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lunes, 27 de marzo de 2023

25-3-2023: Manifestación por la Educación Pública en Madrid (vídeo de Comando por lo Público)

 


Vídeo realizado y publicado por Comando Por lo público el 27-03-2023.

El 25 de Marzo la comunidad educativa, y la ciudadanía, salió a las calles para decirle al gobierno de la Comunidad de Madrid que basta ya de maltrato a la profesión docente, que se necesita mas inversión en centros públicos y profesorado, y menos dinero para la privada concertada, que segrega y adoctrina.

Menos ratio en las aulas, mas apoyo a la diversidad, centros y presupuesto para los barrios pequeños y los desfavorecidos, y no subvencionar la educación para las clases pudientes a través de regalos de suelo y becas en la concertada.

La privatización de la educación sigue las mismas tácticas que en la Sanidad Pública: quitarle los recursos y empujar a las familias al sistema privado para beneficio de los amigos de la señora Ayuso.

Educación Pública ya!


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martes, 31 de mayo de 2022

"Conciertos Desconcertantes" en Educación. Entrevista a nuestr@s compañer@s Miguel Guerrero y Sandra Villa en el programa de Unidad Radio

 

Programa presentado por nuestra compañera Alba Izquierdo.

Hoy en Unidad Radio traemos nuestro primer programa largo y contamos con dos personas invitadas que son un autentico privilegio:

Miguel Guerrero, activista en Asamblea Marea Verde y, de forma más local, en Ilustración por la Educación Pública.

Y Sandra Villa, portavoz de Asamblea Marea Verde y Mareas por la Educación Pública.

Como os podréis imaginar hoy hablamos de economía internacional y de cómo esta afecta en las tormentas solares.

Eso… o de educación: piedra angular para conseguir un cambio social profundo.

Escúchanos en ivoox

https://go.ivoox.com/rf/87545727

domingo, 22 de agosto de 2021

“En la escuela rural no existe la concertada porque no es rentable” (entrevista de Gorka Castillo a Patricia Villa para CTXT.ES)

Reproducimos esta entrevista publicada en CTXT.ES a Patricia Villa, maestra rural en Castilla y León


Que el mundo es un lugar ancho lo sabe bien Patricia Villa (Madrid, 1972), maestra rural con el coche siempre en movimiento por esos campos y montañas de Castilla y León. Villaseca de Laciana, Boñar, Olleros de Sabero. Tierras que sienten de cerca la esencia castellana en trance de desaparición. Y sin embargo, esta profesora en educación física mantiene viva la esperanza. Y lo hace por una causa resistente a cualquier tempestad: el valor de sus gentes, de una cultura profunda y un saber enraizado en los viejos conocimientos de la vida. “En la escuela rural, pública, libre y participativa está el germen de la mejor enseñanza”, recita durante la entrevista hasta en tres ocasiones. “Aquí no hay colegios concertados porque no son rentables”, añade.

Durante más de una década, Villa trabajó en centros rurales agrupados de la zona de Ponferrada, aulas unitarias donde conviven niños y niñas de diferentes edades y la naturaleza idílica de los valles de Babia y Laciana. Para ella significaba despertarse a las seis y media de la mañana. A veces, con nieve en el camino. Cien kilómetros de viaje para llegar a Villaseca o a Olleros. Escuelas modélicas enredadas en bosques de la infancia que en algunos casos todavía desprenden los aromas de las viejas minas leonesas clausuradas. “Aprendes de los críos. Ellos te proponen visitar la fuente de no sé qué, o ir a la mina no sé cuál, ya cerrada. Y nos vamos todos juntos, niños, niñas, maestros y maestras. Y por el camino te van contando, mira aquí hay una historia…. Son cosas que han escuchado a los mayores y ellos repiten”, explica. Con sus clases noveladas, Villa revive lo mejor y lo peor de ser maestra en estas pequeñas aldeas. “La escuela rural está vinculada a la tierra. Es todo muy natural y muy agradecido. Todo pivota alrededor de ellas. Por eso, cuando se cierra un centro, el pueblo siente que se muere y la gente se indigna”, lamenta. La maestra también es partícipe de las incertidumbres.



¿Qué diferencias hay entre la escuela rural y la urbana?

En la escuela rural está el germen de la mejor enseñanza. Para empezar, la ratio de alumnos por aula es mucho más pequeña que en la ciudad y puedes atender sus necesidades como lo demandan porque los centros están mejor dotados de material que los urbanos. Y si hablamos de un colegio rural agrupado (CRA), donde hay clases unitarias, verás cómo unos niños aprenden de otros. Yo estuve en uno, en Olleros de Sabero, en la vieja cuenca minera leonesa donde hace 30 años vivía mucha gente pero hoy se ha despoblado por falta de alternativas laborales, pero también porque muchos padres piensan que la educación en las ciudades es mejor para el futuro de sus hijos. Yo no lo creo así. Soy profesora de educación deportiva y puede asegurarte que en el colegio de Boñar (León) contamos con un material para trabajar que en muchos centros de Madrid no lo tienen.


El aprendizaje práctico, la relación con el entorno, ¿es una enseñanza fundamental en la escuela rural?

Claro, claro. Son niños muy vivos, que salen del aula mucho, que conocen muchas plantas y animales porque conviven con ellos. Entienden la ganadería, a las gallinas y a los pájaros. A estos críos no tienes que enseñarles lo que es la comida saludable porque comen sus propias lechugas, lo que dan sus huertos, su leche, sus huevos. Aprenden lo que siempre hicieron sus abuelos. Dar clase en el mismo aula a chicos y chicas con distintas edades, y ver cómo aprenden unos de otros, se ayudan, cooperan, juegan juntos y hasta celebran fiestas preciosas es muy bonito.


Las actividades que se realizan no tienen nada que ver con las que hay en las ciudades, donde muchos padres apuntan a sus hijos para tener tiempo para ellos


La escuela es el lugar en torno al que gira la vida de muchos pueblos.

Es que la escuela rural está vinculada a la tierra. Es todo muy natural y muy agradecido. Es donde se organizan las fiestas y representaciones, muchas relacionadas con las cosechas y la naturaleza. A finales de octubre o principios de noviembre organizamos la fiesta de 'magosto', de la castaña. Los niños y niñas las meten en los tambores viejos de las lavadoras y allí las asan. Es todo un acontecimiento popular. En Boñar, tuvimos un proyecto que consistía en vincular las fiestas con el entorno. Las actividades que se realizan no tienen nada que ver con las que hay en las ciudades, donde muchos padres apuntan a sus hijos a actividades para tener tiempo para ellos. En realidad, son centros de socialización donde se apuntala el valor colectivo. Todo pivota alrededor de ellas. Por eso, cuando se cierra un centro, el pueblo siente que se muere y la gente se indigna.


¿Ha vivido algún cierre?

Uno. Y es tristísimo, aunque en Castilla y León intentan mantenerlos abiertos aun con solo cuatro o cinco alumnos.



¿Recuerda su primer día de trabajo?

Sí, claro. Fue estupendo. Y me sorprendí por la enorme cultura que tienen los chavales y por la rapidez con la que pillan las cosas. Tienen una sabiduría como de personas mayores. Se les nota que pasan muchas horas al día con los abuelos y con los vecinos. Saben cosas sobre las que muchos chicos de su edad que viven en la ciudad no tienen ni idea. En un pueblo todos cuidan de sus pequeños y les transmiten una cultura general muy sabia.


Vaya escuela de la vida para usted, ¿no?

Mucho. Como tienes mucha libertad para realizar actividades fuera del colegio, son ellos los que te hacen rutas y te descubren cosas muy bonitas. Son ellos los que proponen visitar la fuente de no sé qué, o ir a la mina no sé cuál, que ya está cerrada. Y nos vamos todos juntos, niños, niñas, maestros y maestras. Y por el camino te van contando, mira aquí hay una historia…. Son cosas que han escuchado a los mayores y ellos repiten. Aprendes mucho de ellos y eso es muy bonito.

¿Se ha arrepentido alguna vez de haber tomado la decisión de dejar la ciudad?

No, para nada. Nací en Madrid pero tengo ascendencia familiar de León y siempre tuve muy claro que quería volver a esta tierra. Y tuve opciones de trabajar en Madrid porque allí estoy muy bien posicionada en las listas, pero no vuelvo. Aquí estoy muy bien pese a que lo tengo más difícil para trabajar porque soy interina y en Castilla y León piden muchos requisitos que dan puntos para obtener una plaza.

¿No le importa desplazarse todos los días, como ha hecho durante años, a lugares como Villaseca de Laciana, a 100 kilómetros de su casa; o a Boñar, que está a 50 kilómetros?

