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miércoles, 15 de septiembre de 2021

España, entre los ocho países de la UE con la ratio más alta en clase (Sara Plaza Casares para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

Reproducimos esta información de ELDIARIODELAEDUCACION.COM




Durante esta semana, escolares de todo el Estado están retornando a las aulas. En algunos lugares, como Madrid, Andalucía y Murcia, la imagen que les espera es anterior a la pandemia, retornando a las ratios anteriores al coronavirus y que nos colocan a la cola de la UE, según los datos de Eurostat que hoy ha hecho públicos.

Así, y con datos de 2019, España es el octavo país con más alumnos por clase en Educación Primaria, superando levemente a la media de la UE —que es de 13,5— con 13,6 escolares por cada docente. Unas cifras que solo superan países como Rumanía, con 19,4, República Checa, con 18,7 o Eslovaquia con 17,4. Destacan los datos de otras dos grandes potencias como Francia y Alemania, por encima de España, con 18,8 y 15,1 respectivamente.

Del otro lado, los países que exhiben menos ratio en las aulas son Grecia, con 8,7, Luxemburgo, con 9 y Polonia con 9,6. En el conjunto de la UE el número de alumnos por docente en Primaria ha experimentado un tímido descenso, desde los 13,6 en 2018 hasta los 13,5 en 2019.

Desigualdad en España

La bajada de ratios es una demanda histórica del colectivo educativo. La legislación vigente en España indica que en Primaria deben de ser de 25 y de 30 en Secundaria, y, gracias al Real Decreto 14/2012 que el PP sacó adelante con medidas extraordinarias, las comunidades pudieron aumentarlas un 10%.

“Este real decreto, que ha sido anulado posteriormente por una ley, ha permitido inflar las ratios en muchas comunidades. La ley va más rápido que la realidad y en muchos sitios las clases están por encima de 25 alumnos, de tal manera que la vuelta a la normalidad supondrá volver a clases de 25, 26 o 27 alumnos en Primaria”, explica el secretario general de Enseñanza de CC OO Madrid, Paco García a El Salto.

El número de alumnos por clase en las aulas vivió un escenario favorable durante 2020 en España de la mano de la pandemia. Algunos territorios, como Comunidad Valenciana o Cantabria, mantendrán los desdobles con 20 alumnos máximos, pero otros como Madrid, Andalucía o Murcia volverán a la imagen prepandémica, ya que el Gobierno central no ha blindado este requisito en las medidas de seguridad contra el covid-19 acordadas para este curso. Los colectivos en defensa de la escuela pública denuncian la desigualdad territorial que acarreará esta flexibilización en las ratios.

“Las exigencias de un sistema educativo moderno, la nueva ley educativa que habla de currículums por competencias y no por contenidos con mayor atención a la diversidad, exigen que se reduzca la ratio en el tiempo. Menos es más, menos ratios es más calidad”, sentencia el portavoz de CCOO.


miércoles, 28 de abril de 2021

Solo Turquía segrega más a su alumnado pobre que la Comunidad de Madrid en toda la OCDE (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

 Reproducimos esta información de ELDIARIO.ES



Un informe de Save the Children y Esade asegura que "las políticas educativas juegan un papel esencial en la segregación escolar" y señalan los elementos que caracterizan las políticas educativas madrileñas; España es el tercer país más segregador entre los desarrollados pese a que hay regiones, como Catalunya, que la han reducido en los últimos años

Si Madrid fuera un país, solo Turquía segregaría más a su alumnado en función de su origen socioeconómico. Dicho de otra manera: la región que preside Isabel Díaz Ayuso separa (o agrupa) a su alumnado según su clase social más que ninguna otra en toda España y está entre las que más lo hacen de todo el mundo desarrollado, según el estudio elaborado por Save the Children y Esade. El informe, titulado Diversidad y libertad, reducir la segregación escolar respetando la capacidad de elección de centro, deja una pista de las posibles razones tras este dato: "Las políticas educativas juegan un papel esencial en la segregación escolar".


Esta afirmación cobra todo el sentido cuando se piensa en Madrid y se cotejan sus políticas con los elementos que, según este informe, influyen en aumentar la segregación: financiación de los centros, las cuotas de la escuela concertada, los baremos para elegir colegio o instituto, la matrícula viva o la zonificación escolar son algunos de los elementos que se señalan como decisorios. Y de ahí las grandes diferencias entre comunidades autónomas que señala el informe, elaborado a partir de datos de los exámenes internacionales PISA y TIMSS.


A España como conjunto no le va mucho mejor, en parte por los datos madrileños, que tiran de la media hacia arriba. El país es el tercero de la OCDE que más segrega, superado solo por Lituania y Turquía, añade el texto. En el otro extremo de Madrid destacan, por su menor segregación, La Rioja y Cantabria, con cifras que se quedan en la mitad de las madrileñas. También sobresale el trabajo de regiones como estas dos mencionadas o Catalunya y Asturias, que han conseguido reducir su segregación desde 2015. En Madrid, la tierra de la libertad de elección, ha subido tanto en Primaria como en Secundaria. Los pobres están cada vez más con otros pobres y los ricos, cada vez más con otros ricos.

Esta segregación no es anecdótica, dicen los autores del informe, sino que "se ha convertido en un problema cada vez mayor para la calidad, equidad y libertad de educación en España". Tampoco ha caído del cielo o simplemente se da de manera más o menos natural, por ejemplo por el mero hecho de que la distribución geográfica de la población ya la agrupa por nivel socioeconómico (barrios pudientes, barrios humildes).

El texto, elaborado por Álvaro Ferrer, especialista en equidad educativa de Save the Children, y Lucas Gortazar, director de Investigación de Esade EcPol, no se limita a describir la situación. También defienden los autores que la capacidad de elegir centro debe estar incluida en el concepto "libertad educativa", si bien añaden que para ello esa posibilidad de elección debe ser real y no sostenerse solo sobre el papel como ahora, y proponen ocho medidas para que sea posible. Algunas de ellas son: aumentar la discriminación positiva a grupos socioeconómicos en la admisión; abordar la matriculación del alumnado que se incorpora durante el curso; dotar a los centros [concertados] de financiación suficiente y control para evitar el pago de cuotas; y mejorar la oferta escolar de centros públicos, entre otras.

Este informe confirma los datos de otro, de febrero de 2018, que ya señalaba a Madrid entre las regiones más segregadoras de Europa.
La foto fija

El informe analiza la segregación en la escuela a partir de dos variables, la etapa escolar y el origen del alumnado. Y concluye que es mayor en Primaria que en Secundaria y que se da más por clase social que por origen geográfico. Casi huelga decir que Madrid lidera la segregación socioeconómica tanto en Primaria como en Secundaria, aunque queda a mitad de tabla en la que mide las diferencias por lugar de nacimiento del alumno (inmigrantes versus nacidos en el país).

En Primaria y en función del nivel socioeconómico, Madrid segrega al nivel de Lituania y por encima de España como conjunto, pero también de Francia, Chile o Portugal. Por encima solo está Turquía en todo el mundo desarrollado. El índice de Gorard en este caso, que mide la "uniformidad" del sistema, arroja un resultado de casi 0.35 para la región dirigida por Díaz Ayuso. Dicho de otra manera, el 35% de los alumnos que pertenecen al 25% más pobre de la sociedad (se ha elegido esta medida como podía haber sido cualquier otra) tendrían que cambiar de centro para que la representatividad de este colectivo concreto fuera la misma en los colegios que en la sociedad. El dato ha subido (empeorado) desde 2015, cuando estaba en 0,30.

España como país presenta un dato algo mejor, con una segregación de 0,32. Sin embargo, no le sirve mucho para bajar en esta clasificación. Nuestro país es el tercero que más segrega en Primaria, a un nivel similar al de los vecinos franceses, pero más alto que Portugal, por ejemplo, o Italia. Con los países nórdicos, en los puestos de honor de la tabla, es difícil compararse (ver gráfico).Segregación en Primaria en España y en Madrid.

En Secundaria, la estadística deja a España prácticamente en la media de la OCDE, rozando un índice de Gorard del 0,30. También a Madrid. En este caso, destacan los autores del informe, llama más la atención la amplia diferencia entre regiones, con Madrid y el País Vasco a la cabeza (correlación o causalidad, son las dos regiones que más escuela concertada tienen) y La Rioja y Cantabria a la cola. En esta etapa sobresale, al contrario que en Primaria, que la media nacional ha bajado en los últimos años (menos segregación), impulsada por la caída de Catalunya, Asturias, Canarias, Cantabria y La Rioja (ver gráfico). Como sucede en Primaria, la segregación no aumenta en función de la nacionalidad de origen del alumnado (a nivel nacional, sí ocurre en autonomías como Andalucía o Euskadi). No es, parecen apuntar esto datos, la nacionalidad; es el dinero.Segregación en Secundaria.
"Más allá de la estructura residencial"

¿Por qué se da esta segregación? ¿Cuánta culpa tiene la existencia de la red concertada, como a menudo se señala? ¿Y la mera división de los municipios en barrios más o menos acomodados? "Distintos estudios muestran que más allá de la estructura residencial de ciudades y regiones y de la doble red pública-concertada, las políticas educativas juegan un papel esencial en la segregación escolar", responde el informe.

Ferrer explica que lo primero es que el debate público está pervertido. "Creemos que en el debate que se está teniendo sobre la libertad hay que compatibilizar dos ideas: se habla de la libertad de elección de centro, un derecho reconocido, pero también debe hablarse de la libertad que da a niños y niñas tener las mismas posibilidades de elegir qué van a hacer con su vida", argumenta. Libertad de elección de centro, sí, dicen Ferrer y Gortazar. Libertad de elegir uno mismo y que la vida no elija por uno porque no ha tenido las mismas oportunidades debido a que el sistema educativo, teórico garante de ello, no ejerce, también.

