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martes, 6 de agosto de 2013

"Que me rebelo, que me rebelo, que hay cositas que yo no quiero...": Protesta flamenca contra la LOMCE en la Universidad de Psicopedagogía de Málaga

Gracias a Acampada LH hemos conocido este vídeo:



EL PAJARITO.ESUn profesor se arranca por soleá contra la ley Wert en la Universidad
“Con pancartas y con consignas, salgo a la calle a gritarte // Que me rebelo, que me rebelo // Que hay cositas que yo no quiero, que hay cositas que yo no quiero”. La voz de Miguel López Castro, profesor de la Universidad de Málaga, quebró la solemnidad del acto de graduación de sus alumnos de Psicopedagogía. Se lo habían pedido, y cumplió. Una soleá frente a estudiantes, familiares y docentes para alertar de las desigualdades que provocará la nueva ley Wert y reivindicar el papel del flamenco en la Universidad. Dos pájaros de un tiro, y sin perder la afinación. Su quejío levantó a todos del asiento. “Pensaba que me iba a ganar caras largas”, confiesa a andalucesdiario.es.
Flamenco protesta entre togas y birretes que nace de una convicción: la educación debe servir para formar ciudadanos. Antes de arrancarse, exhortaba a sus alumnos: “Un docente, un psicopedagogo, no debe dejar de pasar la responsabilidad de contestación ante las situaciones de desigualdad, no callar es una muestra de honestidad personal y profesional”. Con la palabra o al compás. “No basta con reproducir sistemas”, explicaba Miguel, para el que el desarrollo de esa conciencia crítica y cívica en el alumno es un “compromiso de ley” para cualquier docente.
Ciudadanos, e iguales. Miguel critica que la LOMCE creará barreras que provocarán que “los más desprotegidos se queden en el camino” y reducirá la diversidad en las aulas. Los docentes tienen mucho que decir. “Os va a poner las cosas muy difíciles”, advertía a los alumnos durante el acto. “Nuestra función docente es más consecuente cuando se enfrenta a las desigualdades que afectan a la educación de nuestros alumnos y de nuestras alumnas”.

Flamenco para educar

Miguel López lleva más de veinte años usando el flamenco como material didáctico. No es cantaor profesional, pero encuentra un buen vehículo para educar a sus alumnos de infantil y secundaria. También a los universitarios, a los que además enseña a enseñar. Con su ritmo, con sus letras, habla de valores y reivindica el género. Su soleá también buscaba eso. La Universidad “tiene descuidado, abandonado, este patrimonio nuestro que es el flamenco”, protestó durante su discurso. Miguel, que asegura haber encontrado muchos obstáculos, especialmente al principio, para implantar su método, reivindica que esté presente en los planes de estudio de magisterio. Por ahora, cuenta con el aval de sus alumnos y de casi 9.000 reproducciones en Youtube.

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