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miércoles, 28 de abril de 2021

Solo Turquía segrega más a su alumnado pobre que la Comunidad de Madrid en toda la OCDE (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

 Reproducimos esta información de ELDIARIO.ES



Un informe de Save the Children y Esade asegura que "las políticas educativas juegan un papel esencial en la segregación escolar" y señalan los elementos que caracterizan las políticas educativas madrileñas; España es el tercer país más segregador entre los desarrollados pese a que hay regiones, como Catalunya, que la han reducido en los últimos años

Si Madrid fuera un país, solo Turquía segregaría más a su alumnado en función de su origen socioeconómico. Dicho de otra manera: la región que preside Isabel Díaz Ayuso separa (o agrupa) a su alumnado según su clase social más que ninguna otra en toda España y está entre las que más lo hacen de todo el mundo desarrollado, según el estudio elaborado por Save the Children y Esade. El informe, titulado Diversidad y libertad, reducir la segregación escolar respetando la capacidad de elección de centro, deja una pista de las posibles razones tras este dato: "Las políticas educativas juegan un papel esencial en la segregación escolar".


Esta afirmación cobra todo el sentido cuando se piensa en Madrid y se cotejan sus políticas con los elementos que, según este informe, influyen en aumentar la segregación: financiación de los centros, las cuotas de la escuela concertada, los baremos para elegir colegio o instituto, la matrícula viva o la zonificación escolar son algunos de los elementos que se señalan como decisorios. Y de ahí las grandes diferencias entre comunidades autónomas que señala el informe, elaborado a partir de datos de los exámenes internacionales PISA y TIMSS.


A España como conjunto no le va mucho mejor, en parte por los datos madrileños, que tiran de la media hacia arriba. El país es el tercero de la OCDE que más segrega, superado solo por Lituania y Turquía, añade el texto. En el otro extremo de Madrid destacan, por su menor segregación, La Rioja y Cantabria, con cifras que se quedan en la mitad de las madrileñas. También sobresale el trabajo de regiones como estas dos mencionadas o Catalunya y Asturias, que han conseguido reducir su segregación desde 2015. En Madrid, la tierra de la libertad de elección, ha subido tanto en Primaria como en Secundaria. Los pobres están cada vez más con otros pobres y los ricos, cada vez más con otros ricos.

Esta segregación no es anecdótica, dicen los autores del informe, sino que "se ha convertido en un problema cada vez mayor para la calidad, equidad y libertad de educación en España". Tampoco ha caído del cielo o simplemente se da de manera más o menos natural, por ejemplo por el mero hecho de que la distribución geográfica de la población ya la agrupa por nivel socioeconómico (barrios pudientes, barrios humildes).

El texto, elaborado por Álvaro Ferrer, especialista en equidad educativa de Save the Children, y Lucas Gortazar, director de Investigación de Esade EcPol, no se limita a describir la situación. También defienden los autores que la capacidad de elegir centro debe estar incluida en el concepto "libertad educativa", si bien añaden que para ello esa posibilidad de elección debe ser real y no sostenerse solo sobre el papel como ahora, y proponen ocho medidas para que sea posible. Algunas de ellas son: aumentar la discriminación positiva a grupos socioeconómicos en la admisión; abordar la matriculación del alumnado que se incorpora durante el curso; dotar a los centros [concertados] de financiación suficiente y control para evitar el pago de cuotas; y mejorar la oferta escolar de centros públicos, entre otras.

Este informe confirma los datos de otro, de febrero de 2018, que ya señalaba a Madrid entre las regiones más segregadoras de Europa.
La foto fija

El informe analiza la segregación en la escuela a partir de dos variables, la etapa escolar y el origen del alumnado. Y concluye que es mayor en Primaria que en Secundaria y que se da más por clase social que por origen geográfico. Casi huelga decir que Madrid lidera la segregación socioeconómica tanto en Primaria como en Secundaria, aunque queda a mitad de tabla en la que mide las diferencias por lugar de nacimiento del alumno (inmigrantes versus nacidos en el país).

En Primaria y en función del nivel socioeconómico, Madrid segrega al nivel de Lituania y por encima de España como conjunto, pero también de Francia, Chile o Portugal. Por encima solo está Turquía en todo el mundo desarrollado. El índice de Gorard en este caso, que mide la "uniformidad" del sistema, arroja un resultado de casi 0.35 para la región dirigida por Díaz Ayuso. Dicho de otra manera, el 35% de los alumnos que pertenecen al 25% más pobre de la sociedad (se ha elegido esta medida como podía haber sido cualquier otra) tendrían que cambiar de centro para que la representatividad de este colectivo concreto fuera la misma en los colegios que en la sociedad. El dato ha subido (empeorado) desde 2015, cuando estaba en 0,30.

España como país presenta un dato algo mejor, con una segregación de 0,32. Sin embargo, no le sirve mucho para bajar en esta clasificación. Nuestro país es el tercero que más segrega en Primaria, a un nivel similar al de los vecinos franceses, pero más alto que Portugal, por ejemplo, o Italia. Con los países nórdicos, en los puestos de honor de la tabla, es difícil compararse (ver gráfico).Segregación en Primaria en España y en Madrid.

En Secundaria, la estadística deja a España prácticamente en la media de la OCDE, rozando un índice de Gorard del 0,30. También a Madrid. En este caso, destacan los autores del informe, llama más la atención la amplia diferencia entre regiones, con Madrid y el País Vasco a la cabeza (correlación o causalidad, son las dos regiones que más escuela concertada tienen) y La Rioja y Cantabria a la cola. En esta etapa sobresale, al contrario que en Primaria, que la media nacional ha bajado en los últimos años (menos segregación), impulsada por la caída de Catalunya, Asturias, Canarias, Cantabria y La Rioja (ver gráfico). Como sucede en Primaria, la segregación no aumenta en función de la nacionalidad de origen del alumnado (a nivel nacional, sí ocurre en autonomías como Andalucía o Euskadi). No es, parecen apuntar esto datos, la nacionalidad; es el dinero.Segregación en Secundaria.
"Más allá de la estructura residencial"

¿Por qué se da esta segregación? ¿Cuánta culpa tiene la existencia de la red concertada, como a menudo se señala? ¿Y la mera división de los municipios en barrios más o menos acomodados? "Distintos estudios muestran que más allá de la estructura residencial de ciudades y regiones y de la doble red pública-concertada, las políticas educativas juegan un papel esencial en la segregación escolar", responde el informe.

Ferrer explica que lo primero es que el debate público está pervertido. "Creemos que en el debate que se está teniendo sobre la libertad hay que compatibilizar dos ideas: se habla de la libertad de elección de centro, un derecho reconocido, pero también debe hablarse de la libertad que da a niños y niñas tener las mismas posibilidades de elegir qué van a hacer con su vida", argumenta. Libertad de elección de centro, sí, dicen Ferrer y Gortazar. Libertad de elegir uno mismo y que la vida no elija por uno porque no ha tenido las mismas oportunidades debido a que el sistema educativo, teórico garante de ello, no ejerce, también.

Y el problema, continúa este experto, es que muchas familias realmente no eligen. "Las familias con menor nivel socioeconómico o de origen extranjero tienen menos acceso a información, porque tienen menos red social", arranca Ferrer. "Las familias autóctonas o de nivel socioeconómico más alto recurren a amigos o conocidos, también tienen menos preocupaciones en su vida como para poder dedicarle más tiempo a conocer sus centros, etc.", continúa. Además, "las familias de nivel socioeconómico más bajo priorizan la cercanía porque la lejanía tiene un coste en transporte y en conciliación. También las cuotas que se cobran en la mayoría de los centros concertados [y algunos públicos], que impiden que sean accesibles para todas las familias".
La discriminación positiva suma

Llegados a este punto, los autores del informe proponen soluciones que, en su opinión, servirían para simultáneamente "reducir la segregación escolar y respetar (e, incluso, para las más vulnerables, ampliar) la capacidad de elección de las familias". Según explica Ferrer, todas estas medidas se han probado ya en algún sitio (de España o fuera) con éxito. En cualquier caso, añade, se ofrece una batería de medidas y se anima a las administraciones a "experimentar".

La primera propuesta y quizá la más llamativa es "aumentar la discriminación positiva a grupos socioeconómicos en los baremos de admisión". España, y esto es una cuestión algo particular, no apuesta estrictamente por la zonificación escolar, explica el informe. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, hay un distrito único en toda la región. Pero, como se ha explicado anteriormente, no todas las familias tienen la misma capacidad de elección real. "En la medida en que las familias con menor nivel socioeconómico se benefician menos de la elección, tiene sentido discriminarlos positivamente en la admisión y no premiar a familias de renta alta, como se hace en algunas comunidades", escriben los investigadores.

Ferrer explica el caso de la Comunidad de Madrid. El Decreto de Libertad de Elección de 2013 introdujo un cambio en los baremos de admisión al reducir el peso de la renta como criterio e introducir el punto extra por ser familiar de antiguo alumno, junto a otro punto a discreción de la dirección del centro. "Ese fue el factor que contribuyó al aumento de la segregación por nivel socioeconómico y origen migrante y no la introducción del distrito único", aseguran los autores. Para remediarlo proponen aumentar el peso de los criterios socioeconómicos y eliminar el punto extra por antiguos alumnos o los discrecionales, que algunos centros han utilizado para favorecer a las rentas más altas.
La 'matrícula viva'

Otra propuesta de Save the Children y Esade pasa por modificar la llamada 'matrícula viva', la matriculación de alumnado –normalmente extranjero– que se produce con el curso ya en marcha y que tiende a desfavorecer a los colegios con mayor concentración de alumnado vulnerable, como demuestran los datos de Catalunya. La solución es sencilla en este caso: "Un uso inteligente de reservas de plaza y aumentos y reducciones de ratio permite gestionar equilibradamente la matrícula viva".