No, porque soy feliz. Cuando estuve en esos pueblos me levantaba a las seis de la mañana, me montaba en mi Fiat Stylo y a la carretera. Me daba igual que nevara. Iba siempre a trabajar. Bueno, en realidad nos obligaban. En el aula unitaria de Villaseca no faltaba ni un crío. Llegaban con la nieve hasta la cintura. En Boñar era distinto porque venían en autobús desde varios pueblos de los alrededores y cuando nieva, muchos no pueden llegar al colegio y se quedan en casa. Pero los viajes no son tan duros como parece porque el paisaje es muy bonito. Pasas por los valles de Babia y Laciana y se te hace llevadero. Siempre me lo he tomado con filosofía.



¿Y qué desventajas encuentra un maestro rural respecto a lo que puede encontrar en un centro urbano?

A mí me cuesta encontrarlas. Quizá el transporte. No lo digo por el gasto económico sino por la carretera. Ten en cuenta que Castilla y León es muy grande y hay grandes extensiones que están despobladas. En invierno, nieva. La mayoría concursa para trabajar cerca de su casa y en esta comunidad autónoma piden muchos requisitos para obtener plaza. Llevo 12 años de interina y cada año tengo que esperar a ver a dónde me mandan. Imagina que me sale plaza en Palencia. Pues no podría ir cada día desde León sino que tendría que trasladarme a vivir allí. Por el momento he tenido suerte y recorrer 100 kilómetros para llegar al colegio no me supone esfuerzo. Tardaba una hora y cuarto, menos de lo que en Madrid emplea mucha gente para llegar a su puesto de trabajo.

Doce años en la escuela rural dan para mucho.

Bueno, el último año he trabajado en un colegio grande de León. Pero sí, es toda una experiencia. Cuando daba clases en Villaseca de Laciana hasta rompí aguas y casi doy a luz en el colegio. Sería por el estrés y los viajes. No lo sé. El médico ya me había advertido de que tenía que descansar pero coincidió con la evaluación y no quería faltar. Así que tuvimos que ir al médico de Villablino. Allí me preguntaron dónde quería tenerlo, si en Ponferrada o en León, como les dije que en León me dijeron si quería ir en coche o en ambulancia. Yo preferí viajar en coche y allí me metí con la jefa de estudios y el director del centro que estaba de los nervios. Para tranquilizarlo, nos pusimos a hacer la evaluación (risas). Al final todo salió muy bien y dos horas después tuve una hija estupenda.


¿Cree en la educación pública?

Sí, por supuesto. En la que no creo es en la concertada. Pienso que no debería de existir. O pública o privada. Punto. ¿Por qué tengo que pagar con mis impuestos a personas que ejercen de maestros sin opositar? ¿Y quién elige a esas personas para que puedan trabajar? Si es un colegio privado que hagan lo que quieran pero que funcionen así los concertados no lo entiendo. En la escuela rural no existe la educación concertada porque no es rentable y es dónde se ve con claridad que la pública funciona muy bien porque tiene financiación. Soy partidaria de la escuela libre y participativa.

Los mejores resultados en España del Informe internacional para la evaluación de estudiantes (PISA) siempre proceden de las escuelas y los colegios rurales.

Y dentro de España, de Castilla y León. Y dentro de Castilla y León, de la escuela rural.

Son ustedes como Finlandia.

Sí (risas). Son chavales que van bien en el instituto y después en la universidad. Son pocos, les gusta aprender, se ayudan entre ellos y la metodología es buena. Si a eso añadimos que las maestras y maestros también están preparados, pues el resultado tiene que ser positivo. Cuanto más rural, más libertad de cátedra y mejor.

¿Se considera una trabajadora esencial?

Si, por supuesto. Sin educación no hay posibilidad de progresar en este mundo.

viernes, 4 de junio de 2021

Para qué sirve una AMPA (Luis de la Cruz para ELDIARIO.ES)

 Hemos leído este texto en ELDIARIO.ES



Hablamos con representantes de AMPAs y AFAs de Tetuán y de otros distritos para conocer el alcance de la actividad de estas asociaciones, que se han hecho muy patentes socialmente durante la pandemia, con Filomena o a través de la reivindicación global de la Revuelta Escolar

Los acontecimientos extraordinarios a los que nos hemos enfrentado en el último año han traído a primer plano la importancia de las AMPAs (Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos) y AFAs (Asociaciones de Familias de Alumnos) de nuestros centros escolares. La pandemia, con el primer confinamiento y la crisis económica subsiguiente, ha sido una gran incubadora de la desigualdad social, obligando al tejido comunitario y social a llegar donde no había aun rastro de las administraciones públicas; posteriormente, nos cayó encima la mayor nevada que se recuerda en Madrid y, de nuevo, la ciudadanía, pala en mano, dio una lección de autoorganización. Y con ella, notablemente, las AMPAs, demostrando que son enclaves asociativos en relación con el tejido de su territorio. Empoderadas por las duras, siguieron reclamando mejoras para la comunidad cuando llegaron las maduras, demostrando su fuerza a través de la Revuelta Escolar, una serie de movilizaciones mensuales por la movilidad y el espacio público de calidad que ha unido a decenas de AMPAs solo en Madrid.


Muchos lectores participarán en la AMPA del colegio de sus hijos o lo habrán hecho en algún momento y, entonces, el contenido de este artículo les resultará obvio. Sin embargo, mucha gente piensa que las asociaciones de familias de los colegios no son más que un grupo de madres y padres que organizan fiestas para financiar el viaje fin de curso o, a lo sumo, gestionan algunos servicios añadidos a los del colegio para la conciliación familiar. Estos tiempos extraños han dejado claro que no es así.

Tuvimos una reunión virtual con representantes de algunas de las AMPAs de centros educativos públicos de Tetuán. Conversando a través de Jitsi –el mismo programa libre que se ha hecho familiar por ser el elegido para llevar a cabo las clases virtuales en la Comunidad de Madrid– charlamos con Ana (del Colegio Público Ignacio Zuloaga), Teresa y Javier (del Colegio Público Ortega y Gasset), Pilar (Escuela Infantil Los Ángeles) y Jesús, de Tetuán Eres Educación Pública, que nos ayudó a organizar la reunión.

Las AMPAs como interlocutoras con la administración

Recientemente, un miembro del equipo directivo de un centro educativo en el que no hay AMPA nos trasladaba cuánto echaba de menos una comunidad de familias organizada que hiciera valer sus intereses ante las diferentes administraciones, ya fuera la propia Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid o la Junta de Distrito.

Lo cierto es que las AMPAs de los colegios públicos son un colectivo que, en ocasiones, consigue acceder a los grupos políticos y a los regentes municipales. Con cierta frecuencia los grupos políticos de la oposición se reúnen con las asociaciones y los registros de las instituciones conocen bien las sus firmas.

Pongamos un ejemplo. Después de la primera edición de la Revuelta Escolar en Madrid el Ayuntamiento accedió a ampliar las aceras frente al colegio Asunción Rincón (Chamberí), uno de los participantes en la misma. Desde entonces se han reunido con Concejales Presidentes de distrito representantes de las AMPAs de diversos colegios para trasladar al Ayuntamiento reivindicaciones concretas asociadas a la movilización.



En el caso de Tetuán encontramos la larga pelea de las familias del colegio Ortega y Gasset por la mejora de la plaza de Ángel Carbajo, donde se encuentra su acceso. “Carbajo es un desastre: pivotes medio caídos, agujeros en la calzada, tráfico sin cortar a la entrada y salida del colegio.....Estamos en contacto con la Asociación de Vecinos de los edificios de enfrente y hemos elaborado una nota de prensa conjunta para dárosla a los medios”, explica a este medio Teresa.

El día de las pasadas elecciones autonómicas, aprovechando que el alcalde vota en este centro, se plantaron frente a él con unas pancartas y consiguieron que, al menos, los escuchara durante diez minutos. Algo similar hicieron recientemente los padres y madres del colegio Miguel de Unamuno (Arganzuela), que se manifestaron ante Martínez Almeida por el proyecto en marcha de instalar unas cocinas fantasmas pegadas al colegio.
Las AMPAs como espacio de apoyo mutuo

Una de las cosas que sucedió durante la pandemia es que las estructuras sociales que ya estaban funcionando pudieron adaptarse más rápidamente para hacer frente al momento de excepción. Sin duda, vimos ejemplos individuales de solidaridad y agrupaciones más o menos espontáneas, pero allí donde ya existía un grupo de personas coordinadas trabajando juntas y con perspectiva social nacieron nodos vecinales de apoyo mutuo sólidos y duraderos, de los cuales se nutrió el propio Ayuntamiento para llegar hasta los vecinos más necesitados.

