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domingo, 12 de junio de 2022

20-6-2022: Asamblea fin de curso de la Plataforma de Vallekas por la Escuela Pública (18:00 h., en el espacio abierto frente a la AV Palomeras Bajas. Travesía Felipe de Diego, 31, posterior)

 


La Plataforma de Vallekas por la Escuela Pública nos envía este correo:

Hola. El próximo lunes, 20 de junio, a las 18h, nos vamos a reunir para valorar el curso que termina y hacer un relato, y compartir, las dificultades afrontadas y resueltas por los propios centros educativos.

Tu presencia es muy importante para todos y todas.

Te esperamos.

Plataforma por la Escuela Pública de Vallecas
plataformadevallekasxep@gmail.com

miércoles, 23 de junio de 2021

Los ruidos del verano (Manuel Menor)

Los murmullos del verano pueden ser lamentables 

Tras la Covid-19, pueden crecer y ser más persistentes, hasta amargarnos bastantes relaciones. 

Se rebaja la tensión de la Covid-19. Los datos estadísticos parecen inclinar la balanza de la tensión de la pandemia; se relajan las medidas de protección, y el día 26 se entra oficialmente en una nueva normalidad, no exenta de precauciones de signo menor si se tienen en cuenta los picos aestadísticos que, al menos en tres ocasiones, dieron pie al más denso desánimo. Que se esté llegando a los 15 millones de personas vacunadas, tiene mucho que ver y, al tiempo, que en general haya habido una respuesta relativamente sensata de la mayoría ciudadana. Por ese lado, el rumor dominante es el de la renovación pacífica de las ilusiones veraniegas, la playa, el sol, el senderismo o lo que sea, para recrear la sensación de normalidad no atosigada y marcar una vuelta decidida a cómo eran las cosas. 

Abejas y cigarras

En otros planos, sin embargo, el paisaje sonoro hegemónico seguirá polarizado por tonadas que, contradictorias como en la fábula de la cigarra y la abeja, pueden ser molestas. Es la época de las cigarras o cicadidae, de sonido incesante en esta etapa cálida del año y, al anochecer, muy intenso; el propio nombre de estos insectos en unas u otras regiones tiende a reproducir, como onomatopeya, la calidad sonora que se entiende que emiten. Por seguir el símil de la cigarra –la abeja trabajadora no pega con lo que publicitan los paquetes turísticos-, puede que el de este verano propicie el crecimiento de la ya larga serie de tribus o especies de cigarras, chiquilichis o coyuyos que rondarán nuestros oídos. 

Va a ser muy ruidoso, por ejemplo, lo que den de sí los indultos a los políticos catalanes. Mentar este asunto en la mayoría de encuentros a que podamos asistir, será motivo de disensos; la amplia banda sonora que ya genera en conversaciones e intercambios de Redes sociales, abarca desde la bondad del perdón, el diálogo y la convivencia, hasta las más sesudas referencias constitucionales. Estas, a su vez, se expanden en otra gama no menos compleja que ya transmite sonoridades con de muchos decibelios; de un lado,  las que apelan a la esencia del ser nacional –con su campo semántico inclinado a la intransigencia- y, de otra parte, las que  toman la CE78 como escudo para superar el trance las generosas potestades que atribuye al Gobierno. En esta danza de culturas tan opuestas se añadirán, para acrecentar el ruido, historias del pasado/presente; todos han sido pródigos en indultos e, incluso, en imprecisas amnistías, mientras la memoria histórica ha seguido siendo una fuente de desacuerdos. La amnesia histórica como argumento tiene muchas bazas en este desconcierto y, en especial, unas cuantas medidas del alcalde Almeida en Madrid inspiradas por Vox.  Y con tal premiosidad de ilícitos y reversiones de penas, la supuesta placidez del verano puede agriarse; por algo las añejas normas de urbanidad decían que era de mala educación hablar de política en reuniones de carácter festivo y, sobre todo, en comidas con invitados. 

El nivel de la EVAU

En el ámbito educativo, algunos otros sonidos poblarán el paisaje veraniego de desasosiego. En los encuentros entre profesores o maestros, e incluso en muchas conversaciones de apariencia anodina, el circuito escolar de este curso tan anómalo, y en particular las pruebas de la EVAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad) con sus baremos, harán recordar a algunos el PREU, y a bastantes más el COU posterior a 1970. Entre quienes más ruido  generarán en tales situaciones están quienes no cesarán de repetir que la suya sí que era una selectividad fetén, con una exigencia que no ha vuelto a existir. Tanta melancolía  provocará gran ahínco en otra versión, que incidirá en la dureza que haya tenido la selectividad de su quinta y, sobre todo, la  sufrida por los hijos o hijas que acaben de pasar por este ritual de paso a la mayoría de edad. 

Qué sea verdad en tales casos es aleatorio, como lo era la feria para cada cual,  cuando existía en el medio rural, y a unos les había ido bien y a otros mal. Pero esta especie veraniega seguramente traerá a colación, en esta ocasión, que haya habido un 96,41% de aprobados en la EVAU, lo que producirá el efecto de aquellas votaciones a la búlgara, frecuentes en las Cortes franquistas y en parlamentos de igual corte. Tampoco faltarán quienes, para afianzar su versión de esta historia en la mejor adaptación a su propios recuerdos, llamarán la atención sobre la decisión de algunas Comunidades (Valencia, Castilla-La Mancha, La Rioja, Extremadura, Baleares y Canarias) respecto a quienes han accedido este año a esta prueba arrastrando algún suspenso del Bachillerato; norma que soportaron en el Real Decreto-ley 31/2020, de 29 de septiembre, con medidas que permitían modificar las condiciones de titulación del Bachillerato, requisito previo para la EVAU. 