Una tercera propuesta atañe a la financiación de los centros, explica Ferrer. "Tanto en términos de abordar la correcta financiación de la escuela concertada como una financiación más aplicada a la situación del alumnado", sostiene. Respecto a lo primero, opinan los autores, una ajustada financiación de la escuela concertada supondría que se dejarían de cobrar las cuotas, excluyentes, y en cualquier caso se vigilaría que así fuera. Las cuotas también suelen resultar en que la infrafinanciación se convierte en sobrefinanciación, permitiendo a estos centros un aumento de recursos que se destina "a mejoras de la calidad o la diferenciación de la misma oferta escolar en un contexto de casi-mercado educativo".

Respecto a la financiación, el informe sostiene que una escuela pública con una financiación por centro más dirigida y menos generalista es capaz de reducir la segregación. "En el Reino Unido se da más recursos a los centros con más alumnado vulnerable en la escuela pública. Se ha reducido la segregación gracias a esta financiación más equitativa", ilustra Ferrer.

Además de estas, los autores proponen implementar en los centros sistemas de dobles listas de espera que discriminen por nivel socioeconómico y adjudiquen plazas en función de las vacantes; organizar (mejorar) la oferta escolar del sistema público para que sea más atractivo (comedores, aula matinal, jornada compacta); sustituir el actual mecanismo de asignación de plazas; e impulsar la red de oficinas de escolarización, información y acompañamiento para que todas las familias tengan las mismas condiciones a la hora de elegir su centro.

¿Hay alguna de estas medidas más importantes, con mejores resultados que las otras? "El problema de la segregación es muy complejo", responde Ferrer. "Por eso ofrecemos varias soluciones y animamos a las administraciones a experimentar, a probar y ver cuáles funcionan mejor. Pero todas han sido implementadas en algún sitio, de España o el extranjero, y está demostrado que funcionan", cierra.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Las vacunaciones (Manuel Menor)

Las vacunaciones traen un rayo de esperanza

En un panorama en que abundan los motivos desesperanzadores, merece la pena saber que existe una solución estable a la pandemia. 

El largo período recorrido desde marzo ha dado pie a todo tipo de posturas, rasgos y maneras de actuar, con gamas tan diversas como las que tienen cabida en un buen diccionario de anomalías de una vida corriente distorsionada y atrofiada. Que la Ciencia farmacéutica parezca en esta coyuntura haber adquirido prestigio y, además, valor en los futuros bursátiles –que algunos agentes  propagan para captar clientela inversora-, obliga a repensar, en paralelo, algunos indicadores de la situación en que andamos. 

La información de PISA 

Teóricamente, la Educación es el sector más próximo al científico; el Ministerio homónimo llevó desde los años sesenta  el doble determinativo: Educación y Ciencia. Hoy, Educación es algo distinto en el organigrama político, mientras el otro ámbito ha pasado en las últimas legislaturas a ser dependiente de la cartera de Universidades, o de Ciencia e Innovación. No obstante, sigue siendo imprescindible una buena base educadora de los ámbitos estrictamente escolares para que esa cúspide del sistema educativo –y científico- tenga consistencia y sentido. 

De poco vale la entonación de ditirambos a ocasionales proyectos, si el común de los españoles se queda en otro mundo galáctico porque el circuito en que le ha sido posible estudiar algo, empezando en Infantil –que marca distancias para la Primaria-, y continuando en los tramos de la obligatoriedad hasta los 16 años o en los de cualquiera de las vertientes profesionalizadoras, solo puede percibir que es corto, escaso de recursos, que su organización es obsoleta y que, en definitiva, el promedio de doce años invertidos para transitarlo no ha merecido la pena. 

Sin ser partidario de que el pretexto de los informes de la OCDE siempre propicie que los gobiernos de turno –y los opinadores- nos entretengamos, una vez más, en repetir tópicos más o menos agudos, casi siempre inclinados a defender posiciones prejuiciadas, los datos actualizados del 25.09.2020 muestran que, en el rendimiento del alumnado al final de la Primaria, en las áreas de Matemáticas y Ciencias, hay disfunciones, en que parece tener que ver en grado relevante –según consejo de la propia organización que hace estas evaluaciones estandarizadas- la preparación del profesorado en dichas áreas, al tiempo que no sobresale la capacidad de razonamiento que muestran los encuestados. 

Cosa de la LOMCE? 

Lo que en líneas generales dibuja este informe  es el nivel alcanzado con una ley orgánica que ha tenido muchos detractores. Tendría interés por cuanto que la LOMCE abogaba por tener las claves de la “calidad educativa”, y fue defendida por sus promotores amparándose en un torticero uso de los datos de otras evaluaciones de la OCDE después de haber relegado un pacto educativo que estaba prácticamente concluido y que, a todas luces, hubiera sido más rentable; pero once años más tarde de que se empeñaron que no fuera adelante –porque tenían todas las bazas para tener mayoría en las inmediatas elecciones-, lo mejor que se puede hacer con todo ese historial acumulado es no olvidar sus sinrazones. 

Con ese fondo de memoria, no se debiera perder de vista que se trata de una foto fija, puntual y genérica, del nivel de destrezas para aplicar  conocimientos que tienen los alumnos de 15 años, adquirido no solo en la escuela o colegio, sino también en sus otras circunstancias ambientales y domésticas en que están inmersos desde antes de nacer. En los medios suele destacarse, casi solamente, el listado comparativo resultante con los países que están en cabeza, que, en este caso, en ambos tipos de competencias son: Japón Corea, del Sur, Estonia o Finlandia, mientras nuestros alumnos, en los datos actualizados del 25 de septiembre de 2009, no llegan a la media de los otro 38 países (La media es de 489 puntos y España ronda entre 481 en Mat. y 483 en Ciencias). 

Tiene interés advertir que el problema principal que muestra este Informe es que la proporción de alumnos o alumnas que están en el nivel más alto es mínima, lo que hace que el promedio estadístico baje. Debiera inducir a pensar que las cuestiones a que apunta estarían inscritas en el sistema que tenemos de enseñanza, y a mirar bien qué y cómo se enseña, además de observar si reafirma y reproduce –pero apenas corrige-  problemas previos a la entrada de cada alumno o alumna en el círculo escolar, los que configuran el capital cultural de que es portador desde antes de pisar un aula. 

¿Desesperanza?

El informe dice reiterar “una posición estable”, aunque ligeramente más baja que otras veces, de la educación española; es decir, que indica viejos problemas de equidad e inequidad que el sistema educativo existente debiera resolver y que -a la luz de su historia anterior- parece reacio a enfrentar. Todas las preguntas principales para corregirlo debieran dirigirse, pues, hacia lo que debiera suprimirse, qué debiera modificarse y qué debiera innovarse; sería más efectivo que poner tanta pasión en nuevas leyes educativas, más empeñadas en sostener alternancias partidarias en el BOE, que en enmendar con paciencia y constancia lo que debe enmendarse. 

El primer informe PISA fue en 2002; pero el primer informe de la OCDE sobre la educación española -de carácter estratégico, sobre la política americana en el Mediterráneo-, es previo a que, en 1969, se editara el Libro blanco que anunciaba la Ley General de Educación en 1970. Tal vez no haya llovido bastante para que muchos de los problemas que allí aparecían fueran erradicados; lo cierto es que, dentro de las diferencias lógicas, hay capítulos en que la inequidad sigue viva y  que, pese a la CE78, siguen vivos después de 42 años. No todo se debe a la Educación; pero con un equilibrio más justo que el que estamos mostrando en su gestión –igual que en cuanto atañe a la Sanidad y a la Dependencia- no habría tanto personal empeñado en que nos metamos el dedo en el ojo unos a otros. ¡Atentos! 

Manuel Menor Currás

Madrid, 09.12.2020.

domingo, 2 de febrero de 2020

Luces y sombras del ‘milagro’ educativo en Portugal (Pablo Gutiérrez del Álamo para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica este artículo

Portugal ha hecho una apuesta por un nuevo currículo y por la educación inclusiva, al mismo tiempo que se enfrenta a retos como la renovación de la plantilla docente o los niveles de pobreza.

Desde hace más de una década Portugal ha venido realizando una importante apuesta para la mejora del sistema educativo. Desde que en 2000 comenzaran a participar en el informe PISA, el país vecino no ha parado de conseguir mejorar sus resultados. Ha sido el único país de nuestro entorno que no ha parado de hacerlo.

En los últimos años, con el anterior gobierno en coalición entre socialistas y comunistas y con el actual, liderado por los primeros y con el apoyo puntual de los segundos en el Parlamento, han acometido una importante reforma educativa. Esta se ha basado en el curriculo y la autonomía escolar y en una apuesta por hacer el sistema lo más inclusivo posible. Ambas reformas se desarrollaron en paralelo y se aprobaron al mismo tiempo. Pero ya venían haciéndose cambios importantes desde hacía algunos años.


Curriculo y autonomía
El primer paso dado por el anterior Ejecutivo luso (su ministro de Educación sigue siendo el mismo en esta segunda legislatura de izquierdas) fue transformar el curriculo escolar. Como en España, tenían claro que se trataba de un contenido demasiado extenso que no paraba de sumar más y más información. Por eso, lo primero que hicieron fue decidir qué es un alumno de éxito y qué es lo que necesita para serlo.