Y el problema, continúa este experto, es que muchas familias realmente no eligen. "Las familias con menor nivel socioeconómico o de origen extranjero tienen menos acceso a información, porque tienen menos red social", arranca Ferrer. "Las familias autóctonas o de nivel socioeconómico más alto recurren a amigos o conocidos, también tienen menos preocupaciones en su vida como para poder dedicarle más tiempo a conocer sus centros, etc.", continúa. Además, "las familias de nivel socioeconómico más bajo priorizan la cercanía porque la lejanía tiene un coste en transporte y en conciliación. También las cuotas que se cobran en la mayoría de los centros concertados [y algunos públicos], que impiden que sean accesibles para todas las familias".
La discriminación positiva suma

Llegados a este punto, los autores del informe proponen soluciones que, en su opinión, servirían para simultáneamente "reducir la segregación escolar y respetar (e, incluso, para las más vulnerables, ampliar) la capacidad de elección de las familias". Según explica Ferrer, todas estas medidas se han probado ya en algún sitio (de España o fuera) con éxito. En cualquier caso, añade, se ofrece una batería de medidas y se anima a las administraciones a "experimentar".

La primera propuesta y quizá la más llamativa es "aumentar la discriminación positiva a grupos socioeconómicos en los baremos de admisión". España, y esto es una cuestión algo particular, no apuesta estrictamente por la zonificación escolar, explica el informe. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, hay un distrito único en toda la región. Pero, como se ha explicado anteriormente, no todas las familias tienen la misma capacidad de elección real. "En la medida en que las familias con menor nivel socioeconómico se benefician menos de la elección, tiene sentido discriminarlos positivamente en la admisión y no premiar a familias de renta alta, como se hace en algunas comunidades", escriben los investigadores.

Ferrer explica el caso de la Comunidad de Madrid. El Decreto de Libertad de Elección de 2013 introdujo un cambio en los baremos de admisión al reducir el peso de la renta como criterio e introducir el punto extra por ser familiar de antiguo alumno, junto a otro punto a discreción de la dirección del centro. "Ese fue el factor que contribuyó al aumento de la segregación por nivel socioeconómico y origen migrante y no la introducción del distrito único", aseguran los autores. Para remediarlo proponen aumentar el peso de los criterios socioeconómicos y eliminar el punto extra por antiguos alumnos o los discrecionales, que algunos centros han utilizado para favorecer a las rentas más altas.
La 'matrícula viva'

Otra propuesta de Save the Children y Esade pasa por modificar la llamada 'matrícula viva', la matriculación de alumnado –normalmente extranjero– que se produce con el curso ya en marcha y que tiende a desfavorecer a los colegios con mayor concentración de alumnado vulnerable, como demuestran los datos de Catalunya. La solución es sencilla en este caso: "Un uso inteligente de reservas de plaza y aumentos y reducciones de ratio permite gestionar equilibradamente la matrícula viva".

Una tercera propuesta atañe a la financiación de los centros, explica Ferrer. "Tanto en términos de abordar la correcta financiación de la escuela concertada como una financiación más aplicada a la situación del alumnado", sostiene. Respecto a lo primero, opinan los autores, una ajustada financiación de la escuela concertada supondría que se dejarían de cobrar las cuotas, excluyentes, y en cualquier caso se vigilaría que así fuera. Las cuotas también suelen resultar en que la infrafinanciación se convierte en sobrefinanciación, permitiendo a estos centros un aumento de recursos que se destina "a mejoras de la calidad o la diferenciación de la misma oferta escolar en un contexto de casi-mercado educativo".

Respecto a la financiación, el informe sostiene que una escuela pública con una financiación por centro más dirigida y menos generalista es capaz de reducir la segregación. "En el Reino Unido se da más recursos a los centros con más alumnado vulnerable en la escuela pública. Se ha reducido la segregación gracias a esta financiación más equitativa", ilustra Ferrer.

Además de estas, los autores proponen implementar en los centros sistemas de dobles listas de espera que discriminen por nivel socioeconómico y adjudiquen plazas en función de las vacantes; organizar (mejorar) la oferta escolar del sistema público para que sea más atractivo (comedores, aula matinal, jornada compacta); sustituir el actual mecanismo de asignación de plazas; e impulsar la red de oficinas de escolarización, información y acompañamiento para que todas las familias tengan las mismas condiciones a la hora de elegir su centro.

¿Hay alguna de estas medidas más importantes, con mejores resultados que las otras? "El problema de la segregación es muy complejo", responde Ferrer. "Por eso ofrecemos varias soluciones y animamos a las administraciones a experimentar, a probar y ver cuáles funcionan mejor. Pero todas han sido implementadas en algún sitio, de España o el extranjero, y está demostrado que funcionan", cierra.

lunes, 24 de agosto de 2020

Si de verdad importase la educación... (Antón Losada para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica este artículo



En plena pandemia abundaron los lamentos porque nos preocupaba más que se abrieran las terrazas de los bares que los colegios y los institutos. Era la versión 2.0 de la clásica elección imposible entre cañones y mantequilla. A un mes de cuando hubiera acabado un curso ordinario, elegir entre terrazas y colegios era más un debate para demostrarle al mundo cuánto nos importaba a todos la educación que una decisión que pudiéramos o debiéramos tomar porque fuera a tener consecuencias relevantes. El riesgo epidémico que suponía abrir de nuevo las aulas, a cambio del exiguo beneficio de dar dos o tres semanas de clase, era tan fácil de calcular que daba un poco de vergüenza que se plantease de manera tan oportunista el dilema entre bares o escuelas.

La hora de demostrar de manera fehaciente, con hechos y con políticas, cuánto nos preocupaba de verdad la educación era a lo largo y ancho de este verano. Y lo hemos hecho, hemos vuelto a demostrar que nos importa más bien poco. No es casualidad, ni una desgracia, ni un accidente que seamos el único país de la UE15 que ha salido de la Gran Recesión devolviendo su inversión en educación a los porcentajes del siglo pasado. Si a la educación pública española le dieran un euro por las veces que todos hemos proclamado en público lo mucho que nos importa, cómo es y debe ser la primera prioridad y que no hay futuro sin ella, estaríamos en las cifras de inversión de Alemania o Finlandia.

Tuvimos y tuvieron los gobiernos días y días durante el verano para preparar y contratar el personal educativo extra que vamos a necesitar, para entrenar al que ya tenemos en plantilla, para adaptar las instalaciones y preparar las aulas, los comedores o el transporte. Pero estábamos demasiado ocupados perdiendo el culo corriendo detrás de los turistas británicos y alemanes y sus gobiernos. Ahora llega septiembre y, de nuevo, España se llena de plañideras rasgándose las vestiduras por la educación, mientras en Italia se están gastando 3.000 millones de euros en reforzar su sistema educativo contratando a 140.000 personas. Todo se ha vuelto prisas, ocurrencias y protocolos para trasladar la responsabilidad a los educadores y a los propios chavales y sus mascarillas; todo condimentado con este cada día más irritante juego de señalamiento entre administraciones.

Se habilitó en mayo un fondo especial de 2.000 millones para educación. Creo que no es pedir demasiado demandar que se nos detalle, tanto en la pública como en la concertada, en qué se está gastando y, si no está siendo suficiente, que alguien nos explique cómo y cuándo lo van a completar para que colegios, institutos y universidades puedan funcionar en septiembre con las instalaciones, los recursos y el personal que merece un sistema educativo que lleva décadas compitiendo con los mejores desde la penuria y el racionamiento. Eso estaríamos discutiendo si la educación nos importase tanto.

domingo, 23 de agosto de 2020

Los colegios van a ser la próxima trinchera donde la clase política se golpee sin piedad (Íñigo Sáenz de Ugarte para ELDIARIO.ES)

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Hace dos semanas, las aulas volvieron a abrirse en varios estados de Alemania. Otros les siguieron después y en el resto se hará en los primeros días de septiembre. Mientras en España continúa el debate sobre si es deseable que cada región tenga su propia normativa, allí no ha habido ninguna duda. Cada Estado federado tiene las competencias sobre educación y establece sus propias normas, lo que no quiere decir necesariamente que sean totalmente diferentes en los 16 länder. A veces, las normas son distintas dentro de cada land atendiendo a las circunstancias locales. Por ejemplo, en el más poblado, Renania del Norte-Westfalia, las mascarillas son obligatorias dentro del aula a partir del quinto curso. En otros estados, sólo lo son en los pasillos y al entrar en clase. La conferencia nacional de ministros de Educación ya estableció que los principios generales pactados son recomendaciones, no órdenes, porque deben llevarse a cabo "en función de las características de las condiciones locales específicas".


En España, la oposición, que gobierna en varias CCAA, ha decidido que debe ser el Gobierno central el que tome todas las decisiones para cubrir las espaldas a las autoridades autonómicas. "No puede haber 17 vueltas al cole diferentes en España", ha dicho Pablo Casado, a pesar de que la incidencia del coronavirus no es uniforme en todo el país. El consejero madrileño de Sanidad, del PP, ya ha dicho que no cree posible una vuelta al colegio totalmente presencial: "En un escenario de crecimiento de casos y con el número de contagiados que tenemos, yo no me plantearía un inicio al cien por cien".

Según la OMS, puede ser segura si la transmisión local del virus es baja. Eso no ocurre en varias comunidades de España, incluida Madrid.