En la Escuela Infantil Los Ángeles se hicieron cestas de alimentos, en el Ortega y Gasset donaron tarjetas de alimentación para unas 15 familias del centro durante el confinamiento y en el Ignacio Zuloaga colaboraron con la Red Bellas Vistas, con donaciones de alimentos, trabajo y hasta con la cosecha de su huerto.



El apoyo mutuo no era, por supuesto, una novedad. Cotidianamente las asociaciones establecen becas para las familias en peor situación económica de sus centros (para material escolar, libros o excursiones) y hasta articulan comisiones de apoyo mutuo y despensas solidarias.

Hablamos también con Cristina, de la Comisión de Comunicación del Colegio Público Lope de Vega (Carabanchel), que nos cuenta cómo se creó una red de apoyo mutuo especialmente potente durante la pandemia, poniéndose de acuerdo su AFA, la trabajadora social del centro y el propio equipo directivo en la empresa de ayudar a las familias sin ingresos del centro, para que pudieran hacer frente a las necesidades de cuidados y pago de suministros o alquiler.
Las AMPAs como escuelas de participación democrática radicada en el barrio

El pasado mes de diciembre los beneficiarios de cestas de la despensa solidaria de la Red de Apoyo Mutuo Bellas Vistas recibieron frascos de colonia con dedicatorias de los niños del Ignacio Zuloaga. Ya hablamos antes de la implicación de su AMPA con esta red que, a su vez, se alimenta del vivero de experiencias vecinales que es el Espacio Bellas Vistas. La comunidad escolar no es una isla y muchas AMPAs son experiencias asociativas implicadas con su entorno, desde la organización de fiestas autogestionadas (como es el caso de Malasaña, donde las de los colegios Pi i Maragall o Isabel la Católica han estado muy involucrados) hasta las redes de apoyo mutuo que estamos viendo aquí.

Teresa, del Ortega y Gasset, lo tiene claro, “la AMPA me da la oportunidad de transmitir a mi hija la importancia de la participación”. Se da en el marco del propio colegio, en relación con otros agentes sociales de sus barrios y con otras AMPAs. Tetuán Eres Educación Pública, que nació de la mesa por la educación de los Foros Locales, aúna a docentes, familias usuarias de los colegios y, simplemente, vecinos involucrados con la educación pública. Actualmente, la AMPAs del distrito están trabajando también en dar estabilidad y estructura a un espacio que las aúne.
Las AMPAs como espacios con límites

Según datos de 2018, el 80% de las personas involucradas AMPAs y AFAs son mujeres. Aunque la situación va revirtiéndose poco a poco, según nos cuentan nuestros interlocutores, el sesgo de género sigue siendo evidente. Si alguien imagina una serie que hace comedia del tema la titula Señoras del (h)AMPA. La AMPA somos casi todas las familias de los centros pero las Juntas Directivas y las Comisiones –quienes de forma voluntaria trabajan en el día a día– son mayoritariamente ellas.

Las AMPAs no escapan al resto de sesgos que atraviesan nuestra sociedad. Todas las asociciones de familias con las que hemos hablado para elaborar este artículo (de Tetuán y de otros distritos) ponen de manifiesto las dificultades que encuentran para conseguir involucrar en sus labores diarias a las familias con menores rentas y, asociado a ello, de origen extranjero. “A las familias de origen marroquí llegamos pero, por ejemplo, nos está costando con las de origen filipino”, nos cuentan Teresa y Javier, del Ortega y Gasset. Cuando se piden diagnósticos siempre aparece la misma explicación: hablamos de familias que suficiente tienen con mantenerse en los límites de la subsistencia, sin tiempo para la participación. Cuando preguntamos por las soluciones, también encontramos respuestas similares: llevar la información al tú a tú, ser útiles para estas familias e invitarles a participar, fórmulas que funcionan parcialmente porque todas las AMPAs albergan diversidad en su interior…aunque están lejos de la foto que ofrece la composición social de los centros.

Pero si estos sesgos y límites aparecen dentro de los centros escolares con AMPAs se convierten en diques insalvables para los centros que, normalmente de composición socioeconómica más precaria, no cuentan con una asociación de familias, como es el caso de los colegios públicos Jaime Vera o Pío XII, ambos en Tetuán.

En algunos casos, los propios equipos directivos trabajan para que las familias más dispuestas del centro se animen a montar la asociación, lo que demuestra que son conscientes de lo que el colegio pierde sin una buena representación de padres y madres. “Las familias también deberíamos ser conscientes de lo importante que es llevar a nuestros hijos al colegio más cercano, al que nos corresponde, y no buscar otros colegios fuera del barrio”, añade Pilar, de la Escuela Infantil Los Ángeles, cuya hija estará el año que viene en un cole del distrito sin AMPA y se muestra animada en colaborar a revertir la situación del centro.
Las AMPAs como potenciadoras del cole

En muchos casos, son las asociaciones de familias las que organizan los servicios que sirven para la conciliación familiar (Primeros del cole, Extensión horaria) o complemento educativo (actividades extraescolares). Cuando no hay un AMPA, son el Ayuntamiento y/o el propio colegio quienes han de hacerlo. Aunque las situaciones han sido diversas este año en cuanto a la existencia o no de este tipo de servicios, estos últimos se han quedado invariablemente sin servicios para la conciliación. Frecuentemente, las AMPAs también suplementan déficits dotacionales de sus centros: desde las que, como en el Colegio Público San Cristobal (Chamberí), colocan toldos en los patios durante los meses de más calor, a las que optan a las ayudas al asociacionismo de sus distritos para invertir en la vida escolar. Este año, por ejemplo, desde el Ortega y Gasset han presentado un proyecto de técnicas de estudio para familias, y las familias de la Escuela Infantil Los Ángeles llevaron a cabo un proyecto participativo de reverdecimiento de los patios a través de la Junta de Distrito.

En un país con claros déficits de participación asociativa entre sus ciudadanos, las AMPAs y AFAs suponen una oportunidad para la generación de tejido social pegado al terreno. No exentas de límites y dificultades en su funcionamiento diario, a veces sustentadas sobre los hombros de un grupo reducido, llevan a cabo un ingente trabajo diario que no siempre es bien conocido por su entorno. “A veces es ingrato, te encuentras con padres y madres que pagan los veinte euros anuales de cuota y se dirigen al AMPA como si fueras un funcionario en una ventanilla en lugar de un compañero”, nos cuenta un miembro de una de estas asociaciones. “Pero es también gratificante darte cuenta a través de situaciones tan cotidianas como las que manejamos de que juntos podemos conseguir cosas importantes”.

viernes, 29 de enero de 2021

Ignacio Escolar entrevista a Isabel Celaá: "Tenemos que dar un palo soberano a la segregación escolar" ("CONECTADOS" - ELDIARIO.ES)

Publicamos esta entrevista de ELDIARIO.ES 


Ignacio Escolar ha conversado en Conectados con Isabel Celaá, ministra de Educación y FP. La ministra ha vuelto a defender la presencialidad en las aulas mientras se siguen alcanzando cifras récord de contagios. Celaá ha defendido que la "presencialidad tiene beneficios para niños y jóvenes que son insustituibles" y que estos "no pueden compararse con eventuales riesgos". Por eso ha recordado que se ha llegado a un "consenso con las comunidades autónomas de mantener los centros abiertos lo máximo posible" y ha asegurado que le preocuparía "muchísimo tener que cerrar las aulas".


La ministra ha reconocido que es "ciertamente incómodo" acudir a los centros escolares en invierno con las ventanas abiertas, pero que "la ventilación natural es lo más seguro".

La máxima responsable de Educación ha resaltado que se han producido "muchos menos" contagios de los esperados en los centros y que esto ha sido debido a que las medidas "higiénico sanitarias son muy rigurosas".

Además, ha apuntado que no sería coherente el cierre de los colegios mientras la hostelería sigue abierta. "¿Cómo vamos a soportar que los bares sigan abiertos, con todo el respeto a los hosteleros, y los centros educativos cerrados? Sería muy mala señal", ha afirmado.

La vacunación de los profesores, "priorizada en una segunda fase"

Preguntada por los socios y socias de elDiario.es sobre si los profesores como personal esencial podrán acceder de forma prioritaria a la vacuna, Celaá ha asegurado que "los docentes están priorizados en una segunda fase", algo que habló "en su día" con el ministro de Sanidad. "Estábamos de acuerdo", ha añadido, resaltando que el profesorado está "incorporado en una segunda fase", pero que lo que necesitamos es "que lleguen las vacunas".

Del mismo modo, ha asegurado que "no está contemplado que la vacuna sea obligatoria para acudir a clase" y ha aclarado que estas decisiones se toman "bajo criterio sanitario".

La responsable de Educación también ha analizado al detalle su nueva ley ya en vigor, la Lomloe, y ha evaluado las polémicas que han surgido, como los aspectos relacionados con los centros concertados, que han llevado a que las derechas se rebelen contra la norma llegando a extremos como el de la Comunidad de Madrid, que pretende dar forma a su propia ley.

