miércoles, 8 de agosto de 2018

Ismael Sanz y Empieza por Educar


Ismael Sanz (@sanz_ismael) tuiteó el 25 de julio:
Futuros Docentes impartiendo clase hoy en Madrid mientras un compañero les observa y les graba para ver posibles mejoras. Programa de la
A esto respondieron, entre otr@s:
Esta no era una fundación ligada a los Botín? En 2014 les dieron dinero por un servicio de apoyo a alumnado con malos resultados y parece que siguen con el negocio, que es lo que de verdad importa.
#EducaciónPúblicadeCalidad


"En los Estatutos que han de regir la Fundación incorporados a la escritura pública de constitución figuran como fines de la Fundación los siguientes: --Reducir las inigualdades educativas en España -Formar a potenciales líderes españoles"

En respuesta a @sanz_ismael @EmpiezaxEducar

La sucursal de @teachforamerica. Una estafa neoliberal más donde recién licenciados reciben unas nociones de didáctica en un cursillo de verano y sin más pasan a realizar el trabajo de un docente (eso sí, cobrando una miseria). A los dos años ya se han “formado como líderes” y se van a ganar más a cualquier otro trabajo dejando a los alumnos tirados y son sustituidos por otros recién licenciados sin ninguna experiencia ni formación docente. Programa fracasado en USA y solo apto para países donde NADIE quiere dedicarse a la docencia dada su precariedad.

Recordemos que esta estafa ya nos la intentaron colar en su día Aguirre y Figar y que llegó a España de la mano de la @fundacionbotin. Los bancos, esos grandes filántropos, luchando por acabar con la desigualdad. Es que no tiene gracia ni como chiste.

Why I Said No to Teach for America, and Why You Should Too (huffingtonpost.com)




¿Ismael Sanz y el "nuevo PP" nos conducen de nuevo al año 2011?

Recuerda el post publicado en el blog de Red IRES en septiembre de 2011:

La secta ultraliberal Teach for America accede a la educación pública con el aval de Esperanza Aguirre y Patricia Botín




Que un colegio esté en un barrio rico o pobre determina sacar mejor o peor nota en la selectividad (Ana Ordaz y Raúl Sánchez en ELDIARIO.ES)

Artículo de Ana Ordaz y Raúl Sánchez publicado en eldiario.es
  • Los datos de la ciudad de Madrid muestran que la renta media del barrio de cada centro influye en los resultados académicos de los alumnos en la prueba de acceso
  • La oferta educativa también está determinada por la renta: más centros privados en los barrios ricos y mayor proporción de institutos públicos en las zonas más pobres

Son muchos los factores que influyen positiva o negativamente en los resultados académicos de un estudiante, pero si hay uno que tiene especial relevancia es el económico. Así lo señalan los datos de las notas de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) de los centros del municipio de Madrid de los últimos cinco años. A más renta, mejores notas.
Independientemente del tipo de titularidad –públicos, concertados o privados– la tendencia es clara: los alumnos de los centros ubicados en zonas de mayor nivel socioeconómico obtienen mejores resultados para poder acceder a las carreras que desean.

Es la conclusión a la que llega eldiario.es tras analizar los datos de las notas medias de la PAU de 295 centros del municipio de Madrid en el último lustro (2013-2017) que han ofertados estudios de bachillerato. Se ha comparado esta nota con la renta media de los hogares de los barrios donde se localiza cada centro,  según los últimos indicadores urbanos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a 2015. 


"Existe una enorme relación entre el grado de desigualdad de las escuelas y la ubicación del barrio donde se encuentran", cuenta Cynthia Martínez-Garrido, Doctora en Educación por la UAM e investigadora sobre Cambio Educativo para la Justicia Social. "Es lo que se conoce como segregación residencial", explica la experta.
Una opinión que comparte José Luis Bernal, profesor de la Universidad de Zaragoza y coautor del artículo 'La privatización de la educación pública. Una tendencia en España. Un camino encubierto hacia la desigualdad', quien considera que "el contexto sociocultural de las familias es determinante en los resultados de los alumnos".
Una brecha que se aprecia, incluso, entre los centros de misma titularidad. En el caso de los públicos, por ejemplo, los que se sitúan en contextos socioeconómicos más desfavorecidos obtienen una media en la PAU de 5,66, frente al 6,36 que logran los de rentas más altas. Lo mismo ocurre en la enseñanza concertada: una media de 6,23 frente a otra de 6,53, en función de la renta del barrio donde se localizan.
Otro factor a tener en cuenta es el que apunta el ex Secretario de Estado de Educación durante el Gobierno de Felipe González, Álvaro Marchesi: el nivel sociocultural de los estudiantes que llegan hasta bachillerato. El experto afirma que "se pierden más alumnos en los contextos socioeconómicos bajos", y que "el análisis de las notas de selectividad es sólo una parte de un proceso mucho más amplio donde se manifiestan las desigualdades en la educación".
Una desigualdad que muchos institutos públicos revierten con dosis extra de apoyo a su alumnado. Es el caso del Cervantes o el Iturralde, a los que el situarse en barrios con unas de las rentas medias más bajas no les ha impedido obtener unos de los resultados más altos en la PAU en ese nivel económico. Sus directoras, Julia Pérez Gómez y Carmen Panizo, consideran que "la situación socioeconómica de las familias no es el factor determinante en los resultados o el rendimiento de los alumnos". 
En este sentido, apunta Martínez-Garrido, "hay que poner en valor la figura del docente, cuya labor por elevar las expectativas de los estudiantes y lograr los mejores resultados es fundamental". El IES Cervantes, por ejemplo, cuenta desde hace unos años con "un grupo de voluntarios que presta ayuda personalizada a los alumnos de 1º y 2º de ESO con mayores dificultades"; y otros como, el Iturralde, cuentan con "un banco de  préstamo de libros de texto, una Profesora Técnica de Servicios a la Comunidad o un programa de refuerzo dos tardes en semana", relatan las directoras de estos centros. 

