lunes, 28 de mayo de 2012

Defendamos la enseñanza pública (artículo de opinión)


Esta ha sido, sin duda, la semana de la Educación. Nunca la comunidad educativa había estado tan unida ni había mostrado tanta firmeza contra la política decidida por un Gobierno. El día 22 miles de profesores, estudiantes, padres y madres de alumnos y ciudadanos en general participaron en las movilizaciones que, por primera vez en la historia de la democracia, convocaron todos los sindicatos representativos y en todos los niveles educativos, desde infantil hasta universidad. El miércoles 23 el ministro de Educación, José Ignacio Wert, vio como la Conferencia de Rectores se negaba a acudir al Consejo de Universidades por negarse a debatir con ellos la política de “racionalización del gasto”.
Es evidente que a nadie nos gusta que nos recorten derechos o prestaciones que considerábamos consolidadas, pero cuando estos recortes no son equitativos, se hacen al margen de las instituciones y colectivos afectados y se quieren imponer hasta el punto de negar, no solo la negociación sino incluso el diálogo, todo hace pensar que estamos ante una operación de mayor calado
Porque el problema, con ser grave, no es solo que los recortes previstos supongan un deterioro apreciable en la calidad de la educación y dificulten el acceso a la Universidad a quienes carecen de recursos económicos, sino que, poco a poco se está configurando algo que algunos sospechábamos desde el principio: la situación económica está sirviendo de coartada para introducir cambios estructurales en los pilares básicos del Estado del Bienestar. Por eso los dirigentes populares han pasado de justificar los recortes en la necesidad de reducir el déficit a criticar el sistema educativo por caro y de baja calidad, a hacerlo responsable de un fracaso escolar achacable fundamentalmente al modelo productivo, basado en el ladrillo, que propicio Aznar
Sin duda hay margen de mejora tanto en la calidad como en el coste, pero cuando el porcentaje del PIB que dedica el Estado a educación, el 4,6, es inferior en más de un punto a la media de la OCDE (y entre 1,5 y 2,2 con los países nórdicos), ¿qué sentido tiene querer reducirlo hasta el 3,9? Esto supone ponernos al nivel de El Salvador o la República Dominicana. ¿De dónde se va a recortar? ¿Qué modelo económico y social se pretende?
Los conservadores y sus voceros parece que han llegado a la conclusión de que la enseñanza en los años sesenta no era tan mala, que, a pesar de formarnos en las aulas de 40 alumnos, las personas de aquella época no hemos tenido problemas ni sociales ni laborales. Se olvidan, interesadamente, de que entonces la sociedad española era mucho más homogénea, que la enseñanza no era obligatoria hasta los 16 años, que solo el 35% de los niños y niñas estudiaban bachiller elemental (14 años) y que el porcentaje se reducía al 25% en el caso del superior.
Con este modelo se renuncia a utilizar la enseñanza como factor de equilibrio social. Ya se está poniendo en cuestión la conveniencia de la educación infantil, de cero a seis años, justo el periodo más importante para disminuir las diferencias por origen de clase social, para equilibrar el punto de partida en la etapa de primaria. También la escuela rural sufriría un fuerte retroceso y no tendrían cabida proyectos como el de diversificación, que ha permitido rescatar del fracaso escolar a muchos alumnos con especiales problemas formativos o sociales.
Es normal que la derecha y la clase dominante no tengan ningún interés por disminuir las diferencias sociales, al fin y al cabo su ideología implica una sociedad clasista. Con que la enseñanza pública sirva para formar buenos eslabones del proceso productivo es suficiente. Sus hijos, perpetuarán el dominio de clase formándose en la privada.
Lo que no parecen tener en cuenta quienes apuestan por el sistema de enseñanza de hace 50 años, es que sociedad actual es mucho más compleja y exigente, que los puestos de trabajo requieren más formación y más polivalencia y que el modelo educativo de la dictadura, entre otras cosas, tiene mucho que ver con el retraso económico de España, el débil modelo productivo, las dificultades para competir en productos con alto valor añadido. Y la estrategia de competir en salarios tiene ya poco recorrido.
El ministro Wert aludía el miércoles a la mayoría absoluta del PP para hacer lo que quiera sin consultarlo con nadie. Es cierto que tiene los instrumentos legales para hacerlo, pero carece de legitimidad al aplicar una política que ha ocultado en su programa electoral. Sin embargo la ciudadanía, aunque carezcamos de instrumentos legales tenemos toda legitimidad para oponernos con todas nuestras fuerzas. Y estas, afortunadamente, crecen día a día.
Enrique Tordesillas (Colaborador de El Periódico de Aragón y Radio Zaragoza)
Publicado en nuevatribuna.es

Un grupo de estudiantes se desnuda en Málaga para reivindicar una educación pública y de calidad

La protesta ha durado unos tres minutos y ha causado sorpresa de quienes paseaban por la plaza, que han aplaudido al final de la acción