La ministra ha recordado a las comunidades díscolas que se trata de una "ley orgánica, que trata derechos fundamentales y regula para el territorio nacional" por lo que "ninguna ley de una comunidad autónoma puede estar en contra de esa ley orgánica". Así ha defendido que las comunidades tienen capacidad legislativa y que se está trabajando para desarrollar la norma de manera consensuada en las autonomías, "pero nunca pueden estar en contra de la ley".

"Contra los abusos de la concertada"

Celaá ha señalado que su ley "no cuestiona la escuela concertada", pero que acaba "con los abusos de la concertada". Así ha explicado que la norma "respeta y reconoce a los centros concertados que cumplen con una función social y no tienen ánimo de lucro", pero que "lamentablemente", "este ánimo de lucro ha aparecido en algunos casos y hay que desprenderse de eso para mejorar la calidad del servicio público en su conjunto, en igualdad de obligaciones". La ministra ha reconocido que la situación de la concertada en la Comunidad de Madrid ha tenido "algún peso" a la hora de enfocar esta regulación.

La ministra se ha mostrado contundente en su defensa de la "educación en la diversidad" y ha reclamado que se necesitan "todos los talentos, no solo los de las élites". "Tenemos que dar un palo soberano a la segregación escolar", ha afirmado, señalando que se necesita "una escolarización equilibrada que permita educar en la diversidad respetando la libertad de elección".

A este respecto ha señalado que "no se puede confundir la libertad de elección de las familias con la libertad de los centros para elegir otras familias" y ha defendido que no pueden existir desigualdades en los centros públicos. "No podemos permitir que la publica y centros concertados que escolarizan necesidades educativas especiales atiendan a todas las necesidades del sistema y otros no".

"Equipamiento y formación" para la enseñanza online

Sobre los avances en la educación a distancia y preguntada sobre por qué no se apuesta desde su ministerio por la educación a distancia en los cursos superiores, Celaá ha asegurado que es necesario "avanzar más técnicamente". La ministra ha reconocido que en marzo "se improvisó casi todo" cuando hubo que pasar "en 24 horas de lo presencial a la enseñanza online". Reconociendo que el profesorado "mostró un músculo extraordinario", Celaá ha señalado que "el año 21 será clave para hacer posible la enseñanza híbrida y online", pero para ello se necesitan "aulas interactivas", "equipamiento" y "formación de los profesionales".

Sobre el reparto de ordenadores y tablets que anunció el ministerio para los alumnos más vulnerables, la ministra ha reconocido el retraso, que ha achacado sobre todo a las comunidades que se han incorporado tarde al programa, lo que "ha retrasado la licitación". Celaá ha asegurado que los primeros equipos comenzarán a llegar en febrero y marzo.

lunes, 28 de septiembre de 2020

“No hay futuro para la escuela pública con estos parámetros neoliberales”. Entrevista a Olga García en cuartopoder.es

Miguel Muñoz entrevista a Olga García, profesora de Filosofía, escritora y compañera de Marea Verde Toledo, en cuartopoder.es

  • Conversación con la profesora Olga García, una de las autoras del libro ‘La escuela vaciada. La enseñanza en la época pospandémica’
27 de septiembre de 2020

La escuela vaciada. La enseñanza en la época pospandémica. Bajo ese título, la editorial Altamarea ha recopilado en forma de libro una serie de artículos que reflexionan sobre el camino que sigue la educación en la actualidad y en el futuro. Escriben los profesores italianos Federico Bertoni y Jacopo Rosatelli. También el catedrático Jordi Llovet. Y en un artículo conjunto los profesores Carlos Fernández Liria, colaborador de este medio, Enrique Galindo y Olga García. Con esta última, profesora de Filosofía en el IES Julio Verne de Bargas, Toledo e integrante de la Marea Verde de Castilla-La Mancha, hablamos en cuartopoder.

-En el libro escribís el artículo Pandemia, enseñanza y neoliberalismo: la escuela pública sin futuro
Es demoledor el título. ¿No hay futuro para la escuela pública?

-No hay futuro con los parámetros que llevamos siguiendo desde hace mucho tiempo, que son parámetros neoliberales. Debilitamiento de la enseñanza pública, falta de financiación, recortes de los que no nos hemos recuperado, falta de infraestructuras, falta de profesorado, etc. Bajo los planteamientos neoliberales de que todo lo que es público tiene que convertirse en un negocio, pues poco futuro le queda a la escuela pública y a sus alumnos y profesores.

-Habrá quien piense que sois unos exagerados.

-Nos pasó también con otro libro, a Carlos, Enrique y a mí, el de Escuela o barbarie (Akal, 2017). No nos hemos movido de esas tesis. Hay varios frentes abiertos. Está el frente de los que son neoliberales y por tanto dicen que hay que dar libertad de centro, de enseñanza. Y está el frente de la izquierda progresista que no se entera de nada, por decirlo de alguna manera. Cree que vaciar de presupuesto y conocimiento la escuela pública puede llevar a algún sitio, que esto es todo igualdad de oportunidades de cualquier manera. Esto no se consigue de cualquier manera. La pandemia ha venido a demostrar precisamente que no nos hemos equivocado en nada.

-La primera tesis que planteáis es que la pandemia les ha brindado la oportunidad que llevan décadas esperando para deshacerse de las resistencias que quedaban. ¿La pandemia está sirviendo de excusa para consolidar este modelo neoliberal de la educación?

-La pandemia es un caso de funcionamiento según la “doctrina del shock” de Naomi Klein. El neoliberalismo tiene planes, no es una conspiración nueva. Tiene sus planes para lo público y lleva mucho tiempo con ellos, casi desde la era Thatcher o Reagan y los Gobiernos de la tercera vía tipo Tony Blair que se han implantado en todas partes. Son planes programados que se han ido consolidando con el tiempo, con toda la documentación europea, etc. De alguna manera pueden ser planes que a alguna gente les pueden parecer sutiles y que nosotros estamos sacando de quicio. Pero lo que no está sacado de quicio precisamente es lo de operar utilizando eso que se llama las crisis como oportunidad. Es lo que dice Naomi Klein o el propio documento Europa 2020, que es el que viene a desarrollar los parámetros para poner la educación al servicio de la economía. Es simplemente que a todo hay que verle el lado positivo y que de una crisis saldrá una oportunidad. No, no, la oportunidad está siendo para aquellos que una vez por todas puedan desmantelar esto interviniéndolo para sus propios intereses.

-Habláis en el texto de un concepto que es el “delirio de la izquierda”. Explícame en qué consiste.

-El delirio de la izquierda consiste en que precisamente una de las instituciones que debería ser más republicana que ninguna, en el sentido de estar al servicio del pueblo, porque además la paga el pueblo con sus impuestos y se puede enseñar con los valores de libertad, igualdad y fraternidad -como queramos llamarlo- es la escuela. Es un lugar en el que precisamente por hacer de alguna manera el seguimiento a ciertos discursos buenrrollistas, a pedagogías que vienen desde el 68 y determinado tipo de sociologías. Han seguido el rollo en el sentido de que no es tan importante el conocimiento como pueden ser las emociones, el tratamiento del alumno en tanto que adolescente, etc. De alguna manera la izquierda ha vaciado la institución que viene a salvar a la clase obrera de sus penalidades, la institución que le da la posibilidad de, mediante el conocimiento, poder progresar. La ha ido vaciando de conocimiento. Cuando debería ser todo lo contrario. Eso no es proteger al alumno, es darle palmaditas a un adolescente en el día de hoy para que en el día de mañana no tenga recursos, que es el conocimiento, la formación.

-En este sentido habláis de otro concepto también, la “brecha del conocimiento”.

-Claro. En el artículo hemos insistido mucho en eso. Durante la pandemia se ha hablado mucho de la brecha tecnológica. Brecha tecnológica solo se da porque hay una brecha del conocimiento. Si no, cada uno se busca las estrategias. Más allá de que tengan la plataforma o los medios. Pero con lo que nos hemos encontrado los profesores de todos los niveles al intentar no dar clases online sino subsanar esa formación en tiempo récord, es que con los alumnos no tenían ni las armas cognitivas para responder y que les explicaras algo. Porque el poso cultural es cero. Y, desde luego, eso solo se agrava si no tienen acceso tecnológico al conocimiento. El conocimiento somos los profesores, entre otros. Es lo que se ha demostrado, que la es la escuela presencial la que rellena esa brecha. Los chavales saben utilizar Instagram o Whatsapp. Pero no saben utilizar un archivo y mucho menos qué hacer para contarte algo que te tengan que contar y que se llama contenido.