Centros privados, la brecha dentro de la brecha

Según los datos publicados por la Comunidad de Madrid, son los centros privados los que logran mejores notas de acceso a la universidad con respecto a los de titularidad pública o concertada. Sin embargo, existe una brecha dentro de los propios centros privados: los niveles de enseñanza que ofertan. En la privada, hay centros que ofrecen sólo bachillerato; Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y bachillerato; y primaria, ESO y bachillerato. 


De estos tres grupos, son los centros que incluyen Primaria, ESO y Bachillerato obtienen mejores notas en prácticamente todos los niveles de renta, frente a los que tienen una oferta educativa más reducida. Salvo contadas excepciones, esta élite de centros se sitúa en los barrios con renta alta y muy alta.

Los concertados sacan mejores notas que los públicos

En la ciudad de Madrid, los datos de los últimos cinco años revelan, por un lado, que las notas de los centros de titularidad pública obtienen peores resultados que los concertados; por otro, que esta desigualdad se va reduciendo a medida que aumenta el nivel económico del barrio en el que se localizan.
Es decir, que un alumno de un instituto público de Madrid tiene menos probabilidades de sacar la misma o mejor que los estudiantes de colegios concertados del mismo nivel socioeconómico. Esta brecha, sin embargo, disminuye según la renta del barrio. Dicho de otro modo, en un barrio rico, las notas de los centros públicos y privados son más parejas que en las zonas humilde.

Así, mientras que la brecha en los barrios más desfavorecidos llega a alcanzar casi un punto de diferencia (de 5,66 a 6,23), se reduce a unas cuantas décimas en aquellos barrios de renta más alta (de 6,36 a 6,53).
En los colegios ubicados en barrios con rentas medias de entre 35.000 y 40.000 euros por hogar, los públicos sacan mejores calificaciones que la educación concertada. Una excepción que se deba a la presencia del Bachillerato de Excelencia del IES San Mateo, un centro de élite que solo aceptaba a los alumnos "listos" con una nota media por encima del ocho.
Entre 2013 y 2017, los alumnos del centro que se presentaron a la PAU promedieron un 8,27. Un instituto investigado por colocar profesores a dedo y por presiones para inflar las notas,  según publicó El País.

No sólo en las notas: desigualdad en la oferta

La investigadora Martínez-Garrido asegura que " la Comunidad de Madrid tiene el nivel de segregación más alto de España". Algo que se aprecia al analizar la oferta de centros en cada barrio, según su titularidad: mientras que los centros de enseñanza privada se concentran en las zonas más ricas, los de enseñanza pública lo hacen en las más pobres.


En el municipio de Madrid no hay ni un sólo centro privado en los barrios de renta más baja, una cifra que se dispara en los de renta superior a los 60.000 euros por hogar, donde hay hasta 21. En contraposición, en los barrios de renta más alta sólo hay 6 institutos públicos frente a los 26 disponibles en las áreas más desfavorecidas. Los centros concertados, por su parte, sí muestran una distribución algo más equilibrada en todos los niveles de renta.

martes, 7 de agosto de 2018

El PP se lanza a blindar la educación concertada tras los planes anunciados por el Gobierno de Sánchez (Sofía Pérez Mendoza en ELDIARIO.ES)

Artículo de Sofía Pérez Mendoza publicado en eldiario.es

  • El Gobierno de la Comunidad de Madrid vuelve a aumentar el presupuesto hasta los 1.028 millones con la apertura de 190 aulas nuevas en septiembre
  • La intención de la ministra de Educación de cambiar la ley para no considerar la "demanda social" para dar nuevas plazas indigna a los defensores del modelo
  • El presidente regional Ángel Garrido reunió de urgencia a representantes de la concertada para mostrar su desacuerdo y financiará la orientación escolar

