domingo, 26 de abril de 2020

Desescalada Online (Manuel Menor)


A medida que se acerca el final crecen las dudas

No solo es que lo económico vaya a dar un vuelco. Muchas vidas no serán lo mismo. El problema es si no van a ser libres para decidir sobre sus vidas.

Vamos camino del mes de mayo y en el túnel empieza a vislumbrarse la salida a la luz: la desescalada está cerca. Entretanto, crece entre los viandantes de este agujero la inquietud de lo que habrá después.

Mensajería
La oscuridad y el aparente parón del tiempo han hecho su trabajo. El móvil e internet ayudan a comunicar cosas, enviar mensajes y consejos, redefinir los modos de hacer magdalenas o cultivar los geranios en la poyeta de la ventana. Todos dan señales de que existen, se han sobrepuesto a la peste o de que les ha rozado o puede rozarles; muchos han tenido algún allegado que se ha ido y ni siquiera han podido despedirse de él. Todos se sienten acongojados por alguna u otra razón, porque ha habido un corte brusco en su vida “normal”, porque “la curva” les pasó por encima o porque la suerte les está dando la espalda.

Y la anormalidad ha hecho brotar la manía de pensar; todos piensan más en el túnel. Y todos se mandan sus pensamientos por la vía virtual, sienten necesidad de contar lo que piensan, se han acostumbrado a la prótesis del móvil y lo mueven con gran intensidad: 20, 30. 1000 mensajes diarios. Es un no parar de mensajes que tratan de encontrar pareja: a ver si este piensa como yo, a ver si yo pienso como los otros, a ver si crece la tribu de los que pensamos lo mismo. El móvil y el iPad le están ganando al ordenador la partida de la eclosión del pensamiento. Y de la educación, claro; todos nos educamos o pretendemos educar a los otros con lo que pensamos que debe saber, y los demás intentan lo mismo.

Educación Online
 Los ministros de universidades y de los otros niveles educativas, los consejeros autonómicos de los asuntos educativos,  piensan que el sistema online es la solución a muchos de los problemas que les ha planteado el parón de este túnel.

¿Y si tuviéramos ya en el bolsillo la proximidad del campus universal, sin necesidad alguna de ir a las instalaciones físicas de colegios o universidades, a las aulas, a los profes y departamentos, a los libros y bibliotecas manoseables? ¿Y si las asignaturas, programas, planes de estudios, bibliografías, presentaciones de trabajos académicos, textos, anuncios, consignas, recados, proyectos de fin de carrera o de lo que sea, solo se hicieran en adelante Online? ¿Sería mejor o peor, más barato o más caro, merecería más la pena o menos…? ¿Sería más accesible y más económico? ¿Prepararía bien a la gente que necesitan las empresas para que pudieran acreditar sus ganas de trabajar en lo que les digan? ¿Tendrían estas que complementar aquello con otro cursito adaptado al puesto? ¿Se necesita más…? ¿Es definitivamente inútil lo demás, sin que nos riña a todos Nuccio Ordine? ¿Dónde está la modernidad? ….. ¿Podría reducirse toda la enseñanza a puro teletrabajo? Pero, sobre todo, ¿No se solucionaría de una vez la constante carencia de medios, recursos y poca preparación que muchas veces tienen los sistemas que actualmente tenemos en funcionamiento analógico y presencial? ¿Podría la enseñanza pública de una vez ser pública, gratuita y de gran nivel de exigencia para todos? ¿Se acabarían las protestas de mareas que marean a los responsables de la gestión porque siempre fallan? ¿Protestar será en adelante algo solo virtual? ¿Habrá que protestar por algo?

Bueno. Vaya usted a saber qué nos depara la salida del túnel. De momento, se alega que, igual que dicen que se ha hecho un buen trabajo Online  -vaya usted a saber-, buena parte de lo inmediato, exámenes, acreditaciones de los niveles educativos que han quedado en el aire se quieren encaminar por ahí. El aprendizaje real que se haya obtenido no parece que interese mucho: es difícil de evaluar como es difícil de construir. La tradición educativa es que casi siempre ha interesado más el contenido, el saber recitar lo que hay que saber y punto, porque todo lo demás no interesa: ¿Te sabes los reyes godos?, pues ya sabes Historia. ¿No te los sabes?, suspenso. Con la asepsia que hay que tener estos días de pandemia, ya nos estamos entrenando en que para qué el roce diario, el ver qué cara pone alguien cuando atiende y entiende, cómo reacciona frente a lo que desconoce y quiere averiguar, qué pinta tiene el profe y por dónde lleva su área de conocimiento, qué merece la pena averiguar y qué no, si tiene o no interés la curiosidad por saber algo, solucionar una duda y cosas así. ¿Le interesa algo a alguien o solo interesa repetir lo que ya parece que sabemos y que si no lo repetimos somos ignorantes?

Los sanadores

También, han florecido los sanadores virtuales en nuestro móvil. Los hay de muy diversa trascendencia oportunista. Desde los emprendedores que aprovechan nuestras bajas defensas para colarnos un anuncio de lo suyo: un seguro, un coche, una crema, un banco, o lo que sea de la vida diaria; todo en plan de arreglarte las necesidades que tengas y te lo mandan por mensajería. No hace falta que les mires y te hagas cargo de la pinta que pueda tener aquello que te quieren vender; ni hace falta que mires la letra pequeña de lo que te ofrezcan: total para lo que sirve…

Los mejores son los de los telepredicadores a domicilio que se habían quedado con ganas de ser predicadores con púlpito físico para echar el sermón cada semana. Tienen la ventaja de que, en plan virtual, pueden largar todos los días; los amigos del chat, del blog o de la Web no tienen más remedio que aguantar o hacer que le escuchan, le siguen y responden con un imoji o dos y un me gusta, me gusta muchísimo, sigue así que vas  muy bien.

En esa situación se sienten ungidos de verdad y ya nos recriminan. Ya no les basta con seducirnos con cosas de derechas o de izquierdas; saben que no es lo mismo y según vea que va la marcha, el telepredicador espabilado sabe por dónde tiene que llevar la prédica: que si contra el Gobierno, que si a favor del Gobierno, que si no se aclaran los del Gobierno, o que si estuvieran los otros no se equivocarían tanto y tendríamos un país fetén y que viva España. Los hay más metafísicos todavía y hasta trascendentales. Son los salvadores virales. Han encontrado la piedra filosofal y nos la venden con su reflexión profunda. Ahora ya no es solo que el COVID-19 sea una ocasión inesperada y providencial para cambiar nuestras vidas pecadoras y que, de paso, salvemos al Planeta y, por supuesto, a todos los niños hambrientos que haya en el mundo porque ya hayamos visto que por el camino que andábamos íbamos al precipicio y al infierno. NO. Su reflexión tiende ahora ya a conmovernos por dentro un poco más; ponen el grito en que si somos o no “débiles” y “sumisos”, que si con Goebbels las cosas fueron como fueron porque la gente es como las ovejas, que se dejan convencer por cualquier cosa…

Menos mal que, al fin, su lucidez nos dice por dónde sale el sol, porque con tanto tiempo en el túnel, ya nos habíamos olvidado. Por si acaso, estén atentos a tanto vigilante como está floreciendo: cuando les dé la luz de verdad o cuando los niños les acompañen en la calle dentro de unos días, tiéntense la cartera, no sea que se hayan quedado sin ella. Ni lo virtual será tan virtual, ni lo analógico será lo que haya sido.

