sábado, 15 de mayo de 2021

24.000 profesores técnicos de FP exigen subir de categoría ya para equipararse con sus compañeros de Secundaria (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es

  • La aprobación de la Lomloe recoge una reivindicación histórica de los profesores técnicos de FP, pero Educación no la ha puesto en marcha todavía y los docentes exigen que se agilice el proceso para no perder otro curso; aunque entre 4.000 y 12.000 docentes sin título universitario se quedan fuera de este plan

14-5-2021

El profesorado técnico de Formación Profesional (PTFP) está revuelto. Unos 28.000 docentes de este cuerpo están pendientes estos días de su futuro: el grueso de ellos exigiendo que se les aplique una subida de nivel que llevan décadas reivindicando y que supondrá una mejora en sus condiciones laborales y posibilidades de desarrollo de carrera. Junto a ellos, una minoría reivindicando soluciones porque no van a poder entrar en ese ascenso, al no tener la titulación necesaria. Unos y otros exigen –las cifras concretan bailan– que las soluciones lleguen ya, para que estén aplicadas el próximo curso. Pero no parece probable que esto último vaya a pasar, según afirman fuentes del Ministerio de Educación.

Para poder cambiar la categoría el principal requisito es tener un título universitario. Aquí llega la primera criba. Aunque las cifras no están claras porque dependen de las comunidades autónomas, según el Ministerio de Educación este requisito dejaría fuera de la equiparación a unos 4.000 de los 28.000 PTPF afectados, pero el colectivo afectado sostiene que en realidad son 12.000 personas, según la información que han recopilado de los gobiernos autonómicos. Este cuerpo docente acabará extinguiéndose, pero Educación explica que quien esté ejerciendo actualmente no tiene nada que temer; seguirá haciéndolo hasta su jubilación.

División en los 70

El origen de la división entre técnicos y no técnicos está en los años setenta, cuando se establecieron dos cuerpos para impartir la FP: uno de maestros de taller, que impartían las clases prácticas y que en general eran titulados de FP, y otro de profesores numerarios, que daban las teóricas y eran, normalmente, titulados universitarios. Dos décadas más tarde se reconvirtió a los primeros en profesores técnicos y a los segundos en docentes de Secundaria y sus labores se mezclaron. Se empezó a exigir un título universitario para ejercer, aunque en 2007 se hizo una excepción para algunas especialidades que no tienen formación equivalente universitaria, como la Peluquería, Cocina, etc. En total, de las 29 especialidades de docencia, 10 están exentas del título universitario para ejercer.

De esta reordenación quedaron dos cuerpos con semejantes requisitos para ejercer, pero que estaban ubicados en categorías diferentes. Los profesores de Secundaria, como sus compañeros de instituto, son A1. Esto implica, obviamente, más salario que los técnicos, que se quedaron en A2 o inferior, pero también más posibilidades de desarrollo.

Así estuvo la cosa, grosso modo, hasta que la Lomloe atendió la reivindicación histórica del colectivo y planteó su equiparación en su disposición adicional decimoprimera, que establece básicamente tres cosas: que las especialidades se integran en el cuerpo docente de Secundaria; que a aquellos docentes que en el momento de entrada en vigor de la ley tuvieran un título universitario (los mencionados 24.000 del total de 28.000 técnicos) se les regulará el acceso, aún por definir el cómo; y que quien no tenga el título queda como cuerpo a extinguir. Seguirán ejerciendo, realizarán las mismas tareas que sus compañeros, pero no podrán aspirar a ascensos ni cobrarán más.

"Necesitamos poder desarrollar la carrera"

Los docentes están en general satisfechos con el cambio –los que no tienen un título, un poco menos–, pero exigen que se aplique ya para no perder otro curso. "Hay compañeros que llevan 30 años en esto, algunos jubilados incluso, necesitamos que se agilice el proceso", explica De la Rocha. "Necesitamos poder desarrollar nuestra carrera profesional. Yo ahora mismo o soy profesor o tengo que hacer otra oposición para mejorar. Si fuera un A1 podría acceder a jefaturas de servicio, de departamento o incluso a la condición de catedrático de instituto. Ahora no puedo, y es posible que tenga más formación que muchos compañeros de Secundaria", elabora.