Los gobiernos del PP se revuelven ante los planes del Gobierno de Pedro Sánchez con la educación concertada. El Ejecutivo solo ha anunciado una medida, eliminar el artículo de la Lomce que condiciona la existencia de aulas concertadas a la "demanda social", pero eso ha sido suficiente para despertar una rápida reacción en el Gobierno de la Comunidad de Madrid –el núcleo central de la oposición al Ejecutivo socialista– y la "alarma" entre las  familias. Tanto, que la ministra de Educación, Isabel Celaá, ha tenido que salir al paso de la polémica para aclarar que es falso que el Ejecutivo vaya a eliminar los conciertos educativos. 
Inmediatamente el presidente regional Ángel Garrido convocó a iniciativa propia a asociaciones de padres y madres, sindicatos y agrupaciones vinculadas a la escuela concertada. Su objetivo, según recibieron algunas de ellas, era tranquilizarles y manifestarles "el contraste de las política de Madrid con las declaraciones del Gobierno". "Nos reiteraron su apuesta por la libertad de elección", cuenta un portavoz de Escuelas Católicas de Madrid a eldiario.es. 
La reunión se saldó con dos compromisos: un nuevo decreto de regulación específico para la escuela concertada y la financiación a cargos de las arcas públicas de equipos de orientación educativa para Primaria. Hasta ahora los equipos que trabajan en centros públicos atendían también a los concertados pero a partir de este curso –el primer año solo se implantará en 140 centros y los siguientes en todos progresivamente– los centros recibirán una cuantía específica para gestionarlo. 
El grupo promotor de la Iniciativa Legislativa de los Ayuntamientos de la región por la educación inclusiva interpretan este anuncio como "una privatización del servicio" en estos centros que abrirá la puerta a que hagan informes de necesidades educativas especiales sin control administrativo público. Con estos diagnósticos, los colegios concertados reclaman a la Consejería de Educación apoyos educativos en función del número de alumnos y alumnas con necesidades. "Se perderá el control que requiere la dotación de recursos públicos", dice un comunicado de la ILA. 
CCOO advierte de que "el PP se comprometió en la Comisión de Educación del 20 de diciembre a no privatizar estos servicios". "Rechazamos este paso porque ya tuvo consecuencias en Aragón, donde se produjo un aumento exponencial y desproporcionado del alumnado de necesidades educativas especiales en busca de atraer más recursos a los centros concertados", explica Isabel Galvín, secretaria general de Educación de CCOO Madrid. 
Del decreto prometido por Ángel Garrido ha trascendido aún poco. Fuentes de la Consejería de Educación avanzan que se exigirán al menos dos años de experiencia a los centros privados que quieran pedir el concierto y se adelantará el plazo para solicitarlo de enero a diciembre.
Escuelas Católicas vaticina, en declaraciones a eldiario.es, que el Gobierno regional quiere vestir de decreto la orden de 2016 que regulaba las actividades complementarias de estos colegios. Estas actividades se han sometido a la investigación de la inspección educativa tras la apertura de más de un centenar de expedientes que acreditaban incumplimientos legales en 167 centros. Entre los detectados, la oferta de servicios en bloque de pago obligatorio o algunas fallas en la rendición de cuentas con la Consejería que los financia. 
Los conciertos educativos ya están regulados, grosso modo, en un decreto nacional del año 1985. La propuesta de Garrido pasa por crear uno específico para la Comunidad de Madrid, más allá de las órdenes e instrucciones (de menor rango) que ya existen. El dinero que aporta la administración por cada plaza escolar queda establecido cada año en los Presupuestos Generales del Estado, aunque los gobiernos regionales pueden introducir complementos. Lo que no es posible es que esos módulos marcados en el ámbito nacional se reduzcan.
Los gestores de las escuelas concertadas han reivindicado históricamente la actualización de esas cifras con el argumento de que las cantidades no son suficientes para cubrir los gastos. Esta cuestión también se puso sobre la mesa en la reunión con el presidente de la Comunidad de Madrid, que no se comprometió expresamente a un aumento, según fuentes presentes en el encuentro. 
La Comunidad de Madrid tiene una proporción de escuela concertada disparada respecto a la proporción de otras regiones. En 2014 era la cuarta comunidad autónoma –solo por detrás de Euskadi, Navarra y Baleares–    que dedica más presupuesto público a este modelo educativo: fueron 943 millones de euros. Uno de cada cinco euros del gasto total en educación (20%). La media está en un 14,7%.
Cuatro años más tarde, el presupuesto ha escalado hasta los 1.028 millones, un 9% más, según datos ofrecidos por la Consejería de Educación. El Gobierno de Ángel Garrido abrirá en septiembre 190 aulas nuevas, aunque todas en centros que ya tienen concierto educativo. "Son para dar respuesta al crecimiento vegetativo", apuntan fuentes de la cartera dirigida por Rafael Van Grieken. 
Las clases concertadas no han dejado de crecer desde que Cristina Cifuentes llegó a la Puerta del Sol en 2015. La expresidenta prometió que no concedería conciertos a nuevos centros pero su gestión ha continuado inflando la implantación de este modelo. 283 nuevas en 2015, 229 en 2016, 191 en 2017 y 190 este curso que viene. En total, la región cuenta con 15.680 aulas con concierto. 
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Oposiciones docentes 2018: la gran estafa de la administración (Soy Pública)