Manuel Menor Currás
Madrid, 25.04.2020


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"Educación lenta: menos, es más" (Enrique Díez para ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

Reproducimos este artículo de ELDIARIODELAEDUCACION.COM

En este tiempo de coronavirus y encierro, en donde a veces parece como si “perder clases”, en estos meses de estado de alarma, implicara que nos estamos jugando el futuro educativo de las próximas generaciones, quizás sea el momento para retomar y replantearnos un modelo de “educación lenta”.

Entroncada con la filosofía del decrecimiento se plantea la slow education (1). Una filosofía de la educación donde se prima el proceso de aprendizaje, se centra el esfuerzo en facilitar las estrategias para la reflexión crítica, el análisis en profundidad y se tienen en cuenta los distintos ritmos de maduración; frente al modelo tradicional de primar los resultados, memorizar para continuos exámenes y avanzar en el temario acumulando contenidos.

La educación es un proceso a largo plazo. Los autores de Elogio de la educación lenta (Joan Doménech) o La pedagogía del caracol (Gianfranco Zavalloni), nos recuerdan la imperiosa necesidad de parar los pies a las prisas y la intensificación del trabajo, a las presiones y el estrés, que son contraproducentes para cualquier proceso de aprendizaje en profundidad. Nos piden recuperar el tiempo de aprender con profundidad y con sentido, retomar un ritmo más pausado de aprendizaje. Sobre todo, en un momento de crisis como éste, donde el alumnado quizá necesita mucho más del acompañamiento y el cuidado, y la posibilidad de reflexionar sobre la experiencia que están viviendo, cómo le ha impactado a cada uno, a sus familias, a su entorno y a su barrio o su pueblo. Y los adultos debemos aprender a “perder el tiempo” en escucharles y acompañarles.

Más contenidos no es sinónimo de mejor educación. Por eso debemos cuestionar la intensificación del trabajo escolar. Desocupar el tiempo de tantos deberes (las investigaciones señalan que hacer más deberes no necesariamente mejora el rendimiento académico) y actividades a veces repetitivas, en bastantes casos ligadas a contenidos y conocimientos desvinculados y fragmentados, que provocan aprendizajes efímeros. Replantear el currículum sobrecargado de temas y contenidos, para centrarse en lo realmente sustantivo, los aprendizajes comunes y básicos que realmente deben ser comprendidos y adquiridos por todo el alumnado. Haciendo una propuesta con sentido común, frente a esta ola, cada vez más acuciante, de teaching for test, que exige centrar la docencia en la preparación y “entrenamiento” para superar reválidas, exámenes y evaluaciones estandarizadas y obtener resultados que sitúen al centro en lo alto de los rankings escolares.

Quizás, entonces, se podría tener tiempo para trabajar más reposadamente, más profundamente, destinando tiempo a la reflexión, a la lectura, a la contemplación, al disfrute, a la relación. Para organizar el proceso de enseñanza-aprendizaje adecuado a los ritmos de un alumnado diverso, pudiendo llevar a cabo una auténtica “educación lenta y serena”, que cuestione la cultura de la cantidad y de la acumulación. Disfrutar de un tiempo pausado y sensible en el que más que aprendan muchas cosas, las aprendan bien.

También para reconquistar el tiempo personal, y poder dedicarlo a otras actividades, que implican no solo aprendizajes valiosos sino que nos ayudan a realizarnos: la solidaridad con los vecinos y vecinas que no pueden salir de casa, el desarrollo del lenguaje y la comunicación con quienes viven el confinamiento solos, recuperar los espacios del hogar como áreas de experimentación “científica” (cocina, plancha, lavadora) y compartir las tareas de forma igualitaria, analizar la realidad que están viviendo y las noticias que ven, el desarrollo de actividades culturales (estos días a distancia), el compromiso con los movimientos sociales (en las redes durante este confinamiento), o incluso simplemente “mirar por la ventana y ver las nubes en el cielo”, como dice Zavalloni.

Menos, es más, nos dice la educación lenta. Por eso, para poder llevar a cabo una educación lenta, más reposada, más inclusiva, donde se pueda personalizar más el proceso de aprendizaje, garantizando un currículo común, y sea posible atender más a la diversidad de forma inclusiva, es necesaria menos ratio, menos número de alumnado por profesor. Tras una larga etapa de recortes de profesorado y de sus condiciones laborales y profesionales, es el momento para apostar de forma decidida por un modelo de educación pública inclusiva y lenta, con los recursos suficientes para que éste modelo se pueda llevar a cabo.

Debemos aprender de este tiempo de crisis. No solo aprender que hemos de educar y apostar socialmente por el apoyo mutuo, el valor de lo común, de la solidaridad y los cuidados, frente al dogma neoliberal del capitalismo. Ciertamente es crucial aprender que el capitalismo neoliberal es la pandemia subyacente que hemos de superar, como explican los filósofos Slavoj Zizek, Byung-Chul Han o el pedagogo Henry Giroux, analizando su ideología virulenta de competitividad extrema y egoísmo irracional. Pero, si realmente no queremos que nadie quede atrás, también en educación, debemos aprender también de la experiencia educativa que hemos vivido en esta crisis del coronavirus.

Franco «Bifo» Berardi, en su Crónica de la psicodeflación, constata que “podríamos salir de esta situación imaginando una posibilidad que hasta ayer parecía impensable: redistribución del ingreso, reducción del tiempo de trabajo. Igualdad, frugalidad, abandono del paradigma del crecimiento, inversión de energías sociales en investigación, en educación, en salud”. En nuestras manos está.


(1) Maurice Holt fue el principal impulsor de la slow education en Europa, a partir de la publicación, en 2002, de su artículo-manifiesto titulado: It’s Time to Start the Slow School Movement, en la revista Phi Delta Kappan.

Enrique Javier Díez Gutiérrez. Profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de León, miembro del Foro de Sevilla y de Uni-Digna.


