miércoles, 5 de febrero de 2020

HazteOir da un teléfono para que la gente denuncie el "adoctrinamiento de género" y lo que logra es un troleo generalizado (El Rastreador en eldiario.es)

Artículo de El Rastreador en eldiario.es

  • Las respuestas de los internautas al "teléfono de atención a las víctimas del adoctrinamiento de género" de la organización ultracatólica no se han hecho esperar

04/02/2020


Otras han destacado la originalidad e imaginación desplegada por HazteOir en esta propuesta, contestando con homenajes a algunas conocidas obras de ficción...
Reivindicando también a los clásicos y la labor de la comunidad docente.
También hay respuestas que hacen referencia a los problemas de la asociación con el Gobierno a causa de su declaración de utilidad pública.
E incluso, los más prácticos, han aprovechado la ocasión para transformar la conversación abierta con HazteOir en una improvisada lista de la compra.

El Gobierno de Ayuso ordena ahora a los centros educativos que publiquen todos los contenidos académicos tras la polémica del veto parental (Fátima Caballero para eldiario.es)

Artículo de Fátima Caballero para eldiario.es
  • La Comunidad de Madrid envía una instrucción a los colegios e institutos para que informen de sus actividades después de calificar de "polémica estéril" las exigencias de Vox
03/02/2020 
Las exigencias de Vox sobre el veto parental para apoyar los presupuestos en aquellas comunidades autónomas en las que gobiernan en coalición PP y Ciudadanos empiezan a tener efecto en la Comunidad de Madrid. El Gobierno que preside Isabel Díaz Ayuso ha enviado este lunes una instrucción a todos los centros educativos (tanto públicos como concertados) en la que ordena a colegios e institutos a hacer públicas todas las actividades que se vayan a llevar a cabo antes de que comience el curso, así como de los currículos educativos.

Antes del proceso de admisión se difundirá en la web de los centros el proyecto educativo del centro, el reglamento interno y las normas de convivencia y los programas educativos, "incluyendo las actividades complementarias y extraescolares.

La instrucción llega después de que el Gobierno regional tildase de "polémica estéril" las exigencias de Vox con el también llamado 'pin parental': "Cuando algo no es verdad no se puede asumir", dijo la propia Ayuso hace menos de una semana ante la dirección autonómica del PP de Madrid, cuando negaba que en la región hubiera un problema con la educación.

Ahora, el Ejecutivo de PP y Ciudadanos ha decido modificar la instrucción sexta de una resolución de 18 de diciembre de 2019 para que previamente al inicio del proceso de admisión de alumnos para el curso escolar 2020/2021, "todos los centros sostenidos con fondos públicos" publiquen en su página web y en la de la Comunidad de Madrid "el proyecto educativo del centro", según recoge el documento al que ha tenido acceso eldiario.es y había adelantado El Mundo.

En concreto, los centros deberán informar de "los programas educativos, incluyendo las actividades complementarias y extraescolares". "Durante el proceso ordinario de admisión, cada centro sostenido con fondos públicos mantendrá expuesta en lugar visible información actualizada relativa a los centros a los que está vinculado mediante adscripción", añade.

En el documento, la Consejería de Educación defiende que "los poderes públicos garantizarán el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones", en la línea de las exigencias de Vox que han logrado imponer el veto parental tanto en Andalucía como en Murcia a cambio de apoyar los presupuestos.

"Se llama libertad. Es simplemente la libertad de las familias para saber la oferta que le vamos a dar a sus hijos", ha defendido este lunes la presidenta regional, en declaraciones a los medios de comunicación tras visitar el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda. Para Ayuso, "eso ya estaba inventado" pero ahora lo que van a hacer es "adelantarlo al principio de curso".

La Consejería de Educación asegura a eldiario.es que se hace ahora dada "la necesidad con todo el lío que se ha montado para que exista la máxima transparencia y que los padres tengan toda la información antes de que se inicie el curso". Estas mismas fuentes añaden que se trata de un compromiso al que llegaron PP y Vox en el acuerdo de investidura, aunque no es hasta ahora que se ha decidido poner en marcha.