Lo primero entonces fue decidir que el sistema educativo debía garantizar una serie de valores comunes (libertad; responsabilidad e integridad; ciudadanía y participación; excelencia y exigencia; curiosidad, reflexión e innovación) para todos, para conseguir ese estudiantado de éxito. Después de tener esto claro, decidieron cuáles eran las competencias necesarias para que estos valores fueran asumidos. El cambio, poner los valores en el centro y no las competencias, como hasta el momento, es importante, al menoos así lo explica Maria João Horta, subsecretaria general de Educación del Ministerio portugués durante su participación el pasado fin de semana en una jornada organizada por Concejo Educativo, el MRP de Castilla y León.

Y lo explica asegurando que los valores propuestos no tienen por qué cambiar con el tiempo, cosa que sí puede ocurrir con las competencias que la sociedad exige a sus jóvenes, más relacionadas con la coyuntura de cada momento.

El currículo, entonces, ha de responder a estos valores y competencias, además de que debe menguar dada su extensión. Para su modificación decidieron contar con las asociaciones profesionales de docentes (hasta el momento había sido la Academia la que había fijado el currículo escolar). El objetivo era decidir cuáles eran los aprendizajes esenciales de cada materia y desarrollar unos textos conectados unos con otros para que el profesorado pudiera trabajar de manera interdisciplinar los contenidos. A esto, además, se suma un proyecto piloto que quería probar la posibilidad de dejar a los centros educativos la autonomía suficiente para que decidieran sobre el 25% del currículo y cómo organizarse metodológicamente.


Este 25% de autonomía se concretaba en la posibilidad de que los centros educativos consiguieran cierta especialización, fueran capaces de adaptarse mejor a las necesidades del entorno social, mientras garantizaran que las enseñanzas esenciales llegaban a todas las chicas y chicos. Hoy por hoy continúa creciendo la adhesión al proyecto y ya hay varias decenas de colegios que lo están haciendo.

Previa a esta mayor autonomía de los centros es la creación de agrupamientos escolares. Una organización de los centros relativamente parecida a los centros rurales agrupados que ha supuesto la puesta en marcha de centros que aglutinan enseñanzas desde educación infantil hasta secundaria. Y como en los centros rurales, situados los establecimientos en diferentes edificios o localidades. La idea es unificar los criterios pedagógicos y de gestión de toda las enseñanzas comunes.


Portugal tiene una escolarización obligatoria que va desde los 6 hasta los 18 años. A los 15, chicas y chicos han de decidir qué vía quieren seguir, si la conducente a la universidad o a estudios profesionales. De esta manera los nueve primeros cursos de la obligatoria son comunes y los tres últimos, diferentes. Además, más del 80% del país está matriculado en la escuela pública. La privada y la concertada son casi testimoniales. Esta segunda, además, ha visto recortada su financiación bajo la premisa de si hay centros públicos que ya pueden dar el servicio educativo, no es necesario concertar aulas.

Escuela de calidad para todos
Esta ha sido la segunda gran reforma que han puesto en marcha desde la anterior legislatura. El objetivo es que todas las niñas y niños reciban la misma educación de calidad independientemente de sus necesidades educativas o de su situación socioeconómica.


Con esto objetivo el Ministerio de Educación decidió que los centros de educación especial tenían que dejar de escolarizar alumnado con diversidad y este debía estar matriculado en centros ordinarios. Para ello, transformaron estos colegios en centros de recursus para el sistema común, de manera que casi ya no escolarizan y sus profesionales dan servicio de apoyo a los centros que tienen cerca. El Estado paga las nóminas de estos profesionales de la educación especial que no son funcionarios como sus compañeros.

Maria João Horta explica a este periódico que uno de los problemas a los que se enfrentaron en un principio fue que no en toda la geografía portuguesa había centros de educación especial, de manera que los nuevos centros de referencia no dan servicio a todo el país. Por eso han tenido que hacer otras contrataciones allí donde no había centros previos. Esto y el hecho de que este personal no esté dentro de la función pública les ha supuesto tensiones con los sindicatos que sí quieren contatación pública. Para Horta, eso sería caro y poco sostenible dado cómo van cambiando las necesidades sociales en este sentido.


Dentro de esta misma apuesta por la escuela inclusiva están haciendo, asegura, todo lo posible para que el alumnado con necesidades educativas esté el mayor tiempo posible en las aulas ordinarias. Al igual que en España, Portugal cuenta con aulas específicas, como las aulas TEA. Su intención es que el alumnado esté menos tiempo en ellas y más con sus compañeros. Que no sea necesario que chicas y chicos salgan del aula y sí que entren otros profesionales de apoyo.
Tensiones y dificultades
Portugal no solo ha mejorado sus indicadores de rendimiento académico en evaluaciones como PISA. Uno de sus logros más importantes, y que venía ya desde los gobiernos conservadores anteriores, ha sido reducir la tasa de abandono escolar temprano que hace unos años rondaba el 40%. Hoy por hoy está situada en el 13%.

Pero el «milagro» portugués no es un camino recto. El país vecino cuenta, como España, con un 30% de alumnado repetidor todavía. Horta justifica esta situación asegurando que ha de darse un cambio en la mentalidad del profesorado para realizar su trabajo de otra manera para conseguir que alcancen los objetivos necesarios y no tengan que repetir curso. La inercia histórica ha de revertirse.

A esto hay que sumar que el cambio hacia un sistema inclusivo también ha supuesto tensiones con familias y centros de educación especial que todavía están por resolverse. Sobre todo en el sentido de que el sistema ordinario sea capaz de dar respuesta a las necesidades de estas niñas y niños.

Una vez que han conseguido que la obligatoriedad alcance los 12 años de escolarización, que han descendido en las tasas de analfabetisimo (insoportables una vez terminada la dictadura en el año 74) y que han organizado el sistema para intentar responder a todas las demandas sociales actuales, han de mejorar las cifras de escolarización en la educación infantil pública, principalmente en el 0-3. El segundo ciclo de infantil prácticamente matricula a la totalidad de las criaturas, pero sigue habiendo mucho margen de mejora en el primer ciclo.

Por el final, la formación profesional también requiere de cambios suficientes como para conseguir crear pasarelas que permitan a los jóvenes poder acceder a estudios universitarios una vez que entran en esta vía.

Y mientras todo esto sucede, queda por delante y en paralelo dar respuesta, no solo desde los estamentos educativos, también desde los sociales, los retos de tener unos altos niveles de pobreza y exclusión social. Para ello ya se han puesto en marcha programas de gratuidad de las actividades extraescolares o de animación a la lectura y creación de bibliotecas escolares, por ejemplo.
Profesorado
El profesorado portugués, desde hace algunos años, ha de pasar un periodo de formación inicial bastante exigente, desde infantil hasta la secundaria. Esto ha supuesto que todo el colectivo tenga los mismos niveles formativos universitarios con importantes periodos de prácticas tutorizadas en centros educativos. A diferencia de España, esta formación es la misma para todo el mundo, lo que supone que después, los salarios serán también los mismos. Es tan importante ser de infantil como de secundaria. Esta es al menos la apuesta de la Administración.

Otra de las diferencias con España es que para ejercer en el sistema público no existe un examen de oposición. Son los centros educativos quienes contratan al profesorado en función de sus necesidades y del currículum que tenga cada aspirante. La experiencia y los estudios van dando puntos que ayudan a cambiar de colegios y mejorar, principalmente, en relación a la cercanía del docente a su lugar de residencia.

El problema en este sentido ha llegado, como en España, de manos de la crisis económica, que pegó más fuertemene en Portugal. Durante los peores años, la natalidad bajó en el país vecino de forma importante, siendo hoy por hoy menor que la española. Esto ha supuesto que la necesidad de contratación docente por parte de los centros haya sido más baja. En la actualidad, la mayor parte del personal docente luso tiene más de 50 años.

Esta falta de contratación ha supuesto su envejecimiento al mismo tiempo que impactaba sobre el número de personas que se ha venido matriculando en los estudios universitarios conducentes a la enseñanza. Esto será un problema en el momento en el que comience a haber importantes porcentajes de jubilación en el profesorado actual y el sistema se encuentre con que no hay relevo suficiente entre la población más joven, que ha entendido en estos años que la docencia dejaba de ser una salida profesional atractiva.

lunes, 20 de enero de 2020

El fracaso social de la educación (Raúl Gijón en elsaltodiario.com)

Artículo de Raúl Gijón en elsaltodiario.com

Por mucho que insistan algunos “expertos” y tertulianas, no hay un solo dato en el informe PISA que justifique el alarmismo con el que, anualmente, se recibe este en los medios. Los factores que explican la distancia entre la educación en España y la del resto del mundo desarrollado son la desigualdad económica y la falta de un modelo educativo útil. Hay una relación directa entre el nivel sociocultural de las familias –los ingresos y el nivel educativo de los padres– y el desempeño de los hijos en el colegio.

Decía Aristóteles que si el fin de la educación es la justicia, la educación debe ser única y la misma para todos, de modo que no sea el dinero y la clase social lo que diferencie la educación. En estas líneas se intentan proponer cambios en el camino hacia un modelo educativo adaptado a la sociedad del siglo XXI, desde el convencimiento de que otra educación es posible.