Los estudiantes continúan con las protestas en contra de los recortes en educación. Esta noche un grupo formado por nueve universitarios se ha desnudado en plena plaza de la Constitución, bajo el lema 'Nos quedamos en bragas'. Uno por uno los participantes se han ido quitando prendas hasta quedarse en ropa interior, mientras decían frases como 'Terrorismo es que la educación pública se guíe por los intereses de los mercados'. Al final de la performance todos han gritado: “Universidad pública y de calidad”.
La protesta ha durado unos tres minutos y ha causado sorpresa de quienes paseaban por la plaza, que han aplaudido al final de la acción. “Queríamos sacar las movilizaciones del campus con una acción llamativa a la vez que reivindicativa. La idea era mostrar que nos sentimos desprotegidos”, explicó Atenea Guerrero, miembro de la Asamblea Universitaria de Estudiantes.
Esta performance se enmarca dentro de un programa de acciones que se llevarán a cabo cada viernes con el objetivo de mostrar el rechazo de los estudiantes a las medidas del Gobierno Central en materia educativa.
Puedes ver el vídeo en diariosur.es/

La Universidad, incendiada


La Universidad está incendiada. Y no son solo los rectores. Los máximos responsables de la educación superior española decidieron unánimemente plantar al Gobierno el pasado miércoles y no acudir a la reunión del Consejo de Universidades. Además, buena parte de sus consejos de gobierno y claustros e incluso, algunos decanos de las facultades han aprobado comunicados en contra del real decreto ley aprobado por el Ejecutivo y ratificado por el Parlamento el pasado día 17.
28-05-2012 -
El Pais. - No es una guerra entre los rectores y el ministro de Educación, José Ignacio Wert. La indignación de los representantes universitarios está centrada en su oposición a las “medidas urgentes de racionalización del gasto público” que incluye el real decreto, especialmente por la combinación explosiva que supone la subida de las tasas que pagan los estudiantes ligada al recorte de las becas.
La de los rectores tiene que ver, además, con las formas. Wert no había convocado al Consejo de Universidades desde su nombramiento en diciembre; nadie les informó de las medidas ni les pidió su opinión; el real decreto ley contiene medidas “inaplicables”, según las universidades, e incluso incorrectas —por ejemplo, mide la docencia del profesorado por los créditos (llamados ECTS) que señala la legislación en toda la UE para el alumnado—, creando un gran desconcierto, tanto académico como organizativo, y el Ejecutivo aprobó esta reforma y acto seguido la llevó por la vía urgente al Parlamento, por lo que impidió que se presentaran enmiendas. Se aprobó solo con los votos del Grupo Popular.
No ha habido margen ni al consenso ni al diálogo. “La intranquilidad en la que está sumida la Universidad es nefasta, la incertidumbre sobre la forma de aplicar algunas medidas de la reforma está provocando además que seamos ineficientes en las programaciones y esta situación, unida a la inquietud por los puestos de trabajo de los docentes, las becas de los alumnos y el precio de las matrículas el próximo curso hace que el estado de ánimo sea pésimo”, explica la presidenta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y rectora de Málaga, Adelaida de la Calle. Esta organización pidió una reunión extraordinaria del Consejo de Universidades (obligatoria si se solicita de forma representativa, según sus estatutos) y no recibió respuesta del Ejecutivo. Les convocó a mediados de semana sin incluir en el orden del día el tratamiento del principal problema que tiene ahora la educación española, la reforma del Gobierno.
Este periódico ha intentado sin éxito recabar la opinión del Ministerio de Educación. A falta de declaraciones directas, la única manifestación pública al respecto es la de Wert justo después del plante. El ministro manifestó su “infinita sorpresa” por la decisión de los rectores, y, aquel día, insistió en que estaba abierto al diálogo, pero no a la negociación. Los decretos leyes “los aprueba el Gobierno y los convalida el Parlamento”, concluyó. Por eso, con la norma ya aprobada, no tenía sentido un debate, lo que no quitaba que hubiera aclaraciones, manifestaron fuentes de Educación, que dieron por seguro que el tema de los recortes iba a tratarse en la reunión.
El ministro se preguntó incluso si los rectores “están a la altura” de la situación actual, pues su comportamiento no se “justifica” frente a la “actitud de diálogo y disponibilidad” del ministerio. Dos días después, Educación anunció que habría una reunión para tratar los recortes.
Ese era precisamente uno de los requisitos de los rectores, indica De la Calle. En su universidad, los decanos y directores de los centros universitarios han aprobado una declaración contra los recortes.
El rector de otra gran universidad español, la de Barcelona, Dídac Ramírez, va más allá: “Todas las universidades están muy preocupadas porque nos podemos encontrar con que, con la subida de tasas y la dura situación económica de muchas familias, muchos estudiantes no se matriculen porque no les llega el dinero y porque no pueden acceder a una beca. Yo no quiero que nadie con capacidad y mérito se quede fuera de la universidad por falta de medios”, sentencia. “Además, no sabemos nada de cómo se ha hecho esto, si hay un estudio sobre la repercusión de las medidas”.
“En la CRUE eramos partidarios de que pasara un trámite parlamentario, no porque no tenga derecho a legislar, sino para introducir modificaciones que subsanaran las deficiencias técnicas de esta reforma. La incertidumbre que se ha generado es inmensa y el ambiente ya es explosivo”, afirma Ramírez. El Consejo de Gobierno de la Universidad de Barcelona aprobó un comunicado el pasado día 8 contra el real decreto.
El rector de la Complutense, José Carrillo, añade otro aspecto: “El decreto contiene elementos de ajuste del control financiero que busca una mayor intervención de la universidad pública”. Carrillo califica la actitud de Wert de “ninguneo” del sistema universitario, “al ignorarlo y criticarlo, cuando en 35 años hemos conseguido construir un sistema público, con sus deficientes y necesidades”. “Wert está adoptando un modelo basado en el británico, que apuesta por tasas muy altas cuando ya se ha visto allí que el 59% de los estudiantes que están acabando sus estudios ahora no podrían haberlos iniciado por las malas condiciones económicas en las que están sus familias”, concluye Carrillo.
El claustro de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona ha acordado la creación de “una comisión de estudio que analice si el decreto ley del Gobierno y la ley de presupuestos catalana están invadiendo la autonomía universitaria, ya que afectan a cuestiones laborales, retributivas y acuerdos adoptados por la universidad”. Lo explica su rector, Francesc Xavier Grau: “Se están acordando recortes amparados por el estado de excepción por la crisis y no se trata de discutir las medidas sino de ver si están justificadas y ajustadas a ley”, señala.