Las dos evidencias son las que más rumores inquietantes traerán a muchas conversaciones; con historias individuales detrás, y algún litigio personal pendiente,  harán difícil un punto de encuentro. Quienes quieran encontrar alguno pueden recordar que, cuando en 1953 Joaquín Ruiz-Giménez reformó la ley que había hecho Sainz Rodríguez en 1938, para convencer a las Cortes franquistas de la necesidad de abrir aquel cerrado plan de estudios, les dijo: “Basta hacer un ligero examen de conciencia para darse cuenta de si los alumnos de Enseñanza Media salen sabiendo griego…, hasta qué punto saben redactar, hasta qué punto son capaces ante las lecciones de un profesor de Universidad en los primeros años de hacer una sinopsis, una síntesis, o dar la adecuada redacción a cualquier tema”. 

Quien no quiera caer en la tentación de que este runrún lo achicharre –verbo acorde con la acción sonora de las cigarras-, también le será de interés un libro de dos sociólogos, Baudelot y Establet, quienes en 1990 –ante la rumorología interesada en que todo iba a peor, publicaron un exitoso estudio titulado: El nivel educativo sube (Madrid: Morata). A muchos no les liberó de sus convicciones prejuiciadas, aunque los datos documentales eran pertinentes; tampoco suelen mencionar una pugna generacional tan antigua que, ya en las tablillas cuneiformes de Mesopotamia, carga las tintas sobre las meteduras de pata de quienes vienen detrás, una tendencia también muy visible en un libro didáctico de la Biblia, como el Eclesiástico,  cuando alecciona a los padres sobre cómo tratar a los hijos. 

 Manuel Menor Currás

Madrid, 21.06.2021

martes, 21 de enero de 2020

LOMLOE. Memoria de análisis de impacto normativo (14-2-2019)

PROYECTO DE LEY ORGÁNICA POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY ORGÁNICA 2/2006, DE 3 DE MAYO, DE EDUCACIÓN

MEMORIA DE ANÁLISIS DE IMPACTO NORMATIVO
Madrid, 14 de febrero de 2019







Fuente: www.educacionyfp.gob.es

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    sábado, 27 de julio de 2019

    "El pasado y su Historia importan" (Manuel Menor)

    El compañero Manuel Menor nos envía este artículo:


    Relatar el pasado desde la obsesión por controlar el presente ha sido la gran ambición de los poderosos, ansiosos de su memoria.

    Lo decía Sergio del Molino comentando el primer capítulo de la serie sobre Jesús Gil: “lo más triste son las caras que celebraban la honestidad brutal de su mesías de andar por casa”, y recordaba certero cómo Walter Benjamin había observado que el pasado solo importa en la medida en que moldea el presente. Según Rafael Feito, también sucede algo de esto en la reciente película sobre los Beatles: Yesterday. Y según Josemi Lorenzo, los intereses y conveniencias de los reyes de Asturias -en el siglo X- determinaron la manipulación del pasado que por entonces podía arrastrar Zamora. Es decir, que viene de largo este hábito maniobrero.  

    Encantados olvidos
    En la última entrega a Mundiario, tres breves anécdotas plasmaban lo habitual que sigue siendo que los relatos sobre el pasado hablen más del hoy que del ayer. Más sistemático, Jean Vermeil reunió textos de conmemoraciones mozartianas en 1891, 1941 y 1956. En La Flûte désenchantée (Toulouse: Éditions Ombres, 1991),  documentó cómo el compositor vienés había sido utilizado como pretexto para elogiar las políticas -diversas e incluso opuestas- del poder en tales aniversarios, con el resultado de una maleable imagen, ajena a su vida y obra. 

    En ese panorama general hay, de todos modos, situaciones especialmente duras. Si se tocan los conflictos españoles de los años treinta, el tiempo no ha logrado deshacer el trastorno sufrido en su recuerdo personal o grupal a los destinatarios de posibles celebraciones o investigaciones. La fractura sigue viva y el vaivén del reconocimiento mutuo sigue aleatorio en muchas instituciones. El paso de los años ha asentado, más bien, a quienes salieron con ventaja de aquel drama y sus criterios son perceptibles todavía en sitios significativos como colegios o escuelas, bibliotecas, ayuntamientos, etc., poco abiertos, contradictoriamente, a la pluralidad. Los cambios formales de los últimos 40 años no han diluido esa “ideología” marcada por experiencias subjetivas propensas a vivir a la defensiva considerando  “ideólogos” –falsarios de “la verdad”- a quienes tengan otra perspectiva del pasado.

    Se ha avanzado, pero falta mucho para compartir y mitificar lo mismo. La memoria y la desmemoria se aprenden y desaprenden. Muchos españoles apenas pudieron ir siquiera a la escuela unitaria, y todos fueron adoctrinados masivamente durante cuarenta años por el omnipresente nacionalcatolicismo en la escuela, en los púlpitos, en la prensa o en el cine y en la iconografía que logró venia de los censores. Después -como ha estudiado Fernando Hernández‑, muchos maestros y profesores que han tratado de explicar la “Historia actual” de España, han tenido dificultades para hacerlo. Y como complemento, todavía hoy, el acceso a fondos de archivo de aquellos años tropieza con problemas de todo tipo. Miradas hacia el pasado, consistentes y humoradas, como la que Andrés Sopeña hizo ver en El Florido pensil (Barcelona: Crítica, 1994), no son frecuentes.

    Historiografías
    Es obvio que el presente no le es indiferente a un historiador. Siempre tensiona su mirada hacia el pasado, aunque solo sea para seleccionar lo que pretende explicar. Sin embargo, no todos son iguales. Los que leen el pasado juzgando el presente suelen ser tendenciosos, repetitivos de consignas aprendidas.  En el trato de otros estudiosos con la documentación, el rigor analítico fundamenta sus razonamientos tentativos de veracidad y les confiere autoridad  explicativa.