"Nadie puede entender que en Málaga se vuelva al colegio y en Valladolid, no. Que en Barcelona, si hay casos en un colegio, se actúe de una manera y en Madrid de otra contraria", ha comentado Inés Arrimadas, que insiste en que eso no supone saltarse las competencias autonómicas (no dice cómo). Es fácil entender que la reapertura de los centros educativos depende de muchas variables, pero sobre todo del número de docentes. El Gobierno central no puede legalmente obligar a las autonomías a que contraten un cierto número de profesores, aunque cuenta con formas de presionarles para que lo hagan.

En Galicia, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, exige un "protocolo único" para toda España. Los sindicatos de la enseñanza le acusan de mantener la ratio de 25 alumnos por aula, cuando el Ministerio recomienda entre 15 y 20. Al igual que en sanidad, el PP exige un mando único, que era lo que permitía el estado de alarma. El partido de Casado rechazó votar a favor de la última prórroga en el Congreso, porque consideraba que vulneraba los derechos fundamentales.

Las críticas de los profesores alemanes a sus gobiernos en las últimas semanas son similares a las que se han escuchado en España. Creen que están descargando la responsabilidad de la reapertura sobre unos docentes que ya están al límite. "Siempre hay una reunión de gobernadores con Angela Merkel los miércoles y los ministros de Educación llegan a un acuerdo los jueves. El email de los ministerios no llega a las escuelas hasta el sábado, y luego se supone que nosotros debemos tener todo en marcha el lunes", dijo un profesor de Bonn a Der Spiegel.

Y no es que haya escasez de instrucciones. Ese medio cita el caso de un colegio de la ciudad de Pasewalk que había recibido 85 informes con recomendaciones a finales de julio.

Existe el convencimiento general de que los colegios no pueden estar cerrados mucho más tiempo. Los daños en la educación de niños y adolescentes pueden ser irreversibles o incluso en su bienestar mental. "No podemos tener a nuestros niños sin estudiar. No podemos hipotecar la competitividad de nuestras promociones de niños. No podemos hacer que dos promociones de nuestros niños no tengan una educación con el mismo nivel de calidad que cualquier otra", dijo Fernando Simón esta semana. El aviso es aún más claro en relación a las familias sin medios informáticos suficientes ni espacio en casa para continuar con clases online.

Si esperamos que la ciencia ofrezca las respuestas necesarias para que la vuelta al colegio sea segura al cien por cien, no vamos a encontrar esa tranquilidad de espíritu. Un estudio en Corea del Sur de hace unos meses llegaba a la conclusión de que los niños de menos de 10 años tenían una menor capacidad de contagio. Los estudios posteriores lo han desmentido. Uno muy reciente, originado en Massachusetts, sostiene que los niños contagiados tienen una carga viral, y por tanto potencial de contagio, similar a la de los adultos, aunque sus síntomas sean de menor gravedad.

Algunos gobiernos ya han anunciado en España sus planes con mayor o menor concreción. El de la Comunidad Valenciana ha prometido gastar 200 millones de euros para aumentar el número de profesores. Otros como los de Andalucía y Navarra también se comprometen a contratar más docentes. Los ministros de Educación y Sanidad se reunirán con los consejeros autonómicos la próxima semana y será entonces cuando se concreten las medidas que harán posible la apertura de los colegios. "Hoy las familias en España están llenas de dudas en relación a la vuelta a la escuela. Nosotros, los gobiernos, estamos obligados a otorgar certezas", ha dicho el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara.

Cuando el número de contagiados no ha parado de aumentar día tras día esta semana, si hay algo que nadie está en condiciones de ofrecer en este momento son certezas.

41 de las 825 escuelas de Berlín ya han informado de casos de coronavirus entre sus alumnos o profesores. Centenares de ellos han tenido que quedar aislados en sus domicilios por haber estado en contacto con contagiados. Eso en un país en el que el número de nuevos casos está aumentando (el último dato diario es de 1.426), pero muy por debajo de lo que está ocurriendo en España (3.650, el viernes).

Cuando eso pase en España, veremos cuánto tardan los gobiernos en echarse la culpa mutuamente. Esa sí es una certeza que podemos tener clara.

lunes, 29 de junio de 2020

El curso escolar en Italia empezará en septiembre con medidas de seguridad (ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica esta información


Las escuelas italianas reabrirán el próximo 14 de septiembre, con medidas de seguridad para evitar contagios, después de que el curso actual haya concluido con lecciones y exámenes a distancia por el coronavirus. La ministra de Educación, Lucia Azzolina, ha explicado que la fecha se adelantará al para aquellos alumnos que necesiten clases de recuperación.

En las nuevas clases se aplicarán medidas de seguridad. Además de haber desinfectantes, se tendrá que organizar un sistema de entradas controladas y diferenciadas y también garantizar la separación entre los alumnos, ha explicado Azzolina.

También ha dicho que "hay que reducir el número de alumnos por clase" y para ello se optará por levantar instalaciones y se han recuperado unos 3.000 edificios escolares que no se estaban usando.

Además, el Gobierno pretende ofrecer unos 50.000 contratos temporales a profesores y a otras formas de personal del sistema educativo y durante el verano habrá contrataciones indefinidas en las plazas que queden vacantes por las jubilaciones.

Con información de EFE.

sábado, 25 de abril de 2020

El debate sobre la reapertura de las escuelas (Agustín Moreno para CUARTOPODER.ES)