El problema de la Educación es, precisamente que no se habla de la Educación que queremos. Como si de un producto de consumo se tratara, se trocea, se divide, se distribuye en porciones planteándose, de manera interesada, debates segmentados y aleatorios sobre temas secundarios: los resultados PISA, si la religión debe estar en la escuela, si ésta tiene suficientes recursos, si la formación del profesorado es adecuada... Y todo barnizado con un discurso neoliberal centrado en los resultados y en la idea de que, como cualquier producto, incluso la Educación es objeto de compra y venta.

Por eso, el llamado fracaso escolar acaba siendo la plasmación del “fracaso social” en una sociedad que sigue sin considerar la Educación como una prioridad irrenunciable para garantizar el derecho de todos y todas a una formación de calidad en condiciones de igualdad y equidad.

Partimos en el análisis de una evidencia: en toda idea educativa subyace una ideología, una manera de ver e interpretar el mundo. La Educación nunca ha sido ni ha podido ser neutral, porque entonces el proceso educativo carecería de finalidad y se convertiría en algo banal y sin ningún tipo de significado. El fin último de la Educación debería ser la de crear una ciudadanía activa, crítica, que forme personas capaces de desafiar las prácticas antidemocráticas en el futuro. Es en ese sentido que debemos desescolarizar la escuela, sacando de ella lo que no forma ni educa al ser humano e introduciendo en la institución escolar los aspectos centrales de la educación integral.

La pedagogía, tal y como está planteada, ataca en lugar de educar, persigue el conformismo a través del aburrimiento y la imposición, la competición frente a la colaboración y la solidaridad, valorando sólo resultados inmediatos y usando el castigo y la memorización

LO QUE TENEMOS. ADIESTRAMIENTO PARA EL ÉXITO EN EL CAPITAL Y PRUEBAS.

Los ataques sistemáticos y deliberados sobre la Educación, en general y sobre la Educación pública en particular, han situado a la escuela actual lejos del objetivo de cultivar a su ciudadanía. Muy por el contrario, se pretende adiestrar, someter y preparar a personas útiles para un sistema económico capitalista, competitivo y agresivo. Una escuela que favorezca a unos pocos y deseche a la gran mayoría. Lo que hoy en día se practica en nuestras aulas tiene poco que ver con la cultura y mucho con la autoridad y el poder, como decía Pepita Martín Luengo, en un sistema educativo carente de contenidos, vacío de valores y eminentemente superficial y alienante. La pedagogía, tal y como está planteada, ataca en lugar de educar, persigue el conformismo a través del aburrimiento y la imposición, la competición frente a la colaboración y la solidaridad, valorando sólo resultados inmediatos y usando el castigo y la memorización como medios principales. La escuela mayoritaria de hoy sigue polarizada y obsesionada por el éxito y la clasificación, por los resultados medidos de manera estrecha, por la aceleración y la prisa. Un indicador claro de las consecuencias del tipo de educación que hoy se desarrolla en los centros escolares es el incremento de la violencia y de protocolos contra el acoso escolar. Sólo una reflexión sobre este asunto: si verdaderamente hubiese un deseo explícito de actuar positivamente sobre estas expresiones de violencia, se tendría que revisar el sistema al completo.

La gran lección de este examen es que los factores que explican la distancia entre la educación en España y la del resto del mundo desarrollado son otros dos, muy distintos: la desigualdad económica y la falta de un modelo educativo

En este ambiente agresivo contra la infancia, el resultado de una prueba es capaz de desestabilizar todo el planteamiento educativo de un territorio y, durante unos días, es portada de las editoriales periodísticas hasta que el tema desaparece por inanición. Pero, por mucho que insistan algunos “expertos” y tertulianas, no hay un solo dato en PISA, una prueba descontextualizada (y, como dice Juana Sancho, colonizadora) que justifique el alarmismo con el que, anualmente, se recibe este informe en los medios. La gran lección de este examen es que los factores que explican la distancia entre la educación en España y la del resto del mundo desarrollado son otros dos, muy distintos: la desigualdad económica y la falta de un modelo educativo útil. La propia OCDE lo recalca: hay una relación directa entre el nivel sociocultural de las familias –los ingresos y el nivel educativo de los padres– y el desempeño de los hijos en el colegio. Es el factor que más afecta a la educación, con mucha diferencia. Por eso, tan importante es combatir la pobreza infantil como asegurar que ésta no condiciona el futuro de los niños y niñas que la sufren, que no se perpetúa a lo largo de la vida, que no se transmita entre generaciones. Es en este punto donde la Educación cobra verdaderamente importancia y se conforma como uno de los ejes de la estrategia integral que la Comisión Europea recomienda a los países para combatirla.

LAS NECESIDADES, LAS MEDIDAS, LOS PLANES.

Todo lo expuesto significa que debemos hablar de financiación, de qué modelo de escuela queremos, cómo abordamos el reto de la inclusión social y educativa del alumnado, cuáles son los saberes relevantes, cómo afrontamos aspectos como la laicidad, la coeducación, de cómo articular la participación democrática de la comunidad educativa. Si respondemos a estas preguntas, seremos capaces de tener una imagen del modelo educativo que, como sociedad, queremos.

Para empezar a debatir sobre el futuro modelo educativo en el que participe toda la comunidad, lo primero que debe hacerse es crear estructuras políticas en el nuevo gobierno donde las desigualdades sociales, y en especial la pobreza infantil, sean prioridades políticas. En ese sentido, una Vicepresidencia del gobierno de Igualdad y una Secretaría de Estado para luchar contra la pobreza infantil deben servir para empezar a trabajar de manera coordinada y sistémica y para que la equidad sea el elemento central de la política educativa en los próximos años, porque existen desigualdades que requieren una acción global, una respuesta integrada que trasciende el centro escolar y que impacta, en gran medida, en la eficacia de las oportunidades educativas.

Cualquier sistema educativo orientado a la equidad considere la necesidad de diseñar estrategias de colaboración y coordinación conjunta, como puedan ser planes interdepartamentales o acciones intersectoriales

En este sentido, garantizar unas condiciones de educabilidad adecuadas (sean materiales o afectivas), generalmente degradadas en contextos de pobreza, puede resultar tan determinante como contar con un proyecto pedagógico de calidad o con profesionales bien cualificados. Ello exige que cualquier sistema educativo orientado a la equidad considere la necesidad de diseñar estrategias de colaboración y coordinación conjunta, como puedan ser planes interdepartamentales o acciones intersectoriales, para resultar más eficaces.

EXTREMADURA, EN RIESGO DE SER POBRE DE POR VIDA.

¿Y Extremadura? Nuestra comunidad autónoma se localiza en el sur estadístico del territorio español, donde se concentran las tasas de pobreza infantil más altas junto a Ceuta, Andalucía, Castilla La Mancha, Murcia y Canarias, según el índice de equidad educativa de Save the Children, que demuestra la relación entre pobreza infantil y la falta de equidad de las políticas educativas, cuando se limitan las oportunidades de aprendizaje de un niño en situación de exclusión social

A punto de cumplirse veinte años de que Extremadura recibiera las transferencias educativas, el sistema educativo de la región apenas ha mostrado una mejoría

El último Informe del Consejo Escolar de Extremadura (Marzo 2019) así lo reconoce: Extremadura se encuentra en una situación muy desfavorable (aunque se nota una leve mejoría con respecto al último Informe Pisa 2012), situándose en valores promedio de países como Portugal o Chile.

A punto de cumplirse veinte años de que Extremadura recibiera las transferencias educativas, el sistema educativo de la región apenas ha mostrado una mejoría. Las inversiones realizadas por la UE no se reflejan aún en una evolución significativa. El establecimiento de un modelo consolidado que permita, por ejemplo, situar a la escuela rural o la inclusión educativas en referentes a nivel estatal, son dos aspectos clave para nuestra comunidad. Bien es verdad que nuestra región estaba a la cola el siglo pasado, con índices de analfabetismo y retraso social y económico evidentes.

La educación en Extremadura necesita una profunda revisión de conjunto, un cambio de mirada, en el que las ciudades y pueblos se conviertan en agentes educadores

Mientras los problemas de pobreza infantil, desempleo juvenil y abandono escolar no se aborden a través de políticas autonómicas de inversión en infancia que mejoren el sistema educativo extremeño, seguirá existiendo la amenaza de que la pobreza educativa termine convirtiéndose en pobreza de por vida. Por todo ello, la educación en Extremadura necesita una profunda revisión de conjunto, un cambio de mirada, en el que las ciudades y pueblos se conviertan en agentes educadores. En ese marco, tal y como recomienda Save the Children en un reciente informe, la acción política debe centrarse en cuestiones clave como favorecer el acceso a educación infantil de calidad de 0 a 3 años de niños y niñas; revisar normativas y poner en marcha un plan de medidas contra la segregación escolar acordadas con las comunidades autónomas para reducir la concentración del alumnado desfavorecido, migrante y gitano; asegurar la gratuidad de material, comedor y transporte escolar a niños y niñas en situación de pobreza y su acceso a becas suficientes que promuevan su permanencia en la educación postobligatoria; dotar de recursos extra, impulsar programas de innovación y reducir la ratio a los centros educativos que escolarizan alumnado desfavorecido. Medidas todas claras, precisas y contrastables. Fuera de todo eso, palabras.

viernes, 10 de enero de 2020

El alumno aplicado (Pau Rodríguez para eldiario.es). El sistema educativo portugués

Artículo de Pau Rodríguez publicado en eldiario.es el 6 de enero de 2020:
  • El sistema educativo portugués progresa como pocos en Europa y presenta medidas modélicas como las extraescolares gratuitas o la mayor libertad de los centros para decidir el currículum
  • En 2004, Portugal presentaba una tasa de abandono temprano del 39%. La ha reducido hasta el 11,8%. En el mismo periodo, España ha pasado del 32% al 18%
  • El Gobierno ha retirado la subvención a 49 centros privados sin grandes polémicas. Solo se financian escuelas privadas donde no hay oferta pública
Si la OCDE fuera el aula de una escuela, Finlandia y Singapur serían los alumnos que siempre sacan sobresalientes. Pero el orgullo de los maestros sería otro, el pupilo que más ha progresado desde que comenzaron las clases. El que llegó con serias dificultades y ahora va camino de ser un referente para sus compañeros. Ese es Portugal, un país inmerso en una revolución escolar tan silenciosa y constante como imperfecta y cuestionada. Como lo es siempre la educación.