Pero Educación replica que el cambio de categoría no puede hacerse de manera automática. Hay que regular el proceso, explica una portavoz del ministerio, y en este cambio entran en juego sindicatos y comunidades autónomas, con quienes se están reuniendo estas semanas, aunque no hay demasiados avances palpables por el momento.

También queda pendiente cómo se va a regular la docencia de estas especialidades que no tienen equivalente universitario (Artes Gráficas, Hostelería, etc.) y por tanto no se puede exigir a su profesorado que tenga un título. Educación explica que efectivamente estos docentes tendrán que ser titulados en Formación Profesional, pero que esta cuestión se regulará en la futura ley de Formación Profesional (una de las principales apuestas del ministerio para lo que queda de legislatura), que la ministra Isabel Celaá quiere empezar a tramitar en las próximas semanas para tenerla lista hacia finales de año. Falta por decidir bajo qué figura serán contratados.

Los sindicatos docentes califican de "marginación" el trato de Educación a los profesores técnicos sin título universitario por impedirles pasar a formar parte del profesorado de Secundaria. "Quienes queden atrapados en el cuerpo a extinguir verán seriamente condicionados sus derechos en cuestiones tales como los concursos de traslados", sostienen desde el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza. Otros docentes, con título universitario, matizan que sus compañeros han tenido al menos desde 2007 para titular, cosa que no han hecho.

La equiparación de los profesores técnicos de FP con los profesores de Secundaria es una reivindicación histórica del sector que por fin recogió la recientemente aprobada Lomloe. Supondrá, para quien pueda acogerse a ella, subir de categoría en el escalafón de la administración a un A1, que implica una subida salarial (unos 200 euros al mes) pero sobre todo, destacan los interesados, la capacidad de desarrollar una carrera profesional que ahora no tiene recorrido. "Lo que exigimos es una equiparación de derechos y que se corrija una injusticia", sostiene Pablo de la Rocha, profesor técnico de FP en las Islas Baleares, en alusión a que estos profesores hacen actualmente (no siempre fue así) la misma labor que sus compañeros que pertenecen al cuerpo de Secundaria.

viernes, 14 de mayo de 2021

El Gobierno propone la vuelta completa a las aulas el curso que viene con distancia y mascarilla (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es

Educación y Sanidad proponen la vuelta a las aulas en Secundaria, Bachillerato y FP, que en muchas comunidades han estado en régimen de semipresencialidad, aunque el Gobierno matiza que es una propuesta sujeta a cambios; la decisión se tomará el miércoles que viene en la reunión entre Gobierno y comunidades autónomas

13-5-2021 

El Gobierno ha propuesto a las comunidades autónomas recuperar la presencialidad en las aulas de cara al curso que viene en Secundaria, Bachillerato y la Formación Profesional. Para ello, el Ejecutivo propone que se mantengan durante el curso las medidas de seguridad que se han implementado este año, como el uso de mascarillas a partir de los seis años o la distancia interpersonal. La novedad a este respecto es que la propuesta permite flexibilizar (reducir) esta distancia a 1,2 metros para permitir que quepan más alumnos en las aulas y hacer posible este retorno, que el Ejecutivo considera necesario por motivos de rendimiento académico, bienestar emocional y equidad. Este curso se partía, a priori, de una distancia de 1,5 metros.

Así figura en el documento Propuesta de medidas de prevención, higiene y promoción de la salud frente a la covid-19 para centros educativos en el curso 2021-2022 que el Gobierno ha enviado a las comunidades para que lo evalúen de cara a la reunión de la Comisión de Salud Pública de esta tarde. La decisión definitiva se tomará, en principio, el próximo miércoles en la reunión conjunta entre el Ministerio de Educación, el de Sanidad y las comunidades autónomas.

La ministra de Educación, Isabel Celaá, ya había advertido ayer de que su intención era que hubiera una vuelta generalizada a las aulas. España es, junto con Suecia, el país europeo que más ha mantenido los colegios abiertos. Según Educación, el número de aulas cerradas nunca ha superado el 2% (sobre un total de 420.000), lo que el ministerio considera un éxito.