-Decís que se está demostrando que los estudiantes que luchaban contra el Plan Bolonia tenían razón.

-Todo el movimiento contra el Plan Bolonia, igual que el anterior, lo que venía era a alertar sobre lo que ya estaba pasando y que ahora se está consolidando. Solo hay que oír las declaraciones del ministro de Universidades, Manuel Castells, durante la pandemia y lo que sigue haciendo. En la universidad se ha visto demasiado claro, la mercantilización y colonización de espacios públicos por intereses empresariales. Eso en la universidad se ha visto claro, porque como es el salto hacia el trabajo, es lo primero que han colonizado. Esto es definitivo. Carlos Fernández Liria siempre habla de que se está volviendo a la Edad Media en la universidad. Es que claro, en los momentos en que solo financias proyectos de investigación que una empresa considera que son productivos, imagina a dónde van las Humanidades.

-Más allá del artículo del libro, ¿cómo crees que va a ser la enseñanza en la época pospandémica?

-Yo te puedo decir lo que está siendo, que es un auténtico caos. Sobre todo si hablamos de la escuela pública. En la privada no me meto y en la privada concertada, a la que están desviando el dinero de los españoles, tampoco. En la pública, ahora mismo, yo te hablo desde Castilla La Mancha pero sé que es así en todos los territorios, hay falta de profesorado, de infraestructuras. Nos encontramos con que no podemos hacer frente a lo que se nos ha venido encima porque nunca nos recuperamos de la falta de inversión de hace diez años. Pasa como en la sanidad. Tenemos una especie de planes de semipresencialidad sin las plataforma o recurso necesarios. Sin regulación, sin una legislación que regule los derechos colectivos de los trabajadores, porque qué es eso de trabajar en semipresencialidad. Tenemos alumnos y padres que pueden o no pueden venir si se detectan casos. Porque en este país parece ser que la educación es el lugar de la conciliación laboral, lo cual evidentemente no puede ser. No somos aparcaderos y sin embargo ahora mismo somos los únicos que pueden permitir a padres y madres ir al trabajo y dejar a sus hijos. Esto hay que tocarlo, el Ministerio de Trabajo estará muy encima de esto, imagino.

Lo que viene, en la etapa pospandémica es la realización de los años del capital, del neoliberalismo. Es la colonización por la formación online, el sálvese quien pueda y quien pueda llegará. Se pagará eso de aprendizaje a lo largo de toda la vida a base de másters. Y quien no pueda, no llegará. Y esta vez, definitivamente, porque no vamos a poder ayudarlos desde la presencialidad los profesores.

-¿Estamos a tiempo de que esto no pase?

-Yo soy una persona positiva, te lo puedo asegurar. Pero a base de realismo. Necesitaríamos de entrada que hay que saber a quién se le pide ayuda y a quién se le piden responsabilidades. Creo que para salvar la escuela pública hay que pedir responsabilidades a toda la sociedad en su conjunto. A mí me gustaría pedírselo a los movimientos de izquierdas, con los que puedo ser más afín. Pero creo que es una responsabilidad ciudadana de cualquier ideología crear ciudadanos críticos, responsables y bien formados. O lo vamos a pagar en un futuro. Se están equivocando si creen que ciudadanos mal formados pueden sacar adelante la economía. ¿Estamos a tiempo? Sí, si se atienden las reivindicaciones de las mareas verdes. Sí, si se hacen caso a las reivindicaciones de los profesores y no tanto a los consejos de sabios que no sabemos muy bien de dónde se los saca la ministra Celaá. Bueno, sí que lo sabemos, pero desde luego no somos los profesores a quienes pregunta. Sí, si no se siguen los consejos de la CEOE, que es un organismo económico o de la OCDE. En todos estos casos podremos salvar lo público a todos los niveles.

lunes, 31 de agosto de 2020

Vicent Marzà: "La Comunidad de Madrid no ha hecho los deberes; nosotros, sí" (Adolf Beltrán para ELDIARIO.ES)

Reproducimos esta entrevista al Conseller de Educación del Gobierno valenciano publicada en ELDIARIO.ES




El confinamiento que mantuvo a los alumnos en casa por la pandemia de la COVID-19 a partir del mes de marzo llevó a la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana a activar un conjunto de plataformas on line organizadas según niveles educativos y a repartir 14.000 tabletas con conexión a internet para estudiantes sin recursos.


Aquella apuesta de primavera para paliar el cierre escolar con medios telemáticos que permitieran el acceso a la docencia se mantuvo hasta final de curso, pero no fue obstáculo para que a finales de julio el departamento que dirige Vicent Marzà tuviera ya cerrado, con la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública, los representantes del profesorado, los directores de centros, las asociaciones de padres y madres y los representantes de los colegios concertados, un plan de inicio del curso 2020-2021 que apuesta por la vuelta a las aulas y la máxima presencialidad.

Tras unas semanas de ruido mediático y político sobre la organización de este curso tan atípico, el Gobierno de España y las comunidades autónomas han acordado esta semana unas reglas de la vuelta al colegio que van en ese mismo sentido. Marzà, un joven político de Compromís (tiene 37 años) que procede del mundo de la enseñanza, está convencido de que la polémica sobre la vuelta a clase se ha alimentado porque, a diferencia de la Generalitat Valenciana, algunos gobiernos autonómicos como el de la Comunidad de Madrid no habían hecho los deberes.

Da la impresión de que la mayoría de las medidas acordadas por el Ministerio y las autonomías ya estaban previstas y pactadas hace un mes en la Comunidad Valenciana…

Sí. Presentamos el protocolo a finales de julio y lo acordamos con los sindicatos de la mesa de la educación pública y todos los sindicatos y las patronales de la enseñanza concertada. Trabajamos en una organización de los centros educativos que pudiera dar respuesta a todos los escenarios posibles de la pandemia, una organización que ya preveía lo que esta semana hemos podido concretar con el Ministerio y el resto de comunidades.

Partimos de una reducción de ratios, es decir, de organizar los cursos con menos alumnos por aula, lo que implica contratar a más profesores. Y no en un futuro. Están ya contratados. La primera semana de agosto contratamos a todo el profesorado extraordinario, que son casi 5.000 maestros y profesores más, para atender a esa diversidad de grupos. Hemos ejecutado una movilización de 207 millones de euros más que, aparte de la contratación del profesorado, financian la contratación de 3.000 monitores de comedor, porque los comedores han de ser espacios seguros, así como una apuesta por la digitalización. En caso de que haya que aislar algunas aulas porque se detecte un contagio, y eso es algo que pasará, los alumnos tienen que poder hacer telemáticamente los horarios que harían en clase.

Podemos hablar de tres niveles en los planes para organizar el inicio de curso: las medidas sanitarias, los refuerzos en recursos y profesorado y la forma de trasladar los dos aspectos anteriores a los centros. ¿Cómo lo han previsto ustedes?

Lo primero es que las aulas sean espacios seguros y saludables. Por tanto, seguimos todos los criterios que han marcado los expertos de salud pública para que los centros educativos sean más seguros que otros espacios de socialización de los niños y niñas en los que han estado a lo largo del verano.

La segunda cuestión es la organización pedagógica para que, en base a esos criterios, la educación siga siendo un motor de equidad y de cohesión, que no volvamos a tener una situación como la del confinamiento, en la que los niños y niñas con más dificultades en casa se quedaron atrás. Han de tener acceso a una educación que les ayude a tener las mismas oportunidades, una educación de calidad. Entre esas medidas pedagógicas encajan la contratación de más profesorado, la atención más individualizada o iniciativas concretas, como hemos previsto en la Secundaria, de estudio por ámbitos, con menos asignaturas, para que puedan estudiar de una forma más adaptada a la realidad. Es decir, que el profesor sea referente y pueda estar más tiempo con el alumnado para acompañarlo. Hemos previsto también formas de acompañar psicológica y emocionalmente a los alumnos, algo importantísimo.

Y la tercera parte es que cada centro tiene que adaptar las indicaciones generales a su situación. Hemos creado unos marcos generales y hemos ido centro por centro escuchando cuáles eran sus necesidades. Esa ha sido la gran tarea que hemos estado haciendo. Cada centro nos ha explicado sus necesidades en función de su realidad. Los hay más grandes, más pequeños, con población escolar de unas tipologías o de otras. Cada centro nos ha planteado sus necesidades y hemos respondido de acuerdo con su especificidad. Por eso, hemos estado reuniéndonos con directores de centros y escuchando a la comunidad educativa.


Sobre las especificidades de los centros, le oí el otro día en una conferencia de prensa poner el ejemplo de que hay colegios que tienen una puerta y otros que tienen dos o tres accesos. ¿Eso tiene importancia a la hora de planificar horarios de entrada y salida?