Profesores interinos sin trabajo y sin expectativas: “Estamos en tierra de nadie” (Sara Montero para CUARTOPODER.ES)

CUARTOPODER.ES publica esta noticia

  • Con el cierre de colegios e institutos, los llamamientos a los interinos que hacían las sustituciones se han parado
  • Para defender sus derechos, un grupo de docentes ha creado en Catalunya la plataforma "Substitutes en Lluita" y en Madrid "Interinos docentes en lucha"
El cierre de los colegios el pasado marzo ante la emergencia sanitaria generó muchos trastornos que, seis semanas después, siguen trayendo consecuencias. Es el caso de cientos de interinos que esperaban a ser llamados en las listas de las administraciones territoriales y que se han quedado sin trabajo y sin expectativas de tenerlo a corto plazo. Para defender sus derechos, un grupo de docentes ha creado en Catalunya la plataforma "Substitutes en Lluita" y en Madrid "Interinos docentes en lucha". Se quejan de que la crisis de la covid-19 la pagarán los trabajadores más precarios de la administración: "Estamos en tierra de nadie", lamentan sobre la incertidumbre ante su futuro.
El cierre de los colegios e institutos fue una de las primeras medidas que tomaron las administraciones para frenar los contagios.  Por tanto, se han ralentizado también los llamamientos en las listas de profesores sustitutos, pese a que la actividad lectiva no se ha paralizado, sino que se ha trasladado a los hogares a través de plataformas informáticas y otros métodos digitales. Estos dos factores hacen, según "Interinos docentes en lucha", que en los hogares haya profesores sobrepasados y, a la vez, sustitutos en paro: "También nos encontramos con profesores sobrecargados de trabajo, al tener que cubrir las labores de sus compañeros de trabajo que están de baja y en el peor de los casos a alumnos sin profesor, lo que acrecenta en estos momentos tan difíciles, aun más, la desigualdad", explica a cuartopoder Javier, portavoz de la plataforma madrileña. 
Por su parte, la Comunidad de Madrid afirma que las necesidades en los centros sí se están cubriendo, tal y como aclara a los interinos en sus propias redes sociales. Sin embargo, Javier asegura que se trata de llamadas puntuales en los últimos días y se queja de "falta de transparencia en el proceso": "Creemos que es un buen principio que decidan reanudar los llamamientos, pero queremos que se haga de forma oficial y que se hagan de forma transparente y pública como se ha hecho siempre". 
Al hablar de su caso personal, este profesor lo achaca a la "mala suerte". Tal y como cuenta, comenzó a trabajar el 18 de septiembre y ha ido enlazando un centro con otro hasta que la última sustitución se le acabó el 9 de marzo: "Ese mismo día volví a las listas y horas después ya había sido convocado para otro llamamiento". El día 11 debía haberse incorporado al centro, pero el día 10 la Comunidad de Madrid comunicó la orden de cerrar los centros: "Esto me ha dejado en una situación difícil, sin trabajo, sin ninguna medida económica a la que acogerme y con un paro que no llega a los 700 euros". 
Los interinos tienen situaciones muy diferentes, algunos sustituyen a un profesor todo el año y otros tienen otros empleos mientras esperan a ser llamados. Arantza es miembro de la plataforma catalana y tiene en común con Javier la volatilidad de su trabajo como profesora. En octubre le llamaron del primer colegio y en marzo empezaba en el tercero. Trabajó dos días de manera presencial y el día 20, el profesor al que sustituía se dio de alta: "Me quedé en el paro y tengo prestación hasta junio. Hay personas en mi situación que ni siquiera han podido generar paro", explica. Algunos de sus compañeros han consumido el desempleo esperando que los vuelvan a llamar del siguiente trabajo y ahora no tienen prestación.
"Creamos la plataforma al ver que somos muchos los que nos encontramos en la misma situación", explica Javier, que asegura que la Comunidad de Madrid les responde "con mensajes automatizados". En este caso, afirma que los sindicatos suelen compartir su rechazo a la actuación de la administración, pero solo la Federación de Enseñanza de CCOO Madrid ha denunciado la situación ante la Inspección de Trabajo, un recurso que ha sido desestimado.

@educacmadrid Hola creo que ya van 7 consultas sin respuesta. Cuánto tiempo van a tener retenidos los llamamientos? Cuánto van a tener a los alumnos desatendidos y a los profesores secuestrados? Si no hay respuesta seguiré escribiendo hasta que la haya gracias.
Los llamamientos a interinos volverán a reanudarse con normalidad cuando se recuperen las clases presenciales. Ya se cubren algunas vacantes que demandan los centros. La decisión de la DG Recursos Humanos ha sido avalada por la Justicia tras la denuncia de algún sindicato.
En el caso de Catalunya, varias organizaciones apoyan sus reivindicaciones (USTEC, el Sindicato de Profesores de Secundaria, UGT, CGT y la COS). De hecho, han conseguido que, al menos, la Conselleria de Educación de la Generalitat, dirigida por Josep Bargalló, se mueva y reanude los llamamientos. Aún así, desde "Substitutes en Lluita" lo califican de "migajas": "Es un nombramiento a dedo, de personas que hayan trabajado en el centro", explica Arantza sobre el limitado efecto de esta medida. De hecho, hace unos días lanzaron la campaña #BARgonya en redes sociales para protestar por la situación.

Las clases continúan

A las dos fuentes consultadas les preocupa especialmente aquellos que se han quedado sin trabajo y sin paro: " Por otro lado se encuentran los que dejaron su empleo en otros sectores o en la enseñanza privada o concertada porque iban a ser los próximos en llamar y se han encontrado sin un puesto de trabajo y sin el otro", añade Javier sobre la variedad de trastornos.
"Pedimos que no se utilice la covid-19 para recortar en educación. Los profesores siguen trabajando, el curso continua, lo único que están cerrados son los centros, no la educación", asegura el profesor madrileño. Para ellos, no tiene sentido que las clases continúen, con las dificultades añadidas de la distancia, y sin embargo se eliminen recursos: "Pedimos un nombramiento extraordinario, haciendo refuerzos a los centros. Nos encontramos con personas con necesidades educativas especiales en tiempo de confinamiento. También podemos hacer formaciones", explica la portavoz de "Substitutes en Lluita" sobre la variedad de posibilidades.