Wert, ministro amortizado (artículo de opinión)


En muy contadas ocasiones un cargo público, en este caso un ministro, dilapida su crédito en tan escaso tiempo. En muy pocas semanas tras su acceso al Gobierno ya había logrado concitar los primeros rechazos y ahora, apenas cinco meses después de hacerse cargo de la cartera de Educación, Wert aparece como el ministro peor valorado por el conjunto de la ciudadanía en los diferentes estudios sociológicos. Además de conseguir el amplio rechazo de los sectores educativos, desde la Primaria a la Universidad, desde las familias y el alumnado a los profesionales de la enseñanza.
El último episodio ha sido el plante que le han dado los rectores de las universidades españolas el pasado miércoles 23 de mayo. Wert había concertado una reunión con estos, pero en ella no incluyó deliberadamente el debate sobre los recortes introducidos por su departamento en la enseñanza superior en el marco del real decreto de medidas urgentes para la racionalización del gasto educativo, que pretende un recorte de 3.000 millones de euros.
Un conjunto de decisiones que afectan a la continuidad de determinados estudios, suponen un incremento de las tasas académicas entre el 42% y el 131% en el próximo curso (mientras no se incrementan las becas), y ponen en riesgo la propia estabilidad de las plantillas docentes -con el más que previsible despido de profesores, especialmente los asociados-, modificando, asimismo, la actual gestión financiera de las universidades.
Un plante, más que merecido, a quien impone unos cambios trascendentales sin el menor diálogo ni negociación previa, lo que ha suscitado el unánime rechazo de la comunidad universitaria. Máxime cuando algunas de sus medidas se cargan la equidad y se convierten en un obstáculo para el ingreso y la permanencia en la Universidad de los alumnos y alumnas de familias con problemas económicos, en un país con casi seis millones de desempleados.
Rechazo a recortes
Asunto este último, la dificultad de las familias para abordar los gastos educativos, con el que frivolizó de manera irresponsable el ministro Wert, asegurando que el problema es que la gente se gastaba el dinero en temas menos relevantes. Declaraciones efectuadas el mismo día en que Unicef alertaba de que en España un 26% de los menores se encuentra por debajo del umbral de la pobreza y que un 11% está en situación de pobreza extrema. El plante unánime de los integrantes de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) se producía un día después de la movilización contra los recortes educativos que, por primera vez, unió a todos los sindicatos del sector, incluso los de corte conservador y corporativo, con alumnado y familias, y que abarcó todos los niveles educativos, desde la enseñanza obligatoria a los niveles universitarios. Y en la que, como sucediera el 29M, fue más masiva la participación en las manifestaciones que el seguimiento de la convocatoria de huelga, asunto en el que deberían reflexionar los convocantes.
Esa unidad es fruto de la preocupación de amplios sectores sociales, especialmente los vinculados al sistema educativo, por unas medidas gubernamentales que ampliarán la brecha que todavía nos separa de los países de la OCDE y que perjudicarán especialmente a comunidades, como la canaria, que por distintos factores, entre ellos el contar con un 39% de familias con bajos niveles socioculturales, como señala el informe PISA, tienen más dificultades para superar sus actuales déficit educativos.
Cierto es que los recortes en Educación vienen produciéndose en los últimos cursos. Se calcula en cerca de 3.500 millones de euros la cantidad detraída del sistema en los años 2010 y 2011, de los que 275 corresponden a la Comunidad Canaria. A ellos se han sumado los realizados por el Gobierno de Rajoy en los Presupuestos Generales del Estado para 2012, eliminando las partidas destinadas a la educación infantil 0-3 años y suprimiendo relevantes programas dirigidos a disminuir las elevadas cifras de fracaso y abandono escolar de España, muy superiores a los de los países de nuestro entorno.
Ideología
Además, estos PGE 2012 eliminan el Plan de Infraestructuras Educativas para Canarias (PIEC), dotado anualmente con 42 millones de euros, que ha permitido en los últimos quince años la construcción de nuevos centros escolares en nuestro Archipiélago, además de generar riqueza y empleo en las Islas.
En una vuelta de tuerca más, después de los recortes del PGE el Ejecutivo central anunció otra reducción, de 3.000 millones de euros, con un paquete de medidas que llevarán a la ampliación de las ratios, la pérdida de profesorado de apoyo y especialistas y la disminución de las plantillas docentes, lo que incidirá en la calidad educativa, perjudicando específicamente al alumnado con menores recursos educativos familiares.
Junto a ello, Wert ha iniciado una contrarreforma ideológica con la eliminación de aquellos aspectos de Educación para la Ciudadanía (que pasará a ser Educación Cívica y Constitucional), que apuntaban a una sociedad más respetuosa, integradora, tolerante y plural. Quitando las referencias a las desigualdades sociales o a la homosexualidad, cediendo ante los sectores más ultras del PP y ante la propia Conferencia Episcopal Española, e incluyendo asuntos como la defensa de la iniciativa privada. A última hora han retirado, por presiones de CiU, la referencia crítica al “nacionalismo excluyente”, que sonaba verdaderamente paradójica en boca de los que, como hace el PP, niegan la sanidad a los inmigrantes sin papeles.
Asimismo, decisiones anteriores, como la reducción en un curso de la ESO y la ampliación del Bachillerato parecen obedecer más a un intento de segregación y a favorecer la ampliación del peso del sector privado en estas etapas que a razones de calidad educativa.
Igualmente hay que recordar sus reiterados planteamientos de vincular las becas más al rendimiento académico que a la situación económica, en lo que supone un cuestionamiento de su auténtico sentido, que no es otro que contribuir a la equidad. A lo que se añade el autoritarismo en la toma de decisiones, la ausencia de diálogo y acuerdos, así como constantes provocaciones verbales por parte del todavía ministro.
Se trata de un conjunto de actuaciones en apenas cinco meses que apuntan hacia un profundo retroceso del sistema público de enseñanza, un castigo a los alumnos de las familias más desfavorecidas y la asunción de un ideario ultraconservador. Para cumplir ese plan, Wert se está enfrentando con los distintos sectores educativos y aparece ya como un ministro amortizado que, probablemente, saldrá del Gobierno en su primera remodelación. Pero en el camino habrá hecho el trabajo sucio y descapitalizado en recursos materiales y humanos a la Educación. Con consecuencias que pagaremos en las próximas décadas.
Román Rodríguez, Diputado en el Parlamento Autónomo y presidente de Nueva Canarias
Publicado en diariodeavisos.com

