sábado, 8 de febrero de 2014

"Un país que no valora a sus maestros no valora su futuro". El documental "Las Maestras de la República", nominado al Goya

El 14 de abril de 1931 los maestros pudieron quitar el muro que separaba a los niños de las niñas en el colegio. Por primera vez todos salieron juntos al patio. Más de 70 años después la separación por sexos en las escuelas vuelve a ser una realidad que demuestra que el paso de los años no siempre trae la evolución.
Al menos no en materia educativa, como demuestra el documental Las Maestras de la República, dirigido por Pilar Pérez Solano, y nominado al Premio Goya. Un filme que es un canto a la importancia de la educación, una educación libre, laica, sin ideologías y pública. Con este documental, su directora ha quedado sorprendida por la respuesta entusiasta de todo tipo de público: "Lo hemos proyectado en más de 500 salas y ya lo han visto más de 50.000 personas. Está generando mucho interés y está gustando a todo el mundo" comenta emocionada. Una película que salió adelante gracias al esfuerzo de todo el equipo, que lucharon ante una situación económica que ponía el proyecto al borde del precipicio.
Respecto al contenido político del filme, su directora reconoce que no estaba en su mente atacar a nadie, sino que según iban rodando iban ocurriendo “las mareas verdes y todas las movilizaciones”, aunque hay algo que tiene claro: “Es sorprendente que en los años 30 tuviéramos un sistema educativo puntero en Europa y más moderno que el de ahora”.
La llegada de la República supuso un cambio radical respecto a cómo se concebía el colegio y las clases hasta aquel momento. Guiados por la máxima:más escuelas y mejores maestros, los gobernantes comenzaron a construir colegios (hasta entonces se encontraban en pisos o incluso establos) y a formar a los profesores. Además, por primera vez la mujer contaba, y mucho. Fueron jóvenes idealistas y luchadoras las que hicieron que este sistema educativo siga siendo recordado.
Continuaron la misión de alfabetizar al pueblo español, que ya había sido comenzada durante la dictadura de Primo de Rivera, a pesar de que en aquella época primaba la ideología: “Sería fantástico que la educación estuviera por encima de las ideologías. En los países nórdicos se establecen pactos por la educación y no se cambian. Aquí, en cuanto cambia el Gobierno se modifican y no hay tiempo para que se desarrollen, es un desastre” explica crítica Pérez Solano.
La plena actualidad de su documental es algo que, para ella, sólo demuestra lo mal que se ha actuado en materia educativa en España. “Es que hemos vuelto incluso más atrás de tiempos de la República. Me gusta mucho el momento del documental cuando se hace referencia a la unión de los chicos y las chicas, y sin embargo ahora otra vez vuelve la educación por sexos. Estamos poniendo otra vez la educación en manos de la iglesia católica. La segregación por sexos es propia del nacional catolicismo, no de una democracia” subraya la directora.
¿Cuál era la base que hizo de aquella educación algo tan especial? Las Maestras de la República lo define en una sola palabra: Alma. Alma era lo que tenían que poner todos los profesores para enseñar y tratar a sus alumnos. Algo que suena abstracto pero que su directora ayuda a entender: “La base era la Institución libre de enseñanza y la ideología del partido socialista. Era una escuela basada en la libertad y la igualdad. Se intentaba desarrollar la intuición, la práctica. Formar sin adoctrinar”.
Ante todo mujeres
Uno de los aspectos en los que incide la película es en que estas profesoras eran, ante todo, mujeres que lucharon por sus derechos. Muchas de ellas fueron miembros activos de la batalla por el voto femenino y por la igualdad de la mujer en todas las esferas. Muchas tuvieron que decidir si querían ser madres o no. Si querían trabajar o casarse. Decisiones que entonces suponían un mundo.
Defendieron sus ideales hasta en las peores condiciones, como cuando tuvieron que retirar los crucifijos de las escuelas rurales, pero nunca se dejaron vencer y estaban convencidas de que podían cambiar la sociedad. Muchas fueron represaliadas después y tuvieron que vivir en el exilio. Una segunda parte de la historia que el documental no trata pero que su realizadora se ha quedado con las ganas de contar: “El documental se nos ha quedado corto, así que queremos intentar hacer una segunda parte. Porque estas maestras también fueron personas independientes que pidieron el voto para la mujer y fueron las primeras en acceder a cargos públicos. Además no hemos hablado nada del exilio, por lo que hay muchos temas pendientes”.
Ojalá cuando rueden esa continuación de Las Maestras de la República haya cambiado algo la educación. Para ello el primer paso debería ser, como apunta la realizadora, comenzar a valorar a nuestros maestros. Que la sociedad cambie la concepción que tiene de ellos. La realizadora tiene claro que un buen profesor te acompañará siempre y será un referente en tu vida. Como aquellas maestras lo fueron para miles de niños.
Mientras eso no cambie sólo se puede ir a peor, porque tal como opina Pilar Pérez Solano: “Un país que no valora a sus maestros no valora su futuro”.

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