Desde que se publicase el primer informe PISA el año 2000, los estudiantes portugueses no han parado de superarse en matemáticas, ciencia y lengua hasta 2018, cuando por primera vez los resultados han menguado -sin que la OCDE lo vea motivo de preocupación, más bien una estabilización-. Esta mejora no ha situado a Portugal a la cabeza de los países punteros en educación, pero sí les ha valido el calificativo de estrella emergente. Y no es solo por estos indicadores, que son al fin y al cabo un diagnóstico. Portugal ha reducido como pocos su tasa de abandono escolar y ha iniciado una serie de medidas que han atraído el foco de expertos y académicos. Entre ellas, dar mayor libertad a los colegios para decidir el currículum y eliminar la subvención a buena parte de los colegios concertados.

Para entender lo que ha ocurrido en las escuelas de este país, como en otros sectores, hay que retroceder a 1974. La Revolución puso fin a la dictadura y se abrió un período fundacional también para la educación, reflejado en la Constitución aprobada dos años después, "con un énfasis en la ciudadanía y la participación democrática que no se puede obviar de cara al desarrollo del sistema educativo", sostiene Diana Sousa, profesora del UCL Institute of Education de Londres.

La llegada de la democracia supuso no sólo dejar de menospreciar la educación, sino sentar las bases para atacar la analfabetización o la pobreza infantil en un país que partía de elevados niveles de exclusión. A día de hoy, el nivel educativo de las madres, a menudo un mejor predictor de los resultados de los hijos que su propio desempeño en clase, está todavía lejos de países como España. De los alumnos que se sometieron al test de PISA de 2015, hasta el 50% tenían madres sin estudios secundarios, mientras que en España eran la mitad, alrededor del 25%, y en el grueso de países europeos está por debajo de 10%.

João Costa, actual secretario de Estado de Educación, señala las que para él son algunas de las medidas que explican el progreso de los escolares a lo largo de estos años. La creación de una red pública de preescolar, su valorado Plan Nacional de Lectura –con la creación de bibliotecas escolares y programas familiares– o la inversión en la formación del profesorado están entre las que más destaca. "La mayoría de docentes tienen un máster o posgrado", explica, y detalla que durante los primeros años de ejercicio tienen un tutor que les supervisa. Portugal dedica además el 4,8% del PIB a educación, un porcentaje cerca de la media europea y superior al 4,3% español.

El sistema educativo portugués ofrece a sus alumnos oportunidades por ahora impensables en España. Una de las más llamativas, y desde hace años, son actividades extraescolares gratuitas para todos los escolares. "Para muchos es la primera vez que tienen la oportunidad de aprender a tocar un instrumento o practicar disciplinas artísticas que solo estarían al alcance de los más privilegiados", sostiene Costa. "Esto no es ningún detalle", añade para argumentar que esto puede ofrecer a los alumnos más rezagados o rebotados una nueva forma de relacionarse con el aprendizaje que, a la postre, prevenga el abandono.

El éxito de reducir el abandono
Nadie como el país luso ha reducido la tasa de abandono escolar temprano en los últimos 15 años. En 2004, el 39% de los jóvenes había dejado los estudios con o sin el equivalente a la ESO española, un porcentaje que ha caído hasta el 11,8%, según datos del Eurostat. Esto le deja cerca del 10,6% de media de la Unión Europea, a diferencia de España, que en el mismo periodo ha pasado del 32% al 18%.

El abandono educativo temprano, según convienen los expertos, cae con las crisis económicas porque no hay empleo fácil que llame la atención de los jóvenes, pero no es esta la única explicación. Una que diferencia a España de Portugal es que en este país se ha extendido la escolarización obligatoria hasta los 18 años. Uno puede escoger a los 15 años si opta por seguir una vía más académica o una más técnica, algo parecido a la Formación Profesional española pero sin la opción de dejar los estudios hasta la mayoría de edad.

La polémica de las reválidas
A estas alturas, tanto el gobierno portugués como los académicos consultados quitan hierro al peso de los resultados PISA, puesto que mide solo tres ramas del conocimiento y empuja a los ránkings entre países. Pero lo cierto es que los malos resultados obtenidos por Portugal en el primer examen, el año 2000, encendieron todas sus alarmas, más aún en un contexto de integración europea en el que el país aparecía instalado el furgón de cola. La reacción del ejecutivo fue aumentar las horas de matemáticas y lengua –con clases de refuerzo para los más rezagados– e introducir una de las medidas que más controversia ha generado desde su instalación: las reválidas.

Su discutida implantación demuestra que Portugal, como España, no es ajena al debate pedagógico asociado a las inclinaciones políticas de los partidos. Así como existe una seria discusión sobre el currículum, los gobiernos de derechas han defendido los exámenes externos para pasar de curso y los de izquierdas, como el actual, los han reducido. Llegó a haber cuatro cursos en los que los alumnos tenían que superar una prueba estatal para aprobar el año. Ahora sólo queda una al final de la ESO. "Si preguntas a alguien de derechas te dirá que ayudan a centrarse en los resultados y a que los profesores se responsabilicen más de ello, mientras que para un socialista son el mal y la esencia de la desigualdad, una presión innecesaria. Mi opinión es que no están conectados con el aprendizaje, y que por otro lado, si un alumno aprende bien no hay que tenerles miedo", razona Isabel Flores, secretaria general del Instituto Para as Políticas Públicas e Sociais.

Otro gran terreno de batalla es el del currículum, hasta el punto que el gobierno portugués, en manos del socialista António Costa, ha puesto en marcha ahora una asignatura que sonará a los profesores españoles: Educación para la Ciudadanía. Pero la gran innovación de su administración en este ámbito tiene que ver con la mayor autonomía y flexibilidad que han dado a los colegios para que puedan decidir ellos una parte de los contenidos, concretamente el 25%. Los centros pueden usar este porcentaje de las clases para hacer proyectos, fusionar asignaturas, trabajar aspectos relacionados con su entorno más cercano… Para Costa, esta ha sido también una forma de poner fin a la "sobrecarga de contenidos", a los currículums tradicionalmente inabarcables que ahora quedan reducidos a unas bases.

Aun así, Flores le ve todavía inconvenientes. Al ser voluntario para los colegios, "los que aprovechan la autonomía son los que ya usaban estrategias pedagógicas alternativas, mientras que los que se agarran a la tradición son los que siempre han opuesto resistencia". João Maroco, profesor asociado de ISPA Insituto Universitario, advierte también que todavía es pronto para evaluar esta política y que habría que supervisarla bien. "Esto puede llevar a los profesores a la tentación de abandonar las partes del currículum más difíciles", avisa.

Mucho menos llamativa, aunque en España ocasionaría un auténtico terremoto, es la retirada de las subvenciones a los colegios concertados. El predominio de los centros públicos, que escolarizan a cerca del 90% del alumnado –en España es el 68%–, hace que la decisión del Gobierno de no renovar conciertos a los colegios privados haya salido adelante sin demasiado rechazo. Son de entrada 49 colegios los que dejarán de recibir dinero público. "El principio es muy simple: la financiación de escuelas privadas sólo está permitida en áreas donde no hay oferta pública", explica el secretario de Estado.

Sin triunfalismos
Tras casi 20 años de mejora ininterrumpida de los resultados educativos –al menos según PISA– lo curioso es que no hay ningún experto consultado que enarbole un discurso triunfalista, algo por otra parte común en el terreno educativo. El primero en ser prudente es el propio Gobierno. "Seguimos muy lejos de los mejores países y tenemos graves problemas de asimetrías cuando se tiene en cuenta el contexto social y económico del alumnado", reconoce Costa.

Portugal sigue siendo a día de hoy un país en el que las desigualdades pasan factura al alumnado. De nuevo en PISA, el porcentaje de variación del resultado de los estudiantes en 2015 era, en ciencias, de 15 puntos en función de su procedencia social, cuando la media de la OCDE es de 12,9 puntos. Y la repetición de curso, cuestionada por su poca utilidad, sigue siendo una lacra tanto en Portugal como en España: el 31% que acaba la ESO habiendo repetido algún curso, un volumen sin comparación en toda Europa (a excepción de Bélgica).

Pero si hay una cuestión que ha puesto patas arriba el sistema escolar en los años recientes es el salario de profesorado, que no olvida la dura crisis por la que pasó el país y los recortes sufridos en condiciones laborales. La reivindicación del plus de antigüedad que les retiraron durante el período de austeridad costaría 635 millones de euros al Estado, un montante que el Gobierno no cree que pueda asumir ahora y que ha desatado una oleada de protestas de los docentes.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Lo que menos me preocupa son los resultados del PISA (Juana M. Sancho en eldiariodelaeducacion.com)

Artículo de Juana M. Sancho publicado en eldiariodelaeducacion.com

Más allá de de los resultados de una prueba descontextualizada y “colonizadora”, me preocupa la falta de inversión, la formación del profesorado, el corpoplacismo de las políticas educativas o la visión reduccionista de la educación centrada en la escuela 
y no en el contexto del alumnado.