Desde Vox aseguran que no han tenido conocimiento de dicha medida salvo por los medios de comunicación. "El Ejecutivo no se ha puesto en contacto ni con la portavoz, Rocío Monasterio, ni con ninguno de los diputados de VOX para negociar nada relacionado con el PIN parental ni con los Presupuestos", inciden y recuerdan que para formación de extrema derecha es "fundamental la aprobación del PIN Parental, entre otras medidas, para aprobar los Presupuestos de la Comunidad de Madrid".
Entrada relacionada:

martes, 4 de febrero de 2020

Acuerdo de la Plataforma por la Escuela Pública de Usera

La Plataforma de la Escuela Pública de Usera, reunida en asamblea el pasado 10 de diciembre y el 16 de enero de 2020, ha alcanzado el siguiente acuerdo:

La Plataforma lleva cinco años con reuniones mensuales, realizando distintas actividades en defensa de la escuela pública de nuestro distrito: jornadas de formación y reflexión, campañas de matriculación en la escuela pública, apoyo en los problemas que han ido surgiendo en los distintos centros, ….

El objetivo principal de la Plataforma era que las comunidades educativas de todos los centros públicos estuvieran representadas en un espacio para compartir experiencias, resolver dificultades y trabajar por la escuela pública.

Después de estos años de aprendizaje conjunto y de experiencias positivas, hemos decidido dejar en suspensión nuestra actividad mensual ya que la representación es insuficiente y parece que los intereses de la comunidad educativa no coinciden con nuestra línea de trabajo.

El espacio está creado, así es que se reformula el funcionamiento de la Plataforma, limitándose a la difusión de convocatorias y noticias de educación y a la recepción de demandas concretas a través de este e-mail.

Orgullos@s del camino recorrido seguimos trabajando por la escuela pública, de tod@s, para tod@s.

¡Por un Escuela Pública de calidad de tod@s y para tod@s! 
Plataforma por la Escuela Pública de Usera

Puedes consultar el acta del 10-12-2019 en este enlace.

Marta Martínez Muñoz: “Los niños no pertenecen a nadie pero son responsabilidad de todos” (Manuel Nogueras para elsaltodiario.com)

Entrevista de Manuel Nogueras para elsaltodiario.com

A propósito de las infancias hablamos con Marta Martínez Muñoz, socióloga con más de 20 años de experiencia como consultora, docente, evaluadora e investigadora en Europa, América Latina y el Caribe; años dedicados al estudio, difusión y promoción de las políticas y derechos de las niñas, niños y adolescentes. Sobrevolando la conversación estuvieron Greta Thunberg, el llamado PIN parental, las dialécticas entre norma, deseo y práctica política, la niñez como significante o como significado, el Sur, la explotación...

2-2-2020
Cuando sube la marea de los tópicos es el momento de refugiarse en la reflexión y el conocimiento almacenado en los márgenes, de preguntar a quien sabe y se sale de la inmediatez de medias verdades sustentadas a golpe de Twitter o de titular. Marta Martínez Muñoz es presidenta de la Asociación Enclave de Evaluación y Enfoque de Derechos, Coordinadora de Europa NATS (red de solidaridad con los movimientos de infancia trabajadora) e investigadora asociada del Centro de Estudios de Infancia y Adolescencia de la Universidad Politécnica Salesiana de Quito (Ecuador).

¿Qué es la niñez? ¿Hay una? ¿Hay una niñez universal?
Bueno, esa es una de las grandes preguntas de la sociología de la infancia. Para responderla hay que recurrir fundamentalmente a la historia, a la historia de la infancia. La niñez ha cambiado profundamente a lo largo de ésta porque el rol que ha tenido en la misma y las formas de relacionarse con ésta han variado. Así, hoy, lo que podemos afirmar es que hay muchas formas de ser niño niña. De hecho, en América Latina se utiliza mucho el término “niñeces”.