Arantza también pide que se compute este periodo (hasta julio) como días trabajados a todos aquellos que hayan prestado servicio, de forma que el orden de la lista no se altere. En las oposiciones, la experiencia puntúa: "La gente que tiene un número más bajo que el mío (en la lista) luego me va a pasar por delante. No es justo porque yo no estoy trabajando porque no quiera, sino porque no puedo".

sábado, 25 de abril de 2020

Queja al Defensor del Pueblo relativa a la gestión de la Comunidad de Madrid de la alimentación a niñ@s de familias vulnerables

Si no estáis de acuerdo con la decisión que ha tomado la Comunidad de Madrid respecto a la gestión de los menús de los niños y niñas becados de comedor ofreciéndoles para alimentarse en Telepizza, Rodilla y Viena Capellanes, os invitamos a entrar en el siguiente enlace:
 
📌 https://www.defensordelpueblo.es/tu-queja/01-description/

y presentar la queja que estiméis oportuna.

A modo de ejemplo, no tenéis más que copiar el siguiente texto (o cualquier otro) y proceder al envío:

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“Quiero presentar una queja porque la Comunidad de Madrid está impartiendo comida que puede perjudicar la salud de los niños y niñas. El informe aportado por 18 nutricionistas indica que:

Es urgente replantear la situación existente sobre los menús que realizan Telepizza, Rodilla y Viena Capellanes, porque esta alimentación pueden tener serias repercusiones en la salud de estos niños de manera directa e indirecta:
  • Los hidratos de carbono de elevado índice glucémico pueden producir, a la larga, resistencia a la insulina o diabetes. Además, también se asocia con sobrepeso y obesidad.
  • El elevado contenido en grasa saturada de la dieta se relaciona con hipercolesterolemia, diabetes, enfermedad hepática, enfermedad coronaria, alteraciones de la regulación hormonal, sobrepeso, obesidad. Especialmente en una situación de escasa oportunidad para realizar actividad física en la actualidad.
  • La fibra en la dieta puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, ayuda a la salud intestinal y previene de ciertos tipos de cáncer.
  • El contenido elevado de sal y azúcar de la dieta se relaciona con hipertensión, diabetes e incluso con algunos tipos de cáncer.
  • El exceso de frituras y grasa en la dieta puede producir acidez y reflujo.
  • La falta de aporte de algunos micronutrientes, por la ausencia de ciertos grupos de alimentos se relaciona con anemias, déficit de calcio y vitamina D (enfermedades óseas), dermatitis, alteraciones del sistema nervioso y digestivo y pueden afectar a la absorción de otros nutrientes.
  • Una alimentación deficitaria en micronutrientes y en proteínas de calidad, sumado a la falta de ejercicio físico, puede afectar al sistema inmune.
  • Una mala alimentación puede afectar al normal descanso y al estado emocional.
En suma, es urgente encontrar una solución que no dinamite toda la evidencia científica existente en alimentación, perjudicando de manera evidente la salud y la educación de estos niños y sus familias en situación de vulnerabilidad.

SOLICITO:
La intervención del Defensor del Pueblo con relación a la cuestión expuesta.”

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Orden EFP/365/2020, de 22 de abril, por la que se establecen el marco y las directrices de actuación para el tercer trimestre del curso 2019-2020 y el inicio del curso 2020-2021, ante la situación de crisis ocasionada por el COVID-19 (BOE 24-4-2020)

Puedes descargar esta ORDEN aquí

Noticia relacionada con esta publicación de ELDIARIODELAEDUCACION.COMEl BOE publica los cambios en la EVAU y el acuerdo sobre el tercer trimestre


  • La EVAU ofrecerá más optatividad para que chicas y chicos puedan sacar la mejor nota posible.
  • Las CCAA que no apoyan el acuerdo de final de curso son Andalucía, Madrid, Murcia, Castilla y León y País Vasco. En cualquier momento pueden cambiar de opinión y el texto será para ellas de obligado cumplimiento.

El debate sobre la reapertura de las escuelas (Agustín Moreno para CUARTOPODER.ES)