El documento plantea distintos escenarios en función de la evolución de la pandemia y los niveles de alerta en que se encuentren durante el curso. Así, las que estén en el 1 o el 2 garantizarán la máxima presencialidad en todas las etapas, y si el nivel de alerta subiera al nivel 3 o al 4 se podría pasar a la semipresencialidad al alumnado a partir de 3º de la ESO. Algo parecido sucedería con la distancia de seguridad: se permite flexibilizarla a 1,2 metros (este año ha sido 1,5) con el fin de que entren más alumnos en cada clase, aunque habría que volver al metro y medio en el caso de que suba el nivel de alerta.

El sindicato CSIF se pregunta a qué se debe este cambio en la distancia de seguridad. "Reclamamos al Gobierno que nos aclare cuáles serán estos nuevos requisitos para el próximo curso escolar 2021-22 y los criterios científicos que justifican las medidas de seguridad e higiene anunciadas hoy, como la de reducir las distancias en las aulas", reflexionan en una nota de prensa enviada este jueves. "No es razonable (...), reclamamos que se mantenga este requisito, que permite también reducir las ratios de alumnado por clase y supone un incremento del número de profesores", sostiene la organización.

Grupos burbuja más grandes, sin ratios en Secundaria

La propuesta del Gobierno incluye mantener los grupos de convivencia estable que ha habido este año en Infantil y Primaria, y fija un máximo de 20 alumnos por grupo en Infantil y 25 alumnos en Primaria (este curso han sido, en teoría, 20 en ambas etapas). En Secundaria y Bachillerato no hay más límite que el que marquen las ratios habituales (30 y 35 alumnos por aula con un margen extra del 10%). El texto se limita a recomendar que los grupos sean lo más reducidos posibles. Para la FP la propuesta es una distancia de seguridad de 1,2 metros, ampliable a 1,5 metros en los escenarios peores. En todos los casos se mantiene el uso obligatorio de la mascarilla a partir de Primaria (seis años). Para el curso que viene se propone en Secundaria y Bachillerato permitir la interacción entre grupos del mismo curso.

Por último, se mantiene la toma de temperatura a la entrada del centro educativo y las medidas higiénicas de limpieza y ventilación de las aulas (resumidas en: lo máximo posible, idealmente de manera continua), se propone realizar todas las actividades al aire libre que sea posible y no se recomienda la compra generalizada de medidores de CO2 más allá de usos puntuales si existen dudas sobre los niveles de la calidad del aire en las aulas. También seguirá existiendo la figura del responsable COVID

Queda por ver las modificaciones que plantean las comunidades autónomas a esta propuesta el próximo miércoles, cuando se vean las caras los ministerios de Educación y Sanidad con los consejeros del ramo de las comunidades autónomas. Ese día se aprobará, en principio, el documento definitivo. A partir de él, los gobiernos autonómicos tendrán que definir su estrategia específica para el curso que viene, lo que incluye el tamaño que van a tener las clases y, por tanto, la contratación o no de más profesores de refuerzo, como ha sucedido este año.

jueves, 13 de mayo de 2021

Virginia Eubanks: "Si no los diseñamos para inclinarse hacia la justicia social, los algoritmos ampliarán las brechas sociales" (eldiario.es)

Entrevista de Carlos del Castillo a Virginia Eubanks (Profesora de Ciencia Política) para eldiario.es
  • "La historia que nos contamos a nosotros mismos sobre la neutralidad de la tecnología es peligrosa y no es empírica", avisa Virginia Eubanks, autora de 'La automatización de la desigualdad'
12 de mayo de 2021

"En su célebre novela 1984, George Orwell se equivocó en una cosa. El Gran Hermano no nos observa como individuos, sino colectivo. La mayoría de las personas somos objeto de control digital como integrantes de grupos sociales, no a título individual", avisa Virginia Eubanks, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Albany (Nueva York). "Todos habitamos en este nuevo régimen de datos digitales, pero no todos lo experimentamos de igual modo", añade.

En esta entrevista con elDiario.es, Eubanks relata cómo estos sistemas pueden basarse en injusticias para atrapar a las personas a las que evalúan en un círculo de castigos y disciplina moral. Ella misma pasó por ese proceso cuando su marido sufrió un robo y una paliza de muerte justo después de cambiar de seguro médico. Los algoritmos congelaron todos los pagos durante meses, dejándoles con una enorme deuda. "Lo que hizo soportable mi experiencia familiar fue el acceso a la información, el uso discrecional del tiempo y la determinación personal que la gente de la clase media a menudo da por sentados. Yo sabía lo suficiente sobre la toma de decisiones algorítmica como para sospechar de inmediato que nos habían marcado para investigarnos por fraude", explica.