En torno a la publicación de los resultados de las pruebas PISA, personas y entidades de distintos países se han llevado las manos a la cabeza, por los “pobres” resultados obtenidos. Esto me ha hecho pensar en lo que se decía en mi infancia. “Hay quien solo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena”. Porque parece que estas personas y entidades llevan un tapón en los oídos que les impide sentir las continuas tormentas que azotan a los sistemas educativos de innumerables países. Incluido en nuestro.

A las personas que vivimos el día a día de lo que sucede en la escuela y mantenemos un firme compromiso con la misión más importante de las sociedades que buscan el bien común: la educación, nos preocupan muchas otras y más importantes cosas. Porque sin educación no hay civilización. Pero sin justicia social la educación para el bien común es inviable.

De ahí que antes de preocuparnos de los resultados de una prueba descontextualizada y “colonizadora”, que solo tiene en cuenta un tipo de conocimiento y un contexto social y cultural, haré una lista de lo que a muchos de nosotros nos preocupa.

Nos preocupa la falta de inversión sistemática y rigurosa en la educación pública.

Nos preocupa contar con una formación del profesorado a la altura de los tiempos VICA (volátiles, inciertos, complejos y ambiguos) que vivimos. Porque como decía ya Antonio Gramsci, el mayor reto de la educación es contribuir a formar individuos a la altura de su tiempo.

Nos preocupan las prácticas demasiado inerciales de los profesionales y las instituciones encargadas de la formación inicial y permanente del profesorado.

Nos preocupa el cortoplacismo y la falta de visión de los responsables de las políticas educativas.

Nos preocupa la falta de inversiones sistemáticas e integrales que llevan al profesorado de algunos centros a trabajar en condiciones de resiliencia.

Nos preocupa la visión reduccionista de la educación centrada en la escuela y no en el contexto del alumnado que, cuando llega –si es que llega– a la institución, tiene unas condiciones de partida y de vida que lo sitúan en una desigualdad difícilmente superable.

Nos preocupan las condiciones de trabajo del profesorado. En algunos países que pasan las pruebas PISA, tienen que trabajar tres turnos para sobrevivir y reciben el salario tarde y mal. Y en los que pueden vivir trabajando en un solo centro, teniendo que atender a poblaciones cultural, social, económica y física y mentalmente diversificadas, sin contar con el conocimiento o los recursos necesarios para llevar a cabo su trabajo.

Nos preocupa la ola de solucionismo tecnológico que nos invade al descubrir las grandes corporaciones tecnológicas el tesoro (el gran negocio) que encierra la educación.

Nos preocupa la falta de comunicación entre los equipos de investigación, los responsables de las políticas educativas y los centros de enseñanza.

Nos preocupa que organismos como la OCDE y los responsables de los gobiernos mantengan la pretensión de “medir los resultados de los sistemas educativos en lo que respecta al rendimiento del alumnado, dentro de un marco común y acordado a nivel internacional”, cuando no hay nada más contextual que el aprendizaje y no hay nada tan desigual como los sistemas educativos de países tan diversos como Finlandia, Corea del Sur y México o Brasil. ¿Qué es lo que “miden” las pruebas PISA más allá de la habilidad de contestar a lo que los responsables de estas pruebas esperan que contesten?

Y nos preocupa porque como como argumentaba H. L. Mencken (1880 – 1956): “Para cada problema complejo hay una respuesta que es clara, simple y errónea». Nos preocupa porque es un ejemplo más de la dificultad que tenemos para enfrentarnos a los problemas “perversos” (wicked – Rittel y Webber, 1984). Porque la educación es un problema particularmente “perverso”. Los problemas perversos se caracterizan por no estar claramente definidos. La información necesaria para comprenderlos depende de las propias ideas, de la imágenes mentales y afectivas, de quienes intentan resolverlos. Exigen un inventario exhaustivo de todas las soluciones posibles anteriormente propuestas. No es posible entender el problema sin conocer el contexto, y no hay nada tan contextual como el aprendizaje; ni se puede buscar información sin estar orientada hacia una posible solución. No se pueden considerar resueltos por razones inherentes a la lógica del problema (verdadero-falso), sino porque las personas investigadoras o responsables de las educativas consideren que alcanzaron un grado aceptable de “satisfacción”. Y lo que es mucho más importante -sobre todo para el caso de la educación-: cualquier intervención en un problema “perverso” tiene consecuencias, deja huellas, que no pueden ser borradas por una acción “reparadora” de los efectos no deseados, porque esto generará otros problemas. Por todo ello, son problemas con características que los convierten en “únicos” y también actúan como síntomas de otros problemas.

Si pensamos en el contexto de nuestro sistema educativo, o en el de cualquier otro país, no podremos encontrar ningún otro problema tan “perverso” como en el de la educación.

Por todo ello, invito a todas las personas interesadas por una educación para el bien común y la justicia social a pensar desde la complejidad sin buscar soluciones “claras, simples y erróneas”. En el caso de este tipo de respuestas que representa PISA, como dijo hace años Miguel Ángel Santos Guerra, invito a que nos preocupemos por “alimentar el pollo”, y no solo por “pesarlo”.

jueves, 5 de diciembre de 2019

En igualdad de condiciones, los colegios públicos obtienen los mismos resultados en PISA que los privados (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica esta información:

Aunque en bruto los centros privados y los concertados sacan mejores resultados que los públicos, el rendimiento se iguala cuando se corrige el efecto positivo sobre los resultados académicos que produce un entorno socioeconómico favorable

"Las diferencias entre colegios son las diferencias entre sus alumnos", explica Alejandro Tiana, número dos del Ministerio de Educación

Educación pide a las comunidades que "reflexionen" sobre los resultados de PISA, que en esta edición han empeorado mayoritariamente

En igualdad de condiciones, los estudiantes de los colegios públicos rinden igual que sus compañeros de los privados (un poquito mejor, incluso). Es una de las conclusiones de la última edición del informe PISA, según ha explicado este martes el número dos del Ministerio de Educación, Alejandro Tiana, en la presentación de los resultados españoles del estudio.
Además, Tiana ha insistido en defender la "calidad" y el "rigor" de la prueba ante las dudas que se están levantando por los problemas con algunas respuestas en la prueba de Lectura –que ha provocado que no se publiquen los datos de España, y con ellos los exhaustivos análisis que le dan a PISA su principal valor–. El secretario de Estado también ha pedido a las comunidades autónomas que "reflexionen" por los resultados obtenidos, que con carácter general han sido peores en esta edición que en la anterior.

Influencias externas

PISA no solo ofrece los datos en bruto de sus pruebas. También les aplica elementos correctores para comparar situaciones a priori incomparables, como el rendimiento de diferentes tipos de alumnos. Los resultados educativos, está demostrado, se ven ampliamente influenciados por varias circunstancias externas a los alumnos: cuestiones como su situación socioeconómica, el nivel cultural de sus padres, el número de libros que hay en casa o incluso si los progenitores están trabajando o en el paro influyen, y no poco, en el rendimiento de un estudiante.
Por esta razón, los resultados en bruto de las diferentes pruebas que se hacen en España suelen salir favorables a los colegios privados e incluso los concertados. Ambos tipos de centro escogen a sus alumnos, los privados sin ambages con el filtro del precio, muchos de los concertados de una manera más sutil —al estar integrados en la red pública no pueden hacerlo legalmente— eligiendo dónde se ubican o cobrando cuotas a las familias.


PISA no es una excepción. En los resultados en bruto, los colegios privados y concertados obtienen 27,62 puntos más en matemáticas que los públicos. En PISA se calcula que 40 puntos equivalen a un curso escolar entero, con lo que esa diferencia habla de dos trimestres de retraso en la escuela pública.
Pero la OCDE introduce el factor corrector que llama Índice Social, Económico y Cultural (ISEC). Para su elaboración, explica la OCDE, "se incluye la información relacionada con la ocupación profesional y el nivel educativo de los padres, así como los recursos disponibles en el hogar (número de libros, dispositivos digitales...)". Cuánto mayor es la influencia de este índice, más segrega un sistema educativo. Un avance: el español lo es bastante.


Así, cuando se aplica el factor corrector ISEC, la ventaja de 27,62 puntos para los centros privados pasa a ser una desventaja de 2,5 puntos. Empate. La situación se repite invariablemente en todas las Comunidades Autónomas (ver gráficos). En algunas, los centros privados tienen una ligera ventaja (la Comunidad Valenciana o Canarias, por ejemplo) y en otras una ligera desventaja (o incluso no tan ligera, como en La Rioja). En la mayoría de las ocasiones, la diferencia es inferior a 10 puntos, que en esta prueba se considera estadísticamente no significativa.
"La diferencia entre los centros es la diferencia entre sus alumnos", ha valorado Alejandro Tiana en rueda de prensa. El secretario de Estado de Educación también ha señalado que España es uno de los países analizados por la OCDE que más segrega en sus colegios, en la línea que ya demostró un artículo reciente de dos profesores de la UAM.
Esto quiere decir, ha explicado Tiana, que España está entre los países donde un alumno desfavorecido más opciones tiene de encontrarse con otro estudiante en sus mismas circunstancias. Y viceversa. Y esto –de nuevo, está demostrado científicamente– no es positivo. "Una variabilidad social y/o étnica limitada puede llevar a que los estudiantes con peor desempeño tiendan a concentrarse en determinados centros, lo que tiene una influencia negativa en la evolución de su rendimiento", explica la OCDE.