Reproducimos este artículo de opinión de nuestro compañero Agustín Moreno para CUARTOPODER.ES
  • "La crisis del coronavirus nos está descubriendo el decisivo papel de la educación y el insuficiente reconocimiento de la profesión docente"
  • "Se olvidan los dos únicos criterios que deberían tenerse en cuenta para la reapertura de las escuelas y saber qué hacer con el curso: el sanitario y el pedagógico"
  • "Las prisas que se tienen para la apertura de las escuelas son para evitar dejar solos a los niños en casa cuando los padres tengan que salir para ir a trabajar"
La crisis del coronavirus nos está descubriendo la auténtica función de muchas cosas. Por ejemplo, que hay trabajos poco valorados que ahora se muestran esenciales para la comunidad. Otro de estos descubrimientos es el decisivo papel de la educación y el insuficiente reconocimiento de la profesión docente. Ello se pone de manifiesto con la polémica sobre cuándo y cómo abrir los centros escolares.
El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, anunció (el pasado 13 de abril) la reapertura de las escuelas, al mismo tiempo que la prórroga de un mes más de confinamiento hasta el 11 de mayo. En Alemania, Angela Merkel ha anunciado que se reanudarán las clases el 4 de mayo en los centros de primaria y secundaria. En Dinamarca se ha levantado el cierre de las escuelas, pero muchas familias han decidido no enviar a sus hijos a ellas para que no sean utilizados de “conejillos de indias“ (NOTA 1), a pesar de que los grupos iban a ser solo de 5 alumnos.
Sin embargo, en Italia han decidido acabar el curso sin abrir las escuelas, dar un aprobado general y solo realizarán online las pruebas de acceso a la universidad. Aquí en España, el Gobierno ha anunciado que le gustaría que los centros educativos pudieran abrirse quince días a final de curso para retomar la comunicación. Pero los expertos recomiendan con argumentos de peso no abrir los centros hasta septiembre (NOTA 2). Curiosamente, hay Gobiernos regionales del PP-C´s como el de Madrid y Andalucía que plantean volver a las clases en la segunda quincena de mayo (NOTA 3).
El tema es polémico por varias razones. La principal está en si se prioriza la salud y seguridad de la población o las necesidades de la economía, porque ése es el fondo del asunto. Algo que ha estado presente desde el comienzo de esta crisis sanitaria, cuando los Gobiernos más neoliberales (EEUU, Reino Unido, Brasil…) intentaban quitar importancia a la pandemia, retrasando irresponsablemente la toma de medidas para atajarla. Estamos prisioneros de la contradicción de que si las medidas son duras para la economía, son buenas para combatir la pandemia, y viceversa.  Y lo complica aún más el momento de tomarlas, que siempre es tarde para salvar vidas, pero parece pronto si perjudica la actividad productiva.
Por eso no es de recibo que se presente como una “medida social” (NOTA 4), lo que es una medida económica y política. Macron dice que es para acabar con las desigualdades del confinamiento, al tiempo que se reconoce que las escuelas abrirán el 11 de mayo para que el “mayor número” de franceses vayan a trabajar y la economía recupere la normalidad. Lo mismo ha dicho la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, al defender la medida, porque la reanudación de la enseñanza permitiría a los padres regresar al trabajo y "hacer que la economía vuelva a funcionar"El Consejero de Educación de Madrid también lo ha dejado muy claro: "Si la economía va a volver a activarse, es necesario que también las escuelas, los institutos estén con clases presenciales".
Se olvidan los dos únicos criterios que deberían tenerse en cuenta para la reapertura de las escuelas y para saber qué hacer con el curso educativo: el sanitario y el pedagógico. En cuanto al sanitario, solo deben reanudarse las clases si el virus está controlado, los contagios se han estabilizado a un nivel bajo y no existe el riesgo de que rebroten. Es evidente que la decisión la tienen que tomar los comités de expertos científicos, desde una rotunda independencia frente a las presiones del poder político y económico.
Pero no está claro que las autoridades tengan la situación bajo control. Por ejemplo, en el caso de Francia, en estos momentos están a un ritmo de más de 500 muertos al día (mayor que en España) y superan los 20.000 muertos. Un reciente estudio epidemiológico del Instituto Pasteur de París (NOTA 5) concluye que solo un 5,7% de la población puede tener ya inmunidad contra el coronavirus; por ello advierte que sin vacuna habrá que extender el confinamiento, ya que haría falta que el 70% de la población hubiera estado contagiada en algún momento para desarrollar inmunidad de grupo y ralentizar la propagación de la pandemia sin medidas restrictivas drásticas.
En el caso de apertura de centros, deberá evaluarse cómo se garantiza la seguridad del alumnado y profesorado (test, equipos de protección, mascarillas, no contacto, número reducido de alumnos, contratación de profesorado para reducir las ratios y establecer turnos, etc.). Y hay que poder explicar la incoherencia que supone propiciar situaciones de encuentro colectivo en las escuelas, al tiempo que se mantienen cerrados museos, bares, restaurantes, cines, teatros, salas de conciertos y otras actividades públicas. En estas condiciones, no solo no se siguen las indicaciones de la OMS para evitar nuevas oleadas de contagios (NOTA 6), sino que las medidas anunciadas parecen bastante temerarias "hasta el punto que dos de cada tres familias no quieren llevar sus hijos a la escuela" (NOTA 7). Ello ha hecho que los sindicatos de profesores exijan garantías, asociaciones de familias de alumnos protesten, y puede haber trabajadores que se acojan al droit de retrait (derecho al desistimiento laboral). Para vencer al coronavirus, parece más prudente la decisión de Italia y de España de no forzar una apertura apresurada de las aulas.
Por otro lado, está el criterio pedagógico que también es complejo. Las soluciones en el terreno educativo deben de moverse en dos ejes: cerrar lo mejor posible la evaluación de este curso y planificar bien el próximo curso. En cuanto a lo primero, la clave es evaluar desde criterios pedagógicos, de justicia social y de sentido común. El criterio general debe ser la promoción del alumnado de curso ya que no pueden perderlo por la crisis sanitaria. La evaluación tiene que ser flexible y basarse fundamentalmente en los dos trimestres que se han evaluado de manera presencial. Y se deberá aplicar aquello de in dubio pro alumno, valorando siempre qué decisión le pueda beneficiar más de cara al curso siguiente.
Nadie en su sano juicio puede pretender evaluar las clases online de una manera decisiva para promocionar o titular. Pueden servir para valorar el trabajo y mejorar nota, pero solo para eso. Porque no se han dado condiciones homogéneas entre el alumnado debido a la brecha digital, que es a su vez reflejo de la desigualdad social. Ningún alumno puede quedar atrás y resultar perjudicado al no poder acceder a la enseñanza telemática, sin que nadie se lo haya facilitado desde el principio. Y como no se puede dar la espalda a la climatología, el verano debe ser para descansar, para organizar actividades lúdicas y de convivencia y, solo puntualmente, refuerzos para los colectivos más desfavorecidos. El otro eje  es planificar bien el curso 2020-21, recuperando en el primer trimestre los contenidos mínimos no impartidos por el confinamiento, y articulando programas de refuerzo a lo largo de todo el curso. En este Manifiesto del Foro de Sevilla hay 25 interesante propuestas para educar en estos tiempos de crisis (NOTA 8).
En resumidas cuentas, las prisas que se tienen para la apertura de las escuelas son para evitar dejar solos a los niños en casa cuando los padres tengan que salir para ir a trabajar. Es un dato significativo que hay países que  quieren abrir escuelas infantiles, colegios e institutos, pero no fijan fecha para la apertura de las universidades, ya que no se plantea ese dilema al ser hijos mayores. Si alguien no lo sabía, la escuela es la principal institución que permite cierta conciliación de la vida laboral y familiar.
Pero entonces no estamos hablando de que la educación es algo sagrado a salvaguardar, sino de su papel social y económico para permitir que el aparato productivo funcione. Que lo importante no es que los niños tengan clase, sino que sus padres y madres puedan ir a trabajar. Se confirma así que una de las funciones principales que cumple la escuela es la de recoger a niños, niñas y adolescentes. Por ello a los neoliberales no les importa que segregue y aumente las desigualdades sociales (como sucede en España con la doble red), porque lo más importante es que cumpla su papel de gran guardería, facilitador de mano de obra y reproductor del sistema social. Hay tantas cosas que hacer cuando esto acabe… La primera, poner en valor la educación pública y su potencial para mejorar el mundo.
NOTAS:
  1. https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-denmark/kids-arent-coronavirus-guinea-pigs-danish-mums-rebel-as-schools-reopen-idUSKCN21X1PM?il=0
  2. https://elpais.com/sociedad/2020-04-16/los-asesores-del-gobierno-abogan-por-aplazar-el-regreso-a-las-aulas-a-septiembre.html
  3. https://www.elperiodico.com/es/educacion/20200407/madrid-reabrir-colegios-segunda-quincena-mayo-7921207
  4. https://elpais.com/sociedad/2020-04-14/francia-prepara-el-complejo-reinicio-del-curso-escolar-a-partir-del-11-de-mayo.html
  5. https://www.businessinsider.es/coronavirus-estudio-frances-alerta-vacuna-habra-extender-confinamiento-625513
  6. https://elpais.com/sociedad/2020-04-14/la-oms-llama-a-los-paises-a-controlar-la-transmision-del-virus-antes-de-levantar-restricciones.htm
  7. https://www.lefigaro.fr/politique/apres-le-11-mai-deux-francais-sur-trois-n-enverront-pas-leurs-enfants-en-cours-20200423
  8. https://eldiariodelaeducacion.com/2020/04/14/manifiesto-por-otra-educacion-en-tiempos-de-crisis-25-propuestas/

