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jueves, 26 de febrero de 2015

EL SAGRADO DERECHO DE LA LIBERTAD DE ELECCIÓN

CGT Enseñanza Madrid nos envía este artículo

EL SAGRADO DERECHO DE LA LIBERTAD DE ELECCIÓN

CARTA DE UN LIBERAL

Libertad de elección

Mucho se habla últimamente sobre la libertad de las familias de elegir el centro educativo al que asisten su hijos. Por supuesto, ese derecho es innegable (siempre que uno lo pueda pagar). Como padre, tengo derecho a que no le hablen a mi hijo de temas que a  no me gustan. Igual que tengo derecho a que no le metan en la cabeza ideas que no comparto, como la teoría de la evolución, que la Tierra no es plana o que la homosexualidad no es una repugnante enfermedad. Porque mi hijo es mío y tengo el derecho de que sea como yo quiero.
Mi malestar surge porque no veo a las autoridades poner en esta libertad de elección el celo que el asunto merece. ¿Por qué quedarnos en una libertad de elección educativa? ¿Por qué no extender esta libertad a todas las áreas de la vida civil? ¿Acaso no tengo derecho a poder elegir libremente a mis jueces? ¿Y si no quiero que me juzgue alguno de esos trasnochados que todavía hablan de derechos humanos? ¿No tengo derecho a que mis violaciones sean juzgadas por alguien que comparta mi visión sobre el papel de la mujer en la sociedad? ¿O que me defienda de los sindicatos un juez que comparta mi tolerancia ante la esclavitud, en sus categorías infantil, juvenil y senior? ¿Por qué me tiene que poner multas un guardia civil cualquiera y no uno que comparta conmigo el gusto por la velocidad? ¿Por qué no puedo elegir que vigile la zona azul un guardia que, entendiendo la ley de libre comercio, me reserve una plaza por un módico precio?
Como liberal que soy, reivindico también la libertad de gestionar mis empresas de acuerdo a las leyes del libre comercio. Por supuesto, en el momento en que no tenga los beneficios deseados, el Estado me debe abonar la diferencia entre mis ingresos reales y mis deseos. Afortunadamente, en este punto se está avanzando bastante. Y hablando del Estado ¿por qué tengo que pagar con mi dinero una educación o un transporte público que no uso? ¿por qué se me priva de la libertad de no pagar impuestos? También se está avanzando en este asunto, pero siguen siendo necesarios ciertos trámites engorrosos como viajar a Suiza.
Animo a las autoridades a que sigan trabajando en esta línea y no cejen en su empeño de satisfacer todos mis deseos derechos. Tengo derecho a no ver por la calle a gente que no me guste. Tengo derecho a que nadie haga chistes sobre cosas que yo considero serias. Tengo derecho a especular. Tengo derecho a invadir Polonia.
También les animo a que continúen persiguiendo implacables a todos aquellos que se niegan a entender que su libertad sólo empieza tan lejos como termine la mía. Estos son los valores que se deberían inculcar en la escuela de hoy. La educación es un buen comienzo, pero no seamos cortos de miras. Usen su imaginación, hay todavía muchas formas de extender mi libertad.

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