Eubanks (EEUU, 1972) ha pasado las últimas dos décadas analizando como mira ese Gran Hermano digital a cada uno de esos grupos sociales. Su conclusión fue La automatización de la desigualdad (Capitán Swing), publicada por primera vez en 2018 pero traducida ahora al castellano, una de las obras clave para entender cómo los sistemas de decisión algorítmica pueden convertirse en "herramientas de tecnología avanzada para supervisar y castigar a los pobres".

Aunque recalca las diferencias entre EEUU y Europa sobre cómo se han implantado los algoritmos en los procesos estatales, adelanta la necesidad de globalizar la conversación sobre los problemas de estos sistemas y derribar la apariencia de neutralidad con la que a menudo se imponen. "Tenemos que ayudarnos mutuamente a identificar lo que podría ir mal y también a compartir estrategias sobre cómo resistirlo".

¿Cómo empezó a investigar cómo afecta la digitalización a la desigualdad?

Empecé con el movimiento de los Centros Tecnológicos Comunitarios en Estados Unidos a finales de los 90. La idea era básicamente que el acceso a la tecnología era una cuestión de justicia social muy importante. Pensábamos que uno de los problemas clave que los pobres y la gente de color en los Estados Unidos iban a enfrentar era la brecha digital, la idea de que la gente rica obtiene la tecnología primero y otras personas pueden quedar atrás. Con esta mentalidad empecé a trabajar en una comunidad de mujeres en mi ciudad natal, alrededor de 90 mujeres pobres de clase trabajadora que vivían en una especie de vivienda colectiva. Hicimos todo tipo de proyectos que trataban de salvar la brecha en el acceso a la tecnología, pero alrededor de un año después algunas de esas mujeres de la comunidad me sentó y me dijo: Virginia, nos gustas mucho, eres muy dulce, pero tus preguntas son estúpidas y no tienen nada que ver con nuestras vidas.

Para mí fue como ¡oh!, ok. Así que si lo estoy entendiendo mal, ¿cómo lo hacemos mejor? Y lo que me dijeron es que esta suposición de que no había tecnología en sus vidas era un error. La tecnología era absolutamente omnipresente. Pero las interacciones que tenían con ella tendían a ser explotadoras y extractivas, peligrosas. Me contaron que los lugares donde normalmente entraban en contacto con la tecnología es en el sistema de justicia penal y en la vigilancia digital en sus barrios. Lo que me dijeron cambió la dirección de mi vida, porque desde entonces me centré en averiguar cuál es la relación entre la tecnología y los servicios públicos. Resultó ser un tema realmente muy importante y fascinante, pero también aterrador y en gran medida ignorado.

Una de las advertencias del libro es que las sociedades pueden volverse más desiguales a medida que se digitalizan y se añaden nuevos métodos de decisión automática, aunque tienda a pensarse lo contrario.

Sí. Lo que he visto en mi investigación sobre la automatización de la desigualdad ha sido que, a menos que los diseñemos explícitamente para inclinarse hacia la justicia social, los algoritmos sólo ampliarán las brechas sociales que ya tenemos. Por otro lado está ese otro tipo de pensamiento mágico en la mente de muchos diseñadores y administradores de programas de que la tecnología será, de forma natural, más eficiente, más justa, menos sesgada. Que hay algo en la tecnología digital que la hace simplemente más objetiva y justa, internamente, por sí misma. Y eso no es cierto.

La historia que nos contamos a nosotros mismos sobre la neutralidad de la tecnología es peligrosa y no es empírica. Encubre toda una serie de prácticas malignas, agitando una pantalla frente a nosotros desde la que se toman decisiones muy políticas pero alegando que es solo un proceso administrativo, matemático. En el peor de los casos, todas estas herramientas nos permiten evitar decisiones políticas realmente importantes que tenemos que tomar o conversaciones políticas que tenemos que tener.

¿Cómo actúan esos algoritmos de la desigualdad, en la práctica?

Te pongo un ejemplo concreto. Una de las familias con las que trabajé muy estrechamente en la elaboración del libro vivía en Indiana. Sophie, la persona a la que dedico el libro, es en realidad Sophie Stripes. Cuando la conocí tenía 13 años y parálisis cerebral. Le habían cancelado el seguro médico cuando tenía seis años porque ella, con seis años, no cooperó para establecer su elegibilidad para el programa.