Implica que la incorporación a las aulas sea escalonada. A partir del día 7 de septiembre, durante la primera semana cada centro determinará de forma progresiva cómo hace la llamada a sus alumnos para que vayan aprendiendo las nuevas medidas de higiene y protección. Por tanto, será un retorno progresivo que servirá para hacer pedagogía con los alumnos y que puedan practicar las medidas en su día a día. Cada centro ha determinado en su plan de contingencia, que hemos acompañado con los recursos necesarios, cómo serán las entradas y las salidas, los movimientos en las instalaciones, las bajadas al patio… Es diferente en cada centro porque depende de la tipología de los edificios y la cantidad de alumnos.

¿Qué elementos son los más destacables de todo ese protocolo? ¿La reducción de ratios a 20 alumnos por aula?

En infantil y primaria habrá un máximo de 20 alumnos por aula. Son ratios inferiores a las que teníamos hasta ahora. Eso ha servido para crear más de 3.000 grupos nuevos más allá de los que teníamos. Se han desdoblado muchos grupos y por eso hemos contratado a esos cerca de 5.000 nuevos maestros. En las etapas más altas de Primaria, quinto y sexto, y en toda la ESO y el Bachillerato la distancia entre mesa y mesa, entre niño y niña, es de un metro y medio. Eso obliga a utilizar nuevos espacios en los centros y parte de la idea de que mantengan la distancia de seguridad los que ya pueden hacerlo. En el caso de los más pequeños de infantil y primaria, como no puede ser, hemos creado grupos estables de convivencia para que exista toda la trazabilidad y la seguridad con la finalidad de que, en el caso de un positivo, los servicios de salud pública puedan hacer una detección inmediata y acotar el brote sin que se impida que el resto de grupos puedan continuar con su funcionamiento.

Se ha generado una gran preocupación, incluso una cierta histeria, sobre la vuelta al cole. ¿A qué lo atribuye?

Hay un doble factor. Uno es natural, la incertidumbre. Vivimos una situación en la que no hay certidumbres absolutas y tenemos que adaptarnos al cambio. Es una sensación que ha venido para quedarse y hemos de aprender a gestionar la necesidad de la población de ir generando certidumbres en el día a día y que, aunque los escenarios puedan ser cambiantes, estén previstos. Es lo que hemos hecho desde la conselleria. Pero, sobre todo, hay un segundo factor. En el ámbito informativo lo que marca es lo que ocurre en la Comunidad de Madrid. Y la Comunidad de Madrid no ha hecho los deberes. Nosotros sí. Es evidente que no tiene al profesorado contratado, no ha reducido las ratios de forma efectiva, hasta ahora no había utilizado recursos para invertir en la educación pública… Hay un modelo detrás de destrucción de lo público. Ha marcado mucho la agenda el hecho de que no se ha hecho el trabajo en comunidades con gobiernos de derechas que, como el de Madrid, marcan mediáticamente el pensamiento colectivo. Nosotros hemos hecho los deberes. Lo tenemos todo preparado. Eso no quiere decir que no encontremos dificultades, que no surjan dudas o incertidumbres. Las habrá. Pero hemos invertido para que la educación sea una parte de la solución y una forma de estar más seguros y tener más equidad como sociedad.

En el confinamiento, se envió a los niños a casa y se aplicaron medios telemáticos, pero son muchas las instancias desde las que se plantea que volver a las aulas es prioritario. ¿Cuál es el argumento de fondo para defender la presencialidad?

Es una cuestión global. Nosotros lo dijimos en aquel momento. La presencialidad es imposible de sustituir pedagógicamente por la telemática. Las interacciones que se producen en los centros educativos entre el propio alumnado, la socialización entre alumnos y profesores de forma mucho más directa, son mucho más significativas desde el punto de vista pedagógico y también desde el punto de vista social. Los niños y las niñas de todo tipo y condición necesitan esa interacción entre personas que impide de forma total la vía telemática. La no presencialidad lo que hace es reproducir las desigualdades, reproducir las condiciones de privilegio y de desigualdad entre alumnos que en su casa no tienen un contexto socioeconómico para poder salir adelante y aquellos que sí lo tienen. Por tanto, destruye la función de ascensor social, de cohesión, que ha de desarrollar un sistema público como el educativo. La presencialidad es clave.

Además, hay cuestiones que hemos detectado. Hemos notado que hay alumnos que tenían dificultad para el desarrollo, en el habla, problemas emocionales que se han disparado con el confinamiento, niños y niñas que tienen miedos que no tenían y les cuesta expresarse, que presentan dificultades para interactuar. Desgraciadamente, se han dado muchos pasos atrás con el confinamiento y necesitamos que los niños y niñas vayan al centro educativo para hacer efectivo su derecho a la educación. La telemática puede suplir un tiempo, puede ser una solución para complementar los aprendizajes, pero no es una solución para el motor clave de igualdad y cohesión que ha de ser la educación.El conseller Vicent Marzà durante la entrevista. JESÚS CÍSCAR

En otros países ya ha empezado el curso. ¿Han analizado esas experiencias?

Sí, estamos en contacto con diferentes responsables de educación por todo el mundo. Lo que nos gusta es ver que la apuesta por la presencialidad ha funcionado. La inmensa mayoría de estudios que nos han hecho llegar desde Salud Pública indica que el índice de prevalencia de contagios en los centros educativos es muy menor respecto a otros espacios de socialización. Los niños y niñas no experimentan grandes índices de contagio siempre y cuando mantengan las medidas de protección. Eso es importantísimo. Medidas de protección siempre. Así es como podremos mantener la presencialidad. Y hacer mucha pedagogía con las familias. En ese sentido estamos trabajando con Salud Pública para que ese contacto estrecho que hemos coordinado entre las direcciones de los centros y las direcciones de Salud Pública se traslade también a una formación del profesorado y de las familias para la detección de la sintomatología y que se actúe para hacer frente a la pandemia.

Ya nos hemos acostumbrado a la crítica permanente, pero desde ciertos ámbitos se ha acusado al Gobierno de España de no haber actuado bien, de haberse relajado o desentendido de la vuelta al colegio. ¿Qué le parece?

Mi opinión es que los competentes en la organización de la educación y del inicio de curso somos las diferentes comunidades y los diferentes gobiernos autónomos. Algunos hemos hecho el trabajo y hemos demostrado que es posible hacer frente a esta situación. Hemos aprovechado los recursos que ha movilizado el Ministerio, que son 2.000 millones de euros para afrontrar esta situación extraordinaria. Lo hemos hecho. Hemos cumplido con nuestra tarea. Además, con el Ministerio de Educación hemos tenido una buena coordinación para aprender entre todos de lo que estamos haciendo. No son las mismas las necesidades de una escuela y otra, ni de unos territorios y otros. Creo que los que hemos ejercido la competencia, apostando claramente por la educación pública que ayude al conjunto de la ciudadanía, hemos cumplido con nuestro deber. Hay otros que no han querido hacerlo para utilizarlo políticamente con la intención de desgastar al Gobierno.

¿Respecto a su plan inicial, la única novedad que se ha incorporado es la obligatoriedad de la mascarilla para alumnos a partir de seis años?

Respecto a lo que teníamos planteado ya en julio, la novedad es el uso de la mascarilla a partir de seis años debido a la actual situación epidemiológica, que no es la misma que entonces. Han aumentado los contagios como consecuencia de la mayor movilidad e interacción social. Por eso desde el Ministerio de Sanidad se ha planteado el uso de la mascarilla por los niños y niñas a partir de seis años. Se reafirma lo que habíamos previsto de la necesidad de ventilación en las aulas o de intensificar las medidas de higiene personal. Hemos comprado 85.000 litros de gel hidroalcohólico que ya están en los centros educativos y tres millones de mascarillas, que también están ya en los centros, por si a algún alumno o profesor se le rompe o no la trae de casa. Tendrán mascarillas en los centros educativos. Además, hemos adquirido 30.000 tabletas para repartir cuando sea necesario aislar aulas o centros. Así, que los alumnos que no tienen en casa capacidad para tenerlo, dispongan de ese material y no se queden atrás.

¿Cómo ve el asunto de la conciliación, la reivindicación de un permiso retribuido para que padres y madres atiendan a los niños que tengan que quedarse en casa?

Es necesario que se arbitren medidas de conciliación que en la situación actual son más necesarias. Nos encontramos ante esa situación y no puede producirse la disyuntiva de los padres y madres entre continuar trabajando o atender a sus hijos o hijas cuando resulta obligado. Las escuelas harán una función social importantísima, que es abrir. Necesitamos que el mundo laboral y las empresas den respuesta a una necesidad de los trabajadores y trabajadoras. Hace falta una normativa específica.

En resumen, ¿cómo vaticina que será este curso?