Manifiesto por otra educación en tiempos de crisis: 25 propuestas ( “Foro de Sevilla. Por otra política educativa” en ELDIARIODELAEDUCACION.COM)

ELDIARIODELAEDUCACION.COM publica este Manifiesto
  • Vivimos momentos de excepcionalidad y de incertidumbre que nos sitúan en un tiempo crucial. Percibimos que, tras el confinamiento, existe la tentación y puede que el intento de ejercer mayor control y autoritarismo sobre la ciudadanía. Sin embargo, hemos de aprovecharlo para dar continuidad a la solidaridad mostrada estos días y para pensar juntos salidas para que los Derechos Humanos y de la Infancia salgan reforzados. Uno de los más importantes es el derecho a la educación, imprescindible para avanzar hacia la equidad.
Se pide al alumnado confinado que siga actuando como si estuviera en la escuela (entendida como institución que incluye todo los niveles educativos), al mismo ritmo y con mayor exigencia si cabe, como si nada pasase, cuando en realidad todo es diferente y más si tenemos en cuenta los desiguales
contextos sociales y familiares.

Todo lo que sucede nos exige una reflexión profunda y un posicionamiento claro. No podemos sentirnos atenazados por el miedo sino animados por la esperanza de salir reforzados para un tránsito hacia una sociedad más humana y una educación más inclusiva, justa, cuidadosa y equitativa. Nos parece urgente promover un espacio y un tiempo donde cuestionarnos, dialogar, reflexionar colectivamente y hacer un acercamiento racional a la pregunta por la educación que queremos hoy y en el futuro.

Qué hacer en la situación actual

Por ello nos atrevemos a hacer una valoración de lo que estamos viviendo en el ámbito educativo con una serie de consideraciones y propuestas. Estas primeras son relativas al actual de confinamiento y hasta los inicios del próximo curso.

1. La educación escolar no va a ser igual tras esta experiencia que confirma las diferencias con que se realiza el trabajo escolar en casa, porque no todo el mundo dispone de los mismos medios ni de la misma situación habitacional, familiar y social.

2. Si la educación es un derecho, una situación de emergencia no debería destruirlo, especialmente para aquellos niños y familias con más necesidades o en condiciones de pobreza. Constatamos que esta situación está aumentando la desigualdades sociales que ya teníamos. En todos los casos no se trata de avanzar en el temario, sino de desarrollar actividades atractivas y de valor cultural: ver buenos documentales sobre naturaleza, películas en versión original subtituladas, escuchar música, pintar, leer, escribir, etc.

3. En esta situación de emergencia y confinamiento consideramos que la rigidez de las medidas tomadas deberían ser más flexibles teniendo en cuenta los derechos de la infancia.

4. No sabemos cómo será el futuro de la educación, pero sí deseamos y nos gustaría que fuera otro. La vuelta a la normalidad, de la que el alumnado en situación de vulnerabilidad y pobreza nunca formó parte, será imposible porque lo que nos está pasando no nos llevará a un retorno sino a otra normalidad diferente y por construir.

5. Cuando se regrese a las aulas habrá necesidad de cercanía, el alumnado necesitará conversar, expresarse, abrazarse… El espacio y el tiempo educativos de la escuela lo debería facilitar sin la presión de los resultados, las evaluaciones, los deberes, con calma, dándose tiempo.

6. Ahora, al acabar este curso, se hace necesaria la promoción automática en todas las etapas educativas incluida la universidad. En esta situación de emergencia no tiene sentido hacer exámenes de evaluación, por eso proponemos la supresión de las pruebas de selectividad, dando por buena la nota media del bachillerato, entre otras posibles alternativas. En Formación Profesional será necesaria una progresiva recuperación de las prácticas.

7. Nos hemos obsesionado con las notas, las calificaciones y los resultados y no por la permanencia de los aprendizajes que sirven para una vida digna. Pero ahora es el momento de resaltar los valores que estamos aprendiendo como la solidaridad, la empatía, la generosidad, la afectividad, el apoyo y el cuidado mutuo, la cooperación… porque hoy toca hacer pedagogía y primar esos valores más humanizadores.

8. Creemos que el verano debería ser un espacio inclusivo, con el fin de disminuir las desigualdades, donde toda la infancia y la adolescencia tenga acceso a campamentos, colonias u otras actividades educativas de tiempo libre, donde se combine el arte, la música, la cultura, el juego y el contacto con la naturaleza.

9. Nos parece necesario que el primer trimestre del próximo curso sea un periodo de adaptación y transición entre los dos cursos, con una tutorización y un acompañamiento intensivos.

10. La experiencia de crisis nos invita a repensar los tiempos, espacios y recursos de que disponemos, y la función de apoyo que podrían desarrollar la TV, la radio, las redes sociales y TIC, sin perder el contacto con el medio natural y social.

11. Otra lección es que quizás tengamos que vivir la vida con más calma, también en la escuela, dando tiempo y respetando los procesos de aprendizaje de cada persona… El estrés que se está generando en familias y niños y niñas por las tareas académicas en casa, hemos de frenarlo con otras formas de hacer más creativas y respetuosas de los intereses de la infancia.

12. Todo lo que está sucediendo nos lleva a poner en cuestión el actual modelo educativo para poder avanzar hacia un modelo alternativo. Sencillamente porque esta situación nos está mostrando que hay otras maneras de educar.
Cómo avanzar en el futuro

En esta segunda parte incluimos propuestas de pensamiento y acción para avanzar hacia la educación que queremos:

13. Repensar juntos, tras esta parada en el camino, cómo mejoramos y cambiamos lo que tenemos y cómo reinventamos la educación, cuestión que se nos presenta cada vez con mayor urgencia. Este cierre del espacio escolar debería servirnos para resignificar la educación y romper el ritmo frenético y la presión que ejercemos sobre la infancia y la adolescencia.

14. Poner la mirada en las necesidades de la infancia y la adolescencia. Es necesario que vuelvan a apasionarse por aprender por sí mismos y desde sí mismos, a jugar, a tener tiempo libre en el que puedan aburrirse, a relacionarse libremente, a no engancharse a las pantallas para encontrarse con la naturaleza.

15. Hacer una revisión a fondo de la estructura y el contenido del currículo escolar. Para que los contenidos interdisciplinares y transdisciplinares, de complejidad creciente e interconectados, tomen la centralidad de los aprendizajes escolares. Estos saberes han de proporcionarnos un conocimiento más profundo del mundo y de los problemas de la humanidad.

16. Introducir un currículo ecosocial que promueva contenidos y valores para combatir la emergencia climática y favorecer el desarrollo sostenible. La supervivencia del planeta Tierra exige conciencia y acción desde todos los ámbitos.