    La calidad de la historiografía española, también sobre España Actual, cuenta en la construcción internacional de conocimiento. Es lástima, sin embargo,  que, hacia dentro, tengan tanta audiencia voces ocupadas en revisionismos frentistas; editores que manipulan a quienes, por comer o epatar, alimentan el nicho de negocio existente con quienes, por diversas razones, se sienten incómodos con explicaciones ajustadas a la realidad. Que reverdezcan en Twiter, Instagram y similares los custodios épicos de “la pura verdad” hace que en esta España con plurales memorias abunden quienes pasan el rato a cuenta de nuestro trágico pasado: profesorado intercambiando sus “hallazgos” en chats supuestamente cultos, o  plácidos eclesiásticos  olvidadizos de que -como recuerda Mariano Gamo- la Iglesia siga siendo la “principal ganadora de aquella Guerra Civil, más que el Ejército y que la Falange”. Quienes acreditan pedigrí entre beneficiados directos de los “40 años de paz” siempre tuvieron extensiones propias, hasta altas instancias.

    ¿Biodiversidad?
    En democracia, conmemorar algo juntos  -a favor de alguien o contra algo- es una manera de reafirmar la pertenencia voluntaria a un pasado compartido. No fue así cuando impusieron el eslogan “Por el Imperio hacia Dios”, cuestión que John Elliot dejó clara en su Historia del Imperio español. Pero los sucesores de quienes como Demetrio Ramos crearon aquellos obligatorios libros escolares insisten en su relato exclusivo. Después de Don Pelayo, la toma de Granada y similares, ABC avisó ya de que “arrancan los homenajes a la expedición de Magallanes y Elcano”. El oportunismo  envuelve las ideas con que quieren gestionar este presente.

    A cuantos hacen patria con esta afición a la desmemoria colectiva les está agradecido VOX. Su éxito electoral –y la pugna por que sea visible- se asientan sobre la distorsionada Historia que se ha enseñado. Cuentan con la ignorancia programada de tan atrás, con la anuencia explícita de amantes de lo anacrónico y con la alianza del PP y Cs. En instituciones de relevancia como la Comunidad de Madrid, a Isabel Díaz-Ayuso le da igual con tal de alcanzar a presidirla. Tampoco se puede decir que el PSOE -el partido que tiene posibilidades de Gobierno en Moncloa- vaya a enmendar su proyecto de viajar cada vez más hacia un centro edulcorado, desmemoriado hasta que vuelva a ser oposición. Tal vez para entonces ya sean accesibles todos los archivos –también los de RNE y de TVE- donde ha habido tantos vetos a cuanto pudiera ir más allá del “PARTE” y del NODO.

    España -contaba Manuel Vicent no hace mucho-, pinta bien en muchas estadísticas. El problema es que parecen mejores si no se contrastan para saber, por ejemplo, en qué ranking situar a los que el periodista llama “políticos nefastos, lideres de opinión bocazas que gritan, crispan e insultan”; o en qué franja estadística de la ONU figura la desmemoria, incluida la de “los ciudadanos que cumplen con su deber, trabajan y callan”… La propia supervivencia democrática estará en riesgo si olvidan que, en  el soterrado escenario de lo puramente biológico, la biodiversidad de los ecosistemas se compadece mal con las tendencias de algunas especies a la exclusividad.


    Manuel Menor Currás
    Madrid, 11.07.2019

    jueves, 25 de abril de 2019

    29-4-2019: El impulso de la Escuela Pública (19:00 h, en la Sala Sigfrido Martín Begué de CentroCentro. Plaza de Cibeles 1A)

    Pío nos envía esta invitación:



    Reenvío la invitación para el coloquio con Antonio Viñao , moderado por Mª del Mar del Pozo, sobre el IMPULSO DE LA ESCUELA PÚBLICA en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX. (Es el tercer coloquio de un ciclo muy interesante en el que la Fundación "Ángel Llorca" ha colaborado intensamente con el Ayuntamiento de Madrid. Envía esta invitación, como las anteriores, José Carlos Tobalina)

    Un saludo
    Pío

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    sábado, 9 de marzo de 2019

    12-3-19: presentación del libro “No te olvides de mí” de Carlos Fonseca (17:00 h, IES Vallecas I. Madrid)

    La Plataforma por la Escuela Pública de Vallecas apoya la presentación del libro “No te olvides de mí” de Carlos Fonseca, sobre Yolanda González, la estudiante asesinada por Fuerza Nueva en 1980. El evento se celebra en el IES Vallecas I, donde Yolanda estudiaba Electrónica de Comunicaciones. Era la representante de su centro en la Coordinadora de Estudiantes que impulsaba la lucha contra el Estatuto de Centros.
    Convoca el AMPA del IES Vallecas I el martes 12 de marzo a las 17h. La presentación cuenta con la presencia del autor y compañer@s de Yolanda.


    domingo, 21 de mayo de 2017

    Hace 40 años que volvimos a la libertad, pero hay que seguir construyéndola (Manuel Menor)

    Manuel Menor nos envía su último artículo:

    Para muchos, ya van más años de democracia que de etapa franquista. Pero no cabe decir que la hayamos desarrollado tanto: en Educación, el listón ha sido bajo.

