martes, 10 de diciembre de 2013

El Colegio Público Padre Coloma (San Blas), con un 80% de alumnado migrante, demuestra que con esfuerzo y recursos "se puede renacer de las cenizas"

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Si algo deja claro el Informe Pisa es que la situación socioeconómica de los alumnos importa, y mucho. Pero el estudio también señala excepciones a esta regla. Son los llamados «resilientes», niños que le ganan el pulso a su destino educativo con cartas marcadas en su contra. Ha pasado en el Padre Coloma, un colegio público de San Blas (Madrid) que lleva años mejorando en las pruebas regionales de diagnóstico.
En este centro, hay un 80% de alumnado inmigrante y la situación económica de algunos padres es tan desesperada que acuden al colegio para pedir que les consigan trabajo. Hay familias tuteladaspor los servicios sociales. Y el almuerzo es la comida más importante para muchos de ellos, porque, por la noche, apenas tienen qué llevarse a la boca.
Los críos acuden con el uniforme perfecto a clases ordenadas donde, al entrar, hacen una sesión de deletreo y de cálculo mental. Todo se pide por favor y dando las gracias.
Su directora, Carmen Pascual, aspira a todo: «Queremos ser los mejores de los mejores. Tenemos a los profesores más brillantes: los 25 que fueron elegidos el año pasado en las oposiciones de Primaria son unos cracks. Los padres quieren que sus hijos lleguen a la universidad». Cualquier estudio sobre sistemas educativos dice que uno de los ingredientes del éxito es tener expectativas altas. No salen buenos resultados si uno no se cree capaz de lograrlos.
El Padre Coloma ha ido escalando posiciones en las pruebas de diagnóstico de la Comunidad de Madrid hasta estar por encima de la media. Desde San Blas, por encima de privados y concertados. Hace siete años, el centro tenía mala fama. Ahora está ganando alumnos a pasos de gigante, a pesar de que, en la puerta de al lado, hay un concertado. Hay padres con pocos recursos que se han mudado lejos y siguen llevando a sus hijos al Coloma.
Por eso, la Comunidad de Madrid lo eligió para ser uno de los tres centros de una prueba piloto con tabletas para los niños, armadas con una plataforma de aprendizaje de Matemáticas on line, smartick.es: «Les encanta. El programa se adapta a cada niño, lo pone al límite. Y premia el esfuerzo, la constancia y la rapidez». Los números avalan la eficacia de esta plataforma: los alumnos de 2º de Primaria mejoraron un 40% los resultados.
Este año, en el cole no hay libros. En cada clase se ha formado una cooperativa: los padres pagan 40 euros al trimestre y se compra material igual para todo el mundo. La directora, Carmen Pascual, explica que los libros «aburguesan a los profesores». Así que los niños tienen su «cuaderno importante», donde toman los apuntes. En lápiz hasta 4º de Primaria. Y con reglas estrictas de presentación.«No, ese nueve está fatal», le dice la directora a un niño que está en su despacho. Carmen Pascual se sabrá la vida y milagros de ese niño del nueve mal trazado. Tienen tutorías con todos los padres y con cada familia. Se les pregunta mucho. «Les decimos que, si se pegan en casa, se pegarán en el colegio. Que si hablan a gritos, sus hijos se portarán mal en clase», explica. Su satisfacción es que hay niños que cuentan orgullosos cómo educan a sus padres.
Después de la batería de datos del Informe Pisa, de las valoraciones de pedagogos, político y catedráticos, si se baja del cuadro macro al micro, a un colegio, también se pueden sacar conclusiones. Se puede mejorar. El Padre Coloma progresa adecuadamente. «Se puede renacer de las cenizas con la concepción de la educación como una disciplina que necesita esfuerzo de todos. De los alumnos, de los docentes y de los padres», explica Carmen Pascual. No fue casual que Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, sacara pecho con los datos de Pisa en este colegio de San Blas.

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