"El ministerio confía en el rigor y la calidad"

Además, el número dos de Educación ha dedicado buena parte de la rueda de prensa a defender la validez de PISA, ante las dudas suscitadas por las respuestas erróneas que provocaron la retirada de los resultados de lectura. "El Ministerio confía plenamente en el rigor y calidad del informe, nadie discute los estándares técnicos", ha repetido, y ha lamentado que las críticas hayan llegado (desde algunas comunidades que han empeorado sus resultados, como Madrid o Catalunya) cuando el examen ha resultado menos favorable a los intereses de las administraciones.
Este descenso también ha dado pie a Tiana a pedir a los responsables autonómicos que "reflexionen" sobre las políticas educativas que han tomado en los últimos años y que han llevado a estos resultados. Preguntado específicamente, Tiana se ha negado a señalar la LOMCE como responsable: "No podemos afirmarlo. Algunas comunidades que la han aplicado han mejorado, otras han empeorado", ha explicado, para reconocer de alguna manera que realmente el Ministerio no sabe por qué han empeorado los resultados en esta edición.

PISA remarca las diferencias internas: Madrid retrocede, el norte rinde más y Ceuta y Melilla siguen entre las peores (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

Reproducimos este artículo de ELDIARIO.ES

Las diferencias en los resultados en PISA entre las comunidades autónomas que más rinden y las que menos son equivalentes a un curso entero

Aunque PISA se limita a correlacionar y no señala causalidades, las regiones que más invierten en Educación obtienen mejores resultados que las que menos, relación que se corresponde con el norte y el sur, respectivamente

Madrid es la región que más ha caído en esta edición: ha pasado de estar por encima de la media y al nivel de los principales países europeos a situarse en la media nacional; el consejero lo achaca a los problemas con los resultados en Lectura



Los datos muestran que a menor inversión en educación se obtienen peores resultados en la prueba.

Las 17 españas se manifiestan en PISA con toda su crudeza. O quizá sería más ajustado hablar de tres españas: el rico y bien parado norte, el más pobre y no tan bien parado sur y un pelotón de regiones intermedias. Ceuta y Melilla son caso aparte (para mal).
Los resultados de PISA 2018 (las pruebas se nombran en función del año en el que se hacen los exámenes, no cuando se publican) insisten en la tendencia que ya se observó en la anterior edición: las diferencias entre regiones son estadísticamente significativas. La OCDE lo advierte con carácter general: las diferencias suelen ser más grandes dentro de cada país que cuando se comparan distintas naciones.
"En todos los países y economías, la diferencia de rendimiento entre el 5% de estudiantes que mejores resultados saca y el 5% peor es más grande que la diferencia media entre el país con mejores resultados y el que peor tiene", explica la OCDE.


Así, de los resultados en las comunidades autónomas destaca la caída registrada en Madrid, que ronda los 20 puntos tanto en Ciencias como en Matemáticas. La región ronda los 485 puntos en las dos pruebas, prácticamente el mismo dato que España a nivel nacional, cuando en ediciones anteriores estaba más cerca de los países punteros de Europa que de la media. En el otro lado, aunque no es novedad, Castilla y León sigue estando entre las mejores de España y Europa.


El consejero madrileño, Enrique Ossorio, se puso el pasado viernes la venda antes de la herida cuando pidió a la OCDE que no publicara los resultados porque los problemas con la prueba de lectura habían afectado, aseguró, a los demás.
Eso acabó sucediendo en el caso madrileño: los resultados han caído. Pero PISA no está de acuerdo con Ossorio: si pensara que los resultados no son válidos no los habría publicado, como hizo con los de lectura.
Este supuesto efecto de caída también se ha detectado en otras comunidades, aunque menos. Castilla y León, Aragón, Navarra y Catalunya se han dejado una decena de puntos larga, un descenso a tener en cuenta, pero no del nivel de Madrid. Galicia, sin embargo, mantiene sus resultados bastante estables respecto a la pasada edición rondando los 500 puntos en ambas pruebas. Está entre las mejores.
En general, el panorama que devuelven los resultados de PISA responde a una lógica muy clara: el norte, rico y que gasta más en Educación, rinde bien, por encima de la media y al mismo nivel de los países del norte de Europa, que llevan la voz cantante en cuanto a PISA y el viejo continente se refiere (ver gráficos).
El sur, más pobre y que invierte menos en el sector, obtiene peores resultados y por debajo de la media tanto de España como de la OCDE. Capítulo aparte en este apartado supone, de nuevo, Madrid, que está a la cola de gasto por alumno, pero se encuentra a mitad de la tabla en cuanto a resultados.
Y luego están Ceuta y Melilla, dependientes del Ministerio de Educación, que destacan por sus bajos resultados (apenas por encima de los 400 puntos) y se sitúan en un nivel inferior tanto a España como país como al resto de las regiones. Las dos ciudades autónomas están, en PISA, al nivel de países con los resultados más bajos, como Turquía.
Por arriba, en Ciencias destacan Galicia, Castilla y León o Asturias, con resultados por encima de la media. Canarias, Andalucía y Extremadura tiran de la media hacia abajo, pero se mantienen dentro de una distancias que estadísticamente no es muy relevante (menos de 15 puntos). En Matemáticas la situación es parecida: Navarra, Castilla y León y el País Vasco copan el top 3; las tres peores son las mismas que en Ciencias.

domingo, 1 de diciembre de 2019

La Comunidad de Madrid pide a la OCDE que no publique los resultados de PISA porque las pruebas "son un desastre" (Daniel Sánchez Caballero para ELDIARIO.ES)

ELDIARIO.ES publica esta información

"Son un auténtico desastre, están contaminados". La Comunidad de Madrid cree que los resultados de PISA no son válidos. O, al menos, que hay motivos para dudar de ellos. El consejero de Educación de la región, Enrique Ossorio, ha pedido este viernes a la OCDE que no publique los resultados del más famoso examen de Educación internacional bajo la sospecha de que los resultados del test en España, al menos en Madrid, están "contaminados".
La OCDE, responsable del examen, ya anunció hace dos semanas que no publicaría los resultados del examen de Lectura (también se evalúa Ciencias y Matemáticas) porque detectó resultados anómalos, como series enteras de respuestas marcadas como "sí" o "no" o alumnos que, por ejemplo, habían respondido a 25 preguntas en 20 segundos. La hipótesis es que los estudiantes, de 15 años, pensaron que eran preguntas de entrenamiento y no respondieron con rigor. Pero la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico afirmó que los resultados del resto de pruebas no estaban comprometidos.


Según informaron fuentes de la organización en su momento, se había detectado que un 5% de los exámenes estaban afectados por estos errores, aunque analistas de la OCDE señalaron que descartaban que se hubiera producido algún tipo de boicot.
Madrid disiente respecto a que el resto de las pruebas no estén contaminadas por los errores en la de lectura. El consejero ha explicado que la de Lectura era la prueba dominante este año (cada edición varía) y que el resultado en ella afecta directamente a los demás por el funcionamiento de la prueba.
Como no hay tiempo para todo, explica Ossorio, no todos los alumnos realizan las tres pruebas. Pero sí todos hacen la principal de la edición, en este caso lectura. Y el resultado obtenido en esa prueba se mete en un baremo junto a otros elementos para calcular la nota en las otras pruebas. En concreto, casi un 60% de los alumnos no hizo el examen de ciencia o el de matemáticas.
La Consejería también ha explicado los errores que ha detectado. Ossorio ha puesto como ejemplo que muchos alumnos habían respondido mal a la pregunta: "¿Los aviones están hechos de perros?". Este tipo de preguntas se incluyen por primera vez en la edición de PISA de este año y están pensadas para medir si los alumnos responden a la lógica y se espera que sean respondidas correctamente.
Según Ossorio, otras comunidades autónomas también han detectado problemas con sus pruebas, aunque no ha precisado cuáles.

sábado, 30 de noviembre de 2019

"Según PISA lo único que hacen mejor las escuelas concertadas y privadas en España es seleccionar socialmente a su alumnado" (Entrevista a José Saturnino Martínez. El Diario de la Educación)


Saray Encinoso entrevista a José Saturnino Martínez (Sociólogo de la Educación) en eldiariodelaeducacion.com


La desigualdad de resultados académicos, la segregación escolar por nivel socioeconómico y cultural o la relación del trabajo y el AET son algunos de los asuntos de los que hablamos con José Saturnino Martínez, profesor de la Universidad de La Laguna.