    Hay logros importantes que -como reclama Antón Saracíbar para 1977, el año “que volvimosa ser libres”-  están cumpliendo 40 años o están a punto de cumplirlos. Ya se han cumplido  en cuanto a la libertad sindical, y ahí siguen también los del atentado múltiple de Atocha. 40 años ha cumplido una de las asociaciones de padres y madres más reivindicativa en asuntos educativos, la FAPA Giner de los Ríos (de Madrid). Acababa de ver la luz la “Alternativa para la Enseñanza” en que se pedía un “salario mínimo de 20.000 pesetas, estabilidad en el empleo-no al paro, escolarización gratuita, gestión y planificación democrática de la enseñanza, sindicato democrático, por la amnistía y por las libertades”, y se reivindicaba “la escuela única”: todavía no había Constitución…

    Conmemorar qué
    Los riesgos de que hayan pasado 40 años son múltiples. Para quienes no los tienen o los han cumplido recientemente, pensar que todo eso ha estado siempre ahí, como el otoño después del verano en el ciclo estacional. Y para quienes ya eran talludos en 1977, después de los 40 grises anteriores, creerse que su naturaleza es tal que una vez logrado se sostiene por sí mismo. Es otra forma de olvido y justificar “batallitas” que no evitarán que reviva el abuso.

    El recurrente abuso de lo natural como excusa es un eufemismo cargado de trampas. La naturaleza enseña a cuantos abandonen el encapsulamiento urbano lo poco simpática que puede ser, y lo frágil y mutante que siempre es. Ahí está el río Ebro, el más caudaloso y largo de España según nos enseñaron en la escuela, cuyo tramo medio lleva en este momento un caudal de 35 metros cúbicos por segundo cuando lo “normal” –la media estadística de registros hidrológicos fiables- sería que llevara 100. Quienes sigan el ritmo de las floraciones y llegadas o partidas de aves migratorias pueden decir cómo es de arriesgado fiarse de la “belleza” y “normalidad” de la naturaleza si preocuparnos de cómo interferimos en sus ritmos haciendo peligrar nuestra propia ecología.

    Los historiadores que documentan fiablemente el pasado  saben mejor que nadie del riesgo de silenciarlo o manipularlo. Si algo constituye al ser humano es su memoria y su historia: no son  lo mismo y se complementan. Cuantos hayan tenido cerca el Alzheimer saben del deterioro de quienes lo padecen y el vegetar indeterminado que acarrea. Similar es lo que producen determinadas narrativas que, aunque se digan históricas, son imaginarias y poco fiables. Incluso las hay oficiales y siempre han estado en muchos libros de texto, un asunto que seguirá dando la paliza indefinidamente. Les encanta adoctrinar adoctrinar, y todavía a estas alturas su referencia de autoridad es la Enciclopedia Álvarez: 22 millones de ejemplares se vendieron entre 1951 a 1966, a los que sumar varias ediciones facsímiles para añorantes después de 1997. Todavía va a ser difícil concordar a gusto intereses tan encontrados como en esto se concitan, lo que seguirá dando validez al refrán gallego: cada un fala da feira según lle vai nela…

    De todos modos, merece la pena echar la vista atrás de manera reflexiva sobre lo vivido colectivamente en esos 40 años, la edad media de la esperanza de vida actual. A condición de no mirarlos como solemos cuando ejercemos de turistas: el turista habitual, según describió J.D. Urbain en 1993, es “el idiota que viaja”. Es más recomendable la actitud del viajero, dispuesto a sorprenderse y aprender. Conviene asimismo no dejarse manipular por las urgencias del presente: suelen enturbiar el aprendizaje que, si es pausado y documentado, puede proporcionar el pasado. En fin, los interesados en esa búsqueda explicativa no han de olvidar que los “eventos” conmemorativos –especialmente los oficiales- suelen ser encerronas en que el poder triunfante se justifica a sí mismo, tentación que abunda más cuanto más alejado esté de la pretensión original. Los libros, folletos y eslóganes que en tales ocasiones florecen, casi solo hablan de quien los patrocina. Rara vez son ocasión para aprender algo que no sea otro modo de que se fortalezca un orden instituido en que nada sea cuestionable. Cuando se invocan los años transcurridos -25, 50, 75 ó 100 son muy socorridos-, raro es que no sea para tapar la boca a quien discrepe… en lo que sea. Sin ir más lejos, ahí está la Iglesia, superviviente durante casi dos mil años: la adaptabilidad de sus centenarios es sorprendente, como ha podido verse en la última visita del Papa a Fátima hace unos días. Y entre miles de ejemplos, ahí tenemos al PSOE alegando 148 años de existencia como argumento incierto.

    La Historia maestra
    Suele decirse que la Historia es maestra de la vida.  Y no está mal si se parte de  que, cuando Cicerón dijo lo de magistra vitae, lo que afirmaba en realidad no se refería a la Historia sino las “historias” o cuentos que, como saben cuantos gustan de contarlos a sus pequeños, tienen habitualmente alguna función moralizante o didáctica. Adecuada a un sistema de valores morales que se quieren inculcar, la idea es: haz como fulanito y te irá bien. Si leen El Conde Lucanor, que escribiera Don Juan Manuel en el primer tercio del siglo XIV, verán cómo reproduce el éxito de la sentencia ciceroniana, transmitida a través de los estudiantes de Retórica y elocuencia porque iba estupendamente para atraer la atención con anécdotas “ejemplares”. El poder lo sabe y quienes lo detentan lo intuyen.

    No es mal ejercicio para los preocupados por la Historia –y no por las invenciones interesadas en ocultar atropellos- tratar de resolver dudas sobre lo relevante a saber. Suelen ser la clave de lo que merece la pena aprender. ¿Para qué? La mayoría de las veces, no para repetirse y esclerotizarse. Y muchas otras para modificar lo que haya que modificar pero sin perder la brújula.  Conste que la esencia del conocimiento histórico es el cambio, no la geología estática. Tampoco es suya la moral de lo que está bien o mal, ni la metafísica de las esencias. Y si bien se mira, no se vaya a la Historia con la pretensión de hacerse un experto en Erística, esa derivación de la lógica que Shopenhauer denominaba El arte de tener siempre razón. Los saberes de la Historia son más humildes, pero muy valiosos respecto a la verdad y lo verídico. Por eso tardó en llegar de verdad a las aulas –como Antonio Viñao ha estudiado- y por eso se la desvirtúa tanto.