La dignidad de los rectores


España es el único país de la Unión europea en el que gobierna la derecha más extrema. Pero esta peculiaridad de nuestro sistema político es difícil de detectar a primera vista. En otros países la ultraderecha se caracteriza por sus malos modos. Aquí muchos de nuestros líderes conservadores se caracterizan por su desparpajo. Yo creo que esa es la  clave para entender al ministro de educación, otrora amable tertuliano de las ondas, convertido hoy en gracioso fustigador de maestros, profesores y rectores universitarios.
Lo que está ocurriendo en el Ministerio que ocupa Wert es de antología. En poco tiempo él solito ha hecho que toda España se ponga por fin de acuerdo en algo: todos queremos preservar y defender la escuela pública, todos queremos mantener la igualdad de oportunidades para el acceso a la educación y todos queremos preservar nuestro sistema universitario. La ciudadanía la llegado a una convicción: si Wert lo ataca, es cosa buena.
Han hecho bien los rectores en negarse a sentarse a la mesa del Consejo de Universidades para recibir instrucciones del jefe. La Constitución Española (artículo 27) garantiza la autonomía universitaria y uno de los órganos a través de los que se ejerce tal autonomía es el Consejo de Universidades, en el que participan los rectores, no por ser funcionarios del Estado, sino por ser depositarios constitucionales de esa autonomía. No vamos a discutir ahora los motivos que tenía el Gobierno de Rajoy para subir las tasas universitarias. Lo que es evidente es que no tenía ningún motivo para hacerlo como lo ha hecho. Desde 1983, cuando se aprobó la LOU (Ley Orgánica de Universidades) los gobiernos de todo signo y orientación política han ido revisando año a año los costes de las matrículas universitarias y lo han hecho siempre dialogando con los Rectores y Consejeros de las Comunidades Autónomas y logrando consensos prácticamente unánimes.
¿Qué ha sucedido ahora para que se rompa esa línea de diálogo, colaboración y respeto a la autonomía universitaria? Hay varias hipótesis. Una, que Wert no se ha enterado todavía de en qué sillón ministerial está sentado.  Dos, que los rectores constituyen una secta judeo masónica que quiere la ruina de este país. Y tres, que los bárbaros se han hecho dueños del gobierno, o al menos del Ministerio de Educación, y lo están usando como plataforma para reiniciar la cruzada.
Los rectores han hecho bien en negarse a participar en el vodevil y en defender la dignidad y la autonomía de las universidades. Felicidades.
Miguel Ángel Quintanilla Fisac, Universidad de Salamanca
Publicado en Público.