Lo que sucedió en Indiana es que construyeron un sistema automático para sustituir a los trabajadores sociales que decidían quienes podían acceder a esas ayudas. Pero era un sistema muy rígido, inflexible. La familia Stripes se olvidó de firmar un formulario y perdió su seguro sanitario. En ese año le ocurrió a más de un millón de personas en el estado de Indiana. La gente recibía avisos sobre su falta de cooperación con el programa, pero estos solo decían que había un error. No decían cuál era el error, lo que ponía toda la presión de averiguar qué estaba fallando sobre los hombros de las familias más vulnerables del estado. Así que, básicamente, tuvieron que convertirse en sus propios trabajadores sociales y solucionar los problemas por sí mismos. 

Esa es una de las formas clásicas de la que funcionan estos sistemas: automatizando los procesos de elegibilidad para un programa de ayudas. A menudo esto oculta el hecho de que se han tomado una serie de decisiones políticas sobre quiénes merecen la ayuda, cómo tendrán que demostrarlo y qué tipo de ayuda necesitan.

¿Las personas afectadas detectaban que esos métodos de decisión eran injustos? ¿O pensaban que como la decisión había sido tomada por un algoritmo, por una máquina debía haber otras personas que necesitaban más esas ayudas?

Eso es interesante. En mi investigación, al hablar con las familias afectadas por estos sistemas pude ver tenían algunas conjeturas realmente buenas sobre lo que estaba sucediendo.

¿O sea que eran más bien los políticos y los organismos públicos los que los utilizaban para evitar tomar decisiones difíciles? 

Sí, exacto. Hay dos maneras de que eso ocurra. Una es la austeridad, la idea de que no hay suficiente para todos y que es necesario tomar estas decisiones difíciles sobre quién merece apoyo y quién no. Eso es una posición política, pero a menudo los algoritmos sirven para convertirlo en una especie de matemática moral.

En Estados Unidos, además, la situación es diferente a la europea en cuanto al estado del bienestar. Aquí [por EEUU] existe la creencia de que si eres pobre, quizás es porque has tomado una serie de malas decisiones con las que los demás no estamos de acuerdo. Tenemos este sistema loco que cree que no podemos dar a todos un nivel básico de dignidad humana. Pero eso no es empíricamente cierto. Podríamos desarrollar un marco universal de derechos humanos que protegiera a la gente mucho mejor de lo que lo estamos haciendo. Por eso hacemos una especie de populismo moral sobre si eres lo suficientemente bueno, como persona pobre, para recibir ayuda. O si por el contrario eres una mala persona pobre. Juzgar eso es la otra idea que está incorporada en todos estos sistemas, incluso cuando no es su intención.

¿Cómo se puede evitar que se implementen sistemas como estos? 

Bueno, esa es la pregunta del millón, ¿no? [ríe]

En el libro propone un juramento hipocrático para los diseñadores, científicos de datos, etc. para que cuando participen en este tipo de desarrollos respeten una serie de valores éticos. 

Un aspecto interesante al escribir un libro es que congela tu pensamiento en un momento determinado. Mi forma de afrontar el problema ha cambiado desde la publicación del libro. Sigo manteniendo que la conversación sobre la ética de la inteligencia artificial es útil, pero creo que centrarse sólo en los códigos éticos para los diseñadores no nos va a llevar a donde tenemos que ir. Es solo una pieza del rompecabezas. 

Para los casos que he estudiado en profundidad, creo que hay varias cosas que tienen que suceder para cambiar la forma en que estos sistemas funcionan. Una es que tenemos que cambiar las historias que contamos sobre lo que es ser pobre, quién es pobre, por qué es pobre.

Por ejemplo en Estados Unidos existe la narrativa de que la pobreza solo le ocurre a un pequeño porcentaje de personas, de manera probablemente patológica. Eso tampoco es cierto. Si estudias el ciclo de vida de la gente en EEUU ves que el 51% de las personas estará por debajo del umbral de la pobreza en algún momento de su vida. Es como si estuviéramos tratando el embarazo como si fuera una enfermedad, como una discapacidad. ¡Es sólo algo que le sucede a más del 40% de la población! No es una enfermedad, sino una experiencia que muchas personas tienen. Creo en el poder de las historias para ayudarnos a contar la realidad. Y creo que cambiar las historias que nos contamos sobre la desigualdad y también sobre los procesos de automatización es una parte muy importante de la solución.

