La consejería de Madrid ha lanzado una burda campaña de escarnio hacia
los opositores de primaria. Con repuestas anecdótica y sin enseñar el supuesto
“estudio”. El intento de desprestigio busca romper el sistema de acceso a la
función pública. Por dos vías:
1) La ruptura unilateral del acuerdo sobre
interinos que desprecia la experiencia (14% de peso) y la formación docente, y
que sea la nota de la oposición (80%) la que determine la plaza y el trabajo. Ello
conduciría al aumento de la precariedad, la rotación y a la pérdida de
excelentes profesionales al romperse el actual equilibrio.
2) Con listas muy
escasas de profesorado interino, se abriría una gran puerta a la contratación a
dedo de nativos para los centros bilingües (hasta ahora ilegal, habiendo
acusaciones de prevaricación en los tribunales).
Si unimos a lo anterior: a) la
generalización de centros bilingües; b) que no puedan habilitarse los interinos
que no trabajen; c) el mayor poder de los directores previsto en la ley Wert
para contratar clientelarmente a parte de sus profesores, en el futuro habrá una
parte de las plantillas no sujetas a la selección basada en la igualdad, mérito
y capacidad que establece la Constitución.
Un vehículo para
esta agresión es el programa llamado bilingüe, nunca evaluado. Tiene efectos
negativos sobre el profesorado (desplazamientos, etc.) y devalúa los
conocimientos en materias fundamentales, para conseguir un inglés a nivel de
conversación. Pero, sobre todo, produce una grave segregación, pedagógicamente perversa,
al formar grupos de alumnado que va bien y otros grupos con graves
dificultades. Se crean así situaciones que pueden convertir la escuela en un
riesgo para bastantes alumnos, en vez de en una oportunidad para todos.
Urge un consenso
que dé estabilidad al sistema de acceso a la docencia pública, que mantenga un
equilibrio entre brillantez y experiencia, en un marco de Ofertas Públicas de Empleo
suficientes para recuperar el empleo perdido en los últimos cuatro años (62.000
profesores menos para 400.000 alumnos más). Para ello la Marea Verde estatal deberá
movilizarse por la defensa de la profesión docente y de
la escuela pública.
Artículo de Agustín Moreno publicado en ESCUELA Núm. 3.978 (534)
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