Las mentiras de Wert (artículo de opinión)


ENRIQUE JAVIER DÍEZ GUTIÉRREZ. PROFESOR DE LA ULE Y COORDINADOR DEL ÁREA FEDERAL DE EDUCACIÓN DE IU 28/05/2012
¡Váyase, Sr. Wert! Así deberían empezar todas las intervenciones en el Parlamento por parte de la oposición y todas las manifestaciones públicas de movimientos y plataformas en defensa de la educación pública. No sólo por la política de recortes y agresiones contra la educación pública que simboliza este Ministro, sino por las continuas falsedades, verdades a medias, tergiversaciones y manipulaciones que utiliza para justificar lo injustificable.
Algunas de las exigencias asociadas al ejercicio de un cargo público son la veracidad, el rigor y la honradez. La democracia exige una alta dosis de confianza en quienes son elegidos como representantes, esperando que sus propuestas y actuaciones se basen en la verdad y no en la utilización de medias verdades, datos falseados o tergiversados, o puras elucubraciones inventadas, con el fin de justificar las medidas que toman. En ese caso, como ocurre en países con más tradición democrática, la dimisión del cargo y la asunción de responsabilidades políticas por ello, debería ser la consecuencia inmediata.
Este es el caso del ministro de Educación Wert con sus falsas argumentaciones y datos tergiversados a la hora de justificar el Real Decreto-ley 14/2012 de 21 de abril, de recortes en educación, previa campaña de desprestigio de las instituciones universitarias públicas y de quienes en ellas trabajan.
Afirmar que «hay demasiadas universidades en España», sosteniendo que en California, con una población semejante a la de España (en realidad, la nuestra es un 20% superior), hay sólo 10 universidades, frente a las 79 universidades españolas (públicas y privadas), es mentir. La University of California (pública) tiene 10 campus, pero ésta no es la única Universidad de este Estado: The California State University, también pública, tiene 23 campus/universities. Lo que no se puede confundir son los campus que tiene la Universidad de California con las 139 universidades que hay en ese Estado. En realidad hay pocas universidades en España en comparación con otros países de nuestro entorno: la mitad que en el Reino Unido y una sexta parte que en Estados Unidos, por citar a los dos países que tienen mayor número de centros universitarios de investigación de excelencia.
Miente al afirmar que el 30% del alumnado abandona la universidad sin terminar, cuando la realidad es que ese 30% se refiere al cambio de titulaciones y que el abandono definitivo solo es del 12%, como ya han explicado los profesores José Antonio Pérez (de la UPV) y Juan Hernández (de la UJA), economistas y expertos en financiación universitaria, en cuyos datos me baso en este artículo.
Manipula cuando asegura que un 21% de quienes terminan la universidad acaban en el paro, ocultando que la tasa de paro entre los titulados universitarios supone la mitad de la existente en el resto de la población, siendo el coste de la universidad pública por alumno un 25% más bajo que el de la privada. Esta es la forma de atribuir la causa del paro y de la precariedad laboral a la Universidad, en vez de asumir la responsabilidad de la situación actual, derivada de la propia política económica, al servicio de los mercados, que mantiene el ejecutivo.
Intentar dar una mala imagen de las universidades españolas, insistiendo reiteradamente en que «no están entre las 100 mejores del ránking mundial», es otra manipulación. No se puede comparar las universidades españolas, que combinan la docencia y la investigación, con rankings en los que la inmensa mayoría son solo centros de investigación. Pero, sobre todo, no hace mención en ningún momento de que 99 de los 100 primeros centros universitarios que están en esos rankings, corresponden a países que, respecto a España, casi doblan su porcentaje de gasto en I+D+i sobre el PIB.
Justificar la subida de tasas académicas en segundas y terceras matrículas difundiendo que el alumnado universitario no puede estar repitiendo indefinidamente, que no hay cultura del esfuerzo entre los universitarios, que no hay suficiente rendimiento académico, sorprende porque los datos reales desmienten de nuevo las afirmaciones del ministro: el 79% del alumnado de las universidades públicas se titula a la edad que le corresponde, es decir, aprueba por curso, frente a la media del 70% de la OCDE. Y ello a pesar de que aquí dedicamos a becas la tercera parte que la media de los países de esa organización y un gasto por alumno mucho menor.
Afirmar que los recortes y reformas introducidas en este Real Decreto-ley 14/2012 no afectarán a la calidad de la educación, solo se puede mantener desde el cinismo más absoluto de quien tiene recursos para pagarse una educación privada de élite, huyendo de una educación pública cada vez más estrangulada económicamente, sin recursos y sin medios.
El balance general de nuestras universidades públicas no es catastrófico como pretende el ministro, ni mucho menos; aunque haya aspectos de la actividad universitaria que pueden y deben ser mejorados. La Universidad ciertamente necesita una reforma, pero no la impuesta por el PP, y no basada en las mentiras Wert. ¡Váyase, señor Wert!
Publicado en diariodeleon.es

Firma el Manifiesto por la dimisión del Ministro de Educación

Hemos recibido este correo:


El jueves 24 de mayo se activó una lista (actuable, change) para pedir la dimisión del Ministro de Educación, con un escrito cargado de razones, que fue aprobado en el Consejo del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universidad de Valencia el pasado lunes. Está el link a continuación, y si falla alguno de los enlaces hay que capturar uno de ellos y pegarlo en el navegador.