Una de esas narrativas que pide derribar es ese determinismo sobre la tecnología: un algoritmo por sí solo no cambiará estructuras que llevan décadas establecidas.

Está integrado en su ADN. Funcionan con datos históricos. Se entrenan con datos históricos. Se integran e implementan en sistemas que ya existen. Están construidos por seres humanos que tienen como ideas la historia y su propia experiencia. 

Pero muchas veces los tratamos como si fueran ese monolito de 2001: Una odisea en el espacio que viene a revolucionar la evolución. A menudo pensamos en estas tecnologías como si vinieran de la nada, aterrizaran en un terreno vacío y lo cambiaran todo. Y es mucho más complicado que eso. Nuestros sistemas técnicos son manifestaciones físicas de las estructuras sociales en las que ya vivimos, a menos que los diseñemos explícitamente para hacer otra cosa. Profundizan el statu quo si no los construimos para hacer para hacer algo más.

Uno de los motivos por los que pienso que esta narrativa es peligrosa es porque crea un espacio emocional, intelectual entre las personas que los diseñan y los implementan y las personas que los padecen. En el libro lo llamo anulación de la empatía. El libro trata de sistemas técnicos complejos, pero lo escribí a partir de la experiencia de las personas que se ven afectadas por ellos porque quiero que la gente, cuando tenga estas conversaciones abstractas y conceptuales sobre la inteligencia artificial y la ética, vea ese espacio. Que recuerde que sus decisiones afectan a personas reales y están teniendo efectos realmente horribles para importantes comunidades de clase trabajadora.

A pesar de ser muy local, los resultados de su investigación han dado la vuelta al mundo. ¿Cree que conviene internacionalizar el debate sobre los algoritmos? 

Sí, hay dos cosas que en mi opinión son muy necesarias. Una es escuchar las voces de las personas que se ven afectadas directamente por estos sistemas, como decía. La otra cosa es globalizar la conversación sobre ellos, porque ciertamente las empresas y los gobiernos sí que están hablando entre sí, así que los que nos vamos a ver afectados también tenemos que hablar entre nosotros.

El contexto de cada país importa a la hora de saber cómo va a tolerar la gente la implantación de estos sistemas, por supuesto. Pero también hay otros patrones. A menudo la gente que desarrolla esta tecnología la ofrece por todo el mundo. Uno de los casos que estudié, un sistema de predicción que se suponía que podía adivinar si los hijos de una familia serían víctimas de abuso o negligencia en el futuro, fue desarrollado por una empresa de Nueva Zelanda. Trataron de implantarla allí, pero rechazaron su herramienta y se fueron al condado de Allegheny, en Pittsburgh, que fue donde se la compraron. Pero si Pittsburgh la hubiera rechazado, se habrían ido a Kenia. Y si no, habrían aparecido en Togo. Tenemos que ayudarnos mutuamente a identificar lo que podría ir mal y también a compartir estrategias sobre cómo resistirlo.

miércoles, 12 de mayo de 2021

18 y 26-5-2021: Jornadas Académicas sobre Delitos de Odio (Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia -OBERAXE-)

Les invitamos a participar en las Jornadas Académicas sobre Delitos de Odio, organizadas por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) de la Secretaría de Estado de Migraciones, que tendrán lugar los próximos días 18 y 26 de mayo.

 

Para la jornada del 18 de mayo pueden inscribirse hasta el día 17 a las 20h:

 

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdw-Hjao2dri3qehtROZ0bVLTWDZQtqOBRJ7kOCf1WP_0h5Qw/viewform

 

Para la jornada del 26 de mayo puede inscribirse hasta el 25 de mayo a las 20h:

 

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdw-Hjao2dri3qehtROZ0bVLTWDZQtqOBRJ7kOCf1WP_0h5Qw/viewform

 

 

Saludos cordiales,

 

OBERAXE


Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia

Secretaría de Estado de Migraciones

Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones


Movilización popular contra la instalación de unas cocinas fantasma junto al colegio Miguel de Unamuno (Pablo 'Pampa' Sainz para elsaltodiario.com)