Artículo de Soy Pública publicado en soypublica.wordpress.com

Desprestigiar el sistema de oposiciones para acabar con ellas

Recientemente hemos asistido a un proceso de oposiciones para seleccionar docentes de Enseñanza Secundaria con resultados catastróficos en todas las comunidades autónomas donde se han celebrado estas pruebas: en casi todas ellas han suspendido ya desde la primera prueba entre el 80 y 90 por ciento de aspirantes (muchos de ellos docentes interinos en activo, la gran mayoría licenciados con varios másteres e incluso doctorados).
Escribimos proceso de oposiciones donde tal vez debiéramos decir simulacro pantomima de oposición, pues a todas luces algo se ha hecho intencionadamente mal para que los resultados difieran tantísimo respecto a los de similares procesos selectivos que se daban por ejemplo hace una década.
En realidad, la explicación es muy sencilla. Se ha generalizado en otras comunidades autónomas la estrategia que ya Lucía Figar empleara con éxito en la Comunidad de Madrid: denigrar el proceso de oposiciones para acabar con él, y crear un contexto favorable a la implantación del discutible MIR docente o a la selección del profesorado a dedo (ya vigente en Cataluña, por ejemplo). A la vez, se denigra al personal docente interino para justificar de cara a la opinión pública su precariedad laboral (y por extensión a todo el personal docente: si el profesor de tu hijo saca un 1 en un examen, es más fácil que estés de acuerdo con que se le recorte el salario o se diga que es un vago incompetente).
 ¿Cómo se está saboteando el proceso de oposición desde la propia Administración?
Algunas constantes que se han dado en todos los procesos selectivos para elegir docentes en las distintas CC. AA. han sido las bajas notas, las pruebas diseñadas deficientemente para dejar plazas desiertas de forma premeditada, el control férreo sobre los tribunales por parte de la Administración para sabotear todo el proceso, el escaso tiempo de correcciones por parte de los tribunales que vuelven arbitrario el proceso o la opacidad del mismo (en muchos casos ni siquiera se muestra al opositor una respuesta escrita a su reclamación de nota, algo a lo que tiene derecho todo alumno de instituto en caso de reclamación, por ejemplo).
Todas estas constantes no nos parecen casuales sino que sostenemos que sirven a un uso perverso del sistema de oposiciones por parte de la Administración, que maltrata a su propio personal interino con el fin de mantenerle en una situación de precariedad laboral  a perpetuidad para así abaratar costes de personal.
En primer lugar, es palmario que no existe voluntad de dar las plazas que se ofertan. Se anuncian determinadas plazas pero expresamente se endurece el proceso de oposición con el fin de no ocuparlas y de desprestigiar al profesorado, extendiendo la idea de que, si el opositor no supera la prueba, es porque no cuenta con la formación adecuada. Si dichas plazas están presupuestadas, deben darse en el concurso-oposición. ¿Por qué no se hace así?  En realidad, ni siquiera son vacantes nuevas, sino ya existentes que no se sacan a concurso y que están ocupadas por interinos en deliberado fraude de ley de manera perpetua.
Para no dar esas plazas ha sido preciso sabotear las normas de la propia convocatoria. Se ha saboteado la fase de concurso del proceso (concurso-oposición) e incluso la fase de didáctica, creando un proceso en el que prácticamente nadie supera la primera prueba, salvo aquellos dedicados plenamente al estudio (los aspirantes no interinos).
Al presionar la Administración para que se puntúen los exámenes con notas muy bajas, prácticamente no llegan aspirantes al segundo examen de la prueba (el didáctico). Que apenas lleguen opositores a esta prueba favorece la rotación de personal y la precariedad, aspecto con el que la Administración está encantada, porque el examen de didáctica es aquel que favorece a los interinos, quienes disponen de menos tiempo para estudiar contenidos teóricos (evaluados en el primer examen) pero normalmente se desenvuelven mejor en la prueba de didáctica (son quienes tienen más experiencia y práctica enseñando).
Y si casi nadie llega a la segunda parte del examen, diremos que la fase de concurso es ya mera ficción, pues la criba se realiza de modo tan duro que al llegar a ella hay menos aspirantes que plazas disponibles (algo que, por ejemplo, ha sucedido este año en Madrid en las especialidades como Lengua y Física y Química, pero que lleva pasando un lustro al menos en Matemáticas, donde es tradición ofertar plazas que finalmente no encuentran dueño). De este modo el concurso-oposición se convierte intencionadamente en un falso concurso: no importan los méritos porque pasar los exámenes es garantía casi segura de tener plaza (de nuevo los perjudicados son los docentes interinos ya en activo, cuya experiencia a juicio de la Administración para la que trabajan no vale nada). Solamente entre un 10 y un 20 por ciento de opositores han pasado la primera fase de la oposición (la prueba de contenidos teóricos), de manera que en muchas especialidades ni siquiera llegan a ser tantos como plazas disponibles se ofertaban.
Pruebas mal diseñadas y directrices estrictas para corregirlas
Explicaremos someramente por qué consideramos que las pruebas están mal diseñadas:
  1. Hay pruebas que no se ajustan al nivel de lo que debe saber un profesor de Secundaria (el caso paradigmático sería el de Matemáticas, donde el nivel de dificultad de los ejercicios prácticos en el tiempo disponible vuelve la prueba sencillamente irrealizable, como reconocen los propios tribunales); otras están obsoletas y tampoco es que se ajusten al currículo (el comentario filológico, por ejemplo, que se pide en Lengua, no se trabaja así en nuestras etapas y menos el de textos históricos, como el que han debido hacer los aspirantes este año en Madrid). Por otro lado, el tiempo disponible es en muchos casos ridículo, convirtiéndose las pruebas en ejercicios de resistencia, donde el que tras horas y horas de examen a 40º mantiene los nervios a raya obtiene un mejor resultado. Evidentemente estas pruebas no sirven para elegir a un buen docente de Secundaria (mejor pensadas para cribar a opositores al cuerpo de bomberos o de técnico especialista en la desactivación de artefactos explosivos) porque estos contenidos muchas veces ni siquiera se imparten en Secundaria. Pero en lugar de poner rojo de vergüenza al que diseña estas pruebas la Administración logra que los propios docentes acabemos cruzando acusaciones ridículas entre opositores-tribunales.
  2. La calificación de los prácticos (y en algunos tribunales incluso de los temas) es cada día más estricta, sin tener nada que ver con las oposiciones que se hacían hace una década, hasta un punto en que las calificaciones son sencillamente irreales (temas y programaciones hechos por un mismo aspirante en distintas convocatorias se han calificado con hasta con cuatro puntos de diferencia en ambos procesos selectivos: algo que sería un escándalo si sucediera a un alumno de instituto o universidad). Esta minusvaloración de los ejercicios de los opositores responde a la estrategia de la Administración de pretender hacer creer que saca muchas plazas pero con la intención real de repartir muy pocas de ellas, pues la mayor parte se van a dejar desiertas en varias especialidades.
  3. En definitiva, el sistema actual está diseñado para penalizar al interino y mantener la rotación de trabajadores temporales. Esto favorece la precariedad, los interinos eternos y abarata costes (es obvio que favorece siempre a los más jóvenes y sin cargas familiares, es decir, los no-interinos).
 Nueva propuesta de sistema de acceso por concurso-oposición
Si tuviéramos que definir las líneas para una nueva propuesta de oposición y examen, desde este colectivo proponemos que se fundamente en los puntos siguientes:
  1. Que sea adecuado a los requisitos que debe tener un profesor de Infantil, Primaria o Secundaria, o del cuerpo correspondiente en cada caso, y a los contenidos que emplea en su labor docente. No tiene sentido basar los ejercicios prácticos en autores que no se imparten en el temario de Secundaria ni Bachillerato (caso de las especialidades de Filosofía o Lengua de este año, por ejemplo).
  2. La nota no debería refrendarse en cada convocatoria sino que un profesor debería presentarse a subirla solo de forma voluntaria, pues se mantendría una vez conseguida.
  3. La ponderación de las pruebas debería ser equitativa y dar similar valor a ambas partes del primer examen (tema y prácticos); por ejemplo, la que existía antiguamente: 60-40 a favor del tema, o bien 50-50. Además, la parte teórica no debería ser eliminatoria, sino que todos los aspirantes realicen la parte de contenidos (tema y prácticos) y la parte didáctica (programación y unidad), siendo su nota un compendio de ambas pruebas. Los conocimientos son esenciales, y los tiene más frescos quien sale de la universidad; la didáctica y aptitudes de exposición oral para un docente no lo son menos, y eso favorece al interino. Por otro lado, el tiempo destinado a las pruebas debe ser razonable y mayor que en la actualidad, donde muchas pruebas son maratones de resistencia. Y los prácticos no deberían valer como ahora mismo un 70 por ciento del examen, sencillamente por prudencia: son la parte que más fácilmente puede filtrarse.
  4. Urge establecer medidas de control para evitar las calificaciones arbitrarias: menos opositores por tribunal; exámenes y deliberaciones de los tribunales abiertos al público; alargar el tiempo destinado al proceso para contar con tiempo adecuado y ajustado a la legalidad para la corrección de las pruebas (los tribunales corrigen a veces 12 horas al día); establecer un sistema de correcciones justificadas y escritas al opositor, así como un sistema de reclamaciones objetivo y detallado, realizado por un tribunal distinto al que establece la nota reclamada; grabación de las pruebas para que puedan consultarse las exposiciones orales en caso de reclamación; remuneración adecuada a los tribunales; tribunales solo forzosos y por sorteo (los tribunales voluntarios pueden responder a intereses espurios) y, en caso de aceptarse los tribunales voluntarios, proponemos la inhabilitación o apertura de expediente y sanción grave a los preparadores de oposiciones que se presentan como tribunales voluntarios al proceso selectivo (situación extremadamente grave que se da en la actualidad).
  5. Los presidentes de los tribunales (especialmente, el del tribunal 1 de cada especialidad, que es el que regula y coordina el proceso) no deben ser designados discrecionalmente por la Administración como sucede actualmente, sino que deberían ser seleccionados conforme a criterios objetivos de currículo, bien en su especialidad, bien en innovación pedagógica, o por votación abierta de la comunidad docente de compañeros de su especialidad, dentro de un listado de candidatos posibles, o bien por sorteo, como se hace con los miembros de un tribunal ordinario.
  6. Un examen tipo MIR es inviable en muchas especialidades y solo perjudicaría a los opositores menos jóvenes o con responsabilidades familiares, luego también impediría la consolidación de empleo. Por ello, entendemos que los exámenes deben ser de desarrollo, análisis o comentario de textos o documentos, así como de ejercicios o supuestos prácticos, tal y como son en la actualidad, pues de otra forma no pueden medirse la madurez y capacidad crítica del aspirante.
 Lee el artículo completo en soypublica.wordpress.com
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Restituir el nombre original del Colegio Ramón López Rumayor, hoy CEIP Palacio Valdés

