para que los temas lleguen a las aulas.
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Lee el artículo completo en eldiario.es

sábado, 20 de enero de 2018

Ministerio y sindicatos se reúnen para hablar del cambio de temarios de las oposiciones (Pablo Gutiérrez del Álamo en eldiariodelaeducacion.com)

Artículo de Pablo Gutiérrez del Álamo en eldiariodelaeducacion.com

Educación quiere remodelar los temarios al currículo LOMCE, mientras los sindicatos no ven cabida a este cambio durante las negociaciones del pacto

Esta mañana los sindicatos educativos se reúnen con el director de Ordenación Académica para hablar del cambio de los temarios actuales de las oposiciones, de alrededor de 1994. Según explica Voro Benavent (STEs), en un primer momento se habló de la actualización de algunos temarios, como los relacionados con las asignaturas tecnológicas.

Pero lo que empezó por una actualización se ha acabado convirtiendo en la adaptación de dichos temarios al currículo de la LOMCE.

Una motivación que los sindicatos no comprenden dado el hecho de que comienza ahora la negociación de los 15 puntos del que será el Pacto educativo, sustento de una nueva ley educativa.

“¿Qué necesidad hay de adaptar los temarios a la Lomce?”, se pregunta Benavent. También lo hace Francisco García, secretario general de FECCOO, quien ayer en una rueda de prensa también mostró su desacuerdo con el hecho de que se abra la negociación para adaptar unos temarios al contenido de una ley que presumiblemente será modificada en un plazo breve de tiempo.

El caso es que en la última Conferencia Sectorial, Ministerio y comunidades autónomas llegaron al acuerdo de hacer esta modificación a partir del año 2020, precisamente en mitad del proceso extraordinario que pretende reducir la interinidad.

Un proceso que más que ser extraordinario, dados los cambios realizados por el Ministerio en el decreto 276/2007, se ha convertido en un proceso ordinario con el que se pretenden cubrir miles de puestos de trabajo interino.

Para Maribel Loranca, secretaria de Enseñanza de FeSP-UGT, el Ministerio no asume el hecho de que el procedimiento es extraordinario a pesar de que se ha firmado un acuerdo con el Gobierno central y que ha entrado en la Ley de Presupuestos del Estado.

En la rueda de prensa de CCOO en la que se presentó un informe jurídico sobre la viabilidad del procedimiento de oposiciones planteado por los sindicatos y rechazado por Educación y por las CCAA gobernadas por el PP, se habló de que tal vez con las reglas impuestas desde la Administración educativa es posible que no se llegue a reducir al 8% la interinidad.

Siendo las pruebas eliminatorias, como pretendían Gobierno y PP, es posible que no se consigan las cifras esperadas de aprobados para eliminar el exceso de interinidad.

Además de que presumiblemente dejarían fuera a muchos interinos que en los últimos años han tenido que presentarse sí o sí a diferentes oposiciones a sabiendas de que no conseguirían la plaza, por su escasez.

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Puedes leer el artículo completo en eldiariodelaeducacion.com