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viernes, 6 de septiembre de 2013

"Los vicios de Lucía Figar" (Aníbal Malvar): "el recibo de Figar es una manera de demostrarnos que el pueblo siempre tiene más deberes que derechos"

Isabel L. nos recomienda la lectura de este artículo de Aníbal Malvar en el blog de Público.es "Rosa y espinas"

Los vicios de Lucía Figar

La consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, tiene el vicio de mandarle todos los años a las familias un recibo de 5.100 euros para que sepan lo que cuesta escolarizar a sus hijos de entre cero y tres años. Al parecer, algunos padres han mostrado su descontento con el recibito. Descontento que Lucía Figar no comprende. Conviene decir, antes de vilipendiar a tan cacareable dama, que las familias no están obligadas a pagar esos 5.100 euros. Son 5.100 euros informativos, por decirlo a la manière Figar.
A mí esto de los recibitos me parecería perfecto si se generalizara más. Me encantaría, por ejemplo, que a cada español también nos buzonearan cuánto nos cuestan los innumerables juicios por corrupción que protagonizan los bandolerillos del PP, cuánto pagamos en sobresueldos B y en mordidas, cuánto por las carreteras radiales vacías de Madrid, a cuánto me salen los curillas de misa de doce (a la que nunca voy pero pago) y cuánto me costó, personalmente, la guerra de Irak. Por poner algunos ejemplos azarosos.
Esto de que nos pasen los recibos de lo público, ya sea la sanidad o la educación o las guerras, es muy de la derecha, empeñada en hacernos olvidar que lo público es nuestro porque lo hemos pagado de antemano. El administrador de lo público, el político, a veces propende a creerse que la pasta que maneja es suya, y no nuestra, y con el recibito nos quiere hacer pensar que la escolarización de nuestros infantes sale directamente del bolsillo de Mariano Rajoy, o del Louis Vuitton de Lucía Figar, ambos mecenas de intachable trayectoria.
El cachondeo este de los recibitos de 5.100 euros me hace alcanzar el clímax cuando me entero de que a los padres que educan a sus hijos en las concertadas no se les pasa factura. Recordando que un elevadísimo porcentaje de las escuelas concertadas son religiosas, es de suponer que a lo mejor se le envía directamente la factura a Dios, para que el Altísimo sepa cuánto nos cuesta a los agnósticos mantener los extraños ritos, tradiciones y supercherías de su Iglesia terrenal.
El recibo de Figar es una manera de demostrarnos, desde la derecha, que el pueblo siempre tiene más deberes que derechos. Lo de los derechos, como todo el mundo sabe, es un invento moderno y sin tradición en España. Un español puede perder sus derechos con la misma facilidad con la que un duelista pierde un guante. Casi sin darse cuenta. Y eso lo aprenderán, gracias a mentes como la de Figar, nuestros tiernos infantes casi antes de saber hablar y leer. Yo creo que Figar, adjunto al recibo de 5.100 euros, debería grapar una carta recomendando a los padres darle una hostia al hijo, por caro y por zoquete.
Educar a los niños españoles es un dispendio absurdo, sobre todo observando después lo que votan al llegar a la mayoría de edad. Los demagogos aducirán que con el dinero negro hallado a Luis Bárcenas se podría escolarizar a 10.000 niños durante un curso, pero es mezclar churras con merinas. La libre competencia nos enseña eso. La educación es un lujo, la corrupción es un arte.
Preguntando a mis amigos banqueros, me entero de que el Gobierno ha olvidado mandarles un recibo por lo que costó el rescate de la banca. Y sabiendo que Lucía Figar fue asesora de Alejandro Agag, no se entiende que tampoco nos remitiera factura de lo que nos costó la glamurosísima boda de Ana Aznar Botella en el Escorial.
Con todo esto quiero significar mi extrañeza porque nos manden recibos de unas cosas y no de otras, pues a mí me gustaría saber el destino de cada uno de los dineros públicos que con largueza administran personas tan preparadas y honestas como Lucía Figar. Por cierto, voy a extender un recibo para recordarle a Figar que más del 20% de lo que cobro por esta columna lo destino a ella vía IRPF, por si tiene hijos de entre cero y tres años que necesitan educación. Es, el mío, un acto de generosidad. No deseo que estos hipotéticos niños crezcan con la falta de educación que, con sus recibitos, nos viene demostrando su madre.

jueves, 29 de agosto de 2013

Figar no se explica "tanto descontento" en las familias por recibir las "facturas informativas"

NOTICIAS TERRA.ES: Figar expresa su sorpresa por el "descontento" con las "facturas en la sombra" en centros educativos