Reproducimos este artículo de opinión de nuestro compañero Agustín Moreno para CUARTOPODER.ES
  • "La crisis del coronavirus nos está descubriendo el decisivo papel de la educación y el insuficiente reconocimiento de la profesión docente"
  • "Se olvidan los dos únicos criterios que deberían tenerse en cuenta para la reapertura de las escuelas y saber qué hacer con el curso: el sanitario y el pedagógico"
  • "Las prisas que se tienen para la apertura de las escuelas son para evitar dejar solos a los niños en casa cuando los padres tengan que salir para ir a trabajar"
La crisis del coronavirus nos está descubriendo la auténtica función de muchas cosas. Por ejemplo, que hay trabajos poco valorados que ahora se muestran esenciales para la comunidad. Otro de estos descubrimientos es el decisivo papel de la educación y el insuficiente reconocimiento de la profesión docente. Ello se pone de manifiesto con la polémica sobre cuándo y cómo abrir los centros escolares.
El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, anunció (el pasado 13 de abril) la reapertura de las escuelas, al mismo tiempo que la prórroga de un mes más de confinamiento hasta el 11 de mayo. En Alemania, Angela Merkel ha anunciado que se reanudarán las clases el 4 de mayo en los centros de primaria y secundaria. En Dinamarca se ha levantado el cierre de las escuelas, pero muchas familias han decidido no enviar a sus hijos a ellas para que no sean utilizados de “conejillos de indias“ (NOTA 1), a pesar de que los grupos iban a ser solo de 5 alumnos.
Sin embargo, en Italia han decidido acabar el curso sin abrir las escuelas, dar un aprobado general y solo realizarán online las pruebas de acceso a la universidad. Aquí en España, el Gobierno ha anunciado que le gustaría que los centros educativos pudieran abrirse quince días a final de curso para retomar la comunicación. Pero los expertos recomiendan con argumentos de peso no abrir los centros hasta septiembre (NOTA 2). Curiosamente, hay Gobiernos regionales del PP-C´s como el de Madrid y Andalucía que plantean volver a las clases en la segunda quincena de mayo (NOTA 3).
El tema es polémico por varias razones. La principal está en si se prioriza la salud y seguridad de la población o las necesidades de la economía, porque ése es el fondo del asunto. Algo que ha estado presente desde el comienzo de esta crisis sanitaria, cuando los Gobiernos más neoliberales (EEUU, Reino Unido, Brasil…) intentaban quitar importancia a la pandemia, retrasando irresponsablemente la toma de medidas para atajarla. Estamos prisioneros de la contradicción de que si las medidas son duras para la economía, son buenas para combatir la pandemia, y viceversa.  Y lo complica aún más el momento de tomarlas, que siempre es tarde para salvar vidas, pero parece pronto si perjudica la actividad productiva.
Por eso no es de recibo que se presente como una “medida social” (NOTA 4), lo que es una medida económica y política. Macron dice que es para acabar con las desigualdades del confinamiento, al tiempo que se reconoce que las escuelas abrirán el 11 de mayo para que el “mayor número” de franceses vayan a trabajar y la economía recupere la normalidad. Lo mismo ha dicho la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, al defender la medida, porque la reanudación de la enseñanza permitiría a los padres regresar al trabajo y "hacer que la economía vuelva a funcionar"El Consejero de Educación de Madrid también lo ha dejado muy claro: "Si la economía va a volver a activarse, es necesario que también las escuelas, los institutos estén con clases presenciales".
Se olvidan los dos únicos criterios que deberían tenerse en cuenta para la reapertura de las escuelas y para saber qué hacer con el curso educativo: el sanitario y el pedagógico. En cuanto al sanitario, solo deben reanudarse las clases si el virus está controlado, los contagios se han estabilizado a un nivel bajo y no existe el riesgo de que rebroten. Es evidente que la decisión la tienen que tomar los comités de expertos científicos, desde una rotunda independencia frente a las presiones del poder político y económico.
Pero no está claro que las autoridades tengan la situación bajo control. Por ejemplo, en el caso de Francia, en estos momentos están a un ritmo de más de 500 muertos al día (mayor que en España) y superan los 20.000 muertos. Un reciente estudio epidemiológico del Instituto Pasteur de París (NOTA 5) concluye que solo un 5,7% de la población puede tener ya inmunidad contra el coronavirus; por ello advierte que sin vacuna habrá que extender el confinamiento, ya que haría falta que el 70% de la población hubiera estado contagiada en algún momento para desarrollar inmunidad de grupo y ralentizar la propagación de la pandemia sin medidas restrictivas drásticas.
En el caso de apertura de centros, deberá evaluarse cómo se garantiza la seguridad del alumnado y profesorado (test, equipos de protección, mascarillas, no contacto, número reducido de alumnos, contratación de profesorado para reducir las ratios y establecer turnos, etc.). Y hay que poder explicar la incoherencia que supone propiciar situaciones de encuentro colectivo en las escuelas, al tiempo que se mantienen cerrados museos, bares, restaurantes, cines, teatros, salas de conciertos y otras actividades públicas. En estas condiciones, no solo no se siguen las indicaciones de la OMS para evitar nuevas oleadas de contagios (NOTA 6), sino que las medidas anunciadas parecen bastante temerarias "hasta el punto que dos de cada tres familias no quieren llevar sus hijos a la escuela" (NOTA 7). Ello ha hecho que los sindicatos de profesores exijan garantías, asociaciones de familias de alumnos protesten, y puede haber trabajadores que se acojan al droit de retrait (derecho al desistimiento laboral). Para vencer al coronavirus, parece más prudente la decisión de Italia y de España de no forzar una apertura apresurada de las aulas.
Por otro lado, está el criterio pedagógico que también es complejo. Las soluciones en el terreno educativo deben de moverse en dos ejes: cerrar lo mejor posible la evaluación de este curso y planificar bien el próximo curso. En cuanto a lo primero, la clave es evaluar desde criterios pedagógicos, de justicia social y de sentido común. El criterio general debe ser la promoción del alumnado de curso ya que no pueden perderlo por la crisis sanitaria. La evaluación tiene que ser flexible y basarse fundamentalmente en los dos trimestres que se han evaluado de manera presencial. Y se deberá aplicar aquello de in dubio pro alumno, valorando siempre qué decisión le pueda beneficiar más de cara al curso siguiente.
Nadie en su sano juicio puede pretender evaluar las clases online de una manera decisiva para promocionar o titular. Pueden servir para valorar el trabajo y mejorar nota, pero solo para eso. Porque no se han dado condiciones homogéneas entre el alumnado debido a la brecha digital, que es a su vez reflejo de la desigualdad social. Ningún alumno puede quedar atrás y resultar perjudicado al no poder acceder a la enseñanza telemática, sin que nadie se lo haya facilitado desde el principio. Y como no se puede dar la espalda a la climatología, el verano debe ser para descansar, para organizar actividades lúdicas y de convivencia y, solo puntualmente, refuerzos para los colectivos más desfavorecidos. El otro eje  es planificar bien el curso 2020-21, recuperando en el primer trimestre los contenidos mínimos no impartidos por el confinamiento, y articulando programas de refuerzo a lo largo de todo el curso. En este Manifiesto del Foro de Sevilla hay 25 interesante propuestas para educar en estos tiempos de crisis (NOTA 8).
En resumidas cuentas, las prisas que se tienen para la apertura de las escuelas son para evitar dejar solos a los niños en casa cuando los padres tengan que salir para ir a trabajar. Es un dato significativo que hay países que  quieren abrir escuelas infantiles, colegios e institutos, pero no fijan fecha para la apertura de las universidades, ya que no se plantea ese dilema al ser hijos mayores. Si alguien no lo sabía, la escuela es la principal institución que permite cierta conciliación de la vida laboral y familiar.
Pero entonces no estamos hablando de que la educación es algo sagrado a salvaguardar, sino de su papel social y económico para permitir que el aparato productivo funcione. Que lo importante no es que los niños tengan clase, sino que sus padres y madres puedan ir a trabajar. Se confirma así que una de las funciones principales que cumple la escuela es la de recoger a niños, niñas y adolescentes. Por ello a los neoliberales no les importa que segregue y aumente las desigualdades sociales (como sucede en España con la doble red), porque lo más importante es que cumpla su papel de gran guardería, facilitador de mano de obra y reproductor del sistema social. Hay tantas cosas que hacer cuando esto acabe… La primera, poner en valor la educación pública y su potencial para mejorar el mundo.
NOTAS:
  1. https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-denmark/kids-arent-coronavirus-guinea-pigs-danish-mums-rebel-as-schools-reopen-idUSKCN21X1PM?il=0
  2. https://elpais.com/sociedad/2020-04-16/los-asesores-del-gobierno-abogan-por-aplazar-el-regreso-a-las-aulas-a-septiembre.html
  3. https://www.elperiodico.com/es/educacion/20200407/madrid-reabrir-colegios-segunda-quincena-mayo-7921207
  4. https://elpais.com/sociedad/2020-04-14/francia-prepara-el-complejo-reinicio-del-curso-escolar-a-partir-del-11-de-mayo.html
  5. https://www.businessinsider.es/coronavirus-estudio-frances-alerta-vacuna-habra-extender-confinamiento-625513
  6. https://elpais.com/sociedad/2020-04-14/la-oms-llama-a-los-paises-a-controlar-la-transmision-del-virus-antes-de-levantar-restricciones.htm
  7. https://www.lefigaro.fr/politique/apres-le-11-mai-deux-francais-sur-trois-n-enverront-pas-leurs-enfants-en-cours-20200423
  8. https://eldiariodelaeducacion.com/2020/04/14/manifiesto-por-otra-educacion-en-tiempos-de-crisis-25-propuestas/

domingo, 2 de febrero de 2020

Luces y sombras del ‘milagro’ educativo en Portugal (Pablo Gutiérrez del Álamo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica este artículo

Portugal ha hecho una apuesta por un nuevo currículo y por la educación inclusiva, al mismo tiempo que se enfrenta a retos como la renovación de la plantilla docente o los niveles de pobreza.

Desde hace más de una década Portugal ha venido realizando una importante apuesta para la mejora del sistema educativo. Desde que en 2000 comenzaran a participar en el informe PISA, el país vecino no ha parado de conseguir mejorar sus resultados. Ha sido el único país de nuestro entorno que no ha parado de hacerlo.

En los últimos años, con el anterior gobierno en coalición entre socialistas y comunistas y con el actual, liderado por los primeros y con el apoyo puntual de los segundos en el Parlamento, han acometido una importante reforma educativa. Esta se ha basado en el curriculo y la autonomía escolar y en una apuesta por hacer el sistema lo más inclusivo posible. Ambas reformas se desarrollaron en paralelo y se aprobaron al mismo tiempo. Pero ya venían haciéndose cambios importantes desde hacía algunos años.


Curriculo y autonomía
El primer paso dado por el anterior Ejecutivo luso (su ministro de Educación sigue siendo el mismo en esta segunda legislatura de izquierdas) fue transformar el curriculo escolar. Como en España, tenían claro que se trataba de un contenido demasiado extenso que no paraba de sumar más y más información. Por eso, lo primero que hicieron fue decidir qué es un alumno de éxito y qué es lo que necesita para serlo.


Lo primero entonces fue decidir que el sistema educativo debía garantizar una serie de valores comunes (libertad; responsabilidad e integridad; ciudadanía y participación; excelencia y exigencia; curiosidad, reflexión e innovación) para todos, para conseguir ese estudiantado de éxito. Después de tener esto claro, decidieron cuáles eran las competencias necesarias para que estos valores fueran asumidos. El cambio, poner los valores en el centro y no las competencias, como hasta el momento, es importante, al menoos así lo explica Maria João Horta, subsecretaria general de Educación del Ministerio portugués durante su participación el pasado fin de semana en una jornada organizada por Concejo Educativo, el MRP de Castilla y León.

Y lo explica asegurando que los valores propuestos no tienen por qué cambiar con el tiempo, cosa que sí puede ocurrir con las competencias que la sociedad exige a sus jóvenes, más relacionadas con la coyuntura de cada momento.

El currículo, entonces, ha de responder a estos valores y competencias, además de que debe menguar dada su extensión. Para su modificación decidieron contar con las asociaciones profesionales de docentes (hasta el momento había sido la Academia la que había fijado el currículo escolar). El objetivo era decidir cuáles eran los aprendizajes esenciales de cada materia y desarrollar unos textos conectados unos con otros para que el profesorado pudiera trabajar de manera interdisciplinar los contenidos. A esto, además, se suma un proyecto piloto que quería probar la posibilidad de dejar a los centros educativos la autonomía suficiente para que decidieran sobre el 25% del currículo y cómo organizarse metodológicamente.


Este 25% de autonomía se concretaba en la posibilidad de que los centros educativos consiguieran cierta especialización, fueran capaces de adaptarse mejor a las necesidades del entorno social, mientras garantizaran que las enseñanzas esenciales llegaban a todas las chicas y chicos. Hoy por hoy continúa creciendo la adhesión al proyecto y ya hay varias decenas de colegios que lo están haciendo.

Previa a esta mayor autonomía de los centros es la creación de agrupamientos escolares. Una organización de los centros relativamente parecida a los centros rurales agrupados que ha supuesto la puesta en marcha de centros que aglutinan enseñanzas desde educación infantil hasta secundaria. Y como en los centros rurales, situados los establecimientos en diferentes edificios o localidades. La idea es unificar los criterios pedagógicos y de gestión de toda las enseñanzas comunes.


Portugal tiene una escolarización obligatoria que va desde los 6 hasta los 18 años. A los 15, chicas y chicos han de decidir qué vía quieren seguir, si la conducente a la universidad o a estudios profesionales. De esta manera los nueve primeros cursos de la obligatoria son comunes y los tres últimos, diferentes. Además, más del 80% del país está matriculado en la escuela pública. La privada y la concertada son casi testimoniales. Esta segunda, además, ha visto recortada su financiación bajo la premisa de si hay centros públicos que ya pueden dar el servicio educativo, no es necesario concertar aulas.