    Esta semana se están produciendo sensibles movimientos que, si no se pierden de vista, permiten observar de cerca este andamiaje metodológico. A partir del domingo por la noche, se abre un compás de espera para ver hacia dónde evoluciona el PSOE. Si la Historia es “cambio”, más interesante no puede ser el conocimiento del que de ahí surja: hacia dónde, cuántos afiliados lo van a seguir, cuántos cambiarán de acera; y, en el horizonte próximo, cuántos votantes ligarán su voto a lo que entiendan que les conviene del nuevo PSOE. Más acuciantes pueden ser las dudas de quienes les hayan votado desde finales de los setenta y especialmente en el 82. No dejarán de hacérselas antes de emitir sus próximos votos: ¿Es este mi PSOE? ¿Es este el PSOE original? ¿Es otro PSOE? ¿Para llegar a esto ha hecho falta tanto traqueteo del tren en este último año y en el supuesto debate a tres? ¿Si viniera ahora el Pablo Iglesias de 1879 se reconocería en este nuevo PSOE? ¿Con cuál de los tres candidatos se quedaría?

    Al compás de estas cuestiones –y otras que pueden hacer más compleja la observación de lo que vaya a ocurrir-,  quienes hayan votado a este partido en el pasado es muy probable que se sigan preguntando si no les merecerá más la pena votar a otros partidos. Y puede que algunos también se pregunten si ellos o los afiliados no se habrán aburguesado tanto en estos 40 años molestarían mucho aquel PSOE inicial, fundado precariamente en Casa Labra. Bien. Pues la prensa y los medios ya lo están contando antes de que suceda nada el domingo. Ya se puede comparar qué dicen unos y otros; es un buen ejercicio documental para todo buen lector de historia que quiera hacerse un criterio propio.  Añádanle los floridos comentarios de opinión que empezarán a bullir el propio domingo por la noche, y podrán aumentar el material en qué entretenerse para dilucidar si les dicen de manera incontrovertible qué haya pasado. ¿Habrá que esperar otros 40 años –quienes alcancen a contarlos- para enterarse con seguridad?

    Prenociones
    De las novedades mencionadas al principio, también hay algunas en asuntos educativos que ya han cumplido 40 años. Es indudable que nos han hecho bien: ayudarnos a convivir mejor, que no es poco. La cuestión es si hemos de contentarnos con ello impertérritos e inconmovibles o si no merece la pena revisar lo que no funciona o no ha estado a la altura de las expectativas y por qué.  Y más teniendo en cuenta que pasan del 70% los que, cuando se votó la Constitución en 1978, o no habían nacido o no tenían derechos de voto.

    Estén atentos porque el recurso al pasado para que no se entienda nada del presente es constante. Francis Bacon, uno de los padres del conocimiento científico hace casi 400 años, ya hablaba en su obra, Novum organum (1620), de los idola tribus –los prejuicios- como obstáculo para avanzar: “Las prenociones tienen potencia suficiente para determinar nuestro sentimiento; ¿no es cierto que si todos los hombres tuviesen una misma y uniforme locura, podrían entenderse todos con más facilidad?”  (I, 27).

    TEMAS: Conocimiento. Historia. Conmemoraciones. Memoria histórica. Libros de texto. Libertades democráticas. El nuevo PSOE. F. Bacon.

    Manuel Menor Currás

    Madrid, 18.05.2017

    domingo, 16 de noviembre de 2014

    El desprestigio de la memoria favorece la corrupción, también la peor: la de “los mejores” (Manuel Menor)

    Manuel Menor nos envía su artículo:

    Sería hipócrita pensar que el cabreo existente es de ahora. Si se abren y regulan todos los archivos, se sabrá mejor la larga y paciente acumulación de causas que lo han provocado.

    Julio Llamazares traía a colación el pasado día seis (en El País) una interesante interpretación de cómo el lenguaje no suele servir demasiado a la comunicación veraz. Los historiadores de la Camorra italiana parecen coincidir –recordaba- en cómo esta organización surgió para defenderse de los ocupantes españoles del territorio durante casi trescientos años. El famoso libro del napolitano Roberto Saviano, Gomorra, lo daría por supuesto cuando describe, con riesgo de su vida, algunos de los signos más notorios de la vida italiana –no sólo en el sur- desde la postguerra europea. Cuando hablamos, pues, de comportamientos mafiosos y corruptos para entender qué nos está pasando en España, hablamos de algo muy asentado y muy nuestro. Incluso estamos en situación –a poco que lo intentemos- de comprender la disminución del peso específico de la Historia, la Filosofía y –no faltaría más- de una Educación cívica laica, no connotada por valores prefijados y particulares, en el currículum escolar que rediseña la LOMCE, mientras aumenta el peso de la Religión y el practicismo emprendedor, amén de otras lindezas segregadoras.