17. Introducir un currículo feminista, que cuestione el modelo patriarcal, que condene todas las violencias de género, que reconozca la plena igualdad de derechos y promueva las prácticas de la coeducación en todos los ámbitos educativos.

18. Incorporar como elemento central el acompañamiento en el aprendizaje, mediante el tránsito de la información al conocimiento para saber vivir, conocer el mundo y tratar de transformarlo, orientando, a su vez, los procesos madurativos integrales.

19. Dinamizar el diálogo, la conversación, el pensamiento crítico como instrumentos pedagógicos básicos para la construcción y autocreación de personas autónomas, sujetos en proceso permanente de producción de sus propias vidas.

20. Potenciar la dimensión relacional de la educación a través de la convivencia positiva y la experimentación de la democracia, donde el diálogo deliberativo y el acuerdo son centrales.

21. Recuperar el sentido comunitario y democrático de la escuela, devolviendo a las familias y a los niños y niñas su espacio de responsabilidad colectiva en el procomún de la educación, haciendo más efectivos los actuales canales de participación y creando otros.

22. Repensar las políticas educativas, protegiendo y extendiendo la escuela pública y eliminando procesos de privatización, desde las nuevas perspectivas sociales para que garanticen el protagonismo de la ciudadanía y del pueblo, asegurando el derecho de todos a la educación y los derechos de la infancia para una vida digna.

23. Promover el compromiso en la lucha contra las desigualdades dentro y fuera de la escuela con políticas compensadoras y de discriminación positiva hacia la infancia y la adolescencia, víctimas de esta injusticia social y escolar.

24. Abrir el sistema educativo a la sociedad y a la vida, que tiene en cuenta lo que aporta la comunidad local y la global. Basado en la dignidad humana, la cooperación, la comprensión de la interdependencia, la empatía y la relación fraterna y humana como bases sólidas de cualquier modelo educativo.

25. Situar en primer plano, ahora ocultada y socialmente poco valorada, la función docente con una sólida formación cultural y pedagógica y como dinamizadora central de la socialización de la infancia, de la convivencia positiva y de la creación de ambientes de aprendizaje compartidos y cooperativos.

Entendemos que estos podrían ser algunos de lo elementos constitutivos del camino por el que avanzar en el tránsito hacia una nueva educación. Demos una salida positiva y constructiva a la quiebra que, constatamos, vive el actual sistema educativo en una sociedad en situación de emergencia.

Sabemos que es posible hacerlo y animamos a que pensemos y construyamos juntos y juntas lo que queremos de la educación.

#YoApoyolasEscuelasInfantilesylasCasadeNiños (vídeo)

viernes, 24 de abril de 2020

El profesorado pide que la evaluación tenga en cuenta las desigualdades sociales entre estudiantes (Lis Gaibar para elsaltodiario.com)

Artículo de Lis Gaibar para elsaltodiario.com

La incertidumbre sobre el final del curso académico, sumada a la evidencia de que el método telemático ha acentuado las desigualdades sociales, hace que los docentes teman las consecuencias educativas del coronavirus entre parte de su alumnado. Colectivos por la enseñanza pública consideran que el debate no debe ceñirse al aprobado general y demandan medidas que garanticen a todos los niños y niñas igualdad en el derecho a la educación.
14-4-2020

El 15 de abril está prevista una reunión en la que el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas acordarán cómo articular el final de curso. Ya hace semanas que profesorado de todos los niveles educativos, que ha tenido que adaptarse a un cambio radical en la docencia de un día para otro, advertía de que el método telemático estaba dejando atrás a parte del estudiantado. Ahora, ante la evidencia de que la crisis sanitaria se va a seguir alargando al tiempo que corre el calendario escolar, la principal preocupación es cómo se evaluará el año académico. Y si se tendrán en cuenta determinados condicionantes que hacen que no todos los menores puedan seguir igual las clases.

Labastida, Vitoria, la Comunidad de Madrid o La Rioja fueron las primeras en cancelar las clases presenciales, pero pronto les siguieron el resto de comunidades autónomas, y millones de estudiantes llevan más de un mes sin asistir a los centros educativos. A nivel nacional, ya se han tomado algunas decisiones en consecuencia: las comunidades autónomas han cambiado la fecha para la celebración de la EVAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad, Selectividad) y más de una treintena de universidades ha confirmado que no retomarán las clases presenciales.

En el ámbito internacional, Italia decretó recientemente el “aprobado general”, una medida que algunos colectivos estudiantiles estatales —como el Sindicato de Estudiantes— solicita replicar, pero que genera rechazo entre muchos sectores. 

Tampoco son pocos los docentes que insisten en que el debate sobre el final del curso va mucho más allá de la idoneidad —o no— de la medida italiana.

BRECHA DIGITAL MÁS ALLÁ DEL ACCESO A INTERNET

Varios colectivos de la enseñanza coinciden en una máxima: situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales. De esta premisa parte la propuesta elaborada por el colectivo Mareas por la educación pública, que reclama “una solución lo más justa posible” para evitar que, ante esta situación, “vuelvan a sufrir las consecuencias los mismos de siempre”, tal y como resume Sandra Villa, portavoz del colectivo. Si bien la docente hace referencia a la brecha digital, matiza que la misma no hace únicamente referencia al acceso a internet o a dispositivos electrónicos, sino también a los contextos familiares y emocionales del menor: “Estamos ante una situación muy difícil donde también entra en juego un factor no cuantificable”, señala, en referencia a los miles de menores a
cuyas familias ha golpeado la enfermedad, o cuyos padres han perdido el trabajo.

Villa defiende la pedagogía presencial es insustituible, y que aunque se eliminara la brecha de los recursos materiales, el nivel socioeconómico se seguiría notando: “Hay familias que no pueden ayudar a sus hijos a hacer deberes”

Villa, que también es profesora en Madrid, ilustra la situación con un comentario recurrente entre profesores estos días: hay alumnos con los que, un mes más tarde de la cancelación de clases presenciales, no ha logrado contactar, y su principal preocupación es cómo se van a poner esos estudiantes al día. Defiende que la pedagogía presencial no se puede sustituir por la telemática, ya que, “aunque se estrechara mucho la brecha en cuanto a recursos materiales, el nivel socioeconómico se sigue notando en cosas como que hay familias que no pueden ayudar a sus hijos a hacer la tarea”. 
Las desigualdades económicas y sociales ya estaban ahí, concluye, pero la crisis del coronavirus las ha remarcado y, ante ello, “las administraciones públicas deben garantizar la misma educación a todo el alumnado”.