Ha habido una cultura eurocéntrica que ha impuesto patrones, acciones y visiones sobre la niñez, pero las formas de ser niño y de ser niña no solo han cambiado desde el punto de vista histórico —no es lo mismo tener 11 o 12 años en el siglo XXI que en el XI o XIX— sino que también cambian desde el punto de vista geográfico y cultural: no es lo mismo ser niño en el mundo rural que en el urbano, en una megalópolis latinoamericana que ser alcalde, con 13 años, en una comunidad quechua del mundo andino.

No podemos estudiar o entender los problemas que afectan a la niñez sin cruzarlos con otros sistemas de dominio como pueden ser el patriarcado, el capitalismo, las clases, desde luego que el racismo, y yo añadiría, siempre, el territorio
¿La niñez europea, la niñez del imaginario del Norte global? 
Del Norte global desarrollado y de sus clases pudientes, entonces... Porque el vector de clase también será definitivo en esa generación de distintas “niñeces”.

Bueno, efectivamente creo que ya te has respondido. De hecho, las primeras legislaciones que tienen que ver, en el caso español, sobre protección —y luego vamos a poner entre comillas esa protección— están relacionadas con la participación de los niños y niñas en el trabajo. Mientras unos niños, en plena época de desarrollo industrial, trabajaban, los niños de las clases burguesas estudiaban con institutrices en casa. Por tanto, no podemos estudiar o entender los problemas que afectan a la niñez sin cruzarlos con otros sistemas de dominio como pueden ser el patriarcado, el capitalismo, las clases, desde luego que el racismo, y yo añadiría, siempre, el territorio.
¿Cómo ha evolucionado el concepto de niñez históricamente? ¿Hay algunos hitos?
Hay varios hitos. En cualquier caso, hay una historia oficial de los derechos de la infancia y una historia no oficial más desconocida. El consenso habitual sobre esos hitos de los que hablamos es que el principal de todos tiene lugar cuando se empieza a fraguar la idea de que los niños y niñas tienen que tener derechos, y eso ocurre a lo largo del siglo XX, y no será hasta la Convención (de Derechos del Niño), en 1989, cuando se consideran sujetos. Para mí, habría dos hitos: el primero, a fines del XIX con la desmercantilizacion de la mano de obra infantil, y el segundo con el reconocimiento como sujeto de derechos. Pero esos son hitos, como bien has dicho, en el Norte global desarrollado, porque los hitos en la infancia del Sur global serían otros muy diferentes...

En todo caso, podemos hablar de menores de edad, pero hablar de los menores como colectivo tiene un componente adultocéntrico importante que se suele utilizar cuando los niños, las niñas, transgreden cualquier elemento del sistema 

¿Es la infancia un objeto a proteger? (y utilizo objeto intencionada y sesgadamente, aviso).
No, no es la infancia Un objeto proteger. Nunca, aunque lo ha sido hasta hace muy poco tiempo, y lo sigue siendo en muchas culturas. Y digo que la infancia es un sujeto que no hay que proteger nunca porque el término “protección” puede resultar absolutamente arbitrario. Lo que sí es la infancia es un sujeto al que hay que promover sus derechos en todas sus dimensiones. Cuando decimos que hay que proteger a los niños —que es la frase que se usa habitualmente—, ese concepto de protección que puede tener una persona de extrema derecha —lo hilo con debates actuales— puede ser totalmente diferente del concepto que puede tener una persona con cultura democrática. De hecho, uno de los argumentos del PIN parental es: “Yo, que quiero proteger a mis hijos, considero que no deben acceder a determinadas materias”. Por lo tanto, considero que los niños no hay que protegerlos nunca, hay que proteger sus derechos.