Antonio Clemente Colino nos envía este correo:

Estimadas amigas y amigos de La Plataforma para la Restitución de los nombres originales de los Colegios públicos inaugurados en Madrid en 1933 y 1936,

os adjuntamos los documentos que nos envía nuestro amigo Samuel Mark sobre el cambio del nombre del Colegio Ramón López Rumayor.

Como sabéis el Ayuntamiento de Madrid va a colocar placas en los colegios públicos inaugurados en 1933 que no conservan su nombre original.

Incomprensiblemente no ha incluido el Colegio Palacio Valdés que fue inaugurado en 1936 y que también merece una placa similar y que se le restituya su nombre original que fue quitado en 1940 como se recoge en el Boletín del Ayuntamiento de Madrid de 6 de abril de 1940:
   
BOLETIN DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID
Año XLIV      6 de abril de 1940      Número 2.254     Página 1

Comisión Municipal Permanente

Sesión ordinaria celebrada en segunda convocatoria el día 5 de abril de 1940. – Extracto. – Presidencia del excelentísimo señor Alcalde, D. Alberto de Alcocer y Ribacoba. - Asistieron los Tenientes de Alcalde Sres. Escrivá de Romaní, Ossorio Arévalo, Falcó y Álvarez de Toledo, Gómez Sanz,  Iradier, Garcerán, Olmedo y Melgar.

Se abrió la sesión a las once y cincuenta y cinco minutos de la mañana, siendo aprobada el acta de la anterior.

O R D E N  D E L  D I A

Asunto al despacho de oficio

Acuerdos: 1. “Aprobar una moción de la Alcaldía Presidencia,

fecha 30 del pasado mes de marzo, en la que propone que, siguiendo el criterio marcado por el Ministerio de Educación Nacional en cuanto al cambio de titulación de algunos Grupos escolares que venían ostentando nombres de marcada orientación marxista, cuya propuesta se halla actualmente en tramitación, el Grupo escolar municipal del paseo del Prado, 40, que lleva el nombre de López Rumayor, en lo sucesivo se denomine Grupo escolar Palacio Valdés, a fin de perpetuar la memoria de tan ilustre novelista, fallecido durante el período rojo, que siempre mostró su cariño hacia los niños y su honda preocupación por los problemas de la infancia; debiendo comunicarse este acuerdo al Ministerio de Educación Nacional, y asimismo autorizarse a la Directora del citado Grupo, señorita Fernández de Córdoba, para que, dada la urgencia en la realización del cambio de este nombre, con la celebración del acto de inaugurar oficialmente el edificio, señalada para el día 7, pueda ordenar el cambio de la rotulación existente por el nuevo nombre que se propone, abonando el gasto que ello ocasione con cargo al crédito figurado en el concepto 319 del presupuesto en curso.

Os adjuntamos los cuatro documentos que nos envía nuestro amigo Samuel Mark* y nos pondremos en contacto con los responsables de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid para pedirles que pongan también una placa en este Colegio.  

Puedes consultar los cuatro documentos en este enlace.

lunes, 6 de agosto de 2018

Asunto de Estado (Manuel Menor)


¿Es un asunto de Estado la educación igual de los españoles?