    El mismo día seis de noviembre era publicada también la ansiada encuesta del CIS acerca de la expectativa de voto que los españoles tenían en el mes anterior, justo cuando nos había sido dado conocer los hábitos privilegiados de algunos personajes a quienes una determinada Caja de Ahorros -ahora banco controlado por el FROB-, había concedido una tarjeta opaca al fisco. Antes, sin embargo, de que se conocieran los tejemanejes destapados a través de la “operación púnica” y de que, los extremeños –y, al parecer, tampoco el Senado- supieran nada de los gastos de quien ahora era su presidente: una excrecencia de los privilegios cada vez más crecidos –opacos para la mayoría ciudadana- de que disfrutan nuestros electos representantes en las dos cámaras legislativas (como ampliaban este domingo último muchos periódicos). Saber de qué va la explotación del Estado y de los bienes públicos de todos por parte de unos pocos y de las ramificaciones que el Poder –Ejecutivo, pero no sólo-, pueda tener con otros poderes y no sólo los clasificados por Montesquieu, cuando en sus combinaciones varias son responsables directos de la indignación del resto de ciudadanos no implicados –siempre paganos de todo-, sólo viene a incrementar algo que ya se vivía de muy atrás. No es de ahora ese enfado ni las reacciones consiguientes que muestran las encuestas: presentarlo así sólo es otro modo de corrupción, la de la memoria, el último reducto de dignidad de las personas. Se comprende –pero no es de obligado recibo- la reacción de los principales partidos políticos ante lo que dicen los estudios demoscópicos, pero es absolutamente inadecuada. Recurrir al perdón, la vergüenza y la amnesia, o edulcorar el sentido de las reacciones de la gente ante tomaduras de pelo continuadas -de las que, al fin, parecen haberse empezado a enterar intensamente los ciudadanos que lo están pasando mal-, sólo son maneras de esquivar el sentido fidedigno de la política y, especialmente, de la democracia. Poco tiene que ver con gobernar a golpe de encuesta y de silencios o pactos más o menos cómplices de unos cuantos elegidos. Ni siquiera los aristocráticos relatos clásicos de Homero son complacientes los dioses con los irresponsables y cazurros entrometidos en el honor ajeno: una de dos, o se cambia seriamente o todo se derrumba. Tampoco lo es el Innombrable de la Biblia, donde hay numerosos pasajes como éste: “Es breve la alegría del malvado y el gozo del impío dura un instante… A los pobres tendrán que indemnizar sus hijos, sus niños habrán de devolver sus bienes” (Job, 20, 5 y 10).

    También ese día seis, El Rotoeditorializaba en su viñetauna de las cuestiones más íntimamente ligadas a la poca transparencia de nuestra vida pública: “Señalas un problema –decía- y te acusan de crearlo”. La traducción que el famoso dibujante hacía de la clásica persecución al mensajero, aludía claramente al ascenso en intención de voto de quienes están polarizando ese enfado de la ciudadanía y dicen poder cambiar a fondo el sistema dominante, con lo que se han convertido en chivos expiatorios de todos los males presentes y futuros. Una de las personas cuya representación política no parece correr pareja a su presunta responsabilidad ha llegado a calificarles recientemente como “peligro para la democracia”. Pero estos jóvenes con ansia de revisar a fondo el quehacer político español apenas llevan nueve meses en escena, mientras que los desmanes de que se queja la gente –incrementados cada día que pasa con nuevos casos- tienen ya un larguísimo recorrido. Ello explica que muchos opinadores de gran presencia en los medios se alarmen por los datos de las últimas encuestas, no sólo las del CIS, y tilden como villanos a quienes intentan poner un poco de racionalidad en su lectura: pocos hablan de lo urgente que es renovar con lealtad democrática las instituciones que nos hemos dado para convivir.

    A las siete de la tarde del tal día seis, un amplio grupo de políticos responsables de la Educación española entre los años 1990 y 2011 hablaba de la calidad de la enseñanza “en tiempos de crisis”. Siempre la enseñanza ha estado en crisis –como comentó alguno de los presentes-, pero por sus manos había pasado mucho dinero. Sólo a causa de la LOE, y de las exigencias que implicaba la memoria económica para su ejecución -con medidas específicas para atajar la mala enseñanza en 2006-, habían gestionado más de 7.000 millones de euros, cifra muy parecida, por otra parte, a la que, de inmediato recortó el Gobierno Rajoy para “mejorar” el sistema educativo español, en paralelo a la mejora de España que tanto pregona. Nadie de cuantos allí concurrían en un día tan desapacible ha sido acusado de corrupto. En la antigua Casa de Fieras del Retiro, se mostraba esa tarde que las formas que pueda adoptar la “calidad de la enseñanza” son diversas, pero que nada significaba tal expresión si los hijos de los porteros –supuestamente servidores de los señoritos- no tienen acceso a ella, ni si los dineros públicos de que se nutren o favorecen las redes privadas del sistema no son utilizados con equidad homologable. Para colmo, las puertas giratorias que habían elegido al dejar sus puestos de responsabilidad eran las Escuelas, Institutos y Facultades universitarias, de donde procedían: Alfredo Pérez Rubalcaba, por ejemplo, ya llevaba dos meses largos con sus clases de Química en Ciencias de la Complutense. La antigua Casa de Fieras del Retiro, metamorfoseada con la esperanza de lo posible, indicaba lo que debiera universalizarse y no entorpecerse: es duro mantenerse fiel a la honradez debida.