Observamos que en esa otra lógica de niñeces y vivencias múltiples hay muchos niños que con 10, 11, 12, 13 o 14 años tienen culturas democráticas y políticas muchísimo mayores que personas con mucha más edad
Dice Iván Rodríguez Pascual, sociólogo de la Universidad de Huelva: “No diga ‘menores’ o tentará al lado oscuro...”. ¿Compartes ese punto de vista?
Totalmente. La consideración de la infancia ha estado siempre asociada a culturas de dominio, de control, de subordinación, de inferioridad, y de hecho es muy curioso porque si buscas la definición de la palabra adulto en el diccionario encontrarás algo así como que es “la persona que ha alcanzado su mayor grado de perfección”. Entonces, la minoridad perpetúa culturas de control, de transición, y sobre todo culturas de entender, o de malentender, que los niños y niñas siempre son seres en preparación, en relación a otros. Menor, además, es un adjetivo que se sustantiviza... En todo caso, podemos hablar de menores de edad, pero hablar de los menores como colectivo tiene un componente adultocéntrico importante que se suele utilizar cuando los niños, las niñas, transgreden cualquier elemento del sistema.

Es básico, entonces, ese paso considerativo de “menor”, a niño, a niña.
Totalmente. Es fundamental. De hecho, para mí es un indicador claro de cómo están presentes los microadultocentrismos cotidianos. Igual que el feminismo habla de micromachismos, nosotros podríamos hablar de estos microadultocentrismos. En ese sentido, el lenguaje está cargado de mirada política sobre el mundo y, para mí, perpetúa lógicas de control hegemónicas. Mientras tanto, observamos que en esa otra lógica de niñeces y vivencias múltiples hay muchos niños —o menores, desde la mirada adultocéntrica— que con 10, 11, 12, 13 o 14 años tienen culturas democráticas y políticas muchísimo mayores que personas con mucha más edad. Utilizar el término de “minoridad” perpetua la desigualdad por edad.

Menor siempre es“el otro”, ¿verdad? Menor y menorizado, y me viene a la memoria inmediata Greta Thunberg. ¿Qué crees que había, que hay, detrás de esa permanente apelación a su minoría de edad? ¿No hay una negación consciente de la agencia y la autonomía de las personas menores de edad? ¿Qué esconde esa negación?
Bueno, en primer lugar yo creo que es una reacción que parte de la incapacidad de las personas adultas para entender que los niños y niñas pueden ser sujetos de movilización política, sujetos de acción colectiva, parte del no reconocer esas capacidades, ese es un identificador adultocéntrico. Esconde un miedo. Creo que asistimos ahora mismo a una generación de niños y niñas, de jóvenes y adolescentes que han empezado a entender que la promesa social de futuro —porque no se les reconoce el presente— que tienen preparado para ellos es una estafa y ante esa estafa en materia de educación, de vivienda, de Medio Ambiente, han reaccionado. A mí me parece que uno de los principales elementos de éxito de todo lo relativo a Greta —más allá de un montón de factores que ya se han señalado y que hemos conversado entre sociólogos de la infancia— es que tiene un alto componente existencial, y ese alto componente existencial creo que es la gran paradoja del éxito del movimiento. Mientras les decimos que tienen que esperar, ellos han identificado que esa espera es una estafa.

Hablaríamos entonces de niñas, de niños, productores de política...
Productores de política... A mí me gusta hablar, como un elemento clave que se ha convertido casi como un eslogan, de que los niños y niñas no son solo sujetos de derechos, sino sujetos productores de política y sujetos históricos.

Para mí una de las claves —aunque parezca intangible— es combatir las culturas adultocéntricas (por eso es tan importante identificar desde lo micro hasta lo macro) y buscar muchos más espacios de inclusión intergeneracional donde los niños y niñas participen

Considerando que son, los niños, los adolescentes, plenos sujetos de derechos políticos, ¿qué se podría hacer para sustanciar esos derechos, para generar su plena ciudadanía?
Aquí hay que considerar previamente que, de todos los derechos que se han reconocido a la infancia, los civiles y políticos son los que más resistencia han tenido en el mundo adulto porque impugnan el espacio político gobernado por dicho sujeto. Ocurre igual que con el movimiento feminista, con la diferencia de que las culturas de organización política de las mujeres tienen más visibilidad y posicionamiento.