Escuela de calidad para todos
Esta ha sido la segunda gran reforma que han puesto en marcha desde la anterior legislatura. El objetivo es que todas las niñas y niños reciban la misma educación de calidad independientemente de sus necesidades educativas o de su situación socioeconómica.


Con esto objetivo el Ministerio de Educación decidió que los centros de educación especial tenían que dejar de escolarizar alumnado con diversidad y este debía estar matriculado en centros ordinarios. Para ello, transformaron estos colegios en centros de recursus para el sistema común, de manera que casi ya no escolarizan y sus profesionales dan servicio de apoyo a los centros que tienen cerca. El Estado paga las nóminas de estos profesionales de la educación especial que no son funcionarios como sus compañeros.

Maria João Horta explica a este periódico que uno de los problemas a los que se enfrentaron en un principio fue que no en toda la geografía portuguesa había centros de educación especial, de manera que los nuevos centros de referencia no dan servicio a todo el país. Por eso han tenido que hacer otras contrataciones allí donde no había centros previos. Esto y el hecho de que este personal no esté dentro de la función pública les ha supuesto tensiones con los sindicatos que sí quieren contatación pública. Para Horta, eso sería caro y poco sostenible dado cómo van cambiando las necesidades sociales en este sentido.


Dentro de esta misma apuesta por la escuela inclusiva están haciendo, asegura, todo lo posible para que el alumnado con necesidades educativas esté el mayor tiempo posible en las aulas ordinarias. Al igual que en España, Portugal cuenta con aulas específicas, como las aulas TEA. Su intención es que el alumnado esté menos tiempo en ellas y más con sus compañeros. Que no sea necesario que chicas y chicos salgan del aula y sí que entren otros profesionales de apoyo.
Tensiones y dificultades
Portugal no solo ha mejorado sus indicadores de rendimiento académico en evaluaciones como PISA. Uno de sus logros más importantes, y que venía ya desde los gobiernos conservadores anteriores, ha sido reducir la tasa de abandono escolar temprano que hace unos años rondaba el 40%. Hoy por hoy está situada en el 13%.

Pero el «milagro» portugués no es un camino recto. El país vecino cuenta, como España, con un 30% de alumnado repetidor todavía. Horta justifica esta situación asegurando que ha de darse un cambio en la mentalidad del profesorado para realizar su trabajo de otra manera para conseguir que alcancen los objetivos necesarios y no tengan que repetir curso. La inercia histórica ha de revertirse.

A esto hay que sumar que el cambio hacia un sistema inclusivo también ha supuesto tensiones con familias y centros de educación especial que todavía están por resolverse. Sobre todo en el sentido de que el sistema ordinario sea capaz de dar respuesta a las necesidades de estas niñas y niños.

Una vez que han conseguido que la obligatoriedad alcance los 12 años de escolarización, que han descendido en las tasas de analfabetisimo (insoportables una vez terminada la dictadura en el año 74) y que han organizado el sistema para intentar responder a todas las demandas sociales actuales, han de mejorar las cifras de escolarización en la educación infantil pública, principalmente en el 0-3. El segundo ciclo de infantil prácticamente matricula a la totalidad de las criaturas, pero sigue habiendo mucho margen de mejora en el primer ciclo.

Por el final, la formación profesional también requiere de cambios suficientes como para conseguir crear pasarelas que permitan a los jóvenes poder acceder a estudios universitarios una vez que entran en esta vía.

Y mientras todo esto sucede, queda por delante y en paralelo dar respuesta, no solo desde los estamentos educativos, también desde los sociales, los retos de tener unos altos niveles de pobreza y exclusión social. Para ello ya se han puesto en marcha programas de gratuidad de las actividades extraescolares o de animación a la lectura y creación de bibliotecas escolares, por ejemplo.
Profesorado
El profesorado portugués, desde hace algunos años, ha de pasar un periodo de formación inicial bastante exigente, desde infantil hasta la secundaria. Esto ha supuesto que todo el colectivo tenga los mismos niveles formativos universitarios con importantes periodos de prácticas tutorizadas en centros educativos. A diferencia de España, esta formación es la misma para todo el mundo, lo que supone que después, los salarios serán también los mismos. Es tan importante ser de infantil como de secundaria. Esta es al menos la apuesta de la Administración.

Otra de las diferencias con España es que para ejercer en el sistema público no existe un examen de oposición. Son los centros educativos quienes contratan al profesorado en función de sus necesidades y del currículum que tenga cada aspirante. La experiencia y los estudios van dando puntos que ayudan a cambiar de colegios y mejorar, principalmente, en relación a la cercanía del docente a su lugar de residencia.

El problema en este sentido ha llegado, como en España, de manos de la crisis económica, que pegó más fuertemene en Portugal. Durante los peores años, la natalidad bajó en el país vecino de forma importante, siendo hoy por hoy menor que la española. Esto ha supuesto que la necesidad de contratación docente por parte de los centros haya sido más baja. En la actualidad, la mayor parte del personal docente luso tiene más de 50 años.

Esta falta de contratación ha supuesto su envejecimiento al mismo tiempo que impactaba sobre el número de personas que se ha venido matriculando en los estudios universitarios conducentes a la enseñanza. Esto será un problema en el momento en el que comience a haber importantes porcentajes de jubilación en el profesorado actual y el sistema se encuentre con que no hay relevo suficiente entre la población más joven, que ha entendido en estos años que la docencia dejaba de ser una salida profesional atractiva.

martes, 24 de diciembre de 2019

"Brexit educativo. Los caminos de la desigualdad crecen" (Manuel Menor)

Reproducimos este artículo de Manuel Menor

Son muchos los síntomas de Brexit  indicativos de que  caminamos hacia un sistema muy propicio para la ignorancia y la manipulación constante

De hacer caso a la historia de la desigualdad que propone Thomas Piketty en Capitalismo e Ideología, el Brexit inglés sería un síntoma agudo de la evolución  hacia la postpolítica. En ese proceso, ya en marcha, se avecinan muchos otros Brexit que ya habrán empezado a descomponer el orden geopolítico en que habíamos vivido. Thatcher y Reagan removieron muchos de los elementos que estorbaban la cultura satisfecha de los poderosos, como decía Galbraith. Propiciaron las políticas que redujeron los beneficiados del Estado de Bienestar de los años 50 a 80. Ahora, los profetas neoliberales Trump y Johnson ya disponen de múltiples seguidores para que, con réplicas del seísmo del Brexit que se avecina -cambios en las relaciones comerciales, movimientos estratégicos para controlar materias primas principales como el litio y las tierras raras, o múltiples maneras de torpedear las decisiones clave que pudiera adoptar la COP25-, se marque el camino a una torturada humanidad que no logra cumplir los objetivos mínimos que las previsiones de la ONU han ido fijando para que el cumplimiento de los Derechos Humanos no pase nunca de declaración etérea universal.

Lo que hay
En España también estamos, a escala, en esa dinámica de desandar lo aprendido y, como el cangrejo, volver a modelos del siglo XIX. Mientras las apariencias de la moda y costumbres amables sitúan a lo más selecto en pleno consumismo del siglo XXI, en otras muchas cuestiones el resto de personas y grupos tiene vidas que, en muchos capítulos, seguirán muy atrás. Reflejo de lo que esta sociedad nuestra tiene debajo es que uno de cada tres niños sufre exclusión social –una de las pautas de  que muestra que España sigue siendo uno de los países con más desigualdad en Europa-, lo que propicia entender que en otras muchas cuestiones importantes no nos ponemos de acuerdo. A punto estamos, por ejemplo, de que esta XIV Legislatura vaya a ser dirigida por un Gobierno muy inestable, después de prolongadas negociaciones y afiladas contestaciones de quienes quedarían en la oposición. La mejor metáfora de esta inestable situación, tan inconsistente vulnerable y efímera, vuelve a darla el texto de Beckett, Esperando a Godot, que estos días se representa en el Teatro Bellas Artes de Madrid.

Visto este panorama desde la perspectiva que ofrece el sistema educativo español,  se puede observar cómo repite el mismo esquema organizativo. Mientras un 33% de los niños y niñas van a la enseñanza privada y concertada, el resto está destinado, desde antes de nacer, a una escuela pública escasa de recursos y, además, aguantando que muchos gestores de las políticas educativas invoquen términos como “Calidad”, “Esfuerzo”, “Libertad de elección de centro” y otros similares, no solo como forma de distinción interesada sino como estrategia para demandar crecientes recursos del erario público para sus centros privados.