    También podría ayudar a ello –como ya se anotó en otra columna anterior- que los archivos de todas las entidades e instituciones que, de uno u otro modo, tienen que ver con el uso de dinero o subvenciones públicas, estuvieran  -con la debida regulación, pero nunca ocultación- disponibles para lectura y conocimiento de cuantos trabajan explícitamente con la información, principalmente historiadores y periodistas. Sigue siendo un calvario en demasiados casos acceder a muchos de ellos y una sinrazón,contraria a la transparencia de la verdad, la serie de motivos que suelen alegar para dificultarlo, sólo conducente a que pase por Historia lo que tan sólo reafirma la tozuda ignorancia, o que quieran colar como“investigación” modalidades de vendetta nada casuales, interesadas en poner a caldo a quien haya querido poner coto a  prebendas sin cuento. No no engañemos: lo que predominacuando no fluye adecuadamente la información son formas todas similares de censura, poca libertad de expresión y nula voluntad democrática de expandir el conocimiento y sus responsabilidades. Y así, cuando las fuentes de la memoria -los archivos- son cegadas o dificultadas, lo conspiranoico y lo mafioso suelen darse la mano: sin garantía de la debida custodia y con tantas restricciones de acceso, difícilmente se puede alentar la libertad. Como si a nadie le importara que los ancestrales bulos interesados, o los tiempos de la censura previa, del secretismo y del compadreo intolerante sean incompatibles con la memoria verídica de una democracia que quiera ser vigilante consigo misma y capaz de poner remedio a sus probables fallos. Estos días, estamos siendo testigos –alguna prensa se está haciendo eco de ello- de cómo se relata ahora mismo la caída del muro de Berlín –con el pretexto del 25º aniversario de su caída-, de cómo en la Rusia de Putin no son accesibles los desmanes soviéticos, o de cómo en Hungría la Historia es escrita por el ultraconservador partido Jobbik: muestras todas complementarias de un predeterminado afán por la Historia del pasado, mientras prolifera lo meramente anecdótico o lo muy mal intencionado, muy propicio a la manipulación tópica pero no al conocimiento consistente de lo acontecido. Entre nosotros, tenemos magníficos ejemplos de lo mismo. Repásese, si no, todo lo sucedido con la historia de los todavía agraviados por los desmanes de la guerra y postguerra -tan bien novelada en La Higuera por el recientemente fallecido Ramiro Padilla- que Baltasar Garzón trató de aclarar jurídicamente. O léase qué dice el último libro de Esteban Ibarra –La Europa siniestra- a propósito del crecimiento de las distintas modalidades de crímenes de odio en nombre de fundamentalismos diversos. O repásense, en fin, las propias amnesias de nuestros libros escolares respecto a lo acontecido en nuestro país, desde antes de que los nazis establecieran la industria de la muerte del diferente, y que El Perich sintetizaba en la portada de uno de sus libros: “Historia deEspaña (resumen) -.¡Todos al suelo!” (Desde la Pereichferia, Planeta 1981).

    El uso escandaloso de las llamadas tarjetas negras, como el de otras muchas prebendas que seguramente iremos conociendo, habla –entre otras muchas cosas-de que, según algunos de ellos alegaron ante el juez Velasco, no hacía sino prolongar una tradición anterior. Aparecieron así cuantías y usos que, según se hizo público, fueron variando desde 1980. Casi nada se ha sabido, sin embargo, de que, a su vez, la instauración de las mismas en esa fecha se acomodaba muy bien a tradiciones muy poco ejemplares que tenían vigencia desde mucho más atrás –casi desde sus orígenes, pero muy especialmente en las etapas franquistas- en las instituciones matrices y, por extensión, en muchas otras que tenían encomendada su vigilancia. Era, pues, un asunto de historia, muy documentable. Da casi igual la fecha de referencia que se quiera escoger: en todas existe una pauta establecida  en el reparto de “donativos” y regalos, que ha tenido unos beneficiados privilegiados, y de diverso calibre institucional. Cuanto más “benéfica” se denomine la institución, más clara aparece la distancia entre quienes aportan los recursos para que exista –normalmente el Estado o los trabajadores, cosa muy evidente en la historia de las Cajas de Ahorros, por ejemplo, si uno se atiene a su legislación original en los años 30 del siglo XIX y a lo que al respecto pregonaba Mesonero Romanos, uno de sus promotores más conspicuos, plenamente consciente de lo que el ahorro representaba como mecanismo de control social- respecto a sus principales “beneficiados” -personas y entidades de calibre y condición social mucho más elevada, ligados a ellas por gestión, parentesco o proximidad a sus finalidades principales de sentido.  Con el resultado adicional de que éstos eran llamados “benefactores”. Si las instituciones –y no sólo las personas- hablan más por lo que hacen que por lo que dicen como sostenía en los noventa Mary Douglas (Alianza, 1996), cada una, a su modo, es responsable de unas determinadas proyecciones socio-educativas sobre la población en general. De eso va principalmente la tan poco analizada como excesivamente publicitada “Obra social”, en  muchos casos mero parche de imagen para favorecer que los más desafectos aceptenel poder político-económico dominante: ese es el origen de la “responsabilidad social corporativa” de no pocas empresasahora mismo, una contraposición sustitutoria de la responsabilidad que exige una coherente “Justicia social”. En todo caso, no quepa duda de que si alguien quiere saber con cierta racionalidad y coherencia el cómo y el porqué de nuestro generalmente desastroso urbanismo –aclarando, por ejemplo, cómo se financió y quiénes fueron sus beneficiarios-; a dónde fueron a parar los principales recursos procedentes de las emigraciones masivas a Europa en los sesenta y quiénes los disfrutaron –una información que vendría muy bien en este momento de desafectos territoriales inducidos-; o cómo determinadas personalidades e instituciones  prolongan actualmente con poca o nula adaptación aquellos hábitos oligárquicos tan poco desinteresados de tiempos atrás, poco podrá decir sin el recurso a los archivos de todas estas instituciones. Y ha de advertirse que no bastan los libros escritos bajo aquella costumbre de entonces y sus particulares hábitos censores, generalmente propicios a propagar tan sólo la verdad oficial del momento. Es muy deseable, en consecuencia, que si se quiere hacer desaparecer la hipocresía de pensar que los males que ahora afloran son fruto de la transición democrática-ya excesivamente cargada de demencias explicativas-, es imprescindible que los archivos y memorias anuales de toda institución que tenga que ver con dinero público -sea la que fuere- estén a buen recaudo para que todo investigador acreditado la pueda leer, y que pueda ser conocida en el tiempo prudente que los asuntos implicados requieran. En otros países de nuestro entorno cultural, los “asuntos reservados” y los “secretos de Estado” tienen fecha de caducidad. Sería muy contraproducente para la democracia y sus exigencias de lealtad de todos cuantos se dicen demócratas-del rango social que sean, y para que no proliferen ejemplaridades tan discutibles como las que en estos tristes días estamos conociendo- el ocultamiento o la desaparición de las actas y libros clave que contienen la información de muchos asuntos importantes para todos. Lasdiversas formas de mafiosa mendacidad actual sólo se amparan con la ocultación, una excesiva tradición de silencio impuesta por el inmoral privilegio de unos pocos. La corrupción, ahora más conocida, ha sido muy bien cultivada en nuestros hábitos y costumbres desde muy atrás: los archivos son testigos mudos de ello.Ahora sucede que, por exceso –y porque el reparto de la explotación de los presupuestos públicos es más estrecho-,  el panorama a que abocan los papeles a que accede la policía está pareciendo un erial en el queselectas sanguijuelas de lo ajeno muestran sus vergüenzas al aire ante quienes para sobrevivir tienen que levantarse sumisos a las seis de la mañana.