http://www.change.org/petitions/ministerio-de-educaci%C3%B3n-cultura-y-deporte-la-dimisi%C3%B3n-del-ministro-jos%C3%A9-ignacio-wert-2

http://www.change.org/petitions/ministerio-de-educaci%C3%B3n-cultura-y-deporte-la-dimisi%C3%B3n-del-ministro-jos%C3%A9-ignacio-wert-2?share_id=fWILubaPMfpe=d2e

La dimisión del Ministro, José Ignacio Wert.
MANIFIESTO POR LA DIMISIÓN DEL MINISTRO DE EDUCACIÓN

Sr. Ministro de Educación:
Desde que Ud asumió la cartera de Educación se ha propuesto el desguace sistemático del sistema público de educación. Y lo ha hecho con medidas que son injustas desde el punto de vista social porque agudizan las desigualdades, e ineficaces desde el punto de vista económico porque confunden inversión con gasto. El Real Decreto-ley 14/2012, aprobado sin ningún proceso de deliberación, supone un cambio radical de modelo en la concepción del sistema educativo. Hasta la publicación de este decreto, nuestro sistema educativo venía sustentándose en el principio de igualdad de oportunidades. El RDL ignora este principio y lo sustituye por criterios exclusivamente meritocráticos y tecnocráticos, en aras a una supuesta eficiencia. Como sociólogo, Ud. sabe que el mérito no se explica sólo por el esfuerzo individual, sino que depende en buena parte de las condiciones de origen -de las ventajas o desventajas de partida- de los sujetos. Por eso, este decreto castiga a las familias con menos posibilidades económicas, penaliza severamente al profesorado precarizando sus condiciones laborales, y da legitimidad a un programa sistemático de deterioro de la red pública de educación.

Las medidas de recorte que aplica su Ministerio harán caer la inversión en educación del 4´9% -una cifra que ya estaba por debajo de la medida europea- al 3´9% del PIB. Este recorte no garantiza una mayor calidad educativa, sino que supone una grave lesión a uno de los derechos sociales -el de la educación- que configuran el estado del bienestar. Las "políticas de austeridad" en las que se basa el RDL suponen que la calidad educativa ha de ser únicamente para las clases privilegiadas,confundiendo interesadamente derechos con privilegios.


Las medidas educativas que plantea el RDL amenazan la equidad del sistema educativo y van a suponer una masificación en las aulas, la paralización de los nuevos ciclos de FP, el recorte de plantillas, la precariedad laboral, la privatización de servicios educativos, el aumento de tasas universitarias, la disminución de becas, la pérdida de derechos laborales y la obstaculización de la función investigadora. Todo ello supone un retroceso brutal que no debemos tolerar. La educación es un derecho básico para toda la ciudadanía reconocido por nuestra Constitución.

Sr. José Ignacio Wert: Usted tiene el dudoso mérito de haber conseguido provocar -en los escasos meses en que se ocupa de la cartera de educación- la primera huelga unitaria de la democracia entodos los niveles educativos. El éxito de esta huelga del 22 de mayo, apoyada por toda la comunidad educativa, ha sido una clara demostración del rechazo de la ciudadanía a la política regresiva llevada a cabo por su ministerio. Por eso, en calidad de máximo responsable del Ministerio de Educación, solicitamos su cese inmediato.

Consejo del Departamento de Sociología y Antropología Social de laUniversitat de València.


Súmate y firma la petición de dimisión del Ministro de Educación.

El ayuntamiento de La Rozas premia a cinco alumnos de cada colegio con dinero. ¿No hay crisis?

Denuncias de los lectores en El confidencial digital:


El ayuntamiento de Las Rozas de Madrid, ha decidido, sin “ningún” motivo  aparente, premiar   a los cinco mejores alumnos de cada centro, académicamente hablando,  de los cursos de sexto de Primaria y cuarto de la ESO respectivamente. Hasta aquí, todo puede parecer relativamente normal, pero cuando nos enteramos que es un premio económico, ya no suena tan bien. ¿Qué ocurre, que no hay crisis en Las Rozas? ¿Qué no tienen en qué gastarse el dinero? ¿Qué los niños deben saber que estudiar también está pagado? ¿Qué pasa con los alumnos de Necesidades educativas Especiales, con los alumnos de integración? ¿Es ésta la escuela que queremos para nuestros niños? Algunos centros educativos públicos han considerado la posibilidad de negarse a otorgar estos premios, pues no los consideran pedagógicos. En respuesta a esta posible negación, el ayuntamiento contesta que si no reparten esta cantidad a sus alumnos, ésta se destinará a aumentar la cuantía de los premios de los colegios privados. Todo esto nos lleva a pensar, ¿no será que este ayuntamiento, tiene ciertas cantidades que “justificar”?