Escolarizar  
Una educación universal bien atendida siempre ha tenido en España una perspectiva conservadora que no ha cesado de sostener su tradicional Brexit respecto al común de los españoles. Valga de ejemplo observar que, casi 100 años después de la Ley Moyano, cuando en 1953 Joaquín Ruíz Jiménez propuso su Reforma de las Enseñanzas Medias, él mismo dijo a las Cortes franquistas que solo había 115 institutos públicos frente a 900 colegios privados. Pudo haber añadido también -pues bastaba que hubiera recitado la Orden del BOE, en su nº del 15.04.1939- cómo, en Madrid, se habían   suprimido siete de los 13 institutos que había habido en la ciudad y pudo, igualmente, haber mostrado el analfabetismo consiguiente que pervivía. Sin embargo, en su propia ley y en otras resoluciones que adoptó –en sintonía con los demás ministros de Educación habidos desde que se montó la Junta de Burgos, y casi hasta 1982- no cesó de incentivar la iniciativa privada ni las subvenciones que dieron seguridad al negocio educativo. De modo que cuando llegaron los Pactos de la Moncloa, también en el BOE se pudo leer cómo -para establecer “la gratuidad progresiva de la enseñanza”-  aquel 25.10.1977 se expuso un “Plan Extraordinario de Escolarización”, teóricamente dotado con 40.000 millones de pesetas, con el que se crearían 400.000 plazas de EGB (Educación General  Básica), 200.000 de Preescolar y otras 200.000 de BUP (Bachillerato Unificado Polivalente) durante el año 1978.
Todavía hubo que esperar 40 años más para que, a finales de los 90, se universalizara la obligatoriedad de la educación hasta los 16 años. Y a saber cuánto más habrá que esperar para que desaparezcan los muchos retos pendientes en lo que a igualdad y no segregación se refiere. No solo a causa de la gran división social que implica la existencia de una doble red educativa, en que la libertad de elección es privilegio de muy pocos a cuenta de los recursos presupuestarios de todos. También, porque siguen vivas muchas deficiencias, descuidos y desatenciones, vigentes en los Presupuestos de que dispone la educación pública, muy por debajo de la media europea.
Cierta desvergüenza se esgrime cuando desde instancias de la Privada dicen, para recabar más recursos y desarrollar su potencial expansivo, que es más barata que la Pública. Sabido es, desde antes de que Esperanza Aguirre tratara de manipular el INCIE –en la etapa de J. L. Garrido- que en igualdad de circunstancias objetivas la Escuela Pública es más eficiente, como confirma el último Informe PISA, tan invocado otras veces. En su cómputo comparativo apenas hablan de zonas rurales, de los barrios marginales y, sobre todo, de la atención debida a los chicos y chicas que, por otras causas, están necesitados de todo tipo de ayudas. De ese conjunto de actuaciones, muy costosas y poco vistosas con que carga especialmente la red pública, nada dicen, aunque haya grupos que, para no cantar tanto, muestre algún testimonio llamativo… de contrastante clientela. Todo su afán por el distrito único –supuestamente para la libre elección de centro-, les viene de que, como en cualquier otro negocio “liberal” pero protegido les encantaría tener el monopolio de la educación, como en cualquier otro negocio “liberal”. Con la bendición de muchos jerarcas católicos en su haber, quieren que este servicio público siga funcionando a expensas de una supuesta “iniciativa social” –distorsionador de lo que ese adjetivo significa-, sin ocuparse de que propicia una sociedad más egoísta, en permanente brexit respecto al 67%  de la población.
Saber sin comprender
En el siglo XIX, antes de que existieran derechos sociales reconocidos y sustentados en el poder del Estado, autores como Dickens o Disraeli mostraron esta dinámica conflictiva de “las dos ciudades”. En España, la Condesa de Pardo Bazán o su gran amigo Pérez Galdós también. Hoy, cuando las urgencias internacionales y nacionales van a pesar cada vez más en la dirección segregadora, del tipo BREXIT, el riesgo de que los servicios sociales que más deben unir a los españoles prosigan hacia esa fragilidad, es muy alto; la pelea interminable por una historia educativa en igualdad, puede desequilibrarse mucho más de lo que está. El terreno para que cada vez haya más gente que sepa poco sin comprender nada está muy bien dispuesto y perfectamente abonado; tecnológicamente, es viable.
TEMAS: Brexit. Igualdad. Ciudadanía. Conocimiento. Neoliberalismo.
Manuel Menor Currás
Madrid, 15.12.2019

martes, 8 de mayo de 2018

“La libertad de elección, sin límite, genera desigualdad e inequidad”. Entrevista a Lucía Martínez y Álvaro Ferrer. Save the Children (Pablo Gutiérrez para EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN)

Reprodcuimos esta entrevista publicada en EL DIARIO DE LA EDUCACIÓN


Hace unos días Save the Children publicó un informe sobre segregación escolar. Se han centrado exclusivamente en la segregación provocada por la situación socioeconómica del alumnado, en función de los datos recogidos por PISA cada tres años. La situación no es nada halagüeña.

Hablamos con sus dos autores: Lucía Martínez y Álvaro Ferrer. Además de que el alumnado en peor situación acaba segregado en determinados centros, hay un porcentaje de más o menos el 9% de centros educativos con una gran concentración de alumnado con dificultades, es decir, que más de la mitad las niñas y niños están en situación de riesgo.

¿Cuál es la situación de segregación escolar?

Lucía: Hay un problema de segregación. Hemos analizado los últimos 10 años, y hemos visto que ha ido aumentando de manera considerable. Somos el 6º país de Europa con mayor nivel de concentración: tenemos un índice del 31% y en los dos últimos años hemos aumentado un 14,5%, un aumento bastante considerable. Evidentemente se debe a un inmobilismo de las autoridades políticas.

Álvaro: Además, estamos por encima del promedio de la UE y de cualquier país de nuestro entorno. Compartimos la parte alta del ranking con países de Europa del Este. Los países con los que solemos compararnos no están a estos niveles. España tiene un problema muy serio de segregación escolar

¿Por qué os habéis centrado en la segregación de carácter económico?
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Lucía: Nos hemos querido centrar en lo que tiene que ver con la segregación socioeconómica. Lo hemos hecho porque nos parecía que era un problema que estaba invisibilizado, porque existen estudios al respecto de otros tipos de segregación, como la segregación por sexos o por origen, que se han analizado bastante. Pero esta era una parte que nos parecía que era como el elefante en la habitación, que era enorme y nadie le estaba prestando ninguna atención. Nos parecía fundamental abordarlo.

Álvaro: En un país que tiene los indicadores de pobreza infantil de España. Tiene sentido mirarlo.
Lucía. En la discapacidad, que es quizás en la que se ha prestado más atención, había un colectivo detrás que reclamaba y, sin embargo, en la parte que tiene que ver con la pobreza, esa petición es más complicada.

Hace unas semanas entrevistamos a Marie McAndrew, profesora y experta canadiense en inclusión, que nos cantaba que la segregación socioeconómica era la más importante, al menos en Canadá…

Álvaro: El factor determinante de las probabilidades de éxito educativo, profesional y económico no tiene tanto que ver con la condición de migrante que con los recursos de que disponen esas familias. El factor determinante es la condición socioeconómica, es la pobreza. Esto se analiza mucho con los migrantes y también con el caso de los gitanos. Nosotros creemos que esto amplía el foco y hace visible un problema que hasta ahora no estábamos mirando.

¿Qué recorrido le queréis dar al estudio? ¿Lo enviaréis a los partidos?

Lucía: En Save the Children estos estudios se hacen siempre con un fin que es impulsar políticas públicas que tengan un cambio positivo. Ahora, tras la presentación, estamos en un momento de difusión, pero la idea y el fin último es conseguir cambiar las cosas. Empezaremos con la estrategia de incidencia política en la que a lo mejor podemos contar con otras entidades con las que trabajar y sí, lo trasladaremos a los decisores políticos.
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Álvaro: De hecho, ya se está haciendo el envío a los grupos parlamentarios en el Congreso, también se enviará a las consejerías de Educación, y además, hay oportunidades en el calendario político que ya están abiertas: el pacto por la educación en Euskadi y la próxima ley vasca de educación es una oportunidad. La Comuntat Valenciana tiene abierto un proceso para una nueva ley de educación en la que esperamos que este tema también entre. En el informe pedimos directamente un pacto estatal por la equidad y la inclusión en la escolarización que ponga los objetivos, indicadores claros, recursos y líneas de actuación, que haya un compromiso político del Ministerio y de los gobiernos autonómicos.



Planteáis propuestas como que los centros puedan contratar docentes, algo que se ha hecho tímidamente en Cataluña y que ha recibido grandes críticas…

Álvaro: nuestra propuesta va vinculada claramente al objetivo de combatir la segregación. Por eso decimos que deben ser específicamente centros que tengan problemas de segregación y tiene que estar vinculado a unos objetivos de inclusión y a un proyecto educativo que hable de inclusión. No hemos entrado a determinar qué porcentaje tendría que ser, pero sí definimos el marco. Teniendo en cuenta que la autonomía de contratación no es el fin per se, sino la equidad y la inclusión.

También incorporamos rendición de cuentas; implica que tiene que haber un control muy claro por parte de las administraciones sobre dónde se está ejerciendo esa autonomía y qué objetivos y qué resultados está dando. No planteamos un modelo generalizado donde todos los centros podrían contratar profesorado.
Lucía: Depende mucho, la idea es que el enfoque sea muy territorializado y, evidentemente, ese porcentaje va a variar…

Ponéis, efectivamente, el foco mucho en lo local, pero las competencias son autonómicas…

Lucía: En cualquier caso hablamos de coordinación entre el poder autonómico y el municipio. No se trata de desentenderse si no de bajar las políticas al municipio…
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Álvaro. Nuestro papel al final es poner sobre la mesa qué políticas creemos que van a ser efectivas. Pero, es verdad, que a veces no se trata solo de dinero. Por ejemplo, cuando decimos que las administraciones tienen que tener más papel en la planificación de la oferta educativa no se trata tanto de dinero como de tener los mecanismos de coordinación. El padrón lo tienen los ayuntamientos que conocen muy bien la composición social de la población. Eso hay que utilizarlo a nivel educativo. Implica que tienen que tener más papel las comunidades educativas locales, también las adminstraciones locales.

Lucía. Sí, es más un empoderamiento, un equilibrio entre diferentes administraciones…

Pero al final tiene que ver con quién gestiona el dinero y quién lo pone…

Álvaro: Sí, pero la segregación es una realidad local, con particularidades. Si se cruzan los datos de los que hablamos hay un potencial enorme para combatir la segregación e impulsar políticas más inclusivas. Nosotros hablamos de la detección del alumnado desfavorecido; cruzando datos del padrón con mejor coordinación con los servicios sociales…

Lucía: no solamente que va a acabar siendo más inclusivo y equitativo, sino económicamente más eficiente. Al final estás utilizando los recursos de manera más apropiada.