Será el inicio de curso más complicado de las últimas décadas. Habrá momentos de tensión, de incertidumbre y de dudas. Pero aquí, en el País Valenciano, habremos puesto todos los medios para que las aulas sean espacios seguros, más seguros que otros en los que los niños y niñas socializan fuera de las aulas. Coincido plenamente en la voluntad de la máxima presencialidad posible para que nuestros niños y niñas sigan avanzando. Será lo mejor que podamos ofrecer al conjunto de la comunidad educativa, como servicio público, para superar la pandemia y que ningún alumno pierda oportunidades. Tendremos que hacerlo mediante el diálogo con la comunidad educativa, como no puede ser de otra manera, y colectivamente, agradeciendo el esfuerzo ingente de todo el profesorado. Ha sido espectacular el trabajo, en pleno mes de agosto, de los equipos directivos, que se han dejado la piel, del conjunto del profesorado, de las familias, de las organizaciones sindicales. Tenemos que trabajar juntos para salir adelante.

domingo, 30 de agosto de 2020

Entrevista a Miguel Guerrero de Marea Verde Madrid ante la vuelta a las clases (cuatrocerocuatro.org)

Reproducimos la entrevista a nuestro compañero de Marea Verde Madrid Miguel Guerrero, publicada en cuatrocerocuatro.org el 30 de agosto de 2020.
Esta semana comienza la vuelta al colegio en varias Comunidades Autónomas, un inicio del curso escolar lleno de incertidumbres ante la situación derivada por la crisis sanitaria del Covid19. Los gobiernos regionales y estatal han acordado el pasado jueves medidas para hacer frente a esta situación.
En el caso de la Comunidad de Madrid, el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso ha anunciado una vuelta escalonada a las aulas, de carácter presencial en Infantil, Primaria, 1º y 2º de la ESO y Educación Especial, y semipresencial en el resto de las etapas educativas, así como la contratación de 11.000 profesionales, entre otras medidas.
Unos días antes de anunciarse los protocolos, colectivos, sindicatos y organizaciones educativas, estudiantiles y familiares madrileñas anunciaron diferentes acciones para exigir al Gobierno de Ayuso un vuelta segura a las clases, entre ellas varias huelgas de docentes que culminarán en una conjunta el 10 de septiembre.
Hemos hablado con Miguel Guerrero, de Marea Verde Madrid, que nos ha contado la valoración del colectivo ante los protocolos propuestos por los diferentes gobiernos, y en concreto el de la Comunidad de Madrid, haciendo hincapié no sólo en la situación que afrontan docentes, trabajadorxs de centros educativos y alumnado, sino también en la perspectiva de las familias.
Además, nos ha explicado líneas rojas y propuestas que consideran claves para una vuelta a las aulas segura, entre ellas la presencialidad 100% con garantías de seguridad para trabajadorxs, alumnxs y familias, reducción de ratios profesor-alumnos, aumento de la plantilla de personal docente y del número de técnicos educativos, mayor contratación de personal de administración y de limpieza, y contratación de diplomadxs universitarixs de enfermería. Las medidas deben ir acompañadas por un Plan de Rescate de la Educación Pública a nivel estatal, como han anunciado en el comunicado hecho público el pasado 24 de agosto.
Respecto a la convocatoria de manifestación que ha impulsado Marea Verde de Madrid para el próximo 5 de septiembre, Miguel Guerrero hace un llamamiento “a la unidad” y a que las reivindicaciones de cada sector de la comunidad educativa con respecto a la educación pública “las tenemos que hacer colectivas”.
“No solamente es una huelga de profesores, de alumnos y alumnas, sino que es una huelga de toda la Comunidad educativa, y hay que animar a las familias a que participen activamente en ese proceso de concatenación de huelgas”, añade Guerrero.
Más información en el Blog de Marea Verde Madrid.

#404 Comunicación Popular

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viernes, 24 de julio de 2020

Juan Rodríguez Zapatero: “La LOMLOE no avanza en la educación inclusiva, consagra el artículo 74 de la LOE, incompatible con la Convención de la ONU” (Daniel Sánchez caballero para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica esta entrevista


- Juan Rodríguez Zapatero es abogado. A más señas, es uno de los abogados que más causas está llevando en relación con la inclusión de niñas y niños con discapacidad en centros ordinarios. Es también el responsable de la redacción de un manifiesto de una plataforma recién creada de familias que reclaman el cambio de los dictámenes psicopedagógicos que abocan a menores y a sus familias a transitar por la educación especial aunque no quieran. Hablamos con él de la situación hoy por hoy en España, con la mirada puesta a los próximos meses, con la tramitación de la LOMLOE.


Juan Rodríguez Zapatero se ha convertido en un referente en la lucha por la educación inclusiva en España. Este abogado aterrizó en este mundo casi de casualidad, por echarle una mano a una amiga que tenía un niño con discapacidad y lo estaba pasando muy mal. “Estaba promoviendo una asociación en este terreno, se acercó a mí. Empecé a ver casos, muchos más de los que parece, y me metí”. Ya no pudo salir. “Te va llevando, y me comprometí. Jurídicamente ha sido gratificante, hemos abierto caminos que estaban por abrirse”, comenta. Desde entonces, ha peleado por el derecho de las familias a escolarizar a su hijo en el centro de su elección, y los dedos de la mano se le empiezan a quedar escasos para contar las sentencias favorables. Aunque no todas son positivas, poco a poco, explica el abogado, se va creando un cuerpo jurídico favorable a madres y padres, incluyendo una sentencia clave del Tribunal Supremo de 2017.

La última batalla de este colectivo, que lucha por el derecho a la educación en centros “mal llamados” ordinarios de todos los alumnos, es que se eliminen los informes psicopedagógicos que se les hacen para determinar sus capacidades y que, en muchas ocasiones, acaban en resoluciones de escolarización por las que la administración envía a alumnos a centros de educación especial sin contar con la opinión de las familias. Estos informes, que solo se les hacen a los alumnos con diversidad funcional, son segregadores, explica el colectivo, y van contra la ley.

¿Cuál es vuestra propuesta alternativa a los informes psicopedagógicos?

La primera petición es el reconocimiento pleno del derecho a la educación inclusiva, con la derogación del 74 de la LOE y del 18.3 de la Ley General de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Se pide también que los informes psicopedagógicos y los dictámenes de escolarización se supriman en su orientación actual. Con esto me refiero a la orientación clínica de señalar los déficits de los alumnos, problemas de inteligencia, hacerles tests, etc. Creemos que se deben hacer informes de actuación educativa. Que reseñen de verdad cuáles son las capacidades de cada alumno, sus puntos favorables y los negativos o las barreras, y establecer, en función de ello, los apoyos necesarios. También se pide un tema importante, que es que estos alumnos ni siquiera son oídos. Con esto me refiero a que todo niño con uso de razón puede tener el derecho a ser oído en estos informes. Los padres tampoco participan en estas evaluaciones, solo al final y para decir en una casilla si están conformes o disconformes con el dictámen. Creemos que debe haber una participación activa de las familias, pudiendo aportar sus propios informes de expertos para valorar las necesidades de los alumnos.

Otro tema importante es que no hay mecanismos de impugnación ágiles cuando los padres no están de acuerdo con los dictámenes y tienen que acudir a la vía judicial, que lleva unos trámites largos en el ámbito educativo y muchas veces tarde, y, además, tienen unos costes económicos. Por ello se proponen comisiones de medicación y arbitraje independientes para resolver estas diferencias.

La petición final es una ley integral de inclusión educativa. Una ley transversal que recoja todos los aspectos de la educación en igualdad. La ley actual y la reforma que se está haciendo es insuficiente, tiene que haber una ley orgánica integral y específica de la inclusión educativa.

Con los informes psicopedagógicos tenéis ya buenos argumentos, muchas veces en forma de sentencias que han tumbado dictámenes de escolarización precisamente porque no estaban bien hechos.

Ya hay un cuerpo jurisprudencial, un conjunto de sentencias importantes y armadas jurídicamente en el sentido de que consideran estos informes y las resoluciones de la administración educativa cuando deciden que un niño vaya a un centro de educación especial no reúnen las motivaciones exigidas. No suelen señalar que se hayan agotado las posibilidades de inclusión educativa o ni explican por qué los apoyos y refuerzos que necesita ese niño no los puede prestar un centro ordinario y tienen que ir a un centro de educación especial. Se ha abierto una jurisprudencia importante que, sin duda, es un material jurídico trascendente en defensa del derecho a la educación inclusiva.

¿Tienen esperanzas reales de que esto salga adelante o lo hacen también con la intención de ir acumulando iniciativas y hacer ruido?