Por eso, la propuesta de Mareas por la educación pública —válida, apuntan, tanto si se retoma la actividad presencial antes de finalizar el curso como si no—, pasa porque no se evalúe la materia impartida desde que se decretó el cierre de los centros —hacen referencia a la disparidad de criterios y métodos empleados, y de recursos al alcance de profesores y alumnado— y que, a efectos de evaluación, se tengan en cuenta solo aquellos desarrollados presencialmente (primera y segunda evaluación). Para Marea Verde, desde el regreso de semana santa no se debe avanzar materia, sino trabajar en el repaso y recuperación del alumnado, enfocándose en aquellos que no hayan superado los contenidos impartidos antes del cierre de centros educativos.

Un posicionamiento similar tiene la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (FECCOO), que señala que “la evaluación debe tener como objetivo facilitar al máximo la promoción y titulación del alumnado”. Nacho Tornel, secretario general de FECCOO Región de Murcia, opina que “solo se
puede evaluar aquello que se ha trabajado en unas condiciones mínimas”, y apunta hacia la necesidad de “criterios de flexibilidad” a la hora de evaluar en una situación en la que “niños y familias están sometidos a tensiones familiares, laborales y sociales muy fuertes”. “La escuela no puede ni debe ser un peso más”, sentencia Tornel.

¿APROBADO GENERAL?

Sobre la promoción del estudiantado —repetir o pasar al siguiente curso—, Tornel insiste en que la no promoción “no debe ser nunca, y menos ahora, un castigo”. Por eso, al igual que Mareas por la educación pública, Tornel descarta la medida italiana y considera que la promoción generalizada no es “ni necesaria ni adecuada”, ya que, considera, habrá jóvenes para los que sea mejor repetir curso. “A lo mejor es una forma de ayudarles a que el vacío que se ha producido ahora no sea más difícil de superar en un futuro no muy lejano”, señala. Apunta que, para ello, debe dejarse actuar a los centros
en coordinación con las familias y, sobre todo, con autonomía.

También en otra cuestión coinciden Tornel y Villa: la importancia de mantener el vínculo entre el alumnado, las familias y las escuelas. “A mí lo que más me preocupa no es qué hacer con la tercera evaluación, sino cómo tenemos ligado al alumno a la escuela, especialmente a aquellos con más dificultades”, resume Tornel. “Creo que la prioridad es que esta relación no se rompa”, insiste el profesor.
El acompañamiento docente telemático hace que niños y niñas tengan “una mínima conexión con el mundo exterior” en un momento en que las familias pueden estar atravesando momentos duros
“Al otro lado tus alumnos y alumnas están siempre preguntándote algo, y yo me intereso por cómo están en casa..., y creo que eso es lo más importante que estamos haciendo”, añade Villa. El acompañamiento docente telemático ayuda, sostiene, a que niños y niñas tengan “una mínima conexión con el mundo exterior” en un momento en que las familias pueden estar atravesando momentos duros. Por eso la docente insiste en la necesidad de poner medidas para que este acompañamiento siga funcionando, pero hacerlo “con garantías de que no perjudique a los que sufren situaciones más desfavorecedoras” y de forma que todos los niños y las niñas pasen con el mismo nivel al curso siguiente.

LA EDUCACIÓN PÚBLICA TRAS LA CRISIS DEL COVID19

Si el futuro más cercano del curso escolar actual no se conoce, mucho menos se sabe cómo influirá la pandemia en el siguiente año académico. Los colectivos de profesores coinciden en que habrá que adaptar los contenidos ante una pandemia que ha trastocado los planes de estudio. En lo que difieren es en cómo y cuándo hacer esta adaptación. 

Tornel vaticina que el curso sí se adelantará, y que el 1 de septiembre los centros educativos tendrán que empezar a funcionar. “Habrá muchas cosas que hacer, será necesaria una gran labor de repaso e ir afianzando lo que se ha trabajado telemáticamente”. 

Villa defiende que un adelanto de las clases supondría una sobrecarga laboral para los docentes: “Estamos trabajando muchísimo, hemos tenido que adaptar la docencia y hacer nuevos materiales, y yo llevo toda la semana santa, que es mi periodo de descanso, contestando correos del alumnado, porque entiendo que es una situación especial y sé que necesitan ese acompañamiento”.

En la Comunidad de Madrid no se han sustituido las bajas: “Habrá alumnos que no estén recibiendo formación, y esa desigualdad no es resultado de la brecha digital, sino de que las administraciones no facilitan recursos”

Pero si bien existen problemas, también se presentan oportunidades. Sandra Villa señala que hay asignaturas para las que tienen a más de 200 alumnos, resultado de unos recortes en educación que se tradujeron (entre otras cosas) en la reducción de plantilla de profesores, una práctica que ni en plena crisis sanitaria se ha evitado. “Hay comunidades, como la de Madrid, en la que no se han sustituido las bajas, así que habrá alumnos y alumnas que no están recibiendo ninguna formación, y ahí hay una desigualdad evidente que no deriva de la brecha digital ni de la situación de los menores, sino de que las administraciones no facilitan recursos”. Por eso, los colectivos esperan que tras la crisis se va a
evidenciar la necesidad de invertir recursos públicos.Un caso previsible es que los menores van a necesitar refuerzo para recuperar materia, y eso solo se puede lograr con más personal en los centros.

“El gran problema de esta experiencia digital impuesta, improvisada y a la carrera, es que algunos ya piensan que ésta es la educación del futuro. Y ni mucho menos”, avisa Tornel. “Va a haber que hacer mucha atención personalizada, en pequeños grupos, por lo que se necesitará ampliar personal y bajar ratios”, argumenta el profesor murciano.Y la única manera de hacerlo, añade Villa, es sin dejar a nadie atrás. “Si no se garantiza que no se den esas desigualdades, la pandemia nos estará señalando qué tipo de sociedad tenemos”, opina la docente. “Y si eso sucede, tendremos que volver a salir a la calle para insistir en que no queremos ese tipo de modelo de sociedad, porque igual que el modelo de sociedad que no invierte en sanidad pública nos mata, el que no invierte en educación pública nos va a generar grandes repercusiones sociales”.

No tienen una bola de cristal para saber qué pasará el próximo curso académico, pero intuyen que la crisis financiera puede acarrear recortes en la plantilla, lo que imposibilitaría prestar refuerzo a niños y jóvenes que, también educativamente, se han visto golpeados por la pandemia. Así que su esperanza es que el gobierno entienda que la educación no ha encontrado en el método telemático la fórmula mágica, y que la escuela tiene que responder “más y mejor que nunca para dar aliento”, concluye Tornel, “a millones de estudiantes que han vivido situaciones muy duras, y que están deseando volver a la escuela para ver a sus amigos y hacer vida normal”.
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