Todo el mundo quiere equidad educativa, el debate es qué entendemos por ello. José Saturnino Martínez ha dedicado gran parte de su vida a analizar las desigualdades que se resisten a desaparecer de la escuela y a desmitificar, con datos, los prejuicios que hemos asumido en torno al funcionamiento del sistema público de enseñanza. Este profesor de Sociología experto en educación, que imparte clases en la Universidad de La Laguna (ULL) y fue asesor en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, insiste en la necesidad de poner el foco en el origen del alumnado para combatir las diferencias “injustas” y evitar la segregación desde la escuela, de manera que el ascensor social funcione para quienes están en los pisos inferiores.
Estamos saliendo de una dura crisis y ya nos anuncian otra. ¿Qué efectos han tenido los recortes en el sistema educativo, tanto desde el punto de vista del fracaso o éxito del alumnado por clase social como del papel de las familias a la hora de compensar el logro educativo de sus hijos?
La ratio de estudiantes por aula ha aumentado y los profesores tienen más horas de clase, es decir, se ha tensado la capacidad del sistema. Sin embargo, desde el punto de vista del fracaso escolar administrativo (no acabar la ESO) los resultados han mejorado, así como ha disminuido la repetición de curso, y las competencias, tal como las evalúa PISA no se han visto afectadas. Desde el punto de vista de la desigualdad, ha aumentado la distancia entre el nivel de fracaso escolar y de repetición de curso del alumnado de familias de bajo nivel cultural con respecto a las de alto nivel. Pero desde el punto de vista de las competencias, ha mejorado el alumnado resiliente (de bajo origen social que obtiene buenos niveles de competencia). Por otro lado, la inversión de las familias en los estudios de sus hijos ha crecido, mientras reducían otras partidas de gasto familiar. Como vemos, son unos resultados complejos, que llevan a revisar lo que dábamos por supuesto de la crisis. La bajada generalizada del fracaso escolar se explica posiblemente por el aumento del paro, que ha llevado a que los adolescentes sean más conscientes de la importancia de la educación y a que tengan menos posibilidades de encontrar empleo si no acaban la ESO. Con respecto a la estabilidad en las competencias y la mejora de indicadores de equidad, no tenemos una explicación clara, más allá de entender que lo que sucede en la escuela no impacta tanto en ellas, como señala Julio Carabaña. En cuanto a la repetición, no he visto una explicación clara para entender por qué disminuye al tiempo que aumenta su desigualdad social (a similares niveles de competencia, repiten más los adolescentes de bajo origen cultural).
En relación a ello, ¿podríamos decir que la compensación del logro educativo ha venido más por parte de las familias ricas mientras que las más pobres se han resignado más?
Esto no es un fenómeno que se dé especialmente durante la crisis, es una cuestión estructural. Desde los años sesenta en Sociología de la Educación ha quedado más o menos establecido que las familias de clase media y alta tienen estrategias por fuera de la escuela para compensar los malos resultados educativos de sus hijos.
El abandono educativo temprano descendió notablemente en España durante la crisis: ya no había alicientes para abandonar la enseñanza porque el mercado -construcción, servicios…- dejó de absorber a los jóvenes. ¿Hay riesgo de que volvamos al punto de partida? ¿Hasta qué punto este indicador es adecuado para medir esta realidad en España?
Efectivamente, el riesgo está, pues no ha habido cambios estructurales en el sistema educativo. Hay dos factores a tener en cuenta, por un lado, el nivel educativo de las familias está aumentando rápidamente, debido a que el alumnado actual desciende de quienes se escolarizaron bajo la expansión educativa de los años setenta y ochenta. Esto lleva a una disminución del abandono, pues hay menos familias de bajo nivel educativo. Por otro lado, lo importante no es tanto el nivel de paro, sino el diferencial del nivel de paro entre quienes tienen estudios y quienes no, y este diferencial ha aumentado después de la crisis. En la medida que baje, podría haber un repunte del abandono.
El abandono educativo es un indicador (de la Unión Europea) nefasto que dificulta en vez de ayudarnos a entender lo que pasa, al menos, en nuestro país. Está en abandono una persona (entre 18 y 24 años de edad) que acabó la ESO y no sigue estudiando, pero no está en abandono una persona que no acabó la ESO y hace un cursillo de unas semanas de socorrista o que cursa 3º de la ESO. Mezcla dos procesos sociales muy heterogéneos: no acabar la ESO con no seguir estudiando tras terminar con éxito la ESO. Además, mucha gente da por supuesto que la tasa de abandono es sinónimo de no acabar la ESO, cuando eso no es cierto.
Es coautor del informe La desigualdad de oportunidades educativas: tendencias del fracaso escolar en España (1977-2012), vinculado con su tesis. ¿Qué cambios ha detectado durante las épocas incluidas en ese período y a qué se deben?
Para las personas nacidas hasta finales de los setenta hay tanto una mejora del nivel educativo como una disminución de la desigualdad de oportunidades educativas por origen social, al tiempo que las mujeres empiezan a superar el nivel educativo de los varones ya en la escuela franquista y patriarcal. Pero para las personas nacidas en los ochenta aumenta la desigualdad de oportunidades educativas y se estabilizan los niveles de estudio, con una disminución en FP. Esto pensamos que se debe al efecto no querido de la LOGSE. Al aumentar los requisitos para cursar educación post-secundaria obligatoria, aumentando dos cursos el tronco común y poniendo el requisito de titular en la ESO para entrar en FP, llevó a que las personas de orígenes populares más bajos dejasen de estudiar FP y engrosasen las tasas del fracaso escolar administrativo. Además, no solo se subió el requerimiento académico para estudiar FP de Grado Medio, sino que se convirtió en un callejón casi sin salida, pues para seguir estudiando había que aprobar un examen con contenidos de Bachillerato. Sin embargo, a los estudiantes de Bachillerato no se les exigía un examen con contenidos de FP media para acceder a la FP superior. Esto muestra un sesgo academicista en el diseño educativo que acabaron pagando los hijos de las clases populares.
¿Puede explicarnos cuál es la relación que existe entre los índices de analfabetismo de finales del siglo XIX y el nivel formativo actual? ¿La inercia en educación ha sido “inmune” a las reformas educativas?
Creo que el símil con una carrera ciclista ayuda a entender lo que ha pasado. El pelotón avanza más rápido, pero se mantiene el orden. Para romper la inercia estamos exigiendo que las comunidades que parten de mayores niveles de analfabetismo en el siglo XIX tendrían que haber “corrido más rápido” que las de menor analfabetismo. Es decir, no solo les estamos pidiendo que mejoren en educación, sino que lo hagan con más intensidad que las comunidades más aventajadas. No hay que caer en el derrotismo, pues todas han mejorado considerablemente, pero habría que pensar cómo las que venían de más atrás podrían adelantar a las más aventajadas.
¿Cuál es la característica que, según la academia, mejor predice el logro educativo y qué podemos hacer para compensar?
En Sociología de la Educación llevamos más de medio siglo avisando de que el mejor predictor del nivel educativo de los estudiantes es el nivel socioeconómico y cultural de la familia. Son muchas las políticas que se han intentado contra esto. En España la LOGSE misma, aunque con efectos perversos no queridos, como ya he señalado. Hay políticas que pueden mitigar este problema pero, en tanto que haya desigualdad social, las escuelas van a ser un reflejo de esa desigualdad. Pueden mitigarla, acentuarla o neutralizarla. Por ejemplo, a los estudiantes de orígenes de menor capital cultural les puede venir mejor la educación infantil y didácticas más estructuradas, pues no cuentas con sus familias para que les guíen en proyectos educativos muy abiertos.
A lo largo de la historia, ¿los momentos en los que se ha incrementado la inversión en educación han venido acompañados de los resultados esperados? ¿Debemos aspirar al 5% de inversión en educación en función del PIB o cree que debe haber otro indicador?
A mí el indicador del 5% me parece problemático. Por ejemplo, en la última crisis el PIB per cápita disminuyó en torno a un 10%. Eso quiere decir que estamos de acuerdo con que cada vez que baje el PIB, baje la inversión pública en educación… Yo prefiero un modelo más parecido al sistema de pensiones. Además, si aumenta muy rápido el número de estudiantes, como pasó con el baby boom y luego se reduce muy rápido, como pasó en los ochenta, estamos estableciendo desigualdad intergeneracional, pues ese 5% es menos por estudiante para una generación que para otra. Hacer una estimación de cuánto dinero es necesario para dar una educación de calidad y establecer las condiciones económicas para que no varíe con el ciclo económico, pero sí con el número de estudiantes, similar a como ha hecho con el sistema de pensiones, que ha aguantado bastante bien la crisis. Esto podría ser el 4% o el 6% del PIB, dependiendo de lo que estemos dispuestos a invertir por estudiante. Eso sí, desde el punto de vista de la planificación educativa es mucho más sencillo fijar un indicador como el 5% del PIB.
Madrid es la comunidad autónoma cuyas aulas están más segregadas por nivel socioeconómico y se encuentra al nivel de Hungría y Rumanía, los dos países europeos con más desigualdad. Un informe reciente, en este caso de Valencia, advierte de que el distrito único no ha logrado mitigar la segregación escolar en la ciudad. ¿Qué acciones en materia de política educativa y social recomienda para transformar esta realidad?
Hay que separar dos procesos: la segregación social y la segregación de resultados. En España hay alta segregación por origen social, pero baja por competencias. Eso posiblemente quiere decir que la calidad educativa de unas escuelas y otras no es tan diferente. Es muy complicado luchar contra la segregación social, debido a que es un resultado de dar autonomía a las familias. En EEUU para acabar con la segregación racial se pusieron autobuses para intercambiar a los estudiantes por su color de piel, y tener menos segregación. Lo que se consiguió fue que las familias se fuesen a vivir tan lejos unas de otras que el autobús no era una opción. Creo que lo mejor que se puede hacer es dar una alta calidad educativa en los centros, de manera que estar en uno u otro no marque la diferencia de resultados educativos. Esto lleva a que haya que invertir más recursos en los centros con más complejidad social, y a una relación fluida entre servicios sociales y sistema educativo.
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