La consejera madrileña de Educación, Lucía Figar, ha expresado hoy su sorpresa por el "descontento" que ha generado el envío de cartas en las que se informa del coste real de cada plaza de educación Infantil, unos 5.100 euros, y mientras los críticos lo han considerado "facturas en la sombra" ella entiende que se trata de "mera información" a las familias.
La polémica surgió después de que 20.000 familias con niños de nuevo ingreso en las Escuelas Infantiles madrileñas recibieran una carta de bienvenida firmada por la consejera, en la que se les informa del "importante esfuerzo" que hace la Comunidad de Madrid para que puedan beneficiarse de una plaza por "precios muy inferiores al coste real".
Lucía Figar ha dicho hoy que no se explica cómo estas cartas, que la Consejería envía a los padres desde 2009, pueden generar "tanto descontento", ya que se trata de "mera información" sobre el precio real de las plazas: "es bueno que las familias sepan que aquellos que pagan 100 euros deberían pagar en realidad 500".
No es el primer caso en la educación madrileña, ya que la Consejería también informa, desde el año 2011, a los alumnos que se matriculan en los centros superiores de Enseñanzas Artísticas del precio real de su plaza.
En este caso, el departamento que dirige Lucía Figar va más allá al emitir "una factura informativa", que estos alumnos reciben una vez que formalizan la matrícula, como ha ocurrido en los últimos dos cursos a los estudiantes del Conservatorio de Música.
Estas enseñanzas de régimen especial, que hace tres años fueron equiparadas a las universitarias a través del Plan Bolonia, resultan "muy caras", ya que incluyen clases individuales, con lo que el coste real de la plaza puede ser superior a los 13.000 euros en algunos instrumentos, según la consejería.
De ahí que, "en aras de la transparencia", se optara por emitir unas facturas simbólicas, en las que figura el coste real de la plaza del que se deduce la bonificación que recibe el alumno, según explicó entonces la consejería.
En la misma línea, la consejera madrileña informó el pasado sábado, en una entrevista en RNE, de que el "coste real" de una plaza universitaria en Madrid "oscila entre 7.500 y 8.000 euros", por lo que las tasas de matrícula no superan el 20% de lo que realmente cuesta la titulación, y que el restante lo subvenciona el Gobierno regional.
La consejera respondía así a las informaciones de que Madrid es la región donde más cuesta cursar un grado universitario, con un precio medio por curso académico de entre 1.620 y 1.980 euros, según la carrera, mientras que en otras regiones como Andalucía, el estudiante paga 750 euros de promedio por curso.
Por su parte, la Consejería de Sanidad madrileña empezó en 2011 a emitir 'facturas en la sombra' a los pacientes operados en los hospitales públicos, después de que otras comunidades lo hicieran a título informativo.

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Figar envía una carta a las familias para informar de la "factura en la sombra"

Figar envía una carta a las familias para informar de la "factura en la sombra"

elconfidencial.comMadrid manda a los padres la factura de la educación pública de sus hijos

A pocos días del comienzo del curso escolar, la Comunidad de Madrid ha empezado a poner en alerta a las familias. Una factura en la sombra para colegios infantiles, además de Conservatorio y Escuela Oficial de Idiomas, es la bienvenida que la Consejería de Educación da a los nuevos inscritos.
 En una carta remitida a los padres, a la que ha tenido acceso El Confidencial, el departamento de Lucía Figar advierte del “enorme esfuerzo” que supone para las arcas regionales garantizar los actuales precios. Su "coste real", asegura la Comunidad sin facilitar más detalles, es de 5.100 euros por cada plaza.
Leer este tipo de advertencias es algo a lo que se están acostumbrando los padres de los niños madrileños. También en las hojas de inscripción de otros centros públicos la Consejería de Educación informa del “coste real” de cada matrícula. En el caso del Conservatorio Profesional de Música Victoria de los Ángeles, la matrícula asciende a 197 euros por alumno. En el impreso se informa a los padres también del peso económico que los estudios del niño suponen para las arcas públicas: 2.424 euros, en este caso. Esta cifra se detalla como “subvención de la Comunidad de Madrid”.
En la misma línea, a la hora de matricularse en la Escuela Oficial de Idiomas, la Comunidad informa de la “factura en la sombra”: 555 euros. El formulario de inscripción (que puede consultar en este enlace) detalla que se trata de un “importe informativo, no a abonar”.
“Intentan hacer creer que están subvencionando lo que es un derecho”, lamenta José Luis Pazos, de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres Giner de los Ríos. “En vez de informar de facturas en la sombra, la Consejería tendría que explicar por qué se han eliminado las becas de comedor o para los libros de texto”, añade. En los presupuestos del último año estas becas han sufrido un recorte de 26 millones de euros, sobre una partida de 93,3.
Tras estos precedentes, ha sorprendido poco en el sector la nueva carta que la Consejería está remitiendo esta semana. Fechada el 1 de septiembre, detalla que “la Comunidad de Madrid realiza un importante esfuerzo para que familias como la suya puedan beneficiarse de este servicio por precios muy inferiores al coste real de cada plaza, que de media supera los 5.100 euros anuales”.La consejera de Educación afirma, además, que las 465 las escuelas infantiles públicas de la región “ofertan conjuntamente 46.000 plazas”. En esta línea, desde la Consejería aseguran que se trata de subvenciones para etapas educativas no obligatorias.

 “Es una forma más de hacer presión psicológica sobre las familias”, argumenta en una conversación con este diario Virginia Fernández, de UGT. “Hacen creer que se trata de una subvención, de un favor que se hace a esa familia, cuando en realidad es inversión de dinero público”, añade. Este tipo de práctica -recordar al usuario el alto coste del servicio público que se le presta- sigue en la línea de lo que ocurre, desde 2011, en el área sanitaria.
El Gobierno regional ha congelado para el 2012 las tasas de las escuelas infantiles tras la subida de tasas aplicada en 2012. Hoy dependen de la renta familiar, y van desde los 80 hasta los 260 euros mensuales. El servicio de comedor, por su parte, ascenderá durante este curso a 94,20 euros mensuales

elpais.com: “Su plaza cuesta 5.100 euros al año”

  • Educación envía una carta a 20.000 familias con la estimación del precio por plaza infantil
  • Las tarifas se congelan este curso, tras una subida de hasta el 175% de 2012
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