Se habla estos días de buenismo y presuntos “asuntos de Estado”, de diálogo y de disputas con la Moncloa. Se echa en falta la educación.

El verano es pródigo. La desinhibición hace que las obsesiones se salgan de sus reprimidos cauces, la prudencia desaparece y resplandece lo que importa. Atentos, pues, a ese subconsciente.  La presunta “ausencia de noticias” –y las olas de calor- no debieran pretextar que las serpientes de verano propiciaran el embobamiento informativo . 

Bullen por los medios –por si espabilan las neuronas- los grandes ASUNTOS DE ESTADO, en que la LEALTAD entre los distintos partidos debe ser primordial. Ese núcleo duro de cuestiones principales, cuasi inamovibles y reservadas, se supone que ha de preservarse del debate partidista en que fajarse a diario para darse a conocer mejor al tiempo que, aprovechando los descuidos o impericia de  quienes estén en el Gobierno, se prepara el terreno para su remoción. De Maquiavelo para acá este concepto central de la gestión política se ha perfeccionado tanto que  puede resultar a veces insignificante, tan válido para un roto como para un descosido. La organización estatal  -más desvinculada de personalismos a medida que se ha modernizado su burocratización- ha subsumido como propias las materias que en el Ancien Régime eran preocupación especial del monarca en el logro de “la felicidad de sus súbditos” e, incluso corrían a cargo de su “bolsillo secreto”.
 
Esa vinculación  con un objetivo tan atractivo como variable ha permanecido incólume en la agitada historia de las transiciones desde que las monarquías autoritarias empezaron a desvincularse del feudalismo señorial. Y sigue siendo  impreciso en que medida los ASUNTOS DE ESTADO tienen que ver con la vida  ciudadana: supuestamente, el Estado es un ente superior que la engloba desde que la modernidad del siglo XV  barruntó una separación de recursos entre lo que era del rey y lo que pertenecía a sus súbditos. Pero casi siempre, pero más según quien mande, demasiadas veces tenemos la impresión de que sigue siendo verdad aquel veraniego eslogan que, trucado, proclamaba: “Cuando un monte se quema algo suyo se quema…, Señor Conde”. Redunda en ello que no nos distinguimos por tener una EDUCACIÓN CÍVICA acorde e igual para todos los escolares.

Algo suyo se quema…
Siendo punto tan sensible, audaz es que hayan aparecido en escena los ASUNTOS DE ESTADO. Con motivo de la visita de Casado a Sánchez en la Moncloa, el segundo le ofrece al primero cinco acuerdos que, a su entender, son claves por reservárseles esta categoría de alta política. De Casado, a su vez, se nos ha ofrecido un disenso previo, porque el territorio que prefiere marcar va por otros caminos. En este escenario supuestamente abierto, en que las primeras escaramuzas son para situarse en un campo propicio, a los lectores de prensa u oyentes de lo que transmiten las ondas, se les somete a los masajes también más proclives para predisponer preferencias. En su fuero interno, cada cual ha de ir inclinándose a merced de las fintas que propone cada actor político: el modo de hablar, el énfasis que da a cada cuestión, el riesgo de que pretende prevenir ante un panorama siempre incierto, irán disponiendo el  favor de cada votante hacia uno u otro lado… o hacia ninguno.

 No se han de olvidar, además, en el rápido devenir del verano,  las fugaces apariciones de los comparsas. Estos peones también juegan,  en pro de uno u otro lado del tablero de ajedrez. Ahí están –entre otros- los abanderados del franquismo, con frentes tan controvertidos como el Pazo de Meirás, Cuelgamuros o una supuesta desmemoria “vilipendiada". Tampoco cesan los eternos profesos del confesionalismo católico, indisoluble de los asuntos de Estado… Hay mucho donde fijarse, para seguir el nudo y el desenlace de lo que no es serie, novela ni obra de teatro, sino el núcleo  de las decisiones que se toman –o se van a tomar- en nuestro país. Llama la atención, en todo caso, que ni Casado ni Sánchez tengan la educación de los españoles entre los ASUNTOS DE ESTADO. De momento, en lo que trasciende a la opinión pública sobre tales preocupaciones, ¿siguen la tradición?  Por ahora lo del máster de Casado sí parece asunto serio. Tal vez a la educación de todos para todos le toque después… Atentos.

Manuel Menor Currás
Madrid, 02.08. 2018

La Comunidad de Madrid se enfrenta a una grave crisis de escolarización en Formación Profesional (FP). FE CCOO Madrid

Según los propios datos de la Consejería de Educación, en el curso que acaba de concluir ha habido más solicitudes que plazas disponibles para el alumnado. La previsión de la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid es que este déficit de oferta de FP crezca en el próximo curso 2018-2019.

30/07/2018

Los datos de la Consejería atestiguan que para el curso 2017-2018, en Ciclos de FP Básica hubo 6.280 solicitudes para 5.372 vacantes (16,9% de sobredemanda); en Grado Medio (GM) 20.590 solicitudes para 17.001 plazas (un 21,1% de sobredemanda); y en Grado Superior (GS) 23.584 solicitudes para 12.472 plazas (un 89% de sobredemanda). Es decir, que por cada plaza adjudicada, prácticamente hay otra que se rechaza.
A juicio de CCOO la tendencia estadística evidencia que la situación empeorará el próximo curso “ante la indiferencia del Gobierno regional por la salud de la FP Pública”. Una indiferencia que se convierte en complicidad con el sector privado a la hora de convertir la cualificación profesional de miles de jóvenes en un negocio.
Para el sindicato, la pérdida de matrículas asciende a 7.000 en la FP de Grado Superior, y a 1.000 en Grado Medio. Esto se debe a un perverso sistema ideado por el PP, que supone la subida de tasas en ciclos de Grado Superior públicos, mientras que a través del “cheque escolar”, exclusivo para el alumnado de FP privada, se fomenta la matriculación y el negocio en centros privados.
Este aliento de la FP privada se ejecuta con 22 millones de euros dedicados exclusivamente a fomentar que el alumnado se matricule en centros privados. De hecho, para el curso 2018-2019 sigue habiendo ciclos de FP que no se ofrecen en ningún centro público y sí en los privados (como el Ciclo de “Emergencias Sanitarias”). Según los propios datos de la Consejería, el número de centros públicos que ofrecen FP es ya, un año más, menor al de los centros privados: hay 134 centros públicos que ofrecen alguna modalidad de FP y 173 privados.
CCOO denuncia este perverso modelo que deja sin formación cualificada a miles de jóvenes y augura una grave crisis de escolarización en la FP madrileña. En este sentido, para Isabel Galvín, secretaria de la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid, “se hace urgente un Plan de Formación Profesional que haga frente a los significativos problemas de la Formación Profesional en la región”.
Publicado en feccoo-madrid.org