¿Qué se puede hacer? Yo creo que, para empezar, para mí una de las claves —aunque parezca intangible— es combatir las culturas adultocéntricas —por eso es tan importante identificar desde lo micro hasta lo macro— y buscar muchos más espacios de inclusión intergeneracional donde los niños y niñas participen. Por ejemplo, durante mucho tiempo el binomio “infancia y política” ha sido muy incómodo, porque enseguida pensamos que estamos “adoctrinando”. Es un indicador evidente... Pero es que a las niñas y niños a lo mejor no se les puede adoctrinar, porque tienen una gran capacidad. Si partes de la idea de que los estás adoctrinando, igual en realidad lo que albergas es la idea de que son sujetos susceptibles de ser adoctrinados.

Por otra parte, es tan adoctrinable un adulto como un niño o una niña. Hay que promover muchos más espacios de participación sustantiva, protagónica, de participación que verdaderamente cambie de manera sustancial la agenda de los Derechos Humanos para que, de alguna manera, salgamos de esas acciones de retórica que, a la hora del ahora, no transforman de forma estructural las vidas que tienen muchos niños, especialmente en Sur global.

Triunfó la mirada hegemónica de la Declaración de los Derechos del Niño: al niño desprotegido se le cuidara, al niño hambriento se le alimentará, al enfermo se le atenderá... frente a la declaración de Moscú donde se considera que todos los niños y niñas tienen derecho a participar en la redacción de las normas que regulen sus vidas

¿Dónde se podría ubicar el mayor error de las izquierdas, o de los planteamientos pretendidamente transformadores, en la concepción de la niñez? ¿No está usando la izquierda un léxico compartido con la derecha en relación a la niñez, o como mínimo tremendamente parecido al hegemónico? ¿Cuántas veces hemos oído como reproche aquello del “infantilismo político”, planteamientos “infantiles”? ¿Ahí habita mucho veneno adultocentrista, no?
Te compro totalmente lo del veneno adultocentrista. Es muy impopular en las izquierdas tener un discurso impugnador en este terreno. Primero, creo que porque nunca se ha entendido que los derechos de la infancia son parte de los Derechos humanos. Ése un eje nuclear. Su consideración como derechos menos sustantivos, menos importantes, es un elemento clave. Un segundo elemento es que que creo que el sector de los derechos de la infancia es un sector muy feminizado, ubicado en el espacio de lo privado, de la familia...

Fuera de ese espacio los niños están, como dicen los ingleses out of place, y la izquierda tampoco ha “comprado ese place”. Y habría un tercer elemento que creo que es que ha habido poca visibilidad de autores marxistas, que los hay, que hayan trabajado el tema de los derechos del niño. Son poco conocidos y esto tiene relación con el hecho de que se hayan dedicado a un tema considerado de “menor entidad”.

Y es que habría dos historias paralelas en el tema de los derechos de la infancia. En 1918 se publica, muy vinculado a la Pedagogía de la Reforma y a la Revolución Rusa, el primer texto, que se llama la Declaración de Moscú, que recoge derechos de la infancia. Lo hace incluso antes de lo que se conoce como la Declaración sobre los Derechos del Niño de 1924, que luego ha venido a conocerse más. Ese texto, si lo leemos, es un texto muchísimo más revolucionario que la propia Convención sobre los Derechos del Niño de 1989. Su articulado es absolutamente espectacular. Cito de memoria un apartado: “Bajo ninguna circunstancia el niño deberá ser considerado propiedad de sus padres, ni de la sociedad, ni del Estado...”.

Sin embargo, en paralelo, lo que se ha venido a conocer es la historia “oficial” de los derechos del niño, construida a la par que la Sociedad de Naciones. Si comparamos lo que entonces decía la declaración del 24 con la declaración de Moscú nos encontramos universos absolutamente antitéticos. Triunfó la mirada hegemónica de la Declaración de los Derechos del Niño: al niño desprotegido se le cuidara, al niño hambriento se le alimentará, al enfermo se le atenderá... frente a la declaración de Moscú donde se considera que todos los niños y niñas tienen derecho a participar en la redacción de las normas —nada menos que de las normas— que regulen sus vidas.