¿La segregación es un problema de las ciudades?

Lucía. Yo creo que depende de la composición social del territorio. En cuanto a concentración de alumnado vulnerable, en un territorio pequeño, probablemente sea menor si responde a la realidad del territorio. Pero en cuanto a segregación, no lo sé. No hay grandes diferencias en la concentración si comparamos lo que ocurre a nivel urbano y a nivel rural, excepto en el caso de Euskadi. En este caso se debe a que las zonas rurales son más ricas que las de otros terrotirios de España. Tiene que ver más con el factor pobreza que con el terrotorio.



En cualquier caso, decís que el distrito único no funciona.

Álvaro. Sí, una de las cosas que analizamos es la zonificación. Hay muchas políticas que impactan, cada realidad es distinta y cada política impacta de manera diferente. Decimos que la manera de hacer funcionar la zonificación para que reduzca la segregación es haciendo zonas de escolarización de tamaño medio. En las zonas muy pequeñas la población será homogénea, y las zonas muy amplias, que permitan fácilmente la huida de familias de clase media, tampoco funcionaría. Necesitamos un tamaño medio, y tener en cuenta cómo se diseñan esas zonas. Es decir, que nos aseguremos que dentro de ellas hay una población heterogénea. En muchas comunidades autónomas se ha hecho en función de los barrios históricos de las ciudades, no se ha hecho una política activa. El rol de las administraciones locales es importante: analizar la composición social para asegurarnos de que hacemos zonas de planificación escolar con una población heterogénea.

Lucía: Esto conlleva que puede haber dos pueblos vecinos en donde tienes que hacer una única zona. Sería cuestión de jugar con la composición del territorio para lograr la máxima heterogeneidad posible del alumnado.

Aquí me surgen dos problemas. El transporte de alumnos y la resistencia de las familias. Por otro lado, grandes barrios en ciudades con una población bastante homogénea… ¿cómo rompemos esa dinámica de segregación en zonas especialmente vulnerables?

Lucía. Es lo que comentaba de la zona de dos pueblos. Cada uno de ellos no tiene por qué ser una sola zona. Se puede jugar con la unión de diversas zonas para conseguir la máxima heterogeneidad.

Álvaro. El factor proximidad hay que tenerlo en cuenta para que los desplazamientos que tengan que hacer las familias sean lo mínimo posible. Pero con población muy aislada igual tenemos que plantearnos políticas de transporte y que las familias tengan que desplacerse si eso permite la heterogeneidad. Y no sería la primera vez. En Cataluña, en algunos municipios se ha hecho. Pero lo ideal es que sea una política que se haga en los centros en los que no haya otra política que funcione.

¿Y en los barrios más homogéneos?

Álvaro: Se puede partir la zona radialmente y romper la estructura natural del barrio. Es verdad que hay zonas urbanas que todos los barrios que colindan todos tienen una composición social parecida. Habrá que jugar: usar políticas de transporte, pero hay otros factores como las políticas de recursos, hacer atractivas determinadas ofertas de los centros y garantizar la calidad. Compensar, por una parte los efectos que pueda tener esa concentración e intentar hacer atractivos esos centros. Además, hemos visto que en esos barrios también hay diversidad y aún así se da una lógica de segregación. Hay margen de mejora incluso dentro de estos barrios.

Lucía: No hay una única receta, hay varias. Y dependiendo del contexto, del momento, del objetivo que se busque habrá que utilizar unas u otras.
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Álvaro: Lo que sí necesitamos es una administración educativa remangada con la caja de herramientas en la mano mirando cada realidad. Eso es lo que se necesita: políticas activas. Que sea un objetivo y, con todas estas herramientas, ver en cada contexto cuáles hay que utilizar.
Lucía: Y esas herramientas ya están. En realidad, si analizas las propuestas, no hemos inventado la rueda. Son políticas que existen y que no se están utilizando o se están utilizando de manera no apropiada.

Entre planificación y libertad de elección…

Álvaro: No nos mostramos en contra de la elección de las familias. Lo que decimos es que la libertad de elección no beneficia igual a todas las familias. Beneficia más a las familias que están en una posición socioeconómicamente aventajada, frente a las que vienen de un contexto desfavorecido.

Señaláis que las aventajadas son las que elijen…

Lucía: Por varios motivos. Le dan mucha importancia al impacto de la educación de sus hijos y conocen cómo funciona el sistema educativo. En las familias de nivel socioeconómico más bajo no se da tanto. De ahí esa descompensación. Por eso es necesario que la administración compense regulando ciertos elementos.

Álvaro: Necesitamos regular la libertad de elección, y es posible. Se puede buscar un equilibrio. La libertad de elección, sin límite, genera desigualdad e inequidad. Es un hecho claro. Necesitamos mecanismos correctores. Es posible plantearse ese marco donde las familias elijan entre distintos proyectos educativos, que tienen que ser de calidad todos ellos; luego, empoderar a las familias que en ese proceso de elección no participan en igualdad de condiciones, y, el tercer elemento, que haya mecanismos correctores que garanticen un equilibrio en la composición social de los centros. No estamos inventando nada nuevo. Desde 2012 la OCDE está diciendo esto, lo llama sistemas de elección regulada o controlada.
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Otro punto que señaláis, es que los docentes de los centros con mayor concentración tienen menos formación que otros. ¿A qué creéis que se debe?

Lucía. A que muchos profesores más formados acaban huyendo de los centros donde hay una alta complejidad, porque es muy complicado ejercer en este tipo de escenarios. Y que a lo mejor, los menos formados ni siquiera pueden aumentar la formación porque en unas circunstancias tan complejas ¿quién es capaz de, además, tener una formación, seguir formándote?

Álvaro. Probablemente ese profesorado que se queda sea el que está en fases iniciales de la profesión. Me atrevería a decir que el porcentaje de interinos será alto. A lo que se añade niveles de desmotivación. El contexto no les motiva a un desarrollo profesional… Lo que sí es claro es el patrón de huida. El profesorado que está en fases mayores de su desarrollo profesional, que realiza más formación, tiende claramente a huir de esos centros.

Algo que sabemos que ocurre y a lo que no se atiende… la pobreza impacta en los resultados educativos.
Álvaro. Es una de las cosas que más nos ha sorprendido es el impacto que tiene sobre indicadores educativos. Tiene un impacto claro sobre los problemas que se discuten en la agenda política: el abandono escolar, sobre la repetición. No estamos hablando solo de un debate de equidad.

El problema no es visible porque no se han hecho indicadores oficiales de segregación, pero no será porque no nos lo hayan dicho organismos internacionales. Desde 2011 la comisión Europea y el Consejo de la UE, cuando aprobaron las estrategias contra el abandono escolar, mencionan como una de las políticas para prevenirlo las políticas activas contra la segregación. Y España, cuando ha desarrollado su plan estatal contra el abandono no menciona la segregación. La OCDE lo lleva diciendo desde 2012: como una política para favorecer la equidad educativa. España no ha hecho nada. Recientemente las observaciones finales del Comité de Derechos del Niño y el comité de Derechos Económicos y Sociales de la ONU le han dicho específicamente a España que tiene que abordar la segregación. Hasta nos hemos encontrado con un informe de Banco Mundial que dice que España y Europa tienen un problema de segregación escolar que puede impactar sobre la cohesión social y sobre el crecimiento.

Lucía. Creo que los problemas son visibles pero lo que no se ha hecho es atribuir esos problemas a la causa. Todo el mundo observaba varias cosas evidentes relacionados con la segregación pero nadie identificaba la segregación como causa de ello.

A partir de 2012, según los datos que manejáis, las cifras empeoran. ¿Por qué?

Lucía. Si tienes un problema de segregación al que no prestas atención ni pones ninguna solución, se va a agravar. A partir de 2012 este problema se está escapando de las manos y así va a seguir, con la misma tendencia, si no se hace nada. Es un problema de falta de compromiso por parte de los distintos gobiernos. El caso de la Comunidad de Madrid es paradigmático. En los últimos 10 años ha subido un 36% pero en los dos útlimos años ha sido bastante radical. De todas formas, creemos que estamos a tiempo de revertir la siguación.

Álvaro. La segregación la definimos como un círculo vicioso que tiende a empeorar, un proceso de empeoramiento que crece exponencialmente si no se atiende pronto. Por eso se ve la curva claramente y tiene el riesgo de seguir. Hay mecanismos de abordaje, pero el problema es urgente. No podemos mirar para otro lado.

No todo es un problema de inversión. Pero muchas de las actuaciones sí cuestan dinero. ¿Habéis hecho algún cálculo?

Lucía. Hace falta una inversión con perspectiva de equidad, invertir allí donde hace falta. Cuantificarlo… no hemos hecho ese ejercicio.

Álvaro: La reflexión que hacemos es más general. Coinciden temporalmente los años de la segregación con los de recortes de inversión, afectando particularmente a la escuela pública, y además, si uno mira las partidas de educación compensatoria, todo lo que tiene que ver con equidad, han sido las más afectadas. Parece bastante claro cuál ha sido el mix. Un factor importante es que la segregación es previa a la crisis, porque antes de la crisis no hacíamos las políticas de equidad bien.
Los centros de alta y baja concentración tienen recursos parecidos porque esta cuestión de atender con más recursos a los centros con más necesidad no se ha hecho bien. Y corremos el riesgo de seguir haciéndolo así. Necesitamos un enfoque de equidad a la hora de distribuir los rescursos. Y hay maneras de hacerlo. Por ejemplo, la ILA de escolarización inclusiva en la Comunidad de Madrid plantea una tasa de necesidad para calcular cuánto tenemos que dotar de profesorado, de ciertos perfiles o de equipos de orientación a los centros.