    No cunda el desánimo. El Diccionario Biográfico Español, de la Real Academia de la Historia (www.rah.es/cdeb.htm) , ahí sigue. No es verdad que una parte de las ayudas que Wert le mantiene –pese a la crisis- vaya a emplearse en elaborar una guía espiritual para no extraviarse en la ejemplaridad de sus biografiados. Tampoco existen indicios de que quieran incluir en el último tomo un apéndice, anexo o escolio dilucidador de algunos barbarismos, labor en que podría serles de gran provecho el tan lúcido escudriñador de palabras Andrés Neuman (Páginas de Espuma, 2014). Y menos parece que admitan en su nómina a los editorialistas de Mongolia, uno de los últimos reductos disponibles para enterarse en serio de los valores del saber histórico.

                                                                                       Manuel Menor Currás

                                                                                                           Madrid, 10/11/2014

    sábado, 28 de junio de 2014

    Memoria de actividades del curso 2013/14 de la Plataforma por la Escuela Pública de Vallecas

    La Plataforma por la Escuela Pública de Vallecas nos envía este correo:
    Memoria esquemática de algunas de las actividades que nos han ocupado e interesado a lo largo de este curso 2013/14, que ya termina: 

    1.     Sábado 14 de septiembre, a las 12,30h en el Centro Cívico del Pozo. Se nos invita a una Mesa Redonda sobre educación en el marco de las Fiestas del Pozo. Se trata sobre la LOMCE y los recortes.

    2.     Al inicio de curso, se decide solicitar información a los centros, con objeto de tener un conocimiento real del alcance de los recortes en los dos distritos de Vallecas. La idea es recoger información  (ratios, profesorado, becas comedor, integración, compensatoria…) de los últimos cursos y de ahí en adelante ir haciendo un seguimiento de los mismos, curso a curso.

    3.     Consulta ciudadana sobre la LOMCE convocada por la Plataforma Estatal. Colaboran asociaciones de vecinos y organizaciones de todo tipo: grupo políticos, 15M, sanidad…se colocan mesas en 36 puntos, y se recogen 12.168 votos.

    4.     JORNADAS REPENSANDO VALLECAS, organizadas por la Coordinadora de AAVV de Vallecas. Viernes 25 de Octubre 2013. Coordinamos (con la AV de Palomeras Bajas) la ponencia sobre educación.

    5.     24 octubre huelga en educación. Se reparte información en distintos puntos de la zona:
    • Comunicado. Muy positivo. Es mucho trabajo, pero vale la pena elaborar y difundir nuestra propia información. Encargamos 6000 ejemplares, que se agotaron.
    • Piquete el día de la huelga que recorrió algunos centros y la avenida de la Albufera.

    6.     Convocamos un Encuentro de Plataformas en defensa de la escuela pública, con la intención de impulsar el debate organizativo de la Marea Verde de Madrid, el 20 FEBRERO 2014.

    7.     Participamos en la coordinación en Vallecas de las Marchas de la Dignidad 22M a lo largo de todo el proceso previo al 22 de Marzo. 

    8.     Domingo 6 de abril, 12 de la mañana: Acto lúdico festivo: “Primera piedra” en los solares del CEIP José Echegaray y del IES del Ensanche. Participamos e impulsamos la reivindicación del Ensanche.

    9.     Asamblea abierta a la ciudadanía: 5 junio en la Plaza del Cine de Madrid Sur. Presentamos a la asamblea varias luchas y éxitos de centros de la zona.

    10.  Con la que está cayendo: 7J. El 7 de Junio, la FRAVM (Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid) convoca los Barrios en Lucha. Llevamos paraguas para protegernos simbólicamente deL “chaparrón” que nos cae encima. Recorremos las calles del Barrio y acabamos en la Junta Municipal. La educación es una de las reivindicaciones más apoyadas por los vecinos y vecinas.

    11.  25J Concentración ante la Consejería de Educación, convocada por la Asamblea de Marea Verde de Madrid.

    También se ha apoyado a la Delegación de Vallecas de la FAPA Fco. Giner de los Ríos, organización que participa activamente en nuestra Plataforma, en la campaña de debate y oposición a las pruebas CDI (3º ESO y 6º de primaria) y en la campaña de apoyo a la escolarización en centros públicos.
      
    A lo largo del curso nos hemos estado reuniendo cada 15 días aproximadamente, y hemos participado activamente en la Asamblea de Marea Verde de Madrid y en el Plataforma Regional por la Escuela Pública cuando nos ha convocado.


    Además, durante todo el curso se ha estado participando en las reuniones de Vallecas por lo Público, entidad que aglutina a distintas asociaciones y colectivos de la zona, y difundido y convocado los eventos y actividades que se han convocado desde esta coordinación.

    Plataforma por la Escuela Pública de Vallecas 
    plataformavk@yahoo.es
    plataformadevallekasxep@gmail.com