¡Qué relato tan absolutamente antitético! Luego, en la gran historia de la Revolución Rusa, los movimientos de la educación libre quedaron en un archipiélago de invisibilidad. Claro reflejo evidente, todo, de como el gran discurso de la infancia ha sido un discurso colonial y europeo.

Observamos que hay países donde los niños y niñas ejercen representación política desde las más tempranas edades, otros que no, incluso estados donde no puedes votar hasta los 20 o los 21 años
Retrocedamos para significar algunas cosas en lo práctico. Háblanos del voto a los 16 años, entonces. Existe ya en Austria y en Malta, donde es hasta obligatorio.
Existe en muchos países el voto a los 16 años. En algunos se reconoció de manera gradual —por ejemplo en Nicaragua tras la Revolución Sandinista—, en otros casos es facultativo hasta los 18 —caso de Ecuador, donde el voto es obligatorio—... Para mí, más que de derecho al voto habría que hablar mejor de derecho al sufragio activo y pasivo, a elegir y ser elegidos, de la posibilidad de que los niños y niñas entren a la arena política. Esa resistencia del sujeto adulto es uno de los elementos más relacionado con el hecho de que la infancia es la historia de la eterna frontera.

En teoría, los niños y niñas están protegidos, desde el punto de vista de los derechos, hasta los 18 años, pero en realidad encontramos que hay un montón de fronteras que delimitan cuándo puedes votar, cuándo tener relaciones sexuales consentidas, emanciparte... Hablamos de un acuerdo social y no natural, igual que no es natural la edad cronológica, y es un indicador de cómo cada uno de los países ha construido la agenda pública para la infancia, lo que se puede y no se puede hacer, las puertas que se abren y las que se cierran. En ese sentido, observamos que hay países donde los niños y niñas ejercen representación política desde las más tempranas edades, otros que no, incluso estados donde no puedes votar hasta los 20 o los 21 años. De nuevo, el panorama que nos muestra que no hay una sola infancia, que hay que hablar de infancias, de niñeces.

Que Vox haya utilizado el PIN parental para condicionar la agenda política es la expresión clara de los cinco grandes elementos asociados a lo que la infancia ha sido considerada: los niños y niñas como propiedad, como futuro, como peligrosos, como exclusivos del ámbito privado y como incapaces

Tendremos que pasar, inevitablemente, por el PIN parental. Del que, igual, no estaríamos de acuerdo ni con el nombre. ¿De qué va eso del PIN parental? ¿de qué es expresión?

Para empezar, el nombre no puede ser más singular. El pin es una insignia, es una marca, un marchamo y, si me apuras, hasta un estigma. Para mí es una expresión de dominio y censura. No solo frente a los derechos sexuales y de diversidad, que es donde la mayoría ha puesto el foco. Es un paradigma claro de que los niños y niñas, para la ultraderecha, siguen siendo considerados propiedad de las familias y, por tanto, nada de lo publico puede ponerles la más mínima mácula.

La Convención sobre los Derechos del Niño —uno de los tratados más ampliamente ratificados en la historia— solo hay un país que no la ha ratificado y es Estados Unidos. Y lo más interesante, y que entiendo que tiene que ver con esto, es que el movimiento ultraconservador y ultraneoliberal considera que muchos de los artículos de la Convención sobre los Derechos del Niño atentan contra la patria potestad y son injerencias en la vida familiar.

Para mí, el hecho de que Vox haya utilizado el PIN parental cómo relato para condicionar la agenda política es la expresión clara de los cinco grandes elementos asociados a lo que la infancia ha sido considerada en la sociedad: los niños y niñas como propiedad, como futuro, como peligrosos, cómo exclusivos del ámbito privado y como incapaces. Ahí está, como elemento nuclear, el principio de que las políticas públicas no deben intervenir en el ámbito familiar, porque los niños y niñas pertenecen, son y deben seguir estando en el ámbito privado. Esto es lo que piensan los posicionamientos más conservadores y reaccionarios.