domingo, 5 de agosto de 2018

Doctrina con dinero público (Cristina Fallarás en lamarea.com)

Artículo de Cristina Fallarás publicado en lamarea.com
  • El Estado dedica más de 5.000 millones de euros anuales a los centros privados católicos, cuya enseñanza contradice la ciencia y la igualdad.
  • El nuevo Gobierno anuncia que la asignatura de Religión dejará de computar para la nota.
La niña llamada Carolina S. F. estudia Primaria en un colegio concertado del madrileño distrito de Moncloa-Aravaca. Entre los libros que carga en la mochila, uno titulado El regalo de la creaciónde la Editorial SM. Dicho volumen arranca así: “Vivimos en un mundo maravilloso que es creación de Dios. Es muy importante que las personas lo cuidemos y vivamos en él sin estropearlo”. En una primera ojeada, no queda claro si se trata de un manual para el alumnado o para los docentes. De lo que no cabe duda es de que, ya desde el principio, muestra su encontronazo con la base científica del conocimiento. Para la cría que vuelve a casa con la mochila cargada, la Creación será obra de alguien llamado Dios, y que por supuesto nada tiene que ver ni con la evolución ni con el saber desarrollado en los últimos siglos. Dos páginas después, el librillo reproduce el arranque del Génesis, y lo anuncia: “El Génesis es el primer libro de la Biblia. En él podemos leer que Dios creó el universo y todos los seres vivos que existen”. Las siglas de la editorial SM vienen de Santa María, grupo nacido en 1937 a partir de un núcleo de sacerdotes marianistas.
Carolina es una del más del millón (1.073.165) de alumnas y alumnos que cursa la asignatura de Religión en España en Primaria. En Secundaria son 537.876; en Bachillerato, 129.639; y en Educación Infantil, 423.194 escolares. En total, más de dos millones (2.163.874) en los niveles no universitarios, la inmensa mayoría, religión católica. A todos ellos les cuenta las calificaciones de esta materia en la nota media de final de curso. Hace unos días, la nueva ministra de Educación, Isabel Celaá, anunció que dejará de computar para la nota, tanto para la media como para la beca. “Propongo la creación de una asignatura obligatoria de valores cívicos y éticos, centrada en el tratamiento y análisis de los derechos humanos y de las virtudes cívico-democráticas”, afirmó en el Congreso, donde enumeró algunas medidas con las que el nuevo gobierno de Pedro Sánchez pretende revertir la Lomce, conocida como ley Wert.
Mientras tanto, observemos estos datos: entre los docentes financiados con fondos públicos, 3 son judíos, 48 son musulmanes, 235 son evangelistas y 16.500 son católicos. En cifras: el coste de los docentes católicos a las arcas públicas es de 600 millones de euros mientras el de los evangélicos es de 5,5 y el de los musulmanes, de 1,2 millones.
La Constitución Española afirma en su artículo 16 que ninguna confesión tendrá carácter estatal. Sin embargo, las relaciones entre el Estado y la jerarquía católica desdicen dicha pauta, y de hecho se rigen por los acuerdos con la Santa Sede de 1979, que tienen rango de acuerdo internacional y que, muy al contrario de corregirse, se han ido afianzando y ampliando a lo largo de la democracia.
Según datos de Europa Laica, la asociación erudita en el tema, el Estado español aporta a las arcas de la Iglesia católica, a través de subvenciones directas y exención de tributos, más de 11.000 millones de euros anuales –la Conferencia Episcopal asegura a La Marea que no dispone de esos datos–. De ellos, cerca de la mitad –5.010 millones– están destinados a capítulos relacionados con la educación. A los 600 millones de euros consignados a profesorado de Religión en el Estado y las comunidades autónomas, hay que sumar más de 4.400 millones en financiación de centros privados concertados de ideario católico y otros 10 millones en convenios con consejerías de Educación.
De todas las partidas en las que se pueden dividir los más de 11.000 millones públicos que van a la Iglesia católica, el de Educación es el mayor con diferencia. Le siguen los capítulos referentes a la obra social y asistencial y a las exenciones y bonificaciones tributarias, cada uno de ellos con 2.000 millones, menos de la mitad de lo destinado a educación. Sirva lo anterior de argumento difícilmente refutable para afirmar que el Estado español, en la actualidad, realiza el mayor esfuerzo en afianzar la doctrina católica en la educación de los escolares no universitarios. Dicho esfuerzo crea, de forma evidentemente voluntaria, unas élites educativas ligadas a la educación privada concertada, que se encuentran en asociación indudable con la doctrina católica.
“La educación requiere una revolución que transcienda la escuela de la era analógica y que se inserte en el racionalismo crítico de la era digital, pero aspirando a una escuela no elitista sino igualitaria y emancipadora”, explica el presidente de Europa Laica, Antonio Movellán.
La insistencia de Movellán en que la educación no sea elitista ni fomente las desigualdades se basa en una de las evidencias de la escuela concertada en España. En sus palabras: “Un sector importante de las clases urbanas adineradas lleva a sus hijos e hijas a los colegios católicos o concertados confiando en que el no mezclarse con niños de otras clases sociales les encauzará hacia un camino de éxito social o, por lo menos, de no fracaso. Por eso la enseñanza concertada se ha expandido en las zonas urbanas de mayor nivel de renta y también en las regiones más ricas. No es tanto la calidad educativa de estos centros como la concentración de un alumnado de un nivel social similar y alejado del ‘diluvio general’. En las zonas urbanas y en las grandes áreas metropolitanas es la escuela pública la que tiene que enfrentar los problemas del alumnado con necesidades especiales, la inmigración más reciente etc. Es una segregación educativa que es funcional en el ámbito de la segregación social”.
Así pues, el fomento de la educación concertada en centros católicos no tiene una finalidad de calidad educativa, sino de creación de élites económicas y sociales, de establecimiento de mecanismos de identificación, o sea, de fomento y perpetuación de las desigualdades.
En cuanto a la lucha de los partidos políticos en España para revertir todo lo anteriormente dicho, Movellán es tajante: “Hoy son pocos los partidos que se declaran a favor de una escuela pública, única y laica. Más bien todos han asumido la escuela neoliberal, la libertad de educación, etc… Esa idea de la escuela como lugar de emancipación social se ha perdido ya que no se aspira a una sociedad igualitaria”. No obstante, Izquierda Unida lleva años exigiendo el fin de los conciertos educativos, que en la práctica viene a referirse al fin de las mil millonarias subvenciones a la educación católica.
En opinión de la dirigente de IU Loles Dolz, dos son las vertientes principales de la presencia de la Iglesia católica en la educación española. Por un lado, “la amplísima red de centros católicos privados concertados”. O sea, de centros de educación católica y titularidad privada que reciben miles de millones de las arcas públicas. Por otra parte, destaca “la existencia de la Religión católica en el currículo escolar como materia de oferta obligada en todos los niveles educativos, desde Educación Infantil hasta la Secundaria postobligatoria, impartida además por catequistas que pagamos todos, aunque son impuestos por los correspondientes obispados”.
Esto significa, en su opinión, que “el Estado español, constitucionalmente aconfesional, financia con fondos públicos y promueve el adoctrinamiento religioso en el ámbito escolar desde la más tierna infancia, atentando así contra los derechos de niñas y niños a que se respete su ‘libertad de pensamiento, de conciencia y de religión’ (art. 14.1 de la Convención de Derechos del Niño) y contra la libertad de conciencia en general”. Pero no se queda ahí: “Significa también otorgar a la Iglesia católica el privilegio de difundir y perpetuar su ideología particular a cargo del contribuyente. Todo ello sin contar con el pingüe negocio que para la patronal católica supone su extensa red de centros concertados, mayoritariamente implantada en zonas urbanas, lo que les permite seleccionar a su alumnado y hacer caja con cuotas voluntarias que han de abonar las familias, aunque sus hijos e hijas cursen enseñanzas concertadas, es decir, financiadas íntegramente con recursos públicos”.