 Artículo de Pablo 'Pampa' Sainz para elsaltodiario.com

Familias del alumnado, vecinos y entidades del barrio denuncian abandono por parte del Ayuntamiento de Madrid y temen, a la luz de lo que ya está sucediendo con instalaciones comerciales similares en otros barrios de la capital, “un impacto inmenso y muy nocivo para la salud y el bienestar”.
9-5-2021

Decenas de familias y el alumnado del CEIP Miguel de Unamuno, junto a vecinas y vecinos que viven en el entorno del colegio, han salido a la calle para reivindicar el cierre de las cocinas fantasma o dark kitchen, cuya instalación en la calle Alejandro Ferrant (Arganzuela) ha autorizado el Ayuntamiento de Madrid en un local pared de por medio con el patio de juegos y actividades físicas de la institución educativa.

En un comunicado, las entidades denuncian que el nuevo emprendimiento comercial tendrá “un impacto inmediato y directo en el entorno del colegio, que será inmenso y muy nocivo para la salud y el bienestar de nuestros hijos e hijas, y para todos los vecinos y vecinas del barrio”. Como prueba, otros ejemplos de público conocimiento en Madrid, como la situación que se está viviendo en el entorno de la calle José Calvo, en el barrio de Tetuán.

Las familias denuncian la “negativa del Ayuntamiento de Madrid a ayudar a las niñas y niños del colegio”

“Reclamamos entornos escolares saludables, seguros y pacificados y pedimos al Ayuntamiento que se paralice el otorgamiento de la licencia hasta que haya una regulación en profundidad de la materia y se apruebe una regulación en que, entre otras muchas cosas, este tipo de actividad industrial no pueda instalarse en un barrio residencial, ni al lado de un colegio”, exigen las familias, que denuncian además una “negativa del Ayuntamiento de Madrid a ayudar a las niñas y niños del Colegio”.

El negocio, que se prevé comience a funcionar próximamente, contará con 12 cocinas industriales, cada una de ellas equipada con una cocina a gas de cuatro fuegos, parrilla a gas, horno a gas, varias freidoras, mantenedor de fritos, cocedor de pasta, baño maría industrial, mesa fría y electrodomésticos como el frigorífico, el congelador, el lavaplatos y el termo eléctrico. Estarán funcionando desde las 10h hasta las 23.30h, ininterrumpidamente, describen las familias, que han consultado la documentación existente referentes a los permisos tramitados.

“Es un nivel de producción industrial no es apto para que linde con el patio de juegos del colegio ni con el gimnasio del mismo, ni que se ubique en una manzana residencial. Nos preocupa enormemente el peligro que una actividad industrial de dicha envergadura, por sí sola, pueda conllevar”, aseguran.

Ayuntamiento y empresarios, de la mano

El pasado 21 de abril la concejal presidente del Distrito de Arganzuela, Cayetana Hernández de la Riva, y el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento, Mariano Fuentes, citaron a dos portavocías de la plataforma de vecinos y familiar del colegio para hablar de la situación. Para su sorpresa, los representantes municipales les esperaban acompañados por los propios impulsores de las cocinas fantasma.

“El delegado de Urbanismo, Mariano Fuentes, ha dicho que no van a ofrecer una solución como la paralización de las licencias de las cocinas fantasma, como sí han hecho en otras ciudades”

“El delegado de Urbanismo ha dicho que no van a ofrecer una solución como la paralización de las licencias de las cocinas fantasma, como sí han hecho en otras ciudades. Mariano Fuentes reconoció durante la reunión que no hay un estudio de impacto medioambiental específico de la actividad de estas cocinas porque aún no están en funcionamiento, y que avanzarse responsablemente a evitar posibles daños a vecinos y menores no está en su competencia”, acusan.

La petición que le han trasladado desde la Plataforma es que “paralicen el otorgamiento de la licencia hasta que haya una regulación en profundidad de la materia y que se aprueba una regulación en que, entre otras muchas cosas, este tipo de actividad industrial no pueda instalarse al lado de un colegio ni en una zona residencial”.