Los niños no pertenecen a nadie. En todo caso, en un sentido de pertenencia no mercantil, pertenecerían a su comunidad, pero ni siquiera les dejan pertenecer a su comunidad
Sigue leyendo en elsaltodiario.com

lunes, 3 de febrero de 2020

#GrandesProfes? Hay eventos insultantes para el quehacer de los docentes (tuit de Yo Estudié en la Pública)

YoEstudiéenlaPública (@YoEPublica) ha tuiteado:

Hay eventos insultantes para el quehacer de los docentes. Donde dicen "ilusión", exijan inversión. Maniobras de distracción mediática. #GrandesProfes?

Puedes ver el tuit completo en este enlace.

La Carlos III de Madrid ofrece créditos a sus estudiantes a cambio de labores por las que antes pagaban a becarios (Daniel Sánchez Caballero y Nando Ochando en eldiario.es)

Artículo de Daniel Sánchez Caballero y Nando Ochando publicado en eldiario.es
  • El cierre del sistema de becas tras recibir un acta de la Inspección de Trabajo por utilizar a becarios como trabajadores empieza a afectar al campus
02/02/2020

Serían trabajadores, como asegura la Inspección de Trabajo, o no, según defiende la Universidad Carlos III, pero la UC3M está notando el cierre del programa de becas extracurriculares (las que no están relacionadas con los estudios). Reducción de horarios de atención a la comunidad universitaria, ralentización de los servicios e incluso la supresión de alguna prestación menor son algunas de las consecuencias que ya están sufriendo los campus.

A principios de año y tras varias visitas a los diferentes campus del centro, la Inspección de Trabajo dictaminó que la UC3M lleva al menos cuatro años utilizando las becas extracurriculares que da a estudiantes para hacer labores estructurales que, según la inspección, debería realizar personal laboral. El organismo impuso un pago de 1,5 millones de euros a la universidad y cambió motu proprio el grupo de cotización a la Seguridad Social de los (supuestos) becarios y becarias. La demanda afecta a casi 600 estudiantes, cerca de 300 estaban en activo en el momento de las visitas de la inspección.

La universidad se afana en buscar soluciones a esta ausencia sobrevenida de 270 personas en labores sobre todo administrativas (los becarios ejercían junto a los funcionarios en servicios de atención a estudiantes, profesores, bibliotecas, el servicio informático, etc.). La última ocurrencia de la universidad ha sorprendido a empleados y estudiantes. Esta semana, el departamento de Centro de Orientación de Estudiantes de la UC3M –el mismo que gestionaba las (¿falsas?) becas– ha enviado un email a todos los estudiantes en el que busca voluntarios y voluntarias para hacer la labor que hasta ahora hacían cobrando por horas los becarios en eventos como la Feria de Educación Aula o a las jornadas de puertas abiertas de la universidad.

¿Trabajar por tres créditos?
A cambio de esta labor, la universidad ofrece tres créditos optativos. Los créditos ECTS son el estándar con el que se mide el trabajo en la Universidad. Cada uno equivale a entre 25 y 30 de trabajo. Una asignatura estándar otorga seis créditos y un grado de cuatro años tiene 240 créditos. Por si los tres créditos parecen insuficientes, la universidad añade que "esta experiencia puede mejorar tus habilidades transversales".

"Es una oferta rara", comentan fuentes sindicales del centro, dado que los créditos optativos deberían provenir de una asignatura, no de pasar un día enseñando las virtudes de estudiar en la UC3M a estudiantes de Secundaria. Este diario ha preguntado a la universidad por esta oferta y por cómo está afectando la ausencia de estudiantes en las tareas administrativas, pero no ha obtenido respuesta.