Publicado en elconfidencialdigital.com

Extremadura regulará el apoyo de docentes jubilados en los colegios


  • El desarrollo de la ley autonómica levanta polémica en un momento de recortes de plantilla
  • La Junta asegura que no está relacionado con los ajustes
La Consejería de Educación de Extremadura va a regular la posibilidad de que los docentes jubilados ejerzan, como “profesores eméritos”, tareas de apoyo en los colegios e institutos públicos, como asesoramiento o respaldo en la formación de los nuevos docentes. Se trata del desarrollo de un punto de la ley de educación extremeña aprobada en abril del año pasado y, asegura una portavoz de la Junta, no tiene nada que ver con las medidas de recorte en escuelas.
Pero justo en este momento, en el que el Gobierno central pretende (y para ello ha dado herramientas legales a las autonomías) que se recorten 3.000 millones en educación el curso que viene, por ejemplo, reduciendo las plantillas, los sindicatos lo han rechazado. Se “pretende reducir aún más el número de profesores”, dijo CCOO en un comunicado. “Con el pretexto, muy loable, de reconocer los méritos y recabar la colaboración de los profesores jubilados”, continúa, se les atribuye una serie de tareas que hoy hace la plantilla, tanto funcionarios como interinos. Por ejemplo, esos “profesores eméritos” voluntarios podrían ejercer la tutoría de profesores en prácticas, algunas tareas docentes dentro del aula o de refuerzo y apoyo, y podrían recibir por ello remuneraciones, aunque no de carácter regular. Los centros también tendrían que aceptar esa colaboración.
El Consejo Escolar de Extremadura trató el asunto el pasado viernes, y la consejería aseguró estar dispuesta a limar todos aquellos puntos susceptibles de polémica que las centrales recomienden y llevar después el nuevo texto a una mesa de negociación.
Pero Tomás Chaves, responsable de educación de CC OO en Extremadura, asegura que, hasta que no vea el nuevo texto, su postura sigue siendo la misma que expresó en el comunicado, es decir, de rechazo. “Ahora tenemos la promesa de la consejería, pero el hecho es que, de me momento, nuestra enmienda a la totalidad del decreto ha sido rechazada en el Consejo Escolar y el texto sigue tal cual”, dice.
Así, la negociación sin duda será peliaguda, sobre todo, por el momento en el que llega. Pero, en realidad, algún tipo de regulación o protocolo del apoyo voluntario a los centros por parte de profesores jubilados es una vieja reivindicación de los más diversos sectores, pues ahora depende de la voluntad de cada administración, que unas veces hace la vista gorda y otras se acoge a figuras dentro del marco del voluntariado, por ejemplo.
En Murcia, hace tres años, el colectivo de jubilados del sindicato STES lanzó un comunicado pidiendo, precisamente, una regulación para quienes voluntariamente quisieran seguir participando en la vida de las escuelas. “Está muy claro que el profesor jubilado puede desarrollar un trabajo en un centro educativo. Es un profesional especializado que, seguro, podrá aportar mucho”, decía el texto, pero advertía que habría que evitar por todos los medios que su colaboración quitase puestos de trabajo o sirviera para parchear sustituciones. El decreto de recortes del Gobierno obliga a no cubrir las bajas de docentes hasta pasadas dos semanas; hasta ese momento habrá que apañarse con los recursos del centro.
Sin embargo, entre las labores que ponían como ejemplo en aquel texto para los docentes voluntarios hay algunas que contempla el borrador extremeño y a las que los sindicatos de la región se oponen. Por ejemplo, ofrecer apoyos y refuerzos de materias instrumentales o encargarse de la biblioteca fuera del horario lectivo. Eso sí, recomendaban que las actividades no tuvieran una duración de más de un trimestre.
Quizá el matiz fundamental que más ha puesto en guardia a las centrales extremeñas —los padres de la asociación Freapa también han mostrado suspicacias sobre el proyecto— es el punto que habla de la remuneración. Aunque los pagos no pudieran ser regulares, los centros, sobre todo los concertados, podrían verse tentados a reducir plantillas utilizando a estos docentes, cuyas cotizaciones a la seguridad social no sería necesario pagar, señala Chaves.
En todo caso, si finalmente la consejería saca adelante la normativa con las rectificaciones que piden las centrales, las labores del profesor emérito se reducirían al asesoramiento del equipo docente y al apoyo en alguna actividad extraescolar. Y sin remuneración.
“Si hubiera retribución, lo dejaría” [...]
Lee el artículo completo en El País.