Petición de la FRAVM

la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos (FRAVM) presentó a los responsables municipales días atrás una petición en el mismo sentido. En este caso, con un listado que incluye, además de la calle Alejandro Ferrant 8, instalaciones de cocinas fantasma en la calle Canillas 18 y Mantuano 4 (Chamartín), calle Suero de Quiñones 11 (Prosperidad), San Bernardino 20 (Distrito centro), calle Felipe Fraile (Puente de Vallecas) y Araucaria 19 y José Calvo 10 (Tetuán).

Además de irregularidades en las licencias y en las solicitudes de las mismas, desde la Federación apuntan a otras consecuencias, como el elevado número de viajes diarios, tanto para el suministro como para la distribución, y la emisión de óxidos de nitrógeno, carbono y azufre, y otro tipo de gases y partículas tóxicas. También la contaminación acústica que genera la puesta en marcha de las cocinas.

En el caso del Colegio Unamuno, desde la Plataforma advierten que, según la propia licencia de instalación aprobada por el Ayuntamiento, “se prevé un incremento de 468 vehículos diarios que representarán un gran aumento del tráfico en las calles que rodean el colegio (en la misma calle Alejandro Ferrant supondrá un aumento del 70% de la “Intensidad Media Diaria” de vehículos) y que, debido a la direccionalidad de las calles, los vehículos deberán circular cercando todo el centro escolar, flanqueando los tres accesos por donde ingresan y salen los menores, originando así, una inseguridad vial atemorizadora”.

El reclamo de las familias del Colegio Miguel de Unamuno continuará tanto en futuras protestas como en las salidas quincenales enmarcadas dentro de la iniciativa Revuelta Escolar que llevan adelante cada quince días las Ampas y Afas de establecimientos educativos de todo el Estado, pidiendo entornos saludables para sus centros.

En esta ocasión, la manifestación ha sido respaldada por la propia FRAVM, la Federación de Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado Francisco Giner de los Ríos y una decena de asociaciones vecinales, Ampas y Afas de diferentes colegios, y por la Plataforma de Educación Pública de Arganzuela-Lavapiés.

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martes, 11 de mayo de 2021

Dificultades económicas de algunas familias para el pago de tasas EVAU (Plataforma en Defensa de la Educación Pública Majadahonda)

Os informamos de que el día 29 de abril se remitió al Sr. Alcalde la carta certificada (copia que os adjuntamos) indicando la dificultad que sufren algunas familias majariegas para hacerse cargo de las tasas que corresponden al examen de EVAU por el que tendrían que pasar los alumnos que superen 2º de bachiller, pidiéndole que el Ayuntamiento asumiera su coste, al igual que han hecho algunos otros consistorios.

A fecha de hoy no tenemos ninguna noticias de su posible resolución, siendo el plazo para ello entre el 17 y 24 de Mayo y su coste aproximado de 50€.

Un saludo
Plataforma en Defensa de la Educación Pública Majadahonda


"El sistema educativo es muy rígido y estandarizado, no hay tiempo para dar medidas especiales a quien las necesita" (Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es)

 Artículo de Daniel Sánchez Caballero para eldiario.es

lunes, 10 de mayo de 2021

12,13, 19, 20-5-2021: Charlas online "Acoso, Prejuicio y Adolescencia“ (equipo de Aranjuez Sostenible)

Estimados amigos y colaboradores: 

Con motivo del “Día Internacional Contra el Acoso Escolar”, celebrado el pasado 2 de mayo,

el equipo de Aranjuez Sostenible ha organizado una serie de charlas online, presentadas por destacados profesionales, bajo el título:

“Acoso, Prejuicio y Adolescencia“,

   Sesiones: 12,13, 19, 20 de mayo de 2021

   Plataforma "Teams"

 

Más información e inscripciones en el siguiente enlace: 


http://aranjuezsostenible.org.es/webinar-acoso-prejuicio-y-adolescencia/


Cualquier duda o consulta, estamos a vuestra disposición.


Les esperamos.


¡Gracias por difundir!


Reciban nuestros más cordiales saludos,


Departamento de Comunicación

Manifiesto “Por un entorno escolar y vecinal saludable” (Asociación de Familias del Alumnado del Colegio Público Miguel de Unamuno)

 

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Fotos de la Manifestación contra las Cocinas Fantasmas CEIP Miguel de Unamuno 8/5/21

Fotos de nuestra compañera Marian Santiago














Puedes ver todas las imágenes en este enlace.

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