"A los que estáis pensando en ser voluntarios, os recomiendo que no vayáis a Aula", escribía en Twitter Ricardo Ruiz, exbecario de la universidad y con experiencia en ese evento. "Hay momentos en los que no das abasto de la cantidad de gente que hay. Solo merece la pena ir si se cobra, porque es un trabajo", asegura.

La reacción de la universidad ante el varapalo de la Inspección fue cerrar el programa de becas extracurriculares con carácter inmediato. Se acabaron los becarios. Y para no ser trabajadores su ausencia se está notando por todo el campus, según explican empleados del centro y los propios estudiantes.

Ha sido ahora, al dar comienzo el segundo cuatrimestre académico hace apenas una semana, cuando los servicios que antes disponían de becarios se han visto afectados. Las plazas ocupadas anteriormente por estudiantes no han sido sustituidas desde inicio de año por empleados regulares después de la resolución de Inspección de Trabajo.

En la mayoría de los casos es el Personal de Administración y Servicios (PAS) quien está asumiendo las labores de las que antes se hacían cargo los estudiantes acogidos a las becas extracurriculares en cuestión. A pesar del mayor volumen de trabajo "se intenta no dejar de dar servicio", comenta una de las funcionarias consultadas, "para no perjudicar al usuario".

Gran cantidad de departamentos en la UC3M han estado echando mano de este tipo de becas durante los últimos años y ahora han tenido que redistribuir tareas entre los miembros del equipo contratado. Es el caso de la biblioteca, donde se originó este conflicto laboral con una estudiante. Las funcionarias han asumido las tareas de las que se ocupaban los becarios y han tenido que suprimir algunos servicios de apoyo a la investigación. El escaneo de documentos y la edición de material audiovisual de la biblioteca se ha convertido en "autoservicio" y ahora los investigadores tienen dos opciones: o lo hacen ellos o esperan a que alguien tenga un rato. "No dicen que ya no lo hagan, pero tampoco cuándo lo harán", explica un profesor.

El servicio de audiovisuales, encargado de instalar micrófonos y de la asistencia en las salas multimedia, ha suprimido su servicio por la tarde. En informática, que tenía más becarios que funcionarios, eran los estudiantes quienes acudían en primera instancia a arreglar problemas técnicos, labor que ya no podrán hacer.

La Delegación de Estudiantes ha tenido que interrumpir su atención al estudiante, que dependía de un alumno becado. A raíz de esto, el alquiler de taquillas gestionado por los representantes del alumnado se ha suspendido temporalmente, igual que otras gestiones, como resolución de dudas académicas y administrativas, de las que antes dependía el alumno con beca. "Estas tareas se repartirán entre los y las delegadas como buenamente podamos hasta que la universidad ofrezca una solución", aseguran desde la Delegación de Estudiantes.

De momento, y dado que la UC3M está en opacidad informativa (este diario ha escrito tres veces pidiendo información, ninguna de ellas ha obtenido respuesta), todo son incógnitas de cara al futuro. La actuación del centro, cerrando el programa de becas extracurriculares, apunta a la no conformidad con el acta de Trabajo, por lo que lo más probable es que la situación acabe en un juzgado.

La UC3M no está sola en esta situación. La Inspección de Trabajo ha detectado que los campus son terreno sembrado para los falsos becarios –según su interpretación– y ha aumentado las visitas a las universidades. La Pompeu Fabra de Barcelona (UPF), la Politècnica de Barcelona (UPC) o la Autónoma de Madrid (UAM) han sufrido la visita de los inspectores.

La UAM fue denunciada antes del pasado verano y emprendió la vía judicial. En aquel caso, una juez de primera instancia dio la razón a la universidad: sus becarios no son trabajadores y el programa cumple con la normativa vigente. El caso está a la espera de que Trabajo y las defensas de los becarios presenten sus anunciados recursos. De la resolución de este caso y del de la UC3M puede depender todo el sistema de becas extracurriculares de la universidad. En 2013, último año del que hay datos completos en el Ministerio de Universidades, había 7.000 estudiantes ocupando una de estas becas en toda España.