Subvenciones y ley de igualdad

Todo lo anterior revela su verdadero peso si se tiene en cuenta que, durante esto que llamamos crisis, el recorte en la enseñanza pública ha resultado brutal, con cerca de 28.000 profesores despedidos y 9.500 millones de euros menos. Paralelamente, la enseñanza privada concertada ha alcanzado máximos históricos, pasando de 5.500 millones de euros hace ocho años a la partida de 7.000 millones actuales. De ellos, 5.000 millones van a parar a los centros de educación católica.
Más allá de lo anteriormente citado, cabría deducir que la Educación impartida en centros privados católicos –y que afecta a más de dos millones de niños y niñas en España– podría resultar ilegal conla Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres en la mano. En su artículo 23, bajo el título “La educación para la igualdad de mujeres y hombres”, se lee: “Asimismo, el sistema educativo incluirá, dentro de sus principios de calidad, la eliminación de los obstáculos que dificultan la igualdad efectiva entre mujeres y hombres y el fomento de la igualdad plena entre unas y otros”. Eso afecta directamente, tal y como indica su artículo 35 (Subvenciones públicas), a las subvenciones del Estado.
Es decir, que sería difícilmente subvencionable la educación que recibe la niña llamada Carolina S. F., que vuelve del cole con El regalo de la Creación en la mochila. ¿Por qué? Porque dicha educación le enseña que la mujer nace de la costilla del hombre. Que esa mujer, llamada Eva, ofrece una manzana al macho, y que por su culpa, ese acto se convierte en castigo de la humanidad. Ella es culpable. Una educación que, además, le adoctrina en que el ejemplo a seguir y venerar es el de la virginidad, o sea que la Virgen –mujer sin atributos sexuales, sin derecho al placer y aun así madre– es su modelo de vida y crecimiento.
La citada Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres añade, además, en su artículo 24, que la Administración procederá a la “eliminación y el rechazo de los comportamientos y contenidos sexistas y estereotipos que supongan discriminación entre mujeres y hombres, con especial consideración a ello en los libros de texto y materiales educativos”.
En declaraciones recientes a esta periodista, el magistrado Joaquim Bosch, en nombre de Jueces para la Democracia, admite: “Está claro que hay una contradicción entre las normas que impiden subvencionar a organismos que favorezcan la desigualdad y las subvenciones a la Iglesia católica”. O lo que es lo mismo, que los fondos que el Estado español destina a la enseñanza privada de orientación católica, más de 5.000 millones de euros al año, se encuentran en manifiesta contradicción con las más básicas normas de igualdad que nuestra sociedad requiere y dicta.

Los datos utilizados en este artículo proceden del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, de la organización Europa Laica, del sindicato CCOO y de Izquierda Unida.