Creo que el tema va a tener recorrido. En mi opinión, como alguien que trabaja en temas de derecho a la educación, hay otros aspectos que llaman más la atención, como los informes PISA, la calidad, segregación por sexo… A este tema de los derechos de las personas con discapacidad necesita una expansión, más visibilidad mediática y, por tanto, el primer objetivo del documento es que se conozca por la sociedad. Pero se ha hecho con la idea de que tenga recorrido, si no inmediato si a medio plazo con el objetivo mencionado.

¿Hemos avanzado en educación inclusiva desde que España se adhirió a la Convención de la ONU?

En el panorama jurídico y del derecho a la educación inclusiva ha habido avances en algunos aspectos. Probablemente, los mayores se han dado con algunas sentencias, que han establecido los límites y las obligaciones que la Administración educativa tiene en este ámbito. Concretamente, una sentencia del 14 de diciembre de 2017 del Tribunal Supremo deja claro el contenido de la educación inclusiva. Pero falta lo esencial: que tengamos un único sistema educativo, como dice el artículo 27 de la Constitución: “Todos tienen derecho a la educación”; y sin exclusión: no solo para personas con discapacidad: para personas con discapacidad, sin discapacidad, con razón de ideología o cualquier otra circunstancia, como dice el artículo 14. Los artículos 27 y 14 de la Constitución no se cumplen porque seguimos teniendo un sistema dual. Dual quiere decir que hay uno ordinario para los niños sin discapacidad, y luego están quienes tienen algún grado de discapacidad o diversidad funcional, que deben pasar por todo un sistema específico (evaluación psicopedagógica, dictamen de escolarización) y luego se decide si van a un centro ordinario o especial, qué apoyos o ajustes razonables tienen. El sistema dual es radicalmente incompatible con la Convención. Lo más urgente e importante es derogar el artículo 74 de la LOE de 2006, que después de decir que la escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales se rige por el principio de inclusión, lanza la excepción: la escolarización de estas personas en unidades de educación especial solo se llevará a cabo cuando sus necesidades no puedan ser atendidas en el marco de las medidas de atención a la diversidad de los centros ordinarios.

Es decir: la ley vigente de educación, en su artículo 74, establece la facultad, además en gran medida discrecional a la Administración educativa, para escolarizar alumnos con necesidades educativas especiales en centros de educación especial. Estos centros no son compatibles con la Convención porque solo escolarizan alumnos que presentan diversas discapacidades o diversidades funcionales. O sea, se produce segregación y el agrupamiento de alumnos según su discapacidad. ¿Qué une a esos alumnos? La discapacidad. Sin entrar a valorar a los profesionales, los centros son segregadores y eso no es compatible con la Convención de la ONU.

Y si ese artículo específicamente atenta contra una ley superior, como es la Convención, ¿no se puede denunciar que es ilegal?

Puedo responder con una pregunta. ¿Cómo esto se puede mantener a día de hoy jurídicamente? ¿Cuál es la razón de que se mantenga un precepto incompatible con la Convención? Creo que la respuesta es política, no ha habido voluntad de abordar esto de manera urgente, prioritaria y necesaria, y que este tema entre de lleno en la agenda política.

Las vías jurídicas no son sencillas, de ahí que se haya producido una demora, pero se están abriendo ya algunas sentencias del TS en otros ámbitos, no educativos, sobre los informes de la ONU que se refieren a una convención ratificada por España y, por tanto, norma jurídica de obligado cumplimiento con valor superior a la ley, solo debajo de la Constitución. Lo que se está estudiando es la posibilidad de requerir al Gobierno ya en el ámbito más bien jurisdiccional para llevar esto a efecto.

¿Qué rol les queda a los centros de educación especial en su propuesta?

No entro a valorar su calidad ni la de sus profesionales, que seguro que los hay excelentes. Pero tienen que convertirse en centros de recursos materiales, humanos, etc. para los centros ordinarios. Hay que establecer un plan progresivo para que se reconviertean, dejen de ser centros de escolarización separada y quede un único modelo de escolarización. Los otros centros serían de apoyo a los ordinarios (que no deberían ni llamarse así).

Les habrán dicho a menudo que si unos padres quieren llevar a sus hijos a un centro de educación especial, sin obligar a nadie más a hacerlo, cuál es el problema.

Tiene una respuesta clara: no es un derecho de los padres. El derecho a una educación en igualdad es de la persona que lo recibe, lo dice la ONU. Los padres tienen que apoyar el interés del menor, que no es otro que recibir una educación en igualdad. Eso le va a permitir al niño o la niña desarrollar todas las potencialidades. Cuando se dice que un padre quiere o no quiere el problema es que no existe un derecho subjetivo del padre. Es del alumno y, por tanto, los poderes públicos deben apoyar que se realice en un centro ordinario. Los padres lo hacen de buena fe, por supuesto, pero hay que decirles que todas las necesidades se pueden cubrir con un sistema único. Los países que han dejado sin efecto los centros de educación especial tienen un sistema educativo mejor que el español y no ha pasado nada. Italia suprimió los centros especiales de la noche a la mañana y no pasó nada. La experiencia comparativa dice que donde un niño desarrolla toda su potencialidad es en un entorno ordinario, con sus iguales. En socialización, relación con otros chicos y chicas, etc.

¿Cree que las administraciones abusan del desconocimiento que suelen tener las familias sobre sus derechos en este asunto?

No sé si la Administración se aprovecha, pero sí creo que falta sensibilización e información a las familias. Cuando estas reclaman, el sistema educativo reacciona a la defensiva. Por ahí falta sensibilización. Y también falta información, y el deber de la Administración pública es informar, pero a veces se transmiten opiniones subjetivas.

Como profesional que lleva casos de educación inclusiva puedo decir que, aunque no siempre, en bastantes ocasiones las familias se sienten indefensas ante el poder de la Administración o una autoridad educativa, que le dicen “esto es lo mejor para su hijo”, a veces más como recomendación, pero otras de manera más impositiva. Pero es cierto que están indefensas. Por eso abogamos por instancias de medicación independientes, que no existen. Es curioso que uno reclame por un tema de consumo y haya juntas arbitrales de consumo en las comunidades autónomas, pero no existen en el ámbito educativo instancias para mediar cuando hay discrepancias de las familias con la Administración.

¿Supone algún avance la LOMLOE en la materia?

No hay avance e, incluso, hay una disposición adicional, la cuarta, donde se cita y consagra el artículo 74 y se habla de un plan de diez años para que los centros ordinarios cuenten con los recursos necesarios, pero dejando bien claro que se continuará prestando los apoyos necesarios a los centros de educación especial. Esta disposición es claramente contraria a la convención también. No solo no hay avances, sino que esta disposición adicional si no se modifica viene a consagrar los centros de educación especial como centros de educación.

Entramos un poco en el terreno de lo especulativo, pero pregunto igual. ¿A qué cree que se debe este interés de las administraciones –unas más que otras– en mantener los centros de educación especial incluso aunque vayan contra la ley? ¿Cree que tiene que ver algo con el hecho de que muchos de ellos son concertados y hay mucho dinero moviéndose ahí?

En cuanto al peso del apoyo a los centros de educación especial es porque es un sector en el que hay unos intereses económicos fuertes, y no está desligado todo ello de la educación concertada, que es otro reto pendiente de nuestra educación. Creo que efectivamente es así, tienen un peso económico y social importante. También utilizan muy hábilmente los medios de comunicación y las plataformas sociales.

En cuanto a la actitud del Gobierno le falta claridad y valentía política. Claridad porque no han visto que esto es un tema importantísimo, que no es un tema cuantitativo que afecte a 30.000 o a 100.000. Es un tema de dignidad. Es como si cuando se habló del matrimonio homosexual nos hubiéramos preguntado a cuántos afecta. Es un tema de dignidad de país. Insto desde aquí al Gobierno, desde este texto, que cuenta con un número importante de padres, madres y expertos comprometidos con la educación inclusiva, para que asuma este reto de realmente adaptar las leyes educativas a la Convención y que España tenga una ley educativa digna, que no se produzcan los casos lamentables de marginación.

Vamos a ahondar mínimamente en esto, porque estas situaciones se dan. La gente igual lo desconoce, porque si no tienes un caso cercano de un pequeño con discapacidad lo más probable es que no conozcas estos periplos. Que hay niños de ocho años que se pasan uno en casa sin escolarizar por el choque entre la Administración educativa y las familias, que se niegan a llevarlos a centros de educación especial.

Cuando he dicho que el Gobierno le falta visión es que le falta de verdad conocer. La Comisión del Congreso debía haber llamado a los padres y madres. Los expertos están muy bien, pero la realidad es que se producen situaciones muy lamentables de discriminación, marginación y sufrimiento de los padres y madres, y por supuesto de los niños. Creo que esto no se visibiliza en la medida en que una situación de este tipo requeriría. Este documento debe servir para que se oigan la voz de los más directamente afectados, las familias.