Educación superior: eficiencia competitiva pública y privada

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Analicemos algunos datos del vapuleado Sistema universitario español. España tiene matriculados aproximadamente 1.240.000 estudiantes universitarios presenciales, de los que 1.115.000 estudian en 47 universidades públicas presenciales y 125.000 en 23 universidades privadas presenciales. Curioso, en los últimos 15 años, no se ha creado en España ninguna universidad pública y sin embargo se han creado más de una decena de privadas, con un tamaño que en ningún caso superan los 13.000 estudiantes. ¿Les dice esto algo a los que opinan que sobran universidades en España?
Las universidades públicas presenciales recibieron en 2011 unos ingresos por subvenciones anuales y tasas, que agregadamente ascendieron a 6.984 millones de euros (un 1,75% más que en 2008), las universidades privadas cobraron en concepto de honorarios académicos por los servicios de educación superior que proporcionaron a sus alumnos 966 millones de euros (un 26% más que en 2008). Si queremos calcular los recursos que las universidades públicas presenciales reciben para prestar servicios educativos, debemos excluir de la financiación total, la asociada a la capacidad investigadora del profesorado de la universidades públicas (un 33% de la capacidad laboral de los profesores con categoría de doctor), si hacemos esa operación las universidades públicas presenciales han recibido en 2011, 5.707 millones de euros para prestar servicios de educación superior.
No hablamos de “costes de producción”, hablamos de recursos públicos o privados requeridos a los usuarios y a las administraciones educativas para prestar un servicio de educación superior (en todo caso, hablamos del coste para los usuarios y los financiadores públicos). Los “costes de producción” son necesariamente diferentes en cada organización/empresa productiva, y han de ser inferiores a los precios (o a los precios, más la subvención por alumno, en las públicas) si no se quiere incurrir en déficit o en pérdidas.
El gráfico muestra el resultado de los recursos anuales requeridos por las universidades públicas y privadas por alumno y rama de enseñanza, en universidades públicas y privadas presenciales:






















Fuente: MEC (2012), Presupuestos Universidades Públicas (2011) y Webs Universidades Privadas (2012).
De ello se derivan algunas conclusiones relevantes:
-Para proveer conjuntamente servicios educativos y de I+D+i, las universidades privadas presenciales utilizan por término medio un 24% más de recursos anuales por alumno que las públicas presenciales. Estas últimas producen además el 96,7% (IUNE, 2012) de la producción científica universitaria española.
-Para proveer servicios educativos equivalentes, las universidades privadas presenciales, utilizan por término medio un 53 % más de recursos anuales por alumno que las universidades públicas presenciales.
-Desde un análisis de eficiencia, es también necesario considerar que las universidades privadas tienen una tasa de rendimiento docente (créditos aprobados/matriculados) que es un 19% superior (CRUE, 2010) a la de las universidades públicas, aunque también es cierto que desconocemos si los niveles de exigencia académica de públicas y privadas son equiparables, aunque podemos intuir diferencia notables entre universidades.
Insistiremos, dado que el “argumentario Wert” se sigue repitiendo machaconamente en los medios, que las estadísticas internacionales disponibles (OCDE, 2011) sobre rendimiento académico en los estudiantes de educación superior revelan que un 79% de los universitarios españoles obtienen su diploma en la “edad típica” de obtenerlos, frente a un 70% de la OCDE, y que la tasa de abandono universitaria, en las estadísticas regionales disponibles no supera el 12%. (no sabemos de donde sale el dato nacional del 30% de abandono del sistema universitario, y del 16% en la media de los países europeos). Como ya explicamos en su día, el cálculo del profesor Dolado, que es el que ha puesto números a ese pretendido “despilfarro” de 2.960 millones en el sistema universitario español, es erróneo pues se refiere al abandono de titulaciones por los estudiantes, no de la universidad, e incorpora el coste por el alargamiento de la presencia de los estudiantes para culminar sus estudios, más allá de la duración teórica de los planes de estudio.
En conclusión, y volviendo al núcleo de la cuestión, la eficiencia competitiva de las universidades públicas presenciales en la provisión de servicios de educación superior tiene ventaja comparativa respecto a las de las universidades privadas, sin entrar a valorar los niveles de calidad formativa comparativa entre ambas. Las universidades públicas presenciales son, hoy por hoy, unidades organizativas más eficientes que las privadas para proveer de servicios educativos, utilizan de menos recursos de la sociedad (públicos y privados) para gestionar la organización docente que requiere la prestación de la educación universitaria. Y esto es así, son los datos.
Esta situación pone de manifiesto algo que no es irrelevante: la actual gobernanza de las instituciones públicas universitarias, consigue proporcionar a la sociedad servicios de educación superior con menos recursos por alumno que las universidades privadas. ¿Es por ello todavía peor la gobernanza de las universidades privadas, que la de las públicas? ¿No resulta paradójica esa fama de malos gestores que tienen los rectores de las universidades públicas, con estos resultados de eficiencia comparativa? Y ello, sin poder contratar libremente al profesorado y al resto de personal, ni fijar sus retribuciones e incentivos, teniendo una regulación rigidísima para manejar las obligaciones laborales, la movilidad, los contratos de servicios, suministros y obras, la gestión económica, etc.
Creemos que hay muchas cosas que reformar en la universidad española, la gobernanza también, pero necesitamos un análisis racional, preciso, objetivo y lúcido de los problemas, soportado con estadísticas, no con impresiones, con datos, no con opiniones ocurrentes. Y no necesitamos para nada una descalificación general del sistema, que no se corresponde objetivamente con el balance de recursos/resultados que muestran las estadísticas internacionales, ni los estudios ya existente de rentabilidad social y económica de la universidad españolas (IVIE, 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012). Y es imprescindible que esto sea así de coherente y riguroso, porque estamos hablando de educación y de universidad: educación superior + investigación + transferencia del conocimiento, y en ello nos va el futuro como sociedad.
Juan Hernández Armenteros (Universidad de Jaén) y José Antonio Pérez García(Universidad Politécnica de Valencia), son economistas y expertos en financiación universitaria.
Puedes leer el artículo completo publicado en  El País.