Habláis en el informe de mínimos y máximos de alumnos con necesidades en los centros.

Álvaro: Hay un factor importante: las oficinas de escolarización. Tiene que haber oficinas únicas porque la matriculación no puede estar en los centros educativos. La detección de necesidades educativas de apoyo educativo tiene que hacerse antes de la escolarización, en la que meteremos las vinculadas a niveles socioeconómicos y, además de previa, debe estar vinculada a estas oficinas únicas de matriculación. No puede ser una responsabilidad exclusivamente de los centros, porque hay un margen para que, por determinados intereses, puedan tocar las cifras.

Aquí tenéis un nuevo escollo, la concertada y la posible selección del alumnado…

Alvaro: Para nosotros es claro: todos los centros que reciben financiación pública tienen que estar sometidos a la misma normativa de admisión. Es lo que dice la norma. Pero tenemos que buscar las políticas para hacerlo real. Ahí tenemos que garantizar que hay gratuidad y que el acceso es en condiciones de equidad y de inclusión en todos los centros. Tiene que haber una intervención más fuerte de la administración. Ahora mismo hay un problema de corresponsabilidad, lo decimos claro, por parte de la concertada. Creemos que hay que sentarlos en la mesa, porque la concertada forma parte de la realidad social, y es una buena manera de generar esa corresponsabilidad. Hay que hacerlos corresponsables y empoderar a esas mesas de escolarización que no se están utilizando en muchas CCAA. Pero también es necesario que la administración garantice que si hay barrera, desaparecerán. Cualquiera. Tema de las cuotas.

Esto también es dinero. La concertada siempre ha sostenido que no reciben financiación suficiente.

Lucía. Todo lo que ha dicho Álvaro ha de ir acompañado de una financiación suficiente de la concertada como para poder ofrecer ese proyecto educativo siempre basado en la inclusión.
Álvaro: Tenemos que asegurar de que la financiación es suficiente para garantizar la gratuidad y la equidad. Y luego hay que dotar en función de la necesidad a todos los centros sostenidos con fondos públicos. Eso es lo que tenemos que asegurarnos.

jueves, 26 de abril de 2018

5-5-18: II Jornada Solidaria Del olvido a la acción, organizada por AMPAS de colegios públicos de Madrid en favor de proyectos educativos en Senegal, India y Camerún (09:00 h, inicio de las actividades en la zona del Matadero de Madrid)

Hemos recibido esta petición de difusión desde el área de comunicación del proyecto Del Olvido a la Acción.
#yonolvido es un proyecto solidario, liderado por un grupo de AMPAS (Asociaciones de Padres y Madres) de colegios públicos de Arganzuela y Centro y que el próximo 5 de mayo celebra una jornada festiva y solidaria.
El 5 de mayo organizamos en la zona del Matadero de Madrid (Nave de Terneras, Casa del Reloj, El Puente...) una jornada que comenzará a las 9 de la mañana con una carrera popular, a la que le seguirá una bicicletada y nada más y nada menos que 100 actividades (talleres, conciertos,  teatro, charlas, exposiciones...) hasta la madrugada (habrá tres escenarios con actuaciones musicales y de baile).
En 2017 participaron más de 12.000 personas y recaudamos 26000 euros, que fueron destinados a varias organizaciones que están trabajando en los campos de refugiados de Lesbos. Este año colaboramos con 4 ONG que están desarrollando proyectos educativos en Senegal, Camerún, India y por supuesto no nos olvidamos de los refugiados de Lesbos.
Nos gustaría pediros ayuda en la difusión del evento.





Puedes ver aquí el DOSSIER DE PRENSA

martes, 3 de abril de 2018

"El cheque formación o la privatización de la formación del profesorado" (Jordi Martí en XARXATIC)

Reproducimos este artículo leído en XARXATIC.COM

Huelga decir que, a veces, lo que se nos vende como una maravilla para aquellos que estamos buscando una mejora de la formación de nuestra praxis profesional, lleva mucho de engaño y, por determinados motivos, algunos caen hasta el fondo con el envoltorio sin preocuparse por lo que hay detrás. Éste es el caso del cheque formación usado en Italia y las supuestas 150 horas de permiso remunerado para formación (ver informe) que, por lo visto, aplauden algunos sin ningún tipo de pudor en las redes sociales.
Fuente: Twitter
Podría empezar a hablar acerca del interés que últimamente mueve a determinadas personas en las redes. De las conexiones de determinadas empresas con la adjudicación opaca de parte de la formación del profesorado que ofrece el INTEF o, simplemente, los lazos de amistad que se tienen con determinadas fundaciones a la que, por lo visto, se les rinde habitualmente pleitesía pero, creo que lo importante es ir al meollo de la cuestión. No olvidemos que hay asesores de formación a los que les mola esto. Así que, mejor no entrar en la personalización y capacidad intelectual de algunos. Vamos a lo importante. A lo que supone lo anterior para los docentes y la formación del profesorado.
Soy de los primeros que he denunciado que hay algunos cursos que se ofrecen para formación del profesorado que son de dudosa calidad. No voy a discutir aquí, porque lo he hecho largo y tendido en muchos artículos de este blog, acerca de la expansión de cursos acerca de pseudociencias educativas (neuroeducación, inteligencias múltiples e, incluso reiki o mindfulness) que se pagan con dinero público. Tampoco voy a volver a retomar el tema de los MOOC como manera de abaratar los costes de formación ni tampoco voy a hablar acerca de lo opaco que es el tema de la selección de ponentes y empresas que ofertan cursos. En ningún lugar se expone la posibilidad de que uno, salvo que tenga amiguetes o sea bien conocido en las redes haciendo genuflexiones, pueda impartir o proponer ciertos cursos. Con ello no estoy diciendo que no haya buenos profesionales impartiéndolos, que también los hay. Y no es equidistancia, es realidad. Ya veis que tampoco entro en el proceso de selección de los asesores de formación y en la necesidad de reformular las asesorías. Lo mismo que antes: hay buenos y malos asesores pero el proceso de selección es demasiado cuestionable (por muchos motivos).
Pero no vayamos a todo lo que ya se haya dicho por aquí o Twitter. Vamos a la propuesta que tanto se aplaude (no sólo por el autor del tuit ya que tiene muchas respuestas de docentes que también están a favor). Bueno, supongo que si están a favor del cheque formación estarán a favor que haya un cheque escolar y desaparezca la escuela pública. No se puede estar a favor de una cosa y en contra de la otra porque es lo mismo: privatización de parte del sistema educativo.
En España gran parte de la formación del profesorado es gratuita. Claro que deberíamos aspirar a poder tener matrícula gratuita en determinados cursos o, por qué no decirlo abiertamente, que nos saliera de gorra el estudio de una segunda carrera, los materiales que usamos para formarnos (leáse libros y similares) pero, ¿os imagináis qué sucedería si todo lo anterior deja de ser gratis y los cursos los ofrecen sólo entidades privadas? Eso es lo que sucede en Italia y lo que está sucediendo con el tema del Erasmus+. Algunos ya sabéis que los cursos están en determinadas páginas y los ofrecen empresas privadas. Y voy a ir más lejos… ¿algún docente que haya ido de Erasmus+ ha aprendido algo en esos cursos más allá de llevarse la experiencia del viaje? Por cierto, la posibilidad de participar en un Erasmus+ en Italia se incluye en las 150 horas (que son 20 días de formación). Un tiempo que tenemos en España porque, por lo visto, nadie sabe cómo se distribuyen las 37,5 horas semanales de trabajo. Es fácil. Hay una parte que es de formación. Un detalle… todos los cursos que se imparten en Italia desde que hay el cheque han aumentado su precio en más de un 300%. Son datos de docentes italianos. Por suerte Twitter no tiene fronteras 🙂
Debo reconocer que en ocasiones no entiendo nada. Bueno, entiendo lo de algunos que pueden sacar tajada con el asunto pero no entiendo que, curiosamente, entre aquellos que defendemos una formación de calidad, haya quien apueste en ceder directamente la formación a empresas privadas. Ahora, con la formación que se ofrece sin coste, la privada sólo vive de ofrecer dos tipos de cursos: aquellos que sirven para regalar puntos (ojo, no digo que en la pública no haya) o cursos de calidad que compitan con la formación que se ofrece en la pública. Lo mismo que antes de caer el muro… ¿alguien se piensa que hubieran podido llevarse a cabo determinadas políticas “sociales” si no hubiera desaparecido un “bloque” que ofrecía otra visión económica de la sociedad? Y no, no estoy defendiendo nada. Simplemente estoy usando un ejemplo para decir el porqué me parece un despropósito la privatización de la formación docente.
Finalmente un detalle… espero que ninguna entidad pública siga contratando a ponentes que defienden abiertamente la extinción del modelo formativo público. Ya, puede ser interesante llevar a determinados “nombres” pero, a mí los personajes contradictorios (que no las personas, a las cuales siempre aprecio) que dicen una cosa y hacen otra me dan muchísimo miedo. ¿Os imagináis poner de Ministro de Educación a la propietaria de la Fundación Trilema o al poseedor de los centros educativos de los Jesuitas? Pues eso.
Me preocupa tanto interés en privatizarlo todo y la gran cantidad de personas que, curiosamente son garantes de la igualdad de oportunidades, que últimamente se apuntan al carro. Yo creo en la necesidad de unos servicios públicos de calidad pero, la calidad no se va a conseguir privatizando cosas que podrían funcionar mejor y sí mejorando su gestión. Algo que no sólo vale para el caso que he comentado en este post.